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lunes, 17 de diciembre de 2018

Y Saragossa va respondre

amics del chapurriau, Y Saragossa va respóndre

Y Saragossa va respondre.

Com ya sabéu tots, la assossiassió cultural amics del chapurriau va fé este dissapte día 15 de desembre un importán acte de promossió y defensa del chapurriau a Saragossa, aon se va colocá una taula informativa. Pos be, Saragossa ha respost, Saragossa mos ha ajudat, Saragossa mos ha donat mol cariño, moltíssim, a Saragossa ham adeprés moltes coses importáns.

Grássies, Saragossa.

Durán les 9 hores que vam está actius vam arribá a moltíssima gen, va sé un seguit goteo de persones que mos van doná lo seu apoyo, sol vam tindre algo de respiro a la hora de diná. A les raderes hores de la tarde vam está desbordats, no podíem doná abast a apuntá a totes les persones que volíen apuntás com a sóssios, la sensassió final ha sigut mol positiva, inmillorable, tením tantes coses, anécdotes, que contá que possiblemén mos donará per a mes de un escrit, aném a per nelles.


Gracias, Salvador Berlanga!

 

amics del chapurriau, Saragossa, Zaragoza, Ramiro Domínguez

Per a escomensá volém apuntá los diferéns tipos de persones que mos van apoyá, uns eren viandáns, gen que al passá per allí y vóremos preguntaben quí erem, y tamé qué féem allí, eren persones que no coneixíen lo problema del nostre chapurriau, a les que teníem que dedicá unes paraules per a explicáls lo nostre objectiu, pero només unes paraules perque ya ne teníen prou per a que un 80% dessidiguéren donámos lo seu apoyo y ademés mol ánimo y cariño.

Ñabíen unes atres persones (moltíssimes) que ya sabíen a lo que veníen, pos ya mos coneixíen a través de les reds sossials o per les nostres publicassións a la prensa, gen convensuda que va aprofitá esta oportunidat per a víndre a vóremos, a apoyámos, a charrá en natros, a oferís, va sé mol emotiu, la verdat.

ANÉCDOTES:

 
Una siñora que no coneixíem y a la que colocaríem an este segón grupo mos va di:
entre vostés y los que defenen lo catalá ting cla quí té la raó. Soc de aquí de Saragossa, soc pos castellanoparlán, es obvio que vostés són gen traballadora, que avui dissabte están empleán unes hores del seu tems libre per a está aquí, treballán per lo chapurriau, puguén está en les seues famílies avui han dessidit víndre hasta aquí moguts per un verdadé sentimén com vostés diuen de amor a la seua llengua, ademés tenen que costejás o pagás de la seua propia burchaca o faltriquera los gastos del viache.¿Quina nessessidat tindríen de féu si no fore perque creuen de verdat en este proyecte? ¿Quí está pos en possessió de la verdat y ademés está disposat a sacrificás per nella de manera tan altruista?, a mes de un mo se va escapá una llágrima. 
 
Tamé va ñabé bastanta gen que mos va preguntá cuáns dinés habíem ressibit en forma de ajudes de les administrassións públiques. Cuan los vam di que CERO € mos van mostrá lo seu enfado, mos van alentá a protestá perque per an ells no es just que a les institussións, assossiassións, grupos, y persones que defenen lo catalá porton décades donánlos milenás de euros en subvensións, dinés que están empleán en la promossió y defensa de una llengua propia de un atra comunidat autónoma, una llengua que aquí a Aragó es rechassada de forma tan tallán inclús per aquells que tenen que sé los seus usuaris. Ademés apuntaben, vostés que representen a mils de aragonesos 0€, y los atres que apenes representen a uns sens, mils y milenás de euros.
Saragossa mos ha enseñat mol, mos ha ubert los ulls, dabán de este tipo de comentaris només podem di que algú tindrá que explicás, algú te que justificá lo perqué, y ademés eixe algú hauríe de tancá la eixeta, tením encara mes coses que contá, u farém próximamen, a escape.   

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Com anécdota se pot comentá un home, bon home, honrat a carta cabal, que en ve de aná al campo o está en la seua familia en un día de festa, va está potechán adoquíns sense pará, parlán en la chen, portán y portán saragossáns o a cualquier que se arrimáe o que ell podíe alcansá pa que firmare. Pero no ere sol ell, al atre costat estáe lo seu fill de dotse añs fenli la competánsia, a ver qui podíe més dels dos. No van pará en tot lo día, vin minuts pa diná, y en lo mos a la boca a torná a donalí. Com ells ne va ñaure uns atres, pero a mi me van cridá la atensió esta parella, parán a tot lo mon, repartín fulles, fen MÉS amics del Chapurriau entre la chen que passechabe per lo nostre voltán. Grasies bon home y enhorabona, per tú y per lo teu fill.

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Y ZARAGOZA RESPONDIÓ.
Como es sabido por todos la Asociación Cultural Amics del Chapurriau realizó este sábado dia 15 un importante acto de promoción y defensa del Chapurriau en Zaragoza, donde colocó una mesa informativa, pues bien Zaragoza ha respondido, Zaragoza nos ha ayudado, Zaragoza nos ha dado mucho cariño, muchísimo, en Zaragoza hemos aprendido muchas e importantes cosas.

GRACIAS ZARAGOZA.

Durante las 9 horas en que estuvimos activos llegamos a muchísima gente, fue un continuo goteo de personas las que nos dieron su apoyo, solo tuvimos algo de respiro a la hora de comer, en contrapartida en las ultimas horas de la tarde llegamos a estar desbordados, no podíamos dar a basto en apuntar a todas las personas que querían apuntarse como socios, la sensación final ha sido muy positiva, inmejorable, tenemos tantas cosas, anécdotas que contar que posiblemente nos dará para mas de un escrito, vamos a por ellas.

