Mostrando las entradas para la consulta dotsena ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta dotsena ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

jueves, 25 de julio de 2024

1. 6. De cóm Pedro Saputo adepreníe tots los ofissis en un rato.

Capítul VI.

De cóm Pedro Saputo adepreníe tots los ofissis en un rato.

Iguals en lo essensial y diferens en lo acsidental va fé als homens la naturalesa. Y encara que es sert que an eixa desigualdat se contenen les causes del orden primitiu general de la sossiedat, y hasta de la condissió dels individuos en particulá, pero lo que es la autorisassió no prové de ixes causes sino de les que fan al pare digne del respecte del fill, al agüelo per al jove, y al magistrat per al siudadá; sen tot lo demés ussurpasió, pressunsió, orgull, soberbia.

Ramón Guimerá Caballé, escuela, colegio

Cap autoridat representabe lo hidalgo pera empendre a la pubilla; y la caridat, si per la caridat u haguere fet, parle y obre de un atra manera. Sobre tot pera avassallá, pera ofendre, pera insultá y afrentá al pobre, al desgrassiat, al infelís, cap ley done dret; y es lo orgull tan grave ofensa del sel, que rara vegada dixe de castigál, fenmos vore tart o pronte humillat al soberbio, així com exaltat al humilde.

Entre tan ya va castigá com va pugué lo chiquet Pedro la insolensia en que lo hidalgo va parlá a sa mare, y encara se resserváe mes gran vengansa com donáen a entendre les seues paraules.

Va arribá a casa de sa padrina, pos la trobada de la plassa no lo va distraure del seu propósit y la va trobá ocupada cusín unes teles y fen cuentes pera uns vestits que habíen de fes, ya que tindríe allí al sastre en son demá. Al sentí aixó Pedro Saputo se va alegrá y va di: - Mol be, siñora padrina, mol be me ve; perque en esta ocasió escomensaré demá a adependre lo ofissi de sastre. Matinaré y vindré abans que lo maestre pera vore totes les seues operassions. Li va pareixe be a la padrina, perque res del seu fillol li podíe pareixe mal, pero li va chocá que vullguere adependre aquell ofissi habén ella consebut coses mes altes.
Va callá, empero, temén la resposta de Pedro, que tan fassilmen confoníe a tots.

En son demá va aná a casa de la padrina mol abans que lo maestre sastre, y així que se va presentá éste y se va ficá al ofissi, va mirá en molta atensió cóm preníe la mida a la mare, cóm estenén la tela a una taula aplicán la mida y fen puns y rayes blanques y dixán siñalat lo cos, les mánegues y demés pesses; cóm después va empleá la estisora y les va tallá una a una. Va pendre enseguida la mida al home, y va aná fen lo mateix part per part. Y cuan va aná a pendre la mida a una chiqueta que teníe nau añs, va di Pedro:

- Dixeume, siñó mestre, que an esta li vull tallá yo lo vestit per la meua má. 

- Sí, fill meu, va di la padrina. Pero lo mestre espantat va di: 

- ¿Hau perdut lo entenimén, siñora? ¿voléu quedatos sense la pessa y lo mocadó? 

- No vull aixó, va contestá ella; pero si lo meu fillolet Pedro erre lo tall y me fa malbé lo vestit, ya está pagat. 

- Es verdat, va contestá lo home, que tamé volíe vore la proba. 

- Y después, va continuá la dona, ting un atra pessa al arca, y a Huesca micha dotsena de botigues a la meua disposissió y a la dels meus doblés. Conque fill meu, pren la mida a tan germaneta y tállali lo vestit segons lo teu bon juissi y entenimén. Pedro entonses mol confiat va pendre la mida, va aná fen tot lo que va vore fé al mestre; y cuan va tindre siñalades les pesses a la roba, y endressades y corregides, va di al mestre: 

- Miréu si me ha iluminat avui bona llum; ¿qué diéu de eixes rayes? 

- Dic, va contestá lo mestre, lo que vosté vullguéu y cumplix a la meua confusió Per la memoria de mon pare a qui sol vach coneixe ya mort, que eixes pesses están marcades com si les haguere dibuixat lo mateix mestre Lorda Azufre de Huesca. Venga, tira les estisores y vorem. Va tirá Pedro la estisora, va tallá les pesses amostranles al mestre y a la padrina tal com les anáe retallán, y acabada la operassió va di: ara veigam lo que es cusí. 

- No fill meu, va contestá lo mestre; ara vorem lo que es jalá; que la siñora Salvadora se ha olvidat del nostre amorsá en la contemplassió de la teua habilidat.

- Teniu raó, mestre Gafo, va di ella; y en la chiqueta y la criada va traure lo amorsá per als dos mestres y tamé van fé un mosset lo home y la chiqueta.

Acabat de amorsá, y después de enríuressen y selebrá la nova grassia del chiquet Pedro, se van assentá a cusí. Va demaná un dedal lo aprendís de mestre, y com no sabíe tindre lo dit doblegat, va passá un filet per lo dedal, y embutit al dit, va fé que li lligaren lo fil per damún. Va pessigá la agulla en una hebra y sense fé pun o nugo, anáe cusín un retall perdut y passán mol depressa la agulla; y no va fé datra cosa hasta michdía. ¡Cuán sen va enriure sa padrina! ¡Cóm sen enríe y divertíe la chiqueta! Perque en tan afán y traball no resultáe costura, pespún, bordat ni cusit.

Va arribá la hora y van minjá de mol bona gana. Eixecats de la taula, va pendre Pedro lo capotillo de la chiqueta, y va cusí primé lo cos, después, les mánegues, que sol eren miches y ubertes; después les va ajuntá de hilván pera probáu. Lay va ficá a la chiqueta, y li caíe tan be, que se van admirá lo mestre y la padrina, arribán an este tems la mare de Pedro que veníe a vore cóm son fill entráe al ofissi. La chiqueta no se va volé ya traure lo capotillo hasta que vinguere son pare; y lo que faltabe, que eren les juntes del forro, la esclavina y los vivos, u va fé lo mestre en son demá, perque Pedro no va volé continuá lo ofissi dién que no ere digne de homens cabals, sino propi de geputs, coixos, enanos y monfloritos. Sol a casa seua y per an ell y sa mare va tallá y va cusí alguna vegada los vestits.

Un atre día va volé adependre de pelaire, y va aná a casa de un mestre, y va adependre a cardá y a pentiná, y abans y primé de tot a abatollá y prepará la llana. Per la nit li va portá a sa mare per mostra un vestit mol untat y un copo de estambre pentinat y acabat per nell de una dotsena que aquella tarde habíe fet. Y del ofissi va di que ere una mica despressiat, pero sano y alegre.

Lo dilluns va aná al taller de un fusté, y per la nit li va portá un marc de finestra a modo de bastidó en un enserat mol pulit y fet tot de la seua má. Pero va di a sa mare que aquell ofissi requeríe vuit díes de estudis y un mes de práctica; y que veiguere quin atre o quina dotsena de ells volíe que adeprenguere y quin preferiríe. Sa mare estáe contenta, pero no sabíe qué contestali: 

- Yo no sé, fill meu, lo que vull y lo que no vull: lo que me pareix es que sol vull lo que tú voldrás; y lo que tú faigues, tot, fill meu, tot u dono per bo, perque ya vech que te guíe una sabiduría mes alta y una llum que no arribo a entendre. Y va di ell: 

- Ya veéu, mare, cóm en poques hores hay adeprés consevol ofissi que me hay proposat. Perque hau de sabé que eixes arts y atres moltes, segons lo que yo ting observat, les sabem tots los homens naturalmén, y sol fa falta vóreles y inventá los instrumens propis si no són coneguts, y después amoldá les mans an ells, be que la perfecsió sigue cosa de la práctica y de mes tems. Pero ahí, a casa del carnissé vach vore uns papés en uns dibuixos de portes, finestrons, taules, aladres, masades, rius, bosques y montañes y me han agradat mol y voldría adependre lo art del dibuix. Si podeu aneu un día a Huesca y compreume los instrumens que fan falta, que me pareix són un llapis, dos compasos, y lo que tos diguen a la tenda, que no sirá molta cosa. Y va aná sa mare a Huesca, y li va portá tots aquells instrumens; y ell passáe después lo tems dibuixán lo que li fée goch, y va omplí lo seu cuarto de dibuixos. Después de un tems va fé lo retrato de sa mare, después lo de sa padrina, al llapis los dos; y eren tan pareguts, que tots al vorels díen: esta es la pupila, la Salvadora de Olbena.

Original en castellá:

Capítulo VI.

De cómo Pedro Saputo aprendía todos los oficios en un rato.

