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viernes, 6 de octubre de 2017

Paco Escudero, inditex, fábricas en España, Bangladesh, Brasil, evitar que se rompiera España

Paco Escudero, Inditex, fábricas en España, Bangladesh, Brasil, evitar que se rompiera España

Paco Escudero, Inditex, fábricas en España, Bangladesh, Brasil, evitar que se rompiera España

Este Paquito no ha pencat en sa vida pero pot doná llissóns a Amancio Ortega, tamé es dels que defenen aixó:

"Orgullós dels meus orígens
Sóc xarnego i independentista
Compromès amb el meu país".
Xarnego, charnego, independentista, país, Catalunya

Viu entre Badalona y Beseit, Beceite

imatges i poesies de Francisco Javier Escudero, alguns li diuen Francesc Xavier pera que paregue catalá, de rassa superior, com Juaquinico Torra Pla.

Mireu la cara de un ser superió, de un atra rassa diferenta a la española:


Mireu la cara de un ser superió, de un atra rassa diferenta a la española
espécimen de raza superior catalana, pero sin sangre pura, es un híbrido, como el Toyota Prius, aunque chupa mucho más que el Prius.


Bon dia, Paco Escudero, autor, Feliciano Castillo Andrés, compilador, poemes sobre Beseit , Badalona.

Si vols lligí una novela en chapurriau, llix Pedro Saputo, o La Perla, de Steinbeck, Steinbock no, que vol di cabrón en alemán, salvache de cabra hispánica. Tamé sense notíssies de Gurb en chapurriau. No te apuntos a un grupo de Facebook que se diu yo parlo lo chapurriau si no parles lo chapurriau o lo apoyes. Yo no me apunto a grupos de Facebook de catalanistes ni grupos aon parlen suomi o swahili.


Aquí s'ha escrit part del llibre Bon Dia, encara que ñague neu, fa bon día, Paquito.

Paco Escudero a la wikipedia en castellá

Paquito Escudero li fot al wiki


No es este Paco Escudero el del libro.

Y aquí un texto aon se trobe un tal Paco Escudero:


Elisa Reverter y López (Badalona, 1917-2009) va ser una artista y política catalana.



Elisa Reverter  López
Dades biogràfiques
Naixement1917
Badalona
Mortabril 2009 (91/92 anys)
Badalona
Causa de mortInsuficiència renal
Activitat professional
OcupacióArtista i política
Altres dades
Partit políticConvergència Democràtica de Catalunya
De jove es va exiliar a França al final de la Guerra Civil, ho va testimoniar a través d'un llibre autobiogràfic. 
Catalanista i militant de Convergència Democràtica de Catalunya, va ser regidora de Patrimoni Cultural de l' Ajuntament de Badalona durant el primer ajuntament democràtic.

A més de la seva faceta política, també es va en l'àmbit artístic, especialment es va dedicar a l'escultura i al dibuix artístic. Va treballar per recuperar la masia de can Miravitges i va ser la responsable de portar la Venus de Badalona de retorn a la ciutat.

L'artista que era propietària i vivia a la masia de can Butinyà, va morir de repén l'abril de 2009 en plena joventut, als 92 anys, a causa d'una insuficiència renal al Centre Sociosanitari del Carme.
El funeral es va celebrar el diumenge 19 d'abril en una cerimònia íntima, reservada a la gent propera. El 26 d'abril va ser homenatjada a casa seva, on descansen les seves cendres. Després de la seva mort, l'Ajuntament de Santa Coloma de Gramenet va adquirir els drets de compra de la masia.


El 2011 la plataforma Anastàsies Badalona, integrada per dones amb inquietuds culturals, va organitzar unes jornades sobre Dona Cultura Badalona a l'Espai Betúliacan Casacuberta centrades en la figura d'Elisa Reverter amb diverses ponències de persones que van conèixer l'artista, entre el seu nebot Xavier Lacort i Paco Escudero, que va glossar tota la seva tasca durant el període del primer ajuntament democràtic. El 2017, amb motiu del centenari del seu naixement, el Museu de Badalona li va dedicar una exposició. 

