Mostrando las entradas para la consulta preguntat ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta preguntat ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

domingo, 15 de octubre de 2017

Mancomunidad, taula del Sénia, Castelló, Tarragona, Teruel

Mancomunidad, taula del Sénia, Castelló, Tarragona, Teruel

En castellá, Cataluña se escriu en ñ, Belén "Tolerdo"

Un río, una lengua y una mancomunidad, los lazos de la frontera sur de Cataluña con el otro lado.
Tres pueblos de Teruel, 15 de Castellón y nueve de Tarragona forman la Taula del Sénia. 

La frontera parte un territorio cuyos habitantes tienen más en común entre sí que con sus respectivas -y lejanas- capitales. 

Ante el procés, preocupación contenida. "Temo que si Cataluña sale del Estado, la lengua propia quedará más desprotegida", explica el concejal de un pueblo catalanohablante de Aragón.
// Lo chapurriau ya está desprotegit, mes no u pot está. //

Lo valensiá NO pot derivá del catalá, ni sé dialecte de éste

Hace décadas, era una práctica habitual que cuando una familia necesitaba más espacio compraba una habitación de la vivienda vecina. Por eso en muchos pueblos existen casas entrecruzadas, de forma que no se puede derribar una de ellas sin afectar a las demás. Algo parecido sucede en la frontera entre Aragón, Cataluña y la Comunidad Valenciana. Un territorio homogéneo en características, problemas, paisaje y lengua que ahora asiste con una mezcla de preocupación y flema a la posible independencia de una de las partes que lo integran.

Muestra de estos intereses compartidos es la Taula del Sénia. Una mancomunidad que agrupa a 27 municipios de las provincias de Tarragona, Castellón y Teruel.
// Han preguntat als pobles si volen sé o no de esta mancomunidat catalanista, igual que cuan la declarassió de Mequinensa al 1984? //

Toma su nombre del río Sénia, cuyo curso es la frontera natural entre la parte catalana y la valenciana.
// Y Teruel partix per los Ports de Beseit en Castelló y Tarragona //

El ente nació en 2003, “aunque siempre ha habido mucha relación entre la gente de los dos lados”, explica su propia página web. // Y casi sempre bona, menos cuan les guerres //

El "tránsito amable" 


La lengua es una de las herencias de esta historia en común.
En la zona se habla una variedad del catalán //del latín, romance// que ejerce de “tránsito amable” entre la que se habla en Cataluña y la que predomina en la Comunidad Valenciana, //Lo idioma de la Comunidat Valensiana es lo valensiá desde antes que existiguere lo catalá, allá pel 1362.//

según Miquel Àngel Pradilla, profesor de Filología de la Universidad Rovira i Virgili. // Preguntéu an algún professó de Valensia alguna vegada, pareix la universidat Carod Rovira //

Se trata de la variedad tortosina, que se extiende a su vez a lo largo del territorio de la institución religiosa que engloba a los diferentes municipios de la zona: la Diócesis de Tortosa. //Alguns son ateos pero cuan los interesse, mes papistes que lo papa de Roma//

Según Pradilla, la existencia de esta variedad lingüística y una diócesis común a todos los pueblos a una orilla y otra del río son el testimonio de los lazos milenarios que han unido a ambas riberas. // Te ha faltat di que lo catalá fa mils de añs que se parle, com diu Artur Quintana //

El filólogo explica que “los romanos establecieron las diócesis apoyándose en las etnias íberas, en este caso la antigua Ilercadonia”. Esto “condicionó el territorio a efectos de sustrato lingüístico”.

Que el habla de los habitantes en torno al Sénia haya evolucionado de una forma parecida es “una consecuencia clara de que históricamente ha habido una vida en común entre estas tres zonas que ha acabado homogeneizando una variedad lingüística”, argumenta. // Aixó passe a totes les fronteres arreu del mon, cuan la gen no se mate entre ells, se entenen //
La homogeneidad del territorio se debilitó con la llegada de la democracia, // Cuan Franco, aixó no passae //
explica Pradilla, debido a que se dividió en tres comunidades autónomas y se produjo una “sectorización de los servicios". La consecuencia es que a partir de entonces, los habitantes de la zona tienen que desplazarse a centros urbanos más grandes de sus respectivas comunidades autónomas para ir al médico, al instituto o a trámites administrativos. Ya no a ciudades del otro lado del río, más cercanas pero que quedaron en otra demarcación administrativa.// Al meche, dotó, anem al poble, al hospital ya mos ham de moure mol //

Cerca del río, lejos de la capital 

 
Esto no ocultó que todos estos pueblos siguieron teniendo problemas en común, en especial la emigración, el envejecimiento de la población y la falta de infraestructuras. La causa se comparte a uno y otro lado del río: la lejanía respecto a las capitales autonómicas, que provoca un sentimiento de discriminación. “Vemos el hecho de ser frontera como una riqueza, pero a nivel administrativo sí que es un problema porque estamos lejos de los respectivos centros de poder”, explica el socialista Rhamsés Ripollés, alcalde de Morella (Castellón). //Y tantes comarques y gen treballán com a funsionaris no hauríe de resoldre estos problemes? Creá problemes, fé y desfé tot es fé //
Con el objetivo de unir fuerzas y llamar la atención sobre estos problemas compartidos, se creó en 2003 la Taula del Sénia. Desde entonces, 27 alcaldesas y alcaldes de los pueblos que la componen se reúnen periódicamente. Pertenecen a partidos de ideologías opuestas: PP, PSOE, la antigua CIU, Esquerra Republicana de Cataluña, Partido Aragonesista, Tots i Totes som Vinaròs (una marca asociada a Podemos), independientes y Compromís. Pero ahí se habla de todo menos de partidos políticos. // En parlá del catalá ya ña prou //
 
Se trata de construir “un espacio para hacer proyectos que sería muy difícil llevar adelante por parte de un solo pueblo”, explica la gerente de la mancomunidad, Teresa Adell.

Rubén Lombarte, concejal socialista de Peñarroya de Tastavins (Teruel), // ell escriu Pena-Roja. Matíes Pallarés te escrits aon fique Peñarroja y atres varians //
afirma que “si de alguna cosa me puedo sentir más orgulloso es de representar a mi pueblo en la Taula del Senia. Sempre se han apartado las siglas. Y hemos ido a por inquietudes y necesidades comunes”.
// Pero hau preguntat al poble si estaen de acuerdo? //

Los Draps, Peñarroya de Tastavins, Rubén Lombarte, blang y negre, Mancomunidad, taula del Sénia, Castelló, Tarragona, Teruel
Los Draps
 
Toyota Verso, Peñarroya de Tastavins , Rubén Lombarte
Pegatina del coche, Peñarroya de Tastavins, roques del Masmut
 
En un territorio esencialmente rural, las iniciativas más exitosas de la Taula se han centrado en el turismo. El proyecto más conocido, que ha salido adelante gracias a la captación de fondos europeos // recordeu aixó si voleu independensia // por parte de la mancomunidad, es el de crear rutas, un museo, un itinerario turístico y un trabajo de catalogación en torno a los olivos milenarios que salpican el territorio. A su vez, este proyecto dio lugar a una asociación que engloba a los productores de aceite de estos árboles, que están comercializando su producto bajo una marca común: Aceite Farga Milenaria. // Aixó me pareix mol correcte, pero tamé ñan asocs de empresaris //
Además, hay fondos para la reindustrialización, talleres de empleo // faena per als mateixos de sempre, que poden doná classe al mestre pero no troben faena, si es que ne busquen. Mols polígonos nous y a La Sénia totes les empreses de mobles tancades //
y construcción y mejora de rutas de senderismo. “Había problemas para señalizar los caminos por las diferencias administrativas, y ahora con la mancomunidad se ha podido hacer”, explica Ripollés.

Esto, la capacidad para poner de acuerdo a las tres administraciones autonómicas para hacer cosas en común -por ejemplo, un convenio para que los respectivos servicios públicos de empleo colaboren entre sí- es otro de los grandes logros de la Taula, según el alcalde de Morella.

La independencia en el horizonte // pero mol lluñ

 
En este ambiente de colaboración, todos prefieren pasar de puntillas sobre el proceso de independencia de Cataluña. No hay un plan B preparado para aplicarse en el caso de que el río Sénia se convierta en una frontera entre dos estados. “Cada alcalde tiene su opinión, pero como mancomunidad no nos hemos reunido para hablarlo. No hay una postura común. En la Taula del Sénia lo que queremos es seguir trabajando”, explica la gerente, Teresa Adell.
Todos los alcaldes entrevistados coinciden en que es un tema del que no se habla. “Ni se ha comentado, ni se trata ese tema. Trabajamos en lo que nos une”, explica David Gil (PP), alcalde de La Pobla de Benifassà (Castellón). “No se aborda esto nunca, más que en tono de broma. Se habla solo de territorio”, explica Ramón Muñoz, de la antigua CiU, munícipe de La Galera (Tarragona).
Hubo, sin embargo, un episodio conflictivo en relación con este asunto. Tuvo lugar en 2013, cuando, según el diario Mediterráneo, el entonces alcalde de Benicarló (Castellón), Marcelino Domingo, anunció que dejaba la presidencia de la Taula del Sénia. Adell reconoce que el edil se sintió molesto por las declaraciones favorables a la independencia de algunos alcaldes de la parte catalana. Pero detalla que estas opiniones no se habían vertido en el seno de la mancomunidad “y tanto Benicarló como Domingo siguieron formando parte” del ente.

