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viernes, 23 de agosto de 2019

orquesta, orquestra

orquesta, orquestra.

Ricart Garcia Moya.

la-guerra-entre-valenciano-y-catalan-orquesta-orquestra

El sust. «orquestra» no existe en idioma valenciano, aunque el diario catalán Levante lo divulgue, igual que los académicos que viven de la catalanización. Quizá algún día les pida la ley cuentas por su colaboracionismo con el dinero de nuestros impuestos. (Levante, 26/ 06/ 2019).
Per cert, este Alaponet li te una retirá al meu amic Alapont dels Escolapis, en el que sempre anava a la grenya en el recreu.
¿Será el seu fill o net?
 

 

La cotidiana agresión idiomática que padecemos los valencianos no tiene respuesta defensiva por parte de ninguna entidad con poder económico. No tenemos un sólo medio de comunicación con periodistas especializados, ni tampoco existe un partido político con gente capaz de argumentar y defender el idioma valenciano. En el caso del PP y Cs, siempre acobardados por el qué dirán, aprobaron la creación de la academia de catalán À Punt, y de los neófitos de VOX no vale la pena hablar.

No se trata de ofender a nadie, sino de exponer racionalmente las diferencias entre los tres idiomas, empezando por una premisa fundamental: castellano y catalán, por su origen, tienen considerable proporción de léxico compartido con el valenciano, o con mínimas diferencias morfológicas. Esta realidad ha provocado que la política expansionista catalana (entiéndase normalització) altere o falsee voces valencianas homógrafas con las castellanas e, impunemente, las catalanice. A diferencia de lo que sucedió en Cataluña desde el siglo XIX (con la ingente aportación económica de los negreros catalanes o sus herederos, que traficaban en Cuba y Puerto Rico con la ayuda del general Prim), aquí no hay alta burguesía ni empresarios que financien nada, aunque fuera una simple hoja dominical contra la extrema derecha de la dictadura catalanista.

Hoy leemos en el diario catalán Levante un texto en español con el sustantivo catalán “orquestra” mechado en él. Si tuviéramos un Jurat d’Agrávits 1, en lugar del carísimo e inútil florero Síndic de Greuges (copiado de Cataluña), informaría al pueblo sobre esta voz en nuestro idioma. Y los políticos que dicen defender nuestra lengua, se tomarían la molestia de consultar la documentación gratis y a disposición suya en el DHIVAM 2019. Hay que advertir que la voz no llegó con Jaime I, sino que aparece tardíamente en valenciano y castellano, por el 1700; y, en catalán, posteriormente:
orquesta –del grec-lletí orchestra. El sust. arcaic orquestra asoles aludix en valenciá al espay arquitectónic del antiu teatro grec: theatron, proskenion, orchaestra, balteus, frons scaenae, etc. En valenciá may equival a orquesta de músics, 1ª doc.: “pero en la nit les orquestes / de la música en tot art / divertíen el concurs, / que era entre els grans, el més gran” (Relació entre Tito y Sento… a honor de Carlos Tercer, 1784). En catalá també teníen orquesta, dasta que´ls nacionalistes de Fabra agarraren orquestra per 1915, pera alluntarse del vocable comú al valenciá, castellá y catalá.
orquesta “llums en tota la ciutat, / y, en los altars, orquestes” (Sento y Tito… lo feliz Part de Luisa de Parma, 1794)
orquesta “les orquestes, / les donçaynes y tabals” (Rahonament… que tingueren el Tio Cosme Nespla de Benifaraig, 1797)
orquesta “de nit… una gran orquesta” (Breu relació de la gran festa… Mare de Deu, 1799)
orquesta “els cegos, sobre un taulat una orquesta” (Valencia per sos Reys, 1802)
orquesta “dances, castells, novetats rares de focs… orquestes” (L’Alegría de Valencia, 1802)
orquesta “y els estudiants se portaren, / fentli música a la Reyna / … y atres nits a la desfeta / anaren al Real… / ab la estudiantina orquesta” (Memorial dels obsequis fets per Valencia, 1802)
orquesta “dels estudiants, va lluirse sa orquesta” (Valencia per sos Reys, 1802)
orquesta “la orquesta pot anar tocant” (Bernat, J.: El virgo de Visanteta, 1845)
orquesta “en mil orquestes de música” (Batiste Llopis: Defensa de les dones, c. 1850)
orquesta “y apenes vinga la orquesta” (Bernat Baldoví: Un fandanguet en Paiporta, 1855, p. 7)
orquesta “els músics en orquestes” (Boix: IV Cent. Can. St. Vicente, 1855, p. 433)
orquesta “a tota orquesta” (BNM, Ms. 14339, Escalante: ¡Qué no será!, 1862, f. 1)

El vocable heu trobem en lletres populars:

A mi me diuen Rosa.
a mi Maria Ana.
Soc la campana grosa.
Y yo la mijana.
Yo pese cent quintals.
Yo trenta en pese,
y aquell que no shu crega,
que mos sospese.
Yo escomence, ¡donc, doonc!
Yo conteste, ¡dinc, dinc!.
La chicoteta canta
tin, tilín, tin…
Y cuan voltegem juntes
en una festa,
sonem com una música
de gran orquesta.

orquesta “bona orquesta” (G. Albán, M.: Un ball de convit, 1863, p.9)
orquesta “a tota la orquesta” (Palanca: La ballá de Sen Francés, 1868, p. 27)
orquesta “que fa ballar a un home / a tota orquesta” (Salvador, J.: Una agüela verda, 1876, p.26)
orquesta “l´orquesta está a cárrec de…” (El pare Mulet, 1877, p.31)
orquesta “cor a tota orquesta” (El Canari, volá 2, Castelló, 1883, p.14)
orquesta “com dir el que toca el violó en la orquesta” (La Moma, 19 / 12 / 1885, p.6)
orquesta “els pabellons. Orquestes en ells” (Palanca: La Fira de Juliol, 1888)
orquesta “porte la orquesta” (Fuster, L.: El nano de la falla, 1894, p. 18)
orquesta “mentres la orquesta…” (Soler, Santiago: ¡Mos quedem!, Castelló, 1907, p. 55)
orquesta “y al so de la orquesta completen la festa” (La Traca, 17 de febrer 1912, p.2)
orquesta “pareix que a lo llunt sone una orquesta” (Marco Rivas, V.: La tasa dels hous, 1918, p.17)
orquesta “contant en orquesta” (De dalt a baix, día dels Inosents, Teatraleríes, 1920)
orquesta “la meua pancha pareix una orquesta” (Visent Alfonso: ¡Mar adins!, 1924, p.11)
orquesta “les notes d’una orquesta” (Catalá, G.: La carchofa de la Villa, Torrent, 1926, p. 5)
orquesta “un sonit que dirás talment que’s una orqueste que…” (La Chala, 12 de juny 1926, p.2)
orquesta “fort en la orquesta y teló rápit” (Hernández, F.: La Marselina, 1927, p.14)
orquesta “asoles, mentres la orquesta…” (Perdiguer, R.: En Carnistoltes, 1928, p. 13)
orquesta “sona la orquesta” (Ferrer, L.: A la vora del riu Serpis, Gandía, 1932, p. 6)
orquesta “fort en la orquesta en motius del Himne” (Peris Celda: ¡Noy! ¡Che! y ¡Olé!, 1929, p. 16)
orquesta “els músics en orquesta” (Beut, P.: Cartelera d’espectáculs, 1932, p. 7)
orquesta “focs fatuos, fort en la orquesta” (Gayano Lluch, R.: Lo que va d’ahir a hui, 1932)
orquesta “… del fox qu’está tocant la orquesta” (Soler Peris, J.: Els estudiants, 1934, p. 33)
orquesta de corda “si tots els veins hagueren pagat, botaríem una magnífica traca y la orquesta de corda…” (Llibret Foguera Alfonso el Sabio, Alacant, 1934)
orquesta “una orquesta tota de músics” (Llibret Foguera del Chanco, Alacant, 1936, p. 53)
orquesteta “una orquesteta davant del guió” (Thous, M.: ¡Foc en l’era!, a. 1900, p.24)
orquestina “haurá una orquestina” (Sendin Galiana: Tonica la del llunar, 1926, p. 17)
orquestina “¿La orquestina ya está apunt?” (Peris Celda: Més allá de la lley, 1927, p. 6)
orquestina “li agrá més una orquestina” (Meliá, F.: Encara queda sol, 1931, p.16)
orquestina “renova la música la orquestina” (Soler Peris.: Els estudiants, 1934, p. 35)
orquestina “una orquestina que costa molts dinés” (Beltrán: Els ratolins, 1934, p. 4)
 
Ante este léxico y morfología valenciana, la descalificación más socorrida del catalanismo, —que finge poseer sabiduría casi divina— consiste en alegar que inventamos un idioma, o que es una maniobra política del fascismo. No merece la pena contestar a estos amorales, que actúan como auténticos nazis manipulando a la población desconcertada e indefensa; y no hay quien se oponga a esta agresión generalizada, pues tienen a su servicio instituciones y medios de comunicación. Y así seguirán otros cuatro años de subvención, champán y rosas. Mientras tanto, los políticos se esmerarán en tomarnos el pelo y, satisfechos, acomodarán sus traseros en millonarias poltronas.

1 En valenciano moderno, el nuestro, tenemos la terminación no etimológica de la sorda -t(cámbit, prémit, andámit, etc.), que nos diferencia de las agresivas románicas vecinas: “¿tu vengares este agrávit?” (Gadea: Ensisam, 1891, p.271)

sábado, 27 de julio de 2024

2. 12. Camine cap al final la vida de la tuna.

Capítul XII.

Camine cap al final la vida de la tuna.

Camine cap al final la vida de la tuna.

Mol podem sentí, lectó amán, que an aquell tems no se faigueren aná los taquígrafos, eixos que escriuen tan depressa com se parle, pera que algú haguere escrit los sermons dels nostres dos predicadós, pos així hagueren arribat a natros y podríem jusgá lo gust de aquelles persones, y si teníen raó o no de riure tan; perque a uns tems tenen grassia unes coses y a datres no. Be que dites per Pedro Saputo, ¿quina no la tindríe? Yo sol per la tradissió de casa de Morfina hay pogut averiguá, que al primé sermó va tocá entre atres estos puns tan serios: si una dona coixa pot sé grassiosa, si pot pareixe be una torta; y si una cheposa o geperudeta pot tindre bon genio; y quina de les tres pot envidiá la sort a les atres.

Al segón sermó diuen que va parlá dels pensamens de la dona als estats de cuñada, de nora y de sogra; lo seu assunto me pareix que no va pugué desempeñá be per sé tan sagal, y requerí de mes edat y mes experiensia. Pero com mu han venut u veng yo; lo lectó cregue lo que vullgue; y continuem.

