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jueves, 25 de julio de 2024

1. 5. De cóm Pedro Saputo va determiná adependre algún ofissi.

Capítul V.

De cóm Pedro Saputo va determiná adependre algún ofissi.


Llichí y mes lligí als llibres que li dixáe lo retó y un ric del poble va sé lo que va fé en mol tems. Entre tots los que mes li agradáen eren los de historia y les fábules de Esopo en la vida de este gran fabulista: y un atre llibre al que li dieben Lo Cortesano. Pero no olvidáe lo ejercicio de les roques ni lo aná als campos en lo primé llauradó que entopetabe o topetabe, ni les probes de agilidat.

Un día li va di sa mare: 

- Fill, ya tens dotse añs; ya es tems de que adeprengues algún ofissi. Y ell va contestá que pera qué eren los ofissis. Són, fill, li va contestá sa mare, pera no está bambán y guañás la vida. 

- ¿Només que per an aixó?, va di ell; pos yo tos dono paraula de no está may bambán, com veéu que tampoc no u estic ara, pos ya vech que es roín, encara que sol sigue perque lo que no fa res, ya en aixó fa mol mal no ocupán lo entretenimén y les mans, y en cuan a guañás la vida tingue firme esperansa que no me faltará, si Deu vol, ni a vosté en mí. Que no vull yo que vaigue a rentá en fret y en caló perque es siñal de molta pobresa, y no ha de passá tans mals ratos. Pero si tos entristix que no adeprenga un ofissi, digueume quin hay de adependre. Y sa mare li va contestá que lo que vullguere. 

- Pos yo, va di ell, no ne vull adependre cap. Perque hau de sabé que segons yo hay advertit, los homens són mol ignorans y no fan mes que disparates, obrán en tot en molta torpesa y sense cap discurs; y encara mes, generalmen fan mal als atres en malissia, y potsé an ell mateix per rechás. Yo no sé si a datres puestos són diferens, perque ya sabeu que no hay eixit de Almudévar mes que pera aná a vore als nostres parens, y dos vegades a Huesca aon a ningú vach coneixe ni vach tratá mes persones que les recaderes del mercat, que per sert gasten mol desenfado y poca vergoña. Pero si tots són lo mateix, no nessessito cap ofissi pera guañám la vida y félay a vosté descansada.

- Fill meu, va di entonses sa mare: mol saps y vech que parles com los flares que prediquen o com los homens que van en nous trajes per lo món y vénen de lluñanes terres. Fes lo que vullgues y Deu te ilumino: sol no vullguera que fores roín.

- Hasta ara, mare, va contestá ell, no u hay sigut ni hay probat de séu; y lo que hasta los dotse añs no es roín, ya sempre sirá bo. 

- Segons, li va replicá sa mare: algúns s' hi tornen después. 

- No pot sé, va di ell: perque yo sé que lo que es roín de home fet ya u ere de chiquet, pero no sabíe ni podíe empleá la maldat, pero lo que es mala inclinassió ya la teníe al alma.

- Ara vech, va contestá sa mare, que vas tenín raó. 

¿Quí t’ha amostrat estes coses?

- Aquí dins, va contestá ell, me les amostren totes; y los llibres que llechisgo o llixgo, y les dones cuan riñen unes en atres. 

- ¿Cóm poden enseñát o amostrát res les dones y mes reñín?, 

va preguntá sa mare mol admirada.

- Pos me enseñen mol, va contestá ell; tot lo que entonses diuen es locura y sabiduría, y lo mateix me enseñe la un que l’atre. Y u adepreng de elles y dels atres chics a les seues enganchades, y dels llibres, u aplego aquí dins y u guardo, y alló engendre atres coses, y estes engendren después atres; y les junto y les regiro y amasso totes, o les separo y compong segons me demanen les ocasions.

Entonses sa mare, esbarrada de sentíl parlá en tanta sabiduría, li va di: 

- No sé, fill meu, cóm sen yo tan tonta vach parí un fill tan espabilat.

- ¡Tonta, diéu!, va contestá ell; pos yo no hay advertit que u siguéu, perque les dones que yo ting per tontes al poble són vanes, cantoneres, gorrines, desastrades, rezongueres, noveleres, picudes, chismoses y bachilleres

8M Valderrobres , si natros o natres mos aturem

- Fill, fill, li va di entonses sa mare; eixa es massa malissia pera la teua edat; dixa a les pobres dones, que tan despressio porten a costes per sé dones y per ende lo espart del món.

- Ara sí que vech que sou una mica tonta, va di ell: perque hau dit una tontada mol gran. ¿Cóm diéu que les dones són lo espart del món? ¿Quin espart sou vosté a la vostra casa? Vosté sou la siñora y yo lo vostre fill, vosté me voléu y yo la vull; vosté me servís ara y yo la serviré después; vosté me cuidéu y yo creixco y me fach home pera donali honra y amparala y mantíndrela. No tos digáu espart, perque me hau afrentat y casi no puc mirala a la cara.

Un atre día a la hora de minjá va arribá sa mare en gran sofoco dién entre llágrimes:

- Los rics sempre rics y los pobres sempre ham de callá. Mira, fill, que ving acalorada. Lo hidalgo de la cantonada de la plassa me ha topetat al carré, y plantanse a cuatre passes me ha dit: "Be críe lo fill, la pubilla; ya casi es home y sol sap parlá y fé lo Marc Esopo. 

La paga que ell tos donará per lo ofissi que li habéu amostrat. ¿Pensáu fél rentadora o cuinera com vosté? Milló li cuadraríe lo ofissi de comare o de casamenté.» Yo, al sentí paraules tan ofenedores, me hay mort de vergoña, la llum del sel no la veía; y casi me aufego de la pena que me unfle lo pit. ¿Qué me dius, fill meu, per al meu consol?

- Per ara, mare meua, sol tos dic que mingéu en gust, y demá tos diré lo que faré en este enfado que tos han donat perque no convé obrá ni adoptá consell cuan la caló de la passió está al mes alt pun, com u está ara als dos, vosté plore pero yo encara que estic ofés parlo en esta templansa. Ya que eixe hidalgo creu que pot oféndrela perque no me donéu ofissi, dixem la seua insolensia y agarrem la raó. Demá, si voléu, adependré de teixidó, después demá, de sastre, lo dilluns, de pelaire, lo dimats, de fusté, lo dimecres... 

casa el sastre, turismo rural, Beceite

- Fill meu, lo va tallá sa mare olvidán les llágrimes y la afrenta:

¿quín disparate estás dién? ¿No saps que cada un de eixos ofissis coste mols añs de adependre, y tú, vols adependren un cada día? 

- Torno a di, y sertifico, va contestá ell, que cada día hay de adependre un ofissi, y mes si es menesté o convé. Hasta mich día lo estudiaré, per la tarde entrenaré les mans, y a la nit cuan vinga a casa li portaré ya alguna mostra de la meua obra. Perque yo hay mirat a ixos homens als seus tallés y sé lo que me dic. Mínjo y alégros, que lo fill que hau parit no va naixe pera burret o ruquet, com Carlos Rallo Badet; ni tampoc pera sé humillat per cap fill d' algo ni pera patí que sa mare u sigue per ningú.
Yo faré que dins de pocs díes sigáu beneída per tots, y envechada potsé de eixe mateix hidalgo que tos ha insultat. Perdonemlo empero per la bona intensió en que u haurá fet, encara que en poc miramén y sobrada fanfarronería y mals modos. aixó es soberbia de naiximén y confiansa en les riqueses.

Aquella tarde anáe Pedro a casa de sa padrina, com solíe, y al passá per la plassa va vore al hidalgo en lo mossen: se va arrimá an ells y sense saludá se va encará en aquell y en gran aplom li va di: 

sa padrina, Ángeles Gil Guimerá

- Siñó fill d'algo de la cantonada (cridanlo aixina per despressio): avui hau fet plorá a ma mare, y les seues llágrimes me han abrasat les entrañes y les guardo aquí (siñalán lo cor), perque soc lo seu fill y sé quí té o no té dret a oféndrela. No u olvidéu, que tampoc yo u olvidaré. Adiós. Y dién aixó sen va aná en tota serenidat y mirada severa.
Lo mossen lo va cridá moltes vegades y hasta va volé seguil; pero lo va tindre que dixá perque ni la cara va girá pera mirál y va colá com un rellámpec. Va sentí mol lo mossen aquell cas, y u va sentí tamé lo hidalgo, pero de manera diferén, perque lo mossen u sentíe per amor al chiquet, y l’atre de ira y de rencor de les seues paraules y atrevimén.


Original en castellá:

Capítulo V.

De cómo Pedro Saputo determinó aprender algún oficio.

Leer y más leer en los libros que le dejaba el cura y un rico del pueblo fue lo que hizo en mucho tiempo. Entre todos los que más le gustaban eran los de historia y las fábulas de Esopo con la vida de este gran fabulista: y otro libro que llamaban El Cortesano. Pero no olvidaba el ejercicio de las peñas ni el ir a los campos con el primer labrador que encontraba, ni las pruebas de agilidad y ligereza.