"No afectará" 


A pesar de que se esfuerzan en desligarlo escrupulosamente de su función en la Taula del Sénia, los alcaldes entrevistados sí acceden a explicar su postura personal respecto al asunto. Y sus declaraciones ofrecen un paisaje de ligera preocupación que se combina con una gran seguridad en que, en cualquier caso, nada podrá romper las relaciones entre los pueblos.
El castellonense David Gil, por ejemplo, cree que la independencia “no irá hacia adelante”. El tarraconense Muñoz considera que, si lo hiciera, “no afectará. Aunque fuera un país diferente, seguiría siendo lo mismo. Buscaríamos una solución”. El ambiente social no se ha visto alterado, de momento, según el también castellonense Ripollés, que piensa que hay que “cultivar la convivencia y la cooperación. A veces se nos ha intentado enfrentar con el trasvase del Ebro, con la lengua… Y eso aquí en el territorio no cala ni podemos permitir que lo haga”. // Lo catalá mos unix, lo alemán mos fa un poble, díe Adolfito //
Por su parte, el aragonés Lombarte explica que no está preocupado porque “aquí tenemos una relación con los otros pueblos que no romperíamos por nada del mundo”. No obstante, entiende que “haya gente que sí lo esté porque se podrían romper cosas importantes, como relaciones económicas, familiares…”. El concejal pone como ejemplo la lengua.

En su municipio, Peñarroya de Tastavins, y en los otros dos núcleos aragoneses que forman parte de la Taula, se habla el catalán. “Aquí hay mucho autoodio a la lengua propia, y tengo miedo de que pudiera quedar desprotegida si Cataluña sale del Estado”. // Natros volem lo chapurriau, lo catalá, valensiá, aragonés al seu puesto //

Prefijo de Tarragona, número de Castellón  

 
Más allá de sus diferencias de opinión, todos coinciden en los lazos que los unen.“El río no hace de frontera, hace de unión. Las montañas y el río son más de acercamiento que de separación”, explica Gil. “Nos unen la lengua y la cultura, las fronteras son ficticias. // La historia de Cataluña y lo catalá tamé //

Y cada uno se siente en su casa en las tres provincias”, afirma Muñoz.
 // Ya podeu aná ensayán la sardana y los castellés, que a Valderrobres per al día 11 de setembre de 2018 se té que ballá y pujá la enxeneta //

Los ejemplos de interrelación son incontables. Agricultores con tierras en uno y otro lado del río, relata Adell. //Aragoneses con apartamentos en Vinarós o Cambrils, tarraconenses con casa en Teruel, etc//

Niños que van al instituto en la comunidad autónoma vecina, apunta Pradilla. Familias con miembros emigrados al otro lado, ilustra Ripollés. // Chiquets que adependrán lo standard catalá, si Pompeu Fabra eixecare lo cap y u veiguere //
En la comarca, ni siquiera los cables telefónicos parecen tener muy claras las fronteras. Para llamar a Herbés (Castellón), hay que marcar el prefijo de Teruel. Para hablar con la Pobla de Benifassà, también en el lado valenciano, los primeros tres números son el 977 de Tarragona. “Era más cómodo traer la línea de allí, por las montañas”, explica Gil. Una de las muchas metáforas de la vida en común de este entrelazado paisaje sentimental.

viernes, 26 de julio de 2024

2. 9. De cóm Pedro Saputo se va fé estudián de la tuna.

Capítul IX.

De cóm Pedro Saputo se va fé estudián de la tuna.

De cóm Pedro Saputo se va fé estudián de la tuna.


Eixe es lo sol: a tota la terra ilumine, y tota la terra es meua. Perdono mare, no torno per ara al seu cariño. Y dién aixó afluixáe lo pas y camináe en nou sabor y contén pareixenli que ere la primera vegada que fée aná la seua agilidat. No sabíe cap aón anáe, y sol procuráe donali la esquena a la seua terra, vinguere lo que vinguere. Pero va vore no mol lluñ una serra tota vestida de abres y mol tancada, y se va adressá cap an ella pera atravessala en lo propósit de amorsá allá dal, mirán cap atrás y cap abán pera vore lo país y lo sel que dixáe y lo que anáe a registrá per primissies del seu viache. Va empendre la costa amún; y veén una quebrada, un claro, una selva espessíssima va aná cap allá, com Pelayo a Beseit, y la frescoreta del puesto lo va convidá a sentás, y después va traure les provisions, detall de sor Mercedes y la mare priora, va minjá pera tot lo día, perque en eixecás de allí no pensabe pará mes que pera beure de la primera aigua que trobare; y se va ficá a reflexioná sobre la temeridat de habés embutit al convén, pareixenli entonses tan gran hassaña, que tremoláe de pensáu. Habíe dormit poc la nit passada; y trobanse mol cómodo sentat y apoyat contra un terré se va quedá adormit com un soc.

No va passá ni una hora que dormíe, cuan van assertá a passá per allí prop uns estudians que anáen de motus, que com joves y de peus ligeros buscaben les dresseres hasta aon no les ñabíe per lo gust de no aná pel camí. Lo van vore y se li van arrimá; lo van mirá un rato, y ell dorm que dormirás. La seua apassibilidat, juventut, la seua pressiosa cara, aquells pels tan negres y solts que tan l'habíe adornat com a dona y ara fée gloria a la vista, van encantá als estudians, y un de ells va di:

- ¿Qué li fa falta an este mosso pera sé un ángel? ¿Qué no donaríe per séli pare lo mateix Rey de España y de les Indies?

- Dixémlo en pas, va di un.

- No, va replicá l'atre, que l’ham de despertá y emportámol en natros. Va parlá lo cuart (pos no ne eren mes) y va di lo mateix, y pareixénlos be als dos primés lo van despertá cridán un de ells: expergiscere, frater, et surge (que vol di: desperta, germá, y ix, paraules de Cristo a Lázaro.)

Se va ficá dret de un bot, no per la forsa del latín, que ell no lo enteníe, sino per lo soroll de les paraules que van entrá als seus oíts; y al vóres dabán als cuatre llissensiats, va pensá que siríen alguasils; pero los va vore alguns instrumens de música y reparán en lo traje va adiviná lo que eren.

- Noli turbari, va di lo mateix, escolastici enim sumus, et te miramur et amore prosequimur. (Vol di: no te turbos, no te assustos, pos som estudians y te contemplam admirats y te volem.)

- Siñós, va di ell ya eixecat: si vostres mersés no me parlen en la meua llengua, no entendré lo que me diuen.

- Non licet nobis, va di sempre lo mateix, alio sermone uti quam latino. (No mos es permitit parlá mes que latín.)

- Siñós, va di ell una mica mes sansé; si me ha de fé la burla, parlo en llengua que yo entenga, y voré lo que me convé.

- Calléu, per la vostra vida, va di un de ells en latín; lo mosso té raó. ¿Qué li hau de di en latín? Sabéu, jove exelén, que tos ham topetat y mos hau paregut be. Sentim que no sigáu del gremio, perque vindríeu en natros, y tos sertifico per la experiensia que ting, que passaríeu la vida mes alegre que hau de coneixe al món.

- Esta faena, siñós, va di ell entonses, no me pareix a mí cosa roína; eixe latín es lo que me estorbe, perque si se oferix alguna vegada parlál descubriré la meua falsa roba.

- Yo tol enseñaré, va di un de ells, en quinse díes.

- Pos yo, va contestá Saputo, tos dono paraula de adepéndrel en vuit, y ton sobren set pera mirá y remirá la obra que hauréu fet. 

Va sé tan lo gust que los va doná als cuatre esta resposta, que lo van abrassá en molta alegría, diénli ya compañ.

- La primera dificultat, va di ell, está al vestit, pos no ting capa (manteo).

- Aixó es lo que no tos faltará, va contestá un; lo meu está sansé; que vingue una navalla o estisora y lo retallarem. Y dién y fen van agarrá entre dos lo manteo, lo van tallá de dal a baix, van hilvaná les noves vores, lo va pendre Pedro Saputo, y ficánsel y fen en ell tres o cuatre plantes, va quedá ordenat estudián. 

Después de un retall de un atre manteo van ficá de dol la gorra en una funda, y van arrencá a caminá, beneín primé un de ells en moltes creus la nova roba y la persona del nou compañ.

Pel camí y abans de eixí del brosquill de la selva los va di:

- Yo no dudo, siñós, que sabrán moltes habilidats; yo voré tamé de ajuntán algunes meues. Per ejemple: quedautos firme (va di a un de ells), y tersianse, apartanse a una vora, lo tros de manteo y después dixanlo caure, va pegá una correguda de tres passes y li va salta als muscles.

- Caminéu, compañ, li va di, que yo vach aquí tan formal y segú com a la seua llitera una matrona romana. Va caminá lo estudián algunes passes, y Pedro Saputo va fé l'águila, lo mono, lo gorrino, lo tornavos, l'ama que críe, lo sastre, lo sabaté, y datres coses y figures, tot en gran admirassió dels compañs, que van di que sol en alló pensaben guañás la renta de un canónigo o canonge de Toledo aquell estiu.

- ¿Sabéu, compañ, va di lo que lo portáe, que me pareix que sou tot espíritu segons lo poc que pesáu?

