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domingo, 28 de julio de 2024

3. 7. De cóm Pedro Saputo va doná cuenta del seu viache de la volta a España.

Capítul VII.

De cóm Pedro Saputo va doná cuenta del seu viache de la volta a España.

Restituít a casa seua, no lo dixaben viure preguntanli pel seu gran viache; y pera satisfé a tots a la vegada va fé pregoná que acudigueren a la plassa; van acudí, y desde lo balcó va di: 

"Si tot lo que hay vist y me ha passat haguera de referitos, en un mes no acabaría. Pero algunes coses particulás les aniré contán als amics, y ells les contarán a datres, y així les sabréu tots. Atres no les diré ni an ells ni a dingú, perque no vach demaná llissensia pera publicales y lo món es mol mal pensat.»

Sabéu pos, amics y compatrissis meus, que a tot arreu hay trobat homens espabilats, y homens tontos; de éstos mes que de aquells; homens que se creurán lo que se 'ls diu als chiquets, que lo sel es de seba y que los faríeu combregá en rodes de molí. Aixó tos u dic pera que veigáu en quina raó podrán di per neixos pobles veíns que sou los mes tontos del món. ¡Cuáns ne ña que u són mes que vatres!, perque encara que es verdat que vau aná al planet de Violada a cavá ixos forats buscán tessoros amagats, pero aixó u han fet y u fan mols atres que se tenen per mol espabilats, y troben lo mateix que vatres, que es la terra fresca y lo fron suat. Pero dingú de Almudévar ha anat a vórem pegá lo salt de Alcolea, perque ya tos figurabeu que ere pera fótretos lo pel, cuan hi han anat mols doctós de la Universidat de Huesca, y hasta colegials de Santiago y de San Vissén, alguns canonges, mols caballés y dames prinsipals, y totes les sing pes de la copla. De Barbastro, pos, no dic res; hi van aná de tres parts les dos, sén los que en mes llargs nassos se van quedá veén volá l'áliga del meu gabán desde la Ripa. Y nomenantos a Huesca y Barbastro, no ña pera qué mensioná a Fraga, Monsó, Binéfar, Tamarit y tota la Litera o Llitera, Graus, Benabarre, Fonz, Estada, Estadilla o Estadella, Sariñena, Ayerbe, Loarre, Bolea, ni los pobles de la Hoya, ne van aná mes que al jubileu del añ san; com igualmén del Somontano y Sobrarbe o Superarbe. Conque be podéu consolatos y no tíndretos per mes tontos que atres, perque no u sou com estáu sentín.

La Llitera no e Cataluña, T-shirt, camiseta, samarreta

Pos respecte al meu viache, hau de sabé que hay recorregut lo Prinsipat de Cataluña, lo Regne de Valensia, los cuatre de Andalusía y les Castelles; y total hay vist lo que vatros veéu sense móuretos de casa, apart dels rius, montes, siudats y datres coses que tamé són com les que vatres teniu vistes de lluñ o de prop. Així mateix a tot arreu lo sol ix per lo matí y se pon per la tarde, y sempre la lluna fa llum de nit y a les dotse es michdía menos a la Cort, que michdía es a les cuatre de la tarde, y micha nit es a les sis del matí.

Perque a les terres aon es de día cuan aquí de nit, hivern cuan aquí estiu, y estiu cuan aquí hivern, yo no hi hay estat, perque hay que caminá mol cap al frente o a la zaga, a la dreta o a la zurda.

De les costums dels pobles ña mol que di. Pero miréu; que porton la robeta mes o menos llarga, enaigüetes a modo de calses, montera, gorra, boina o barretina a modo de sombrero; que amorson figues y panses, o migues y sopes de oli, y berenon gazpacho o be pa en tomata y formache; a la postre homens y dones són tots, y tots lo mateix que vatres se maten per nelles y per los dinés; y a tot arreu ñan rics y pobres, y lo mes tonto es lo alcalde y lo mes sego lo que los guíe. Per lo demés a Cataluña me vach vore una mica apuradet; a Valensia me va aná be; y a Andalusía vach guañá lo que vach volé, y vach di y fe lo que vach voldre, y tot su van creure y tot u donáen per be, remitinme a les probes. A Cataluña vach vore comersians y marinés; a Valensia artistes, volatines y gaités; a Andalusía comares y matons mes femelles encara que les comares. A Castilla es la gen de un modo que pareix que ara ixquen del ou y que no han ubert los ulls.

Pel meu gust, aniría a Castilla per nessessidat, a Andalusía per curiosidat, a Barselona o Barchinona hi viuría tres mesos, a Valensia un añ, y a Saragossa tota la vida. Y aixó que Valensia es un món abreviat, perque lo que ha vist tot lo món y lo que sol ha vist Valensia, lo mateix han vist la un que l’atre, y encara mes potsé lo segón que lo primé.

Va escomensá en aixó a ploure una mica, y va di: Lo tems no vol que acaba la meua relassió, pero ya estáe mol abansada. Una cosa vull que entengáu sobre tot; y es, que aon vullgue que vach procuro doná honra a la meua patria. Perque tos fach sabé que al meu cor ñan dos grans amors, lo de la meua bona mare y lo vostre, enrecordanmen sempre de lo mol que per nella y per mí hau fet desde lo meu naiximén.

¡Viva Pedro Saputo!, va cridá lo poble: ¡Viva lo nostre fill y veí! 

¡Viva la gloria de Almudévar! Y se va dispersá la gentada alabán y beneín a Deu, que tan sabé y tanta virtut habíe donat al fill de la pupila.

Dins a la sala estáen lo justissia, los jurats y los prinsipals del poble, y lo bon Sisenando, a qui li caíe la baba de gust. Allí lo van agassajá o convoyá en un vermutet y después en un gran sopá o sena a la que casi los va agarrá lo día assentats.


Original en castellá:

Capítulo VII.

De cómo Pedro Saputo dio cuenta de su viaje de la vuelta a España.


Restituido a su casa, no le dejaban vivir preguntándole de su gran viaje; y por satisfacer a todos a la vez hizo pregonar que acudiesen a la plaza; acudieron, y desde el balcón dijo:

«Si todo lo que he visto y me ha sucedido hubiera de referiros circunstanciadamente, en un mes no acabaría. Pero algunas cosas particulares las iré contando a los amigos, y ellos las contarán a otros, y así las sabréis todos. Otras no las diré ni a ellos ni a nadie, porque no pedí licencia para publicallas y el mundo es muy mal pensado.

»Sabed pues, amigos y compatricios míos, que en todas partes he encontrado hombres agudos, y hombres tontos; de éstos más que de aquéllos; hombres que creerán lo que se dice a los niños, que el cielo es de cebolla y que los comulgaríades con más que ruedas de molino. Lo cual os digo para que veáis con qué razón podrán decir por esos pueblos vecinos que sois los más tontos del mundo. ¡Cuántos lo son más que vosotros!, porque aunque es verdad que fuisteis al llano de Violada a cavar aquellos hoyos buscando tesoros escondidos, pero eso lo han hecho y lo hacen muchos otros que se tienen por muy agudos, y encuentran lo mismo que vosotros, que es la tierra fresca y la frente sudada. Pero ninguno de Almudévar ha ido a verme dar el salto de Alcolea, porque ya os figurasteis que era chanza, cuando han ido muchos doctores de la universidad de Huesca, y aun colegiales de Santiago y de San Vicente, algunos canónigos, muchos caballeros y damas principales, y todas las cinco pes de la copla. De Barbastro, pues, no digo nada; fueron de tres partes las dos, siendo los que con más largas narices quedaron viendo volar el águila de mi gabán desde la Ripa. Y nombrándoos a Huesca y Barbastro, no hay para qué hacer mención de Fraga, Monzón, Binéfar, Tamarite y toda la Litera, Graus, Benabarre, Fonz, Estadilla, Sariñena, Ayerbe, Loharre, Bolea, ni los pueblos de la Hoya, que fueron más que al jubileo del año santo; como igualmente del Semontano y Sobrarbe. Conque bien podéis consolaros y no teneros por más tontos que otros, porque no lo sois como estáis oyendo.

