champouirau, chapurriau, chapurriat, chapurreau, la franja del meu cul, parlem chapurriau, escriure en chapurriau, ortografía chapurriau, gramática chapurriau, lo chapurriau de Aguaviva o Aiguaiva, origen del chapurriau, dicsionari chapurriau, yo parlo chapurriau; chapurriau de Beseit, Matarranya, Matarraña, Litera, Llitera, Mezquín, Mesquí, Caspe, Casp, Aragó, aragonés, Frederic Mistral, Loís Alibèrt, Ribagorça, Ribagorsa, Ribagorza, astí parlem chapurriau, occitan, ocsitá, òc, och, hoc
martes, 18 de septiembre de 2018
JORNADA PRIMERA. NOVELA TERSERA.
viernes, 26 de julio de 2024
1. 8. Humanidat y caridat de Pedro Saputo.
Capítul VIII.
Humanidat y liberalidat (caridat) de Pedro Saputo.
Fort es sempre lo bon ejemplo, y mes cuan ve de persones de autoridat o de mol favor al poble, o mol volgudes o de compañs. Pero cuan som chiquets tot u fem per imitassió perque mos falte lo auxilio de la reflexió y de la experiensia, y se vol fé tot lo que se veu, sen per atra part la nostra espessie natural y essensialmén imitadora. Lo perillós ejemple que Pedro Saputo donáe als sagals del poble puján als tellats y parets va sé caussa de algunes desgrassies, sense que les pugueren evitá en prevensions ni castics ni los pares mes selosos. Als chiquets en passá de cuatre o sing añs ningú los guarde, una vegá la han cavilat ya han fet una travessura o malesa, y ningú pot tampoc previndre ni adiviná los perills als que se exposen aon y com menos se pense.
Estáen un domenche per la tarde codoleján gossos a les eres uns cuans sagals, entre ells Pedro Saputo, y ñabíe una turba de sagales cantán y triscán a un atra era; cuan de repén se va pará tot aquell estrapalussi y se va vore escapá a les sagales cap al poble, no sentinse cap gos ni cap veu mes que los plos de una criada del hidalgo de la plassa (lo de la cantonera). Ella, desesperada y toquiñanse los pels, cridáe demanán auxilio. Van aná allá los sagals, y una filla del hidalgo de uns nau o deu añs de edat, mol traviessa o carnussa y arriesgada, s´habíe estossolat caén del tellat de una pallissa, y pegán en lo cap a unes pedres s´habíe quedat morta de la caiguda. En cuan van sentí 'está morta', van arrencá tots los sagals a corre dixán sol a Pedro en la criada que invocabe a tots los sans y virgens del sel, no tan pera que tornaren a la vida a la chiqueta, com pera que la liberaren de vore lo semblán rigurós y vengatiu dels seus amos.
Pedro va fé en la sagala lo que habíe vist fé atres vegades pera recuperá als que patíen algún desmayo, pos va vore que sol estáe estamordida, y poc a poc va aná tornán en sí. Escomensáe la pobra a queixás en tals crits, que la criada va pensá que teníe chafats tots los ossos del seu cos: y plorán y dessichanli la mort sen va aná cap a casa de sons pares (que eren del poble) y se va quedá ell sol en la chiqueta... No teníe asclats tots los ossos del seu cos, ni la mitat, pero sí un bras, aboñat y ubert lo cap, queixoses atres moltes parts. Lo compasiu Pedro la va aná tentán pera alsala, y al final en sumo tiento y suavidat la va agarrá y se la va emportá a casa seua entre molta gen que per curiosidat y llástima lo van seguí pels carrés. No estáen sons pares a casa, que habíen eixit a passejá per un atre camí; pero lo ven los va portá la notissia y al momén estáen al costat de sa filla y en ells lo facultatiu. Va ñabé mols ays y plos, va ñabé desmayos; al final a dures penes y crits pelats que partíen lo cor, va quedá curada, emparchada y apedassada, y se van assossegá tots pera plorá mes desahogadamén y informás de les sircunstansies de la desgrassia y del descuido de la criada a qui habíen encomanat a la chiqueta. En tot va fé Pedro lo milló que va pugué: y com lo hidalgo va vore que en mich de la relassió se li bañáen los ulls, va dixá ell corre libremen les seues llágrimes, y juntamén en la seua dona li va doná les grassies per aquell bon ofissi que habíe fet a sa filla, oferinli casa y favor, y roganli que no olvidare a la pobreta de Eulalia, que la vinguere a vore pera donali forses y consolals a tots. Pedro estáe tendre y se rentáe la sang que portáe a les mans y a la roba. La mateixa siñora de casa va di entre llágrimes, ¡ay sang de la meua filla!, ¡ay sang de la meua filla!, se va despedí cortés y afablemen perque ere ya tart, y sen va aná a casa de sa padrina aon sa mare habíe dit que vinguere.
Mentres la chiqueta Eulalia (que així se díe) va está al llit la visitabe tots los díes; pero cuan ya se eixecáe, cuan ya estáe mol adelantada la seua cura, que en poc tems va quedá perfectamen sana, fora de alguna dificultat (que tamé se va corregí después) al bras pera serts movimens, va pará de aná a vórela, perque les seues visites eren de sola humanidat y a part de cumplimén. Als tres o cuatre díes va enviá lo hidalgo a una criada a preguntá si teníe novedat, y sabén que no, va aná ell mateix a casa de Pedro Saputo, y com si tratare en un home de mes edat y de algún respecte li va torná a doná les grassies per lo que habíe fet en sa filla, y de part de ella, de la seua dona y de la seua li va rogá se serviguere honráls en la seua visita.
Y va afegí, tocán lo pun mes delicat, que si a sa mare li habíe fet a un atre tems una advertensia, creguere que va sé per dessich de vórel home de profit, ignorán entonses que u fore de tan. An esta satisfacsió y comedimén va contestá Pedro en un atra milló, dién al hidalgo, que lo que habíe fet en sa filla no mereixíe tantes grassies, y que ben pagat estáe en la honra que aquella humilde casa ressibíe habense ell dignat a vindre an ella. Van passá encara atres cumplimens entre ells; y pel matí en son demá va aná Pedro a visitá a Eulalia, continuán ya desde entonses; se habíe engendrat entre los dos una amistat tan íntima que en lo tems va sé un atra cosa, y ni ells ni dingú va pugué remediáu.
Pero lo que mes brilláe al chiquet Pedro Saputo ere la caridat. Tots los del poble u sabíen; y si al carré li demanáen algo los atres sagals ya se u habíen repartit tot; y a vegades sense demanáu. Als pobres los donáe cuan podíe ñabé, y hasta la roba que portáe si los veíe fets un acsiomo y fée fret. Ell mateix cuan va arribá a la edat de mes coneiximén va habé de corregí lo vissi de la seua solidaridat. Se va atreví una vegada sa mare a renegál; y ell en molta grassia li va contestá:
- Aixó es siñal de rics; lo fill de una rentadora no té que sé agarrat ni viure en l´alma arrugada. L´agarramén, siñora mare, no dixe vore la hermosura del sol ni la grandesa de la terra. Lo preto no coneix a Deu, ni Deu encara que vullgue li pot fé mersé, perque es incapás dels seus benefissis. Sense cante pera portá l´aigua, ¿a qué aniríe a la fon? ¿Sabéu mare, a quí penso yo que aburriríen los angels si pugueren despressiá an algú? Pos es als pussilánimes y als desconfiats. La rogo mol de veres que sigáu magnánima de cor, no estorbéu la generosidat del vol en que yo abarco lo món, y encara me pareix menut.
Original en castellá:
Capítulo VIII.
Humanidad y liberalidad de Pedro Saputo.
Fuerte es siempre el buen ejemplo, y más cuando viene de personas de autoridad o de mucho favor en el pueblo, o muy queridas o de compañeros. Pero en la niñez todo lo hacemos por imitación porque falta el auxilio de la reflexión y de la experiencia, y si se quiere hacer todo lo que se ve, siendo por otra parte nuestra especie natural y esencialmente imitadora. El peligroso ejemplo que Pedro Saputo daba a los muchachos del pueblo subiendo tejados y paredes fue causa de algunas desgracias, sin que las pudiesen evitar con prevenciones ni castigos aun los padres más celosos. A los niños en pasando de cuatro o cinco años nadie los guarda, porque a una vuelta de cabeza han concebido y hecho una travesura, y nadie puede tampoco precaver ni adivinar los peligros en que se ponen donde y como menos se piensa.
