champouirau, chapurriau, chapurriat, chapurreau, la franja del meu cul, parlem chapurriau, escriure en chapurriau, ortografía chapurriau, gramática chapurriau, lo chapurriau de Aguaviva o Aiguaiva, origen del chapurriau, dicsionari chapurriau, yo parlo chapurriau; chapurriau de Beseit, Matarranya, Matarraña, Litera, Llitera, Mezquín, Mesquí, Caspe, Casp, Aragó, aragonés, Frederic Mistral, Loís Alibèrt, Ribagorça, Ribagorsa, Ribagorza, astí parlem chapurriau, occitan, ocsitá, òc, och, hoc
SABIDO.
n. Sustantivo con que se denota el sueldo fijo de que uno dispone:
equivale en cierto modo a situado, pero es más concreto: se usa en
las expresiones tiene un buen sabido, tiene un sabido de 5 rs, como
indicando que sin contar otras utilidades eventuales.
SACADERA.
n. Cuévano pequeño que se emplea en las operaciones de la vendimia.
SACAFUEGOS.
c. Eslabón.
SALCHUCHO.
n. zancocho.
SALMORRADA.
n. Salmuera, que en Aragón se pronuncia sulmuerra.
SALOBRE.
u. Planta: se da también ese nombre a toda planta salsuginosa.
SALZ.
n. Cierta especie de yerba.
SAMARUGO.
n. Pez abdominal. - n. Persona arisca, imbécil o egoísta.
SANGARTESA.
n. Lagartija.
SANGRIMÍS.
n. Muchacho desmedrado, o de pocas carnes, o de corta estatura.
SANJUANADA.
n. Velada de San Juan.
SAMPEDRADA.
n. Velada, o mejor, aurora de San Pedro.
SANSA.
d. Orujo de la oliva.
SANTORAL.
n. Catálogo de santos, especialmente en el calendario: la Academia
le da la significación de libro de coro o de sermones y vidas de
santos: su verdadera significación es la última.
SAQUE.
n. Se dice de uno que tiene buen saque para denotar que es comedor o
bebedor.
SAQUERA.
c. Aguja de coser sacos, como se dice también aguja espartera, y
aguja de ensalmar.
SARDA.
n. Ramaje bajo en el monte, como el de los tomillos, asnallos etc.
SARGANTANA.
d. Lagartija.
SARNA.
n. Buena fortuna en el juego, o suerte muy constante en cualquiera
especulación: voz familiar.
SARNOSO.
n. El ganancioso habitualmente, sobre todo en el juego.
SARRAMPIÓN.
d. Sarampión. (Sarrampió)
SARRIA.
n. Esportón. (Saria)
SARRIO.
c. Cabra montés. - n. Gamuza.
SASO.
d. Tierra ligera.
SAYONÍA.
n. Alguacilazgo: el Diccionario de la Academia no usa esta voz, pero
incluye como anticuada la primitiva de sayón.
SECANO.
n. Se dice abogado de secano por el que no tiene pleitos o
suficiencia.
SECARRAL.
n. Secaral, sequeral, sequedal. (Lugar seco, desértico)
SECO.
n. En la frase dejar a uno seco significa dejarle muerto en el acto,
aunque esto, en verdad, no aseguraremos que sea exclusivamente
aragonés.
SECÉN.
n. Madero que pasa de 30 palmos.
SEGALLO.
n. Cabrito desvezado hasta llegar a primal, como en el ganado lanar
lo es el borrego o cordero desvezado. (segall, segalla)
SEMEJANTE.
n. Extremado en magnitud, en número, en lujo, etc., por ejemplo: "ha
hecho semejante fortuna! ha venido con semejante ostentación! ha
traído semejante vestido!"
SENIORES.
n. Los que tenían jurisdicción, y este nombre recibieron los
ricos-hombres.
SENO.
n. Pecho.
SENSE.
n. Tonto: es de uso local. (sense señ, seny)
SENTIDO
(costar un). n. Costar mucho.
SEÑALERO.
n. Alférez, porta-estandarte, abanderado: en documentos antiguos
senyalero. (que llevaba la senyal, señal real de Aragón,
senyera)
SEÑAR.
a. Hacer señas. SEO. a. Iglesia catedral: dícese la Seo, aunque
muchísimos autores escriben impropiamente Aseo, otros Seu y
antiguamente See, acercándose más a la etimología latina sedes
(sede).
SERRADIZO.
n. Serrín.
SERRANÍA.
n. Se usa en la frase forense sententia ad modum serraniae, la cual
se pronunciaba brevísimamente y sin gastos, previa sumisión de las
partes.
SERRETA.
n. Cadenilla que se pone en la boca a los caballos u otros animales
de monta para refrenarlos.
SERRONES.
n. Planta chenopodium.
SIETE
EN RAMA. n. Planta, tormentilla erecta.
SILLETAS.
a. Jamugas.
SIMOSO.
n. Terreno flojo y que fácilmente se desprende por las filtraciones
u otras causas, dejando abiertas simas o concavidades.
SÍNDICO
A TRIBUTAR. n. El que tiene a su cargo en la municipalidad el cuidado
de la alineación y denuncia de los edificios.
SINGULAR.
a. Particular, individuo, vecino.
SINJUSTICIA.
n. Injusticia. - Hemos oído muchas veces esa voz (y a la gente
rústica el barbarismo desinjusticia); y aunque no quiso usarla
probablemente como tal sustantivo Hurtado de Mendoza, no deja de
prestarse a esa lectura aquel trozo del Lazarillo que en una de sus
ediciones hemos leído "Mas con tanta gracia y donaire contaba
el ciego mis hazañas, que aunque yo estaba tan maltratado y
llorando, me parecía que hacía sinjusticia en no se las reír,"
y si bien ahí puede entenderse me parecía que obraba sin justicia,
pero no así en la edición de Aribau (Biblioteca de AA. españoles)
en donde dice "me parecía que le hacía injusticia en no se las
reír," y luego por nota, como variante, sin justicia, cuya
variante con el le aproxima mucho esta frase a la significación que
habemos dado.
SINODAL.
n. Se dice del no muy competente testigo que es llamado a declarar
sobre sucesos antiguos en que no se presenta como ocular o de ciencia
cierta.
SIRGA.
c. Maroma.
SIRRIA.
n. Excremento del ganado etc. (eixérrit, fem)
SIRRIO.
d. Sirria, sirle.
SISA.
n. Sisón, ave.
SISALLO.
n. Planta, salsola vermiculata.
SISARDO.
n. Cuadrúpedo, capra rupicapra.
SITIADA.
d. Junta de gobierno en los establecimientos de beneficencia.