Lexique roman; Mensa – Immensitat, Inmensitat

- Pos, ara, va di Pedro Saputo, forméu corro; lo van formá y donáe la volta per los muscles y hasta per los caps de tots. Los va fé formá lo púlpito, y cubrín lo cap a tots en lo seu manteo menos al que miráe dabán, va di en veu de predicadó, que aquell ere l'ángel conductó que veníe a redimí al món perdut. Y escomense de repén un sermó irónic tan disparatat, que de rissa no van pugué mantindre la forma de moxiganga los compañs castellés y van caure tots llarcs enriénsen mich cuart de hora.

- Ara, pos, los va di, vull fetos vore si soc espíritu com diéu, compañ, o si ting ossos y musculs. Veniu astí, y no sigáu torpe. 

Li va ficá lo peu al costat, li va fotre la má al cul y alsanlo de enterra y aviánlo com un barró, lo avente a deu passes com si fore un ninot de palla, esbarramuixons, o de un atra materia mes llugera o ligera.

Lo van mirá entonses los estudians, y se van enrecordá de la forma en que los habíe preguntat si li féen la burla en lo seu latín que no enteníe. En tot los va agradá la proba, y pera perfecsionala van volé que la faiguere moltes vegades en tots ells, perque podríe vindre be alguna vegada pera dixá admirada a una sala.

Ignacio Belanche, Iñaki, instituto Matarraña

Cap de ells pesabe deu arrobes, ni la mitat, y tots estáen entre los setse y vin añs; pero un en particulá, lo mes grassiós, Francisco (se creu que se apellidabe Celma Tafalla), com a músic ere mol pito, se diríe que se va dixá a casa seua les carns y que se va emportá sol en ell per al viache los ossos y la pell; an este va agarrá moltes vegades y lo aventáe moltes passes, y ell anáe entrenán a caure de peus ya com una estatua, ya com una birla, ya de atres maneres, movense mol be al mateix tems, y pareixén segons jugabe que los brassos y cames los teníe apegats al cos.

- Botovadéu, va di un de ells, que vosté, compañ, sou desde avui lo faraute o heraldo, lo mestre y cap de la compañía. Diguéu quí sou, de aón y cóm tos diéu; perque res li habíen encara preguntat. 

Y ell va contestá:

- Lo que soc, siñós ya u veéu; de aón ving, me se está olvidán a tota mecha y ya no podría díu; lo meu nom, lo que vullguéu, perque tantes regirades li hay donat al que solía tindre, que per totes les seues lletres se está desfén. No reparéu en tornám a batejá y fiqueume lo nom que tos paregue, encara que sigue de dona, perque igual tos podéu topetá en una sagala mes gachona que una gitana y mes sandunguera que una bandera de régim; o be per lo contrari, mes modesta y gazmoña que una beata. Lo que tos asseguro es que lo vostre nou compañ es honrat y ve de bones, y que no se trobe tan desastrat per lo presén. Si algún día falte la Providensia tunesca, porto aquí en mí la santa compañía de vin a trenta escuts d'or y plata que no ña cosa mes sana y pura a les mines de América.

Los estudians al sentí tantes discressions y al vore tantíssimes grassies y tal noblesa no acababen de admirás y de manifestá lo contens que estáen, li van ficá nom; y pera que no fore difíssil diferensiá lo de home y lo de dona van aprobá unanimemen lo de Paquito. No va volé ell asseptá la direcsió de la compañía excusanse en que ere lo radé que habíe entrat an ella y en que en realidat no ere estudián. Pero en estos jocs y olvidos no van repará en que lo día habíe avansat mol, y van minjá de les vitualles de Pedro Saputo y de lo que ells portáen, que se reduíe a pa y vi, perque tamé portáe una bota de cuartet y mich; be que tots piaben per aigua, secs del mol parlá y de la caló del día que no va sé poca. 

Van eixí al final de la serra y van prosseguí lo seu camí.



Original en castellá:

Capítulo IX.
De cómo Pedro Saputo se hizo estudiante de la tuna.

Cobré mi sexo, dijo; o al menos su dignidad y su decoro; ése es el sol: a toda la tierra alumbra, y toda la tierra es mía. Perdone mi madre, no vuelvo por ahora a su cariño. Y diciendo esto menudeaba el paso y caminaba con nuevo sabor y contento pareciéndole que era la primera vez que hacía uso de su agilidad. No sabía a dónde iba, y sólo cuidaba de dar la espalda a su tierra, viniese lo que viniese. Pero vio no lejos una sierra toda vestida de árboles y muy cerrada, y enderezó a ella para atravesarla con propósito de desayunarse en lo alto mirando atrás y delante para ver el país y el cielo que dejaba y el que iba a registrar por primicias de su viaje. Acometió a subir la cuesta; y viendo a un lado una quebrada con una selva espesísima se fue allá, y la amenidad del sitio le convidó a sentarse, y luego sacando su provisión, fineza de sor Mercedes y la madre priora, comió para todo el día, porque en levantándose de allí no pensaba parar sino para beber de la primer agua que encontrase; y se puso a reflexionar en la temeridad de haberse metido en el convento pareciéndole entonces tan grande arrojo, que temblaba de pensarlo. Había dormido poco la noche pasada; y hallándose muy cómodamente sentado y recostado contra un terreno se quedó dormido.
No hacía aún una hora que dormía, cuando acertaron a pasar por allí cerca unos estudiantes que iban de motus, que como jóvenes y de pies ligeros buscaban los atajos aun en donde no los había por el gusto de no ir por el camino. Viéronle y se acercaron; le miraron un rato, y él dormir que dormirás. Su apacibilidad, su juventud, su hermosísimo rostro, aquel negro cabello suelto que tanto le había adornado de mujer y ahora hacía gloria a la vista, encantaron a los estudiantes, y uno de ellos dijo: - ¿Qué le falta a este mozo para ser un ángel? ¿Qué no daría por serle padre el mismo rey de España e Indias? - Dejémosle en paz, dijo otro. - No, replicó otro, que le hemos de despertar y llevar con nosotros. Habló el cuarto (pues no eran más) y dijo lo mismo, y pareciendo bien a los dos primeros le despertaron gritando uno de ellos: expergiscere, frater, et surge. (Que quiere decir: despierta hermano y levántate.) Despertó en efecto, no por la fuerza del latín, que él no entendía, sino por el sonido de las palabras que entraron en sus oídos; y al verse delante los cuatro licenciados, pensó de pronto si serían alguaciles; pero violes algunos instrumentos músicos y reparando en el traje adivinó lo que eran. - Noli turbari, dijo el mismo, escolastici enim sumus, et te miramur et amore prosequimur. (Quiere decir: no te turbes, pues somos estudiantes y te contemplamos admirados y te queremos.) - Señores, dijo él ya levantado: si vuesas mercedes no me hablan en mi lengua, no entenderé lo que me dice. - Non licet nobis, dijo siempre el mismo, alio sermone uti quam latino. (No nos es permitido o no podemos hablar sino en latín.) - Señores, dijo él un poco entero; si vuesas mercedes me hacen la burla, díganmelo en lengua que lo entienda, y veré lo que me conviene. - Callad por vuestra vida, dijo uno de ellos al latino; el mozo tiene razón. ¿Qué vais a hablalle en latín? Sabed, joven excelente, que os hemos topado acaso y nos habéis parecido bien. Sentimos que no seáis de la profesión, porque os veníades con nosotros, y os certifico por la experiencia que de ello tengo, que pasaríades la vida más alegre que habéis de conocer en el mundo. - La profesión, señores, dijo él entonces, no me parece a mí cosa necesaria; ese latín es el que me pone algún estorbo al paso, porque se ofrecerá alguna vez hablalle y descubriré mi falsa ropa. - Yo os lo enseñaré, dijo uno de ellos, en quince días. - Pues yo, contestó Saputo, os doy palabra de aprendello en ocho, y os sobran siete para mirar y remirar la obra que habredes hecho. Fue tanto el gusto que les dio a los cuatro esta respuesta, que le abrazaron con mucha alegría llamándole ya de compañero. - La primera dificultad, dijo él, está en el vestido, pues no tengo manteo. - Eso es lo que no os faltará, respondió uno; el mío es entero; venga una navaja o tijera y lo partiremos. Y diciendo y haciendo tomaron entre dos el manteo, le cortaron de alto abajo, recorrieron las nuevas orillas más que de hilván, le tomó Pedro Saputo, y poniéndoselo y haciendo con él tres o cuatro plantas, quedó ordenado de estudiante. Luego de un retazo de otro manteo vistieron de luto la gorra con una funda, y echan a andar, bendiciendo primero uno de ellos con muchas cruces las nuevas prendas y la persona del nuevo compañero.
Por el camino y antes de salir de la floresta o selva les dijo: - Yo no dudo, señores, que vuesas mercedes sabrán muchas habilidades; yo veré también de unilles algunas mías. Por ejemplo: tened firme (dijo a uno de ellos), y terciándose el trozo de manteo, luego dejándolo caer da una corrida de tres pasos y le salta en los hombros. - Andad, compañero, le dijo, que yo voy aquí tan formal y seguro como en su litera una matrona romana. Anduvo el estudiante algunos pasos, y Pedro Saputo hizo el águila, el mono, el cochino, el tornavos, el ama que cría, el sastre, el zapatero, y otras cosas y figuras, todo con grande admiración de los compañeros, los cuales dijeron que sólo con aquello pensaban ganar la renta de un canónigo de Toledo aquel verano. - ¿Sabéis, compañero, dijo el que llevaba, que me parece que sois espíritu según lo poco que pesáis? - Pues, ahora, dijo Pedro Saputo, formad corro; le formaron y daba la vuelta por los hombros y aun por las cabezas de todos. Hízoles formar el púlpito, y trabando entre sí las manos en medio, cubriendo la cabeza a todos con su manteo menos al que miraba delante, dijo en voz de tono de predicador, que aquél era el ángel conductor que le llevaba a hacer misión al mundo perdido. Y principia de repente un sermón burlesco tan disparatado, que de risa no pudieron mantener la trabazón los compañeros y se cayeron todos largos riéndose medio cuarto de hora. - Agora, pues, les dijo, quiero haceros ver si soy espíritu como decís, compañero, o si tengo huesos y músculos. Venid acá, y no seáis torpe. Le hace poner en pie a su lado, le echa la mano en el trasero y alzándole de tierra y librándolo como un barrón, le arroja a diez pasos de sí como si fuese un figurón de paja o de otra más liviana materia. Miráronle entonces los estudiantes, y se acordaron de la entereza con que les preguntó si le hacían la burla en su latín que no entendía. Con todo les gustó la prueba, y para perfeccionarla quisieron que la hiciese muchas veces con todos ellos, porque podría venir al caso alguna vez para dejar admirada a una sala. No a la verdad pesaba ninguno de ellos diez arrobas, ni la mitad, y todos estaban entre los dieciséis y veinte años; pero uno en particular, el más gracioso cabalmente, y como músico era pito, dijérase que dejó en su casa las carnes y que se trajo sólo consigo para el viaje los huesos y la piel; al cual tomó diferentes veces y le arrojaba muchos pasos, y él se ejercitaba en caer de pies ya como una estatua, ya de otras diversas maneras, borneándose muy bien al mismo tiempo, y pareciendo según jugaba los miembros que los tenía pegados de sábado en el cuerpo.
- Vive Dios, dijo uno de ellos, que vos, compañero, sois desde hoy el faraute, el maestro y cabeza de la compañía. Decid quién sois, de dónde y cómo os llamáis; porque nada le habían aún preguntado. Y él respondió: - Lo que soy, señores ya lo veis; de dónde vengo, se me está olvidando a toda prisa y ya no podría decillo; mi nombre, el que quisiéredes, porque tales vueltas he dado al que solía tener, que por todas sus letras se va deshaciendo. No reparéis en bautizarme de nuevo y ponerme el nombre que os parezca, aunque sea de mujer, porque cuando menos os catárades os toparéis con una muchacha más gachona que una gitana y más sandunguera que una bandera de regimiento; o bien por el contrario, más modesta y gazmoña que una beata. Lo que os aseguro es que vuestro nuevo compañero es honrado y viene de buenos, y que no se halla tan desastrado por lo presente. Si algún día falta la providencia tunesca, traigo aquí conmigo la santa compañía de veinte a treinta escudos en oro y plata que no hay cosa más sana y pura en los cerros de América ni por lo que son ni por medios que se encuentran en mi poder y dependencia.
Los estudiantes al oír tantas discreciones y al ver tantísimas gracias y tal nobleza no acababan de admirarse y de manifestar el contento que tenían, pusiéronle nombre; y porque no fuese difícil hacerle masculino y femenino aprobaron unánimemente el de Paquito. No quiso él aceptar la dirección de la compañía excusándose con que era el último que había venido a ella y con que en realidad no era estudiante. Mas con estos juegos y olvidos no repararon en que el día había corrido mucho, y recordando comieron de los relieves de Pedro Saputo y de lo que ellos traían, que se reducía a pan y vino, porque también llevaba una bota de cuartillo y medio; bien que todos piaban por agua, secos del mucho hablar y del calor del día que no fue poco. Salieron en fin de la sierra y prosiguieron su camino.