Un día le dijo su madre: - Hijo, ya tienes doce años; ya es tiempo de que aprendas algún oficio. Y él respondió que para qué eran los oficios. Son, hijo, le respondió su madre, para no estar ocioso y ganar la vida. - ¿No más que para eso?, dijo él; pues yo os doy palabra de no estar nunca ocioso, como veis que tampoco no lo estoy ahora, pues ya se me alcanza que es malo, aunque sólo sea porque el que no hace nada, ya con eso hace mucho mal no ocupando el entretenimiento y las manos, y en cuanto a ganar la vida tened firme esperanza que no me faltará, Dios mediante, ni a vos conmigo. Que no quiero yo que vayáis a lavar con frío y con calor porque es señal de mucha pobreza, y no os habéis de dar tan mal tiempo ni vida tan lacerada. Pero si os afligís porque no aprendo un oficio, decidme cuál he de aprender. Y su madre le respondió que el que quisiera. - Pues yo, dijo él, no quiero aprender ninguno. Porque habéis de saber que según yo he advertido, los hombres son muy ignorantes y no hacen sino disparates, y rudezas obrando en todo con mucha torpeza y sin ningún discurso; y el que es un poco más avisado, generalmente hace daño a los otros con malicia, y tal vez a sí mismo por reverbero. Yo no sé si en otras partes son diferentes, porque ya sabéis que no he salido de Almudévar sino que para ir a ver a nuestros parientes, y dos veces a Huesca en donde a nadie conocí ni traté más personas que las recaderas del mercado, que por cierto gastan largo de su desenfado y poca vergüenza. Pero si todos son lo mismo, no necesito ningún oficio para ganar la vida y dárosla a vos descansada. - Hijo mío, dijo entonces su madre: mucho sabes y veo que hablas como los flaires que predican o como los hombres que andan con nuevos trajes por el mundo y vienen de luengas tierras. Haz lo que quieras y Dios te ilumine: sólo que no querría que fueses malo. - Hasta ahora, madre, respondió él, no lo he sido ni entendido serlo; y el que hasta los doce años no es malo, ya siempre será bueno. - Según, le replicó su madre: algunos se tornarán después. - No puede ser, dijo él: porque yo conozco que el que es malo de hombre hecho lo hubo de ser de niño, sino que no sabía ni podía ejecutar la maldad, pero lo que es mala inclinación ya la tenía en el alma.

- Agora veo, contestó su madre, que vas teniendo razón. ¿Quién te ha enseñado esas cosas? - Aquí dentro, respondió él, me las enseñan todas; y los libros que leo y las mujeres cuando riñen unas con otras. - ¿Cómo pueden enseñarte nada las mujeres y más riñendo?, preguntó su madre muy admirada. - Pues me enseñan mucho, respondió él; todo lo que entonces dicen es locura y sabiduría, y lo mismo me enseña lo uno que lo otro. Y lo aprendo de ellas y de los otros chicos en sus contiendas, y de los libros, lo recojo aquí dentro y lo guardo, y aquello engendra otras cosas, y éstas engendran luego otras; y las junto y las revuelvo y amaso todas, o las separo y compongo según me cumple y piden las ocasiones.

Entonces su madre, espantada de oírle hablar con tanta sabiduría, le dijo: - No sé, hijo mío, cómo siendo tan tonta he parido un hijo tan agudo. - ¡Tonta, decís!, contestó él; pues yo no he advertido que lo seáis, porque las mujeres que yo tengo notadas por tontas en el lugar son vanas, cantoneras, puercas, desastradas, rezongueras, noveleras, picudas, chismosas y murmuradoras. - Hijo, hijo, le dijo entonces su madre; ésa es demasiada malicia para tu edad; deja a las pobres mujeres, que harto desprecio llevan a cuestas con ser mujeres y por ende el estropajo del mundo. - Ahora sí que veo que sois un poco tonta, dijo él: porque habéis dicho una muy grandísima necedad. ¿Cómo llamáis a las mujeres el estropajo del mundo? ¿Qué estropajo sois vos en vuestra casa? Vos sois la señora e yo vuestro hijo, vos me queréis e yo os quiero; vos me servís agora e yo os serviré después; vos me cuidáis e yo crezco y me hago hombre para daros honra y ampararos y manteneros. No os llaméis estropajo, por vida mía, porque me habéis afrentado y casi no oso miraros a la cara.

Otro día a la hora de comer llegó su madre con gran bochorno y pasión diciendo entre lágrimas: - Los ricos siempre ricos y los pobres siempre hemos de callar. Mira, hijo, que vengo llena de calor y corrimiento. El hidalgo de la esquina de la plaza me ha topado en la calle, y plantándoseme a cuatro pasos me ha dicho: «Bien criades el hijo, la Pupila; ya casi es hombre y sólo sabe parlar y hacer el Marco Esopo. El pago que él os dará por el oficio que le habéis enseñado. ¿Pensáis hacelle lavandera o cocinera como vos? Andad, que mejor le cuadraría el oficio de comadrón o de casamentero.» Yo, al oír palabras tan injuriosas, me he cubierto de vergüenza, la luz del cielo no veía; y casi me ahogo de la pena que me hinche el pecho. ¿Qué me dices, hijo mío, para mi consuelo? - Por ahora, madre mía, sólo os digo que comáis con gusto, y otro día os diré lo que hace a este enojo que os han dado porque no conviene obrar ni adoptar consejo cuando el calor de la pasión está en su mayor punto, como lo está ahora en los dos, que vos lloráis e yo de puro levantado y ofendido hablo con esta templanza. Y ya que ese hidalgo cree que puede ultrajaros porque no me dais oficio, dejemos su insolencia y tomemos su razón. Mañana, si queréis, aprenderé de tejedor, después de mañana, de sastre, el lunes, de peraile, el martes, de carpintero, el miércoles... - Hijo mío, le atajó su madre olvidando las lágrimas y su afrenta: ¿qué disparate estás diciendo? ¿No sabes que cada uno de esos oficios cuesta muchos años, y tú, quieres aprender uno cada día? - Torno a decir y certificaros, contestó él, que cada día he de aprender un oficio, y más si es menester o conviniera. Hasta medio día lo estudiaré, por la tarde ejercitaré las manos, y a la noche cuando venga a casa os traeré ya alguna muestra de mi obra. Porque yo he mirado a esos hombres en sus talleres y sé lo que me digo. Comed y alegraros, que el hijo que habéis parido no nació para jumento; ni tampoco para ser escarnecido de ningún hidalgo ni para sufrir que su madre lo sea de nadie. Yo haré que dentro de pocos días seáis bendecida de todos, y envidiada quizá de ese mismo hidalgo que os ha insultado. Perdonémosle empero por la buena intención con que lo habrá hecho, aunque con poco miramiento y sobrada altivez y mal modo. Eso es soberbia del nacimiento y confianza en las riquezas.

Aquella tarde iba Pedro a casa de su madrina, como solía, y al pasar por la plaza vio al hidalgo con el cura: acercóse a ellos y sin saludar se encaró con aquél y con grande entereza dijo: - Señor hidalgo de la esquina (llamándole así por desprecio): hoy habéis hecho llorar a mi madre, y sus lágrimas me han abrasado las entrañas y las guardo aquí (señalando el corazón), porque soy su hijo y sé quién tiene o no tiene derecho a ultrajalla. No lo olvidéis, que tampoco yo lo olvidaré. Adiós. Y diciendo esto se fue con su serenidad y mirada severa. El cura le llamó muchas veces y aun quiso seguirle; mas lo hubo de dejar porque ni aun la cara volvió a mirarle y traspuso como un relámpago. Sintió mucho el cura aquel caso, y lo sintió también el hidalgo, pero diferentemente, porque el cura lo sentía de amor al niño, y el otro de ira y de mancilla de sus palabras y atrevimiento.

lunes, 25 de marzo de 2019

Souhaits de bienvenue adressés a Ferdinand le Catholique par un poète barcelonais

1882.
Souhaits de bienvenue adressés a Ferdinand le Catholique par un poète barcelonais, en 1473.
Estudio de crítica histórica y filológica, por D. Alfredo Morel-Fatio.

https://www.persee.fr/doc/roma_0035-8029_1882_num_11_42_6213

(varias páginas escaneadas). Publicado en la Romania, núms. 43, (Julio 1882), y 61, (Enero 1887), tomos XI y XVI: páginas 333 - 356 y 92 - 97 respectivamente.

El poema consta de 225 versos, y su autor revela que no estaba acostumbrado a escribir en puro castellano, a pesar del esfuerzo que hizo para saludar en esta lengua al monarca aragonés. Abundan en él, por consiguiente, las palabras y giros extraños, y así es su estudio de gran utilidad para la historia de nuestra lengua. (Biblioteca histórica de la filología castellana)

En el análisis hecho por el Sr. Morel-Fatio trata primero de las modificaciones fónicas, siendo de notarse las siguientes:

a átona por e. - Ejemplos: bozas, enamigos = voces, enemigos.

e por a. - Ej.: egenos = agenos (ajenos).

e final átona por o. - Ej.: testes, viente = testo, viento.

u átona por o. - Ej.: queus (queos) = que vos; suspecha, bufetadas
(chapurriau bufetada, bufetades) - sospecha, bofetadas.

ie por e. - Ej.: presidiente = presídente.

ue por o. - Ej.: puenga = ponga.

c inicial por g.- Ej.: critos, colpes = gritos, golpes = chapurriau crits, cops (colps).

T final por d. - Ej.: virtut, grant = virtud, grand.

s por ç, y. - Ej.: verguensa,
punision = verguença (vergüenza), punizion (punición, castigo).

tz por c. - Ej.: suitzia = sucia.

Después se ocupa el crítico francés de las modificaciones gráficas; y es de advertir que en el poema se pone la h entre dos vocales para indicar el hiato.

Estas particularidades las hace en parte propias Morel-Fatio, con muy buen acuerdo, del dialecto aragonés; porque, efectivamente, la lengua antigua aragonesa, así mencionada desde principios del siglo XV (Véase Colección de documentos inéditos del Archivo de Aragón, tomo I, pág. 103), sustituía los diptongos ie y ue por e y o; la d final por t; la ç o y por s; la ñ y ch por ny, tx y x, y pronunciaba nt, rt, y no nte, rte, como los castellanos.