SITIADO.
a. Sito, situado. SITIO. a. Aniversario.
SOBA.
d. Cueva profunda en dirección horizontal.
SOBATER.
d. Agitar líquidos.
SOBIRANO.
n. Supremo: es de los vocablos que reúne en su Índice Blancas.
SOBRE-ACEMILERO.
n. El oficial real que cuidaba de las acémilas (ase), así
como de los carros, barcas y suministro de cebada cuando la corte se
ponía en viaje.
SOBRE-BUENO.
n. Excelente, exquisito.
SOBRE-CIELO.
n. Toldo, techo formado de telas vistosas a manera de pabellón, como
se lee y explica en las Coronaciones de Blancas: dosel como dice este
en su índice de vocablos aragoneses: también es voz italiana pero
se escribe sopracielo.
SOBRE-COCINERO.
n. Cada uno de los dos escuderos destinados al servicio de la mesa
del rey, los cuales habían de ser caballeros. (sobrecoch)
SOBRECULLIDOR.
n. Recaudador de más categoría que los cullidores o cobradores.
SOBREJUNTERÍA.
n. Era a manera de distrito o departamento, a lo menos en tiempo de
las Uniones de Aragón, las cuales nombraban dos conservadores por
cada sobrejuntería o sobrejuntaria.
SOBREJUNTEROS.
n. Dependientes o porteros. - n. Cuando a Unión nombró al rey los
oficiales de su casa le dio sobrejunteros de Alcañiz, Tarazona,
Jaca, Sobrarbe y Ribagorza, Transduerta y reino de Valencia.
SOFOCACIÓN.
SOFOCO. El acto de sofocarse o de disgustarse o apasionarse
vivamente.
SOGUEADOR.
n. Agrimensor.
SOCUEAR.
a. Medir con soga. (soguear)
SOGUERÍA.
a. Conjunto de sogas.
SOL
DE CARACOLES. n. El de poca fuerza y color siniestro, que
generalmente sale durante la lluvia o poco después de ella sin que
haya escampado.
SOLANAR.
a. Solana.
SOLAPE.
n. Entre carpinteros la parte de una pieza que monta o apestaña
sobre otra. (se solapa)
SOLDADERA.
n. Ramera; en latín soldataria. Incluida esta palabra, por haberla
leído en documentos aragoneses y no en el diccionario de la
Academia, debemos, sin embargo, advertir que después la hemos visto
usada en el Concilio toledano de 1324.
SOLIO.
n. Reunión o sesión solemne de los cuatro brazos de las Cortes
aragonesas, en que se sancionaba lo acordado en común o por medio de
los comisionados reunidos de cada brazo.
SOMARRARSE.
Adherirse un guisado a las paredes de la vasija. (Sucarrás,
socarraet)
SOMARRO.
n. Carne asada.
SOMONTANO.
n. El terreno colocado a la falda de alguna cordillera, como el de
Moncayo. (semontano; so, sos, sus, debajo del monte)
SONDORMIR.
n. Dormir con sueño ligero. (sondormí)
SOPA.
n. Se usa en la frase a sopas hechas para indicar que se ha llegado
cuando todo estaba dispuesto o concluido.
SOPAPO.
d. Revés.
SOPERO.
n. Especie de babero o pañizuelo que se pone a los niños al pecho
en equivalencia de la servilleta.
SOPORTALES.
n. Portales, galería que forman las fachadas de una línea de calle
o plaza.
SOSMESOS.
n. Vasallos: léese en muchos documentos, y es de los vocablos
aragoneses reunidos por Blancas. (someter, so: sos: sus + meter;
sotsmes)
SOSTOBAR.
SOTOBAR. d. Mullir. (sostobá :
moure)
SOTA.
a. Mujer deslenguada y sin vergüenza.
SOTA-CEMILERO.
n. Empleado real dependiente del sobreacemilero. (sobre, super vs
sota, so, sos, sus, sub, etc)
SUDADERO.
n. Bache o cubierto en que se encierra al ganado, para pasar desde él
las reses al esquiladero: la Academia lo incluye como provincial de
Estremadura, pero indicando ser el mismo esquiladero.
SUDAR.
n. En las expresiones sudar pez coca, sudar el quilo, significa sudar
copiosamente.
SUELDO.
a. Moneda imaginaria de ocho cuartos.
SUFRIENZA.
n. Véase rupias.
SUMSIDO.
n. Lo mermado y aun seco por la acción del calor o la del tiempo.
(semat) SUMSIRSE. n. Encogerse, reducirse en volumen:
generalmente se dice de los comestibles. (semás; la carbassa se
ha semat; no me miros tan que me semo)
SUPERLEVADOR.
n. Caplevador: lo interpreta el Glosario del Memorial histórico
español que publica la Academia de la Historia, en su tomo 2.°
SUPLICACIONES.
c. Barquillos: se usa con preferencia en Aragón y se ve empleada en
las Ordenaciones de Pedro IV.
SUSANA.
n. Se usa en la frase subírsele a uno la susana a la cabeza para
denotar que ha montado en cólera o que toma una resolución extrema:
en Castilla susano es lo que está en la parte superior, en
Navarra lo próximo o cercano.
SUSTITUCIÓN
COMPENDIOSA. n. La que participa de la vulgar y fideicomisaria, que
son las tres que en Aragón se conocen.
De Graus va passá a Benabarre, va doná una volta per la Llitera, va baixá a Monzón, Monsó, Monçó, de allí va pujá a Fontz o Fonz y Estadilla, va pensá en dirigí lo rumbo cap a casa seua, penanli no podé torná a Benabarre, perque va sé aon va vore mes cares majes, y pits mes uberts, (y caps mes grillats, com lo de Manuel Riu Fillat,) y olvidán en pena alguns amors que se va dixá allá desperdigats.
- Pero prou, va di; hay donat gust a mon pare y me l'hay pres yo tamé, y no poc.
Li faltáen micha dotsena de pobles, entre atres lo de Morfina; y donán los demés per vistos, se va atansá al de aquell nobilíssim primé amor que no sabíe cóm trobaríe ni cóm se habíe de presentá, ni en quina cara después de tans añs. Y dudán, y bateganli fort lo cor, y en no menos temó que dessich, va arribá al poble y se va encaminá a casa seua.
Habíe mort lo pare fée dos añs, com vam di, aquell don Severo tan bo y tan generós; y lo fill fée cuatre que estáe casat.