»Pues en cuanto a mi viaje, habéis de saber que he recorrido el principado de Cataluña, el reino de Valencia, los cuatro de Andalucía y las Castillas; y he venido a ver en suma lo que vosotros veis sin moveros de casa, fuera de los ríos, montes, ciudades y otras cosas que al fin poco más o menos también son como las que vosotros tenéis vistas de lejos o de cerca. Asimismo en todas partes el sol sale por la mañana y se pone por la tarde, y siempre la luna alumbra de noche y a las doce es mediodía si no es en la corte, que mediodía es a las cuatro de la tarde, y media noche es a las seis de la mañana1. Porque en las tierras que es de día cuando aquí de noche, invierno cuando verano, y verano cuando invierno, yo no he estado, porque hay que andar mucho al frente o a la espalda, a la derecha o a la izquierda.

»De las costumbres de los Pueblos hay mucho que decir. Pero mirad; que lleven la ropilla más o menos larga, enagüillas en vez de calzones, montera o gorra en vez de sombrero; que almuercen higos y pasas, o migas y sopas de aceite, y merienden gazpacho o bien pan y queso; a la postre hombres y mujeres son todos, y todos lo mismo que vosotros se matan por ellas y por los dineros; y en todas partes hay ricos y pobres, y el más tonto es el alcalde y el más ciego el que los lleva. Por lo demás en Cataluña me vi un poco apuradillo; en Valencia me fue bien; y en Andalucía gané lo que quise, y dije e hice lo que quise, y todo lo creyeron y todo lo daban por bien, remitiéndome las pruebas. En Cataluña vi comerciantes y marinos; en Valencia artistas, volatines y gaiteros; en Andalucía comadres y matones más hembras aún que las comadres. En Castilla son las gentes de un modo que parece que agora salgan del huevo y que no hayan abierto los ojos.

»En cuanto a mi gusto, iría a Castilla por necesidad, a Andalucía por curiosidad, en Barcelona viviría tres meses, en Valencia un año, y en Zaragoza toda la vida. Y eso que Valencia es un mundo abreviado, porque el que ha visto todo el mundo y el que sólo ha visto Valencia, lo mismo han visto el uno que el otro, y aún más quizá el segundo que el primero.»

Comenzó en esto a llover un poco, y dijo: «El tiempo no quiere que concluya mi relación, la cual sin embargo os hago sólo por mayor, como he dicho, y estaba muy adelante. Una cosa quiero que tengáis entendida sobre todo; y es, que adonde quiera que voy procuro dar honra a mi patria. Porque os hago saber que en mi corazón hay dos grandes amores, el de mi buena madre y el vuestro, acordándome de lo mucho que por ella y por mí habéis hecho desde mi nacimiento.» ¡Viva Pedro Saputo!, gritó el pueblo: ¡Viva nuestro hijo y vecino! ¡Viva la gloria de Almudévar! Y se dispersó la multitud alabando y bendiciendo a Dios, que tanto saber y tanta virtud había dado al hijo de la Pupila.

Dentro en la sala estaban el justicia, los jurados y los principales del pueblo, y el buen Sisenando, a quien se le caía la baba de gusto. Allí le agasajaron con un refresco y luego con una gran cena en que casi los cogió el día.

sábado, 27 de julio de 2024

3. 1. Pedro Saputo visite alguns pobles. Se trobe al torná en un gran empeño als del seu poble.

Llibre tersé.

Capítul I.

Pedro Saputo visite alguns pobles. Se trobe al torná en un gran empeño als del seu poble.

¡Venerable antigüedat, amor del cor, encanto de la imaginassió, dessich del tems presén, gloria y honor dels pobles, de les nassions y de la humanidat, ajuntán sempre lo sel en la terra, als deus en los homens! ¡Salve! Tamé yo me alimento de la teua memoria, me exalto de les teues maravilles, magnifico a los teus héroes y contemplo estátic y ansiós lo mágic resplandó dels teus nugols arrebolats.

Mol tems fáe que Pedro Saputo dessichabe visitá los pobles historics del nostre regne; y libre ara de tota preocupassió y abans de que lo cridare alguna nova obra, va determiná satisfé la seua curiosidat. 

Va visitá, pos, los antics forts dels cristians, que eren Marcuello, que al seu tems encara se conserváe, Loharre, Montearagón y Alquézar (al qsar), que tan sélebres y nomenats són a les nostres histories.

A Alquézar habíe estat en los estudians, pero no va examiná les seues antigüedats, y va volé torná mol aposta a vóreles, y mes les pintures de la iglesia. Va vore unes opossisions de segón violín de aquella capelleta de música; aon van concursá sis opossitós. Per sert que al vore la parsialidat en la que se va jusgá la habilidat comparativa dels musics, va di: "Pamema de pamemes y tot pamemes es aixó de les opossisions; una cortina que cubrix una farsa; lo cumplimén de una ley lo seu espíritu no entre a la consiensia o se quede allí y no ix als efectes. Van competí aquí les mitres y les faldes, y van guañá les faldes.» Va sabé que ñabíe recomanassions de dos siñós obispos y de una siñora de títul, habense emportat la plassa lo recomanat per esta. Per lo demés, lo milló de ells li va pareixe sol mijanot. Y encara que en gust haguere agarrat lo violín y ficat en ridícul a tots, no va volé féu pera evitá la vanidat.

De Alquézar, per está tan prop y habé volgut sempre, va puchá a la serra de Guara. Va pujá, y una vegada a la punta va mirá infinidat de pobles que se veuen, sobre tot an aquell pressiós lienzo o llansol estés desde la falda al que diuen lo Semontano. Y va di: ¿ñaurá un atre paraís a la terra? Sol falte que u entenguen y valoron los que hi viuen.

Va mirá después cap al seu lloc (poble, vila), y va saludá a sa mare, a sa padrina, a san germaneta Rosa y a Eulalia; va bachá un atra vegada al poble, y va visitá lo alcázar de aon agarre lo nom aquella mol antiga y mol noble vila.

De ahí va pujá al Sobrarbe, y va visitá la seua capital, la famosa vila de Aínsa, poble entonses de singsens veíns y ara de poc mes de sen, habén sigut cremat a la guiarra de sucessió, y enrunats fée poc los seus valens forts; sén, sin embargo, una plassa que si tinguerem gobern siríe mes respetable y forta que la de Jaca y no menos importán y nessessaria.

Va pujá tamé a San Victorián; va visitá la antiga cova dels monjos, o sigue del san; va adorá lo cos de éste pensán en Alcoraz; va venerá lo sepulcre de don Gonzalo, y dudán del de Arista, va baixá y sen va aná a Jaca, desde aon va pujá a San Juan de la Peña.

251. NACIMIENTO DE SAN JUAN DE LA PEÑA (SIGLO VII. SAN JUAN DE LA PEÑA)

¡Oh, en quin respecte y amor va venerá les sendres dels nostres reys allí enterrats, y dels héroes que al seu costat dormen an aquell antic panteón y cova aon están les memories y tota la gloria de lo nostre regne!

Va sentí lo del vol del caball o lo salt al aire just al canto de aquella altíssima peña; va vore, meneján lo cap, les columnes, altera Troja, de que mos parle lo bon pare Briz Martínez, y al sabé de les rentes del monasteri y veén qué poc les nessessitáen los monjos, se va di per an ell: eixes rentes han de pedrels, primé pedrán a Deu, después pedrán lo món.

