champouirau, chapurriau, chapurriat, chapurreau, la franja del meu cul, parlem chapurriau, escriure en chapurriau, ortografía chapurriau, gramática chapurriau, lo chapurriau de Aguaviva o Aiguaiva, origen del chapurriau, dicsionari chapurriau, yo parlo chapurriau; chapurriau de Beseit, Matarranya, Matarraña, Litera, Llitera, Mezquín, Mesquí, Caspe, Casp, Aragó, aragonés, Frederic Mistral, Loís Alibèrt, Ribagorça, Ribagorsa, Ribagorza, astí parlem chapurriau, occitan, ocsitá, òc, och, hoc
Ensomie lo rey que es rey, y viu en este engañ manán, disponén y gobernán; y este aplausso, que ressibix dixat, al ven escriu, y en sendres se convertix la mort, desdicha fort! ¿Que ña qui intente reiná, veén que ha de despertá al somni de la mort? Ensomie lo ric a la seua riquesa, que mes cuidados li oferix; ensomie lo pobre que patix la seua miseria y pobresa; ensomie lo que a pujá escomense, ensomie lo que afane y pretén, ensomie lo que agravie y ofén, y al món, en conclusió, tots ensomien lo que són, encara que cap u entén. Yo ensomio que estic aquí de estes presons carregat, y vach ensomiá que a un atre estat mes agradable me vach vore. ¿Qué es la vida? Un frenessí. ¿Qué es la vida? Una ilusió, una sombra, una ficsió, lo be mes gran es menut: que tota la vida es somni, y los somnis, somnis són.
Va arribá la hora, y abans de eixí se van asseá los estudians lo milló que van pugué. Pedro Saputo va traure la funda de la gorra, se va ficá un coll nou mol risat y va quedá fet un caballé, y per lo jove y guapo, un Amor vestit, un Adonis en traje español y de tall, y acompañats del huésped, de un cuñat, una filla de deu añs y una neboda de quinse, en alguns veíns que se van pendre la libertat de pujá mentres sopáen, se van encaminá a la casa portán detrás una gentada, mes gen que va aná may al sermó de la galtada. Van arribá, van saludá mol cortesmen an aquelles siñores y a datres que elles habíen convidat; y don Severo al vorels tan cortesans, tan atentos y ben parlats se va alegrá mol y va di en veu baixa a la dona y filla:
- ¿Veéu, gloria meua, quin porte y qué ben criats? No dirás mes que són fills de grans caballés: y alguns de ells u sirán, perque mentres seguixen los estudis ñan mols als que los agraden les aventures y libertat de esta vida a les vacassions, y cuan se reincorporen al curs repartixen los profits als compañs mes pobres. En aixó la mare y la filla los trataben en miramén, y al mateix tems los mostraben afabilidat y confiansa. La gen del poble que los habíe seguit va sé tamé admitida a dos grans sales que estáen una a cada costat de la del sarao y va di lo caballé:
- An esta rogo que dingú entro sense la meua llissensia; a les atres que s' acomodon los que puguen en orden y bons modos. Ara, siñós, cuan vullgáu, va di als estudians, podéu escomensá la música.
Primé van tocá un rato pera amostrá la seua habilidat, y después van preguntá a don Severo si se habíe tratat de que ballaren.
Va contestá que sí, y los va suplicá que obrigueren dos de ells lo ball, pos així tamé u dessichaben aquells joves caballés. Entonses dixen los instrumens lo de la pandereta y lo del pito, y trauen a ballá lo primé a la filla de la casa, y lo segón a un atra donsella que ere cusina de Morfina, agarrán mentrestán Pedro Saputo la pandereta. La destresa y grassia que los estudians van ostentá al ball va agradá a tots, y no menos la dessensia, que sempre y en tot es importán. Ya no eren ixos estudians vestits en cuatre draps; eren uns verdadés caballés ben naixcuts, y finamen educats, de lo que s' alegrabe
l'amo del convit y no dixáe de medíu la seua dona y atres siñores prinsipals que ñabíe. Se van retirá y van agarrá los instrumens, dixán la part del ball als joves que van vindre convidats.
Van ballá totes y tots, la festa se va correspondre en la magnifissensia que en tot se usabe a la casa.
Lo del pito li va di al home de la casa:
- Ara, don Severo, si li pareix a vostra mersé, lo meu compañ Paquito y yo predicarem un sermó a la plebe de les antessales, los dos a un tems, y cada un a una sala desde la porta pujats a uns púlpitos que sirán dos taules.
- Está be, va di lo caballé, ¿y a tú, Mariquita?, va preguntá a la dona. Va contestá ella que sí. Y parades les taules y saltán an elles los oradós, escomensen a soltá chorros de disparates, que cada minut teníen que pará y doná tems a la rissa que a les tres sales va arrencá mil novedats als cossos ya una mica fluixos. Les dames y caballés de la del mich podíen sentí al un o al atre, no paráen de riure y apretás les barres y pegás als ginolls en les dos mans y hasta puñades a les parets. Lo mateix don Severo va pedre la seua seriedat, y va tindre que recuperala, tapanse los oíts pera pugué dils:
- ¡Prou, siñós, prou!, que mos morirem tots. Pero ells embriagats de elocuensia ni paraben ni podíen encara que vullgueren. Hasta que van agarrá los instrumens los atres y van fé soná la música, y esta per fin va tallá l'enchís. Paren ells y pare tamé la música, y saludán los dos a les siñores y caballés en una gran cortessía, va estampí un aplausso de mans tan estrepitós y llarg, que se va comunicá a les antessales y pareixíe que anáen a sorsís.
Se van volé ficá a ballá per segona vegada, y no va sé possible.
Be se esforsaben los musics, pero ningú podíe fé mes que riure y torná als disparates dels sermons. Se ficáen en actitut de ballá, pero algú soltáe una carcañada y ya tots se retiráen, caén a les cadires y fen pasmos y exclamassions.
Entretán corríe la nit, y mirán don Severo la hora, va vore que eren les onse y micha, y va di:
- Siñós, esta micha hora que falte hasta les dotse, perque de micha nit no passen les festes a casa meua, tots la nessessitem pera templamos y disposamos a dormí. Siñós llissensiats: ting barruntos de que vostés volen passá an este poble vuit díes per lo menos; yo per la meua part espero que lo dimecres per la nit tornon an esta casa.
- Demá, va di un jove caballé, me ha manat mon siñó pare que los rogara se dignaren vindre a la meua.
- Y a casa vostra, va contestá don Severo, tamé anirán les meues siñores dona y filla. Li va doná les grassies lo caballé, y parán los cumplimens se van oferí los estudians a les ordens de don Severo, y als peus de aquelles siñores, y se van despedí de tots los convidats.
Cada nit va sé la funsió a una casa diferenta, y tamé los estudians variaben les invensions passán los matins en ordenales, sense descuidás de visitá a les persones que mes los honraben y se u mereixíen, com don Severo.
La nit de la segona funsió a casa de éste se va presentá Pedro Saputo disfrassat de dona y va engañá a tots, mes particularmen a Morfina, la va obligá a confessá lo seu amor guañanse lo cor y vensén la seua resserva. ¿Cóm resistiríe la infelís per advertida, per reportada, per serena, profunda y circunspecta que fore?
No ere possible. Y així ell, lograt lo seu objectiu, va dixá caure lo disfrás, rién tots mol del engañ y selebrán la donosura de la forastera; después va continuá ya la funsió com totes les nits.
Lo radé día en lo bon pareixe de don Severo, perque tot lay comunicaben y consultaben, van fé un atra ronda pels carrés, y van fé tanta plega que casi los va pareixe massa; cosa impossible per als estudians. Daball del balcó de don Severo van pará y van cantá un rato. Per la nit van aná de tertulia a casa seua y don Severo los va doná sis escuts de or, suplicanlos que si no se apartaben mol a un atra direcsió tornaren per allí al retirás als seus estudis, y lay van prometre.
Pel matí van eixí del poble, passán aposta, encara que donáen volta, pel carré de Morfina, y a la porta se van pará a tocá lo himno de despedida. Van eissí don Severo y les seues siñores a sentils; y Pedro Saputo, que anáe previngut, va cantá en los seus compañs y mol ben acompañat de la música, unes lletres que portáe pensades, de les que la primera diebe:
Pos me dixo lo cor
¿Me emportaré un pensamén?
Morfina en mol dissimulo va fé seña que sí; y van cantá la segona, que teníe per final:
Pos te vach entregá, cor,
¿Aón te guardarán?
Y Morfina a se va tocá y señalá lo pit en dissimulo.
La tersera acababe:
¿Te trobaré, cor,
cuan torna, aon estarás?
Va incliná Morfina una mica lo cap y los ulls y per cántic de gloria y conclusió díen los radés versos de la radera lletra:
Pos influí ya no pot
sino be la estrella meua.
Y en aixó se va acabá lo can y se van despedí. Morfina, com se va alegrá de vorels encara un atra vegada, no va pugué evitá que se li bañaren los ulls, ixquere un suspiro, aufegat pel decoro, y corregueren per les seues rosades galtes dos llágrimes de mes valor que tot l'or que teníe son pare, al menos per al que les va vore corre y que va pugué di meues són cuan caíen y arreplegales en los seus labios y passales al cor en l'amor que les derramabe.