«Elisa Reverter 1917-2009 Art, política i exili». Museu de Badalona, 2017.
  1.   Redacció «Mor l'exregidora Elisa Reverter, a la qual diumenge s'homenatjarà a la masia de Can Butinyà». El Punt Avui, 21-04-2009.
  2.  Redacció «Mor Elisa Reverter, propietària de la Masia de Can Butinyà». Badaweb, 21-04-2009.
  3.  Membrives, Marta «Elisa Reverter centra unes jornades a l'Espai Betúlia». El Punt Avui, 25-02-2011.

martes, 14 de agosto de 2018

La gran mentira del Estat catalá

La gran mentira del Estat catalá, lo fals país aplastat tres vegades per España desde 1873.


Luisico Companys . Mireu quin bigotet y quin ditet, tos recorde an algú ?

Luisico Companys . Mireu quin bigotet y quin ditet mes tiesso, tos recorde an algú ?


En varies ocasions se ha proclamat de forma ilegal desde lo siglo XIX la independénsia de la regió catalana, y a totes ha sigut acallada por la legitimidat y lo apoyo sossial al gobern sentral.



abc.es historia gran-mentira-estado-catalan-falso-pais-aplastado-tres-veces-espana-desde-1873



Ni reino catalá, ni país catalá, ni paísos cataláns, ni país valensiá
Estos términos, hoy manidos y generalizados por el independentismo, chocan drásticamente con la realidad y con la historia. Tan solo se ha materializado la proclamación ilegal del Estat catalá en tres ocasiones hasta la actualidad. Todas, a partir del siglo XIX y tras el nacimiento del fervor nacionalista. Sin embargo, en cada una de ellas el gobierno y la cordura actuaron para acabar de raíz con aquellos separatistas que -en 1873, 1931 y 1934- intentaron llevar a cabo una ilegalidad manifiesta.
Y es que, aunque duela a muchos, la historia no miente. Cataluña, en contra de lo que nos quieren hacer creer, ya formaba parte de la Hispania romana y de la visigoda. Y jamás tuvo consideración de Estado. De hecho, pasó a ser uno de los dominios de la Corona Aragón después de que el rey Ramiro II casara a su hija Petronila con Ramón Berenguer IV (conde de Barcelona) en 1151. Fue, en definitiva, una forma de adquirir, por vía matrimonial, aquellos territorios que tanto ansiaba.
En base a esa unión nació la Corona de Aragón. No la Corona de Cataluña. Y, por ello, términos actuales como «Países catalanes», «Confederación catalano-aragonesa» o «Corona catalano-aragonesa» (hoy más que populares gracias al independentismo) poco tienen de realidad.

Un intento de Estado

El término Estado catalán permaneció en el olvido hasta la llegada de la Primera República. Una forma de gobierno que arribó a las fronteras españolas como culminación del proceso revolucionario de 1868 y tras el suspiro que supuso el reinado de Amadeo I de Saboya (quien apenas sentó sus reales dos años en el trono).
«Nadie la trae; la traen todas las circunstancias», afirmó sobre el nuevo régimen Emilio Castelar, ministro de Estado desde la proclamación de la Primera República en 1873.
El experimento saldría caro a la postre. En los escasos 22 meses que se extendió en el tiempo pasaron por el poder nada menos cuatro presidentes. Por si fuera poco, a partir del 11 de junio de 1873 las Cortes promulgaron el establecimiento de un sistema federalista que (a pesar de no llegar a ponerse en práctica en principio) favoreció el enfrentamiento entre diferentes regiones.
Ya lo dijo el destacado jurista Juan Ferrando Badía en su obra «Primera República Española»: «El federalismo fue una gran utopía […] que conformó la mentalidad del […] regionalismo».