Estaban un domingo por la tarde tirando al canto en las eras unos cuantos muchachos, entre ellos Pedro Saputo, y había una turba de muchachas cantando y triscando en otra era; cuando de repente cesó todo aquel bullicio y se vio huir a las muchachas hacia el pueblo, no oyéndose más canto ni voz que los lamentos de una criada del hidalgo de la plaza (el de la reconvención a la madre de Pedro Saputo), la cual desesperada y mesándose los cabellos, daba grandes voces pidiendo auxilio. Fueron allá los muchachos, y una hija del hidalgo de unos nueve o diez años de edad, muy traviesa y arriscada, se había caído del tejado de un pajar, y dando de cabeza en unas piedras que había quedado muerta de la caída. Lo mismo fue oír de muerta, echaron a correr todos aquellos rapaces dejando solo a Pedro con la criada que invocaba a todos los santos y vírgenes del cielo, no tanto para que volviesen a la vida a la niña, como para que librasen de ver el semblante riguroso y vengativo de sus amos. Pedro hizo con la muchacha lo que había visto hacer otras veces para recordar a los que padecían algún desmayo, pues conoció que sólo estaba aturdida, y poco a poco fue volviendo en sí, comenzaba la pobre a quejarse con tales gritos, que la criada pensó que tenía rotos los huesos de su cuerpo: y llorando y deseándole la muerte se fue a casa de sus padres (que era del pueblo) y quedó él solo con la niña... No tenía rotos todos los huesos de su cuerpo, ni la mitad, pero sí un brazo, abollada y abierta la cabeza, quejosas otras muchas partes. El compasivo Pedro la fue tentando para levantarla, y al fin con sumo tiento y suavidad y formándole andas con las manos la tomó y llevó a su casa entre muchas gentes que por curiosidad y lástima le siguieron en las calles. No estaban los padres en casa, que habían salido a pasear por otro camino; pero el viento les llevó la noticia y al punto estuvieron al lado de su hija y con ellos el facultativo. Hubo muchos ayes y lloros, hubo desmayos; al fin a malas penas y vivos gritos que partían el corazón, quedó curada, emparchada y bizmada, y se sosegaron todos para llorar más desahogadamente e informarse de las circunstancias de la desgracia y del descuido de la criada a quien encomendaron la niña. A todo satisfizo Pedro lo mejor que pudo: y como el hidalgo viese que en medio de la relación se le arrasaban los ojos, dejó él correr libremente sus lágrimas, y juntamente con su esposa le dio gracias por aquel buen oficio que había hecho a su hija, ofreciéndole casa y favor, y rogándole que no olvidase a la pobrecilla de Eulalia, sino que la viniese a ver para dalle esfuerzo y consolallos a todos. Pedro, enternecido y lavándose de la sangre que había recibido en las manos y vestido, en cuyo oficio le sirvió la misma señora de casa diciendo con muchas lágrimas, ¡ay sangre de mi hija!, ¡ay sangre de mi hija!, se despidió cortés y afablemente porque era ya tarde, y se fue a casa de su madrina adonde su madre había dicho que viniese.
Mientras la niña Eulalia (que así se llamaba) estuvo en cama y de cuidado la visitaba todos los días; mas cuando ya se levantaba, cuando ya estuvo muy adelantada en su curación, que en poco tiempo quedó perfectamente sana, fuera de alguna dificultad (que también se corrigió después) en el brazo para ciertos movimientos, cesó de ir a verla, porque sus visitas eran de sola humanidad y en parte de cumplimiento. A los tres o cuatro días mandó el hidalgo una criada a preguntar si tenía novedad, y sabiendo que no, fue él mismo a casa de Pedro Saputo, y como si tratase con hombre de más edad y de algún respeto le dio de nuevo las gracias por lo que hiciera con su hija, y de parte de ella, de su esposa y suya le rogó se sirviese honrallos con su visita. Y añadió, tocando el punto más delicado, que si a su madre le habían hecho en otro tiempo una advertencia, creyese que fue por deseo de verle hombre de provecho, ignorándose entonces todavía que lo fuese de tanto. A esta satisfacción y comedimiento respondió Pedro con otro mejor, diciendo al hidalgo, que lo que hiciera con su hija no merecía tantas gracias, y que harto pagado estaba con la honra que aquella humilde casa recibía habiéndose él dignado de venir a ella. Pasaron aún otros cumplimientos entre ellos; y por la mañana al día siguiente fue Pedro a visitar a Eulalia, continuando ya siempre en adelante; de que se engendró entre los dos una amistad tan íntima que con el tiempo fue otra cosa, y ni ellos ni nadie pudo remediarlo.
Pero lo que más brillaba en el niño Pedro Saputo era la liberalidad. Regalábanle a porfía todos los del pueblo; y como en la calle le pidiesen algo otros muchachos ya se lo había repartido todo; y a veces sin pedírselo. A los pobres les daba cuanto podía haber, y aun la ropa de encima si los veía desarropados y hacía frío. Él mismo cuando llegó a edad de más conocimiento hubo de corregir el vicio de su dadivosidad, y con estudio y discreción ejercitar una virtud en que también cabe demasía y vicio verdadero. Atrevióse una vez su madre a reprendérselo; y él con mucha gracia le contestó: - Eso es señal de ricos; el hijo de una lavandera no debe ser escaso ni vivir con el alma arrugada. El encogimiento, señora madre, no deja ver la hermosura del sol ni la grandeza de la tierra. El encogido no conoce a Dios, ni Dios casi aunque quiera le puede hacer merced, porque es incapaz de sus beneficios. Sin vaso para llevar el agua, ¿a qué iría a la fuente? ¿Sabéis madre, a quién pienso yo que aborrecerían los ángeles si pudiesen aborrecer a alguno? Pues es a los pusilánimes y a los desconfiados. Ruégoos muy de veras que seáis magnánima de corazón, si no vais a acuitar mi vida, o a estorbar la generosidad del vuelo con que yo abarco el universo mundo, y aun me parece pequeño.
2. 8. Ix del convén.
Capítul VIII.
Ix del convén.
Se va corre la veu que sen anáe Geminita, y va ñabé una consternassió general a la comunidat. La coixa, o sigue la organista, va di, que después que la habíe escomensat a desburrá (¡una coixa desrucá a Pedro Saputo!) la fotíen fora del convén pera que aniguere a un atre a lluí la seua habilidat; afegín en lo seu desenfado natural que mes valdríe que se morigueren la mitat de les monges y hasta lo mateix pare confessó a que sen aniguere Geminita. Una agüela de nom sor Bonifacia, que habíe sigut mol viva y conserváe encara la valentía de la seua verda edat, se va presentá a la priora y li va di: ¿Qué feu, mare priora? ¿Cóm dixéu anassen, si es que no la fotéu fora, an ixa pressiosa sagala, cuan la tindríem que conservá com a una reliquia? Desde que está al convén han parat los odios y les riñes que abans ñabíe; perque veénla an ella a totes mo se amansabe lo pit y se templabe la saña. Be sabéu que sor Venancia y sor Tolomea mos teníen fartes y apenades en les seues batalles, y que fa pocs díes están al claustre nou se van enganchá (arrifá) de modo que se van fé fils los vels, y se van agarrá de les toques, y se les van arrencá, y van passá al que yo men dono vergoña de di; y presentanse allí de improvís ixa sagala, o ángel o lo que sigue, que anáe a les seues obligassions, y paranse a mirales com demananles lo pas passífic, se va aturá lo combat com per encán, y sense res mes que di en aquella grassia tan atractiva, en aquell to y veu que derretix les pedres:
¡Ay, siñores, que aixó no su creuríe la gen del siglo de persones tan virtuoses! Se van aplacá y separá, y ara ya se parlen si no com amigues al menos no com enemigues. Miréu per Deu que no fotegáu fora de casa an ixa sagala, perque feu cuenta que aventéu del convén la pau y la alegría.
Y díe be la mare Bonifacia, perque al menos este be sí que lay debíe la comunidat; tal ere l'enchís de les seues paraules, y hasta de la seua sola presensia. Així es que pera tot la buscaben. Geminita u ha dit; Geminita u ha fet; Geminita es; Geminita entre; Geminita ix; Geminita puje; Geminita baixe; Geminita va; Geminita ve.
Y en raó tot, y mes y mol mes que faigueren. Perque si se oferíe a retallá alguna pessa de roba, encara que foren uns cansonsillos de flare, portáe molta ventaja en fassilidat y perfecsió a la mateixa sor Mercedes, que ere la milló estisora de la comunidat; si cusíe, dixáe mols puns atrás a sor Ángeles, que ere tamé la milló agulla del convén; si bordáe, lo seu primor fée ajupís a totes; si vestíe alguna imache, alló ere encantás de vóreu; si contáe cuentos, pera cada un que se sabíen les mes sabudes, ne sabíe Geminita una dotsena.
Y ¡qué grassiosos!, pero al mateix tems mol dessens, com se supose, no com alguns de Lo Decamerón en chapurriau.
¡Cóm no habíen de sentí que sen anare! U sentíen mol, y no va ñabé monja ixos díes que no la abrassare, que no la besare, que no li suplicare, que no li apretare la má, si be diuen que moltes teníen tanta enveja com cariño.
A la coixa, que de un arrebato de espíritu y de una avinguda de amor li va doná un día una dotsena de besos, perque ere de genio fogós, no va tindre per convenién dili la causa per qué sen anáe pareixenli perillós descubrís perque ere malissiosa, y sobre tot fássil y resoluta. Ni creuríe tampoc la seua transformassió, al seu cas ñabíe que dili la verdat o inventá una historia mol calificada que se puguere admití y no portare a sospeches contra cap monja o contra les novissies.
Per fin va arribá lo día; res teníe ya que previndre a les dos sagales; y pera que no malpensaren la priora y sor Mercedes, no va voldre les raderes nits dormí al novissiat, sino a una segona cámara que se comunicabe en la de la priora, intermija en la de la amiga; pero passán tots los ratos libres del día en les seues caríssimes (estimades, encariñades) novissies; ratos als que vée lo ressel en que lo volíen tindre sempre al seu costat la una o l'atra de aquelles dos tendres amigues.
Va tocá un matí les sis lo rellonge del poble; y mentres la comunidat estáe al coro, va eixí vestit de dona y en un feix lo traje de home del bras, y van plorá al cap de uns minuts la seua aussensia totes les mares, espessialmén les dos que tan lo volíen y tan se regaláen en ell los radés quinse díes. Les simpletes novissies ploráen, pero se van consolá después en la esperansa de eixí a la libertat del siglo.