Tamé va pujá a la cova mes alta del monte Oruel; y después de respirá fondo va baixá per lo camí real cap a Almudévar, pero passán per Riglos, perque va volé vore los Mallos, aquelles peñes que pareixen malls o martells en renglera, en lo mánec embutit a la montaña. S’hi va atansá, y los va vore, y va pujá an ells, y en un gabiñet va escriure lo seu nom al fron del que mes erguit y solt té lo cap.

Cuan arribáe prop del seu lloc va vore una gran gentada a la part de fora, se sentíe un gran estrapalussi, brogit, crits y veus com de mando. Y ¿qué ere? No u haguere volgut vore; sego haguere vullgut está. Habíe caigut un rayo a la torre de la iglesia y la habíe inclinat una mica cap a un costat desde lo radé cos; y lligada en redol una maroma passán per damún dels edifissis de les cases hasta lo campo, estáen tots agarrats an ella y estirán pera adressala.

Així que lo van vore y van coneixe se van alegrá mol y lo van cridá, perque esperáen que en lo seu bon discurs se inventaríe alguna trassa pera animá lo intento, y li van di lo que passáe, que prou veíe ell y sentíe. Pero va dissimulá y va maná portá mes cordes y lligales a la maroma de la que estiráen; va repartí la forsa entre totes, y va di que lo llas de la torre no estáe ben ficat; y que abans de fé lo gran estiró volíe ell compóndrel. Va escalá la torre com un gat, y en una navalla va retallá la maroma sense dixali mes que una veta sana, pera que al menos puguere atribuí la desgrassia al poble. Va fé desde la teulada de la iglesia la siñal convenida, y a una veu que va doná lo encarregat de la direcsió de les forses, van estirá tots en tanta forsa y tan rápit que se va trencá la maroma y van caure tots de cul a enterra; estáe mol humida y blana y va quedá un forat mol gran, tardán tots no poc en alsás, ya que no podíen desapegás del fang. Va ploure per la tarde y tota la nit y se va umplí lo forat de aigua, y pel matí se van trobá en una bassa feta y dreta que encara al nostre tems, después de tans añs desde lo fet, se diu la bassa de la culada (que es mol pareguda a la de Fórnols, lo poble del autó).


Original en castellá:

Libro tercero

Capítulo I.

Pedro Saputo visita algunos pueblos. Encuentra al volver en un grande empeño a los de su lugar.

¡Venerable antigüedad, amor del corazón, encanto de la imaginación, deseo del tiempo presente, gloria y honor de los pueblos, de las naciones y de la humanidad, juntando siempre el cielo con la tierra, los dioses con los hombres! ¡Salve! También yo me alimento con tu memoria, me exalto con tus maravillas, magnifico a tus héroes y contemplo estático y ansioso el mágico resplandor de tus nubes arreboladas.

Mucho tiempo hacía que Pedro Saputo deseaba visitar los pueblos históricos de nuestro reino; y libre ahora de todo cuidado y antes que le llamase alguna nueva obra, determinó satisfacer su curiosidad. Visitó, pues, los antiguos fuertes de los cristianos, que eran Marcuello, el cual en su tiempo aún se conservaba, Loharre, Montearagón y Alquézar, que tan célebres son en nuestras historias.

En Alquézar había estado con los estudiantes, pero no examinó sus antigüedades, y quiso volver muy adrede a verlas, y más las pinturas de la iglesia. Presenció acaso unas oposiciones de segundo violín de aquella capilla de música; adonde concurrieron seis opositores. Por cierto que al ver la parcialidad con que se juzgó la habilidad comparativa de los músicos, dijo: «Pamema de pamemas y todo pamemas es esto de las oposiciones; una cortina que cubre una farsa; el cumplimiento de una ley cuyo espíritu no entra en la conciencia o se queda allí y no sale a los efectos. Compitieron aquí las mitras y las faldas, y vencieron las faldas.» Porque supo que había recomendaciones de dos señores obispos y de una señora de título, habiéndose llevado la plaza el comendado por ésta. Por lo demás, aun el mejor de ellos le pareció sólo mediano. Y aunque con gusto hubiera tomado el violín y ajado a todos, no quiso por evitar la vanidad.

De Alquézar, por hallarse tan cerca y haberlo siempre deseado, quiso subir a la sierra de Guara. Subió, y puesto en la cumbre miró infinidad de pueblos que se descubren, especialmente en aquel hermosísimo lienzo tendido desde su falda que llaman el Somontano. Y dijo: ¿habrá otro paraíso en la tierra? Sólo falta que lo entiendan y correspondan sus moradores.

Miró después su lugar, y saludó a su madre, y a su madrina y a su hermanita Rosa y a Eulalia; y se bajó otra vez al pueblo, y visitó el alcázar de donde se ha corrompido el nombre que lleva aquella antiquísima y nobilísima villa.

De ahí subió a Sobrarbe, y visitó su capital, la famosa villa de Aínsa, pueblo entonces de quinientos vecinos y ahora de poco más de ciento, habiendo sido quemado en la guerra de Sucesión, y arruinándose poco ha sus hermosos fuertes; siendo, sin embargo, una plaza que si tuviéramos gobierno sería más respetable y fuerte que la de Jaca y no menos importante y necesaria. Subió también a San Victorián; visitó la antigua cueva de los monjes, o sea del santo; adoró el cuerpo de éste pensando en Alcoraz; veneró el sepulcro de don Gonzalo, y dudando del de Arista, se bajó y fue a Jaca, de donde subió a San Juan de la Peña.

¡Oh, con qué respeto y amor veneró las cenizas de nuestros reyes allí enterrados, y de los héroes que a su lado yacen en aquel antiguo panteón y cueva donde están las memorias y toda la gloria de nuestro reino! Oyó encogiéndose de hombros lo del vuelo del caballo o su salto al aire en el canto de aquella altísima peña; vio, meneando la cabeza, las columnas, altera Troja, de que nos habla el buen padre Briz Martínez, y al saber de las rentas del monasterio y viendo cuán poco las necesitaban los monjes, dijo entre sí: esas rentas han de perdellos, primero con Dios, después con el mundo.

También subió a la cueva más alta del monte Oruel; y saciando su ávido pecho se bajó por el camino real hacia Almudévar, pero pasando por Riglos, porque quiso ver los Mallos, aquellas peñas que parecen martillos en fila, con el mango metido en la montaña. Y fue, y los vio, y subió a ellos, y con un cuchillo escribió su nombre en la frente del que más erguida y suelta tiene la cabeza.

Cuando llegaba cerca de su lugar vio una gran multitud de gente a la parte de afuera, oyéndose un grande murmullo, y gritos y voces como de mando. Y ¿qué era? No lo hubiese querido ver; ciego quisiera haber sido. Había caído un rayo en la torre de la iglesia e inclinándola un poco a un lado desde el último cuerpo; y atada alrededor una cuerda valiente y pasándola por encima de los edificios de las casas hasta el campo, estaban todos asidos de ella y tirando para enderezarla. Así que lo vieron y conocieron se alegraron mucho y le llamaron, porque esperaban que con su buen discurso les inventaría alguna traza para lograr su intento, y le dijeron lo que pasaba, que harto veía él y sentía. Pero disimuló y mandó traer más cuerdas y atarlas a la única de donde tiraban; repartió la fuerza en todas, y dijo que el lazo abrazador de la torre no estaba bien puesto; y que antes de hacer el tirón quería él componerlo. Fue allá, se encaramó a la torre como un gato, y con una navaja cortó disimuladamente la cuerda sin dejarle más que un ramal sano, para que al menos pudiera atribuir a desgracia el no haber salido el pueblo con la empresa. Hizo desde el tejado de la iglesia la señal convenida, y a una voz que dio el encargado de la dirección de las fuerzas, tiraron todos con tal y tan súbito esfuerzo que se rompió la cuerda y cayeron todos de culo en tierra; la cual estaba muy llovida y blanda y quedó hecho un hoyo muy grande, tardando no poco en levantarse, no pudiendo desasirse del lodo. Llovió por la tarde y toda la noche se llenó el hoyo de agua, y por la mañana se encontraron con una hermosa balsa hecha y derecha que todavía en nuestro tiempo, después de tantos años y del suceso, la llamaron y se llama aún ahora la balsa de la culada.


viernes, 26 de julio de 2024

2. 2. De lo que li va passá a Huesca.