Ejemplo de ello fue el nacimiento -a partir de 1873- de hasta 26 movimientos cantonales que buscaban la independencia de pequeñas regiones como Camuñas Motril. La lucha por la autonomía llegó al absurdo en regiones como Jumilla (hoy, un municipio de unos 970 kilómetros cuadrados). No en vano, desde el mencionado territorio se envió el siguiente texto: «La nación jumillana desea vivir en paz con todas las naciones vecinas y, sobre todo, con la nación murciana, su vecina; pero si la nación murciana se atreve a desconocer su autonomía y a traspasar sus fronteras, Jumilla se defenderá».
En este contexto se produjo (entre 5 y el 7 de marzo de 1873) la proclamación del Estado catalán por parte del anarquista malagueño José García Viñas y el médico socialista francés Paul Brousse. «Los impulsores fueron representantes de las diputaciones catalanas y baleares reunidos en el palacio de la Generalitat», explica el historiador catalán Andreu Navarra Ordoño en su obra «La región sospechosa. La dialéctica hispanocatalana entre 1875 y 1939».
El experto añade que la dirección del movimiento recayó sobre Baldomer Lostau, de la «izquierda federalista catalana». Lo que implica que poco tenía aquello de acción independentista y que, por el contrario, lo que realmente buscaban los golpistas era presionar al gobierno de Estanislao Figueras para que aplicara, de una vez por todas, las promesas federales que prometía.
Así queda claro en el título que le dieron los golpistas a su nuevo experimento político: «Estado catalán federado con la república española».





«Nadie apoyó la proclamación, y en Madrid fueron reprobados por los catalanes»

A nivel práctico, todo ocurrió muy rápido. En palabras de «La Correspondencia de España» (uno de los diarios más destacados del siglo XIX) «unos 16.000 voluntarios» declararon repentinamente «el Estado catalán» en el Ayuntamiento de Barcelona el 5 de marzo. Con todo, y a pesar del éxito inicial, el periódico también señaló en su momento que «gran número de personas abandonó la ciudad» y que «todas las corporaciones y agrupaciones republicanas, la Diputación, el Ayuntamiento, los federalistas, el centro republicano federal, y las asociaciones de los distritos se pusieron en expectativa».
Para una buena parte de los autores, el movimiento fue minoritario a pesar de que lograra hacerse con el poder. Uno de los que secunda esta tesis es el hispanista francés Pierre Vilar en su obra «Breve historia de Cataluña»: «Nadie les apoyó, y en Madrid fueron reprobados por los catalanes que, por primera vez, eran responsables de la República». A pesar de ello, y durante dos jornadas, los secesionistas se plantearon objetivos tan descabellados como convocar elecciones obligar al ejército español ubicado en la región a disolverse.
La vida del Estado catalán se extendió escasamente dos días. Como ministro de Gobernación, las primeras medidas que tomó Francisco Pi y Margall fueron (en palabras de Pérez Roldán) «incomunicar la ciudad con el resto de España» y poner sobre aviso a «los gobernadores de las provincias adyacentes con el objetivo de aislar el movimiento».
Al final todo aquello quedó en nada cuando, según Navarra, el político contactó con los independentistas y «los disuadió de continuar con aquel camino prometiendoles que en las próximas elecciones constituyentes sería votada una constitución federal».
La doctora en historia, por su parte, cree determinante para el abandono de aquellas ideas secesionistas el que la crisis del Gobierno republicano en la capital acabase rápidamente.