Iguales en lo esencial y desiguales en lo accidental hizo a los hombres la naturaleza. Y aunque es cierto que en esa desigualdad se contienen las causas del orden primitivo general de la sociedad, y aun de la condición de los individuos por sí en particular, pero lo que es la autorización no procede de esas causas sino de las que hacen al padre digno de respeto para el hijo, al anciano para el joven, y al magistrado para el ciudadano; siendo todo lo demás usurpación, presunción, orgullo, soberbia. Ninguna autoridad representaba el hidalgo para reprender a la Pupila; y la caridad, si por la caridad lo hubiera hecho, habla y obra de otra manera. Sobre todo para denostar, para ultrajar, para insultar y afrentar al pobre, al desgraciado, al infeliz, ninguna ley da derecho; y es el orgullo tan grave ofensa del cielo, que rara vez deja de castigarlo, haciéndonos ver tarde o temprano humillado al soberbio, así como exaltado al humilde. Entre tanto ya castigó como pudo el niño Pedro la insolencia con que el hidalgo baldonó a su madre, y aún se reservaba mayor venganza como daban a entender sus palabras.

Llegó en tanto a casa de su madrina, pues el encuentro de la plaza no le distrajo de su propósito y cabalmente la encontró ocupada en prevenir unas telas o paños y echar cuentas para unos vestidos que habían de hacerse, debiendo tener el sastre al otro día. Al oír esto Pedro Saputo se alegró y dijo: - Muy bien, señora madrina, muy bien me viene; porque con esta ocasión comenzaré mañana a aprender el oficio de sastre. Madrugaré y vendré antes que el maestro para ver todas sus operaciones. Pareció bien a la madrina, porque nada de su ahijado le podía parecer mal, pero extrañó que quisiera aprender aquel oficio habiendo ella concebido cosas más altas. Calló, empero, temiendo la respuesta de Pedro, que tan fácilmente confundía a todos.

Al día siguiente fue a casa de la madrina mucho antes que el maestro sastre, y así que se presentó éste y se puso al oficio, miró con mucha atención cómo tomaba la medida a la madre, cómo tendiendo el paño en una mesa aplicando la medida y haciendo puntos y rayas blancas y dejando señalado el cuerpo, las mangas y demás piezas; cómo luego echó la tijera y las cortó una a una. Tomó enseguida la medida al marido, y fue haciendo lo mismo parte por parte. Y cuando fue a tomar a una niña que tenía nueve años, dijo Pedro: - Dejad, señor maestro, que a ésta le quiero yo cortar el vestido por mi mano. - Sí, hijo mío, dijo la madrina. Pero el maestro espantado decía: - ¿Habéis perdido el juicio, señora? ¿Queréis quedaros sin prenda y el paño? - No quiero eso, respondió ella; pero si mi ahijado Pedro yerra el corte y me pierde el paño, ya está pagado. - Es verdad, respondió el marido, que también quería ver la prueba. - Y después, continuó la mujer, tengo otra pieza en el arca, y en Huesca media docena de tiendas a mi disposición y a la de mis dineros. Conque hijo mío, toma la medida a tu hermanita y córtale el vestido a tu buen juicio y entendimiento. Pedro entonces muy confiado tomó la medida, fue haciéndolo todo lo que vio hacer al maestro; y cuando tuvo señaladas las piezas en el paño, y enderezadas y corregidas, dijo al maestro: - Mirad cuerpo de mí si me ha despuntado hoy buena luz; ¿qué decís de esas rayas? - Digo, respondió el maestro, lo que vos queráis y cumple a mi confusión. Por el siglo de mi padre a quien sólo conocí de muerto, que esas piezas están señaladas como si las hubiese rayado el mismo maestro Lorda Azufre de Huesca. Ea, echa la tijera y veamos. Echó Pedro la tijera, cortó las piezas mostrándolas al maestro y a la madrina como las iba cortando, y concluida la operación dijo: ahora veamos lo que es coser. - No hijo mío, respondió el maestro; agora veamos lo que es yantar; que en verdad que la señora Salvadora se ha olvidado del nuestro desayuno con la contemplación de tu habilidad. - Tenéis razón, maestro Gafo, dijo ella; y fuese y con la niña y la criada sacó el desayuno para los dos maestros a quienes acompañaron el marido y la niña.

Almorzado que hubieron, y reído y celebrado la nueva gracia del niño Pedro, se sentaron a coser. Pidió un dedal el aprendiz maestro, y como no supiese tener el dedo doblado, pasó un hilo por el dedal, y metido en el dedo, hizo que le atasen el hilo por encima. Tomó la aguja con una hebra y sin hacer punto o nudo, iba cosiendo un retal perdido y pasando muy aprisa la aguja; y no hizo otra cosa hasta el mediodía. ¡Cuánto se rió su madrina! ¡Cómo se reía y divertía la niña! Porque con tanto afán y trabajo nunca resultaba costura, pespunte ni cosido alguno.

Llegó la hora y comieron de muy buena gana. Levantados de la mesa, tomó Pedro el capotillo de la niña, y cosió primero el cuerpo, después, las mangas, que sólo eran medias y abiertas; luego las unió de hilván para probarlo. Púsoselo la niña, y le caía tan bien, que se admiraron el maestro y la madrina, llegando a este tiempo la madre de Pedro que venía a ver segunda vez cómo su hijo entraba en el oficio. La niña no se quiso ya quitar el capotillo hasta que viniese su padre; y lo que faltaba, que eran las junturas del forro, la esclavina y los vivos, hízolo el maestro otro día, porque Pedro no quiso continuar el oficio diciendo que no era digno de hombres cabales, sino propio de jorobados, cojos, enanos y hermafroditas. Con todo, en su casa y para él y su madre cortó y cosió alguna vez los vestidos.

Otro día quiso aprender de pelaire, y fue a casa de un maestro, y luego en un punto aprendió a cardar y a peinar, y antes y primero que todo a varear y preparar la lana. Por la noche llevó a su madre por muestra el vestido muy untado y un hermoso copo de estambre peinado y concluido por él de una docena que aquella tarde había hecho. Y del oficio dijo que era un poco despreciado, pero sano y alegre.

El lunes fue al taller de un carpintero, y por la noche llevó un marco de ventana a modo de bastidor para un encerado muy pulido y hecho todo de su mano. Pero dijo a su madre que aquel oficio requería ocho días de estudios y un mes de práctica; y que mirase qué otro o qué docena de ellos quería que aprendiese y cuál preferiría. Su madre rebosaba satisfacción por todas sus coyunturas, y no sabiendo qué responder le dijo: - Yo no sé, hijo mío, lo que quiero y lo que no quiero: lo que me parece es que sólo quiero lo que tú querrás; y lo que tú hagas, todo, hijo mío, todo lo doy por bien, porque ya veo que te guía otra sabiduría más alta y otra luz que no alcanzo. Y dijo él continuando: - Ya veis, madre mía, cómo en pocas horas he aprendido cualquier oficio a que me he puesto. Porque habéis de saber que esas artes y otras muchas, según lo que yo tengo observado, las sabemos todos los hombres naturalmente, y sólo falta verlas e inventar los instrumentos propios si no son conocidos, y luego adestrar las manos a ellos, bien que la perfección sea cosa de la práctica y de más tiempo. Mas ahí, en casa del carnicero he visto unos papeles con unos dibujos de puertas, ventanas, mesas, arados, edificios, ríos, bosques y montañas y me han gustado mucho y quisiera aprender el arte del dibujo. Por vida vuestra que vayáis un día a Huesca y compradme los instrumentos necesarios, que me parece son un lapicero, dos compases, y los que os digan en la tienda, que ahora no serán muchos. Y fue su madre a Huesca, y le trajo todos aquellos instrumentos; y él pasaba después el tiempo dibujando lo que se le antojaba, y llenó su cuarto de dibujos que luego y prestísimo fueron de muy cumplido primor y arte. De ahí a algún tiempo hizo el retrato de su madre, después el de su madrina, al lápiz los dos; y eran tan parecidos, que todos al verlos decían: ésta es la Pupila, ésta Salvadora de Olbena.

viernes, 26 de julio de 2024

2. 8. Ix del convén.

Capítul VIII.

Ix del convén.

Pedro Saputo ix del convén.

Se va corre la veu que sen anáe Geminita, y va ñabé una consternassió general a la comunidat. La coixa, o sigue la organista, va di, que después que la habíe escomensat a desburrá (¡una coixa desrucá a Pedro Saputo!) la fotíen fora del convén pera que aniguere a un atre a lluí la seua habilidat; afegín en lo seu desenfado natural que mes valdríe que se morigueren la mitat de les monges y hasta lo mateix pare confessó a que sen aniguere Geminita. Una agüela de nom sor Bonifacia, que habíe sigut mol viva y conserváe encara la valentía de la seua verda edat, se va presentá a la priora y li va di: ¿Qué feu, mare priora? ¿Cóm dixéu anassen, si es que no la fotéu fora, an ixa pressiosa sagala, cuan la tindríem que conservá com a una reliquia? Desde que está al convén han parat los odios y les riñes que abans ñabíe; perque veénla an ella a totes mo se amansabe lo pit y se templabe la saña. Be sabéu que sor Venancia y sor Tolomea mos teníen fartes y apenades en les seues batalles, y que fa pocs díes están al claustre nou se van enganchá (arrifá) de modo que se van fé fils los vels, y se van agarrá de les toques, y se les van arrencá, y van passá al que yo men dono vergoña de di; y presentanse allí de improvís ixa sagala, o ángel o lo que sigue, que anáe a les seues obligassions, y paranse a mirales com demananles lo pas passífic, se va aturá lo combat com per encán, y sense res mes que di en aquella grassia tan atractiva, en aquell to y veu que derretix les pedres:

¡Ay, siñores, que aixó no su creuríe la gen del siglo de persones tan virtuoses! Se van aplacá y separá, y ara ya se parlen si no com amigues al menos no com enemigues. Miréu per Deu que no fotegáu fora de casa an ixa sagala, perque feu cuenta que aventéu del convén la pau y la alegría.

