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domingo, 30 de noviembre de 2025

Prenh, Preing, Pren - Prepuci, Perpuci

Prenh, Preing, Pren, adj. f., du lat. praegnans, grosse, enceinte, pleine.

Pueys li laissa sa molher prenh

D' un girbaudo, filh de girbau.

Pierre d'Auvergne: Bella m'es.

Puis lui laisse sa femme enceinte d'un petit vaurien, fils de vaurien.

Que cornes una egua prenh.

Raimond de Durfort: Turcmalecs. 

Qu'il cornât une jument pleine. 

Sancta Maria fo prens del Sant Esprit.

Hist. de la Bible en prov., fol. 48.

Sainte Marie fut enceinte du Saint-Esprit.

ANC. FR. Une truye prains, laquelle fut... avortée de cinq gorretz

(chap. Una gorrina (truja) preñada, la que va sé... abortada de sing (sinc, 5) gorrinets.)

Lett. de rém., 1480. Carpentier, t. III, col. 378.

La montaigne estoit prains,

Si a geté grant plains,

Et puis a enfanté.

Ysopet, II, fables 34. Robert, t. I, p. 329.

(N. E. Esopo, Parturient montes, el parto de los montes. La fábula, muy breve, relata cómo los montes dan terribles signos de estar a punto de dar a luz, infundiendo pánico a quienes los escuchan. Sin embargo, después de señales tan asombrosas, los montes paren un pequeño ratón. La fábula, y la expresión "el parto de los montes", se refieren por lo tanto a aquellos acontecimientos que se anuncian como algo mucho más grande o importante de lo que realmente terminan siendo. Algo así como la declaración de independencia de Cataluña por Carlitos Puigdemont, Podiomontibus, Podio de monte.)

Cataluña ha sigut independén entre les 19:39:44 y les 19:39:52 del 10-10-2017

CAT. Prenys. PORT. Prenhe. (ESP. Preñada, Preñadas.) 

(chap. Preñada, preñades.)

2. Prenhat, s. m., foetus, portée.

Orites..., quant femna lo porta pendut, fai que no pot emprenhar, e, si tant es que enprenhe, ades gieta lo prenhat.

Trad. du Lapidaire de Marbode.

L'orite..., quand femme le porte suspendu, fait qu'elle ne peut concevoir, et, si tant est qu'elle conçoive, incontinent elle rejette le foetus.

(N. E. Y la gente comprando anticonceptivos, condones y pastillas, teniendo orites, orite; puede ser la pirita, que se asemeja al oro.)

orites, orite; puede ser la pirita, que se asemeja al oro

 

(chap. A Calandrino, Decamerón, li fan creure que está preñat a una de les sen (100) noveletes; Jornada Novena, novela tersera.
Pa preñat, pans preñats, en churís, rellenos, farsits; feto, fetos, lat. foetus.)

3. Prenheza, s. f., grossesse, portée.

Cabras... en mantas regios han layt ses prenheza.

(chap. (les) cabres... a moltes regions tenen (donen) lleit sense está preñades.)

Eluc. de las propr., fol. 242.

Chèvres... en maintes régions ont lait sans portée.

4. Emprenhar, Enpreinhar, Empregnar, Empreinar, v., engrosser, rendre, devenir enceinte, concevoir. 

Las femnas maridadas que se fan emprenhar en adulteri.

(chap. Les dones (fémines) casades (maridades) que se fan preñá en adulteri.)

V. et Vert., fol. 14.

Les femmes mariées qui se font engrosser en adultère.

Poc la pieuzela Maria...

Empregnar.

(chap. La pubilla María... va pugué quedás preñada.

Lo verbo empreñá en chapurriau vol di molestá, estorbá, etc.)

Brev. d'amor, fol. 84.

La pucelle Marie put... devenir enceinte.

- Féconder, fertiliser.

Fig. Ayga pluvial... entre totas aygas may util es ad emprenhar la terra.

Eluc. de las propr., fol. 150. 

Eau pluviale... entre toutes eaux est plus utile pour fertiliser la terre. Part. pas. Ieu o sai veramen

Qu' empreinatz n' a mais de cen.

(chap. Yo u sé (verdaderamen) veramen, que ne ha preñat mes de sen.)

Guillaume de Berguedan: Un sirventes. 

Je sais cela véritablement qu'il en à engrossé plus de cent.

Helizabeth qu' es emprenhada.

Los VII Gaugs de Maria. 

Élisabeth qui est engrossée.

CAT. Emprenyar. ESP. Empreñar (preñar). PORT. Emprenhar. 

IT. Impregnare. (chap. preñá : preño, preñes, preñe, preñem o preñam, preñéu o preñáu, preñen; impregná en un líquit.)

5. Enpregnatiu, Inpregnatiu, adj., fécondatif, fertilisatif, propre à féconder, à fertiliser.

Vent... de aybres enpregnatiu et nutritiu.

Virtut fecondativa et inpregnativa.

Eluc. de las propr., fol. 134 et 116. 

Vent... des arbres fécondatif et nutritif. 

Puissance fécondative et fertilisative.

(chap. Impregnatiu, impregnatius, impregnativa, impregnatives : fecundatiu, fecundatius, fecundativa, fecundatives; fertilisadó, fertilisadós, fertilisadora, fertilisadores. La merda del empreñadó aragonés catalaniste Ignacio Sorolla Vidal cagán daball de un olivé o una olivera del mas del Moliná de Peñarroija de Tastavins es mol fertilisadora.)

6. Reenprenhar, v., réengrosser, redevenir grosse, pleine.

Las cervias..., apres la part, manjan las herbas camo e sizolis; si reenprenho, el suc de las ditas herbas lor dona copia de layt.

Eluc. de las propr., fol. 245.

Les biches..., après la portée, mangent les herbes camomille et sison; si elles redeviennent pleines, le suc desdites herbes leur donne abondance de lait. (chap. Repreñá, torná a preñá, a quedás preñada. No sé si sizolis, sison es lo sisallo, sissallo.)

sisallá, sissallá, terreno aon abunde lo sisallo, sissallo :

7. Impregnacio, Enpregnacio, Enprengnacio, s. f., grossesse. 

Per razo de impregnacio. Eluc. de las propr., fol. 22.

Par raison de grossesse.

Alratica... prohibeys de cuoyt, de enprengnacio et de enfantamens.