2. 2. De lo que li va passá a Huesca.

Capítul II.

De lo que li va passá a Huesca.


Aufanós, alegre, altiu, confiat y tan ligero de peus y de cos camináe lo nostre homenet aventurero buscán nous confins y noves tiarres, homens, opinions y costums, que no estampabe cap marca de pas al pols del camí, com si anare per l'aire o volare en lo seu pensamén. Lo sol de les set del matí, a michans del mes de mars, puríssima la atmósfera, cla lo horizonte, cotet lo ven y mol bon orache, alegráe la humida terra que reviscolada ya pel seu caló amic y apuntán la primavera, li haguere oferit la naturalesa renován la seua vida a la estassió mes apassible del añ, si la campiña que atravessáe, despullada, aburrida y tristota, presentare a un costat y a l'atre a la vista algo mes que algunes verdes esplanades de cams de blat, y al frente la foscó de la serra de Gratal formán falda als lluñans y encara blangs Pirineos que pareix que aguanton la bóveda del sel pera dixala caure a l'atra part, que ya sabíe que ere lo regne de Fransa.

Arribat de un vol a les Canteres, va vore abaix escomensán desde la mateixa vall la negra y agorera selva de Pebredo extenense per un gran terme, en les seues carrasques del tems del diluvio y habitada encara de les primeres fieres que la van poblá. La va atravessá insensiblemen, va descubrí los famosos plans de Alcoraz, va arribá a San Jorge, y va di:
Ya estic a Huesca. Y no habíen tocat encara les nou del maití.

EL ESCARMIENTO DE LOS NOBLES EN HUESCA (SIGLO XII. HUESCA)

Mol abans se trobáe ya sa pobre mare a casa de la padrina, a la que li va aná a di en gran pena:

- ¡Ya sen ha anat! 

Van plorá les dos un rato llarg, acompañanles tamé la chiqueta Rosa per imitassió y algún sentimén que al seu modo alcansabe, pos ya teníe dotse añs, no ere boba y volíe mol a son germanet Pedro.

Ell, mentrestán, estáe ya a les avingudes de la siudat, aon va topetá en un flare motilón del Carmen calsat, y trabán conversa en ell, va entendre que al seu convén se tratabe de pintá la capella de la Virgen; pero que lo mestre Artigas ere mol judío, que los demanáe singsentes libres y ells n' hi donáen tressentes sincuanta y no volíe.

- Yo, pos, va contestá Pedro Saputo, voré ixa capella, y pot sé que busca an algú que la pinto per neixes perres.

- Si es de Saragossa, va di lo motilón, ni u probos, perque si los pintamones de Huesca demanen tan, ¿Cuán demanarán los famosos pintós de Saragossa? Y en aixó van arribá a la siudat y se van atansá juns cap al convén.

Va vore Pedro Saputo la capella, y va pujá a la habitassió del prior y li va di que si lo mestre Artigas no habíe de tindre queixa, ell buscaríe algún pintó que igual rebaixaríe algo la cantidat que aquell demanáe. Va contestá lo prior que lo mestre Artigas no podíe fé mes que ressignás, perque aixó de totes les maneres se faríe, y no tindríe raó pera queixás, perque ya después de ell habíen tratat en un atre pintó y tampoc se habíen entés.

Podíe di quí ere lo pintó que se proposáe: 

- Yo, - va contestá Pedro Saputo.

- ¿Vosté pot di quí es?

- No dic aixó, sino que soc YO lo pintó que ha de pintá la capella. 

-  ¿Vosté?

- Yo, sí, pare prior; yo mateix. 

- Feume lo favor -, va di entonses lo prior en desdén, - de aná a la Creu de San Martín a comprá un boliche y vaigue a jugá per neixos carrés, o arreplego cuatre pedres y codolets al vostre morralet y anéu a cantalejá gossos per los racons y plasses.

- Pos es verdat, pare reverendo, va contestá Pedro Saputo, que encara que se enfado li hay de di que les seues paraules desdiuen de la vostra seriedat. ¿A quin llibre hau vist, a quin autó hau lligit, a quin sabut sentit a la vostra vida, que no haygue ñabut may al món home de la meua edat que no puguere pintá una capella de flares?

Si haguere preguntat cóm me dic, si ya sapiguere quí soc, si s'haguere informat qué ting o no ting fet, entonses podríe parlá com li vinguere en gana, y tan menospreu no lo puc esperá de consevol atre home mes prudén. Així que, podeu encarregá y doná la vostra obra a qui vullgáu, que ya vech que no arribarem a cap acuerdo o acord. Quedautos en Deu y en la vostra capella, que a mí no me cal tratá en homens de tan mala raó y conveniensia. 

Y dit y fet, li va doná la esquena al prior y va agarrá lo pañ de la porta.

Pero lo prior, que a les seues paraules habíe vist molta discressió y prudensia, lo va cridá y va eixí a detíndrel, y entrán un atra vegada en ell li va di en veu mes atenta que no se extrañare que li haguere parlat de aquella manera, ya que los sagals de la seua edat se solíen dedicá mes an aquells entretenimens de brutos, que a obres de tanta empresa y capassidat. Pero que si teníe confiansa de eixissen be en elles, se serviguere di quí ere y trataríen. Perque lo flare ya sospecháe quí podíe sé, ya que teníe de ell notissia per la fama del seu nom. Entonses va contestá lo mosso: 

- Yo me dic Pedro Saputo; soc...