Y díe be la mare Bonifacia, perque al menos este be sí que lay debíe la comunidat; tal ere l'enchís de les seues paraules, y hasta de la seua sola presensia. Així es que pera tot la buscaben. Geminita u ha dit; Geminita u ha fet; Geminita es; Geminita entre; Geminita ix; Geminita puje; Geminita baixe; Geminita va; Geminita ve.

Y en raó tot, y mes y mol mes que faigueren. Perque si se oferíe a retallá alguna pessa de roba, encara que foren uns cansonsillos de flare, portáe molta ventaja en fassilidat y perfecsió a la mateixa sor Mercedes, que ere la milló estisora de la comunidat; si cusíe, dixáe mols puns atrás a sor Ángeles, que ere tamé la milló agulla del convén; si bordáe, lo seu primor fée ajupís a totes; si vestíe alguna imache, alló ere encantás de vóreu; si contáe cuentos, pera cada un que se sabíen les mes sabudes, ne sabíe Geminita una dotsena. 

Y ¡qué grassiosos!, pero al mateix tems mol dessens, com se supose, no com alguns de Lo Decamerón en chapurriau

¡Cóm no habíen de sentí que sen anare! U sentíen mol, y no va ñabé monja ixos díes que no la abrassare, que no la besare, que no li suplicare, que no li apretare la má, si be diuen que moltes teníen tanta enveja com cariño.

A la coixa, que de un arrebato de espíritu y de una avinguda de amor li va doná un día una dotsena de besos, perque ere de genio fogós, no va tindre per convenién dili la causa per qué sen anáe pareixenli perillós descubrís perque ere malissiosa, y sobre tot fássil y resoluta. Ni creuríe tampoc la seua transformassió, al seu cas ñabíe que dili la verdat o inventá una historia mol calificada que se puguere admití y no portare a sospeches contra cap monja o contra les novissies.

Per fin va arribá lo día; res teníe ya que previndre a les dos sagales; y pera que no malpensaren la priora y sor Mercedes, no va voldre les raderes nits dormí al novissiat, sino a una segona cámara que se comunicabe en la de la priora, intermija en la de la amiga; pero passán tots los ratos libres del día en les seues caríssimes (estimades, encariñades) novissies; ratos als que vée lo ressel en que lo volíen tindre sempre al seu costat la una o l'atra de aquelles dos tendres amigues.

Va tocá un matí les sis lo rellonge del poble; y mentres la comunidat estáe al coro, va eixí vestit de dona y en un feix lo traje de home del bras, y van plorá al cap de uns minuts la seua aussensia totes les mares, espessialmén les dos que tan lo volíen y tan se regaláen en ell los radés quinse díes. Les simpletes novissies ploráen, pero se van consolá después en la esperansa de eixí a la libertat del siglo.

Va quedá viuda la comunidat; als claustres reinabe lo silensio; les parets se cubríen de dol; lo minjadó estáe desganat, y lo coro, picat y enfadat. Van tindre consell aquella nit les dos consabudes mares, van suspirá, van plorá, y van proposá de manali que tornare; pero ya ere tart; s'habíe allargat mol y no sabíen la direcsió que portáe. Van torná a suspirá, van torná a sentí la pena, y al seu cor passáe mol mes de lo que manifestaben, portanles lo sentimén casi a desesperás. Be mo se está, va di sor Mercedes; a la nostra má estáe; ¡y lo vam dixá anassen! ¿Quína nessessidat ñabíe mentres no passare algo mes? Consoleutos ara si podéu, moríu en esta tristesa. Va contestá an aixó la priora en un gran suspiro y dién:

Teniu raó, pero ya no ña remey. Y ere verdat, perque ell encara no habíe caminat dos mil passes cuan se va traure les faldes de dona y se va ficá lo traje, enfotensen per una part de la inossensia de aquelles monges, y sentín per l'atra la falta de repén de la seua acostumbrada veu y compañía, y del amor tan natural y dols de dos angelicals novissies.


Original en castellá:

Capítulo VIII.

Sale del convento.

Divulgóse la voz que se iba Geminita, y hubo una consternación general en la comunidad. La coja, o sea la organista, dijo, que después que la había comenzado a desasnar (¡una coja desasnar a Pedro Saputo!) la echaban del convento para que fuese a otro a lucir su habilidad; añadiendo con su desenfado natural que más valdría se muriesen la mitad de las monjas y aun el mismo padre confesor, que no se fuese Geminita. Una vieja llamada sor Bonifacia, que había sido muy viva y conservaba aún la valentía de su verde edad, se presentó a la priora y le dijo: ¿qué hacéis, madre priora? ¿Cómo dejáis ir, si es que no la echáis, a esa preciosa muchacha, cuando la deberíamos conservar como una reliquia? Desde que está en el convento han cesado los odios y las discordias que antes había; porque en viéndola a ella a todas se nos amansaba el pecho y se templaba la saña. Bien sabéis que sor Venancia y sor Tolomea nos tenían afligidas con sus batallas, y que hace pocos días encontrándose en el claustro nuevo se arrifaron de modo que se hicieron pedazos los velos, y se asieron de las tocas, y se arrancaron, y pasaron a lo que yo me doy vergüenza de decir; y presentándose allí de improviso esa muchacha, o ángel o lo que sea, que iba a sus obligaciones, y parándose a mirallas como pidiéndoles el paso pacífico, cesó el combate como por encanto, y sin más que decilles con aquella su gracia tan atractiva, con aquel tono y voz que derrite las piedras. ¡Ay, señoras, que eso no lo creerían las gentes del siglo de personas tan virtuosas!, se aplacaron y separaron, y agora se hablan ya si no como amigas al menos como enemigas. Mirad por Dios que no echéis de casa a esa muchacha, porque haced cuenta que echáis del convento la paz y la alegría.

Y decía bien la madre Bonifacia, porque a lo menos este bien sí que se lo debía la comunidad; tal era el poder de sus palabras, y aun de su sola presencia. Así es que para todo la buscaban. Geminita lo ha dicho; Geminita lo ha hecho; Geminita es; Geminita entra; Geminita sale; Geminita sube; Geminita baja; Geminita va; Geminita viene. Y con razón todo, y más y mucho más que hicieran. Porque si se ofrecía cortar alguna prenda de ropa, aunque fuesen unos calzoncillos de fraile, llevaba mucha ventaja en facilidad y perfección a la misma sor Mercedes, que era la mejor tijera de la comunidad; si coser, dejaba muchos puntos atrás a sor Ángeles, que era también la mejor aguja del convento; si bordar, su primor hacía encoger a todas; si vestir alguna imagen, aquello era encantarse de verlo; si contar cuentos, para cada uno que sabían las más decidoras, sabía Geminita una docena. Y ¡qué graciosos!, pero al mismo tiempo muy decentes, como se supone. ¡Y no sentirían que se fuese!, lo sentían, y no hubo monja aquellos días que no la abrazase, que no la besase, que no le suplicase, que no le apretase la mano, si bien dicen que en muchas tanto era envidia como cariño.

A la coja, que un arrebato de espíritu y de una avenida de amor le dio un día una docena de besos, porque era de genio fogoso, no tuvo por conveniente decirla la causa por qué se iba pareciéndole peligroso descubrírsele porque era maliciosa, y sobre todo fácil y resoluta. Ni creyera tampoco en su transformación, en cuyo caso había que decirle la verdad o inventar una historia muy calificada que se pudiese admitir y no indujese sospechas contra ninguna monja o contra las novicias.

Por fin llegó el día; nada tenía ya que prevenir a las dos niñas; y para que no maliciasen la priora y sor Mercedes, no quiso las últimas noches dormir en el noviciado sino en una segunda celda que se comunicaba con la de la priora, intermedia con la de la amiga; pero pasando todos los ratos libres del día con sus carísimas novicias; ratos que le cercenaba mucho el recelo con que advirtió le querían tener siempre a su lado la una o la otra de aquellas dos tiernas amigas.