Por sorpresa

Hubo que esperar seis décadas tras el fallido experimento de 1873 para que los partidos republicanos forjados al calor de la «Dictablanda» de Primo de Rivera se unieran en San Sebastián y acordaran constituirse en un «Comité Revolucionario». O «autoproclamarse», como llegó a expresar el anarquista Diego Abad de Santillán tras la reunión celebrada en 1930.
Ya entonces, y tal y como afirma José Gonzalo Sancho Flórez en su obra «La Segunda República española», «los catalanes formaron su propio comité, aunque comprometiéndose desde el principio a prestar su total apoyo al Nacional». En palabras del experto, a cambio solicitaron el apoyo de sus compañeros a la «causa catalanista» ofreciéndoles un Estatuto de Autonomía cuando llegaran al poder.
Aquel grupo fue el germen al que se fueron uniendo -en los meses siguientes- varios partidos ávidos de un cambio de rumbo político. Además de la base sobre la que se construyeron los comicios del 12 de abril de 1931. Los mismos que acabaron convirtiéndose en un plebiscito contra la monarquía. «En ellos, el pueblo de una forma indirecta y, si cabe, hasta sin proponérselo, entregó el poder a las fuerzas republicanas burguesas y a sus aliados socialistas», añade Sancho. La victoria de estos partidos en 41 capitales de provincia fue un auténtico puñetazo en la mesa y terminó de un plumazo con la monarquía.
Apenas dos jornadas después, el 14 de abril de 1931, el júbilo se hizo patente en Eibar, la primera ciudad en alzar la bandera republicana. A las tres y media de la tarde se hizo lo propio en el edificio de Correos de Madrid.
Sin embargo, una de las regiones españolas donde se vivió con más fervor la llegada del nuevo sistema político fue en Barcelona. En la Ciudad Condal el encargado de proclamar la llegada de la República desde el balcón del Ayuntamiento fue Lluís Companys, uno de los pesos pesados de la también victoriosa Esquerra Republicana(ERC). Aunque, como señala Montserrat Figueras en su obra «Apuntes iusfilosóficos en la Cataluña franquista (1939-1975)», fue a eso del mediodía y, por tanto, bastante antes que en la capital.
Apenas media hora después de que Companys se dirigiese a los ciudadanos de Barcelona y fuera recibido con gritos de «¡Viva la República!» se vivió el segundo intento secesionista catalán.
Y es que, posteriormente se dejó caer por el mismo Ayuntamiento Francesc Maciá (líder de ERC) para proclamar la independencia catalana. Así narró el ABC este suceso el 15 de abril: «El Sr. Maciá desde el balcón habló nuevamente, manifestando que en nombre del pueblo de Cataluña se hacía cargo del Gobierno catalán y que en aquella casa permanecería para defender las libertades de su patria». A su vez, señaló que permanecería en aquella casa «sin que pudiese sacársele de allí como no fuera muerto».





«En nombre del pueblo de Cataluña proclamo el Estado catalán bajo el régimen de la República catalana»

A su vez, dirigió un escrito a los alcaldes de la región en los siguientes términos: «En el momento de proclamar el Estado catalán bajo el régimen de la República catalana os saludo con toda el alma y os pido que me prometáis la colaboración para sostenerla, comenzando por proclamarla en vuestras ciudades».
Con esta proclamación, el político se negó «de facto» a aceptar los resultados de las elecciones nacionales. De nada sirvieron los votos de miles y miles de españoles. Por suerte, el gobierno prefirió no recurrir a la fuerza y el día 17 de abril envió a los ministros Fernández de los Ríos, Marcelino Domingo y Lluís Nicolau d'Olwer a negociar con Maciá. Su labor fue determinante para el devenir de la región, pues lograron aplacar aquella locura ilegal.
«Después de las negociaciones [...] se acordó dejar a un lado la cuestión del “Estado” catalán, y substituir dicho planteamiento político por el de la restauración de un sistema de autogobierno limitado bajo el nombre histórico de Generalitat. Además se acordó la redacción de un Estatuto que el gobierno de la República presentaría como ponente en las Cortes. […] El gobierno provisional de la República dictó un decreto el 21 de abril de 1931 restaurando la Generalitat; en cuanto al proyecto de Estatut de Catalunya [...] fue elaborado y aprobado en los meses siguientes», explica Antoni Jordá en «Federalismo, regionalismo, nacionalismo: el restablecimiento de la Generalitat y el Estatuto catalán durante la Segunda República».