- Prou, prou, prou, fill meu, va di en gran exclamassió lo prior al sentí lo seu nom. Y eixecanse lo va abrassá en molta voluntat, y lo va fé sentás al seu costat, y li va di:

- Miréu, Pedro Saputo; ya que Deu ha dessidit portatos an esta santa casa, yo actuaré de modo que a vosté no li peno habé vingut. Per descontat tos acomodaré a una cámara ben arreglada y en tots los servissis; tos ficaré assiento al refectori en los pares mes importans; y tos pagaré les singsentes libres jaqueses que demanáe lo mestre Artigas. Yo sé que hau pintat la capelleta de la ermita de la Corona a la vostra vila, y raderamen dos sales; y persones inteligentes que tos han vist me han sertificat que hau derramat en elles mes arte que lo que ha pintat en tota la seua vida lo adotsenat del mestre Artigas. Y si no me importunaren al seu favor alguns flares y dos caballés de la siudat, ya tos volía escriure que vinguereu a fé la nostra obra. La faréu, y yo men alegro mol. A vosté, lo arte de la pintura, este arte divino que entenen pocs y alcansen mes pocs encara, tos u ha amostrat la mateixa naturalesa, y per aixó, fill meu, sou tan aventajat. Sol tos demano que no tos unfléu, perque contra mes humildes som, mes grans y mes exelens són les grassies que ressibim de Deu lo nostre Siñó, y les mersés que la seua gran misericordia y bondat infinita mos fa de pura grassia. No olvidéu que humille als soberbios y arrogans, y exalte als humildes. Una enfermedat pot anugolatos lo juissi, una caiguda estronchinatos y dixatos inútil per al vostre arte y pera tota obra de profit, y donantos llarga vida obligatos a mendigá de porta en porta una almoina, sén mol infelís y despressiat. La gloria y les riqueses que podeu esperá alcansá en la vostra gran habilidat y talento que yo del modo que puc beneíxco, y en lo cor ficat an aquell abisme de bondat y omnipotensia del Siñó, li rogo encamino a la seua mes gran honra y gloria, així com al profit teu y descans de les persones a qui tingues obligassió y correspondensia. Ara aniréu a descansá hasta la hora de diná, y después ya tos aniréu preparán pera la vostra obra.

Va entrá en aixó un lectó, un home de ixos que sense cridáls van a tot arreu y se arrimen a tots y apliquen la orella a tots los foradets, y u volen tot sabé y mangonejá, que se beuen l' aire, y encara del flat y de la seua mateixa movilidat, qui habén sentit algo del payo que estáe a la cámara del prior, se va embutí per farol y compare. 

Va preguntá entonses Pedro Saputo qué ere lo que s'habíe de pintá a la capella pera aná formanse la idea (va di), regirala y perfecsionala. Agarrán la paraula lo lectó va contestá y va di (cuan ixíe lo prior de la selda a doná orden de que prepararen la que destinabe a Pedro Saputo):

- Ya sé yo lo que vol lo pare prior. Miréu: hau de pintá lo primé l'  infern, y a la boca o entrada, a la part de fora, a Nostra Siñora del Carmen desvián de la boca uns cuans beatos que van a pará allí, aguardanlos mols diables, y la má de sa Majestat de María Santíssima los siñalará un atre camí, que sirá lo del purgatori, y ells lo empendrán mol contens. Después hau de pintá lo purgatori y a Nostra Siñora del Carmen traén de ell a tots los seus devotos en lo escapulari. Después hau de pintá lo sel, y a la mateixa Siñora mol gloriosa rodejada de una caterva de devotos seus; y lo mes amún de tots y mes prop del seu trono a N. P. S. Elías en mols flares a la seua sombra. Y después, per los racons o aon tos paregue pintéu una dotsena de milagres, los mes inaudits que puguéu imaginá. 

- Pero ixos milacres, va di Pedro Saputo, mels hauréu de referí, o amostrám lo llibre aon consten, perque yo no men sé cap. 

- Tampoc yo ne sé cap en particulá, va contestá lo lectó, no ña cap llibre de milacres que yo sápiga, encara que hay sentit que se está escribín. Per aixó hay dit que los hau de imaginá vosté mateix.

- ¿Y ne han de sé mols? Va contestá Saputo. 

- An eixa materia, va di lo lectó, hau de tindre entés que may podréu pecá per massa; contra mes ne siguen y mes estupendos, mes alabansa redundará al pintó y mes crédit a la orden carmelita. 

- Pos a fe, va di Pedro Saputo, que no quedaréu descontens la comunidat ni la orden, perque vach a pintatos allí tals milagres, que no entrará cap home en vista a la capella que no se esglayo.

- Pos aixó mos fa falta y no datra cosa, va acabá lo lectó, perque aixina se inflame la caridat dels parroquians y carregue lo poble al convén.

Una mica sospechosa li va pareixe a Pedro Saputo la religió, o mes be la filossofía del lectó; pero com res caíe sobre la seua consiensia, va fé la seua cuenta y va pensá en la má plena dién: l'alma a la palma. Y en son demá va escomensá a prepará les parets de la capella y a provís de broches, pinsells y colós.

Va pintá una semana, y lo prior y tots los flares no se fartáen de mirá la pintura, de alabá al pintó dissípul de la naturalesa, que aixina li díen. Tamé del poble anáen a vórel mols curiosos y bachillés sense bachillerat (pero may lo mestre Artigas).

Blas Flare, black friday


- ¿Quí u diríe? - un canonge y un pintaire, dels que, díe Pedro Saputo, que la un enteníe algo perque habíe vist mol, y l’atre si en ves de fé pintes se haguere dedicat de jove a un atra cosa, podríe sé lo seu compañ; y lo volíe mol, se van fé amics.

Va pintá dos semanes; y al tersé dilluns va tindre que dixá la obra y eixí de la siudat mes depressa del que habíe entrat.

Ñabíe al convén un flare dels que diuen de missa y olla, perque de ababol que ere no sabíe adependre datra cosa que di missa y acudí al papeo; tots los díes anáe a la capella a donali un mal rato y fótreli la tabarra a Pedro Saputo, fenli sempre les mateixes preguntes, que eren:

- ¿Cóm se diu lo pintó? ¿De quín poble es lo pintó? ¿Cóm se diuen los pares del pintó?

Lexique roman; Moleste – Molleta

Ya lo mosso se habíe queixat al pare prior y demanat que no dixare aná an aquell flare a la capella; y lo prior, home sense malissia, li va contestá que com ere un flare de poc entenimén no teníe que fé cas de les seues tontades. Pero a Pedro Saputo lo cabrejáe tan, que aquell día, així com lo va vore entrá, se li va ensendre la cara, y de rabia va malmetre lo cap de un ángel que estáe pintán.

Va escomensá lo flare a preguntali en soflama lo mateix de sempre, cóm se diu lo pintó de la nostra santa capella?

Y Pedro Saputo, ensés, li va contestá: 

- Avui lo pintó se diu Pedro Códul!

eixecacoduls, avui lo pintó se diu Pedro Códul!

Y dién aixó li va aventá en gran saña y tota la forsa que teníe, que ere molta, un códul de la mida del puñ que teníe a má, li va fotre al pit y lo va tombá an terra; va agarrá los pinsells y los cacharros dels colós en un sarpat, va saltá de la embastida, y per si lo flare tramontabe, que no se sorolláe ni queixabe mes que en un ressuello aufegat y ronco, sense despedís de ningú va ficá peus en polvorossa. Vull di, que va doná de colses al convén fugín en tal ligeresa, que en dos minuts ya dixáe atrás lo Puch de don Sancho (ara Puch dels martirs o fossá), y en no mols mes ya pujáe y passáe lo estret del Quinto y perdíe de vista la siudat y la seua Hoya.

Se diu costa o estret del Quinto la pujada del riu Flumen (flumen en latín es una de les maneres de di riu) als collets y matolls aon después escomense ya lo Somontano.

peña de Amán


Original en castellá:

Capítulo II.

De lo que le sucedió en Huesca.

Ufano, alegre, altivo, confiado y tan ligero de pies y de cuerpo caminaba nuestro hombre aventurero en demanda de nuevos confines y nuevas tierras, hombres, opiniones y costumbres, que no estampaba la huella en el polvo del camino, como si fuese por el aire o volase con su pensamiento. El sol de las siete de la mañana, a mediados del mes de marzo, purísima la atmósfera, claro el horizonte, quieto el viento y placentero el día, alegraba la húmeda tierra que vivificada ya de su calor amigo y apuntando la primavera, le hubiese ofrecido la naturaleza renovando su vida en la estación más apacible del año, si la campiña que atravesaba, desnuda, inamena y triste, presentara a un lado y otro a la vista más de algunas verdes llanadas de campos de trigo, y al frente la oscura sierra de Gratal formando falda a los lejanos y aún blancos Pirineos que parece reciban la bóveda del cielo para dejarla caer a la otra parte, que ya sabía era el reino de Francia. Llegado de un vuelo a las Canteras, vido abajo contrapuesta y comenzando desde el mismo valle la negra agorera selva de Pebredo extendiéndose en un dilatado término con sus carrascas del diluvio y habitada todavía de las primeras fieras que la poblaron. Atravesóla insensiblemente, descubrió los famosos llanos de Alcoraz, llegó a San Jorge, y dijo: Ya estoy en Huesca. Y no había dado aún la hora de las nueve.