Trad. d'Albucasis, fol. 35.

Alratica... préserve de coït, de grossesse et d'enfantement.

(chap. Himen. La vulva, vagina, chona de la dona no perforada, o forat menut. “Alratica est, ut sit uulua mulieris non perforata, aut sit foramen paruum”.

https://www.arabic-latin-corpus.philosophie.uni-wuerzburg.de/text/Albucasis_Chirurgia_la.xhtml#214_15 Universidad de Würzburg)

 

Prepuci, Perpuci, s. m., lat, praeputium, prépuce.

Si lo prepucis garda la drechura de la ley.

(chap. Si lo prepussio guarde la observansa de la ley; drechura : que es de dret. Se deuen referí a la circuncissió, la ley cristiana VS islámica.)

Trad. de l'Épître de S. Paul aux Romains.

(chap. Traducsió en ocsitá de la Carta de San Pablo, Paul, Pol, als Romanos o Romans. Cuan vach fé la comunió vach lligí un tros de la primera carta als Corintios, los de Corinto.)

Cuan vach fé la comunió vach lligí un tros de la carta als Corintios, los de Corinto

 

Si le prépuce conserve l'observance de la loi.

Del loc del perpuci.

Trad. d'Albucasis, fol. 29.

De l'endroit du prépuce.

CAT. Prepuci. ESP. PORT. Prepucio. IT. Prepuzio.

(chap. Prepucio o prepussio, prepucios o prepussios: lo cap de la sigala, polla, pene, la punteta o puntota, segons quí; lo que li chupe Natxo Sorolla, lo doctoret de sossiolingüística, al grillat de Manel Riu Fillat de Benavarre - Benavarri, professó de llengua castellana - en dialecte ocsitá catalá - a Tremp. Aixó ya no es inmersió lingüística, es baixá a la fossa de les Marianes a pulmó. Ya sabéu lo resultat.)


PRES

jueves, 20 de febrero de 2025

Antoni Maria Alcover Sureda

Antoni Maria Alcover Sureda (Manacor, 1862-Palma de Mallorca, 1932) fue un religioso, escritor modernista, profesor, lingüista, folclorista y publicista español.


Antoni Maria Alcover Sureda (Manacor, 1862-Palma de Mallorca, 1932) fue un religioso, escritor modernista, profesor, lingüista, folclorista y publicista español.

Nació en Santa Cirga, finca situada entre Manacor y Porto Cristo, hijo de labradores acomodados. Tras estudiar latín y cultura clásica se trasladó, a los quince años de edad a Palma para estudiar en su seminario

Muy rápidamente se dio a conocer como polemista intransigente, puesto que su carácter recio le hizo intervenir en furiosas polémicas.

Su vocación literaria se despertó primero en español, y a partir del 1879 en catalán y mallorquí. A partir de este año inició la tarea de recoger en el mallorquín coloquial de Mallorca las fábulas, que empezó a publicar el 1880 con el pseudónimo de "Jordi d'es Racó". La primera fábula aparece en la revista La Ignorancia. En 1885 publica Contarelles, un recuento de narraciones de tema popular. En 1886 fue ordenado presbítero. Fue vicario de la parroquia de Manacor, y en 1888 obtuvo la cátedra de Historia Eclesiástica del Seminario. Más adelante llegaría a ser vicario general y canónigo de la Sede de Mallorca.

En 1906, por iniciativa suya, y bajo su presidencia se celebró el Primer Congreso Internacional de la Lengua Catalana. Cuando se constituyó la Sección Filológica del Instituto de Estudios Catalanes fue nombrado presidente. Debido a la feroz disputa que mantuvo con los miembros del Instituto, esta relación terminó pronto. Claro, con catalanistas no se puede juntar uno.

Su obra magna fue el Diccionario Catalán Valenciano Balear, que no vio terminado, y que acabó su colaborador Francesc de Borja Moll

Fuertemente enfrentado a Pompeu Fabra (Pompeyo) por su gramática de laboratorio,​ Alcover llegó a afirmar que Fabra había sido uno de los gramáticos más funestos que había tenido jamás la lengua catalana, que había pretendido imponer una ortografía exótica y que había creado un estado de violencia entre los estudiosos del catalán, haciendo de la lengua una bandera de separatismo y de odio contra España

Entre otros, tuvo el cargo de corresponsal de la Academia de Buenas Letras de Barcelona y mantenedor de los Juegos Florales de Barcelona.

En política fue uno de los principales promotores del partido integrista en Mallorca. Inicialmente dio apoyo al movimiento autonomista de la Solidaridad Catalana. Jodó con la solidaridad catalana, dinero para el proceso, millones de euros que no van a los pobres o enfermos.

No obstante, tras su intensa pelea con el Instituto de Estudios Catalanes y la Liga Regionalista hacia finales de la década de 1910, se opuso al catalanismo político y se hizo maurista

Su producción literaria, dirigida a la investigación lingüística, la historia, la descripción de costumbres populares, la recogida de materiales folclóricos, cuando no se dedica a la polémica, es de pocos artificios, prosa sin voluntad estética, se reduce a la Recopilación de Rondallas Mallorquinas de Jordi des Racó, algunas biografías, como la Vida abreviada de Santa Catalina Tomassa, una novela de tono costumbrista (Arnau), y los dietarios de sus viajes.

Fue impulsor del Diccionari Català-Valencià-Balear, obra lexicográfica que recoge el conjunto del léxico catalán, mallorquín, valenciano en todos los dialectos y todas las épocas. Los tres son idiomas muy próximos al aragonés y occitano antiguo.

http://dcvb.iec.cat/results.asp

seguramente está más que manipulado, no es como el original, aparece País Valencià, por ejemplo, dudo mucho que Alcover escribiese o dijese País Valencià.

  1.  Laínz Fernández, Jesús (2012). Desde Santurce a Bizancio: El poder nacionalizador de las palabras. Encuentro. p. 405. ISBN 978-84-9920-095-8.
  2. Massot i Muntaner, Josep (1985). Antoni M. Alcover i la llengua catalana: II Congrés Internacional de la Llengua Catalana. Publicacions de l'Abadia de Montserrat. p. 49. ISBN 84-7202-745-7.
  3.  Mayurqa, n.º 23. Universitat de les Illes Balears. 1990-96. p. 112.



