champouirau, chapurriau, chapurriat, chapurreau, la franja del meu cul, parlem chapurriau, escriure en chapurriau, ortografía chapurriau, gramática chapurriau, lo chapurriau de Aguaviva o Aiguaiva, origen del chapurriau, dicsionari chapurriau, yo parlo chapurriau; chapurriau de Beseit, Matarranya, Matarraña, Litera, Llitera, Mezquín, Mesquí, Caspe, Casp, Aragó, aragonés, Frederic Mistral, Loís Alibèrt, Ribagorça, Ribagorsa, Ribagorza, astí parlem chapurriau, occitan, ocsitá, òc, och, hoc
sábado, 25 de julio de 2026
Tom, Tum, Tomba, Timol, Tombar, Tom, Tombaire, Tombador, Tunbador, etc.
lunes, 11 de junio de 2018
PAC, M-P (Pedro Arnal Cavero)
mallo, mallar. Martillo grande en las herrerías. / lo mall, los malls /
Mallar. Martillar, golpear con cualquier objeto duro y pesado.
En geografía física, la roca vertical muy alta.
Los Mallos de Alquézar, de piedra caliza, tienen más de 70 m de altura; los Mallos de Riglos tienen otra geología más compleja 26.
[malmetedor]. V. malmetíu. / malmetedó : que dixe malmetre les coses, fés malbé.
malmetíu, malmetedor. La cosa echada a perder; la persona que tira, que dilapida, que desaprovecha las cosas, que no las cuida ni trata con esmero.
manchanza. Piojos (Fulano lleva manchanza). Usan la palabra todos los que creen más elegante y fina la sustitución de piojos por ella, no se refiere a ninguna otra clase de insectos parásitos del hombre sucio.
mandil. tela grande, fuerte, burda, de cáñamo, más ancha que las sábanas y que tiene empleo constante en las casas de labradores, para coger olivas, llevar paja, maíz, mies, etc. Aquí no se emplea la palabra para indicar delantal. / borrassa
mantudo, mantuda. Enfermizo, tristón, pensativo, preocupado. Se aplica, sobre todo, a los pollos y gallinas enfermos. No tiene aquí la significación de ‘friolero’ que señala el Sr. Borao. / manta, portá una manta /
mardano. El macho semental en el ganado de cerda. / mardá de les ovelles, borrego /
marguinazo. Margen, límites de una faja, cuatrón o demba, lleno de zarzas, arbustos, árboles, que hacen de seto vivo; margen alta, vestida, muy inclinada. / marge, margi
marinetas. Especie de calzoncillo blanco, de muletón o tela recia, que se lleva debajo del calzón en el traje montañés de hombre, de baturro, como dice la gente de ciudad. Va atado, atadas, mejor, por debajo de las rodillas, sujetando también las calcillas de estambre.

masito. El cordero grande, gordo, casi carnero.
[matacabras]. V. toscón.
maticals. Matorrales, sobre todo de arbustos de poco porte.
matrazo. Grandes piezas, troncos de grandes árboles dispuestos para enormes prensas de los tornos antiguos o molinos de aceite. Constituyen una gran máquina simple, una enorme palanca de primer género.
melampo. Melón en grado superlativo; inocentón; torpe, inconveniente en hablar; engreído.
melico. Ombligo. / melic, melics
melitroncha, melitroncho. La mujer descuidada, simple, desgarbada. Se usa rara vez en masculino y nunca en plural.
menancio. Simple, atrevido, osado en hablar, en pedir o decir alguna inconveniencia.
26. Se ha respetado el orden en el que Arnal presenta los datos relativos a mallo y mallar, a pesar de que resulta poco claro; el verbo y su definición estarían mejor tratados de manera independiente.
mialca. Yerba de gran y profunda raíz, que es plaga y daño en los sembrados,
mielga. / melca
mica. Nada, miaja, cosa. / una mica, un poc, un poquet, una miqueta
[michino, michina]. V. llamar a animales. / mixino : gat, mixinos : gats /
mielsa, mielsudo, mielsuda. Cachaza; cachazudo, cachazuda, el que no se apura ni tiene prisa por nada ni por nadie, calmudo.
