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domingo, 5 de diciembre de 2021

DVA, Borao, X, Y, Z

X.

XAPURCAR. a. Revolver el agua u otro líquido: dícese más bien chapurcar. (chapotear)
XARRO. a. Véase jarro.

XÍA. a. Chía, insignia de la magistratura: ant.

XINGLAR. a. Gritar con regocijo.


Y.

YAYA. n. Abuela: también es muy frecuente, sobre todo entre los niños, designarla con el nombre de lola que no incluimos.

YERBA. n. Alfalfa: se toma el género por la especie.

YERBA DEL PICO. n. Planta.

YERBA DE PORDIOSEROS. n. Planta.


YESO. a Úsase la expresión lavar de yeso, y significa cubrir de yeso una pared bruñiéndola con la paleta. (enyesar; ges, alchés, alchez; gessaire : yesero)

YUNTA. p. Yugada. (jou, jau : yugo; juñí; ayuntar, ajuntar, ayuntamiento, ajuntamiento);


Z.

ZABACEQUIAS. d. El que cuida de los turnos en el riego y de multar a los que contravienen a los estatutos u ordenanzas.

ZABALMEDINA. n. Zalmedina: lo hemos visto escrito de esa manera en algunos documentos mss., y Ducange habla de él usando además los nombres de zahalmedina, salmedina y cephalmedina: en un privilegio de Pedro II en favor de los Jurados de Zaragoza se lee cazalmedina. (GLOS: Catalmidina. De çáhib almedina, (çalmedina) "gobernador o prefecto de la ciudad." ".... et pro nulla exquisitione non perdant, inde quicquam, nec pro nullo rege subsequente, sive Catalmidina, etc." Confirmación de los Fueros de Toledo por D. Alf. VII en 1155, ap. Muñoz, Colec. de Fueros municip., p. 377. Zafalmedinus b. lat. V. zalmedina. ",.. neque pro nullo rege subsequente, sive zafalmedino, aut comite, etc." Privilegio otorgado por D. Alfonso VI a los mozárabes de Toledo, ap. Muñoz, Colec. de fueros, p. 361. Exortivo. Lo mismo que eixortins. "Et qui dictus zalmedina exortivos quoscumque ponere voluerit ad iustitiam exercendam." Privilegio otorgado por el rey D. Jaime I a los pobladores sarracenos de Játiva, ap. Salvá y Sáinz de Baranda, Colec. de doc. inéd., XVIII, p. 62-68. Zahalmedina b. lat. V. zalmedina. "... et quod nullus zahalmedina, neque alius homo, etc." Privilegio otorgado a los clérigos de Toledo por D. Alfonso VII en 1136, ap. Muñoz, Colec. de fueros, p. 373.)

ZABORRA. d. Piedra pequeña: tiene alguna conexión con el saburra latino y sorra español, (lo dicen los catalanes por no decir arena) que significan la arena gruesa con que se lastraban las embarcaciones.

ZABORRERO. d. Albañil que trabaja con zaborras. - d. Poco diestro en algún oficio.

ZABORRO. n. aljezón.
ZABURRERO. d. Zaborrero.

ZAFARECHE. a. Estanque. (GLOS: Zafareche, zafareig, zafariche cast. safareig, safreig cat., chafariz port. De çahrich, "estanque, piscina." Casiri, Marino. (safarech)

ZAFARICHE. a. Cantarera o sitio donde se ponen los cántaros.
ZAFORAS. ZAFOROSO. n. Persona desmañada, sucia o torpe.

ZAFRÁN. n. Azafrán: así se lee en nuestros fueros, pero en castellano sólo se usa como licencia poética. (GLOS: Zafrán (en López de Ayala, Lib. de la Caza de las aves) cast. y mall., çafrá val. azafrán. (safrá))

ZAGUERAMENTE. n. Últimamente: también se dice la zaguera vez, cuya significación es aproximada a la de la Academia. (GLOS: Zaga cast., cat. y port., çaga cast., port. y val., saga cat. atzaga basc. De sáca, "ultimus" en R. Martín, "postrema pars exercitus" en Freytag, "retaguardia, cavalgada, cortejo de un príncipe" en Kaz. En la época de los Almohades y Zenetas formaban la zaga los abanderados y tambores que iban detrás del Sultán en sus expediciones. Durante el reinado del Sultán Abulhasan se componía de cien tambores, y, entre grandes y pequeñas, de otras tantas banderas de seda de diversos colores tejidas de oro. V. Aben Jaldún, Proleg., II, 52. La forma primitiva de esta voz fue çaga, que se lee en el Poema del Cid, ed. de Riv., p. 7, col. I:
E yo con los C aquí fincaré en la çaga.
Y más adelante:
Non osa ninguno dar salto á la çaga.
En sentido de fin, remate, se halla la misma forma en los siguientes versos del Libro de Alexandre, copla 952:
Nunca omne deuia en este mundo fiar,
Que sabe á sus cosas tan mala çaga dar. (La zaguera carrera a la zurda, La Codoñera: lo radé carré a la esquerra : la última calle a la izquierda;
Zaga, çaga. A la zaga. Atrás o detrás. A la cola. Montar a la zaga. De za´aca (* zaca en Marcel), "cola de los cuadrúpedos" en Kaz., "cola" en Bocthor, Hélot y Lerchundi, "derriere, cul" en Cherbonneau.
Señora, quien m.... ó c... (mea o caga)
Non se debe espantar
Aunque se ssyenta
apalpar
Por delante o por la çaga.
Cancionero de Baena, p. 104.
)

ZALEAR. d. Manosear o deslustrar alguna cosa.

ZALMEDINA. (ver ZABALMEDINA) a. En lo antiguo alcalde o magistrado con jurisdicción civil y criminal; era Juez ordinario de Zaragoza y para el desempeño de su oficio, que era anual, tenía un Asesor: algunos equiparan este cargo al de Censor en Roma. - d. Era en lo antiguo el alcaide de las cárceles, y hoy aquel preso que por sus circunstancias es nombrado para cuidar del orden interior en cada estancia.

ZALMEDINADO. n. Dignidad y oficio del zalmedina en su primera acepción.

ZAMARRAZO. n. Golpe con palo, correa etc. - n. Desgracia que uno sufre en su salud, su carrera o su fortuna, y así se dice de uno que ha quedado cesante "hoy le ha llegado el zamarrazo o ramalazo": también vemos usada esa palabra en unas quintillas escritas con motivo de las oposiciones verificadas en Zaragoza para llenar la vacante del catedrático P. Raulín.

ZAMUECO. n. Mostrenco, majadero, drope (dropo).

ZANCOCHAR, d. Guisar con poca limpieza: en Castilla salcochar. - d. Revolver, desgobernar.

ZANCOCHO. d. EMPANDULLO.

ZANGUILÓN. n. Muchacho desproporcionadamente alto. - n. Joven inútil y ocioso.

ZANQUIL Y MANQUIL. n. Zurriburri.

ZAPATERO. n. En algunos juegos el que no hace tanto o baza.

ZAPO. n. Sapo. - n. Persona desmedrada, torpe o desmañada. - Rosal dice que los antiguos llamaban zapo al sapo y zapico al hombre chico.
ZAPOTAZO. d. Trompazo, talegazo.

ZAQUE. n. Cuero en que se saca agua de los pozos, según el autor del Diálogo de las lenguas, quien cita esa palabra como aragonesa, diferenciando su significación de la de Castilla, en donde vale tanto como cuero de vino.

ZARANGA. d. Fritada.
ZARCILLO. a. Arco de cuba.

ZARFE. n. Criado que se toma en común por personas que viajan o pasan algún tiempo fuera de su casa.

ZARPA. n. Se usa en la frase andar a zarpa la greña en significación de andar a la greña.

ZARPEAR. n. Equivale aproximadamente a manotear y manosear. - n Echar la zarpa.

ZARRABULLO. n. Revoltijo, conjunto desordenado de cosas y aun de ideas o palabras: úsase también en el mismo sentido el verbo zarrabullar.
ZARRAPASTRO. n. Zarrapastroso, zarrapastrón.

ZERIGALLO. d. Pingajo. - d. Joven indiscreto que presume y se entremete más de lo que debe.

ZOCA d. Choca.

ZOFRA. n. Tributo que se imponía antiguamente en el reino de Aragón. - n. hacer zofra, trabajar para el común o a vecinal en obras de construcción. (GLOS: Zofra cast., çofra cat. Lo mismo que azofora. "Item por zofra cuatro sueldos por casa." V. Salvá y Sáinz de Baranda, Colec. de doc. inéd., XVIII 69-74. La forma çofra se encuentra en el siguiente pasaje de la Carta puebla otorgada por D. Jaime I a los moros del valle de Uxó (ap. Salvá, Colec. de doc. inéd., XVIII, 42-50): "E que no sien tenguts de pagar dret dels ous, ne fer çofra de lurs persones, ne de lurs besties.")

