Mostrando las entradas para la consulta ficál ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta ficál ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

sábado, 27 de julio de 2024

3. 3. De cóm Pedro Saputo va fé un atre viache mes llarg.

Capítul III.

De cóm Pedro Saputo va fé un atre viache mes llarg.

Dos añs y mich fée que habíe tornat de la seua primera ixida, y va viure en un ay perque continuamen li escribíen y cridáen pera obres de pintura, volén tots donálay an ell en gran enveja dels pintós que hasta entonses se féen la competensia entre ells al país; y com reconeixíen la maestría de Pedro Saputo, callaben y se féen fotre. Tamé aixó sentíe ell, y pera que no patigueren nessessidat, se excusabe de la mayoría de les obres, y alguna vegada de totes per no oferís cap de mes gran empresa. Al mateix tems se li fée estret aquell sel a la seua alma tan gran; y consebín ya atres coses diferentes a les de la primera eixida, va determiná anassen a corre la España, sense limitás per tan a sol España si li veníe be.

Una vegada resolt lo viache, va comprá una mula de bona presensia y poc preu, una bona espasa (que sabíe fe aná), y lo día fixat pera la ixida, va montá y va tirá cap a Cataluña. Y sa mare, y la padrina y sa filla, Eulalia y Tereseta, que ploraren lo que vullgueren, perque per nelles no habíe ell de viure y morí an aquell racó del món.

Desmemoriada mula vella, Desideri Lombarte, Pedro Bel Caldú

No va entrá al seu plan aná a vore a les seues amigues, perque la edat les debíe aná demanán a tota pressa les raderes paraules que totes volen sentí dels homens, y ell no se trobabe an eixe cas. 

Pero passáe no mol lluñ de la aldea de les novissies, y no va pugué evitá torse allí lo camí, senne dos no podíen ficál en apuros, com sí que u faríe Morfina, que be sentíe no vórela.

Va arribá, y al entrá ixíe son pare de Juanita, que lo va coneixe; se van saludá y van aná juns a casa seua, y juns van passá después a la de Paulina, encara abans de diná, perque eren sobre les deu del matí. Com lo creíen navarro y estudián se van extrañá que viachare de aquell modo: ell, que may se quedáe parat, los va di:

- Enguañ, curs perdut. Unes vegades valen mes lletres que hassienda; atres, hassienda que lletres. Lo tems es lo que goberne; y les lletres sempre se troben; pero la hassienda pot pedres. 

Y yo me trobo ara an este segón cas. Les sagales sempre eren les mateixes, y així que lo van vore, sen va aná lo juissi de casa. Después van voldre sabé lo misteri de la seua persona, y li van di que les dos estáen demanades en matrimoni, y encara que los partits eren mol ventajosos, espessialmén lo que lograbe Juanita, li demanáen consell, ya que encara no estáen del tot obligades. 

Ell va contestá que cuan estigueren casades les diríe quí ere, ara ni u podíe di ni les conveníe sabéu. Si puguera casám en les dos (les va di), vatres siríeu les meues dones; pero la ley no u permitix, y cap voldríe vore a l'atra casada en mí. Per tan debéu casatos. Y passat lo día mol alegremen en elles, va continuá lo seu viache en son demá.

Al poc mes de dos legües va entropessá la mula desmemoriada y va caure en ell a un forat. Se va assustá de aixó y va di:

- Pos si ara me haguera trencat un bras o una cama, ¿quí me traíe de aquí y me portabe aon me curaren? Es di, que debíe portá un criat; es di, que teníe que viachá en alguna autoridat; es di, que ya no soc Pedro Saputo lo libre, lo sabut, lo sense temó, lo sense respecte a cap vanidat. Mula, mula, una me n'has fet y no men farás dos; poc valíes, y ara vals menos; ¡pren!, y tirán de la espasa la hi va embutí per lo pit hasta la empuñadura y la va dixá espiritán, y en dos potades que va pegá se va quedá morta pera sempre y carn per als corvs y llops de la comarca. Va traure de la maleteta uns tapissos, y una llibreta en blang, dos camises y un gabanet (los dinés per supost, encara que no ne va pendre cap gran cantidat de casa), va formá un paquetet en tot, va atravessá per nell la espasa, se u va ficá al muscle, y fen la siñal de la creu, va di: 

San Perico: ¡adiós, mare!; ¡adiós, amors meus!; ¡adiós, Aragó!; ¡hasta que torna!

Va arribá a Lérida, Ilerda o Lleida y va pensá en Julio César. 

Se va interná al Prinsipat, y va visitá lo famós monasteri de Montserrat, (Monserrate com lo de Fórnols) aon los flares li van contá la historia del sélebre Juan Garín en la filla del conde Jofré lo Velloso (lo pilós, pelut, Gofredo, Gottfried, Uvifredo, Wifredo, Guifredo, Guifre, etc.), y la va sentí en molta formalidat per respecte als presens. Después se va admirá de la penitensia de que parláen y del descans al que vivíen.

Va mirá les pintures que ñabíe y va passá cap abán, no parán hasta Gerona, Gerunda, Girona. Allí va voldre vore les mosques de san Narciso o Narsís; pero li van di que com la sang que chupaben dels fransesos ere sang venenosa y descombregada o excomulgada per la invicta espasa del gran Rey don Pedro, Pere, Peire III de Aragó, se van morí totes después de habeli ajudat a acabá en la canalla, a la que no li va valé portá lo estandart sagrat que diuen la Oriflama, or y flama: ni les bendissions y aigua beneita en la que los va arruixá lo papa cuan en mala hora van publicá la crusada contra lo Rey de Aragó, del que encara tenen memoria.

PEDRO III, EN LAS JUSTAS DE BURDEOS (SIGLO XIII. BURDEOS)

De allí per la costa va aná cap a la gran Barselona (Barchinona, Barcino, Barcelona, etc), y habén sabut que al port ñabíe un buque a pun de eixecá áncora o ancla y fé vela cap a Italia, va aná allá lo día y hora a la que debíe eixí; lo va vore, va envejá al mes infelís que an ell anáe, y lo va seguí en los ulls y lo cor hasta que lo va pedre de vista. Se va quedá sol mirán cap al mar, y desconsolat o desconortat, y casi plorán, va traure lo retrato de sa mare que sempre portáe damún, se va ficá de ginolls, girada la cara cap a Aragó, y va di:

- ¡Oh mare! Al teu amor y soledat oferixco este sacrifissi. Per tú no men vach a Italia; per tú no visito la siudat dels Cesars; per tú no voré la capital y siñora del món.

Seguín sempre la costa va arribá a Tarragona, y comparanla, lo que ere en lo que habíe sigut, y recordán la dominassió y poderío inmenso dels romanos, casi en ves de plorá li van doná ganes de riure considerán la vanidat y mindundi de les gran fetes humanes y dels imperis de la terra.

Va continuá y de allí va passá lo Ebro o Ebre cap a Tortosa (Dertusa, Dertosa), va entrá al regne de Valensia, va saludá a Peñíscola y va vore lo castell del papa Benedicto de Luna, XIII; va arribá a Valensia y va buscá la porta al seu muro, va vore al Rey Don Jaime fen tremolá lo seu gloriós estandart en siñal de victoria desde lo Real hasta aon estáe.
Va aná después al mateix Real, que eren palaus y jardins (ara sol jardins, solsits y enrunats aquells a la guerra de la independensia). Va visitá después lo Real primé del mateix Rey a Ruzafa, lo seu puesto ocupabe un convén de monges.

