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martes, 17 de octubre de 2017

LLUÍS COMPANYS, UN GENOCIDA COMO REFERENTE MORAL Y POLÍTICO DEL INDEPENDENTISMO CATALÁN.

LLUÍS COMPANYS, UN GENOCIDA COMO REFERENTE MORAL Y POLÍTICO DEL INDEPENDENTISMO CATALÁN.


LLUÍS COMPANYS, UN GENOCIDA COMO REFERENTE MORAL Y POLÍTICO DEL INDEPENDENTISMO CATALÁN.


Todos los españoles y muy especialmente los españoles catalanes, tenemos derecho a conocer la auténtica historia. No podemos permitir que se nos sigan ocultando ni tergiversando los hechos históricos.


Pretendo con esta publicación arrojar un poco de luz sobre el perfil humano y político del abyecto personaje que 77 años después de su desaparición, sigue siendo el referente moral e ideológico del independentismo catalán.


Y es que cuando hablamos de los salvajes talibanes de Oriente solemos olvidar que en España, no hace tanto tiempo, se perpetró una persecución religiosa como no se había conocido desde los tiempos de la Roma pagana o la invasión islamita del año 711.


Uno de esos asesinos en serie, no menos esforzado en sus labores criminales que el carnicero de Lyon o "El Califa", fue el nacionalista catalán Luis Companys, una deyección de la Segunda República a la que que no hace tanto tiempo le han puesto Compartido,calle y hasta el nombre del estadio olímpico de Barcelona para mayor vergüenza de todos los ciudadanos de bien.


Según diversos estudios considerados de máxima solvencia, el aludido detritus nacionalista catalán creó 200 Comités de Milicias con el siguiente resultado:


Persecución neroniana contra la Iglesia: 2.441 asesinatos de religiosos (1.538 curas, 824 religiosos, 76 monjas), incluyendo 3 obispos catalanes. En agosto de 1936 las patrullas de Companys mataban 70 curas al día. Muchos eclesiásticos de las provincias fronterizas pudieron huir de la Cataluña de Companys. Por eso en Lérida fue exterminado el 65% del clero, en Tortosa el 62%, en Vic el 27%, en Barcelona el 22%, en Gerona el 20%, en Urgel el 20% en Solsona el 13%.

En fin, un 35% del clero de toda España fue asesinado en Cataluña.
Por eso Companys le confesaba a Juan Simeón Vidarte hablando de los frailes: “De esos ejemplares aquí no quedan”.

Destrucción artística y cultural. Como escribió Juan Bassegoda Nonell, director de la Cátedra Gaudí: “Nunca en la dilatada historia de Cataluña se había producido un conjunto de daños contra el patrimonio artístico tan sistemáticamente organizado”.


Salvo el rescate in extremis de Montserrat, la catedral de Barcelona y poco más, la Generalitat legitimó los expolios y destrucciones: joyas escultóricas, retablos barrocos, incunables, las pinturas de Sert en la catedral de Vich… Incluso el canónigo catalanista Martí Bonet habla de “el martirio de los templos”.

En Barcelona ardieron 500 iglesias, incluida la Sagrada Familia: todas menos 10. Se profanó la tumbá de Gaudí, se quemaron 464 retablos de valor incalculable, se silenciaron las campanas.

Asesinatos por militancia política: Companys acabó con 1.199 carlistas, 281 lligaires, 117 de Acción Popular Catalana, 110 del Sindicato Libre, 108 falangistas, 213 de la CEDA, 70 de Renovación Española, 36 de la Unión Patriótica.


Asesinatos de periodistas: 54 víctimas. Coses de la llibertat de premsa sota la Generalitat nacionalista.


Asesinatos de nobles: 31 víctimas.

Asesinados del Círculo Ecuestre: 52 víctimas.
Asesinatos de poetas y literatos: al menos 17 víctimas.

El terror acabó apagando el genio cultural catalán de toda una generación.

La lista de intelectuales emigrados superaría con creces a la de los que se quedaron….

Para finalizar, hoy podemos afirmar sin temor a equívocos que los treinta y cuatro meses últimos del gobierno de Lluís Companys (de julio de 1936 a febrero de 1939) fueron una auténtica deshonra para Cataluña.

Fueron sin lugar a dudar los años más siniestros de la gloriosa historia de esa queridísima tierra española llamada Cataluña.

En 1939, Lluís Companys vencido en la guerra civil, se exilió, pero fue detenido en Francia, juzgado y fusilado en Barcelona el 17 de octubre de 1940. 15 pone en la viquipèdia.


La historia nos indica que en julio de 1936 Companys había hecho fusilar 199 militares de los que se sublevaron en Barcelona, en el alzamiento de Franco y Mola.


Estos son los hechos...

Que cada cual saque sus conclusiones.

https://www.dolcacatalunya.com/2015/10/vea-como-companys-firmaba-sentencias-de-muerte-contra-mujeres-y-civiles/



vea-como-companys-firmaba-sentencias-de-muerte-contra-mujeres-y-civiles/


Ho saben tots els catalans que van viure a Catalunya sota Companys, i avui ho recorda el magnífic blog de Somatemps: era un político incapaz que regó Cataluña de sangre.

Su golpe de estado de 1934 dejó 46 muertos y 11 heridos. Bajo su gobierno fueron destruidos más de 7.000 edificios religiososasesinados 47 periodistasmossos d’esquadra y hasta un sordo por saber latíndestrozada la Sagrada Familia y asesinados los 3 curas que la atendían, y organizados dantescos campos de concentración como el de Omells de Na GaiaToleró el asesinato del 3er presidente de la Generalitat desde su restauración, Jiménez Arenas.