ZOQUE. d. Tarugo o tronco de árbol sobre el cual se cortan las carnes: tajo, tajador.
(la soca, de un olivé, de un amelé, soc, etc.)

ZORRA. d. zorra de carne, piltrafa.

ZORRIAR. n. El supuesto Avellaneda, autor aragonés según la opinión común, usa de este verbo en varios lugares de su Don Quijote, pero siempre en boca de Sancho: una vez dice “porque a fé que me zorrían ya las tripas de pura hambre" (P. V. cap. IV); y otra "había puesto la escudilla sobre las brasas, de manera que me iba zorriando por el estómago abajo."

(cap. X). Ambas frases se compadecen bastante con las definiciones de zurriar y zurrir, sonar o resonar bronca y desapaciblemente alguna cosa. (rugir las tripas)

ZOTE. c. Ignorante, lerdo.

ZUCRERÍA. d. Confitería: se halla excluida de la última edición de la Academia, sin la justa causa con que se ha omitido zudería, que estaba en la penúltima indudablemente por error tipográfico. (zucre, sucre, azúcar, açucar, saccharum, sájer, Zucker, sugar, etc.) (GLOS: AZUCAR (azúcar) cast., açucar cast., port. y val., azucrea, basc. De
as-súccar, "zucarum" en R. Martín, del persa xucar (como el río Xúcar, Júcar), sanscr. sukla, gr. *, lat. saccharum. V. Vullers, Lex. Pers. Lat. Etym., Wilson Sanscr. Dict. y Alix, Glos. Trae la etimología Rosal.
Sabed, que de todo azucar allí anda volando,
Polvo, terron, e candi, e mucho de rosado,
Azucar de confites, e azucar violado,
Et de muchas otras guisas que yo he olvidado.
Arcipreste de Hita, Cantares, copl. 1311.
Azucarí. Prov. de Málaga y Granada. Nombre dado a cierta clase de uvas y albaricoques. De as-sucarí, "azucarado," adj. pos. formado de as-succar, azúcar.)

ZUCRERO. n. Confitero.

ZUDA. n. Castillo, según Ducange. (Leemos anteriormente: … palacio real de los árabes con el nombre de azuda, (la Zuda) sirvió de hospedaje a Alfonso I cuando reconquistó la ciudad en 18 de Diciembre de 1118)

ZUNCE. n. Plegado en la tela.

ZUNCIR. n. Fruncir, plegar o recoger el borde de cualquiera tela.

ZURIZA. n. Persona chismosa y mal intencionada que indispone a unos con otros: tiene también, pero un poco ampliada, la significación de la Academia.

ZURO. d. Corcho. (suro; verbo surá, flotá)

ZURRACO. d. Bolsón de dinero, y en general dinero muy escondido.


Apéndice

sábado, 8 de diciembre de 2018

Dicsionari chapurriau castellá, w, y, z

whisky, güisky, güiski whisky
wuesque, wesque, crit a les caballeríes, Als animals los cridaen wesque cuan volíem que anaren cap a la isquiarra y passallá cuan volíem que anaren a la dreta. gritos a los equinos, wesque izquierda, pasa allá derecha

x al escomensamén de paraula no ne ña en chapurriau
x al principio no hay

ya

ya
yate, yates yate, yates
yayo, yaya, agüelo, agüela, yayos, yayes, agüelos, agüeles abuelo, abuela, abuelos, abuelas
yayo, yayos abuelo, abuelos
yema, yemes, rovell del ou, turró o tarró de yema de casa Foz a Beseit yema, yemas
yessaire, gessaire albañil que aplica el yeso – yesaire en aragonés
yo, tú, ell, ella, natros, natres, vatros, vatres, ells, elles / valensiá : mosatros, mosaltros / catalá : nosaltros, nosaltres pronombres personales
yodo yodo

zaboc, saboc, zaboca, saboca = tonto, tonta – a Cataluña siboc , saboc, xiboc, bocatxo, escloper es un muixó, dels caprimúlgids, caprimulgus ruficollis, y restaurán saboc

zaboc, saboc, zaboca, saboca = tonto, tonta – a Cataluña siboc o saboc, xiboc, bocatxo, escloper es un muixó, dels caprimúlgids, caprimulgus ruficollis, y restaurán saboc

tonto, tonta
zagala, sagala, mossa zagala, moza, chavala
zagalet, sagalet, zagal, sagal, mosset zagal, muchacho, mocete
zagaleta, sagaleta, mosseta zagalica, muchachica, mocica
zaguero, zaguera, radé, radera (saguero, saguera), que va a la zaga último, última, que va a la zaga
zanja, sanja zanja
zapo, sapo , son pare dels cullerots jun en la rana sapo
zarandeá, zarandejá - sacsá, ajetrejá, menejá, moure, traquetejá zarandear, agitar, sacudir, ajetrear, menear, zamarrear, mover, traquetear
zarrio, sárrio, traste zarrio, zaleo, cachibache, trasto
zigzag, zigzags zigzag, zigzags
zipizape, chipi-chape chipi-chape, zipizape, golpe, encuentro violento de dos cuerpos. Riña ruidosa o con golpes.
zolle, zolles, soll, solls del gorrino - latín SUILE, relativo a <SUS, «gorrino») “sus strofa” es lo jabalí pocilga

zoo, zoos

zoo, zoos
zoquet a Torrevelilla, soca, soquet, soquete - tarugo, taco, soca, calse,
mendrugo, corrusco, cuscurro, churrusco,
bruto, ignorán, torpe, mentecato, zote, sot, tonto, imbéssil, baubo, idiota, memo
zoquete, tarugo, taco, leño, calce,
mendrugo, corrusco, cuscurro, cantero, churrusco.
bruto, ignorante, torpe, mentecato, zote, tonto, imbécil, bobo, idiota, memo
zoqueta, soqueta, de fusta, protecsió dels dits cuan se talle en corbella, fals, falseta

zoqueta, soqueta, de fusta, protecsió dels dits cuan se talle en corbella, fals, falseta

zoqueta, protección de madera para cortar con hoz
zote, zotes – vore zoquet zote, zotes – ver zoquete
zurda, zurdo zurda = esquerra a La Codoñera, Mezquín zurda, zurdo
zurdo, que fa aná la part esquerra, má, peu zurdo, que usa la parte izquierda, mano, pie
zurriaca, suriaca, surriaca - correrá la suriaca - suriaco es lo mote de Roda de Valderrobres. Es un látigo o fuét per a pegá al bestiá, té una vara de fusta y una correcha lligada a la punta.
zurriaga – Tipo de látigo para azotar el ganado, que incluye una vara de madera y una correa sujeta a uno de sus extremos.

domingo, 28 de julio de 2024

3. 11. La cova de Santolaria.

Capítul XI.

La cova de Santolaria.

La cova de Santolaria.

Teníe Pedro Saputo una tía, germana de son yayo per part de mare y de poca mes edat que sa mare, al poble de Santolaria la Mayor, aon va aná a pará desde Barbastro y aon desde chiquet solíe aná los estius a passá algunes temporades. Lo volíe mol sa tía y tota la familia, que ere numerosa y no tan pobre pera que no lo pugueren convidá al seu gust. Al poble lo idolatraben y sentíen que no fore de allí dién cada vegada que lo veíen: llástima que haigue naixcut a Almudévar.

Li agradáe mol lo sel de Santolaria, y solíe di que sol faltabe an aquell poble una calzada o refalda que formare replá hasta la seua mitat o tersera part del lloc pera criás allí los millós entenimens y les mes glorioses imaginassions del mon. Perque lo mirá sempre aon se fiquen los peus, díe que embote los ingenios y fa les almes raquítiques, apocades y terrenes.

Sen anabe moltes vegades a dreta y esquerra de la serra, atres al nort y per lo sentro a recorre aquelles atalayes, aquelles quebrades, esplugues o espelunques y barrangs, ya en la flauta, ya en la escopeta, y sempre en la llapissera y algún llibre, encara que rara vegá lo obríe, perque li arrebataben la imaginassió aquelles magnífiques, sublimes y silensioses soledats. Allí ere poeta, ere pintó, ere filóssofo. Tan pronte se 'l veíe a la corona de un alta peña inacsessible, com al peu de aquelles eternes impotens muralles y torreons, calculán libremen los siglos de la seua fundassió y elevanse a la contemplassió de la eternidat y del poder y grandesa del creadó que tot u va traure del no res.