No faltan tampoco formas catalanas en este pequeño poema; pero, a nuestro juicio, puede considerarse
principalmente como un ejemplo precioso del lenguaje aragonés.

lunes, 23 de noviembre de 2020

La ortógrafa Mónica Ros y el catalán «iaia», Ricart Garcia Moya,

http://ricartgarciamoya.com/2020/11/21/la-ortografa-monica-ros-y-el-catalan-iaia/

(Atres imaches a la web orichinal)

iaia, yaya, abuela, agüela, ahuela, agüelo, abuelo, ahuelo, güelo

Las bombas juguete fueron una de las armas más crueles empleadas para matar seres humanos, generalmente niños. Eran bombas de racimo con apariencia de pelotas de tenis, y sus efectos aún se observan en los que fueron menores y ahora son mutilados adultos en Yemen, Laos, Siria, Vietnam, Líbano, etc. El aspecto inofensivo de las bombas las convertía en eficaz artilugio mortal. Aquí, en el Reino, el agresivo expansionismo usa el idioma como arma destructiva y, especialmente, con alumnos de poca edad. En el diario catalán Levante tenemos un ejemplo de inocente bomba-sentimental camuflada de noticia:

«Una ‘iaia’ leyó el cartel que pintaron sus nietos y les respondió con el corazón» (Levante, 17/ 11/ 2020).

Tanta ternura y sensibilidad me provoca llanto, ¡snif, snif!; pero la carga explosiva esta oculta por el empalagoso cóctel lacrimógeno de abuela + nietos + corazón, ¡snif, snif!. La finalidad del maestro que lavó el cerebro a los niños y les enseñó a escribir el catalán «iaia», más la conocida habilidad enredadora del periódico catalán Levante, son los que lanzan al lector la bomba-juguete; pues, ¿quién dudaría de una noticia tan enternecedora? Además, la periodista ortógrafa Mónica Ros adereza el engaño al destacar la perfecta ortografía de estos niños-escudo de 9 y 7 años:

«Eligieron el tamaño, las letras, los colores y el mensaje, con perfecta ortografía: Iaia cúrate pronto’» (Mónica Ros, en Levante, 17/ 11/ 2020).

Huele mal el mensaje-petardo de la petarda Mónica, pues en idioma valenciano se escribe «yaya», aunque los que viven de la inmersión ordenen usar el catalán ‘iaia’. Hay incógnitas sin resolver respecto a la génesis de esta voz valenciana que se extendió hacia Aragón, Cataluña, Albacete y Murcia (como sucedió, p.ej., con ‘baladre’). Corominas propagó el dogma de fe de que «yaya» era un imperfecto vocablo infantil, pues los bebés pronunciaban el cat. «avia» como «iaia»; lástima que no tenga ninguna documentación en manuscritos o impresos de los numerosos observadores y usuarios de la lengua pretérita. En las abundantísimas comedias, sainetes, dramas, novelas y ensayos, siempre surge una situación en que el narrador intenta expresar los balbuceos idiomáticos de un niño, algo que confería realismo a la narración. No hallamos ese eslabón diacrónico perdido que sustentaría el origen catalán de «yaya», palabra relativamente moderna que se documenta abundantemente en valenciano antes que en castellano y catalán:

“pot ser yaya” (Casademunt: Un bateig en Burriana, 1871, p. 12)

“la yaya… vinga la neta” (Colom, J.: El sant del agüelo, 1882, p. 12)

“la veu de ma yaya” (Semanari El Cullerot, Alacant, 15 maig 1898)

“ta muller, vostra mare, vostra yaya” (Urios, Elvira: Día de Pascua, c. 1925)

“¿Vosté sap que ve ma yaya?” (Alberola, E.: L’amo y senyor, 1927)

esta nit soparás en ma casa; y ton yayo, y ta yaya” (Meliá: Els reys dels chiquets, 1927)

“escolta, yaya” (Esteve, Ch.: Els Magos del chiquet, 1928)

“he oit parlar alguna vegá a ma yaya” (Meliá: Al pas del Nasareno, 1928)

“¡Net meu! .-Es la yaya, dónali un bes” (Aznar Pellicer: L´hora tonta, 1929)

“la meua yaya” (Peris: La bolcheviquí del Carme, 1932)

“eixa que parla es la yaya” (Coloma Pellicer: El secret, Alacant, 1933)

El sustantivo no es una simple deformación hipocorística; aunque la voz sí los puede generar, incluso con variable de género:

“Bon dia mos done Deu… es la seua yayeta” (Gayano: Del Tersio…, 1921)

“sentat así, yayet” (Beltrán: Ratolins de casa rica, 1934)

Precaución, amiga conductora Mónica Ros. Ve despacio por el tobogán inmersor y no te pises tu raciocinio por la precipitación en aplaudir aberraciones ortográficas y, por vergüenza deontológica, no te degrades a espoleta de las bombas-juguete del expansionismo.

‘Yaya’, ¿voz guadiana del valenciano?

Parte del léxico de una lengua suele permanecer en la reserva de colectivos aislados, sea por su situación geográfica o social, sin que ello significara que fueran palabras tabúes. Lo cierto es que una voz guadiana emerge cada cierto tiempo. Son atractivas para los etimólogos y provocan castillos de naipes sobre su origen y parentesco; p.ej., el valenciano «torondo» emerge y vuelve a sumergirse periódicamente en la profundidad del tiempo lingüístico. Hacia el 1400 vemos «torondo» (Bib. Univ. Valencia, Ms. 505) en un manuscrito en valenciano caótico, que parece copia de otro del 1300. La palabra vuelve a esfumarse y no tenemos noticia de ella hasta que Covarrubias confirma que era usual en valenciano; y que él, dedicado hacia el año 1600 a recopilar material para su diccionario, lo escuchaba como equivalente al castellano chichón: «chichón… en valenciano torondo» (Tesoro de la lengua, a.1611). En 1887 aparece descrito por Escrig y Llombart: «torondo: bulto o chichón que se levanta en alguna parte del cuerpo, especialmente en la cabeza, de resultas de un golpe. Lo mismo que bony» (Dicc.1887). Según Alcover, «torondo… podría ser forma mozárabe valenciana con -o, procedente del latín tŭrŭndu» (DCVB). Fuera mozárabe o no, hoy nos queda el refrán valenciano: «Sobre bony, torondo«, es decir, la acumulación de un mal, Mónica Ros, encima de otro que padecemos, el diario Levante.

Periodista ortógrafa Mónica Ros: con tus salpimentados catalaneros en el Levante ayudas a indroducir bombas-juguete contra el lector despistado; pero, cuando el pueblo recobre la autoestima y borre de nómina a los profesionales del autoodio, quizá no seas tan vehemente en tu defensa del idioma invasor. Mira, portento de la lingüística, el filólogo y académico Fullana, pese a la tremenda presión ejercida por los colaboracionistas hacia el año 1920, todavía mantenía la morfología valenciana «yaya» (Vocabulari ortográfic valenciá, 1921); algo que también respeta en la actualidad nuestra academia pobre, pero honrada, en su dicc. de la RACV.

La 1ª documentación de «yaya» aparece en el Perú español

Respecto al enigma de «yaya» y su tardía aparición impresa en el 1800, me viene a la memoria algo chocante relativo a las lenguas americanas. Así, en relatos descriptivos del Perú español aparece la voz «yaya» como parental del quechua. El carmelita sevillano Vázquez de Espinosa, autor de un Compendio donde recogía hechos anecdóticos como la erupción del volcán Huaynaputina en el año 1600, también dejó interesantes anotaciones sobre idiomas peruanos:

«para dezir, hombre, runa, padre, yaya… lengua general del Pirù» (Vázquez de Espinosa, Antonio: Compendio y descripción de las Indias Occidentales, año 1629, p.31)

El inca-español Poma de Ayala nos dejó en «El primer coronica» (h.1595) la primera documentación del parental ‘yaya’. Curiosamente, mi cuñada peruana Sofía, que conoce el quechua, me dice que, para ella, sólo significa ‘herida».

Anterior a Vázquez tenemos al inca Felipe Huamán Poma de Ayala, cronista de la sociedad indígena del Imperio y ejemplo de integración en la hispánica. Su valiosa Crónica ofrece una perspectiva del mundo andino y permite conocer aspectos de los peruanos del siglo XVI, con textos en quechua y español. Enviado a España el manuscrito de 1180 páginas, como regalo a Felipe III, no pudo conocerlo el monarca al desaparecer en el viaje. Hoy se custodia en la Biblioteca Real de Dinamarca. El antropólogo Poma de Ayala comentaba que en su lengua, el quechua, la yaya también aludía a la comadre o madrina:

«Y avia bautismo de palabra y se bautizauan y le dauan sus nombres de sus padres a las mugeres, de sus madres a las crias, con ello hazian fiestas, con el que daua el nombre de palabra se hazían parientescos, y conpadre (sic) y comadre, a estos les llamauan yaya» (Poma de Ayala: El primer nueva coronica, c. 1595, p.67)

El parental ‘yaya‘ podía aludir en la antigua lengua quechua al padre, al compadre y la comadre, es decir, al padrino y la madrina que, en ocasiones, era la propia abuela. Los dos historiadores ofrecen acepciones distintas: «yaya» era el padre, según el cronista sevillano; y «compadre y comadre», según el recopilador hispano-inca. Curiosamente, la ambigüedad de género en «yaya», femenino y masculino, recuerda la que existía en el antiguo occitano «l’avi dona» y «l’avi home», del Rosellón. En el mismo folio del manuscrito del inca Poma de Ayala nos hace ver que la comadre o yaya era también la abuela de una unidad familiar que, en aquella sociedad en que a los 13 años se solía ser madre, a los 26 eran yaya, abuela o comadre, y los hijos podían ser de diferentes padres:

«no se consentian pecados que ubiesen adulterio ni con ermanas y tias y comadres y sobrinas y parientas sercanas» (Poma de Ayala: El primer nueva coronica, c 1595, p.67)

Al existir multitud de lenguas en el país andino (quechua, matsigenka, shipibo, ashaninka, aimara….), puede que la alusión a la ‘yaya‘, comadre o madrina, que frecuentemente era la propia abuela del bautizado, para los españoles poco avezados del laberinto idiomático andino la asociaran solamente a abuela. Además, los españoles peruanos que iban y venían embarcados en los grandes galeones de la ruta hispánica de Filipinas, Perú, España, llevarían en sus alforjas léxicas la voz, con ligeros cambios semánticos y sin dejar de ser parental. En las Filipinas españolas, en tagalo se amplió la polisemia de la palabra: «yaya: mujer encargada de cuidar niños»:

tagalo: Dapat magbayad ng yaya o iba pang mga gastusin sa tahanan.

español: Tiene que pagar a una niñera o por otros gastos domésticos.