Capítul II.

De lo que li va passá a Huesca.


Aufanós, alegre, altiu, confiat y tan ligero de peus y de cos camináe lo nostre homenet aventurero buscán nous confins y noves tiarres, homens, opinions y costums, que no estampabe cap marca de pas al pols del camí, com si anare per l'aire o volare en lo seu pensamén. Lo sol de les set del matí, a michans del mes de mars, puríssima la atmósfera, cla lo horizonte, cotet lo ven y mol bon orache, alegráe la humida terra que reviscolada ya pel seu caló amic y apuntán la primavera, li haguere oferit la naturalesa renován la seua vida a la estassió mes apassible del añ, si la campiña que atravessáe, despullada, aburrida y tristota, presentare a un costat y a l'atre a la vista algo mes que algunes verdes esplanades de cams de blat, y al frente la foscó de la serra de Gratal formán falda als lluñans y encara blangs Pirineos que pareix que aguanton la bóveda del sel pera dixala caure a l'atra part, que ya sabíe que ere lo regne de Fransa.

Arribat de un vol a les Canteres, va vore abaix escomensán desde la mateixa vall la negra y agorera selva de Pebredo extenense per un gran terme, en les seues carrasques del tems del diluvio y habitada encara de les primeres fieres que la van poblá. La va atravessá insensiblemen, va descubrí los famosos plans de Alcoraz, va arribá a San Jorge, y va di:
Ya estic a Huesca. Y no habíen tocat encara les nou del maití.

EL ESCARMIENTO DE LOS NOBLES EN HUESCA (SIGLO XII. HUESCA)

Mol abans se trobáe ya sa pobre mare a casa de la padrina, a la que li va aná a di en gran pena:

- ¡Ya sen ha anat! 

Van plorá les dos un rato llarg, acompañanles tamé la chiqueta Rosa per imitassió y algún sentimén que al seu modo alcansabe, pos ya teníe dotse añs, no ere boba y volíe mol a son germanet Pedro.

Ell, mentrestán, estáe ya a les avingudes de la siudat, aon va topetá en un flare motilón del Carmen calsat, y trabán conversa en ell, va entendre que al seu convén se tratabe de pintá la capella de la Virgen; pero que lo mestre Artigas ere mol judío, que los demanáe singsentes libres y ells n' hi donáen tressentes sincuanta y no volíe.

- Yo, pos, va contestá Pedro Saputo, voré ixa capella, y pot sé que busca an algú que la pinto per neixes perres.

- Si es de Saragossa, va di lo motilón, ni u probos, perque si los pintamones de Huesca demanen tan, ¿Cuán demanarán los famosos pintós de Saragossa? Y en aixó van arribá a la siudat y se van atansá juns cap al convén.

Va vore Pedro Saputo la capella, y va pujá a la habitassió del prior y li va di que si lo mestre Artigas no habíe de tindre queixa, ell buscaríe algún pintó que igual rebaixaríe algo la cantidat que aquell demanáe. Va contestá lo prior que lo mestre Artigas no podíe fé mes que ressignás, perque aixó de totes les maneres se faríe, y no tindríe raó pera queixás, perque ya después de ell habíen tratat en un atre pintó y tampoc se habíen entés.

Podíe di quí ere lo pintó que se proposáe: 

- Yo, - va contestá Pedro Saputo.

- ¿Vosté pot di quí es?

- No dic aixó, sino que soc YO lo pintó que ha de pintá la capella. 

-  ¿Vosté?

- Yo, sí, pare prior; yo mateix. 

- Feume lo favor -, va di entonses lo prior en desdén, - de aná a la Creu de San Martín a comprá un boliche y vaigue a jugá per neixos carrés, o arreplego cuatre pedres y codolets al vostre morralet y anéu a cantalejá gossos per los racons y plasses.

- Pos es verdat, pare reverendo, va contestá Pedro Saputo, que encara que se enfado li hay de di que les seues paraules desdiuen de la vostra seriedat. ¿A quin llibre hau vist, a quin autó hau lligit, a quin sabut sentit a la vostra vida, que no haygue ñabut may al món home de la meua edat que no puguere pintá una capella de flares?

Si haguere preguntat cóm me dic, si ya sapiguere quí soc, si s'haguere informat qué ting o no ting fet, entonses podríe parlá com li vinguere en gana, y tan menospreu no lo puc esperá de consevol atre home mes prudén. Així que, podeu encarregá y doná la vostra obra a qui vullgáu, que ya vech que no arribarem a cap acuerdo o acord. Quedautos en Deu y en la vostra capella, que a mí no me cal tratá en homens de tan mala raó y conveniensia. 

Y dit y fet, li va doná la esquena al prior y va agarrá lo pañ de la porta.

Pero lo prior, que a les seues paraules habíe vist molta discressió y prudensia, lo va cridá y va eixí a detíndrel, y entrán un atra vegada en ell li va di en veu mes atenta que no se extrañare que li haguere parlat de aquella manera, ya que los sagals de la seua edat se solíen dedicá mes an aquells entretenimens de brutos, que a obres de tanta empresa y capassidat. Pero que si teníe confiansa de eixissen be en elles, se serviguere di quí ere y trataríen. Perque lo flare ya sospecháe quí podíe sé, ya que teníe de ell notissia per la fama del seu nom. Entonses va contestá lo mosso: 

- Yo me dic Pedro Saputo; soc...

- Prou, prou, prou, fill meu, va di en gran exclamassió lo prior al sentí lo seu nom. Y eixecanse lo va abrassá en molta voluntat, y lo va fé sentás al seu costat, y li va di:

- Miréu, Pedro Saputo; ya que Deu ha dessidit portatos an esta santa casa, yo actuaré de modo que a vosté no li peno habé vingut. Per descontat tos acomodaré a una cámara ben arreglada y en tots los servissis; tos ficaré assiento al refectori en los pares mes importans; y tos pagaré les singsentes libres jaqueses que demanáe lo mestre Artigas. Yo sé que hau pintat la capelleta de la ermita de la Corona a la vostra vila, y raderamen dos sales; y persones inteligentes que tos han vist me han sertificat que hau derramat en elles mes arte que lo que ha pintat en tota la seua vida lo adotsenat del mestre Artigas. Y si no me importunaren al seu favor alguns flares y dos caballés de la siudat, ya tos volía escriure que vinguereu a fé la nostra obra. La faréu, y yo men alegro mol. A vosté, lo arte de la pintura, este arte divino que entenen pocs y alcansen mes pocs encara, tos u ha amostrat la mateixa naturalesa, y per aixó, fill meu, sou tan aventajat. Sol tos demano que no tos unfléu, perque contra mes humildes som, mes grans y mes exelens són les grassies que ressibim de Deu lo nostre Siñó, y les mersés que la seua gran misericordia y bondat infinita mos fa de pura grassia. No olvidéu que humille als soberbios y arrogans, y exalte als humildes. Una enfermedat pot anugolatos lo juissi, una caiguda estronchinatos y dixatos inútil per al vostre arte y pera tota obra de profit, y donantos llarga vida obligatos a mendigá de porta en porta una almoina, sén mol infelís y despressiat. La gloria y les riqueses que podeu esperá alcansá en la vostra gran habilidat y talento que yo del modo que puc beneíxco, y en lo cor ficat an aquell abisme de bondat y omnipotensia del Siñó, li rogo encamino a la seua mes gran honra y gloria, així com al profit teu y descans de les persones a qui tingues obligassió y correspondensia. Ara aniréu a descansá hasta la hora de diná, y después ya tos aniréu preparán pera la vostra obra.

