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sábado, 15 de diciembre de 2018

ginestra, chinastra, chinestra, ginestrera, chinéstre

 

ginestra, chinastra, chinestra, ginestrera, chinéstre hiniesta, retama

 

archilaga, argilaga, archilagues, argilagues - Mozarabismo de desconocido étimo ibérico o prerromano (DECLLC, I, p.377) que daría el árabe hispánico al-yalaqa > aulaga, aliaga, argilaga, ulaga, argelac, etc., hasta llegar a la morfología del valenciano moderno: “de archilagues y barcers” (Ortí, M. A.: Sol de academias, Valencia, 1659, p. 32)

- Se féen aná ensenénles per a sucarrá al gorrino cuan la matansa - mondongo.

bardissa: esbarsés (barcers en valensiá) y motes que punchen que se fiquen damún de les parets, corrals, cuberts, etc. plantas espinosas que se colocan encima de las paredes, corrales, cubiertos, etc.





https://es.wikipedia.org/wiki/Genista

ginestra, chinastra, chinestra, ginestrera, chinéstre  hiniesta, retama, archilaga, argilaga
 
 
Genista es un género botánico de noventa especies de arbustos de la subfamilia Faboideae. La familia Fabaceae con especies que comparten tallos densos y verdes, hojas muy pequeñas, adaptados a la sequía, la mayoría con flores blancas o amarillas, pero también de color anaranjado, rosado, rojo o púrpura. Popularmente se conoce a algunas de sus especies como hiniesta o retama de tintoreros (Genista tinctoria).
 
Toleran los suelos pobres y necesitan pocos cuidados para su cultivo, se utilizan en la recuperación de tierras baldías, fijación de dunas o como planta ornamental.
 
Son nativos de Europa, Oriente Medio y norte de África.
 
Genista, nombre común por el que se conoce a un género de plantas que comprende especies abundantes en Europa y, en especial, en la región mediterránea. Este género comprende unas 150 especies de arbustos o matas espinosos o inermes, más raramente herbáceas o sufruticosas (como la hierba de los tintoreros). Las ramillas son lisas o estriadas y suelen tener las hojas simples o trifoliadas, que algunas especies pierden rápidamente, o incluso no tienen hojas aparentes. Las flores son amariposadas o papilionadas, compuestas por cinco pétalos amarillos y diez estambres soldados entre sí por sus filamentos, o al menos nueve de ellos, formando una especie de tubo en torno al pistilo. Los frutos son pequeñas legumbres (véase Leguminosas) comprimidas lateralmente, dehiscentes y generalmente con varias semillas; en raras ocasiones con una única semilla. La península Ibérica es la zona donde más diversificado está este género: desde grandes arbustos de hasta 3 m, como la retama blanca; matas de hasta 1,5 m, como la bolina o palaín; y pequeñas matas de porte rastrero típicas de la alta montaña, como la genista de Sanabria.
 
Las genistas tienen numerosos usos. Algunas especies se utilizan para obtener tintes, como los que se extraen de las flores de la aulaga o de las raíces de la hierba de los tintoreros. Hay genistas que se usan como combustible en los hornos de yeso y cal y otras para formar setos.
 
Las genistas constituyen el género Genista que pertenece a la familia de las Fabáceas (Fabaceae). El nombre científico de la hierba de los tintoreros es Genista tinctorea; el de la retama blanca: Genista florida; el de la bolina: Genista spartioides; el de la genista de Sanabria: Genista sanabrensis, endemismo de la Sierra Segundera (Zamora–Orense–León) y de la Sierra del Teleno (León); y el de la aulaga: Genista scorpius. / archilaga /
 
Etimología:
 
Genista: nombre genérico que proviene del latín en la que los reyes y reinas Plantagenet de Inglaterra tomaron su nombre, planta Genesta o plante genest, en alusión a una historia que, cuando Guillermo el Conquistador se embarcó rumbo a Inglaterra, arrancó una planta que se mantenía firme, tenazmente, a una roca y la metió en su casco como símbolo de que él también sería tenaz en su arriesgada tarea. La planta fue la llamada planta genista en latín. Esta es una buena historia, pero por desgracia Guillermo el Conquistador llegó mucho antes de los Plantagenet y en realidad fue Godofredo de Anjou que fue apodado el Plantagenet, porque llevaba un ramito de flores amarillas de retama en su casco como una insignia (genêt es el nombre francés del arbusto de retama), y fue su hijo, Enrique II, el que se convirtió en el primer rey Plantagenet. Otras explicaciones históricas son que Godofredo plantó este arbusto como una cubierta de caza o que él la usaba para azotarse a sí mismo. No fue hasta que Ricardo de York, el padre de los dos reyes Eduardo IV y Ricardo III, cuando los miembros de esta familia adoptaron el nombre de Plantagenet, y luego se aplicó retroactivamente a los descendientes de Godofredo I de Anjou como el nombre dinástico.
 
Genista aetnensis DC.
Genista albida Willd.
Genista anatolica Boiss.
Genista andicola Gill. ex Hook. & Arn.
Genista anglica L.
Genista aristata C. Presl
Genista artwinensis Schischk.
Genista aspalathoides Lam. - leño aspalato de Berbería4
Genista baetica Spach
Genista berberidea Lange
Genista canariensis
Genista carinalis
Genista carpetana
Genista cinerascens
Genista cinerea (Vill.) DC.
Genista corsica
Genista cupanii
Genista demnatensis Cosson, endémica de Marruecos
Genista dorycnifolia Font Quer
Genista ephedroides
Genista erioclada Spach
Genista falcata
Genista fasselata
Genista ferox Poir.
Genista florida L.
Genista germanica
Genista haenseleri
Genista halacsyi Heldr.
Genista hassertiana
Genista hirsuta Vahl
Genista hispanica
Genista holopetala
Genista hystrix
Genista ifniensis Caball.
Genista januensis
Genista jimenezii (Pau)
Genista juncea
Genista legionensis (Pau) Laínz
Genista linifolia
Genista lobelii DC.
Genista lucida
Genista lydia
Genista melia Boiss.
Genista micrantha
Genista millii Heldr. ex Boiss.
Genista monspessulana (L.) O. Bolòs & Vigo
Genista nissana
Genista occidentalis (Rouy) Coste
Genista parnassica
Genista pilosa
Genista polianthos Willk.
Genista pumila (Debeaux ex Hervier) Vierh.
Genista ramosissima (Desf.) Poir.
Genista retamoides Spach
Genista sagittalis
Genista saharae Coss. & Dur.
Genista sakellariadis Boiss. & Orph.
Genista sanabrensis
Genista scorpia St.-Lag.
Genista scorpius (L.) DC. sensu lato
Genista subcapitata Pančić & Nyman
Genista sylvestris
Genista tenella Willk.
Genista tenera (Jacq. ex Murray) Kuntze
Genista teretifolia Willk.
Genista tinctoria
Genista tournefortii
Genista triacanthos Brot.
Genista tricuspidata Desf.
Genista tridens (Cav.) DC.
Genista tridentata
Genista umbellata Salzm. ex DC.
 
Cultivares
 
Genista 'Porlock'
  1.  «Genista». Departamento de Agricultura de los Estados Unidos: Germplasm Resources Information Network (GRIN). Archivado desde el original el 7 de mayo de 2009. Consultado el 10 de diciembre de 2010.
  2.  CSIC — Flora Ibérica
  3.  [http://www.calflora.net/botanicalnames/pageG.html En N
  4.  Colmeiro, Miguel: «Diccionario de los diversos nombres vulgares de muchas plantas usuales ó notables del antiguo y nuevo mundo», Madrid, 1871.
https://es-la.facebook.com/csalargilaga/ CSA la argilaga Valderrobres
 

jueves, 7 de enero de 2021

Lo Camí, XIV.

XIV.

Lo Camí, XIV. Lupa, gat, Pesteta, pestetes


Podíen di lo que vullgueren; assó no los u impediríe dingú. Pero lo que díen dells no se ajustabe a la verdat. Ni Roc, lo Moñigo, teníe tota la culpa, ni ells féen datra cosa que procurá passá lo tems de la milló forma possible. Que a la Pesteta gran, al formaché, o a don Moissés, lo maestre, no los agradare la forma que ells teníen de passá lo tems ere una cosa mol diferenta. Pero ¿quí pot assegurá que alló no fore una manía de la Pesteta, lo formaché y lo Peó y no una perversidat diabólica per la seua part?

La gen en seguida emprén als chiquets, encara que moltes vegades lo enfado dels homens prové del seu natural irritable y suspicás y no de les travessures o maleses de aquells. Ahí estabe Paco, lo ferré. Ell los compreníe perque teníe salut y bon estómec, y si lo Peó no fée lo mateix ere per los seus assits y per la seua cara y lo seu feche retortigats. Y son pare mateix, lo formaché, perque afanós de estauviá no podíe vore les coses en lo aspecte optimista y alegre que generalmen oferixen. Y la Pesteta gran, perque ella ere l´ama del gat y lo volíe com si fore una consecuensia irrassional del seu ventre eixut. Pero tampoc ells teníen cap culpa de que la Pesteta gran sentiguere aquell afecte entrañable y desordenat per lo animalet, ni de que lo gat saltare al escaparate en cuan lo sol, aprofitán consevol descuido de los nugols, assomabe a la vall la seua cara congestionada y rubia. De aixó no ne teníe la culpa dingú, eixa es la verdat. Pero Daniel, lo Mussol, intuíe que los chiquets tenen ineluctablemen la culpa de totes aquelles coses de les que no té dingú la culpa. Lo del gat tampoc va sé una hazaña del atre dijous. Si lo gat haguere sigut de Antonio, lo Buche, o de les mateixes Llebres, no haguere passat res. Pero la Lola, la Pesteta gran, ere una escandalosa y lo seu amor per lo gat una inclinassió evidenmen maniática y anormal. Perque, anem a vore, si la trastada haguere sigut grave o ligeramen pecaminosa, ¿sen haguere enrit don José, lo mossen, en aquelles carcañades cuan lay van contá? Seguramen que no. Ademés, ¡qué dimoni!, lo bicho se u buscabe per eixí al escaparate a pendre lo sol. Claro que esta costum, per un atra part, representabe pera Daniel, lo Mussol, y los seus amics, una estimable ventaja económica. Si volíen un real de galletes torrades, a la tenda de les Pestetes, la gran díe:

- ¿De les de la caixa o de les que ha tocat lo gat?

- De les que ha tocat lo gat - contestaben ells, sempre.

Les que "habíe tocat lo gat" eren les mostres del escaparate y, de estes, la Pesteta gran ne donabe cuatre per un real, y dos, per lo mateix preu, de les de la caixa. An ells no los importabe mol que les galletes estigueren tocades per lo gat. A vegades estaben algo mes que tocades per lo gat, pero tampoc entonses los importabe massa. Sempre, en consevol condissió, siríen preferibles cuatre galletes que dos.

En lo consernén a la lupa, va sé Germán, lo Tiñós, qui la va portá a escola un matí de primavera. Son pare la guardabe al taller pera examiná lo calsé, pero Andrés, "lo home que de perfil no se veu", apenes la fée aná perque teníe bona vista. La haguere empleat si les lupes tingueren la virtut de eixecá una mica les sayes de les dones, pero lo que ell díe: "pera vore les pantorrilles mes grosses y acsidentades de lo que realmen són, no val la pena empleá artefactes". En la lupa de Germán, lo Tiñós, van fé aquell matí tota classe de experimentos. Roc, lo Moñigo, y Daniel, lo Mussol, van ensendre, consentrán en ella los rayos del sol, dos defectuosos sigarros de fulles de pataquera. Después se van analisá minussiosamen les sicatrius que, ampliades per lo vidre, assumíen una topografía irregulá y monstruosa. Después, se van mirá los ulls, la llengua y les orelles y después se van cansá de la lupa y de les extrañes imaches que ella provocabe. Va sé al crusá lo poble cap a les seues cases, de tornada de la escola, cuan van vore al gat de les Pestetes, enroscat damún del plat de galletes, a una punta de la vitrina. Lo animal ronronejabe, en la seua negra y peluda pancha al sol, chalán de les delissies de la caldoreta. Al arrimás ells, va obrí, desconfiat, un redó y terrible ull verd, pero al constatá la protecsió de la lluna del escaparate, va torná a tancál y se va quedá coto, dolsamen adormit.