[mielsudo, -a]. V. mielsa.
mindán. El hombre cachazudo, descuidado, desaseado, sanchopancesco... decidor de inconveniencias y de atrevimientos. Solo se usa en masculino, rara vez en plural.
mingala. Ocasión propicia (güena mingala t’has dejáu perder, ¿no has teníu mingala mejor que ahora?). Buena suerte; tener fortuna inesperada.
misache. Mozo, joven, hombre no viejo. Casi siempre se usa en sentido elogioso: ye un güen misache; ye un misache muy trebajador; si te casas con él, güen misache te llevas.
mistura. Centeno. No tiene otro significado; se aplica la palabra a la mies, al grano y a la planta. En algunos sitios, mezcla de trigo y centeno. Arre, burro, no te pares, / que aquí no venden centeno, / porque a mistura que cogen / la fan en pan de moreno (cantar popular). / mixture inglés, mezcla, mescla

mojón. Porción de pan con chocolate hecho; pan mojado, envuelto con chocolate semilíquido o pastoso. / cómete un mojón, moced
molimento. Monumento de Semana Santa en las iglesias. A parar, a’sparar o molimento, a poner, a quitar el monumento.
[monina, quirrina]. V. llamar a animales. Cabra.
monita. Hablar con gran facilidad y desparpajo; envolver a uno en razones y palabrería. Es, pues, distinto el significado que el que indica la Academia.
moregón, moregona. Adusto, enfadado, mala cara, poco hablador, muy serio, no comunicativo...

morgallo, morgalloso, morgallosa. Moco, mucosidad; mocoso, mocosa, que lleva moco.
Mocoso significa también pequeño, el joven, el mozalbete que quiere hombrear.
[morgalloso, morgallosa]. V. morgallo.
morguero. Lo que está muy sucio: pañuelo, traje, camisa, cara, pies, etc. Se refiere a ropas y a personas. / que lleva mugre /
morralleras. Los labios en que haya huellas, señales inequívocas de haber bebido vino. / morrera, morreres, de morro, morros tacats pel vi /
morriar a boira. Se dice que ya morrea a boira cuando la niebla empieza a subir por las riberas y por los llanos. / dorondón, niebla, boira, broma
mosquera. Sitio fresco; sombra en verano; sombra de un árbol frondoso. Se dice os machos ya s’en van ta mosquera, es decir, ya corren, ya marchan a la cuadra. / fresquera, fresca, fresqueta /
muergo. Planta parásita del trigo; mala yerba; tizón. / no es el muérdago , besque o vesque, visc o bisc /
[muertas]. V. panseñas.
muir. Ordeñar. / muñí /
nafra, nafrera. Herida más extensa que profunda. / tamé ñafra /
[nafrera]. V. nafra.
navesar. Pasar, correr, andar deprisa y a lo lejos del observador. Mialo por ande navesa ya, míralo por dónde va ya.
ne. Tráimene, dámene, dílene...
o, a, os, as. El, la, los, las. O carro, el carro; a brenda, la merienda; os críos, los niños; as zagalas, las niñas.
pacino. Terreno que mira al norte, sin sol en invierno; umbría. / y dijo mi muger : me voy a tumbar al pacino / y se va tombá a Al Pacino /
paco. Margen (marguinazo), lindero de un campo, terreno en flanco con muchos arbustos y árboles, sobre todo robles, orientado al norte y, por tanto, con poco o nada de sol (pacino) en invierno.
pajuzo. Paja muy menuda, gualva que se moja, o se deja mojar para que se convierta en estiércol. / pallús /
palluza. Especie de cesto o canasto hecho con paja y mimbres para guardar el pan del día. Se suele tener en un extremo de las cadieras o bancos de las grandes cocinas de las casas fuertes montañesas, sobre todo en las que hay criados, jornaleros y pastores. A iche no le cogerán o pan d’a palluza, que es listo, vivo, previsor.