No habíen fet encara la mitat del plan que habíen cavilat, perque les seues habilidats eren tantes, y tan lo seu comedimén y bona criansa, que no visitaben poble que pera anassen d'allí no hagueren de reñí, o per lo menos está de mala cara en los huéspeds, y alguna vegá hasta en los parroquians. Los bufáe en aixó lo ven mol favorable y l' estat prosperabe. Y com se arrimáe lo tems dels estudis, van tratá de torná cap a la Universidat, passán si ñabíe puesto per casa de sons pares als que volíen vore abans de tornás a pedre a les escoles.

garabato, escoles, colegio, Valjunquera, a tope

Van tindre consell pera acordá lo que teníen que fé, y van deliberá no entretindres. Se va proposá la cuestió de si visitaríen lo poble de don Severo; y encara que féen volta algunes legües van acordá anáy, y van empendre lo itinerari, mol al gust de Pedro Saputo que, sin embargo, va dixá la ressolusió als compañs, no resservanse mes que lo determiná lo día y pun de la separassió. Van examiná la caixa de la plega, y estáe mes rica de lo que pensaben, com que se van repartí sen trenta y sis libres jaqueses cada un, habén trobat persones encara mes generoses que don Severo. Los va di Pedro Saputo que encara que no ere de casa rica, no nessessitáen aquella miseria, y que lo mes nessessitat la prenguere. No u entens, li va contestá un de ells; eixes perres són lo mes cariñós que tindrás a la teua vida. Empórtateles, que yo sé que ha de sé lo radé que gastos, y que es capás de fetos avaro per lo apego que tindrá a la casa y a la teua burchaca.

Aquell mateix día pel matí los va di Pedro Saputo al camí que no volíe dixáls sense probás al violín y la vihuela, dos instrumens als que portáe molta ventaja als estudians. Los habíe millorat mol la orquesta desde un prinsipi enseñán al de la pandereta a tocá los platillos, lo baix continuo, los fortes y los pianos, y atres coses que ell habíe adeprés del mestre Vivangüés. Tamé als del violín y de la viola va doná mol bones llissons ; pero no habíe vullgut tocá may perque no fée falta la seua habilidat espessial. Y agarrán lo violín, y desviánse una mica del camí per un barrang, va amostrá als seus admirats compañs un primor que may habíen vist a datre; y no va sé menos en la viola.

Al fes fosc van arribá al poble de Morfina; y al passá los primés passajes van sentí un soroll de espases.

- Venga, anem, va di Pedro Saputo. Van aná y van topetá en dos caballés soldats que reñíen en tal furia, que no reparaben en los que teníen ya al costat. Va pendre Pedro Saputo a un compañ la gayata, perque dos de ells ne portáen; y arrimanse als luchadós va di: 

- Siñós, per lo honor del hábit que porten los rogo que suspenguen la riña un momén. La van suspendre a les seues paraules, y mes al vores allí sing homens tan majetons; y va continuá: Vostres mersés riñen mol mal al orden, pos la seua valentía los ha portat a reñí com les fieres, vull di, de nit, sense testigos del seu valor, ni juches de justissia. Yo soc home de lletres, pero enteng les leys del duelo; y per les sircunstansies que hay dit declaro ilegal y nulo este campo. Creéume, siñós, lo honor de caballés tos prohibix continuá y tos mane condená lo que hau fet. Pero si no vullguereu envainá, lo que se mostro ressistén, que also un atra vegada la espasa, vingue a mí un atra y en mí se les vorá; ell luchará per ferossidat, y yo en defensa de la ley y de la justissia.

- Yo no puc sedí perque soc lo retat.

- Sedixco per ara, va di l’atre, per respecte an este siñó llissensiat, y perque les seues paraules me han convensut. Demá mos vorem. 

- Los rogo, pos, als dos, va di Pedro Saputo, que entréu en natres an este poble.

Van entrá tranquilamen en ells, y de pas los van contá aquells rivals que la riña ere per quí habíe de serví a una hermosura que a cap dels dos volíe, pos si al un li fée desaire, al atre no li donáe may la cara mostranse importunada dels seus obsequios. Sen va enriure entonses Pedro Saputo y va di: 

- Pos siñós, si tampoc lo guañadó habíe de sé admitit, ¿a qué ve esta riña?

- Ve, va di un de ells, a que cada un volem aná a casa seua y que no hi vaigue l’atre; perque es tal la bellesa de la donsella, que a cada un ofén que la miron atres ulls ni la séntiguen parlá uns atres oíts. 

- Ells es, siñó llissensiat, pera que u sapiguéu, un sol mil vegades mes hermós que lo del sel; una lluna mil vegades mes serena que eixa que se llevante; una estrella o un estrel que oscurix a totes les demés; un ángel de soberanía y de gloria, com no se va vore may a la terra, y es impossible que ne formo un atre igual la naturalesa. 

Va riure tamé Pedro Saputo de estes alabanses, y del tono y forsa en que les díe lo soldat, y no va dudá que aquell sol, aquella lluna, aquella estrella, aquell ángel ere Morfina. Pero va callá, perque entraben ya al poble, y los soldats sen van aná al seu hostal y los estudians a la fonda de la Cinta.

Ñabíe allí una bandera o compañía de soldats fée vuit díes, y ya per naixó, ya perque de totes maneres no volíen fé parada de la seua orquesta, van entrá mol silensiosos. Pero los van coneixe, y abans de sená ya teníen un motín al carré, y van ressibí un recado de don Severo, que no li tragueren la satisfacsió de portáls a casa seua. No van coneixe a Saputo hasta que va parlá, perque estáe torradet pel sol, com los de La Torre del Compte, mes prim y estirat, y mes home tamé, en bigotet y perilla, que a la moda dels estudians mes romantics com Bécquer s'habíe dixat. La roba que portáe ere un atra, per la caló se va fé una roba mes ligereta y tamé mol mes airosa. Va dudá la mateixa Morfina que tan ben retratat lo teníe al cor y tan presén a la memoria. Don Severo y lo huésped van convindre que los dos que habíen vingut allí soparíen a casa del primé, y los atres a la del segón, y dormiríen tots aon van dormí  l'atra vegada.

¡Quina satisfacsió pera Morfina! ¡Quina gloria pera Pedro Saputo! Se trobáe entonses a casa un germá de ella mes gran de edat, y se va alegrá mol de vore als estudians de qui tan habíe sentit y estáe aussén cuan van está a escomensamens de l'estiu. Inmediatamen se va parlá de ball; pero Pedro Saputo enrecordanse dels soldats li va di que per serta causa que per entonses ere secreta, encara que fora de casa, no podríe ñabé ball sino sol velada de música. Y al poble se li va fé entendre que no se obriríe la porta, que se dixaríe entrá només a les persones convidades. Se van presentá entre elles, un detrás de l'atre, los dos caballés soldats de la riña. Y ¡quina va sé la seua sorpresa cuan van vore a Morfina mol amable y arrimadeta al llissensiat del seu duelo! ¡Y vore a don Severo tratál en familiaridat y confiansa! Se van avergoñí, van callá, van respetá lo que veíen y no enteníen, y se van fé amics declarán a Pedro Saputo que estáe determinada la competensia en retirás los dos de aon tan bon puesto ocupaben atres seguramén mes dignes: sen aniríen al cap de tres díes.

Al passá del minjadó al estrado, y arribán a la porta, va fé Pedro Saputo a don Severo una seña; y quedanse allí en los seus compañs que ya habíen arribat, los va aná avián un per un com a barrons o ninots hasta mes allá de la mitat de la sala. Acsió que van vore los ofissials y la mayoría dels convidats, y tots se van quedá muts de assombro. Lo germá de Morfina va fé extrems de admirassió, y va di acalorat:

- Pos siñó, si no u haguera vist no mu creuría, y al que u osare afirmá, li haguera dit que mentíe. Sen van enriure tots mol; y la mare exclamabe:

- Jesús, eixe mosso sirá de asser templat.

Entonses Pedro Saputo va torná a la porta en los seus compañs, y están prop de les cadires caballés y siñores, va torná a aviáls del mateix modo, pero mol mes tros; y com lo tuno que anáe lo radé se movíe en molta grassia y extravagansia, va ñabé un gran palmoteo. 

- Ara ya mu crec, va di don Vicente; sense duda estos siñós llissensiats tenen ales secretes; a vore, agarreume a mí, don Paquito, que no sé volá. Lo va agarrá, y al eixecál pera aventál, veénse portá com una ploma, va di: ¡prou, prou!, me dono per satisfet. Y giranse a mirál, li va tocá y paupá los brassos per si eren de la materia que habíe dit sa mare.

Passat este bon rato se va fé silensio, va agarrá Pedro Saputo lo violín descansán abans una mica pera calmá la agitassió del esfors que habíe fet, y previnguda Morfina desde abans de sená, que al seu obsequio y per an ella tocaríen aquell día lo violín per primera vegada en tota la expedissió, y que tot lo que tocare se dirigíe al seu amor, o mes be, que siríe la historia dels seus amors, distinguín les parts prinsipals, com la primera vegada que se van vore, la seua charrada la nit que se van entendre, la despedida, la pena en que ella va quedá cuan ell sen va aná, y la alegría de la nova visita. 

¡Oh, cóm va entendre ella lo llenguache de aquella música tan expresiva! Sense pensá y transportada va plorá de pena al sentí la despedida, y va torná al mateix sentimén cuan va expresá lo doló de cuan lo va vore anassen y ella se va retirá al seu cuarto. Los demés de la sala sentíen tamé, y algún rato pareixíe un velatori del silensio que ñabíe mentres escoltaben. Va pendre después la vihuela, y va tocá algunes sonates que ell se habíe inventat. Pero después, y donán tems a que se desahogaren los aplaussos y admirassió que va exitá la seua may vista habilidat, van agarrá los instrumens los seus compañs, ell va abandoná la orquesta, se va ficá a roda y se va passá la velada.

Volíen los estudians despedís aquella nit, pero no va admetre don Severo la despedida, y mol menos don Vicente, y se van doná les bones nits hasta demá.

Encara no pensaben ells en eixí de casa, encara casi en eixecás pel matinet, que ya estáe allí don Vicente, y los va rogá y suplicá tan insistenmen que no sen anigueren aquell día, y van tindre que claudicá. No los va pená a cap de ells, y menos a Pedro Saputo, com se supose. En este motiu van fé un mosset pera amorsá, perque lo huésped no va volé sedí lo obsequi de la fartanera a michdía. Y per la nit van prepará lo ball a casa de don Severo per doná gust a don Vicente, que lo volíe pera obsequiá a una jove a qui servíe.

Qui va guañá en tot aixó va sé Pedro Saputo, pos va tindre ocasió de parlá en Morfina y acabá de guañássela si algo faltabe, va sopá al seu costat, va ballá en ella y res li va quedá per dessichá pera la seua satisfacsió. Una criada li va contá lo que habíe sentit di al seu siñó parlán en la siñora: 

- Si este mosso fore ben naixcut com pareix, encara que tingue poc, li haurem de doná la filla; perque, ¿has reparat que ella lo mire en bons ulls? Baixet y en discressió va di aixó don Severo, no creíe que ningú lo estáe sentín; pero lo va sentí la dimonieta de la criada, a qui les albrissies li van valé dos escuts de plata. ¡En bons ulls, díe! Algo mes ere; sí, algo mes, patriota don Severo.

Per fin se van despedí ya al mateix ball, y matinán en son demá sen van aná de aquell poble aon a tots los pareixíe que estáen entre los seus o a una isla encantada.


Original en castellá:

Capítulo XII.

Camina a su fin la vida de la tuna.