Morfina, cumplits ya los vintissing añs, sense pare, sa mare pensán sol en misses y rosaris, y lo germá en poca autoridat a casa seua, se miráe an ella mateixa com la sombra de la casa; lo que jun en lo chasco tan cruel que li va doná lo home del seu amor y a qui li va fiá mes que lo seu cor (que chasco se pot di tan llarga suspensió de la seua esperansa), y sempre en una passió que no teníe sol ni día al añ, habíe perdut aquella alegría que tan brilláe a un atre tems al seu bellíssim rostro, y sense está esguellada se coneixíe que se habíe semat la lozanía dels seus pensamens, entregada a una ressignassió penosa, que de sé ella menos animosa o de temple menos fi, la haguere consumit del tot. ¡Ah!, dels vin als vintissing passe una época, una edat sansera, y la mes forta y de mes gran mudansa a les donselles. Pero a Morfina ademés se li ajuntáe la causa espessial de que habíe amat y amabe encara al únic home que va arribá al seu cor y éste ¡fée set añs que la teníe olvidada!, mentres ella ere insensible pera tots, resignada a morí an aquell estat antes que doná la seua má a datre.
Va arribá Pedro Saputo y sol ella lo va coneixe abans de parlá; pero tots se van alegrá, hasta la cuñada. Buscán una ocasió li va preguntá a Morfina qué ere de lo seu antic amor y cariño.
Ella li va contestá que no sabíe en quí parláe.
- En lo teu amán, va di ell.
- No tos conec per tal, va contestá ella; pero sí tos diré que ne vach tindre un, y que si me se presentare se trobaríe com la primera vegada, y com la segona, y com la tersera que mos vam vore.
- Pos yo soc, va di ell; dónam la teua queixa, pero dispósat a sentí la meua contesta.
- No trobo cap satisfacsió, va di ella; y si tots los grans homens són com vosté, si tal prossedí es inseparable de la seua exelensia, ben infelises són les que los volen. Yo tos vach volé sense sabé quí ereu, perque vach vore lo que ereu; vach vore que la idea de perfecsió que yo me había format de un home cabal, de un home digne de mí omplíe vosté cumplidamen, y mes si mes puguere sé, encara que tan jove. Después vach sabé que ereu Pedro Saputo, y sol vach tindre que ajuntá a la persona la fama del nom; y al sentí del vostre naiximén vach doná grassies a la meua estrella perque me fassilitabe fé algo per vosté y per lo meu amor; pos encara que de la fortuna fores poc afavorit, teníes un alma mol sublime. Yo tenía que heredá de mon pare, lo just pera no tindre temó que per esta causa fore mes poca la nostra felissidat. Y desde aquell momén passe un añ, ne passen dos, y cuatre y sing y sis, y cap notissia ressibixco de vosté. ¿Tos escric y qué me contestéu? Va aná a vóretos mon pare, vau prometre vindre, y tos vau burlá de la vostra paraula.
¿Debía yo creure, dec ara creure, que me hau vullgut?
Se case mon germá, mor mon pare, quedo del vostre amor abandonada y sola; passen los añs, ni veniu, ni teniu la cortessía de escríurem una carta, o de enviám un simple recado. Sé per la fama que estéu per la vostra terra; y al mateix silensio sempre.
¿Debía creure, ting que creure ara, que me volíeu o que me haigáu volgut may? Lo meu amor es sempre lo mateix, u confesso, perque es la meua mateixa vida, soc yo mateixa; ¿qué me diréu vosté del vostre? ¿Qué me diréu pera que a mí no me sigue fassilidat, imprudensia y error voluntari créuretos y fiám de les vostres paraules? Y encara abans de sentí la vostra resposta, vull sertificatos que no me ha penat ni me penará habetos vullgut, encara que ara mateix sense contestá a la meua queixa me aviéu una mirada de despressio, y me giréu la esquena y desapareguéu, y sápiga después que tos hau casat en un atra. Es mes fort que tot aixó lo amor que tos hay tingut, y la alta aprobassió que lo meu cor li ha donat sempre. Y encara aixina, sacrifissi per vosté no ne hay fet cap; may faré aná esta paraula, tos vach doná lo cor, allí estáe tot.
Va sentí Pedro Saputo la seua justa y sentida queixa sense interrumpila o interrómprela, y miranla afablemen, li va contestá:
- La sort y no la meua voluntat te ha privat de la satisfacsió que lo teu amor nessessitáe y lo meu ploráe per no podét doná.
No admitixgo, pos, no admitixco contra mí la teua queixa, perque no ha estat a la meua má lo naixe de pare conegut, la seua desgrassia ha sigut la causa general y particulá de la forsa de moltes sircunstansies, ben tristes, per sert, después de conéixet, de diverses époques de la meua vida. Pensarás tú, enhorabona, en tota la noblesa que dius y vach vore per los meus ulls; pero yo debía tindre datres miramens en tú y en lo nostre amor, que no habíe de sé de un sol día, ni gosás a la soledat y fora del trate humano. Talento tens, y no nessessites que te explica estes reflexions.
Per un atra part, a la teua edat y al meu dessich ya no cabíe entretindre la esperansa en plassos indefinits, pijós mil vegades que lo absolut silensio que hay guardat, perque éste podrá matá un amor vulgar, pero no traure lo temple ni embotá un amor verdadé a cors com los nostres. Una mirada de la fortuna que ningú sap encara, me va fassilitá lo podét proposá condissions que mos permitíen pressindí de lo que tú me oferíes en los bens de ton pare. Y cuan me disposaba a vindre a vóret, va ocurrí un cas que ha arretrasat esta visita hasta ara, com te diré cuan me haigues declarat la teua ressolusió. Estam al día; avui es, dolsa y encantadora Morfina.
Mira lo sel; y si encara eres la mateixa pera mí, dónali les grassies al teu cor, y vine pera sempre als brassos del teu volgut, als brassos del teu home...
Va di estes raderes paraules en tan afecte, que no va pugué Morfina aguantás; y abalotada, tendra y resolta lo va abrassá ben preto exclamán:
- ¡Amor meu! ¡Home meu!
- Pos ara, li va di ell, sabrás pera la teua satisfacsió y la de la teua familia, que ya no soc Pedro Saputo, fill de aquella pupila de Almudévar, sino que soc fill de ella y del caballé don Alfonso López de Lúsera, en qui se va casá ma mare fa cuatre mesos, habenme ell conegut per casualidat y trobanse viudo de la seua primera dona.
- ¡Fill eres, va di Morfina espantada, de don Alfonso López de Lúsera! Lo conec de nom y de vista, perque añs atrás va passá per aquí dos o tres vegades y se tratáe de amic en mon pare. Sí que eres son fill, sí; men enrecordo, te li assemelles. Be díe la fama que eres fill de un gran caballé. ¡Don Alfonso, ton pare! Tamé, pos, haurás ya conegut a la seua nora, ara ta cuñada, aquella Juanita que diuen que es tan discreta, y la mes selebrada de tota esta terra.