Dio una mañana las seis el reloj del pueblo; y mientras la comunidad estaba en el coro, salió vestido de mujer con su bulto del traje de hombre del brazo, llorando a breves minutos su ausencia todas las madres, especialmente las dos que tanto le querían y tanto se regalaron con él los últimos quince días, pues no fueron menos los que le detuvieron después de tener hecho el vestido. Las simplecillas novicias lloraban por de pronto, mas se consolaron luego con la esperanza de salir a la libertad del siglo. Quedó en fin viuda la comunidad; en los claustros reinaba el silencio; las paredes se cubrían de luto; el refectorio era desabrido, y el coro, molesto y enfadoso. Tuvieron consejo aquella noche las dos consabidas madres, suspiraron, lloraron, y propusieron si le mandarían volver; pero ya era tarde; habríase alongado mucho y no sabían la dirección que llevaba. Tornaron a suspirar, sintieron de nuevo la pena, y en su corazón pasaba mucho más de lo que manifestaban, llevándolas el sentimiento casi a desesperarse. Bien se nos está, dijo sor Mercedes; en nuestra mano estaba; ¡y lo dejamos ir! ¿Qué necesidad había mientras más no sucediese? Consolaos agora si podéis, morid en esta tristeza. Respondió a esto la priora con un gran suspiro y diciendo: Tenéis razón, pero ya no hay remedio. Y era verdad, porque él aún no había andado dos mil pasos cuando se quitó las faldas de mujer y se vistió su traje, riéndose por una parte de la inocencia de aquellas monjas, y sintiendo por otra la falta repentina de su acostumbrada voz y compañía, y del amor tan natural y dulce de dos angelicales novicias.

martes, 23 de mayo de 2017

barretina, barret, berret, béret, boina, birrete, gorra

barretina, barret, berret, béret, boina, birrete, gorra

En chapurriau: gorra torta pera caps verts.

barretina, barret, del inglés beret o fransés béret, gascón berretboina, gorra. 
Valderrobres tamé ña un Beret, pastó de ovelles, carnissé.
Pepe es lo seu pastó.

Birrete.

de gorra: gratis, beure o minjá sense pagá. Lo que u fa té una influensia clara catalana.


maneres de du la barretina, barretina, barret, vermell, roig

alguns la porten tapanse los ulls, total, Puigdemont ya mos guíe

Uc de la Bacalaria ya ne portabe una de roija

Uc de la Bacalaria, Hugues de La Bachelerie, Bachellerie


BARRETINA 
f. 


|| 1. Barret en forma de bossa llarguera. Vna barratina de criatura, doc. a. 1565 (arx. parr. de Sta. Col. de Q.). Barratines de seda, val la dotsena sis lliures; Barratines de llana enfortides, val la dotsena dos lliures sinch sous, Tar. preus 21. A ran del cércol vermell de la barretina, girada del revers, li blanquejaven els cabells, Víct. Cat., Ombr. 11. 

|| 2. La funda que posen dins el capell, davall el suador (Palma). 

|| 
3. Flor de rosella (Empordà). «Un camp de barretines»: un camp de roselles florides (Llofriu). 


|| 
4. Tirar la barretina un pastor a una ovella: tirar-li una pedra (Ripoll). “Oh, respon el pastor, una ovella volia saltar a l'hort i li he tirat la barretina”. L'amo ja sap que el pastor vol dir que l'ha camatrencada amb un cop de roc, Catllar, 16 vii-1921. 


|| 
5. a) Passar una cosa per la barretina: passar pel cap, acudir una idea (Llofriu).—b) No cabre a la barretina: no esser una cosa comprensible, no semblar vera (Vallès, Penedès). 


|| 
6. Peça suplementària que el terrisser superposa a la peça que ha de treballar, quan aquesta és més alta del que permet la resistència del fang (La Bisbal). 


|| 
7. pl. Les flames que surten pels forats superiors del forn de terrisser (La Bisbal).
    Cult. pop.
La barretina és la peça més típica de la indumentària popular masculina a Catalunya. Sol esser de llana, feta amb agulles llargues com les de fer calça. La llargària o fondària és variable: en general és de dos a quatre pams, i es pot dur amollada en tota sa llargària o bé doblegada sobre el cap. Duent-la doblegada, n'hi ha que la duen plana i altres que la duen de garbío sia tombada a un costat. La part extrema o més fonda es diu el niu. Els colors dominants són el vermell (barretina vermella) i el morat (barretina musca); també n'hi ha de negres per dol, que solen esser la mateixa barretina vermella amb enforro negre, que es giren en cas d'haver de dur dol (barretina de dos intents). A més de les barretines grosses ordinàries, hi ha aquestes varietats:a) Barretina d'escórrer fesols barretina d'arròs i fideus: és petita, de forma cònica, amb una borla al cap (Empordà).—b) Barretina de xeixa: la de cotó, blanca o de color variat, que duen per dormir (Olot, Torelló, Vic, Pinós).—c) Barretina de mariner: és vermella i no molt llarga, i l'usen els mariners.—d) Barretina de capellà: barret de punt de seda negra que duen els capellans.—e) Barretina de notari: barret petit de color fosc i amb ratlletes al voltant del front (Llofriu).
    Fon.: 
bərətínə (Ross., Conflent, Empordà, Olot, Vic, Lluçanès, Vallès, Barc., Tarr., Bal.); bərətínɛ (Puigcerdá); baretína (Vall d'Àneu); baretínɛ (Sort, Tremp, Ll., Pla d'Urgell).
    Intens.:
—a) Augm.: barretinassa.—b) Dim.: barretineta, barretinot, barretinota, barretinola.
    Etim.: 
derivat de barreta. Barrette fransés.


http://etimologias.dechile.net/?birrete




catalá típic, ulls clas, aspecte de Godo, afeitat, no sigue que li diguen, catalá en bigot ojo muixonot
catalá típic, ulls clas, aspecte de Godo, ben afeitat, no sigue que li diguen, "catalá en bigot, ojo muixonot"

Classic Art Poster - Farmer with 'Barretina' by Santiago Rusinol 24 X 17.5
Classic Art Poster - Farmer with 'Barretina' by Santiago Rusiñol 24 X 17.5

Barretina es el típico gorro catalán de lana en forma de bolsa, de color rojo o morado, y a veces con una franja negra alrededor de la abertura, que en su origen se asociaba a marineros y judíos. Se la ha relacionado también con el gorro frigio rojo utilizado desde 1789, tras la Revolución francesa, por los republicanos, simbolismo que pronto se extendería por Europa y los nuevos estados americanos.
En sus diferentes variantes se extendía por un buen número de pueblos marineros cristianos del Mediterráneo como Cataluña, Valencia, Ibiza, Alta Provenza, Sicilia, Córcega, Cerdeña, parte de Nápoles y de los Balcanes y en algunas zonas de Portugal.

En Cataluña e Ibiza los hombres llevaron barretina hasta finales del siglo XIX, especialmente en las zonas rurales. Aunque la barretina ha caído en desuso en la vida cotidiana, sigue estando considerada como un símbolo catalanista y se utiliza en actos folclóricos de identidad cultural, como los bailes de sardanas o en las figuras de los belenes, como lo caganer. Como tocado indumentario aparece en la iconografía de personajes tan dispares como Jacinto Verdaguer o Salvador Dalí , Papá Pitufo.

Papá Pitufo era catalán, de Batea particularmente, un pueblo de Tarragona famoso por su vino, cantado incluso por Quico lo Cèlio, lo Noi y lo Mut de Ferreríes.



Enric Riba y García sosté la teoria que l'origen de la barretina és el barret frigi, i en relació amb això, argumenta que les proves gràfiques que es troben de la presència de barrets frigis a la història d'Amèrica, es deuen al fet que els catalans foren els veritables descobridors d'aquest continent i els seus primers colonitzadors europeus.
A Catalunya la barretina es va començar a fer servir a la segona meitat del segle XVII i a partir de 1565. Els homes catalans en van dur fins al segle XX, especialment a les zones rurals. La barretina ha caigut totalment en desús en la vida quotidiana. Tot i això, és considerada un símbol de catalanitat, i s'utilitza habitualment en actes folklòrics, com les ballades de sardanes, o a les figures del pesebre, com el caganer.
Els personatges que més han popularitzat la barretina al segle XX són segurament Jacint Verdaguer, Salvador Dalí y Arturo Quintanilla y Fuentecilla. Les seves variacions també s'utilitzen a l'escenificació d'alguna òpera ambientada a Nàpols. La barretina és una lligadura pròpia dels homes catalans, mentre que les dones portaven rets o gandalles.