Mucho podemos sentir, lector amante, que en aquel tiempo no se usasen los taquígrafos, ésos que escriben tan aprisa como se habla, para que alguno hubiese escrito los sermones de nuestros dos predicadores, pues así llegaran a nosotros y podríamos juzgar del gusto de aquellas gentes, y si tenían razón o no de reír tanto; porque en unos tiempos tienen gracia unas cosas y en otros otras. Bien que dichas por Pedro Saputo, ¿cuál no la tendría? Yo sólo por la tradición de casa de Morfina he podido averiguar, que en el primer sermón tocó entre otros estos gravísimos puntos: si una mujer coja puede ser graciosa, si puede parecer bien una tuerta; y si una jibosa puede tener buen genio; y cuál de las tres, siendo iguales en lo demás, puede envidiar su suerte a las otras. En el segundo sermón dicen que habló de los pensamientos de la mujer en los estados de cuñada, de nuera y de suegra; cuyo asunto me parece que no pudo desempeñar bien por ser tan muchacho, y requerir más edad y más experiencia. Pero como me lo han vendido lo vendo; el lector crea lo que quiera; y sigamos.

No llenaron aún la mitad del plan que habían formado, porque sus habilidades eran tantas, y tanto su comedimiento y buena crianza, que no visitaban lugar que para irse no hubiesen de reñir, o por lo menos andar de mala cara con los huéspedes, y tal vez con el vulgo. Soplábales con esto el viento muy favorable y el estado prosperaba. Y como se acercase el tiempo de los estudios, trataron de tomar la vuelta de su universidad, pasando si había lugar por casa de sus padres a quienes deseaban y querían ver antes de perderse de nuevo en la confusión de las escuelas.

Tuvieron consejo para acordar lo que debían hacer, y deliberaron volver caras al mediodía y no entretenerse. Propúsose la cuestión si visitarían el pueblo de don Severo; y aunque rodeaban algunas leguas acordaron ir, y formaron incontinente el itinerario, muy al gusto de Pedro Saputo que, sin embargo, dejó la resolución a los compañeros, no reservándose más que el determinar el día y punto de la separación. Examinaron el tesoro, y estaba más rico de lo que pensaban, como que se repartieron a ciento treinta y seis libras jaquesas cada uno, habiendo encontrado personas aún más liberales que don Severo. Díjoles Pedro Saputo que aunque no era de casa rica, no necesitaba aquella miseria, y que así el más necesitado la tomase. No lo entendéis, le contestó uno de ellos; ese dinero es el más cariñoso que tendréis en vuestra vida. Llevadle, que yo sé ha de ser el último que gastéis, y que es capaz de mudaros en avaro por el apego que tendrá a la casa y a vuestro bolsillo. Rióse Pedro Saputo; y concluyendo que no deberían procurar, hasta llegar a su tierra, sino sacar muy de paso el gasto diario, picaron larga la vuelta de mediodía.

Aquel mismo día por la mañana les dijo Pedro Saputo en el camino que no quería dejarlos sin probarse en el violín y la vihuela; en cuyos instrumentos veía que llevaba mucha ventaja a los estudiantes. Habíales mejorado grandemente la orquesta desde un principio enseñando al de la pandera a hacer los platillos, el bajo continuo, los fuertes y los pianos, y otras cosas más a tiempo y con más propiedad que él las hacía. También a los del violín y de la vihuela dio muy buenas lecciones; pero no había querido tocar nunca porque no hacía falta su habilidad especial, ni les diera más utilidad que era a lo que se iba. Y tomando el violín, y desviándose un poco del camino a un barranco, mostró a sus admirados compañeros un primor que jamás vieron en otro; y no se los mostró menor en la vihuela.

Al oscurecer llegaron al lugar de Morfina; y al pasar los primeros pasajes oyeron ruido de espadas. - Vamos allá, dijo Pedro Saputo. Fueron y toparon con dos caballeros soldados que reñían y con tal furor, que no reparaban en los que tenían ya al lado. Tomó Pedro Saputo a un compañero el bastón, porque dos de ellos gustaban de esta compañía; y acercándose a los combatientes dijo: - Señores, por el honor del hábito que traen les ruego que suspendan la pelea un momento. Suspendiéronla a sus palabras, y más al verse allí cinco hombres tan aparecidos; y continuó: Vuesas mercedes riñen muy mal en el orden, pues su valentía los ha llevado a pelear como las fieras, quiero decir, de noche, sin testigos de su valor, ni jueces de justicia. Yo soy hombre de letras, pero entiendo las leyes del duelo; y por las circunstancias que he dicho declaro ilegal y nulo este campo. Creedme, señores, el honor de caballeros os prohíbe continuar y os manda condenar lo hecho. Mas si no quisiéredes envainar, el que se muestre resistente, alce otra vez la espalda, venga la otra y conmigo tiene la riña; él peleará por su ferocidad, y yo en defensa de la ley y de la justicia. - Yo no puedo ceder porque soy el retado. - Cedo por ahora, dijo el otro, por respeto a este señor licenciado, y porque sus palabras me han convencido. Mañana nos veremos. - Ruégoos, pues, a los dos, dijo Pedro Saputo, seáis servidos de entrar con nosotros en este pueblo.

Entráronse dócilmente con ellos, y de paso contaron aquellos rivales que la riña era por quién había de servir a una hermosura que a ninguno de los dos quería, pues si al uno le hacía desaire, al otro no le daba nunca la cara mostrándose importunada de sus obsequios. Rióse entonces Pedro Saputo y dijo: - Pues señores, si tampoco el vencedor había de ser admitido, ¿a qué es la riña? - Es, dijo uno de ellos, a que cada uno queremos ir a su casa y que no vaya el otro; porque es tal la belleza de la doncella, que a cada uno ofende que la miren otros ojos ni la oigan hablar otros oídos. Es, señor licenciado, para que lo sepáis, un sol mil veces más hermoso que el del cielo; una luna mil veces más serena que ésa que se levanta; una estrella que oscurece a todas las demás; un ángel de soberanía y de gloria, cual no se vio jamás en la tierra, cual es imposible forme otro la naturaleza. Rióse también Pedro Saputo de estas alabanzas, y del tono y fuerza con que las decía el soldado, y no dudó que aquel sol, aquella luna, aquella estrella, aquel ángel era Morfina. Pero calló, porque entraban ya en el pueblo, y los soldados se fueron a su alojamiento y los estudiantes a la posada pública.

Había allí una bandera o compañía de soldados hacía ocho días, y ya por esto, ya porque de todos modos no querían hacer parada de su orquesta, entraron muy silenciosos. Pero los conocieron, y antes de cenar tenían un motín en la calle, y recibieron un recado de don Severo, que no le quitasen la satisfacción de llevárselos a su casa. No conocieron a Saputo hasta que habló, porque estaba tostado por el sol, más delgado y alto, y más hombre también, con bigotes y perilla, que al uso de los estudiantes más extremados se había puesto, en el soliticio de la expedición, de la cola de un gatazo negro. Aun la ropa era otra, que por causa del calor se hizo un vestido más ligero y también mucho más airoso. Dudó la misma Morfina que tan bien retratado le tenía en el corazón y tan presente en su memoria. Por contemplación, en fin uno de otro, don Severo y el huésped, se convino que los dos que habían venido allí cenarían en casa del primero, y los otros en la del segundo, y dormirían todos en donde durmieron la vez pasada.

¡Qué satisfacción para Morfina! ¡Qué gloria para Pedro Saputo! Hallábase entonces en casa un hermano de ella mayor de edad, y se alegró mucho de ver a los estudiantes de quien tanto había oído y estaba ausente cuando pasaron a principio del estío. Inmediatamente habló de baile; mas Pedro Saputo acordándose de los soldados le dijo que por cierta causa que por entonces era secreta, aunque de fuera de casa, no podría haber baile sino tan solamente velada de música. Y al pueblo se le hizo entender que no se abriría la puerta, admitiéndose únicamente las personas convidadas o que pareciese. Presentáronse entre ellas, uno detrás de otro, los dos caballeros soldados de la riña. Y ¡cuál fue su sorpresa cuando vieron a Morfina muy amable y particular con el licenciado de su duelo! ¡Y al ver a don Severo tratarle con familiaridad y confianza! Avergonzáronse, callaron, respetaron lo que veían y no entendían, y se hicieron entre sí amigos declarando a Pedro Saputo que estaba determinada la competencia con retirarse los dos de donde tan buen lugar ocupaban otros seguramente más dignos: sobre que debían irse dentro de tres días.

Al pasar del cenador al estrado, y llegados a la puerta, hizo Pedro Saputo a don Severo una seña; y quedándose allí con sus compañeros que ya habían venido, los fue arrojando uno por uno como barrones o muñecos más de la mitad de la sala. Acción que vieron ya los oficiales y los más de los convidados, y todos quedaron mudos de asombro. El hermano de Morfina hizo extremos de admiración, y dijo con calor: - Pues señor, lo he visto y no lo creo, y al que por sólo esta vez lo osare afirmar, le diré que miente. Riéronse todos mucho; don Severo se complacía, Morfina se regalaba, y su madre exclamaba: - Jesús, ese mozo será de acero templado. Entonces Pedro Saputo volvió a la puerta con sus compañeros, y arrimados en pie a las sillas caballeros y señoras alrededor de la sala, volvió a arrojarles del mismo modo, pero mucho más trecho; y como el tuno que fue el último se bornase con mucha gracia y extravagancia, hubo un muy alto palmoteo. - Ahora ya lo creo, dijo don Vicente; pero sin duda estos señores licenciados tienen alas secretas; cogedme a ver a mí, don Paquito, que no sé volar sino tendido en el suelo. Cogióle, y al librarle para el empuje, viéndose llevar como un copo, dijo: ¡basta, basta!, me doy por satisfecho. Y volviéndose a mirar, le tocó y palpó los brazos por si eran de la materia que dijo su madre.

Pasado este sabrosísimo rato se ordenó la reunión convenientemente, y hecho silencio, tomó Pedro Saputo el violín descansando antes un poco para calmar la agitación del esfuerzo que había hecho, y prevenida Morfina desde antes de cenar, que en su obsequio y por ella tocaría aquel día el violín por primera vez en toda la expedición, y que todo lo que tocara se dirigía a su amor, o más bien, que sería la historia de sus amores, distinguiendo las partes principales, como la vista la primera vez, su plática la noche que se entendieron, la despedida, el sentimiento en que ella quedó y él se fue, y la alegría de la nueva visita. ¡Oh, cómo entendió ella el lenguaje de aquella música tan expresiva! Sin pensar y transportada lloró de pena al oír la despedida, y volvió al mismo sentimiento cuando expresó el dolor con que le vio trasponer y se retiró ella a su cuarto. Los demás de la sala sentían también, y algún rato parecía reunión de muertos del silencio y arrobamiento con que escuchaban. Tomó después la vihuela, y tocó asimismo algunas sonatas que él se había inventado. Mas luego, y dando lugar a que se desahogase el aplauso y admiración que excitó su no vista habilidad, tomaron los instrumentos sus compañeros, él les abandonó la orquesta, se puso en rueda y se pasó la velada.

Querían los estudiantes despedirse aquella noche, mas no admitió don Severo la despedida, y mucho menos don Vicente, y se dieron las buenas noches hasta mañana.