Para empezar queremos apuntar los diferentes tipos de personas que nos apoyaron, unos eran viandantes, gente que al pasar por allí y vernos preguntaban quienes éramos, y también que hacíamos allí, eran personas que no conocían el problema de nuestro Chapurriau, eran personas a las que les teníamos que dedicar unas palabras en explicarles nuestro objetivo, pero eso solo unas palabras por que ya les bastaba para que un ochenta por cien decidieran darnos su apoyo y además mucho animo y cariño.

Había otras personas (muchísimas) que ya sabían a lo que venían, pues ya nos conocían a través de las redes sociales o por nuestras publicaciones en la prensa, gente convencida que aprovechó esta oportunidad para venir a vernos, a apoyarnos, a charlar con nosotros, a ofrecerse, fue muy emotivo la verdad.
 
ANÉCDOTAS:

Una señora que no conocíamos y a la que colocaríamos en este segundo grupo nos dijo: entre ustedes y los que defienden al catalán tengo claro quien tiene la razón, y soy de aquí de Zaragoza, soy pues castellanoparlante, es obvio que ustedes son gente trabajadora, que hoy sábado están empleando unas horas de su tiempo libre para estar aquí, trabajando por el Chapurriau, pudiendo estar con sus familias hoy han decidido venir hasta aquí movidos por un verdadero sentimiento como ustedes dicen de amor hacia su lengua, además tienen que costearse de su propio bolsillo los gastos del viaje, 

 ¿Qué necesidad tendrían de hacerlo si no fuera por que creen de verdad en este proyecto?, ¿Quién pues está en posesión de la verdad y además está dispuesto a sacrificarse por ella de manera tan altruista?, a más de uno se nos escapó una lágrima.

También hubo bastante gente que nos preguntó cuanto dinero habíamos recibido en forma de ayudas de las administraciones publicas, cuando les dijimos que cero euros nos mostraron su enfado, nos alentaron a protestar por que para ellos no es justo que a las instituciones, asociaciones, grupos, y personas que defienden el catalán lleven décadas dándoles miles de euros en subvenciones, dinero que están empleando en la promoción y defensa de una lengua propia de otra comunidad autónoma, una lengua que aquí en Aragón es rechazada de forma tan tajante incluso por aquellos que tienen que ser sus usuarios, además apuntaban, ustedes que representan a miles de aragoneses cero euros, y los otros que apenas representan a unos cientos miles y miles de euros. Zaragoza nos ha enseñado mucho, nos ha abierto los ojos, ante este tipo de comentarios solo podemos decir que alguien deberá de explicarse, alguien deberá de justificar el porque, y además ese alguien debería de cerrar ya el grifo, tenemos aun más cosas que contar lo haremos próximamente.

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MÁS COSAS SOBRE EL VIAJE A ZARAGOZA.

Ya os comentamos que el sábado día 15 tuvimos tantas anécdotas que daría para varios escritos. Vamos pues a por el segundo.
Tuvimos también apoyos de profesores, lingüistas, juristas, historiadores, estudiantes, policías, políticos......

Son personas que se pusieron en contacto con nosotros para animarnos a seguir, pues según nos hicieron saber estamos por el buen camino, "así llegareis lejos", "podéis ganar", " lo conseguiréis", " ánimo y a seguir", frases, expresiones, balsámicas para nosotros. Cada día estamos mejor arropados, y si amigos, cada día estamos más convencidos de que lo podemos conseguir. El reconocimiento del Chapurriau está cada vez más cerca.

Hoy no queremos extendernos mucho y para finalizar este escrito os queremos comentar que también tuvimos visitas vip, vamos a mostrar dos ejemplos que simbolizaran el amplio abanico ideológico de nuestros apoyos. Queremos agradecer que un buen amigo, un gran amigo, como Salvador Berlanga, que además fue de los primeros en acudir, estuviera con nosotros en un dia tan importante. Siempre es reconfortante recibir el apoyo de una personalidad tan relevante. El otro ejemplo es el de otro buen amigo del Chapurriau, Ramiro Domínguez, que está apoyándonos desde el día en que realizamos nuestra presentación, son dos buenos amigos nuestros, dos personalidades de la sociedad aragonesa que coinciden en apoyar a esta asociación, en apoyar al Chapurriau. Seguramente que en otros aspectos ideológicos estarán muy distantes el uno del otro, pero a la hora de defender a una lengua aragonesa como es el Chapurriau coinciden plenamente, esto les honra, esto nos anima a nosotros pues el hecho que en torno a nuestro proyecto se junten diferentes ideologías hace que seamos muy optimistas.

SÍ, LO LOGRAREMOS.

jueves, 20 de septiembre de 2018

SEGONA JORNADA. NOVELA PRIMERA

Martellino, fen vore que estabe paralític, impedit, tullit, simule curás damún de la sepultura de San Arrigo y, vist lo seu engañ, lo esbatússen; y después de sé pessigat y apresat y en perill de sé penjat, conseguíx escapás.

Moltes vegades passe, mol volgudes Siñores, que aquell que cavile burlás de un atre, y de les coses que tenen que reverensiás, se ha trobat sol en les burles y a vegades per a mal d´ell mateix; per lo que, per a obeí a la Reina y escomensá en una história meua al assunto proposat, vull contátos lo que, primé y después (fora de tota la seua esperansa) mol felísmen, li va passá a un consiudadá nostre.