La barretina és una lligadura tradicional catalana de llana de borregos catalans, en forma de bossa, habitualment de color vermell o morat, normalment de dos a quatre pams, a voltes amb un rivet negre a l'extrem. Segurament deriva de l'antic barret frigi per bé que és difícil de demostrar. Es feien servir barrets similars a gran parts dels pobles mariners cristians del Mediterrani tals com l'Alta Provença, Sicília, Còrsega, Sardenya, part de Nàpols, part dels Balcans i a Portugal.
El barretinaire era el fabricant de barretines. En aquests versos del gran poeta català Jacint Verdaguer lamenta la desaparició de la barretina mitjançant aquest personatge:
Com la flor de la magrana,
queia bé al bosc i al jardí;
los més vells la duien plana,
los més joves de garbí;
des de Nàpols a Marsella
no floria un port sense ella,
era en terra flor vermella,
en la mar coral del fi.
barretinaire
de Prats de Molló;
me diuen cantaire,
mes no canto gaire,
mes no canto, no.
  • Barretina d'arròs i fideus o d'escórrer fesols: petita, cònica i amb una borla al cap. Típica de l'Empordà.
  • Barretina de capellà: de punt de seda i negra, la duien els capellans.
  • Barretina de dormir: de roba blanca.
  • Barretina de dos intents o dos cairellsbarretina vermella amb el folre negre que es pot girar en cas d'haver d'anar de dol.
  • Barretina de garbí o plana: la que es podia dur plegada.
  • Barretina llarga: la que es deixa caure per l'esquena.
  • Barretina de mariner: vermella, poc llarga i típica dels mariners.
  • Barretina musca: la que té el color morat com a dominant.
  • Barretina de niu: es porta aixafada a la punta.
  • Barretina de notari: petit, de color fosc, i amb ratlletes al voltant del front.
  • Barretina vermella: la que és roja unicolor.

Lluch, Ernest «La revolució industrial a la Garrotxa (1777-1822)». Annals de l'Institut d'Estudis Geronins, 25, 2, 1981, pàg. 198-199. «(...) gorres molt semblants a la barretina eren emprades a diverses parts de la Mediterrània. La dificultat en precisar què és una barretina, un barret o una gorra és considerable. La barretina fou començada a utilitzar en la segona meitat del segle XVII (J. Danès) i a partir de 1565 (Joan Coromines). Existeix d'una manera molt semblant a Portugal, a Occitània i entre la marineria napolitana. (...) No coneixem una tipologia rigorosa de barretines, (...)»

viernes, 9 de febrero de 2024

Lexique roman; Doas - Duire, Durre


Doas, suj. et rég. féminin, deux.

Per so que mais no falhiran tos temps

Aquist duy dol que son vengut essemps. 

Aimeri de Peguilain: Anc non cugey. 

Parce que ces deux chagrins, qui sont venus ensemble, ne failliront plus en aucun temps.

Anc un bon mot no fezes

Non i agues dos malvatz.

Garin d'Apchier: Cominal. 

Jamais vous ne fîtes un bon mot qu'il n'y en eût deux mauvais.

Fassa d'un malastre dos. 

T. de G. Faidit et de Perdigon: Perdigons.

Fasse d'un malheur deux.

Doas domnas aman dos cavaliers.

T. de Sordel et de Bertrand: Doas donas.

Deux dames aiment deux cavaliers.

Doas coblas farai en aquest son.

Gui de Cavaillon: Doas coblas. 

Je ferai deux couplets sur cet air. 

Substantiv. indéterminé.

No sabran ja dui ni trei

Quals es selha que m'a conquis. 

Arnaud de Marueil: Cui que fin' amors. 

Ne sauront jamais deux ni trois quelle est celle qui m'a conquis.

Cascuna n'a al mens dos, 

E cascuns dels doas o mai.

Richard de Tarascon: Ab tan de. 

Chacune en a au moins deux, et chacun d'eux deux ou plus.

Loc. Li auzelet dui e dui.

(chap. Los muixonets de dos en dos; dos y dos de forma literal.)

Hameus de la Broquerie: Quan reverdeion. 

Les oiselets deux à deux.

Van cridan duy e duy.

P. de la Mula: Dels joglars. 

Vont criant deux à deux.

Adv. comp. Ben l'amav'ier, huey l'am dos tans.

(chap. Be l'amaba ahí, avui (hui) l'amo dos tans; com dos vegades.

En chapurriau fem aná voldre, be la volía, vull; amá es mes literari.)

E. Fonsalada: De bon luec.


Je l'aimais bien hier, aujourd'hui je l'aime deux fois autant.

ANC. FR. Nous sommes or privéement 

Ici nous dui tant solement.

Roman de la Rose, v. 16608. 

De sa gent refist dous parties,

S'en establi dous cumpaingnies

Roman de Rou, v. 9955.

CAT. (són tres quarts de duas, los dos, els dos) ESP. Dos. PORT. Dous, doas. IT. Duo, due. (chap. dos dones; són les dos de la tarde; los dos homens.)

2. Abdui, Amdui, Ambedui, adj. num., suj. masc., tous deux. 

Abdos, Amdos, Ambedos, adj. num., rég. masc., tous deux. 

Abdoas, Amdoas, Ambedoas, adj. num., suj. et rég. fém., toutes deux.

Doncx, per que us metetz amaire

Pus a me laissatz tot lo mal?

Quar abdui no 'l partem egual.

La Comtesse de Die: Amicx ab gran. 

(chap. Entonses, per qué tos fiquéu a amadó, pos a mí me dixéu tot lo mal? Ya que los dos no mol repartim per igual.

Donc, pourquoi vous mettez-vous amant, puisque vous me laissez tout le mal? car nous ne le partageons pas tous deux également.

Lo jorn que ns ac amor abdos eletz. 

(chap. literal: Lo día que mos va amor als dos triá.)

Rambaud de Vaqueiras: Non puesc saber.

Le jour qu'amour nous eut choisis tous deux.

Abdoas ero de l'avescat d'Albi: N' Azalais era d'un castel que a nom Lombes... Na Esmengarda si era d'un borc que a nom Castras. 

V. de Raimond de Miraval. 

Toutes deux étaient de l'évêché d'Albi: Dame Azalaïs était d'un château qui a nom Lombes... dame Esmengarde était d'un bourg qui a nom Castres.

Pus fom amdui enfan,

L'ai amad' e la blan.

(chap. Pareix una part de la lletra de Serrat, paraulas d'amor. La mateixa llengua en vuit siglos de diferensia. Exactamen, uns 800 añs desde lo naiximén de Serrat hasta lo de Ventadorn, Ventadour.)

B. de Ventadour: Lo gens.

Depuis que nous fûmes tous deux enfants, je l'ai aimée et la courtise.

Ad amdos las espazas seis.

Roman de Flamenca, fol. 126.

Il ceint les épées à tous deux.

Amon doas donas valenz...

Et ab amdoas pres entier.

T. de Rambaud et d'Albertet: Albertet.

Ils aiment deux dames distinguées... et toutes deux ont mérite parfait.

Assatz seretz ambedui d'un semblan. 

Elias de Barjols: Bels guazans. 

Vous serez bien tous deux d'une même manière.

A son disnar los aucis ambedos.

(chap. A son diná los mate als dos.)

P. Cardinal: Un sirventes.

A son dîner il les tua tous deux.

ANC. FR. Andui furent boen chevalier.

Roman de Rou, v. 8422. 

Andui s'en vont par foi plevie.

Roman du Renart, t. I, p. 75. 

Et furent bon ami andoi.

Roman de Brut, p. 242. 

Ambdui tes fiz en un jur mourront.

Anc trad. des liv. des Rois, fol. 4.

Or l'a Renart tant amusé 

Que ambedui sont acordé.

Roman du Renart, t. 1, p. 75. 

Isnelement se deschaucèrent, 

Embedui en un lit couchèrent.

Fables et cont. anc., t. IV, p. 201. 

A genoulx se mirent chascun 

Ambedeux en disant ainsi.

Déposition de Richard II. 

Tors issirent d'anbesdeus pars.

Roman de la Violette, v. 3169. 

ANC. CAT. Amdos, amduy, abdos, abduy. ESP. Ambos, ambos á dos. PORT. Ambos. IT. Ambedui, ambi.

4. Dualitat, s. f., du lat. dualis, dualité. 

Unitat o dualitat o trinitat.

Leys d'amors, fol. 46. 

Unité ou dualité ou trinité. 

De dualitat dos es lo premier nombre...

Tres o ternari es nombre engendrat per ajustament de unitat am dualitat.

(chap. Tres o ternari es número engendrat per ajuntamén de unidat en dualidat.)

Eluc. de las propr., fol. 279. 

Deux est le premier nombre de dualité... 

Trois ou ternaire est un nombre engendré par l'union d'unité avec dualité.

5. Dotze, adj. num., lat. duodecim, douze.

Rotlan e 'lh dotze par 

E 'l pros Berart.

Rambaud de Vaqueiras: Senher marques. 

Roland et les douze pairs et le preux Bérard. 

E 'l dotze mes de l'an.

Arnaud d'Entrevenas: Del sonet.

Et les douze mois de l'an.

CAT. Dotse (dotze). ESP. Doce. PORT. Doze. IT. Dodici. (chap. dotse)

6. Duodeni, s. m., lat. duodenum, duodénum.

Es dit duodeni, quar en quascu home es de quantitat de XII ditz.