Aún no pensaban ellos en salir de casa, aún casi en levantarse por la mañanita, ya estaba allí don Vicente, y les rogó y suplicó tan ahincadamente que no se fuesen aquel día, que hubieron de condescender. Ni les pesó a ninguno de ellos, y menos a Pedro Saputo, como se supone. Con este motivo se desayunaron ligeramente, porque el huésped no quiso ceder el obsequio de la comida. Y para la noche dispusieron un baile en casa de don Severo por dar gusto a don Vicente, que lo quiso para obsequiar a una joven a quien servía.

Quien ganó en todo esto fue Pedro Saputo, pues tuvo ocasión de hablar a Morfina y acabar de ganársela si algo faltaba, cenó a su lado, bailó con ella y nada le quedó que desear para su satisfacción. Y más que le dijo una criada que había oído decir a su señor hablando con su señora: - Si este mozo fuese bien nacido como parece, aunque tenga poco, le habíamos de dar la hija; porque, ¿has reparado que ella le mira con buenos ojos? Bajo y recatado habló esto don Severo, no creyó que nadie le pudiese oír; pero le oyó el demonio de la criada, a quien las albricias valieron dos escudos de plata. ¡Con buenos ojos, decía! Algo más era; sí, algo más, patriota don Severo.

Por fin se despidieron ya en el mismo baile, y madrugando la mañana siguiente se fueron de aquel pueblo en donde a cada uno les parecía que estaba entre los suyos o en una isla encantada.

viernes, 26 de julio de 2024

2. 10. Pedro Saputo escomense la vida de estudián.

Capítul X.

Pedro Saputo escomense la vida de estudián.

bizcochos, cocs rapits, cocs en anous; Pedro Saputo escomense la vida de estudián.

Aquella nit van arribá a una aldea de mes de sixanta y vuit cases, y parats entre dos llums y fen alto a la plassa van tocá una mica los instrumens pera cridá la atensió. Pronte se van trobá voltats de gen dixanse mols la cullera al plat pera vindre a sentils. Paquito en una seña los va fé formá lo púlpito, va saltá an ell y va di en tono de oratoria y en veu grossa:

"Fills y siñós de esta siudat: no penséu que estos sing estudians venim a demanatos lo pa que tos hau de minjá, ni les perres que teníu condenades a mort, perque som bastán rics pera no nessessitá res de lo que tingáu mes menesté y falta. Mol menos venim a sabé lo que les vostres dones han fet avui o van fé ahí; encara que si vullguerem be tos sabríem di lo que farán demá. Ni tampoc venim a fetos rics, perque esta operassió y pensamén la guardem pera natres; pero tampoc pobres, encara que avui mos donéu de sená y llit y demá lo que pugáu. A lo que venim es a tráuretos cavilassions y aforratos sen setse visites del vostre meche, si ne teníu; encara que segons yo crec, o no ne teníu, o li paguéu y no tos visite.»

Y ere la verdat, perque se habíen consertat en lo dotó de un atre poble mes gran y may anáe an éste si no lo cridáen, mes que a firmá la escritura y cobrá los seus honoraris.

Lo escoltáe embelesada aquella gen, sen enríen com a baubos, y ell al pas que se internabe a la materia anáe soltán chistes y malissioses alusions, pero sense provocá vergoña ni faltá a dingú; y va preguntá si los escolastics habíen de dormí a la plassa y sená rayos de lluna y resplandós de les estrelles o dels estels.

En aixó se va arrimá un home de bon talante pero una mica severo que va di que ere l'alcalde y ne va demaná dos pera casa seua; y un atre de bones trasses va demaná los tres que quedáen; y un atre de no pichós indissis va demaná los sing; y per bona compossisió y eixecanli la má Paquito, perque encara ñabíe datres que volíen emportassels, se va acordá que soparíen a sing cases, un a cada una, y dormiríen a dos, les mes veínes entre elles, pera separás lo menos possible. Pero que abans, pera alegrá a tan nobles veíns, donaríen una volta per lo poble tocán los instrumens, que eren una vihuela, un violín, una pandereta y lo pito. 

Aubríe camí Paquito cuatre o sis passes dabán, parlán sense pará y fen riure a la gen, tan que apenes se sentíe la música per damún de les risses y carcañades. Ningú se descusíe de ells; y va di:

- Si pensáu, siñores dones, que avui an esta siudat se ha de sená ven y armonía de oíts, estéu mol equivocades. Sabéu, sobre tot, que esta primera música es sol per als homens, l'atra sirá pera vatres les dones. Anéu inmediatamen a prepará la sena, o de lo contrari mor la música y no la ressussitaréu encara que tos tornéu totes bruixes, les que no u siguéu ya.

- Té raó, van cridá los homens; cap a casa les dones. 

Y elles avergoñides y en temó de un atra jaculatoria mes picán, se anáen desfén del motín y enfiláen cap a les seues cases. 

Van doná, pos, la volta al poble, y se van repartí pera sená.

Reunits después a casa del alcalde en los prohomens del poble (alguna manáen mes que lo propi alcalde) van deliberá que, pera que cabiguere mes gen, fore lo ball a la sala de les cases consistorials; y als estudians los van di que no demanaren res perque entre los prinsipals y mes generosos los arreplegaríen una bona propina. Y així u van cumplí com honrats que eren.

Lo ball va durá hasta les dotse de la nit, y va corre lo bon vi blang, los bizcochos, cocs rapits, cocs en anous y la galantería.

En son demá se van despedí de les persones que mes los habíen honrat y afavorit, y del poble en una música rasgada que sempre sonáe be y los anáe portán fora del poble, seguinlos tots en gran afissió y mol contens, com a Hamelín o Hameln. Van pará de tocá a la eixida y van alsá los instrumens en siñal de besamans, y después en les gorres se van despedí mes a la manera y a la inteligensia del vulgo.

Al mateix poble se van fé en un llibre antic de latín que van demaná a un huésped, y agarranlo Pedro Saputo, en un rato va repassá los nominatius, en un atre les conjugassions, callán que les haguere adeprés; va adependre de memoria escribín a un papé les parts indeclinables que mes se fan aná, y en pocs díes va resultá sé un mich latino, faltán poc de lo que va prometre o prometí cuan va di que adependríe lo latín en vuit díes. Perque en lo ejercicio de parlá sempre en latín entre ells, mol pronte va igualá als seus compañsy después a casa seua lo va acabá de adependre en mes fundamén. Los estudians no van volé creure que no sapiguere latín, pensáen que fée vore que lo estudiabe y que no los enteníe, tot teatro (al contrari que después fará Ignacio Sorolla Vidal, que an estes hores encara no sap lligí ni una frasse sansera en latín, aixó sén doctor en sossiollingüística).

Perque ademés a les cuestions de filossofía y hasta de atres siensies, parláe tan be o milló que ells, y discurríe mol sabiamen a totes.

Y lo van mirá en respecte creénlo de gran naiximén, encara que dissimulat en aquell disfrás, pos encara los va doná atres probes que los van confirmá esta sospecha.

Una vegada fora del poble y algo apartats, los va demaná que li faigueren la mersé de lligili o ressitali les ordenanses, usos y estils que guardaben; y li van contestá:

- U sabéu ya tan be com natros perque totes se reduíxen a dos: 

a sé honrat y fé lealmen lo traball y lo profit.

- U són, en efecte, com diéu, va contestá ell, perque són les leys de la raó y de la bona y justa sossiedat. Y parlán y proyectán escenes, jocs y diablures, se van entretindre tamé lo que quedáe del día, y van arribá a les sing de la tarde a un poblet de uns tressens o cuatressens veíns, y van entrá tocán un viu passacarré o pasacalle, afegit ya un nou instrumén a la orquesta: perque Pedro Saputo habíe manat fé al ferré de la primera aldea, apellidat Dilla, un triángul de ferro primet y ben amartellat pera que sonare mol.

Lo que tocáe lo pito, que estáe arguellat y ere mol feo, y, com tots los feos solen sé, charraire y grassiós, teníe lo papé de tuno, que sempre se done al mes matraca y espabilat de la compañía (com lo cantán de Los Draps de Peñarroija, Ignacio Romero Rivases).

Y encara que desde que va sentí la vespra a Paquito se creíe mol inferió an ell, va conservá la autoridat ordinaria. Lo pito per atra part ere un instrumén que no lo incomodabe, fée poca falta a la orquesta, y lo tocáe o no, segons li apetíe o conveníe.

Com van entrá ya tocán se va formá un clapé de gen voltanlos, y después lo tuno alsán lo pito, va di:

- Siñós, al meu pito, al meu pito, que a ningú li fa falta, com veéu.

Al meu pito, dic; ixa micha pesseta, ixa pesseta, eixe escut, eixe doblón tallat de una barra de or deu vegades mes gran que lo meu pito. Y lo enseñabe, y tocáe per dos o tres carrés, y tornáe: al meu pito, siñós, que té la virtut de espantá a les bruixes, esbarrá los duendes, curá lo mal de mare, adormí als morts, despertá als vius, alegrá al que té ganes, y torná lo pel als segos, la vista als calvoslo oít als coixos y l’añ bissiesto al calendari.

Botiga Ascuma

Aquí lo veéu, aquí lo teniu, aquí está a la meua disposissió y a la vostra. A vore, dic ixa micha pesseta, ixa pesseta que está al purgatori y vol eixissen de penes. Y dién aixó tiráe la gorra abán y la anáe passán per lo corro sense pará de parlá com un energúmeno; y caíen allí monedes de totes les edats y talles, figures y colós com si ploguere.

Mentrestán anáen adelantán pel carré, y aon veíen bones robes y bones cares als balcons se paraben o aturaben una mica a obsequiáls, y féen plega de lo que caíe al atractiu de les veus del tuno. Va caure de un balcó un escut de or (que valíe noranta sueldos jaquesos, o uns 85 reals de vellón); y al vóreu Pedro Saputo va saltá als muscles de un compañ y va besá mil vegades la má y los peus a una chiqueta de dessat a devuit añs de edat, tendra com una flo al eixí del cáliz, hermosa com cap atra a la terra, amabilíssima de mirá, y mol rica y grassiosamen vestida. Ere la del escut, la hi habíe entregat son pare al mateix balcó y a vista de tots, pera que de la seua má fore mes asseptat. La va mirá mol Pedro Saputo, al mateix tems que li estáe dién les alabanses a la seua dignidat y bellesa, y requeríe la ocasió; y ella, encara que vergoñosa, lo va mirá tamé an ell en la libertat disimulada de aquella pública inesperada festa.

Va baixá, y preguntán cóm se díe aquella deidat y diénli que Rufina, li va mudá lo nom a Morfina, li van cantá micha dotsena de lletres en les que la declaraben (sense feli favor) la mes hermosa, la mes amable y soberana de la terra, y se oferíen tots ells com los seus esclavos, quedanse pera sempre hasta a casa seua y al poble lo nou nom de Morfina, perque a tots va agradá mes que lo verdadé.

Van tirá cap abán; y estáen tocán a un cruse, apretats de tanta gen que los seguíe y voltáe, y corríe la gorra del tuno prou pera no esperá mes del concurs, al tems de probá de ixissen de la turbamulta.