El último intento

La última intentona secesionista catalana se produjo en el marco de la Segunda República española allá por octubre de 1934. Justo después de que estallara la ira entre la izquierda por el acceso de tres ministros de la CEDA (una confederación de partidos católicos y de derechas) al gobierno estatal. Su llegada indignó a los más extremistas y provocó una huelga general que puso en jaque el régimen establecido.
Así explica la situación el sindicalista Antonio Liz Vázquez en su obra «Octubre de 1934: Insurrecciones y revolución»: «El día 5, por orden del Comité Revolucionario, ya estaba en marcha la huelga general y el paro era total en ciudades como Madrid, Barcelona, Oviedo y Bilbao».
La tensión aumentó drásticamente. En Madrid, por ejemplo, se decretó el despido de los trabajadores que se unieran a los parones establecidos (algo factible, pues estos habían sido declarados ilegales por el gobierno).
Y mientras en la capital se recurría a la fuerza para controlar a los huelguistas, en Cataluña sucedía otro tanto. De hecho, en Barcelona la discordia era máxima debido a la división entre las tres fuerzas predominantes: la Generalitat, la CNT y la Alianza Obrera. «La división entre ellas era total», añade Liz en su texto. De esta guisa, el día 5 el gobierno local envió guardias de asalto para tratar de sofocar las revueltas que pudieran sucederse en la urbe.
En esas andaba la situación el 6 de octubre de 1934 cuando Lluís Companys (presidente de la Generalitat y líder de Esquerra Republicana tras la muerte de Maciá) proclamó el Estado catalán. Lo hizo, en palabras de Liz, presionado por los obreros. Sus palabras (recogidas en la edición del 11 de octubre del diario ABC) llamaban al enfrentamiento: «¡Catalanes! Las fuerzas monárquicas fascistas que de un tiempo a esta parte pretenden traicionar a la República han logrado su objetivo y han asaltado el poder. [...] los núcleos políticos que predican constantemente el odio y la guerra a Cataluña constituyen hoy el soporte de las actuales instituciones. [...] Cataluña enarbola su bandera, llama a todos al cumplimiento del deber y a la obediencia absoluta al Gobierno de la Generalitat, que desde este momento rompe toda relación con las instituciones falseadas».
El diario ABC publicó, el día 11, la relación de los hechos. El texto fue escrito por el periodista Antonio Guardiola bajo el titular «El golpe de Estado de la Generalidad», quien describió lo tensa que estaba la situación antes de que Companys saliera al balcón de la Generalitat: «La plaza de la República fue llenándose de gentes, y en particular de jóvenes afiliados al Estat Catalá, somatenistas y partidarios de la Esquerra. Todos iban armados y algunos llevaban, además de una magnífica carabina Winchester, una soberbia pistola automática, a veces ametralladora, y en general, material modernísimo y excelente».
Acabado el discurso, inició una ronda de llamadas para ganar adeptos a su causa. El primer mandamás al que se dirigió fue al general Domingo Batet, jefe de la IV División Orgánica y «catalanista moderado» (tal y como afirma Pierre Broué en su obra «Ponencias presentadas al Coloquio Internacional sobre la IIa República Española»). A este militar le solicitó que se pusiese a sus órdenes para «servir a la República Federal que acabo de proclamar».
Contrariamente a lo que pensaba el presidente de la Generalitat, el oficial se mantuvo fiel a España. Companys tuvo más suerte con el comandante Enrique Pérez Farrás, el jefe de los Mossos d'Esquadra, quien sí se adhirió a la causa secesionista. / Como Trapero /


Batet, por su parte, no se quedó mano sobre mano. Tras hablar con Companys telefoneó al presidente Alejandro Lerroux y, basándose en órdenes suyas, inició los preparativos para acabar con la rebelión. «Tras recibir refuerzos de Marruecos, el general declaró el estado de guerra», determina Luis E. Íñigo Fernández en su obra «Breve historia de la Segunda República española».
Broué añade que «todos los militares y la mayoría de las unidades policiales obedecieron las órdenes» del oficial fiel al gobierno. Frente a ellos se posicionaron un centenar de Mossos dispuestos a defender la Generalitat, así como milicianos pertenecientes -entre otros grupos- a Alianza Obrera.
Tras arribar a la zona, Batet atacó con fuego de fusilería y disparos de artillería. La lucha podría haber sido cruenta, pero el general se limitó a esperar pacientemente a que los defensores se rindieran. Todo ello, a pesar de que había recibido órdenes de acabar con la resistencia con contundencia. «Durante la noche, el ploramiques Companys y Batet negociaron la rendición, que tuvo lugar el 7 de octubre», añade Broué. Para entonces ya habían muerto en Barcelona entre 40 y 50 personas durante las escaramuzas.