- Sí, va contestá ell, y la vach coneixe ya de estudián, en la seua amiga Paulina...
- Són inseparables, va di Morfina; y tamé diuen de ixa Paulina que es mol grassiosa.
- Ara vindrás tú, va di Pedro Saputo, a aumentá lo número de les persones que unix aquella amistat y la sang, mes discreta que Juanita, mes amable que Paulina, mes hermosa y digna que les dos, y la verdadera gloria meua y de la meua familia. Mira sinó lo consepte que li mereixes a mon pare. Y li va enseñá la llista de les donselles en la nota que teníen totes. La va mirá Morfina; estáe ella la cuarta habenles ficat son pare per orden de distansia dels pobles; y sen va enriure de lo que afegíe al final sobre no voldre sentí parlá de amors ni casás.
- ¿Cóm, va di, haguere pogut lo bon don Alfonso imaginá, que si yo no volía sentí de amors, ere perque amaba a son fill? Pareix, pos, que ya les has vist a totes, si aixó signifique la creu que porten los seus noms.
- Ixa creu, va contestá ell, la vach fé a totes lo primé día, donanles per vistes; pero pera feli cas a mon pare y passá uns díes de curiosidat que me recordáen una mica la vida de estudián, hay estat an alguns pobles, y sert que men hay enrit.
- ¿Tamé has vist a la filla del escribén Curruquis?, va preguntá Morfina.
- ¿Quí es lo escribén Curruquis?
- Este (siñalán en lo dit); y si no hi has estat, mira de anay encara que faigues volta, perque vorás a un pare y a una filla mol originals. Y de pas podrás vore estes dos que formen la sombra del cuadro.
Va arribá en aixó la cuñada, y van continuá la charrada, y tamé dabán del germá que va vindre después, y de sa mare; que va sé la declarassió de Pedro Saputo a la familia, pos tratán a Morfina en tanta familiaridat, van entendre que ñabíe algún secretet ya no secret entre ells.
- Este caballé, va di Morfina, es fill de don Alfonso López de Lúsera.
- ¿Cóm?, va di lo germá; ¿pos no es Pedro Saputo?
- Sí, don Vicente, va contestá ell, pero tamé soc fill de don Alfonso, encara que hasta fa poc tems no se sabíe; com fa poc tamé que va enviudá de la seua primera dona y se ha casat en ma mare. Y en lo nou nom y en lo antic hay vingut a vore a Morfina y ditos a tots, que desde estudián mos volem y teníem tratat, o entés al menos entre los dos, lo nostre casamén.
- ¡Oy, sel san, si visquere mon pare!, va exclamá don Vicente. ¡Vosté, Pedro Saputo, fill de don Alfonso López de Lúsera! ¡miréu si u vach di yo cuan vach vore lo retrato! ¿Quí está, pos, a casa nostra?
- Un amán de Morfina, va di ell; un fill polític vostre, siñora (diriginse a la mare), y un germá vostre, don Vicente, si Pedro Saputo primé,
y ara don Pedro López de Lúsera es digne de tan honor, així com es amo fa tans añs del cor de la vostra germana.
- Miréu, va di don Vicente a sa mare, miréu a la que no volíe casás.
- ¿Y cóm había de voldre a datre, va contestá Morfina, volén ya desde sagala a don Pedro? Sí, germá, desde entonses lo vull y mos volem, y ni vull ni voldré a datre home, ni lo podría voldre, encara que don Pedro haguere mort. Y perdonéu, siñora mare, que sén donsella y están vosté presén me atrevixca a parlá de esta manera.
- Filla, va contestá sa mare: ya saps que ploraba de vóret reassia y perque no volíes casát; ara ploro de goch de sentí lo que me dius y de vore a don Pedro a la nostra casa; ya no ting res mes que demaná a Deu an este món. ¡Ay, si vixquere ton pare! ¡Tan que parláe de Pedro Saputo, y no sabé que tots lo coneixíem!
Pero tú, filla meua, ya u sabíes.
- Sí, mare; pero no me atrevía a díu.
- Pos siñó, va di don Vicente; ara sí que no ton aniréu al cap de un mes, ni may; ham de cassá, amic, ham de aná de cassera, y hau de tocá lo violín, anem, aquelles coses tan bones que sabéu fé.
¡Conque Pedro Saputo! Y tú, Morfina, u sabíes tot, y qué calladet que u has tingut.
- No tan cassá, amic don Vicente, perque vull fé lo retrato de la vostra germana. - Y lo de la meua dona, va di don Vicente.
- Be, tamé lo farem.
- Y lo meu.
- Pos tamé, ya que mos hi fiquem. Después ting que contali a Morfina coses importans de la meua vida, y preguntán moltes atres.
- Ahí la teniu, va di don Vicente; ya no es chiqueta; vostra es
¿no es verdat, mare?
- Sí, fill, sí, va di la bona siñora. Deu los beneíxque com yo los beneíxco de la meua part. La nora, sin embargo, se coneixíe que pensabe alguna vegada en lo patrimoni que significabe Morfina, a la que teníe destinada al seu cap com a tía mol volguda dels seus fills. Li habíe dixat son pare un patrimoni que pujáe uns mil dossens escuts al añ; y sentíe la nora que ixquere de casa seua.
Lo germá ere mes noble.
Pedro Saputo va enviá al criat a son pare, escribinli que estáe a casa del difún don Severo Estada, una familia que coneixíe mol desde estudián, y lo aturaben alguns díes pera fé los seus retratos.
Pero Morfina en la gran satisfacsió de tindre al seu amán y en la seguridat del seu amor que tans suspiros y llágrimes li habíe costat, y en la libertat de confessáu y manifestáu, va recobrá la seua antiga bellesa, la energía dels afectes, la alegría del seu cor; y serena, contenta, ufana y gloriosa brilláe en totes les grassies y encans de la incomparable hermosura que li debíe a la naturalesa.
Mes y mich se va pará allí Pedro Saputo, fen los retratos, cassán tamé algún día, y gosán de la felissidat suprema del amor en la seua amabilíssima y dolsíssima enamorada, Morfina.
Don Vicente, veénlo tan hermós, pincho, caballé, cabal y perfecte en tot y en tantes grassies y habilidats li va preguntá un día a la taula:
- La verdat, don Pedro; ¿cuántes dones hau tornat loques an este món? ¿Totes les que hau vist?
- Y mes, va contestá Morfina, perque algunes se haurán enamorat de ell per la fama.