Al sentro se habíe ficat una dona de sincuanta a sixanta añs de edat, mal vestida y en alguna extravagansia, y reparán lo tuno en ella y les espentes que fotíe pera eixí, li va di:

- Bona dona, ¿per qué ixíu de casa en ixe nas y tan mal farjada?

Ere lo cas que lo teníe encara mes feo; pero ella se va picá y va contestá un disparate. Va acudí Pedro Saputo y li va di:

- Aquí, reina meua, que ting que ditos algo al oít.

- A un atra part me u diréu - (y la va nomená y siñalá), va contestá ella, - burlón y bellaco.

- Adiós, pos, reina, va torná a dili. Y ella sense girás:

- Be podríes portá algún gat o mona pera divertitos, mol fill de puta.

Entonses Paquito (Pedro Saputo), pegán un brinco, salte als muscles de un compañ, y diriginse a la dona que se allargáe remugán y refunfuñán, li va dispará este borbollón de insults tiranlos a aumostades en les dos mans:

- Vaigue en Deu la piltrafa pringada, zurrapa, gitada, vomitada, aubarda arrastrada, tía curtna, tía cachinga, tía juruga, tía chamusca, pingajo, espart, zarandajo, drapot, cullerot, ranacuajo, zancajo, espantall, granerot, escarbat, escarabicha, gargall, moc, mocajo, pell de rabosa, fuina, cagachurre, mocarra, pum, pum, callosa, cazcarrosa, chinchosa, mocosa, legañosa, estoposa, mohosa, sebosa, muermosa, asquerosa, ojisucia, ullbruta, podrida, culiparda, hedionda, pudenta, la gran pudina, picuda, getuda, greñuda, juanetuda, patuda, hocicuda, morruda, llanuda, zancuda, diabla, puncha tripes, fogó apagat, caldero aboñat, to - to - to - ottorrrrr... culona, cagona, zullona, moscona, trotona, ratona, chochona, garrullona, sopona, tostona, chanflona, gata chamuscada, gossa parida, morcó reventat, trasgo del barri, tarasca, estafermo, pendón de Zugarramurdi, chirigaita, ladilla, verruga, caparra, sapo revolcat, jimia escaldada, cantonera, mochilera, cerrera, capagalls...

Y va pará tan perenne temporal de vituperis, perque la infelís va desapareixe de la vista habén torsut per un atre carré, traén flames de la cara, y suán y morinse de vergoña.

No haguere acabat ell en tota la tarde la ploguda de insults si la cantonada que va girá no la haguere amparat. La gen sen va enriure tan y estáe tan embelesada, que ningú pensabe anassen, per minuts creixíe lo concurs y lo favor del poble.

Al mich de esta distracsió y jaleo, un sagal que se va colá per entre les garres y faldes va presentá al tuno un llibre en latín per si lay volíe comprá. Va pendre lo llibre y lo va mirá y va vore que ere de medissina, y va di: ¿Llibres creíes que compraríem? Errasti, fill de ta mare. Mira, les dens mo se han escantellat y corcat de tan estudiá (y los hi enseñabe). Estos díes ham tratat seriamen del cas y yo y lo meu pito dixarem la carrera y mos embarcarem cap a Jauja, o mos ficarem a monges capuchines. Per lo Chiquet de la bola, que ha sigut impertinensia la teua. Ves en Deu y en lo teu llibre a qui t'ha parit. 

Y va torná a la seua.

Poc a poc va arribá la nit, mes per nugols que per la paora o les tiniebles, que no eren mes de les vuit y parán la ronda van preguntá per lo messón o fonda pública pera retirás.

¿Cóm que una fonda?, va cridá un dels que los seguíe desde lo primé carré; aquí, siñós llissensiats, lo messón pera vostra mersé, lo palau y la barraca, es casa meua. Anem cap allá, que ya hay avisat a la meua dona que aumento algo la sena.

Pos yo, veí, va di l'atre, había manat un atra cosa; pero vosté hau parlat primé, vaiguen allá esta nit; demá, siñós llissensiats, són vostres mersés los meus convidats tot lo día.

Van aná cap allá y van sopá. Pero ya mentres senaben se habíe tratat entre los del poble de reunió y ball; cuan arribe lo pare de la chiqueta que va doná lo escut de or, y los va di:

- Siñós llissensiats, séntigo habé de molestá, pero soc home y pare, y vull doná gust a la meua dona y no tráurel a una filla única que Deu me ha donat. Yo dessicharía que después de sená se servigueren vostres mersés vindre a casa meua en los instrumens un rato.

- A la vostra noblesa, siñó caballé, va contestá Pedro Saputo, res podem ni volem negá: som mol criats de vostra mersé, y agraím y fiquem al seu pun la cortessía de habé vingut en persona, cuan un simple recado mos valíe pera aná a ficamos a la vostra disposissió y al respecte y ordens de aquelles siñores.

- Pos vosté los acompañaréu amic, va di al nou huésped. 

Los va doná les grassies, saludanlos y sen va aná sense permití que se eixecaren de la taula.

- Es un home mol ric, va di lo huésped, y sap gastá.

Té una filla (ya la hau vist) a la que li diuen lo sol de Aragó; y de España y del món u podríe sé, per la seua hermosura.

Cada día arriben pretendens, y entre ells alguns siñós de títul; y tots prometixen resposta, y la donen sense dudá, pero cap de ells torne, perque lo pare vol que la filla se caso en tot lo seu gust, y la chiqueta no se enamore al vol, que, encara que es jove, es tan discreta com hermosa. Mol be tos ha de aná allá. 

¿Un escut de or va caure del balcó? Atres seguirán an aquell, yo tos u fío, perque es don Severo mol nobilíssim.

- Pos despachem, va di lo del pito, y anem.

- No, siñós, no, va replicá lo huésped; no ña per qué saltá per damún dels plats; ara a sená y después lo festejá.

Pero ells tan al sopá com después a casa del caballé van está mol templats, perque la tersera ley de les seues ordenanses ere que se habíe de guardá sobriedat pera no deshonrá lo hábit o caure a mengua.


Original en castellá:

Capítulo X.

Pedro Saputo da principio a la vida estudiantina.

Aquella noche dieron consigo en una aldea de más de sesenta y ocho casas, y llegados entre dos luces y haciendo alto en la plaza tocaron un poco los instrumentos para llamar la atención. Pronto estuvieron rodeados de gente dejando muchos la cuchara en el plato por venir a oírlos. Paquito a una seña les hizo formar el púlpito, salta en él y dice en tono oratorio y grave: «Hijos y señores de esta ciudad: no penséis que estos cinco estudiantes venimos a pediros el pan que os habéis de comer ni los dineros que tenéis condenados a muerte, porque somos bastante ricos para no necesitar nada de lo que tengáis más menester y falta. Mucho menos venimos a saber lo que vuestras mujeres han hecho hoy o hicieron ayer; aunque si quisiéramos bien os sabríamos decir lo que harán mañana. Ni menos venimos a haceros ricos, porque esta operación y pensamiento la guardamos para nosotros; pero tampoco pobres, aunque hoy nos deis de cenar y cama y mañana lo que nos cumpla. A lo que venimos es a quitaros cavilaciones y ahorraros de ciento dieciséis visitas de vuestro médico si lo tenéis; aunque según yo conjeturo o no tenéis, o le pagáis y no os visita.» Y era la verdad, porque se habían concertado con el médico de otro lugar mayor y nunca iba a éste si no le llamaban, salvo a firmar la escritura y cobrar su cuanto.

Oíale embelesada aquella gente, se reían como bobos, y él al paso que se internaba en la materia se soltaba en chistes y maliciosas alusiones, pero arrebozando mucho la idea para que a nadie causasen rubor; y concluyó preguntando si los escolásticos habían de dormir en la plaza y cenar rayos de luna y resplandores de las estrellas. Luego se acercó un hombre de buen talante que dijo ser el alcalde y pidió dos para su casa; y otro de buenas trazas pidió los tres restantes; y otro de no peores indicios pidió los cinco; y por buena composición y tomando la mano Paquito, porque aún había otros que querían llevárselos, se acordó que cenarían en cinco casas, uno en cada una, y dormirían en dos las más vecinas entre sí para separarse menos. Pero que antes, para alegrar a tan nobles vecinos, darían una vuelta por el lugar tocando los instrumentos, que eran una vihuela, un violín, una pandera y el pito. Abría camino Paquito cuatro o seis pasos adelante hablando sin parar y haciendo reír a la gente que apenas se oía la música por encima de las risas y carcajadas. Nadie se descosía de ellos; y dijo: - Si pensáis, señoras mujeres, que hoy en esta ciudad se ha de cenar viento y armonía de oídos, estáis muy equivocadas. Sabed, sobre todo, que esta primera música es sólo para los hombres, la otra será para vosotras. Pero id de aquí inmediatamente a aderezar la cena, o de lo contrario muere la música y no la resucitáis aunque os tornéis todas brujas las que no lo fuéredes ya ahora. - Tiene razón, gritaron los hombres; a casa las mujeres. Y ellas avergonzadas de temor de otra jaculatoria más picante, se iban deshaciendo del motín y escurriéndose a sus casas. Dieron, pues, la vuelta al lugar, y se repartieron a cenar.

Reunidos después en casa del alcalde con los prohombres del pueblo deliberaron que, por más capaz, fuese el baile en la sala de las casas consistoriales; y a los estudiantes les dijeron que no pidiesen nada porque entre los principales y más generosos les recogerían una buena propina. Y así lo cumplieron como honrados.

El baile duró hasta las doce de la noche, y anduvo por alto el buen vino blanco, los bizcochos y la galantería. Al día siguiente se despidieron muy a lo caballero de las personas que más los habían honrado y favorecido, y del pueblo con una música rasgada que los iba llevando fuera del lugar, siguiéndolos todos con grande afición y contento. Pararon de tocar a la salida y alzaron los instrumentos en señal de besamanos, y después con las gorras se despidieron más en forma y a la inteligencia del vulgo.

En el mismo pueblo se hicieron con un Arte viejo que pidieron a un huésped, y tomándole Pedro Saputo, en un rato repasó los nominativos, en otro las conjugaciones, callando que las hubiese aprendido; tomó de memoria escribiéndolas en un papel las partes indeclinables de más uso, y en pocos días salió un mediano latino faltando poco de lo que prometiera cuando dijo que aprendería el latín en ocho días. Porque con el ejercicio de hablar siempre en latín entre ellos, muy pronto igualó a sus compañeros, y después en su casa le acabó de aprender con más fundamento. Los estudiantes no quisieron creer que no supiese latín, sino que hizo que lo estudiaba y que no los entendía, todo pamema. Porque además en las cuestiones de filosofía y aun de otras ciencias, que se movían, hablaba tan bien y mejor que ellos, y discurría muy sabiamente en todas. Y le miraron con respeto creyéndole de alto nacimiento, aunque disimulado con aquel disfraz, pues todavía les dio otras y otras pruebas que los confirmaron en esta sospecha.