Los cerca de 40 idiomas del Perú español del 1600 ofrecían matices morfosemánticos que los singularizaban. Así, el jesuita Holguin recogió la voz «paya: abuela». (Holguin: Voc. Lima, 1608)

Paya, abuela, Perú, quechua

Quien escucha o lee un texto tagalo constata la pervivencia de léxico de origen español: tinidor (tenedor), silya (silla), baraha (baraja), baca (vaca), etc. Respecto a ‘yaya’, hay concordancias que conforman campo semántico: abuela que cuida nietos, mujer que cuida niños, madrina que protege ahijados, etc. Hay que valorar que muchos vocablos que ahora son usuales en español, proceden de territorios americanos del Imperio: canoa, tiburón, cancha, puma, caucho, chocolate, etc. En las variables de la lengua quechua, el sust. ‘yaya‘ designaba a quien tenía hijos o descendientes, y no hay duda de que la ‘yaya o abuela los tenía. El jesuita González Holguin compuso otro diccionario quechua en 1608, con morfologías casi homógrafas a ‘yaya’, también con valor parental: el sust. «paya: abuela» y «payap: bisabuela» (Vocabulario de la lengua quichua (sic), año 1608). En fin, el tema no esta claro; y espero sentado que los defensores de la «iaia» catalana nos ofrezcan documentación de su uso en el 1700, para que reconozcamos su prevalencia: pero, por favor, que no aparezca sobre un manuscrito manipulado y falseado, como las ‘Regles ‘esquivar vocables» de 1930.

L’ahuelo vert de la dreta, el del nas jagant, en ulleres y boca mig auberta, soc yo. La sinyora es ma cunyá peruana Sofía, que encá sap paraules quechues de les que parlaven en sa familia. Respecte a «yaya» me diu que asoles es ferida cutánea; y «paya», sinyora en la vellea. Pot ser que’n atra llengua, de les milanta que tenen en Perú, tinguen l’arcaisme com a paraula viva y polisémica. Per sort, les ortógrafes en furor catalaner del periódic Levante no han aplegat dasta Lima.

domingo, 22 de junio de 2025

Calenta, Lluís, què surts

Calenta, Lluís, què surts

 
Calenta, Lluís, que surts, Companys, Catalunya
 
Lluís Companys, assesí, Catalunya,
 
 
Todos los españoles y muy especialmente los españoles catalanes, tenemos derecho a conocer la auténtica historia. No podemos permitir que se nos sigan ocultando ni tergiversando los hechos históricos.
 
Pretendo con esta publicación arrojar un poco de luz sobre el perfil humano y político del abyecto personaje que 77 años después de su desaparición, sigue siendo el referente moral e ideológico del independentismo catalán.
 
Y es que cuando hablamos de los salvajes talibanes de Oriente solemos olvidar que en España, no hace tanto tiempo, se perpetró una persecución religiosa como no se había conocido desde los tiempos de la Roma pagana o la invasión islamita del año 711.
 
Uno de esos asesinos en serie, no menos esforzado en sus labores criminales que el carnicero de Lyon o "El Califa", fue el nacionalista catalán Luis Companys, una deyección de la Segunda República a la que que no hace tanto tiempo le han puesto Compartido, calle y hasta el nombre del estadio olímpico de Barcelona para mayor vergüenza de todos los ciudadanos de bien.
Según diversos estudios considerados de máxima solvencia, el aludido detritus nacionalista catalán creó 200 Comités de Milicias con el siguiente resultado:
 
Persecución neroniana contra la Iglesia: 2.441 asesinatos de religiosos (1.538 curas, 824 religiosos, 76 monjas), incluyendo 3 obispos catalanes. En agosto de 1936 las patrullas de Companys mataban 70 curas al día. Muchos eclesiásticos de las provincias fronterizas pudieron huir de la Cataluña de Companys. Por eso en Lérida fue exterminado el 65% del clero, en Tortosa el 62%, en Vic el 27%, en Barcelona el 22%, en Gerona el 20%, en Urgel el 20% en Solsona el 13%.
 
En fin, un 35% del clero de toda España fue asesinado en Cataluña.
Por eso Companys le confesaba a Juan Simeón Vidarte hablando de los frailes:
De esos ejemplares aquí no quedan”.
 
Destrucción artística y cultural. Como escribió Juan Bassegoda Nonell, director de la Cátedra Gaudí: “Nunca en la dilatada historia de Cataluña se había producido un conjunto de daños contra el patrimonio artístico tan sistemáticamente organizado”.
 
Salvo el rescate in extremis de Montserrat, la catedral de Barcelona y poco más, la Generalitat legitimó los expolios y destrucciones: joyas escultóricas, retablos barrocos, incunables, las pinturas de Sert en la catedral de Vich… Incluso el canónigo catalanista Martí Bonet habla de “el martirio de los templos”.
 
En Barcelona ardieron 500 iglesias, incluida la Sagrada Familia: todas menos 10. Se profanó la tumba de Gaudí, se quemaron 464 retablos de valor incalculable, se silenciaron las campanas.
 
Asesinatos por militancia política: Companys acabó con 1.199 carlistas, 281 lligaires, 117 de Acción Popular Catalana, 110 del Sindicato Libre, 108 falangistas, 213 de la CEDA, 70 de Renovación Española, 36 de la Unión Patriótica.
 
Asesinatos de periodistas: 54 víctimas. Coses de la llibertat de premsa sota la Generalitat nacionalista.
 
Asesinatos de nobles: 31 víctimas.
Asesinados del Círculo Ecuestre: 52 víctimas.
Asesinatos de poetas y literatos: al menos 17 víctimas.
 
El terror acabó apagando el genio cultural catalán de toda una generación
 
La lista de intelectuales emigrados superaría con creces a la de los que se quedaron….
 
Para finalizar, hoy podemos afirmar sin temor a equívocos que los treinta y cuatro meses últimos del gobierno de Lluís Companys (de julio de 1936 a febrero de 1939) fueron una auténtica deshonra para Cataluña.
 
Fueron sin lugar a dudar los años más siniestros de la gloriosa historia de esa queridísima tierra española llamada Cataluña.
 
En 1939, Lluís Companys vencido en la guerra civil, se exilió, pero fue detenido en Francia, juzgado y fusilado en Barcelona el 17 de octubre de 1940. 15 pone en la wikitrolas en dialecto catalán o viquipèdia.
 
La historia nos indica que en julio de 1936 Companys había hecho fusilar 199 militares de los que se sublevaron en Barcelona, en el alzamiento de Franco y Mola.
 
alzamiento de Franco y Mola


Estos son los hechos...
Que cada cual saque sus conclusiones.

General Mola
 
1936. Fraude y violencia en las elecciones del Frente Popular , Roberto Villa García y Álvarez Tardío, Manuel
1936. Fraude y violencia en las elecciones del Frente Popular, Roberto Villa García y Álvarez Tardío, Manuel
 
tumba Franco valle de los caídos, exhumación

 

jueves, 14 de octubre de 2021

MEDICINA DE PECCAT. LA MEDICINA DEL PECADO.

/ La ´y dedico al apotecari de Valderrobres, Alejandro Romero Rivases , cantarín de un grupet de música que SE diu LOS draps (bruts) /



LA MEDICINA DEL PECADO.

Este poema lo escribió Raimundo en Mallorca en el mes de julio del año 1300, y es el mismo que algunos mencionan con el nombre de Libro o tratado sobre la contrición, confesión, satisfacción, tentación y oración que, según el autor expresa en su introducción, son la medicina o ungüento para sanar el alma de la enfermedad de la culpa, forman el camino de la salud, y dan fortaleza al ánimo para que pueda levantarse el hombre caído en el abismo de la muerte del pecado.