Y enrecordansen de les seues de un atre tems, va di:

- Siguéu santes les que aquí tos trobéu; pero procuréu que no penetro a dins de les reixes algún Pedro Saputo, perque li auxiliará la naturalesa que es tan poderosa, y... Perdonéu, filles del error o del espíritu de Deu, que de tot ñaurá entre vatres. Les que foreu víctimes de la violensia, del engañ o de un despit, aquí teniu un cor que tos acompañe en lo sentimén. Hau perdut lo món, y no sabéu si guañaréu lo sel; pero potsé no sirá vostra tota la culpa ni to se demanará tota la cuenta. Dites estes paraules en gran sentimén, va girá la esquena an aquell triste y melancólic edifissi, y va entrá a la siudat; a la que se va aturá prop de un añ, dedicat a la pintura, perque li van agradá los pintós valensians.


Original en castellá:

Capítulo III.

De cómo Pedro Saputo hizo otro viaje más largo.

Dos años y medio hacía que había vuelto de su primera salida, y vivió desazonado porque continuamente le escribían y llamaban para obras de pintura, queriendo todos dársela a él con grande envidia de los pintores que hasta entonces se las competían entre sí en el país; y como reconocían la maestría de Pedro Saputo, callaban y se concomían. También esto sentía él, y para que no padeciesen necesidad, se excusaba de la mayor parte de las obras, y alguna vez de todas por no ofrecerse ninguna de mayor empresa. Al mismo tiempo venía estrecho aquel cielo a su alma grande; y concibiendo ya otras cosas que la vez primera, determinó irse a correr la España cuando menos, sin limitarse por tanto a sola España si le venía a mano. Resuelto que tuvo el viaje, compró una mula de buena presencia y poco precio, una buena espada (que sabía manejar), y el día fijado para la salida, montó y echó a andar hacia Cataluña. Y su madre, y la madrina y su hija, Eulalia y Teresita, que llorasen cuanto quisiesen, porque por ellas no había él de vivir y morir en aquel rincón del mundo.

No entró en su plan ir a ver a sus amigas, porque la edad les debía ir pidiendo a toda prisa las últimas palabras que todos quieren oír de los hombres, y él no se encontraba en ese caso. Pero pasaba no muy lejos de la aldea de las novicias, y no pudo menos de torcer allí el camino, como quiera que siendo dos no podían meterle en apuro, como hiciera Morfina, aunque bien sentía no verla.

Llegó, y al entrar salía el padre de Juanita, que le conoció; se saludaron y fueron juntos a su casa, y juntos pasaron luego a la de Paulina, aún antes de comer, porque eran sobre las diez de la mañana. Como le creían navarro y estudiante extrañaron que viajase de aquel modo: él, que nunca se atajaba, les dijo: - Hogaño, curso perdido. Unas veces valen más letras que hacienda; otra hacienda que letras. El tiempo es el que gobierna; y las letras siempre se encuentran; mas la hacienda puede perderse. Y yo me hallo agora en este segundo caso. Las muchachas siempre eran las mismas, y así que le vieron, se les fue el juicio de casa. Luego después quisieron saber el misterio de su persona, y le dijeron que las dos estaban pedidas en matrimonio, y aunque los partidos eran muy ventajosos, especialmente el que lograba Juanita, le pedían consejo, puesto que aún no estaban del todo obligadas. Él les respondió que cuando fuesen casadas las diría quién era, que antes, ni se lo podía decir ni les convenía saberlo. Si pudiera casarme con las dos (les dijo), vosotras seríades mis esposas; pero la ley no lo permite, y ninguna querría ver a la otra casada conmigo. Por consiguiente debéis casaros. Y pasado el día muy alegremente con ellas, continuó su viaje el siguiente.

A poco más de dos leguas tropezó la mula y cayó con él en un hoyo. Amostazóse de esto y dijo: - Pues si ahora me hubiese roto un brazo o una pierna, ¿quién me sacaba de aquí y me llevaba adonde me curasen? Es decir, que debía llevar un criado; es decir, que debiera viajar con alguna autoridad; es decir, que ya no soy Pedro Saputo el libre, el listo, el sin miedo, el sin respeto a vanidad alguna. Mula, mula, una me has hecho y no me harás dos; poco valías, y agora vales menos; ¡toma!, y tirando de la espada se la metió por el pecho hasta el puño y se la dejó espiritando, y con dos pernadas que dio quedó muerta para siempre y pasto de los cuervos y lobos de la comarca. Sacó de la maletilla unos tapices, y un cuaderno en blanco, dos camisas y un gabancillo (el dinero por supuesto, aunque no tomó gran cantidad de casa), formó un paquetito con todo, atravesó por él la espada, se lo echó al hombro, y haciendo la señal de la cruz, dijo: san Perico: ¡adiós, madre!; ¡adiós, amores míos!; ¡adiós, Aragón!; ¡hasta la vuelta!

Llegó a Lérida y pensó en Julio César. Se internó en el Principado, y visitó el famoso monasterio de Monserrate, donde los monjes le contaron la historia del célebre Juan Garín con la hija del conde Jofré el Velloso (Gofredo o Uvifredo), y la oyó con mucha formalidad por respeto a los presentes. Después se admiró de la penitencia de que hablaban y del regalo con que vivían. Miró las pinturas que había y pasó adelante, no parando hasta Gerona. Allí quiso ver las moscas de san Narciso; pero le dijeron que como la sangre que chupaban de los franceses era sangre ponzoñosa y descomulgada por la invicta espada del gran rey don Pedro III de Aragón, murieron todas después de haberle ayudado a acabar con la canalla, a la cual no le valió traer el estandarte sagrado que llaman el Oriflama: ni las bendiciones y agua bendita que les echó el papa cuando en mala hora publicaron la cruzada contra el rey de Aragón, de que todavía tienen memoria.

De allí por la costa vino a la gran Barcelona, y habiendo sabido que en el puerto había un buque a punto de levantar áncora y hacer vela para Italia, fue allá el día y hora en que debía salir; viole, envidió al más infeliz que en él iba, y le siguió con los ojos y el corazón hasta que le perdió de vista. Quedó solo mirando hacia el mar, y desconsolado y casi llorando, sacó el retrato de su madre que siempre traía consigo, se postró de rodillas, vuelta la cara a Aragón, y dijo: - ¡Oh madre! A tu amor y soledad ofrezco este sacrificio. Por ti no me voy a Italia; por ti no visito la ciudad de los Césares; por ti no veré la capital y señora del mundo.

Siguiendo siempre la costa llegó a Tarragona, y comparándola en lo que era con lo que había sido, y recordando la dominación y poderío inmenso de los romanos, casi en vez de llorar le dio ganas de reír considerando la vanidad y pequeñez de las grandezas humanas y de los imperios de la tierra.

Continuó de allí, pasó el Ebro en Tortosa, entróse en el reino de Valencia, saludó a Peñíscola y los manes santos del papa Benedicto de Luna; llegó a Valencia y buscó la puerta en cuyo muro vio el rey Don Jaime tremolar su glorioso estandarte en señal de victoria desde su Real en donde estaba. Fue luego al mismo Real, que eran palacios y jardines (ahora sólo jardines, arruinados aquéllos en la guerra de la Independencia). Visitó después el Real primero del mismo rey en Ruzafa, cuyo sitio ocupaba un convento de monjas. Y acordándose de las suyas de otro tiempo, dijo: - Sed santas las que aquí os hallades; pero mirad que no penetre dentro de las rejas algún Pedro Saputo, porque le auxiliará la naturaleza que es tan poderosa, y... Perdonad, hijas del error o del espíritu de Dios, que de todo habrá entre vosotras. Las que fuéredes víctimas de la violencia, del engaño o de un despecho, aquí tenéis un corazón que se compadece de vosotras. Habéis perdido el mundo, y no sabéis si ganaréis el cielo; pero tal vez no será vuestra toda la culpa ni se os pedirá toda la cuenta. Dichas estas palabras con gran sentimiento, volvió la espalda a aquel triste y melancólico edificio, y se entró en la ciudad; en la cual se detuvo cerca de un año dedicado a la pintura, porque le gustaron los pintores valencianos.

lunes, 9 de noviembre de 2020

JORNADA SÉPTIMA. NOVELA OCTAVA.

