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miércoles, 3 de diciembre de 2025

Princep

Princep, s. m., lat. princeps, prince, principal.
Princeps, ducs e marques.
Giraud de Calanson: A lieys cui.
Princes, ducs et marquis.
Son mandat lhi princep e lhi comtor. 
Roman de Gerard de Rossillon, fol. 107.
Sont mandés les princes et les comtors. 
CAT. Princep (príncep). ESP. (príncipe) PORT. IT. Principe.
(chap. Príncipe, príncipes; prinsipal, prinsipals.)
2. Prince, Prinsi, s. m., prince.
Gran prince per que no s prendon cura 
Que no fassan tort. 
Guillaume de Montagnagout: Per lo mon. Var. 
Les grands princes pourquoi ne prennent-ils pas souci qu'ils ne fassent pas tort.
Li plus gran
Si croizavan,
Li rei e li prinsi.
(chap. Los mes grans se crusaben (anaben a les crusades), los reys y los príncipes : prinsipals.)
Bertrand de Born: Fuilheta.
Les plus grands se croisaient, les rois et les princes.
Ai vos ajudat
A conquerir emperi e regnat...
E rey a penre, princes e principat.
Rambaud de Vaqueiras: Valen marques.
Je vous ai aidé à conquérir empire et royaume... et à prendre rois, princes et principauté. 
IT. Prince.
3. Princessa, s. f., princesse.
Fig. Reina es de joi ses contenso...
E marquesa de ben dir sa razo,
E princessa.
Gausseran de Saint-Leidier: Puois. 
Elle est reine de joie sans contestation..., et marquise de bien dire sa raison, et princesse.
CAT. ESP. Princesa. PORT. Princeza. IT. Principessa (N. E. Buongiorno Principessa! - La vita è bella - Nicola Piovani, Luigi Piovano, Archi di Santa Cecilia). (chap. Prinsesa, prinseses.)

Buongiorno Principessa! - La vita è bella



4. Principat, s. m,, lat. principatus, principauté.
De mantenen fay delivrar
Totz los preysons que van trobar
Crestians en lo principat.
V. de S. Honorat.
Sur-le-champ il fait délivrer tous les prisonniers chrétiens qu'ils vont trouver dans la principauté. 
Ai vos ajudat 
A conquerir emperi e regnat...
E rey a penre, princes e principat.
Rambaud de Vaqueiras: Valen marques.
Je vous ai aidé à conquérir empire et royaume... et à prendre roi, princes et principauté.
E 'l principat...
Li prec que s gart dels pervers. 
Et la principauté... je la prie qu'elle se garde des pervers.
Fig. El principaz del sabi er istables. Trad. de Bède, fol. 79.
(chap. Lo prinsipat del sabio (sabut, Saputo) sirá (será) estable.)
La principauté du sage sera stable.
- Hiérarchie.
Tres principatz son d'angels sus es cel. V. et Vert., fol. 46.
(chap. Tres jerarquíes d'angels ñan a dal al sel.)
Trois hiérarchies d'anges sont sus au ciel.
CAT. Principat. ESP. PORT. Principado, IT. Principato.
(chap. Prinsipat, prinsipats, com lo de Cataluña, Mónaco, Andorra, Liechtenstein, Antioquía, Kiev, Prinsipats eclesiastics del Sacre Imperi: Besanzón, Sion, etc., Asturies, Gerona, Viana - assignats als hereus de la Corona; lo príncipe de Viana ere lo hereu a la corona de Navarra - Pamplona. En lo cas de Carlos de Viana, ere fill de Blanca I de Navarra y Juan II de Aragó.)

