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miércoles, 8 de mayo de 2019

SAN MIGUEL, EN LA RECONQUISTA DE ZARAGOZA

2.48. SAN MIGUEL, EN LA RECONQUISTA DE ZARAGOZA (SIGLO XII. ZARAGOZA)

Hacía más de cuatrocientos años que la ciudad de Sarakusta se hallaba bajo el poder de los musulmanes cuando el gran conquistador, el rey aragonés Alfonso I el Batallador, llegó ante sus puertas y decidió su cerco con objeto de recuperarla para los cristianos.

El rey, como estratega experimentado que era, hizo dividir y organizó sus huestes en varios escuadrones, con sus respectivas estancias fortificadas cerca de cada una de las puertas de acceso a la ciudad para que ni los sitiados pudieran salir ni tampoco pudieran recibir ayuda del exterior, de modo que ello, sin duda, provocaría y aceleraría su rendición.

Cumpliendo las órdenes del rey es por lo que se ubicó frente a la puerta de Valencia el escuadrón compuesto por los guerreros navarros quienes, a las órdenes de don Guillermo, obispo de Pamplona, habían acudido para ayudar al rey aragonés.

Puerta de Valencia, Zaragoza
Puerta de Valencia, Zaragoza

Fue el propio obispo quien, el día en que se iba a dar el asalto definitivo a la ciudad, vio sobre su muralla al mismo arcángel san Miguel, capitán de la milicia angélica. Su figura, envuelta en una cegadora luz, empuñaba una espada desnuda que indicaba a los cristianos allí apostados que era voluntad de Dios que diera comienzo el ataque por aquella puerta.

El obispo, tras informar al rey de tan extraordinario suceso, arengó y animó con sus palabras a sus tropas, que eran muy devotas del santo, instándoles a comenzar la batalla por el lugar indicado. Así, con la mediación y ayuda de san Miguel, el escuadrón navarro logró abrir el muro valiéndose de un gran ariete y pudo penetrar por fin en la ciudad, rescatándola de los infieles, después de haber estado en sus manos algo más de cuatrocientos años.

Los cristianos, agradecidos al santo por la ayuda prestada, edificaron un templo en el lugar donde fue visto el arcángel y se dedicó a San Miguel de los Navarros, en honor y recuerdo del valiente y piadoso ejército del obispo pamplonés Guillermo.

San Miguel de los Navarros, Zaragoza, reconquista, Alfonso I el Batallador

[Faci, Roque A., Aragón..., II, págs. 183-184.
Dormer, D.J., Disertaciones del martirio de Santo Dominguito, dedicatoria 80.]

domingo, 28 de abril de 2019

LA RESISTENCIA DE TRASOBARES A LOS MOROS

4. LA RESISTENCIA DE TRASOBARES A LOS MOROS (SIGLO VIII. TRASOBARES)
 
LA RESISTENCIA DE TRASOBARES A LOS MOROS
 
La conquista del valle del Ebro por los musulmanes una vez que atravesaron el estrecho de Gibraltar fue meteórica, en buena parte debido a las múltiples capitulaciones que lograron, es decir, sin que mediara resistencia armada y sí pacto.

Pero este no fue, ni mucho menos, el caso del poblado que pronto sería llamado Trasobares, cuyos habitantes decidieron atrincherarse tras las defensas de adobe y piedra que rodeaban al castillo, prefiriendo la lucha y la resistencia hasta la muerte antes que entregar las llaves de su pueblo a los invasores. Hicieron acopio de grano, aceite y animales para el sacrificio y repararon las conducciones de agua de las calles para que la recogida de la lluvia fuera a parar toda a los aljibes sin que se perdiera ni una sola gota.

La defensa de aquellos hombres y mujeres — pues participaron todos — fue heroica, manteniendo a raya a los asaltantes. Y perfectamente organizada, pues cada uno, incluidos los niños y ancianos, tenía asignada una misión concreta. Pero de entre todos los defensores destacaba la personalidad y el arrojo de tres auténticos capitanes del poblado cuyos nombres conocemos: Hernando Sánchez, García Aznar y Beltrán Gascón.

Para los combatientes moros —acostumbrados a vencer con rapidez allí por donde pasaban y que aquí tuvieron que prepararse para mantener un asedio que no esperaban ante alcázar tan pequeño— aquellos tres valientes
—«trium obantium» les denominaban los cristianos en su latín— se convirtieron en un escollo de difícil superación que prolongó en demasía la caída del castillo durante algunas semanas.
Poco a poco, a la fortaleza y al pueblo —cuyo nombre desconocían los sitiadores— se les fue llamando como los de «trium obantium» —el de los «tres valientes»—, denominación que con el paso del tiempo fue transformándose hasta derivar en Trasobares, tal como se le conoce hoy.