Mucho antes se hallaba ya su pobre madre en casa de la madrina, a quien fue a decir con gran congoja: - ¡Ya se ha ido! De que hicieron las dos un largo llanto, acompañándolas también la niña Rosa por imitación y algún sentimiento que a su modo alcanzaba, pues en fin tenía ya doce años, no era estúpida y quería mucho a su hermanito Pedro.

Él, entretanto, estaba ya en las avenidas de la ciudad, a donde topó con un fraile motilón del Carmen calzado, y trabando conversación con él, entendió que en su convento se trataba de pintar la capilla de la Virgen; pero que el maestro Artigas era muy judío, que les pedía quinientas libras y ellos le daban trescientas y cincuenta y no quería. - Yo, pues, respondió Pedro Saputo, veré esa capilla, y puede ser que busque un pintor para ella. - Si es de Zaragoza, dijo el motilón, excusada es la diligencia, porque si los pintamonas de Huesca piden tanto, ¿qué será los famosos pintores de Zaragoza? Y en esto llegaron a la ciudad y se encaminaron juntos al convento.

Vio Pedro Saputo la capilla, y subió a la celda del prior y le dijo que si el maestro Artigas no había de tener queja, él buscaría un pintor que acaso rebajaría algo de lo que aquél pedía. Respondió el prior que el maestro Artigas no podía hacer más que reseñar, porque esto de todos modos lo haría; pero que no tendría razón para quejarse, porque ya después de él habían tratado con otro pintor y tampoco no se habían ajustado. Que podía decir quién era el pintor que proponía: - Yo, respondió Pedro Saputo. - ¿Vos, sí, vos habéis de decir quién es? - No digo eso, sino que soy yo el pintor que ha de pintar la capilla. - ¡Vos! - Yo, sí, padre prior; yo mismo. - Hacedme la gracia, dijo entonces el prior con desdén, de ir a la Cruz de San Martín a comprar un boliche y andaros a jugar por esas calles, o recogiendo piedras y guijarros en vuestro herreruelo ir a apedrear los perros por las esquinas y plazas. - Pues en verdad, padre reverendo, contestó Pedro Saputo, que aunque os enojéis he de deciros que vuestras palabras desdicen de vuestra gravedad. ¿En qué libro habéis topado, en qué autor leído, en qué sabio oído en vuestra vida, que no hubo jamás en el mundo hombre de mi edad que pintar no pudiese una capilla de frailes? Si hubiérades preguntado cómo me llamo, si ya supiérades quién soy, si os hubiésedes informado qué tengo o no tengo hecho en mi arte, entonces pudiérades hablar como os viniese en talante, y tales menosprecios, juro por las órdenes que tenéis, que no los pudiera esperar de cualquiera otro hombre más prudente. Así que, podéis encomendar y dar vuestra obra a quien quisiéredes, que a lo que veo no somos hechos para en uno. Quedaos con Dios y con la vuestra capilla, que a mí no me cumple tratar con hombres de tan mala razón y conveniencia. Y diciendo y haciendo, volvió la espalda al prior y tomaba la puerta. Mas el prior, que en sus palabras había echado de ver su mucha discreción y prudencia, le llamó y salió a detenerle, y entrando otra vez con él le dijo con voz más atenta que no extrañase le hubiese hablado de aquella manera, puesto que los muchachos de su edad más solían ser a propósito para andar en tales entretenimientos, que en obras de tanta empresa y capacidad. Pero que si tenía confianza de salir bien de ellas, se sirviese decir quién era y tratarían. Porque el fraile había ya sospechado quién fuese, teniendo de él noticia por la fama de su nombre. Entonces respondió el mozo: - Yo me llamo Pedro Saputo; soy... - Basta, basta, basta, hijo mío, dijo con grande exclamación el prior al oír su nombre. Y levantándose le abrazó con mucha voluntad, y le hizo sentar a su lado, y por fin le dijo: - Mirad, Pedro Saputo; ya que Dios ha sido servido de traeros a esta santa casa, yo lo haré de modo con vos que no os pese de haber venido. Por de contado os marco por vuestra una celda bien arreada de todo buen servicio; os señalo asiento en el refectorio con los padres más graves; y os daré las quinientas libras jaquesas que pedía el maestro Artigas. Yo sé que habéis pintado la ermita de la Corona en vuestro lugar, y últimamente dos salas; y personas inteligentes que os han visto me han certificado que habéis derramado en ellas más primores, que ha pintado en su vida el adocenado del maestro Artigas. Y si no me importunaran por él algunos frailes y dos caballeros de la ciudad que le favorecen, ya os quería escribir que viniésedes a hacer nuestra obra. Haréisla, por fin, e yo me complazco. A vos el arte de la pintura, este arte divina que entienden pocos y alcanzan más pocos todavía, os lo ha enseñado la misma naturaleza, y por esto, hijo mío, sois tan aventajado. No os pido más sino que no engriáis, porque tanto más humildes debemos ser cuanto mayores y más excelentes son los dones que recibimos de Dios nuestro Señor, y las mercedes que su gran misericordia y bondad infinita nos hace de pura gracia. No olvidéis que humilla a los soberbios, a los vanos y arrogantes, y exalta a los humildes. Una enfermedad puede quitaros el juicio, una caída estropearos y dejaros inútil para vuestro arte y para toda obra de provecho, y dándoos larga vida obligaros a mendigar de puerta en puerta el sustento, siendo muy infeliz y despreciado, en vez de la gloria y de las riquezas que podéis esperar alcanzar con vuestra mucha habilidad y talento; habilidad y talento que yo del modo que puedo bendigo, y con el corazón puesto en aquel abismo de bondad y omnipotencia del Señor, le ruego encamine a su mayor honra y gloria, así como al provecho tuyo y descanso de las personas a quien tengas obligación y correspondencia. Ahora iréis a descansar hasta la hora de comer, y luego os iréis aviando para vuestra obra.

Entró en esto un Lector, hombre de aquellos que sin llamarlos van a todas partes y se arriman a todos y aplican el oído a todos los agujeros, y lo quieren todo saber y mangonear, que se bullen del aire, y aún del olfato y de su misma movilidad, el cual habiendo oído algo del sujeto que estaba en la celda del prior, se metió por farol y compadre. Preguntó entonces Pedro Saputo qué era lo que había de pintar en la capilla para ir formando la idea (dijo), revolvella y perfeccionalla. Tomando la palabra el Lector respondió y dijo (saliéndose el prior de la celda a dar orden que preparasen la que destinaba a Pedro Saputo): - Ya sé yo lo que quiere el padre prior. Mirad: habéis de pintar lo primero el infierno, y en boca o entrada a la parte de afuera a Nuestra Señora del Carmen desviando del boquerón unos cuantos devotos que van a parar allí, aguardándolos muchos diablos, y con la mano de su Majestad de María Santísima les señalará otro camino, que será el del purgatorio, y ellos le tomarán muy contentos. Después habéis de pintar el purgatorio y a Nuestra Señora del Carmen sacando de él a todos sus devotos con el escapulario. Después habéis de pintar el cielo, y a la misma Señora muy gloriosa rodeada de infinitos devotos suyos; y más alto que todos y más cerca de su torno a N. P. S. Elías con muchos de muchísimos frailes a su sombra. Y luego, por las esquinas o donde os parezca pintad cualquier docena de milagros, los más inauditos que pudierais imaginar. - Pero esos milagros, dijo Pedro Saputo, habreísmelos de referir, o mostrarme el libro donde constan, porque yo no sé ninguno. - Tampoco yo no sé ninguno en particular, respondió el Lector, no hay libro de ellos que yo sepa, aunque he oído que se está escribiendo. Por eso he dicho que los habéis de imaginar vos mismo. - ¿Y han de ser muchos?, respondió Saputo. - En esa materia, dijo el Lector, habéis de tener entendido que nunca podréis pecar por carta de más; cuantos más fueren y más estupendos, más alabanza redundará al pintor y más crédito a la orden carmelitana. - Pues a fe, dijo Pedro Saputo, que no quedéis descontentos la comunidad ni la orden, porque voy a pintaros allí tales milagros, que no entre hombre con vista en la capilla, que no se espante. - Pues eso necesitamos y no otra cosa, concluyó el Lector, porque así se inflama la caridad de los fieles y carga el pueblo al convento.

Un poco sospechosa le pareció a Pedro Saputo la religión, o más bien la filosofía del Lector; pero como nada iba sobre su conciencia, hizo su cuenta y la echó de liberal y mano llena diciendo, su alma en su palma. Y al día siguiente comenzó a preparar las paredes de la capilla y a arrearse de brochas, pinceles y colores.

Pintó una semana, y el prior y todos los frailes no se hartaban de mirar la pintura, de alabar al pintor discípulo de la naturaleza, como le llamaban. También del pueblo iban a verle muchos curiosos (nunca el maestro Artigas), distinguiéndose por cotidianos y aficionados - ¿quién lo diría?-  un canónigo y un peinero, de los cuales, decía Pedro Saputo, que el uno entendía algo porque había visto mucho, y que si el otro en vez de hacer peines se hubiese dedicado de joven a otra cosa, pudiera ser su compañero; y le quería mucho y se hicieron amigos.