Dingú es capás de siñalá lo puesto del servell aon se generen les grans idees. Ni Daniel, lo Mussol, podríe di, sense mentí, a quín recóndito plec va naixe la ocurrensia de interposá la lupa entre lo sol y la negra pancha del animalet, la idea va eixí dell espontanea y naturalmen. Algo paregut a com naix l´aigua de un manantial o fon.
Lo sert es que durán uns segóns los rayos del sol se van consentrá al cos del gat formán sobre lo seu negre pel un pun brillán. Los tres amics observaben expectans lo prossés físic. Van vore com los pels mes superfissials chisporrotejaben sense que lo gat modificare la seua postura. Lo rogle de llum y foc estabe enfocat sobre la seua pancha negra com un teó. De repén va eixí de allí una mica de fum y lo gat de les Pestetes va fotre, simultáneamen, un acrobátic bot acompañat de rabiosos maulits:
- ¡¡Marramiauuuu!! ¡¡Miauuuuuuuu!!

Los maulits aguts y llastimosos se diluíen, poc a poc, al fondo del establimén.
Sense acord previ, los tres amics van arrencá a corre. Pero la Pesteta va sé mes rápida que ells y la seua cara descomposta se va assomá a la porta antes de que los tres sagals se pergueren costa aball.
La Pesteta eixecabe lo puñ al aire y plorabe de rabia y impotensia:

- ¡Carnussos! ¡poquesvergoñes! ¡vatros teníeu que sé! ¡Me hau sucarrat al gat!
¡Pero ya tos agarraré yo! ¡Ton enrecordaréu de esta!
Y, efectivamen, sen van enrecordá, ya que va sé mes fort lo que don Moissés, lo Peó, va fé en ells que lo que ells habíen fet en lo gat. Aixina y tot, en ells se va pará la cadena de escarmens. Y Daniel, lo Mussol, se preguntabe:
"¿per qué si cremam una mica a un gat mos foten a natros una dotsena de regletades a cada ma, y mos tenen tot un día aguantán en lo bras eixecat lo mamotreto de la Historia Sagrada, en mes de sen grabats a tot coló, y al que a natros mos sometix an esta caprichosa tortura no ña dingú que li imposo una sansió, consecuenmen mes dura, y aixina, de sansió en sansió, no mos plantem a la pena de mort?".
Pero, no. Encara que lo raonamén no ere desatinat, lo cástic se va acabá en ells. Este ere lo orden pedagógic establit y se teníe que acatá en sumissió. Ere la caprichosa, ilógica y desigual justissia dels homens. Daniel, lo Mussol, pensabe, mentres passaben desplay los minuts y li féen mal los ginolls y li tremolabe y sentíe punchades nervioses al bras eixecat en la Historia Sagrada a la punta, que lo únic negossi a la vida ere dixá de sé chiquet lo antes possible y transformás en un home. Entonses se podíe sucarrá tranquilamen a un gat en una lupa sense que se mogueren los solamens sossials del poble y sense que don Moissés, lo mestre, abusare impúnemen de les seues atribussions.

¿Y lo del túnel? Perque encara en lo de la lupa va ñabé una víctima inossén: lo gat; pero en lo del túnel no van ñabé víctimes y si ne hagueren ñagut, hagueren sigut ells y damún venga regletades a la punta dels dits y venga hores aginollats, en lo bras eixecat en la Historia Sagrada sobrepassán sempre lo nivell del cap. Aixó ere inhumano, un evidén abús de autoridat, ya que, en ressumides cuentes, ¿no haguere descansat don Moissés, lo Peó, si lo rápit sels haguere emportat per debán als tres aquella tarde ? Y, si ere aixina, ¿per qué sels castigabe? ¿pot sé perque lo rápit no sels va emportá per dabán?

Aviats estaben entonses; la disyuntiva ere crúa: o morí trinchats als ejes de un tren o tres díes a ginollóns en la Historia Sagrada y los seus mes de sen grabats a tot coló, eixecada per damún del cap. Tampoc Roc, lo Moñigo, assertaríe a explicás a quína regió del seu servell se va generá la idea estrambótica de esperá al rápit a dins del túnel en los cansonsillos baixats. Datres vegades habíen aguantat al túnel lo pas del mixto o del tranvía interprovinsial. Pero estos trens passaben lentos y lo seu pas, a la foscó del forat, apenes los produíe ya cap emossió. Ere pressís renovás. Y Roc, lo Moñigo, los va exigí este nou experimento: aguardá al rápit dins del túnel y fé los tres, al mateix tems, de ventre, cuan lo tren passare. Daniel, lo Mussol, antes de asseptá, va apuntá algúns sensats inconveniens.

- ¿Y lo que no ne tingue ganes? - va di.

Lo Moñigo va argüí, contundén:

- Ya ni entrarán en cuan séntigue arrimás la locomotora.

Lo detall que van descuidá va sé lo depósit dels cansonsillos. De habé lligat esta punta, res se haguere descubert. Com no haguere passat res tampoc si lo día que lo Tiñós va portá la lupa a la escola no se haguere assomat lo sol. Pero existixen, flotán constanmen al aire, uns entes diabolics que chalen enredán los actes inosséns dels chiquets, complicánlos les situassions mes normals y simples.

¿Quí se habíe de pensá, en aquell momén, que en la sort dels cansonsillos estabe en joc la propia sort? ¿Se preocupe lo torero de la capa cuan té los cuernos a dos pams de la ingle? Y encara que al torero li esgarro lo bou lo capote no li renegue sa mare, ni li aguarde un maestre cabrejat que li fótegue dos dotsenes de regletades y lo fico de ginolls en la Historia Sagrada eixecada per damún del cap. Y, ademés, al torero li paguen mols dinés. Ells se arriesgaben sense esperá cap recompensa o aplausso (a no sé que fore a les dos galtes), ni la enchumenera ni una roda del tren. Trataben únicamen de autoconvénses de la seua propia valentía. ¿Mereix esta proba un suplissi tan refinat?

Lo rápit va entrá al túnel chulán, bufán, traén chispes, fen tremolá la montaña, sorollán les pedres. Los tres sagals estaben blangs, ajupidets, en los culets destapats a mich metro de la vía. Daniel, lo Mussol, va sentí que lo món se dislocabe daball dels seus peus, se desintegrabe sense remey y, mentalmen, se va santiguá. La locomotora va passá bufán al seu costat y una brafada calenta de vapor los va llepá lo cul. Van tremolá les parets del túnel, que se va omplí de un sarabastall de ferro. Per damún del fragor del ferro y la velossidat encaixonada, va arribá als seus oíts la advertensia del Moñigo:

- ¡Agarreutos dels ginolls!

Y se van agarrá, perque u manabe lo jefe y perque la atracsió del convoy ere casi irressistible. Se va agarrá dels ginolls, va tancá los ulls y va apretá la pancha. Va sé felís al constatá que habíe cumplit ce per be lo que Roc los habíe exigit. Se van sentí les risses sofocades dels tres amics al acabá de desfilá lo tren. Lo Tiñós se va alsá y va escomensá a tussí fart de fum. Después va tussí lo Mussol y, al remat, lo Moñigo. Lo Moñigo may arrencabe a tussí lo primé, encara que tinguere ganes de féu. Sobre estos extrems existíe sempre una competensia inexpresada. Sen enríen encara cuan Roc, lo Moñigo, va doná la veu de alarma.

- No trobo los pantalons - va di.

Van pará les risses instantáneamen.

- Tenen que está per ahí - va corroborá lo Mussol, tanteján a la escurina.

Lo Tiñós va di: - Teníu cuidadet, no patejéu...

Lo Moñigo se va olvidá, per un momén, dels pantalons.

- ¿U hau fet? - va preguntá.

Se van fondre a la tenebrosa oscurina del túnel les afirmassions satisfetes del Mussol y lo Tiñós.

- ¡Sí!

- Tamé yo - va confesá Roc, lo Moñigo; y sen va enriure al comprobá la rara unanimidat de les seues vísceres.

Los pantalons seguíen sense apareixe. A paupons van arribá a la boca del túnel. Teníen los culs esquichats de carbonilla y la temó per habé perdut los pantalons y cansonsillos portabe a les seues cares una grassiosa expresió de sorpresa. Cap dells se va atreví a riure. Lo pressentimén de uns pares y un maestre enfadats y implacables no dixáe mol puesto a la alegría. De repén, cuatre metros mes abán, al mich de la sendeta que crusáe la vía, van vore un drap informe, desformat y negrot. Lo va arreplegá Roc, lo Moñigo, y los tres lo van examiná en detenimén. Sol Daniel, lo Mussol, va pugué di:

- Es un tros dels meus pantalons - va di en un fil de veu.

La demés roba va aná apareixén, escampada a pedassos, per la senda. La onda de la velossidat habíe fet volá la roba, y lo tren la va desfé entre los seues ferros com una fiera fura. De no sé per este inesperat contratems dingú sen haguere enterat de la aventura. Pero eixos entes siniestros que constanmen floten al aire, los van embolicá lo assunto una vegada mes. Claro que, ni encara sospesán la travessura en tota la seua dimensió, se justificabe lo cástic que los va imposá don Moissés, lo mestre. Lo Peó sempre se passabe tres pobles. Ademés, lo castigá als alumnos pareixíe procuráli un goch indefinible o, per lo menos, la comisura dreta de la seua boca se estirabe, en eixos casos, hasta casi mossegá la negra pulsera de Curro Jiménez, Panchampla o lo Tempranillo.

¿Que habíen escandalisat al poble entran sense cansonsillos? ¡Pos claro! Pero ¿quína atra cosa podíen fé en aquell cas? ¿Se té que extremá lo pudor hasta lo pun de no torná al poble per lo fet de habé perdut los cansonsillos?
Ressultabe tremendo pera Daniel, lo Mussol; Roc, lo Moñigo, y Germán, lo Tiñós, tindre que dessidí sempre entre unes disjuntives tan penoses. Y ere encara mes mortificán lo que produíen en don Moissés, lo maestre, les seues coses, unes coses que ni de prop, ni de lluñ, li fotíen res.

domingo, 2 de junio de 2019

JORNADA CUARTA. NOVELA SÉPTIMA.

Simona vol a Pasquino; están juns a un hort; Pasquino se refregue les dens en una fulla de sauvia y se mor; Simona es arrestada, y volén mostrali al jues cóm va morí Pasquino, refreganse les dens en una de aquelles fulles, se mor de la mateixa manera.