A un de estos filossofics passeos an aquells palaus y alcassars de la naturalesa, se va assentá al peu de una peña a pendre la fresca, y dixanse caure cap atrás va repará que una mica mes amún ñabíe una boca o forat que tapaben casi del tot unes herbes naixcudes a la mateixa peña. Va sentí al cor un fort dessich de pujá a vore lo que ere y hasta embutís a dins, si cabíe; y agarrán unes pedres va fé un poyet desde aon va llimpiá la entrada de herbes, se va ajupí y va embutí lo cap, perque lo boquete ere mes ample de lo que pareixíe. Aquella entrada se anabe eixamplín al pas que adelantabe per nella, que ere mol poquet a poquet y tremolán, perque se acababe la llum de la boca y la cova teníe trassa de sé mol fonda. Se girabe a mirá cap a la zaga cada tres o cuatre passes; y mentres allá lluñ se atinabe algo de claridat de la llum de la porta, va aná entrán per aquella regió fosca y paorosa y reconeixén aquell ventre amagat de la peña. Lo enterra an algunes parts ere arenós, com a sauló, a datres pedregós, atres llimpio y sec; la cova, en general, de cuatre a sing peus de altura, de sis a siat lo mes alt, y un poc menos ampla aon no ñabíen colses. Va patejá a una vora una cosa dura, va tentá en la má y ere un martell de ferro sense mánec, lo que li va pareixe una troballa de gran preu y un indissi de habé entrat atres antes que ell; y hasta va pensá lo que se diu a España, que no ña cova retirada que no se cregue que fore albergue dels moros y depósit de les seues riqueses cuan anaben perdén la terra y no desconfiaben de recobrala o recuperala en milló fortuna, amaganse mentrestán an elles moltes families y vivín amagades, engañán en disfrás de cristianos si ixíen a pendre llengua de lo que passabe y a provís de lo menesté. Pedro Saputo va dixá allí lo martell com a siñal de hasta aon habíe arribat, y en ánimo de torná un atre día mes prontet, pos ere ya algo tard, sen va eixí de la cova y va torná al poble.

Va matiná en son demá; se va emportá un chisquero o mechero de mecha pera ensendre, una llinterna de cristals y un atra de papé, dos bujíes, un siri de dos a tres pams, un gabiñet de monte y un arcabús, y espoleján a la mula y apeanse cuan veníe mal camí, va arribá al puesto en menos de dos hores. Va millorá lo poyet, va tirá a dins los instrumens, va entrá com un gat, a marramiaus, y dixán una bujía aon se acababe la claridat de la porta y una llanterna un poc mes a dins va aná en lo siri a la má mirán y penetrán la cova. Va arribá al martell, y a poques passes mes se va trobá a una sala que podíe dís espassiosa, pos teníe uns deu passos de ampla en diámetro y com a set peus de alta; y seguín a la dreta un forigó que continuabe mes estret que lo de la entrada, va topá en un cadáver tombat pancha per aball, pero girada la cara a un costat y los brassos amples, sense mes roba que la camisa y un corpiño a la antiga; tot ell sansé estáe tan ben conservat que encara que estiguere de coló negre y passat pareixíe que acababe de morís o que estabe dormín. Li va doná tan horror a la vista, que se li van esturrufá los pels y li penabe habé entrat. Lo va tocá en lo peu y se va desfé en pols tota una cama. Lo va dixá aixina, y sén lo mateix pera la temó torná cap atrás que tirá cap abán, va volé acabá lo reconeiximén.

A uns sis passos mes a dins y damún de una colcha o camilla an terra va topá un atre mort, pero dona, no menos sansera y ben conservada, mich tapada en una manta o cosa que u pareixíe, y a la llum del cresol brillaben com a foc les riques pedres de un collá que portáe ficat y de les arracades, y l'or de una cadena pressiosa que en una joya de gran valor caíe per un costat. Se va esglayá; les cames li flaquejaben y l'alma se li perdíe al cos. Volíe agarrá aquelles joyes y no se atrevíe. Al final, pera recobrá l'ánim y vense cara a cara a la po se va assentá entre los dos cadavers, y mirán ya al un, ya a l'atre se va ficá a discurrí lo que alló podríe habé sigut, cuan va repará en uns instrumens de guiarra que ñabíe a la voreta del primé cadáver contra la paret, y alguns caiguts an terra. Va aná a examináls y eren dos alfanjes, dos espases, tres gabiñets, una daga, un peto, un morrión, y per allí escampats alguns pedernals, trossos de asser, dos o tres llimes, dos parells de mordasses curtes, tres botelles de vidre, alguns pots, una alcuza y datres utensilis; un salé, dos o tres culleres de plata, atres tantes de fusta de boix, relíquies de pa o al menos u pareixíe, carbó y un foc an terra en sendra, ossos y atres coses que no se coneixíe lo que eren, tot a un racó o ángul que formabe la peña. Ñabíen tamé algunes robes que al tocales se desféen en pols, menos la seda de alguna y los bordats.

Un poc mes tranquil y sereno al examen de estos objectes, va aná seguín aquell negre y horrorós claustro hasta unes dotse passes mes allá dels cadavers, aon se acababe. Y com va advertí que lo remat estabe fet a pic, y que acababe com a una tronera, va examiná esta y va vore que u ere en efecte; una enchumenera o respiradero que se tancabe en una pedra mol ajustada, la va soltá sense massa dificultat, va vore la llum del sol y los montes y peñes de enfrente, pero no teníe de diámetro mes que sing o sis pulgades. Com entrabe algo de ven y perilláen les llums la va tancá y va doná per acabat lo registre de la cova.

Va arribá hasta los cadavers, y miranlos va di: esta es dona y aquell, home; sense duda va sé un bandolero y ella la seua dona o la seua querida, que se albergaben an esta cova y van morí sense auxili humano; o van sé dos amans que aquí se van amagá en tota esta prevensió de armes y provisions que, pareix, no van consumí, al menos per radera vegada, morín potsé entabuchats y aufegats pel fum, com pareix per la seua separassió y actitut y per estes siñals de foc. Siguéu qui vullguéu, joves desgrassiats, lo món tos va olvidá mol pronte, pos ni tradissió ha quedat de la vostra desaparissió ni de la vostra existensia, si no ereu de paísos mes apartats. Descanséu en pas, y no portéu a mal que yo arreplega estes joyes que tos adornaben y vau portá en vatros pera gala y honor de les vostres persones, y tamé sense duda pera auxilio y reparo de la sort. Y dién aixó va espabilá la llum, y a un foradet natural que ñabíe a la peña a modo de armari va vore una arqueta que, peganli en lo gabiñet un parell de cops, va saltá en ascles minudes y casi tot en pols, y va dixá vore al seu seno lo tessoro de aquells infelisos, ara seu per dret de ocupassió o de natural herensia. Al vórel va di: no ha sigut mal empleat lo viache: encara que sense aixó lo donaría tamé per bo. Eren monedes de or y plata en abundansia unes y atres y mes les primeres, y brillaben moltes pedres engastades a collás de or, arracades, brincos, joyes, adornos del cap, ajorcas y una empuñadura de espasa sembrada de carreres de diamans y perles finíssimes y la roseta, de brillans. Va traure lo tessoro; y miranlo y calculán lo seu valor, per lo que fa a les monedes u va jusgá per lo pes y comparassió en les actuals, pos les mes ressentes no baixaben de sen a sen sincuanta añs de antigüedat; li va pareixe que tot jun y lo que la dona portáe damún podríe valé de nou a deu mil escuts. 

Y giranse cap als cadavers va di: No tos conec les señes, no són clares, pero sí sospechoses, perque es molta riquesa pera dos simples amans. Diéu: ¿de aón u vau traure? ¿Quí sou? Eixequeutos y contestéu. ¿Sol l'amor tos va portá y va fé viure an esta sepultura? ¿Van sé les vostres mans inossentes de tot atre delit? Lo silensio que seguíe an estes preguntes y la quietut eterna dels cadavers lo va horrorisá y tornáe a eixecás la temó al cor; conque va arreplegá lo tessoro, mes lo que portáe ficat la dona, y al tráurelay se li va desfé lo cap y part del pit, y tota una má aon portabe dos o tres anells riquissims, y sen va eixí emportanse un alfanje, una espasa y un gabiñet. Y pera que un atre que fore tan curiós com ell trobare algún premio de valor, va dixá al armari del cofret algunes monedes, un dengue, unes arracades y un collaret de no massa valor, de modo que tot jun y les armes que quedaben li va pareixe que vindríe a valé de uns tressens a tressens sincuanta escuts.

Va arribá a la boca de la cova, se va descarregá, y arribat abaix se va assentá, va respirá fondo y va descansá sense pugué eixecás, de baldat y esglayat, en un bon rato. Va desfé lo poyet después y va assolá y escampá los barroculs pera que no quedare rastre ni sospecha de la seua visita a la cova, y que si algú habíe de pujá an ella fore per la seua espontánea curiosidat y no seguín lo ejemple del que donaríen indissis aquelles pedrotes.

