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lunes, 21 de enero de 2019

La chuleta y la Real Academia

La chuleta y la Real Academia

Ricardo García Moya


software valencià La Chuleta Y La Real Academia

La RAE limpia la lengua castellana, pero ensucia la valenciana. En la última edición del diccionario, las voces procedentes del idioma valenciano sufrieron una depuración política inspirada por académicos escorados al IEC (Moll, Margarit., Marsá, Vilanova, Gimferrer, Riquer, Colón, etc) La voz chuleta, por ejemplo, la acomodaron para clasificarla como préstamo del catalán al castellano; pero la documentación es diamantina.

En 1611, después de recorrer el Reino, el licenciado Covarrubias publicaba su Tesoro de la lengua con observaciones sobre voces que se filtraban al castellano. Así, de chulla advertía que es vocablo valenciano (Tesoro, a. 1611), siendo esta voz, y no hora, la que generaría chuleta, chuletada y chuletón.
Tras cuatro siglos, el DRAE embrolla silogísticamente la pertenencia de la palabra: Chuleta, del valenciano xulleta, derivado del catalán xulla, costilla» (DRAE, 1992).
Se supone que esta atribución, transmitida a millones de estudiantes, se apoya en fuentes que alteran la de 1611, pero no es así. Nadie de la RAE aporta autoridad alguna que asocie chuleta a otro vocablo que no sea el valenciano chulla. Los académicos se han limitado a copiar lo dictado por el
Institut d´Estudis Catalans y los politizados filólogos catalanes.


Corominas, cuya obra etimológica es núcleo del catalanismo idiomático, afirma: Chuleta deriva del catalán de Valencia xulleta, diminutivo de xulla (DCECH,1980).

En las neolatinas hispánicas, el trapicheo de una consonante establece fronteras, y es significativo que no diga dónde aparece xulleta o xulla en un texto valenciano. Corominas actúa como médium transmisor de conceptos idiomáticos y geopolíticos ocultos en la mente de personajes fallecidos. Gracias a este don parapsicológico, la documentación que dice Regne de Valencia e Comtat de Barcelona la transcribe como Principat de Catalunya i País Valenciá. De igual modo, como no le convence que Covarrubias afirmara que chulla es vocablo valenciano, el etimólogo catalán atraviesa mentalmente los cuatro siglos transcurridos y adivina que el licenciado, en realidad, quiso escribir xulla es vocablo catalán. La inmersión normaliza hasta cadáveres centenarios.

Sofista enredador, Corominas dice en esta época se empleaba en la capital valenciana la grafía ch. Al aludir a siglos tildados de decadentes por la inmersión, da a entender que existió una época áurea donde chulla se escribía xulla, acorde con la doctrina del IEC; pero es otra trampa que el sabio tiende al incauto lector.
La primera vez que se documenta chulla es en Valencia, en el Thesaurus de Pou (a. 1575), https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2797002 
un gerundense que vino a estudiar a Valencia y aprendió lo que ahora está prohibido por la inmersión. Pou dejó en caracteres de imprenta la voz chulles junto a otras tan valencianas como allyoli (sic), chufes, chapes, taronges de Xátiva, chic, punches, etc.

En consecuencia, desechando versiones parapsicológicas, la primera documentación sobre la chulla (no xulla) la proporciona un catalán: Pou; y un castellano, Covarrubias; imparciales lingüistas que estudiaron el idioma valenciano y dejaron constancia impresa.

Como la mayoría de voces, chulla pertenecía a una familia descendiente del étimo latino vulgar absungia o exungia (grasa para untar ejes). De tal padre nacieron el antiguo portugués enxulha, el catalán ensunia o el castellano enxundia, usado por el Arcipreste de Hita. Significaban gordura o grasa del cerdo. / com lo sagí, ensaginada /
Del caótico romance surgieron otras variables modernas como la castellana enjundia, la italiana sugna y la occitana enjun, con la acepción de tocino o grasa de puerco. Entre todas las lenguas neolatinas, la valenciana creó la voz chulla con singularidad semántica, aparte de morfológica, al designar a las chuletas de cordero o ternera.

Adivinanza: ¿Cuál de todas las variables está prohibida y despreciada?
La valenciana, claro.


Pou opuso la valenciana chulla a la catalana carbonada y a la latina offella, por el deseo de presentar equivalencias entre valenciano, catalán y latín. La voz carbonada era castellana y catalana; pero en valenciano no tuvo excesiva aceptación, limitándose su polisemia a escasas y desagradables acepciones:
Carboná: cantidad grande de carbón, excremento de niños (Escrig,1871).


Respecto a la voz que nos interesa, Covarrubias fue concreto:
Chulla. Las costillas de carnero cortadas en piezas de dos en dos, que la gente pobre compra quando no tiene caudal para más. Es vocablo valenciano, y diéronsele del sonido que haze sobre las brasas quando se asa. (Tesoro,a.1611).