[Recogida oralmente.]
 
http://www.aragon.es/estaticos/GobiernoAragon/Departamentos/PoliticaTerritorialJusticiaInterior/Documentos/docs/Areas/Informaci%C3%B3n%20territorial/Publicaciones/Coleccion_Territorio/Comarca%20del%20Aranda/ARTE7.PDF
 
https://es.wikipedia.org/wiki/Trasobares
 
 
 
 
 
http://www.comarcadelaranda.com/municipios/index.php?id=23
 
http://redaragon.elperiodicodearagon.com/turismo/pueblos/pueblo.asp?accion=pagina&poblacion_id=394

BESTUÉ, LIBRADA DE LOS MOROS

3. BESTUÉ, LIBRADA DE LOS MOROS (SIGLO VIII. BESTUÉ)
 
Bestué
 
Los musulmanes dominaron la parte llana del Ebro con relativa rapidez; sin embargo, en las partes altas, tuvieron mayores problemas para ello. No obstante, pocos rincones se escaparon a su presencia y sometimiento.

Uno de los lugares más dichosos y que se ufanan más de no haber sido conquistados nunca por las armas islámicas es Bestué, ya sobrepasado el importante enclave de Aínsa, en pleno valle de Puértolas. Y esta circunstancia insólita se debe a la intercesión de una Virgen venerada allí desde tiempos de los
visigodos bajo la advocación de Nuestra Señora de Bario.

Ocupada la villa de Aínsa y su comarca por los sarracenos hacia el año 716, profundizaron Cinca arriba y se apoderaron en una misma jornada de Laspuña, Escalona, Belsierre, Puyarruego y Puértolas, que apenas pudieron ofrecer resistencia: el pueblecito de Bestué, sin ningún tipo de defensa, estaba así sentenciado nada más que despuntara el alba del día siguiente.

Cuando desaparecieron las últimas luces de aquel aciago día — sabiendo que estaban aislados y sin
posibilidad alguna de recibir ayuda externa— acudieron todos los pobladores de Bestué a implorar a la capilla de Nuestra Señora de Bario. Nadie durmió en aquella noche de fervor y de impotente desesperanza a la vez.

El día siguiente amaneció nuboso y lleno de brumas. Aunque no se divisaban, se intuía la presencia de los sarracenos. Hombres y mujeres comenzaron a dar voces y a transmitirse órdenes para la defensa, órdenes que difícilmente nadie podría cumplir. De manera misteriosa, aquella táctica logró confundir al enemigo, haciéndole creer, sin duda, en una concentración excesiva de gente armada, muy superior en número a su
escasa aunque bien pertrechada dotación.

Transcurrido un lapso importante de tiempo, dejaron de oírse las idas y venidas de los presuntos atacantes. La prudencia hizo esperar un poco más y llegaron las primeras noticias de los vigías: los moros habían retrocedido. Nuestra Señora de Bario había conseguido nublar también las mentes de los invasores.
Lo cierto es que Bestué no fue conquistado y libre continuó siempre.

[Faci, Roque A., Aragón..., I, págs. 494-495.]
 
 

Roque Alberto Faci (La Codoñera, 20 de julio de 1684 - Albarracín, 28 de abril de 1744) fue un religioso e historiador español del siglo XVIII, famoso por sus trabajos sobre religiosos y sobre historia de Aragón.

Religioso carmelita desde 1698, profesó en Alcañiz, Calatayud, Zaragoza y Albarracín, donde falleció.

Faci, Roque Alberto (1739). Aragón, reino de Cristo y dote de María Santísima 1-2. Zaragoza: Joseph Fort.

https://archive.org/details/bub_gb_8ERFrYv9VAIC/page/n4

Faci, Roque Alberto (1741). La perla más bella… Na. Sra. de Rodanas. Zaragoza: Joseph Fort.
Faci, Roque Alberto (1744). Vida de nuestra santa madre Teresa de Jesús. Zaragoza: Joseph Fort.
Faci, Roque Alberto (1750). Aragón, reino de Cristo y dote de María Santísima 3-4. Zaragoza: Francisco Moreno.
Faci, Roque Alberto (1752). Cathalogus brevis auctorum, qui de Beatissime Virgine Marie de Monte Carmelo et de ejus Sacro Scapulari tractarunt. Zaragoza: Francisco Moreno.
Faci, Roque Alberto (1753). Memoria de la Aparición de Nuestra señora de Zaragoza la Vieja venerada cerca de esta ciudad. Zaragoza: F. T. Revilla.