Más de 8.129 catalanes fueron asesinados bajo la presidencia de Companys.
Publicó un decreto el 26 de julio de 1936 donde, “a proposta de Presidència”, para “acabar de aniquilar en toda Cataluña los últimos núcleos fascistas existentes” creaba el “Comité de Milicias Antifascistas de Cataluña”. El catalán Gassiot Magret escribía que “cuantos tuvimos la desgracia de tener que sufrir el terror rojo de Barcelona, sabemos que las Milicias Antifascistas eran los técnicos y ejecutores de los asesinatos. Nos consta que no hubo ningún asesinato de personas religiosas que no hubiese sido autorizado por el Comité Directivo”. No, això no ho ensenyen a les madrasses de la Gene.
Companys autorizó personalmente decenas de asesinatos. Per exemple, podem veure la foto de la Sentència 377 del Tribunal d’Espionatge i Alta Traició de Catalunya, de 19-11-1938, i confirmada pel President Lluís Companys el 10-12-1938: pena de mort a 7 homes i 6 dones. Gràcies a Déu aquest cop el mandat d’en Companys no es va complir, perquè va fugir davant l’arribada dels nacionals el 26 de gener del 1939. De paso se llevó bienes públicos y patrimonio de todos. El president había mandado destruir gran parte del patrimonio artístico de Cataluña.
Miren lo que pensaba Francesc Cambó sobre la ejecución de Companys:
Lluís Companys no havia estat mai catalanista, sinó que en la seva primera juventut era netament anticatalanista. (…) L’afusellament fou un immens error d’en Franco.Injust? Ell, el 6 d’octubre, havia comès igual delicte que els militars, i fou indultat. En el 1936, ell féu afusellar tots els militars revoltats.




Companys no va ser el President Màrtir, sinó el president que va generar més màrtirs a la història de Catalunya. Hoy su bisnieto rechaza el nacionalismo catalán mientras Artur Mas lo abraza con delirio.
Dolça i delirant Catalunya…


indulto del gobierno frentepopulista de Pedro Sánchez de Luis Companys:  un genocida.

En el Editorial conjunto editado hoy por todos los directores de los digitales del GRUPO Tribuna de España, ya hemos condenado el indulto del gobierno frentepopulista de Pedro Sánchez de Luis Companys:
un genocid
a
Y esta basura independentista le rinde homenajes

Al Editorial de los directores de La Tribuna de EspañaLa Tribuna de CartagenaLa Tribuna de Extremadura y La Tribuna de España Radio, se suma este extraordinario artículo de nuestro columnista, Víctor Viciedo, que pone las cosas en su sitio. Más allá de los indultos que conceda el gobierno, más allá de las falsedades de la Ley de Memoria Histórica, Luis Companys fue un genocida porque la verdad es irrefutable: como decía José Antonio, "la verdad es verdad aunque consiga cien votos y la injusticia es injusticia aunque consiga un millón de votos".
¿Qué pensaríais si el gobierno alemán rechazara y condenara el Juicio a los jerarcas Nazis en Nüremberg? Una indecencia similar a perpetrado el Gobierno español en el Consejo de Ministros celebrado ayer día 21 de diciembre en Barcelona.

El Consejo de Ministros ha aprobado una declaración en la que rechaza y condena el consejo de guerra que en 1940 condenó a muerte al presidente de la Generalitat Lluís Companys
. En dicha declaración, el Ejecutivo proclama además su reconocimiento y la restitución de la dignidad de Companys como presidente de la Generalitat.
Es sintomático que Lluís Companys, uno de los mayores genocidas de la Guerra Civil española, sea el principal estandarte del independentismo catalán. La vileza de estos fanáticos neo-supremacistas no puede ser mayor: le dedican calles, que les niegan a sus víctimas; al destructor de gran parte del patrimonio catalán, le dedican un estadio olímpico; al que quiso eliminar la iglesia católica en Cataluña, ordenando la quema de iglesias y el asesinato de muchos religiosos, una banda de separatistas ignorantes lo propone para su canonización por la misma iglesia que él quiso exterminar. No pueden, ni deben convertir en Presidente Mártir, al presidente que más mártires generó en la historia de Cataluña.

Nuestro gobierno cuestiona, sin analizarlo, el juicio que tuvo este sanguinario animal y que él negó a miles de catalanes que fueron asesinados impunemente por las milicias que él mismo creó.
Si tan injusto fue el juicio, ¿Por qué no publican el expediente judicial?, para que los ciudadanos juzguemos si tuvo o no garantías, si fue o no fue culpable.