- No, per sert, va contestá ell; perque algo diríe ixa mateixa fama, y res hau sentit. Aixó, Morfina, signifique sol que vach naixe pera vosté, així com vosté hau naixcut pera mí; y don Vicente, que me vol com amic y com a germá, está sense cap duda encara mes sego que tú, y per aixó delire tan.
Al remat va arribá lo día de separás: día anugolat y tristot; día que may haguere tingut que portá lo sel en les seues voltes; y dixá casi sense vida an aquella infelís.
De Graus pasó a Benabarre, dio vuelta por la Litera, bajó a Monzón, de allí subió a Fontz y Estadilla, pensó en dirigir el rumbo hacia su casa, doliéndose de no poder volver a Benabarre, porque fue donde vio más lindas caras, y pechos más abiertos, y olvidando con pena algunos amores que se dejó allá perdigados. - Pero basta, dijo; he dado gusto a mi padre y me lo he tomado yo también no pequeño.
Faltábanle empero una media docena de pueblos, entre otros el de Morfina; y dando los demás por vistos, se dirigió al de aquel nobilísimo primer amor que no sabía cómo encontraría ni cómo se había de presentar, ni con qué cara después de tantos años. Y dudando, y latiéndole fuertemente el corazón, y con no menos temor que deseo, llegó al pueblo y se encaminó a su casa.
Había muerto el padre hacía dos años, como dijimos en otra parte, aquel don Severo tan bueno y tan generoso; y el hijo hacía cuatro que era casado. Morfina, cumplidos ya los veinticinco años, sin padre, su madre pensando sólo en misas y rosarios, y el hermano de poca autoridad con su mujer, se miraba a sí misma como la sombra de la casa; lo cual junto con el chasco tan cruel que le dio el hombre de su amor y de quien fió más que su corazón (que chasco se puede llamar tan larga suspensión de su esperanza), y a las manos siempre a pesar de todo con una pasión que no tenía sol ni día en el año, había perdido aquella alegría que tanto brillaba en otro tiempo en su bellísimo rostro, y sin estar ajada se conocía que se había marchitado la lozanía de sus pensamientos, entregada a una resignación penosísima, que a ser ella menos animosa o de temple menos fino, la consumiera del todo. ¡Ah!, de los veinte a los veinticinco pasa una época, una edad entera, y la más fuerte y de mayor mudanza en las doncellas. Pero en Morfina además obraba la causa especial de que había amado y amaba aún al único hombre que llegó a su corazón y éste ¡hacía siete años que la tenía olvidada!, mientras ella era insensible para todos, resignada a morir en aquel estado primero de dar su mano a otro.
Llegó Pedro Saputo y sólo ella lo conoció antes de hablar; pero todos se alegraron, hasta la cuñada. El primer día no quiso ser, aun para la misma Morfina, sino Pedro Saputo, porque les dijo desde luego que él era; y buscando una ocasión preguntó a Morfina qué era de su antiguo amor y cariño. Respondióle que no sabía con quién hablaba. - Con tu amante, dijo él. - No os conozco por tal, contestó ella; pero sí os diré que tuve uno en otro tiempo, y que si se me presentase me encontraría como la primera vez, y como la segunda, y como la tercera que nos vimos. - Pues yo soy, dijo él; dame tu queja, pero disponiéndote a oír mi respuesta. - No cabe satisfacción, dijo ella; y si todos los hombres grandes son como vos, si tal proceder es inseparable de su excelencia, bien infelices son las que los aman. Yo os quise sin saber quién érades, porque vi lo que érades; vi que la idea de perfección que yo me había formado de un hombre cabal, de un hombre digno de mí llenábades vos cumplidamente, y más si más pudiera ser, aunque tan joven. Después supe que érades Pedro Saputo, y sólo tuve que unir a la persona la fama del nombre; y al oír de vuestro nacimiento di gracias a mi estrella porque me facilitaba el hacer algo por vos y por mi amor; pues si de la fortuna fuésedes poco favorecido en otros bienes y nada más teníades que aquella alma tan sublime, yo los debía heredar de mi padre suficientes para no temer que por esta causa fuese menor nuestra felicidad. Y desde este momento pasa un año, pasan dos, y cuatro y cinco y seis, y ninguna noticia recibo de vos. ¿Os escribo y qué me respondéis? Va a veros mi padre, prometéis venir, y os burláis de vuestra palabra. ¿Debía yo creer, debo ahora creer, que me habéis querido? Cásase mi hermano, muere mi padre, quedo con vuestro amor abandonada y sola en medio de mi familia; pasan años, ni venís, no tenéis la cortesía de escribirme una letra, de mandarme un simple recado. Sé por la fama que andáis por vuestra tierra; y en el mismo silencio siempre. ¿Debía creer, debo creer ahora, que me queríades o me hayades querido nunca? Mi amor es siempre el mismo, lo confieso, porque es mi misma vida, soy yo misma; ¿qué me diréis vos del vuestro? ¿Qué me diréis para que en mí no sea facilidad, imprudencia y error voluntario creeros y fiar de vuestras palabras? Y aun antes de oír vuestra respuesta, quiero certificaros que no me ha pesado ni me pesará de haberos querido, aunque ahora mismo sin responder a mi queja me echéis una mirada de desprecio, y me volváis la espalda y desaparezcáis, y sepa luego que os habéis casado con otra. Es más fuerte que todo eso el amor que os he tenido, y la alta aprobación que mi corazón le ha dado siempre. Y no obstante, sacrificios por vos no he hecho ninguno; jamás usaré esta palabra, os di el corazón, allí estaba todo.
Oyó Pedro Saputo su justa sentida queja sin interrumpirla, y mirándola afablemente, le contestó: - La suerte y no mi voluntad te ha privado de la satisfacción que tu amor necesitaba y el mío lloraba de no poderte dar. No admito, pues, no admito contra mí tu queja, porque no ha estado en mi mano el nacer de padre conocido, cuya desgracia ha sido la causa general y particular de la fuerza de muchas circunstancias, bien tristes, por cierto, después de conocerte, de diversas épocas de mi vida. Pensarás tú, en hora buena, con toda la nobleza que dices y vi tan por mis ojos; pero yo debía tener otros miramientos contigo y con nuestro amor, el cual no había de ser de un sólo día, ni gozarse en la soledad y fuera del trato humano. Talento tienes, y no necesitas que te explique estas reflexiones. Por otra parte en tu edad y en mi deseo ya no cabía entretener la esperanza con plazos indefinidos, peores mil veces que el absoluto silencio que he guardado, porque éste podrá matar un amor vulgar, pero no quitar el temple ni embotar un amor verdadero en corazones como los nuestros. Una mirada de la fortuna que nadie sabe aún, me facilitó el poderte proponer condiciones de tanta libertad en nuestra suerte, que nos permiten prescindir de la que tú me ofrecías con los bienes de tu padre. Y cuando me disponía a venir a verte, sucedió un caso que ha retardado esta visita hasta ahora, como te diré cuando me hayas declarado tu resolución. Estamos en el día; hoy es, dulce y encantadora Morfina. Mira el cielo; y si aún eres la misma para mí, dale las gracias en tu corazón, y ven para siempre a los brazos de tu amante, a los brazos de tu esposo... Dijo estas últimas palabras con tanto afecto, que no pudo Morfina consigo; y agitada, tierna y resuelta le abrazó estrechamente exclamando: - ¡Amor mío! ¡Esposo mío!
