domingo, 30 de septiembre de 2018

el español Moncho superaragonés promueve chapurriau frente catalán desde Alemania

el español Moncho superaragonés promueve chapurriau frente catalán desde Alemania

Ramón Guimerá, de  BECEITE
Daniel Ramírez


https://twitter.com/i/web/status/1046361515002028032




el español Moncho superaragonés promueve chapurriau frente catalán desde Alemania

Para los que ponen un texto en chapurriau, valenciano, mallorquín, occitano o aragonés antiguo (medieval) en el traductor de google y les sale catalán.
1196, rey de Aragón, Pedro II, Huesca. Catalán en 1196? JA JE JI JO JU.


als presentz

als presentz, google traductor, detecta catalán,
WIKI en occitano:

L'occitan (o lenga d'òc) es una lenga romanica parlada en Occitània e pels occitans emigrats de pel monde. Es una lenga fòrça similara al catalan que d'unes considèran aquel coma un dialècte. L'occitan coneguèt son epòca daurada entre los sègles XI e XIII gràcias a sa literatura e subretot las composicions dels trobadors que coneguèron de succès per tota Euròpa. Sens estat per encoratjar la transmission e ne far la valorizacion, patís la politica lingüicida de l'Estat francés, mas tanben la passivitat de Mónegue e de l'estat italian. Sonque lo Principat de Catalonha, dins l'Estat espanhòl, reconeis l’occitan coma lenga oficiala, e pròpria de la Val d'Aran, que l'ensenhament public lo generaliza. Amb aquò, la lenga es grèvament menaçada. Se pensa uòi que mens de 200.000 personas la parlan.

L'occitan (o lenga d'òc) es una lenga romanica parlada en Occitània e pels occitans emigrats de pel monde. Es una lenga fòrça similara al catalan que d'unes considèran aquel coma un dialècte. L'occitan coneguèt son epòca daurada entre los sègles XI e XIII gràcias a sa literatura e subretot las composicions dels trobadors que coneguèron de succès per tota Euròpa. Sens estat per encoratjar la transmission e ne far la valorizacion, patís la politica lingüicida de l'Estat francés, mas tanben la passivitat de Mónegue e de l'estat italian. Sonque lo Principat de Catalonha, dins l'Estat espanhòl, reconeis l’occitan coma lenga oficiala, e pròpria de la Val d'Aran, que l'ensenhament public lo generaliza. Amb aquò, la lenga es grèvament menaçada. Se pensa uòi que mens de 200.000 personas la parlan.


Lop, rainard, lebre en ocsitá , cansó medieval.

Y el google traductor detecta que s´ha feito de nuei (nuey) es GALLEGO, y es aragonés (cheso). S´ha fet de nit en chapurriau. Se ha hecho de noche en castellano.

 

S'ha feito de nuey.  Tu m'aguardas ya.  Lo peito me brinca'n  tornarte a besar.

S'ha feito de nuey.
Tu m'aguardas ya.
Lo peito me brinca'n
tornarte a besar.

Lo nuestro querer

no se crebará
anque charren muito
y te fagan plorar.

Yo no'n quiero vier

güellos de cristal
mulláus por glarimas
que culpa no han.

Escuita, muller,

dixa de plorar.
Yo siempre he estau tuyo,
tu mía has d'estar.

Dicen qu'un querer

ye de dos, no más,
y que ye más fácil
ferlo caminar,
cuando l'uno caye,
l'otro a devantar.

Cuando l'uno caye,

l'otro a devantar;
s'ha feito de nuey,
tu m'aguardas ya,
lo peito me brinca,
te quiero besar!
Pepe Lera, Hecho, agosto de 1980

//

Ramón Guimerá, filólogo, traduce grandes clásicos de la Literatura al chapurriau para proteger del catalán / normalització / la lengua que hablaba de niño.

El chapurriau es una lengua hablada por alrededor de 3.000 personas en la zona oriental de Aragón
/ Muchísimas más, Daniel /