 
  • https://web.archive.org/web/20010814220339/http://www.terra.es/personal6/scabello/cope1.htm Además de describir el fenómeno de la popularidad de los programas de radio incluye un catálogo de las Rondallas publicadas y las grabaciones.
  • http://rondalles.uib.es/ Biblioteca virtual de la Universidad de les Illes Balears dedicada a las Rondallas Mallorquinas
  • http://www.uoc.edu/lletra/obres/rondaies/index.html 
    Un artículo de crítica literaria de Josep A. Grimalt en las páginas de la Universitat Oberta de Catalunya, UOC
 
 
Josep Massot Muntaner, nascut a Palma el 1941, es va llicenciar en Filologia romànica a la Universitat de Barcelona i és monjo de Montserrat des de 1962. Des de 1971 dirigeix les Publicacions de l’Abadia de Montserrat. És director també de les revistes Serra d’Or, Randa i Llengua i Literatura, i codirector de la Catalan Historical Review. És membre de l’Institut d’Estudis Catalans i de l’Acadèmia de Bones Lletres de Barcelona, vicepresident de la Societat Catalana de Llengua i Literatura, i responsable de publicacions de l’Associació Internacional de Llengua i Literatura Catalanes. Ha publicat una seixantena de llibres i més de mil articles, pròlegs i ressenyes extenses sobre temes de llengua, literatura i història dels inexistents Països Catalans. És doctor honoris causa per la Universitat de ses Illes Balears i ha rebut un bon nombre de premis, entre els quals destaca el Premi d’Honor de les Lletres Catalanes, l’any 2012.

Els inicis del Diccionari català-valencià-balear a través de l'espistolari d'A. M. Alcover i F. de B. Moll amb J. Calveras (Textos i Estudis de Cultura Catalana)

Narcís Iglésias Franch

El Diccionari català-valencià-balear i les seves fonts bibliogràfiques (Biblioteca Miquel dels Sants Oliver)

Maria Pilar Perea Sabater

domingo, 28 de julio de 2024

3. 13. De la comisió de les tres figues.

Capítul XIII.

De la comisió de les tres figues.

De la comisió de les tres figues.


¡Oy!, ¡cuántes classes, espessies y géneros de lladres ñan al món! Uns en trajes de caballé, atres en lo de pillos. Uns roben desde casa seua, a peu firme y a lance segú; atres al carré, al campo, als camins; ñabenne a tot arreu y pera tot, y están tan poc segús de ells los palaus y hasta les mateixes corones dels reys, com la mes solitaria aldea y la fruita mes roína del abre que creix sol al desert com lo dels Monegros. Pero en tanta variedat y diferensies de lladres, cuatreros y tahurs, cap de ells són mes serenos y rematats que los historiadós; y encara presumín mol de honrats sol perque no roben o furten per an ells. Pero per aixó lo furt no dixe de séu, y la despulla. A fé que si los despullats no estigueren morts, generalmen, que no sempre, los estiguere be lo seu atrevimén.

Ha de sabé lo lectó, que un autó extrangé (de La Portellada no) li ha tret a Pedro Saputo lo fet y comissió de este capítul, pera donálay a un personache arrapiezo que may ha existit, y a qui fingix una vida y aventures tan enatizas com la persona, pera entretindre a gen, musics, mossos de botiga, pajes, lacayos y chiquets de escola

Y después vol dissimulá y realsá la baixesa de la seua invensió en alegoríes de aquell tems, que així medren als meus enemics com diuen a la fábula y lo seu puro significat. Sempre han fet aixó los extranjés; espessialmen los italians y los fransesos, habén casi arribat a di aquells que lo Gran Capitán va adependre a montá a caball de un padrone que va tindre a la Calabria; y éstos, que Cervantes va naixe a la botiga de un barbé de Versalles. 

¿Qué extrañ es, pos, que homens de tan poc aquell (vergoña anaba a di) se haiguen propassat traénli a Pedro Saputo la gloria del fet que referim?

Lo que yo mes séntigo es que lay haiguen atribuít a un fulano de tan poc valor, ridícul y carregat de despressio, aixó ha corromput la grassia, ha malmetut lo coló y revocat la dignidat de la acsió al héroe de Almudévar. Pero tindrá lo seu mérit, original y primitiu, mal que li peso al menguat biógrafo que va adorná en ella la vida del seu arrugat y monstruós engendro.

A la esplanadeta del collet de la Corona ñabíe una figuera que may habíe donat fruit, y aquell añ va doná tres figues tan hermoses, redones y extraordinaries, que lo consell va determiná enviales de regalo a S. M., y van nombrá a Pedro Saputo per al encárrec y comissió de portales. Van maná fé una sistelleta mol pulida a un sistellé de Huesca, lo mes famós que ñabíe a la siudat, trunfero per afissió, en tres compartimens pera ficá les figues separades. Y una vegada fet tot y ficades les figues ben tobetes, li van doná a Pedro Saputo la sistella, li van doná perres per al viache, y va empendre lo camí de la Cort.

Al poc tros va escomensá a dís per an ell; aixó que fan los del meu poble es una grandíssima burrada, y no sé yo cóm dissimulala pera que no u paregue. Suposat que arribo allá: y ¿qué dic? ¿Qué diré an aquelles raboses descoades dels cortesans? Y ¿qué dirán cuan veiguen que desde Almudévar, a Aragó, porten tres figues a S. M. y demano audiensia y les vull presentá e insistixco en alló? A mí no me importe aná a la Cort; ha de vóretos y ressibitos lo Rey o yo no soc Pedro Saputo. Pero ¿cóm mu faré yo pera que esta ignoransia y sagalería redundo en estimassió y crédit dels del meu poble? 

Y així discurrín va aná caminán la seua jornada, y lo cuart día va arribá a Alcalá de Henares, enrecordansen del gran Miguel de Cervantes Saavedra y del poble de Horna, aon naix lo riu. Ya estic prop, va di; y per al que ting cavilat, lo mateix són dos figues que tres; men minjo una. Y se la va minjá y va tirá cap abán. Arribat al puesto que diuen la venta del Espíritu San, va di: per al que hay tornat a pensá, lo mateix es una figa que dos; men minjo un atra, y se la va empassá o cruspí y va tirá cap abán. Va arribá al Bon Retiro aon ressidíe lo Rey y tota la real familia; y com tot u portáe mol discurrit, compost y considerat, va entrá a palacio mol confiat y sereno.