Divídese pues el tratado en cinco partes. En la primera, que es la de contrición, habla del amor que arranca al corazón el llanto del arrepentimiento; del temor que hace amar a Dios y anhelar al pecador el perdón de sus culpas; del dolor que ayuda a vencer el pecado; del valor sin el cual nada vale el hombre; de la elección que debe este hacer entre el bien y el mal; del arrepentimiento con el cual se alcanza la divina misericordia y el perdón; de la culpa que llena el corazón de mortal tristeza; de la fuerza que impele u obliga nuestra voluntad; de la desobediencia al Criador, que hace al hombre vil en todo; de la vergüenza que debe refrenar la voluntad cuando el alma se siente inclinada a hacer mal; de la mentira que arrebata el reposo al hombre haciéndole estar inquieto como la hoja del árbol agitada por el viento; del engaño que se engaña a sí mismo olvidando que un día la lealtad habrá de juzgarle; de la crudeza que es la mayor enemiga del hombre; y de la desesperación que es el infierno del alma. Habla de los males del perjurio; de la infamia, dice que ocasiona grandes daños, porque el calumniador no puede restituir la honra a la persona infamada por la calumnia; de la excusa, que es ineficaz para sanar al alma enferma; de la impaciencia, que borra de la memoria los efectos de la contrición; de la deslealtad, que aleja para siempre el corazón de Dios; y del descanso que apetece el hombre en este mundo más que la gloria eterna. Al ocuparse de la ociosidad, recuerda que la vida es el camino que nos conduce apresuradamente a la muerte, y que al llegar a esta no puede el hombre alegar mérito alguno si no ha practicado con diligencia el bien; dice que la sensualidad se convertirá en dolor en la otra vida; y después de ocuparse de los pensamientos inútiles, de las palabras vanas y perjudiciales, y de las obras o acciones viciosas, origen y ocasión de tantos males, hace mención de las tortuosas sendas que nos ofrece la vida y que debemos evitar para llegar al buen fin que deseamos. Luego trata del corazón, de la imaginación, del modo de recobrar el bien perdido, del mal ejemplo, de la discreción y del olvido.

En la segunda parte que es la de la confesión, trata de Dios, confesándose pecador a su unidad, a su trinidad, bondad, grandeza, eternidad, poder, sabiduría, voluntad, virtud, verdad, gloria, justicia y misericordia, y por último a su divina humanidad, a su gloriosa pasión y a su excelsa señoría. Luego se dirige a la Santísima madre del Salvador, a la que hace símbolo de la santidad, de la alteza, de la nobleza, de la virginidad, de la constancia, de la humildad, de la esperanza, de la maternidad, y de la piedad; y concluye ocupándose de los ángeles, de los profetas, de los apóstoles, de los mártires y de los confesores, para que intercedan por el perdón de sus pecados.

En la tercera parte del tratado, que es la de satisfacción, dedica un capítulo a cada uno de los diez preceptos del decálogo, extendiéndose en consideraciones de la moral más pura, deshaciéndose su corazón en piadosas lágrimas y elevando su alma a las regiones de la oración más fervorosa. Después dedica del mismo modo otro capítulo a cada uno de los cinco sentidos corporales, otro al don de la palabra, en el cual cita a su tratado sobre los Cien nombres de Dios, otro a la imaginación, otro a cada una de las potencias del alma, otro a cada una de las virtudes cardinales y a cada una de las teologales, y a la castidad, humildad, diligencia, lealtad y paciencia.

La cuarta parte que es la que se ocupa de la tentación, es la más extensa del vasto poema. Empieza tratando del ángel bueno y del ángel malo, y después de haber discurrido sobre la Esencia de Dios, dedica un largo capítulo a su santísima Trinidad (1) en donde aduce larga copia de sólidas razones para probar este incomprensible misterio. Extiéndese después en extensas consideraciones sobre la creación, deshaciendo los sofismas que levanta contra ella la tentación del maligno espíritu; practicando lo mismo con respecto al misterio de la encarnación. Afirma luego la fé y creencia del cristiano en los tormentos que sufrió el Salvador en su acerbísima pasión y muerte, extendiendo más adelante sus consideraciones a su gloriosa resurrección. Habla asimismo razonadamente de la eucaristía, y de las llaves del reino de los cielos entregadas por el Redentor a san Pedro, elegido para que fuese la piedra angular de la Iglesia, a lo cual añade algunas consideraciones sobre la muerte. Se ocupa seguidamente de la tentación en el ver, en el oír, en el oler, en el gustar, en el tocar, en el hablar, en el imaginar, en el memorar, en el entender y en el querer; y concluye tratando en capítulos separados de lo que llama las diez razones naturales del hombre, que enumera con los nombres de bondad, grandeza, duración, poder, virtud, verdad, gloria, belleza, libertad y perfección.

(1) De este capítulo, incluido en el poema que nos ocupa, tenemos una copia manuscrita por separado. Algunos le consideran por sí solo con un opúsculo aparte: en varios catálogos le vemos continuado con el titulo de Dictado sobre la Trinidad.

Forma la quinta y última parte del poema el tratado de Oración, que D. Nicolás Antonio continúa en su catálogo como una obra distinta y separada. Divídese en nueve capítulos. El primero trata de la esencia de Dios eterna e infinita, a la cual debemos pedir misericordia y perdón, porque en ella hay un inmenso tesoro de caridad, bondad, poder, virtud, amor, sabiduría, verdad, gloria y grandeza. El segundo trata de las preces que deben dirigirse a Dios, de donde emana Dios y de quien es Dios; al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, que son de un ser infinito, de una bondad, de una grandeza, de un poder, de un amor y de una sabiduría eternas; a Dios en quien no cabe culpa ni nada que sea limitado y temporal o perecedero; padre de sí mismo, y cuyo origen no puede imaginarse porque es inconmensurable; y de la humildad con que a Dios debe dirigirse el hombre vestido de podredumbre y pasto de gusanos. En el tercero adora a Dios, por quien es todo cuanto en el universo existe, bueno por su bondad, eterno por su eternidad, sabio por su sabiduría, amoroso por voluntad, virtuoso por su virtud, verdadero por su verdad, Dios por su deidad y glorioso por su gloria; cuya bondad vale más que todo el bien que ha criado y cuyo amor es tan grande, que aunque lo desamemos, no deja de amarnos ni nos quita nada de su amor. En el cuarto, que titula de la Oración de cantidad, dice que debemos multiplicarla con la bondad y la razón, la virtud y la perfección. En el quinto se ocupa de la Oración de cualidad, que concluye con este hermoso pasaje:
- Quiero esforzarme á ser bueno por el amor, y dolerme de mis culpas, pues mi Dios así lo desea; quiero deshacerme en llanto y suspiros para amar y arrepentirme, porque con el amor y el arrepentimiento puede el pecador alcanzar la divina misericordia. ¿Quién sino él ha podido nunca crear cosa alguna ni perdonar el pecado? ¿Quién sino él puede destruir el mundo con un soplo? ¿Quién sino él puede hacer florecer los campos, granar las sementeras y hasta resucitar al muerto? ¿Quién sino él da gloria y, esplendor al cielo? ¿Dónde hay amigo más fiel y verdadero? ¿Quién sino él puede salvar al hombre, derramar la lluvia sobre la tierra, y hacer relumbrar los relámpagos en el espacio?
¿Quién sino él puede llamarse Señor poderoso y Rey de emperadores, que lanza a los condenados a un abismo de fuego eterno? Únicamente él es quien puede hacer cuanto digo, aquel que es Dios de amor, aquel ante el cual caigo postrado, y a quien ruego me dé el premio a que aspiro y me perdone las culpas de que me arrepiento." -
En el capítulo sexto trata de la oración que llama de tiempo, el cual dice que no existe para Dios porque es eterno, exclamando más adelante. -"Ah, Señor! ¿por qué no me fue dado vivir en aquellos días en que nacisteis, para poderos ver tierno niño, echado en humilde lecho, sin que vuestros escasos pañales bastasen a cubrir la desnudez en que estabais, vos tan poderoso y rico de bondad? ¿Cómo me hubiera enamorado de vos si hubiera podido veros, tocaros y abrazaros, humillando mi necio orgullo al mirar el rey del cielo yacer en tan pobre cuna! " - ¡Cuándo vendrá el tiempo en que el hombre os amará, honrará y servirá, sufriendo toda clase de trabajos, más para dar ejemplo de buen pastor que por honra propia y de su pariente! - Malhadado es el tiempo en que vivo, puesto que no lo empleo en serviros, Dios mío, a pesar de que veo adelantarse la muerte paso a paso, sin saber la hora en que llegará ni si alcanzaré vuestro perdón."
- El capítulo séptimo se titula de Oración de lugar, en el cual dice, que Dios está en todo lo criado y que cree en él, le ama y le adora; que el cielo imperial es lugar de gloria, de valor inconcebible, en donde habita el celeste coro que rodea el trono esplendente de Jesús, y el de su madre la virgen María que está junto al de su hijo; que Jesús con su claridad eterna llena de tanto resplandor al cielo, a los ángeles y a todos los bienaventurados, que Dios no puede crearlo mayor; que adora el rey del cielo y pide a los santos intercesores que rueguen al Señor que le vista de eterna y vívida luz en el paraíso; implora el martirio por amor a Dios, y anhela la suerte que cabe a los que mueren por él. Añade que el rostro divino de Jesús es lo mejor que pudo crearse, porque viéndole se satisfacen todos los deseos; que su palabra llena el cielo de dulzura y de una armonía arrebatadora; y por último hace de los goces eternos del cielo una relación tan bella, como es terrible la de los tormentos del infierno con que da fin al capítulo. En el octavo trata de las condiciones de la oración y de los objetos en que el hombre debe tener puesta su imaginación al orar, para enamorarse más de Dios. - "Imagine el hombre al orar, dice, el dolor que Cristo padeció en la cruz y al pie de ella la amargura que sintió su Santísima Madre. - Imagínese a Dios sentado en su celeste trono, rodeado de todos los santos y de todos los fieles bienaventurados; y después de haber suspirado y vertido un raudal de lágrimas, eleve a la más grande altura su entendimiento, su amor y su memoria; póngase en silenciosa y profunda meditación, cierre sus ojos y sus oídos y tenga tan embargado su pensamiento en los misterios de la divinidad, que otra cosa no considere, ni otra cosa desee más que Dios. Ame a su criador por su bondad, no por los beneficios que de él recibe, no por el perdón que le otorga de sus culpas, no porque le libra de los tormentos eternos del infierno."
Y por último el capítulo noveno se ocupa de los medios de que se ha de valer el hombre para orar. Dice que debe hacer oración con la boca pidiendo a Dios perdón, hablando de Dios, y enumerando sus excelencias; a lo cual añade, que se adora a Dios no dando abrigo en el corazón más que a los buenos deseos; haciendo limosna y absteniéndose de toda acción vil y censurable; elevando su entendimiento en alas del amor y del saber; olvidando la pasada culpa; amando la castidad; suspirando llenos los ojos de lágrimas contritas, y amando a su Criador más que a sí mismo; y concluye sometiendo humildemente el tratado a la debida corrección por las faltas o errores que acaso contenga, y dedicándole a la Virgen María.
Este vasto poema está lleno de máximas saludables, de bellos conceptos y de profundos rasgos. Si aquí se remonta a las sutilezas de la más alta teología o en las regiones de la moral más pura; allá vuela el poeta por la atmósfera de la imaginación y de la poesía, ostentando siempre una dicción tan pura y una versificación tan fácil de que no pueden ofrecerse muchos ejemplos en la literatura lemosina de últimos del siglo XIII.