Pintó dos semanas; y al tercer lunes hubo de dejar la obra y salir de la ciudad con más prisa que había entrado. Había en el convento un fraile de los que llaman de misa y olla, porque de rudos no saben aprender otra cosa que decir misa y acudir al refectorio; y el cual todos los días iba a la capilla a dar un mal rato a Pedro Saputo haciéndole siempre las mismas preguntas, que eran: - ¿Cómo se llama el pintor? ¿De qué lugar es el pintor? ¿Cómo se llaman los padres del pintor? Ya el mozo se había quejado al padre prior y rogándole que no dejase ir al fraile a la capilla; y el prior, hombre sin malicia, le respondió que como era un fraile de poco entendimiento no había para qué hacer caso de sus necedades. Pero a Pedro Saputo le enojaba tanto, que aquel día, así como le vio entrar, se le subió el calor al rostro, y de desazón echó a perder la cabeza de un ángel que estaba pintando. Comenzó el fraile a preguntarle con soflama lo mismo que siempre, cómo se llama el pintor de nuestra santa capilla. Y Pedro Saputo, reventado de ira, le respondió: - Hoy el pintor se llama Pedro Guijarro, Pedro Cacharros; y diciendo esto le tiró con gran saña un guijarro tamaño como el puño que tenía a mano, le dio en el pecho y le derribó en el suelo, y siguiendo con las brochas y los cacharros de los colores, saltó del andamio, y por si el fraile tramontaba, que no se meneaba ni quejaba más de con un resuello ahogado y ronco, sin despedirse de nadie puso pies en polvorosa. Quiero decir, que dio de codos al convento huyendo con tal ligereza, que en dos minutos ya dejaba atrás el Pueyo de don Sancho (ahora cabezo de los mártires o cementerio), y en no muchos más ya subía y pasaba el estrecho de Quinto y perdía de vista la ciudad y su Hoya. Llámase cuesta o estrecho de Quinto la subida del río Flumen a los cerros y sardas donde luego comienza ya el Semontano.