- Pues ahora, le dijo él, sabe para tu satisfacción y la de tu familia, que ya no soy Pedro Saputo, hijo de aquella pupila de Almudévar, sino que soy hijo de ella y del caballero don Alfonso López de Lúsera, con quien casó mi madre hace cuatro meses, habiéndome él conocido por casualidad y hallándose viudo de su primera mujer. - ¡Hijo eres, dijo Morfina espantada, de don Alfonso López de Lúsera! Le conozco de nombre y de vista, porque años atrás pasó por aquí dos o tres veces y se decía de amigo con mi padre. Sí que eres su hijo, sí; me acuerdo, te le pareces. Bien decía la fama que eras hijo de un gran caballero. ¡Don Alfonso, tu padre! También, pues, habrás ya conocido a su nuera, ahora tu cuñada, aquella Juanita que dicen que es tan discreta, y la más celebrada de toda esta tierra. - Sí, respondió él, y la conocí ya de estudiante, con su amiga Paulina... - Son inseparables, dijo Morfina; y también dicen de esa Paulina que es graciosísima. - Ahora vendrás tú, dijo Pedro Saputo, a aumentar el número de las personas que une aquella amistad y la sangre, más discreta que Juanita, más amable que Paulina, más hermosa y digna que las dos, y la verdadera gloria mía y de mi familia. Mira si no el concepto que mereces a mi padre. Y le enseñó la lista de las doncellas con la nota que tenían todas. Miróla Morfina; estaba ella la cuarta habiéndolas puesto su padre por orden de distancia de los pueblos; y se rió de lo que añadía al fin sobre no querer oír hablar de amores ni casarse. - ¿Cómo, dijo, pudiera el buen don Alfonso imaginar, que si yo no quería amar ni oír de amores, era porque amaba a su hijo? Parece, pues, que ya las has visto a todas, si eso significa la cruz que llevan sus nombres. - Esa cruz, respondió él, la hice ya a todas el primer día, dándolas por vistas; sino que por complacer a mi padre y pasar unos días de curiosidad que me recordaban un poco la vida estudiantina, he estado en algunos pueblos, y cierto que me he reído. - ¿También has visto a la hija del escribano Curruquis?, preguntó Morfina. - ¿Quién es el escribano Curruquis? - Éste (señalando con el dedo); y si no has estado, mira de ir por allá aunque rodees, porque verás un padre y una hija muy originales. Y de paso podrás ver estas dos que forman la sombra del cuadro.
Llegó en esto la cuñada, y continuaron la plática, y asimismo delante del hermano que vino luego, y también de su madre; que fue la declaración de Pedro Saputo a la familia, pues tratando a Morfina con tanta llaneza, entendieron que había algún secreto ya no secreto entre ellos. - Este caballero, dijo Morfina, es hijo de don Alfonso López de Lúsera. - ¿Cómo?, dijo el hermano; ¿pues no es Pedro Saputo? - Sí, don Vicente, respondió él, pero también soy hijo de don Alfonso, aunque hasta hace poco tiempo no se sabía; como hace poco también que enviudó de su primera mujer y ha casado con mi madre. Y con el nuevo nombre y con el antiguo he venido a ver a Morfina y deciros a todos, que desde estudiante nos queremos y teníamos tratado, o entendido al menos entre los dos, nuestro casamiento. - ¡Oh, cielo santo, si viviese mi padre!, exclamó don Vicente. ¡Vos, Pedro Saputo, hijo de don Alfonso López de Lúsera! ¡Mirad si lo dije yo cuando vi el retrato! ¿Quién está, pues, en nuestra casa? - Un amante de Morfina, dijo él; un hijo político vuestro, señora (dirigiéndose a la madre), y un hermano vuestro, don Vicente, si Pedro Saputo primero, y ahora don Pedro López de Lúsera es digno de tanto honor, así como es dueño hace tantos años del corazón de vuestra hermana. - Mirad, dijo don Vicente a su madre, mirad, cuerpo de mí, la que no quería casarse. - ¿Y cómo había de querer a otro, respondió Morfina, queriendo ya desde niña a don Pedro? Sí, hermano, desde entonces le quiero y nos queremos, y ni quiero ni querré a otro hombre, ni le podía querer, aunque don Pedro hubiese muerto. Y perdonad, señora madre, que siendo doncella y estando vos presente me atreva a hablar de esta manera. - Hija, respondió su madre: ya sabes que lloraba de verte reacia y que no querías casarte; agora lloro de gozo de saber lo que me dices y de ver a don Pedro en nuestra casa; ya no tengo qué pedir a Dios en este mundo. ¡Ay, si viviera tu padre! ¡Tanto que hablaba de Pedro Saputo, y no saber que todos le conocíamos! Pero tú, hija mía, ya lo sabrías. - Sí, madre; pero no me atrevía a decillo. - Pues señor, dijo don Vicente; ahora sí que no os vais en un mes, o nunca; hemos de cazar, amigo, hemos de cazar, y habéis de tocar el violín, vamos, aquellas cosas tan buenas que sabéis. ¡Conque Pedro Saputo! Y tú, Morfina, lo sabías y has callado. - No tanto cazar, amigo don Vicente, porque quiero hacer el retrato de vuestra hermana. - Y el de mi mujer, dijo don Vicente. - Bien, le haremos. - Y el mío. - También, ya que nos ponemos. Después tengo que contar a Morfina cosas importantes de mi vida, y consultar muchas otras. - Ahí la tenéis, dijo don Vicente; ya no es niña; vuestra es, componeos; ¿no es verdad, madre? - Sí, hijo, sí, dijo la buena señora. Dios los bendiga como yo los bendigo de mi parte. La nuera, sin embargo, se conocía que pensaba alguna vez en el patrimonio que se llevaba Morfina, a quien tenía destinada en su mente para tía muy querida de sus hijos. Habíale dejado su padre un patrimonio que daba unos mil doscientos escudos anuales; y aunque no de más monta, sentía la nuera que saliese de su casa. El hermano era más noble.