JORNADA SÉPTIMA. NOVELA OCTAVA.

Un home té sels de la dona. Ella se lligue una cordeta a un dit, per la nit, y sen arribá al seu amán. Lo home sen done cuenta, y, mentres acasse al amán, la dona fique al seu puesto del llit a un atra dona, a la que lo home pegue y li talle les trenes, y después va a buscá a los germáns de la seua dona. Estos, trobán que lo que díe no ere verdat, lo insulten.

Extrañamen malissiosa los pareixíe a tots doña Beatriz, al enfótressen del seu home y tots afirmaben que la temó de Aniquino teníe que sé mol gran, cuan, aguantánlo mol fort la Siñora, la va sentí di que ell la habíe requerit de amors.

Pero después de que lo rey va sentí callá a Filomena, giránse cap a Neifile, li va di:
- Continuéu.

Ella, sonrién, va escomensá:

Hermoses siñores, gran pes me cau si vull en una bona história donátos gust, com tol han donat aquelles que antes se han contat. En la ajuda de Deu, espero descarregám mol be. Hau de sabé, pos, que a la nostra siudat va ñabé un riquíssim viachán de nom Arriguccio Berfinghieri, que nessiamen, tal com ara fan cada día los mercadés, va pensá ennoblís casánse, y va pendre per dona a una jove Siñora noble (que mal li conveníe) de nom doña Sismonda. Esta, com ell, tal com fan los mercadés, estáe fora mol assobín per viaches de negossis, y poquet estabe en ella, se va enamorá de un jove de nom Roberto, que mol tems la habíe festechat; y habén arribat a tíndre intimidat los dos, y tenínla poc discretamen perque mol los agradáe, va passá que (o perque Arriguccio sentiguere algo, o per consevol atra raó) se va fé lo home mes selós del món, y va dixá de eixí de viache, y tots los seus demés negossis, y tota la seua solissitut la habíe ficat en guardá be a la dona, y may se adormíe si no la sentíe abans ficás al llit; per lo que la dona va sentí grandíssim doló, perque de cap manera podíe está en lo seu volgut Roberto.
Pero habén cavilat fort per a trobá algún modo de está en ell, y sén tamé mol solissitada per nell, li va víndre al pensamén de fé açó: com la seua alcoba donáe al carré, y ella sen habíe donat cuenta moltes vegades de que a Arriguccio li costabe mol adormís, pero que después dormíe profundíssimamen, va ideá fé víndre a Roberto a la porta de la casa a mijanit y aná a obríli y está en ell mentres lo seu home dormíe com un soc. Y per a sentí ella cuán arribáe per a que dingú sen acatare, va inventá tirá una cordeta fora de la finestra de la cámara que arribare ben prop de enterra, y lo atre cap portál pel pavimén y hasta lo catre, ficál per deball de los llansols y mantes, y cuan ella estiguere gitada lligássel al dit gros del peu. Después, envián a díli aixó a Roberto, li va maná que, cuan vinguere, estirare de la corda y ella, si lo seu home dormíe, la soltaríe y aniríe a obríli, y si no dormíe, pegaríe un estironet, per a que ell sapiguere que no habíe de esperás prop de la porta. Esta cosa li va pareixe be a Roberto, y anánhi moltes vegades, alguna li va passá de está en ella, y datres va fé massola.

Seguín en este artifissi de esta manera, va passá una nit que se va adormí la Siñora, y Arriguccio va notá algo raro pel llit, va tentá a la escurina y va trobá lo cordellet lligat al dit gros del peu dret de la seua dona, y se va barruntá: «Seguramen que aixó té que sé alguna estratagema».

Y veén después a la llum de un cresol que lo cordell eixíe per la finestra u va tindre per segú; va deslligá lo bensill en cuidadet del dit de la dona y sel va lligá al seu peu, y va está atento per a vore a qué portáe alló. No mol después va víndre Roberto, y estirán del cordell com acostumáe, Arriguccio u va notá, y com no sel habíe lligat be, y lo estiró habíe sigut bastán fort, Roberto se va quedá en la cordeta a la ma, entenén que teníe que esperás, y aixina u va fé.

Arriguccio, eixecánse rápidamen y agarrán les seues armes, va corre cap a la porta per a vore quí ere aquell y per a vóresseles en ell. Com Arriguccio, encara que fore viachán, ere un home fort y valén, en arribá a la porta, no la va obrí en tan cuidadet com solíe féu la dona, y Roberto, que esperabe, veénu, sen va doná cuenta de que no ere ella qui obríe, y només assomá lo nas Arriguccio, va escomensá a fugí, cametes ajudáume, y Arriguccio a acassál. Después de habé fugit Roberto un bon tros, y no parán Arriguccio de perseguíl, están tamé Roberto armat, va desenvainá la espasa y se va girá cap an ell, y van escomensá los dos a intentá ferís o matás.

La dona, al obrí Arriguccio la alcoba, se va despertá, y se va vore que no teníe lo cordellet lligat al dit, y enseguida sen va doná cuenta de que lo seu engañ se habíe descubert, y eixecánse de un bot, donánsen cuenta de lo que podíe passá, va cridá a la seua criada, que u sabíe tot, y tan li va rogá que la va ficá al seu puesto al llit, demanánli que, sense dixás vore, los cops que li foteguere Arriguccio los aguantare en passiénsia y ella lay recompensaríe tan be que no tindríe cap raó de queixás.

Y apagat lo cresol que a la alcoba cremáe, sen va aná de allí y se va amagá a un raconet de la casa, se va ficá a esperá lo que passaríe. Seguín la riña entre Arriguccio y Roberto, los veíns del barri, escoltánu tot y eixecánse, van escomensá a insultáls, y Arriguccio, per temó a sé reconegut, sense habé pogut vore quí ere lo jove ni feríl de cap manera, enfadat, lo va dixá en pas, sen va entorná cap a casa, y arribán a la alcoba, en veu forta va escomensá a cridá: - ¿Aón estás, dona roína? ¡Has apagat la llum per a que no te troba, pero te equivoques! Y anán cap al llit, creén agarrá a la dona, va agarrá a la criada, y tan com va pugué menejá mans y peus tantes puñades y patades li va fotre que li va marcá tota la cara, y per a colmo li va tallá les trenes, diénli mentres los insults mes grans que may se li han dit a una dona roína. La criada ploráe mol, y en raó, y encara que alguna vegada diguere: «¡Ay! ¡Per l´amor de Deu!» o «¡Para!», teníe la veu tan trencada per los plos y Arriguccio estáe tan sego de rabia que no podíe acatássen de que aquella dona no ere la seua.

Esbatusánla, pos, en tot lo dret y tallánli lo pel, va di: - Mala dona, no te tocaré de atre modo, aniré a buscá als teus germáns y los contaré les teues bones obres; y después que vinguen a per tú y que faiguen lo que creguen que correspón al seu honor y te se emporton de aquí, que an esta casa pots está segura de que no hi estarás may mes. Y dit aixó, eixín de la alcoba, la va tancá per fora y sen va aná a casa dels cuñats. Cuan doña Sismonda, que tot u habíe sentit, va sentí que lo home sen habíe anat, va obrí la alcoba y, ensenén la llum, va trobá a la seua criada tota machacada, plorán. Com milló va pugué la va consolá y la va portá a la seua cámara, aon después de amagatóns la va fé cuidá y curá, y la va recompensá mol be, y ella se va quedá contenta. Después de dixá a la criada a la seua habitassió, rápidamen va arreglá lo llit y va ordená la alcoba, y pareixíe que dingú se habíe gitat allí aquella nit, va torná a ensendre lo cresol, se va vestí y arreglá, com si encara no se haguere gitat; y prenén unes teles, se va assentá a cusí, esperán a vore en qué parabe alló.