Va entrá en aixó un lectó, un home de ixos que sense cridáls van a tot arreu y se arrimen a tots y apliquen la orella a tots los foradets, y u volen tot sabé y mangonejá, que se beuen l' aire, y encara del flat y de la seua mateixa movilidat, qui habén sentit algo del payo que estáe a la cámara del prior, se va embutí per farol y compare. 

Va preguntá entonses Pedro Saputo qué ere lo que s'habíe de pintá a la capella pera aná formanse la idea (va di), regirala y perfecsionala. Agarrán la paraula lo lectó va contestá y va di (cuan ixíe lo prior de la selda a doná orden de que prepararen la que destinabe a Pedro Saputo):

- Ya sé yo lo que vol lo pare prior. Miréu: hau de pintá lo primé l'  infern, y a la boca o entrada, a la part de fora, a Nostra Siñora del Carmen desvián de la boca uns cuans beatos que van a pará allí, aguardanlos mols diables, y la má de sa Majestat de María Santíssima los siñalará un atre camí, que sirá lo del purgatori, y ells lo empendrán mol contens. Después hau de pintá lo purgatori y a Nostra Siñora del Carmen traén de ell a tots los seus devotos en lo escapulari. Después hau de pintá lo sel, y a la mateixa Siñora mol gloriosa rodejada de una caterva de devotos seus; y lo mes amún de tots y mes prop del seu trono a N. P. S. Elías en mols flares a la seua sombra. Y después, per los racons o aon tos paregue pintéu una dotsena de milagres, los mes inaudits que puguéu imaginá. 

- Pero ixos milacres, va di Pedro Saputo, mels hauréu de referí, o amostrám lo llibre aon consten, perque yo no men sé cap. 

- Tampoc yo ne sé cap en particulá, va contestá lo lectó, no ña cap llibre de milacres que yo sápiga, encara que hay sentit que se está escribín. Per aixó hay dit que los hau de imaginá vosté mateix.

- ¿Y ne han de sé mols? Va contestá Saputo. 

- An eixa materia, va di lo lectó, hau de tindre entés que may podréu pecá per massa; contra mes ne siguen y mes estupendos, mes alabansa redundará al pintó y mes crédit a la orden carmelita. 

- Pos a fe, va di Pedro Saputo, que no quedaréu descontens la comunidat ni la orden, perque vach a pintatos allí tals milagres, que no entrará cap home en vista a la capella que no se esglayo.

- Pos aixó mos fa falta y no datra cosa, va acabá lo lectó, perque aixina se inflame la caridat dels parroquians y carregue lo poble al convén.

Una mica sospechosa li va pareixe a Pedro Saputo la religió, o mes be la filossofía del lectó; pero com res caíe sobre la seua consiensia, va fé la seua cuenta y va pensá en la má plena dién: l'alma a la palma. Y en son demá va escomensá a prepará les parets de la capella y a provís de broches, pinsells y colós.

Va pintá una semana, y lo prior y tots los flares no se fartáen de mirá la pintura, de alabá al pintó dissípul de la naturalesa, que aixina li díen. Tamé del poble anáen a vórel mols curiosos y bachillés sense bachillerat (pero may lo mestre Artigas).

Blas Flare, black friday


- ¿Quí u diríe? - un canonge y un pintaire, dels que, díe Pedro Saputo, que la un enteníe algo perque habíe vist mol, y l’atre si en ves de fé pintes se haguere dedicat de jove a un atra cosa, podríe sé lo seu compañ; y lo volíe mol, se van fé amics.

Va pintá dos semanes; y al tersé dilluns va tindre que dixá la obra y eixí de la siudat mes depressa del que habíe entrat.

Ñabíe al convén un flare dels que diuen de missa y olla, perque de ababol que ere no sabíe adependre datra cosa que di missa y acudí al papeo; tots los díes anáe a la capella a donali un mal rato y fótreli la tabarra a Pedro Saputo, fenli sempre les mateixes preguntes, que eren:

- ¿Cóm se diu lo pintó? ¿De quín poble es lo pintó? ¿Cóm se diuen los pares del pintó?

Lexique roman; Moleste – Molleta

Ya lo mosso se habíe queixat al pare prior y demanat que no dixare aná an aquell flare a la capella; y lo prior, home sense malissia, li va contestá que com ere un flare de poc entenimén no teníe que fé cas de les seues tontades. Pero a Pedro Saputo lo cabrejáe tan, que aquell día, així com lo va vore entrá, se li va ensendre la cara, y de rabia va malmetre lo cap de un ángel que estáe pintán.

Va escomensá lo flare a preguntali en soflama lo mateix de sempre, cóm se diu lo pintó de la nostra santa capella?

Y Pedro Saputo, ensés, li va contestá: 

- Avui lo pintó se diu Pedro Códul!

eixecacoduls, avui lo pintó se diu Pedro Códul!

Y dién aixó li va aventá en gran saña y tota la forsa que teníe, que ere molta, un códul de la mida del puñ que teníe a má, li va fotre al pit y lo va tombá an terra; va agarrá los pinsells y los cacharros dels colós en un sarpat, va saltá de la embastida, y per si lo flare tramontabe, que no se sorolláe ni queixabe mes que en un ressuello aufegat y ronco, sense despedís de ningú va ficá peus en polvorossa. Vull di, que va doná de colses al convén fugín en tal ligeresa, que en dos minuts ya dixáe atrás lo Puch de don Sancho (ara Puch dels martirs o fossá), y en no mols mes ya pujáe y passáe lo estret del Quinto y perdíe de vista la siudat y la seua Hoya.

Se diu costa o estret del Quinto la pujada del riu Flumen (flumen en latín es una de les maneres de di riu) als collets y matolls aon después escomense ya lo Somontano.

peña de Amán


Original en castellá:

Capítulo II.

De lo que le sucedió en Huesca.

Ufano, alegre, altivo, confiado y tan ligero de pies y de cuerpo caminaba nuestro hombre aventurero en demanda de nuevos confines y nuevas tierras, hombres, opiniones y costumbres, que no estampaba la huella en el polvo del camino, como si fuese por el aire o volase con su pensamiento. El sol de las siete de la mañana, a mediados del mes de marzo, purísima la atmósfera, claro el horizonte, quieto el viento y placentero el día, alegraba la húmeda tierra que vivificada ya de su calor amigo y apuntando la primavera, le hubiese ofrecido la naturaleza renovando su vida en la estación más apacible del año, si la campiña que atravesaba, desnuda, inamena y triste, presentara a un lado y otro a la vista más de algunas verdes llanadas de campos de trigo, y al frente la oscura sierra de Gratal formando falda a los lejanos y aún blancos Pirineos que parece reciban la bóveda del cielo para dejarla caer a la otra parte, que ya sabía era el reino de Francia. Llegado de un vuelo a las Canteras, vido abajo contrapuesta y comenzando desde el mismo valle la negra agorera selva de Pebredo extendiéndose en un dilatado término con sus carrascas del diluvio y habitada todavía de las primeras fieras que la poblaron. Atravesóla insensiblemente, descubrió los famosos llanos de Alcoraz, llegó a San Jorge, y dijo: Ya estoy en Huesca. Y no había dado aún la hora de las nueve.

Mucho antes se hallaba ya su pobre madre en casa de la madrina, a quien fue a decir con gran congoja: - ¡Ya se ha ido! De que hicieron las dos un largo llanto, acompañándolas también la niña Rosa por imitación y algún sentimiento que a su modo alcanzaba, pues en fin tenía ya doce años, no era estúpida y quería mucho a su hermanito Pedro.