Original en castellá:
Capítulo XI.
Donde se prosigue lo comenzado.
A más de andar llegó la hora, y antes de salir se asearon los estudiantes lo mejor que pudieron. Pedro Saputo quitó la funda de la gorra, se puso un cuello nuevo muy rizado y quedó hecho un caballero, y por lo joven y hermoso, un Amor vestido, un Adonis en traje español y de corte, y acompañados del huésped, de un cuñado, una hija de diez años y una sobrina de quince, con algunos vecinos que se tomaron la libertad de subir mientras cenaban, se encaminaron a la casa llevando detrás, porque había acudido a la calle gran tumulto, más gente que fue nunca al sermón de la bofetada. Llegaron, saludaron muy cortésmente a aquellas señoras y a otras que ellas habían convidado; y don Severo al verlos tan cortesanos, tan atentos y bien hablados se alegró mucho y dijo en voz baja a su esposa e hija: - ¿Veis, gloria mía, qué porte y qué bien criados? No diréis sino que son hijos de grandes caballeros: y algunos de ellos lo serán, porque mientras siguen los estudios hay muchos que gustan de las aventuras y libertad de esta vida en las vacaciones, y cuando se restituyen al curso reparten los provechos en los compañeros pobres. Con esto la madre y la hija los trataban con miramiento, y al propio tiempo les mostraban afabilidad y confianza. La gente del pueblo que los había seguido fue también admitida en dos grandes salas que estaban una a cada lado de la del sarao y dijo el caballero: - En ésta ruego que nadie entre sin mi licencia; en esotras acomódense los que puedan con orden y buen modo. Agora, señores, cuando gustáredes, dijo a los estudiantes, podréis dar principio a la música.
Diéronlo al punto; y primero tocaron un rato para hacer muestra de su habilidad, y luego preguntaron a don Severo si se había tratado que bailasen. Respondió que sí, y les suplicó abriesen dos de ellos el baile, pues así también lo deseaban aquellos jóvenes caballeros. Entonces dejan los instrumentos el de la pandera y el del pito, y sacan a bailar el primero a la hija de la casa, y el segundo a otra doncella que con Morfina se hallaba de prima, tomando entretanto Pedro Saputo la pandera. La destreza y gracia que los estudiantes ostentaron en el baile gustó a todos, y no menos su decencia, que siempre y en todo es importante. Ya no eran aquellos estudiantes andrajosos de bayetas y mirando y hablando a lo tuno en puridad como en la calle; eran unos verdaderos caballeros bien nacidos, y finamente educados, de lo cual se alegraba el dueño del convite y no dejaba de ponderarlo su esposa y otras señoras principales que había. Retiráronse y tomaron los instrumentos, dejando la parte de baile a los jóvenes que vinieron convidados.
Bailado que hubieron todas y todos, salió el agasajo, el cual correspondió a la magnificencia que en todo se usaba en la casa. Y así que tomaron lo que pareció y supo mejor a cada uno, fue el del pito al dueño y le dijo: - Agora, don Severo, si parece a vuesa merced, mi compañero Paquito e yo predicaremos un sermón a la plebe de las antesalas, ambos a un tiempo, y cada uno a su sala desde la puerta subidos por púlpitos en sendas mesas.- Que me place, dijo el caballero, ¿y a ti, Mariquita?, preguntó a su esposa. Respondió ella lo mismo. Y puestas las mesas y saltando a ellas los oradores, principian a soltar chorros de disparates, que cada minuto tenían que parar y dar lugar a la risa que en las tres salas causó mil novedades en los cuerpos un poco flojos. Las damas y caballeros de la del centro ya atendían al uno ya al otro, no parando de reír y apretarse las ijadas y arrimarse y pegarse a las paredes. El mismo don Severo perdió su gravedad, y hubo de volver en sí, y taparse los oídos para decirles: - ¡Basta, señores, basta!, que nos morimos todos. Pero ellos embriagados de elocuencia ni paraban ni podían aunque quisieran. Hasta que tomados los instrumentos los otros hicieron sonar la música, y ésta por fin cortó el encanto. Cesan ellos y cesa también la música, y saludando los dos a las señoras y caballeros con una gran cortesía, estalló un aplauso de manos tan estrepitoso y largo, que se comunicó a las antesalas y parecía que iban a hundirse.
Quisiéronse poner a bailar segunda vez, y no fue posible. Bien se esforzaban los músicos de su parte, pero nadie podía sino reír y volver a los disparates de los sermones. Poníanse en actitud de bailar, y soltaban la carcajada y se retiraban cayéndose en las sillas y haciendo pasmos y exclamaciones.
Entretanto corría la noche, y mirando don Severo la hora, vio que eran las once y media, y dijo: - Señores, esta media hora que falta hasta las doce, porque de media noche no gusto que pasen las fiestas de mi casa, todos la necesitamos para templarnos y disponernos al sueño. Señores licenciados: tengo barruntos de que vuesas mercedes van a pasar en este pueblo ocho días por lo menos; yo por mi parte espero que el miércoles por la noche serán servidos de volver a esta casa. - Mañana, dijo un joven caballero, me ha mandado mi señor padre rogase a vuesas mercedes se dignasen venir a la mía. - Y a vuestra casa, respondió don Severo, también irán mis señoras esposa e hija. Diole las gracias el caballero, y cesando los cumplimientos se ofrecieron los estudiantes a las órdenes de don Severo, y a los pies de aquellas señoras, y se despidieron con todos los convidados.
Cada día era la función en otra casa, y también los estudiantes variaban las invenciones pasando las mañanas en ordenarlas, sin descuidarse de visitar a las personas que más los honraban y se lo merecían, como don Severo y alguna otra. La noche de la segunda función en casa de éste se presentó Pedro Saputo disfrazado de mujer y engañó a todos, logrando un gran rato a su intento, que fue el de hablar más particularmente a Morfina y obligarla a confesar su amor ganándole el corazón y venciendo su reserva. ¿Cómo resistiría la infeliz por advertida, por reportada, por serena, profunda y circunspecta que fuese? No era posible. Y así él, logrado su objeto, abatió el disfraz, riendo todos mucho del engaño y celebrando la donosura de la forastera; después continuó ya la función como todas las noches.
El último día con el buen parecer de don Severo, porque todo se lo comunicaban y consultaban, hicieron otra ronda por las calles, y recogieron tanto dinero que casi les pareció mucho; cosa imposible a estudiantes. Debajo del balcón de don Severo pararon y cantaron un rato. Por la noche fueron de tertulia a su casa y don Severo les dio seis escudos de oro, suplicándoles que si no se apartaban mucho en otra dirección volviesen por allí al retirarse a sus estudios, y se lo prometieron.
Por la mañana salieron del pueblo, pasando de propósito, aunque rodeaban, por la calle de Morfina, a cuya puerta se pararon a tocar el himno de despedida. Salieron don Severo y sus señoras a oírlos; y Pedro Saputo, que iba prevenido, cantó con sus compañeros y muy bien acompañado de la música, unas letras que llevaba pensadas, de las cuales la primera concluía;
Pues me dejo el corazón
¿Me llevaré un pensamiento?
Morfina con mucho disimulo hizo seña que sí; y cantaron la segunda, que tenía por final:
Pues te entregué, corazón,
¿En dónde te guardarán?
Y Morfina a la deshecha se tocó y señaló el pecho ligeramente. La tercera acababa:
¿Te encontraré, corazón
Cuando vuelva donde estás?
Inclinó Morfina un poco la cabeza y los ojos y por cántico de gloria y conclusión decían los últimos versos de la última letra:
Pues influir ya no puede
Sino bien la estrella mía.
Y con esto se acabó el canto y se despidieron. Morfina, puesto que se alegró de verlos todavía otra vez, no pudo menos de mostrar los ojos un poco preñados, que a un suspiro, ahogado del decoro, hubieran de reventar, y corrieron por sus rosadas mejillas dos lágrimas de más precio que todo el oro que tenía su padre, a lo menos para el que las vio correr y que a estar a tiro pudiera decir, mías son, y recogerlas con sus labios y pasarlas al corazón con el amor que las derramaba.
Podíen
di lo que vullgueren; assó no los u impediríe dingú. Pero lo que
díen dells no se ajustabe
a la verdat. Ni Roc, lo Moñigo, teníe tota la culpa, ni ells féen
datra cosa que procurá passá lo tems de la milló forma possible.
Que a la Pesteta gran, al formaché, o a don Moissés, lo maestre, no
los agradare la forma que ells teníen de passá lo tems ere una cosa
mol diferenta. Pero ¿quí pot assegurá que alló no fore una manía
de la Pesteta, lo formaché y lo Peó y no una perversidat diabólica
per la seua part?
La
gen en seguida emprén als chiquets, encara que moltes vegades lo
enfado dels homens prové del seu natural irritable y suspicás y no
de les travessures o maleses de aquells. Ahí estabe Paco, lo ferré.