Arriguccio, al eixí de casa, lo mes rápit que va pugué sen va aná a la casa de sons cuñats, y va pegá tans cops a la porta que lo van sentí y li van aubrí. Los germáns de la dona, que ne eren tres, y sa mare, sentín que ere Arriguccio se van alsá tots, y fen ensendre les llums van aná a ressibíl, y li van preguntá qué buscáe an aquelles hores y sol. A lo que Arriguccio, escomensán pel cordell que habíe trobat lligat al dit del peu de doña Sismonda, los u va contá tot; y per a donáls testimoni de lo que habíe fet, los va ficá a les mans les trenes que creíe habéli tallat a la seua dona, afegín que anigueren a per nella y que li faigueren lo que cregueren que corresponíe al seu honor, perque ell no pensáe tíndrela mes a casa. Los cuñats, mol enfadats de lo que habíen sentit y tenínu per sert, van fé ensendre antorches, en la intensió de ajustáli les cuentes a san germana, y en Arriguccio se van ficá en camí y van arribá a la casa. La mare, plorán detrás de ells, ara a un ara al atre los anáe demanán que no se cregueren aquelles coses sense vóreu ni sabé res mes, perque lo home podíe está enfadat en ella per alguna raó y habéli fet mal, y ara díls alló per a excusás, dién ademés que ella se extrañáe mol de cóm podíe habé passat alló, perque coneixíe be a la seua filla, perque la habíe parit y criat desde menudeta, y moltes atres coses los díe.

Entrán a dins de la casa, van escomensá a pujá los escalóns, y sentínlos víndre doña Sismonda, va di:

- ¿Quí es?

A lo que un dels germáns va contestá:

- Be u sabrás tú, dona roína, quí som.

Va di entonses doña Sismonda:

- ¿Pero qué voldrá di aixó? ¡Siñó, ajúdam! - Y ficánse de peu, va di -: germáns meus, sigáu ben vinguts; ¿qué anéu buscán an estes hores los tres aquí dins?
Ells, habénla vist assentada y cusín y sense cap marca a la cara, cuan Arriguccio los habíe dit que la habíe dixat baldada, se van extrañá y van refrená lo ímpetu de la seua ira, y li van preguntá cóm habíe sigut alló de lo que Arriguccio se queixabe de ella, amenassánla mol si no los u díe tot.

La dona va di:

- No sé qué tos hay de di, ni de qué se pot queixá de mí Arriguccio. Arriguccio, al vórela, la mirabe com idiotisat, enrecordánsen be de que li habíe futut potsé mil puñades a la cara, la habíe esgarrapat, li habíe fet totes les maleses del món, y ara la veíe com si no haguere passat res de alló. En ressumen, los germáns li van di lo que Arriguccio los habíe dit del cordell y de los cops y de tot.

La dona, giránse cap a Arriguccio, va di:

- ¡Ay, home meu! ¿Qué es lo que séntigo? ¿Per qué me fas tindre per roína cuan no u soc, y a tú per home roín y cruel, cuan no u eres? ¿Cuán has estat esta nit a casa, no ya en mí? ¿Cuán me has pegat? Per lo que a mí respecte, no men enrecordo.
Arriguccio va escomensá a di:

- ¿Cóm, roína dona, no mon vam aná al llit juns? ¿No hay tornat después de habé estat encorrén al teu amán? ¿No te hay futut toba y te hay tallat les trenes?
La dona va contestá:

- An esta casa no te vas arrimá anit, pero dixem aixó, que no puc doná datre testimoni que les meues paraules verdaderes, y anem a lo que dius que me vas pegá y tallá lo pel. A mí no me has pegat may, y los que esteu aquí, y tú tamé, fixéuton en mí, si a cap tros del cos ting alguna siñal de palissa; ni te aconsellaría que fores tan atrevit de ficám la ma damún, que, per la creu de Cristo te fotría un bon bufeteo. Y si me vas tallá lo pel, yo no u hay notat ni u hay vist, pero potsé u vas fé sense que men donara cuenta; díxam vore si los ting tallats o no. Y traénse lo vel del cap, los va amostrá que los teníe ben sansés, ajuntats en dos trenes; veén aixó y sentínu los germáns y la mare, van escomensá a díli a Arriguccio: - ¿Qué dius, Arriguccio? Aixó no concare en lo que mos has vingut a di que habíes fet; y no sabem cóm pots probá lo que quede per sabé.

Arriguccio estabe com si ensomiare, y volíe parlá; pero veén que lo que creíe que podíe probá no ere aixina, no se atrevíe a di res.

La dona, adressánse a sons germáns, los va di:

- Germáns meus, vech que ha estat buscán que yo faiga lo que no haguera fet may, aixó es, contátos les seues miseries y la seua maldat; y u faré. Crec firmemen que lo que tos ha contat li ha passat, escoltéu cóm. Este home de pro, o prohome, al que per al meu mal me vau entregá per dona, que se diu viachán y que vol sé respetat y que hauríe de tíndre mes templansa que un mossen y mes honestidat que una donsella, poques són les nits que no ronde y se engatine per les tabernes, y se va entenén ara en una ramera, ara en un atra putarranca; y a mí me se fa hasta mijanit y a vegades hasta la matinada esperánlo cusín, com me hau trobat. Estic segura de que esta nit, anán ben calén, sen ha anat en alguna pelandusca y an ella, al despertás, li ha trobat un cordell lligat al peu y después ha fet totes estes gallardíes que diu, y va torná aon ella, li va pegá y li va tallá lo pel; y no habénse serenat encara, se ha cregut, y estic segura de que su creu encara, que estes coses me les habíe fet a mí; y si ton fixéu be en la seua cara, encara va mich torrat. Tot aixó que ha dit de mí no vull que lay tingáu en cuenta, ya que són coses de un borracho, y com yo lo perdono lo perdonaréu vatros tamé. Sa mare, sentín estes paraules, va escomensá a abalotás y a di: - Per la crez del Siñó, filla meua, aixó no u faré, se hauríe de penjá an este gos, gat y desconsiderat, que no es digne de tíndre a una bona mossa com eres tú. ¡Ni encara que te haguere arreplegat del fang! ¡Que lo partixgue un rellámpec! No tens que aguantá les podrides paraules de un comersianot ple de merda de burro que ve del campo, dels que ixen de les solls vestits de pardillo en les calses de campana y en la ploma al cul, y en cuan tenen tres perres volen a les filles dels gentilhomens y de les bones dames per dones, y porten armes y diuen: «Soc de los tals» y «Los de casa meua van fé aixó y alló». Be voldría que los meus fills hagueren seguit lo meu consell, que tan honorablemen te podíen habé colocat a casa de los condes Guido per un corrusco de pa; y en cambi van volé donát an esta valiosa joyeta que, sén tú la milló mossa de Florencia y la mes honesta, no se ha avergoñit de di a mijanit que eres una puta, com si no te coneguerem; pero a fe que si me faigueren cas se li donaríe un escarmén que lo podriríe. - Y giránse cap als seus fills, los va di -: Fills meus, be tos día yo que aixó no podíe sé. ¿Hau sentit cóm lo vostre cuñat trate a vostra germana, eixe viachantot de cuatre al cuart? Que, si yo fora vatros, habén dit lo que ha dit de ella y fen lo que fa, no estaría contenta ni satisfeta mentres no mel haguera tret de en mich; y si yo fora home en ves de dona no voldría que datre per mí u faiguere. ¡Siñó, fes que li peso, borracho asquerós pocavergoña!