No lo harán, no interesa, ni a la izquierda guerracivilista amiga de la desmemoria histórica, ni al independentismo catalán, porque quien leyera este expediente podría descubrir quien fue este diabólico personaje y las crueldades de la izquierda revolucionaria en Cataluña con él como presidente.
Pero no nos quedemos en las palabras, pasemos a los hechos históricos:
El 6 de octubre de 1934, como presidente de la Generalidad, proclamó desde el balcón de la Generalitat el "Estat Català", que apenas le duró 10 horas, pero que costó 110 muertos.Companys fue condenado a 30 años de prisión por rebelión militar. A pesar de su condena, sólo estuvo en prisión 16 meses. Nada más llegar al poder el Frente Popular en febrero de 1936, el nuevo gobierno de extrema izquierda decretó una amnistía urgente a todos los encarcelados por los golpes de Estado de Cataluña y Asturias de 1934, restituyendo la Generalitat con él al frente.
Companys, vuelve por sus fueros independentistas y no tiene ningún escrúpulo en coaligarse con la CNT para prescindir del gobierno central e instaurar de facto un régimen semiindependiente en Cataluña.
En mayo de 1936, ojo, meses antes del estallido de la Guerra Civil, Companys creo el Comité Militar Revolucionario, que estaba compuesto por unos 200 comités, con un total de 8.000 voluntarios miembros de su partido, especialmente de las Juventudes de Esquerra Republicana, a las que dotó de 20.000 fusiles. Tras el estallido de la Guerra, estas milicias serían el núcleo del Comité de Milicias Antifascistas de Cataluña, fundadas por un decreto del presidente Companys el 26 de julio de 1936 y que sembró el terror en la retaguardia durante toda la guerra. El decreto firmado por él dice:
“La rebelión fascista ha sido vencida por el heroísmo popular y el de las fuerzas locales. Precisa, pues, acabar de aniquilar en toda Cataluña los últimos núcleos fascistas existentes y prevenirse contra los posibles peligros de fuera. Por tanto, a propuesta de la presidencia, y de acuerdo con el Consejo Ejecutivo, decreto lo siguiente:
1º Se crean las milicias ciudadanas para la defensa de la República y la lucha contra el fascismo y la reacción …
2º En toda Cataluña se constituirán los Comités locales de defensa que deberán obrar de acuerdo con el Comité Central”. / Ver CDR actual /
Tras el fracaso del golpe de 1936 en Cataluña, en vez de encarcelar a los alzados como habían hecho con él, Companys hizo fusilar a 199 militares que participaron en el golpe en Barcelona.
Estas milicias antifascistas fundadas por él y dirigidas por la Generalitat, y no elementos descontrolados como nos quieren hacer creer, fueron las responsables del asesinato sin juicio ni garantías legales de 8.352 víctimas entre julio de 1936 y febrero de 1939, según fuentes de la propia Generalidad de Cataluña. En su mayor parte eran civiles pertenecientes a partidos de derechas, miembros del clero o empresarios. Y no se trata de una cifra que se pueda aumentar o disminuir a capricho, son personas con nombre y apellido, que se pueden consultar en este enlace.
El terror fue "legal", pues las acciones quedaban respaldadas por leyes y decretos de la Generalitat. De hecho, Companys el 4 de agosto de 1936 consiguió que el Parlamento autonómico aprobara un Decreto conforme al cual todas las atribuciones del parlamento pasaban al Gobierno autonómico, alterando por decreto la legalidad democrática. Companys y su gobierno se hacían así responsables directos de todo lo que pasaba en Cataluña.
Companys, autorizó a las diferentes formaciones del Frente Popular y Sindicatos obreros a organizar sus propias “Checas”, en donde, mediante la tortura y el posterior asesinato, se iba limpiando Cataluña de derechistas, “fascistas” y clero.
/ El fascismo es socialista, tanto Mussolini como Hitler. NAZI = NAtionalsoZIalismus /
Ordenó la creación de seis campos de concentración, como el de Omells de Na Gaia (Urgel). En ellos, muchos presos murieron de hambre, los guardias tenían licencia para matar sin que nadie preguntara por qué; los débiles, los enfermos y todo aquel que no podía trabajar eran asesinados.
Él mismo firmaría sentencias de muerte. De los más de 8.000 asesinados en Cataluña casi 400 fueron sometidos a juicio bajo la autoridad de Companys.
La persecución de la Iglesia en Cataluña fue dramática:
2.441 asesinatos de religiosos
1.538 curas,
824 religiosos,
76 monjas,
incluyendo 3 obispos catalanes. 

En Lérida fue exterminado el 65% del clero, en Tortosa el 62%, en Vic el 27%, en Barcelona el 22%, en Gerona el 20%, en Urgel el 25% y en Solsona el 13%. Por eso Companys le confesaba, hablando de frailes, a Juan Simeón Vidarte, vicesecretario general del PSOE: “De esos ejemplares aquí no quedan”. Un caso paradigmático fue el del alcalde de Lérida, que fue torturado y fusilado por Companys por celebrar una Cabalgata de Reyes.
Ribó, magas, republicanas
Ribó, magas, republicanas

Además de las ejecuciones, Companys prohibió el culto católico. Preguntado por una revista francesa por su posible restauración, contestó orgulloso“¡Oh! Este problema no se plantea siquiera, porque todas las iglesias han sido destruidas”.
Y no estaba lejos de la realidad, bajo el régimen del terror de Companys fueron destruidos más de 7.000 edificios religiosos en toda Cataluña. Solo en Barcelona ardieron 500 iglesias, incluida la Sagrada Familia, se profanó la tumba de Gaudí, se quemaron 464 retablos de valor incalculable, provocando la destrucción, el robo y el expolio de una gran parte del patrimonio histórico y artístico de Cataluña.

¿Cómo es posible que unos descontrolados pudieran ser tan destructivos, sin que él, que disponía de los Mozos, del ejército popular y de las milicias antifascistas, pudiera hacer nada?
Por supuesto que no es posible, y que fue precisamente su odio al catolicismo lo que hizo que algunas de estas fuerzas se emplearan activamente en esta destrucción del patrimonio catalán, mientras otras se daban mus, como ocurre hoy con una parte de los Mozos y los destructivos CDR,s.
Sánchez y su gobierno, con este rechazo a la condena de Luis Companys, siguen en su línea de blanquear el pasado asesino de las fuerzas del Frente Popular, con el propósito de que los asesinos puedan convertirse en victimas y por ello, no dudaran en anular juicios y destruir documentación histórica. Pero en la era digital eso ya no es posible, existen copias de todo en formato digital, y por mucho que pretendan ocultar la verdad, estos gestos son solo “una payasada”, nadie va a desfusilar a Companys, ni van a poder borrar de la historia lo que este genocida hizo.