Luego que estuvieron fuera del pueblo y algo distantes, les pidió que le hiciesen la merced de leerle o decirle las ordenanzas, usos y estilos que guardaban; y le respondieron: - Sabéis ya tan bien como nosotros porque todas se reducen a dos, a ser honrado y hacer común lealmente el trabajo y el provecho. - Sélas en efecto, como decís, contestó él, porque son las leyes de la razón y de la buena y justa sociedad. Y parlando y proyectando escenas, juegos y diabluras, se entretuvieron también lo más del día, y llegaron a las cinco de la tarde a un lugar de hasta trescientos o cuatrocientos vecinos, y entraron tocando un vivo pasacalle, añadido ya un nuevo instrumento a la orquesta: porque Pedro Saputo, habían mandado hacer al herrero de la primera aldea un triángulo de hierro delgado y bien martillado para que fuese muy sonoro.

El que tocaba el pito, que era seco y muy feo, y, como todos los feos suelen ser, decidor y gracioso, tenía el papel de tuno, que siempre se da al más matraca y despabilado de la compañía. Y aunque desde que oyó la víspera a Paquito se creía muy inferior a él, no obstante conservó la autoridad ordinaria. El pito por otra parte era instrumento muy mañero y no sólo no le incomodaba, sino que hacía poca falta a la orquesta, y le tocaba o no según se le antojaba o convenía.

Como entraron ya tocando se agolpó un gran gentío sobre ellos, y luego el tuno alzando el pito en alto, dijo: - Señores, a mi pito, a mi pito, que a nadie hace falta como veis sino a la vihuela y la pandera. A mi pito, digo; esa media peseta, esa peseta, ese escudo, ese doblón cortado de una barra de oro diez veces mayor que mi pito. Y le enseñaba, y tocaba dos o tres carreras, y volvía: a mi pito, señores, que tiene la virtud de espantar las brujas, ahuyentar los duendes, curar el mal de madre, adormir los muertos, despertar a los vivos, alegrar al que tiene ganas, y volver el pelo a los ciegos, la vista a los calvos, el oído a los cojos y el año bisiesto al calendario. Aquí le veis, aquí le tenéis, aquí está a mi disposición y a la vuestra. Mas por ahora otra cosa le haría más falta al caso. A ver, digo esa media peseta, esa peseta que está en purgatorio y desea salir de penas. Y diciendo esto echa la gorra delante y la iba pasando por el corro sin parar de hablar como un energúmeno; y caía allí moneda de todas las edades y tallas, figuras y colores como si lloviera.

Entretanto iban adelantando por la calle, y donde veían buenos paños y buenas caras en los balcones se paraban un poco en su obsequio, y recogían lo que caía al atractivo de las voces del tuno. Cayó de un balcón un escudo de oro (que valía noventa sueldos jaqueses, o unos 85 reales de vellón); y al verlo Pedro Saputo saltó en los hombros a un compañero y besó mil veces la mano y los pies a una niña de diecisiete a dieciocho años de edad, tierna como una flor al salir del cáliz, hermosa si la había en la tierra, amabilísima de mirar, y muy rica y graciosamente vestida. Era la del escudo, que se lo entregó su padre en el mismo balcón y a vista de todos, para que de su mano fuese más acepto. Miróla mucho Pedro Saputo, al propio tiempo que le estaba diciendo las alabanzas que llevaba en su dignidad y belleza, y requería la ocasión; y ella, aunque vergonzosa, le miró también a él con la libertad disimulada de aquella pública inesperada fiesta. Bajóse y preguntando cómo se llamaba aquella deidad y diciéndole que Rufina, le mudó el nombre en Morfina, le cantaron media docena de letras en que la declaraban (sin hacerle favor) la más hermosa, la más amable y soberana de la tierra, y se ofrecían todos ellos por sus esclavos, quedándose para siempre en su misma casa y en el pueblo el nuevo nombre de Morfina, porque a todos gustó más que el verdadero.

Pasaron adelante; y estando tocando en una encrucijada, apretados de la gente que los seguía, y circulaba la gorra del tuno lo bastante para no esperar más del concurso, al tiempo de hacer movimiento para ir a otra parte, comenzó a pugnar por salirse de la turba, en cuyo centro se había metido, una mujer de cincuenta a sesenta años de edad, mal vestida y con alguna extravagancia, y reparando el tuno en ella y en los desaforados empujones que daba para salir, le dijo: - Buena mujer, ¿por qué salís de casa con esa nariz tan mal fachada? Era el caso que la tenía aún más fea; pero ella se quemó y respondió un disparate. Acudió Pedro Saputo y le dijo: - Acá, reina mía, que tengo que deciros algo al oído. - A otra parte me lo diredes (y la nombró), respondió ella, el muy burlón y bellaco. - Adiós, pues, reina, tornó a decirle. Y ella sin volverse: - Bien pudierais llevar algún gato o mona para divertiros, el muy hijo de puta. Y se salía y se hallaba ya en franquía en la calle. Entonces Paquito (Pedro Saputo), dando un brinco, salta en los hombros de un compañero, y dirigiéndose a la mujer que se alongaba refunfuñando, le disparó este borbollón de injurias tirándoselas a puñados con las dos manos:

- Vaya con Dios la ella, piltrafa pringada, zurrapa, vomitada, albarda arrastrada, tía cortona, tía cachinga, tía juruga, tía chamusca, pingajo, estropajo, zarandajo, trapajo, ranacuajo, zancajo, espantajo, escobajo, escarabajo, gargajo, mocajo, piel de zorra, fuina, cagachurre, mocarra, ipum, pum!, callosa, cazcarrosa, chinchosa, mocosa, legañosa, estoposa, mohosa, sebosa, muermosa, asquerosa, ojisucia, podrida, culiparda, hedionda, picuda, getuda, greñuda, juanetuda, patuda, hocicuda, lanuda, zancuda, diabla, pincha tripas, fogón apagado, caldero abollado, to- to- to- ottorrrrr... culona, cagona, zullona, moscona, trotona, ratona, chochona, garrullona, sopona, tostona, chanflona, gata chamuscada, perra parida, morcón reventado, trasgo del barrio, tarasca, estafermo, pendón de Zugarramurdi, chirigaita, ladilla, verruga, caparra, sapo revolcado, jimia escaldada, cantonera, mochilera, cerrera, capagallos...

Y cesó tan alto y perenne temporal de vituperios, porque la infeliz desapareció de la vista habiendo torcido por otra calle, echando llamas de su rostro, y sudando y muriéndose de vergüenza. Ni acabara él en toda la tarde con su diluvión de ultrajes según era afluente, si la esquina que dobló no hubiese amparado a la cuitada. La gente rió tanto y estaba tan embelesada, que nadie pensaba en irse, antes por minutos crecía el concurso y el favor del pueblo.

En medio de esta distracción y bullicio, un muchacho que se coló por entre las piernas y faldas presentó al tuno un libro en latín si le quería comprar. Tomó el libro y le miró y vio que era de medicina, y dijo: ¿libros creíste que compraríamos?, errasti, hijo de tu madre. Mira, los dientes se nos han secado de estudiar (y se los enseñaba). Y a punto estos días hemos tratado seriamente del caso e yo y mi pito vamos a dejar la carrera y embarcarnos para Jauja, o meternos a donados de monjas capuchinas. Por el Niño de la bola, que ha sido impertinencia la tuya. Anda con Dios y con tu libro a quien te ha parido. Y volvió a su recado.

Poco a poco, en fin, hubo de venir la noche, más por nubes que por tinieblas, que no eran más de las ocho y parando la ronda preguntaron por el mesón o posada pública para retirarse. ¿Qué es posada?, gritó uno que los siguió desde la primera calle; aquí, señores licenciados, el mesón y la posada para vuesas mercedes, el palacio y la choza, es mi casa. Vamos allá, que ya he mandado aviso a mi mujer que aumente algo a la cena. Pues yo, vecino, dijo otro, he mandado decir otro tanto a la mía; pero vos habéis hablado primero, vayan allá esta noche; mañana, señores licenciados, son vuesas mercedes mis huéspedes todo el día.

Fueron allá y cenaron. Pero ya mientras cenaban se había tratado entre los del pueblo de reunión y baile; cuando llega el padre de la niña que dio el escudo de oro, y les dijo: - Señores licenciados, siento haber de molestar a vuesas mercedes; pero soy esposo y padre, y quiero, en cosas de razón, dar gusto a mi esposa y no quitallo a una hija única de su sexo que Dios me ha dado. Yo desearía que después de cenar se sirviesen vuesas mercedes venir a mi casa con los instrumentos un rato. - A vuestra nobleza, señor caballero, contestó Pedro Saputo, nada podemos ni queremos negar: somos muy criados de vuesa merced, y agradecemos y ponemos en su debido punto la cortesía y dignación de haber venido en persona, cuando un simple recado nos bastaba para ir a ponernos a vuestra disposición y al respeto y órdenes de aquellas señoras. - Pues vos les acompañaréis amigo, dijo al huésped. Dioles las gracias, saludándoles y se fue no permitiendo que se levantaran de la mesa. - Es hombre muy rico, dijo el huésped, y sabe gastallo. Tiene una hija (ya la habéis visto) que la llaman el sol de Aragón; y de España y del mundo lo podría ser, si eso dice a su hermosura. Cada día llegan pretendientes, y entre ellos algunos señores de título; y todos prometen respuesta, y la dan sin duda, mas ninguno vuelve, porque el padre quiere que la hija case a todo su gusto, y la niña a lo que parece, no se enamora al vuelo, que, aunque joven, es tan discreta como hermosa. Muy bien os ha de ir allá. ¿Un escudo de oro cayó del balcón? Otros seguirán a aquél, yo lo fío, por que es don Severo muy nobilísimo. - Pues despachemos, dijo el del pito, y vamos. - No, señores, no, replicó el huésped; no hay para qué saltar por encima de los platos; agora va a cenar y mandar prevenir el agasajo; bien que en su casa siempre está prevenido. Mas ellos así en la cena como después en casa del caballero anduvieron muy templados, porque la tercera ley de sus ordenanzas era que se había de guardar sobriedad para no deshonrar el hábito o caer en mengua.

domingo, 3 de marzo de 2019

MONGÓ

¿Sabies que canviaren sense cap avís el nom del MONGÓ per el de català MONTGÓ?

¿Sabies que canviaren sense cap avís el nom del MONGÓ per el de català MONTGÓ?


Meticulosos, sense deixar clavill, tot ho adrecen al gust del Institut d'Estudis Catalans. Fins a l'enigmàtic Mongó, per eixemple, ho han transformat en "Montgó", burlant la tradició idiomàtica en llengua valenciana. En 1797, el rigorós Cavanilles anotava que "en Dénia comencen les raïls del Mongó" (Observ., p. 213), reproduint el topònim en l'idioma valencià de Dénia, idèntic al que en 1873 se sentia en el teatre de la citada ciutat en representar-se "La cara de Mongó", de Manuel Barreda.


http://www.softwarevalencia.com/garcia_moya/HTML/LaBodaDelMong.html

EI argument de l'obra tracta sobre el desig de casar-se del Mongó, fet que atrau a una série de dames tan heterogénees com "la Cova d'I'Aigua, la Pansa, la Palma del Margalloner, la Seba-Porra i la Cova Tallá". Cada pretenent expon encants i virtuts, que són replicats en agres comentaris del vetust Mongó: "La Palma puncha, la Cova d'Aigua està fosca, la Pansa està sema...". Este lèxic que va alegrar als dianenses la nit del 2 de giner de 1873 està prohibit en els centres d'ESO i BUP; ara ningú pot escriure que la "Cova Tallá està Ilunt" (p. 6), "s'advertix a l'orquesta" (p. 6), "soc yo gran tesor" (p. 8), "eixa aigua destilà" (p. 8). Potser algun alumne de l'acadèmia de català Canal 9 s'esglaye de l'idioma valencià normal; net d’arcaisme, ele geminades i caprichos del IEC, com Iluny, adverteix, orquestra, jo, tresor, destilada, etc.