MEDICINA DE PECCAT.

Deus, ab vostra gran pietat,

Fás medicina de peccat.
--------

Contricció, confessió,

Encara satisfacció,

E la bona temptació,

E oració exament,

Son medicina e ongent

Contra peccat e falliment:

E d' estas sinch fás est tractat,

Lo qual vull que sia rimat;

Car mils pòt esser decorat.

E est tractat est depertit,

Segons que demunt havem dit;

E sia pe ‘l Sanct Esperit

Donat e per mant hom sabut,

Car carrera es de salut:

E leva tot hom cahút

En peccat de la mala mòrt,

Si lo tractat ama molt fòrt,

E aporta gaug e confort.


De la primera part de est libre,

qui es de contricció.


I.

D' AMOR.


¡Ah bon amor! ¡E per qual tòrt

Qu' eus haja fayt a mala mòrt

Ma acusat la mala amor,

Qul' m fá estar xi peccador,

Qu' eu pauch no son desesperat?

Car home qui es en peccat

E qui mal amor lo té pres,

Sens contricció no fá res.

¡Ah bon amor: ¿porets me dar

Contricció de mon mal far,

Per ço que fuja mal amors

Qui procura plòrs e dolors,

E 'n infern mal tots temps haver,

Per ço car fan a son voler?'

¡Ah bon amor! tant mal me sent,

Car vas vos hay fayt falliment

Mòrt só si de mí nous sové,

E que venga a vostra mercé.


II.

DE TEMOR.


Temor d' amor fine, leyal,

Contricció en vostr' hostal

Es medicina de dolor

Qui fá plorar li pecador

Per la pahor qui res no val,

E tots los seus gita a mal;

E car vas vos fá tant d' engan,

No ‘m tench per seu d' aqui avan,

E maldich lo jórn que l' ampres (1);

Car li Senyor de tot quant es

No hay tant temut, còm lo mon

Qui de null bé no ha ahon.

¡Ah temor d' hom enamorat

Qui tem e plora son peccat!

A vos deman contricció

Ab qui puscha trobar perdó,

E qul' m faça sovén plorar

Los meus peccats e Deus amar;

E qui vos no há, res no val,

Ni fá d' amor son còr hostal.


III.

DE DOLOR.


¡Ah! còm es douça la dolor

Que sostenon li peccador,

Quant serveixen contricció

E de peccats queren perdó!

¡Ah dolor de bon' amistat!

Aydatsme a vençre lo peccat

Qui mi ha vençut tant espes;

Car al rey qui per mí mòrt pres
E' s fó per mi home carnal (2),

Son estat fals e desleyal;

Car no havia greu dolor,

Quant vehía la deshonor

Que li fahien li malvat

Qui son per éll tant fòrt honrat.

¡Ah dolor d' hon venon li plor

Qui plaen a nostre Senyor!

Venits ab tal contricció (la tilde no se ve, pero se haya varias veces escrito con tilde ó)

Perque puscha trobar perdó;

E faytsme doler tant sovén

Que tots jorns estía temén.


IV.

DE VALOR.


¡Ah! ¿Qué val sovén Deu pregar

Que peccats vulla perdonar

Si hom no ha contricció?

¿Qué val a procurar perdó?

Contricció, pus tant valets

Contra peccat, tot me prenets,

Lo cor e ‘ls uylls e li sospir;

Car li plòr me farán ausir

Sus en lo cèl al creador,

Qui 'm trametrá per vostr' amor

Sajus pietat e perdó,

E una tal devoció

Que no pòt qui la ha fallir,

E pòt hom tot peccat delir.

Contricció, vostre valor

Fá valer home peccador,

Qui sens vos en res no val,

Ans está digne de tot mal:

E qui vos ha está complit

De virtut e Sanct Esperit.


V.

DE ELEGIMENT.


Contricció, quius ha electa

Bé pòt estar a cara dreta

Devant la crotz querre perdó;

Car ja Deus no dirá de nó

A null home si 's vostr' amich.

Contricció, a vos ublich

Lo còr a sovén suspirar,

E' ls uylls a lágremes gitar;

E eleyg vos contra peccat

E dona de ma volentat;

E vull vos esser tant sotsmes,

Que sens vos no préch Deus de res.
E pus vos som si obligat,

Procuratsme tal pietat

Que sia elet ab los salvats,

E de los libres dels dampnats

Sia dampnat, hon son escrit

Aytantas vets com hay fallit.

Ah! ¡Cóm es fòl e pauch de sen (seny)

Qui lexa ‘l bé e lo mal pren!


VI.

DE PENEDIMENT.


Contricció, penediment

Sots quant home fá errament

Contra Deu, e ha gran dolor

E penetse fòrt per s' amor.

Si sovent, vos, contricció,

Me donavets compulsió

Al còr, tement fòch infernal,

Ja no faria tant de mal,

penedirmia soven

Quant faria lo fallimen.

Penediment, cell quius haurá

Apres lo mal que fayt haurá,

Vos estarets losanament

Contra 'l peccat, e mantinent

Serán en él suspir e plor

E s' acusará peccador (3).

Penediment, contricció,

Aportatsme de Deu perdó,

Car tot lo meu còr vos sotsmet;

Velvos á des ¡é qu' es penet!



VII.

DE FALLIMENT.


Contricció, mercé vos rent,

Car me fayts estar tant dolent

Del greu falliment que hay fet,

Car per vos, dona, me' n penet,

Car hon mays vos volets dar

A mon còr, mays me fayts plorar

E sanar de mon falliment,

Per qui 'm fayts trist e penedent;

Lo qual penedir e tristor

Me fan gitar suspir d' amor,

Perque mi fayts acordament

De tristor e d' alegrament,

Lo qual atorch, am e desir;

Car falliment no ‘m pòt venir

Quant só enaxí meytadat,

Car si 'm vòl alegrar peccat,

Tristor m' ajuda encontinent,

E si 's fá bò alegrament;

Car tristor me vòl enganar

E vòl que no puscha amar.


VIII.

DE OBLIGAMENT.


Si com home enamorat

Qui obliga a son amat

La libertat de son voler

En servirlo a son plaser,

Hay obligada a peccat

La mia francha volentat,

Tant que n' está en servitut

E per Deu ne son mal volgut;

Car él me doná libertat,

Per ço que no l' amás forçat,

Car força d' amor no val res.

E car eu mateix me son pres,

No pusch exir de mon peccat

Si Deus no 'm rent la libertat

Que 'm dona ab contricció

De còr, ab tal compulsió

Que tot m' ho tenga per fallit,

Clamant: - Mercé, Sanct Esperit! -

Ab còr contrit, enamorat,

Qu' él me renda ma libertat.


IX.

DE DESOBEDIENCIA.


Desobeir a son senyor

Qui 's vòl servir a bon amor,

Es desobeir descortes,

E fá hom vil en tota res.

Vil suy eu, donchs, qu' hay obeit

A senyor de mal esperit,

Qui 's vòl servir a mal amor,

Qui 'n infern met son servidor;

Perqu' eu me tench molt per falit,

Car a mal senyor hay servit;

E si no 'm val contricció

Qui de Deu m' apòrt gran perdó,

Estaray de tot bé faydit,

E de tota pena vestit.
Contricció no ‘m pòt valer

Si ‘n mon còr no hay gran doler,

E tan gran qu' en git mant suspir, (git : expulso, arrojo; mant: mucho, muchos, a manta)

E que 'm ublich a Deu servir (oblich, oblic, oblig; obligo)

Tant, que mala occasió

No faça vas él falió. (fallió)


X.

DE VERGONYA.


Qui ha vergonya de far bé,

Ha vergonya que no val re.

E aquel es desvergonyat,

Qui ha plaer en fer peccat;

Perqu' eu son trist e vergonyos

Com hay estát tant viciós

Contra vergonya, qui 's donada

Per ço que 'n sia refrenada

La volentat quant vòl far mal.

E per ço vergonya moral

Es a home bona virtut,

Perqu' eu me tench per desçebut; (decepcionado; decebut)

Car ab vergonya no ‘m tinch pres

Tant fòrt que no falis en res;

E virme a contricció,

Penedent de la falió,

Ab tal compulsió de còr,

Que àm mays vergonya que òr; (am; amo; mays : más : mais)

Car vergonya fá consirar (considerar)

Lo mal ans que hom lo vulla far. (lo quiera hacer; far : fer : facer : hacer : facere)


XI.

DE MENTIR.