Eluc. de las propr., fol. 56.

(chap. Se diu duodeno, perque a cada home es de cantidat de dotse dits; medix dotse dits.)

Il est appelé duodénum, car en chaque homme il est dit de la quantité de douze.

PORT. IT. (ESP. chap.) Duodeno.

7. Dozen, Dotzen, adj. num., lat. duocecimus, douzième.

El dozes, us petitz Lombartz.

Pierre d'Auvergne: Chantarai. 

Le douzième, un petit Lombard.

Deu mais comprar la causa, la dotzena part de tant cum ela val, per cosentiment del ordenador de la gleisa. 

Trad. du Code de Justinien, fol. 1.

Doit en plus acheter la chose, la douzième partie de tant comme elle vaut, par consentement de l'économe de l'église.

Ell dec esser lo dotzes. Trad. de l'Évangile de Nicodème.

Il dut être le douzième.

CAT. Dotsé. ESP. Doceno (duodécimo). PORT. Duodecimo. IT. Dodicesimo.

8. Dotzena, s. f., douzaine.

Una dotzena de moltos.

(chap. Una dotsena de borregos; poden sé cordés grans. En catalá se diu moltó, moltons.)

Charte de Besse en Auvergne, de 1270. 

Une douzaine de moutons.

CAT. Dotsena (dotzena). ESP. Docena. PORT. Duzia. IT. Dozzina.

9. Dozens, adj. num., lat. ducentos, deux cents. 

Per cent vers ni per dozenz cansos.

(chap. Per sen versos ni per dossentes cansons.)

G. Magret: No m valon re. 

Pour cent vers et pour deux cents chansons. 

Li prestet dozens marabotis.

(chap. Li va prestá, dixá, dossens maravedís.)

V. de Bertrand de Born.

Lui prêta deux cents marabotins. 

Ben dozentas jornadas s'es luynatz de sa terra. V. de S. Honorat.

S'est éloigné de sa terre bien de deux cents journées. 

CAT. Dòscènts (sic). ESP. Doscientos, ducientos. PORT. Dozentos.
IT. Dugento. (chap. Dossens, dossentes; se escriu igual que lo plural de dossén, que enseñe, cas. docente.)


Duire, Durre, lat. ducere, conduire, guider, instruire.

Cant l'un peccat a l'autre duich.

Marcabrus: Assatz m'es.

Quand un péché conduit à l'autre.

Qu' a vos sals nos dugatz.

G. Riquier: Lo mons. 

Que vous nous guidiez saufs vers vous. 

L'ensenhamentz e 'l pretz e la valor... 

M'an si mon cor duit de belha paria.

Arnaud de Marueil: L'ensenhamentz. 

L'enseignement et le mérite et la valeur... m'ont tellement instruit mon coeur de belle société. 

Part. pas. Vulhatz, per so que siatz dutz,

Saber et sen soven vezer.

P. Vidal: Abril issic. 

Pour cela que vous soyez instruit, veuillez voir souvent sens et savoir.

Si m trobes fol ni mal duich.

Guillaume de la Tour: Una, doas. 

Si me trouvât fou et mal instruit.

ANC. FR. Bien sout esprevier duire è ostour è falcon. 

Roman de Rou, v. 3825. 

Le second point auquel il se fault diligemment duire et exercer, c'est aux réponses particulières. Amyot. Trad. de Plutarque, Morales, t. II, p. 91. Les Athéniens pour lors n'estoient point encore duits à la marine.

Amyot. Trad. de Plutarque, V. de Thésée. 

Plus prompt à faire mal et plus duit au malheur.

Remi Belleau, t. I, fol. 87.

(chap. du: duc, dus, du, duém, duéu, duen; dut, duts, duta, dutes; duría, duríes, duríe, duríem, duríeu, duríen, etc.)

2. Duc, s. m., lat. ducem, duc, guide.

Si 'l reis engles e 'l duz normanz. 

B. de Ventadour: Lanquan vei.

(chap. Si lo rey inglés y lo duc normando.)

Si le roi anglais et le duc normand.

Pero 'l senhers coms, ducs, marques

N'a ben sa pegnora tracha.

Bertrand de Born: Guerra e trebalh.

Pour cela le seigneur comte, duc, marquis en a bien tiré son gage.

CAT. ANC. ESP. Duc. PORT. Duque. IT. Duce, duca (N. E. Benito Mussolini, es grassiós que lo seu apellit sigue casi mussol, que es de la familia del duc, lo búho real, tamé duque en castellá. Al llibre “lo camí” podéu lligí un capítul sobre lo duc, y a los sans inossens, tamé lo trobaréu.)

Lo Gran duc es un búho gigán, real.

3. Duquessa, Duguessa, s. f., lat. ducissa, duchesse.

Car mentau duguessa ni regina.

Aimeri de Bellinoi: Tant es d'amor.

Car je me rappelle duchesse et reine.

Fig. Duquessa de valen pretz entier.

Gausseran de S. Leidier: Puois fin' amors. 

Duchesse de vaillant mérite entier. 

CAT. Duquessa. ESP. Duquesa. PORT. Duqueza. IT. Duchessa. (chap. Duquesa o duquessa, duqueses o duquesses.)

4. Ducat, Dugat, s. m., lat. ducatus, duché.

Del ducat de Normandia... e del comtat de Peitieus.

(chap. Del ducat de Normandía... y del comtat o condat de Peitieus – Poitou.)

V. de Bertrand de Born. 

Du duché de Normandie... et du comté de Poitou. 

A conquerir emperi e regnat, 

Estranhas terras et illas e dugat.

Rambaud de Vaqueiras: Valens marques. 

(chap. A conquistá imperi y reinat, extrañes terres e isles y ducat.)

A conquérir empire et royaume, (err sétrangères, sic) terres étrangères et îles et duché.

CAT. Ducat. ESP. PORT. Ducado. IT. Ducato. (chap. Ducat, ducats; Ducados es una marca de sigarros.)

5. Ducat, s. m., ducat, sorte de monnaie.

Ducaz de Roma... Ducats de Venezia.

(chap. Ducats de Roma... Ducats de Venecia.)

Tarif des monnaies en provençal.

Ducats de Rome... ducats de Venise.

CAT. Ducat. ESP. PORT. Ducado. IT. Ducato.

6. Ductor, s. m., lat. ductor, conducteur.

Adhoras son ductor fa irat e 'l fier.

E son ductor li fassa escarniment. 

So nostres ductors.

Eluc. de las propr., fol. 84 et 13. 

Alors il fait son conducteur irrité et le frappe. 

Et son conducteur lui fasse mépris. 

Ils sont nos conducteurs. 

ESP. Ductor. IT. Duttore. (chap. conductó, conductós, conductora, conductores; se sol empleá pera los vehiculs, pun quinse mes aball. 

Se pot fe aná en lo sentit de tutó, rectó o retó; tutor, rector, ductor.)

7. Ductibilitat, s. f., lat. ductibilitatem, ductilité.

No es degu metalh de maior ductibilitat.

Eluc. de las propr., fol. 183. 

Il n'est aucun métal de plus grande ductilité. 

CAT. Ductilitat. ESP. Ductilidad. PORT. Ductilidade. IT. Ductilità. (chap. ductilidat. Es una propiedat que presenten alguns materials, com les aleassions metáliques, que poden deformás plásticamen sense chafás, permitín obtindre arams o fils.)

8. Ductil, adj., lat. ductilis, ductile. 

Coyre coronari ductil en subtils laminas.

(chap. Cobre coronari dúctil en sutils, fines, lámines.)

Eluc. de las propr., fol. 187.

Cuivre coronnaire ductile en lames fines.

CAT. ESP. (chap. dúctil) Ductil. PORT. Ductivel. IT. Duttile.

9. Aduire, Adure, Aduzer, v., lat. adducere, amener, apporter, conduire, écouler.

Faitz m'adur' un bel caval bag.

Richard de Tarascon: Cabrit al mieu.

Fais-moi amener un beau cheval bai. 

S'ieu posc, eu lo dei aduzer en presensa. 

Trad. du Code de Justinien, fol. 93. 

Si je puis, je dois l'amener en présence. 

Per que no l'aducest?

Trad. du Nouv. Test. S. Jean, ch. VII.

Pourquoi ne l' amenâtes-vous pas? 

Si 'l Dalfins sai ven ugan, 

Ni l'aduzon siei baron.

Le troubadour de Villarnaud: Un sirventes. 

Si le Dauphin vient ici jamais, et ses barons l'amènent.

Mas l'aigua que suau s' adui

Es peiers de cella que brui.

B. de Ventadour: Lo rossignols.

Mais l'eau qui s'écoule doucement est pire que celle qui bruit.

Fig. A ver salvamen

Aduretz tota Fransa.

Germonde de Montpellier: Greu m'es.

Vous conduirez toute la France à vrai salut. 