EL PRÍNCIPE DE VIANA ESCAPA DE MALLÉN (SIGLO XV. MALLÉN)

Juan II de Aragó, Aragón


Blanca I de Navarra


5. Principal, adj., principalis, principal.
Auzon la vos del regidor principal. V. et Vert., fol. 54. 
Ils entendent la voix du régisseur principal.
De muzica sai yeu tot aondozamens
Quatre tons principals.
Pierre de Corbiac: El nom de.
De musique je sais tout pleinement quatre tons principaux.
Subst. Los principals aissi nomnam
En nostra lengua romana.
(chap. Los prinsipals així - aixina nomenam en la nostra llengua romana : ocsitá, plana lengua romana, chapurriau antic.)
Brev. d'amor, fol. 41. 
Les principaux nous nommons ainsi dans notre langue romane.

Geoffroi Rudel, Jaufrés Rudèls de Blaia, Jaufré Rudel de Blaye,

Un principal ordenant et prezident totz les autres.
Eluc. de las propr., fol. 2.
Un principal ordonnant et président tous les autres.
- Le fond d'une affaire.
Tant de principal que despens. Fors de Bearn, p. 1087. 
Tant de principal que de dépens.
CAT. ESP. PORT. Principal. IT. Principale. (chap. Prinsipal, prinsipals.)
6. Principalitat, s. f., lat. principalitatem, primauté.
Principalitat et dignitat.
En la general comunitat de totas substancias Dieus ha principalitat.
Eluc. de las propr., fol. 2 et 279.
Primauté et dignité.
Dans la générale communauté de toutes substances Dieu a primauté.
7. Principar, v., primer, surpasser, régir.
Li major del ostal del rey de Fransa comencero a principar sobr' els reys de Fransa. Cat. dels apost. de Roma, fol. 97.
Les maires de l'hôtel (du palais) du roi de France commencèrent à primer sur les rois de France.
(N. E.  hôtel : hostel, la ô con acento circunflejo designa el antiguo “os”, las otras vocales con circunflejo suelen tener la s en el francés antiguo, o no tan antiguo, como en Estebanico Pasquier. Ver “maires” en sus “Recherches de la France”, uno de los libros editados por mí. recherchesfrance.blogspot.com)

Recherches de la France, Étienne Pasquier, Esteban, Estebanico, Esteve


8. Principalmen, adv., principalement.
A la honor, principalmen,
De Dieu, lo paire omnipoten.
(chap. A la honor, prinsipalmen,
De Deu, lo pare omnipotén.)
Brev. d'amor, fol. 75.
A l'honneur, principalement, de Dieu, le père tout-puissant.
CAT. Principalment. ESP. PORT. IT. Principalmente.
(chap. Prinsipalmen; los adverbios són una mica complicats de acentuá, o sigue, ficá tilde o no, perque solen tindre varios acentos o cops de veu; yo acentuaría la á, prinsipálmen.)

sábado, 11 de mayo de 2019

LA RECONQUISTA DE DAROCA

2.57. LA RECONQUISTA DE DAROCA (SIGLO XII. DAROCA)

Habiendo llegado el gobernador de Daroca, Abén-Gama, al esplendor de su poder, se dio cuenta de que sólo le faltaba una cosa para alcanzar la dicha completa: casarse con la princesa más bella que existiera y construir para ella el más hermoso palacio conocido.

LA RECONQUISTA DE DAROCA (SIGLO XII. DAROCA)


Un golpe de suerte hizo que Zuleika, el mercader, trajera en uno de sus viajes a Melilah, la princesa más hermosa de toda Arabia. El gobernador quedó cautivado por su belleza e, inmediatamente, mandó construir un palacio y se casó con ella. Pero Melilah, que no amaba al gobernador, cayó en una infinita tristeza. También Abén-Gama se sintió desdichado y se volcó en la lucha contra Alfonso I el Batallador. Y fue en una de sus múltiples batallas donde hizo prisionero al caballero cristiano Jaime Díez de Aux y lo condujo a Daroca. Al entrar por la puerta, los ojos del joven cristiano se cruzaron con los de la hermosa Melilah y ambos se enamoraron, y desde aquel día la princesa fue a visitarlo todas las noches en secreto a la mazmorra.