Ell los compreníe perque teníe salut y bon estómec, y si lo Peó
no fée lo mateix ere per los seus assits y per la seua cara y lo seu feche retortigats. Y son pare mateix, lo formaché, perque afanós de estauviá no podíe vore les coses en lo aspecte optimista y
alegre que generalmen oferixen. Y la Pesteta gran, perque
ella ere l´ama del gat y lo volíe com si fore una consecuensia
irrassional del
seu ventre eixut. Pero tampoc ells teníen cap culpa de que la
Pesteta gran sentiguere aquell afecte entrañable y desordenat per lo
animalet, ni de que lo gat saltare al escaparate en cuan lo sol,
aprofitán consevol descuido de los nugols, assomabe a la vall la
seua cara congestionada y rubia. De aixó no ne teníe la culpa
dingú, eixa es la verdat. Pero Daniel, lo Mussol, intuíe que los
chiquets tenen ineluctablemen la culpa de totes aquelles coses de les
que no té dingú la culpa. Lo del gat tampoc va sé una hazaña del
atre dijous. Si lo gat haguere sigut de Antonio, lo Buche, o de les
mateixes Llebres, no haguere passat res. Pero la Lola, la Pesteta
gran, ere una escandalosa y lo seu amor per lo gat una inclinassió
evidenmen maniática y anormal. Perque, anem a vore, si la trastada
haguere sigut grave o ligeramen pecaminosa, ¿sen haguere enrit don
José, lo mossen, en aquelles carcañades cuan lay van contá?
Seguramen que no. Ademés, ¡qué dimoni!, lo bicho se u buscabe per
eixí al escaparate a pendre lo sol. Claro que esta costum, per un
atra part, representabe pera Daniel, lo Mussol, y los seus amics, una
estimable ventaja económica. Si volíen un real de galletes
torrades, a la tenda de les Pestetes, la gran díe:
-
¿De les de la caixa o de les que ha tocat lo gat?
-
De les que ha tocat lo gat - contestaben ells, sempre.
Les
que "habíe tocat lo gat" eren les mostres del escaparate
y, de estes, la Pesteta gran ne donabe cuatre per un real, y dos, per
lo mateix preu, de les de la caixa. An ells no los importabe mol que
les galletes estigueren tocades per lo gat. A vegades estaben algo
mes que tocades per lo gat, pero tampoc entonses los importabe massa.
Sempre, en consevol condissió, siríen preferibles cuatre galletes
que dos.
En
lo consernén a la lupa, va sé Germán, lo Tiñós, qui la va portá
a escola un matí de primavera.
Son pare la guardabe al taller pera examiná lo calsé, pero Andrés,
"lo home que de perfil no se veu", apenes la fée aná
perque teníe bona vista. La haguere empleat si les lupes tingueren
la virtut de eixecá una mica les sayes de les dones, pero lo que ell
díe: "pera vore les pantorrilles mes grosses y acsidentades de
lo que realmen són, no val la pena empleá artefactes". En la
lupa de Germán, lo Tiñós, van fé aquell matí tota classe de
experimentos. Roc, lo Moñigo, y Daniel, lo Mussol, van ensendre,
consentrán en ella los rayos del sol, dos defectuosos sigarros de
fulles de pataquera. Después se van analisá minussiosamen les
sicatrius que, ampliades per lo vidre, assumíen una topografía
irregulá y monstruosa. Después, se van mirá los ulls, la llengua y
les orelles y después se van cansá de la lupa y de les extrañes
imaches que ella provocabe. Va sé al crusá lo poble cap a les seues
cases, de tornada de la escola, cuan van vore al gat de les Pestetes, enroscat
damún del plat de galletes, a una punta de la vitrina. Lo animal
ronronejabe, en la seua negra y peluda pancha al sol, chalán de les
delissies de la caldoreta. Al arrimás ells, va obrí, desconfiat,
un redó y terrible ull verd, pero al constatá la protecsió de la
lluna del escaparate, va torná a tancál y se va quedá coto,
dolsamen adormit.
Dingú
es capás de siñalá lo puesto del servell aon se generen les grans
idees. Ni Daniel, lo Mussol, podríe di, sense mentí, a quín
recóndito plec va naixe la ocurrensia de interposá la lupa entre lo
sol y la negra pancha del animalet, la idea va eixí dell espontanea
y naturalmen. Algo paregut a com naix l´aigua de un manantial o fon.
Lo sert es que durán uns segóns los rayos del sol se van
consentrá al cos del gat formán sobre lo seu negre pel un pun
brillán. Los tres amics observaben expectans lo prossés físic.
Van vore com los pels mes superfissials chisporrotejaben sense que lo
gat modificare la seua postura. Lo rogle de llum y foc estabe enfocat
sobre la seua pancha negra com un teó. De repén va eixí de allí
una mica de fum y lo gat de les Pestetes va fotre, simultáneamen, un
acrobátic bot acompañat de rabiosos maulits: - ¡¡Marramiauuuu!!
¡¡Miauuuuuuuu!!
Los
maulits aguts y llastimosos se diluíen, poc a poc, al fondo del
establimén. Sense acord previ, los tres amics van arrencá a
corre. Pero la Pesteta va sé mes rápida que ells y la seua cara
descomposta se va assomá a la porta antes de que los tres sagals se
pergueren costa aball. La Pesteta eixecabe lo puñ al aire y
plorabe de rabia y impotensia:
-
¡Carnussos! ¡poquesvergoñes! ¡vatros teníeu que sé! ¡Me hau
sucarrat al gat! ¡Pero ya tos agarraré yo! ¡Ton enrecordaréu
de esta! Y, efectivamen, sen van enrecordá, ya que va sé mes
fort lo que don Moissés, lo Peó, va fé en ells que lo que ells
habíen fet en lo gat. Aixina y tot, en ells se va pará la cadena de
escarmens. Y Daniel, lo Mussol, se preguntabe: "¿per qué
si cremam una mica a un gat mos foten a natros una dotsena de
regletades a cada ma, y mos tenen tot un día aguantán en lo bras
eixecat lo mamotreto de la Historia Sagrada, en mes de sen grabats a
tot coló, y al que a natros mos sometix an esta caprichosa tortura
no ña dingú que li imposo una sansió, consecuenmen mes dura, y
aixina, de sansió en sansió, no mos plantem a la pena de mort?".
Pero, no. Encara que lo raonamén no ere desatinat, lo cástic se
va acabá en ells. Este ere lo orden pedagógic establit y se teníe
que acatá en sumissió. Ere la caprichosa, ilógica y desigual
justissia dels homens. Daniel, lo Mussol, pensabe, mentres passaben
desplay los minuts y li féen mal los ginolls y li tremolabe y sentíe
punchades nervioses al bras eixecat en la Historia Sagrada a la
punta, que lo únic negossi a la vida ere dixá de sé chiquet lo
antes possible y transformás en un home. Entonses se podíe sucarrá
tranquilamen a un gat en una lupa sense que se mogueren los solamens
sossials del poble y sense que don Moissés, lo mestre, abusare
impúnemen de les seues atribussions.
¿Y
lo del túnel? Perque encara en lo de la lupa va ñabé una víctima
inossén: lo gat; pero en lo del túnel no van ñabé víctimes y si
ne hagueren ñagut, hagueren sigut ells y damún venga regletades a
la punta dels dits y venga hores aginollats, en lo bras eixecat en la
Historia Sagrada sobrepassán sempre lo nivell del cap. Aixó ere
inhumano, un evidén abús de autoridat, ya que, en ressumides
cuentes, ¿no haguere descansat don Moissés, lo Peó, si lo rápit
sels haguere emportat per debán als tres aquella tarde ? Y, si ere
aixina, ¿per qué sels castigabe? ¿pot sé perque lo rápit no sels
va emportá per dabán?
Aviats
estaben entonses; la disyuntiva ere crúa: o morí trinchats als ejes
de un tren o tres díes a ginollóns en la Historia Sagrada y los
seus mes de sen grabats a tot coló, eixecada per damún del cap.
Tampoc Roc, lo Moñigo, assertaríe a explicás a quína regió del
seu servell se va generá la idea estrambótica de esperá al rápit
a dins del túnel en los cansonsillos baixats. Datres vegades habíen
aguantat al túnel lo pas del mixto o del tranvía interprovinsial.
Pero estos trens passaben lentos y lo seu pas, a la foscó del forat,
apenes los produíe ya cap emossió. Ere pressís renovás. Y Roc, lo
Moñigo, los va exigí este nou experimento: aguardá al rápit dins
del túnel y fé los tres, al mateix tems, de ventre, cuan lo tren
passare. Daniel, lo Mussol, antes de asseptá, va apuntá algúns
sensats inconveniens.
-
¿Y lo que no ne tingue ganes? - va di.
Lo
Moñigo va argüí, contundén:
-
Ya ni entrarán en cuan séntigue arrimás la locomotora.
Lo
detall que van descuidá va sé lo depósit dels cansonsillos. De
habé lligat esta punta, res se haguere descubert. Com no haguere
passat res tampoc si lo día que lo Tiñós va portá la lupa a la
escola no se haguere assomat lo sol. Pero existixen, flotán
constanmen al aire, uns entes diabolics que chalen enredán los
actes inosséns dels chiquets, complicánlos les situassions mes
normals y simples.