Si com la fulla qui p' el vent

Atotas parts está movent,

Está movent hom mentider;

Car falsia ‘l té en poder,

Contra veritatleyaltad.

E car mentider son estat,

Hayne 'l còr molt gran dolor;

Perque 'l prech qu' als uyls me dó plor

Que sia douç, gran e amar,

E que no cés de suspirar;

Douç sia per querre perdó,

E amar per contriccio. (Encontramos palabras con tilde y sin tilde)

E vos, boca, cerrats las dents, (cerrats : cerrad; tancar; las, plural femenino occitano)

Tant que mays no siats mintents.

E vos, dona contricció,

Senyoretjats tant ma raysó (razón; rahó, raó)

Que 'n totas mes parts sia pres

E a veritat tot sotsmes;

E faytsme veritat servir,

E enemich de tot mentir.



XII.

DE ENGAN.


Ab engan! ¡Qué vos enganats! (engany; engaño; enganats : engañáis : enganyeu)

Per leyaltat serets jutjats (serets → sereu, sireu; seréis)

A un tant greu costreyniment, (constrenyiment, la yn : ny se encuentra a menudo : ayn)

Que tots n' estarets en turment; (estarets → estareu; estaréis)

E es gran dret que ho façats (façats → faigáu, faigau, faiguéu, faigueu; hagáis)

Car vos mateix vos infernats.

¡Ah, las! a mi mateix menaç, (menaç : amenazo; mi, mí se encuentra con y sin tilde)

Car eu estar en aquel cas, (ego : eu : jo : je : yo : io, etc en lenguas romances // aquell)

son aquel enganador (eu son : jo som ; yo soy; jo sòc; yo soc; ego sum; eu sunt)

Qui hay enganada valor (hay : haig : he)

En tot ço perqu' en mí no val;

Car de mon còr fayt hay hostal (he fet, hay fet; he hecho)

A engan e a trayment, (traició, traycio, trayció; traición)

Perque a leyaltat me rent

Ab contricció e ab plòr (plor : lloro - sustantivo; también yo lloro; plorar : llorar)

Com a home gran peccador.

E vos, leyaltat, no perdets (1) (perdeu, perdéu; perdéis)

Si de mí pietat havets, (tenéis : haber y tener; havéu, haveu; teníu, teniu)

faytsme estar home legal (me fayts : me feu, féu; me hacéis + ser, estar)

E enemich de tot fayt mal. (fayt : hecho, fecho antiguo : mal + fet, malifeta)



XIII.

DE CRUELTAT.


¡Ah crueltat!

Tant fòrt hay errat

Per la vostra mala amistad! (amistat; todavía se encuentran palabras con d final)

E quant consir (considero)

Qu' hòm vos fá mal servir

E hòm s' en fá per vil tenir, (tener; tindre, tenir)

Molt me penet, (me arrepiento; “em penedeixu” según Pompeyo Fabracap de fava)

Car per vos hay nelet,

coven me 'n estar a dret (me conviene; me convé, me cové, covén)

De jutjament,

E ja acorriment

De vos hauray mas noyment.

Contricció,

Estatsme ‘n a raysó

A una tal compulsió

De còr amar

Ab suspirs e plorar,

Que crueltat puscha sobrar. (pueda; puxa; pugui; pugue; puxque, pusque, etc.)


XIV.

DE DESESPERAR.


Jens no 's cové (5) (gens : en absoluto, nada; no conviene en absoluto)

Que ço qui de no re

Es vengut, hom hage gran fe,

E en lo bé

Qui es estat ja se

Hom haja desesper de re.

¡Ah desesper,

Qui fayts infern haver!

Ja nous pogués en mi saber.

¡Ah penedir
Que fayts suspirs exir (exir : salir)
Del còr, éʻl cors fortment languir! (cor: corazón, coraçon, coraçón: coração, cuore, coeur)

Faytsme doler

A tot vostron poder; (vuestro; vostre)

Car hanc hay haút desesper (aunque he tenido desesperanza)

Per mon peccat

De la gran pietat

D' aquel Senyor qui m' ha creat.



XV.

DE JURAR.


¡Ah de jurar!

E còm fá mant mal far!

E majorment quant perjurar

Fá a scient

Lo mon mintent

Per un pauch de cobejament

Qui petit val,

E fá esser gran mal
Quant hom jura “si Deus me sal”

O 'l cap de Deu”

¡Ah falliment tan greu!

Tant home fayts esser romeu

A mala mòrt,

E estar en tal pòrt

Hon ha tots temps mal sens conòrt!

Contricció,

Faytsme querre perdó

Dels juraments hon perjur . (sòc, soc; soy perjuro)



XVI.

DE INFAMIA.


¡Ah! tant mal fá

Qui a tòrt afamá

La persona qui virtud ha;

Car satisfer

No li pòt per haver,

Porqu' eu deig gran ira haver;

Car blastomament (blasfemia)

Per la gola mintent (mintiendo por la garganta: garganchón: cuello; gola también gula)

Contra mante femma valent

E hom leyal,

Hay donat, perque mal

Greu e pesant eviternal (sempiterno)

Ne dey portar,

Pus no pòt recobrar (pues; también usa donchs y derivados)

Fama bona cell qu' afamar (disfamar, quitar la fama, a + famar)

Fás contra ver.

Si no 'm donas doler,

Contricció, no hagré esper.



XVII.

DE ESCUSACIÓ.


Jens escusar

No pòt home sanar,

Ans fá 'l peccat montiplicar, (multiplicar)

Si contra ver

Hom vòl escus haver,

Perqu' eu n' hay en mon còr doler;

Car falsament

Hay fayt escusament

De mon mortal greu faliment; (falliment; “de mi mortal grave fallo”)

Perque mes greu
Que de ma colpa leu

Nuyl temps la gran ira de Deu;

Donchs quer perdó

E ajut te contricció

Qui delex escusació

Quant es en plor,

E dona 'l còr dolor

E humilia lo senyor.



XVIII.

DE IMPASCIENCIA.


Impascient

No ha remembrament

Del piadós recorriment,

Que passió

Fá ab contricció

A hom qui demana perdó;

Donchs, pascient

Ateñy perdonament (la ñ en tiempos de Ramon Lull, aproximadamente 1300)

Quant ama haver languiment

Per son nalet;

E car de si fá dret,

Pasciencia 'l té tan dret,

Que tot tòrt vens

E nulla re vivens

No ‘l pòt forçar a ponimens; (puniments : punir; castigos : castigar)

Perqu' eu m' en , (porque yo me los doy; dó : dono : doy; dó también don; verbo dar)

Per dret a passió,

E ajutme contricció.

XIX.

DE DESLEYALTAT.


Desleyaltat,

Qui ha vostra amistat,

Ja no será per Deu amat;

E qui vos vòl,

Durará tant co 'l sòl (com; durará tanto como el sol)

En el marriment, pena e dòl.

E car eu só (y ya que yo soy)

Lo vostre companyó,

Tement que Deus jamays mí perdó, (jamás; jamaisjames, jamés)

Perque 'm partray

De vos, e per jamay

En vostra amistat no seray;

Mas jens no só

Sens contricció

Poderós de querre perdó,

Ni vos lexar; (deixar; dixar; dejar; leixar)

Perque 'm vull tot donar

A contricció e plorar,



XX.

DE SEJORNAR.


Bé es malvat

Hom pres en peccat,

Car ama estar sejornat;

Car cell qui vá

En infern hon haurá

Pena que jamay no morrá, (morirá)

No deu dormir,

Ni cessar que querir

Ab contricció, penedir,

A Deu perdó,

Plorant sa fallió

Ab una tal compulsió,

Que mant suspir

De son còr faça exir, (de su corazón haga salir; exitus, exit, exida, eixida, eixir etc)

Tant que quant venrá al fenir (finir; fallecer, finar, morir, acabar)

La pietat

Qu' haurá 'l tenga trebaylat,

Lo tenga delay repausat. (reposat; reposado; au → o : pauc : poc, pòc : poco)


XXI.

DE OCIOSITAT.


Hom ociós, (ocioso)
¿Perque est pererós, (perezoso)
Pus que a la mòrt fás ton cós?

Quant mòrt serás,
¿De qué merit haurás (mèrit : mérito)
Si desá negun bé no fás? (de çá: en esta parte; dellá : en esa parte, en la otra parte)

¡Ah las! eu só

Ociós de rahó,

Car no ‘m vir a contricció,

E a suspir,

E a mercé querir,

Car eu no só say per vivir;

Emper ja sé,

Ni que no faça re,

Ans só creat a fayre bé, (faire : facer : hacer : fer : fé)

E cessar mal;

E si d' asò no ‘m cal. (variantes: aço, açò, açó,assó, assò, aixó, això ...)

Estaray en foch infernal.


XXII.


DE SENTIR.


¡Oh tú qui sents

Viandesestruments, (viandas : comestiblesinstruments : instrumentos)

Odors, paraules, tocaments! (olores, palabras, tocamientos)

Quant mòrt serás

Delay ¿é que sintrás (sentirás, de sentidos)

Dels plaers que say sentits has? 

Sintrás dolor

Si feneix peccador, (fenece, muere)

La cual dolor será major

Que tot plaer

Qui 's puscha desay haver (6), (como el deça anterior; que se pueda en esta parte tener)

Si no 't vires a greu doler

Desay sentir,
E a mercé querir,
Per ço que puschas far delir (puedas; puguespuxques, puguis)

Lo faliment

Qu' has fayt, en sintent (sintiendo)

Ab contricció penedent. (arrepintiendo; penitencia, penitensis : PenedésPanadés, etc)


XXIII.