Cuál sería el horror de la bella enamorada al enterarse un día de que el gobernador pensaba colgar a don Jaime como escarmiento, a la mañana siguiente. Rápidamente se encaminó a las mazmorras y propuso a don Jaime un plan de fuga, no sin antes obtener la promesa de que volvería para liberarla de Abén-Gama y se casaría con ella. Así es que, llegada la noche, y aprovechando la confusión que había provocado el cerco de la ciudad por Alfonso el Batallador, Melilah liberó a don Jaime. Pero, cegada por el temor de que muriera su amado, la bella princesa mora no fue lo suficientemente discreta.

Quiso, pues, la casualidad que Murid Omed, un moro enamorado en secreto de Melilah, descubriera el plan y, sintiéndose despechado, informó de la traición al gobernador. Abén-Gama, enfurecido por los celos, mandó que arrojaran a la princesa al pozo.

Pocos días después entraba don Jaime en Daroca entre las tropas del rey Alfonso I y corrió a buscar a su amada. Su desesperación fue infinita cuando se enteró de la muerte trágica de Melilah.
Se dice que, desde el día de su muerte, Melilah sale todos las noches del pozo vestida de blanco, con una luz en la mano, y vaga por las murallas del castillo en busca de su amado, a quien todavía espera para que la libre de su encanto.
[Beltrán, José, Tradiciones..., págs. 55-62.]


Daroca es una ciudad y municipio, cabeza del Partido judicial de Daroca, capital de la comarca de Campo de Daroca, en la provincia de Zaragoza, comunidad autónoma de Aragón, España.

Según algunos historiadores, la aldea celtibérica primitiva en este lugar se llamaba Darek. Se ha señalado Daroca con la ciudad a la que los romanos llamaron Agiria, construyendo un fuerte castillo para defender la carretera de Laminium, que pasaba por el pueblo y conectaba Zaragoza con Valencia.

LA CONQUISTA MUSULMANA DE AGIRIA (DAROCA)

La primera mención documental de la ciudad data del año 837; aparece como ciudad de cierta importancia en el norte de al-Andalus, donde se había instalado la familia de los Banu al-Muhayir, que pertenecían a la tribu de los tuyibíes, o árabes del sur, procedentes del Yemen.​ Los árabes le pusieron el nombre de Calat-Darawca (862), y lo tuvieron durante 400 años, hasta que Alfonso I de Aragón la conquistó en 1120, y en 1141 emitió un código legal primitivo, que hoy se desconoce. En el siglo XII, Ramón Berenguer IV le otorgó las leyes y los privilegios que la convirtieron en la capital de la Comunidad de Daroca, que tuvo una gran influencia social y militar en la Edad Media. Tuvo un voto en los tribunales y fue sede de varias asambleas famosas con Pedro II (1196), Jaime I (1222-1243), Jaime II (1311) y Pedro IV (1338), en las que se concertó la paz con Castilla.

Acuarela de Daroca y sus murallas por Pier Maria Baldi en 1668
Acuarela, Daroca, murallas, Pier Maria Baldi, 1668

En 1248, las aldeas de Daroca se constituyeron en Comunidad por privilegio del rey Jaime I. Daroca quedó excluida de la Comunidad, aunque siguió manteniendo una importante relación con sus aldeas. El territorio de la Comunidad tiene como base el concedido a Daroca en el fuero de 1142, aunque ambos no coinciden miméticamente. La Comunidad estableció sus propios órganos de gobierno, con sus oficiales (escribano, procurador y sesmeros), que se reunían en plegas; e incluso consiguió representación en las Cortes del reino.​ En una guerra contra Pedro I de Castilla, Daroca resistió a un asedio, que llevó a la adjudicación del estado de la ciudad el 26 de abril de 1366.

Económicamente, la agricultura y la ganadería fueron las principales ocupaciones de los habitantes. Había tres grupos sociales, cristianos, judíos y musulmanes, que gozaban de las mismas leyes y privilegios, aunque estaban organizados por separado.