¿Quí
se habíe de pensá, en aquell momén, que en la sort dels
cansonsillos estabe en joc la propia sort? ¿Se preocupe lo torero de
la capa cuan té los cuernos a dos pams de la ingle? Y encara que al
torero li esgarro lo bou lo capote no li renegue sa mare, ni li
aguarde un maestre cabrejat que li fótegue dos dotsenes de
regletades y lo fico de ginolls en la Historia Sagrada eixecada per
damún del cap. Y, ademés, al torero li paguen mols dinés. Ells se
arriesgaben sense esperá cap recompensa o aplausso (a no sé que
fore a les dos galtes), ni la enchumenera ni una roda del tren.
Trataben únicamen de autoconvénses de la seua propia valentía.
¿Mereix esta proba un suplissi tan refinat?
Lo
rápit va entrá al túnel chulán, bufán, traén chispes, fen
tremolá la montaña, sorollán les pedres. Los tres sagals estaben
blangs, ajupidets, en los culets destapats a mich metro de la vía.
Daniel, lo Mussol, va sentí que lo món se dislocabe daball dels
seus peus, se desintegrabe sense remey y, mentalmen, se va santiguá.
La locomotora va passá bufán al seu costat y una brafada calenta de
vapor los va llepá lo cul. Van tremolá les parets del túnel, que
se va omplí de un sarabastall de ferro. Per damún del fragor del
ferro y la velossidat encaixonada, va arribá als seus oíts la
advertensia del Moñigo:
Y
se van agarrá, perque u manabe lo jefe y perque la atracsió del
convoy ere casi irressistible. Se va agarrá dels ginolls, va tancá
los ulls y va apretá la pancha. Va sé felís al constatá que habíe
cumplit ce per be lo que Roc los habíe exigit. Se van sentí les
risses sofocades dels tres amics al acabá de desfilá lo tren. Lo
Tiñós se va alsá y va escomensá a tussí fart de fum. Después va
tussí lo Mussol y, al remat, lo Moñigo. Lo Moñigo may arrencabe a
tussí lo primé, encara que tinguere ganes de féu. Sobre estos
extrems existíe sempre una competensia inexpresada. Sen enríen
encara cuan Roc, lo Moñigo, va doná la veu de alarma.
Lo
Moñigo se va olvidá, per un momén, dels pantalons.
-
¿U hau fet? - va preguntá.
Se
van fondre a la tenebrosa oscurina del túnel les afirmassions
satisfetes del Mussol y lo Tiñós.
-
¡Sí!
-
Tamé yo - va confesá Roc, lo Moñigo; y sen va enriure al comprobá
la rara unanimidat de les seues vísceres.
Los
pantalons seguíen sense apareixe. A paupons van arribá a la boca
del túnel. Teníen los culs esquichats de carbonilla y la temó per
habé perdut los pantalons y cansonsillos portabe a les seues cares
una grassiosa expresió de sorpresa. Cap dells se va atreví a riure.
Lo pressentimén de uns pares y un maestre enfadats y implacables no
dixáe mol puesto a la alegría. De repén, cuatre metros mes abán,
al mich de la sendeta que crusáe la vía, van vore un drap informe, desformat y
negrot. Lo va arreplegá Roc, lo Moñigo, y los tres lo van examiná
en detenimén. Sol Daniel, lo Mussol, va pugué di:
-
Es un tros dels meus pantalons - va di en un fil de veu.
La
demés roba va aná apareixén, escampada a pedassos, per la senda.
La onda de la velossidat habíe fet volá la roba, y lo tren la va
desfé entre los seues ferros com una fiera fura. De no sé per este
inesperat contratems dingú sen haguere enterat de la aventura. Pero
eixos entes siniestros que constanmen floten al aire, los van
embolicá lo assunto una vegada mes. Claro que, ni encara sospesán
la travessura en tota la seua dimensió, se justificabe lo cástic
que los va imposá don Moissés, lo mestre. Lo Peó sempre se passabe
tres pobles. Ademés, lo castigá als alumnos pareixíe procuráli un
goch indefinible o, per lo menos, la comisura dreta de la seua boca
se estirabe, en eixos casos, hasta casi mossegá la negra pulsera de
Curro Jiménez, Panchampla o lo Tempranillo.
¿Que
habíen escandalisat al poble entran sense cansonsillos? ¡Pos claro!
Pero ¿quína atra cosa podíen fé en aquell cas? ¿Se té que
extremá lo pudor hasta lo pun de no torná al poble per lo fet de
habé perdut los cansonsillos? Ressultabe tremendo pera Daniel,
lo Mussol; Roc, lo Moñigo, y Germán, lo Tiñós, tindre que dessidí
sempre entre unes disjuntives tan penoses. Y ere encara mes
mortificán lo que produíen en don Moissés, lo maestre, les seues
coses, unes coses que ni de prop, ni de lluñ, li fotíen res.
Daniel,
lo Mussol, lay perdonabe tot a la Pesteta menos lo assunto del coro;
la despiadada forma en que lo va ficá en evidensia dabán dels ulls
de tot lo poble y lo convensimén de ella de la seua falta de
definissió sexual.
Aixó
no podríe perdonálay per mil añs que vixquere. Lo assunto del coro
ere lo oprobio mes gran que pot soportá un home. La infamia exigíe
medides en les que demostrá la seua indiscutible virilidat. A la
iglesia ya lo esperaben tots los chics y chiques de les escoles, y
Trino, lo sacristá, que arrancabe agres y ploroses notes del armonio
cuan van arribá. Y la asquerosa Pesteta tamé estabe allí, en una
vareta a la ma, erigida, espontáneamen, en directora.
Al
entrá ells, los va ordená a tots per estatura; después va eixecá
la vareta per damún del cap y va di: - Anem a vore. Vull ensayá en
vatros lo "Pastora Divina" pera cantál lo día de la
Virgen. Anem a vore - va repetí.
Li
va fé una siñal a Trino y después va baixá la batuta y los
chiquets y chiquetes van cantá cada un pel seu costat:
Paass-too-raa
Dii-vii-naaa
Seee-guiit
yooo vuu-uull...
Cuan
ya escomensaben a sintonisá les coranta dos veus, la Pesteta gran va
ficá un gesto raro de dessolasió y va di:
-
¡Prou, prou! No es aixina. No es "Pas", es "Paaas".
Aixina:
"Paaas-too-raa
Di-vi-naa; See-guiit yooo vuuull; peer les vaa-lls y o-tee-roos; lees
teuues huee-lles en poos".
Tornémi
- va di.
Va
pegá en la vareta a la tapa del armonio y va torná a cridá la
atensió de tots. Los muros del templo van ressoná en les agudes
veus infantils. Al poc rato, la Pesteta va ficá una cara de asco
que pa qué. Después va siñalá al Moñigo en la vareta.
-
Tú ten pots aná, Roc; no te nessessito. ¿Cuán has cambiat la veu?
Roc,
lo Moñigo, va acachá los ulls: - ¡Qué me sé yo! Diu mon pare que
ya de ressién naixcut berrejaba en veu de home. Encara que en lo cap
cacho, lo Moñigo díe alló en orgull, convensut de que un home ben
home té que definís desde lo naiximén. Los primés de la
escola van contestá a la seua manifestassió en unes rissetes de
superioridat. En cambi, les chiquetes van mirá al Moñigo en ensesa
admirassió. Al acabás l´atra proba, doña Lola va pressindí de
dos chics mes perque desafinaben. Una hora después, Germán, lo
Tiñós, va sé excluít tamé del coro perque teníe la veu en
transisió y la Pesteta "volíe formá un coro de tiples".
Daniel, lo Mussol, va pensá que ya no pintabe res allí y va voldre
sé excluít. No li agradabe, ademés, tindre veu de tiple. Pero lo
ensayo del primé día va acabá sense que la Pesteta creguere
nessessari pressindí dell. Van torná al día siguién y la Pesteta
va seguí sense excluíl. Alló se ficabe feo. Permaneixe al coro
suposabe, an estes altures, una deshonra. Ere casi com dudá de que
un fore mascle, y Daniel, lo Mussol, se estimabe massa la hombría
pera desenténdres de aquella selecsió. Pero a pesá dels seus
dessichos y de no quedá ya mes que sis chiquets mascles al coro
Daniel, lo Mussol, va continuá formán part dell. Alló ere un
desastre. Al cuart día la Pesteta gran, mol satisfeta, va declará:
- Se ha acabat la selecsió. Quedéu sol les veus pures. - Ne
eren quinse chiquetes y sis chiquets -. Espero - se dirigíe ara als
sis chiquets - que a cap de vatres se li ocurrixque cambiá la veu de
aquí al día de la Virgen.