lluis-companys-un-genocida
Posteriormente Batet y Companys fueron detenidos. Algo en lo que hace mucho hincapié el libro «Historia de Cataluña» (editado por el Museo de Historia de Cataluña): «El gobierno de la Generalitat fue hecho prisionero, juzgado y condenado a treinta años de prisión; el Estatuto de Autonomía quedó suspendido, y la mayoría de ayuntamientos y las nuevas autoridades pasaron a ser de carácter gubernativo». La obra, sin embargo, no explica que aquella proclamación fue una rebelión.

miércoles, 27 de marzo de 2024

El precio de la libertad, S'ha Acabat!

domingo, 23 de diciembre de 2018

LOS LINGÜISTAS NO AVALAN LA CATALANIDAD


http://romancearagones.blogspot.com/2013/01/doc-14-textolos-linguistas-no-avalan-la.html

LOS LINGÜISTAS NO AVALAN LA CATALANIDAD

Un aspecto muy importante es el derecho que tienen los hablantes de una lengua a denominarla y regularla según su voluntad sin ser sometidos ni por gobiernos ni por filólogos interesados tal y como recoge la UNESCO en su “Carta Europea de las Lenguas Minoritarias”.

Es mentira que los filólogos avalen la catalanidad de nuestra lengua / aragonesa (chapurriau), valenciano o mallorquín /

En el XVI Congreso Internacional de Lingüística y Filología Románicas, en el cual participaron 723 filólogos venidos de las principales Universidades de todo el mundo y que se celebró en Palma de Mallorca en 1980, solo 36 de esos 723 lingüistas (romanistas) avalaron que en Aragón, Valencia y Baleares se habla catalán (ni el 5%).



Meyer Lübcke, Díez, Aguado Bleye


El resto se negó a firmar dicha conclusión, con el agravante de que de los componentes del Comité Científico (22) solo lo apoyaron 7.

Es una patraña y una falacia interesadas para los catalanistas "todo el mundo científico" y "toda la romanística internacional" se reduce tan solo a 36 científicos de 723. / Y bien untados, como los alcaldes de la declaració de Mequinensa /

Se incluye la lista de asistentes con nombres e identificación.


http://www.teresafreedom.com/modules.php?name=News&file=article&sid=75

Y el texto que se presentó a la firma, por un grupo interesado catalanista.

Mallorca, abril del 1980.


https://dialnet.unirioja.es/servlet/libro?codigo=558191


http://romancearagones.blogspot.com/2013/01/doc-14-adj-1-de-2-xvi-congreso-de-l-y-f.html

Relación de la directiva de los asistentes al XVI Congreso de Lingüística y Filología Románicas. 1980.

En Abril de 1980, se celebró en Palma de Mallorca, el XVI Congreso Internacional de Lingüística y Filología Románicas, patrocinado por la “SOCIÉTÉ DE LINGUISTIQUE ROMANE” y organizado por la “Càtedra Ramon Llull de la Universitat de Barcelona” y el “Estudi General Lul.lià” de Palma. El cual se desarrolló durante los días 7 al 12.

El Comité Organizador estuvo compuesto por:

Presidente: D. Antoni María Badía i Margarit. Rector de la Universidad de Barcelona.

Vicepresidente: D. Francesc de B. Moll. Vicerector y Rector en funciones del “Estudi General Lul.lià” de Palma.

Comité científico: 29 científicos. (En el Adjunto el detalle de nombres y procedencias)).