Los joves, vistes y sentides estes coses, se van encará en Arriguccio y li van di les mes grans males paraules que may se li han dit a cap malvat, y encara li van espetá:
- Esta te la perdonam perque encara vas gat, pero cuídaten de que en tota la teua vida de aquí abán no sentigám mes notíssies de estes, que si alguna mos arribe als oíts per sert que mo les pagarás per nesta y per aquella.

Y dit aixó, sen van aná.

Arriguccio, que se va quedá assompat, no sabén ell mateix si lo que habíe fet ere verdat o si u habíe ensomiat, sense di res va dixá a la seua dona en pas. Y ella, no sol en la seua inteligénsia se va escapá del perill inminén, sino que se va obrí camí per a fé en lo tems lo que li donáe la gana o les ganes, sense cap temó del home.

domingo, 7 de octubre de 2018

Traéume de estes dudes

- ¿Per qué los refrescos tenen suc artifissial de llimó y los detergens suc natural de llimó?

Pedro Bel Caldú conteste:


Lo suc de llimó es agre pero l’aroma del llimó no está al suc si no a la pell. L’ácit del suc millore les qualidats llimpiadores del detergent pero l’aroma no. Se pot fabricar artificialment acid citric que ix mes barat que el suc de llimó natural. Tamé se fabrique, pels aromistes, aroma artificial de llimó, pero es mes complicat i car que fabricar acid cítric. No me puc estendre en més explicacións, pero estic segur que de la informació que dono se poden traure conclusións.



- ¿Per qué los Picapedra festejaben (selebraben) Nadal, si vivíen a una época antes de Cristo?


¿Per qué los Picapedra festejaben Nadal, si vivíen a una época antes de Cristo?

- ¿Si les dones diuen que los homes són tots iguals, per qué se preocupen tan en triá?

- ¿Cóm se escriu lo cero en números romanos?


No se escriu. 

- Cuan van inventá lo rellonge, ¿cóm sabíen quína hora ere, per a pugué ficál en hora?




- ¿Per qué ña gen que desperte als atres pera preguntá si estaben dormín?





- ¿Cóm puc sabé cuántes vides li queden al meu gat?

https://mx.answers.yahoo.com/question/index?qid=20090627123321AAsaFkY

- ¿Per qué les coses sempre están al radé puesto aon un les busque? (Murphy)

- ¿Qué conten les ovelles per a pugué dormí com a liróns?


- ¿Qué conten les ovelles per a pugué dormí com a liróns?

- ¿Per qué los sementeris tenen les tápies tan altes, si los que están a dins no poden eixí y los que están afora no volen entrá?


- ¿Per qué los sementeris tenen les tápies tan altes, si los que están a dins no poden eixí y los que están afora no volen entrá?

- ¿Per qué “separat” se escriu tot jun y “tot jun” se escriu separat?

- ¿Per qué lo “día del traball”, ningú treballe?

- Si la llana se encongix cuan se bañe... ¿Per qué les ovelles no se fan mes menudes (se encongixen) cuan plou?


- Si la llana se encongíx cuan se bañe... ¿Per qué les ovelles no se fan mes minudes cuan plou?
- Un parto al carré ... ¿es alumbrat públic?

- Si cuan minjo ous me fan mal al feche, cuan minja feche... ¿me fará mal als ous? / A Aiguaiva se mingen lo feche crugo

- ¿Per qué no ña minjá pera gats en gust a rata, ratolí o furigaña?


¿Per qué no ña minjá per a gats en gust a rata, ratolí o furigaña?




- Lo món es redó y li diém planeta. Si fore pla... ¿li diríem redoneta?

- Si un abogat se torne lloco... ¿pert lo juissi?

- ¿Los infans disfruten la infansia tan com los adults lo adulteri?

- Si un fruit sec se bañe, ¿seguix sén un fruit sec?


Si un fruit sec se bañe, ¿seguix sén un fruit sec?

- ¿Per qué als peixos no los entre aigua als ulls?

https://es.quora.com/A-los-peces-les-entra-agua-en-los-ojos-1

- ¿Per qué se li diu meche al dotó y cura al mossen cuan es lo meche lo que cure?

- ¿Per qué se li diu llit al catre y cómoda a la cómoda cuan lo llit es mes cómodo?

- Si tots los drets són resservats, ¿qué passe entonses en los zurdos, son menos timits?

- ¿Per qué les llunes de atres planetes tenen nom y la nostra se diu lluna?


¿Per qué les llunes de atres planetes tenen nom y la nostra se diu lluna?
- Si lo món es un mocadó, natros ¿qué som?

Si lo món es un mocadó, natros ¿qué som?

miércoles, 3 de octubre de 2018

TERSERA JORNADA. NOVELA PRIMERA.

Masetto de Lamporecchio se fa lo mut y entre com jardiné a un convén de monges, que competíxen en gitás en ell.

Hermossíssimes Siñores, bastáns homes y dones ñan que són tan burros com per a créures que cuan a una jove se li fiquen al cap les toques blanques y damún dels muscles se li avíe la cogulla negra, díxe de sé dona y ya no sentíx la cridada de la carn, com si se la haguere convertit en pedra al féla monja; y si per cassualidat algo sénten contra eixa creénsia seua, tan se enfaden com si se haguere cometut un grandíssim y criminal pecat contra natura, no pensán ni tenínse en considerassió an elles mateixes, a qui la plena libertat de fé lo que vullguen no pot sassiá, ni tampoc al gran podé de la soledat y lo tíndre tems. Y ñan encara mols que se creuen que la cavegueta, la pala y los bons minjás y les incomodidats trauen del tot als llauradós la ganeta de cardá y los fan amples de inteligénsia y espabil. Pero cuán engañats están los que aixina creuen tos u demostraré en una historieta.

An esta comarca nostra ñabíe y encara ña un convén de nones, mol famós per la seua santidat, que no nombraré per a no disminuí gens la seua fama; allí, no fa mol tems, ñabén entonses sol vuit monges y una abadesa, y totes joves, y un bon homenet jardiné de un vergéseu que, no contentánse en lo jornal, demanán la cuenta al mayordomo de les monges, a Lamporecchio, de aon ere, sen va entorná. Allí, entre los demés que alegremen lo van ressibí, ñabíe un jove llauradó fort y valén, y per a sé villano guapo de cara, de nom Masetto, y li va preguntá al jardiné aón habíe estat tan tems. Lo bon home, que se díe Nuto, lay va di, y Masetto li va preguntá qué fée al monasteri. A lo que Nuto va contestá:

- Yo traballaba a un jardí mol hermós y gran, y ademés de aixó, anaba alguna vegada al bosque a per lleña, portaba aigua y féa atres servíssis; pero les Siñores me donaben tan poc jornal que apenes podía pagám les sabates. Y ademés de aixó, són totes joves y pareix que tenen lo dimoni a dins, aixina, cuan yo traballaba alguna vegada al hort, una diebe: «Fica aixó aquí», y l’atra: «Fica astí alló» y un atra me preníe la eixadella de la má y diebe: «Aixó no está be»; y me fée tanta rabia que dixaba la faena y men anaba del hort, aixina que, entre una cosa y l’atra, no vach volé estáy mes y hay tornat. Y me va demaná lo seu mayordomo, cuan men vach aná, que si tenía an algú a má que puguere fé la meua faena, que lo enviara, y lay vach prometre, pero aixina li guardo Déu los riñóns que ni buscaré ni li enviaré a dingú.
A Masetto, sentín les paraules de Nuto, li va vindre al ánimo un dessich tan gran de está en estes monges que se derretíe veén per les paraules de Nuto que podríe conseguí algo del que volíe. Y considerán que no u conseguiríe si li diebe algo a Nuto, li va di:

- ¡Ah, qué be has fet de torná! ¿Qué es un home entre dones? Milló estaríe en diables: de sat vegades, sis no saben lo que elles mateixes volen.