Y la mierda cuanto más se remueve más huele.

viernes, 6 de abril de 2018

ABC España, Aragón, chapurriau, lengua maña


http://www.abc.es/espana/aragon/abci-chapurriau-lengua-mana-planta-cara-independentismo-201804050055_noticia.html

ABC España, Aragón, chapurriau, lengua maña, la asociación cultural amics del chapurriau NO planta cara al independentismo, solo queremos mantener y defender nuestra habla, lo chapurriau. Contra el independentismo tiene que luchar el gobierno central y los catalanes que no quieren la independencia. Todo según la Constitución española.



ABC España, Aragón, chapurriau, lengua maña

Franja Viva comenta como suele hacer esta página de facebook y los catalanistas en general. Göbbeliana se refiere a Paul Joseph (Pep) Goebbels (Rheydt29 de octubre de 1897-Berlín1 de mayo de 1945) Göbbels.

Paul Joseph (Pep) Goebbels


fue un político alemán que ocupó el cargo de ministro para la Ilustración Pública y Propaganda (Anc Òmnium) del Tercer Reich (Països Catalans) entre 1933 y 1945. 

Carles Puigdemont, nazi, traje alemán
Carlos Puigdemont, Karl I von Katalonien


Uno de los colaboradores más cercanos de Adolf Hitler,​ Pujol, Goebbels fue conocido por su dominio de la oratoria,​ como Arturo Quintana, profundo antisemitismo​ (odio al charnego) —que se ponía de manifiesto en sus declaraciones públicas— y respaldo a una discriminación racial más progresiva —que entre otras cosas, acabaría dando lugar al exterminio de los judíos durante el llamado Holocausto

Raza catalana y vasca



Franja Viva, chapurriau, asociación, Abc, panfleto



Tafalleta comenta como si se hubiese leído todos los libros en catalán y sobre el catalán, algunos sí, pero los que les interesan a los ascumitas.



Meyer Lübcke, catalán, dialecto, provenzal, lemosín


En Valderrobres, se dice y se puede escribir si os da la gana, sin usar la gramática de Fabra, más reciente que el chapurriau:

Es trist no tindre en cuenta sens de biblioteques plenes de llibres, estudis fets, investigassións, aplecs de música, tot l'esfors d'añs d'estudi de tanta y tanta gen. No se tindríe que parlá hasta que lo últim o radé llibre no s'haigue lligit y estudiat. 

Dones pena, Tafalleta, ademés de escriure lo chapurriau de Valderrobres com escriuríe Fabra lo dialecte barseloní, escrius Vall-de-Roures, que només u diuen los catalanistes, sol te falte di kamaku, perque bonic ya u escrius, majo. 

Si consideres que lo que parles a Valderrobres es catalá, podríes escriure lo que dius en ortografía catalana, pero no u feu casi ningú dels que defeneu la llengua catalana. Algunes coses son complicades de escriure en chapurriau, pero si no ten ixes de la teua capasidat literária, se pot escriure de tot en chapurriau, hasta traduí llibres.

Foie, francés, pronunciación, fuá

Esta noche, en cuarto milenio, curiosos casos del chapurriau, por ejemplo la palabra Natros o Natres, que se escribe Nosaltros Nosaltres, tindre tenir, cuenta compte, sens cents, aplecs reculls, estiguere estiguès. 

Al catalá de Fabra passe com al fransés, com se note que lo catalá es un fransés sureño. O mes ben dit, un ocsitá sureño.

No patigueu si tos diuen feixistes, paraula inventada per al catalá normatiu, fascistes, si a Puigdemont lo apoye la ultradreta flamenca, italiana, alemana, a lo milló lo facha no eres tú

si a Puigdemont lo apoye la ultradreta flamenca, italiana, alemana, a lo milló lo facha no eres tú.


Extracto de la web de ABC :


Nace una plataforma ciudadana para defenderla, frente a los intentos del nacionalismo catalán por fagocitarla.

«Soy de Aragón y parlo lo chapurriau» (soy de Aragón y hablo el chapurriau). Es el lema con el que ha echado a andar un movimiento ciudadano dirigido a reivindicar la singularidad lingüística del chapurriau, nombre con el que históricamente se ha conocido a pie de calle la lengua histórica del Aragón oriental.
Organizados en torno a la nueva asociación cultural Amics del Chapurriau, decenas de aragoneses de la zona limítrofe con Cataluña se están uniendo para poner en valor este patrimonio lingüístico, frente a quienes desde el independentismo exigen que esa lengua aragonesa se regule como el catalán.

Comentaris a la página de facebook de la Institució Cultural de la franja del meu cul

Fb Begoña Navarro

Que pena , no es pot ser mes ruc que ells mateixos, devaluont  el seu idioma inventanse noms de lléngües que no existeisent. Perqué am de renunciá a algún benefici que tenim com per exémple quan els nostres fills acabent la ESO i els convalidente el títol B de català?, de veritat no ho entenc , pos si digon lo que dgon parlem lo que parlem no ho cambiarém, i ens anteném en tothom, sí nos entendemos con todos, tenemos la capacidad de hablar lo que hablamos pero entendemos a los castellanos, a los catalanes y hasta los que decís que habláis chapurriau. A ver si nos dan también el título de este idioma, y así tendremos más curriculum lingüístico.