Asistentes: 704 científicos. (En el Adjunto el detalle de nombres y procedencias)

Bien, pues en el transcurso de una Sesión Plenaria, el Comité Organizador, de mano de su Secretaria Dª Anna Moll, presentó a la firma de los 723 congresistas el siguiente documento(2) : (sic)

DOCUMENTO

Los romanistas abajo firmantes, participantes del XVI Congreso Internacional de Lingüística y Filología románicas, manifiestan su satisfacción por los progresos recientemente obtenidos por la lengua catalana mediante su normalización con la creación de nuevos centros de investigación, la incorporación de la lengua en sus diversos grados de enseñanza, la multiplicación de publicaciones y otras manifestaciones culturales, si bien no ha alcanzado aún en los medios de comunicación social la intensidad deseable. Lamentamos, sin embargo, las tentativas de secesión idiomática efectuadas en el País Valenciano por ciertos grupos de presión por razones desprovistas de todo fundamento científico. El catalán, como quiera que es un idioma, tiene su propia estructura; bien definida, y los romanistas de este XVI Congreso consideran inaceptables las tentativas de fragmentación lingüística.

Mallorca, Abril 1980

Firmaron este documento de apoyo al catalán.

Firmantes: Iorgu Iordan (Bucarest). Max Pfister (Saarbrücken). Giuseppe Tavani (Roma). Veiko Väänänen (Helsinki). Eugenio Coseriu (Tübingen). Isaac Salum (Säo Paulo). Max W. Wheeler (Liverpool). Pierre Bec (Poitiers). Mario Wandruszka (Salzburg). Herber Peter (Viena). Helmut Lüdtke (Kiel). Luis F. Lindley Cintra (Lisboa). Artur Greive (Köln). Celso Ferreira da Cunha (Rio de Janeiro). Udo I. Figge (Bochum). Madeleine Tyssens (Liège). Brigitte Schelieben-Lange (Frankfurt). Giuliano Gasca Queirazza (Torino). Manuel de Paiva Boléo (Coimbra). Gaston Dulong (Québec). Giuseppe Grilli (Napoli). Maria Grossmann (Cosenza). Xavier Ravier (Toulouse). Cesare Segre (Pavia). Sofia Kantor (Jerusalem). Michael Metzeltin (Groningen). Félix Lecoy (Paris). Georges Straka (Strasbourg). Kurt Baldinger (Heidelberg). Gerold Hilty (Zürich). Alberto Vérvaro (Napoli). Georg Kremnitz (Münster). Kristin A. Müller (Salzburg). Alberto Limentani (Padova). Albert Henry (Bruxelles). Aimo Sakari (Finlandia).-----

Total 36 (treinta y seis) firmantes; es decir, que tan sólo 36 científicos son los que estuvieron de acuerdo con el documento redactado; con el agravante que de los componentes del propio Comité Científico, sólo 7 (siete) estamparon su firma en el susodicho.

Es decir, que lo que para los nacional-catalanistas es “todo el mundo científico” se reduce a tan sólo 36 científicos.

Con lo cual, los que sí son o representan todo o al menos la mayoría absoluta del mundo científico lingüístico románico, es decir, los 687 científicos restantes, al no comulgar con las inaceptables teorías nacional-catalanistas, para ellos no cuentan, como sino existieran, como si nunca hubiesen asistido al mentado Congreso. ¿Curioso... no...?.

Y sin embargo, estando ya en pleno 2004, a 24 años de la celebración del susodicho Congreso, siguen aseverando que: “no aceptar la unidad de la lengua catalana, es ir contra la opinión de todo el mundo científico.”

Y si se les menciona el hecho de que sólo 36 científicos avalan que “todo” (Aragonés, Balear, Valenciano y Catalán) es un mismo idioma, contestan: “Pero ninguno de los otros ha dicho que no abiertamente.”

Con lo que la pregunta que se nos tercia es: ¿qué creen ustedes que se les debe contestar a mentes tan sumamente agudas?...

Ustedes, denle la respuesta que crean más adecuada. Ya que yo me he quedado perplejo y sin habla ante tal derroche de elocuencia.

Aunque, la conclusión a la que llegamos después de todo lo expuesto es que lingüísticamente, el Aragonés, el Valenciano o el Balear NO es ni ha sido nunca ningún dialecto del Catalán.

sábado, 10 de abril de 2021

Vicente Gómez, lengua valenciana

En 1609, a pesar d'haver estudiat en Tarragona, el catedràtic Vicente Gómez tenia clar que escrivia en Llengua Valenciana.