Pero después, acabada la conversa, Masetto va escomensá a pensá quin camí empendríe per a pugué está en elles; y com sabíe fé be les faenes que Nuto fée, no va tindre temó de pédre este treball per aixó, pero se pensabe que no siríe admitit perque ere massa jove y guapo. Pel que, donánli voltes, va pensá:
«Lo puesto está bastán llun de aquí y dingú me coneix allí, si sé fé vore que soc mut, segú que me admitirán».
Y en aquell pensamén, sense dili a dingú aón anabe, com un home pobre sen va aná al convén. Una vegada allí, va entrá a dins y va trobá al mayordomo al pati, a qui, fénli gestos com fan los muts, li va explicá que demanabe de minjá per amor de Déu y que ell, si lo nessessitabe, li asclaríe la lleña. Lo mayordomo li va doná de minjá de bona gana, y después lo va ficá dabán de uns trongs que Nuto no habíe pogut asclá, pero éste, que ere mol mes fort, en un momén los va estronchiná.

Lo mayordomo, que nessessitabe aná al bosque, lo va portá en ell y allí li va fé tallá lleña; después, ficánli lo burret dabán, per señes li va doná a enténdre que lo portare al convén. Ell u va fé mol be, y lo mayordomo, fénlo fé sertes faenes, mes díes va volé tíndrel. Un de estos díes la abadesa lo va vore, y li va preguntá al mayordomo quí ere. Este va di:
- Siñora, es un pobre home sort y mut (sordomut), que va vindre fa uns díes a per limosna, aixina que li hay fet un favor y tamé li hay fet fé bastantes coses que mos féen falta. Si sapiguere llaurá un hort y vullguere quedás, crec que estaríem ben servits, perque ell u nessessite y está fort y se podríe fé de ell lo que se vullguere; y ademés de aixó no tindríeu que preocupatos de que gastare bromes a les vostres joves.

A lo que va di la abadesa:

- Per Déu que dius la verdat: entérat de si sap llaurá y procura retíndrel; dónali un parell de albarques, algún tabardo vell, y dónali be de minjá. Lo mayordomo va di que u faríe.

Masetto no estabe mol lluñ, y fen vore que agranáe lo pati, sentíe totes estes paraules y se diebe:

«Si me fiquéu ahí dins, tos llauraré lo hortet tan be com may tos se ha llaurat.»
Habén vist lo mayordomo que sabíe llaurá mol be y preguntánli per señes si volíe quedás allí, y éste per señes contestán que faríe lo que ell vullguere, habénlo admitit, li va maná que llaurare lo hort y li va enseñá lo que teníe que fé; después sen va aná a datres assuntos del monasteri y lo va dixá. Ell, llaurán un día detrás de l´atre, les monges van escomensá a marejál y a ficál en cansóns, com moltes vegades passe que datres fan als muts, y li díen les paraules mes roínes del món creén que ell no les sentíe; y la abadesa, que potsé creíe que ell teníe tanta poca coa com veu y oít, de alló poc o gens se preocupabe. Pero va passá que habén traballat un día mol y están descansán, dos monges que caminaben pel jardí se van arrimá aon estabe, y van escomensá a mirál mentres ell fee vore que dormíe. Pel que una de elles, que ere algo mes dessidida, li va di a l’atra:

- Si me hagueres de guardá lo secreto te diría un pensamén que hay tingut moltes vegades, que potsé a tú tamé podríe agradát.
L’atra va contestá:
- Parla en confiansa, que no lay diré may a dingú.

Entonses la mes valenta va escomensá:

- No sé si has pensat lo estrictamen que vivím y que aquí may ha entrat un home mes que lo mayordomo, que es agüelo, y este mut. Y moltes vegades hay sentit di a moltes dones que han vingut a vóremos que totes les dolsaines del món són una broma comparades en la dolsó de ajuntás la dona al home. Pel que moltes vegades me han entrat ganes, y ya que en datre no puc, u probaría en este mut si es verdat, y éste es lo mes indicat del món per an aixó perque, encara que vullguere, no u podríe ni sabríe contáu; ya veus que es un mosso tontot, mes creixcut de cames que de juissi. En gust escoltaré qué te pareix aixó.

- ¡Ay! - va di l’atra- , ¿qué dius? ¿No saps que ham prometut la nostra virginidat a Déu?

- ¡Oh! - va di ella- , ¡cuántes coses se li prometixen tots los díes y no sen cumplix cap! ¡Si lay ham prometut, que sigue un atra o atres les que cumplíxquen la promesa!

A lo que la germana va di:

- Y si mos quedárem preñades, ¿qué passaríe?
Entonses aquella va di:

- Escomenses pensán en lo mal abáns de que te arribo; si passare, entonses ya hi pensarém: podríen fes mil coses de manera que may se sápigue, sempre que natros mateixes no u charrém. Esta, sentín aixó, tenín encara mes ganes que l’atra de probá cóm ere l'home, va di:

- Pos be, ¿qué farém?

- Veus que pronte sirá nona(la hora novena), les tres de la tarde; crec que les atres monges están dormín menos natros; mirém pel hort a vore si ña algú, y si no ña dingú, ¿qué farém mes que agarrál de la má y portál a la barraqueta aon se amague cuan plou, y allí una se quede a dins en ell y l’atra fa guardia? Es tan saboquet que se acomodará a lo que volém.
Masetto escoltabe tot este raonamén, y disposat a obeí, no esperabe mes que vinguéren a agarrál. Elles, mirán be per tot arreu y veén que desde cap puesto podíen sé enchampades, arrimánse la que habíe escomensat la conversa a Masetto, lo va despertá y ell se va ficá de peu; ella en gestos afalagadós lo va agarrá de la má, y ell pegán unes carcañades de tontet, lo va portá a la barraca, aon Masetto, sense fes mol rogá va fé lo que ella volíe. Ella, habén obtingut lo que volíe, li va dixá lo puesto a l’atra, y Masetto, sempre fen vore que ere un saboc, fée lo que elles volíen; pel que abáns de anássen de allí, mes de una vegada va volé cada una probá cóm cabalgabe lo mut, y después, parlán entre elles moltes vegades, díen que en verdat alló ere tan dols com habíen sentit, inclús mes y tot, y buscán los moméns conveniéns, en lo mut anaben a jugá.
Va passá un día que una germana seua, desde una finestra de la seua alcobeta sen va doná cuenta del tejemaneje y lo va amostrá a unes atres dos;
primé van pensá en acusáles a la abadesa, pero después, cambián de paréixe y ficades de acuerdo en les dos primeres, se van ajuntá per a tombás a Masetto, y an estes se van sumá les atres tres que sen van aná enterán.

Al final, la abadesa, que encara no sen habíe donat cuenta de estes coses, passeján un día sola pel jardí, sén gran la calina, se va trobá a Masetto (que en poca faena ya se cansabe durán lo día per massa cabalgá) que se habíe adormit tombat a la sombra de un armelé, y habénli eixecat les robes lo airet que bufáe, estabe en tot al descubert. Veén aixó la abadesa y trobánse sola, va caure a la mateixa gana que les seues mongetes, y despertán a Masetto, a la seua alcoba sel va emportá, aon uns cuans díes, en grans queixes de les monges perque lo jardiné no veníe a llaurá lo hortet, lo va tindre, probán y tornán a probá aquella dolsó que abáns solíe censurá a les atres. Al final, enviánlo a la habitassió de ell y requerínlo en molta frecuénsia, no podén Masetto satisfé a tantes, va pensá que de fes lo mut podríe víndreli un gran mal si durabe mes tems; y per naixó una nit, están en la abadesa, va escomensá a di:

- Siñora, hay sentit que un gall pot en deu gallines, pero que deu homes ben just poden contentá a una dona, y yo ting que cumplí en nou, per res del món podré aguantáu, ya no puc fé ni poc ni mol; y per naixó, o me dixéu anámen en Déu o li trobéu un arreglo an aixó.