http://www.enciclopedia-aragonesa.com/voz.asp?voz_id=5420

http://dbe.rah.es/biografias/14163/roque-alberto-faci

EL CONDE DON JULIÁN, PRISIONERO Y MUERTO EN LOARRE

1. EL CONDE DON JULIÁN, PRISIONERO Y MUERTO EN LOARRE
(SIGLO VIII. LOARRE)

EL CONDE DON JULIÁN, PRISIONERO Y MUERTO EN LOARRE, castillo

Es sobradamente conocido cómo, en su inicio, la entrada de las tropas musulmanas en la Península no fue más que la respuesta a un problema meramente político. Los dos bandos que se disputaban la corona del reino hispanogodo —como ya ocurriera en ocasiones anteriores— se procuraron sus propios aliados. En este caso, Witiza —enfrentado políticamente a don Rodrigo, el último rey visigodo— buscó y halló la colaboración interesada de los moros que habían logrado extenderse en poco tiempo desde el corazón de Arabia, a lo largo de todo el norte de África, hasta el estrecho de Gibraltar.
La carencia de fuentes fidedignas que narren lo que de verdad ocurrió en aquel año 711 y en los inmediatamente anteriores y posteriores ha dado pie a que sea la leyenda y la imaginación popular quienes hayan tratado de explicar lo que realmente sucedió.
Al parecer, en la invasión musulmana desempeñó un papel importante un conde visigodo, don Julián, partidario de Witiza, y a quien se le achaca la traición de haber favorecido la entrada de los musulmanes por el Estrecho para vengar el pretendido ultraje que el rey don Rodrigo le hiciera en sus relaciones con su hija Florinda, más conocida como la Caba.
Para algunos historiadores, don Julián murió en aquellos instantes, bien a manos de los partidarios del conde don Rodrigo bien de los propios musulmanes; para el pueblo y la leyenda, el conde don Julián fue hecho prisionero por los propios moros para ser encarcelado en el pueblecito de Loarre, donde fue férreamente encadenado y atrozmente maltratado hasta morir, para acabar, por fin, siendo enterrado no como cristiano que era sino fuera del seno de la iglesia mozárabe de Loarre.
La leyenda se complica todavía más cuando el Padre Huesca, a finales del siglo XVIII, nos relata que él personalmente tuvo ocasión de ver su sepulcro —que había sido profanado por buscadores de tesoros—, en lo alto de la escalera del castillo, una fortaleza construida, sin duda alguna, en fecha muy posterior a los hechos narrados.
[Beltrán Martínez, Antonio, Leyendas aragonesas, págs. 52-54.]

Más bibliografía:











La leyenda se origina en el historiador musulmán Al-Razi (ss. IX-X) y a partir de él se difunde en los siglos XII y XIII a través de las crónicas cristianas del norte de la Península (Historia legionense, Crónica Najerense, la Crónica del Tudense y la Crónica del Toledano). Se amplía novelescamente en la Crónica de 1344, pero sobre todo en la Crónica Sarracina (1430) de Pedro del Corral, texto que establecerá la línea preferente de desarrollo de la leyenda en la literatura española posterior. El personaje dejó huella en el Romancero nuevo, por ejemplo en "En Ceuta está don Julián...". En 1589, inspira la maurófila obra de Miguel de Luna, conocido médico morisco y traductor real, La verdadera historia del rey Don Rodrigo, en la qual se trata la causa principal de la perdida de España y la conquista que della hizo Miramamolin Almançor Rey que fue del Africa, y de las Arabias.

En el siglo XVII aparece muy escasamente en el teatro: en El último godo (1559-1603) de Lope de Vega y en el libro VI de su epopeya trágica Jerusalén conquistada (1609), así como en La más ingrata venganza de Juan Velasco de Guzmán. En el siglo XVIII tuvo más éxito y aparece por ejemplo en la Homersinda (1770) de Moratín padre, en el Pelayo (1769) de Jovellanos, en Perder el reino y poder por querer a una mujer. La pérdida de España (1770), de José Concha, en la Florinda de Francisco de Bahamonde y Sesé y en La pérdida de España de Eusebio Vela, que sin embargo fue prohibida en 1770 por «indecorosa al rey». María Rosa Gálvez de Cabrera imprimió en 1804 una Florinda y también José Quintana contribuye con cierto subtexto político algo subversivo y liberal en su Pelayo de 1805.