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A Mallorca són gonelles, a València són blavers i aquests que intoxiquen a la Franja (del meu cul) com els diem?

 Toni Dimoni


Toni Dimoni, A Mallorca són gonelles, a València són blavers i aquests que intoxiquen a la Franja (del meu cul) com els diem?

La ICF demostre lo que són:

I tant que es pot viure, i sense "espanyol" pel mig

ICF, institució cultural franja



domingo, 30 de septiembre de 2018

¿EXISTE LA LENGUA CATALANA?


http://www.aragondigital.es/movil/noticia.asp?notid=109135
Ángel Boya Balet


Cartas al director


¿EXISTE LA LENGUA CATALANA?


Dada la actual virulencia del independentismo catalán, basado, según los separatistas, en la existencia de la nación catalana, que a su vez se basa en la existencia de una lengua propia, el catalán, me permito esbozar unos trazos sobre esa lengua para poder enjuiciar la pretensión de independencia.


Desde Provenza en el sur y la región de Limoges en el centro de Francia hasta Murcia, incluida, la evolución del latín vulgar sobre un sustrato de la lengua ibera precedente, a partir de la caída de Roma el 476 d C, produjo una serie de lenguas romances. Lenguas o dialectos entre sí emparentadas, autóctonas, coetáneas, similares y mutuamente comprensibles, que los nacionalistas catalanes agrupan con el genérico “catalán”.


Prat de la Riba, sistematizador y potenciador del independentismo catalán, confirma estas afirmaciones:
“En las costas del mar Sardo va a encontrarse la etnos ibérica, la nacionalidad ibera extendida desde Murcia al Ródano, o sea desde las gentes libio fenicias de Andalucía oriental hasta los ligures de la Provenza”.


En el Levante de la península Ibérica se dan por lo menos los siguientes dialectos con las características que hemos citado:
Aptitxat, Meridional, Alicantí, Mallorquí (de Tarbena i la Vall Gallinera), Valencià, Murciá (desaparecido), Ribagorçà, Pallarès, Lleidatà, Tortossí, Matarranya, Maestrat, Castellonenç Salat de la Costa Brava, Barceloní, Tarragoní, Xipella, Mallorquí, Menorquí, Eivissenç. A las que hay que añadir el chapurriau de la franja oriental de Aragón, hoy llamado Lapao (Lengua aragonesa propia del área oriental). / No lo llama nadie así, es un asunto de política / A estos dialectos, localizados en España hay que añadir todas las variantes de la lengua occitana, localizadas en el sur y centro de Francia, que tienen las mismas características de las españolas,  entre ellas el limosín, el aranés, el gascón, el provenzal (la lengua de los trovadores). etc.


texto, occitano, aquestas ajudas


Hoy día, junio 2013, los habitantes de Limoges (centro de Francia) que conozcan el limosín, no tienen dificultad para comprender los dialectos hablados en la región de Cataluña, o en la de Valencia, / ver origen ibero del valenciano / lo que confirma que existe una misma lengua fraccionada en dialectos, algunas de cuyas piezas son los dialectos usados en el pasado y en la actualidad en el territorio llamado Cataluña.


El rey de Aragón, de Valencia, de Mallorca y conde de Barcelona y Montpellier, Jaime I, escribió su Crónica, en una de las variedades del occitano, el lemosín, que hoy los nacionalistas consideran catalán, lo que es una prueba más de la existencia de esa lengua común.


Por el contrario el castellano del que se derivó el español, sí que es una lengua no fraccionada y absolutamente original y distinta de sus vecinas. / No tanto, que galego y asturiano - leonés bien se parecían al castellano /


Prat de la Riba decía: “Una lengua en estado natural, sin cultivo literario va a ser una conjunto de dialectos”. “Cuando una lengua permanece siglos en este estado de incultura o por ser absorbida por la invasión de una lengua superior o por descomposición interna, se trocea y se deshilacha en dialectos”.

En este caso la lengua superior fue el castellano, desde hace cuatro siglos llamado español en todo el ancho mundo, salvo en España por influjo de los independentistas catalanes, quienes negando la existencia del idioma español pretenden negar la existencia de España. Del mismo modo que afirmando la existencia del catalán cree que crean la nación catalana. ¡El poder del lenguaje!


literatos catalanes


¿Cuál es la razón para que se considere a todos estos dialectos de esa lengua común, lengua catalana? ¿Por qué se apropian los nacionalistas de todos esos dialectos que se hablan en regiones muy alejadas y con una extensión muy superior a la de Cataluña? Respuesta: el fervor nacionalista catalán, es decir, la sinrazón.


El aragonés catanazi Ignacio Sorolla Vidal y su lengua unitaria (catalán)
  
 ¿Qué se entiende por lengua catalana?  Si por lengua catalana se entiende la hablada por el mayor número de habitantes en la región catalana, habrá que concluir que el catalán por excelencia es el español. Lengua hablada por la totalidad de los habitantes de esa región.


Se han ocupado de aborregar a la gente, y eso no les impide ser políticos, al contrario, solo hace falta ver a Torra, que no sabe ni parar el mecanismo de un botijo.
Se han ocupado de aborregar a la gente, y eso no les impide ser políticos, al contrario, solo hace falta ver a Torra, que no sabe ni parar el mecanismo de un botijo.