Va carregá la mula, va montá, y com encara no ere michdía, va aná per montes y peñascals y costeján serres y passán fondonades espantoses, a visitá la famosa cova de la Tova, no perque esperare trobá an ella algo de valor, sino per dissimulá lo seu viache y fé creure per les mostres de les armes que no podíe ni volíe amagá, y de algunes monedes que pensabe enseñá, que a la Tova ñabíen grans tessoros com díe y creíe lo vulgo, y com diu y creu encara al nostre tems.

En efecte, va entrá an ella una mica, va vore que nessessitabe mes ferramentes y aparells y si auncás tamé compañía; y com la curiosidat de aquell día habíe quedat satisfeta a la cova dels dos amans, se va assentá a la porta, se va minjá un pa en tomata y magre de espaleta que portabe, y donanli ya lo sol mol de ple y de esquena al camí, sen va entorná a Santolaria aon va arribá prop de les nou de la nit.

En lo que veíen que va portá Pedro Saputo (que sol eren les armes y algunes monedes a modo de medalles, perque lo tessoro lo va guardá ben guardadet), va creixe la fama per la montaña y peu de la serra, y dure encara, que a la Tova ña molta riquesa amagada; si be ell parláe sempre de aixó en misteri, ocultán la verdat y dixán pensá a cadaú lo que vullguere.

Roganli después moltes vegades coneguts y no coneguts que aniguere en ells a la Tova, contestabe que ell pera aná a traure tessoros no volíe compañía per no partí en ningú; y que lo que fore temorico no teníe que aná aon se nessessitabe cor y no llengua

Los parlabe de calaveres, de encantats, de simes y passadissos. 

- Imagineutos, díe, lagos o estañs negres, en sapos y serps que eixequen lo cap una vara per damún del aigua, que fotén uns grans chulits y sacsán la cresta tos van seguín per la vora y amenassán. Aquí toparéu en un mort que pareix viu, o en un viu que pareix mort; allá tos ixen dos agüeles en barbes y mantos blangs; mes abán topetéu en un home o una dona convertits en estatues de sintura per aball; a un atre costat entropesséu en una comunidat de flares de la Mersé; a lo milló sentíu suspiros y queixes que no se entenen y tos gelen la sang a les venes; o igual tos ve una volada de muixons en rostros humanos pegán bufits acollonans y de una aletada tos estamordixen y derriben an terra sense sentit. Pos ¿qué, cuan de repén se sén allá lluñ un estrapalussi y cridanera com si fore un ejérsit que aclame al seu general, a un príncipe? Miréu allá aon per supost no veéu res, y sentíu a la vostra esquena una carcañada que tos assuste y tos fa pixá damún. ¿Quí es lo guapo que tan valor té y no cau mort sen vegades?

En estos y datres disparates que se le ocurríen los fée mes temó a tots, y no se sap que ningú haigue reconegut encara del tot aquella cova que asseguren que es grandíssima y mol fonda. Mols, sí, parlen de ella y hasta de fes rics sol arribán y ficán les dos mans hasta los colses; pero les tinalles de or y plata encara se están allí com lo primé día. Perque si va algú, entre pocs passos, li agarre diarrea o cagarrines, se escagarse y sen entorne dixanla tota per registrá, o al menos les parts mes amagades y enrevessades, que es pressisamen aon han de está los tessoros.


Original en castellá:

Capítulo XI.

La cueva de Santolaria.

Tenía Pedro Saputo una tía, hermana de su abuelo materno y de poca más edad que su madre, en el pueblo de Santolaria la Mayor, adonde fue a parar de Barbastro y a donde desde niño solía ir los veranos a pasar algunas temporadas. Queríale mucho su tía y toda su familia, que era numerosa y no tan pobre que no le pudiesen agasajar a su gusto. En el pueblo idolatraban en él y no acababan de sentir que no fuese de allí diciendo cada vez que le veían que era lástima que hubiese nacido en Almudévar.

Gustaba mucho del cielo de Santolaria, y solía decir que sólo faltaba a aquel pueblo una calzada o refalda que formase rellano hasta su mitad o tercera parte del lugar para criarse allí los mejores entendimientos y las más gloriosas imaginaciones del mundo. Porque el mirar siempre dónde se ponen los pies, decía que hace los ingenios botos y las almas raquíticas, apocadas y terrenas.

Íbase muchas veces a derecha e izquierda de la sierra, otras al norte y por el centro a recorrer aquellas atalayas, aquellas quebradas, senos y barrancos, ya con la flauta, ya con la escopeta, y siempre con el lapicero y algún libro, aunque rara vez le abría, porque le arrebataban la imaginación aquellas magníficas, sublimes y silenciosas soledades. Allí era poeta, era pintor, era filósofo. Tan pronto se le veía en la corona de un alto peñasco inaccesible, como al pie de aquellas eternas impotentes murallas y torreones, calculando libremente los siglos de su fundación y elevándose a la contemplación de la eternidad y del poder y grandeza del criador que todo lo sacó de la nada.

En uno de estos filosóficos paseos a aquellos palacios y alcázares de la naturaleza, se sentó al pie de una peña a tomar el fresco, y dejándose caer supino reparó a poco más de un estado de elevación en una boca o agujero que cerraban casi del todo unas yerbas nacidas en la misma peña. Sintió en su corazón un deseo vehemente de subir a él y ver lo que era y aun meterse dentro si cabía; y recogiendo piedras hizo un poyo desde el cual limpió la entrada de yerbas y se encaramó y metió la cabeza, porque el boquete era más capaz de lo que parecía. Íbase aquella entrada ensanchando al paso que adelantaba por ella, que era muy poco a poco y temblando, porque se acababa la luz de la boca y la cueva tenía traza de ser profunda. Volvíase a mirar atrás cada tres o cuatro pasos; y mientras a lo lejos pudo ver alguna claridad de la luz de la puerta, fue entrando por aquella región oscura y pavorosa y reconociendo aquel vientre oculto de la peña. El suelo en unas partes era arenoso, en otras pedregoso, en otras limpio y seco; la concavidad, en general, de cuatro a cinco pies de altura, y de seis a siete por lo más, y un poco menos ancha donde no había recodos. Pisó a un lado una cosa dura, tentó con la mano y era un martillo de hierro sin mango, el que tuvo por hallazgo de gran precio y por indicio de haber entrado otros antes que él; y aun pensó de lo que se dice en España, que no hay cueva retirada que no se crea fue albergue de los moros y depósito de sus riquezas cuando iban perdiendo la tierra y no desconfiaban de cobrarla con mejor fortuna, escondiéndose entre tanto en ellas muchas familias y viviendo ocultas, engañando con disfraz de cristianos si salían a tomar lengua de lo que pasaba y a proveerse de lo necesario. Pedro Saputo dejó allí el martillo por señal de donde había llegado, y con ánimo de volver otro día más temprano, pues era ya la tarde, se salió de la cueva y tomó la vuelta del pueblo.

Madrugó al día siguiente; llevóse recado de encender, una linterna de cristales y otra de papel, dos bujías, un blandón de dos a tres palmos, un cuchillo de monte y un arcabuz, y espoleando la mula y apeándose en el mal camino, llegó al sitio en menos de dos horas. Mejoró el poyo, tiró dentro los instrumentos, se entró como un gato, y dejando una bujía donde se acababa la claridad de la puerta y una linterna un poco más adentro fue con el blandón en la mano mirando y penetrando la cueva. Llegó al martillo, y a pocos pasos más se encontró en una sala que para allí podía decirse espaciosa, pues tenía unos diez pasos de ancha en un diámetro y como siete pies de alta; y siguiendo a la derecha un boquerón y nuevo seno en que se continuaba más estrecho que el de entrada, dio con un cadáver tendido boca abajo, aunque vuelta la cara a un lado y los brazos anchos, sin más ropa que la camisa y un corpiño a la antigua; todo él entero y tan perfecto que fuera de color negruzco y pasado parecía que acababa de morir o que estaba durmiendo. Cogióle tal horror a su vista, que se le erizaron los cabellos y le pesaba de haber entrado. Tocólo empero con el pie y se deshizo en polvo toda una pierna. Le dejó así, y puesto ya en aquel paso y siendo lo mismo para el miedo volver atrás que ir adelante, quiso acabar el reconocimiento.