Ere entonses lo que privabe a palau, per sé lo gust dominán, les bufonades y chocarreríes. De modo que la grassia y mérit de la bona conversa y trate cortessano consistíe en chistes, equívocos, conceptillos y agudeses mes que menos indessentes, passán tot de bona ley a títul de discressió y galantería. Va sabé aixó Pedro Saputo cuan va passá l'atra vegada per la Cort; per sert que se va avergoñí de vore tanta baixesa al mateix tems que majestat y dignidat que corresponíe a un imperi tan gloriós, a una Cort com la de España, siñora de tans mons. Pero ara li va pareixe que aixó mateix li fassilitáe la seua comissió, y esperabe eixissen de ella airós.

En efecte, va arribá a palau, y fen lo pas del baubo va demaná vore a S. M., a qui portáe un ofissi de la Vila de Almudévar y en ell un regalo que seríe contat als anals del regne per la cosa mes estupenda que s'haguere vist. Li van preguntá al pun los cortesans qué ere lo que portáe, y va contestá que primé u habíe de sabé 

Sa Majestat, que ells u voríen pero no u cataríen. Y que no lo entretingueren mol perque ere home de poca passiensia y se embutiríe a la cámara y hasta al llit de S. M. digueren lo que digueren. Ells van volé divertís, y lo paraben insistín pera vore lo que portáe a la sistella. Ell los va di, sempre fense lo simplet com Rallo Badet:

- Miréu, polilles, que si me cabrejo, arrenco o apreto a corre cap ahí dins, despenjo la espasa de S. M. y tos conjuro en ella y tos envío a per almes de alquiler si ña a la Cort qui les alquilo, perque tos hau de quedá sense la vostra.

- ¿Hau vist, va di un de ells, un lloco mes grassiós? Portemlo a S. M. que, per San Jorge, li agradará mol sentíl. Y lo van ficá entre mich de tots fen un rogle y lo van entrá a la cámara de S. M.

Arribat a la presensia del Rey en lo ofissi o plec a la má y la sistella a l'atra, li va demaná llissensia pera presentali un ofissi escrit del ajuntamén del seu poble, y S. M. lo va admití en agrado, y lligit lo que ñabíe, va di:

- ¿Conque me portes tres figues?

- Sí, siñó, aquí están, an esta sistelleta. Y lay entregue a S. M. 

La va obrí lo Rey, y no veén mes que una figa va di:

- Aquí sol ña una figa.

- Pos una, va contestá Saputo.

- Pero lo ofissi rese tres, va di lo Rey.

- Pos tres, va contestá lo bribón.

- Home, va di lo Rey; lo ofissi diu que me envíes tres figues y aquí sol ne vech una.

- Aixó, siñó Rey, consistix en que abans de arribá m'hay minjat yo les atres dos.

- ¡Te les has minjat! ¿Y com has pogut féu?, va preguntá lo Rey. 

- Aixina mateix, va contestá Pedro Saputo, y agarranli al Rey la figa de la má se la va fotre en molta grassia y desenvoltura. 

Los cortesans que u van vore van selebrá mol lo ingenio, van di que chiste com aquell no se habíe vist; y hasta S. M. se va alegrá y u va selebrá tamé, y va afavorí a Pedro Saputo. Així u habíe ell esperat y no se va engañá, coneixén la sagalería y cachondeo de la corte desde l’atre viache. Li va maná lo Rey que no ixquere del palau sense la seua orden, y als cortesans y caballés de casa seua que lo atengueren y mimaren.

Un día li va di lo Rey:

- Ya que has vist la meua taula, ¿te pareix si ñaurá algún príncipe al món que sense portá res de fora dels seus estats la tingue tan aufanosa? Y va contestá:

- Me pareix que no, perque no ña cap regne al món que produíxque tanta variedat de productes y tan exelens per al regalo de la vida. Pero ne falten moltes, siñó, a la taula de V. M., y yo sén lo que soc les ting cuan vull, mol mes exquissites, o me les mincho, que es lo mateix.

Perque Vostra Majestat no minge pa de Huesca ni de Andorra.

- No. - Pos yo, sí.

V. M. no se minge los corderets dels Monegros.

- No. - Pos yo, sí.

V. M. no se minge les truches del Cinca ni del riu de Troncedo. 

- No. - Pos yo, sí.

V. M. no minche churuvíes montañeses y de Mainar, ni les penques de carchofera ni la esquirola de Alcañís. 

- No. - Pos yo sí.

V. M. no minche formache de Tronchón, oli de Fórnols, fesols de Beseit, raím de Ráfels, sireres de Monsó, bresquilles de Torre del Compte, figues de Maella, ni les mangranes o los mullareros de Fraga. 

mullarero

- No. - Pos yo sí.

V. M. no minche cap oliva negra, ni maurada, ni moragues de empeltre del Baix Aragó.

- No. - Pos yo sí.

V. M. no beu aigua del Gállego o del Cinca.

- No. - Pos yo, sí.

- ¿Tan bona es?, va preguntá lo Rey.

- Es tan bona, siñó, va contestá, que ademés de sé mol ligera, fássil y suave, pura com la llum, mol primeta y la mes llimpia que corre damún de la terra, no patixen de gota ni apoplejíes o embolies los que la beuen; en espessial de les seues correns.

- No me has nomenat cap vi, li va di lo Rey.

- Siñó, no ne falten de mol espessials, pero per ara són millós los de les provinsies de Andalusía, que si los meus paissanos los aragonesos no tingueren lo talento de fé de bon raím vi roín, manaríe V. M. portán del Campo de Cariñena y atres, y los compararíen en los millós.

- Men alegro, li va di lo Rey, de que lo meu regne de Aragó sigue un paraís a la terra per los seus fruits naturals. Alguns ya yo los había sentit nombrá, atres ya venen a la meua taula y hasta alguns que tú no has nombrat, com la borraina y los crespells; y atres habíen arribat a la meua notissia. Pero, en efecte, yo crec que vas una mica massa exagerat al pun de exelensia.

- Siñó, va replicá ell, a Aragó tot está a un nivell, la exelensia dels fruits de la terra, y la noblesa dels cors dels seus naturals pera estimá al seu Rey, y la lealtat dels seus pits pera defendre la seua corona.

Esta conclusió va dixá al Rey mol pagat, y mes que va parlá Pedro Saputo en gran ahínco y firmesa, com home que sabíe lo que díe.