Pánfilo habíe acabat la seua historia cuan lo rey, sense mostrá cap compassió per Andreuola, mirán a Emilia, li va fé un gesto volén di que contare la seua, y ella va escomensá: volgudes compañes, la historia contada per Pánfilo me porte a contaton una en cap cosa pareguda a la seua mes que va passá a un jardí, y del mateix modo arrestada, com u va sé Andreuola, no per forsa ni per virtut sino per inesperada mort se va librá de la justissia. Y com ya se ha dit mes vegades entre natros, encara que Amor de bon grado habite a les cases de los nobles, no per naixó fuch de les de los pobres y tamé an elles amostre alguna vegada les seues forses de tal manera que com a poderossíssim siñó se fa tindre temó de los mes rics. Tornaré a la nostra siudat, de la que avui, contán diverses coses, vagán per varies parts del món, tan mos ham alluñat.
Va ñabé, pos, no fa encara mol tems, a Florencia, una jove mol hermosa y pita per a la seua condissió, ere filla de pares pobres, que se díe Simona; y encara que tinguere que guañás en les seues mans lo pa que volíe minjá, y per a subsistí filare llana, no va sé cap impedimén per a que Amor li apareguere al cap dels actes y paraules amables de un mosso de igual condissió, que li portáe la llana per a filá, de nom Pasquino. Volenlo mol y no atrevinse a res mes, filán, a cada volta de llana que se enroscabe al fus tiráe mil suspiros mes calens que lo foc al enrecordassen de aquell que li portabe la llana per a hilvanala.
Ell, per un atra part, volén que se filare be la llana del seu mestre, com si sol la que Simona filabe, y no cap atra, haguere de sé prou per a fé totes les teles, mes assobín que a les atres hilvanadores la solissitabe. Per lo que, solissitán un y l’atra gosán al sé convoyada, va passá que, agarrán ell mes valentía de la que solíe tindre y ella traénse la temó y vergoña de damún, se van ajuntá, y los va agradá tan que no se podíen aguantá de trobás. Y aixina lo seu plaé se va inflamá mes, y va passá que Pasquino li va di a Simona que volíe que trobare lo modo de aná a un jardí aon ell volíe portála, per a que allí mes al ample y en menos temó pugueren está juns. Simona va di que sí, y donanli a entendre a son pare, un domenge después de diná, que volíe aná a la bendissió de San Galo, en una compaña seua de nom Lagina, al jardí que li habíe mostrat Pasquino sen va aná, aon lo va trobá en un compañ seu de nom Puccino, de mote lo Tort. Allí, escomensán un amorío entre lo Tort y Lagina, ells se van retirá a una part del jardí a disfrutá dels seus plaés y al Tort y a Lagina los van dixá a un atra. 


salvia, sauvia


Ñabíe an aquella part del jardí aon Pasquino y Simona habíen anat, una grandíssima y hermosa mota de sauvia, y al seu peu se van assentá. Habén parlat mol de una berena que an aquell hort volíen fé, Pasquino, giranse cap a la gran mota de sauvia, va agarrá algunes fulles de ella y va escomensá a refregás en elles les dens y les genives, dién que la sauvia los llimpiabe mol be de consevol cosa que haguere quedat después de minjá. Y después de llimpiás les dens va torná a la conversa de la berena de la que estaben parlán primé. Y casi no habíe parlat gens cuan va escomensá a cambiásseli tota la cara, va pedre la vista y la paraula y en poc rato se va morí. Veén aixó Simona va escomensá a plorá y a cridá al Tort y a Lagina, que rápidamen van acudí en los talons al cul, y veén a Pasquino no sol mort, sino ya tot unflat y ple de taques fosques per la cara y per lo cos, va bramá lo Tort:

- ¡Ah, dona roína, l´has envenenat tú!

Y habén fet un gran abalot, va sé sentit per mols que vivíen prop del jardí, y va aná escampanse lo rumor. Trobanlo mort y unflat y sentín doldres al Tort li "van fotre la martellada" (la culpa) a Simona de habél envenenat en engañs. Ella, per lo doló del acsidén que li habíe tret al seu amán, casi fora de sí, no sabén excusás, va sé cregut per tots que habíe sigut com lo Tort díe; per lo que, arrestanla, plorán sempre ella mol, va sé portada al palau del podestá. Insistín allí lo Tort, lo Rechoncho y lo Desmañat, compañs de Pasquino que habíen arribat, un jues sense fé llarg lo assunto se va ficá a interrogala sobre lo fet y, no podén compendre ella en qué podíe habé obrat mal o sé culpable, va volé, están ell presén, aná aon estabe lo cos mort y contali in situ com habíe passat. Fenla portá sense cap soroll cap allí, li va preguntá cóm habíe sigut. Ella, arrimanse a la mota de sauvia y habén contat tota la historia abáns per a donáli a entendre lo que habíe passat, va fé lo que Pasquino habíe fet, refreganse contra les dens una de aquelles fulles de sauvia. Lo TortRechoncho y Desmañat y uns atres amics y compañs de Pasquino, se queixáen en presensia del jues, y demanáen que lo foc fore lo cástic. La pobreta, per lo doló del amán perdut y per la temó de la pena demanada per lo Tort, estabe apocadeta, y per habés refregat les dens en la sauvia, va patí aquell mateix acsidén que antes habíe patit Pasquino, no sense gran maravilla de tots los que estaben presens.
¡Oh, almes felises, a qui un mateix día va passá lo ardén amor y acabá la mortal vida; y mes felises si juntes a un mateix puesto ton vau aná; y felissíssimes si a l’atra vida se vol, y tos voléu com u vau fé an ésta! Pero mol mes felís l´alma de Simona en gran mida, per lo que respecte al juissi de los que, vius, detrás de ella ham quedat. La seua inossensia no va caure daball de los testimonis del Tort, del Rechoncho y del Desmañat (potsé cardadós o homens mes baixos). Lo jues, tot parat per lo acsidén, jun en los que allí estaben, no sabén qué di, va callá un bon rato; después, en lo juissi mes cla, va di:
- Pareix que esta sauvia es venenosa, lo que no sol passá en cas de la sauvia. Pero per a que no pugue matá a dingú mes, que se tallo hasta les arraíls y se avío al foc. Lo que ere guardia del jardí ya u estáe fen en presensia del jues, y encara no acababe de tombá la gran mota cuan va apareixe la raó de la mort de los dos amans. Ñabíe daball de la mota de aquella sauvia un sapo jagán, y van pensá que la sauvia se habíe envenenat per culpa del sapo. Al sapo, no atrevinse dingú a arrimásseli, li van ficá al voltán una pila grandíssima de lleña, y allí jun en la sauvia lo van sucarrá, y se va acabá lo prossés del siñó jues per la mort del pobret Pasquino. Ell, jun en la seua Simona, tan unflats com estaben, per lo Tort y lo Rechoncho y lo Morro Gorrino y lo Desmañat van sé sepultats a la iglesia de San Paolo, de aon probablemén eren feligresos.

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sábado, 29 de septiembre de 2018

SEGONA JORNADA. NOVELA DÉSSIMA.

Paganín de Mónaco li robe la dona a micer Ricciardo de Chínzica. Éste, sabén aón está ella, va y se fa amic de Paganín; li demane que lay torno y ell, si ella vol, lay consedirá. Ella no vol torná en ell, y mort micer Ricciardo, se case en Paganín.

Tots los de la compañía van alabá per bona la história contada per la seua Reina, y Dioneo, lo únic que faltabe per novelá a la presén jornada, después de fé moltes alabanses de ella, va di:
Hermoses Siñores, una part de la história de la Reina me ha fet cambiá de opinió, volía contán una pero ne contaré un atra. La bestialidat de Bernabó (encara que acabare be) y de tots los demés que se creíen lo que ell mostrabe. Algúns, anán pel món ara en ésta y ara en aquella entretenínse, se imaginen que les dones dixades a casa se estarán de brassos crusats, com si no sabiguérem los que entre elles naixém y creixém y estém, qué es lo que les agrade. Y contánla tos mostraré cuánta es la simplesa de estos, y cuánta la de qui, pensánse mes poderosos que la naturalesa, se creuen (en fantástics raonaméns) que poden fé lo que no poden y se esforsen per portá a datres a lo que ells són.
Va ñabé un juez a Pisa, mes dotat de ingenio que de forsa corporal, de nom micer Ricciardo de Chínzica, qui, creén podé satisfé a la seua dona en les mateixes obres que fée per als seus estudis, sén mol ric, en no poca solisitut va buscá a una dona hermosa y jove per cónyuge, cuan tan de una com de l´atra, si haguere sabut aconsellás ell mateix com fée als demés, debíe fugí. Y u va conseguí, perque micer Lotto Gualandi li va doná per dona a una filla seua de nom Bartolomea, una de les mes hermoses y vanidoses joves de Pisa, encara que allí ne ñan poques que no pareguen sargantanes mossegadores y cuqueres.

Lo juez, portánla en grandíssima festa a casa seua, y selebrán unes bodes hermoses y magnífiques, va assertá la primera nit a tocála una vegada per a consumá lo matrimoni, y poc va faltá per a que
faiguere tables; pel matí, com ere fluix y sec y de poc espíritu, va tindre que reconfortás en garnacha y en dolsos, y en atres reméis torná a la vida.
Pos este siñó juez, habén adeprés a valorá milló les seues forses que abáns, va escomensá a enseñáli an ella un calendari bo per als chiquets que adeprenen a llichí, y potsé fet a Rávena. Tal com li enseñabe, no ñabíe cap día al que no se selebrare una festa o mes de una; per diverses raóns li enseñabe que lo home y la dona debíen abstíndres de tals ajuntaméns, afegín an ells lo dijú y les cuatre témporesy vigilies dels apóstols y de mil atres sans, y divendres y dissaptes, y lo domenge del Siñó, y tota la Cuaresma, y sertes fasses de la lluna y atres moltes exepsións, pensán potsé que tan conveníe descansá de les dones al llit com descansos ell se preníe al pleitejá les seues causses. Y esta costum, no sense gran melancolía de la dona, a qui potsé tocabe una vegada al mes, y ben just, per mol tems va mantindre; sempre guardánla mol, per a que cap atre anare a enseñáli los díes laborables tan be com ell li habíe enseñat los díes de festa. Va passá que, fen molta caló, a micer Ricciardo li van entrá ganes de aná a recreás a una possessió seua mol hermosa prop de Montenero (Montenegre), y allí, per a péndre lo aire, quedás algúns díes. Y va portá en ell a la seua hermosa dona, y están allí, per a entretíndrela una mica, va dessidí un día eixí a peixcá; y en dos barquetes, ell a una en los peixcadós y ella a un atra en les atres dones, van aná navegán y, sentínse a gust, se van adentrá al mar unes cuantes milles casi sense acatássen. Y mentres estaben atentos mirán, de repén una galera de Paganín de Mónaco, entonses mol famós pirata, va apareixe, y vistes les barques, se va adressá cap an elles; y no van podé fugí antes de que Paganín arribare an aquella a la que anaben les dones, y veén a la hermosa Siñora, sense vóldre datra cosa, y veénu micer Ricciardo que estabe ya an terra, pujánla an ella a la seua galera, sen va aná. Sabén lo selós que ere micer lo juez, que teníe temó hasta del aire, no cal preguntá si li va doldre. Sense profit se va queixá, a Pisa y a datres puestos, de la maldat dels corsarios, sense sabé quí li habíe robat la dona o aón la habíe portat. A Paganín, al vórela tan hermosa, li va paréixe que habíe fet un bon negossi; y no tenín dona va pensá quedás en ella sempre, y com plorabe mol va escomensá a consolála dólsamen. Y, vinguda la nit va escomensá a consolála en los fets, pareixénli que de poc habíen servit les paraules durán lo día; y de tal manera la va consolá que, abáns de que arribaren a Mónaco, lo juez y les seues leys se ni habíen anat de la memória y va escomensá a viure en Paganín com la mes alegre del món. Portada a Mónaco, ademés dels consols que de día y de nit li donabe, honradamen com a la seua dona la teníe. Después de sert tems, arribán als oíts de micer Ricciardo aón estabe la seua dona, en ardentíssim dessich, pensán que dingú sabíe verdaderamen fé lo que fee falta per an alló, se va disposá a anay ell mateix, y a gastá en lo rescate consevol cantidat de dinés; y fénse a la mar, sen va aná cap a Mónaco, y allí la va vore y ella an ell. Ella, per la tarde, lay va di a Paganín y lo va informá de les seues intensións. Al matí siguién, micer Ricciardo, veén a Paganín, se va arrimá an ell y va establí en ell en un momén gran familiaridat y amistat, fingín Paganín no reconéixel y esperán a vore aón volíe arribá. Pel que, cuan li va paréixe be a micer Ricciardo, com milló podíe y del modo mes amable, va descubrí la raó per la que habíe vingut, rogánli que demanare lo que vullguere y li tornare la dona. A lo que Paganín, en la cara alegre, va contestá:
- Micer, sou benvingut, y contestántos, tos dic:

Es verdat que ting a casa a una jove que no sé si es la vostra dona o de algún atre, perque a vos no tos coneixco, ni an ella tampoc, sol de alguna vegada que en mí ha estat un ratet. Si sou vos lo seu home, com diéu, yo, com pareixéu gentilhome amable, tos portaré aon está ella, y estic segú de que tos reconeixerá. Si ella diu que es com diéu, y vol anássen en vos, per amor de la vostra amabilidat, me donaréu de rescate per nella lo que vos mateix vullguéu; si no fore aixina, faríeu una canallada volénmela traure perque yo soc jove y puc tindre una dona igual que consevol atre, y espessialmen ella que es la mes agradable que hay vist may. Va di entonses micer Ricciardo:
- Per sert que es la meua dona, y si me portéu aon ella está, u vorás pronte: me se aviará al coll; y per naixó te demano que no sigue de atra manera que com tú has pensat.