Va quedá viuda la comunidat; als claustres reinabe lo silensio; les parets se cubríen de dol; lo minjadó estáe desganat, y lo coro, picat y enfadat. Van tindre consell aquella nit les dos consabudes mares, van suspirá, van plorá, y van proposá de manali que tornare; pero ya ere tart; s'habíe allargat mol y no sabíen la direcsió que portáe. Van torná a suspirá, van torná a sentí la pena, y al seu cor passáe mol mes de lo que manifestaben, portanles lo sentimén casi a desesperás. Be mo se está, va di sor Mercedes; a la nostra má estáe; ¡y lo vam dixá anassen! ¿Quína nessessidat ñabíe mentres no passare algo mes? Consoleutos ara si podéu, moríu en esta tristesa. Va contestá an aixó la priora en un gran suspiro y dién:
Teniu raó, pero ya no ña remey. Y ere verdat, perque ell encara no habíe caminat dos mil passes cuan se va traure les faldes de dona y se va ficá lo traje, enfotensen per una part de la inossensia de aquelles monges, y sentín per l'atra la falta de repén de la seua acostumbrada veu y compañía, y del amor tan natural y dols de dos angelicals novissies.
Original en castellá:
Capítulo VIII.
Sale del convento.
Divulgóse la voz que se iba Geminita, y hubo una consternación general en la comunidad. La coja, o sea la organista, dijo, que después que la había comenzado a desasnar (¡una coja desasnar a Pedro Saputo!) la echaban del convento para que fuese a otro a lucir su habilidad; añadiendo con su desenfado natural que más valdría se muriesen la mitad de las monjas y aun el mismo padre confesor, que no se fuese Geminita. Una vieja llamada sor Bonifacia, que había sido muy viva y conservaba aún la valentía de su verde edad, se presentó a la priora y le dijo: ¿qué hacéis, madre priora? ¿Cómo dejáis ir, si es que no la echáis, a esa preciosa muchacha, cuando la deberíamos conservar como una reliquia? Desde que está en el convento han cesado los odios y las discordias que antes había; porque en viéndola a ella a todas se nos amansaba el pecho y se templaba la saña. Bien sabéis que sor Venancia y sor Tolomea nos tenían afligidas con sus batallas, y que hace pocos días encontrándose en el claustro nuevo se arrifaron de modo que se hicieron pedazos los velos, y se asieron de las tocas, y se arrancaron, y pasaron a lo que yo me doy vergüenza de decir; y presentándose allí de improviso esa muchacha, o ángel o lo que sea, que iba a sus obligaciones, y parándose a mirallas como pidiéndoles el paso pacífico, cesó el combate como por encanto, y sin más que decilles con aquella su gracia tan atractiva, con aquel tono y voz que derrite las piedras. ¡Ay, señoras, que eso no lo creerían las gentes del siglo de personas tan virtuosas!, se aplacaron y separaron, y agora se hablan ya si no como amigas al menos como enemigas. Mirad por Dios que no echéis de casa a esa muchacha, porque haced cuenta que echáis del convento la paz y la alegría.
Y decía bien la madre Bonifacia, porque a lo menos este bien sí que se lo debía la comunidad; tal era el poder de sus palabras, y aun de su sola presencia. Así es que para todo la buscaban. Geminita lo ha dicho; Geminita lo ha hecho; Geminita es; Geminita entra; Geminita sale; Geminita sube; Geminita baja; Geminita va; Geminita viene. Y con razón todo, y más y mucho más que hicieran. Porque si se ofrecía cortar alguna prenda de ropa, aunque fuesen unos calzoncillos de fraile, llevaba mucha ventaja en facilidad y perfección a la misma sor Mercedes, que era la mejor tijera de la comunidad; si coser, dejaba muchos puntos atrás a sor Ángeles, que era también la mejor aguja del convento; si bordar, su primor hacía encoger a todas; si vestir alguna imagen, aquello era encantarse de verlo; si contar cuentos, para cada uno que sabían las más decidoras, sabía Geminita una docena. Y ¡qué graciosos!, pero al mismo tiempo muy decentes, como se supone. ¡Y no sentirían que se fuese!, lo sentían, y no hubo monja aquellos días que no la abrazase, que no la besase, que no le suplicase, que no le apretase la mano, si bien dicen que en muchas tanto era envidia como cariño.
A la coja, que un arrebato de espíritu y de una avenida de amor le dio un día una docena de besos, porque era de genio fogoso, no tuvo por conveniente decirla la causa por qué se iba pareciéndole peligroso descubrírsele porque era maliciosa, y sobre todo fácil y resoluta. Ni creyera tampoco en su transformación, en cuyo caso había que decirle la verdad o inventar una historia muy calificada que se pudiese admitir y no indujese sospechas contra ninguna monja o contra las novicias.
Por fin llegó el día; nada tenía ya que prevenir a las dos niñas; y para que no maliciasen la priora y sor Mercedes, no quiso las últimas noches dormir en el noviciado sino en una segunda celda que se comunicaba con la de la priora, intermedia con la de la amiga; pero pasando todos los ratos libres del día con sus carísimas novicias; ratos que le cercenaba mucho el recelo con que advirtió le querían tener siempre a su lado la una o la otra de aquellas dos tiernas amigas.
Dio una mañana las seis el reloj del pueblo; y mientras la comunidad estaba en el coro, salió vestido de mujer con su bulto del traje de hombre del brazo, llorando a breves minutos su ausencia todas las madres, especialmente las dos que tanto le querían y tanto se regalaron con él los últimos quince días, pues no fueron menos los que le detuvieron después de tener hecho el vestido. Las simplecillas novicias lloraban por de pronto, mas se consolaron luego con la esperanza de salir a la libertad del siglo. Quedó en fin viuda la comunidad; en los claustros reinaba el silencio; las paredes se cubrían de luto; el refectorio era desabrido, y el coro, molesto y enfadoso. Tuvieron consejo aquella noche las dos consabidas madres, suspiraron, lloraron, y propusieron si le mandarían volver; pero ya era tarde; habríase alongado mucho y no sabían la dirección que llevaba. Tornaron a suspirar, sintieron de nuevo la pena, y en su corazón pasaba mucho más de lo que manifestaban, llevándolas el sentimiento casi a desesperarse. Bien se nos está, dijo sor Mercedes; en nuestra mano estaba; ¡y lo dejamos ir! ¿Qué necesidad había mientras más no sucediese? Consolaos agora si podéis, morid en esta tristeza. Respondió a esto la priora con un gran suspiro y diciendo: Tenéis razón, pero ya no hay remedio. Y era verdad, porque él aún no había andado dos mil pasos cuando se quitó las faldas de mujer y se vistió su traje, riéndose por una parte de la inocencia de aquellas monjas, y sintiendo por otra la falta repentina de su acostumbrada voz y compañía, y del amor tan natural y dulce de dos angelicales novicias.
miércoles, 25 de noviembre de 2020
JORNADA SÉPTIMA. NOVELA NOVENA.
JORNADA SÉPTIMA. NOVELA NOVENA.
Lidia, dona de Nicostrato, vol a Pirro. Este, per a pugué créurela, li demane tres coses y ella les fa totes, y ademés de aixó, en presénsia de Nicostrato se revolque en Pirro, y a Nicostrato li fa creure que no es verdat lo que ha vist.
Tan los habíe agradat la história de Neifile que no podíen dixá de enríuressen ni de parlá de ella, y encara que lo rey moltes vegades los haguere ordenat silénsio. Habénli manat a Pánfilo que contare la seua, después de que callare la juventut, aixina va escomensá:
No crec yo, reverendes siñores, que ñague res, per serio y perillós que sigue, que no se atrevixque a féu qui en ardó vol. Aixó, encara que haigue sigut probat en moltes históries, yo probaré de contáton una, y escoltaréu com una Siñora va tindre mol mes favorable la fortuna que sensato lo coneiximén. Y per naixó no aconsellaría a dingú que les patades de la que tos parlaré se arriesgo a seguí, perque no sempre la fortuna está disposada de un modo, ni tots los hómens del món se poden burlá tan fássilmen.
A Argos, siudat antiguíssima de Acaya, mol mes famosa per los seus antics reys que per la seua grandesa, va ñabé un home noble de nom Nicostrato, que ya prop de la vellea la fortuna li va doná per dona a una gran Siñora, mol hermosa y tirada cap abán, que se díe Lidia. Teníe este home, que ere noble y ric, mols criats, gossos y falcóns de cassa, y li enchisáe la cassera. Teníe entre los seus atres doméstics un jovenet cortés, adornat, mol majo de cos, y en ma dreta per a consevol cosa que haguere volgut fé, de nom Pirro, al que Nicostrato mes que a cap atre volíe, y mol se fiabe de ell. De éste, Lidia se va enamorá en molta passió, tanta que ni de día ni de nit podíe tíndre lo pensamén a datra part mes que en ell; y de este amor, o Pirro no sen acatáe o igual no u volíe, aixina que no sen preocupabe gens. De aixó la Siñora portáe al ánimo un doló intolerable; del tot disposada a félay sabé, va quirdá a una camarera seua, de nom Lusca, de la que sen fiáe mol, y li va di assó: - Lusca, los benefissis que has ressibit de mí te han de fé obedienta y fiel, y per naixó has de tindre cuidado en lo que ara te diré, que cap persona u séntigue may, mes que aquell a qui yo te mana. Com veus, Lusca, yo soc una dona jove y fresca, y plena de totes les coses que consevol pot dessichá, y en ressumen, exepte de una cosa, no puc queixám; y ésta cosa es que los añs del meu home són massa si se comparen en los meus, aixina que de alló de lo que les dones joves mes disfruten vic poc contenta; y sin embargo, dessichánu com les atres, fa mol tems que vach dessidí no voldre (si la fortuna me ha sigut poc amiga al donám un home tan agüelo) sé yo enemiga de mí mateixa, y sabré trobá la manera de conseguí lo que vull. Hay pensat que esta falta la podría arreglá als brassos de Pirro, com que mes digne de aixó es que cap atre, y hay ficat en ell tan amor que may me trobo be, mes que cuan lo vech o penso en ell; si no me ajunto en ell pronte, sértamen crec que me moriré. Y per naixó, si la meua vida te es volguda, per lo michá que milló te paregue li significarás lo meu amor y tamé li rogarás de la meua part que vullgue víndre a mí cuan tú vaigues a buscál.