Moncho tiene un ideal: conservar la lengua que hablaba de niño en Beceite, un pueblecito de quinientos habitantes (casi 600) a orillas del Matarraña en la provincia de Teruel. Con su padre y sus amigos ríe, quiere y llora en chapurriau. No en catalán, valenciano o aragonés. Chapurriau.
Para brindar a su idioma la inmortalidad del papel, se ha puesto a traducir grandes clásicos de la Literatura. Ha puesto el punto final a La Perla, de John Steinbeck; y ahora echa el resto para culminar El Decaméron, de Boccaccio. Es una tarea ingente, quizás sólo al alcance de un superaragonés.
La hazaña imposible de Ramoncho Guimerá -40 años- germina en un estudio de Bad Hersfeld, Alemania. Le llaman "pirado" -"eso me lo dice cualquiera"-, pero también le insultan y le amenazan a través de Facebook. Él identifica a los acosadores como un grupo de nacionalistas catalanes que "intenta engullir el chapurriau".
Con sus traducciones, Moncho procura marcar las fronteras entre una y otra lengua. Cuenta con una gruesa dificultad: no existe siquiera un diccionario del chapurriau. Para más inri, la Real Academia Española de la Lengua (RAE) sólo recoge el término en forma de verbo: "Chapurrear es hablar una lengua con dificultad y cometiendo errores". Sobre este punto, el idealista aragonés discurre: "Fíjate qué curioso. Los nacionalistas catalanes se agarran a la RAE para justificar la absorción". Otra de sus técnicas consiste en actualizar una lista de palabras en chapurriau que no existen en catalán. / Más el DCVB del IEC, donde sale País Valencià y otras mentiras catalanistas. /
A modo de recambio, este licenciado en Filología Inglesa por la Universidad de Zaragoza aporta una definición recogida por un diccionario de Frédéric Mistral, de finales del siglo XIX. "¡Antes de la gramática de Fabra, que estableció lo que ahora es el catalán estándar!".

Mirad cómo escribían LO Parlament de Cathalunya ajustat en Barchinona, 1411


Dice así: "Llamamos 'champouirau' rom. 'Champoiral' a una jerga compuesta de español, italiano, portugués y provenzal /ahora dialecto del idioma occitano o lengua occitana / hablada por extranjeros que frecuentan nuestras costas".
"Llamamos 'champouirau' rom. 'Champoiral' a una jerga compuesta de español, italiano, portugués y provenzal /ahora dialecto del idioma occitano o lengua occitana / hablada por extranjeros que frecuentan nuestras costas












/ No la descubrí yo, sino un catalanista que no está en Babia precisamente, Antonio

Moncho asegura que el chapurriau aloja "muchas diferencias gramaticales" con el catalán, más allá de que puedan entenderse los hablantes. También apunta que el chapurriau varía sensiblemente de un pueblo a otro; o lo que es lo mismo: entraña muchos dialectos.

Las traducciones de Moncho:

En sus traducciones, emplea lógicamente el chapurriau de Beceite, el suyo. Pero también incluye palabras de otros lugares que conoce a través de sus amigos. 

Acaba de vender, vía Amazon, cuatro ejemplares de La vida de Pedro Saputo, de Braulio Foz - un autor local / Fórnoles, Fórnols, Fornos / del siglo XIX -. "Los colgué en septiembre. El resto de obras no puedo porque no tengo los derechos.

El Decamerón lo voy poniendo en mi web conforme voy avanzando, pero es muy complejo debido, principalmente, a su antigüedad. Ahora me ayudarán a promocionarlos distintas asociaciones culturales", reseña Moncho. / Espero sentado a que la Ascuma promocione la traducción de Pedro Saputo, ya que son como el IEC, AVL, Òmnium Cultural, etc /

https://www.facebook.com/Asociaci%C3%B3n-Cultural-Amics-Del-Chapurriau-564376440584541/
Todo empezó hace quince años. Dio a leer una obra de teatro y algunos poemas a un autor de su pueblo, un catalanista. Le dijo que eso era catalán, que nada de chapurriau y que se tenía que normalizar con la ortografía inventada de Pompeyo Fabra.
/ No era de mi pueblo ese hombre. La obra se llama anem al bolet, de momento inédita. /

"Ya no le dejé ningún material más. No sólo se puede traducir del español, también podría hacerlo del propio catalán". / Y del occitano también podría, porque es casi calcado al catalán, tanto antiguamente como ahora. /
La política les da la espalda. A izquierda y derecha. El PSOE y sus socios, actualmente en el Gobierno autonómico, sólo aceptan dos lenguas, además del castellano: el catalán de Aragón y el aragonés. El PP catalogó el chapurriau como "lengua del Aragón oriental" /Lo del LAPAO fue de traca, no sé si hay alguien en la DGA que sepa leer en aragonés antiguo. /
"No nos apoya ninguno. Las normativas nos perjudican, por eso luchamos a nuestra manera".
A pesar de sus cinco años en Alemania, Moncho no ha perdido el acento /el castellano con acento aragonés/. Vive allí con su pareja y trabaja en una empresa de logística, que surte de miles de libros a Amazon. "Esos pasan por mis manos, pero no tengo que leerlos", bromea.

Su madre era castellana / de Alustante, Guadalajara /, pero su padre siempre vivió en Beceite. Con él, chapurriau. Con sus amigos en el patio del colegio, chapurriau. Ahora, a miles de kilómetros, chapurriau. Su lengua le permite referirse a la niebla de tres formas distintas. / y más, boira, boireta, broma, dorondón, borrim, niebla, etc. /
Ah, por cierto, El Decamerón de Ramoncho dice así:
"Martellino, fen vore que estabe paralític, impedit, tullit, simule curás / fa vore que se cure / damún de la sepultura de San Arrigo y, vist lo seu engañ, lo esbatússen; y después de sé pessigat y apresat y en perill de sé penjat, conseguíx escapás".