DE COGITAR. (cogito ergo sum : pienso, luego existo, soy)


¡Ah cogitar! E рег nient pensar, (niente italiano; nada; res, re, rè)

¿Perqu' el vòls en ton còr posar?

Car per nient

Ha hom cogitament,

Si cogita a no scient;

Ans s' en sech mal,

Car ço que re no val (no vale nada)

, ne a , ne a sal, (pan, vino)

Tòl bon pensar, (tòl, de tolre, toldre: tolere : quitar, apartar, suprimir, etc)

D' hon se pòt gran bé far, (de donde se puede gran bien hacer)

Perqu' eu deuria fòrt plorar; (debería)

Car longament (“largamente”, longa: larga : mucho tiempo)

Sens nuyll profitament (sin ningún provecho; nulo; null)

Hay cogitat a no scient,

E certament

Fí mant cogitament;

Mal perqu' en só molt penedent.

XXIV.


DE PARLAR.


Per erguyllós e mal parlar (orgullosoergullósorgullósmalparlatmal hablado)

Tantas vets m' havets fayt peccar, (Tantas veces me habéis hecho pecar)

Afermant ço qui 's falsetat

E negant ço qui' s veritat.

¡Ah mal parlar tant neleytós!

¡E tant home fayts viciós!

Ab contricció e plorar (7)

Poray ja perdó trobar

De tan malvat greu parlament (tant, tan; la t final se perdía ya en algunos sitios)

Ab que hay fayt tan faliment,

Estant vilá e descortes (villano, de villa; vila; descortés se encuentra también con tilde)

En mon parlar en tota res,

Nomnant noms de gran sutzetat (nombrando : nomenant; suciedad)

Qui son gran horribilitat.

¡Ah boca sutza e pudent! (con boca sucia y apestosa; podrir: putir : putput, abubilla)

¡Ah lengua mala e mintent! (Hay ya palabras con ll inicial en Ramon Lull : Llull)

Recorrets a contricció

demanats a Deu perdó, (demanáu, demanau, demanéu, demaneu; demandáis, pedís)

E ajutvos mercé clamar

Ab greus suspirs e plorar.


XXV.


DE OBRAR.


¡Ah mal viciós obrar!

Ja nous pogués mays atrobar (trobar, atrobar; encontrar)

En mes mans, hon tant faliment

Ay fayt a tòrt a mante gent! (este ay: hay : he hecho entuertos a mucha gente)

¡Ah mal obrar que res no val!

Per vos me venrá tant de mal,

Si contricció no ‘m secor (si contrición no me socorre; secor : socor : socors etc)

Ab mant suspir e ab mant plor!

¡Ah mans malas plenas de mal! (¡Ah manos malas llenas de mal; típico plural fem occ.)

Si anats en fòch infernal, (anats → anáu, anau, aneu, anéu; anar : andar, ir; vais)

¿Qu' eus valrá quant havets obrat

En esta vida ab peccat? (Ramon Lull usa tanto esta como aquesta, est' con apóstrofe)

Car d' ella no haurets poder

En neguna bona obra fer, (usa neguna: ninguna; posterior es el “cap” : ningún, ninguna)

Ans estarets co ‘l pex nadant (sino que estaréis como el pez nadando; peix; co : com)

En flama de fòch, tròp cremant. (muy + cremant : ardiente, que quema; llama; fuego)

Fayts, donchs, de say quant bé porets, (feu: haced; cuanto bien podáis, podréis)

Car si ho fayts mercé trobarets, (ya que si lo hacéis merced encontraréis)

E lo bé que no porets far, (se encuentra far, fer: facer, hacer, faire, facere)

Faytslo al còr molt desirar.


XXVI.

DE CARRERAS. (plural femenino de calle, calles, , carrera, latín carraria : vía, carrercarré)


¡Ah peus! e tant havets errat

En tot quant havets pasetjat! (la s: ss no era uniforme, ni lo fue durante siglos)

En anys, setmanes e dias (plural occitano de día, días; a veces está con tilde)

Anavets per malas vias,

Perque 's tayn que siats cremats; (tany : pertany, pertayn)

Car ab vos ay fayts mants peccats.

E si per un peccat d' Adam

Tuyt en malas vias estam,

Quant mays vá cascú a gran mal

Quant fá mant peccat actual:

Perqu' eu vull virar lo camí,

Per ço que vinga a bona fí. (8)

Mas cové que lo virador

Haje contricció major

Que los peccats, si 'l vòl virar

Al pòrt hon se puscha salvar,

E que y ajut suspir e plòr,

E mercé de nostro Senyor. (En mallorquín sobrevive nostro en 2021; nostre; nuestro)


(la y griega era muy común, y lo fue también en la renaixença del siglo XIX.
Esta y : hi : hic latín; en castellano antiguo también aparece “hy” : abiertas assí como logares comunales a todos los qui hy quisieren entrar.)

XXVII.


DEL CÒR.


¡Ah còr malvat e mal hostal

En qui alberga hom tant de mal (9),

E qui de vos havets gitat (gitat: expulsado, sacado; gitar: foragitar; no es gitar : acostar)

Deus, qui 'n vos no sia amat!

Ah! en tan mal hostal anats,

Si donchs molts suspirs no gitats, (expulsar, exhalar suspiros)

E que molta ayga 'ls uylls donets, (y que mucha agua a los ojos deis; aygua, aigua etc.)

Per ço que ploren mantes vets. (muchas veces; moltes vegades, moltas vegadas)

Encareus cové penedir (“todavía os conviene arrepentiros”)

De tot vostre malvat consir,

E qu' els umplats de bon amor (umpliromplir : llenar; adimplere; plenar es posterior)

Amant Deu vostre creador;

E si tot aço no vos val,

Trametets un suspir coral

A la regina de valor

Qui munda còr de peccador, (limpia; contrario inmunda, inmundicia)

Si a ela ‘s rent per hostal, (ella)

E de suspirs li fá sensal, (censal)

E molta ayga 'ls uylls vulla dar, (y mucha agua a los ojos quiera dar; donar)

Per ço que molt puschan plorar, (puedan llorar)


XXVIII.


DE IMAGINACIÓ.


¡Ah mala imaginació!

Si no havets contricció

De tant peccat imaginat

Per vos cregut e procurat,

Imaginarets vostre mal

Tots temps en lo fòch infernal,

Hon haurets mant malvat turment,

Si no imaginats forment (si no imagináis fuertemente; fort + ment; forment es trigo)

Say pietat, contricció,

Misericordia e perdó.

Imaginació, ¿quéus val

Imaginar ço queus fá mal,

E no ço quius es garisó,

E qui mòu la contricció

A moure en lo còr sospirs

E en la volentat desirs,

E mòu los uylls a molt plorar

E las mans mòu a molt bé far,

Cóm Deu sia servit, honrat,

E tot lo peccat perdonat?



XXIX.


DE PERDRE.


¡Ah, las! mesqui! tant has perdut

De granea e de virtut,

Car has gitat a no caler

Ço perque pográs bé haver,

E jamays ço que perdut has

En aquel nombre cobrarás;

Mas si has gran contricció

E que 't vinga de Deu perdó,

Bé porás cobrar son semblant

Per ço qui ve d' aqui avant;
Mas lo bé que pogres haver

No venrá mays en ton poder,

E esne ‘l teu peccat cregut

En quant tú l' has a tú perdut.

Veges, donchs, cóm es hom malvat,

Car has de tú tant bé privat,

E privarás si no 't sotmets (sots: debajo, mets: metes : si no te sometes)

A contricció e a drets

De tot quant Deus en volrá fer,

E que de tòt n' hages plaer.


XXX.


DE MAL EXIMPLI.


¡Ah eximpli de gran peccat

Per gran senyor o per prelat,

O per tot altre home vivent!

Tant gran será lo poniment

Qui venrá per la vostra sòrt

En aquels qui a mala mòrt

Venrán per vos si no secor

La pietat de lo Senyor,

Ab contricció e suspir

E ab plorar e penedir.

¡Ah mal eximpli qui segnal

Sots perque hom fá tan de mal!

E car vos tant home movets

A far lo mal, per ço es drets

Que l' hom en qui sots sustentat

Sia per vos tant turmentat
Co 'l dan d' hon sots occasió,

Si donchs no y val contricció,

E qu' hom vuyla molt desirar

Con bò eximpli pogués dar.


XXXI.

DE INDISCRECIÓ.


¡Ah, las, de indiscreció!

Poram aydar contricció,

Com sia tant gran faliment

Qui fal contra enteniment,

Per ira o per gran desir

Ni per la pahor de morir,

E per molts d' altres mals asatz

Mants jorns indiscret suy estatz;

E si no 'm val contricció

A recobrar discreció,

Moray en greu peccat mortal

Car terra de fòch infernal (10),

Car a la mòrt discreció

No 'm valrá, pus contr' ela só,

Car a hom qui 's rent bestial,

Discreció en res no val,

Perqu' eu prechvos, contricció,

Que 'm rendats ma discreció,
E ab ella venga 'l servir,

E 'm faça molt fòrt penedir.


XXXII.

DE OBLIDAR.

Oblidar son leyal amich

E remembrar son enemich

No es membrar bò ne cortes

E son oblidar de mal es;

E oblidar contricció

Com hom ha fayta falió,

Es oblidament desleyal

D' hon se pòt seguir tant de mal,

Qu' el jorn de lo jutjament

Membrará Deus lo faliment

Sens membrança de perdonar

E ab membrança del jutjar.

Perqu' eu qui tant ay oblidat

Deu e la sua gran bontat,

E 'l bé que per él m' es vengut,

Me tench tot per desconegut;

E vuyl membrar contricció,

E de Deu gracia e perdó,

E vuyl membrar son gran jutjar,

Per ço que fòrt tema peccar