La camarera va di que u faríe de bona gana, y cuan li van pareixe lo tems y lloch oportuns, emportánse a Pirro apart, lo milló que va sabé, li va doná la embaixada de la seua Siñora. Sentín aixó, Pirro se va extrañá mol, perque no sen habíe acatat de res, y se li va ficá la mosca detrás de la orella, pensán que la Siñora vullguere probál, per lo que va contestá enseguida:
- Lusca, no me puc creure que estes paraules vinguen de la meua Siñora, y per naixó has de tindre cuidadet en lo que dius; si vingueren de ella, no crec que siguere en ánim de cumplíles, pero si les diguere en serio, lo meu siñó me honre mes de lo que me mereixco, no li faría esta traissió, per la meua vida, y tú cúidaten de no parlám de estes coses. Lusca, sense assustás per les seues dures paraules, li va di:
- Pirro, de éstes y de consevol atra cosa que la Siñora me mano te parlaré tantes vegades com ella meu encomano, te agrado o te molesto. Y enfadada, en les paraules de Pirro sen va entorná cap a la Siñora, la que, al sentíles va dessichá morís; y después de algúns díes va torná a parláli a la camarera:
- Lusca, saps que a la primera destralada no cau la carrasca; per lo que me pareix que has de torná an aquell que tan leal li vol sé al seu Siñó, en perjuissi meu, y cuan trobos lo tems convinén, amóstrali lo meu ardó y fésu com pugues, pero que la cosa tingue efecte, perque si no se pot conseguí, yo me moriré y ell se creuríe que habíe sigut per probál; y de lo que busquem, que es lo seu amor, se seguiríe lo odio. La camarera va consolá a la Siñora y, buscán a Pirro, lo va trobá alegre y ben disposat, y aixina li va di: - Pirro, yo te vach mostrá fa pocs díes en quín gran foc la teua Siñora y meua está per l´amor que te té, y ara un atra vegada te u hay de repetí, que si tú continúes tan du com lo atre día, ella viurá poc tems; per lo que te rogo que vullgues consolála en lo seu dessich; y si te emperres en dí que no, encara que yo te tenía per sabut, te tindré per un saboc.
¿Quína glória mes gran que una Siñora com ella, tan guapa, tan noble, tan rica, te vullgue sobre totes les coses? Ademés de aixó, ¡cuán obligat te has de sentí a la fortuna, pensán que te ha ficat dabán tal oportunidat, mol apropiada per a la teua juventut, y encara refugi per a les teues nessessidats! ¿A quí coneixes paregut a tú que estigue milló del que tú podríes está, si u penses be? ¿Quín atre trobarás que tingue armes, caballs, robes y dinés, y pugue está com tú estarás, si vols consedíli lo teu amor? Obri, pos, lo pensamén a les meues paraules, y recorda que sol una vegada te passará, que la fortuna vingue a trobát en cara alegre y en los brassos uberts. Si ara no la saps ressibí, al trobát después pobre y pidolán, de tú mateix y no de ella te haurás de queixá. Y ademés de aixó, no se té que tindre la mateixa lealtat entre los criats y los Siñós que entre amics y paréns; tal los tenen que tratá los del servissi com an ells los traten. ¿Esperes tú, si tingueres una dona guapa, o mare, o filla, o germana, que li agradare a Nicostrato, que ell entropessaríe en la lealtat que tú vols guardáli en la seua dona? Tonto eres si tu creus; pots está segú que si rogán y festeján no u conseguire, faríe aná la forsa. Tratem, pos, an ells y a les seues coses com ells mos traten a natros y a les nostres; agarra ara lo benefissi de la fortuna, no la apartos; ix a trobála al camí, y ressibixla cuan ve, que per sert, si no u fas, ademés de la mort que sense cap duda se seguirá de la teua Siñora, tú te arrepentirás tantes vegades que voldrás seguíla.
Pirro, que moltes vegades habíe estat donánli voltes a les paraules que Lusca li habíe dit, habíe dessidit que, si ella tornáe an ell un atra vegada, li donaríe un atra resposta, y del tot se plegaríe a complaure a la Siñora, si puguere assegurás de que no lo estáe ficán a proba; y per naixó va contestá: - Mira, Lusca, totes les coses que me dius sé que són verdat; pero yo tamé sé que lo meu siñó es mol sabut y espabilat, y com fique a la meua ma tots los seus assuntos, mol me barrunto que Lidia, en lo seu consell y voluntat faigue aixó per a probám, y per naixó, si tres coses que yo li demana vol fé per a aclarímu, lo que me demano después u faré sense chistá. Y les tres coses que vull són éstes: primera, que en presénsia de Nicostrato ella mateixa mato al seu falcó mes cassadó; segona, que me envió una treneta de la barba de Nicostrato, y, tersera, un quixal de ell, de los mes sans.
Estes coses li van pareixe mol difíssils a Lusca y a la Siñora; pero Amor, que es bon consoladó y gran mestre de consells, la va fé dessidís a féu, y per la camarera li va enviá a dí que alló que li habíe demanat u faríe, y pronte; y ademés de aixó, encara que mol listo reputabe a Nicostrato, li va di que en presénsia seua se gitaríe en Pirro y que a Nicostrato li faríe creure que no ere verdat. Pirro, pos, se va quedá a la espera de lo que faríe la noble Siñora. Ella, al cap de uns pocs díes, cuan Nicostrato donáe un gran amorsá, com acostumabe a fé assobín, an algúns gentilhomens, y habén ya alsat los mantels, vestida de vellut verd y mol adornada, eixín de la seua cámara, an aquella sala aon estáen ells va acudí, y veénla Pirro y tots los demés, sen va aná cap a la percha aon estabe lo falcó, al que Nicostrato volíe tan, y soltánlo com si lo vullguere pendre a la ma, lo va agarrá y lo va empastrá contra lo muro, matánlo. Nicostrato va cridá: «¡Ay, dona! ¿Qué has fet?», no li va contestá res, sino que giránse cap als nobles hómens que en ell habíen minjat, los va di: - Siñós, tanta vengansa me pendría de un rey que me afrentare, com u hay fet de este falcó. Hau de sabé que este muixonot me ha pres tot lo tems que se té que dedicá a la dona, durán mol tems. Apenes apunte la aurora, ya está Nicostrato eixecat y pujat a caball, en lo seu falcó a la ma, y cabalgán per los plans veénlo volá; y yo, com veéu, sola y descontenta, al catre que me hay quedat; per naixó moltes vegades hay tingut dessichos de fé lo que ara hay fet, y sol me reteníe lo tindre que féu dabán de hómens que justos jutges siguen de la meua querella, com crec que u siréu vatros. Los nobles Siñós que la escoltáen, sen enríen tots de les seues paraules, y giráen lo coll cap a Nicostrato, que estabe enfadat, y li van escomensá a di: - ¡Ah, qué be ha fet la Siñora al vengá la seu afrenta en la mort del falcó! Y en datres bromes sobre tal materia, habén ya la Siñora tornat a la seu cámara, en rissa van convertí lo cabreo de Nicostrato.
Pirro, vist aixó, se va di a sí mateix:
«Soberbio escomensamén ha donat la Siñora a los meus felisos amors: ¡Deu faigue que persevero!». Matat, pos, per Lidia lo falcó, no van passá mols díes cuan, están ella a la seua alcoba juns en Nicostrato, ell fénli cusigañes y caríssies, van escomensá a tontejá, y ell, jugán chugán, estiránla del pel, li va doná ocasió de ficá en efecte la segona cosa demanada per Pirro; y agarránlo de la barba, y rién, tan fort va estirá que li va arrencá una bona mota de pel, de lo que queixánse Nicostrato, ella va di:
- ¿Per qué tens que ficá esta cara per tráuret uns sis pelets de la barba? ¡Ara saps lo que sentía yo cuan me estirabes fa poquet dels pels!
Y aixina continuán de una paraula en atra lo joguet, la dona se va guardá los pels de la barba que li habíe arrencat, y lo mateix día los va enviá al seu amán. La tersera cosa li va fé cavilá mes a la Siñora, pero tamé (com ere espabilada y amor la fée espabilá mes) va trobá lo modo de cumplíu. Nicostrato teníe dos sagalets confiats per son pare per a que an aquella casa adeprengueren bones maneres. Estos, cuan Nicostrato minjáe, la un li talláe o trincháe y li servíe lo plat, y lo atre li escansiáe y donabe de beure. Fen cridá als dos, los va doná a entendre que los fée pudó lo aliento o alé, y los va enseñá que, cuan servigueren a Nicostrato, tiraren lo cap cap a atrás tan com pugueren, y no li digueren aixó may a dingú.
Los jovenets, creénsu, van escomensá a seguí aquelles maneres que la Siñora los habíe enseñat; ella una vegada li va preguntá a Nicostrato:
- ¿Ten has donat cuenta de lo que fan estos sagals cuan te servixen?
Va di Nicostrato: - Claro que sí, pero no hay volgut preguntá per qué u fan.