A unos seis pasos más dentro y encima de una colcha o camilla en tierra topó otro cadáver, pero de mujer, no menos entero y bien conservado, medio rebujado con una manta o cosa que lo parecía, del cual con la luz del blandón brillaban como fuego las ricas piedras de un collar que traía puesto y de los pendientes, y el oro de una cadena preciosísima que con una joya de gran valor le caía en tierra por un lado. Llenóse nuevamente de horror; las piernas le flaqueaban y el alma se le perdía en el cuerpo. Quisiera tomar aquellas prendas y no se atrevía. Al fin para cobrar el ánimo y vencer cara a cara el miedo se sentó entre los dos cadáveres, y mirando ya al uno, ya al otro se puso a discurrir lo que aquello podría haber sido: cuando repara en unos instrumentos de guerra que había al lado del primer cadáver contra la pared, y algunos caídos en el suelo. Fue a examinarlos y eran dos alfanges, dos espadas, tres cuchillos, una daga, un peto, un morrión, y por allí esparcidos algunos pedernales, trozos de acero, dos o tres limas, dos pares de tenazas cortas, tres botellas de vidrio, algunos tarros, una alcuza y otros utensilios; un salero, dos o tres cucharas de plata, otras tantas de palo, reliquias de pan o al menos que lo parecía, carbón y un hogar con ceniza, huesos y otras cosas que no se conocía lo que eran, todo en un rincón o ángulo que formaba la peña. Había también algunas ropas que al tocarlas se resolvían en polvo, si no es la seda de alguna y los bordados.

Un poco más cobrado y sereno con el examen de estos objetos, fue siguiendo aquel negro horroroso claustro hasta unos doce pasos más allá de los cadáveres, donde se acababa. Y como advirtiese que en el remate estaba mucha parte de él hecha a pico, y que terminaba como en una tronera, examinó ésta y vio que lo era con efecto; esto es una ventanilla o respiradero que se cerraba con una piedra muy ajustada, la cual, quitada con poca dificultad, vio la luz del sol y los montes y peñas de enfrente, puesto que no tuviese de diámetro más de cinco o seis pulgadas. Mas como entrase algo de viento y peligrasen las luces la cerró y dio por terminado el registro de la cueva.

Llegó hasta los cadáveres, y mirándolos dijo: ésta es mujer y aquél, hombre; sin duda fue un bandolero y ella su mujer o su querida, que se albergaba en esta cueva y murieron sin auxilio humano; o fueron dos amantes que aquí se escondieron con toda esta prevención de armas y provisiones que, al parecer, no consumieron, al menos por última vez, muriendo quizá ahogados del humo, como se parece por su separación y actitud y por estas señales de lumbre. Seáis quien queráis, jóvenes desgraciados, el mundo os olvidó muy pronto, pues ni aun tradición ha quedado de vuestra desaparición ni de vuestra existencia, si no érades de países más lejanos. Descansad en paz, y no llevéis a mal que yo recoja estas joyas que os adornaban y trujisteis con vosotros para gala y honor de vuestras personas, y también sin duda para auxilio y reparo de la suerte. Y diciendo así despabiló la luz, y en un hueco natural que había en la peña a modo de armario vio una arquilla que, dándole con el cuchillo un par de golpes, saltó en astillas menudas y lo más de ella en polvo, y dejó ver en su seno el tesoro de aquellos infelices, ahora suyo por derecho de ocupación o de natural herencia. Al verle dijo: no he perdido el viaje: aunque sin esto le diera por bien empleado. Porque eran monedas de oro y plata en abundancia unas y otras y más las primeras, y brillaban muchas piedras engastadas en collares de oro, arracadas, brincos, joyas, adornos de la cabeza, ajorcas y un puño de espada sembrado a carreras de diamantes y perlas finísimas y la roseta, de brillantes. Sacó el tesoro; y mirándolo y calculando su valor, aunque por lo que hace a las monedas lo juzgó por el peso y comparación con las actuales, pues las más recientes no bajaban de ciento a ciento cincuenta años de antigüedad; le pareció que todo junto y lo que la mujer traía encima podría valer de nueve a diez mil escudos. Y volviéndose a los cadáveres dijo: No os conozco las señas, no son claras, pero sí sospechosas, porque es mucha riqueza para dos simples amantes. Decid: ¿de dónde los hubisteis? ¿Quiénes sois? Levantaos y responded. ¿Sólo el amor os trajo e hizo vivir en esta sepultura? ¿Fueron vuestras manos inocentes de todo otro delito? El silencio que seguía a estas preguntas y la quietud eterna de los cadáveres le horrorizó de nuevo y volvía a levantarse el miedo en el corazón; conque recogió el tesoro, con más lo que traía puesto la mujer, que al quitárselo se deshizo la cabeza y parte del pecho, y toda una mano donde llevaba dos o tres anillos riquísimos, y se salió llevándose un alfange, una espada y un cuchillo. Y para que otro que fuese tan curioso como él encontrase algún premio de su valor, dejó en el armario del cofrecillo algunas monedas, un dengue, unos pendientes y un collarcito de no mucho valor, de modo que todo junto y las armas que quedaban le pareció que vendría a valer de unos trescientos a trescientos cincuenta escudos. Llegó a la boca de la cueva, descargóse, y llegado abajo se sentó, respiró y descansó no pudiendo levantarse, de cortado, en un buen rato. Deshizo el poyo después y derrumbó y esparció las piedras a fin de que no quedase rastro ni sospecha de su visita a la cueva, y que si alguno había de subir a ella fuese por su espontánea curiosidad y no siguiendo el ejemplo de que dieran indicios aquellas piedras.

Cargó su mula, montó, y porque aún no era mediodía, fue por montes y peñascales y costeando sierras y pasando profundidades espantosas, a visitar la famosa cueva llamada la Tova, no porque esperase encontrar en ella algo de valor, sino por disimular su viaje y hacer creer por las muestras de las armas que no podía ni quería ocultar, y de algunas monedas que pensaba enseñar, que en la Tova había grandes tesoros como decía y creía el vulgo, y como dice y cree aún en nuestro tiempo.

Con efecto, estuvo en ella, entró un poco adentro, vio que necesitaba más aparejos y acaso compañía; y como la curiosidad de aquel día había quedado satisfecha en la cueva de los dos amantes, se sentó a la puerta, se comió un pan y unas magras de tocino que llevaba, y dándole ya el sol muy de llano y de espaldas en el camino se volvió a Santolaria adonde llegó cerca de las nueve de la noche.

Con lo que veían que trajo Pedro Saputo (que eran las armas no más y algunas monedas a modo de medallas, porque el tesoro lo guardó muy callado), creció la fama por la montaña y pie de la sierra, y dura aún en el día, que en la Tova hay mucha riqueza escondida; si bien él hablaba siempre de esto con misterio ocultando la verdad y dejando pensar a cada uno lo que quisiese.

Rogándole después muchas veces conocidos y no conocidos que fuese con ellos a la Tova, y respondía que él para ir a sacar tesoros no quería compañía por no partir con nadie; y que el que fuese cobarde no debía de ir adonde se necesitaba corazón y no lengua. Hablábales de calaveras, de encantados, de simas y boquerones. - Imaginaos, decía, lagos negros, con sapos y culebras que levantan la cabeza una vara encima del agua, y dando silbidos y sacudiendo la cresta os van siguiendo a la orilla y amenazando. Aquí toparéis con un muerto que parece vivo, o con un vivo que parece muerto; allá os salen dos viejas con barbas y mantos blancos; más allá dais con un hombre o una mujer convertidos en estatuas de medio abajo; a otro lado tropezáis con una comunidad de frailes de la Merced; a lo mejor oís suspiros y quejas que no se entienden y os paran la sangre en las venas; ya sobreviene una bandada de aves con rostros humanos dando bufidos temerosos y que de un aletazo os aturdirán y derribarán en tierra sin sentido. Pues ¿qué, cuando de repente se oye a lo lejos una gritería como de un ejército que aclama a su general, a un príncipe? Miráis allá adonde por supuesto no veis nada, y sentís a vuestra espalda una carcajada que os aturde y deja corrido. ¿Quién es el guapo que tanto valor tiene y no se cae muerto cien veces?

Con estos y otros disparates que se le antojaba decir ponía más miedo a todos, y no se sabe que nadie haya reconocido aún del todo aquella cueva que aseguran que es vastísima y muy profunda. Muchos, sí, hablan de ella y aun de hacerse ricos sin más que llegar y meter ambas las dos manos hasta los codos; pero conversación: los tinajones de oro y plata aún se están allí como el primer día. Porque si va alguno, entra pocos pasos, le da diarrea y se vuelve a salir dejándola toda por registrar, o al menos las partes más recónditas, que es precisamente donde han de estar los tesoros.

3. 7. De cóm Pedro Saputo va doná cuenta del seu viache de la volta a España.

Capítul VII.

De cóm Pedro Saputo va doná cuenta del seu viache de la volta a España.

Restituít a casa seua, no lo dixaben viure preguntanli pel seu gran viache; y pera satisfé a tots a la vegada va fé pregoná que acudigueren a la plassa; van acudí, y desde lo balcó va di: 

"Si tot lo que hay vist y me ha passat haguera de referitos, en un mes no acabaría. Pero algunes coses particulás les aniré contán als amics, y ells les contarán a datres, y així les sabréu tots. Atres no les diré ni an ells ni a dingú, perque no vach demaná llissensia pera publicales y lo món es mol mal pensat.»