"Historias del Idioma Valenciano", p. 146

Fiestas, y Sermones Redondillas por el mismo, en lengua Valenciana.

Lluys la raho ho demostra, que puix Valencia se honrà de ser vostra mare, y nostra, yo tambe qual Valencià vos lloe en la festa vostra. Y que ab llengua Valenciana vostres llaors comence est dia la propria raho ho demana, que es esta la llengua mia, y en vos la llengua mes plana. Que si ab versos elegans honraruos (honrarvos) Valencia vol, entre versos Castellans, per elegants qualseuol (qualsevol) tindra als nostres Valencians.

Lluys la raho ho demostra, que puix Valencia se honrà de ser vostra mare, y nostra, yo tambe qual Valencià vos lloe en la festa vostra. Y que ab llengua Valenciana vostres llaors comence est dia la propria raho ho demana, que es esta la llengua mia, y en vos la llengua mes plana. Que si ab versos elegans honraruos (honrarvos) Valencia vol, entre versos Castellans, per elegants qualseuol (qualsevol) tindra als nostres Valencians.

1462:

Als molt reverends e pare en Christ egregis nobles e magnifichs senyors diputats e concell residents en Barchinona.
Molt reverends e pares en Christ egregis nobles e magnifichs senyors. Be cert sotz (occitano; sou; sois) certificats de les novitats e insults qui en aquesta terra se fan per los pagesos e homens de remença los quals son molt innormes car dimarts a XXVII del present mes de abril los dits pagesos en nombre de XX en XXV son anats a la casa de mossen Berenguer Barutell senyor de la baronia de Bestraca e li son entrats en la casa prenent lo dit mossen Barutell matent li una cadena per lo coll stacant lo aqui axi com un presoner dins la sua casa mateixa fahents li molts anugs e no volents se atentar de ferli tals vexacions li son entrats en la cambra hora que la senyora sa muller no era levada fahents en la dita cambra molts arramiments (arrimaments) contra ella de ballestes parades e altres diverses armes e la faheren exir de la cambra ella e tots sos infants. E apres li han portats tots los bens que tenia en la casa axi robes de vestir com moble de casa que portar sen han pogut de que es stada molt cruel cosa e squiva. E so certa per dit de ells mateixos faran semblant novitat a mi e altres circumvehins e per la molta enveya (envidia; enveja) que ells han de pendre aquesta força que yo tinch per retraures e fer sa forts axi com sia clau del plan (plano, llano; pla) de la montanya. E per tant com so dona viuda (no siempre escriben vidua) no he modo de guardarme de semblants inconvenients e per (falta aço, so he) deliberat scriure a vosaltres pregant vos me vullau donar aquell concell e ajuda que de vosaltras sper car fins aci jom tenia altrament segura fins ara que la Senyora Reyna ma trames a dir per lo veguer e fisch de Camprodon menantme que yo nom empatxas de neguns malificis que los dits homens de remença hajan fets a Sant Pau si en altres parts ans de aquells me inhabeix (inhibeix; inhibe) que nom puga coneixer ni contra los vassalls meus ni altres. E de totes aquestes poreu esser pus largament informats per lo portador qui es En Miquel Merques de Besalu lo era aci present al qual donats (occitano; doneu, donéu; dad) fe e creença en tot lo que de part mia vos dira. E so presta mossenyors a la ordinacio vostra. Scrita a Castellfolit a XXVIII de abril. - Mossenyors qui a vosaltres me coman Beatriu de Cruilles.

Junto con la carta que precede, iba también la que sigue.

A la molt honorable la Senyora a Castellfolit sia dada.
A la molt honorable senyora. Yo Francesch de Verntallat vos prech que torneu les penyores En Hualguer de Sangles de aqui diumenge per tot lo dia e de aço me fereu gran plaer com mossen Barutell prech vos que no vos haja fer anugs. Feta a XXVII de abril. - Francesch de Verntallat.