Ñabíe, no fa encara mol tems, un tudesco a Treviso de nom Arrigo que, sén home pobre, servíe com portejadó a sueldo a qui lay solissitabe y ere tingut per tots com home de Santíssima y bona vida. Per lo que, fore verdat o no, va passá que, al anássen ell als atres, segóns afirmen los trevissanos, que a la hora de la seua mort, totes les campanes de la iglesia mes gran de Treviso van escomensá a soná sense que dingú les tocare. Lo que, tingut per milagre, tots díen que este Arrigo ere san ; y corrén tota la gen de la siudat a la casa aon descansabe lo seu cos, lo van portá com a san a la iglesia majó, portán allí coixos, tullits y segos y demés impedits de consevol enfermedat o defecte, com si tots hagueren de saná al tocá aquell cos. En tanta gentada y tráfec de gen va passá que a Treviso van arribá tres de los nostres consiudadáns, de los que un se díe Stecchi, l´atre Martellino y lo tersé Marchese, homes que, anán per les corts de los Siñós, divertíen a la concurrénsia distorsionánse, parodián, burlánse, imitán a consevol en momos. Estos, no habén estat may allí, se van maravillá de vore pédre lo cul a tots y, sentit lo motiu de alló, van sentí dessichos de aná a vórel y, dixades les seues coses a un albergue, va di Marchese:
- Volém aná a vore an este san, pero per lo que a mí respecte, no vech cóm podrém arribá hasta nell, perque hay sentit que la plassa está plena de tudescos y de atra gen armada que lo siñó de esta terra, per a que no ñague abalot, fa está allí, y ademés de aixó, la iglesia, per lo que se diu, está plena de gom a gom y ya dingú mes pot entráy.
Martellino, entonses, que dessichabe vore alló, va di:

- Que no sigue per ixo, que de arribá hasta lo cos san ya trobaré la manera.
Va di Marchese:

- ¿Cóm?

Va contestá Martellino:

- Te u diré: yo me contorsionaré com un tullit y tú per un costat y Stecchi per l´atre, com si no puguera caminá, me aniréu aguantán, fen com si me voléu portá allí per a que lo san me curo: no ñaurá dingú que, al vóremos, no mos faigue puesto y mos dixo passá. A Marchese y a Stecchi los va agradá lo truco y, sense tardá, eixín del albergue, arribats los tres a un puesto solitari, Martellino se va retórse les máns de tal manera, los dits y los brassos y les cames, y ademés de alló la boca y los ulls y tota la cara, que ere cosa horrible de vore; no haguere ñabut dingú que lo haguere vist que no haguere pensat que estabe paralític y tullit. Y aguantát de esta manera, entre Marchese y Stecchi, se van adressá cap a la iglesia, en aspecte ple de Piedat, demanán humildemen y per amor de Déu a tots los que estaben dabán de ells que los faiguéren puesto, lo que fássilmen obteníen; y respetats per tots y tot lo món cridán: «¡féu puesto, dixéu lloc!», van arribá allí aon estabe lo cos de San Arrigo y, per algúns gentilhomes que estaben al seu voltán, va sé Martellino alsat y colocat damún del cos per a que puguere alcansá la grássia de la salut.
Martellino, com tota la gen estabe mirán lo que passabe en ell, va escomensá, com qui u sabíe fé mol be, a fingí que un de los seus dits se estirabe, y después la má, y después lo bras, y aixina tot sansé va arribá a estirás. Lo que, veénu la gen, tan gran sorollina en alabansa de San Arrigo féen que un tro no hauríe pogut sentís. Ñabíe per casualidat un florentino prop que coneixíe mol be a Martellino, pero que per está aixina contorsionat cuan va sé portat allí no lo habíe reconegut. Éste, veénlo adressat, lo va reconéixe y va escomensá a riure y a di:

- ¡Siñó, fes que li dólgue! ¿Quí no haguere cregut al vórel vindre que de verdat fore un lissiat?

Van sentí estes paraules uns trevissanos que li van preguntá:

- ¡Cóm! ¿No ere éste impedit?
A lo que lo florentino va contestá:
- ¡No u vullgue Déu! Sempre ha sigut tan dret com natros, pero sap milló que dingú, com hau pogut vore, fé estes burles de contorsionás y ficá les postures que vol.

Tal com van sentí aixó, no los va fé falta datra cosa: per la forsa se van obrí pas y van escomensá a cridá:

- ¡Agarréu presso an eisse traidó que se burle de Déu y de los sans, que no sén tullit ha vingut aquí per a insultá al nostre san y a natros fénse lo tullit! Y, dién aixó, li van fótre les máns a damún y lo van fé baixá de aon estabe, y agarránlo per los pels y esgarránli tots los vestits van escomensá a fótreli puñades y puntapéus a mansalva, y no se considerabe home qui no corríe a fé lo mateix.

Martellino cridabe: - ¡Piedat, per Déu!
Y se defeníe cuan podíe, pero no li servíe de res: les potades y cósses que li arreáben se multiplicaben per moméns. Veén aixó, Stecchi y Marchese van escomensá a dis que la cosa pintabe mal; y tenín temó de ells mateixos, no se atrevíen a ajudál, cridán jun en los atres que lo mataren, encara que pensán sin embargo cóm podríen arrancál de les máns del poble cabrejat, que lo haguere estronchinat en tota sertesa si no haguere ñabut un expedién que Marchese va agarrá de repén:

Están allí fora tota la guardia de la señoría, Marchese, lo mes pronte que va pugué sen va aná al que estabe en representassió del corregidó y li va di:

- ¡Piedat, per Déu! ña aquí algú mol roín que me ha furtat la bossa en uns bons sen floríns de or; tos rogo que lo prengáu per a que puga recuperá lo meu. Enseguida, al sentí aixó, una dotsena de soldats van córre cap aon lo miserable Martellino ere esquilat y trasquilat sense estisores y, obrínse pas entre la chusma en lo esfors mes gran del món, tot esbatussat y espentolat lo van traure de entre les máns y lo van portá al palau del corregidó, aon lo van seguí mols que se sentíen ofesos (ofenguts) per nell, y habén sentit que habíe sigut detengut per lladre, van escomensá a di tots que los habíe futut lo estiró tamé a les seues bosses. Sentín aixó lo juez del corregidó, que ere un home áspre, emportánsel apart lo va escomensá a interrogá.
Pero Martellino contestabe fen bromes, com si no fore res está an aquella presó; per lo que lo juez, alterat, fénlo lligá en una maroma li va fé fótre uns bons bots, en ánimo de féli confessá lo que díen per a después penjál. Pero después de vóres en los peus a enterra, preguntánli lo juez si ere verdat lo que contra ell díen, no valénli di que no, va di:

- Siñó meu, estic preparat per a confessátos la verdat, pero féu que cadaú de los que me acusen digue aón y cuán ni hay tret la bossa, y tos diré lo que yo hay fet y lo que no. -
Lo juez ne va fé cridá a uns cuans, la un diebe que lay habíe robat fa vuit díes, l´atre que sis, l´atre que cuatre, y algúns díen que aquell mateix día. Sentín aixó, Martellino va di:

- Siñó meu, tots estos mentíxen en tota la seua boca: y de que yo dic la verdat tos puc doná esta proba, que may había estat an esta siudat y que no estic an ella mes que desde fa poc; y al arribá, per la meua desventura, vach aná a vore al cos san, aon me han trasquilat tan com veéu; y que aixó que dic es sert tos u pot aclarí lo ofissial del siñó que va registrá la meua entrada, y lo seu llibre y tamé lo meu possadero. Per lo que, si trobáu sert lo que tos dic, no vullgáu com éixos homes malvats destrossám y matám.
Mentres les coses estaben en estos termes, Marchese y Stecchi, que habíen sentit que lo juez del corregidó prossedíe contra nell en inquina, saña y rabia, y que ya lo habíe torturat, van tindre molta temó, diénse:

- Mal ham cavilat; lo ham tret de la paella per a fótrel al foc, l´ham tret del foc per a aviál als calius, a les brases. Per lo que, movénse en tota pressa, buscán al amo de la fonda, li van contá tot lo que los habíe passat; de lo que, enriénsen éste, los va portá a vore a un tal Sandro Agolanti que vivíe a Treviso y teníe gran influénsia en lo siñó, y contánlay tot, li van rogá que en ells intervinguere en les hassañes de Martellino, y aixina se va fé. Y los que van aná a buscál lo van trobá encara en camisa dabán del juez y tot desmayat y tremolós perque lo juez no volíe sentí res en lo seu descárrec, y com odiabe als florentinos, estabe completamen disposat a fel ahorcá y no volíe tornál al siñó, hasta que va sé obligat a féu contra la seua voluntat. Y cuan va está dabán d´ell, y li habíe dit totes les coses pel seu orden, va demaná que com suma grássia lo dixare anássen perque, hasta que a Florencia no estiguere, sempre li pareixeríe tindre la maroma al coll. Lo siñó sen va enriure de tal aventura y, donánlos un traje per home, sobrepassán la esperansa que los tres teníen de eixíssen be de tal perill, sanos y salvos sen van entorná a casa seua.


SEGONA

viernes, 26 de julio de 2024

2. 7. Se descubrix a les monges.

Capítul VII.

Se descubrix a les monges.

Héctor Moret Coso se descubrix a les monges.

Al cap de poc mes de dos mesos li va pareixe que lo bigot se li anáe espessín, y va di a les seues dos enamorades novissies, que ere ya tems de pensá en lo que teníen que fé. Perque si ella (ell) se quedabe home com portáe trassa de séu per lo que li quedáe de vida, allí no podíe está; y si les mares u sabíen, ñauríe una gran tronada de escándol y aspavens.

- Pos si tú ten vas, li van contestá, mos morirem les dos de pena. 

- Calléu, va di ell, que ya ne cavilaré yo alguna pera que ton aniguéu tamé vatres dos y mos veigam les tres fora de esta presó, y mos amem y busquem y tratem en libertat y gust.

¿Qué, no voléu torná a les vostres cases y al estat libre que teníeu?

- Sí, sí, van di les dos mol contentes; ¿pero cóm u farem? 

- Ya u ting pensat, va di ell, y tos u comunicaré al seu tems. 

Ara entenéu que yo no puc dixá de manifestá a la mare priora lo que me passe, y figureutos ya lo que resultará; no pot dixá de sé la meua eixida del convén. Pero abans quedará mol ben ordenat lo que toque a vatres. Sentíen elles aixó y los saltáe lo cor de jubileu perque se habíen ubert los seus ulls y veíen que aquell estat no los conveníe.

En molta vergoña y en temó va aná ell a la cámara de la mare priora y li va di (demananli abans perdó y suplicanli que no la maltratare), que segons habíe advertit, fée alguns díes que se estáe tornán un home; y que ya u ere casi del tot.

La priora, al sentí tal charrada, va arrencá a riure, la va mirá a la cara, y después de un rato va di:

- Tú, Geminita, no estás be del cap. ¿Qué te passe, pobreta?, ¿qué es aixó?, ¿T'añores de la teua terra?, ¿Tens la semaneta y aixó te gire lo juissi? No te preocupos; cridaré a sor Mercedes, que es íntima amiga meua, y te vol tamé mol, y vorem lo que se ha de fé en tú. Ara vesten al coro y resa nou Padrenuestros o Parenostres y nou Salves al san del día, San Estés, al nostre beato patriarca y a la Virgen de la teua devossió; y a les set tornarás y ya vorem. En aixó lo va agarrá de la má en bondat y li va besá al fron. Va cridá a sor Mercedes, li va di lo que ñabíe, y sen va enriure tamé mol y u va tindre per imaginassió, y van quedá en que tornare al cap de un hora.

Va aná, per supost, al coro Pedro Saputo y va resá lo que li va maná la priora, no pera que los sans que invocabe li tornaren lo entenimén que no habíe perdut, sino pera que, pos ya que eixiríe de aquella seguridat y asilo, de aquella oscurina y retiro, lo libraren dels alguasils de Huesca. Y va arribá la hora entre tan y se va presentá a la cámara de la priora aon lo aguardaben les dos amigues.