/ Novela primera /
Moltes vegades passe, mol volgudes Siñores, que aquell que cavile burlás de un atre, y de les coses que tenen que reverensiás, se ha trobat sol en les burles y a vegades per a mal d´ell mateix; per lo que, per a obeí a la Reina y escomensá en una história meua al assunto proposat, vull contátos lo que, primé y después (fora de tota la seua esperansa) mol felísmen, li va passá a un consiudadá nostre.

Ñabíe, no fa encara mol tems, un tudesco a Treviso de nom Arrigo que, sén home pobre, servíe com portejadó a sueldo a qui lay solissitabe y ere tingut per tots com home de Santíssima y bona vida. Per lo que, fore verdat o no, va passá que, al anássen ell als atres, segóns afirmen los trevissanos, que a la hora de la seua mort, totes les campanes de la iglesia mes gran de Treviso van escomensá a soná sense que dingú les tocare. Lo que, tingut per milagre, tots díen que este Arrigo ere san ; y corrén tota la gen de la siudat a la casa aon descansabe lo seu cos, lo van portá com a san a la iglesia majó, portán allí coixos, tullits y segos y demés impedits de consevol enfermedat o defecte, com si tots hagueren de saná al tocá aquell cos. En tanta gentada y tráfec de gen va passá que a Treviso van arribá tres de los nostres consiudadáns, de los que un se díe Stecchi, l´atre Martellino y lo tersé Marchese, homes que, anán per les corts de los Siñós, divertíen a la concurrénsia distorsionánse, parodián, burlánse, imitán a consevol en momos. Estos, no habén estat may allí, se van maravillá de vore pédre lo cul a tots y, sentit lo motiu de alló, van sentí dessichos de aná a vórel y, dixades les seues coses a un albergue, va di Marchese:
- Volém aná a vore an este san, pero per lo que a mí respecte, no vech cóm podrém arribá hasta nell, perque hay sentit que la plassa está plena de tudescos y de atra gen armada que lo siñó de esta terra, per a que no ñague abalot, fa está allí, y ademés de aixó, la iglesia, per lo que se diu, está plena de gom a gom y ya dingú mes pot entráy.
Martellino, entonses, que dessichabe vore alló, va di:

- Que no sigue per ixo, que de arribá hasta lo cos san ya trobaré la manera.
Va di Marchese:

- ¿Cóm?

Va contestá Martellino:

- Te u diré: yo me contorsionaré com un tullit y tú per un costat y Stecchi per l´atre, com si no puguera caminá, me aniréu aguantán, fen com si me voléu portá allí per a que lo san me curo: no ñaurá dingú que, al vóremos, no mos faigue puesto y mos dixo passá. A Marchese y a Stecchi los va agradá lo truco y, sense tardá, eixín del albergue, arribats los tres a un puesto solitari, Martellino se va retórse les máns de tal manera, los dits y los brassos y les cames, y ademés de alló la boca y los ulls y tota la cara, que ere cosa horrible de vore; no haguere ñabut dingú que lo haguere vist que no haguere pensat que estabe paralític y tullit. Y aguantát de esta manera, entre Marchese y Stecchi, se van adressá cap a la iglesia, en aspecte ple de Piedat, demanán humildemen y per amor de Déu a tots los que estaben dabán de ells que los faiguéren puesto, lo que fássilmen obteníen; y respetats per tots y tot lo món cridán: «¡féu puesto, dixéu lloc!», van arribá allí aon estabe lo cos de San Arrigo y, per algúns gentilhomes que estaben al seu voltán, va sé Martellino alsat y colocat damún del cos per a que puguere alcansá la grássia de la salut.
Martellino, com tota la gen estabe mirán lo que passabe en ell, va escomensá, com qui u sabíe fé mol be, a fingí que un de los seus dits se estirabe, y después la má, y después lo bras, y aixina tot sansé va arribá a estirás. Lo que, veénu la gen, tan gran sorollina en alabansa de San Arrigo féen que un tro no hauríe pogut sentís. Ñabíe per casualidat un florentino prop que coneixíe mol be a Martellino, pero que per está aixina contorsionat cuan va sé portat allí no lo habíe reconegut. Éste, veénlo adressat, lo va reconéixe y va escomensá a riure y a di:

- ¡Siñó, fes que li dólgue! ¿Quí no haguere cregut al vórel vindre que de verdat fore un lissiat?

Van sentí estes paraules uns trevissanos que li van preguntá:

- ¡Cóm! ¿No ere éste impedit?
A lo que lo florentino va contestá:
- ¡No u vullgue Déu! Sempre ha sigut tan dret com natros, pero sap milló que dingú, com hau pogut vore, fé estes burles de contorsionás y ficá les postures que vol.