Pedro Saputo envió el criado a su padre escribiéndole que estaba en casa del difunto don Severo Estada, cuya familia conocía mucho desde estudiante, y le detenían algunos días para hacer sus retratos. Pero Morfina con la gran satisfacción de tener a su amante y con la seguridad de su amor que tantos suspiros y lágrimas le había costado, y con la libertad de confesarlo y manifestarlo, volvió a cobrar su antigua belleza, la energía de los afectos, la alegría de su corazón; y serena, contenta, ufana y gloriosa brillaba con todas las gracias y encantos de la incomparable hermosura que debiera a la naturaleza.
Mes y medio se detuvo allí Pedro Saputo, haciendo los retratos, cazando también algún día, y gozando de la felicidad suprema del amor con su amabilísima y dulcísima enamorada, Morfina. Don Vicente, viéndole tan hermoso, tan caballero, tan cabal y perfecto en todo y con tantas gracias y habilidades le preguntó un día en la mesa: - La verdad, don Pedro; ¿cuántas mujeres habéis vuelto locas en este mundo? ¿Todas las que habéis visto? - Y más, respondió Morfina, porque algunas se habrán enamorado de él por la fama. - No por cierto, respondió él; porque algo diría esa misma fama, y nada habéis oído. Esto, Morfina, significa solamente que nací para vos, así como vos habéis nacido para mí; y don Vicente, que me quiere como amigo y como hermano, está sin duda aún más ciego que tú, y por eso delira tanto.
Al fin hubo de llegar el día de separarse: día anublado y triste; día que jamás debiera traer el cielo con sus vueltas; porque dejar sin vida a aquella infeliz, que sólo aquéllos pudo decir que había vivido. ¡Gloria de este mundo! ¡Felicidades de esta vida!
zanguanga, indolente, vaga, perezosa, gandula, holgazana, embrutecida, necia, que rehúye del trabajo o la fatiga. Etimología : de zangón y el sufijo -ango
sanlluc, singlot, sanglot - del latín singŭltu, *singlŭttu per influénsia de glŭttīre. La forma dialectal sanlluc prové d'una adaptassió al nom de San Lluc. - Tráureli lo singlot an algú : assustál, assombrál
hipo, movimiento convulsivo, repetido y espasmódico del diafragma y la glotis, que impulsa el aire fuera de los pulmones, de forma sincopada y a intervalos regulares sin intervención de la voluntad, con un pequeño ruido característico.
sardines – les de cubo (solen sé arenques) se diuen guardiassivils – A la fonda Alcalá de Calaseit un plat típic son fesols tous (blangs) en sardina salada (de cubo) desmollada
lagartija , La lagartija es el diminutivo de "lagarto", y en diferentes países se utiliza como nombre común para denominar a algunas o todas las especies de ciertos géneros de las familias Lacertidae y Gekkonidae. En España, específicamente en las provincias de Cuenca y Palencia, "ligaterna" es un término equivalente a lagartija.
sarguera, vime – planta del género Salix - los vimes dels cabezudos de Beseit se féen de sarguera, normalmen prop dels estiradós y la fon del pas, mes aball del toll de les madrilles.
mimbre. El mimbre es una fibra vegetal que se obtiene de un arbusto de la familia de los sauces (género Salix, principalmente S. viminalis, pero también S. fragilis y S. purpurea) y que se teje para crear muebles, cestos y otros objetos útiles.
sária, sáries, sárria, sárries, sarrió
apero para los equinos, para transportar
sarmén, sarméns – lo cuento de María Sarmén, que sen va aná a cagá y se la va emportá lo ven
sarmiento, sarmientos
sarmentós, que pareix un sarmén
sarmentoso
sarmentosa, sarmentoses (máns)
sarmentosa, sarmentosas (manos)
sarpada, de sarpa
zarpazo, de zarpa
sarpades
zarpazos
sarpat, sarpats – agarrá an algú en un sarpat, en un bras apoyat a la cadera
satisfé – satisfet – satisfeta – satisfach, satisfás, satisfá, satisfém, satisféu, satisfán – si yo satisfaiguera o satisfera – satisfaría – satisfaré
satisfacer – satisfecho, satisfecha
satisfée
satisfacía
satisfél
satisfacerle
satisfémos
satisfacernos
satisfén
satisfaciendo
satisfet, satisfets
satisfecho, satisfechos
Satisfeta, satisfetes
satisfecha, satisfechas
satséns duros
700
satséntes pessetes
700
saúc
sauce
Sauló : tipo de arena que ña a Beseit, se fée aná per rentá, paregut a la arena que porten los sabóns industrials
tipo de arena
sauna, saunes
sauna, saunas
saurí, sahorí, saorí, zahorí : persona que falsamen diu que veu lo que está amagat, encara que sigue daball de terra, mentres no u cubrixque roba blava / lo saorí que trobe aigua, trobe saó, hay conegut a Ángel de Valjunquera, Bancho,
zahorí, del árabe zahuri ("geomante").
sauvia, salvia (sabaudum)
salvia
sava, saba (de un ábre)
savia de un árbol
savia, saba de un ábre
savia de un árbol
saxabe, saxáe – saxá be
Agitaba – agitar bien
saxada
agitada
saxán
agitando
saxofón, saxo
saxofón, saxo
saya, sayes
saya, sayas
scanner, escáner per a escanejá, scan inglés, fé una passada buscán algo
madalena, magdalena, bollo de masa de bizcocho normalmente presentado en un molde de papel acanalado
selestial
celestial
selestials
celestiales
selet
celito
selets
celitos
séli
serle
selibat
celibato
selidónia, seledónia
magdalena
selidónies, seledónies
magdalenas
sella, selles
ceja, cejas
sello, sellos
sello, sellos
sello, sellos
sello, sellos
selós
celoso
selosa, seloses
celosa, celosas
selosos
celosos
sels
celos – cielos
sels, se´ls, se los – sels ha fet un nugo a la gola
se les ha hecho un nudo en la garganta
seltzer, aigua en gas, sifó
seltzer, agua con gas, sifón
sélula, sélules
célula, células
sem, sems, semat, semada, semats, semades, dessustansiat, fruita que ha perdut lo suc, lo coló y lo gust / s'ha semat la carbassa, no me miros que me semo
Sense, estém sense dinés, aném sense frenos costa aball
sin
sensibilidat
sensibilidad
sensibilíssimes
sensibilísimas
sensible, sensibles
sensible, sensibles
sensiblemen
sensiblemente
sensill, sensills
sencillo, sencillos
sensilla, sensilles
sencilla, sencillas
sensillamen
sencillamente
sensilles
sencillas
sensillés
sencillez
sensillet, sensillets
sencillito, sencillitos
sensills
sencillos
sensó, sensós
sensor, sensores
sensorial
sensorial
sensorial, dels sentits
sensorial
sensorials
sensoriales
sentá, sentás, assentá, assentás, yo me assento, tú te assentes, assente, assentém o assentám, assentéu o assentáu, assénten – assentat, sentat, sentada, assentada, assentadet, assentadeta
seremónia, seremónies, sirimónia, sirimónies, del latín caerimōnĭa – selebrá una solemnidat – massa formalidat, trate afectat, exessíu, que no respón al sentimén del qui lo fa.