- Me pareix, siñores y mares meues, va di, que la orassió del coro me ha acabat de convertí en home, no sol perque ya u soc perfecte en cos, sino perque me séntigo en unes forses extraordinaries, y un gran dessich de blandí espases y arcabusos, y de montá y bufáls deball de la coa als caballs; y hasta la cara me s'ha mudat. Y dién aixó brassejabe y apretabe los puñs, y ficáe lo semblán fort y marcat. Y pera proba, va di, miréu y perdonéu, y va agarrá a sor Mercedes y la va fé voltá com a una nina, y después a la priora, encara que ere mes grossota, y se van admirá les bones monges, y van pensá que efectivamen ere ya un home o u acabaríe de sé mol depressa. La escena va sé divertida, la rissa gran, y después la admirassió y lo pasmo de aquelles dos beneídes dones, sense podé creure del tot lo que veíen, ni tampoc dixá de creureu. En conclusió van acordá no di res a la comunidat y doná vuit díes de tems a Geminita pera que se reconeguere milló y puguere afirmá y ratificá lo que acababe de declará. La forseguera de que va fé alarde, y hasta lo semblán que ara sels figuráe mes reforsat y que tirabe a señes de home, cuan hasta aquell día les habíe paregut dona. Tamé sels representabe mes alt de estatura, y lo seu cos mes dret y musculós. Y van está parlán dos hores bones, acabanse lo consell en la ressolusió (mentres ell estáe ya jugán en les seues novissies) de repudiá tota proba que ofenguere lo pudor o repugnare a Geminita; encara que sén totes dones (va di la priora) no tindríe que sé tan gran l'empach.

Va proposá tamé la priora consultá al pare confessó; y a sor Mercedes, que ere mes avisada, no li va pareixe be per moltes raons y atres tans motius que va exposá, resumín que per la seua part no se teníe que consultá a ningú, ni se atropellaríe a la sagala, ni volíe tindre escrupols; y se va conformá la priora.

En ixos vuit díes van tindre les dos monges mols coloquis, y sempre quedaben en lo mateix, amaganse empero la una a l'atra, que les dos miráen a Geminita en uns atres ulls dels que la habíen mirat hasta entonses, y que la volíen tamé mes y en un atre gust.

No va tindre ell a les seues volgudes novissies mol tems en suspense, si passats los vuit díes se veíe obligat a eixí del convén, les va previndre y va di:

- Ya veéu, amigues meues, que este estat y esta vida no tos convé; engañades vau vindre, o ignorans mes be y sense sabé lo que tos feieu. Y com me diéu que tos moriríeu les dos en pocs díes si aquí tos quedáreu, vach a donatos la trassa que hau de inventá y seguí pera eixí de aquí y torná a les vostres cases. La una fará vore que está dolenta y l'atra mol trista. La mare priora haurá de escriure als pares de la dolenta; vindrán, los demanaréu que tos traguen uns díes, y ya no tornaréu. La manera de fé aixó...

- No ña per qué cansás, va di Juanita; ya t'ham entés; yo soc la dolenta y Paulina la triste. Als dos mesos que tú ten haigues anat, ya faltará poc pera la nostra professió, se fa lo embeleco, y te prometixgo que ixirá be, vullgue o no vullgue. ¿Yo quedám aquí? Primé me tiraré de la finestra mes alta.

- Y yo, va contestá Paulina, me agarraré a les teues faldes y caurem juntes.

- Pera fé vore que estás dolenta, continuabe Pedro Saputo...

- ¡Qué pesadet! Lo va interrompre o interrumpí Juanita. Hay dit y repetixgo que está calat. En dixá de vóret me ficaré dolenta tan de veres, que pot sé que después me costo mich añ recuperám; y si vull un añ. Pero, ¿mos dones paraula de vindre a vóremos?

- Sí, va contestá Pedro Saputo; y vatres, ¿me la donéu a mí de vóldrem sempre com ara?

- Sí, y mes encara, li van di les dos. Y van quedá en aixó.

Passats los vuit díes se va torná a presentá a les mares, y va confirmá y ratificá lo que habíe dit, assegurán que sense remey ere home, y home del tot, y sol home; que ya no li chauchaben los ofissis de dona, y ya li fée nosa lo vestit y personalidat de dona, que en consecuensia veíe que no podíe está mes al convén; que u sentíe mol, pero que ya veíen que Deu als seus inexcrutables y inapelables juissis habíe disposat un atra cosa.

¡Oh, quí u habíe de di! Se van ficá tendres aquelles dos sensibilíssimes y apressiabilíssimes siñores. Y ell que u va guipá, va continuá dién:

- Yo hasta ara hay mereixcut de la bondat de algunes mares, de vostra mersé espessialmén, algunes mostres de cariño que potsé ya no me atreviré a torná com abans; y es un atra proba mes de la meua sansera transformassió, pos la vech y u séntigo per la amistat de unes persones de qui tan favor y potsé amor hay mereixcut.

An aixó elles sense tartí, sense di ni mu, miráen com un mussol de Fórnols, y los pareixíe que Geminita parláe mes doctamen, com si desde que ere home tinguere lo sabé y la autoridat. La priora, per fin, li va di:

- Pos be, cuan vullgues, cuan te paregue determinarás la teua eixida del convén; natres no te traurem; a la teua prudensia y voluntat u dixem.

- Yo, los va contestá, no men aniría may; no, siñores; que moltes llágrimes vech que haurá de costám.

- Tamé a natros, va di la priora; y desde ara te demanem que mos donos noves teues, te passo lo que te passo. Y mentres estigues al convén sigues prudén y no digues res a ningú; sobre tot a les novissies.

Acordat aixó y mosseganse Pedro Saputo los labios sobre lo que ñabíe a l'atra part, los va demaná que li fassilitaren roba, la que fore, pera fes un vestit de home. Vindrás demá, li van di, y la tindrás preparada. En efecte van acudí an algunes túniques y mantellets de san, perque no teníen datra cosa a má, y com a gorra una tuniqueta de vellut blavós tirán a violeta de un chiquet Jesús Nazareno, adornada en galons de or; y en tres díes se va fé tot lo traje. 