jueves, 13 de septiembre de 2018

Lo heliotropo de Beseit


A la vila de Beseit, que sempre ha sigut abundán en maneres y gens extraordináries, va ñabé, no fa mol tems, un pintó de nom Calandrio, home simplón y de costums rares, que la mayoría del tems en dos atres pintós tratabe, Bruno y Bufalmacho, hómens mol de la broma pero per un atra part ben espabilats, que trataben en Calandrio perque de les seues maneres y de la seua simplesa assobín gran festa féen. Ñabíe tamé a Valdarrores entonses un jove de maravillosa grássia y en totes les coses que fée hábil y afortunat, Maso, qui, sentín algunes coses sobre la simplesa de Calandrio, se va proposá divertís fénli alguna burla o fénli creure alguna cosa extraordinária; y trobánlo un día a la iglesia de San Bartolomé y veénlo atento retocán les pintures y lo altá de la iglesia, ficat no fee mol tems, va pensá que habíe arribat lo puesto y lo tems per a la seua intensió. Informán a un compañ seu de alló que caviláe fé, juns se van arrimá aon Calandrio estabe assentat sol, y fen vore que no lo véen, van escomensá a enraoná sobre les virtuts de algunes pedres, de les que Maso parlabe en tanta autoridat com si haguere sigut un famós y gran marmoliste; an estos raonaméns va pará la orella Calandrio y después de un rato, ficánse de peu, veén que no ere cap secreto, se va ajuntá en ells, lo que mol va agradá a Maso. Éste, seguín en les seues paraules, va sé preguntat per Calandrio que aón se trobaen estes pedres tan plenes de virtut. Maso va contestá que la mayoría se trobaen a Berlinzonia, terra de los vascos, a una comarca que se díe Bengodi a la que les viñes se lliguen en llenguañisses y se compre una oca per un dinero y un pato de regalo, y ñabíe allí una montaña tota de formache parmessano rallat a la punta de la que ñabíe gen que no fée datra cosa que aná fen macarróns y raviolis y cóurels en caldo de capóns, y después los aventáben costa aball, y qui mes ne agarrabe mes ne teníe; y allí a la voreta corríe un riuet de garnacha del milló que pot béures, sense una gota de aigua mesclada.
- ¡Oh! - va di Calandrio- , éisse es un bon país; pero dísme, ¿qué fan de los capóns que cóuen? Va contestá Maso:
- Tots sels fóten los vascos.
Va di entonses Calandrio:
- ¿Has anat allí alguna vegada?
Maso va contestá:
- ¿Dius que si hi hay estat? ¡Sí, igual hi hay estat una vegada com mil! Va di entonses Calandrio:
- ¿Y cuáns kilómetros cuadrats té?
- Ne té mes de un milló, pam dal pam baix.
Va di Calandrio:
- Pos té que sé mes allá de los Ports.
- Ah, sí - va di Maso- , una mica mes allá.
Lo simple de Calandrio, veén a Maso di estes paraules en cara seria y sense enfótressen, su creíe com la verdat mes manifesta; va di:
- Massa lluñ está dels meus assuntos; pero si mes prop estiguere, sí que hi aniría una vegada en tú per a vore rodá éixos macarróns y fartám. Pero dísme; ¿An esta comarca nostra del Matarraña no sen trobe cap de estes pedres maravilloses? A lo que Maso va contestá:
- Sí, dos classes de pedres se troben de grandíssima virtut. La una són los barróculs de Monserrate de Fórnols, de los que se fan moles per a la farina, y per naixó se diu als paísos de mes allá que de Déu venen les grássies y de Fórnols les pedres de molí; ñan de estes pedres de moldre tantes, que entre natros són poc apressiades, com a Cataluña les esmeraldes, de les que ña allí una montaña mes gran que Monte Caro que relluíxen a mijanit. Qui pulixque les moles de Ulldecona y les faigue engastá en anells abáns de fé los forats, y les porto al molt honorable president, tindrá tot lo que vullgue.
L’atra es una pedra que natros los marmolistes diém heliotropo, pedra de molta mes gran virtut, perque qui la porte damún no pot sé vist per cap persona.
Entonses Calandrio va di:
- Grans virtuts són éstes; ¿pero eissa segona aón se trobe?
A lo que Maso va contestá que als Comellassos o Les Escales sen podíen trobá.
Va di Calandrio:
- ¿De quina mida es eissa pedra y de quin coló?
Va contestá Maso:
- Es de unes cuantes mides, alguna es mes gran, alguna mes minuda; pero totes són de coló casi negre. Calandrio, habén totes estes coses advertit per an ell, fingín tindre un atra cosa que fé, se va separá de Maso, y se va proposá buscá eixa pedra; va pensá féu sense que u sapigueren Bruno y Bufalmacho, als que en espessial volíe. Se va ficá, pos, en marcha a buscála, y sense esperá y abáns de que cap atre puguere trobála, tot lo que quedabe del matí va empleá buscán a Bruno y Bufalmacho. Al final, sén ya passat michdía, enrecordánse de que traballaben a una fábrica que se va cremá uns añs después, encara que la caló fore grandíssima, dixán tota ocupassió, casi corrén sen va aná aon ells estaben, y cridánlos los va di:
- Compañs, si voléu créurem podém convertímos en los homes mes rics de Beseit, perque li hay sentit a un home digne de fe que als Comellassos ña una pedra que qui la porte damún no pot sé vist per dingú; per lo que me pareix que sense tardá, antes de que un atra persona hi vaigue, hauríem de aná a buscála. Es sert que la trobarém, perque la coneixco; y cuan la haiguém trobat, ¿qué tindrém que fé mes que ficála al morral y aná a les taules de los cambistes a Valdarrores, que sabéu que están sempre carregades de monedes de plata y de dinés, y agarrán les que vullgám? Dingú mos vorá: y aixina podrém fémos rics enseguida sense tindre tot lo san día que embadurná los muros del modo que u fa lo caragol.
Bruno y Bufalmacho, al sentíl, van escomensá a enríuressen per dins; y miránse la un al atre van ficá cara de maravillás mol y van alabá la idea de Calandrio; pero va preguntá Bufalmacho quin nom teníe eixa pedra. A Calandrio, que ere de mollera dura, ya se ni habíe anat lo nom del cap; per lo que va contestá:
- ¿Qué mos importe lo nom, ya que sabém la virtut? Anémon a buscála sense esperá mes.
- Pero be - va di Bruno- , ¿cóm es?
Calandrio va di:
- Ne ñan de diferentes formes, pero totes són casi negres; per lo que me pareix que ham de agarrá totes aquelles que veigam negres, hasta que arribém an ella; aixina que no pergám tems, aném. A lo que Bruno va di:
- Pero espera.
Y li va di a Bufalmacho:
- A mí me pareix que Calandrio diu be; pero no me pareix que sigue hora de féu perque lo sol está alt y pegue dins del Comellassos y ha secat totes les pedres; per lo que algunes de elles pareixen ara blanques, algunes que ñan allí, y per lo matí, abáns de que lo sol les haygue secat, paréixen negres; y ademés de aixó, molta gen navegue avui, que es día de faená, prop dels Comellassos, als Freginals y al camí de Les Escales, que, al vóremos, podríen adiviná lo que estém fen y potsé féu ells tamé; y podríe vindre a les seues máns y natros hauríem perdut lo san per la limosna. A mí me pareix, si tos pareix a vatros, que éste es assunto de fé pel matí prontet, que se diferénsien milló les negres de les blanques, y en día de festa, perque no ñaurá allí dingú que mos véigue.
Bufalmacho va alabá la opinió de Bruno, y Calandrio va está de acuerdo en ells, y van dessidí que lo domenge siguién pel matí aniríen los tres juns a buscá aquella pedra; pero sobre totes les coses los va rogá Calandrio que en dingú al món parláren de alló, perque an ell lay habíen dit en secreto. Y dién aixó, los va contá lo que habíe sentit de la comarca de Bengodi, en juraméns afirmán que ere aixina. Cuan Calandrio se va separá de ells, lo que sobre este assunto faríen u van arreglá entre ells. Calandrio va esperá sense tartí lo domenge per lo matí; se va eixecá al moure lo día y, cridán als seus compañs, eixín per les eres y la nevera y puján als Comellassos, van escomensá a caminá barrang cap aball, buscán pedres. Calandrio estabe ñirviós y afanós, caminabe dabán y rápidamen saltae ara aquí ara allá, aon alguna pedra negra veíe se aviábe y la plegabe. Los seus compañs caminaen detrás, y alguna ne plegaen; pero Calandrio no habíe caminat mol camí cuan ya teníe la falda plena; per lo que, eixecánse les faldes del sayo, que no seguíe la moda de Hainaut, y fen en elles una ampla halda, habénu aguantat be en la correcha per tot arreu, no mol después la va omplí y, después de un ratet, fen halda de la capa, la va carregá tamé de códuls. Veén Bufalmacho y Bruno que Calandrio anabe carregat y la hora de minjá se arrimabe, segóns lo parlat entre ells, li va preguntá Bruno a Bufalmacho:
- ¿Aón está Calandrio?
Bufalmacho, que lo veíe allí a la vora de ells, aná girán y voltán, y mirán aquí y allá, va contestá:
- No u sé, pero hasta fa un momén estabe aquí dabán de natres.
Va di Bruno:
- ¡Que fa poc? Me pareix está segú de que ara está a casa dinán y mos ha dixat a natros en la faenada de aná buscán les pedres negres per nestos Comellassos aball.
- ¡Ah!, qué be ha fet - va di entonses Bufalmacho- , burlánse de natros y dixánmos aquí, ya que ham sigut tan tontos com per a créurel. ¿Creus que ñaurá datre tan ruc com natros que s´haguere cregut que als Comellassos o allá baix a La Cometa se podíe trobá una pedra tan milagrosa? Calandrio, al sentí estes paraules, va imaginá que aquella pedra habíe arribat a les seues máns y que, per la virtut de ella, encara que estiguere ell presén no lo véen. Contén, pos, sobremanera de tal sort, sense dils res, va pensá en torná a casa seua; y tornán sobre les seues passes, va escomensá a entornássen.
Veén aixó, Bufalmacho va di a Bruno:
- ¿Qué fem natros? ¿Per qué no mon anem?
A lo que Bruno va contestá:
- Anémon; pero juro a Déu que Calandrio no men fará ni una mes; y si ara estiguera prop de ell com u hay estat tot lo matí, li aventaría este códul al taló y sen enrecordaríe un mes de esta broma.
Y dites estes paraules, va estirá lo bras y li va fotre a Calandrio en lo códul just al calcañá. Calandrio, sentín lo doló, va eixecá lo peu y va escomensá a bufá, sense cridá, y después sen va aná. Bufalmacho, agarrán un dels códuls que habíe plegat, li va di a Bruno:
- ¡Ah, mira este codolet: aixina li foteguere ara mateix a la riñonada a Calandrio! Y, aviánlo en tota la forsa que teníe, li va assertá als riñóns; y en ressumen, de esta manera, ara en una paraula y ara en un atra, per los Comellassos aball hasta la selva de la cometa lo van aná codoleján y lapidán.
Allí, avián an terra les pedres que habíen arreplegat, una mica se van aturá a parlá en los guardes, que, abáns informats per nells, fingín no vórel, van dixá passá a Calandrio aguantánse la rissa mes gran del món. Calandrio, sense pará ni descansá va arribá a casa seua, que estabe a la vora del cantó del castellá ; y tan favorable li va sé la fortuna a la burla que mentres ell per lo barrang baixabe y después per los carrés del poble, dingú li va dirigí la paraula, ya que ne va trobá pocs perque tots estaben dinán. Va entrá carregat a casa seua. Estabe la seua dona (que teníe per nom Tresa), dona hermosa y valenta, a dal de la escala, y una mica cabrejada per la llarga tardansa, y veénlo vindre va escomensá a díli renegán en los brassos com una engerra:
- ¡Ya te porte lo dimoni! Tot lo món ya ha dinat cuan tú vens a diná. Lo que sentín Calandrio y veén que lo vee, ple de amargura y de doló va escomensá a cridá:
- ¡Ay!, dona roína, tú m´has arruinat; pero per Déu que me les pagarás. Y puján a una saleta y descarregades allí les moltes pedres que habíe arreplegat, ensés de rabia va corre cap an ella y, agarránla per les coetes del pel, la va tirá an terra, y allí, tan com va pugué moure brassos y cames tantes puñades y patades li va fotre per tot lo cos, sense dixáli pels al cap ni ós que machacat no estiguere, y de res li va valé demaná mersé a la dona en los brassos en creu.
Bufalmacho y Bruno, después de que en los guardes sen habíen enrit un ratet, a poquetet van escomensá una mica de lluñ a seguí a Calandrio; y arribán a la seua porta, van sentí lo palissón que a la seua dona li fotíe, y fingín que arribaben entonses, lo van cridá. Calandrio, tot suát, roch y baldat, se va assomá a la finestra y los va demaná que pujaren aon estabe ell. Ells, mostránse una mica enfadats, van pujá cap a dal y van vore la sala plena de pedres escampades. A un dels racóns la dona espelussada, tota blanca y esbatussada, plorae en tanta pena que casi se encanae. A l´atra part Calandrio, fluix y sofocat, assentat. Y después de habé mirat un rato van di:
- ¿Qué es aixó, Calandrio? ¿Vols fé un muro, que te veém en tantes pedres? Y ademés de aixó, van afegí:
- ¿Y la Tresa qué té? Pareix que li has pegat; ¿qué locures són éstes? Calandrio, cansat per lo pes de les pedres y per la rabia en que li habíe pegat a la seua dona, y en lo doló de la fortuna que li pareixíe habé perdut, no podíe recuperá l´esma per a pronunsiá sanseres les paraules de la seua contesta; per lo que, donánli tems, Bufalmacho va tornáy:
- Calandrio, si estabes enfadat per algo, no teníes per naixó que oféndremos a natros; que, después de que mos vas convense de buscá en tú la pedra pressiosa, sense dílay ni a Déu ni al dimoni de Queretes mos has dixát com a dos cabróns als Comellassos y has vingut a casa teua, lo que es una maldat mol grossa; pero per sert que ésta sirá la radera que mos farás.
An estes paraules, Calandrio, esforsánse, va contestá:
- Compañs, no tos enfadéu: les coses han sigut de un atra manera de la que pensáu. Yo, desventurat, hay trobat aquella pedra; ¿y voléu sabé si dic la verdat? Cuan primé tos preguntábeu per mí la un al atre, yo estaba a menos de deu passes de vatros, y veén que tos arrimábeu y no me veíeu, hay tirat per abán, y seguín una mica per abán hay arribat a casa.
Y escomensán per una punta, hasta lo final los va contá lo que habíen fet y dit ells, y los va enseñá la esquena y les cames, cóm los hi habíen dixat los códuls, y después va seguí:
- Y tos dic que, entrán per la cometa en totes estes pedres damún que aquí veéu, res me van di (y ya sabéu lo desagradables y molestos que són) los guardes que u volen mirá y sabé tot, y ademés de aixó, hay trobat pel carré an algúns dels meus compares y amics, que sempre solen dirigím algún saludo y hasta invitám a beure, y no ne ha ñagut ni un que me diguere ni mija paraula, com si no me veiguéren. Al final, arribán aquí a casa, este dimoni de dona me se ha ficat dabán y me ha vist, perque, com sabéu, les dones fan pédre la virtut a totes les coses. Yo, que podía dim lo home en mes sort de Beseit, hay quedat lo mes desventurat: y per naixó li hay pegat tan com hay pogut moure les máns y cames y no sé qué me ha frenat de talláli les venes, ¡me cago en la hora en que la vach vore cuan vach vindre an esta casa!
Y ensenénse de rabia, volíe eixecás per a torná a fótreli. Bufalmacho y Bruno, sentín estes coses, ficaben cara de maravillás mol y en frecuénsia confirmaben lo que Calandrio diebe, y sentíen tantes ganes de riure que casi petaben; pero veénlo exitat eixecás per a pegá un atra vegada a la seua dona, eixín a trobál lo van retindre diénli que de estes coses cap culpa teníe la seua dona, mes que ell, que sabén que les dones féen pédre la virtut de les coses no li habíe dit que se guardare de ficás dabán aquell día; de esta precaussió Déu lo habíe privat o la sort no debíe está en ell, o teníe al ánimo engañá als seus compañs, als que, cuan sen va doná cuenta de habé trobat la pedra los u haguere tingut que avisá. Y después de moltes paraules, no sense gran faena reconsiliánlos an ell y a la dona, y dixánlo melancólic a la casa plena de códuls, sen van aná.

- Versió de la tersera novela de Lo Decamerón, de Giovanni Boccaccio, que estic traduín al chapurriau

La vida de Pedro Saputo en chapurriau a Amazon ES, en papé y Kindle.

Lo heliotropo de Beseit