[pansas]. V. panseñas. / pansa, panses, raím sec /
panseñas. Olivas, aceitunas escaldadas, adobadas después de secas y muertas con sal, aceite y cenojo; olivas pansas. / olives maurades, pansides /
papís. Tonto, pazguato, bobalicón.
[par]. V. ta par d’astí, ta par d’allí.
parreta, figuera 27. Voltereta, cabriola.
pastura. Pienso cocido para los animales, generalmente para los cerdos; verduras, calabaza, patatas, mondaduras, remolacha, salvado, etc.
patantón, patantonizo. Simplón, patán (despectivo).
patantoniar, patantonizo 28. Hacer el tonto, el ineducado, el pesado, el inoportuno. El que interviene en conversaciones sin ser llamado; el desocupado, holgazán y atrevido.
27. Así consta en el Vocabulario y en Refranes. Puede tratarse de dos palabras, parreta y figuera, que el autor considera sinónimas. Apenas hay en los repertorios aragoneses datos de estas voces con la acepción aquí propuesta, aparte de las tomadas de Arnal Cavero; como locución (parreta figuera) se incluye en el diccionario de Andolz (s. v. parreta), con unas localizaciones en el Somontano de Huesca; sin embargo, los datos ofrecidos tanto para las palabras aisladas como para dicha locución son anómalos ya que en la traducción inversa aporta (s. v. cabriola), figuera (como tomada de Ballarín), parreta (en Alquézar) y parreta, figuera (en el Somontano de Huesca) y, por otro lado (s. v. voltereta) propone parreta-figuera (también de Ballarín; aunque en la primera edición, la de 1977, la situaba en el Somontano de Huesca) y parreta (en Alquézar); debe indicarse que en el Vocabulario de Benasque de Ballarín, al que remite, no constan dichas voces con el significado propuesto.
28. En Refranes elimina el adjetivo de esta entrada pero mantiene sin cambios la definición.
[patantonizo]. V. patantón y patantoniar.
patusca, a la. Juego con monedas o con almendras. El que tira con más tino y maestría suele llevarse la mayor ganancia.
[pech]. V. peches.
peches. Peces. Pech. Pez.
pened, peted. Piececito, diminutivo de pie; pie de niño. / peuet, pevet, peuets, pevets /
[pensamiento pensáu, ni]. V. ¡vágale!
perbullir. Empezar a hervir una cosa; hervir poco una cosa cualquiera.
petar. Está que peta, está muy gorda. / le dije a mi muger que estaba gorda
petar. No me peta, no me da la gana, no quiero.
[peted]. V. pened.
pial. Peal. / pial a Valjunquera : pel, pials : pels /
pialeta. Calcetín burdo, de cáñamo, lino o lana muy gruesa que se pone sobre la calcilla para que la abarca (y galocha de los pastores) sujete mejor el pie sin peligro de recibir daño por tierra, piedras, pinchos, etc.
pialuco. Especie de calcetín burdo, recio, fuerte, para llevar las albarcas mejor, o las galochas.
picar. Cavar. Tiene, además, la significación genérica que da la Academia. Aquí nadie sabe qué es cavar, aquí se pica, pero no se cava. / picá en un pic, pics; cavá en una cavegueta /
[picha]. V. pichar.
pichar, picháus. Orinar; orines. O vino está como picháu, es decir, caliente. / lo vi está com los pixats o pichats /
Picha, picheta. Miembro viril. / sigala, sigales, etc. /
[picháus]. V. pichar.
pichela. Jarro para vino de algo más de un litro. / pichella de aigua /
[picheta]. V. pichar.
piconero, piconera. El niño o la niña que pega fuertemente a otros niños; la persona mayor, especialmente mujer, que zahiere, molesta, compite, acusa y echa en cara, con ingenio e intención y oportunidad, ideas, frases y palabras en defensa propia y en ofensa y crítica de su interlocutor.
picueta. Viruela; huellas en la cara de haber tenido esa enfermedad.