Sinforoso : Este nombre proviene de la raíz griega «συμφορα» (symphorá), al cual algunos autores le dan la interpretación de “acompañante”, sin embargo, su verdadero significado es “calamidad”, por lo que podría interpretarse como “lleno de desdicha”.
siniestro, siniestra - esquerra, zurda - que fa temó (sinister)
Siniestro – zurdo – que da miedo
sino – aixó no es un caball, sino un macho // si no fas aixó no ixirás
sino
sinsera, sinsé, sinsés, sinseres, que diuen la verdat
sincera, sincero, sinceros, sinceras
sinta, sintes
cinta, cintas
sinto, correcha
correa, cinto, cinturón, ceñidor
síntoma, síntomes
síntoma, síntomas
sintonisá (la tv, radio Matarraña), sintoniso, sintonises, sintonise, sintonisém o sintonisám, sintoniséu o sintonisáu, sintonísen – Matarranya Ràdio NO la sintoniséu, son catalanistes a matá, igual que comarquesnord.cat
sintonizar
sintos, correches
correas, cintos
sintura, sintures
cintura, cinturas
sinturó, sinturóns – sinto, sintos, correcha, correches – sinturó de asteroides
sirena, sirenes – les del mar : una vegada men vach trobá una, la vach mirá be y vach dí “per aón?” y la vach torná a aviá al mar – les de les ambulánsies
sofocá, sofocás – yo me sofoco, sofoques, sofoque, sofoquém o sofocám, sofoquéu o sofocáu, sofóquen – sofocára – sofocaría – sofocaré
sofocar
sofocada, sofocades
sofocada, sofocadas
sofocat, sofocats
sofocado, sofocados
sofoco, sofocos – yo me sofoco
Sofoco, sofocos – yo me sofoco
sofoque
sofoca
sofóquen, sofoquen
sofocan
sofre (sulphur, azufre), sofres – mecha de sofre per a cremá a dins de un carretell (o als lavabos de les chiques al institut de Valderrobres, que yo sé quí va sé)
solitária, solitáries – parássit del intestino, com una serp als budells
solitaria, solitarias – parásito del intestino
soll, solls del gorrino, eau de la soll (colonia)
pocilga
sols
solos
solsida
enrunada, caída
solsídes, de solsí, solsís - solsits – mas de Solsides a Valderrobres (Segarra)
enrunadas, arruinadas, que han caído
solt, solts
suelto, sueltos
soltá, amollá, afluixá – amollo, amolles, amolle, amollém o amollám, amolléu o amolláu, amóllen – amollat, amollada – afluixo, afluixes, afluixe, afluixém o afluixám, afluixéu o afluixáu, aflúixen – afluixat, afluixada – soltá les ovelles, tráureles del corral, dixáles soltes, pero lo pastó va en elles
persona que te la mete en clave de humor, sabe bien lo que dice – irónico, sarcástico, NO es un gracioso – sorna : ironía, socarronería, burla, retintín, guasa, intención, cinismo
soná, ha sonat, sonán, sonen les onse del matí, ara toquen les onse, la orquesta sone be – sono, sones, sone, soném o sonám, sonéu o sonáu, sónen – está sonat
sonar
sona, zona, sones, zones
zona, zonas
sonabe, sonáe
sonaba
sonada, sonades
sonada, sonadas – loca, locas
sonáen o sonaben
sonaban
sonán
sonando
sonánse
sonándose
sonás los mocs
sonarse los mocos
sonat, sonats
Sonado – loco
sonata, sonates
sonata, sonatas
sonda, sondes
sonda, sondas
sondeo, sondeos
sondeo, sondeos
sondormit , adormit, sondormida, adormida
adormilado, adormilada, dormido, dormida
sone
suena
sonen
suenan
sones
suenas
sonido (so), sonidos
sonido, sonidos
sónon
suenen
sonorissassió
sonorización
sonreíe
sonreía
sonrién
sonriente
sonriénli
sonriéndole
sonriéns
sonrientes
sonriénse
sonriéndose
sonrisa, sonrissa
sonrisa
sonrisses
sonrisas
sonríu
sonríe
sonriure - sonreíxco o sonric, sonreíxes o sonrius, sonreíx o sonríu, sonreím, sonreíu, sonríuen o sonreíxen – si yo sonreiguéra – sonriuré – sonreía
sonreir
sonrós, mandrós, vago, dropo, gos, que té gossina o dropina, com Francisco Escudero
souvenir, suvenir, recuerdo comprat an algún viache
souvenir, recuerdo, utilizada muy comúnmente en el comercio refiriéndose a detalles o mercancías alusiva a un lugar o a un evento de cualquier tipo a la venta o que se adquiere.
sovín, sobín, assobín, a sovín
a menudo
suá – súo, súes, súe, suém, suéu, súen – si yo suára – suaré – suaría – suat, suada
sudar
suá – súo, súes, súe, suém o suám, suéu o suáu, súen – suára – suaré – suaría
subliminal, mensaje escondido, pero el modesto presente encerraba un mensaje subliminal: 'Espero que pronto esté bien para volver a viajar'." Miguel Bonasso
submarines
submarinas
submarino, submarinos, submarina, submarines
submarino, submarinos, submarina, submarinas
submaríns, submarinos
submarinos
subordiná
subordinar
subordinada, subordinades
subordinada, subordinadas
subrallat, subrallats, subrallada, subrallades
subrallado, subrallados, subrallada, subralladas
substantiu, substantius, sustantius, com tassa, vidre, cona
sustantivo, sustantivos
substrate, sustrate
substrato
subterránea, subterránees
subterránea, subterráneas
subterráneo, subterráneos
subterráneo, subterráneos
suc, sucs (succo en italiá) vore sucaina – al suc de compra, per ejemple de taronja, molta gen li diu zumo de taronja, y la gen jove fa aná mol mes zumo que suc