La Siñora li va di:
- No cal que u preguntos, que yo te u diré. Te u hay amagat mol tems per a no disgustát, pero ara que men dono cuenta de que datres escomensen a acatássen, ya no ting que amagátu. Aixó te passe perque la boca te put, te fa pudó, y no sé quina sirá la raó, perque aixó no solíe passá; y ésta es una cosa mol desagradable, tenín que tratá tú en gentilhomens, y per naixó se ha de vore la manera de arregláu.
Va di entonses Nicostrato:
- ¿Qué podrá sé assó? ¿Tindré algún quixal querat?
A lo que Lidia va di:
- Potsé sí.
Y portánlo cap a una finestra li va fé obrí la boca com un rap o un sirulo - siluro de Mequinensa, y después de mirá be totes les pesses, de dal, de baix, de la dreta, de la esquerra, li va di:
- Oh, Nicostrato, ¿cóm pot sé que no ten haigues acatat? Ne tens una an esta part que, per lo que me pareix, no sol está querada, mes be está tota podrida, y casi segú que si no se trau corromprá a les que están a la vora; per lo que te aconsellaría que te la arrancaren antes de que lo assunto vaigue mes abán.
Va di entonses Nicostrato:
- Ya que aixina te pareix, estic de acuerdo, que vaiguen a buscá a escape a un Maestrebarres que me la trague.
A lo que la Siñora va di: - No fará falta que per a naixó vingue cap maestre, me pareix que sense buscán cap yo mateixa te la arrencaré prou be. Y, per atra part, estos maestres són tan crueles al fé estos servissis que lo cor no me podríe patí de vóret a les mans de un extrañ; y per naixó voldría féu yo mateixa, que al menos, si te fa mol mal, yo te la soltaré incontinenti, cosa que lo destripaquixals no faríe.
Fénse, pos, portá los instruméns propis de tal faena y fen eixí de la cámara a tots menos a Lusca, se van tancá a dins y van fé gitás a Nicostrato damún de una taula. Ficánli les mordasses a la boca, y pessigán un quixal del señ, per mol fort que ell va cridá y plorá de doló, ben aguantat com estáe, la Siñora li va arrencá lo quixal. Amagánlo enseguida, y cambiánlo per un atre querat y podrit que Lidia teníe a la burchaca, an ell, casi mich mort, lay van amostrá, dién:
- Mira lo que has tingut a la boca tan tems.
Creénsu ell, encara que tan doló habíe aguantat, y encara mol se queixáe, sin embargo, después de vórel fora, li va pareixe está curat, y poc a poc se va aná reconfortán, menguán lo doló, y va eixí de la cámara.
La Siñora li va enviá al seu amán lo quixal per mich de Lusca. Este, ya segú del seu amor, se va oferí disposat a tot lo seu gust. La Siñora, dessichán assegurál mes y pareixénli cada hora mil antes de está en ell, volén cumplí lo que li habíe prometut, fen vore que estáe dolenta, están después de minjá Nicostrato visitánla, com sol estáe en ell Pirro, los va demaná, per a aliviás de les molesties, que la ajudaren a baixá hasta lo jardí. Per lo que aguantánla Nicostrato de un costat y Pirro del atre, la van arrimá al vergé, y a un planet al peu de una bona perera la van dixá. Allí, están assentats un ratet, va di la Siñora, que ya li habíe fet informá a Pirro de lo que teníe que fé: - ¡Pirro, ting gran dessich de minjám alguna de estes peres; puja a la part mes alta y avíamen unes cuantes de les mes maduretes!
Pirro, puján a la perera ágilmen, va escomensá a aviá peres cap aball, y mentres les tiráe, va di: - Ey, Siñó meu, ¿qué es assó que feu? ¿Y vosté, Siñora, cóm no teniu vergoña de féu están yo presén? ¿Se creuen que soc lo cèlio de Tortosa? Vosté estabe fa un momén mol dolenteta, ¿cóm se ha curat tan pronte per a fé estes coses? Per a fé aixó tenen moltes hermoses alcobes; ¿per qué no sen van an alguna de elles a fé estes gorrinades? Sirá mol milló que féu están yo dabán, o damún.
La Siñora, giránse cap al home, va di:
- ¿Qué diu este Pirro? ¿Alusine?
Va di entonses Pirro:
- No alusino, no, Siñora; ¿no se creuen lo que vech?
Nicostrato se extrañáe mol, y va di:
- Pirro, verdaderamen crec que ensomies truites.
A lo que Pirro va contestá:
- Siñó meu, yo no ensomio res, y vosté tampoc ensomie; vosté se meneje tan que si aixina se menejare esta perera, no ne quedaríe cap a dal, la solada siríe grossa.
Va di la Siñora entonses:
- ¿Qué pot sé aixó? ¿Podríe sé que li pareguere verdat lo que diu? Si yo estiguera sana, pujaría a la perera, a dal de tot, per a vore quínes maravilles són eixes que diu que veu.
Pero Pirro, a la punta de la perera, parlabe y continuabe lo discurs, aixina que Nicostrato li va di: - Baixa aquí.
Y ell va baixá; y li va di:
- ¿Pero qué dius que veus?
Va di Pirro:
- Crec que me teníu per sompo o alelat. Yo los veía als dos, vosté damún de la vostra dona, ya que ting que díu; y después, al aná baixán, los hay vist eixecás y ficás com ara están, assentats.
- De verdat - va di Nicostrato -, tens que está alusinán per lo que dius, no mos ham mogut gens desde que vas pujá a la perera, estáem tot lo rato com tú mos veus.
A lo que va di Pirro:
- ¿Per qué hauríem de discutí? Yo tos hay vist la un damún del atra.
Nicostrato se extrañáe mes a cada momén, tan que va di: - ¡Vull vore si eixa perera está encantada y si qui está ahí dal veu maravilles! Y se va empiná soca amún; y cuan ya estáe a dal de tot, la seua dona y Pirro van escomensá a refregás an terra.
Veén aixó Nicostrato, va escomensá a quirdá:
- ¡Ay, dona roína! ¿Qué estás fen? ¿Y tú, Pirro, de qui yo mes men fiaba? Y dién aixó va escomensá a baixá de la perera. La Siñora y Pirro díen: - Estem aquí assentadets.
Y al vórel baixá se van alsá y se van assentá de la mateixa guisa que ell los habíe dixat. Al arribá a baix Nicostrato y vórels aon los habíe dixat, va escomensá a insultáls.
Y Pirro li díe:
- Nicostrato, ara men dono cuenta de que, com vos díeu antes, vach vore coses engañoses mentres estaba damún de la perera; y u vech cla perque a vosté li ha passat lo mateix. Y que yo dic la verdat no tos u pot demostrá res mes que lo señ, y pensá per qué la vostra dona, que es honestíssima y mes prudén que cap, si vullguere engañátos, u faríe dabán dels vostres ulls. Res vull di de mí, que primé me dixaría fé a cuarts que pensá en assó, no ya féu en presénsia vostra. Per lo que la raó de estes visións han de vindre de la perera, perque res del món me haguere fet creure que vos no estáeu aquí baix refregántos en la vostra dona si no haguera sentit de vosté mateix que li ha paregut que yo u faia, que ni may u faría, ni u pensaría. La Siñora, que tota enfadada se habíe eixecat, va escomensá a di: - Mala ventura tingues si me tens per tan poc sensata que, si vullguera arribá an estes miseries que tú dius habé vist les faiguera dabán dels teus ulls. Pots está segú de aixó, si alguna vegada lo dessich me vinguere, no me vindríe aquí, sino que me voría capás de féu de amagatóns a una de les nostres alcobes, de guisa o manera que tú may ten enterares. Nicostrato, al que verdat li pareixíe lo que díen la un y l´atra, que dabán de ell no hagueren fet lo que habíe vist, dixán les paraules y los renecs sobre aquell assunto, va escomensá a raoná sobre lo extrañ del fet y del milacre de la vista que aixina cambiabe a qui pujáe a la perera. Pero la Siñora, que de la opinió que Nicostrato mostrabe habé tingut de ella estáe enfurruñada, va di: - Esta perera no ne fará datra, ni a mí ni a cap atra dona, de estes deshonres, si yo puc; y per naixó, Pirro, ves y busca una destral y en dos asclades tállala, y véngamos als dos, encara que mol milló siríe fótreli en lo cas de la estral al cap de Nicostrato, que sense cap considerassió tan pronte se ha dixat segá los ulls de la inteligénsia; que, encara que als dos que tens a la cara los pareguere lo que dius, per res habíes de creure lo que la teua men te presentáe. Pirro, a escape, va aná a buscá una destral y va tallá la perera a ran de soca, y cuan la Siñora la va vore an terra, li va di a Nicostrato: - Pos com ya vec abatut al enemic de la meua honestidat, la meua ira se ha acabat. Y a Nicostrato, que lay demanáe, benignamen lo va perdoná, manánli que no se li ocurriguere pensá may mes de aquella manera, que mes que an ella lo volíe. Aixina, lo pobret home cornut, juns en ella y en lo seu amán sen van torná cap a la casa, y allí, después, moltes vegades Pirro de Lidia y ella de ell, en mes calma van chalá tot lo que van vullgué.
Deu mos u dono a natros.
jueves, 14 de octubre de 2021
Medicina de Peccat, terça part
De la terça part de est libre,
qui es de satisfacció.
I.
DE UN DEU.
Al manament del rey major
Qui vòl esser tot sòl Senyor,
Ay a far satisfacció
Si d' éll vuyl atrobar perdó,
En tant que no haja altre Deu
E que vulla tot esser seu,
E tot ço que m' ha comanat
Li reta com sia honrat.