/ pigota /
pigo. Calcetines, hilaturas de algodón con fibras blancas, negras y color crema (de color pigo). Se llama también gazpiáu.
pincho. Guapo mozo, bien vestido, presumido, matón, jactancioso. Va pincho, es un pincho.

pingued, cazar a. Poner una hormiga con alas (alaiga 29) en un cepo o con palito con liga (besque) para cazar pájaros. / cassá en visc /
pintapared. Pájaro de colores vistosos, insectívoro, aracnívoro, sobre todo. Aparece en días fríos recorriendo fachadas de las casas viejas con agujeros y grietas (rajas) en busca de pitanza. La gente dice cuando lo ve: pronto va a nevar, ya se vey por astí o pintapared.
pisto. Trago de vino. Echar unos güenos pistos, beber en abundancia.
piz, piz, tordoliz. Pan de Francia, la balanza; / pan de Aragón, güen costrón.
Dicho en juego de niños poniendo los puños de todos en una columna.
pizcas. Trozos de carne, tajadas, chuletas.
Pizqueta. Trozo, tajada pequeña, zaborreta.
[pizqueta]. V. pizcas.
ple. En el juego de pelota, el primer tanto que da el derecho a un bando a sacar.
Ganar el ple, hacer el saque todos los del bando que lo han ganado para poder sumar tantos.
plorar, ploro. Llorar; lloro. / v. plorá; plo, plos /
[ploro]. V. plorar, ploro.

pocha. Bolsillo, sea el que fuere, grande o pequeño, en la prenda que sea. / burchaca, burchaques; borchaca, borchaques /
pod. Piel que envuelve las verguetas con liga o vesque para la caza de pájaros. Todo, piel y verguetas envescadas, forman el pod.
polecón. Plaga en las habas. Ataca las hojas y tallos tiernos. Son manchas negras de millones de seres, insectos tal vez.
porpuz. Abubilla. / putput, puput, etc /

prenso. Pienso del ganado, especialmente de las caballerías de labor y carga (bajes).
presiego. Una clase de melocotón, blanco, amoscatelado que se abre fácilmente soltando, sin esfuerzo ni cuchillo, el hueso o semilla. / préssec, bresquilla; mullarero /

prusiano, prusiana. Hombre de cuidado; mujer poco recomendable.
puesto, quiesto. Podrido, querido (participios pasivos de poder, querer).
puncha. Punza 30, espina. Es más tonto que punchón de figuera, superlativo de tonto.
punchón de figuera. Aumentativo de tonto. 31.
puntarrón. Madero o maderos que hacen de puente para ganar una acequia.
[punza]. V. puncha.
putios. Un arbusto de tallo tierno y hoja abundante que comen bien, en primavera, el ganado cabrío y los conejos.
29. Así es como está corregido en Refranes y es la palabra que aparece en el propio Vocabulario; ponía aquí aliaga.
30. La cursiva en esta palabra no figura en el original; puncha se incluye en los vocabularios aragoneses y consta, sin marcas, en el diccionario académico; punza, en cambio, no se recoge en el DRAE y se ha localizado en Ejea y Huesca (Andolz).
31. El ejemplo se repite y en ambos casos ponía «se más tonto que punchón de figuera»; en Refranes sustituye la errata se por es. Andolz reproduce la expresión escribiendo ye, solución que, a la vista de otros
miércoles, 6 de enero de 2021
Lo Camí, X.
X.