Sabéu pos, amics y compatrissis meus, que a tot arreu hay trobat homens espabilats, y homens tontos; de éstos mes que de aquells; homens que se creurán lo que se 'ls diu als chiquets, que lo sel es de seba y que los faríeu combregá en rodes de molí. Aixó tos u dic pera que veigáu en quina raó podrán di per neixos pobles veíns que sou los mes tontos del món. ¡Cuáns ne ña que u són mes que vatres!, perque encara que es verdat que vau aná al planet de Violada a cavá ixos forats buscán tessoros amagats, pero aixó u han fet y u fan mols atres que se tenen per mol espabilats, y troben lo mateix que vatres, que es la terra fresca y lo fron suat. Pero dingú de Almudévar ha anat a vórem pegá lo salt de Alcolea, perque ya tos figurabeu que ere pera fótretos lo pel, cuan hi han anat mols doctós de la Universidat de Huesca, y hasta colegials de Santiago y de San Vissén, alguns canonges, mols caballés y dames prinsipals, y totes les sing pes de la copla. De Barbastro, pos, no dic res; hi van aná de tres parts les dos, sén los que en mes llargs nassos se van quedá veén volá l'áliga del meu gabán desde la Ripa. Y nomenantos a Huesca y Barbastro, no ña pera qué mensioná a Fraga, Monsó, Binéfar, Tamarit y tota la Litera o Llitera, Graus, Benabarre, Fonz, Estada, Estadilla o Estadella, Sariñena, Ayerbe, Loarre, Bolea, ni los pobles de la Hoya, ne van aná mes que al jubileu del añ san; com igualmén del Somontano y Sobrarbe o Superarbe. Conque be podéu consolatos y no tíndretos per mes tontos que atres, perque no u sou com estáu sentín.

La Llitera no e Cataluña, T-shirt, camiseta, samarreta

Pos respecte al meu viache, hau de sabé que hay recorregut lo Prinsipat de Cataluña, lo Regne de Valensia, los cuatre de Andalusía y les Castelles; y total hay vist lo que vatros veéu sense móuretos de casa, apart dels rius, montes, siudats y datres coses que tamé són com les que vatres teniu vistes de lluñ o de prop. Així mateix a tot arreu lo sol ix per lo matí y se pon per la tarde, y sempre la lluna fa llum de nit y a les dotse es michdía menos a la Cort, que michdía es a les cuatre de la tarde, y micha nit es a les sis del matí.

Perque a les terres aon es de día cuan aquí de nit, hivern cuan aquí estiu, y estiu cuan aquí hivern, yo no hi hay estat, perque hay que caminá mol cap al frente o a la zaga, a la dreta o a la zurda.

De les costums dels pobles ña mol que di. Pero miréu; que porton la robeta mes o menos llarga, enaigüetes a modo de calses, montera, gorra, boina o barretina a modo de sombrero; que amorson figues y panses, o migues y sopes de oli, y berenon gazpacho o be pa en tomata y formache; a la postre homens y dones són tots, y tots lo mateix que vatres se maten per nelles y per los dinés; y a tot arreu ñan rics y pobres, y lo mes tonto es lo alcalde y lo mes sego lo que los guíe. Per lo demés a Cataluña me vach vore una mica apuradet; a Valensia me va aná be; y a Andalusía vach guañá lo que vach volé, y vach di y fe lo que vach voldre, y tot su van creure y tot u donáen per be, remitinme a les probes. A Cataluña vach vore comersians y marinés; a Valensia artistes, volatines y gaités; a Andalusía comares y matons mes femelles encara que les comares. A Castilla es la gen de un modo que pareix que ara ixquen del ou y que no han ubert los ulls.

Pel meu gust, aniría a Castilla per nessessidat, a Andalusía per curiosidat, a Barselona o Barchinona hi viuría tres mesos, a Valensia un añ, y a Saragossa tota la vida. Y aixó que Valensia es un món abreviat, perque lo que ha vist tot lo món y lo que sol ha vist Valensia, lo mateix han vist la un que l’atre, y encara mes potsé lo segón que lo primé.

Va escomensá en aixó a ploure una mica, y va di: Lo tems no vol que acaba la meua relassió, pero ya estáe mol abansada. Una cosa vull que entengáu sobre tot; y es, que aon vullgue que vach procuro doná honra a la meua patria. Perque tos fach sabé que al meu cor ñan dos grans amors, lo de la meua bona mare y lo vostre, enrecordanmen sempre de lo mol que per nella y per mí hau fet desde lo meu naiximén.

¡Viva Pedro Saputo!, va cridá lo poble: ¡Viva lo nostre fill y veí! 

¡Viva la gloria de Almudévar! Y se va dispersá la gentada alabán y beneín a Deu, que tan sabé y tanta virtut habíe donat al fill de la pupila.

Dins a la sala estáen lo justissia, los jurats y los prinsipals del poble, y lo bon Sisenando, a qui li caíe la baba de gust. Allí lo van agassajá o convoyá en un vermutet y después en un gran sopá o sena a la que casi los va agarrá lo día assentats.


Original en castellá:

Capítulo VII.

De cómo Pedro Saputo dio cuenta de su viaje de la vuelta a España.


Restituido a su casa, no le dejaban vivir preguntándole de su gran viaje; y por satisfacer a todos a la vez hizo pregonar que acudiesen a la plaza; acudieron, y desde el balcón dijo:

«Si todo lo que he visto y me ha sucedido hubiera de referiros circunstanciadamente, en un mes no acabaría. Pero algunas cosas particulares las iré contando a los amigos, y ellos las contarán a otros, y así las sabréis todos. Otras no las diré ni a ellos ni a nadie, porque no pedí licencia para publicallas y el mundo es muy mal pensado.

»Sabed pues, amigos y compatricios míos, que en todas partes he encontrado hombres agudos, y hombres tontos; de éstos más que de aquéllos; hombres que creerán lo que se dice a los niños, que el cielo es de cebolla y que los comulgaríades con más que ruedas de molino. Lo cual os digo para que veáis con qué razón podrán decir por esos pueblos vecinos que sois los más tontos del mundo. ¡Cuántos lo son más que vosotros!, porque aunque es verdad que fuisteis al llano de Violada a cavar aquellos hoyos buscando tesoros escondidos, pero eso lo han hecho y lo hacen muchos otros que se tienen por muy agudos, y encuentran lo mismo que vosotros, que es la tierra fresca y la frente sudada. Pero ninguno de Almudévar ha ido a verme dar el salto de Alcolea, porque ya os figurasteis que era chanza, cuando han ido muchos doctores de la universidad de Huesca, y aun colegiales de Santiago y de San Vicente, algunos canónigos, muchos caballeros y damas principales, y todas las cinco pes de la copla. De Barbastro, pues, no digo nada; fueron de tres partes las dos, siendo los que con más largas narices quedaron viendo volar el águila de mi gabán desde la Ripa. Y nombrándoos a Huesca y Barbastro, no hay para qué hacer mención de Fraga, Monzón, Binéfar, Tamarite y toda la Litera, Graus, Benabarre, Fonz, Estadilla, Sariñena, Ayerbe, Loharre, Bolea, ni los pueblos de la Hoya, que fueron más que al jubileo del año santo; como igualmente del Semontano y Sobrarbe. Conque bien podéis consolaros y no teneros por más tontos que otros, porque no lo sois como estáis oyendo.

»Pues en cuanto a mi viaje, habéis de saber que he recorrido el principado de Cataluña, el reino de Valencia, los cuatro de Andalucía y las Castillas; y he venido a ver en suma lo que vosotros veis sin moveros de casa, fuera de los ríos, montes, ciudades y otras cosas que al fin poco más o menos también son como las que vosotros tenéis vistas de lejos o de cerca. Asimismo en todas partes el sol sale por la mañana y se pone por la tarde, y siempre la luna alumbra de noche y a las doce es mediodía si no es en la corte, que mediodía es a las cuatro de la tarde, y media noche es a las seis de la mañana1. Porque en las tierras que es de día cuando aquí de noche, invierno cuando verano, y verano cuando invierno, yo no he estado, porque hay que andar mucho al frente o a la espalda, a la derecha o a la izquierda.