Él, entretanto, estaba ya en las avenidas de la ciudad, a donde topó con un fraile motilón del Carmen calzado, y trabando conversación con él, entendió que en su convento se trataba de pintar la capilla de la Virgen; pero que el maestro Artigas era muy judío, que les pedía quinientas libras y ellos le daban trescientas y cincuenta y no quería. - Yo, pues, respondió Pedro Saputo, veré esa capilla, y puede ser que busque un pintor para ella. - Si es de Zaragoza, dijo el motilón, excusada es la diligencia, porque si los pintamonas de Huesca piden tanto, ¿qué será los famosos pintores de Zaragoza? Y en esto llegaron a la ciudad y se encaminaron juntos al convento.

Vio Pedro Saputo la capilla, y subió a la celda del prior y le dijo que si el maestro Artigas no había de tener queja, él buscaría un pintor que acaso rebajaría algo de lo que aquél pedía. Respondió el prior que el maestro Artigas no podía hacer más que reseñar, porque esto de todos modos lo haría; pero que no tendría razón para quejarse, porque ya después de él habían tratado con otro pintor y tampoco no se habían ajustado. Que podía decir quién era el pintor que proponía: - Yo, respondió Pedro Saputo. - ¿Vos, sí, vos habéis de decir quién es? - No digo eso, sino que soy yo el pintor que ha de pintar la capilla. - ¡Vos! - Yo, sí, padre prior; yo mismo. - Hacedme la gracia, dijo entonces el prior con desdén, de ir a la Cruz de San Martín a comprar un boliche y andaros a jugar por esas calles, o recogiendo piedras y guijarros en vuestro herreruelo ir a apedrear los perros por las esquinas y plazas. - Pues en verdad, padre reverendo, contestó Pedro Saputo, que aunque os enojéis he de deciros que vuestras palabras desdicen de vuestra gravedad. ¿En qué libro habéis topado, en qué autor leído, en qué sabio oído en vuestra vida, que no hubo jamás en el mundo hombre de mi edad que pintar no pudiese una capilla de frailes? Si hubiérades preguntado cómo me llamo, si ya supiérades quién soy, si os hubiésedes informado qué tengo o no tengo hecho en mi arte, entonces pudiérades hablar como os viniese en talante, y tales menosprecios, juro por las órdenes que tenéis, que no los pudiera esperar de cualquiera otro hombre más prudente. Así que, podéis encomendar y dar vuestra obra a quien quisiéredes, que a lo que veo no somos hechos para en uno. Quedaos con Dios y con la vuestra capilla, que a mí no me cumple tratar con hombres de tan mala razón y conveniencia. Y diciendo y haciendo, volvió la espalda al prior y tomaba la puerta. Mas el prior, que en sus palabras había echado de ver su mucha discreción y prudencia, le llamó y salió a detenerle, y entrando otra vez con él le dijo con voz más atenta que no extrañase le hubiese hablado de aquella manera, puesto que los muchachos de su edad más solían ser a propósito para andar en tales entretenimientos, que en obras de tanta empresa y capacidad. Pero que si tenía confianza de salir bien de ellas, se sirviese decir quién era y tratarían. Porque el fraile había ya sospechado quién fuese, teniendo de él noticia por la fama de su nombre. Entonces respondió el mozo: - Yo me llamo Pedro Saputo; soy... - Basta, basta, basta, hijo mío, dijo con grande exclamación el prior al oír su nombre. Y levantándose le abrazó con mucha voluntad, y le hizo sentar a su lado, y por fin le dijo: - Mirad, Pedro Saputo; ya que Dios ha sido servido de traeros a esta santa casa, yo lo haré de modo con vos que no os pese de haber venido. Por de contado os marco por vuestra una celda bien arreada de todo buen servicio; os señalo asiento en el refectorio con los padres más graves; y os daré las quinientas libras jaquesas que pedía el maestro Artigas. Yo sé que habéis pintado la ermita de la Corona en vuestro lugar, y últimamente dos salas; y personas inteligentes que os han visto me han certificado que habéis derramado en ellas más primores, que ha pintado en su vida el adocenado del maestro Artigas. Y si no me importunaran por él algunos frailes y dos caballeros de la ciudad que le favorecen, ya os quería escribir que viniésedes a hacer nuestra obra. Haréisla, por fin, e yo me complazco. A vos el arte de la pintura, este arte divina que entienden pocos y alcanzan más pocos todavía, os lo ha enseñado la misma naturaleza, y por esto, hijo mío, sois tan aventajado. No os pido más sino que no engriáis, porque tanto más humildes debemos ser cuanto mayores y más excelentes son los dones que recibimos de Dios nuestro Señor, y las mercedes que su gran misericordia y bondad infinita nos hace de pura gracia. No olvidéis que humilla a los soberbios, a los vanos y arrogantes, y exalta a los humildes. Una enfermedad puede quitaros el juicio, una caída estropearos y dejaros inútil para vuestro arte y para toda obra de provecho, y dándoos larga vida obligaros a mendigar de puerta en puerta el sustento, siendo muy infeliz y despreciado, en vez de la gloria y de las riquezas que podéis esperar alcanzar con vuestra mucha habilidad y talento; habilidad y talento que yo del modo que puedo bendigo, y con el corazón puesto en aquel abismo de bondad y omnipotencia del Señor, le ruego encamine a su mayor honra y gloria, así como al provecho tuyo y descanso de las personas a quien tengas obligación y correspondencia. Ahora iréis a descansar hasta la hora de comer, y luego os iréis aviando para vuestra obra.

Entró en esto un Lector, hombre de aquellos que sin llamarlos van a todas partes y se arriman a todos y aplican el oído a todos los agujeros, y lo quieren todo saber y mangonear, que se bullen del aire, y aún del olfato y de su misma movilidad, el cual habiendo oído algo del sujeto que estaba en la celda del prior, se metió por farol y compadre. Preguntó entonces Pedro Saputo qué era lo que había de pintar en la capilla para ir formando la idea (dijo), revolvella y perfeccionalla. Tomando la palabra el Lector respondió y dijo (saliéndose el prior de la celda a dar orden que preparasen la que destinaba a Pedro Saputo): - Ya sé yo lo que quiere el padre prior. Mirad: habéis de pintar lo primero el infierno, y en boca o entrada a la parte de afuera a Nuestra Señora del Carmen desviando del boquerón unos cuantos devotos que van a parar allí, aguardándolos muchos diablos, y con la mano de su Majestad de María Santísima les señalará otro camino, que será el del purgatorio, y ellos le tomarán muy contentos. Después habéis de pintar el purgatorio y a Nuestra Señora del Carmen sacando de él a todos sus devotos con el escapulario. Después habéis de pintar el cielo, y a la misma Señora muy gloriosa rodeada de infinitos devotos suyos; y más alto que todos y más cerca de su torno a N. P. S. Elías con muchos de muchísimos frailes a su sombra. Y luego, por las esquinas o donde os parezca pintad cualquier docena de milagros, los más inauditos que pudierais imaginar. - Pero esos milagros, dijo Pedro Saputo, habreísmelos de referir, o mostrarme el libro donde constan, porque yo no sé ninguno. - Tampoco yo no sé ninguno en particular, respondió el Lector, no hay libro de ellos que yo sepa, aunque he oído que se está escribiendo. Por eso he dicho que los habéis de imaginar vos mismo. - ¿Y han de ser muchos?, respondió Saputo. - En esa materia, dijo el Lector, habéis de tener entendido que nunca podréis pecar por carta de más; cuantos más fueren y más estupendos, más alabanza redundará al pintor y más crédito a la orden carmelitana. - Pues a fe, dijo Pedro Saputo, que no quedéis descontentos la comunidad ni la orden, porque voy a pintaros allí tales milagros, que no entre hombre con vista en la capilla, que no se espante. - Pues eso necesitamos y no otra cosa, concluyó el Lector, porque así se inflama la caridad de los fieles y carga el pueblo al convento.