La amistat del Moñigo forsabe, a vegades, a Daniel, lo Mussol, a extremá la seua ossadía y a ficá a proba lo seu valor. Lo roín ere que lo Moñigo pensabe que lo valor de un home pot cambiá de la nit a la matinada, com lo ploure o les ventolines. Avui se podíe sé un valén y demá un bragasses cagades, o a la inversa. Tot depeníe de que un se avinguere o no a fé les mateixes proeses que Roc, lo Moñigo, fée cada día.
- Gallineta lo que no faigue aixó - los conminabe una y atra vegada.
Y
Daniel, lo Mussol, y Germán, lo Tiñós, se veíen forsats a crusá
lo pon per la acitara, passamans de quinse sentímetros de ample - o
a dixás arrastrá y afoná per la violensia del Chorro, pera aná a
reapareixe, espentats per la corrén de fondo, a la Badina del
Inglés, o a crusás, a dins del túnel, en lo tranvía
interprovinsial. Assobín, Daniel, lo Mussol, que, per un atra part,
no habíe de esforsás massa pera imitá les proeses del Moñigo, se
despertabe a mija nit sobressaltat, entresuát, agarránse als
llansols del llit. Respirabe fondo. No estabe afonat, com ensomiabe,
daball del Chorro, ni lo espentolaben fen volteres los ferros del
tren, ni se habíe despeñat de la acitara y volabe a estossolás
contra los bolos del riu. Se trobabe be, cómodamen instalat al seu
llit de fiarro, y, de momén, no teníe que tindre cap temó. Desde
este pun de vista, portaben una pas inussitada los díes plovinosos,
que a la vall eren frecuens, encara que segóns los disconformes tot
anabe potes amún desde fée uns añs y hasta les pastures se perdíen
ara - lo que no habíe passat may - per falta de aigua. Daniel, lo
Mussol, ignorabe cuán plovíe allacuanta a la vall; lo que sí
assegurabe es que ara plovíe mol; ficats a pressisá, tres díes de
cada sing, lo que no estabe mal. Si plovíe, la vall transformabe
ostensiblemen la seua fissonomía. Les montañes assumíen uns colós
sombríos y opacos, entre la broma, mentres los prats restallaben en
una relluén y verda y casi dolorosa estridensia. Los bufits dels
trens se sentíen desde mes lluñ y les montañes se passaben la
pilota dels seus chulits hasta que estos desapareixíen, desfénse en
ecos cada vegada mes lluñáns, pera acabá en una ressonansia tenue
y casi imperseptible.
A vegades, los núgols se agarraben a les
montañes y les crestes de estes emergíen com islots solitaris a un
revolt y caótic océano gris. Al estiu, les tronades no assertaben a
escapás del cerco dels montes y, alguna vegada, no parabe de troná
en tres díes seguits o consecutius. Pero lo poble ya estabe preparat
pera nestes coses. En les primeres gotes eixíen a relluí les
almadreñes, los socs, y lo seu "cluac-cluac", rítmic y
monótono, se escoltabe a tota hora per tota la vall, mentres
persistíe lo temporal. A juissi de Daniel, lo Mussol, ere an estos
díes, o durán les grans nevades de Nadal, cuan la vall trobabe la
seua adecuada fissonomía. Ere, la seua, una valleta de
pressipitassións, humida y trista, melancólica, y la seua languidés
y apatía característiques desapareixíen en lo sol y en los
horizontes dilatats y blaus. Pera los tres amics, los díes de
tronada teníen un enchís pressís y peculiá. Ere lo momén de los
proyectes, dels records y de les recapassitassións. No creaben,
rumiaben; no acsionaben, assimilaben. La charrada, a mija veu, a la
pallissa del Mussol, teníe la virtut de evocá los dolsos díes de
hivern, al raconet del foc, cuan son pare li contabe la historia del
profeta Daniel o sa mare sen enríe perque ell pensabe que les vaques
lecheres teníen que portá cantes. Assentats al fenás, divisán la
carretera y la vía férrea per la finestreta frontal, Roc, lo
Moñigo, Daniel, lo Mussol, y Germán, lo Tiñós, filaben los seus
proyectes. Va sé un de estos díes y a la pallissa de casa seua,
cuan Daniel, lo Mussol, va adquirí una idea concreta de la
forseguera de Roc, lo Moñigo, y de lo torturadó que li ressultabe a
un home no tindre al cos cap sicatrís. Va passá una tarde de estiu,
mentres los gotellots atabalaben a la teulada de pizarra de la
formachería y la vall se difuminabe daball de un sel pesat, monótono
y gris. Pero lo Moñigo no se conformabe en que la evidensia de la
seua musculatura li entrare per los ulls:
- Mira; toca, toca - va di.