Tots los díes solíe cridál lo Rey a la seua cámara y folgabe mol de la seua discressió y dites fines; encara que no va tardá en vore que Pedro Saputo ere home pera mes que pera fé riure com un bufón sense cadiera ni mollera. Hasta lo va cridá alguna vegada cuan deliberabe en lo ministre, y li va arribá a demaná lo seu pareixe en gravissims, mol serios, negossis del estat. Per fin se va atreví Pedro Saputo a declarali a S. M. que la comissió y regalo de les figues, com lo papé de baubo que estáe fen, habíe sigut achaque pera introduís, y tot pera tindre ocasió de dili a S. M. lo que habíe observat al regne.

Les dames de palau lo volíen mol, y jugaben y sen enríen en ell per simple y sense malissia, y ell se dixáe marejá y anáe jugán, y traíe tot lo partit que podíe, que no ere poc de tots modos. Pero algunes van adiviná mol pronte que la seua simplissidat ere fingida, y lo trataben de un atra manera y lo afavoríen mes, y se enteníen en ell pera burlás de alguns caballés que se teníen per discrets.

Sen va cansá de está a la Cort y de vore al Rey seguidamen engañat per los seus ministres y consellés; y no atrevinse a combatí sol una batalla tan ressia com la que hauríe de doná a tans y tals enemics del Rey y del regne, va di un día a S. M.:

- Siñó, si V. M. me done llissensia, yo voldría torná a Aragó, perque ting que cumplí este añ un voto a la Virgen del Pilá, y se arrimen les festes. U va sentí lo Rey, perque li habíe agradat lo seu bon entenimén, y voldríe tíndrel sempre al seu costat. 

En tot li va contestá: 

- No te privaré de cumplí la teua bona obra; y sápigues que ting enveja als aragonesos que tan prop están de aquella siñora y mare de tots. Ves, pos, a la teua terra. Pero cuan estigues a pun de anaten, entrarás, que has de portá unes lletres meues y un encárrec de paraula an aquell lo meu virrey y Capitán General. 

- Siñó, va di Pedro Saputo; yo ya men aniría demá, si V. M. no me ha de menesté mes tems a la corte.

- Ten anirás, pos, demá, va contestá lo Rey; y entén que si vols torná, sempre te voré en gust y si algo me demanes no te u negará lo teu Rey.

En efecte, lo van despedí aquell mateix día; ell va besá la má del Rey, se va despedí de les seues amigues y dels seus amics, y carregat de regalos de elles, va eixí de la Cort y va empendre lo camí de Saragossa.


Original en castellá:

Capítulo XIII.

De la comisión de los tres higos.

¡Oh!, ¡cuántas clases, especies y géneros de ladrones hay en el mundo! Unos con trajes de caballero, otros con el de pillos. Unos roban desde su casa, a pie firme y a lance seguro; otros en la calle, en el campo, en los caminos; habiéndolos en todas partes y para todo, y estando tan poco libres de ellos los palacios y aun las mismas coronas de los reyes, como la más solitaria aldea y la fruta más ruin del árbol que crece solo en el desierto. Pero en tanta variedad y diferencias de ladrones, cuatreros y tahúres, ningunos más serenos y rematados que los historiadores; y aun presumiendo mucho de honrados sólo porque no hurtan para ellos. Pero por eso el hurto no deja de ser hurto, y el despojo, despojo. A fe, a fe que si los despojados no fueran muertos, generalmente, que no siempre les estuviera bien su atrevimiento.

Ha de saber el lector, que un autor extranjero ha quitado a Pedro Saputo el hecho y comisión de este capítulo, para darlo a un personaje arrapiezo que jamás ha existido, y a quien finge una vida y aventuras tan enatizas como la persona, para entretener a gente música, a mozos de tienda; pajes, lacayos y niños de la escuela. Y luego quiere disimular y realzar la bajeza de su invención con alegorías del tiempo de entonces, que así medren mis enemigos como dicen a la fábula y su puro significado. Siempre han hecho esto los extranjeros; especialmente los italianos y los franceses, habiendo casi llegado a decir aquéllos que el Gran Capitán aprendió a montar a caballo de un padrone que tuvo en la Calabria; y éstos, que Cervantes nació en la tienda de un barbero de Versalles. ¿Qué extraño es, pues, que hombres de tan poco aquel (vergüenza iba a decir) se hayan propasado a quitar a Pedro Saputo la gloria del hecho que referimos? Lo que yo más siento es que lo hayan atribuido a un sujeto de tan poco valor, y cuya ridiculez y desprecio ha corrompido la gracia, ajado el color y revocado la dignidad de la acción en el héroe almudévano.
Pero tendrá su mérito propio, original y primitivo, mal que le pese al menguado biógrafo que adornó con ella la vida de su arrugado monstruoso engendro.

En la explanadilla del cabezo de la Corona había una higuera que nunca jamás había dado fruto, y aquel año produjo tres higos tan hermosos, orondos y extraordinarios, que el concejo determinó enviarlos de regalo a S. M., y nombrando a Pedro Saputo para el encargo y comisión de llevarlos. Mandaron hacer una cesta muy pulida a un cestero de Huesca, el más famoso que había en la ciudad, con tres divisiones para poner los higos separados. Y hecho todo y puestos los higos con buen mullido, entregaron a Pedro Saputo la cesta, diéronle dinero para el viaje, y tomó el camino de la corte.

A poco trecho comenzó a decir entre sí: esto que hacen los de mi lugar es una grandísima sandez, y no sé yo cómo endilgalla para que no lo parezca. Supongo que llego allá: y ¿qué digo? ¿Qué diré a aquellas raposas descoladas de los cortesanos? Y ¿qué dirán cuando vean que desde Almudévar, en Aragón, llevan tres higos a S. M. y pido audiencia y se los quiero presentar y porfío en ello? A mí, es verdad, no me pesa ir a la corte; y o yo no soy Pedro Saputo o los higos ha de vellos y recibillos el rey. Pero ¿cómo haré yo para que esta ignorancia y puerilidad redunde en estimación y crédito de los de mi pueblo? Y así discurriendo fue andando su jornada, y el cuarto día llegó a Alcalá de Henares.