Tal com van sentí aixó, no los va fé falta datra cosa: per la forsa se van obrí pas y van escomensá a cridá:

- ¡Agarréu presso an eisse traidó que se burle de Déu y de los sans, que no sén tullit ha vingut aquí per a insultá al nostre san y a natros fénse lo tullit! Y, dién aixó, li van fótre les máns a damún y lo van fé baixá de aon estabe, y agarránlo per los pels y esgarránli tots los vestits van escomensá a fótreli puñades y puntapéus a mansalva, y no se considerabe home qui no corríe a fé lo mateix.

Martellino cridabe: - ¡Piedat, per Déu!
Y se defeníe cuan podíe, pero no li servíe de res: les potades y cósses que li arreáben se multiplicaben per moméns. Veén aixó, Stecchi y Marchese van escomensá a dis que la cosa pintabe mal; y tenín temó de ells mateixos, no se atrevíen a ajudál, cridán jun en los atres que lo mataren, encara que pensán sin embargo cóm podríen arrancál de les máns del poble cabrejat, que lo haguere estronchinat en tota sertesa si no haguere ñabut un expedién que Marchese va agarrá de repén:

Están allí fora tota la guardia de la señoría, Marchese, lo mes pronte que va pugué sen va aná al que estabe en representassió del corregidó y li va di:

- ¡Piedat, per Déu! ña aquí algú mol roín que me ha furtat la bossa en uns bons sen floríns de or; tos rogo que lo prengáu per a que puga recuperá lo meu. Enseguida, al sentí aixó, una dotsena de soldats van córre cap aon lo miserable Martellino ere esquilat y trasquilat sense estisores y, obrínse pas entre la chusma en lo esfors mes gran del món, tot esbatussat y espentolat lo van traure de entre les máns y lo van portá al palau del corregidó, aon lo van seguí mols que se sentíen ofesos (ofenguts) per nell, y habén sentit que habíe sigut detengut per lladre, van escomensá a di tots que los habíe futut lo estiró tamé a les seues bosses. Sentín aixó lo juez del corregidó, que ere un home áspre, emportánsel apart lo va escomensá a interrogá.
Pero Martellino contestabe fen bromes, com si no fore res está an aquella presó; per lo que lo juez, alterat, fénlo lligá en una maroma li va fé fótre uns bons bots, en ánimo de féli confessá lo que díen per a después penjál. Pero después de vóres en los peus a enterra, preguntánli lo juez si ere verdat lo que contra ell díen, no valénli di que no, va di:

- Siñó meu, estic preparat per a confessátos la verdat, pero féu que cadaú de los que me acusen digue aón y cuán ni hay tret la bossa, y tos diré lo que yo hay fet y lo que no. -
Lo juez ne va fé cridá a uns cuans, la un diebe que lay habíe robat fa vuit díes, l´atre que sis, l´atre que cuatre, y algúns díen que aquell mateix día. Sentín aixó, Martellino va di:

- Siñó meu, tots estos mentíxen en tota la seua boca: y de que yo dic la verdat tos puc doná esta proba, que may había estat an esta siudat y que no estic an ella mes que desde fa poc; y al arribá, per la meua desventura, vach aná a vore al cos san, aon me han trasquilat tan com veéu; y que aixó que dic es sert tos u pot aclarí lo ofissial del siñó que va registrá la meua entrada, y lo seu llibre y tamé lo meu possadero. Per lo que, si trobáu sert lo que tos dic, no vullgáu com éixos homes malvats destrossám y matám.
Mentres les coses estaben en estos termes, Marchese y Stecchi, que habíen sentit que lo juez del corregidó prossedíe contra nell en inquina, saña y rabia, y que ya lo habíe torturat, van tindre molta temó, diénse:

- Mal ham cavilat; lo ham tret de la paella per a fótrel al foc, l´ham tret del foc per a aviál als calius, a les brases. Per lo que, movénse en tota pressa, buscán al amo de la fonda, li van contá tot lo que los habíe passat; de lo que, enriénsen éste, los va portá a vore a un tal Sandro Agolanti que vivíe a Treviso y teníe gran influénsia en lo siñó, y contánlay tot, li van rogá que en ells intervinguere en les hassañes de Martellino, y aixina se va fé. Y los que van aná a buscál lo van trobá encara en camisa dabán del juez y tot desmayat y tremolós perque lo juez no volíe sentí res en lo seu descárrec, y com odiabe als florentinos, estabe completamen disposat a fel ahorcá y no volíe tornál al siñó, hasta que va sé obligat a féu contra la seua voluntat. Y cuan va está dabán d´ell, y li habíe dit totes les coses pel seu orden, va demaná que com suma grássia lo dixare anássen perque, hasta que a Florencia no estiguere, sempre li pareixeríe tindre la maroma al coll. Lo siñó sen va enriure de tal aventura y, donánlos un traje per home, sobrepassán la esperansa que los tres teníen de eixíssen be de tal perill, sanos y salvos sen van entorná a casa seua.