Y va flexioná lo bras, que se va transformá en un manoll informe de músculs y tendóns retortigats. Lo Mussol va adelantá tímidamen la yema de un dit y va tocá.
- Du, ¿verdat?
- Ya u crec.
- Pos mira aquí.
Se va eixecá lo pantalonet de pana hasta la cuixa y va tensá la cama, que va adquirí la rigidés de un garrot: - Mira; toca, toca.
Y lo dit del Mussol, seguit a curta distansia de lo del Tiñós, va tentá aquell portentós joc de músculs.
- Mes du que lo bras, ¿no?
- Mes du.
Después
se va destapá lo pitral y los va fé tocá tamé y contaben hasta
dosséns sense que lo Moñigo desunflare lo pit y tinguere que fé
una nova inspirassió. Después, lo Moñigo los va exigí que
probaren ells. Lo Tiñós sol va aguantá hasta coranta sense agarrá
aire, y lo Mussol, después de un extrem esfors que lo va dixá blau,
va conseguí la cuenta de setanta. A continuassió, lo Moñigo se va
tombá de pancha per aball y en les palmes de les mans apoyades an
terra va aná eixecán lo cos una y atra vegada.
Al arribá a la
flexió sixanta u va dixá y los va di:
- No hay tingut may la passiensia de vore les que aguanto. Abansahí ne vach fé tressentes vintyvuit y no ne vach voldre fé mes perque me va entrá son.
Lo Mussol y lo Tiñós lo van mirá abrumats. Aquell alarde superabe tot lo que ells hagueren pogut imaginá respecte a les facultats físiques del seu amic.
- A vore tú cuántes ne fas, Mussol - li va di de repén a Daniel.
- Si no ne sé... No mi hay probat may.
- Proba ara.
- Lo cas es... lo Mussol va acabá tombánse intentán fé la primera flexió. Pero los seus brassets no estaben acostumats al ejercicio y tot lo seu cos tremolabe per lo insólit esfors muscular. Va eixecá primé lo cul y después la esquena.
- Una - va cantá, entussiasmat, y se va desplomá, pesadamen, damún del pavimén.
Lo Moñigo va di:
- No; no se fa aixina. Eixecán lo cul primé no té mérit; aixina men fach yo un milló.
Daniel, lo Mussol, va desistí de la proba. Lo fet de habé defraudat al seu amic después de aquell esfors lo va dixá mol abatut. Detrás del frustrat intento de flexió del Mussol se va fé un silensio a la pallissa. Lo Moñigo tornabe a flexioná lo bras y los musculs ballaben an ell, flexibles y relevans. Mirán lo seu bras, se li va ocurrí al Mussol de di:
- Tú podrás en algúns homens, ¿verdat, Moñigo?
Encara
Roc no habíe acalentat al músic a la romería. Lo Moñigo va
sonriure en sufissiensia. Después va aclarí: - Claro que puc en
mols homens. Ñan mols homens que no tenen res du al cos, mes que los
ossos y la pellissa.
Al Tiñós se li arredoníen los ulls de
admirassió. Lo Mussol se va tombá contra lo mun de fenás, sentín
al seu costat la consoladora protecsió de Roc. Aquella amistat ere
una sólida garantía per mes que sa mare, la Pesteta gran y les
Llebres se empeñaren en considerá la compañía de Roc, lo Moñigo,
com un mal nessessari.