Ya estoy cerca, dijo; y para lo que tengo discurrido, lo mismo son dos higos que tres; me como uno. Y se lo comió y fue adelante. Llegado al sitio que llaman la venta del Espíritu Santo, dijo: para lo que de nuevo he pensado, lo mismo es un higo que dos; me como, pues, el uno, y se lo comió y fue adelante. Llegó, en fin, al Buen Retiro donde a la sazón residía el rey y toda la real familia; y como todo lo llevase muy discurrido, compuesto y considerado, se entró en palacio muy confiado y sereno.

Era entonces lo que privaba en palacio, por ser el gusto dominante, las bufonadas y chocarrerías. De modo que la gracia y mérito de la buena conversación y trato cortesano consistía en chistes, equívocos, conceptillos y agudezas tal vez indecentes, pasando todo por de buena ley a título de discreción y galantería. Supo esto Pedro Saputo cuando pasó la otra vez por la corte; por cierto que se avergonzó de ver tanta bajeza en vez de la majestad y dignidad que correspondía a un imperio tan glorioso, a una corte como la de España, señora de tantos mundos. Pero ahora le pareció que eso mismo le facilitaba su comisión, y esperaba por ese medio salir de ella airoso.

Con efecto, llegó a palacio, y haciendo del bobo pidió ver a S. M., a quien traía un oficio del concepto de Almudévar y con él un regalo que sería contado en los anales del reino por la cosa más estupenda que se habría visto. Preguntáronle al punto los cortesanos qué era lo que traía, y respondió que primero lo había de saber S. M., que ellos lo verían y no lo catarían. Y que no le detuviesen mucho porque era hombre de poca paciencia y se metería en la cámara y aun en la cama de S. M. a pesar de todos. Ellos quisieron divertirse, y deteníanle porfiando por ver lo que traía en la cesta. Él les dijo, continuando siempre en hacer el simple: - Mirad, polillas, que si se me amostazo, echo a correr ahí adentro, descuelgo la espada de S. M. y os conjuro con ella y os mando a por almas de alquiler si hay en la corte quien las alquile, porque vais a quedar sin la vuestra. - ¿Hase visto, dijo uno de ellos, un loco más gracioso? Llevémosle a S. M. que, por san Jorge, ha de gustar mucho de oílle. Y le pusieron en medio de todos y le entraron en la cámara de S. M.

Llegado a la presencia del rey con el oficio o pliego en la mano y la cesta en la otra, le pidió licencia para presentarle un oficio escrito del concepto de su lugar, y S. M. le admitió con agrado, y leído que le hubo dijo: - ¿Conque me traes tres higos? - Sí, señor, aquí están en esta cesta. Y se la entregó a S. M. Abrióla el rey, y no viendo más de un higo dijo: - Aquí sólo hay un higo. - Pues uno, respondió Saputo. - Pero el oficio reza tres, dijo el rey. - Pues tres, respondió el bribón. - Hombre, dijo el rey; el oficio dice que me mandas tres higos y aquí sólo veo uno. - Eso, señor rey, consiste (dijo Pedro Saputo) en que ahí por ahí antes de llegar me he comido yo los otros dos. - ¡Te los has comido! ¿Y cómo has hecho?, preguntó el rey. - Así, respondió Pedro Saputo, y tomándole al rey el higo de la mano se lo comió con mucha gracia y desenvoltura. Los cortesanos que lo vieron celebraron mucho la agudeza, dijeron que chiste como aquél no se había visto; y aun S. M. se alegró y lo celebró también, y favoreció a Pedro Saputo. Así lo había él esperado y no se engañó, conociendo la puerilidad e indignidad de la corte desde el otro viaje. Mandóle el rey que no saliese del palacio sin su orden, y a los cortesanos y caballeros de su casa que le atendiesen y regalasen.

Un día le dijo el rey: - Supuesto que has visto ya mi mesa, ¿te parece si habrá algún príncipe en el mundo que sin traer nada de fuera de sus estados la tenga tan regalada? Y contestó: - Me parece que no, porque no hay ningún reino en el mundo que produzca tanta variedad de cosas y tan excelentes para el regalo de la vida. Pero faltan muchas, señor, en la mesa de V. M., e yo siendo lo que son las tengo cuando quiero mucho más exquisitas, o las como, que es lo mismo. Porque Vuestra Majestad no come el pan de Huesca ni de Andorra. - No. - Pues yo, sí. V. M. no come el carnero de Monegros. - No. - Pues yo, sí. V. M. no come las truchas del Cinca ni del río de Troncedo. - No. - Pues yo, sí. V. M. no come los nabos montañeses y de Mainar, ni el cardo ni la escarola de Alcañiz. - No. - Pues yo sí. V. M. no come el queso de Tronchón, el aceite de Fornos, las uvas de Ráfales, las cerezas de Monzón y Torre del Conde, los higos de Maella, ni las granadas de Fraga. - No. - Pues yo sí. V. M. no come la aceituna negra y curada de la Tierra Baja. - No. - Pues yo sí. V. M. no bebe el agua del Gállego o del Cinca. - No. - Pues yo, sí. - ¿Que tan buena es?, pregunto el rey. - Es tan buena, señor, respondió, que además de ser muy ligera, fácil y suave, pura como la luz, delgadísima y la más limpia que corre sobre la faz de la tierra, no padecen de gota ni apoplejías los que la beben; en especial de sus corrientes. - No me has nombrado ningún vino, le dijo el rey. - Señor, no faltan muy especiales, pero por ahora son mejores los de las provincias de Andalucía, que si mis paisanos los aragoneses no tuviesen el talento de hacer de buenas uvas mal vino, mandara V. M. traer del campo de Cariñena y otros, y la hombrearían con los mejores. - Me alegro, le dijo el rey, de que mi reino de Aragón sea un paraíso de la tierra por sus frutos naturales. Algunos ya yo los había oído nombrar, otros ya vienen a mi mesa y aun de los que tú no has nombrado; y otros habían llegado a mi noticia. Pero, en efecto, yo creo que andas un tanto cuanto exagerado en el punto de excelencia. - Señor, replicó él, en Aragón todo está a un nivel, la excelencia de los frutos de la tierra, y la nobleza de los corazones de sus naturales para amar a su rey, y la lealtad de sus pechos para defender su corona. Esta conclusión dejó al rey muy pagado, y más que habló Pedro Saputo con grande ahínco y firmeza, como hombre que sabía lo que decía.