- Pos entonses - va di Paganín - aném.
Van aná, pos, a casa de Paganín y, están ella a una cámara seua, Paganín la va fé cridá; y ella, vestida y preparada, va eixí de una cámara y va vindre aon micer Ricciardo en Paganín estaben, y va fé tan cas a micer Ricciardo com lay haguere fet a consevol atre forasté que en Paganín haguere vingut a casa seua. Lo que veén lo juez, que esperabe sé ressibit per nella en grandíssima festa, se va maravillá mol, y va escomensá a dis:
«potsé la melancolía y lo llarg doló que hay passat desde que la vach pédre me ha desfigurat tan que no me reconeix».

Pel que li va di:

- Siñora, car me costará habét portat a peixcá, perque un doló paregut no vach sentí may com lo que hay tingut desde que te vach pédre, y tú no pareixes reconéixem, pos tan fura me dirigixes la paraula. ¿No veus que soc lo teu micer Ricciardo, vingut aquí a pagáli lo que vullgue an este gentilhome, per a recuperát y portát en mí; y ell, la seua mersé, pel que yo vullga donáli te torne a mí?

La dona, giránse cap an ell, sonrién una miqueta, va di:

- Micer, ¿me u diéu a mí? Miréu que no me haigáu pres per un atra perque yo no men enrecordo de habétos vist may.
Va di micer Ricciardo:

- Mira lo que dius: míram be; fes memória y vorás que soc lo teu micer Ricciardo de Chínzica.

La Siñora va di:

- Micer, perdonéume: no me es honesto mirátos mol com tos imaginéu, pero tos hay mirat prou com per a sabé que may tos hay vist abáns. Se va imaginá micer Ricciardo que fée aixó de no volé confessá o reconéixeu per temó a Paganín pel que, después de un ratet, va demaná per mersé a Paganín que li dixare parlá en ella a una cámara. Paganín va di que sí a cambi de que no la besare contra la seua voluntat, y va maná a la dona que aniguere en ell a la alcoba y escoltare lo que vullguere díli, y li contestare com vullguere. Anánsen, pos, a la alcoba sols la Siñora y micer Ricciardo, en cuan se van assentá, va escomensá micer Ricciardo a di:
- ¡Ay!, Cor del meu cos, dolsa alma meua, esperansa meua, ¿no reconeixes al teu Ricciardo que te ame mes que an ell mateix? ¿cóm pot sé? ¿estic tan desfigurat? ¡Ay!, bonicos ulls meus, míram una mica.

La dona va escomensá a riure y sense dixál seguí, va di:

- Be sabéu que no soc tan desmemoriada que no sápiga que sou micer Ricciardo de Chínzica, lo meu home; pero mentres vach está en vos vau mostrá conéixem mol mal, perque si éreu sabio o u sou, com voléu que de vos se penso, tos va faltá lo coneiximén de vore que yo era jove y fresca y gallarda, y sabé lo que les dones joves demanen (encara que no u diguen per vergoña) ademés de vestí y minjá; y lo que féeu be u sabéu. Y si tos agradabe mes lo estudiá les leys que a una dona, no haguéreu tingut que péndre estat; encara que a mí me pareix que may vau sé juez sino pregoné de fires y festes, de dijú y de vigilies. Y tos dic que si tantes festes haguéreu fet guardá als llauradós que llauraben les vostres terres com féeu guardá al que teníe que entrecavá lo meu hortet, may haguéreu arreplegat un gra de blat. Me hay doblegat a qui Déu ha volgut, com piadós defensó de la meua juventut, en qui me quedo an esta alcoba, aon no se sap lo que són les festes, dic aquelles que vos, mes devoto de Déu que de serví a les dames, tantes ne selebrábeu; y may per esta porta van entrá dissaptes ni domenges ni vigilia ni cuatre témpores ni cuaresma, que es tan llarga, mes que de día y de nit se traballe y se carde la llana; y desde que una nit van tocá a maitines, be sé cóm va aná lo assunto mes de una vegada. Y, aixina, vull quedám en ell y traballá mentres siga jove, y les festes y les peregrinassións y fe dijú esperá a féles cuan siga agüela; y vos anéu en bona ventura tan pronte com pugáu y, sense mí, guardéu cuantes festes vullguéu.

Micer Ricciardo, sentín estes paraules, patíe un doló insoportable, y va di, cuan ella callabe:
- ¡Ay, dolsa alma meua!, ¿quines paraules són estes que me has dit? ¿no mires lo honor dels teus paréns y lo teu? ¿vols de ara en abán quedát aquí de barragana en éste, y en pecat mortal, en ves de a Pisa sé la meua dona? Éste, cuan lo haigues fartat, en gran reprobassió te fotrá al carré; yo te tindré sempre amor y sempre, encara que yo no u vullguera, siríes la ama de casa meua. ¿Tens que abandoná lo teu honor per este dessich desordenat y deshonesto, y a mí que te vull mes que a la meua vida? ¡Ay, esperansa meua!, no diguéu aixó, dignáutos vindre en mí: yo de ara en abán, ya que conec lo teu dessich, me esforsaré; pero, dols be meu, cambia de opinió y víne en mí, que no hay tingut cap cosa bona desde que me vau sé arrebatada.
Y la dona li va contestá:

- Pel meu honor no crec que dingú, ara que ya res pot fes, se preocupo mes que yo: ¡ojalá se hagueren preocupat los meus paréns cuan me van entregá a vos! Y si ells no u van fé pel meu, no vull yo féu ara pel de ells; y si ara estic en pecat mortero, alguna vegada estaré en pecat macero: no tos preocupéu mes per mí. Y tos dic mes, que aquí me pareix sé la dona de Paganín y a Pisa me pareixíe sé la vostra barragana, pensán que segóns les fasses de la lluna y les escuadres geométriques debíem vos y yo ajuntá los planetes, mentres que Paganín tota la nit me té en brassos y me aprete y me mossegue, ¡y cóm me cuide, que u digue Déu per mí!

Diéu encara que tos esforsaréu: ¿en qué?, ¿en empatá en tres basses y eixecála a palos? ¡Ya vech que tos hau fet un caballé de pro desde que no tos hay vist! Caminéu y esforséutos per viure: que me pareix que estéu a pensió, tan arguellat y prim me pareixéu. Y encara tos dic mes: que cuan éste me dixo, a lo que no me pareix disposat, no penso torná may en vos que, exprimíntos tot sansé no podríe fes en vos ni una escudella de salsa, perque en grandíssim mal meu y interés y rédits allí vach estáy una vegada; pel que a un atra part buscaré la meua manduca. Lo que tos dic es que no ñaurá festa ni vigilia aon penso quedám; y per naixó, tan pronte com puguéu, anéu en Déu, si no, cridaré que voléu forsám.

Micer Ricciardo, veénse en apuros y veén la seua locura de triá una dona jove están apátic y sén casi impotén, en doló y tristesa, va eixí de la alcoba y va di a Paganín moltes paraules que de res li van valé. Y sense habé conseguit res, dixada la dona, sen va entorná cap a Pisa, y se ni en va aná lo cap de tan doló. Cuan anabe per Pisa, a qui lo saludabe o li preguntabe algo, no contestabe res mes que:

- ¡Lo mal foro no vol festes!
Y después de no mol tems va estirá la garra. Se va enterá Paganín, y sabén
l´amor que la dona li teníe, la va desposá com a la seua legítima mullé, y sense may guardá festes ni vigilies o dichuná, van traballá mentres les cames los van aguantá y be que se van divertí.

Pel que, volgudes Siñores meues, me pareix que lo siñó Bernabó dispután en Ambruogiuolo vullguere apartá la cabra del monte.

Esta história va fé riure tan a tota la compañía que no ñabíe dingú a qui no li faigueren mal les barres (mandíbula); y de común consentimén totes les dones van di que Dioneo teníe raó y que Bernabó habíe sigut un animal. Pero después de acabá la história y les risses van callá, habén vist la Reina que la hora estabe ya mol abansada y que tots habíen novelat, y lo final del seu señorío habíe arribat, segóns lo orden escomensat, traénse la guirnalda del cap, damún del cap de Neifile la va ficá, dién en alegre gesto:
- Ya, volguda compaña, ara es teu lo gobern de este poblet - y va torná a assentás. Neifile se va ficá una mica roija en este honor ressibit, y la seua cara pareixíe una fresca rosa de abril o de mach tal com se amostre al clarejá lo día, en los ulls anheláns y chispejáns, una mica baixos, com una matutina o matinera estrella o estrel. Después de que lo cuchicheo dels concurréns se va pará y ella va recuperá lo ánimo, assentánse una mica mes alt del que acostumbrabe, va di:
- Ya que ara la vostra Reina soc, sense alluñám massa de la costum seguida per aquelles que abáns de mí u han sigut, tos faré manifest en poques paraules lo meu paréixe, y seguirém si u estiméu aixina. Com sabéu, demá es divendres y en son demá dissapte, díes que, per les minjades que se acostumbren a fé, són una mica engorrosos a la mayoría de la gen; sense di que, lo divendres, ya que an este día per la nostra vida Jesús va morí, va patí la passió, es digne de reverénsia; en honor de Déu, valdríe mes que en orassións en ves de en históries mos entretinguérem. Y lo dissapte es costum de les dones rentás lo cap y tráures tot lo pols, tota la brutíssia que pel traball de la semana se haigue agarrat; y tamé mols acostumbren a fé dijú en reverénsia a la Virgen Mare del Fill de Déu, y lo domenge, descansá de consevol traball. Com no podém estos díes seguí la vida que ham adoptat, crec que estaríe be que estos díes dixém les históries. Después, com haurém estat aquí cuatre díes, si volém evitá que arribo la gen nova, jusgo adecuat mudámos de aquí y anámon a un atre puesto. Allí, cuan estiguém reunits lo domenge después de dormí, com ham tingut avui mol tems per a raoná conversán, tindrém mes tems per a pensá, y sirá milló que se limito una mica la libertat de novelá y que se parlo de un dels mols cassos de la fortuna, hay pensat que sigue sobre qui alguna cosa mol dessichada haygue conseguit en industria o una pérdua recuperada.

Tot lo món va alabá lo dit y lo imaginat per la Reina, y aixina van quedá que se faríe. La Reina, después de aixó, fen cridá al seu senescal, li va di aón debíe ficá la taula per la tarde, y tot lo que después teníe que fé durán lo tems del seu señorío; y ficánse de peu, los va doná llisénsia per a fé lo que a cadaú mes li apetiguere. Van agarrá, pos, les Siñores y los homes lo camí de un jardinet, y allí, después de entretíndres una mica, vinguda la hora del sopá, en festa y en plaé van sená; y eixecánse de allí, segóns li va apetí a la Reina, portán Emilia la carola, esta cansó de Pampínea, que los demés corejaben, se va cantá:

¿Quí podríe cantá al meu puesto
que ting tot cuan ansío?
Víne, pos, Amor, raó de la meua ventura,
de la esperansa y de tota la alegría,
víne en mí a cantá
no de suspiros, penes y amargura,
que ara me es dols lo que va sé agonía,
mes que de este brillá
del foc, a les seues flames vull está
adoránte a tú com a Déu meu.
Tú dabán dels ulls me vas portá, Amor,
cuan en lo teu foc me vach sucarrá per primera vegada,
a un de tal talante
que en bellesa y ossadía, y en valor,
atre milló may se trobaríe,
ni datre paregut;
y tan me va inflamá que en este instán
felís te estic cantán, siñó meu.
Y este que es per a mí máxim plaé
y que me vol cuan yo lo vull
Amor, per la teua Mersé,
pel que an este món vull,
gosá de pas en un atre espero;
pos li guardo fe
que hasta al seu Reino, Déu, que aixó u veu,
confío que per la seua bondat mos portará.