Res va di a les novissies, la nit que lo va tindre acabat, sel va ficá y ajuntanles a la cámara de Paulina sels va presentá vestit de home y en una pluma mol pincha a la gorra que se va acomodá de una de pavo real que teníe la priora. Cuan elles lo van vore, van pensá que se tornáen loques de amor, y en micha hora no van acabá de mirál, ni en una, ni en dos, ni en tota la nit, de fé extrems y regalás en ell y regalali lo cor y l'alma.

En son demá va proposá y li va pareixe be a la priora, que per la nit, después de sená, se vestiríe a la seua cámara pera que lo veigueren ella y sor Mercedes. Se van reuní, y ell va demaná que lo pentinaren com a un home y caballé, y u van fé elles de boníssima gana. 

Va entrá a la alcoba, se va vestí, se va ajustá la gorra una miqueta inclinada cap a un costat, y en una grassia y bizarría capás de marejá a una santa pintada, ix cap a fora de les cortines mirán afablemen y sonrién a les monges, que al vórel van creure que ere una visió del sel. Tan galán estáe, tanta ere la seua hermosura, tal lo seu donaire y gallardía. Miranles en una tendresa que derretiríe la neu, y enterbolits los ulls de llágrimes va corre cap a la priora en los brassos uberts, y después cap a sor Mercedes, y elles lo van ressibí en lo mes gran apressio que van pugué perque ni la una ni l'atra sabíen lo que les passáe; y sol les pareixíe que Geminita no ere Geminita sino l'ángel del amor, ni elles sor Fulana y sor Zutana, sino dos dones a qui un foc interió que may habíen sentit les estáe desfén lo cor y turbáe la raó y los sentits.

En son demá lo va cridá sor Mercedes a la seua cámara, y tancán la porta va di:

- Desde lo primé día que mos vas parlá de lo que dius que te estáe passán, hay estat pensán cóm podíe sé; y en fin, Geminita, me dono a entendre, y crec que estic covensuda, y no me fará ningú creure un atra cosa, que tan home eres cuan vas vindre al convén, com ara, perque ixa transformassió siríe un milagre mol gran, y tan de rissa com gran, y no u habíe de fé Deu aixina per passatems y joc. Pero sigue lo que vullgue, no te obligaré a que me descubrixques lo misteri de la teua persona y de la teua vinguda an esta casa, perque misteri es y no menut per mes que u dissimulos. Ni tú eres tan ignorán com fas vore, ni tan sensill com aparentes, ni te dius Geminita, sol vech en tú un gran secreto que farás be de no revelá a ningú perque així estarás mes segú. Així com yo res hay dit de esta sospecha a la mare superiora, perque es algo aprensiva y podríe rompre per aon no vinguere al cas. La teua mirada continguda y serena me diu que es verdat tot lo que estic dién. Pero te has cansat de viure en natres y vols anáten; o has satisfet ya la teua curiosidat y gust. Vesten en hora bona, encara que per mí te juro que no ten aniríes; y si me fore possible tamé te seguiría. Perque vach vindre mol engañada, y engañada me vach ficá este hábit, y mes que engañada vach professá y abrassá un estat que si no me fa tan infelís com a les atres, perque no ting la imprudensia de fotre cosses contra lo fisó, y me conformo en lo dit del vulgo y de la ressignassió animosa, que diuen al fet, pit; en tot confesso que me fa viure sense vida. Cap abán empero, no sé cóm me anirá, perque la teua presensia y bellíssima figura no se borrará de la memoria fassilmen; no, jove apressiable. ¡Y ten vas! ¡Ten vas ara que t'ham conegut!, 

¡y sense sabé quí eres!, ¡sense sabé quí es lo que a una edat tan de chiquet tanta discressió ha tingut vivín entre natres, tal desenvoltura, tan amor y encán ha escampat an esta casa...! Dissimula y no extraños estes llágrimes... ¡te vull, jove amable

Sí, ¡ay! te vull... sol te demano... que parlos... y... que me consolos...! Y dién aixó y plorán se va aviá als seus brassos.

A l'atre día la priora, encara que en algún rodeo y menos franquesa, li va di lo mateix, y tamé va dixá corre una llágrima y se li van escapá alguns suspiros; tots mes templadamén ya pel seu carácter, ya per la seua edat, pos teníe coranta y sing añs, cuan sor Mercedes ne teníe sol trenta y un, y encara que de espíritu eixecat ere mes delicada y amán.

No sabíen está sense ell aquells díes que indefinidamen se quedáe al convén; y ell per gratitut y per afecte, perque ere impossible dixá de correspondre a tans favors, les contemplabe lo mes sensiblemen que podíe.

Se descubrix a les monges. Convén. Sigena, Sijena, Sexena

Original en castellá:

Capítulo VII.

Descúbrese a las monjas.

Al cabo de poco más de dos meses le pareció que el bozo del labio se le iba espesando a más andar, y dijo a sus dos enamoradas novicias, que era ya tiempo de pensar en lo que debían de hacer. Porque si ella (él) se quedaba hombre como llevaba trazas de serlo toda su vida, allí no podía estar; y si las madres lo sabían, habría gran tempestad de escándalo y aspavientos. - Pues si tú te vas, le respondieron, nos moriremos las dos de pena. - Callad, dijo él, que ya daré yo traza para que os vayáis también vosotras y nos veamos las tres fuera de esta prisión, y nos amemos y busquemos y tratemos a nuestra libertad y gusto. ¿Qué, no queréis volver a vuestras casas y al estado libre que teníades? - Sí, sí, dijeron las dos muy contentas; ¿pero cómo haremos? - Ya yo lo tengo pensado, dijo él, y os lo comunicaré a su tiempo. Agora entended que yo no puedo menos de manifestar a la madre priora lo que me pasa, y figuraos ya lo que resultará; no puede dejar de ser mi salida del convento. Pero antes quedará muy bien ordenado lo que toca a vosotras. Oían ellas esto y les saltaba el corazón de júbilo porque se habían abierto sus ojos y veían que aquel estado no les convenía.

