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viernes, 26 de julio de 2024

1. 9. De cóm Pedro Saputo va pintá la capella de la Virgen de la Corona.

Capítul IX.

De cóm Pedro Saputo va pintá la capella de la Virgen de la Corona.

De cóm Pedro Saputo va pintá la capella de la Virgen de la Corona.

O u hay ensomiat o u hay vist; yo crec que es lo segón. ¡Y en quina ocasió y cóm u vach vore! Encara me bull la sang y me se ensén lo coraje de pensáu. ¡Cobart! Allí debía morí, allí debía acabá, que esta va sé la seua intensió o lo seu aturdimén. Pero me va salvá l'ángel antic de Pedro Saputo perque sabíe que passán lo tems había de tindre la inspirassió de escriure la seua vida. Agraíxco la seua protecsió, y cumplixco lo encárrec de la Providensia.  

Tenen los de Almudévar, a la part del poble que mire cap a Saragossa, un santuari y capella de la nostra Siñora de la Corona a un puch o eixecada aon a un atre tems estáe lo castell dels moros

Y com la habíen renovat de la seua dixadesa y ruines van volé tamé pintala, buscán pera la obra un pintó mol afamat de Huesca, Raimundo Artigas, home melancólic, estreñit de genio, coló de fel, sec de carn, llarc de coll y cla de barbes; éste va demaná tressentes libres jaqueses per lo seu traball en la condissió que ell ficaríe los colós y l'aigua llimpia.

un pintó mol afamat de Huesca, Raimundo Artigas, home melancólic, estreñit de genio, coló de fel, sec de carn, llarc de coll y cla de barbes

U va sabé lo chiquet Pedro Saputo y se va alegrá mol perque volíe sabé de pintura, faltanli entre atres coses vore la compossisió y mescla dels colós, ya que al dibuix habíe arribat al extrem de primor y fassilidat. Va aná al mestre Artigas y li va di que lo prenguere com aprendís y criat; y la primera vegada no va volé. Pedro va rogá, suplicá, y veénlo sempre du li va di una mica enfadat pero templadamén:

- Miréu, pos, siñó mestre Artigas, que vullguéu o no vullgáu yo hay de sé lo vostre discípul; y si no, lo vostre mestre. 

Lo va mirá entonses lo mestre Artigas, va menejá lo cap y va contestá: 

- Yo tos admitixgo, chiquet Pedro, perque me es impossible fé un atra cosa obliganme una forsa secreta que no sé lo que es; pero entén que sirás lo meu discípul mentres sápigues menos que yo y may lo meu mestre encara que arribos a pintá milló que Miguel Ángel, perque per an aixó han de passá mols añs y yo soc ya vell, que ting sixanta y nou añs, y an ixa hora que me buscon al món. 

Y tots se van admirá de que lo mestre Artigas li haguere contestat tan blanamen, perque ere de condissió mol aspra, de voluntat absoluta y de opinió forta y asserada.

Van escomensá, pos, a pintá; y lo primé que lo mestre li va enseñá va sé a moldre los colós; y Pedro li preguntáe moltes vegades cóm se mesclaben y quina diferensia ñabíe dels que portáen oli als que no ne dúen, en atres coses del art. Lo mestre Artigas se importunabe, pero unes vegades de bona gana, y atres de mala, satisfée al discípul; y alguna tamé se quedabe mut o li allargáe una clatellada per resposta. Pero ell no se aburríe ni arredráe, sino que cada día procuráe servil en mes afissió y tornáe a les preguntes.

Habíen demanat los del consell al mestre Artigas que primé pintare parres y muixons y después lo que vullguere; y va pintá a la faixa del altá a la má dreta un abre en una parra y mols muixons an ella picán los raíms; y a la punta de un sarmén que fée eixí per un costat va pintá un corv. Li va di entonses Pedro: 

- Siñó mestre Artigas, si me done llissensia li diré una cosa que observo an esta pintura. La hi va doná, y va di:

Lo corv. Edgar Allan Poe.

- Astí hau pintat un corv a la parra, y los corvs mes van als muladás que a les viñes. Una garsa quedaríe milló. Se va assombrá lo mestre Artigas per l'atrevimén del discípul, y li va maná que callare y no sen ixquere de moldre los colós. Va passá un rato, y un atra vegada va di Pedro Saputo:

- Pos encara si me donáreu llissensia diría un atra cosa, siñó, mestre meu. 

- No te la dono, va contestá éste mol alsada la veu. 

- Es una cosa sense importansia, va replicá lo sagal: volía di a vostra mersé que lo corv té que pesá tan com una gallina o poc menos; y de raó hauríe de fé inclinás eixe sarmén solt, y la vostra mersé lo ha pintat tan tiesso com si fore de asser o lo corv estiguere fofo. Al sentí aixó va sé tan gran la rabia del mestre Artigas, que no podén atiná en les paraules va acudí al cacharro dels colós que teníe entre les mans y la hi va aviá en molta furia, chafanse en trossets contra enterra perque lo chiquet va esquivá lo tiro, y va di:

- No vull pintá mes, perque eres un llauradó, un descarat, un insolén, un perillán, un grandíssim bellaco. Y va cridá al poble, y ajuntanlos a la plassa los va di, que mentres tingueren al poble al atrevit de Pedro Saputo, no pintaríe la capella. Entonses Pedro Saputo va demaná llissensia pera parlá y va contá lo que habíe passat en lo seu mestre; y li van doná la raó y lo van aprobá, y no van volé que sen aniguere del poble.

- Pos men aniré yo, va contestá mol emborrascat lo mestre Artigas. 

- Anéu en hora bona, van cridá tots; pero que no se pinto la capella. Y Pedro Saputo eixecán la veu desde una pedra va di al poble: 

- Si lo mestre Artigas sen va y vatres voléu yo pintaré la capella. 

- ¡Que la pinto, que la pinto!, va cridá lo gentío. Y lo justissia y lo consell en los prohomens del poble van encarregá la pintura a Pedro Saputo. Ell entonses mol contén va di:

- Ara miréu, poble de Almudévar; yo pintaré la capella de la nostra Siñora de la Corona, pero me hau de doná lo mateix que li donáeu al mestre Artigas. Y lay van prometre. Los va preguntá qué volíen que pintare, y no sabíen qué dili. Y va torná a preguntáls: 

- ¿Voléu que pinta lo que veéu o lo que no veéu? 

Y van contestá tots: 

- Lo que no veém. 

- Pos yo, va di ell, u pintaré, y tos ha de agradá.