Después de ésta, atres moltes se van cantá y se van ballá moltes danses y se van tocá diferentes músiques; pero jusgán la Reina que ere tems de anássen a descansá, en los cresols per dabán cadaú a la seua cámara sen van aná, y durán los dos díes siguiéns fen cas a lo que la Reina habíe dit, van esperá en dessich la arribada del domenge.


Acabe la segona jornada.

domingo, 27 de diciembre de 2020

JORNADA OCTAVA. NOVELA SÉPTIMA.

JORNADA OCTAVA. NOVELA SÉPTIMA.

Un escolá vol a una Siñora viuda, que, enamorada de un atre, una nit de ivern lo fa assentás damún de la neu esperánla, y ell, después, tot un día de mijáns de juliol la fa está despullada a una torre exposta a les mosques, als tabáns y al sol que bade les roques.

Mol sen habíen enrit les siñores del desgrassiat de Calandrino, y mes sen hagueren enrit encara, pero se van enfadá al vore que tamé li preníen los capóns los mateixos que li habíen furtat lo gorrino. La reina li va maná a Pampinea que contare la seua; y ella va escomensá aixina:
Caríssimes siñores, moltes vegades passe que les artimañes són vengades en atres artimañes. Natros mon ham enrit mol (en moltes historietes contades de les burles que han sigut fetes, de les que cap vengansa que se haigue pres se ha contat; pero yo enteng contátos lo que li va passá a una consiudadana nostra, que la seua burla, al sé burlada, casi va pagá en la mort; y escoltáu no tos dixará de sé útil perque aixina milló ton guardaréu de enfótreton dels atres y mostraréu bon juissi.
No han passat encara mols añs desde que va ñabé a Florencia una jove hermosa de cos y altanera de ánim y de linaje mol noble y en los bens de la fortuna convenienmen abundán, que se díe Elena. Esta, habénse quedat viuda may mes va volé casás, habénse enamorat de ella, a elecsió seua, un jove cortés y ben plantat. Olvidán datres preocupassións, en la ajuda de una criada seua de la que sen fiabe mol, moltes vegades en ell se donáen bona vida.
Va passá an este tems que un jove de nom Rinieri, home noble de la nostra siudat, habén estudiat mol tems a París no per a vendre después la seua siénsia a granel com fan mols, sino per a sabé la raó de les coses y los seus motius (lo que mol be li sente a un noble) va torná de París a Florencia. Allí, mol honrat tan per la seua noblesa com per la seua siénsia, vivíe com un siñó. Pero com passe moltes vegades que lo que mes entenimén de les coses profundes té, mes fássilmen se dixe enchampá per l´amor, aixó li va passá an este Rinieri. Habén anat ell un día a una festa, dabán dels seus ulls se li va ficá esta Elena, vestida de negre com van les nostres viudes, plena de tanta hermosura al seu juissi, y de tanta amabilidat com cap atra li habíe paregut vore; y va pensá que podríe dís felís lo qui puguere tíndrela despullada als seus brassos. Y una vegada y un atra miránla dissimuladamen, y sabén que les coses grans y pressioses no se poden conseguí sense traball, va dessidí ficá tot lo seu esfors y tota la seua solissitut en agradála, per a conseguí lo seu amor, y después pendre possesió de ella. La jove Siñora, que no teníe los ulls ficats al infern sino que, mol segura de ella y hasta mes de lo que ere, movén los ulls en arte mirabe al voltán y enseguida vee al que la mirabe, y acatánsen de les mirades de Rinieri, enriénsen per a sí mateixa, va di: - No hauré vingut avui aquí en vano, si no me equivoco, hay pessigat un pavo pel nas. Y escomensán a mirál alguna vegada en la coeta del ull, se les ingeniabe en demostráli que se ocupabe de ell, o pensán per atra part que cuan mes atraguere y prenguere en los seus encáns, la seua hermosura ere de mes alt preu. Lo sabut, dixán apart los pensaméns filosófics, va portá tot lo seu ánim cap an ella; y creén que li agradabe, preguntán quina ere la seua casa, va escomensá a passá per dabán de ella, excusán en diferentes raóns aquelles anades y vingudes. La Siñora, vanagloriánse de alló, fée vore que lo mirabe de bona gana, per lo que ell, trobán la manera, se va arrimá a la seua criada y li va descubrí lo seu amor, demanánli que en la seua Siñora obrare de tal manera que ell puguere obtíndre la seua grássia. La criada va prometre mol y lay va di a la seua Siñora, y ella, énriénsen mol va di:
- ¿Has vist aón ha vingut este a pédre lo servell que ha entrenat a París? Pos venga, donémli lo que va buscán. Li dirás, cuan te parlo un atra vegada, que yo lo vull mes an ell de lo que ell me vol a mí; pero que ting que guardá la meua honra per a portá lo cap ben alt; per naixó, si es tan sabut com diu, té que vóldrem mes.

¡Ay desgrassiada, desgrassiada! No sabíe ella, siñores meues, lo que es ficás a provocá als escolás. La criada, al trobál, va fé lo que la seua Siñora li habíe manat. Lo estudiós, contén, va passá a rogatives mes caluroses y a escriure cartes y a enviá regalos, y tot ere asseptat, pero en recompensa no veníen mes que vagues respostes; y de esta guisa lo va tindre mol tems donánli llargues. Al cap de un tems, habénli ella contat tot al seu amán y habénse ell enfadat en ella alguna vegada y sentit sels, per a féli vore que equivocadamen sospechabe de ella, solissitánla mol lo escolá, li va enviá a la seua criada, que li va di que ella no habíe tingut ocasió may de fé res que an ell li agradare, después de que lo habíe assegurat del seu amor, pero que, per a les festes de Nadal que se arrimaben, esperabe pugué está en ell; la nit siguién a la festa, si ell volíe, podíe acudí al seu pati, aon ella aniríe a buscál tan pronte com puguere.

Lo escolá, mes contén que un chiquet en sabates noves, a la hora ordenada sen va aná a casa de la Siñora, y portat per la criada a un pati, tancánlo a dins, allí va escomensá a esperá a la Siñora. La Siñora, habén aquella nit fet víndre al seu amán y habén sopat en ell, li va contá lo que volíe fé aquella nit, afegín: - Y podrás vore cuán y quin es l´amor que li ting y hay tingut an aquell del que has tingut sels.

Estes paraules les va escoltá lo amán en gran contén de ánim, dessichós de vore en obres lo que la Siñora en paraules li donabe a entendre. Lo día abáns habíe nevat mol, y tot estabe tapat de neu; lo escolá fee poc que estabe al pati cuan va escomensá a tremolá de fret, pero esperán calentás después, u soportabe en passiénsia.
La Siñora li va di al seu amán al cap de un rato:

- Anem a la alcoba y desde una finestra mirem lo que fa eixe de qui has tingut sels, y lo que li contestará a la criada, que la hay enviat a parlá en ell. Sen van aná, pos, cap a la habitassió y se van assomá a una finestreta, y veén sense sé vists, van escoltá a la criada parlá en lo escolá y di:

- Rinieri, la meua Siñora es la dona mes trista que may ha ñagut, perque esta nit ha vingut un dels seus germáns y ha estat mol rato parlán en ella, y después va voldre sopá en ella y encara no sen ha anat, pero crec que sen anirá pronte; y per naixó no ha pogut víndre ella encara, pero ya vindrá llugo; te demane que no te fastidio massa lo esperá.

Lo escolá, creén que ere verdat, va contestá:

- Dísli a la meua Siñora que no se preocupo de mí hasta que pugue víndre a buscám, pero que u faigue tan pronte com pugue.

La criada, tornán cap a dins, sen va aná a dormí.

La Siñora, entonses, li va di al seu amán:

- Be, ¿qué dius?, ¿creus que yo, si lo vullguera com tú te penses, lo dixaría allí baix carpidet?

Y dit aixó, en lo seu querido, que ya estabe mes contén, sen van aná cap al llit, y mol rato van está chalán, enriénsen del pobre escolá y enfoténsen dell. Lo escolá, donán voltes per lo pati, se movíe per a calentás y no teníe aón assentás ni aón amagás de la serena, y maleíe lo llarg entretenimén del germá de la Siñora, y tot lo que sentíe pensabe que ere una porta que la Siñora obríe, pero esperabe en vano.
Ésta, prop de la mija nit, están en lo seu amán, li va di:

- ¿Qué penses, alma meua, del nostre escolá? ¿Qué te pareix mes gran, la seua sabiduría o l´amor que yo li ting?, ¿fará lo fret que li estic fen passá eixísseli del pit lo que en les meues paraules li va entrá?

Lo querido va contestá:

- Cor meu, aixina com tú eres lo meu be y lo meu descáns y tota la meua esperansa, aixina soc yo les teues.

- Pos - díe la Siñora - bésam mil vegades per a vore si dius la verdat. Lo amán, abrassánla y apretán fort, no mil sino sen mil vegades la besabe. Después de un bon rato, va di la Siñora: - ¡Ah!, eixequémos y anem a vore si se ha apagat lo foc en lo que este amán meu cada día me escribíe que estabe ruén.

Y eixecánse, a la finestreta se van assomá, y mirán cap al pati van vore al escolá ballán una tarantela al so del castañolejá de dens, que per la gran gelada ere tan saltejada y rápida que may habíen vist cosa igual. Entonses va di la Siñora:

- ¿Qué dius, la meua dolsa esperansa?, ¿te pareix que sé fé ballá als hómens sense música de trompetes y cornamusses?

A lo que lo amán va contestá:

- Siñora meua, sí que ne saps.

Va di la Siñora:

- Vull que baixem hasta la porta, tú te estás callat y yo li parlaré y sentirem lo que diu, y pot sé que encara mos divertigam mes que de sol vórel.

Y obrín la alcoba en cuidadet van baixá a la porta. Allí, sense obríla, la Siñora en veu baixa, per la gatera, lo va cridá. Lo escolá, al sentís cridá, va alabá a Deu, creénse massa pronte que anabe a entrá a dins, y arrimánse a la gatera, va di:

- Aquí estic, Siñora; obríu per Deu, que me mórigo de fret. La Siñora va di:

- ¡Ah, sí, que ya sé que eres un geleres! y tamé que lo fret es mol gran perque ha caigut una mica de neu. Be sé yo que a París ne ñan de mol mes grans. No puc obrít encara perque este germá meu, que ahí per la nit va víndre a sopá en mí, no sen va encara; pero sen anirá pronte, y vindré en seguida a obrít. Acabo de separám dell en molta faena per a víndre a consolát y que la espera no te enfado.

Va di lo escolá: - ¡Ah, Siñora!, tos demano, per Deu, que me obrigáu, per a que puga está a dins abrigat, perque fa un ratet ha escomensat a caure la nevada mes espessa del món, y encara neve; y yo tos esperaré ahí tot lo que vullgáu.