Covarrubias da la equivalencia exacta de costillas de cordero, mientras que Pou fue lacónico, factor que aprovechó Corominas para restar antigüedad a la acepción de chuleta, con la argucia de que Pou incluyó chulla en una llista de menjars preparats: DELLC). Como en el texto de Pou no hay más que una enumeración genérica, Corominas oculta lo que alteraría su trucada lista: "carn rustida, carn de cordero.... También sustituye el punto y aparte que separaba chulla y golosina por un punto y coma. Además, la traducción latina de Pou era flexible; p.e., traduce lo qui menja carn crua como omophagus. Es evidente que el latín offella aludía a las pequeñas chuletas de cordero, comida de pobres según Covarrubias. Tenían hueso (ya que Pou cita en la misma relación la cara sens ossos), y eran pequeñas comparadas con las chuletas de ternera que comían las clases pudientes.

La voz arraigó en idioma valenciano, como demuestra su inclusión en la paremiología, la chulla y la dona» (Galiana: Refrans, h.1760), figurando chulla en el diccionario de Lamarca (a. 1839) o en el vocabulario de Rosanes (a. 1864). Tampoco falta en el teatro del XIX: pa blanc y chulles (La tertulia de Colau,1866); bones chulles (Els microbios, 1884) Igual que el derivado: dos chulletes (Qui tinga cucs, 1855), una chulleta (La vanitat castigada, 1855). Resumiendo: chuleta y chuletón proceden de chulla; voz del idioma valenciano, no de la parapsicológica xulla catalana. La versión para engañar estudiantes que ofrece el DRAE pertenece al realismo fantástico, como los platillos volantes o el valencianismo de la alcaldesa Nolla. Por cierto, hoy me ha invitado mi amigo Moncho /NO SOC YO/ -catalanista y catalanizado hasta el esfínter-, pues el Ayuntamiento de Valencia le ha soltado dos kilos por una novela suya (en catalán, claro). Y no sé qué hacer con los 50 ejemplares, pagados por ustedes, del diario catalán Información que me sigue mandando la Generalidad ¿Empapelo mi WC? ¿Se los devuelvo a Tarancón?

Diario de Valencia 18 de Febrero de 2001

viernes, 23 de noviembre de 2018

institut de Valderrobres

institut de Valderrobres, catalá, ESO, mentires


2° ESO al institut de Valderrobres. No fa falta que donon classes en catalá cuan en castellá los enseñen aixó. Se note que lo directó y consejal del ajuntamén, Iñaki (Ignacio) Belanche es de la CHA, amics dels catalanistes. La culpa va sé del cha cha cha.

http://wp.catedu.es/inspeccioneducacionteruel/escolarizacion-secundaria-y-bachillerato/


Hostia, lo papé tamé es catalá, igual Amon Ra ere catalá y no u sabíe, JA JA JA, JE JE JE, JI JI JI (agarro aire) JO JO JO JU JU JU !!

Raimundo Lulio, Ramón Llull, mallorquí. Joanot Martorell, Ausiàs MarCH, valensiá.
Poesía trovadoresca : ocsitá, en concret, provensal.


La palabra papiro proviene del término griego πάπυρος papiros, que en latín es papyrus (el plural es papyri), utilizado por los egipcios antiguamente. Está tomada del antiguo término egipcio, que significa 'flor del rey', pues su elaboración era monopolio real. También es el origen de la palabra papel.

Chuleta : chulla, chulles : prové del valensiá chulleta que es un diminutiu de CHULLA (tossino o tros de carn de gorrino). La paraula prové del latín axunguia (grassa de gorrino, greix fet aná per a untá los ejes, axis (eje) y la arraíl del verbo unguere (untá).

Faena : La palabra "Faena" proviene del latín "facienda", que significa "cosas que hay que hacer". ... Aunque en última instancia derive del latín facienda, el DRAE le reconoce intermedio catalán, antiguo faena, moderno feina, "quehacer", "cosa que se ha de hacer".

domingo, 29 de julio de 2018

martes, 12 de septiembre de 2017

Cataluña imitando lengua valenciana

Hacia 1600, Andreu Bosch se desesperaba por la tendencia extendida en Cataluña de dar supremacía “e imitar a la Lengua Valenciana” (Títols d´honor. Perpinyà, 1628).

Esta influencia también afectaba al mismo Bosch, pues, aunque critica que sus compatriotas “mudaran la vocal a, en e” (p. 27) razonaba que escribir “las nostras ciencias” era menos correcto que “les nostres ciencies”.

En las mismas fechas, el catalán Onofre Pou, con su “Thesaurus”, llevaba hasta Perpignan el léxico valenciano: otonyo (no tardor), chiquet y chiqueta, iglesies, chulla, mija, servisis, carchofa, giner, puncha, etc.

Con esta inmersión idiomática (deseada, no impuesta), una parte de Cataluña y Aragón valencianizaron su idioma a fines del siglo XVI. Fuera de esta influencia quedaron la parte oriental del territorio, incluida Barcelona. Eran tiempos en que el mismo Cervantes diferenciaba la dulzura del valenciano de la rudalengua gascona y catalana” (Quijote, II, Cap. 60), aludiendo erróneamente al occitano como gascón.