Si por lengua catalana se entiende, alguno de los dialectos derivados de la evolución del latín vulgar en territorios previamente ocupados por poblaciones de habla ibera, en ese caso no habría motivo para que alguno tuviese preferencia sobre el resto. Así que ninguna región debería apropiarse de lo que le excede y supera. Es decir que no existe el catalán.

¿Cómo puede entonces decirse que existe el catalán?


¿EXISTE LA LENGUA CATALANA?, chapurriau, camiseta

martes, 14 de agosto de 2018

La gran mentira del Estat catalá

La gran mentira del Estat catalá, lo fals país aplastat tres vegades per España desde 1873.


Luisico Companys . Mireu quin bigotet y quin ditet, tos recorde an algú ?

Luisico Companys . Mireu quin bigotet y quin ditet mes tiesso, tos recorde an algú ?


En varies ocasions se ha proclamat de forma ilegal desde lo siglo XIX la independénsia de la regió catalana, y a totes ha sigut acallada por la legitimidat y lo apoyo sossial al gobern sentral.



abc.es historia gran-mentira-estado-catalan-falso-pais-aplastado-tres-veces-espana-desde-1873



Ni reino catalá, ni país catalá, ni paísos cataláns, ni país valensiá
Estos términos, hoy manidos y generalizados por el independentismo, chocan drásticamente con la realidad y con la historia. Tan solo se ha materializado la proclamación ilegal del Estat catalá en tres ocasiones hasta la actualidad. Todas, a partir del siglo XIX y tras el nacimiento del fervor nacionalista. Sin embargo, en cada una de ellas el gobierno y la cordura actuaron para acabar de raíz con aquellos separatistas que -en 1873, 1931 y 1934- intentaron llevar a cabo una ilegalidad manifiesta.
Y es que, aunque duela a muchos, la historia no miente. Cataluña, en contra de lo que nos quieren hacer creer, ya formaba parte de la Hispania romana y de la visigoda. Y jamás tuvo consideración de Estado. De hecho, pasó a ser uno de los dominios de la Corona Aragón después de que el rey Ramiro II casara a su hija Petronila con Ramón Berenguer IV (conde de Barcelona) en 1151. Fue, en definitiva, una forma de adquirir, por vía matrimonial, aquellos territorios que tanto ansiaba.
En base a esa unión nació la Corona de Aragón. No la Corona de Cataluña. Y, por ello, términos actuales como «Países catalanes», «Confederación catalano-aragonesa» o «Corona catalano-aragonesa» (hoy más que populares gracias al independentismo) poco tienen de realidad.

Un intento de Estado

El término Estado catalán permaneció en el olvido hasta la llegada de la Primera República. Una forma de gobierno que arribó a las fronteras españolas como culminación del proceso revolucionario de 1868 y tras el suspiro que supuso el reinado de Amadeo I de Saboya (quien apenas sentó sus reales dos años en el trono).
«Nadie la trae; la traen todas las circunstancias», afirmó sobre el nuevo régimen Emilio Castelar, ministro de Estado desde la proclamación de la Primera República en 1873.
El experimento saldría caro a la postre. En los escasos 22 meses que se extendió en el tiempo pasaron por el poder nada menos cuatro presidentes. Por si fuera poco, a partir del 11 de junio de 1873 las Cortes promulgaron el establecimiento de un sistema federalista que (a pesar de no llegar a ponerse en práctica en principio) favoreció el enfrentamiento entre diferentes regiones.
Ya lo dijo el destacado jurista Juan Ferrando Badía en su obra «Primera República Española»: «El federalismo fue una gran utopía […] que conformó la mentalidad del […] regionalismo».


Ejemplo de ello fue el nacimiento -a partir de 1873- de hasta 26 movimientos cantonales que buscaban la independencia de pequeñas regiones como Camuñas Motril. La lucha por la autonomía llegó al absurdo en regiones como Jumilla (hoy, un municipio de unos 970 kilómetros cuadrados). No en vano, desde el mencionado territorio se envió el siguiente texto: «La nación jumillana desea vivir en paz con todas las naciones vecinas y, sobre todo, con la nación murciana, su vecina; pero si la nación murciana se atreve a desconocer su autonomía y a traspasar sus fronteras, Jumilla se defenderá».
En este contexto se produjo (entre 5 y el 7 de marzo de 1873) la proclamación del Estado catalán por parte del anarquista malagueño José García Viñas y el médico socialista francés Paul Brousse. «Los impulsores fueron representantes de las diputaciones catalanas y baleares reunidos en el palacio de la Generalitat», explica el historiador catalán Andreu Navarra Ordoño en su obra «La región sospechosa. La dialéctica hispanocatalana entre 1875 y 1939».
El experto añade que la dirección del movimiento recayó sobre Baldomer Lostau, de la «izquierda federalista catalana». Lo que implica que poco tenía aquello de acción independentista y que, por el contrario, lo que realmente buscaban los golpistas era presionar al gobierno de Estanislao Figueras para que aplicara, de una vez por todas, las promesas federales que prometía.
Así queda claro en el título que le dieron los golpistas a su nuevo experimento político: «Estado catalán federado con la república española».