E de tot ço que l' ay fayt tòrt (24)
Que 'n haja contricció fòrt,
Ab suspirs, lágremes e plòrs,
Clamant mercé com peccadors
Qui de mants Deus s' es fayt sirvent
Amant mays que l' aur e parent;
Car aquel hom fá altre Deu
Qui ama mays que Deus lo seu.
Encare es mester que m' ajut
Al satisfer la gran virtut,
Car qui fal contra infinit
No li satisfá ab finit.
II.
DE COLRE FESTA.
En la setmana es un jorn (jornada, día)
En lo qual vòl Deus que sejorn (descansar; sajornar, sejornar; se+jorn)
Lo còrs del home qui 's viats
En los dias qui son passats, (como en castellano, los días; els dies)
E l' ánima que fòrt consir
En son peccat e penedir,
E que estia 'n sejornar
De suspirs, lágremes gitar,
E 'n membrar de Deu salvetat,
E pensar ço' l tenga honrat.
E car eu ay en tot falit,
Clam mercé al Sanct Esperit,
Que 'm dó tant gran contricció
Que 'n mova satisfacció (25),
Segons qu' eu n' auray poder;
E aquel dia tant coler,
Que no fal en lo mandament;
E que n' apòrt perdonament,
E que faça tot mon poder
Com lo faça amar e temer.
III.
NO PENRÁS LO NÒM DE DEU EN VÁ.
¡Ay, lás! tant dia ay jurat
Falsament a tòrt e peccat,
- "Si m' ajut Deus e no m' ajut" -
Jurant sa sanch, fetge e virtut,
Perque son desobedient
Estat a son gran mandament;
Perque prech ma contricció
Que ‘m faça satisfacció,
Firent ma boca ab ma má, (primera ma: mi : la meua, la meva; má : mano)
Dient que mays no jurará;
Lo qual hi met que jura a Deu (26),
Ni metrá en vá lo nòm seu,
Cridará donchs: - Mercé, Senyor,
Hajats d' est home peccador,
E siaus mí restituit
Per lo vostre Sanct Esperit,
Qui complex satisfacció,
Con hom vos demana perdó
De Jhesu-Christ, ni má ni peu
Ne jurant mays dirá: - "per Deu!" -
IV.
NO FARÁS FALS TESTIMONI.
Aquel fá fals testimoni (27),
Qui ab conseyl del demoni
Infama son amich leyal,
E son enemich atretal;
E car fá contra lo manament
De Deu, qui es adretament,
Será punit infernalment,
Si no fá restituiment;
E car eu só aquel malvat
Qui fals testimoni ay dat,
Vuyl ne far satisfacció,
En tant que tot aquels me dó,
Contra los quals ay molt errat,
E qu' en fassen lur volentat;
Encare qu' els demán perdó
E que ‘m desmenta p' el mentó,
Pregán Deu que a els ajut
Del dan qui per mí 'ls es vengut;
E si en res los vòl punir
Qu' a mí faça aquel mal sofrir.
V.
HONRARÁS TON PAYRE É TA MAYRE.
Deus es payre celestial,
E sa mayre a tuyt moral
Es mayre de gran pietats;
E car no ‘ls ay tenguts honrats
En mon còr, amant mays mon òr,
Mon caval, mon aur e austor, (austor: azor : tipo de halcón; falcó, cernícalo, esparver...)
Ay contra ‘l manament falit;
Perque 's tany qu' en sia punit
O ‘n faça satisfacció,
En tant que a els tot me dó;
A vos mon payre natural (28),
E la mia mayre atretal
Ay falit, car no 'ls ay honrats
Tant com dey, pus m' han engenrats,
Perqu' en fás satisfacció
En quant prech Deus que m' ho perdó,
E vuyl los mays que mí honrar
E a els servir me vuyl donar,
E fassen de mí com senyor
E sá eu vas a éls com servidor (29).
VI.
A vos, mon Deu, ay mi emblat,
E son me donat a peccat.
A vos ay emblat honrament,
E ay lo dat a mon parent.
E d' altres res ay embladas
A homens mantes vegadas.
Encare que mí ay emblat
En quant al demoni só dat (30),
E en tot aquest emblament
Ay trencat vostre manament;
Perque no ay altre conòrt
Mas que me 'n peneda molt fòrt,
E que reta ço qu' ay emblat
De mon poder, e pietat
Me reta a vos ab tal perdó,
Que venga a salvació;
E retaus de mon còr suspirs,
E de ma volentat desirs,
E de mos uyls lágremes, plòrs
E penedir de mos errors.
VII.
Aquel qui si matex té 'n mòrt (31)
En peccant fá a Deu gran tòrt;
Car de Deu es per creament,
Per ço que li faça honrament;
Lo qual no 's pòt far ab morir
En peccant, mas a bé vivir
En virtuts e en sanctetat,
Contra tot vici e peccat;
Fá a Deu d' aquel home tòrt;
E aquel tòrt es doblement,
Perque li 'n tayn doble turment;
E no 'n fá satisfacció,
Si no 'n requer doble perdó,
E que vença la mala mòrt
Ab contricció e conòrt,
E ‘n la merce del Creador,
Mayre de just e peccador,
La qual vivifica home mòrt
Quant de peccats se penet fòrt.
VIII.
Car Deus vòlch fós matrimoni,
Es contra él lo demoni,
Qui contra Deu fá son poder;
E car Deus contra él vòl fer
E mostrar que él es Senyor
De tuyt li just e 'l peccador,
Está contra lutxuria,
Qui 'l matrimoni desvia
De la fí perqu' es honestat;
Perque Deus ha manament dat
Contra lutxuria, e vòl
Qui aquela fá que 'n haja dòl,
E que lo prech que li perdó
Faentli satisfacció
De contricció e plorar,
Que sia angoxós e amar,
E que sia molt pascient
Si 'n fá d' él negun venjament;
Perqu' eu satisfás a mercé
Me castetat, penedentme.
IX.
NO COBEJARÁS LA MULLER DE TON VEHÍ. (codiciarás)
Caritat es venjança
Bona de bé comensança,
E muler es per ço dada (arriba muller, con ll)
Que sia d' Adam lyvada,
Posada en ordenament;
E per ço fá Deus manament
Que hom no sia cobeytòs (codicioso; codiciós)
Contra orde, car no es bós
Nulla res que contra orde 's fá;
E qui lo manament desfá,
Es contra Deu tròp erguylós,
E son cás es tant perillós,
Que si no demana perdó
E no fá satisfacció
Ab caritat e honestat,
En infern será soterrat,
Infern hon mays dolor no mòr,
Ni consciencia de còr;
La qual remòrt ab tal turment,
Qu' espina no es tant punyent.
X.
NO COBEJARÁS LOS BENS DE TON VEHÍ.
Deus ha vòlgut far mandament
Que possessions ni argent
No cobeeg de son vehí,
Per ço qu' él sia amich fí,
E qu' en Deu hage esperança
E ‘n homes sia amistança; (se encuentra homens, hòmens, y homes)
Mays eu n' ay Deus desobeit,
Perque m' en tench fòrt per faydit,
E fásne satisfacció (ne faig, ne fás, ne fach; en faig; y hago satisfacción de ello)
Ab caritat e ab perdó:
Ab caritat car vuyl amar
Mon prohisme, servir e honrar,
Qui es mon vehí en quant hom es
E en una especia ab mí m' es,
Ab perdó demanant perdó
A Deu ab tal contricció,
Qu' en hage en mon còr dolor
Qui dó suspirs e als uyls plòr,
E tot a caritat me rent
Que faça de mí son talent.
XI.
DE VEER.
Aquest veer que Deus m' ha dat
Ay mantes vets tòlt e emblat
A Deu, a mí e mon parent,
En quant n' ay fayt mant faliment;
Car li uyl say qui son forat
D' hon entra en lo còrs peccat,
Obrat ay ab éls en veent
Peccats, per lo concebiment
Del còr, desirant vanitat,
Per ço que los uyls han guardat;
E car ab los uyls ay mal fet,
Coven qu' els n' estian a dret,
A tal qu' éls ne ploren sovén,
E 'l còr ne sia peneden,
E que no vengo ‘n vanitat
Del món, e quant haurán plorat (mundo; mon sin tilde, mon payre: mi padre)
Ab dolor e contricció,
Será la satisfacció,
Ab qui ha fet mal a volentat (32)
E ab élls nuyl temps faça peccat.
XII.
DE OYR.
Oyr es per oyr parlar
De Deu, e 'ls seus nòms presentar
Al còr que los vuyla amar,
E la memoria membrar,
E entendre l' enteniment,
E que Deus haja honrament;
Mas eu ay mon oyr girat
A malvestat e a peccat,
E fás d' él satisfacció
A judici e a perdó,
E prengalo qui mays hi ha (33),
Car ço que ‘n farán me playrá;
E si es jutjat a turment,
Vuyl ne estar humil, pascient;
E si lo vòl pendre perdó,
Vuyl fer com sia ab él bò
En tot ço que per él auray; (hauré; habré : tendré)
E a perdó lo grayray (34), (grairé, agrairé; agradeceré)
Lausant Deu que lo ha creat (loant; loando)
E penedir m' ay de peccat.
XIII.
DE ODORAR.