EI Terç de Catalunya que controla la societat valenciana exclou a la categoria de ciutadà de primera (en dret a ser funcionari, per eixemple) a els que no engulguen el sandwich consonàntic ntg, és dir: un estudiant de Dénia tindrà que escriure "Montgó", adulterant el vocable, si vol passar curs. Pero hi ha arguments que convé recordar, com el del topònim aragonés Monzó o Monsó, veu derivada del llatí "Mons" i un segon element "cao", d'orige prerromà. A partir d'estos ètims varen ser apareixent variables com Monsó, Monçonís, Monço. Lo curiós és que el dianense Roque Chabás -que no cita l'eixemple de Monsó- arreplega que els àraps valencians cridaven a la montanya de Dénia "Caon", imperfecta homonímia del mencionat "cao". I per supost que l'erudit Chabás escrivia Mongó, no Montgó.

Les rajoles immersores (l'Alcover, les Grans Enciclopèdies valenciana i catalana, etcétera), encara que aladern d'imparcialitat científica, són camp minat per a caçar a l'ingenu estudiant. La documentació sobre el Mongó està censurada, i certs entrecomillats que fingixen reproduir la parla d'una determinada zona són fraudulents. Per eixemple, en l'Alcover llegim: "No et fies de Dénia, ni de terra que és rega amb senia", incrustant la falsa preposició amb com si fora veu del Regne.

Respecte a la boda, cal sumar atres personages tan simbòlics com "els pilons del Mongó i el Saladar". Els primers es presenten en el prohibit pronom valencià: "Mosatros som els dos Pílons del Mongó" (p. 10); pero la figura que decidix quí serà l'afortunada esposa és el mític "fra Pere Esteve", que anuncia als dianenses: "He vingut yo, perque soc sabi profeta. Mongó no es pot unir més que a la Cova d'Aigua" (p.13). EI franciscà fra Pedro Esteve, naixcut en Dénia en 1582, sempre usava l'idioma del Regne. En la biografia publicada en 1677 llegim: "En la seua llengua valenciana, en que sempre predicava" (Mercader, C.: Vida de F. Pedro Esteve, 1677, p. 47). EI religiós aludix al Mongó com un lloc sagrat: "Ermites en Mongoy es troben, i es diu missa" (p.128). Fra Esteve suponia que el segon terme del topònim derivava de goy, veu hebrea que designava als no israelites. No és desgavellat, fins al XV els hebreus varen formar part de la societat valenciana. Mons goy equivaldria, segons fra Pere, a "Mont de la gentilidad".

És gojós llegir poesies de fra Pedro, les originals, sense manipulació catalanera. Escriu sobre la "fortalea de la carrasca i la primeja de la canya" (no fortalesa, alzina i flaquesa). Tracta sobre els montanyes (no muntanyes); escriu mentres (no mentre), pedra i arena (no pedra i sorra), besar (no petonejar), "fa el conte" (no compte), "plou en un toll" (no a un xipoll); llança metàfores sobre "els foches de l'Albufera i els machos del Almodí". Usava adverbis en ortografia correcta "estiga ya fet" (no ja); i Ilamaba Maestrat (p. 328) al Maestrazgo no "Mestrat". Encara que semble absurt, este idioma valencià usat per un dianense naixcut en 1582 -i pels valencians normals en 1999- està prohibit per les nostres autoritats. Acabe de visitar les restaurades ruïnes de Lucentum -depenents de la Diputació de Juli d’Espanya- i en l'horari observe que usen el barbarisme "tarda". Afigguen vostés el comentari.

martes, 27 de noviembre de 2018

dicsionari chapurriau castellá, O

 

oassis oasis
obedíe, obeíe obedecía
obedién, ben cregut, obedienta, ben creguda, obediens, obedientes obediente
obedíen, féen cas, creíen obedecían
obedienmen obedientemente
   
obediensia, obediensies obediencia
obeín, obedín (g) obedeciendo
obedís, obedix obedece
obedissen, obedixen, obeíxen obedecen
Obeí – obeíxco, obeíxes, obeíx, obeím, obeíu, obeíxen – obeiría – obeiguera – obeiré obedecer
oberginga, oberginia, oberginies, auberginia, auberginga, etc berenjena
objecte, objectes objeto, objetos
objectiu, objectius, objetiu, objetius objetivo, objetivos
oblidá, olvidá - abandoná, relegá, arrinconá, negá, postergá, desconeixe, desatendre, descuidá, ignorá, omití olvidar, abandonar, relegar, arrinconar, negar, postergar, desconocer, desatender, descuidar, ignorar, omitir, preterir
obligá: obligo, obligues, obligue, obliguem u obligam, obliguéu u obligáu, obliguen; obligaría; obligaré; si yo obligara obligar
   
obligadamen obligadamente
obligat, obligats, obligada, obligades obligado, obligados, obligada, obligadas
obligál obligarlo
obligals obligarles, obligarlos
obligála obligarla
obligánla obligándola
   
obligánlo obligándole, obligándolo
obligánme obligándome
obligará obligará
obligaré obligaré
obligaríen obligarían
obligassió obligación
obligassions obligaciones
   