SEGONA 

sábado, 29 de septiembre de 2018

SEGONA JORNADA. NOVELA DÉSSIMA.

Paganín de Mónaco li robe la dona a micer Ricciardo de Chínzica. Éste, sabén aón está ella, va y se fa amic de Paganín; li demane que lay torno y ell, si ella vol, lay consedirá. Ella no vol torná en ell, y mort micer Ricciardo, se case en Paganín.

Tots los de la compañía van alabá per bona la história contada per la seua Reina, y Dioneo, lo únic que faltabe per novelá a la presén jornada, después de fé moltes alabanses de ella, va di:
Hermoses Siñores, una part de la história de la Reina me ha fet cambiá de opinió, volía contán una pero ne contaré un atra. La bestialidat de Bernabó (encara que acabare be) y de tots los demés que se creíen lo que ell mostrabe. Algúns, anán pel món ara en ésta y ara en aquella entretenínse, se imaginen que les dones dixades a casa se estarán de brassos crusats, com si no sabiguérem los que entre elles naixém y creixém y estém, qué es lo que les agrade. Y contánla tos mostraré cuánta es la simplesa de estos, y cuánta la de qui, pensánse mes poderosos que la naturalesa, se creuen (en fantástics raonaméns) que poden fé lo que no poden y se esforsen per portá a datres a lo que ells són.
Va ñabé un juez a Pisa, mes dotat de ingenio que de forsa corporal, de nom micer Ricciardo de Chínzica, qui, creén podé satisfé a la seua dona en les mateixes obres que fée per als seus estudis, sén mol ric, en no poca solisitut va buscá a una dona hermosa y jove per cónyuge, cuan tan de una com de l´atra, si haguere sabut aconsellás ell mateix com fée als demés, debíe fugí. Y u va conseguí, perque micer Lotto Gualandi li va doná per dona a una filla seua de nom Bartolomea, una de les mes hermoses y vanidoses joves de Pisa, encara que allí ne ñan poques que no pareguen sargantanes mossegadores y cuqueres.

Lo juez, portánla en grandíssima festa a casa seua, y selebrán unes bodes hermoses y magnífiques, va assertá la primera nit a tocála una vegada per a consumá lo matrimoni, y poc va faltá per a que
faiguere tables; pel matí, com ere fluix y sec y de poc espíritu, va tindre que reconfortás en garnacha y en dolsos, y en atres reméis torná a la vida.
Pos este siñó juez, habén adeprés a valorá milló les seues forses que abáns, va escomensá a enseñáli an ella un calendari bo per als chiquets que adeprenen a llichí, y potsé fet a Rávena. Tal com li enseñabe, no ñabíe cap día al que no se selebrare una festa o mes de una; per diverses raóns li enseñabe que lo home y la dona debíen abstíndres de tals ajuntaméns, afegín an ells lo dijú y les cuatre témporesy vigilies dels apóstols y de mil atres sans, y divendres y dissaptes, y lo domenge del Siñó, y tota la Cuaresma, y sertes fasses de la lluna y atres moltes exepsións, pensán potsé que tan conveníe descansá de les dones al llit com descansos ell se preníe al pleitejá les seues causses. Y esta costum, no sense gran melancolía de la dona, a qui potsé tocabe una vegada al mes, y ben just, per mol tems va mantindre; sempre guardánla mol, per a que cap atre anare a enseñáli los díes laborables tan be com ell li habíe enseñat los díes de festa. Va passá que, fen molta caló, a micer Ricciardo li van entrá ganes de aná a recreás a una possessió seua mol hermosa prop de Montenero (Montenegre), y allí, per a péndre lo aire, quedás algúns díes. Y va portá en ell a la seua hermosa dona, y están allí, per a entretíndrela una mica, va dessidí un día eixí a peixcá; y en dos barquetes, ell a una en los peixcadós y ella a un atra en les atres dones, van aná navegán y, sentínse a gust, se van adentrá al mar unes cuantes milles casi sense acatássen. Y mentres estaben atentos mirán, de repén una galera de Paganín de Mónaco, entonses mol famós pirata, va apareixe, y vistes les barques, se va adressá cap an elles; y no van podé fugí antes de que Paganín arribare an aquella a la que anaben les dones, y veén a la hermosa Siñora, sense vóldre datra cosa, y veénu micer Ricciardo que estabe ya an terra, pujánla an ella a la seua galera, sen va aná. Sabén lo selós que ere micer lo juez, que teníe temó hasta del aire, no cal preguntá si li va doldre. Sense profit se va queixá, a Pisa y a datres puestos, de la maldat dels corsarios, sense sabé quí li habíe robat la dona o aón la habíe portat. A Paganín, al vórela tan hermosa, li va paréixe que habíe fet un bon negossi; y no tenín dona va pensá quedás en ella sempre, y com plorabe mol va escomensá a consolála dólsamen. Y, vinguda la nit va escomensá a consolála en los fets, pareixénli que de poc habíen servit les paraules durán lo día; y de tal manera la va consolá que, abáns de que arribaren a Mónaco, lo juez y les seues leys se ni habíen anat de la memória y va escomensá a viure en Paganín com la mes alegre del món. Portada a Mónaco, ademés dels consols que de día y de nit li donabe, honradamen com a la seua dona la teníe. Después de sert tems, arribán als oíts de micer Ricciardo aón estabe la seua dona, en ardentíssim dessich, pensán que dingú sabíe verdaderamen fé lo que fee falta per an alló, se va disposá a anay ell mateix, y a gastá en lo rescate consevol cantidat de dinés; y fénse a la mar, sen va aná cap a Mónaco, y allí la va vore y ella an ell. Ella, per la tarde, lay va di a Paganín y lo va informá de les seues intensións. Al matí siguién, micer Ricciardo, veén a Paganín, se va arrimá an ell y va establí en ell en un momén gran familiaridat y amistat, fingín Paganín no reconéixel y esperán a vore aón volíe arribá. Pel que, cuan li va paréixe be a micer Ricciardo, com milló podíe y del modo mes amable, va descubrí la raó per la que habíe vingut, rogánli que demanare lo que vullguere y li tornare la dona. A lo que Paganín, en la cara alegre, va contestá:
- Micer, sou benvingut, y contestántos, tos dic:

Es verdat que ting a casa a una jove que no sé si es la vostra dona o de algún atre, perque a vos no tos coneixco, ni an ella tampoc, sol de alguna vegada que en mí ha estat un ratet. Si sou vos lo seu home, com diéu, yo, com pareixéu gentilhome amable, tos portaré aon está ella, y estic segú de que tos reconeixerá. Si ella diu que es com diéu, y vol anássen en vos, per amor de la vostra amabilidat, me donaréu de rescate per nella lo que vos mateix vullguéu; si no fore aixina, faríeu una canallada volénmela traure perque yo soc jove y puc tindre una dona igual que consevol atre, y espessialmen ella que es la mes agradable que hay vist may. Va di entonses micer Ricciardo:
- Per sert que es la meua dona, y si me portéu aon ella está, u vorás pronte: me se aviará al coll; y per naixó te demano que no sigue de atra manera que com tú has pensat.

- Pos entonses - va di Paganín - aném.
Van aná, pos, a casa de Paganín y, están ella a una cámara seua, Paganín la va fé cridá; y ella, vestida y preparada, va eixí de una cámara y va vindre aon micer Ricciardo en Paganín estaben, y va fé tan cas a micer Ricciardo com lay haguere fet a consevol atre forasté que en Paganín haguere vingut a casa seua. Lo que veén lo juez, que esperabe sé ressibit per nella en grandíssima festa, se va maravillá mol, y va escomensá a dis:
«potsé la melancolía y lo llarg doló que hay passat desde que la vach pédre me ha desfigurat tan que no me reconeix».

Pel que li va di:

- Siñora, car me costará habét portat a peixcá, perque un doló paregut no vach sentí may com lo que hay tingut desde que te vach pédre, y tú no pareixes reconéixem, pos tan fura me dirigixes la paraula. ¿No veus que soc lo teu micer Ricciardo, vingut aquí a pagáli lo que vullgue an este gentilhome, per a recuperát y portát en mí; y ell, la seua mersé, pel que yo vullga donáli te torne a mí?

La dona, giránse cap an ell, sonrién una miqueta, va di:

- Micer, ¿me u diéu a mí? Miréu que no me haigáu pres per un atra perque yo no men enrecordo de habétos vist may.
Va di micer Ricciardo:

- Mira lo que dius: míram be; fes memória y vorás que soc lo teu micer Ricciardo de Chínzica.

La Siñora va di:

- Micer, perdonéume: no me es honesto mirátos mol com tos imaginéu, pero tos hay mirat prou com per a sabé que may tos hay vist abáns. Se va imaginá micer Ricciardo que fée aixó de no volé confessá o reconéixeu per temó a Paganín pel que, después de un ratet, va demaná per mersé a Paganín que li dixare parlá en ella a una cámara. Paganín va di que sí a cambi de que no la besare contra la seua voluntat, y va maná a la dona que aniguere en ell a la alcoba y escoltare lo que vullguere díli, y li contestare com vullguere. Anánsen, pos, a la alcoba sols la Siñora y micer Ricciardo, en cuan se van assentá, va escomensá micer Ricciardo a di:
- ¡Ay!, Cor del meu cos, dolsa alma meua, esperansa meua, ¿no reconeixes al teu Ricciardo que te ame mes que an ell mateix? ¿cóm pot sé? ¿estic tan desfigurat? ¡Ay!, bonicos ulls meus, míram una mica.