Van
sonriure los chiquets y les chiquetes, prenénse en orgull alló de
tindre "les veus pures". Sol se va desesperá, per lo
bajinis, inútilmen, Daniel, lo Mussol. Pero ya la Pesteta estabe
fotén copets a la cuberta del armonio pera cridá la atensió de
Trino, lo sacristá, y les vintyuna veus pures escampaben pel templo
les plegaries a la Virgen:
Paaas-too-ra
Di-vii-naaa
seee-guiit-
yoo vuu-ll
peeer
les va-alls y o-te-rooos
lees
teuues hue-lles en pooos.
Daniel,
lo Mussol, intuíe lo que aquella tarde va passá a la eixida. Los
chics descartats, capitanejats
per lo Moñigo, los esperaben al atrio y al vórels eixí, van fé un
corro voltán les sis "veus pures" y van escomensá a
chillá de una manera repetitiva y enfadosa:
De
res va valé la intercessió de la Pesteta ni los débils esforsos de
Trino, lo sacristán, que ere ya vell y estabe bastán fluixot.
Tampoc van valé de res les mirades suplicáns que Daniel, lo Mussol,
li dirigíe al seu amic Roc. An este trance, lo Moñigo se olvidabe
hasta de les mes elementals normes de la bona amistat. Al fondo del
grupo agressó bullíe un despecho irreprimible per habé sigut
excluíts del coro que cantaríe lo día de la Virgen. Pero aixó no
importabe res ara. Lo importán ere que la virilidat de Daniel, lo
Mussol, estabe en entredit y que teníe que tráurela a flote an
aquella borrasca.
Aquella
nit al gitás va tindre una idea. ¿Per qué no cambiabe la veu al
cantá lo "Pastora Divina"? De esta manera la Pesteta lo
excluiríe com a Roc, lo Moñigo, y com a Germán, lo Tiñós. Ben
pensat ere la exclusió de este lo que mes li molestabe. Después de
tot, Roc, lo Moñigo, sempre habíe estat per damún dell. Pero lo de
Germán ere diferén. ¿Cóm habíe de conservá lo seu rango y la
seua jerarquía dabán de un chic que teníe la veu mes forta que
ell? Dessididamen teníe que cambiá la veu y sé excluít del coro
abáns del día de la Virgen. Al día siguién, al escomensá lo
ensayo, Daniel, lo Mussol, va carraspejá, buscán un efecte falso a
la seua veu. La Pesteta va tocá lo armonio en la punta de la
vareta y lo cántic va escomensá:
Paaas-too-ra
Di-vii-naaa
Seee-guit
yoo vuu-ull...
La
Pesteta se va pará en sec. Arrugabe lo nas, llarguíssim, com si li
molestare una pudina. Después va arrugá lo fron com si algo no
cuadrare en lo que ella esperabe y se sentiguere incapás de localisá
la raó de la defissiensia. Pero al segón intento va apuntá en la
vareta al Mussol, y li va di, molesta:
-
Daniel, ¡caramba!, dixa de engolá la veu o te fótego una
clatellada.
Habíe
sigut descubert. Se va ficá roch pel sol pensamén de que los demés
pugueren creure que preteníe sé un home per mich de un artifissi.
Ell, pera sé home, no nessessitabe fingí. U demostraríe a la
primera oportunidat. A la eixida, Roc, lo Moñigo, capitaneján lo
grupo de "veus impures", los va voltá en lo seu
estribillo:
Daniel,
lo Mussol, teníe ganes de plorá. Se va aguantá, sin embargo,
perque sabíe que la seua dudosa virilidat acabaríe solsínse si
plorabe dabán del grupet de energúmenos de "les veus impures".
Aixina va arribá lo día de la Virgen. Al despertás aquell día,
Daniel, lo Mussol, va pensá que no ere tan roín tindre la veu fina
als deu añs y que tems de sobres tindríe de cambiála. No ñabíe
cap raó per a sentís trist y humillat. Lo sol entrabe per la
finestra del seu cuarto y allá dallá lo Pic Rando pareixíe mes alt
y majestuós que de costum. Als seus oíts arribabe lo estampit dels
cohets y les notes desafinades de la charanga baixán la costa. Allá
lluñ, a intervalos, se persibíen los tocs de la campana, donada per
don Antonino, lo marqués, cridán a missa majó. Al peu del llit
teníe lo seu traje nou, ressién planchat, y una camisa blanca,
escrupulosamen rentada, que encara fée auló a blavet y a sabó. No.
La vida no ere trista. Ara, acolsat a la finestra, podíe comprobáu.
No ere trista, encara que mija hora después tinguere que cantá lo
"Pastora Divina" desde lo coro de les "veus pures".
No u ere, per mes que a la eixida "les veus impures" los
digueren chiquetes y mariques. Un polset dorat, de plenitut vegetal,
voltabe la vall, les seues dilatades y vastes formes. Fée auló a la
frescó dels prats, encara que se adivinabe al repós absolut del
aire un día calurós. Deball de la finestra, a la pomera mes próxima
del hort, una cagarnera fée gorgoritos y saltabe de rama en rama.
Ara passabe la charanga per la carretera, cap al Chorro y la casa de
Quino, lo Manco, y una caterva de chiquets
la seguíe soltán crits y fen curumbeles. Daniel, lo Mussol, se va
amagá dissimuladamen, perque casi tots los chiquets que acompañaben
a la charanga eren del grupo de "veus impures". En seguida
sen va aná cap a missa. Los siris chisporrotejaben al altá y les
dones lluíen los seues vestits. Daniel, lo Mussol, va puchá al coro
y desde allí va mirá fixamen los ulls de la Virgen. Díe don José
que, a vegades, la imache mirabe als chiquets que eren bons. Podríe
sé per les flames tremoloses de les veles, pero a Daniel, lo Mussol,
li va pareixe que la Virgen aquell matí enfocabe los ulls cap an ell
y lo mirabe. Y la seua boca sonreíe. Va sentí un tremoló y
entonses li va di, sense moure los labios, que li oferíe lo "Pastora
Divina" pera que "les veus impures" no sen enrigueren
dell ni lo
motejaren. Después del Evangelio, don José, lo mossen, que ere un
gran san, va pujá al púlpito y va escomensá lo sermó. Se va sentí
un carraspeo als bangs dels homens y instintivamen Daniel, lo Mussol,
va escomensá a contá les vegades que don José, lo mossen, díe "en
realidat". Encara que ell no jugabe a pares o nones. Pero don
José díe aquell matí coses tan majes, que lo Mussol va pedre la
cuenta.
-
Fills, en realidat, tots tenim un camí marcat a la vida. Tenim que
seguí sempre lo nostre camí,
sense renegá dell - díe don José -. Algúns pensaréu que assó es
ben fássil, pero, en realidat, no es aixina. A vegades lo
camí
que mos siñale lo siñó es aspre y du. En realidat assó no vol di
que eixe no sigue lo nostre camí. Deu va di: "Agarréu la creu
y seguíume". "Una cosa tos puc assegurá - va continuá -.
Lo camí
del siñó no está allí aon se amaguen a la espessura al tardet los
mossos y les mosses. En realidat, tampoc está a la taberna, aon
datres van a buscál los dissaptes y los domenges; y tampoc está al
horta aon algúns entrecaven les pataqueres o afeiten les barbes dels
panissals los díes de festa. Deu mateix, en realidat, va creá lo
món en sis díes y al séptim va descansá. Y ere Deu. Y com Deu que
ere, en realidat, no estabe cansat. Y, sin embargo, va descansá.
Va
descansá pera enseñámos als homens que lo domenge se teníe que
descansá. Don José, lo mossen, parlabe aquell día, sense duda,
inspirat per la Virgen, y parlabe suavemen, sense estridensies. Va
prosseguí dién coses del camí
de cada un, y después va passá a considerá la infelissidat que a
vegades portabe lo apartás del camí marcat per lo siñó per
ambissió o sensualidat. Va di coses inextricables y confoses pera
Daniel. Algo aixina com que un pidolán o mendigo podíe sé mes
felís sense sabé cada día si tindríe algo que portás a la boca,
que un ric a un suntuós palau ple de mármols y criats. "Algúns
- va di - per ambissió, perden la part de felissidat que Deu los
teníe assignada a un camí mes sensill. La felissidat - va acabá -
no está, en realidat, a lo mes alt, a lo mes gran, a lo mes
apetitós, a lo mes excelso; está en acomodá les nostres passes al
camí que lo siñó mos ha siñalat a la terra. Encara que sigue
humilde". Va acabá don José y Daniel, lo Mussol, va perseguí
en los ulls la seua menuda silueta hasta lo altá. Volíe omplís los
ulls dell, de la seua presensia carnal, pos estabe segú de que un
día no massa lluñ ocuparíe una hornacina a la parroquia. Pero no
siríe ell mateix, entonses, sino una talla de fusta o una figura de
escayola detestablemen pintada. Casi li va sorpendre lo soroll del
armonio, activat per Trino, lo sacristá. La Pesteta estabe dabán
dells, en la vareta a la ma. Les "veus pures" se van aclarí
la gola. La Pesteta va pegá en la vareta al armonio y Trino va
empendre los compasos preliminás del "Pastora Divina".
Después van soná les veus pures, acompassades, meticulosamen
controlades per la batuta de la Pesteta:
Paaas-too-raa
Di-vii-naaa
seee-guit
yoo vuu-ull
peeer
les vaa-lls y o-te-rooos
lees
teeues hue-llees en pooos.
