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viernes, 3 de diciembre de 2021

DVA, Borao, J

JABUGO. n. Especie de cabra montés de pelo algo más fino.

JACULATORIA. n. Se usa en lenguaje familiar, como equivalente a las frases castellanas vaya una embajada! miren qué embajada!

JADA. a. Azada.



JADIAR, a. Cavar con la azada. (Como al cavar se respira fuerte, jadear podría asociarse a jadiar)

JAMBAR. n. Aplanchar y dar la última mano al pantalón en la parte que cubre las piernas. (jambe francés: pierna; jambon : jamón : pernil : magre, cuixot, cuixa)

JAMBORLIER, a. Camarero. (Chamberlain; camarlengo, camera, cámara)

JAMBRAR, a. Enjambrar.

JAQUE. a. Cualquiera de los lados de las alforjas. - n. Moneda de los reyes de Aragón, y así dice D. Pedro mis jaques se mezclaron con sus torneses (Lexique de Raynouard).

JAQUESA (libra). n. Véase libra jaquesa.

JARAPOTE. a. Jaropeo.

JARAPOTEAR. a. Jaropear o dar jaropes: la Academia incluye esta voz y la anterior como provinciales, igualmente que de Aragón, de Andalucía.

JARCIA. n. Jauría de perros. - n. hombre de jarcias, persona de conocimientos, de estudios, de noticias: también se dice en este sentido tener muchas jarcias.

JARREAR. n. Jaharrar.

JARRO. a. El que, y sobre todo la que, grita mucho hablando sin propósito. - d. Medida de vino. - c. Cacharro.

JASCO. d. Desabrido, áspero al paladar, falto de jugo. (Estopeng, estopenc, de estopa)

JAUTO. a. Insípido, sin sal: en Murcia jaudo según la Academia.

JEBE. a. Alumbre.

JETA. a. Véase geta.

JETAR. a. Desatar algo en cosa líquida, por ejemplo un ajo en el guisado.

JETAZO. a. Mojicón. (mogicon)

JETO. a. Colmena vacía untada de aguamiel para que acudan a ella los enjambres.

JIJALLO. a. Arbusto bueno para el ganado: se escribe también xijallo y se pronuncia sisallo.

JIMENZAR. a. Quitar a golpes la simiente del lino o cáñamo para llevarlo a poner en agua.

JISCA. c. Caña que se cría en lugares húmedos.

JITAR. a. Arrojar, echar fuera. (GITAR)
JOCALIAS. n. Alhajas destinadas al culto divino: tiene conexión con una de las acepciones que la Academia da a la palabra mazonería. - Ducange amplía la significación e interpreta "monilia, gemmae; annuli, aliaque id genus pretiosum:" también Miguel del Molino da esa significación.

JORDIGA. n. Ortiga.

JOREAR. n. Orear.

JOTA. c. Sonata, canto y baile de Aragón.

JOVADA. a. Terreno que ara en un día un par de mulas. (jou; yugo; 2)

JOVENZANO. n. Jovencito.

JUAGAR. n. Enjuagar.

JUAN DEVANA. n. Juan Lanas, marica, hombre afeminado en sus inclinaciones.

JUBADA, a. Véase JOVADA. a. Terreno que ara en un día un par de mulas.

JUBERO. n. Colono que no estaba obligado a los servicios de huerta y cabalgada con que se resistía a las invasiones repentinas (Cuenca). - En Navarra le dan sus ff. análoga significación.

JUBO. d. Yugo. (jou)

JUDÍA. n. Avefría.

JUDIAR. n. Tierra sembrada de judías.

JUDIERA. n. La planta que produce el fruto llamado judía. (bajoquera, bachoquera)

JUDICANTE. a. Cada uno de los diez y siete jueces que fallaban sobre los ministros de justicia o los lugartenientes del de Aragón que habían sido denunciados en sus oficios.

JUDIENCO. n. Despectivo de judío, que comúnmente se usa en sentido metafórico.

JUEZ DE ENQUESTA. a. Ministro togado que hacía inquisición y procedía de oficio contra los de justicia y contra notarios y escribanos. - n. juez medio, Justicia de Aragón. - n. juez de la casa del rey, Canciller, según el Códice de las Uniones de Aragón.

JUGADERO. n. Coyuntura en los miembros.

JUGUESCA. n. Partida de juego, generalmente improvisada y tumultuosa.

JUICIO. n. Se dice beberse el juicio y sorberse el juicio, como en Castilla tener el juicio en los talones, con alusión, no a la verdadera locura, sino a la poca reflexión o madurez en algún asunto.

JULEPE. n. Se usa en la expresión de llevar un julepe para significar llevar una tunda, o haber sufrido mucha contradicción, o haberse dado un mal rato, sea caminando sea desempeñando algún negocio.

JUNTA. n. Yunta. - n. junta de cinco, así se denomina la de acreedores censalistas de Zaragoza.