Está odór per odorar, (olfato, olor; aulor, olor; oler; aulorar, olorar)
E odórs per lo còr alegrar (olores; aulors, olors)
E que lo vidal esperit
Ab odorar sia nodrit;
Car la odór que de fòrs vé,
Refresca lo còr e revé,
Vivificant dins l' esperit,
Si no es de subjet pudrit; (podrit : podrido)
Mays eu ay ab odorament
Fayt mant peccat e faliment;
Car quant odorava la flor, (ya que cuando olía la flor)
E degra lausar lo Senyor (deguera; y debiera o debiese loar al señor)
Qui ha donat plasent sentir
En odorar, per él grayr, (grair; agradecer; gratias)
Qui es peccat vil e pudent;
Perque fás satisfacció
Odorant, sotsmetent la raysó (sometiendo, so : sots : debajo : “metiendo debajo”)
E qu' el faça venjament,
E que ús d' él honestament. (y que use de él honestamente; ús, us : uso, costumbre)
XIV.
DE GUSTAR.
Gustar está per bò menjar
Ab qu' el còrs puscha sostentar; (sustentar)
E Deus ay posada sabor,
Per ço qu' el home s' enamor
A menjar causes de bò grat, (coses : cosas)
E que Deus ne sia lausat.
Mas eu lausava la sabor
E l' amava mays qu' el Senyor;
Perque n' ay fayt mortal peccat,
E per dejuni sadollat, (ayuno)
E ab viandes de sabor
No lo perdona lo Senyor;
Perqu' eu vuyl dejunar tan fòrt
Que lo còrs gran pena en pòrt,
Car aytal satisfacció
Aporta de Deu lo perdó,
Lo qual tramet Deus de bò grat
A hom qui ha dejunat, (a quien ha ayunado; hom : hombre)
No a aquel que umpl el carner, (umplir, omplir : plenar : llenar; adimplere ?)
Tant, que no n' hi pòt mes caber.
(encontramos mays y ahora mes, sin tilde;
también mes enfans : mis infantes, hijos, niños)
XV.
DE TOCAR.
En tocar a Deus dar plaer
Per ço que hom lo vuyla haver
Ordonadament per s' amor;
Mas eu ne só fayt peccador,
Car ab plaer desordonat (desordenat; desordenado)
Ay fayt mant jorn mortal peccat,
Car mays ay amat lo tocar
Qu' el Senyor que l' ha volgut dar;
E no' n trobaray ja perdó
Si no ‘n fás satisfacció
Ab tocar d' hon haja turment
Lo còrs que hac delicament,
Tant, qu' en senta calt e fredor, (calor)
El còr suspir e li uyl plòr;
E si fás aytal tocament,
Al còrs venrán de mantinent
De la gracia del Senyor,
Pietat, perdó e amor,
Qui farán satisfacció
De mon tocar, clamant perdó.
XVI.
DE AFFAR.
Affar es sen perque parlar
Significa ço que hom vòl far;
E es sen de nòu conegut,
E mays que altre ha virtut
En fer conexer lo Senyor
E en procurar sa honor;
Car él mostre ‘l concebiment
Qu' hom ha, e 'l cogitament,
E mòu la boca Deu lausant,
E als seus cent nòms nomenant,
Los quals escrivim en rimar,
E al Papa els volguem donar,
E molt altre bé vé d' affar
A hom que bé ve sáb usar.
Mas eu, las, ay ira mortal,
Car de Deu ay dit molt de mal,
E fásne satisfacció
Lausant Deu, parlant que ‘m perdó,
E lausant sa gran pietat, (y loando su gran piedad; sa : su; la seua; la seva)
E acusant mí de peccat.
XVII.
DE IMAGINACIÓ.
Está imaginació
Per pendre ço que en lo sen fó (lo seny, seyn; el juicio, el sentido)
Sentit per los sis sentiments (35), (sentido por los seis sentidos, sentimientos)
Per ço que sia membraments, (membrar : recordar; recuerdos, remembranza -s)
De ço que es en temps passat;
Car si no fós imaginat,
No fóra fayt remembrament,
Ni hom haguera moviment (tuviera; haguere, haguera : tinguere; tingués)
A certa obra ni a cert loch, (lugar; loc, lloc, lloch; locum, locus, locumtenentem, Belloch...)
E fora perdut tot lo joch, (y fuera perdido todo el juego; encontramos fóra, fora)
E' l delit que se 'n pòt haver. (deleite, no delito)
Mas eu, las, me dey fòrt doler, (las : caray y similares; me dec : me debo)
Car ma imaginació
Ay virada en falió
Contra Deu, perqu' en son irat
E ja no ‘n será perdonat
Si no 'n fás satisfacció,
Pregan lo Senyor que 'm perdó,
E que ‘m ajuden a pregar
Contricció e suspirar.
XVIII.
DE MEMORIA.
Memoria es per Deus membrar, (memoria, rememorar; memo)
E es ço qui fá retornar
A la volentat son amat,
Lo qual amá en temps passat (36), (al cual amó en tiempo pasado)
E la memoria lo té ((lo tiene)
En temps present com lo sové.
Creá Deus la memoria, (creó)
Per ço que él membrat sia
E que hom se guart de falir (y que el hombre se guarde de, evite, fallar)
En temps present e a venir. (en tiempo presente y venidero; sdevenidor)
Mas eu ay ab membrar errat
En temps present e en passat,
En mays membrar falsa amor
Que bòn amor de mon Senyor;
Perque me ‘n tench fòrt per faydit
E son fayt de mí enemich
De mon prohisme e del Senyor
Perqu' en suspir, en planch e 'n plòr,
E fásne satisfacció
Aytant com pusch, clamant perdó. (tanto como puedo, clamando, implorando perdón)
XIX.
DE ENTENIMENT.
Enteniment es lum qui pren
Aquela causa qu' hom enten:
E está lum esperital (espiritual)
Que vál molt mays qu' el corporal.
Aquest lum ha 'l Senyor creatz
A tots qu' en siam luminatz
Tot lo bé qu' ens ha volgut dar
E lo mal vullam esquivar; (y el mal queramos esquivar)
E vòl que ab él sia entes (y quiere que con él sea entendido, comprendido)
Lo bé que fá e ço que es.
Mas eu m' ho tench tot per peccat,
Car tantes vetz l' ay ignorat; (veces; vets, vegades, vegadas; voltes)
E qui es peccat ¿qué fará?
Ni lo Senyor ¿cóm m' entendrá? (37)
¿Es nuyl hom qui consel me dó (consell; consejo)
Cóm pogués atrobar perdó?
No say als mas en quant pusch dar
A Deus mon entendre e amar,
E pusch a él clamar perdó,
E haver gran contricció.
XX.
DE VOLENTAT.
Volentat es flama qu' encen
En còr d' hom enamoramen: (en corazón de hombre:enamoramiento; enamorament sin t)
E es flama espirital (y es llama espiritual)
Qui vál mays que tot corporal.
Ha Deus creada volentat,
Per ço que ab ella sia amat,
E ha la posada al còr,
E vòl que sia el seu tresòr. (y quiere que sea su tesoro)
Mas eu n' ay lo tresor pertit,
E ay lo de peccats complit;
Per qu' eu me 'n tench tant per errat,
Que si no m' en es ajudat,
De lo Senyor seray faydit,
E seray de mal esperit.
Recorreray, donchs, a perdo (recorreré, pues, a perdón)
E faray satisfacció
Al Senyor de ma volentat,
Qui lo dó a sa pietat
O a son judici leyal,
E pórt la mon suspir coral. (solemos leer pòrt, aquí pórt, diferente tilde)
XXI.
DE JUSTICIA.
Justicia es ço qui fá
Far bé a hom qui bé amá,
E mal a home qui ha tòrt;
E está una virtut fòrt,
Tant gran, que no 's lexa forçar,
Mas ab penedir e esperar
De Deus pietat e perdó,
Ab suspirar contricció.
Contra justicia ay errat
Mantes vetz ab mortal peccat,
E vuyl cobrar sa amistat.
Ab esperança, pietat,
Faentli satisfacció
D' humilitat, contricció,
De pasciencia, obeir,
De caritat e penedir;
E si no m' ho vòl pendre a grat,
Fará vas mi tòrt e peccat, (vers, envers; hará contra mí entuerto y pecado)
Car pus qu' en son volgut jutjar,
No ‘m pòt segons dret nuyl mal far.
XXII.
DE PRUDENCIA.
La virtut qu' es prudencia (en el poema rima con sia, el acento en la i)
Es ço qui fá que hom sia (sea; sigue, sigui)
Savi en pendr' el major bé,
E lo mal esquivar de se.
Contr' aytal virtut ay errat,
Lo qual errament es peccat.
Cové, donchs, ab ella gitar (conviene, pues, con ella expulsar, sacar, aviar, aventar, etc)
De mí ‘l peccat si ho pusch far:
Far no ho pusch si no 'm vé perdó
De Deus ab satisfacció:
Satisfacció no faray
Si no propòs nuyl temps may (si no propongo “nulo tiempo nunca”)
No faça vas Deus faliment,
Ni vas mí ni vas mon parent: (ni contra mí ni contra mi pariente; vas : vers : versus, VS)
Lo proposit no pusch haver
Si en mon còr no ‘n ay doler,
Tant, qu' en suspir, en planch, e 'n plòr
Em tenga fòrt per peccador: (em : me; las metátesis son frecuentes en textos antiguos)
Ni ‘l doler jámays no ‘m venrá, (jamás; jamays, en este caso con la tilde en la primera a)
Si Deus de mí mercé no ha. (si Dios de mí merced no tiene; castellano antiguo “ha”)
XXIII.
DE FORTITUDO.
Fortitudo es la virtut
Que té hom fòrt combatut
Ab tentació de mal far,
E per res no laxa errar,
Ans lo fá esser vençedor,
E esser fòrt combatedor.
Aytal virtut ay perduda
Mantz ayns, e si no 'm ajuda (38), (muchos años, y si no me ayuda; ayns, anys)
En perdrela estay perdut,
E com a home recrehut;
E hom vensut ¿qué porá far (podrá)
Si no s' ajuda ab plorar,
Ab suspirar, ab penedir,
E que vuyla molt Deus servir?