obligatori, obligatoris obligatorio, obligatorios
   
obligo obligo
obligue obliga
obliguéu u obligáu obligáis
oblit, olvit olvido
obra, obres obra, obras
obrada, obrades obrada, obradas
obrán (g) obrando
obraríe obraría
obrat, obrats obrado, obrados
obré – menobré Albañil – obrero ayudante
obren obran
obres obras
obré, obrés obrero, albañil, obreros, albañiles
obreta, jugá a la obreta en cacharros de cuina jugar con cacharros de cocina – obra pequeña
obrí abrir
obri, óbrim abre, ábreme
obrí, óbrigo, obris, obri, obrim, obríu, obrin – ubert, uberta, óbrim la porta, - aubrí, ubrí abrir
obríe abría
obríen abrían
óbrigo abro
óbrigue abra
óbriguen abran
obriguere abriera, abriese
obrigueren abrieran, abriesen
Óbril ábrelo
obríla abrirla
Óbrila ábrela
obrilates abrelatas
obríles abrirlas
obríli abrirle
obríls abrirles
obrím abrirme
óbrin abren
óbrin abren
óbrin abren
obrín (g) abriendo
obrínse abriéndose
obrirá abrerá
obriríe abriría
óbris abres
obrís, aubrís abrirse
obrísseli abrírsele
obríu abrís
obríxen, óbrin abren
óbron (que ells) obren (que ellos)
obsequi, obsequio, obsequis, obséquios, regalo, regalos obsequio, obsequios
obsequiá obsequiar
obsequiáen, obsequiaben obsequiaban
obsequiáls obsequiarlos
obsequiamos obsequiarnos
obsequie obsequia
observá observar
observabe observaba
observaben observaban
observada observada
observades observadas
observáe, observabe observaba
observáen, observaben observaban
observán (g) observando
observánla observándola
observánlo observándolo
observaríen observarían
observassió observación
observassións observaciones
observat, observats observado, observados
observe observa
obstácul obstáculo
obstaculisá obstaculizar
obstáculs obstáculos
obstán (no) no obstante
obstruín obstruyendo
obstruít obstruído
obstruix obstruye
obteníen obtenían
obtindrán obtendrán
obtíndre, yo obting, obténs, obté, obtením, obteníu, obténen – obtingut, obtinguda – si yo obtinguera, obtingueres, obtinguere, obtinguérem, obtinguéreu, obtinguéren obtener
obtíndrels obtenerlos
obting obtengo
obtinguda obtenida
oca oca
ocasió, ocassió, ocasións, ocassións ocasión
ocasional, ocassional ocasional
ocasionals, ocassionals ocasionales
ocasionám, ocassionám ocasionarme
Ocassioná, ocasioná, ocasionar
ocassionada, ocasionada ocasionada
ocassións ocasiones
ocasso, posta de sol ocaso, puesta del sol
oceano, oceanos oceano, oceanos
ocsidén occidente, oeste
ocsitá, idioma de la Ocsitánia, langue d´Oc, Òc es sí en ocsitá (tamé en aranés occitano, occitan, lengua de Òc
ocsitana occitana
Octavi, Octavio, que pert les os com ArturO Quintana Font. Famós a Valderrobres, Octavio Serret, de la llibrería serretllibres.com Los dos tenen la creu de Sant Jordi per la defensa del catalá Octavio
octubre octubre
ocult, oculto, amagat oculto
ocultá, amagá esconder, ocultar
ocultabe ocultaba
ocultamen ocultamente
ocultán ocultando
ocupá ocupar
ocupabe, ocupáe ocupaba
ocupaben, ocupáen ocupaban
ocupada, ocupades ocupada, ocupadas
ocupades, ocupáes ocupadas
ocupán ocupando
ocupará ocupará
ocupassió, ocupassións ocupación, ocupaciones
ocupassional ocupacional
ocupat, ocupats ocupado, ocupados
ocupe ocupa
ocurrén, ocurréns ocurrente, ocurrentes
ocurrénsia, ocurrénsies ocurrencia, ocurrencias
ocurrí, ocurrís – me ha ocurrit, me ha passat - ni te se ocurríxque - si a mí me se ocurriguére alguna ocurrénsia Ocurrir – ocurrirse (idea, pensar)
ocurríe ocurría
ocurríen ocurrían
ocurríli ocurrirle
ocurríls ocurrirles
ocurrín ocurriendo
ocurrínseli ocurriéndosele
ocurriríe ocurriría
ocurriríen ocurrirían
ocurrís, ocurríx ocurre
ocurrísque, ocurríxque ocurra
ocurríssen, ocurríxen (me se) ocurren (se me)
ocurrit, ocurrits ocurrido, ocurridos
ocurrix ocurre
Odiá - ódio, ódies, ódie, odiém u odiám, odiéu u odiáu, ódien – ódio - odiát, odiada – si yo odiára, odiáres, odiáre, odiárem, odiáreu, odiáren odiar
odiabe odiaba
odiál odiarlo
odien odian
odio odio
oeste, oest oeste
ofegá, aufegá ahogar
ofegáe, ofegabe, aufegabe, aufegáe ahogaba
ofegás, aufegás ahogarse
ofén ofende
Oféndre – ofeng, oféns, ofén, ofeném, ofenéu, ofénen – ofendría – ofeneguere – ofendré ofender
oféndrel ofenderlo
oféndrela ofenderla
oféndrela ofenderla
oféndrels ofenderlos
oféndrels ofenderlos
oféndremos ofendernos
oféndres ofenderse
ofenedó, ofenedora : que ofén - ofenedós, ofenedores, ofensiu, ofensius, ofensiva, ofensives el que ofende, ofensivo
ofénen ofenden
ofenénlo ofendiéndolo
ofénguen ofendan
ofenguére ofendiera, ofendiese
ofengut, ofés ofendido
ofeníe ofendía
ofensa, ofenses ofensa, ofensas
oferí, oferixco, oferíxes, oferíx, oferím, oferíu, oferíxen – oferit, oferida ofrecer
oferíe ofrecía
oferíen ofrecían
oferíli ofrecerle
oferimén, oferiméns ofrecimiento, ofrecimientos
oferimén, ofrenda, oferiméns, ofrendes ofrecimiento, ofrenda
oferín (g) ofreciendo
oferínse ofreciéndose
oferirá ofrecerá
oferís ofrecerse
oferixco ofrezco
oferíxen ofrecen
oferíxes ofreces
oferta, ofertes oferta, ofertas
ofés, ofengut ofendido
ofesa, ofenguda ofendida
ofesos, ofeses ofendidos, ofendidas
ofissi, ofissis oficio, oficios, instancia, instancias, ruego, solicitud, súplica, apelación, memorial, arbitrio, escrito, informe, petición
ofissial oficial
ofissialmén oficialmente
ofissials oficiales
ofissina, ofissines oficina, oficinas
ofuscá ofuscar
oít (sentit) oído (sentido)
oíts (los) los oídos
ojalá ojalá
ola, oles ola, olas
oli, olis (latín oleum) aceite, aceites
oliassa, desperdíssi de la oliva al prensá y tráure l´oli oliaza, desperdicio de la oliva al prensar y sacar el aceite
olímpic, olímpics (jocs) olímpico, olímpicos
olímpica, olímpiques (pistina) olímpica, olímpicas (piscina)
oliós, oliosos aceitoso, aceitosos
oliosa, olioses aceitosa, aceitosas
olivá, olivás olivar, olivares
oliva, olives oliva, olivas
olivé olivo
olivera, olivé, oliveres, olivés – mote de Beseit, oliveres olivo, olivos
oliveres olivos
olives olivas
olivés olivos
olla, olles (cuina) - toll de l´olla del Ulldemó : olla es un forat a la pedra que fa l´aigua olla, ollas – agujero en la piedra que hace el agua
olles ollas
oló, auló olor
olorá, aulorá oler
olorare oliera, oliese
oloreta (la), oloretes (les), auloreta, auloretes (normalmén bona, bones) olor normalmente bueno
olós, aulós olores
Olvidá - olvido, olvides, olvide, olvidém u olvidám, olvidéu u olvidáu, olvíden – olvidat, olvidada, olvit, ovlit olvidar
Olvidada, olvidades olvidada, olvidadas
olvidáe, olvidabe olvidaba
olvidám olvidarme
olvídam olvídame
olvidán (g) olvidando
olvídat de aixó olvídate de esto
olvidat, olvidats olvidado, olvidados
olvidats olvidados
olvidáu Olvidarlo – olvidáis
olvide olvida
olvidém olvidamos
olvidéu, olvidáu olvidáis
olvido, oblit, olvit, olbit olvido
olvidos, oblits, olvits, olbits olvidos
om, oms, olm, olms (latín ulmus) olmo
ombriosa, umbriosa, en sombra (ombra) umbriosa, en sombra
ombrioses, umbrioses, en sombra (ombra) umbriosas, en sombra
Omella, apellit del cardenal de Queretes, (Ben Humeya) si arribe a sé Papa de Roma tindrém un Papa que parle chapurriau Omella, apellido
omitín omitiendo
ompli, ómpli llena
omplí, umplí – (latín umplire) – ómpligo, omplis, ompli, omplím, omplíu, ómplen – omplit, omplida (vore verbo plená) – si yo ompliguera, ompligueres, ompliguera, ompliguérem, ompliguéreu, ompliguéren llenar
omplida llena, llenada
omplíe llenaba
omplíen llenaban
ómpligo lleno
ompliguere llenara, llenase
omplím llenamos
omplín llenando
ómplin, plénen llenan
omplínli llenándole
omplínlos llenándolos
ompliríe llenaría
ompliríen llenarían
omplit llenado, lleno
omplíu llenáis
omplix llena
omplíxen llenan
on, aon, a on - Aón está la berena ? Donde – Dónde está la merienda ?
onda, ondes – Microondes o microondas onda, ondas – Microondas
ondeá, ondejá una bandera ondear una bandera
ondulá ondular
ondulán ondulando
onomástica, san, patronímic onomástica, santo, patronímico
onse, onze, once Once 11
Onso, onsos (latín ursus) – osso, ossos oso, osos
operá operar
operada, operades operada, operadas
operare operara
operari, operaris operario, operarios
operassió, operassións operación, operaciones
operat, operats operado, operados
opére, opere – ha sigut Pedro o Pere Opera – ha sido Pedro o Pere
opiná opinar
opinabe, opináe opinaba
opinaben opinaban
opine opina
opinéu opináis
opinió, opinións opinión, opiniones
opino opino
opio opio
Opóndres – yo me opong, opóns, opón, oponém, oponéu, opónen – opondría – oponguéra – opondré - oposás oponerse
oponénse oponiéndose
oponíe oponía
oportú, oportuno, oportúns, oportunos oportuno, oportunos
oportuna, oportunes oportuna, oportunas
oportunamen oportunamente
oportunidat, oportunidats oportunidad, oportunidades
oposá, oposás oponer, oponerse
oposabe oponía
oposissións oposiciones
opositó, opositós opositor, opositores
opresió, opresións opresión, opresiones
oprimí, apretá oprimir, apretar
oprimíe oprimía
oprimínla oprimiéndola
oprimínles oprimiéndolas
oprimit, oprimits, com lo poble catanazi, los ploramiques com la Marta Rovira oprimido, oprimidos
oprimix oprime
opsional opcional
Optá – opto, optes, opte, optém u optám, optéu u optáu, ópten – optaría – optaré – optára optar
óptica, óptiques óptica, ópticas
óptimamen óptimamente
optimisme optimismo
optimista, optimistes, com los catanazis en la república y los paísus cagaláns optimista, optimistas
opto opto
oques ocas
or (latín aurum, símbolo AU) oro
orá orar
orache, tems meteorológic, normalmén se li diu al mal tems, mal orache; bon tems, bon orache tiempo meteorológico, normalmente malo
orácul, oráculs oráculo, oráculos
oradó, oradós, que ore, que oren, que parle, que parlen orador, oradores
orán (g) orando
orangután, orangutáns (de orange, taronja) orangután, orangutanes
oraríe oraría
orassió, orassións oración, oraciones
Órbita, órbites - cassoletes dels ulls : órbites dels ulls Órbita, órbitas
orca, orques (animal, ballena “assessina”) orca, orcas
orden, orde, órden orden
ordená - ordeno, ordenes, ordene, ordeném u ordenám, ordenéu u ordenáu, ordénen – ordenat, ordenada, órden, órde ordenar
ordenabe ordenaba
ordenada, ordenades ordenada, ordenadas
ordenadamen ordenadamente
ordenades ordenadas
ordenadet, ordenadets ordenadito, ordenaditos
ordenadíssimamen ordenadísimamente
ordenadó, ordenadós ordenador, ordenadores
ordenáles ordenarlas
ordenám ordenarme
ordénamu ordénamelo
ordenánli ordenándole
ordenansa, ordenanses ordenanza, ordenanzas
ordenás Cardenal com Omella ordenarse Cardenal como Omella
ordenat, ordenats ordenado, ordenados
ordenátos ordenaros
ordeno ordeno
órdens órdenes
ordi, ordio, hordio, blat trigo
ordinal, ordinals ordinal, ordinales
ordinari, ordinaris ordinario, ordinarios
oreá, airejá orear, airear
oreáda, oreádes oreada
oreát, oreáts oreado, oreados
orella, orelles, aurella, aurelles oreja, orejas
Orellana, orellanes : pells de préssec seques orejones, pieles de melocotón secos
orelleta, orelletes orejita, orejitas
Oreneta, orenetes, oroneta, oronetes, orineta, orinetes – Pedro Saputo pinte una fusteta en un niu de orenetes golondrinas
Orfandat – huérfano orfandad
orfanidat, ufanidat, de ufano o aufanós – Aixó sen va de la orfanidat (Beseit) es una frasse que li hay sentit mol a Carlos de Benito. ufanía, ufanidad – “Esto se pasa de ufano”
organisá, organisás organizar, organizarse
organisámos organizarnos
organisarán organizarán
organisat, organisats organizado, organizados
organisme, organismes organismo, organismos
organissassió, organissassións organización, organizaciones
órgano, órganos – instrumén de música com lo de Fondespala – del cos órgano, órganos
orgull y prejuissi (novela de Jane Austen) orgullo y prejuicio
orgullós, orgullosos orgulloso, orgullosos
orgullosa, orgulloses orgullosa, orgullosas
orién, oriente (este) oriente (este)
orientá orientar
orientál orientarlo
oriental, del orién, del este, orientals oriental
orígen origen
orígens orígenes
original, com lo “orinal” de Valderrobres, lo bassí original
originalíssimes originalísimas
originals originales
Oriná – orinás – pixá, pixás orinar, orinarse – mear, mearse
orinal, orinals, l´orinal es mol original, cansó de Valderrobres, del sagal de la pancha ? orinal, orinales
orinetes, orenetes golondrinas
ornamén, adorno adorno, ornamento
oronetes golondrinas
orquesta, orquestes orquesta, orquestas
orquídea, orquídees orquídea, orquídeas
orta, ortes, horta, hortes huerta, huertas
ortiga, ortigues – latín urtica (que pique) – urticária : picassó ortiga, ortigas – urticaria
oruga oruga
orugues orugas
orujo, orujos orujo, orujos
os, ossos – onso (ursus) es lo animal hueso, huesos – oso es el animal
osá, atrevís osar, atreverse
osabe osaba
osat osado
osats osados
oscur, fosc oscuro
oscura, fosca oscura
oscuramen oscuramente
oscures, fosques oscuras
oscurí ocurecer
oscuridat, oscurina, escurina oscuridad
oscurín, fénse fosc oscureciendo
oscurina, oscurines, tiniebla, tiniebles oscuridad, tiniebla, tinieblas
oscuríssim oscurísimo
oscuríssima oscurísima
oscurix oscurece
oscuríxen oscurecen
oscurs oscuros
ossadía, ossadíes osadía, osadías
ossi ocio
ossilá, oscilá oscilar
ossilán, oscilán oscilante, oscilando
ossioses ociosas
ossiosos ociosos
ossos, óssos Huesos
Oste ! Una de les órdens a les caballeríes Una de las órdenes a las caballerías
osti, ostia, óstia, hostia, hóstia hostia
ostión, hostión hostión, ostión
ostra, ostres, de aon íxen les perles - la perla en chapurriau ostra, ostras
Otejá, ataullá, mirá lluñ desde una eixecada otear
otejo oteo
otoño otoño
otorgat otorgado
ou huevo
ous huevos
ovell, ovells ovillo, ovillos
ovella, ovelles oveja, ovejas
ovet, ovets huevecito, huevecitos
oxigenada oxigenada
oxígeno oxígeno
oyén oyente
oyéns oyentes