La
teuua grey des-va-lii-daa
gee-meg-aan
tee im-plo-ree,
ees-cool-taa,
Sii-ñoo-raa,
lo
seu ar-dén claa-moor....
Cuan
va acabá la missa, la Pesteta los va felissitá y los va obsequiá
en un chupete a cada un. Daniel, lo Mussol, sel va guardá a la
burchaca subreptissiamen, com una vergoña. Ya al atrio, dos
envejosos li van di al passá "chiqueta, mariquita", pero
Daniel, lo Mussol, no los va fé cas. Sértamen, sense lo Moñigo
guardánli la esquena, se sentíe blanet y indeféns. A la porta de
la iglesia la gen parlabe del sermó de don José. Un poc
apartada, a la esquerra, Daniel, lo Mussol, va vore a la Mica. Li va
sonriure ella.
-
Hau cantat mol be, mol be - va di, y lo va besá al fron.
Los
deu añs del Mussol se van ficá ansiosamen de puntetes. Pero va sé
en vano. Ella yal habíe besat. Ara la Mica tornabe a sonriure, pero
no ere an ell. Se arrimabe an ella un home jove, prim y vestit de
dol. Los dos se van agarrá de la ma y se van mirá de una manera que
no li va agradá al Mussol.
Y
entonses, Daniel, lo Mussol, apenat per no sabíe quín extrañ
pressentimén, se va apartá dells y va vore que tota la gen se
donabe colsades y copets y miraben de un costat al atre de reull y se
díen en veu baixa: "Mira, es lo novio de la Mica",
"Míratel, lo novio de la Mica", "¡Collóns! Ha
vingut lo novio de la Mica", "Es guapo lo novio de la
Mica", "No está mal lo novio de la Mica". Y dingú
apartabe los ulls del home jove prim y vestit de dol, que teníe
entre les seues les mans de la Mica. Va compendre entonses Daniel, lo
Mussol, que sí ñabíen prou motius pera sentís mal aquell día,
encara que lo sol brillare a un sel esplendorós y cantaren los
muixóns a la malea, y foradaren la atmósfera en les seues
melancóliques campanes les esquelles de les vaques y la Virgen li
haguere mirat y sonreít. Ñabíen motius pera está trist y pera
desesperás
y pera dessichá morís y algo notabe ell que se desgranabe
amenassadoramen al seu interió. Per la tarde va baixá a la
romería. Roc, lo Moñigo, y Germán, lo Tiñós, lo acompañaben.
Daniel, lo Mussol, seguíe trist y deprimit; sentíe la nessessidat
de desahogás. Al prat fée auló a churros y a aglomerassió de gen;
a alegría congestiva y vital. Al sentro estabe la cucaña, deu
metros mes alta que datres añs. Se van pará dabán della y van
contemplá los vanos intentos de dos mossos que no van passá dels
primés metros. Un home borracho siñalabe en un dit la punta de la
cucaña y díe:
-
Ñan allí sing duros. Lo que pujo y los baixo que me convido.
Y
sen enríe en un cloqueo contagiós. Daniel, lo Mussol, va mirá a
Roc, lo Moñigo.
-
Vach a pujá yo - va di.
Roc
lo va picá:
-
A que no ñan collóns.
Germán,
lo Tiñós, li va di en precaussió:
-
No u faigues. Te pots matá.
Lo
va espentá la seua dessesperasió, un vago afán de emulá al jove
enlutat, als chiquets del grupo de "les veus impures". Va
saltá al trong y va pujá, sense esfors, los primés metros. Daniel,
lo Mussol, teníe com un foc mol viu al cap, una mescla rara de
orgull ferit, vanidat desperta y desesperansa. "Abán - se díe
-. Dingú sirá capás de fé lo que tú faigues". "Dingú
sirá capás de fé lo que tú faigues". Y seguíe puchán,
encara que los músculs li coíen ya. "Pujo perque no me importe
caure". "Pujo perque no me importe caure", se repetíe,
y al arribá a la mitat va mirá cap a baix y va vore que tota la gen
del prat estabe pendenta dels seus moviméns y va experimentá vértig
y se va agarrá afanosamen al trong. No obstán, va seguí puján.
Los músculs escomensaben a ressentís del esfors, pero ell
continuabe puján. Ere ya com una escarabicha als ulls dels de
deball. Lo trong va escomensá a oscilá com un abre gronsat pel ven.
Pero no teníe temó. Li agradabe está mes prop del sel, podé
tratá de tú al Pic Rando. Se li enervaben los brassos y les cames.
Va sentí un crit a baix y va torná a mirá cap aball.
-
¡Daniel, fill!
Ere
sa mare, imploránlo. Al seu costat estabe la Mica, angustiada. Y
Roc, lo Moñigo, disminuít, y Germán, lo Tiñós, al que acababe de
rebassá a la jerarquía, y lo grupo de "les veus pures" y
lo grupo de "les veus impures", y la Pesteta gran y don
José, lo mossen, y Paco, lo ferré, y don Antonino, lo marqués, y
tamé estabe lo poble, en les seues teulades de pizarra oferín la
seua mate superfíssie al sol. Se sentíe com embriagat; espentat per
una ambissió insassiable de domini y potestat. Va seguí puján sord
a les reconvensións de baix. La cucaña ere allí mes prima y se
tambalejabe en lo seu pes com un home engatinat. Se va abrassá al
tocho frenéticamen, sentín que siríe impulsat contra los montes
com lo proyectil de un fonévol o catapulta. Va pujá mes. Casi
tocabe ya los sing duros donats per "los Ecos del Indiano".
Pero los músculs li coíen, se li despellotaben, y los brassos
apenes teníen ya forses. "Mira, ha vingut lo novio de la Mica",
"Míratel, lo novio de la Mica", se va di, en rabia
mentalmen, y va pujá uns sentímetros mes. ¡Li faltabe tan poc!
A baix reinabe un silensio expectán. "Chiqueta, marica;
chiqueta, mariquita", va rossegá, y va pujá un poc mes. Ya
estabe a la punta. Lo vayvé de la cucaña aumentabe allí. No se
atrevíe a soltá la ma pera agarrá lo galardón. Entonses va arrimá
la boca y va mossegá lo sobre en furia. No se va sentí a baix ni un
aplausso, ni una veu. Gravitabe sobre lo poble lo pressagi de una
desgrassia. Daniel, lo Mussol, va escomensá a baixá. A mitat del
trong se va sentí baldat, y entonses va dixá de fé presió en les
cuixes y va rellissá rápidamen pel trong ensabonat, y va sentí que
se li enseníen les cames y que la sang saltabe dels músculs en carn
viva. De repén se va vore an terra firme, rodejat de un clamor
escandalós, esplanissades que li feríen la esquena y cops a la
galta y besos y llágrimes de sa mare, tot mesclat. Va vore al home
enlutat que portáe del bras a la Mica y que li díe, sonrién:
"Bravo, mosso". Va vore al grupo de "les veus impures"
anássen en lo cap cacho. Va vore a son pare, fotén brassillades y
renegánlo y soltán chorros de paraules absurdes que no enteníe. Va
vore, al final, a la Uca-uca corre cap an ell, abrassásseli a les
cames magullades y arrencá en un torrén de llágrimes
incontenibles...
Después,
de tornada cap a casa, Daniel, lo Mussol, va cambiá un atra vegada
de pareixe aquell día y se va di que no teníe cap motiu pera está
trist. Después de tot, lo día ere radián, la vall estabe hermosa y
lo novio de la Mica li habíe dit sonrién: "¡Bravo, mosso!".
abejarruco, abejarrucos. El abejaruco europeo o abejaruco común (Merops apiaster) es una especie de ave coraciforme de la familia Meropidae que vive en Eurasia y África.
abentá - aventá lo carro pel pedregal - aviá, tirá
aventar, aviar, tirar
abeurá, abeurás – abeuro, abeures, abeure, abeurém o abeurám, abeuréu o abeuráu, abéuren, cuan se abeurabe un macho, se li díe poma, po-ma y atres coses segóns lo puesto per a marcáli lo ritmo y que no beguere massa
abogado, abogados, abogada, abogadas – Quieres ver al abogado ? Qué abogado ? El que llevo aquí colgado !
abogot
zángano
abogot , zángano
abrevarlos
aboñá, fé un boñ al coche
abollar, bollo, bulto en un coche producido por un golpe - https://m.forocoches.com/foro/showthread.php?t=4647040 Me cago en la puta madre de los que no saben aparcar ni salir sin dar a los demás. Es que es casi seguro que fue al salir hay que ser subnormal para darle al de al lado saliendo de frente flipante. Tampoco puedo saber quien fue para soltarle dos ostias a menos que me ponga de noche a buscar coche por coche a ver quien ha sido.
acampás una cría, un chiquet ressién naixcut, - A Beseit, un chiquet va náixe mol arguelladet y minudet y son pare va di, no acampará, fotéulo al riu. Después de va fé mol gros y majo. No diré quí es, pero a la casa ña un 1900 grabat a la pedra, lo añ de naiximén de mon yayo Tomás.