La dona va escomensá a riure y sense dixál seguí, va di:

- Be sabéu que no soc tan desmemoriada que no sápiga que sou micer Ricciardo de Chínzica, lo meu home; pero mentres vach está en vos vau mostrá conéixem mol mal, perque si éreu sabio o u sou, com voléu que de vos se penso, tos va faltá lo coneiximén de vore que yo era jove y fresca y gallarda, y sabé lo que les dones joves demanen (encara que no u diguen per vergoña) ademés de vestí y minjá; y lo que féeu be u sabéu. Y si tos agradabe mes lo estudiá les leys que a una dona, no haguéreu tingut que péndre estat; encara que a mí me pareix que may vau sé juez sino pregoné de fires y festes, de dijú y de vigilies. Y tos dic que si tantes festes haguéreu fet guardá als llauradós que llauraben les vostres terres com féeu guardá al que teníe que entrecavá lo meu hortet, may haguéreu arreplegat un gra de blat. Me hay doblegat a qui Déu ha volgut, com piadós defensó de la meua juventut, en qui me quedo an esta alcoba, aon no se sap lo que són les festes, dic aquelles que vos, mes devoto de Déu que de serví a les dames, tantes ne selebrábeu; y may per esta porta van entrá dissaptes ni domenges ni vigilia ni cuatre témpores ni cuaresma, que es tan llarga, mes que de día y de nit se traballe y se carde la llana; y desde que una nit van tocá a maitines, be sé cóm va aná lo assunto mes de una vegada. Y, aixina, vull quedám en ell y traballá mentres siga jove, y les festes y les peregrinassións y fe dijú esperá a féles cuan siga agüela; y vos anéu en bona ventura tan pronte com pugáu y, sense mí, guardéu cuantes festes vullguéu.

Micer Ricciardo, sentín estes paraules, patíe un doló insoportable, y va di, cuan ella callabe:
- ¡Ay, dolsa alma meua!, ¿quines paraules són estes que me has dit? ¿no mires lo honor dels teus paréns y lo teu? ¿vols de ara en abán quedát aquí de barragana en éste, y en pecat mortal, en ves de a Pisa sé la meua dona? Éste, cuan lo haigues fartat, en gran reprobassió te fotrá al carré; yo te tindré sempre amor y sempre, encara que yo no u vullguera, siríes la ama de casa meua. ¿Tens que abandoná lo teu honor per este dessich desordenat y deshonesto, y a mí que te vull mes que a la meua vida? ¡Ay, esperansa meua!, no diguéu aixó, dignáutos vindre en mí: yo de ara en abán, ya que conec lo teu dessich, me esforsaré; pero, dols be meu, cambia de opinió y víne en mí, que no hay tingut cap cosa bona desde que me vau sé arrebatada.
Y la dona li va contestá:

- Pel meu honor no crec que dingú, ara que ya res pot fes, se preocupo mes que yo: ¡ojalá se hagueren preocupat los meus paréns cuan me van entregá a vos! Y si ells no u van fé pel meu, no vull yo féu ara pel de ells; y si ara estic en pecat mortero, alguna vegada estaré en pecat macero: no tos preocupéu mes per mí. Y tos dic mes, que aquí me pareix sé la dona de Paganín y a Pisa me pareixíe sé la vostra barragana, pensán que segóns les fasses de la lluna y les escuadres geométriques debíem vos y yo ajuntá los planetes, mentres que Paganín tota la nit me té en brassos y me aprete y me mossegue, ¡y cóm me cuide, que u digue Déu per mí!

Diéu encara que tos esforsaréu: ¿en qué?, ¿en empatá en tres basses y eixecála a palos? ¡Ya vech que tos hau fet un caballé de pro desde que no tos hay vist! Caminéu y esforséutos per viure: que me pareix que estéu a pensió, tan arguellat y prim me pareixéu. Y encara tos dic mes: que cuan éste me dixo, a lo que no me pareix disposat, no penso torná may en vos que, exprimíntos tot sansé no podríe fes en vos ni una escudella de salsa, perque en grandíssim mal meu y interés y rédits allí vach estáy una vegada; pel que a un atra part buscaré la meua manduca. Lo que tos dic es que no ñaurá festa ni vigilia aon penso quedám; y per naixó, tan pronte com puguéu, anéu en Déu, si no, cridaré que voléu forsám.

Micer Ricciardo, veénse en apuros y veén la seua locura de triá una dona jove están apátic y sén casi impotén, en doló y tristesa, va eixí de la alcoba y va di a Paganín moltes paraules que de res li van valé. Y sense habé conseguit res, dixada la dona, sen va entorná cap a Pisa, y se ni en va aná lo cap de tan doló. Cuan anabe per Pisa, a qui lo saludabe o li preguntabe algo, no contestabe res mes que:

- ¡Lo mal foro no vol festes!
Y después de no mol tems va estirá la garra. Se va enterá Paganín, y sabén
l´amor que la dona li teníe, la va desposá com a la seua legítima mullé, y sense may guardá festes ni vigilies o dichuná, van traballá mentres les cames los van aguantá y be que se van divertí.