Inmediatamen sen va aná cap a la capella y va borrá lo que habíe pintat lo mestre Artigas, que ere poca cosa. Tres mesos va está pintán, y va acabá l' obra y va di al poble a la plassa: 

- La pintura está acabada. Ara vull que la ermita estigue vuit díes uberta pera que vaiguen a vórela tots los del poble, grans y minuts, sabuts y ignorans, y que si algú trobe defectes a la pintura me los digue pera enmendáls. Y van aná tots a vórela y ningú va trobá cap falta, sino al contrari, lo alabáen mol y díen: 

- ¿Cóm sap fé aixó lo fill de la pupila, que es un chiquet y ningú la hi ha amostrat? Pero li van di que no enteníen les escenes que habíe pintat ni la intensió de ixos cuadros. Y ell los va di: 

- Escolteume, fills de Almudévar: yo tos vach preguntá si había de pintá lo que veéu o lo que no veéu, y me vau contestá que pintara lo que no veéu. Pos be: segons ixa paraula, yo tos hay pintat a un lienzo dos cuadros; la un es un olivá, y l’atre una viña, que són coses que pera vore teniu que aná a Huesca y al Semontano; pero lo que es al vostre lloc no les veéu per dixats y dropos

Al atre lienzo ñan dos cuadros mes; la un es una dona de casa seua mol asseada y cuidada, mol atenta, modesta y aplicada a la seua faena y a la inteligensia de les coses del gobern doméstic, la volten dos chiquets y una chiqueta, fills seus mol grassiosos, llimpios, asseats, ben vestits y criats; que tamé es cosa que no veéu al vostre poble. Al atre ña una sogra y una nora minchán les dos a un plat mol concordes, amigues y ben animades entre elles: cosa que tampoc veéu a la aldea. Per lo voltán y per l'aire ñan bosques, fieres y muixons, nugols, y atres coses segons me s'anáen ocurrín, importabe poc que foren estes o datres. Y a dal a la bóveda o sel de la capella hay pintat a María Santíssima en les mans tancades perque no ña an este poble qui les óbrigue en orassions devotes y sinseres, y la obligo a obriles pera dixá caure damún de vatres les bendissions de que les porte plenes.

Al sentí esta explicassió se van quedá tots espantats de la sabiduría de les pintures, y van cridá mol rato en gran ardó y jubileu: 

- ¡Es verdat!, ¡es verdat! ¡Viva Pedro Saputo! ¡Viva lo fill de la pupila! ¡Viva la honra de Almudévar! Y lo van agarrá y lo van portá a muscles a casa seua alabanlo y cantán a la seua gloria y lo van presentá a sa mare y li van di que ere la dona mes dichosa del món. Ella lo va ressibí plorán de goch, y va doná a tots les grassies per aquell favor que mostraben a son fill.


Original en castellá:

Capítulo IX.

De cómo Pedro Saputo pintó la capilla de la Virgen de la Corona.

O lo he soñado o lo he visto; yo creo que es lo segundo. ¡Y en qué ocasión y cómo la vide! Aún me hierve la sangre y se me enciende el coraje de pensarlo. ¡Cobarde! Allí debí morir, allí debí acabar, que ésta fue su intención o su aturdimiento. Pero me salvó el ángel antiguo de Pedro Saputo porque sabía que andando el tiempo había de tener la inspiración de escribir su vida. Agradezco su protección, y cumplo el encargo de la Providencia.

Tienen los de Almudévar, a la parte del pueblo que mira a Zaragoza, un santuario y capilla de Nuestra Señora de la Corona en un pueyo o montecillo donde en otro tiempo estuvo el castillo de los moros. Y como la hubiesen renovado de su vetustad y ruinas quisieron también pintarla, buscando para la obra un pintor muy afamado de Huesca llamado Raimundo Artigas, hombre melancólico, estreñido de genio, bilioso de color, seco de carnes, largo de cuello y claro de barbas; el cual pidió trescientas libras jaquesas por su trabajo con la condición que él pondría los colores y el agua limpia.

Súpolo el niño Pedro Saputo y se alegró mucho porque quería saber de pintura, faltándole entre otras cosas ver la composición y mezcla de los colores, puesto que el dibujo había llegado al extremo de primor y facilidad. Fue al maestro Artigas y le dijo le tomase por su aprendiz y criado; y la primera vez no quiso. Porfió Pedro, rogó, suplicó, y viéndole siempre duro le dijo un poco despechado pero templadamente. - Mirad, pues, señor maestro Artigas, que queráis que no queráis yo he de ser vuestro discípulo; y si no, vuestro maestro. Miróle entonces el maestro Artigas: meneó la cabeza y respondió: - Yo os admito, niño Pedro, porque me es imposible otra cosa obligándome una fuerza secreta que no sé lo que es; pero entended que seréis mi discípulo mientras supiéredes menos que yo y nunca mi maestro aunque lleguéis a pintar mejor que Miguel Ángel, porque para eso han de pasar muchos años e yo soy ya viejo, que tengo sesenta y nueve, y a esa hora que me busquen en el mundo. Y todos se admiraron de que el maestro Artigas le hubiese respondido tan blandamente, porque era de condición muy áspera, de voluntad absoluta y de opinión fuerte y acerada.

Comenzaron, pues, a pintar; y lo primero que el maestro le enseñó fue a moler los colores; y Pedro le preguntaba muchas veces cómo se mezclaban y qué diferencia había de los que llevaban aceite a los que no llevaban, con otras cosas del arte. El maestro Artigas se importunaba, pero unas veces de buena gana, y otras de mala, satisfacía al discípulo; y alguna también se le quedaba mudo o le alargaba un pescozón por respuesta. Mas él no se aburría ni arredraba, sino que cada día procuraba servirle con más afición y tornaba a las preguntas.

Habían pedido los del concejo al maestro Artigas que primero pintase parras y pájaros y después lo que quisiese; y pintó en la faja del altar a la mano derecha un árbol con una parra y muchos pájaros en ella picando las uvas; y en la punta de un sarmiento que hacía salir por un lado pintó un cuervo. Díjole entonces Pedro: - Señor maestro Artigas, si me dais licencia diré una cosa que observo en esta pintura. Diósela, y dijo: - Ahí habéis pintado un cuervo en la parra, y los cuervos más van a los muladares que a las viñas. Asombróse el maestro Artigas por el atrevimiento del discípulo, y le mandó que callase y no saliese de su molimiento de los colores. Pasó un rato, y otra vez dijo Pedro Saputo: - Pues aun todavía si me dieseis licencia diría alguna otra cosa, señor, maestro mío. - No te la doy, respondió éste muy alzada la voz de punto. - Es una friolerilla, replicó el muchacho: quería decir a vuestra merced que el cuervo debe pesar tanto como una gallina o poco menos; y de razón había de hacer inclinar ese sarmiento suelto, y vuestra merced le ha pintado tan tieso como si fuese de acero o el cuervo estuviese fofo. Al oír esto fue tan grande la ira del maestro Artigas, que no pudiendo atinar con las palabras acudió al cacharro de los colores que tenía entre las manos y se lo tiró con mucha furia, rompiéndose en menudos pedazos contra el suelo porque el niño hurtó el cuerpo al tiro, y dijo: - No quiero pintar más, porque eres un labrador, un descarado, un insolente, un malsín, un grandísimo bellaco. Y se fue de aquel paso y llamó al pueblo, y ayuntado en la plaza dijo, que mientras tuviesen en el lugar al atrevido y vano de Pedro Saputo, no quería pintar la capilla. Entonces Pedro Saputo pidió licencia para hablar y contó lo que había pasado con su maestro; y le dieron la razón y lo aprobaron, y no quisieron que se fuese del lugar. - Pues me iré yo, respondió muy aborrascado el maestro Artigas. - Idos enhorabuena, gritaron todos; mas que no se pinte la capilla. Y Pedro Saputo levantando la voz desde una piedra dijo al pueblo: - Si el maestro Artigas se va y vosotros queréis yo pintaré la capilla. - ¡Que la pinte, que la pinte!, gritó la multitud. Y el justicia y el concejo con los prohombres del pueblo encargaron la pintura a Pedro Saputo. Él entonces muy contento dijo: - Agora mirad, pueblo de Almudévar; yo pintaré la capilla de Nuestra Señora de la Corona, pero me habéis de dar lo mismo que dabais al maestro Artigas. Y se lo prometieron. Preguntóles qué querían que pintase, y no sabían qué decirle. Y tornó a preguntarles: - ¿Queréis que pinte lo que veis o lo que no veis? Y respondieron todos: - Lo que no vemos. - Pues yo, dijo él, lo pintaré, y gustaros ha por mi cuenta.