Lo gens temps de pascor,

Ab la fresca verdor,

Nos adui fuelh e flor.

B. de Ventadour: Lo gens.

(chap. Lo gentil tems de primavera, en la fresca verdó, mos porte fulla y flo. Ojalá puguerem recuperá una paraula com pascó, tenín ya Pascua.)

L'agréable temps de printemps, avec la fraîche verdure, nous apporte feuille et fleur. 

Mais lai on valor ven e tria, 

Ven paratge; et de lai fui 

On avol cors soven s'adui.

R. Vidal de Bezaudun: En aquelh temps.

Mais là où mérite vient et choisit, arrive noblesse; et elle fuit de là où lâche coeur souvent parvient. 

Loc. prov. Vos sabetz, dona gentil, clara,

Qu'us plazers autre n'adutz.

(chap. Vos sabéu, dona gentil, clara, que un plaé ne du (porte) un atre.)

Amanieu des Escas: Dona per cui.

Vous savez, dame gentille, gaie, qu'un plaisir en amène un autre.

ANC. FR.

Li graindre anemi Diex si sunt li renoié, 

Quant il sunt à mal faire aduit et avoié.

J. de Meung: Testament, v. 642. 

ANC. ESP. Aducir. IT. Addurre.

10. Aduzemen, s. m., conduite.

Per razon de l'aduzemen de las ayguas.

(chap. Per raó de la conducsió de les aigües.)

Cartulaire de Montpellier, fol. 79.

Pour raison de la conduite des eaux.

11. Conduire, Condurre, v., lat. conducere, conduire, mener, guider. 

Tan feron qu'ill lo conduisseron a Tripol en un alberc.

V. de Geoffroi Rudel.

Ils firent tant qu'ils le conduisirent à Tripoli dans une habitation.

Fig. Mas Dieu prec per sas grans mercis...

Que m condugua en paradis.

Pierre d'Auvergne: Cuy bon vers.

Mais je prie Dieu par ses grandes mercis... qu'il me conduise en paradis.

Car qui joi ni solaz fui

A piech de mort se condui.

Lanfranc Cigala: Ges non sui. 

Car qui fuit joie et soulas se conduit à pire que mort.

CAT. Conduir. ESP. Conducir. PORT. Conduzir. IT. Condurre. (chap. conduí: conduíxco, conduíxes, conduíx, conduím, conduíu, conduíxen; conduít, conduíts, conduída, conduídes. Val pera vehiculs y en lo sentit de durá un minjá o algo bastán tems. Este tinet de oli ha conduít mol, ne ham tingut prou per a tot l'añ.)

2. Conduch, s. m., conduite, direction.

Per conduch de nauclers. Trad. du Code de Justinien, fol. 88. 

Par conduite de nochers.

ANC. FR. Que vos tel conduit me bailliez 

Que je n'i soie domagiez.

Roman du Renart, t. II, p. 371.

CAT. ESP. Conducto. IT. Condotto. (chap. conducte, conductes.)

13. Salvconduch, s. m., sauf-conduit. 

Aquest present salvconduch ay fach.

(chap. Este presén salvoconducte hay fet.)

Sauf-conduit donné par J. de Fara en 1385.

J'ai fait ce présent sauf-conduit.

CAT. ESP. PORT. Salvoconducto. IT. Salvocondotto.

14. Conductor, s. m., conducteur, guide.

De la qualla armada et host era conductor et guida lo comte Ramon.

(chap. De la cual armada y host ere conductó y guía lo conde Ramón.)

Chronique des Albigeois, col. 10.

De laquelle armée et troupe le comte Raimond était conducteur et guide.

ANC. FR. De l'une fu Richarts conduisières. 

Roman de Fierabras en vers français. 

CAT. ESP. PORT. Conductor. IT. Conduttore. (chap. conductó, conductós, conductora, conductores.)

14. Conductici, adj., lat. conductitius, mercenaire, pris à loyer.

Autres so ditz conducticis, so es a dire logadiers, quar estan ab autru per esperansa de gazanh. Eluc. de las propr., fol. 72.

Autres sont dits mercenaires, c'est-à-dire pris à loyer, car ils sont avec autrui par espérance de gain.

(chap. llogaté, mersenari; v. llogá: llogo, llogues, llogue, lloguem o llogam, lloguéu o llogáu, lloguen; llogat, llogats, llogada, llogades.)

16. Desduire, Desdure, v., amuser, réjouir.

Deducere a été employé dans le sens de s'amuser, dans la basse latinité.

La collecte de l'office de la fête de l'Alleluia porte:

Deus, qui nos concedis alleluiatici cantici deducendo solempnia celebrare.

Merc. de Fr., décembre 1726, p. 2661. 

On plus desir, 

Son cors me fui; 

Mas lo joi de leis, quar l'am, me desdui.

Hameus de la Broquerie: Mentre qu'el. 

Où plus je désire, son coeur me fuit; mais la joie d'elle m'amuse, parce que je l'aime. 

En Guillems se desdui 

De Monpeslier, a cui 

Vim jurar sobre sans

Guerr' e massans.

Rambaud de Vaqueiras: Leu sonet.

S'amuse le seigneur Guillaume de Montpellier, à qui nous vîmes jurer sur saints guerre et carnage. 

Car vil gent e d'avol compagnia 

Seguia trop, e s' i deduzia.

V. de S. Honorat. 

Car il suivait beaucoup gent vile et de mauvaise compagnie, et s'y amusait.

17. Desdug, Desduch, Desdui, s. m., plaisir, déduit.

Car deport m creis e desdug

La bela.

A. Daniel: Lanquan.

Car la belle m'augmente amusement et déduit. 

Val mais solatz e domneis

E cantz ab tot bel desdui.

Raimond de Miraval: Ar ab la. 

Mieux vaut plaisir et galanterie et chants avec tout agréable déduit.

Lo retendir los grailes lor es jois e desdutz.

Guillaume de Tudela.

Le retentissement des clairons leur est joie et déduit.

Li miei deduch seran huey mais plor e concir.

V. de S. Honorat. 

Les miens plaisirs seront désormais pleurs et soucis.

ANC. FR.

Vindrent à cel desduit, chescun fu bien serviz...

Desduiz d'eschez è gieu de tables.

Roman de Rou, v. 2300 et 7500.

18. Deductio, s. f., lat. deductio, déduction.

En solta ni en paga o deductio.

Tit. de 1310. DOAT, t. CLXXIX, fol. 222.

En soulte et en paye ou déduction.

En deduction dels dits quinze mille.

(chap. En deducsió dels dits quinse mil.)

Tit. de 1358. DOAT, t. XLIV, fol. 105. 

En déduction des dits quinze mille. 

CAT. Deducció. ESP. Deducción. PORT. Deducção. IT. Deduzione. (chap.  deducsió, deducsions; v. deduí: deduíxco, deduíxes, deduíx, deduím, deduíu, deduíxen; deduít, deduits, deduída, deduídes.)

19. Enduta, s. f., lat. induta, enduit, apparence, dehors.

De paubra enduta et de pauc vaillimen. V. de Pistoleta.

(chap. De pobra apariensia y de poc valor, mérit.)

De pauvre apparence et de petit mérite.

20. Enduire, Endurre, v., lat. inducere, induire, amener.

Enduire deu o monestar...

Enduire es cant hom ensegna

Aiso c'om vol c'us altre faza 

Ses mandamen e ses menaza.

(chap. Induí es cuan hom enseñe aixó que hom vol que un atre faigue sense manamén y sense amenassa.)

Deudes de Prades, Poëme sur les Vertus. 

Il doit induire ou admonester...

(chap. Ell deu induí o amonestá.)

Induire, c'est quand on indique ce qu'on veut qu'un autre fasse sans ordre et sans menace.

Part. pas. Maior de XIIII ans, non endugz per forza ni per temor.

Tit. de 1245, Arch. du Roy., J. 323.

Majeur de quatorze ans, non induit par force ni par crainte.

Amenats et enduigs ad aiso, reconosc, etc.

Tit. de 1270. DOAT, t. CVI, fol. 287.

Amené et induit à ceci, je reconnais, etc.

- Enduire, arranger. 

Part. pas. Al seyzen jorn, cayran trastugz 

Li bastimen tan be endugz. 

Los XV signes de la fi del mon. 

Au sixième jour, tomberont tous les bâtiments si bien arrangés.

CAT. Induir. ESP. Inducir. PORT. Induzir. IT. Indurre. (chap. Induí: induíxco o induíxgo, induíxes, induíx, induím, induíu, induíxen; induít, induíts, induída, induídes.)

21. Entroduire, v., lat. introducere, introduire.

Entroduyssen en la terra d'Anglaterra.

(chap. Introduíxen a la terra d'Inglaterra.)

Priv. acc. par les R. d'Angleterre, p. 22.

Introduisent en la terre d'Angleterre.

Part. pas. A tot for de costuma entroduit en favor, etc.

(chap. A tot fuero de costum introduít a favor, etc.)