sobrevivir una cría recién nacida. En Beceite un niño nació muy pequeño y “arguellau”, su padre dijo “no acampará”, tiradlo al río, pero después se hizo muy gordo y majo. No diré quién es, pero en la casa hay un 1900 grabado en la piedra, el año de nacimiento de mi abuelo Tomás.
acassá (perseguí) - yo te acasso, tú me acasses, ell mos acasse, acassém o acassám, acasséu o acassáu, acássen – acassámos – acassat, acassada – acassaría – si yo te acassára – acassaré
aclarí , aclarís, despejás (lo cap) – yo me aclarixco o aclarixgo, aclaríxes, aclaríx, aclarím , aclaríu, aclaríxen – si aclarigueres los préssecs te se faríen mes majos, grossos – aclariría – aclarit, aclarida
acotolá - yo acotolo, acotoles, acotole, acotolám o acotolém, acotoláu o acotoléu, acotólen, ya u ham acotolat tot. - acotóla an este chiquet, que se quedo COTO (quieto), cotet.
agotar – hacer que alguien se esté quieto - acotolar (RAE) - tr.Ar.Aniquilar, acabarconalgo, especialmenteconlosanimalesofrutosdelatierra.
acre, acres, medida de terreno
acre, acres
acreditá
acreditar
acreditat
acreditado
acreditatiu, acreditatius (sertificat de nivell mijà de valencià)
acreditativo, acreditativos
acreditátos
acreditaros
acsedí
acceder
acsedíx
accede
acsés, acsésos, accesos
acceso, accesos
acsidén, acsidéns
accidente, accidentes
acsidental
accidental
acsió, acsións, acsioneta, acsionetes
acción, acciones
acsiomo, ecce homo, persona mal farjada, bruta, dixat - Imache : ECCE HOMO de Borja, Saragossa
actuá, actúo, actúes, actúe, actuém o actuám, actuéu o actuáu, actúen – actuát, actuada, actuassió – actuaría – actuára – actuaré – per ejemple, fem riure (o no) a Valderrobres.
acurrucá – enroná a La Litera ? (ficá a un chiquet a la faldeta), acurrucás – me acurruco, acurruques, acurruque, acurruquém o acurrucám, acurruquéu o acurrucáu, acurrúquen – acurrucat, acurrucada, acurrucats, acurrucades
acurrucar
acurrucadet, acurrucadeta
acurrucadito, acurrucadita
acurruquéu
acurruquéis
acursá, acursás – fé algo mes curt – acurso, acurses, acurse, acursém o acursám, acurséu o acursáu, acúrsen – acursán (g) – acursat, acursada – acursaría, acursaríes, acursaríe, acursaríem, acursaríeu, acursaríen
adorassió (de los tres reys magos, y qué majos que eren)
adoración (de los tres reyes magos, y qué majos que eran)
adorm (se, s´adorm)
se duerme
adormí, adormís - yo me adórmigo, tú te adorms, adorm, adormím, adormíu, adórmen – adormiguéra – adormiría – adormit, adormida – adormiré – vore dormí, se conjugue igual
afeitá – afeitás – rapá lo cap, rapás lo cap - afeitat, afeitada – yo me afeito, afeites, afeite, afeitém o afeitám, afeitéu o afeitáu, aféiten – afeitaría – afeitára – te afeitaré t´afaitaré
agraná en una granera o ramás – agrano, agranes, agrane, agraném o agranám, agranéu o agranáu, agránen – agranat, agranada – agranaría – si yo tinguera una granera, cuántes coses agranaría
aguaitá – guaita ! – aguaita ! - aguaito, aguaites, aguaite, aguaitém o aguaitám, aguaitéu o aguaitáu, aguáiten – aguaitaría – si yo aguaitara – aguaitaré – aguaitat, aguaitada - (tamé en aragonés) – está al aguait, vigilá, mirá, ataullá
mirar, observar
aguantá – a guantá llimpia (guantada)
aguantar – a guantazo limpio
aguantá, aguantás – aguanto, aguantes, aguante, aguantém o aguantám, aguantéu o aguantáu, aguánten – aguantaría – aguantára – aguantaré – aguantat, aguantada (a guantada llimpia no, que es de guan, bufetada)
aguantar, aguantarse
aguantáe o aguantabe
aguantaba
aguantáen
aguantaban
aguantán (g)
aguantando
aguantánla , aguantánlo
aguantándola, aguantándolo
aguantánli
aguantándole
aguantánme
aguantándome
aguantánse
aguantándose
aguantaríe
aguantaría
aguantaríen
aguantarían
aguantat, aguantát
aguantado
aguante – capassidat de aguantá
aguanta – capacidad de aguantar
aguantém
aguantamos
aguanten
aguantan
aguánton, aguanton
aguanten
aguardá , esperá – aguardo, aguardes, aguarde, aguardém o aguardám, aguardéu o aguardáu, aguárden – aguárda aquí ! - aguardaría – aguardára – aguardaré (guardá se conjugue igual)
aigüera, aigüeres, boñs a la terra, caballonets O regués per a desviá l´aigua de un camí cap a un bancal y que no se regallo. No es un desaigüe encara que sigue per a desaiguá.
ajustá, just, justa – ajusto, ajustes, ajuste, ajustém o ajustám, ajustéu o ajustáu, ajústen – ajustat, ajustada, justet, - ajustán (g) – ajustára, ajustáres, ajustáre, ajustárem, ajustáreu, ajustáren – si te fico lo dit al cul entre just, pero no es lo correcte.
ajustar, justo, justa – si te meto un dedo en el culo entra justo, pero no es lo correcto.
ajustarém
ajustaremos
ajustat, ajustada
ajustado, ajustada
al tardet, al acabás la tarde
al acabarse la tarde, crepúsculo, puesta del sol
ala, ales (Red Bull ten done) - aleta (de un tiburón), aletes (de pollastre)
ala, alas (Red Bull te las da) – aleta, aletas, alita, alitas
alababe, alabáe
alababa
alabáen, alababen
alababan
alabál – alábal !
alabarlo – alábalo !
alabálay
alabárselo
alabám
alabarme
alabán (g)
alabando
alabánlo
alabándolo
alabansa, alabanses
alabanza, alabanzas
alabánte
alabándote
alabat
alabado
alabats
alabados
aladre, aladres per a llaurá
arado, arados para labrar
alambique, alambiques, alambic, alambics per a fé aiguardén
alambique, alambiques para hacer aguardiente
alarmat
alarmado
albada, música que se toque a la primera hora del matí o maití (maitines)
albada, música que se toca a primera hora de la mañana o maitines.
albarca, abarca, abarques, albarques, calsat en sola de goma o caucho, fet de cuero
albarca, calzado con suela de caucho, hecho de cuero
albarda, aubarda, albardes, aubardes
albarda, albardas (para un equino)
albéitar, menescal, veterinari
albeitar, menescal, veterinario
albelló, albellóns, aubelló, aubellóns, auvelló, auvellóns, ovelló, ovellóns – drenaje de aigua - del árabe al-ballóʿa, ‘séquia subterránea’ (Dozy Gloss. 65). - Beure més que un aubelló: sé mol bevedó (Mallorca).
albañal, tíjera, sumidero, desagüe, desagües hechos en un campo, drenaje de agua
albenc, albeng, forat, bada, esclecha de les roques
Alga, algues – Algás o Algars , riu algarada, abalot, crits
alga, algas – río Algás, Algars
algarada, gritos, alboroto o vocerío formado por un grupo de personas que habla, discute o protesta. Tropa de a caballo que en la Edad Media salía a correr y robar la tierra del enemigo.
alifara (julibéu y jubiléu), alegría – va sé una festa del Matarraña y pobles de zona Morella – Maestrat - la de Torredarques va sé mítica, los sivils esperáen a la carretera y al que véen tocat lo féen esperá o doná mija volta cap aball y a tornáy.
alifara, júbilo, alegría
áliga (águila), áligues
águila, águilas
aligerán (g)
aligerando
alimaña , alimañes
alimaña , alimañas
alimén, aliméns
alimento, alimentos
alimentá, doná de minjá – yo alimento, alimentes, alimente, alimentém o alimentám, alimentéu o alimentáu, aliménten – alimentat, alimentada, alimén – alimentán (g)
almanaque, almanaques – ara que hay adeprés a di almanaque li diuen “candelari”. Calendari, calendaris. - anuari, agenda, efemérides, repertori, recordatori
almogávar, almogávars (desperta, ferro !) - al-mugāwir, lo que provoque algarades, o al-mujābir, lo portadó de notíssies : vore albríssia
almogavar , almogávares - Los almogávares fueron unas tropas de choque, espionaje y guerrilla presentes en todos los reinos cristianos de la península ibérica a lo largo de la Reconquista, formadas principalmente por infantería ligera y especialmente conocidos por el activo papel que desempeñaron en el Mediterráneo aquellos procedentes de la Corona de Aragón entre los siglos xiii y xiv.
allacuanta , allavonses, llavonses, llavores, entonses, allabonses, etc.