Inmediatamente se fue a la capilla y borró lo que había pintado el maestro Artigas, que era aún poco y no muy en su lugar. Tres meses estuvo pintando, y concluyó la obra y dijo al pueblo en la plaza: - La pintura está acabada. Agora quiero que la ermita esté ocho días abierta para que vayan a verla todos los del lugar, grandes y chicos, sabios e ignorantes, y que si alguno encuentra defectos en la pintura me los diga para enmendallos. Y fueron todos a verla y nadie halló falta alguna, sino al contrario le alababan mucho y decían: - ¿Cómo sabe hacer esto el hijo de la Pupila, que es un niño y nadie le ha enseñado? Pero le dijeron que no entendían las escenas que había pintado ni la intención de aquellos cuadros. Y él les dijo: - Oídme, hijos de Almudévar: yo os pregunté si había de pintar lo que veis o lo que no veis, y me respondisteis que pintase lo que no veis. Pues bien: según esa palabra, yo os he pintado en un lienzo dos cuadros; el uno es un olivar, y el otro una viña, que son cosas que para ver tenéis que ir a Huesca y al Semontano; pero lo que es en vuestro lugar no las veis por vuestra mucha desidia y cobardía. En el otro lienzo hay otros dos cuadros; el uno es una mujer de su casa muy aseada y cuidadosa, muy atenta, modesta y aplicada a su labor y a la inteligencia de las cosas del gobierno doméstico, rodeándola dos niños y una niña, hijos suyos muy graciosos, limpios y bien vestidos y criados; que también es cosa que no veis en vuestro lugar. En el otro hay una suegra y una nuera comiendo las dos en un plato muy concordes, amigas y bien animadas entre sí: cosa que tampoco no veis en el lugar. Por ahí alrededor y por el aire hay bosques, fieras y pájaros, nubes, y otras cosas según me iban ocurriendo, como quiera que importaba poco fuesen éstas u otras. Y arriba en la bóveda o cielo de la capilla he pintado a María Santísima con las manos cerradas porque no hay en este pueblo quien se las abra con oraciones devotas y humildes, y la obligue a abrirlas para dejar caer sobre vosotros las bendiciones de que las trae llenas.

Al oír esta explicación quedaron todos espantados de la sabiduría de las pinturas, y gritaron mucho rato con grande ardor y júbilo: - ¡Es verdad!, ¡es verdad! ¡Viva Pedro Saputo! ¡Viva el hijo de la Pupila! ¡Viva la honra de Almudévar! Y le tomaron y le llevaron en hombros a su casa alabándole y diciendo cantares en su gloria y lo presentaron a su madre y le dijeron que era la mujer más dichosa del mundo. Ella le recibió llorando de gozo, y dio a todos las gracias por aquel favor que mostraban a su hijo.

viernes, 19 de abril de 2024

Landacisme - Lansolada

Landacisme, s. m., lat. lambdacismus, lambdacisme, répétition vicieuse du L.

Lambdacismus... ut: Sol et luna luce lucebant alba, levi, lactea.

Marcian. Capella, De nuptiis Mercur. et philolog. 5.

Landacisme es cant una dictios finish en L, e la seguens comensa per L.

Leys d'amors, fol. 109.

Lambdacisme, c'est quand un mot finit en L et le suivant commence par L.

Vendre ni far vendre peis corromput ni languit. Surströmming


Languor, Langor, s. f., lat. languor, langueur, peine.

Fay venir home en langor o en caitivier. V. et Vert., fol. 13.

Fait venir l'homme en langueur ou en misère.

Lo turmen

Que m'a mes en tan gran languor.

Pierre d'Auvergne: Belha m' es la. 

Le tourment qui m'a mis en si grande langueur. 

Plus s'amou, magiers es lor langors. 

T. de Lantelm et de Raimond: Ramon. 

Plus ils s'aiment, plus grande est leur peine. 

ANC. FR. Longuement sera en langor.

Nouv. rec. de fables et cont. anc., t. 1, p. 385. 

Puis caï en une langor. Roman de Brut, t. I, p. 173. 

ANC. ESP. Languor. PORT. Langor. IT. Languore.

2. Langui, Lagui, s. m., peine, chagrin, retard.

Lo cor e'l sen e mon langui perdrai.

G. Riquier: Aissi com selh. 

Le coeur et le sens et ma peine je perdrai.

Ieu agui

El cami gran trebalh e lagui.

Leys d'amors, fol. 120.

J'eus au chemin grand tourment et retard.

ANC. CAT. Lagui.

3. Languimen, s. m., abattement, langueur, peine.

Per languimen e per tristor

De lauzengiers maldizens.

Paulet de Marseille: Sitot no m fas.

Par abattement et par tristesse de flatteurs médisants.

Lo greus trebalhs e 'ls languimens... d'ifern. Contricio e penas ifernals.

Le pénible tourment et les peines... d'enfer.

ANC. CAT. Languiment.

4. Laguios, adj., lat. languidus, languissant, nonchalant, insouciant, négligent.

Qui trop laguios

Es de far so c'a far a.

G. Riquier: Aitan grans.

Qui est trop insouciant de faire ce qu'il a à faire.

Fig. Mas l'esper es doptos,

E 'l jorn es laguios.

G. Riquier: Per re non.

Mais l'espoir est douteux, et le jour est languissant.

5. Languir, v., lat. languere, languir, gémir, souffrir.

Mais volria jauzens durmir,

Que velhan deziran languir.

Arnaud de Marueil: Dona genser.

Plus je voudrais dormir me réjouissant, qu'en veillant languir désirant.

Los uns ten rics, e 'ls autres fai languir.

Giraud de Calanson: A leys cui am.

Les uns tient puissants, et les autres fait languir.

Part. pas. Adoncs la dolor languida es trop grans. Liv. de Sydrac, fol. 41.

Alors la douleur soufferte est trop grande.

- Alangui, abattu.

Don soy fort languit. Leys d'amors, fol. 27. 

Dont je suis fort alangui.

Fo ta fort afrevolida

Per la dolor e tan languida

Que no s podia em pes tener.

Passio de Maria.

Fut si fort affaiblie par la douleur et si abattue qu'elle ne pouvait se tenir en pieds.

- Infect, puant.

Vendre ni far vendre peis corromput ni languit.