Va di la Siñora: - ¡Ay, dols be meu, que no puc, que esta porta fa tan soroll cuan se obri que fássilmen la sentiríe mon germá si la obriguera!, pero vull aná a díli que sen vaigue per a que yo puga torná a obrít.
Va di lo escolá: - Pos anéuhi pronte, y tos rogo que faigáu ensendre una bona fogata per a que, en cuan entra, puga calentám, que hay agarrat tal geló que apenes me séntigo.
Va di la Siñora: - Assó no pot sé, si es verdat lo que me has escrit moltes vegades de que estás ensés per lo meu amor; pero estic segura de que ten enfots de mí. Ara ving; espéram y aguanta. Lo amán, que u sentíe tot, chaláe mol, y tornán al llit en ella, poc van dormí aquella nit, que casi tota la van passá en plaés y en burles al escolá.
Lo desgrassiat escolá, convertit en sigüeñaper lo fort castañolejá de dens que teníe, donánsen cuenta de que sen enfotíen de ell, moltes vegades va tratá de obrí la porta y va mirá a vore si per algún atre puesto podíe eixí; y no veén cóm, com un león engabiat maleíe lo mal tems, la maldat de la dona, la durassió de la nit y la seua propia simplesa; y mol cabrejat contra nella, l´amor que li teníe de repén se va cambiá en cruo y amarg odio, y pensáe moltes coses en les que vengás. Pero la nit, después de molta y llarga espera, va dixá pas al día y va escomensá a apareixe l´alba; la criada, avisada per la Siñora, baixán, va obrí lo pati, y mostrán sentí compassió dell li va di:
- ¡Malaventura tíndre lo que va víndre anit! Tota la nit te ha tingut velán y ha fet que te congelos: ¿pero saps?, préntu en calma, que lo que esta nit no ha pogut sé un atra vegada sirá. Lo escolá, com a sabio que sap que de res servixen les amenasses mes que per a armá al amenassat, va tancá al seu pit lo que la seua destemplada rabia tratabe de gitá fora o foragitá, y en veu tranquila, sense mostrás gens enfadat, va di:

- En verdat que hay passat la pijó nit que hay tingut may, pero be hay vist que de aixó la Siñora no ne té cap culpa, perque ella mateixa va baixá hasta la porta a excusás y a consolám; y com dius, lo que esta nit no ha sigut un atra nit sirá; encoméndam an ella y quédat en Deu.

Y del tot carpit, com va pugué sen va entorná a casa. Allí, cansat y mort de son, se va aviá al llit y se va despertá casi paralisat de brassos y cames; per lo que, envián a buscá un meche, li va contá lo fret que habíe passat, y ell va fé lo possible per a recuperáli la salut. Los meches, en grandíssimes y rápides cures lo van ajudá, poc tems después van pugué curáli los ñirvis y fé que se relajare; y si no haguere sigut jove y arribabe bon tems, mol haguere tingut que soportá; pero tornán a está sano y fresc, guardánse a dins lo seu odio, se mostrabe mol mes que may enamorat de la viuda.
Va passá después de sert tems, que la fortuna li va proporsioná la ocasió de satisfé lo seu dessich al escolá. Perque habénse enamorat de un atra dona lo amán de la viuda (sense tíndre cap considerassió al amor que ésta li teníe), ella en llágrimes y amargó se consumíe; pero la seua criada, que gran llástima teníe della, no trobán lo modo de apartála del doló per lo amán perdut, veén al escolá que de la manera acostumada passabe per lo barri, va tindre un pensamén, y va sé que se podríe obligá al amán de la seua Siñora a vóldrela com abáns fée en alguna operassió nigromántica y que en alló lo escolá habíe de sé un gran maestre; y lay va di a la Siñora. Ella, sense pensá en que, si lo escolá haguere sabut de nigrománsia la haguere fet aná en lo seu propi profit, va escoltá les paraules de la criada y en seguida li va di que li preguntare si volíe féu y en seguridat li prometiguere que, en recompensa, ella faríe tot lo que ell vullguere.
La criada va fé la embajada be y diligenmen, y sentínla lo escolá, tot contén va di:
- Alabat sigues, Deu meu; ha arribat lo momén en que en la teua ajuda podré castigá an eixa dona roína per la mala passada que me va fé en pago del gran amor que li tenía. Y li va di a la criada:

- Dirás a la meu Siñora que no patixgue per naixó, que si lo seu querido estiguere a la India lo faría yo víndre rápidamen a demanáli grássia de lo que contra lo seu gust haguere fet. Lo que té que fé lay diré an ella cuán y aón mes li vaigue be, y díslay aixina y confórtala de la meua part. La criada va doná la resposta y se quedá en vores los dos a Santa Lucía del Prado. Acudín allí la Siñora y lo escolá, y parlán ells dos sols, sense enrecordássen ella de que casi lo habíe portat an ell a la mort, li va contá ubertamen totes les seus coses y lo que dessichabe, y lay va rogá per la seua salvassió; y lo escolá li va di: - Siñora, es verdat que entre les demés coses que yo vach adependre a París conte la nigrománsia, y sé be de lo que es capás; pero com ofén mol a Deu, había jurat no ficála may en práctica ni per a mí ni per a datres. Pero es verdat que l´amor que tos ting es tan fort que no sé negám a res que vullgáu manám; y per naixó, encara que haiga de aná a la casa del diable, estic disposat a féu ya que u voléu. Pero tos hay de advertí de que es una cosa mes molesta de fé de lo que pensáu, y mes cuan una dona vol recuperá l´amor de un home o un home lo de una dona, perque aixó no pot féu mes que la mateixa persona a qui li interesse, y per a féu fa falta que qui u faigue sigue de ánim valén perque ña que féu de nit y a puestos solitaris y sense cap compañía, y estes coses no sé si estéu disposada a féles. A lo que la Siñora, mes enamorada que prudén, va contestá:

- Amor me espoleje de tal manera que no ña res que no faiguera per a recuperá an aquell que me ha abandonat; pero, si vols, dísme en qué ting que sé valenta. Lo escolá, que en mal pel teníe la coa marcada, va di: - Siñora, yo tindré que fé una imache de estañ en lo nom de aquell al que dessicháu recuperá, y cuan to la envía, cuan estigue la lluna menguán, tos hau de bañá en ella set vegades a un riu de aigüas clares y corréns, completamen despullada y sola a la hora del primé son, y después, están aixina despullada, teníu que pujá a un abre o a la punta de una casa deshabitada: y mirán cap a lo nort en la imache a la ma, set vegades diréu unes paraules que tos donaré escrites, y cuan les haigáu dit, vindrán cap a vos dos mossetes de les mes hermoses que may haigáu vist, y tos saludarán y tos preguntarán qué voléu que faiguen. An estes los hau de di be y plenamen los vostres dessichos; y guardáutos de di una cosa per un atra; y cuan u haigáu dit, elles sen anirán y vos podréu baixá al puesto aon haigáu dixat les vostres robes, vestítos y torná a casa. Y hau de tindre per sert que abáns de mija nit del día siguién lo vostre amán, plorán, vindrá a demanátos grássia y perdó; y sabéu que desde aquell momén no tos dixará may per cap atra. La Siñora, sentín estes coses y creénseles en completa fe, pareixénli que ya casi teníe en brassos al seu amán, ya mich contenta, va di: - No tos preocupéu, que estes coses aixina les faré; y per an aixó ting una terra cap a lo Valdarno de dal, que está bastán prop del riu, y com ya estam al juliol, sirá mol agradable bañás de nit. Y tamé men enrecordo que no mol lluñ del riu ña una torreta deshabitada a la que, per unes escales de fusta de castañé que ñan allí, pujen alguna vegada los pastós a un terrat, per a vore si descubrixen desde allí dal los seus animals perduts, un puestet mol solitari y a desmá al que yo pujaré, y allí espero fé lo que manéu. Lo escolá, que mol be coneixíe lo puesto de la Siñora y la torreta, contén de assegurás de la seua intensió, va di:

- Siñora, yo no hay estat may an eixes comarques, y per naixó no conec la terra ni la torreta; pero si es tal com diéu no pot ñabé res milló al món; y per naixó, cuan sigue oportú tos enviaré la imache y la orassió; pero mol tos rogo que, cuan haigáu satisfet lo vostre dessich y veigáu que tos hay servit be, que ton enrecordéu de cumplí la promesa que me hau fet. A lo que la Siñora li va contestá que u faríe sense falta; y despedínse de ell sen va entorná cap a casa. Lo escolá, alegre de que lo seu plan puguere portás a efecte, va fé una imache y va escriure un invento seu en ves de una orassió; y cuan li va pareixe la va enviá a la Siñora, y va maná díli que a la nit siguién sense mes tardá habíe de fé lo que li habíe dit; y después, en secreto, en un criat seu sen va aná a casa de un amic que vivíe mol prop de la torre, per a pugué fé lo seu proyecte.
La Siñora se va ficá en camí en la seua criada, y al arribá la nit, fen vore que sen anabe a dormí, va enviá a la criada al llit, y a la hora del primé son, eixín de casa en silensio, sen va aná cap a la torreta de la ribera del Arno, y mirán mol al seu voltán, no veén ni sentín a dingú, se va traure tota la roba y la va amagá a una malea, se va bañá en la imache set vegades y después, tota despullada, en la imache a la ma cap a la torreta que sen va aná. Lo escolá, que a la caiguda de la nit, en lo seu criat entre los saúcs y datres ábres prop de la torre se habíen amagat, habíe vist totes aquelles coses, pasán ella ben prop despullada, y veénla en la blancó del seu cos vénse la oscurina de la nit, y miránli les mamelles y datres parts del cos, y veénles hermoses y pensán cóm estaríen al cap de poc tems, va sentí una mica de llástima per nella; y per atra part, lo agulló de la carn lo va assaltá y va fé eixecás al que estabe acachat, y lo animabe a eixí del amagatall y aná cap an ella y fé lo seu gust; y va está a pun de sé vensut. Pero enrecordánsen de quí ere ell y quina va sé la ofensa ressibida, ensenénse pel odio, foragitán la compassió y la fam carnal, va mantindre firme lo seu propósit y la va dixá aná. La Siñora, puján a la torre y girada cap al nort, va escomensá a di les paraules que lo escolá li habíe escrit. Ell, después, va entrá a la torreta, silensiosamen y poc a poc va apartá la escala per la que se pujabe al terrat aon la Siñora estabe, y después va esperá a vore qué díe y fée ella.
La Siñora, set vegades dites les seues orassións, va escomensá a esperá a les dos mossetes y tan llarga va sé la espera que, sense contá en que sentíe molta mes fresca de la que haguere volgut, va vore apareixe la aurora; per lo que, trista de que no haguere passat lo que lo escolá li habíe dit, se va barruntá: «Temó ting de que éste haigue volgut donám una nit com la que yo li vach doná an ell; pero si per naixó me ha fet aixó mal ha sabut vengás perque no ha sigut ni la tersera part de llarga de lo que va sé la seua; sense contá en que lo fret va sé de un atra classe».

Y per a que lo día no la agarrare allí, va voldre baixá de la torreta, pero se va trobá en que la escala no estabe al seu puesto. Entonses, casi com si lo món fallare daball dels seus peus, se li va escapá tot lo valor; y, vensuda, va caure sobre la terra apissonada de la torre. Y cuan li van torná les forses, va escomensá a plorá y a queixás, y veén be que alló teníe que sé obra del escolá, va escomensá a arrepentís de habél ofengut, y después de habéssen fiat massa de aquell al que mereixcudamen habíe de tíndre per enemic: y en aixó va passá mol tems. Después, mirán si ñabíe alguna manera de baixá y no veénla, va torná a plorá y va tindre un amarg pensamén, diénse an ella mateixa:

«Oh, desgrassiada, ¿qué dirán tons germáns, los teus paréns y veíns y en general tots los florentíns cuan sápiguen que te han trobat despullada? La teua honestidat se vorá que ere falsa; y si an estes coses vullgueres trobá excuses mentiroses (que ne ñauríen), lo maleít escolá, que sap tots los teus assuntos, no te dixaré di mentires. ¡Ay, misserable, que a un tems haurás perdut al mal volgut jove y lo teu honor!»