Todos los días solía llamarle el rey a su cámara y holgaba mucho de su discreción y dichos agudos; aunque no tardó en conocer que Pedro Saputo era hombre para más que para hacer reír como un bufón sin asiento ni meollo. Hasta le llamó alguna vez cuando deliberaba con el ministro, y le llegó a pedir su parecer en gravísimos negocios del estado. Por fin se atrevió Pedro Saputo a declarar a S. M. que la comisión y regalo de los higos, como el papel de bobo que estaba haciendo, había sido achaque para introducirse, y todo para tener ocasión de decir a S. M. lo que había observado en el reino.

Las damas de palacio le querían mucho, y jugaban y reían con él por simple y sin malicia, y él se dejaba reír y jugar, y sacaba todo el partido que podía, que no era poco de todos modos. Pero algunas traslucieron muy pronto que su simplicidad era fingida, y le trataban de otra manera y le favorecían más, y se entendían con él para burlarse de algunos caballeros que se tenían por discretos.

Cansóse empero de estar en la corte y de ver constantemente al rey engañado por sus ministros y consejeros; y no atreviéndose a pelear solo una batalla tan recia como la que habría que dar a tantos y tales enemigos del rey y del reino, dijo un día a S. M.: - Señor, si V. M. me da licencia, yo desearía volver a Aragón, porque tengo que cumplir este año un voto a la Virgen del Pilar, y se acercan las fiestas. Sintiólo el rey, porque se había agradado de su buen entendimiento, y quisiera tenerle siempre a su lado. Con todo le respondió: - No te privaré de cumplir tu buena obra; y sabe que tengo envidia a los aragoneses que tan de cerca pueden visitar a aquella señora y madre de todos. Ve, pues, a tu tierra. Pero cuando estés para partir, entrarás, que has de llevar unas letras mías y un encargo de palabra a aquel mi virrey y capitán general. - Señor, dijo Pedro Saputo; yo ya me iría mañana, si V. M. no me ha menester más tiempo en la corte. - Iraste, pues, mañana, respondió el rey; y entiende que si quieres volver, siempre te veré con gusto y si algo me pides no te lo negará tu rey.

Con efecto, le despacharon aquel mismo día; él besó la mano del rey, se despidió de sus amigas y amigos, y cargado de regalos de ellas, salió de la corte y tomó el camino de Zaragoza.

martes, 12 de marzo de 2024

Formiga - Formigueiar

Formiga, s. f., lat. formica, fourmi.

A semblan de formiga. V. et Vert., fol. 54.

À manière de fourmi.

Formiga... fa provizio en estiu per yvern.

(chap. La formiga... fa provissió (proveíx) a l' estiu per al hivern, ivern.)

Eluc. de las propr., fol. 251.

Fourmi... fait provision en été pour hiver.

CAT. Formiga. ESP. Hormiga. PORT. Formiga. IT. Formica.

formiga roija; hormiga roja; fourmie rouge

(chap. Formiga, formigues. Hau de lligí la fábula de la chicharra y la formiga. Tamé hau de probá les pizzes de la formiga, una pizzería móvil de la Sandra Tejedor de Beseit. Ella es mol morena, pero es “rosseta”. Lo seu home es rumano, y en rumano se escriu furnică. Igual van aná los catalans a Rumanía a enseñáls a parlá y escriure als rumanos, o als mateixos romanos.)

hau de probá les pizzes de la formiga, una pizzería móvil de la Sandra Tejedor de Beseit.

2. Formit, Fromit, s. f., fourmi.

Hom deu far aissi coma la formitz, que si trebalha en estieu per aver so que vieu en ivern. Liv. de Sydrac, fol. 69.

On doit faire comme la fourmi, qui se démène en été pour avoir ce dont elle vit en hiver.

Négation expl. No m'o pretz una fromit.

(chap. Aixó no val ni lo que una formiga; “no mu pressio una formiga.”)

Le Comte de Poitiers: Farai un vers. Var.

Je ne prise cela une fourmi.

ANC. FR. Dist la fromitz: Or chante à mei.

(chap. Va di la formiga: Ara cántam.)

Marie de France, t. II, p. 124.

Par quoi l'homme ensuyvant du fourmi la raison

Envitaille en un mois pour un an sa maison.

Philippe Hegemon, p. 22.



3. Formiguier, s. m., fourmillière.

Geta 'ls el formiguier, quar las formigas laysho... mal et manjo... bo.

Eluc. de las propr., fol. 241.

(chap. Gítales (tírales, avéntales, avíales) al formigué, ya que les formigues dixen... lo roín y se mingen... lo bo.)

Jette-les à la fourmillière, car les fourmis laissent... le mauvais et mangent... le bon.

CAT. Formiguer. ESP. Hormiguero. PORT. Formigueiro. IT. Formicaio.

(chap. Formigué, formigués; no sol són los nius de les formigues, sino tamé unes construcsions de terra que se féen pera aprofitá la materia vegetal - pullissos, rametes - cremála y fé abono; paregut al sistema de la carbonera, les carboneres pera fé carbó de la lleña.)

4. Fromiger, s. m., fourmillière. (chap. Formigué.)

Jai ades el fromiger.

Deudes de Prades, Auz. cass.

Gît incessamment dans la fourmillière.

5. Formicaleon, s. m., (lat.) formica-leo, fourmi-lion.

Formicaleon es una specia d' aranha que pren nom de formiga.

(chap. La formiga-león es una espessie d' araña que pren lo nom de la formiga.)

Eluc. de las propr., fol. 251.

Le fourmi-lion est une espèce d'araignée qui prend nom de fourmi.

6. Formigament, s. m., fourmillement, démangeaison, picotement.

Sent en aquel loc del pe dormicio et formigament.

Eluc. de las propr., fol. 96.

Sent en cet endroit du pied engourdissement et fourmillement.

ESP. Hormigamiento (hormigueo). (chap. Me corren formigues per lo bras, ting “formigamén”, v. formiguejá. Ejemple: m' hay adormit damún del bras. Tamé pot passá a datres parts del cos: mala sirculasió de la sang, embolia, ictus, patatús, acsidén, parálissis de les galtes, etc.)

7. Formicar, v., fourmiller, picoter.

Part. prés. Cum es pols caprizant, formicant.

Eluc. de las propr., fol. 21.

Comme le pouls est sautillant, fourmillant. 

ESP. Hormigar (hormiguear). PORT. Formigar. IT. Formicare. 