Cartulaire de Montpellier, fol. 175. 

Vendre ni faire vendre poisson corrompu et infect.

IT. Languire.

L'espagnol et le portugais ont conservé le participé passé languido (lánguido en castellano, lánguida, participio pasado: adjetivo).

6. Languiar, Laguiar, v., languir, souffrir, affliger, chagriner, alanguir.

Qui tant se vol laguiar, et son temps despendre. Leys d'amors, fol. 23. Qui tant se veut chagriner, et son temps dépenser.

Aver poder ni voler, nueg ni dia,

De mi loingnar del maltrag que m languia.

B. Calvo: S'ieu ai perdut.

Avoir pouvoir et vouloir, nuit et jour, de m'éloigner de la peine qui m'alanguit.

Part. prés. Laguian cum gens marrida.

Brev. d'amor, fol. 15.

Languissant comme gent attristée.

(chap. En chapurriau fem aná: trist, tristos o tristes; melancólic, melancolics, melancólica, melancóliques; decaigut, decaiguts, decaiguda, decaigudes; afligit, afligits, afligida, afligides; depressiu, depressius, depressiva, depressives; desfet, desfets, desfeta, desfetes; dessolat, dessolats, dessolada, dessolades; modorro, modorros, modorra, modorres; A Arnes alguns diuen moix, moixa.)

Algars, Algás, toll del vidre, Arnes, Tarragona, Lo Port,

Lanhar, Lagnar, Laignar, v., gémir, se plaindre, s'affliger, s'inquiéter. Voyez Muratori, Diss. 33.

Mas qui que s lanh

Qu'el jass' el banh, 

E gense sa colors.

Giraud de Borneil: Jois e chans.

Mais qui que ce soit qui se plaigne qu'il gisse au bain, et embellisse sa couleur.

Car si s laigna ni s rancura.

P. Rogiers: Al pareissen. Var. 

Car s'il se plaint et se désole. 

ANC. FR. Sa chamberrière, laquelle laignoit ou respondoit despiteusement. Lett. de rém. de 1385. Carpentier, t. II, col. 989. 

IT. Lagnare.

2. Lanha, Lagna, Laigna, Layna, s. f., gémissement, affliction, plainte, inquiétude.

Als us mov lanha.

Los autres meurtris.

P. Cardinal: Quals aventura. 

Aux uns suscite affliction, les autres meurtrit.

La donzell' a suferc lonc temps dolor e layna. V. de S. Honorat.

La damoiselle a souffert longtemps douleur et affliction.

En aissi m ten lo desirs en greu laigna.

Peyrols: Si be m sui. 

Par ainsi le désir me tient en pénible inquiétude. 

ANC. IT. Lagna.


Lansa, s. f., lat. lancea, lance.

Le mot lance a été employé par les anciens Gaulois, Allemands et Espagnols. 

Voyez Aulu-Gelle, lib. XV, cap. 20. - Diodore, lib. V. - Watcher (Wachter), Gloss. germ., v°. Lanze. Voyez aussi Aldrete, p. 169. - Denina, t. I, 

p. 259, et t. II, p. 335. - Leibnitz, Coll. étym., p. 119.

Anc en escut lansa non frais.

Bertrand de Born: Al dous nou. 

Oncques sur écu lance il ne brisa. 

Fig. Atressi m nafr' amors fort, 

Com vos, de sa lansa.

Rambaud de Vaqueiras: Engles. 

Également me blesse amour fortement, comme vous, de sa lance.

CAT. Llansa (MOD. Llança). ESP. Lanza. PORT. Lança. IT. Lancia.

(chap. Llansa, llanses. v. llansá : aviá, aventá, tirá, p. ej una llansa.)

2. Lansada, s. f., estafilade, coup de lance.

Fereiro s tant fort amdos que am las lansadas... trauquero li uns l'autre l'escut e l'aubert. Philomena.

Ils se frappèrent si fort tous deux qu'avec les coups de lance... ils trouèrent l'un l'autre l'écu et le haubert.

CAT. Llansada (MOD. Llançada). ESP. Lanzada. PORT. Lançada. 

IT. Lanciata. (chap. Llansada, llansades: cop de llansa y partissipi de llansá: llansat, llansats, llansada, llansades.)

3. Lanceta, Lanseta, s. f., lancette.

Quatre lansetas totas novas.

Talhar la pointa de cadauna lanceta.

(chap. Cuatre llansetes totes noves. Tallá la punta de cada llanseta; cada una de les llansetes.)

Ord. des R. de Fr., 1457, t. XIV, p. 436. 

Quatre lancettes toutes neuves.

Tailler la pointe de chacune lancette.

CIT. Llanceta. ESP. PORT. Lanceta. IT. Lancetta. (chap. Llanseta, llansetes: instrumén quirúrgic, paregut a un punchó o punsó.)

4. Lancier, Lansier, s. m., porte-lance, crochet auquel on suspendait la lance.

Vi sa lansa e son escut

C'om l' ac en un lansier pendut.

Roman de Jaufre, fol. 45.

Vit sa lance et son écu qu'on lui eut suspendu en un porte-lance.

- Lat. lancearius, soldat qui porte la lance, lancier. 

CC lancier sian aparelhat. Trad. des Actes des Apôtres, ch. 23.

Que deux cents lanciers soient préparés. 

ANC. CAT. Llancer. ESP. Lancero. PORT. Lanceiro. IT. Lanciero. 

(chap. Llansé, llansés: soldat que porte la llansa.)

5. Lans, Lanz, s. m., élan, jet, élancement, trait.

Al primier lans pert ieu mon esparvier.

Bertrand de Born: Ieu m' escondisc. 

Qu'au premier jet je perde mon épervier. 

Adv. comp. Tan fui laissatz,

Quan la vi al prim lanz.

Sordels: Tan m'abellis.

Tant je fus étreint, quand je la vis de prime abord.

El mielhs del mon s'es perdutz en un lans.

Aimeri de Peguilain: S' ieu anc chantiei. 

Le meilleur du monde s'est perdu en un trait.

ANC. CAT. Llans. ESP. Lance. PORT. Lanço. IT. Lancio.

6. Lansar, v., lancer, jeter, darder, pousser.

No ill ten pro ausberc fort ni espes,

Si lansa dreit.

Pueis lansa un dart de plom gent afilat.

Giraud de Calanson: A lieys cui am. 

Ne lui tient profit haubert fort et épais, tant il lance droit.

Puis lance un dard de plomb gentiment affilé. 

Fig. Ab un dous amoros esguar

Que ni lansero siey huelh lairo.

Sordel: Bel m' es ab.

Avec un doux amoureux regard que me lancèrent ses yeux fripons.

CAT. Llansar (MOD. Llançar). ESP. Lanzar. PORT. Lançar. IT. Lanciare.

(chap. Llansá: llanso, llanses, llanse, llansem o llansam, llanséu o llansáu, llansen; llansat, llansats, llansada, llansades.)

7. Eslais, s. m., élan, course, vitesse, trait, effort.

Tro a la nau del port volon far lur eslays. V. de S. Honorat.

Jusqu'au navire du port ils veulent faire leur course. 