La ciudad sirvió como una parada frecuente para los viajes a lugares de la zona, y fue visitada por los Reyes Católicos, Carlos I, Felipe II y Felipe III, en su ruta de Madrid a Zaragoza y Cataluña. Felipe V también estuvo en Daroca y también Carlos II. Después de la muerte de Carlos II, Daroca abrazó la causa del pretendiente austriaco al trono, Carlos III, en lugar del candidato respaldado por Francia Felipe V, que llevó a la ocupación en la Guerra de sucesión. Esto acabó con casi seis siglos de autonomía municipal: la oficina de la justicia desapareció, y fue sustituida por un magistrado real; el consejo se reorganizó para remover a los jurados y agregar ocho regentes, un secretario y dos diputados conjuntos. Durante la Guerra de Independencia, las tropas de Napoleón ingresaron a Daroca en junio de 1808. Daroca fue liberada en agosto de 1813.

Durante las guerras carlistas del siglo XIX, fue ocupada por las fuerzas carlistas en 1834, 1837 y 1872, pero todas ellas fueron esporádicas porque Daroca permaneció leal a la monarquía de Isabel II. Las ocupaciones se debieron a la proximidad geográfica del reducto carlista de Maestrazgo.

Desde mediados del siglo XIX, la situación económica mejoró debido al éxito de la agricultura, lo que estimuló el desarrollo del comercio y la pequeña industria. A principios del siglo XX, se construyó el ferrocarril Teruel- Calatayud, que fortaleció la posición comercial de Daroca. En estos años, se construyeron terraplenes en el barranco de Jiloca y se reforestó para intentar evitar los desastres causados ​​por inundaciones periódicas. 

En la Guerra Civil triunfó en toda la comarca los sublevados. La represión que siguió dejó totalmente sometida a la comarca a los rebeldes. Posteriormente, la ciudad comenzó a declinar, aunque mantuvo su posición gracias a la industrialización y la mecanización del campo.

Darocenses ilustres:

Juana de Aragón y de Armagnac (Daroca, 1375 - 1407), hija de Juan I de Aragón y Marta de Armagnac. Era miembro de la Casa de Aragón y Condesa de Foix por su matrimonio con Mateo I de Foix.
Martín Díez de Aux (Daroca, s. XIV – Játiva, 1440), noble que sirvió como Baile General del reino, y como Justicia del reino.
Astruc ha-Levi (Alcañiz, siglo XIV - siglo XV), erudito y conocedor del Talmud.
Juan de la Huerta (Daroca, 1413 - Maçon, 1462), escultor.
Gil Morlanes el Viejo (Daroca, 1445 - Zaragoza, 1517), escultor.
Pedro Sánchez Ciruelo (Daroca, 1470 - Salamanca, 1548), matemático y teólogo.
Pablo Bruna (Daroca, 1611 - 1679), conocido como El Ciego de Daroca, compositor de música y organista.
Diego de Xáraba y Bruna (Daroca, 1652 - Madrid, 1716), organista y compositor.
Juan Cristóbal Diego Romea Tapia (Daroca, 1732 - Zaragoza, 1766), poeta, periodista y escritor.
Francisco del Plano y García de la Cueva (Daroca, 1658 - Zaragoza, 1739), pintor.
Mateo González Labrador (Daroca, 1755 - Zaragoza, 1807)​, grabador calcográfico.
Marcial Antonio López Quílez (Daroca, 1788 - Madrid, 1857), barón de Lajoyosa, abogado, historiador y político, miembro de la Real Academia de la Historia.
Toribio del Campillo y Casamor (Daroca, 1824 - Madrid, 1900), conocido como Agustín Casamor, archivero, historiador y escritor.
Fernando de Paula Oseñalde (Daroca, siglo XIX), político.
Ricardo Lozano Monzón (Daroca, 1872 - Zaragoza, 1934), médico, cirujano, catedrático y empresario, fundador del Banco de Aragón.
Francisco Gómez del Campillo (Daroca, 1873 - Barcelona, 1945), catedrático de Instituciones de Derecho Canónico y rector de la Universidad de Barcelona.
José Luis Corral Lafuente (Daroca, 1957), historiador y escritor.