JUÑIDERA. d. Coyunda.

JUÑIR. d. Uncir. (Juñí, ficá lo jau, jou a dos animals de tiro).

JURADO EN CAP. a. Primer jurado de entre los insaculados en otras bolsas de jurados, con cuarenta años cumplidos.

JURATORIA. a. Lámina de plata con el evangelio escrito, sobre la cual juraban los magistrados.

JURATORIO. a. Instrumento en que se hacía constar el juramento de los magistrados.

JUSANO. n. Inferior, según el Índice de Blancas: léase yusano. (de jus: de abajo)

JUSEPICO. n. Fraile de la orden de San José. - n. Hipócrita, esto es, modesto y de gran compostura en la apariencia y por lo demás capaz de toda travesura.

JUSMETERSE. n. Someterse. (jus : sus : so : sota : debajo, dejus)

JUSTICIA. n. El presidente de la casa de ganaderos de Zaragoza.

JUSTICIA DE ARAGÓN. a. Magistrado supremo que con cinco Lugartenientes togados hacía justicia entre el rey y sus vasallos y entre los eclesiásticos y los seculares, expidiendo en nombre del rey provisiones e inhibiciones y teniendo a su cuidado la custodia de los fueros. - Aunque este nombre se usa siempre como masculino, el Códice de los Privilegios de la Unión le antepone siempre el artículo la.

JUSTICIA DE LAS MONTAÑAS. n. Justicias o jueces creados en Jaca y otros puntos, con jurisdicción completa para cierta clase de delitos, sobre todo para ladrones y asesinos: creáronse en las Cortes de Monzón de 1586.

JUSTICIADO. n. Justiciazgo, dignidad y tribunal del Justicia de Aragón. - n. Oficio del Justicia o presidente de la Cau a" ganaderos. -

JUSTILLO. d. Corsé, ajustador en las mujeres.

JUSTILLO. d. Corsé, ajustador en las mujeres.


JUTAR. n. Enjugar.

JUVILLO. n. Novillo.

domingo, 28 de abril de 2019

LA CONQUISTA MUSULMANA DE AGIRIA (DAROCA)

9. LA CONQUISTA MUSULMANA DE AGIRIA (DAROCA) (SIGLO VIII. DAROCA)

LA CONQUISTA MUSULMANA DE AGIRIA (DAROCA)

Las huestes musulmanas de Tarik avanzaban hacia Cesaraugusta. Tras su paso, todo era desolación y rencor; por delante, temor y huidas precipitadas. En Agiria (luego Daroca), ante las noticias de que los moros estaban ya en las fuentes del Tajo, unos huían temerosos y otros se aprestaban a la lucha. En medio de este cuadro dantesco, llegó a Daroca, sobre un agotado caballo, un joven, desconocido en principio por el lamentable estado en el que encontraba, aunque era darocense. Pronto se le reconoció como a Juan de Luna.
Narró Juan lo ocurrido en Guadalete, donde estuvo en la infausta jornada de la derrota cristiana; después relató las calamidades de su cautiverio en Córdoba y Toledo. Por fin, refirió las penalidades de su huida durante más de quince días hasta llegar a Daroca. Muchos, los que venían eran muchos y buenos jinetes sobre caballos inimaginables, fieros e indómitos. Tras descansar mientras narraba lo sucedido, Juan de Luna fue a buscar a Matilde, su joven amada, quien ya le había dado por muerto cuando supo lo de Guadalete y le lloraba. El sol se ocultó en el horizonte mientras el amor renacía.
Al día siguiente, ante las noticias que llegaban de las torres de señales, los darocenses y las gentes que acudían de las aldeas cercanas prepararon la resistencia. Por fin, los moros se presentaron ante sus muros exigiendo la rendición. Embistieron hasta diez veces antes de abrir brecha, pero al final todo acabó. No obstante, a pesar de haber caído el castillo y toda la población, los agarenos se encontraron con la resistencia inusitada que desde una de las torres ofrecía Juan de Luna con un puñado de hombres. El jefe moro, que pretendía proseguir la marcha hacia Zaragoza, dejó una guarnición con orden expresa de atacar al «Jaque» (al valiente) hasta que se rindiera.
Pero Juan de Luna, el Jaque, resistió y abatió a varios adversarios. Éstos, ante el peligro que suponía aproximarse a la torre, decidieron cercarla, dejando que la falta de alimentos hiciera mella entre sus defensores. Pasaron los días y en la torre cesó todo movimiento. Así es que decidieron derribar la puerta y entrar. En el centro de la estancia yacía el cadáver de Juan de Luna, muerto de hambre. Su cabeza fue expuesta en el muro, mientras su cuerpo era arrojado a un barranco. Matilde cayó muerta cuando se enteró de la trágica noticia. Hoy, la torre de Jaque es testigo mudo de tan grande gesta.
[Beltrán, José, Tradiciones..., págs. 43-47.]

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