Fig. D' alegransa e de joi fai un eslais.

Roman de Gerard de Rossillon, fol. 96. 

D'allégresse et de joie fait un élan.

Loc. fig. Ves ifern fay son eslais.

P. Cardinal: Pus ma boca. 

Vers enfer fait son élan. 

Adv. comp. D' aquesta gent marrida que vengron a eslays. 

V. de S. Honorat.

De cette gent hideuse qui vinrent avec impétuosité.

Fuia 'ls mals a grant eslais. 

T. d'Aimeri de Peguilain et d'Albertet: N Albertet.

Qu'il fuie les méchants à grand effort.

Aissi m venon tug d' eslais.

Aimeri de Bellinoi: Era m'agr' ops. 

Ainsi me viennent tous d'élan.

Ieu m n' irai lay de gran eslays.

Rambaud d'Orange: Entre gel e vent. 

Je m'en irai là de grande impétuosité.

ANC. FR. A tant s'en tourne à grant eslais, 

Et Euriaus remaint dolente, 

Qui de plourer pas ne s'alente.

Roman de la Violette, p. 58.

Si saillit de plein eslays jus du destrier. 

Hist. de Gérard de Nevers, p. 85.

8. Eslansar, v., élancer, pousser, jeter.

En als non ai cor que m' eslans.

Rambaud d'Orange: Aras no siscla. 

En autre chose je n'ai coeur que je m'élance.

Mos cors en leis amar s' eslansa.

Albert de Sisteron: En amor. 

Mon coeur s'élance à aimer elle. 

IT. Lanciare.

9. Eslaissar, v., élancer, précipiter, aventurer.

Braus cavals, quan s' eslaissa.

G. Adhemar: Lanquan vei.

Fougueux cheval, quand il s'élance.

(chap. Fogós caball, cuan ell s' avente, arree, arrenque, etc.) 

Fig. M' es vengut en cor que m' eslais

De far un novel sirventes.

Bertrand de Born: Pus lo gens.

M'est venu en volonté que je m'aventure à faire un nouveau sirvente.

Si m dey tener qu' en trop dir no m'eslais.

Gui d'Uisel: Anc no cugey.

Ainsi je dois me tenir qu'à trop dire je ne m'aventure.

ANC. FR. Devant les Sarrasins se prent à eslaisser.

Roman de Fierabras en vers français.

Li dus s' eslaisse en 1 prael. Roman del conte de Poitiers, v. 860.

Puis ont les chevaus eslaisiés. Roman de la Violette, p. 260.

10. Relais, s. m., relais, élan.

Ab tan Bertrans s'en vai sus per relais.

Roman de Gerard de Rossillon, fol. 96.

En même temps Bertrand s'en va sus par relais.

Adv. comp. Y corre de relais.

Tal paor, que de relais

S'en torneron drech al palays.

V. de S. Honorat.

Y courir d'élan.

Telle peur, que d'élan ils s'en retournèrent droit au palais.


Lansolada, s. f., lansolade, sorte de plante.

Solvi pro VIII lanssolatis palearum... De qualibet lanssolata II albos.

Tit. de 1372. Hist. de Nîmes, t. II, pr.. p. 319.

Per sanar la carn nafrada,

Es bona la lansolada

Qu'om apela carlepepi.

Brev. d'amor, fol. 50.

Pour guérir la chair blessée, est bonne la lansolade qu'on appelle carlopepin.

(N. E. Creo que habría que buscar alguna planta “lanceolata”, como la Plantago lanceolata, con hojas en forma de lanza.

En el Dictionnaire provençal-français de Simon-Jude Honnorat, tomo 2, el autor cita a Raynouard, y le corrige: “Lanssolatis palearum, signifie ici: Lansolada de palha, plein un drap de paille, comme on le dit encore aujourd'hui. También sale algo en "Romania".)

Per sanar la carn nafrada,  Es bona la lansolada  Qu'om apela carlepepi.

En Argentina:

Alpiste pajarero, calracho, carmel, carrajó, hierba de las almorranas, la de las almorranas, liantel, llanté, llantel, llanten, llantén, llantén de cinco nervios, llantén de hoja estrecha, llantén de hojas de lanza, llantén de hojas estrechas, llantén de siete nervios, llantén lanceolado, llantén menor, llanter, michitos, orejillas de liebre, pelosilla, planta de las almorranas, plantaina, raíz de las almorranas, rampetes, siete nervios, sietevenas, lengua de oveja, siete venas.

En España:

alpiste, alpiste bravo, alpiste pajarero, alpistes, antén, aquinácea, argadillo, avellanas, cinco en vena, cinco venas, cinco-nervios, cincovenas, cochinina, cola de rata, correola, cuatro venas, diantel, diente de león, estrella, estrella de mar, ezpata-plantaina, felpa larga, flor de la mensida, hierba de cinco venas, hierba de la cortadura, hierba de lagartija, hierba de las almorranas, hierba de las cinco rayas, hierba de las siete costuras, hierba de los pájaros, hierba para el sudor de pies, hierba para heridas, hierba para las almorranas, hoja de lagartija, hoja de lentén, hoja de siete costillas, hojas de cinco venas, la de las almorranas, lagartijera, lampaza, lanceolada, lancilla de arroyos, lantel, lantel del fino, lantén, lengua de cabra, lengua de mixón, lengua de oveja, lengua de prado, lengua de pájaro, lengua de vaca, lenguazas, lenté picudo, lentén, lentén largo, liantel, lintén, llantaina, llantel, llantén, llantén de hojas de lanza, llantén de hojas estrechas, llantén menor, llanter, llanté, llantén, llantén de cinco nervios, llantén de hoja estrecha, llantén de hojas estrechas, llantén de siete nervios, llantén lanceolado, llantén mayor, llantén menor, llantén pequeño de cinco-nervios, llantén silvestre, llentel, llentén, mastia, matapepinos, michitos, moscas, oreja de cabra, oreja de liebre, orejillas de liebre, pelosilla, pelosilla borde, picadera, planta de las almorranas, planta para el colesterol, planta para prevenir catarros, plantaina, plantaina de hojas estrechas, plantaina menor, plántago, rampetes, raíz de las almorranas, siete costillas, siete nervios, sietevenas, yantel, llantén kocue, yentén, yerba de las cinco venas, yerba de los pájaros, zaragatona.

jueves, 7 de enero de 2021

Lo Camí, XXI.