Y después de aixó va sentí tanta doló que va está a pun de aventás desde la torre an terra; pero habén ya eixit lo sol y arrimánse ella un poc mes a una de les parts del muro, mirán a vore si algún pastoret per allí en lo seu ramat se atansabe al que puguere ella enviá a buscá la seua criada, va passá que lo escolá, habén dormit una mica a unes boches, al despertá la va vore, y ella an ell; y lo escolá va di: - bon día, Siñora, ¿han vingut ya les mossetes?
La Siñora, véenlo y escoltánlo, va torná a plorá fort y li va rogá que vinguere prop de la torre per a que ella puguere parláli. Lo escolá va sé en aixó mol cortés. La Siñora, tombánse de morros al terrat, sol assomabe lo cap al canto, y plorán li va di:
- Rinieri, si yo te vach fé passá una mala nit, pots está segú de habét vengat, perque encara que estem al juliol, están despullada y bañada me hay pensat que me congelaba esta nit; sense contá en que hay plorat tan lo engañ que te vach fé y la meua inossénsia en créuret que es maravilla que los ulls no me haiguen caigut de la cara. Y per naixó te rogo, no per amor a mí, a qui no tens que vóldre, sino per amor teu, que eres noble, que te contentos, en vengansa de la injuria que yo te vach fé, en lo que hasta este pun me has fet, y fes que me donon la roba y que puga baixá de aquí, y no vullgues tráurem lo que después, encara que vullgueres, no podríes tornám, es a di, la meua honra; que, si aquella nit te vach privá de está en mí, sempre que vullgues puc tornáten sen per una. Que aixó sigue prou, y com a home valerós ya te has pogut vengá y mu has fet vore; no vullgues probá les teues forses en les de una dona: cap glória es per a un águila habé vensut a un colom; aixina pos, per l'amor de Deu y per lo teu honor, tíngues compassió de mí.

Lo escolá, en lo ánim du, pensán en la injuria ressibida y veénla plorá y rogáli, sentíe plaé y al mateix tems cárrec de consiénsia. Va contestá:

- Doña Elena, si les meues plegaries, que en verdat no vach sabé bañá en llágrimes ni fé rogs melosos com tú saps fé los teus, me hagueren valgut, la nit que al teu pati ple de neu me moría de fret, si me hagueres resguardat una mica de la gelada, fássil me siríe ara escoltá los teus; pero si tan te ocupes ara del teu honor, y te es tan du lo está aixina despullada, eleva estes súpliques an aquell en lo que estáes despullada aquella nit que be recordes, sentín cóm yo caminaba pel teu pati castañolejánme les dens y poteján la neu, y féste ajudá per nell, féste per nell traure la roba, demánali an ell la escala per aon baixá, fica an ell lo cuidado del teu honor, aquell per lo que ara y atres mil vegades no has dudat en ficál en perill. ¿Cóm es que no lo crides per a que vingue a ajudát? ¿Y a quí li correspón mes que an ell? Eres seua: ¿y qué guardará o cuidará si no te guarde y te ajude a tú? Crídal, abatuda, y proba si l´amor que li tens y la teua sabiduría jun en la seua poden librat de la meua tontería; están en ell li vas preguntá qué li pareixíe mes gran, la meua simplesa o l´amor que li teníes. Y no me faigues ara cortessía de lo que no dessicho ni podríes negámu si u vullguera; guarda per al teu amán les teues nits, si es que ixes de aquí viva; són teues y seues: yo ne vach tindre prou en una y me baste habé sigut burlat una vegada. Y ara, fen aná la teua astússia al parlá, te les ingenies en alabám per a conquistá la meua benevolénsia y me crides noble y valén, y caviles per a que yo, com a magnánim, me abstinga de castigát la teua maldat; pero les teues paraules no me oscurixen ara los ulls del intelecto, com van fé abáns les teues desleals promeses; yo me coneixco, y sobre mí mateix no vach adependre tan mentres estaba a París de lo que tú me vas fé sabé en una nit de les teues. Pero presuposán que yo fora magnánim, no eres tú de aquelles en les que la magnanimidat tingue que mostrá los seus efectes: lo cástic en les fieres salvaches com eres tú té que sé la mort, mentres en los hómens té que bastá lo que tú has dit. Per lo que, encara que yo no siga cap esparvé, sabén que tú eres no colom sino escursó venenós, com a antic enemic, en tot lo odio y en tota la forsa te hay de perseguí; y aixó que te fach no pot dís vengansa sino mol milló cástic, perque la vengansa té que sobrepassá a la ofensa y aixó no arribe ni a igualála; per lo que, si yo vullguera vengám mirán en quín perill vas ficá la meua vida, no me bastaríe tráuret la vida ni atres sen iguals a la teua, perque sol mataría a una femella roína. ¿Y per qué dimonis, si traus la teua cara, a la que uns pocs añs espentolarán plenánla de arrugues, eres mes tú que consevol triste criada? ¡Y no va quedá per tú fé morí a un home valerós, com me has cridat poc antes, esta vida encara podrá en un día sé mes útil al món que sen mil iguals a la teua podrán mentres lo món duro! Adependrás ara en este doló que patixes qué es maltratá als hómens que tenen algún sentimén, y qué es maltratá als estudiosos, y te donará materia per a no caure may mes en tal locura, si ne ixes de esta. Pero si tens tan gran dessich de baixá, ¿per qué no te avíes de ahí dal? Y en un pun, en la ajuda de Deu, trencánte lo coll, ixirás del doló en lo que te pareix está y me donarás la alegría mes gran del món. No te diré res mes ara: tan vach pugué yo que hasta ahí te vach fé pujá; apáñateles ara per a baixá, tal com te vas enfotre de mí.

Mentres lo escolá díe aixó, la desgrassiada dona plorabe continuamen y lo tems passabe, puján mes alt lo sol. Pero cuan va vore que callabe, va di: - ¡Ah!, cruel, si tan dura te va sé aquella nit y te pareix lo meu pecat tan gran que no poden móuret a compassió ni la meua jove hermosura ni les amargues llágrimes ni los humils rogs, que te mogue al menos algo lo habém ressienmen confiat a tú y descubert tots los meus secretos, en los que hay donat lloc al teu dessich de pugué fém coneixedora de la meua culpa, com sigue que si no me haguera fiat yo de tú cap vía teníes per a pugué vengát, lo que mostres habé dessichat en tanta ardó. ¡Ah!, dixa la teu ira y perdónam ya: estic disposada, si me perdones y me dixes baixá de aquí, a abandoná del tot al desleal jove y tíndret a tú sol per amán y per siñó, per mol que aburrixques la meua bellesa, mostrán que es curta y poc valiosa: com la de les demés, digna es de estima, encara que sol fore perque la vanidat y lo joc y lo plaé són propis de la juventut dels hómens, y tú no eres vell. Y encara que cruelmen me estás tratán, no puc creure per naixó que vullgues vorem morí de mort tan deshonrosa com siríe aventám desde aquí dal com una desesperada dabán dels teus ulls, als que, si no eres entonses ya mentirós com u has sigut ara, tan los vach agradá. ¡Ah! Apiádat de mí, per Deu, lo sol escomense a calentá massa, y com la fresca de esta nit me va ofendre, aixina la calina escomense a molestám mol. A lo que lo escolá, que per divertís li donabe conversa, va contestá:
- Siñora, la teua confiansa no se ha ficat ara en les meues mans perque sentigueres amor per mí sino per a recuperá lo que habíes perdut, y per naixó sol mereix un mal mes gran; y mal creus que sol este camí me se oferíe per a la dessichada vengansa. Ne tenía datres mil, y mil trampes en fé vore que te volía te había parat daball dels peus, y poc tems ere pressís per a que per nessessidat (si aixó no haguere passat) hagueres caigut a una de elles y en mes doló y vergoña del que ara sens; y vach seguí este no per a donát cap ventaja, sino per a contentám mes pronte. Y si totes me hagueren fallat no me fallaríe la ploma, en la que tals y tantes coses haguera escrit de tú y de tal manera que, enteránte tú de elles (que ten enteraríes, segú), hauríes dessichat no habé naixcut mil vegades al día. La forsa de la pluma es mol mes gran de lo que creuen aquells que en lo seu coneiximén no la han experimentat. Juro dabán de Deu (y aixina ell me consedixque acabá esta vengansa com la hay escomensat) que hauría escrit de tú coses que no sol dabán de atres persones, sino tú mateixa te avergoñiríes, te hauríes tret los ulls per a no vóret mes; y per naixó, no li reprochos al mar habé creixcut a un riuet. En lo teu amor y en que sigues meua no ting, com ya te hay dit, cap interés; sé de quí has sigut, al que tan com lo odiaba abáns lo vull ara, pensán en lo que te ha fet. Vatres anéu enamorán y dessichán l´amor de los jóvens, perque los veéu en la carn un poc mes viva y en les barbes mes negres, y mol pinchos caminá, ballá y ajustá; estes coses les van tindre los que són de mes edat, y ademés saben ya lo que aquells tenen que adependre encara.
Y ademés de aixó, los jusguéu millós caballés y que fan jornades de mes milles que los hómens mes madús. Sértamen confesso yo que en mes forsa espolsen ells les pellisses; pero los de mes edat, com experimentats saben milló aón están les pusses, y en mol ha de triás abáns lo poc y gustós que lo mol desgustat; y lo trotá mol chafe y canse a consevol, encara que sigue jove, mentres lo caminá suavemen, encara que un poc mes tard faigue arribá an algúns a casa, per lo menos los conduíx en descáns. Vatres no ton acatéu, animals sense inteligénsia, cuán mal está amagat daball de aquella poca hermosura. No se contenten los joves en una sino que a cuantes veuen a tantes volen, de tantes los pareix sé dignes; per lo que lo seu amor no pot sé estable, y tú ara com a proba pots sé testigo de aixó. Y los pareix sé dignes de sé reverensiats y mimats per les dones y no tenen per mes glória que alabás de les que han gosat, fallo que ya ne ha portat a moltes daball dels flares, que no u conten. Y encara que digues tú que may van sabé los teus amors mes que la teua criada y yo, mal informada estás y mal penses. Al seu barri no se parle mes que de aixó, y al teu; pero la majoría de les vegades lo radé que escolte estes coses es aquell al que se referixen. Ells, ademés, tos roben, mentres que los de edat tos regalen. Tú, pos, que mal vas triá, has de sé de aquell al que te vas entregá, y a mí, al que vas maltratá, díxam sé de un atra, que hay trobat una dona de be, y tú no u eres, que milló me ha conegut de lo que tú vas fé. Y per a que del dessich dels meus ulls pugues emportát al atre món mes seguridat que la que pareix que te donen les meues paraules, avíat de ahí dal pronte, y la teua alma, com espero, ressibida als brassos del diable, podrá vore si los meus ulls de habét vist caure cap aball se turben o no. Pero com crec que en tan no voldrás alegrám, te dic que si lo sol escomense a cremát ten enrecordos del fret que me vas fé patí, y si lo mescles en esta calina, sense falta sentirás lo sol tibiet.

La desconsolada dona, veén que a pesá de tot a un fin cruel anáen a pará les paraules del escolá, va torná a plorá y va di:

- Mira, com res de lo meu te mou a piedat, que te mogue l´amor que li tens an eixa dona mes discreta que yo que dius que has trobat y de la que dius que eres volgut, y perdónam per lo seu amor y pórtam la roba per a que puga tapám, y fes que me baixon de aquí.
Lo escolá entonses va arrencá a riure, y veén que ya la hora de tersia habíe passat fée rato, va contestá: - Mira, ara no sé di que no, pos per tal dona me u has rogat: dísme aón están y yo aniré a per nelles y te faré baixá de ahí.