Pel que, volgudes Siñores meues, me pareix que lo siñó Bernabó dispután en Ambruogiuolo vullguere apartá la cabra del monte.

Esta história va fé riure tan a tota la compañía que no ñabíe dingú a qui no li faigueren mal les barres (mandíbula); y de común consentimén totes les dones van di que Dioneo teníe raó y que Bernabó habíe sigut un animal. Pero después de acabá la história y les risses van callá, habén vist la Reina que la hora estabe ya mol abansada y que tots habíen novelat, y lo final del seu señorío habíe arribat, segóns lo orden escomensat, traénse la guirnalda del cap, damún del cap de Neifile la va ficá, dién en alegre gesto:
- Ya, volguda compaña, ara es teu lo gobern de este poblet - y va torná a assentás. Neifile se va ficá una mica roija en este honor ressibit, y la seua cara pareixíe una fresca rosa de abril o de mach tal com se amostre al clarejá lo día, en los ulls anheláns y chispejáns, una mica baixos, com una matutina o matinera estrella o estrel. Después de que lo cuchicheo dels concurréns se va pará y ella va recuperá lo ánimo, assentánse una mica mes alt del que acostumbrabe, va di:
- Ya que ara la vostra Reina soc, sense alluñám massa de la costum seguida per aquelles que abáns de mí u han sigut, tos faré manifest en poques paraules lo meu paréixe, y seguirém si u estiméu aixina. Com sabéu, demá es divendres y en son demá dissapte, díes que, per les minjades que se acostumbren a fé, són una mica engorrosos a la mayoría de la gen; sense di que, lo divendres, ya que an este día per la nostra vida Jesús va morí, va patí la passió, es digne de reverénsia; en honor de Déu, valdríe mes que en orassións en ves de en históries mos entretinguérem. Y lo dissapte es costum de les dones rentás lo cap y tráures tot lo pols, tota la brutíssia que pel traball de la semana se haigue agarrat; y tamé mols acostumbren a fé dijú en reverénsia a la Virgen Mare del Fill de Déu, y lo domenge, descansá de consevol traball. Com no podém estos díes seguí la vida que ham adoptat, crec que estaríe be que estos díes dixém les históries. Después, com haurém estat aquí cuatre díes, si volém evitá que arribo la gen nova, jusgo adecuat mudámos de aquí y anámon a un atre puesto. Allí, cuan estiguém reunits lo domenge después de dormí, com ham tingut avui mol tems per a raoná conversán, tindrém mes tems per a pensá, y sirá milló que se limito una mica la libertat de novelá y que se parlo de un dels mols cassos de la fortuna, hay pensat que sigue sobre qui alguna cosa mol dessichada haygue conseguit en industria o una pérdua recuperada.

Tot lo món va alabá lo dit y lo imaginat per la Reina, y aixina van quedá que se faríe. La Reina, después de aixó, fen cridá al seu senescal, li va di aón debíe ficá la taula per la tarde, y tot lo que después teníe que fé durán lo tems del seu señorío; y ficánse de peu, los va doná llisénsia per a fé lo que a cadaú mes li apetiguere. Van agarrá, pos, les Siñores y los homes lo camí de un jardinet, y allí, después de entretíndres una mica, vinguda la hora del sopá, en festa y en plaé van sená; y eixecánse de allí, segóns li va apetí a la Reina, portán Emilia la carola, esta cansó de Pampínea, que los demés corejaben, se va cantá:

¿Quí podríe cantá al meu puesto
que ting tot cuan ansío?
Víne, pos, Amor, raó de la meua ventura,
de la esperansa y de tota la alegría,
víne en mí a cantá
no de suspiros, penes y amargura,
que ara me es dols lo que va sé agonía,
mes que de este brillá
del foc, a les seues flames vull está
adoránte a tú com a Déu meu.
Tú dabán dels ulls me vas portá, Amor,
cuan en lo teu foc me vach sucarrá per primera vegada,
a un de tal talante
que en bellesa y ossadía, y en valor,
atre milló may se trobaríe,
ni datre paregut;
y tan me va inflamá que en este instán
felís te estic cantán, siñó meu.
Y este que es per a mí máxim plaé
y que me vol cuan yo lo vull
Amor, per la teua Mersé,
pel que an este món vull,
gosá de pas en un atre espero;
pos li guardo fe
que hasta al seu Reino, Déu, que aixó u veu,
confío que per la seua bondat mos portará.

Después de ésta, atres moltes se van cantá y se van ballá moltes danses y se van tocá diferentes músiques; pero jusgán la Reina que ere tems de anássen a descansá, en los cresols per dabán cadaú a la seua cámara sen van aná, y durán los dos díes siguiéns fen cas a lo que la Reina habíe dit, van esperá en dessich la arribada del domenge.


Acabe la segona jornada.