Lo Camí a Amazon (tapa blana)

XXI.

verderol, berderol, berderol forastero, Chloris Chloris, parén del pinsá

Al voltán de Daniel, lo Mussol, se fée la llum de un modo imperseptible.
Se borraben los estels del cuadrat de sel delimitat per lo marc de la finestra y sobre lo fondo blanquinós del firmamén la punta del Pic Rando escomensabe a verdejá. Al mateix tems, les merles, los rossiñols, los verderols y los arrendajos (garrulus glandarius) inissiaben los seus melodiosos conserts matinés entre la malea. Les coses adquiríen pressisió; definíen, paulatinamen, los seus volumens, les seues tonalidats y los seus contrastes. La vall despertabe al nou día en una fruissió aromática y vegetal. Les aulós se intensificaben, cobraben densidat y consistensia a la atmósfera sircundán, reposada y cota. Entonses sen va doná cuenta Daniel, lo Mussol, de que no habíe pegat l´ull en tota la nit. De que la menuda y próxima historia de la vall se reconstruíe a la seua men en un sorprenén lujo de detalls. Va mirá a través de la finestra y va posá los ulls a la brava y aguda cresta del Pic Rando. Va sentí entonses que la vitalidat de la vall penetrabe desordenada y íntegra y que ell entregabe la seua vitalidat a la vall en un vehemen dessich de fusió, de compenetrassió íntima y total. Se donaben un al atre en un enfervorisat anhel de mutua protecsió, y Daniel, lo Mussol, compreníe que dos coses no deuen separás may cuan han lograt fes la una al modo y mida del atra. No obstán, lo convensimén de una inmediata separassió lo dessassossegabe, alivián la fatiga de los seus párpados. En dos hores, potsé menos, ell diríe adiós a la vall, pujaríe a un tren y se escaparíe a la siudat lluñana pera escomensá a progressá. Y sentíe que la seua marcha haguere de fes ara, pressisamén ara que la vall se endolsíe en la suave melancolía del otoño y que a Cuco, lo factó, acababen de uniformál en una espléndida gorra roija. Los grans cambis poques vegades resulten oportuns y consecuens en lo nostre particulá estat de ánim.

A Daniel, lo Mussol, li dolíe esta despedida com may u haguere sospechat. Ell no teníe la culpa de sé un sentimental. Ni de que la vall estiguere anugada o lligada an ell de aquella manera absorvén y dolorosa. No li interessabe lo progrés. Lo progrés, en realidat, li fotíe un pepino. Y, en cambi, li importaben los trens diminuts a la distansia y les masades blanques y los prats y los panissals aparselats; y la Badina del Inglés, y la grossa y enloquida corrén del Chorro; y lo rogle de les birles; y los tañits de les campanes parroquials; y lo gat de la Pesteta; y la agra auló de los moldes de formache; y la formassió paussada y solemne y plástica de una boñiga; y lo racó melancólic y salvache aon lo seu amic Germán, lo Tiñós, dormíe lo somni etern; y lo chillit reiterat y monótono dels sapos daball de les pedres a les nits humides; y les peques de la Uca-uca y los movimens lentos de sa mare a les faenes doméstiques; y la entrega confiada y dóssil dels peixets del riu; y tantes y tantes atres coses de la vall. Sin embargo, tot habíe de dixássu per lo progrés. Ell no teníe encara autonomía ni capassidat de dessisió. Lo poder de dessisió li arribe al home cuan ya no li fa falta pera res; cuan ni un sol día pot dixá de guiá un carro o picá pedra si no vol quedás sense minjá. ¿Pera qué valíe, entonses, la capassidat de dessisió de un home, si pot sabés?
La vida ere lo pijó tirano, caudillo o dictadó conegut.
Cuan la vida l´agarre a un, li sobre consevol poder de dessisió. En cambi, ell encara estabe en condissións de dessidí, pero com sol teníe onse añs, ere son pare qui dessidíe per nell. ¿Per qué, siñó, per qué lo món se organisabe tan rematadamen mal?
Lo formaché, a pesá del estat de ánim de Daniel, lo Mussol, se sentíe orgullós de la seua dessisió y de pugué portála a bon terme. Lo que no podíen atres. La vespra habíen recorregut juns lo poble, pare y fill, pera despedís.

- Lo chic sen va demá a la siudat. Ya té onse añs y es hora de que escomenso lo grado.

Y lo formaché se quedabe plantat, miránlo an ell, com dién: "¿Qué diu lo estudián?".
Pero ell mirabe an terra entristit. No ñabíe res a di. Només calíe obeí.

Pero al poble tots se mostraben mol cordials y afectuosos, algúns massa y tot, com si los aliviare lo sabé que al cap de unes hores pedríen de vista a Daniel, lo Mussol, pera mol tems. Casi tots li donaben clatelladetes y expressaben, sense vergoña, les seues esperanses y bons dessichos:

- A vore si tornes fet un home.

- ¡Be, mosso! Tú arribarás a ministre. Entonses li ficarem lo teu nom a un carré del poble. O a la plassa. Y tú vindrás a destapá la lápida y después minjarem tots juns al ajuntamén. ¡Bona gatina eixe día!

Y Paco, lo ferré, li guiñabe un ull y lo seu pel roch despedíe un viu sentelleo.

La Pesteta gran va sé una de les que mes se van alegrá en la notissia de la marcha de Daniel, lo Mussol.

- Be te vindrá que te ficon una mica en sintura, fill. La verdat. Ya saps que yo no ting pels a la llengua. A vore si a la siudat te enseñen a respetá als animals y a no passejá les vergoñes per les carreres del poble. Y a cantá lo "Pastora Divina" com Deu mane. - va fé una paussa y va cridá -: ¡Quino! Daniel sen va a la siudat y ve a despedís.

Y va baixá Quino. Y a Daniel, lo Mussol, al vóreli de prop lo muñó, se li revivíen coses passades y experimentabe una angustiosa y sofocán presió al pit. Y a Quino, lo Manco, tamé li fée pena pedre aquell amic y pera dissimulá la seua pena se pegabe copets a la barbilla en lo muñó y sonreíe sense pará:

- Be, chic... ¡Quí puguere fé lo mateix...! res... Lo dit. - En la seua turbassió Quino, lo Manco, no advertíe que no habíe dit res -. Que sigue pera lo teu be.

Y después, Pancho, lo Sensedéu, se va picá en lo formaché perque enviabe al seu fill a un internat de flares. Lo formaché no li va doná peu pera desahogás o desfogás (desaufegás):

- Porto al chic pera que te digue adiós a tú y als teus. No ving a discutí en tú sobre si té que estudiá en un retó o en un seglar. Y Pancho sen va enriure y va soltá una palabrota y li va di a Daniel que a vore si estudiabe pera meche y veníe al poble a sustituí a don Ricardo, que ya estabe mol torpe y achacós. Después li va di al formaché, pegánli una manotada al muscle:

- Chaic, cóm passe lo tems.

Y lo formaché va di:

- No som dingú.

Y tamé lo Peó va está mol simpátic en ells y li va di a son pare que Daniel teníe un gran futur en los llibres si se dessidíe a estudiá en aplicassió y ahínco. Va afegí que sen fixaren en ell. Partín del no res habíe alcansat les mes altes cotes de la miseria. Ell no ere dingú y a forsa de colses, puñs, y de servell habíe fet una carrera y habíe triunfat. Y tan orgullós estabe de ell mateix, que va escomensá a torse la boca de una manera espasmódica, y cuan ya casi se mossegabe la negra patilla  (o pulsera) se van despedí dell y lo van dixá a soles en los seus momos, lo seu orgull íntim y los seus frenetics aspavens.

Don José, lo mossen, que ere un gran san, li va doná bons consells y li va dessichá lo éxit mes gran. A la legua se advertíe que don José sentíe pena de pédrel. Y Daniel, lo Mussol, va recordá lo seu sermó del día de la Virgen. Don José, lo mossen, va di entonses que cadaú teníe un camí marcat a la vida y que se podíe renegá de eixe camí per ambissió y sensualidat y que un mendigo o pidolán podíe sé mes ric que un millonari al seu palau, carregat de marmols y criats.