Su leyenda revivió en especial durante el Romanticismo inglés: Walter Savage Landor (1775-1864) dedicó a este personaje la mejor de sus obras, la tragedia Count Julian (1812). Tangencialmente trataron al personaje también otros escritores románticos: Walter Scott en The Vision of Don Roderick (1811) y Robert Southey en Roderick, the Last of the Goths (1814). Por otra parte, el autor español Juan Goytisolo escribió una novela titulada Reivindicación del conde don Julián o simplemente Don Julián, donde se hace referencia a ése a lo largo de todo el libro. La novela es la segunda parte de la trilogía del mal, donde el protagonista Álvaro Mendiola nos muestra las críticas de Goytisolo contra España escritas de 1966 hasta 1975. La primera parte de esta trilogía es Señas de identidad de 1966, la segunda es Reivindicación del conde don Julián o Don Julián de 1970 y la última parte se titula Juan sin Tierra de 1975.

Sabemos que en algún momento durante el reinado de Teudis (531-548) los visigodos perdieron el control que habían mantenido de Ceuta, enclave que fue conquistado por los bizantinos. A partir de ese momento los visigodos no volverían a tener bajo su dominio ningún territorio en el norte de África. De hecho, sabemos con certeza que Ceuta se encontraba en manos de los bizantinos en el año 687 y no hay razón alguna para dudar de que permaneció así hasta ser tomada por la expedición que envió Musa ibn Nusayr hacia el año 706. Ciertamente, en algunos relatos árabes posteriores se afirma que el gobernador de la ciudad era un conde visigodo llamado "Ilyan" o Julian, que supuestamente se encontraba al servicio del rey Roderico (o Rodrigo). En esas versiones se dice que el conde don Julián quiso vengarse del rey, ya que éste había raptado a su hija (en algunas versiones hispanas posteriores recibe el nombre de "Florinda"), y en consecuencia conspiró para proporcionar a los árabes, que recientemente se habían adueñado de Tánger, los barcos que necesitaban para cruzar el estrecho hacia Hispania. Sin embargo, no existe base histórica que permita conceder verosimilitud a estos relatos fantásticos. De hecho, tanto el padre como la hija pertenecen a la ficción salida de un conjunto de tradiciones moralizantes cuyo propósito era hallar una explicación para la catástrofe que le sobrevino con tanta rapidez al reino visigodo.

Se trata de un personaje de la Hispania visigoda. Ciertos autores lo sitúan como gobernador visigodo de Septem (la actual ciudad de Ceuta), cuya caída en manos musulmanas en torno al año 709. lo haría cambiar de lealtades, obedeciendo a partir de ese momento al árabe Musa ibn Nusair.​ Otros investigadores, como Martínez Carrasco, lo consideran el gobernador romano (bizantino) de la mencionada ciudad (Iulianos).

Sus barcos ayudaron a cruzar el estrecho a las fuerzas invasoras dirigidas por Táriq ibn Ziyad que vencerían al ejército visigodo en la batalla de Guadalete.

Tradiciones posteriores, reflejadas en fuentes musulmanas y cristianas, señalan que era el padre de Florinda la Cava,​ ultrajada por el rey visigodo Don Rodrigo. Don Julián, como venganza, facilitaría el paso a las huestes musulmanas, que conquistarían la península ibérica.

Don Julián es el nombre hispanizado que se le da al gobernador de Ceuta Olbán que ayuda a los invasores musulmanes a su entrada en Hispania, acabando así con el reino visigodo.

domingo, 17 de febrero de 2019

Los mussulmans al convertís

Los mussulmans al convertís adoptaben un nom e inclús un apellit cristiano.
Aixó u amaguen los catalanistes per a fé creure que la poblassió mudéjar valensiana (mayoritariamen valensianoparlán) se va extinguí y va sé sustituida per catalans.
Tamé u fan en lo Reino de Mallorca.
* Ana Labarta; La onomástica de los moriscos valencianos, 1987
 
Los musulmanes al convertirse adoptaban un nombre e incluso un apellido cristiano. Eso lo ocultan los catalanistas para hacer creer que la población mudéjar valenciana (mayoritariamente valencianoparlante) se extinguió y fue sustituida por catalanes. Eso es mentira.  * Ana Labarta; La onomástica de los moriscos valencianos, 1987
 
De todo este material puede identificarse una parte y por tanto clasificarse en dos grandes bloques, el primero formado por los apellidos de etimología árabe, y el segundo por los que son de etimología romance; en un tercer apartado se recoge una serie, reducida, de apellidos árabes que vemos en determinado momento sustituidos por su equivalente romance (por ejemplo Gesar -> Carnicer)
 
https://editorial.csic.es/publicaciones/libros/3662/978-84-00-06475-4/la-onomastica-de-los-moriscos-valencianos.html