»De las costumbres de los Pueblos hay mucho que decir. Pero mirad; que lleven la ropilla más o menos larga, enagüillas en vez de calzones, montera o gorra en vez de sombrero; que almuercen higos y pasas, o migas y sopas de aceite, y merienden gazpacho o bien pan y queso; a la postre hombres y mujeres son todos, y todos lo mismo que vosotros se matan por ellas y por los dineros; y en todas partes hay ricos y pobres, y el más tonto es el alcalde y el más ciego el que los lleva. Por lo demás en Cataluña me vi un poco apuradillo; en Valencia me fue bien; y en Andalucía gané lo que quise, y dije e hice lo que quise, y todo lo creyeron y todo lo daban por bien, remitiéndome las pruebas. En Cataluña vi comerciantes y marinos; en Valencia artistas, volatines y gaiteros; en Andalucía comadres y matones más hembras aún que las comadres. En Castilla son las gentes de un modo que parece que agora salgan del huevo y que no hayan abierto los ojos.

»En cuanto a mi gusto, iría a Castilla por necesidad, a Andalucía por curiosidad, en Barcelona viviría tres meses, en Valencia un año, y en Zaragoza toda la vida. Y eso que Valencia es un mundo abreviado, porque el que ha visto todo el mundo y el que sólo ha visto Valencia, lo mismo han visto el uno que el otro, y aún más quizá el segundo que el primero.»

Comenzó en esto a llover un poco, y dijo: «El tiempo no quiere que concluya mi relación, la cual sin embargo os hago sólo por mayor, como he dicho, y estaba muy adelante. Una cosa quiero que tengáis entendida sobre todo; y es, que adonde quiera que voy procuro dar honra a mi patria. Porque os hago saber que en mi corazón hay dos grandes amores, el de mi buena madre y el vuestro, acordándome de lo mucho que por ella y por mí habéis hecho desde mi nacimiento.» ¡Viva Pedro Saputo!, gritó el pueblo: ¡Viva nuestro hijo y vecino! ¡Viva la gloria de Almudévar! Y se dispersó la multitud alabando y bendiciendo a Dios, que tanto saber y tanta virtud había dado al hijo de la Pupila.

Dentro en la sala estaban el justicia, los jurados y los principales del pueblo, y el buen Sisenando, a quien se le caía la baba de gusto. Allí le agasajaron con un refresco y luego con una gran cena en que casi los cogió el día.

viernes, 4 de septiembre de 2020

och, occitan, hoc, oc, òc, languedoc

Rey Martín I de Aragón, el humano, Martí I de Aragó.

tomo-i-texto-lxi-hoc-rey-martin-acta-valldoncella

- Senyor plauvos que la successio de vostres regnes e ten es apres obte vostre pervingue a aquell que per justicia deura pervenir e quen sia feta carta publica.
- Et dictus dominus rex respondens dixit: - Hoc.

- Plauvos donchs senyor que la successio de vostres regnes e terres apres obte vostre pervinga a aquell que per justicia deura pervenir e quen sia feta carta publica.
- Qui quidem dominus rex respondens dixit: - Hoc.

hoc

Et hiis dictis dictus Ferrarius de Gualbis repetens verba per eum jam prolata dixit hec verba vel similia in effectu: Senyor plauvos que la succesio dels dits vostres regnes e terres apres obte vostre pervinga á aquell que per justicia deura pervenir? et dictus dominus rex tunc respondens dixit: Hoc; de quibus omnibus petiit et requisivit dictus Ferrarius publicum fieri instrumentum per me protonotarium et notarium supradictum.

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Tomo XIV, 14, de la colección de documentos inéditos de la Corona de Aragón, publicados de real orden por Próspero de Bofarull y Mascaró.

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Creheu ab gran dolor e congoxa recau en nosaltres tal pensament que sentissem la dita Majestat per reparacio de tals prejudicis no voler retornar lo Senyor Princep en la vegueria de Leyda don lo ha tret pero cove saber quen ha esser prestament del och o no

och : oc : òc: hoc, sí en OCcitano, langue d´òc, languedoc, occitan, ocsitá.
La lengua occitana (lenga) hoy en día comprende varios dialectos, antiguamente se llamaba lengua provenzal, otras veces lemosín. Hoy se la divide en 5 dialectos principales: provenzal, lemosín, languedoc, gascón y vivaroaupenc – en zona Alpes. Además hay otros dialectos como el aranés y por supuesto, el catalán, que siempre ha sido un dialecto occitano, como lo dicen varios autores:

Loís Alibèrt, después de publicar Pompeyo Fabra su gramática, "en su gramatica occitana segons los parlars lengadocians", escribe sobre los dialectos del languedoc, "... catalan compres". "... parlars lengadocians, en segond lòc als autres dialèctes occitans, catalan comprés, e d´en darrièr a la lenga anciana..." 

dialectes occitans, catalan compres



Meyer-Lübcke, romanista alemán, en su grammaire des Langues Romanes, 1890,

https://archive.org/details/grammairedeslang02meyeuoft (traducción al francés)

también afirma que el catalán no es más que un dialecto del provenzal.

Friedrich Díez, Grammaire des Langues Romaniques, 1874,

https://archive.org/details/grammatikderroma02meye (alemán original)

escribe que el provenzal se extiende particularmente en Cataluña. P. Aguado Bleye, Historia de España, 1929, dice "la poesía erótica de los trobadores provenzales fue imitada en Cataluña en los siglos XIII y XIV". Esto se demuestra además en varios textos como este, tomo XIV de la colección de archivos inéditos de la Corona de Aragón, publicado por Próspero de Bofarull y Mascaró. En otro tomo se lee al rey Martín I de Aragón, en Valdonzella, antes de morir, decir "hoc", y así lo escribe el protonotario.
- Dante Alighieri divide las lenguas románicas derivadas del latín en tres ramas generales según la afirmación: oc, oil u oïl, sì o sí, en su libro, no acabado, De vulgari eloquentia: 6. Totum vero quod in Europa restat ab istis, tertium tenuit ydioma, licet nunc tripharium videatur: nam alii oc, alii oil, alii affirmando locuntur, ut puta Yspani, Franci et Latini. Esta división aparece en varios puntos del libro).

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E semblant resposta ha feta aquesta ciutat e lo consell de cent jurats e encara los del sindicat. E derrerament havem scrit als embaxadors una larga letra (pasa a llarga lletra, carta) per la qual los strenyem en virtut del jurament que han prestat fer e exequir lo quels scrivim que la dita letra ligen (lean; llixquen, llixguen; llegeixin) al dit Senyor e a la Senyora Reyna e encara als de son consell e sapiam lo och o lo no del Senyor Rey de nostra demanda e supplicacio a fi que segons la resposta pugam pensar e provehir en lo necessari.

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Als molt reverend e honorables e savis senyors los diputats de Cathalunya.
Molt reverend e honorables Senyors. Ahir (ayer) que comptavem onze del present me fon (no: em fos, fou, va esser, va ser) tramesa una letra de vostres grans savieses ab la qual me pregavets (no: em pregaveu; pregavets es claro occitano, como "als presentz" de Pedro II) que vuy que havem XII daquest (d´aquest, no hay apóstrofes ni tildes en textos antiguos) mes jo fos aqui (vemos açi, assi; en la Litera y gran parte de Huesca es astí) per consellar en los negocis en aquella contenguts la qual cosa no es a mi possible car vuy es la jornada per vosaltres assignada es stat carrech daquells qui havian (se encuentra havien y havian, como saviesas y savieses; havien es valenciano) carrech de trametrem la letra que al darrer jorn (último día; radé día en chapurriau; derrier jour; giorno) se haja sperat. Pero (vemos también empero) la hon (allá donde) vostres grans savieses son ab tantes notables persones com se diu haveu convocades en vostre consell yo hi fas
(yo hi fach en chapurriau; jo hi faig; esta hi o hy, hic latín, se encuentra también en castellano y portugués:
"Estavào
hy outros de cavallo",
Crón. de D. Juan I, cap. 56, ap. Sta. Rosa, Supl. al Elucid. / Destos
auia hy muchos que fazien muchos sones, Libro de Alexandre, copla 1798)
poca fretura. Placia nostre Senyor que ab vostre bon treball e daquells queus consellen se do (se dé; se dono; no: es doni) orde que del Senyor Rey se obtinga la desliuransa del Senyor Princep en manera que sia servey del dit Senyor e be avenir del Senyor Princep. E ordonau (ordenad; ordenáu u ordonéu en chapurriau; ordenáume, ordenéume, manáume, manéume) de mi molt reverend e honorables senyors lo que plasent vos sia. Scrita a Cobliure (no pone en, sino a; Colliure) a XII de janer (no gener; giné en chapurriau). - Vostre Berenguer Dolms quins recomana a vosaltres.