«Nadie apoyó la proclamación, y en Madrid fueron reprobados por los catalanes»

A nivel práctico, todo ocurrió muy rápido. En palabras de «La Correspondencia de España» (uno de los diarios más destacados del siglo XIX) «unos 16.000 voluntarios» declararon repentinamente «el Estado catalán» en el Ayuntamiento de Barcelona el 5 de marzo. Con todo, y a pesar del éxito inicial, el periódico también señaló en su momento que «gran número de personas abandonó la ciudad» y que «todas las corporaciones y agrupaciones republicanas, la Diputación, el Ayuntamiento, los federalistas, el centro republicano federal, y las asociaciones de los distritos se pusieron en expectativa».
Para una buena parte de los autores, el movimiento fue minoritario a pesar de que lograra hacerse con el poder. Uno de los que secunda esta tesis es el hispanista francés Pierre Vilar en su obra «Breve historia de Cataluña»: «Nadie les apoyó, y en Madrid fueron reprobados por los catalanes que, por primera vez, eran responsables de la República». A pesar de ello, y durante dos jornadas, los secesionistas se plantearon objetivos tan descabellados como convocar elecciones obligar al ejército español ubicado en la región a disolverse.
La vida del Estado catalán se extendió escasamente dos días. Como ministro de Gobernación, las primeras medidas que tomó Francisco Pi y Margall fueron (en palabras de Pérez Roldán) «incomunicar la ciudad con el resto de España» y poner sobre aviso a «los gobernadores de las provincias adyacentes con el objetivo de aislar el movimiento».
Al final todo aquello quedó en nada cuando, según Navarra, el político contactó con los independentistas y «los disuadió de continuar con aquel camino prometiendoles que en las próximas elecciones constituyentes sería votada una constitución federal».
La doctora en historia, por su parte, cree determinante para el abandono de aquellas ideas secesionistas el que la crisis del Gobierno republicano en la capital acabase rápidamente.

Por sorpresa

Hubo que esperar seis décadas tras el fallido experimento de 1873 para que los partidos republicanos forjados al calor de la «Dictablanda» de Primo de Rivera se unieran en San Sebastián y acordaran constituirse en un «Comité Revolucionario». O «autoproclamarse», como llegó a expresar el anarquista Diego Abad de Santillán tras la reunión celebrada en 1930.
Ya entonces, y tal y como afirma José Gonzalo Sancho Flórez en su obra «La Segunda República española», «los catalanes formaron su propio comité, aunque comprometiéndose desde el principio a prestar su total apoyo al Nacional». En palabras del experto, a cambio solicitaron el apoyo de sus compañeros a la «causa catalanista» ofreciéndoles un Estatuto de Autonomía cuando llegaran al poder.
Aquel grupo fue el germen al que se fueron uniendo -en los meses siguientes- varios partidos ávidos de un cambio de rumbo político. Además de la base sobre la que se construyeron los comicios del 12 de abril de 1931. Los mismos que acabaron convirtiéndose en un plebiscito contra la monarquía. «En ellos, el pueblo de una forma indirecta y, si cabe, hasta sin proponérselo, entregó el poder a las fuerzas republicanas burguesas y a sus aliados socialistas», añade Sancho. La victoria de estos partidos en 41 capitales de provincia fue un auténtico puñetazo en la mesa y terminó de un plumazo con la monarquía.
Apenas dos jornadas después, el 14 de abril de 1931, el júbilo se hizo patente en Eibar, la primera ciudad en alzar la bandera republicana. A las tres y media de la tarde se hizo lo propio en el edificio de Correos de Madrid.
Sin embargo, una de las regiones españolas donde se vivió con más fervor la llegada del nuevo sistema político fue en Barcelona. En la Ciudad Condal el encargado de proclamar la llegada de la República desde el balcón del Ayuntamiento fue Lluís Companys, uno de los pesos pesados de la también victoriosa Esquerra Republicana(ERC). Aunque, como señala Montserrat Figueras en su obra «Apuntes iusfilosóficos en la Cataluña franquista (1939-1975)», fue a eso del mediodía y, por tanto, bastante antes que en la capital.
Apenas media hora después de que Companys se dirigiese a los ciudadanos de Barcelona y fuera recibido con gritos de «¡Viva la República!» se vivió el segundo intento secesionista catalán.
Y es que, posteriormente se dejó caer por el mismo Ayuntamiento Francesc Maciá (líder de ERC) para proclamar la independencia catalana. Así narró el ABC este suceso el 15 de abril: «El Sr. Maciá desde el balcón habló nuevamente, manifestando que en nombre del pueblo de Cataluña se hacía cargo del Gobierno catalán y que en aquella casa permanecería para defender las libertades de su patria». A su vez, señaló que permanecería en aquella casa «sin que pudiese sacársele de allí como no fuera muerto».





«En nombre del pueblo de Cataluña proclamo el Estado catalán bajo el régimen de la República catalana»

A su vez, dirigió un escrito a los alcaldes de la región en los siguientes términos: «En el momento de proclamar el Estado catalán bajo el régimen de la República catalana os saludo con toda el alma y os pido que me prometáis la colaboración para sostenerla, comenzando por proclamarla en vuestras ciudades».
Con esta proclamación, el político se negó «de facto» a aceptar los resultados de las elecciones nacionales. De nada sirvieron los votos de miles y miles de españoles. Por suerte, el gobierno prefirió no recurrir a la fuerza y el día 17 de abril envió a los ministros Fernández de los Ríos, Marcelino Domingo y Lluís Nicolau d'Olwer a negociar con Maciá. Su labor fue determinante para el devenir de la región, pues lograron aplacar aquella locura ilegal.
«Después de las negociaciones [...] se acordó dejar a un lado la cuestión del “Estado” catalán, y substituir dicho planteamiento político por el de la restauración de un sistema de autogobierno limitado bajo el nombre histórico de Generalitat. Además se acordó la redacción de un Estatuto que el gobierno de la República presentaría como ponente en las Cortes. […] El gobierno provisional de la República dictó un decreto el 21 de abril de 1931 restaurando la Generalitat; en cuanto al proyecto de Estatut de Catalunya [...] fue elaborado y aprobado en los meses siguientes», explica Antoni Jordá en «Federalismo, regionalismo, nacionalismo: el restablecimiento de la Generalitat y el Estatuto catalán durante la Segunda República».