La dona, creénlo, se va consolá una mica y li va enseñá lo puesto aon habíe amagat la roba. Lo escolá, eixín de la torre, li va maná a son criat que no sen anare de allí, que se quedare prop y tan com puguere vigilare per a que dingú entrare hasta que ell no haguere tornat; y dit aixó, sen va aná a casa del seu amic y allí va diná en gran calma y después, cuan li va pareixe oportú, sen va aná a dormí la michdiada. La dona, a la terrassa de la torre, encara que estiguere algo consolada per una esperansa, mol dolorida se va eixecá y se va assentá apoyánse a la part del muro aon ñabíe una mica de sombra, y se va ficá a esperá acompañada de amargs pensaméns; y ara pensán ara plorán, y ara desesperán de la tornada del escolá en la roba, y saltán de un pensamén a un atre, com per lo doló estabe baldada y no habíe dormit la nit anterió, se va quedá adormida. Lo sol, que ere ruén, habén ya pujat al michdía, feríe de ple y a la descuberta la tendra y delicada blanca pell, y tamé lo seu cap, que estabe descubert, en tanta forsa que no sol li va sucarrá tot lo que se veíe de la carn, sino que li va fé llagues; y va sé tan grossa la cremada que encara que dormíe com un soc, la va fé despertás. Y sentín que se cremabe, movéense, li va pareixe que tota la pell sucarrada se li obríe y esclafíe, tal com veém que li passe a un pergamino cremat si algú estire de ell; y ademés de aixó, li fee tan mal lo cap que pareixíe que se li trencare, lo que no ere cap maravilla. Y lo terrat de la torre estabe bullín, ni en lo peu ni en atra cosa podíe apoyás; per lo que, sense estás quieta, de aquí cap allá anabe cambián de puesto plorán. Y ademés de aixó, com no corríe ni una mica de aire, ñabíen allí mosques y tabáns pa aburrí a una desmemoriada mula vella, y estos, embutínse per la carn nafrada y acribassada, tan fieramen la mossegaben que li pareixíe que la puncharen a un espeto, per lo que no parabe de moure les mans de un costat al atre, maleínse an ella y a la seua vida, al seu amán y al escolá. Y están aixina angustiada y espolejada y atravessada per la caló que badáe les roques, per lo sol, per les mosques cagadores, per los tabáns y tamé per la fam, pero mol mes per la sed, y per mil desagradables pensaméns, ficánse de peu, va mirá per a vore si veíe prop o sentíe an algú, completamen disposada a, passare lo que passare, cridála y demanáli ajuda. Pero tamé aixó li habíe tret la seua enemiga fortuna. Los llauradós sen habíen anat del campo per la calorina y ademés aquell día ningú habíe anat allí prop a treballá perque a les eres de les cases estaben trillán y batén; per lo que sol se sentíen les chicharres, y veíe lo Arno, que, despertánli encara mes lo dessich de les seues aigües, li aumentabe la sed. Veíe, tamé, a mols puestos bosquets, umbríes y cases, y dessichánles per igual, la angustiaben. ¿Qué direm mes de la desventurada viuda? Lo sol per damún y la griella del terrat per deball, y les mossegades de les mosques y los tabáns per los costats, de tal manera la habíen dixat que ella, que la nit passada en la seua blancura vensíe a les tiniebles, entonses, roija com lo fang, la argila, l´almagre y tota tacada de sang, li hauríe paregut a qui la haguere vist la cosa mes fea del món. Y están aixina, mes esperán la mort que atra cosa, sén ya passada la mitat de nona, lo escolá, eixecánse de dormí y enrecordánsen de la Siñora, per a vore lo que ere de ella sen va aná cap a la torreta, y al seu criat, que estabe encara en dijú, lo va enviá a minjá. Sentín la dona que arribabe, débil y angustiada per lo serio doló, se va assomá al muro y, assentánse, va escomensá a di plorán:

- Rinieri, be y fora de tota mida te has vengat, si yo te vach fé congelat de nit al meu pati, tú me has fet rostí de día damún de esta torre, y ademés de aixó, morím de fam y de sed; per lo que te rogo per lo únic Deu que pujos aquí, y ya que no puc suissidám, dónam tú la mort, que la dessicho mes que consevol atra cosa, perque tan gran es lo tormén que séntigo. Y si esta grássia no me la vols fé, al menos fésme portá una tassa de aigua, per a que puga bañám la boca, perque les meues llágrimes no son prou per a bañála.

Be va coneixe lo escolá en la veu la seua debilidat, y tamé va vore lo seu cos tot sucarrat al sol de juliol, y per naixó una mica de compassió va sentí per nella; pero, sin embargo, va contestá: - Dona roína, no te morirás a les meues mans, te morirás per les teues si ganes te entren; y tanta aigua ressibirás de mí per a aliviá la teua caló com foc yo vach tindre que fé per a escofám de tan fret. Y mol lamento que la enfermedat que me va portá a mí lo fret en la caldoreta del eixérrit fermentán va tindre que curás, mentres que la teua calorina se curará en la frescó de la perfumada aigua de roses; y mentres yo vach está a pun de pédre los nervis y la vida, tú, despellotada en esta calina, te quedarás tan hermosa com la serp cuan mude la vella pell.
- ¡Oh, pobreta de mí! - va di la dona -, esta hermosura conseguida de esta manera otorgue Deu a les persones que mal me volen; pero tú, mes cruel que consevol fiera, ¿cóm has pogut vore esgarrám de esta manera? ¿Qué debía esperá yo de tú ni de cap atre si en cruels tortures haguera matat a tots los teus paréns? Sértamen no sé quina crueldat mes gran podríe habés fet aná en un traidó que tota una siudat haguere passat a gaviñet, que la que tú has fet en mí al fém rostí al sol y sé mossegada y minjada per les mosques y tabáns; y ademés de aixó, no voldre donám una tassa de aigua, pos als assessinos condenats per los tribunals cuan van a la mort sels done de beure vi moltes vegades si ells u demanen. Ara be, ya que te vech firme en la teua crueldat y que lo meu patimén no te conmou, en passiénsia me prepararé a ressibí la mort per a que Deu tingue misericordia de la meua alma, al que li demano que en ulls de justíssia esta acsió teua contemplo.

Y dites estes paraules, se va arrossegá com va pugué hasta lo mich del terrat, desesperán de pugué escapás de tanta calina; y no sol una vegada sino mil, ademés de los atres dolós, se va pensá que se moríe de sed, plorán sempre fort y de la seua desgrássia dolénse. Pero cuan va arribá la posta de sol y pareixénli al escolá habé fet prou, fen arreplegá les robes de ella y embolicánles en la capa del criat, sen va aná a la casa de la dona y allí, desconsolada y triste y sense sabé qué fé va trobá a la seua criada assentada a la porta, y li va di: - Bona dona, ¿qué es de la teua Siñora?

A lo que la criada va contestá:

- Siñó, no u sé. Este matí me vach pensá que la trobaría al llit, aon ahí de nit me habíe pareixcut vórela anássen, pero no la hay trobat ni allí ni a cap puesto y no sé qué li haurá passat, per lo que vic en grandíssim doló; pero vos, siñó, ¿sabríeu dím algo de ella?
A lo que lo escolá va contestá:

- ¡Aixina te haguera tingut a tú jun en ella aon la hay tingut, per a habét castigat de la teua culpa com la hay castigat an ella de la seua! Pero seguramen no te escaparás sense que te paga les teues obres y que may mes ten burlos de cap home bo sense enrecordáten de mí. Y dit aixó, li va di al seu criat:

- Dónali esta roba y disli que vaigue a buscála si vol.

Lo criat va fé lo que li manabe; per lo que la dona, prenénles y reconeixénles, sentín lo que li habíen dit, molta temó va tindre de que la haguere matat, y ben just se va aguantá de quirdá; y ficánse a plorá, habénsen ya anat lo escolá, en la roba sen va aná corrén cap a la torreta. Habíe, per mala sort, aquell día, un llauradó de esta Siñora perdut dos marranos, y caminán buscánlos, poc después de que ixquere lo escolá va arribá an aquella torreta, y mirán per tot arreu a vore si veíe los seus gorrinos, va sentí los misserables plos de la desgrassiada dona; per lo que, puján allí com va pugué, va cridá:
- ¿Quí está plorán ahí dal?

La Siñora va coneixe la veu del seu llauradó, y cridánlo pel nom, va di: - ¡Ah, vésten a buscá a la meua criada y fes que ella vingue aquí dal a buscám!
Lo llauradó, coneixénla, va di:

- ¡Ay, Siñora!, ¿y quí tos va pujá ahí dal? La vostra criada ha estat tot lo día buscántos; ¿pero quí se habíe de pensá que estiguéreu ahí dal?

Y agarrán la escala, la va colocá aon solíe está, y la va assegurá lligán travessés de un costat al atre; y en estes, la criada va apareixe, y, entrán a la torre, no podén ya aguantá la veu, pegánse cops a les palmes de les mans, va escomensá a quirdá:
- ¡Ay, dolsa Siñora meua!, ¿aón estéu?

La Siñora, sentínla, tan fort com va pugué, va di:

- ¡Oh, germana meua, estic aquí dal! No ploros y pórtam pronte la roba. Cuan la criada la va sentí parlá, casi consolada del tot, va pujá per la escala reforsada per lo llauradó, y ajudada per nell, va arribá al terrat; y veén a la seua Siñora que no pareixíe una dona sino un sep de viña achicharrat per lo foc, tota vensuda, tota inerte, tombada despullada an terra, esgarrapánse la cara va escomensá a plorá damún della com si estiguere morta. Pero la Siñora li va demaná per Deu que callare y li ajudare a vestís; y habén sabut per ella que dingú sabíe aón habíe estat mes que los que li habíen portat la roba y lo llauradó que estabe allí, una mica consolada per naixó, los va rogá per Deu que may a dingú li digueren res de alló. Lo llauradó, después de mol charrá, portán a la Siñora en brassos, perque no podíe caminá, la va traure de la torre. La desgrassiada criada, que detrás se habíe quedat, baixán sense pará cuenta, se va retortigá un peu y va caure de la escala an terra, trencánse la cadera, y en lo mal que li fee, va escomensá a bramá tan fort com un león. Lo llauradó, dixán a la Siñora a un prat, va aná a vore qué li passabe a la criada, y trobánsela en la cadera chafada, la va portá al prat y la va dixá a la vora de la Siñora. Esta, veén que aixó se afegíe a les seues desgrássies, y habénse chafat la cadera aquella de la que esperabe sé ajudada mes que per dingú atre, mol triste va escomensá a plorá tan miserablemen que no sol lo llauradó no va pugué consolála sino que tamé ell va escomensá a plorá. Pero están ya baix lo sol, per a que aquí no los agarrare la nit, tal com va volé la desconsolada Siñora, va aná a casa seua y llamando a dos de sons germáns y a la dona, y tornán allí en un tauló, sobre aquella van colocá a la criada y a la Siñora y les van portá a casa; y reconfortada la Siñora en una mica de aigua fresca y en bones paraules, agarránla lo llauradó en brassos, la va portá a la seua alcoba. La dona del llauradó, habénli donat de minjá sopes de pa y despullánla después, la va ficá al llit, y van organisá les coses de manera que ella y la seua criada foren de nit portades a Florencia; y aixina se va fé. Allí, la Siñora, que gran acopio de embustes teníe, inventánse una fábula mol diferenta de lo que habíe passat, los u va fé creure a sons germáns, y a les seues cuñades y a totes les demés persones, que per art de los demonis aixó los habíe passat. Los meches van acudí rápidamen y no sense grandíssim doló y patimén de la Siñora, que tota la pell se va dixá moltes vegades apegada als sábanas, de una seria fiebre y de atres acsidéns la van curá, y tamé a la criada de la cadera trencada; per lo que la Siñora, olvidat ya lo seu amán, desde entonses se va guardá de fé burles y de vóldre a dingú mes; y lo escolá, sentín que a la criada se li habíe chafat la cama y pareixénli prou en esta vengansa, contén, va dixá les coses aixina. Aixó va sé lo que li va passá a la néssia jove per les seues burles, per creure que podíe divertís en un escolá com hauríe pogut féu en atres, no sabén que éstos (no dic tots pero sí la majoría) saben aón té la coa lo dimoni, y no me referixco al de Queretes. Y, per naixó, siñores, guardéutos de les burles, y espessialmén dels que estudien mol.