Un poco sospechosa le pareció a Pedro Saputo la religión, o más bien la filosofía del Lector; pero como nada iba sobre su conciencia, hizo su cuenta y la echó de liberal y mano llena diciendo, su alma en su palma. Y al día siguiente comenzó a preparar las paredes de la capilla y a arrearse de brochas, pinceles y colores.

Pintó una semana, y el prior y todos los frailes no se hartaban de mirar la pintura, de alabar al pintor discípulo de la naturaleza, como le llamaban. También del pueblo iban a verle muchos curiosos (nunca el maestro Artigas), distinguiéndose por cotidianos y aficionados - ¿quién lo diría?-  un canónigo y un peinero, de los cuales, decía Pedro Saputo, que el uno entendía algo porque había visto mucho, y que si el otro en vez de hacer peines se hubiese dedicado de joven a otra cosa, pudiera ser su compañero; y le quería mucho y se hicieron amigos.

Pintó dos semanas; y al tercer lunes hubo de dejar la obra y salir de la ciudad con más prisa que había entrado. Había en el convento un fraile de los que llaman de misa y olla, porque de rudos no saben aprender otra cosa que decir misa y acudir al refectorio; y el cual todos los días iba a la capilla a dar un mal rato a Pedro Saputo haciéndole siempre las mismas preguntas, que eran: - ¿Cómo se llama el pintor? ¿De qué lugar es el pintor? ¿Cómo se llaman los padres del pintor? Ya el mozo se había quejado al padre prior y rogándole que no dejase ir al fraile a la capilla; y el prior, hombre sin malicia, le respondió que como era un fraile de poco entendimiento no había para qué hacer caso de sus necedades. Pero a Pedro Saputo le enojaba tanto, que aquel día, así como le vio entrar, se le subió el calor al rostro, y de desazón echó a perder la cabeza de un ángel que estaba pintando. Comenzó el fraile a preguntarle con soflama lo mismo que siempre, cómo se llama el pintor de nuestra santa capilla. Y Pedro Saputo, reventado de ira, le respondió: - Hoy el pintor se llama Pedro Guijarro, Pedro Cacharros; y diciendo esto le tiró con gran saña un guijarro tamaño como el puño que tenía a mano, le dio en el pecho y le derribó en el suelo, y siguiendo con las brochas y los cacharros de los colores, saltó del andamio, y por si el fraile tramontaba, que no se meneaba ni quejaba más de con un resuello ahogado y ronco, sin despedirse de nadie puso pies en polvorosa. Quiero decir, que dio de codos al convento huyendo con tal ligereza, que en dos minutos ya dejaba atrás el Pueyo de don Sancho (ahora cabezo de los mártires o cementerio), y en no muchos más ya subía y pasaba el estrecho de Quinto y perdía de vista la ciudad y su Hoya. Llámase cuesta o estrecho de Quinto la subida del río Flumen a los cerros y sardas donde luego comienza ya el Semontano.

lunes, 4 de septiembre de 2023

¿Es una lengua el ribagorzano?

¿Es una lengua el ribagorzano?

Gabriel Sanz Casasnovas y Javier Castel Pérez han publicado un artículo científico en el que plantean que tiene entidad propia, que no es dialecto del aragonés o del catalán.

La Universidad de Zaragoza desarrolla un sistema de IA para traducir las lenguas con menos hablantes.

CONTENIDO EXCLUSIVO

MARIANO GARCÍA

¿Es una lengua el ribagorzano?


Entre 4.000 y 5.000 personas hablan el ribagorzano actualmente. S.L.A./HERALDO

El artículo se publicó hace unos meses en el último número de ‘Hápax’, revista de Salamanca especializada en Lengua y Literatura, y ha suscitado interés y controversia en los círculos dedicados al estudio y difusión del patrimonio lingüístico de Aragón. ‘Enta una individualizacion del domínio lingüístico ribagorçano’ reivindica la independencia lingüística del ribagorzano, defendiendo que no es ni dialecto del aragonés ni del catalán, que se trata de una lengua propia. Lo firman Gabriel Sanz Casasnovas y Javier Castel Pérez, de la Sociedat de Lingüistica Aragonesa, ambos estudiosos del tema.

Gabriel Sanz (Fonz, 1992) es doctor en Historia y empezó a hablar ribagorzano de niño. Desde el año 2016 realiza encuestas a hablantes de avanzada edad, y en ellas ha encontrado razones sociolingüísticas para defender su tesis.

"Las lenguas son patrimonio de quienes las usan. Por eso las encuestas nos ofrecen valiosa información acerca de las percepciones que los usuarios poseen sobre su lengua materna –señala–. Y lo que hemos constatado entre los hablantes de ribagorzano de mayor edad es que tienen una percepción lingüística propia. Cuando les preguntas qué hablan, nadie dice “aragonés” o “catalán”. Ellos tienen sus etiquetas, te dicen que hablan patués, chapurreao... A veces también recurren a etiquetas localistas como foncense u otras. Y hay una minoría que dice, con rotundidad: “Hablo ribagorzano”. 

Sanz apunta que "esta última etiqueta no es nueva. Se puede rastrear hasta 1840, y es la utilizada por autores clásicos como Cleto Torrodellas. De ahí que en 1904 se demandara ya la confección de un diccionario ribagorzano. Por otro lado, nuestra hipótesis tampoco es en absoluto novedosa: ya ha habido quien, desde mediados del siglo XX, considera idioma al ribagorzano. Nos hemos sumado a la línea interpretativa defendida por filólogos como Viudas Camarasa o Saura Rami".

Cien rasgos distintivos.

El artículo, de 76 páginas, se centra sobre todo en los aspectos lingüísticos y en él se analizan en profundidad 20 rasgos estructurales del ribagorzano. Algunos de ellos son compartidos por las modalidades vecinas (aragonés y pallarés), mientras que otros son exclusivos del ribagorzano y todos deben verse como integrantes de él. Los autores destacan, además, que han considerado un listado preliminar cercano al centenar de rasgos lingüísticos, tanto fonéticos como morfosintácticos, rasgos que individualizan al ribagorzano frente al aragonés y el pallarés.

"El rasgo más emblemático es la palatalización de la l en cualquier posición –subraya Gabriel Sanz–. Es un rasgo que no existe en aragonés y que tampoco puede achacarse a la influencia del catalán, porque se documenta desde finales del siglo X, cuando no existía ni el reino de Aragón ni el principado de Cataluña, pero sí el condado de Ribagorza".

Hay, también, diferencias léxicas. El adverbio ‘entonces’ castellano y ‘llavors’ catalán es ‘alavegada’ en ribagorzano, y su uso está documentado ya en el siglo XIV.

Y es que los autores del artículo no solo han basado su hipótesis en los cientos de encuestas realizadas, sino que han analizado toda la documentación medieval disponible que se produjo en Ribagorza, incluyendo el llamado ‘Pleito del guiaje ganadero de Ribagorza’ (1316-1319), el manuscrito que recoge un litigio entre los canónigos y vecinos de Roda de Isábena y los representantes del rey de Aragón por un impuesto.

"Hay documentación medieval con rasgos ribagorzanos –destaca Gabriel Sanz–. Y también una humilde literatura, que va desde las pastoradas de fines del siglo XVIII hasta la actualidad, pasando por la obra del estadillano Bernabé Romeo".

Un territorio de frontera.