E tot aço no li val rè (y todo esto no le vale -de- nada)
Si de Deus no li ve merce; (mercé, la encontramos con y sin tilde; merced, gracia)
E si vé ¿ahon estará (y si viene, dónde estará?; encontramos hon, ahon, ahón, hón)
En home hon tant peccat há? (en hombre donde tanto pecado hay)
Noy say consell, mas que esper (no -hi, hic- sé consejo, mas espero)
Que 'n faça Deus a son plaer.
XXIV.
DE TEMPRANCA.
Temprança es virtut de bò grat
Per la qual está sanitat;
E dona mérits molt sovén,
E parla hom sabiamen
Quant ha menjat e no es ples, (ple; cuando ha comido y no está lleno, ahíto)
E pren aquel qui tròp ha mes
De viandes en son mentó,
Reprenentlo de son sermó;
Perque temprança mays qu' aur val
A fer bé e esquivar mal.
E car vas ela faydit só,
Vuy li far satisfacció
Ab dejunis e penedir,
Car vas ela ay volgut falir;
E vuyl estar en sa presó,
E molt pregar Deus que ‘m perdó,
E que temprança hem vuyla dar (y que templanza me quiera dar; hem, em, me)
Contra gola, qui fá menjar (gula; garganta, garganchó, cuello; coll; collum - gollum)
Tant, qu' hom n' es vil e descortes,
E n' es mal sá en tota res. (sano)
XXV.
DE FE.
Fe es virtut ab que entenen
Sobre si nostr' entendimen, (enteniment; entendimiento)
Creent de Deu sa unitat, (su)
Encarnació, trinitat,
Creador, recreació (39),
Passió, gloriació,
Devalá e resucitá, (bajó; devall : debajo; va baixar, baixá; devallá)
Pujá, e jutjarnos vendrá. (subió; pujar : subir, como en una puja, pujar; vindrá)
Aquesta fe está tresòr
De ver sperit en lo còr.
Qui ella pren ab caritat,
Ab entendre mortificat
Sobre sa natura e saber,
E qui no la fá mantener (mantindre, mantenir)
Per tot lo món, pus poder n' ha,
En gran judici n' estará.
Contra tal fe suy peccador,
Car no ay tractada sa honor,
E fásne satisfacció
En quant a honrar ela ‘m dó (40).
XXVI.
DE ESPERANÇA.
Esperança es la virtut
Qui alegra home cahút
En peccat, e membr' el perdó
De Deus ab gran contricció.
Aquesta virtut vá e vé
Ab pietat e ab mercé;
E vassen ab contricció (sen va, s' en va; se 'n va; se va)
E torna ab mercé e perdó; (torne; vuelve; tornar : volver; se pueden tornar las tuercas)
E pòtne tot hom haver (ne pòt, ne pot; y -ne- puede todo hombre, tener; “toto ome”)
Quant en volrá a son plaer,
Ab que li vuyla satisfar (satisfer; satisfacer, satis + facer, satis + fer; saciar de comida)
De suspirar e de plorar,
De penedir, mercé querir,
E que no propós mays falir.
Contra aytal virtut ay falit
Mant jorn, perque n' estay marrit;
Car faent mal la vulle haver,
Perque m' en cové satisfer
A Deus que li deman perdó,
E qu' hem sotsmeta a raysó. (y que me someta a razón)
XXVII.
DE CARITAT.
Virtut que fá comunitat
De propis bens es caritat,
E está font de bò amar
E sens mijá e contra avar (41) (encontramos mijá, mitjá; y sin medio y contra avaro)
Vestit de avaricia (esta cia rima con volria; volria : querría; voler, voldre : querer)
Qui mays aur que deu volria,
Perque avar no' s pòt satlar (saciar)
En nuyla res, ans ha estar
En fòch e ‘n la ira de Deu,
En que negú bé está seu, (nadie, ninguno; dingú; neguna : ninguna)
Enans es sotmes a tot mal, (sotsmés; sotmés; sometido, so, sot, sots, sotz : debajo)
Lo qual haurá eviternal.
¿Qué farás, donchs, tú, hom avar? (harás)
¿Porás te, donchs, ab Deu posar? (podrás)
Satisfé contra ton peccat (satisfacer; satisfer)
Pregant Deus que 't dó caritat (pidiendo a Dios que te dé caridad; 't : et : te)
Que es contra avaricia,
E es corda ab que hom lia (lía, ata; liga, lliga; lligar : atar; corda : cuerda)
Sa volentat a bon amor,
E a mercé del Salvador.
XXVIII.
DE CASTETAT.
Castetat es aquel habit
De que matrimoni es vestit,
E per ella es ordenat,
Contra la qual ay fòrt errat
Ab lutxuria malament,
Perque 'n estay trist e tement
De lo gran judici de Deu,
Car trahit ay lo castel seu,
Lo qual doná a castetat;
El qual a ela ay emblat
E a lutxuria l' ay dat,
Qui mantz jorns n' ha pressa postat.
Còrs ¿qué faray pus qu' eu no 't he
Car lutxuria tot te té? (ya que lujuria todo te tiene; te : te; té : tiene)
Porat ajudar castetat (te podrá ayudar castidad; porá 't : porat)
Si dó a Deus ma volentat,
E ella fá tos uyls plorar, (tus; los teus, els teus)
E al teu còr suspirs gitar,
E que deman per tú perdó,
E 't faça estar a talió.
XXIX.
DE HUMILITAT.
Humilitat es la virtut
Qui fá hom erguylós vençut,
E quant dexe 'n puja en sús (sus, sús, dessus, dessús : arriba; francés sùr le pont ...)
En caritat e en bò ús;
E lo contrari fá erguyl,
Perque deuen plorar mei uyl,
E mon còr deu haver dolor;
Car eu com malvat peccador
Ay desamat humilitat,
E ab erguyl fí amistat; (hice; vaig fer)
Perque en son d' alt tant baix cahút (porque -en- soy de alto tan bajo caído; soc; caigut)
Que no ay força ni virtut;
Car qui càu de l' alta amor
De Deu, no es crebant major.
¡Ah, las! ¿e com hi pujaray
Pus que 'n erguyl cahút som say?
Car ab erguyl hom en jus vá, (hacia abajo; contrario de sus, dessus, dessús; dejus, dejús)
E cell qu' el Senyor no amá,
Tot‘ hora càu, si lo perdó
No ha ab satisfacció.
XXX.
DE DILIGENCIA.
¡Ah Deus de diligencia!
¡E cóm es contra accidia! (pereza; perea; latín acidia)
Car ela la lessa e la pren
Quant home está diligen
En honrar lo molt alt Senyor;
E está tan bò vençedor
Qu' a son prohisme ha caritat (42)
E de son mal es despagat;
E jamays home accidiós
No será mays son companyós;
Car accidiós ha plaer
Quant veu altre hom dexaser,
E es irat si 'l veu honrat;
Perque eu me tench per enganat,
Car no som estat diligent
Con Deus haja gran honrament;
E som estat accidiós
Contra mon prohisme savaylós,
Mas don ma satisfacció (43)
De esperança e de perdó.
XXXI.
DE LEYALTAT.
¡Ah leyaltat! ¡e com sots vos (este sots : sou : sois; no es el sots : bajo, debajo)
Contra enveja, fayt virtuos!
Car aquel queus ha en poder,
Nuyla enveja vòl haver,
Ni nuyl home l' haja de vos,
Car qui 'us vòl no es envejós.
¡Ah leyaltat! tan mal mí vá (44),
Car tan pauch vos he amadá, (amada; quizás tilde para la rima con vá)
E d‘ enveje son tant amich, (se encuentran palabras con e y a final, enveja; envidia)
Que de vos son paubre e mendich; (que de vos soy pobre y mendigo; au-> o)
Perque, leyaltat, vos requir
Que me ‘n jutjets a tal punir (juzguéis; jutgeu, jutgéu, jusguéu, jusgueu, etc)
Qu' en haja gran afflicció, (se usaba a menudo la doble efe, ff; different, offici, etc.)
O ‘n fassa satisfacció
Del tòrt queus ay e del peccat,
Car d' enveje ay estat privat;
¡Ah, leyaltat! poray trobar (podré; poré)
Ab molts suspirs, ab molt plorar,
E ab vera contricció,
En Deu pietat e perdó.
XXXII.
DE PASCIENCIA.
¡Ah Deus de pasciencia! (paciencia; se escribirá muchos siglos con sc)
¡E cóm ha poder a ira! (45)
Car ira no ha nuyl poder
En home que la vòl haver,
E cell qui ira volrá sobrar
Ab vos lo covenrà parlar. (se encuentran pocas à en estos textos)
¡Ah pasciencia d' amor
De home just e peccador!
De mí qu' eus he pauch amada,
¿Volrietz esser privada, (voldríes, voldries, volríes, volries; querrías)
Sius fás gran satisfacció (si us faig; si os hago gran satisfacción)
En esperar de Deus perdó
Per vostra amor, e que turment
Mon còr en mant suspirament,
E mos uyls en sovén plorar,
E ma bòca en mercé clamar, (boca; se encuentra escrito con tilde ò, y sin tilde; bocha)
E mes oreyles en oyr (orelles; orejas; oyr : oír; escoltar : escuchar)
Quant de vos ausirán mal dir, (oirán; ausir : oyr)
E mes mans contraligar, (contralligar; ligar : lligar : atar, liar)
E mos peus vos per tot sercar? (cercar; buscar; recerca : investigación, búsqueda)