Al recordá aixó, Daniel, lo Mussol, va pensá que ell renegabe del seu camí per la ambissió de son pare. Y va contindre un tremoló. Se va entristí al pensá que a lo milló, cuan ell tornare, don José ya no estaríe al confessonari ni podríe díli "gitanot", sino a una hornacina de la parroquia, convertit en un san de corona y peana. Pero, en eixe cas, lo seu cos se podriríe com lo de Germán, lo Tiñós, al sementeriet dels dos sipresos prop de la iglesia. Y va mirá a don José en insistensia, agobiat per la sensassió de que no tornaríe a vórel parlá, acsioná, enfilá los seus ullets pitañosos y aguts. Y, al passá per la finca del Indiano, va voldre ficás trist al pensá en la Mica, que se casaríe un de aquells díes, a la siudat. Pero no va sentí cap pena per no pugué vore a la Mica, sino per la nessessidat de abandoná la vall sense que la Mica lo veiguere y lo compadiguere y pensare que ere desgrassiat. Lo Moñigo no habíe volgut despedís perque Roc baixaríe a la estassió al matí. Lo abrassaríe y vigilaríe si ere un home. Moltes vegades li habíe advertit lo Moñigo:

- Al anáten no tens que plorá. Un home no té que plorá encara que se li mórigue son pare entre horribles dolós. Daniel, lo Mussol, recordabe en nostalgia la seua radera nit a la vall. Va pegá mija volta al llit y va torná a mirá la cresta del Pic Rando relluín per los primés rayos del Sol. Se li van moure les aletes del nas al persibí un braf intens de herba humida y de boñiga. De repén, se va sobressaltá. Encara no se sentíe cap movimén a la vall y, sin embargo, acababe de escoltá una veu humana. Va pará la orella. La veu li va arribá, intensionadamen amortiguada:

- ¡Mussol!

Se va eixecá del llit, exaltat, y se va assomá a la finestra que donabe a la carretera.
Allí baix, al asfalt, en una lechera vuida a la ma, estabe la Uca-uca. Li brillaben los ulls de una manera extraña.

- Mussol, ¿saps? vach a La Cullera a buscá lleit. No te podré di adiós a la estassió.

Daniel, lo Mussol, al escoltá la veu grave y dolsa de la chiqueta, va notá que algo mol íntim se li esgarrabe a dins del pit. La chiqueta fée pendulejá la lechera sense pará de mirál. Les seues trenes brillaben al sol.

- Adiós, Uca-uca - va di lo Mussol. Y la seua veu teníe una tremoló inusitada.

- Mussol, ¿Ten enrecordarás de mí?

Daniel va apoyá los colses al alféizar y se va aguantá lo cap en les mans. Li fée molta vergoña di alló, pero ere esta la seua radera oportunidat.

- Uca-uca...- va di, al final -. No li dixos a la Pesteta que te trague les peques, ¿me sens? ¡No vull que te les trague! Y se va apartá de la finestra a escape, perque sabíe que ploraríe y no volíe que la Uca-uca lo veiguere plorá. Y cuan va escomensá a vestís lo va invadí una sensassió mol viva y clara de que empreníe un camí diferén del que lo siñó li habíe marcat. Y, al remat, va plorá.

(S'ha acabat.)

miércoles, 29 de mayo de 2024

Meisser - Melanites

Meisser, v., bas. lat. miscere, verser à boire avec excès, prodiguer la boisson.

Substantiv. Hom religios non deu flairar de vi ni auzir aquo del philosophi; aisso non es pas donar beure, mas meissers.

Trad. de Bède, fol. 45.

L'homme religieux ne doit pas flairer de vin ni écouter cela (les propos) du philosophe; ceci n'est pas donner à boire, mais du verser à boire avec excès.

Papa Roma,Francisco, cardenal Omella, Queretes, Cretas

(chap. Beure massa; engatás, emborrachás. Alemán saufen.) 

Mel, s. m., lat. mel, miel.

Abelha que fay lo mel. V. et Vert., fol. 52. 

(chap. Abella que fa la mel.)

Abeille qui fait le miel.

Detz als filhs d' Israel 

Lach e bresca, manna e mel.

(chap. Vau doná als fills de Israel lleit y bresca, maná y mel.)

Pierre d'Auvergne: Dieus vera.

Vous donnâtes aux fils d' Israël lait et gaufre, manne et miel.

Siei dig an sabor de mel.

P. Vidal: Be m pac.

Ses dits ont saveur de miel.

Fig. Li vere evironat (environat : environ) del mel de paraulas.

Trad. de Bède, fol. 61.

Les poisons enveloppés du miel de paroles.

ANC. FR. Sur mel a la meie buche.

Anc. trad. du Psaut. de Corbie, ps. 118.

CAT. Mel. ESP. Miel. PORT. Mel. IT. Mele. (chap. Mel, mels.)

2. Mellificar, v., lat. mellificare, faire, produire du miel.

Las abelhas..., en yvern, amo loc caut, et en estieu, freg, per be mellificar. Eluc. de las propr., fol. 143.

(chap. Les abelles..., al ivern, (amen, preferixen) volen un puesto calén, y al estiu, fred, per a be melificá : fé mel.)

Les abeilles..., en hiver, aiment lieu chaud, et en été, froid, pour bien produire le miel.

Part. prés. Mantas abelhas mellificant. Eluc. de las propr., fol. 159.

(chap. Moltes abelles melificán : produín : fen mel.)

grabado miel abejas apicultores beceite

Maintes abeilles produisant du miel.

IT. Mellificare.

3. Melicrat, s. m., mélicrat, boisson composée de vin et de miel.

Qu'es de vi e de mel..., 

E qu'om apela melicrat.

Deudes de Prades, Auz. cass.

Qui est de vin et de miel..., et qu'on appelle mélicrat.

4. Enmelar, Emelar, v., emmieller, enduire de miel. 

Lo mati las emelaretz,

Et a vostr' auzel las daretz.

(chap. Al matí les enmelaréu y al vostre muixó les donaréu.)

Deudes de Prades, Auz. cass.

Le matin vous les emmiellerez, et à votre oiseau les donnerez.

Part. pas. Carn enmelada li daretz.

Carn de cabra emelada

Li donatz.

Deudes de Prades, Auz. cass.

Chair emmiellée vous lui donnerez. 

Chair de chèvre emmiellée vous lui donnez. 

CAT. ESP. Enmelar. IT. Immelare. (chap. Enmelá : ficá en mel: enmelo, enmeles, enmele, enmelem o enmelam, enmeléu o enmeláu, enmelen; enmelat, enmelats, enmelada, enmelades. Si yo tinguera una bresca, cuántes coses enmelaría. Los crespells se enmelen después de fregí.)

5. Oximel, s. m., oxymel.

D' oximels, d' issirops, de flors e de semens,

De razitz e de fuelhas, e d' autres cofimens.

Pierre de Corbiac: El nom de.