La Ribagorza ha sido territorio de frontera durante siete siglos, y ello ha hecho que muchos especialistas, al acercarse al habla, la hayan asociado al aragonés o al catalán, o la adscriban a las distintas ‘modalidades de transición’, etiqueta que los autores del artículo rechazan. "La noción de transición es ajena a los usuarios. El ribagorzano debe considerarse una lengua distinta. Con él ha ocurrido un poco lo que ha pasado con el catalán pallarés o con las modalidades del catalán de Urgell o Andorra. ¿Por qué se consideran dialectos? Porque en Barcelona ha existido una burguesía que ha operado con una perspectiva muy concreta de lo que debe ser el catalán".


autres dialèctes occitans, catalan comprés,

No existe un censo fiable del número de hablantes del ribagorzano. "Calculamos que pueden ser entre 4.000 y 5.000 personas, cifra similar a la de los que hablan hoy aranés, pero la distribución de esos hablantes no es uniforme. Se habla obviamente en la Ribagorza; en algunas poblaciones del Somontano, como Estada y Estadilla; en otras del Cinca Medio, como Fonz; en algunas de la Litera, como Azanuy, Calasanz, San Esteban de Litera, Peralta de la Sal y Gabasa –relata Gabriel Sanz–. La investigación de Xavier Tomás Arias revela que hace 150 años se hablaba en toda la Ribera del Cinca hasta Ballobar".

Sanz aclara que "se ha perdido mucho, incluso en su dominio actual. En Graus, por ejemplo, está prácticamente extinto, y en Campo ‘muy tocado’. En general, lo hablan mayoritariamente personas de más de 50 años y la trasmisión generacional se ha roto. En los últimos años se ha hecho un esfuerzo desde las instituciones para enseñarlo en las escuelas pero en muchos sitios sigue siendo asignatura extraescolar. Y, aún enseñándola en los colegios, el único modo de que una lengua minorizada perdure en el tiempo es que la comunidad que la usa esté decidida a seguir hablándola".

Condau

La XXIII edición del Condau de Ribagorza amplía la variedad dialectal de los originales a más localidades hablantes del ribagorzano.

El certamen que organizaban Estadilla, Fonz y Graus cuenta a partir ahora con Estada, Lascuarre y Peralta de Calasanz.

José Luis Pano. (Pano)

Representantes de los ayuntamientos de Estadilla, Estada, Fonz y Graus, junto al secretario de la Sociedad Lingüística Aragonesa (SLA), han presentado esta mañana en la sede de la Comarca de Somontano la XXIII edición Concurso literario en ribagorzano Condau de Ribagorza, en las modalidades de narrativa y poesía en categoría de adultos. La presentación ha tenido lugar coincidiendo con la celebración del Día de la Lengua Materna y es que en algunas de estas poblaciones el aragonés bajorribagorzano se mantiene muy vivo hoy en día.

222. LOS AMORES DE RODERICO DE MUR Y ZULIMA (SIGLO XI. GRAUS)

Hasta la presente edición, tres ayuntamientos - Estadilla, Fonz y Graus - organizaban de forma itinerante este certamen literario en el que los originales debían de presentarse en las variedades dialectales habladas en cada municipio. El año pasado, atendiendo las recomendaciones de la SLA se decidió modificar las bases para que los relatos y poemarios que se presenten pudieran estar escritos atendiendo al dialecto del bajorribagorzano que todavía pervive en las poblaciones que pertenecieron al antiguo Condado de la Ribagorza, desde Benasque hasta La Litera. Así en la presente edición se han sumado como ayuntamientos organizadores Estada, Lascuarre y Peralta de Calasanz.

“Este certamen literario es importante para nuestro territorio y además es ejemplo de cómo diferentes ayuntamientos y asociaciones consiguen unirse para promulgar nuestra lengua, cultura, forma de vivir y tradiciones y sacar adelante este concurso que es referente en nuestra zona”, ha afirmado la alcaldesa de Estadilla y vicepresidenta de la Comarca, Pilar Lleyda Zanuy.

La organización del certamen corre este año a cargo del Ayuntamiento de Estadilla, localidad donde se anunciará el fallo del jurado entorno al 23 de abril, con motivo de los actos del Día de Aragón y del Libro. El premio es de 600 euros en la modalidad de relato y de 300 euros en el de poemario. El jurado estará compuesto por expertos de acreditada profesionalidad designados por los ayuntamientos convocantes y por la SLA.

Los originales se deben presentar a la dirección de correo electrónico correu.sla @ gmail.com con la referencia Concurso Condau de Ribagorza antes de las 10.00 del 8 de abril. Se admitirá un máximo de dos trabajos por autor, se presenten o no a la misma modalidad literaria. Las obras quedarán en propiedad de los organizadores del certamen que publicarán una selección de los mejores textos. Los autores deberán incluir en otro documento sus datos personales y de contacto.

La temática del concurso es libre pero los trabajos deberán ser inéditos. Tanto los poemarios como los relatos deberán estar escritos en ribagorzano en cualquiera de las modalidades de las comarcas de Ribagorza, Somontano, Cinca Medio y Alta Litera, según las delimitaciones de este dominio lingüístico hechas por la Sociedad Lingüística Aragonesa.

Los relatos tendrán una extensión no inferior a tres páginas A4 ni superior a cinco. La letra será Arial 11 puntos, con espacio y justificaciones normales. Los originales se redactarán según la ortografía castellana o la grafía de la SLA. El jurado valorará positivamente el uso de esta última grafía que se puede consultar en sites.google.com/site/sociedat/grafia-dla

Despolitizar la lengua

Desde la Sociedad Lingüística Aragonesa, su secretario Gabriel Sanz, ha apuntado que el futuro del aragonés bajorribagorzano pasa por la “despolitización, las lenguas no se deben mezclar con la política, y la investigación que es a lo que nos dedicamos en nuestra organización desde su creación en 2004”. Gabriel Sanz ha reconocido el esfuerzo iniciado por los ayuntamientos de Graus, Estadilla y Fonz para “dignificar nuestra lengua y perpetuar una tradición literaria escrita que se remonta a las pastoradas del siglo XVIII”. “Es una literatura escrita chica que no se puede comparar con el castellano o el catalán pero ininterrumpida hasta la actualidad con autores en Estadilla, la Alta Litera, el Isábena o el Alta Ribagorza”, ha señalado Sanz que se ha expresado en la variedad dialectal de Peralta – Calasanz – Gabasa.

El concejal de Cultura de Estadilla, Carlos Valbuena, ha señalado que este concurso contribuye “a la conservación y divulgación del ribagorzano y en consecuencia en la protección del patrimonio inmaterial de parte de nuestro territorio”. Y se ha referido a la incorporación de nuevos ayuntamientos en la convocatoria “de un concurso vivo que cada año gana importancia”.

Por su parte, la alcaldesa de Fonz, María Clusa, ha expresado en foncense su optimismo por la incorporación de tres nuevos concejos “que quiere decir que estamos trabajando bien y que cada vez hay más gente que quiere defender nuestra lengua, costumbres y la forma en la que algunos vivimos”. También ha mostrado su malestar por la “situación difícil” que atraviesan las lenguas minoritarias como el bajorribagorzano. “Tenemos que sumar los concejos en positivo porque mientras perdemos el tiempo discutiendo sobre qué hablamos, la lengua se nos muere. Con el Condau de Ribagorza hemos demostrado que si trabajamos juntos mejoraremos y que nos convertimos en únicos e irreductibles”.

El concejal de Cultura de Graus, Didac Larregula ha reconocido el trabajo en estas más de dos décadas de los tres ayuntamientos y que cuyo fruto “se recoge con la incorporación de tres nuevos consistorios”, así como ha abierto la posibilidad a incluir nuevos municipios en próximas ediciones.

Como representante de los nuevos ayuntamientos que se suman al certamen, el alcalde de Estada, Valero Aguayos, ha agradecido el trabajo realizado por Estadilla, Fonz y Graus “en épocas en las que ha sido difícil hablar de lenguas en nuestro territorio porque siempre hay gente que intenta politizarla”. En ese sentido, ha apuntado que el concurso literario está convocado por ayuntamientos gobernados por distintos partidos políticos. “La lengua debe servir para entendernos y cuantas más entidades estemos respaldando estos premios, más podremos luchar contra la desaparición de nuestras lenguas maternas”, ha afirmado el alcalde de Estada.