(chap. formiguejá. Me formiguege lo bras; m'ha formiguejat la cama un bon rato per está assentat damún d'ella. Si te se queden los dits baubos pel fret, después te formiguejarán.)

baubo, baubos, bauba, baubes

8. Formigueiament, s. m., fourmillement, démangeaison, picotement. Formigueiament per razo de la materia ascendent.

Eluc. de las propr., fol. 101.

Fourmillement en raison de la matière ascendante.

ESP. Hormigueamiento. IT. Formicolamento. (chap. Formiguejamén, formiguejamens.)

9. Formigueiar, v., fourmiller, démanger.

Si 'l pacient badalha et saliva, e 'ls potz li formigueio.

(chap. Si 'l passién badalle y salive o salivege, y los labios li formiguegen.)

Eluc. de las propr., fol. 102.

Si le patient bâille et salive, et les lèvres lui démangent.

ESP. Hormiguear. PORT. Formiguejar. (chap. Formiguejá. Miréu lo paregut  en lo ocsitá formigueiar y lo formiguejar portugués; Raynouard no diu res del catalá, ¿no va trobá este verbo als textos que ell consultabe com a catalans? Ya se veu an estos dos llibres (choix y lexique) que tamé considerabe textos catalans los escrits per autós valensians com Ausiàs March. Podéu buscá “formiguejar” a Google y triá un tems anterió al de la publicassió de este tomo 3 del lexique o de la mort del autó, 27-10-1836)

lunes, 26 de febrero de 2024

Fabla, Faula

Fabla, Faula, s. f., lat. fabula, fable.

Las fablas dels gramazis. Trad. de Bède, fol. 83.

(chap. Les fábules dels gramatics : escribens. La fabla a la que diuen llengua aragonesa tamé es una fábula ben gran, pero com traurán perres de subvensions, tot val. Aragón ye nazión. Esfendemos as lenguas o luengas)

Calatayud, Francho Nagore; fabla, fablante, fábula, fabulador, lengua aragonesa por mis cojones

Les fables des écrivains.

Aquesta faula es al mon

Semblan et a tug silh que i son.

P. Cardinal: Una cieutat.

Cette fable est semblable au monde et à tous ceux qui y sont.

Eschiva vanas e non profeitablas fablas. Trad. de Bède, fol. 81. 

(chap. Esquiva, evita, fábules vanes y no profitoses – com moltes dels catalanistes.)

Évite fables vaines et non profitables. 

D' aysso parla Yzops, .I. savi, en las faulas d'un braquet e d'un aze.

V. et Vert., fol. 61. 

(chap. D'aixó parle Esopo, un sabi o sabut, a les fábules de un braquet (braco menut) y de un burro – ase - ruc.)

De ceci parle Ésope, un savant, en les fables d'un brachet et d'un âne.

Loc. Coforto si en la paraula, 

E no la tengo ges a faula.

Trad. de l'Évangile de Nicodème. 

S'assurent en la parole, et ne la tiennent pas à fable.

ANC. ESP.

Olvidose la fabla del buen consejador...

Por ende cada uno esta fabla decuere.

Arcipreste de Hita, cop. 968 et 1174.

ANC. IT. Isopo è un libello... dove sono certe faute moralizzate.

Buli, Coment. di dante, Inf. 23.

CAT. Fabula (fàbula), faula. ESP. MOD. (fábula) PORT. Fabula. IT. MOD. Fabula, favola. (chap. fábula, fábules; fabulós, fabulosos, fabulosa, fabuloses.)

Chuse Inazio Nabarro, leyendo; escritor en fabla; licenciado en filología castellana

2. Fablel, s. m., fabliau.

Messagier, porta mon fablel

En la Marca, tot a 'N Sordel,

Qe m fassa jujament noel.

Aimeri de Peguilain: Can q'eu.

Messager, porte mon fabliau en la Marche, tout au seigneur Sordel, qu'il me fasse jugement nouveau.

ANC. FR. Par cest flabel poez savoir

Molt sont femes de grant savoir. 

Fables et cont. anc., t. IV, p. 187.

3. Fablozamens, adv., selon la fable.

Los .XII. signes...

D' aquels sai ieu los bes e 'ls significamens 

Que son d' omes, de bestias, dire fablozamens.

Pierre de Corbiac: El nom de.

Les douze signes... de ceux-là je sais dire, selon la fable, les biens et les significations qui sont d'hommes, de bêtes.

ESP. PORT. Fabulosamente. IT. Fabulosamente, favolosamente.

(chap. fabulosamen.)

4. Falveta, s. f., talent de faire des contes, art d'enjôler.

Pro 'n sabetz de la falveta, 

Si ja de Guillem Rentin 

Trahetz caval ni ronsin. 

T. de Taurel et de Falconet: Falconet. 

Assez vous en savez de l'art d'enjôler, si jamais de Guillaume Rentin vous arrachez cheval ni roussin.

5. Faular, v., lat. fabulari, fabler, conter des fables.

Part. prés.

Mon cor dira: Bertran, tu vas faulan. 

(chap. Mon cor dirá: Bertrán, tú vas fabulán : contán fábules

Conec pocs Bertrans, pero mols fabuladós y fabuladores.)

B. Carbonel: Joan Fabre.

Mon coeur dira: Bertrand, tu vas contant des fables.

ANC. FR. De kanke tu li dis, li fables e li mens.

Roman de Rou, v. 4988. 

ANC. ESP. Fablar (MOD. Fabular). PORT. Fabular. IT. Favolare.

6. Favelar, v., parler, improviser, composer.

(N. E. Fabla, de fablar, le llaman a la lengua aragonesa los modorros nacionalistas baturros que quieren sacar dinero de subvenciones. En castellano se usó fablar : hablar; portugués y gallego falar; fala de Xálima.) 

Ab son novelh,

Dic e favelh.

Rambaud d'Orange: Era m'es belh.

Avec air nouveau, je dis et improvise.

Quan respon ni favela,

Siei dig an sabor de mel.

P. Vidal: Era m' es. 

Quand il répond et parle, ses paroles ont saveur de miel.

ANC. FR.

Tant dist Bernart al rei e tant li favela, 

Tant los Normendie, e Huon tant blasma.

Roman de Rou, v. 3451. 

ANC. CAT. Favelar. ANC. ESP. Fabular (fablar). ESP. MOD. Hablar. 

IT. Favellare.