Con mucho rubor al parecer y con algún miedo realmente fue él a la celda de la madre priora y le dijo (pidiéndole antes perdón y suplicándole no la maltratase), que según había advertido, hacía algunos días que se tornaba hombre; y que lo era ya casi entera y cumplidamente. La priora al oír tal disparate, que disparate y grande era para ella, se echó a reír, le miró a la cara, y después de un rato dijo: - Tú, Geminita, estás de la cabeza. ¿Qué te sucede, pobrecilla?, ¿qué es esto?, ¿tienes cariños de tu tierra?, ¿o estás en tu mala semana y eso te turba el juicio? No te aflijas; llamaré a sor Mercedes, que es mi íntima amiga, y te quiere también mucho, y veremos lo que se ha de hacer contigo. Agora vete al coro y reza nueve Padrenuestros y nueve Salves al santo del día, a nuestro beato patriarca y a la Virgen de tu devoción; y a las siete volverás y veremos. Con esto le tomó de la mano con bondad y le besó en la frente. Llamó a sor Mercedes, díjole lo que había, y se rió también mucho y lo tuvo por imaginación, quedando por último, en volver a la hora citada.

Fue, por supuesto, al coro Pedro Saputo y rezó lo que le mandó la priora, no para que los santos que invocaba le volviesen el juicio que no había perdido, sino para que, pues iba a salir de aquella seguridad y asilo, de aquella oscuridad y retiro, le librasen de los alguaciles de Huesca. Y llegó la hora entre tanto y se presentó en la celda de la priora donde le aguardaban las dos amigas. - Paréceme, señoras y madres mías, les dijo, que la oración de coro me ha acabado de convertir en hombre, no sólo porque lo soy ya perfecto en mi cuerpo, sino porque me siento unas fuerzas extraordinarias, y un gran deseo de manejar espadas y arcabuces, y de montar y correr caballos; y hasta el rostro se me ha mudado. Y diciendo esto braceaba y apretaba los puños, y ponía el semblante fuerte y levantado. Y aun para prueba, dijo, mirad y perdonad (y tomó a sor Mercedes y la jugó como a una muñeca, y luego a la priora, aunque más gruesa); y se admiraron las buenas monjas, y creyeron que efectivamente era ya hombre o lo iba a acabar de ser muy aprisa. La escena fue divertida, la risa grande, y después la admiración y el pasmo de aquellas dos benditas mujeres, sin poder resolverse del todo a creer lo que veían, ni tampoco dejar de creerlo. En conclusión acordaron no decir nada a la comunidad y dar ocho días de tiempo a Geminita para que se reconociese mejor y pudiera afirmar y ratificar lo que acababa de declararles. Inclinábalas mucho el esfuerzo de que hizo alarde, y aun el semblante que de golpe se les figuró más robusto y que tiraba a señas de hombre, cuando hasta aquel día les había parecido mujer. También se les representaba más alto de estatura, y su cuerpo más derecho y liso. Y estuvieron hablando bien dos horas, terminándose el consejo con la resolución (mientras él estaba ya jugando con sus novicias) de desechar toda prueba que ofendiese el pudor o repugnase a Geminita; aunque siendo todas mujeres (dijo la priora) no debería ser tanto el empacho.

Propuso asimismo la priora consultar al padre confesor; y a sor Mercedes, que era más avisada y cuerda, no le pareció bien por muchas razones y otros tantos motivos que expuso largamente, resumiéndose en que por su parte ni se consultaría a nadie, ni se atropellaría a la muchacha, ni quería tener escrúpulos; y se conformó la priora.

En aquellos ocho días tuvieron las dos monjas muchos coloquios, y siempre quedaban en lo mismo, ocultándose empero la una a la otra, a pesar de su intimidad, que las dos miraban a Geminita con otros ojos que la habían mirado hasta entonces, y que la querían también más y con otro gusto.

No tuvo él a sus carísimas novicias mucho tiempo suspensas, sino que por si pasados los ocho días se veía obligado a salir del convento, les previno y dijo: - Ya veis, queridas mías, que este estado y esta vida no os conviene; engañadas vinisteis, o ignorantes más bien y sin saber lo que os hacíais. Y pues me decís que os moriríades las dos en pocos días si aquí os quedásedes, voy a daros la traza, que habéis de inventar y seguir para saliros y volver a vuestras casas. La una se fingirá enferma y la otra muy triste. La madre priora habrá de escribir a los padres de la enferma; vendrán, le pediréis que os saquen unos días, y ya no volvéis. El modo como habéis de hacer esto... - No hay para qué cansarse, dijo denodada Juanita; ya te hemos entendido; yo soy la enferma y Paulina la triste. A los dos meses que tú hayas ido, que ya faltará poco para nuestra profesión, se hace el embeleco, y te prometo que saldrá bien, quiera que no quiera. ¿Yo quedarme aquí? Primero me tiraré de la ventana más alta. - Y yo, respondió Paulina, me asiré de tus faldas y caeremos juntas. - Para fingirte enferma, continuaba Pedro Saputo... - ¡Que das en ser porfiado!, le interrumpió Juanita. He dicho y repito que está calado. Con dejar de verte y derrengarme un poco de ánimo enfermaré yo tan de veras, que puede ser que después me cueste medio año de convalecer; y si quiero un año. Pero, ¿nos das palabra de venir a vernos? - Sí, respondió Pedro Saputo; y vosotras, ¿me la dais a mí de quererme siempre como agora? - Sí, y más aún, le dijeron las dos. Y quedaron en esto.