Tit. de 1326. DOAT, t. XXXIX, fol. 46. 

A tout droit de coutume introduit en faveur, etc. 

CAT. Introduir. ESP. Introducir. PORT. Introduzir. IT. Introdurre. (chap. introduí: introduíxco o introduíxgo, introduíxes, introduíx, introduím, introduíu, introduíxen; introduít, introduíts, introduída, introduídes.)

22. Entroductio, s. f., lat. introductio, introduction. 

Haver entroductio e materia a far... dictatz. Leys d'amors, fol. 1. 

(chap. Habé: Tindre introducsió y materia a fé... dictats.)

Avoir introduction et matière à faire... compositions.

CAT. Introducció. ESP. Introducción. PORT. Introducção. IT. Introduzione. (chap. introducsió, introducsions.)

23. Esduire, Esdurre, v., lat. educere, écarter, éconduire, éloigner.

Quar selh siec amors qui s n'esdui,

E selh encaussa qui la sui.

B. de Ventadour: Lo rossinhols.

Car l'amour suit celui qui s'en écarte, et repousse celui qui le suit.

De ben et de jai 

M'esduy et m'enpenh.

Giraud de Borneil: Gen m'aten. 

M'écarte et me repousse de bien et de joie. 

Part. pas. Quar vos m'es un pauc esducha, 

Si que m viratz en brun blanc.

Giraud de Borneil: Quant la.

Car vous m'êtes un peu éloignée, tellement que vous me tournez le blanc en brun.

ANC. FR. Plaine de pierres précieuses 

Si flamboians, si glorieuses, 

Pour peu li oel ne l'en esduisent.

Fables et cont. anc., t. I, p. 353. 

Car de là ne s'osoit esduire.

Godefroi de Paris: Chron. métr., p. 82.

24. Esdui, s. m., manière, art d'éconduire.

Donc non es fals 

Qui met son esdui 

En trop gran refui.

Giraud de Borneil: Si m plagues. 

N'est donc pas faux qui met son art d'éconduire en très grand refus.

25. Fordure, v., éconduire.

Part. pas. D'aquest' amor son lung fordug.

A. Daniel: Lanqan vey.

Je suis éconduit loin de cet amour.

26. Inductio, s. f., lat. inductio, induction, persuasion.

Senes inductio d'alcuna persona.

(chap. Sense inducsió de cap persona. Alcuna : alguna, pero té lo sentit negatiu de sense, per lo que fiquem cap : nul : 0; persuassió)

Tit. de 1286. DOAT, t. XLI, fol. 76.

Sans persuasion d'aucune personne.

Per inductions, subornations. Fors de Bearn, p. 1088.

(chap. Per inducsions, sobornos.)

Par inductions, subornations.

CAT. Inducció. ESP. Inducción. PORT. Inducção. IT. Induzione. (chap. inducsió, inducsions : persuassió, persuassions, v. persuadí.)

27. Inductiu, adj., qui amène, inductif.

De sompnis tribulens inductiu. 

De fertilitat et sterelitat inductiva.

(chap. Inductiva de fertilidat y esterilidat : ermura.)

Eluc. de las propr., fol. 227 et 114.

Inductif de songes agitants.

Inductive de fertilité et de stérilité.

CAT. Inductiu. ESP. Inductivo. IT. Induttivo. (chap. inductiu, inductius, inductiva, inductives.)

28. Perduire, v., lat. perducere, conduire.

Pus que ses te non puesc trobar cofort,

Perduy me lay on es vida ses mort,

Pres del tieu filh que m'a fach de nien.

G. d'Autpoul: Esperansa.

(chap. Pos com sense tú no puc trobá confort, pórtam allí aon ña vida sense mort, prop del teu fill que me ha fet del no res.)

Puisque sans toi je ne puis trouver reconfort, conduis-moi là où est vie sans mort, près du tien fils qui m'a fait de rien. 

IT. Perdurre.

29. Produire, v., lat. producere, produire, présenter.

Aquel que los testimonis a products.

(chap. Aquell que los testimonis ha presentat, produít (presentats, produíts); als juissis se diu produí : presentá probes, testigos.)

Trad. du tr. de l'Arpentage, 2e part. ch. 2. 

Celui qui a produit les témoins. 

CAT. Produir. ESP. Producir. PORT. Produzir. IT. Produrre. (chap. produí: produíxco o produíxgo, produíxes, produíx, produím, produíu, produíxen; produít, produíts, produída, produídes.)

30. Produxio, s. f., lat. productio, production.

Tota produxio de guirens ad el es denegada.

Statuts de Montpellier de 1204.

Toute production de témoins est déniée à lui. 

CAT. Producció. ESP. Producción. PORT. Producção. IT. Produzione. (chap. producsió, producsions.)

31. Productiu, adj., productif.

De herbas productiu... De formas varias productiva.

(chap. Productiu de herbes... Productiva de formes diferens, diverses.)

Eluc. de las propr., fol. 134 et 24.

Productif d'herbes... Productive de formes diverses.

CAT. Productiu. ESP. PORT. Productivo. IT. Produttivo. (chap. productiu, productius, productiva, productives.)

32. Reduire, Reduzir, v., lat. reducere, ramener, soumettre, réduire.  Negligentia redui fol home als pechaz que a laissaz.

(chap. La negligensia porte (reduíx no se faríe aná) al home sompo - tonto, sense señ - cap als pecats que ha dixat.)

Trad. de Bède, fol. 42.

La négligence ramène l'homme insensé aux péchés qu'il a quittés.

Per venir reduire e tornar los dits pays e poble.

Chronique des Albigeois, col. 3.

Pour venir réduire et changer les dits pays et peuple.

C'ab gens plazers redui.

Giraud de Borneil: Los apletz. 

Qu'il ramène avec les plaisirs agréables.

Es fayt dificil a reduzir. 

Cove que primieyrament redusiscas la dislocatio.

(chap. Convé que primeramen reduíxques la dislocassió.)

Trad. d'Albucasis, fol. 42 et 6.

Est fait difficile à réduire.

Il convient que premièrement tu réduises la dislocation.

Substantiv. Mas pauc me dura,

Qu'al reduire m torna 'l joy en error.

B. de Ventadour: Be m cugey. 

Mais peu me dure, vu qu'au réduire me change la joie en erreur.

Quan lo corns sera pus ples, 

Adonc no i cornaretz vos ges, 

Mas al reduyr' en put l'ales.

Naudoy: Turcmalec. 

Lorsque le cor sera plus plein, alors vous n'y cornerez point, mais au ramener l'haleine en put. 

CAT. Reduir. ESP. Reducir. PORT. Reduzir. IT. Ridurre. (chap. Reduí: reduíxco o reduíxgo, reduíxes, reduíx, reduím, reduíu, reduíxen; reduít, reduíts, reduída, reduídes.)

33. Reductio, s. f., lat. reductio, réduction.

Si la dislocacio no obezeys a la reduccio. 

Non es difficil la reductio del budel.

(chap. La reducsió del budell no es difíssil.)

Trad. d'Albucasis, fol. 68 et 42. 

Si la dislocation n'obéit à la réduction. 

La réduction du boyau n'est pas difficile.

Reductios del premier prepausamen. Leys d'amors, fol. 1.

Réduction du premier projet.

CAT. Reducció. ESP. Reducción. PORT. Reducção. IT. Riduzione. 

(chap.  reducsió, reducsions.)

34. Reductiu, adj., réductif.

Dels esperitz vitals a degut esser reductiva.

(chap. Ha degut sé reductiva dels espíritus vitals; reductiu, reductius, reductiva, reductives, que reduíx.)

Eluc. de las propr., fol. 269. 

A dû être réductive des esprits vitaux.

35. Seduire, v., lat. seducere, séduire.

Car el sedui home per blandimens mortals.

Trad. de Bède, fol. 42. 

Car il séduit l'homme par caresses mortelles. 

CAT. Seduir. ESP. Seducir. PORT. Seduzir. IT. Sedurre. (chap. seduí: seduíxco o seduíxgo, seduíxes, seduíx, seduím, seduíu, seduíxen; seduít, seduíts, seduída, seduídes.)

36. Séduction (seduction), s. f., lat. seductionem, séduction.

La seduction de l'Antechrist. Doctrine des Vaudois.

(chap. La seducsió del Anticristo.)

La séduction de l'Antechrist.

CAT. Seducció. ESP. Seducción. PORT. Seducção. IT. Seduzione. 

(chap. seducsió, seducsions.)

37. Traductio, s. f., lat. traductio, traduction.

Traductios, la qual se fay per aytantas manieras.

Leys d'amors, fol. 125.

Traduction, laquelle se fait par autant de manières.

CAT. Traducció. ESP. Traducción. PORT. Traducção. IT. Traduzione

(chap. traducsió, traducsions; v. traduí: traduíxco o traduíxgo, traduíxes, traduíx, traduím, traduíu, traduíxen; traduít, traduíts, traduída, traduídes.)