hace mucho tiempo, entonces
allanamén (de morada)
allanamiento (de morada)
allargá, fé mes llarg o llarc, llarga – allárgam la sal (pássam la sal) – allargo, allargues, allargue, allarguém o allargám, allarguéu o allargáu, allárguen – allargára – allargaría – allargat, allargada – allargás, aná a un puesto
allunat, allunada (lluna) – vore modorro, modorra (tamé les ovelles)
persona que no rige bien, que le afecta la luna, alunado, alunada
alluñen
alejan
ama, ames
ama, amas
amabe
amaba
amaben
amaban
amábeu, volíeu, estimábeu
amábais
amabilidat
amabilidad
amabilíssima
amabilísima
amabilíssimes
amabilísimas
amable
amable
amablemen
amablemente
amades
amadas
amadó
amador
amagá – yo m´amago, tú t´amagues, ell s´amague, natros mos amagám o amaguém, tos amaguéu o amagáu, ells d´amáguen – amagat, amagada, de amagatontes, amagatóns - amenassá, ocultás, amagás, acachás, atrincherás
amansá - amanso, amánses, amánse, amansém, amanséu o amansáu, amánsen
amansar
amansabe, amansáe
amansaba
amánse, amanse – de amá
amansa – amándose
amansém
amansamos
amánsen
amansan
amánses
amansas
amanséu
amansáis
amansí – amansá
amansar
amargá
amargar
amargamen
amargamente
amargaréu
amargareis
amargat, amargats
amargado, amargados
amarguíssim, amarguíssims
amarguísimo, amarguísimos
amarguíssima, amarguíssimes
amarguísima, amarguísimas
amargura, amargures
amargura, amarguras
amartellá (un arma)
martillear, golpear, montar, armar
amartellat (rifle), amartellada (escopeta)
Amartillado, amartillada
amassá, pastá la pasta – vore lleute - amasso, amasses, amasse, amassém o amassám (la massa , lo lleute), amasséu o amassáu, amássen – amassaría – amassára – amassaré – amassat, amassada
amontoná, amuntoná, fé múns – amontóno, fach mún, amontónes, amontóne, amontoném o amontonám, amontonéu o amontonáu, amontónen – amontaría – amontonara – amontonat, amontonada
amontonar
amontonáen, amontonaben (ells, elles)
amontonaban
amor, amors
amor, amores
amorós
amoroso
amorosa
amorosa
amorosamen
amorosamente
amoroses
amorosas
amorrá, amorrás – yo me amorro, amorres, amorre, amorrém o amorrám, amorréu o amorráu, amórren – amorrat, amorrada – amorraría – si yo me amorrára – baixá, inclinás
aná – vach, vas, va, aném o anám, anéu o anáu, van – anat, anada – si yo aniguéra, aniguéres, aniguére, aniguérem, aniguéreu, aniguéren – yo haguera anat – anán – anada (contari: tornada)
ir
aná als atres
morirse
aná, anássen / vach, vas, va, aném, anéu o anáu, van – aniguéra – aniría – men aniría – ten vas – sen va – mon aném – anán (g) – anat, anada
añorá, añorás – añoransa – yo me añoro, añores, añore, añorém o añorám, añoréu o añoráu, añóren – añoraría – añorat, añorada – añorára, añoráres – no te añóros !
aparellá – fé una parella (un casamenté) – dixá algo parello, igualat, per ejemple, una era de un hort cuan se cave
hacer pareja – dejar algo parejo, igualado, por ejemplo una era de un huerto cuando se cava
aparellada, aparellat
aparejada, aparejado
aparells
aparejos
aparén , aparenta
aparente
aparen, apáren
paran
aparenmén, aparenmen
aparentemente
aparenten
aparentan
aparesque, apareixque
aparezca
apariénsia, apariénsies
apariencia, apariencias
aparissió, aparissións
aparición, apariciones
apart, a part
aparte
apartá, apartás – yo (me) aparto, apartes, aparte, apartém o apartám, apartéu o apartáu, apárten – apartat, apartada – apartaría – si yo me apartára – fés a una vora
apartar
apartaba, apartabes o apartáes, apartabe o apartáe, apartabem o apartáem, apartábeu o apartáeu, apartáen o apartáben
apoderá, apoderás – yo me apodero, apoderes, apodere, apoderám o apoderém, apoderáu o apoderéu, apodéren – apoderaría – apoderára – apoderaré – aixó me se apodere (pot en mí) – apoderat, apoderada – lo poder (vore verbo podé o pugué)
aproximá, aproximás – yo me aproximo, aproximes, aproxime, aproximém o aproximám, aprofiméu o aproximáu, aproxímen – aproximaría – aproximára – aproxímat ! - aproximat, aproximada
aproximar, aproximarse
aproximadamen
aproximadamente
aproximánse
aproximándose
aproximánsels, apropánsels
aproximándoseles
aproximassió
aproximación
aproximáu
aproximáis
aproxime
aproxima
apte, apto
apto
aptes
aptos
aptitut
aptitud
apuche, puge (lo)
lo sube
apún - a pun de
Apunte – a punto de
apúns
apuntes
apuntá, apuntás – apuntán (g) – apunto , apuntes, apunte, apuntém o apuntám, apuntéu o apuntáu, apúnten – apuntada, apuntat (lo vi que se fa agre) – apuntára – apuntaría – apúntat ! - apuntadó
arrasserás, buscá rasé, cubert – yo me arrasséro, te arrasséres, se arrassére, mos arrasserám o arrasserém, tos arrasseráu o arrasseréu, se arrasséren – arrasseraría – si yo me arrasserára – arrassérat que ve la gebrada !
buscar cubierto para el frío
arrastrá, arrastrás, arrastrán (g) – yo me arrastro, arrastres, arrastre, arrastrém o arrastrám (al guiñot o la brisca), arrastréu o arrastráu, arrástren – arrastrat, arrastrada – arrastrára – arrastraría – arrastraré – portá algú a rastres – está per al arrastre
arrastrar
arrastrába, arrastrábes o arrastráes, arrastrábe o arrastráe, arrastrábem o arrastráem, arrastrábeu arrastráeu, arrastráben o arrastráen
asclá - estellá la lleña, fé estelles, esclopála en un mall, tascóns, destral, etc – chafá consevol cosa – asclat, asclada – yo asclo, ascles, ascle, aclém o asclám, ascléu o ascláu, ásclen
cortar la leña – romper algo
asclada, asclades
cortada, rota
asclat, asclats
cortado, roto
ascles
rompes
áscles , riscles, riscla, áscla
astilla, astillas
asco
asco
assossegá
sosegar
aspa, aspes
aspa, aspas
aspavéns
aspavientos
aspecte, aspectes
aspecto, aspectos
asperesa
aspereza
aspirá
aspirar
aspirabe
aspiraba
aspiradó
aspirador
aspirina, aspirines per al mal de cap y atres dolós.
aspirina, aspirinas para el dolor de cabeza y otros dolores.
assegurá, assegurás - segú – asseguro, assegures – Estás segú que has assegurat lo seguro de la escopeta ?
asegurar, asegurarse – Estás seguro de que has asegurado el seguro de la escopeta ?
assegurada
asegurada
assegurám
asegurarme
asseguránla
asegurándola
asseguránli
asegurándole
assegurántos
asegurándoos
assegurarém
aseguraremos
assegurat
asegurado
assegure
asegura
asseguren
aseguran
asseguréu
aseguráis
asseguro
aseguro
asselerá
acelerar
asselerada, asselerat
acelerada, acelerado
asselero
acelero
assemellá, assemellás - yo me assemello a mon pare, tú te assemelles a ta mare, se assemelle, mos assemellém o assemellám, tos assemelléu o assemelláu, se asseméllen – assemellat, assemellada – assemellaría – haguera assemellat – assemellán (g)
parecerse, parecer
assemellats
parecidos
assemelle (se)
se parece
assemellen (se)
se parecen
assemelles (te)
te pareces
assentá , assentás – me assento, te assentes , se assente, mos assentem, tos assenteu o assentau, se assenten (s'assenten) /assentat , assentéutos
Atribuir - asignar, aplicar, achacar, imputar, cargar, enjaretar, encasquetar, culpar, colgar, inculpar, acusar, suponer, presumir, cargar el muerto, colgar el milagro, poner el sambenito, echar la culpa, conceder, otorgar, agraciar, dar, prestar apoderarse, reivindicar, reclamar
atribuít
atribuido
atribuíxen
atribuyen
atronán
ofrecer oferir,ofrenda, ofrecido
atronánse (tro)
sonido como un trueno
atropelládamen
atropelladamente
atropellaríe
atropellaría
atropellat, atropellada
atropellado, atropellada
atuendo, atuendos
atuendo, atuendos
atún, bonito
atún, bonito
aturá, aturás, pará, parás - yo me aturo, te atures, se ature, mos aturém o aturám, tos aturéu o aturáu, se atúren – aturat, aturada – aturaría, aturaríes, aturaríe, aturaríem, aturaríeu, aturaríen – aturára, aturáres, aturáre, aturárem, aturáreu, aturáren – aturán (g)