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Lo die (se encuentra dia, jorn y die) de proppassat rebem una vostra letra closa (cerrada, closa, como claustro) e segellada (sellada, sello; se encuentra sagell, sagellada; sigillo, sig+num) sots data de VIIII del corrent mes per la qual molt amplament som stats informats de tot lo negoci tocant lo Senyor Rey e lo Senyor Illustre Princep e dels avisaments e preparatoris lo dit fet tocants partida dels quals avisaments en vigor de una altra letra vostra a nos liurada a IIII del dit mes sots data de dos del ja dit corrent mes per nos es stada mesa en (metida, puesta en ejecución) execucio en tremetra (trameter; trametra, trametre) nostro embaxador e sindich ab ampla potestat e letra de creença (credencial) a vostras grans reverencies (vostras es occitano, concuerda con reverencias, reverencies es valenciano) segons som certs ja explicada. E es veritat que en vostra letra derrera (radera; darrera; derrier; última; detrás; zaguera, de zaga) es feta mencio quens trametets (ts final: occitano clarísimo) copia de la letra dels embaxadors e es veritat que tal copia no havem vista ne rebuda.

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A tota vostra ordinacio prests quis recomanan (recomanen; recomanan occitano) en vostra gracia los consellers e tot lo concell (concejo, consejo, concello, conciello, consell, conçell, etc) de Vich.

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Molt reverend e honorables los senyors diputats del General de Cathalunya.
Molt reverend e honorables e de grans providencies. Rebuda vostra letra havem gran anug (se encuentra enuig, enug) perque fins aci no es obtenguda la liberacio del Senyor Princep com es desijada e per vosaltres ab summa diligencia degudament tractada instada e supplicada. E per donar compliment en lo quens scrivets de Barchinona a dos del present mes havem de present donat ple e suficient poder al honorable En Francesch Millars de aquesta vila lo qual crehem esser aqui de e per entrevenir per aquesta vila en dita fahena de dita liberacio de dit Senyor Princep tant aqui quant en qualsevulla altra part. E ab tant si negunes coses altres vos son plasents de nos manats (occitano) a tota vostra posta oferint en fer per vosaltres tot lo a nos possible. Supplicants la Trinitat Sancta vos conserve en vostres prospers staments. De Vilafrancha de Conflent a VIII de janer. - Los que en gracia vostra se recomanen consols de Vilafrancha de Conflent.


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E attesa la hora indisposta e perque los actes en la dita letra descrits no havien celeritat speram avuy de bon mayti a aplagar lo consell en lo cual legida aquella vist havem lo gran sforç del Principat e de vosaltres qui representats (occitano; representeu; representáis) aquell.


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E mostrantho per obra dit consell novament ha lohat aprovat e per ferms ha tots vostres procehiments segons fets los havets (occitano) remetentse en aquells sperant en nostre Senyor Deu que son tals que son a honor e gloria sua servey del Senyor Rey e repos e tranquillitat del Principat observacio de les libertats de aquell e ben avenir del Senyor Princep.


Alibert, Alibèrt, occitania

(imagen muy grande, se puede descargar)

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Als molt reverends nobles magnifichs e honorables senyor los deputats del General de Cathalunya e consell en virtut de la comisio de la cort elegit e assignat.
Molt reverends noble magnifichs e honorables senyors. Perque de negligencia per vosaltres no puixa esser increpat e mes per satisfer al que per vosaltres mes scrit que quant pus prest pore de totes coses e actes com succehiran en aquest benaventurat exercit gloriosissima empresa vos avise jatsia vuy dada de la present tan prest com fuy arribat en la present vila per correu de ventura ab avantatge vos haja scrit de la exequucio dels actes fins en aquella hora seguits no res menys per lo que dit es e encara perque es degut que del que scriure siau avisats perque mills e pus prest deliberar e provehir puixau he deliberat fervos hun correu volant avisant vostres reverencies noblesa e magnificencies com esser dinat jo e los del dit exercit nom fuy alsat que tots aquells foren sos les armes huns cridant al pont al pont que castellans venen altres al castell al castell que los castellans sen van en tant que jo duna part e mossen lo vaguer ab alguns altres gentills homens qui ab mi eren ab spases tirades hisquem en la carrera (carraria; calle; carré; carrer) e viu de la porta de ma posada fins al castell mes de sinchcents ballesters de que ab grans crits e senyalant en aquells cultellades e donant splanissades entre tots apenes los poguem fer tornar atras oferintlos que de continent se donaria obra ab acabament de haver lo dit castell a ma mia per vosaltres o Principat qui per lo Senyor Rey lo tingues. E axi ells reposats quant mills poguem fonch deliberat en lo consell que los jurats e prohomens de la dita vila de continent anassen a mossen Marti de la Missa qui tenia lo dit castell e per part mia lo desenganassen que per son repos me liuras hem lexas lo dit castell. E de continent los dits prohomens e informats per mi com dit es foren ab lo dit mossen Marti los quals per part de aquell me faeren resposta que eren contents buydarme lo dit castell e aquell lexarme del qual fes a ma voluntat e lo que bem vingues e havent haguda la dita resposta ab deliberacio del dit consell mossen Io vaguer fonch request per mi liuras lo dit castell per lo dit Principat an Renard Perayre hu dels consellers acompanyat de una sinquantena de homens de peu del dit exercit lo qual tingues per lo dit Principat fins altrament del regiment e govern de e sobre aquell e de la dita vila per vosaltres mossenyors fos provehit perque quant en aquest cap no he pus a dir sino sperar aci lo que per vosaltres sera ordonat voleu que faça. E perque en vostra letra dada en Barchinona a XXIIl del present me dieu que loau e comendau lo parer meu de don Johan Dixar e de mon consell sobre lo que scrit vos he de les barques de Ebro dient que puys mossen lo vaguer es açi per mija seu trametes aquell nombre de gent que a mi e al dit Johan e a mon consell sera vist per haver les dites barques a ma mia de Ebro volria haver vostre parer com se fara ni si voleu que yo reste aci e mossen lo vaguer vaja alla e com e per semblant si aquesta vila he dexar aquella e lo castell com ho fare e aqui les comanare signficantvos com segons les rahons que passades havem don Johan Dixer e jo en lo consell per ventura master nos sera haaver los lochs de mossen Vilalpando a ma mia o no car de aquells per ventura nos porem flixar. Remetho en lo sdevenidor segons los fets succehiran e com segons per letres altres dades en la ciutat de Leyda vos haja avisat com jatsia ladons lo exercit del Principat essent en Leyda per relacio dels pahers e habitans en aquella yo stigues en una gran gelosia de la ciutat de Balaguer la raho perque no obstant sapiau be encara per altres
laus haja dita no res menys gelos de aquella stich vuy per quant lo exercit es fora de la dita ciutat de Leyda e totalment divertit en aquesta vila. E no res menys com per mossen Johan Torrelles e mossen Andreu Despens cavallers los quals ab deliberacio de mon consell a la dita ciutat he tramesos ab creença per aquells als jurats de la dita vila explicadora qui era jo solament voler sentir de aquells si ver era lo ques dehia publicament que dins lur ciutat ells tinguessen gent de peu e de cavall strangera e encara fossen deliberats e preparats de acollirni molt mes de aquells e aço per correr damnejar e anujar los circumvehins de aquella e menyspreu e vilipendi de aquest exercit per empatxar e perturbar aquell en gran dan de la cosa publica del Principat e loch de ferme resposta per part de la dita ciutat de hoc o de no sobre les coses a ells explicades han dit en aquells ques aturaven acort e deliberacio sobre la resposta fahedora per ells a mi per la qual fer e respondrem me han trames mossen Piquer depres dinar lo qual en loch de ferme resposta com dit he me ha demanat per part de la dita ciutat jols donas temps per consultar la Majestat del Senyor Rey sobre la resposta a mi fahedora e encara com haurien viure e regirse ab lo Principat e rebre o no rebre gents strangeres dins en aquella als quals jo he respost que ells fratura poch demanarme temps per consultar e a mi menys de darlols com yo no haja fer pus sino del que veig e hoig (oigo; séntigo, escolto) consultar vostres grans reverencies nobleses e magnificencies e exequtar lo que per vosaltres sera deliberat. Sobre lo quem dien (o dieu) del castell de Algerri lo haja a ma mia e de vitualles lo tenga be provehit attes que segons som informats per En Johan Mayans quey tramis la vila e castell son cosa molt dolenta e derrocats he deliberat no empatxarmen per no fer despeses superflue e scampar la gent que he mester fins altrament per vosaltres me sia scrit. De la provisio de Tortosa mo alegre molt per lo temps que sera master. Pregantvos que si en mes letres som massa lonch mo hajau per scusat com dues rahons mi condoheixen esser tant larch la una es que vull ho sapiau tot laltra que saber les coses particularment com se segueixen son de mes delit en aquells qui per lo interes quey han desijen saber com passen. E comanvos al beneyt Jhesus qui vos haja en sa guarda e direccio. Dada en Fraga a XXV de febrer any Mil CCCC sexanta hu. - A vostra honor prest Bernat Johan de Cabrera comte de Modica.