Relacionado con el problema actual, un rotativo catalán reconocía que: “la independencia de un país ha Ilevado a codificar como una lengua distinta la que se consideraba dialecto. Así lo hizo Noruega a comienzos de siglo respecto al danés. Y así está ocurriendo hoy en la antigua Yugoslavia donde el serbo croata, codificado a mitad del siglo pasado y lengua común en la Yugoslavia de Tito, se ha escindido en cinco lenguas distintas. En las últimas conversaciones de paz en territorio norteamericano croatas, serbios y bosnios se presentaron acompañados de sus respectivos intérpretes para traducir unas lenguas que los expertos consideran que difieren menos entre sí que el catalán y el valenciano” (“La Vanguardia”, 10IV-96).

/Nota de Moncho, mi pareja Violeta, búlgara, habla con macedonios, serbios en búlgaro y se entienden/

Aquí sucede lo contrario. Las oficinas de inmersión (especialmente en las Universidades de Alicante, Castellón y Valencia) compiten para ver cuál catalaniza más eficazmente, arrinconando al valenciano y español. Alegremente, con dinero del contribuyente, editan libro tras libro con la finalidad citada. Prototipo de estos ejemplares sería “Els valencians i la Ilengua normativa” (Generalidad, 1995); ensayo sembrador de confusión que, por ejemplo, afirma que el adjetivo “petit” está vivo en Alcoy, criticando al diccionario del GAV por negarlo.

Una cosa es que autores como FuIlana, ingenuamente, recogieran arcaísmos como “esser o freturar” y palabras fronterizas; y otra muy distinta es utilizar como prueba de idioma vivo el léxico de los alumnos alcoyanos víctimas de la inmersión, o el de los funcionarios reciclados en catalán.

El autor , olvidando que no está arriba del Cenia, escribe “vuit, gener, mica, amb, mots, seva, tasca”, y condena el léxico (bellea, giner, chiquet…) que en 1600 era publicado en Perpignan como paradigma de culto.

Igual finalidad busca “Obres impreses en català al País Valencià” (Diputación de Valencia, 1989), donde figuran Blasco Ibáñez y Martí y Gadea como escritores “en catalán”.

Curiosamente, si hubo un autor preocupado por la lengua valenciana fue precisamente Joaquín Martí y Gadea, que pasó su vida tratando de conocer el alma de “nostre Reyne de Valencia” (él escribía Reyne).

joaquin-marti-gadea-linguista-valensia

Martí y Gadea destacaba la singularidad de “La Llengua valenciana, per la riquea de veus, modismes y gracia (…) superant a la catalana” (Gadea: Tipos,1908, p. 298). EI alcoyano (de Balones) defendía su autonomía respecto de la catalana, algo que también oculta del lexicólogo Corominas, saqueador impenitente de la obra de Martí y Gadea, de la que selecciona lo concordante con su teoría inmersora.

http://bivaldi.gva.es/

Por mucho que manipulen, la lengua de Martí y Gadea es distinta a la del norte. Valga de ejemplo estas frases, respetando ortografía y léxico del alcoyano: “U que va pedre en Alcoy, ariava en peus de plom. Com es riurán de nosatros els companyers, per tindre rellongesarena y de boljaca. La Llonja te riquea y bellea. Els jagants junt a la casa vestuari. La sencillea y el títul d´atre; vorán y llegirán els articuls per primera vegá els jovens, ahon hia festa. En el sigle dènau contava en tres millóns en dinés, terrés y molíns de paper”. Gadea depuraba su léxico y adoptaba libremente vocablos foráneos, sin imposiciones; aunque sean discutibles algunos. Por ejemplo, él (lo mismo que todos los valencianos en 1900), no usaba la preposición “fins”; prefería escribir el neologismo “dasta”, por coherencia con el habla viva. Lo de “fins” lo reservaba para traducir el plural del adjetivo castellano fino: “Alicantins, pocs y fins”, locución de origen alcoyano que incluye en “Tipos y modismes”.

Pero las decisiones sobre el rechazo o aceptación referentes al idioma las debieran tomar los valencianos (no los inmersionistas del catalán, claro). Todas las innovaciones léxicas y gramaticales que el pueblo valenciano ha ido incorporando a su idioma son “científicamente” desprestigiadas, puestas en la lista de indeseables y -como es sabido- sustituidas por las dictadas por el Institut d´'Estudis Catalans. Y lo peor es que estos culturicidas viven de los impuestos.

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jueves, 25 de mayo de 2017

tall

tall 

verbo tallá,


tallo, talles, talle, tallem, talleu, tallen


corte, cortar,


chulla, tall , tallada, (tallá a Valderrobres) en redó de la cama de un cordé, no está al dcvb


chulla, tall en redó de la cama de un cordé,

dcvb

vora que talle de una ferramenta.

Sone igual que t'hai de plegá, te ting que eixecá

Dcvb, TALL (i dial. tai). m.