La Siñora, sentín parlá an este a qui teníe per mut, se va esbarrá, y va di:

- ¿Qué es aixó? creía que eres mut.

- Siñora - va di Masetto -, sí que u era pero no de naiximén, sino per una enfermedat que me va dixá mut, y per primera vegada esta nit séntigo que me torne la veu, pel que alabo a Déu tot lo que puc.

La Siñora su va creure y li va preguntá qué volíe di alló de que a nou teníe que serví. Masetto li va di lo que passabe, lo que sentín la abadesa, sen va doná cuenta de que no ñabíe cap monja que no fore mol mes sabia que ella; pel que, sense dixá anássen a Masetto, se va disposá a arribá en les seues monges a un acuerdo en estos assuntos, per a que per culpa de lo que passáe en Masetto no fore criticat lo convén.

Aquells díes va morí lo mayordomo, y de común acuerdo, fénse manifest lo que a esquenes de totes se habíe estat fen, van fé creure a la gen de la roglada que grássies a les orassións y los mérits del san al que estabe dedicat lo convén, a Masetto, que habíe sigut mut mol tems, li habíe tornat la veu, y lo van fé mayordomo; y de tal manera se van repartí les faenes que ell va pugué aguantáu. Y en elles bastáns monaguillos va engendrá pero en tanta discressió que res se va sabé hasta después de la mort de la abadesa, sén ya Masetto agüelo y volén torná ric a casa seua.

Aixina, pos, Masetto, vell, pare y ric, sense tindre la faenada de alimentá als seus fills ni pagá los seus gastos, grássies al seu espabil, al poble de aon habíe eixit sense res, va torná, afirmán que aixina tratabe Cristo a qui li ficabe los cuernos damún de la corona.

SEGONA

martes, 5 de enero de 2021

NOVENA JORNADA. NOVELA PRIMERA.

NOVENA JORNADA.

ESCOMENSE LA NOVENA JORNADA DEL DECAMERÓN, A LA QUE, DABALL DEL GOBERN DE EMILIA, NARRE CADAÚ SOBRE LO QUE MES LI AGRADE.

La llum en lo seu esplendó ahuyentabe a la nit, y se habíe ya vestit lo octavo sel de coló blau, y escomensaben per los prats a alsás les floretes, cuan Emilia, eixecánse, va fé cridá als seus compañs; arribán y ficanse en camí detrás de les lentes passes de la reina, cap a un bosquet no mol lluñ de la villa van aná, y entrán an ell, van vore que los animals com cabridets, ciervos y datres, que no teníen temó de la cassera per la existén pestilensia, los esperaben com si foren domestics. Y ara an este, ara an aquell se arrimaben, fenlos corre y saltá; pero puján ya lo sol, a tots los va pareixe be torná.
Anáen tots engalanats en guirnaldes de carrasca, en les mans plenes de herbes de bona auloreta y flos; y qui sels haguere trobat sol haguere pogut di:
«O estos no sirán per la mort vensuts o los matará alegres». Aixina pos, pas a pas venín, cantán y bromeján, van arribá a la villa, aon totes les coses ordenadamen dispostes y a los seus criats alegres y festius van trobá. Allí, descansán un rato, no se van assentá a la taula antes de que sis cansonetes (la una milló que l’atra) foren cantades per los joves y les siñores; después de estes, rentánse les mans, a tots los va colocá lo mayordomo a la taula segóns lo gust de la reina. Allí, portades les viandes, tots alegres van minjá; y eixecánse después, a carolá y a tocá los seus instruméns se van ficá; y después, manánu la reina, qui va volé sen va aná a descansá. Pero arribada la hora acostumbrada, tots se van ajuntá per a contá les seues histories, y la reina, mirán a Filomena, li va di que escomensare les histories del presén día; ella, sonrién, va escomensá de esta guisa:

JORNADA NOVENA. NOVELA PRIMERA.

Doña Francesca, volguda per un tal Rinuccio y un tal Alessandro, y sense voldren a cap, ne fa entrá a un com si estare mort a una sepultura y al atre lo fa traure, y no podén ells arribá a fé lo manat, sels trau de damún.

Siñora, mol me agrade sé la que córregue la primera lid an este campo ubert y libre del novelá al que la vostra magnifisensia mos ha ficat; lo que si yo u fach be, no dudo de que los que vindrán después no u faiguen be o milló.

Moltes vegades, encantadores siñores, se ha mostrat als nostres raonaméns cuántes y quínes són les forses del Amor, pero no crec que plenamen se haiguen dit, y no se diríen si estiguerem parlán desde ara hasta daquí un añ; y com ell no sol porte als amáns a diversos perills de mort, sino tamé a entrá a les cases dels morts per a traure als morts, tos parlaré de aixó en una historia (ademés de les que ya han sigut contades), a la que lo poder de Amor no sol compendréu, sino que tamé lo talento de una valerosa Siñora aplicat a tráures de damún a dos homens que contra lo seu gust la volíen.

Dic, pos, que a la siudat de Pistoya va ñabé una majíssima Siñora viuda a la que dos dels nostres florentíns que per está desterrats de Florencia vivíen a Pistoya, Rinuccio Palermini y Alessandro Chiarmontesi, sense sabé la un del atre, per azar prendats della, mol la volíen, fen cuidadosamen cadaú lo que podíe per a conquistá lo seu amor. Y sen esta noble Siñora, Francesca de los Lázzari, assobín solissitada per embajades y per rogs de cada un de estos, y habénlos poc discretamen escoltat moltes vegades, y volén discretamen dixá de féu y no puguén, li va vindre un pensamén per a tráures de damún la seua importunidat: y va sé demanáls que li faigueren un servissi que va pensá que ningú podríe féli per mol possible que fore, per a que, al no féu, tinguere ella honrosa y creíble raó per a no voldre escoltá mes les seues embajades; y lo pensamén va sé lo siguién. Habíe, lo día en que li va vindre este pensamén, mort a Pistoya un que, per mol nobles que hagueren sigut los seus antepassats, ere reputat com lo pijó home que ñaguere no ya a Pistoya, sino a tot lo món; y ademés de aixó, ere tan contrafet y de cara tan desfigurada que qui no lo haguere conegut al vórel per primera vegada haguere tingut temó; y habíe sigut enterrat a un sepulcro fora de la iglesia de los flares menors.
Lo que va pensá ella que podríe sé de gran ajuda per al seu propósit; per naixó li va di a una criada seua:- Saps be lo aburrimén y les molesties que ressibixco tots los díes en les embaixades de estos dos florentíns, Rinuccio y Alessandro; ara be, no estic disposada a donáls lo meu amor y per a tráuremels de damún me ha vingut al pensamén ficáls a proba (per los grans oferiméns que me fan) en algo de lo que estic segura de que no farán, y tráurem aixina de damún la seua importunidat; y escolta cóm. Saps que este matí han enterrat aon los flares menors al Degolladéu (aixina se díe aquell mal home del que ham parlat abáns) del que, no ya mort, sino viu, los hómens mes valéns de esta siudat, al vórel, se escagarsaben; y per naixó ten anirás secretamen aon Alessandro y li dirás: «Doña Francesca me mane dít que ha arribat lo momén en lo que pots tíndre lo seu amor, lo que has dessichat tan, y si vols, sirá de esta manera. A casa seua (per una raó que tú sabrás mes tart) té que sé portat esta nit lo cadáver de Degolladéu que ha segut enterrat este matí; per lo que te rogue, com a gran servissi, aná esta nit a la hora de la primera son y entrá a la sepultura aon Degolladéu está enterrat, y ficát la seua roba y quedát quieto com si fores ell hasta que vinguen a buscát, y sense fé res ni di cap paraula dixát portá a casa seua, aon ella te ressibirá, y estarás en ella». Si diu que no u fará, disli de part meua que no aparegue mes aon estiga yo, y que si se estime la vida que se guardo de enviám mensajeros o embaixadós. Y después de aixó anirás aon Rinuccio Palermini y li dirás: «Doña Francesca diu que está dessidida a fé lo teu gust si li fas an ella un gran servissi, que es este: esta nit cap a la mijanit has de aná a la sepultura aon está enterrat Degolladéu y, sense di res de lo que veigues, séntigues o escoltos, lay portos a casa;
allí vorás per a qué lo vol y conseguirás lo teu plaé; y si no vols fé aixó te mane desde ara que no li envíos mes mensajeros ni embaixades». La criada va aná a les dos cases, y, segóns li va sé manat, va parlá; a la que van contestá lo dos que no sol a una sepultura, sino al infern entraríen si ella volíe. La criada li va torná la resposta a la Siñora, que va esperá a vore si estaben tan locos de féu. Arribada, pos, la nit y sén ya la hora de la primera son, Alessandro Chiarmontesi, quedánse en jubón, va eixí de casa per a aná a suplantá al Degolladéu a la sepultura; y pel camí li va vindre al ánim un pensamén, y va escomensá a dís:

- ¡Ah!, ¡qué animal que soc! ¿aón vach?, ¿y qué me sé yo si los paréns de ésta, potsé percatats de que la vull, creén lo que no es li han fet fé aixó per a matám a la sepultura eixa? Lo que, si passare, yo siría qui u pagaría y may arribaríe a sabés res que los perjudicare. ¿O qué me sé yo si potsé algún enemic meu me ha procurat aixó, al que potsé ella, volénlo, vol serví? Y después díe:

- Pero suposem que no sigue cap de estes coses, y que los seus paréns me porton a casa seua: ting que creure que lo cadáver de Degolladéu no lo volen per a tindrel en brassos ni per a ficál als della; aixina que ting que creure que volen fé en ell consevol destrossa, com de algú que en alguna cosa los va fé mal. Ella diu que per res que séntiga diga cap paraula. ¿Y si eixos me tragueren los ulls, o me arrancaren les dens, o me mutilaren les mans o men faigueren alguna datra pareguda, qué siríe de mí? ¿cóm me podría quedá coto? ¿Y si parlo y me coneixen y entonses me fan mal?; pero encara que no men faiguen, no conseguiré res perque no me dixarán en la Siñora; y la Siñora dirá después que hay desobeít la seua orden y may fará res que me contento. Y aixina dién, casi sen va entorná cap a casa; pero lo gran amor lo va espentá cap a abán en arguméns contraris an estos y de tanta forsa que lo van guiá hasta la sepultura; la va obrí, y entrán a dins y despullán a Degolladéu y ficánse la seua roba, y tancán la sepultura y ficánse al puesto de Degolladéu, li va escomensá a doná voltes al cap sobre quí habíe sigut este y les coses que habíe sentit di que habíen passat de nit no sol a la sepultura de los morts, sino tamé a datres parts: y tots los pels se li van ficá de punta, y de rato en rato li pareixíe que Degolladéu se alsaríe y lo degollaríe an ell allí. Pero ajudat per lo ardén amor, estos y atres pensaméns de paó vensén, estánse com si estiguere mort, se va ficá a esperá lo que siríe dell. Rinuccio, al aproximás la mijanit, va eixí de casa per a fé alló que li habíe sigut manat per la seua Siñora; y mentres hi anabe, va entrá en mols y diversos pensaméns sobre les coses que podríen passáli, tals com vindre a les mans de la señoría en lo cadáver de Degolladéu a cascarrulles o acostes y sé condenat a la foguera per bruixo, o que si aixó se sabíe, se procuraríe lo odio dels seus paréns y de atres tals, per los que casi se va pará. Pero después, recuperánse, va di:

- ¡Ah!, ¿diré que no a la primera cosa que esta noble Siñora, a la que tan hay vullgut y vull, me ha demanat, y espessialmén debén conquistá la seua grássia? Encara que tinguera que morí, no puc dixá de fé lo que li hay prometut.

Y continuán lo seu camí, va arribá a la sepultura y la va obrí fássilmen. Alessandro, al sentíla obrís, encara que molta temó tinguere, se va está cotet. Rinuccio, entrán a dins, creén pendre lo cadáver de Degolladéu va agarrá a Alessandro per los peus y lo va traure fora, y colocánsel damún dels muscles, cap a casa de la noble Siñora va escomensá a caminá; y anán aixina sense cap considerassió dell, moltes vegades li fotíe cops, ara a un costat, ara al atre, contra los pedrissos apegats a les cases; y la nit ere tan fosca que no podíe vore per aón anabe. Y están ya Rinuccio a la porta de la noble Siñora, que estabe a la finestra en la seua criada per a vore si Rinuccio portabe a Alessandro, ya preparada per a féls anássen als dos, va passá que la guardia de la siñoría, vigilán per aquell barri a vore si enchampaben algún bandido, al sentí lo soroll que Rinuccio fée al caminá, van traure una llum per a vore qué ere y aón estabe, y prenén los escuts y les llanses, van cridá:- ¿Quí va?

Sentínu Rinuccio, sense tems de pensá res, va dixá caure a Alessandro y va corre cametes ajudeume tot lo que va pugué. Alessandro, eixecánse a escape, encara que portare les robes del mort, que eren mol llargues, tamé va arrencá a corre.
La Siñora, en la llum ensesa per los guardies habíe vist a Rinuccio en Alessandro damún dels muscles, y del mateix modo habíe reconegut a Alessandro vestit en les robes de Degolladéu; y se va maravillá mol del gran valor de los dos, pero en tot lo seu assombro mol sen va enriure al vore aviá an terra a Alessandro y vórel después fugí. Y alegránse mol en aquell cas y donán grássies a Deu que del fastidio de estos dos la habíe tret, sen va entorná a dins y sen va aná al llit, afirmán, en la seua criada, que sense cap duda aquells dos la volíen mol, ya que habíen fet alló que los habíe manat, tal com se habíe vist.
Rinuccio, tristot y maldién la seua desventura, no sen va entorná cap a casa, sino que, al anássen de aquell barri la guardia, va torná allí aon habíe aviát a Alessandro, y va escomensá, a paupóns, a vore si lo trobabe, per a cumplí lo que li habíe sigut requerit; pero, al no trobál, pensán que la guardia sel hauríe emportat de allí, sen va aná cap a casa. Alessandro, no sabén qué fé, sense habé reconegut al que lo habíe portat, dolgut per esta desdicha, tamé sen va aná cap a casa. Per lo matí, trobada uberta la sepultura de Degolladéu y no veénlo a dins perque Alessandro lo habíe embutit cap al fondo, tota Pistoya se va omplí de parladuríes, pensán los tontos que sel habíen emportat los demonis. No va dixá cada un dels enamorats de féli sabé a la dama lo que habíen fet y lo que habíe passat, y en alló, excusánse per no habé cumplit del tot lo seu manamén, la seua grássia y lo seu amor demanaben. Ella, fen vore que no su creíe, en la tallán resposta de que no faríe may res per nells, ya que ells no habíen fet lo que los habíe demanat, sels va traure de damún.