El último intento

La última intentona secesionista catalana se produjo en el marco de la Segunda República española allá por octubre de 1934. Justo después de que estallara la ira entre la izquierda por el acceso de tres ministros de la CEDA (una confederación de partidos católicos y de derechas) al gobierno estatal. Su llegada indignó a los más extremistas y provocó una huelga general que puso en jaque el régimen establecido.
Así explica la situación el sindicalista Antonio Liz Vázquez en su obra «Octubre de 1934: Insurrecciones y revolución»: «El día 5, por orden del Comité Revolucionario, ya estaba en marcha la huelga general y el paro era total en ciudades como Madrid, Barcelona, Oviedo y Bilbao».
La tensión aumentó drásticamente. En Madrid, por ejemplo, se decretó el despido de los trabajadores que se unieran a los parones establecidos (algo factible, pues estos habían sido declarados ilegales por el gobierno).
Y mientras en la capital se recurría a la fuerza para controlar a los huelguistas, en Cataluña sucedía otro tanto. De hecho, en Barcelona la discordia era máxima debido a la división entre las tres fuerzas predominantes: la Generalitat, la CNT y la Alianza Obrera. «La división entre ellas era total», añade Liz en su texto. De esta guisa, el día 5 el gobierno local envió guardias de asalto para tratar de sofocar las revueltas que pudieran sucederse en la urbe.
En esas andaba la situación el 6 de octubre de 1934 cuando Lluís Companys (presidente de la Generalitat y líder de Esquerra Republicana tras la muerte de Maciá) proclamó el Estado catalán. Lo hizo, en palabras de Liz, presionado por los obreros. Sus palabras (recogidas en la edición del 11 de octubre del diario ABC) llamaban al enfrentamiento: «¡Catalanes! Las fuerzas monárquicas fascistas que de un tiempo a esta parte pretenden traicionar a la República han logrado su objetivo y han asaltado el poder. [...] los núcleos políticos que predican constantemente el odio y la guerra a Cataluña constituyen hoy el soporte de las actuales instituciones. [...] Cataluña enarbola su bandera, llama a todos al cumplimiento del deber y a la obediencia absoluta al Gobierno de la Generalitat, que desde este momento rompe toda relación con las instituciones falseadas».
El diario ABC publicó, el día 11, la relación de los hechos. El texto fue escrito por el periodista Antonio Guardiola bajo el titular «El golpe de Estado de la Generalidad», quien describió lo tensa que estaba la situación antes de que Companys saliera al balcón de la Generalitat: «La plaza de la República fue llenándose de gentes, y en particular de jóvenes afiliados al Estat Catalá, somatenistas y partidarios de la Esquerra. Todos iban armados y algunos llevaban, además de una magnífica carabina Winchester, una soberbia pistola automática, a veces ametralladora, y en general, material modernísimo y excelente».
Acabado el discurso, inició una ronda de llamadas para ganar adeptos a su causa. El primer mandamás al que se dirigió fue al general Domingo Batet, jefe de la IV División Orgánica y «catalanista moderado» (tal y como afirma Pierre Broué en su obra «Ponencias presentadas al Coloquio Internacional sobre la IIa República Española»). A este militar le solicitó que se pusiese a sus órdenes para «servir a la República Federal que acabo de proclamar».
Contrariamente a lo que pensaba el presidente de la Generalitat, el oficial se mantuvo fiel a España. Companys tuvo más suerte con el comandante Enrique Pérez Farrás, el jefe de los Mossos d'Esquadra, quien sí se adhirió a la causa secesionista. / Como Trapero /


Batet, por su parte, no se quedó mano sobre mano. Tras hablar con Companys telefoneó al presidente Alejandro Lerroux y, basándose en órdenes suyas, inició los preparativos para acabar con la rebelión. «Tras recibir refuerzos de Marruecos, el general declaró el estado de guerra», determina Luis E. Íñigo Fernández en su obra «Breve historia de la Segunda República española».
Broué añade que «todos los militares y la mayoría de las unidades policiales obedecieron las órdenes» del oficial fiel al gobierno. Frente a ellos se posicionaron un centenar de Mossos dispuestos a defender la Generalitat, así como milicianos pertenecientes -entre otros grupos- a Alianza Obrera.
Tras arribar a la zona, Batet atacó con fuego de fusilería y disparos de artillería. La lucha podría haber sido cruenta, pero el general se limitó a esperar pacientemente a que los defensores se rindieran. Todo ello, a pesar de que había recibido órdenes de acabar con la resistencia con contundencia. «Durante la noche, el ploramiques Companys y Batet negociaron la rendición, que tuvo lugar el 7 de octubre», añade Broué. Para entonces ya habían muerto en Barcelona entre 40 y 50 personas durante las escaramuzas.

lluis-companys-un-genocida
Posteriormente Batet y Companys fueron detenidos. Algo en lo que hace mucho hincapié el libro «Historia de Cataluña» (editado por el Museo de Historia de Cataluña): «El gobierno de la Generalitat fue hecho prisionero, juzgado y condenado a treinta años de prisión; el Estatuto de Autonomía quedó suspendido, y la mayoría de ayuntamientos y las nuevas autoridades pasaron a ser de carácter gubernativo». La obra, sin embargo, no explica que aquella proclamación fue una rebelión.