D' oxymels, de sirops, de fleurs et de semences, de racines et de feuilles, et d' autres assaisonnements.

CAT. ESP. PORT. Oximel. IT. Ossimele. (chap. Oximel : mescla de mel y de vinagre; dos parts de mel bona y una de vinagre blanc, que se cou hasta que se forme un jarabe.)

(ESP. s. m. Composición que se hace de miel y de vinagre, mezclando dos partes de miel buena y una de vinagre blanco, que se deja cocer hasta ponerla en punto de jarabe. Hácese también compuesta, añadiéndole el cocimiento de las cinco raíces aperitivas, y las simientes de perejil y de hinojo. Laguna en el Comento de Dioscórides la hace de otra suerte, con sal de la mar, agua, miel y vinagre. Es voz griega y se pronuncia la x como cs (: ocsimel). Latín. Oxymeli. LAG. Diosc. lib. 5. cap. 15. Tomado el Oxymel, según consta, arranca los gruesos humores.)

6. Rodomel, s. m., lat. rhodomeli, miel rosat.

Rodomel es dit quar es mel... ab suc de rozas.

(chap. Rodomel se diu (es dit) perque es mel... en suc de roses.)

Eluc. de las propr., fol. 272. 

Miel rosat est dit parce que c'est miel... avec suc de roses. 

ESP. Rodomel.

7. Ydromel, s. m., lat. hydromeli, hydromel.

Ydromel, que es compost de mel et de suc. Eluc. de las propr., fol. 272.

(chap. Hidromel, que es compost de mel y de suc : aigua : hydros.)

 Hydromel, qui est composé de miel et de suc.

CAT. Hidromel. PORT. Hydromel. IT. Idromele. (ESP. Hidromiel. Agua mezclada con miel. Esta voz, neutra en latín, es masculina en español: “Párrafo aparte merece un subproducto de la miel, el hidromiel” 

(Crea Propóleo [Arg. 1993]); a veces, por influjo de miel, se usa indebidamente en femenino: la hidromiel. Chap. La hidromel, les hidromels; lo hidromel, los hidromels.)

8. Medo, s. m., hydromel.

Medo, es beuragge de mel et ayga compost, sobre ben cuech.

(chap. La hidromel es una beguda composta de mel y aigua, mol ben cuites.)

Eluc. de las propr., fol. 272.

Hydromel, c'est breuvage composé de miel et d'eau, très bien cuit.

 

Melancolia, Malencolia, Malenconia, s. f., lat. melancholia, mélancolie,

bile noire, terme de médecine.

Melancolia, es humor espessa et grossa..., et vol aytan dire melancolia cum negra humor, quar melan vol dire negra et colon vol dire humor.

(N. E. Melanoma, melanina, etc. ESP. literal: Melancolía, es humor espesa y gruesa..., y quiere tanto decir melancolía como negra humor, ya que melan quiere decir negra y colon quiere decir humor.)

Eluc. de las propr., fol. 31.

Mélancolie, c'est humeur épaisse et grosse..., et veut autant dire mélancolie comme noire humeur, car melan veut dire noire et colon veut dire humeur.

La ratela tota via

Restren la malencolia.

Brev. d'amor, fol. 53.

La rate toujours restreint la mélancolie.

- Disposition morale attribuée à un excès de bile noire.

Aquel que acusa un autre per malenconia o per calor, el l' en pot ben layssar. L'Arbre de Batalhas, fol. 241.

Celui qui accuse un autre par mélancolie ou par chaleur, il peut bien l'en quitter.

- Tristesse, chagrin.

Aissi pot esquivar aquella felonia e 'l corrotz e sa malencolia.

Livre de Sydrac, fol. 34.

Ainsi peut éviter cette félonie et le courroux et sa mélancolie.

Venon pron de malenconias et damages als subjets.

Statuts de Provence. Julien, t. I, p. 600.

Viennent assez de chagrins et de dommages aux sujets.

ANC. ESP. Cogió con esta paz una malanconia. 

Poema de Alexandro, cop. 316.

CAT. ESP. (Melancolía) MOD. PORT. Melancolia. IT. Melancolia, melanconia, malinconia. (chap. Melancolía, melancolíes.)

2. Malenconi, s. m., méchanceté, haine.

Fui tots temps de malenconi, 

E mantinc obra de demoni.

Folquet de Marseille: Senher Dieus.

Je fus toujours de méchanceté, et maintins oeuvre de démon.

Adjectiv. Pueis li Jusieu malenconi 

Ffazian fals testimoni.

Brev. d'amor, fol. 163.

Puis les Juifs méchants faisaient faux témoignage.

3. Melancolic, Malancolic, Malencolic, adj., lat. melancholicus, mélancolique.

Cant es pur de humor malancolic. Trad. d'Albucasis, fol. 1.

Quand il est pur d'humeur mélancolique.

Contra tota autra passio melancolica. Eluc. de las propr., fol. 192.

Contre toute autre souffrance mélancolique.

- Triste.

Aze... es melancolic. Eluc. de las propr., fol. 235. 

L'âne... est mélancolique. 

Substant. Malencolicx per natura

Es de mot laia figura.

Brev. d'amor, fol. 55.

Le mélancolique naturellement est de moult laide figure.

Artur Quintana Font, Arturo, Quintana, Codoñera, boina, txapela, català, alemán

CAT. Melancolic. ESP. (Melancólico) PORT. Melancolico. IT. Melancolico, malinconico. (chap. Melancólic, melancolics, melancólica, melancóliques.)

4. Malencolios, Melanconios, adj., mélancolique.

Lo diables..., hom malencolios tempta de enueg e de tristor.

V. et Vert., fol. 61. 

Le diable..., homme mélancolique tente par ennui et par tristesse.

Cove que sion felh o melanconios. Liv. de Sydrac, fol. 32.

Il convient qu'ils soient farouches ou mélancoliques.

ANC. FR. On disoit qu'il estoit songeard et melancholieux.

Arrests d'amour, p. 746. 

Où ne sont point gens melancolieux

Cl. Marot, t. I, p. 369. 

Lui deffend ladite court toutes compagnies melancholieuses.

Arrests d'amour, p. 749.

5. Malencays, s. m., haine.

Ves l'enfant a malencays, 

Auciria lo volentiers.

Trad. d'un Évangile apocryphe. 

A haine contre l'enfant, il le tuerait volontiers.

6. Malengoniar, v., chagriner, attrister.

Mentre que Josep se malengoniava. Abr. de l'A. et du N.-T., fol. 22.

Tandis que Joseph se chagrinait. 

ANC. FR. A ces paroles se melancolia le roy. 

Froissart, t. II, ch. 30.

Sans se soucier ni melancholier de rien. 

Mém. de Sully, t. II, p. 369.

 

Melanites, s. f., malthe, sorte de pétrole plus noir que le pétrole ordinaire, poix minérale.

Melanites es peyra..., ret dos suc cum mel. Eluc. de las propr., fol. 189. La malthe est une pierre..., elle rend suc doux comme miel.

(ESP. Melanita. Chap. Melanita, melanites.)

Melanites, s. f., malthe, sorte de pétrole plus noir que le pétrole ordinaire, poix minérale.