Pero
la tertulia de aquella tarde va acabá aon acababen sempre aquelles
tertulies de la pallissa de la formachería los díes que plovíe: en
una competensia.
Roc se va arremangá lo camal esquerro y va
mostrá un rogle de pell arrugada y fluixa:
- Miréu quína forma té avui la sicatrís; pareix una conilla.
Lo Mussol y lo Tiñós se van incliná sobre la cama del amic y van assentí:
- Es sert; pareix una conilla.
A Daniel, lo Mussol, li entristíe lo rumbo que agarrabe la conversa. Sabíe que aquells prolegómenos degeneraríen en una controversia sobre sicatrius. Y lo que mes abochornabe a Daniel, lo Mussol, als vuit añs, ere no tindre al cos ni una sola sicatrís que pugué parangoná en les de los seus amics. Ell haguere donat deu añs de vida per tindre a la carn una bona sicatrís. La carensia de ella li fée pensá que ere menos home que los seus compañs que teníen varies sicatrius al cos. Esta sospecha li imbuíe un borrascós sentimén de inferioridat que lo ficáe nerviós. En realidat, no ere seua la culpa de tindre milló encarnadura que lo Moñigo y lo Tiñós y de que les frecuens ferides se li tancaren sense dixá rastre, pero lo Mussol no u enteníe aixina, y pera nell suposabe una desgrassia tindre la pell tota llisa, sense cap arruga. Un home sense sicatrius ere, segóns ell, com una chiqueta bona y obedienta. Ell no volíe una sicatrís de guerra: se conformabe en una sicatrís de acsidén o de lo que fore, pero una sicatrís.
La
historia de la sicatrís de Roc, lo Moñigo, se la sabíen de
memoria. Habíe passat sing añs atrás, durán la guerra. Daniel, lo
Mussol, apenes sen enrecordabe de la guiarra.
Sol teníe una vaga
idea de habé sentit sumbá los avións per damún del seu cap y del
estampit sec, enrunadó, de les bombes al petá als prats. Cuan la
aviassió sobrevolabe la vall, lo poble sansé corríe a refugiás al
bosc: les mares agarrades als seus fills y los pares esbatussán al
bestiá tossut hasta obríls la carn.
En aquells díes, la Sara fugíe al bosc portán de la ma a Roc, lo Moñigo. Pero este tampoc teníe temó dels avións, ni de les bombes. Corríe perque veíe corre a tots y perque se divertíe passán lo tems tontamen, tots reunits al bosc, acampats allí, en lo bestiá y lo que teníen a ma, com una cuadrilla de gitanos. Roc, lo Moñigo, teníe entonses sis añs.
Al prinsipi, les campanes de la iglesia avisaben del cesse
del perill en tres tocs graves y dos aguts. Mes tart, se van emportá
les campanes pera fóndreles, y al poble van está sense campanes
hasta que acabada la guerra, ne va regalá una nova don Antonino, lo
marqués. Va ñabé eixe día una festa a la vall, com un homenaje
del poble al donán.
Van parlá lo siñó retó y lo alcalde, que
entonses u ere Antonio, lo Buche. Al final, don Antonino, lo marqués,
los va doná les grassies a tots y li tremolabe la veu al féu. Total
res, que don José y lo alcalde van empleá mija hora cadaú pera
doná les grassies a don Antonino, lo marqués, per la campana, y don
Antonino, lo marqués, va parlá un atra mija hora llarga, sol pera
torná les grassies que acababen de donáli. Va resultá tot massa
cordial y discret.
Pero la ferida de Roc, lo Moñigo, ere de una esquirla de metralla. Lay va fé una bomba al estallá a un prat cuan, un matí de estiu, fugíe pressipitadamen al bosc en la Sara.
Los mes listos del poble díen que lo percanse va sé per una bomba perduda, que va sé aviada per lo avión pera "traure pes". Pero Roc, lo Moñigo, se resselabe que lo pes que habíe tratat de traure lo avión ere lo seu propi. De totes maneres, Roc, lo Moñigo, li agraíe al aviadó aquell medallón de carn retortigada que li habíe dixat a la cuixa.
Continuaben
los tres mirán la sicatrís que pareixíe, per la forma, una
cachapeta. Roc, lo Moñigo, se va incliná, y la va llepá en la
punta de la llengua. Después de paladejá, va afirmá: - Encara té
gust salat. Diu Lucas, lo Mutilat, que es per lo ferro. Les sicatrius
de ferro tenen lo gust salat. Lo seu muñó tamé té gust salat y lo
de Quino, lo Manco, tamé. Después, en los añs, sen va eixe gust.
Daniel, lo Mussol, y Germán, lo Tiñós, lo escoltaben
escéptics. Roc, lo Moñigo, va resselá de la seua incredulidat. Va
arrimá la cama an ells y los va invitá:
- Tastéu, voréu com no tos engaño.
Lo Mussol y lo Tiñós van intercambiá unes mirades de duda. Al remat, lo Mussol se va incliná y va rosá la sicatrís en la punta de la llengua.
- Sí, té gust salat - va confirmá.
Lo Tiñós va llepá después y va assentí en lo cap. Después va di:
- Sí, es sert que té gust salat, pero no es per lo ferro, es per la suó. Probéu la meua orella, voréu com tamé está salada.
Daniel, lo Mussol, interessat en lo assunto, se va aproximá al Tiñós y li va llepá lo lóbulo partit de la orella.
- Es verdat - va di -. Tamé la orella del Tiñós está salada.
- ¿A vore? - va di dudán lo Moñigo.
Y dessichós de sanjá lo pleite, va chupá en avidés lo lóbulo del Tiñós en lo mateix gust com si mamare. Al acabá, la seua cara va expresá un profún desencán.
- Es sert que té gust salat tamé - va di -. Aixó es que te vas ferí en lo filferro y no en una puncha de romiguera com te creus.
- No - va saltá lo Tiñós, enfadat -; me vach esgarrá la orella en la puncha de una gabarrera. Ne estic ben segú.
- Aixó te penses tú.
Germán, lo Tiñós, no se donabe per vensut. Va acachá lo cap a la altura de la boca dels seus compañs.
- ¿Y les meues calves, entonses? - va di en terca insistensia -. Tamé tenen gust de sal. Y les meues calves no me les vach fé en cap ferro. Me les va apegá un muixó.
Lo
Moñigo y lo Mussol se van mirá extrañats, pero, un detrás del
atre, se van belcá sobre lo cap moreno de Germán, lo Tiñós, y van
llepá una calva cada un.
Daniel, lo Mussol, va reconeixe en
seguida:
- Sí, tenen gust salat.
Roc, lo Moñigo, no va doná lo seu bras a torse:
- Pero assó no es una sicatrís. Les calves no són sicatrius. Ahí no vas tindre cap ferida may. No té res que vore que tinguen gust salat.
Y
la finestra anabe escurínse y la vall se tornabe massilenta y
trista, y ells seguíen discutín sense acatássen que se fée de nit
y que damún de lo tellat de pizarra repiquetejaben encara los
gotellots y que lo tranvía interprovinsial pujabe ya afanosamen vía
amún, soltán, de cuan en cuan, blangs y espumosos borbotons de
fum, y Daniel, lo Mussol, se entristíe pensán que ell nessessitabe
una sicatrís y no la teníe, y si la tinguere, potsé podríe aclarí
la cuestió sobre si les sicatrius teníen lo gust salat per la suó,
com afirmabe lo Tiñós, o per causa del ferro, com díen lo Moñigo
y Lucas, lo Mutilat.