Pasados los ocho días se volvió a presentar a las madres, y confirmó y ratificó lo que les había dicho, asegurándoles que sin remedio era hombre, y hombre del todo, y sólo hombre; que le repugnaban los oficios de mujer, y se afrentaba ya del traje y persona de mujer, que en su consecuencia conocía que no podía estar más en el convento; que lo sentía mucho, pero que ya veían que Dios en sus inexcrutables e inapelables juicios había dispuesto otra cosa. ¡Oh, quién lo dijera!, se enternecieron aquellas dos sensibilísimas y apreciabilísimas señoras. Y él que lo advirtió, continuó diciendo: - Yo hasta ahora he merecido de la bondad de algunas madres, de vuesas mercedes especialmente, algunas muestras de cariño que quizá ya no me atreveré a devolver como antes; y es otra prueba más de mi entera transformación, pues la veo y siento en la amistad de unas personas a quien tanto favor y quizá amor he merecido. A esto nada contestaban ellas, miraban solamente, y les parecía que Geminita hablaba más doctamente, y como si desde que era hombre tuviera infuso el saber y la autoridad. La priora, por fin, le dijo: - Pues bien, cuando quieras, cuando te parezca determinarás tu salida del convento; en la inteligencia que nosotras no te echaremos; a tu prudencia y voluntad lo dejamos. - Yo, les contestó, no me iría nunca; no, señoras; que muchas lágrimas veo habrá de costarme. - También a nosotras, dijo la priora; y desde agora te pedimos nos des nuevas de ti, sucédate lo que te suceda. Y mientras estés en el convento sé prudente y no digas nada a nadie; sobre todo a las novicias.

Acordado esto y mordiéndose Pedro Saputo los labios sobre lo que había en otra parte, les pidió que le facilitasen ropa, cualquiera que fuese, para hacerse un vestido de hombre. Vendrás mañana, le dijeron, y la tendrás prevenida. Con efecto acudieron a algunas túnicas y mantitos de santo, porque no tenían otra cosa a mano, y para gorra una tuniquilla de terciopelo morado de un niño Jesús Nazareno, guarnecida con galones de oro; y en tres días se hizo todo el traje. Nada dijo a las novicias, sino que la noche que lo tuvo concluido, se lo puso y reuniéndolas de antemano en la celda de Paulina se les presentó vestido de hombre y con una airosa pluma en la gorra que se acomodó de una de pavo real que tenía la priora. Cuando ellas le vieron, pensaron volverse locas de amor, y en media hora no acabaron de mirarle, ni en una, ni dos, ni en toda la noche, de hacer extremos y regalarse con él y regalarle el corazón y el alma.

Al día siguiente propuso y pareció bien a la priora, que por la noche, después de cenar, se vestiría en su celda para que le viesen ella y sor Mercedes. Reuniéronse con efecto, y él para causarle mayor las rogó que le peinasen y tocasen a lo hombre y caballero, que lo hicieron ellas de bonísima gana. Entróse en la alcoba, vistióse, púsose la gorra un poquito inclinada a un lado, y con una gracia y bizarría capaz de marear a una santa pintada, sale y se para fuera de las cortinas mirando afable y risueño a las monjas, las cuales al verle creyeron que era una visión del cielo. Tan galano estaba, tanta era su hermosura, tal su aire y gallardía. Mirádolas que hubo un poco, y sonriéndose con una ternura que derritiera la nieve, y preñándosele los ojos de lágrimas corrió a la priora con los brazos abiertos, y luego a sor Mercedes, y ellas le recibieron con el mayor regalo que pudieron porque ni la una ni la otra sabían lo que les pasaba; y sólo les parecía que ni Geminita era Geminita, sino el ángel del amor, ni ellas sor Fulana y sor Zutana, sino otras dos mujeres a quienes un fuego súbito interior que jamás sintieran les estaba deshaciendo el corazón y turbaba la razón y los sentidos.

Al día siguiente le llamó sor Mercedes a su celda, y cerrando la puerta dijo: - Desde el primer día que nos hablaste de lo que dices te sucedía, he estado pensando cómo podía ser; y al fin, Geminita, me doy a entender, y creo que estoy persuadida, y no me hará nadie creer otra cosa, que tan hombre eras cuando viniste al convento, como agora, porque esa transformación sería un milagro muy grande, y tan jocoso como grande, y no le había de hacer Dios así por pasatiempo y juego. Pero sea lo que quiera, no te estrecharé a que me descubras el misterio de tu persona y de tu venida a esta casa, porque misterio es y no pequeño por más que lo disimules. Ni tú eres tan ignorante como te finges, ni tan sencillo como aparentas, ni te llamas Geminita, ni veo en ti sino un profundo secreto que harás bien de no revelar a nadie porque así estarás más seguro. Así como yo nada he dicho de esta sospecha a la madre superiora, porque es algo aprensiva y podría romper por donde no vendría al caso. Tu mirada, en medio de tu advertido continente y serenidad, me dice que es verdad todo lo que estoy diciendo. Pero te has cansado de vivir con nosotras y quieres irte; o has satisfecho ya tu curiosidad y tu gusto. Vete en hora buena, aunque por mí te juro que no te irías; y si me fuese posible también te seguiría. Porque vine muy engañada, y engañada vestí este hábito, y más que engañada profesé y abracé un estado que si no me hace tan infeliz como a otras, porque no tengo la imprudencia de dar coces contra el aguijón, y me conformo con el dicho del vulgo y de la resignación animosa, que dicen a lo hecho, pecho; con todo confieso que me hace vivir sin vida. En adelante empero, no sé cómo me irá, porque tu presencia y bellísima figura no se borrará de la memoria fácilmente; no, joven apreciable. ¡Y te vas! ¡Te vas ahora que te hemos conocido!, ¡y sin saber quién eres!, ¡sin saber quién es el que en una edad tan de niño tanta discreción ha tenido viviendo entre nosotras, tal desenvoltura ha ejecutado, tanto amor y encanto ha esparcido en esta casa...! Disimula y no extrañes estas lágrimas... ¡te quiero, joven amable! Sí, ¡ay! te quiero... sólo te pido... que hables por fin... y... que me consueles...! Y diciendo esto y llorando se echó en sus brazos.

Otro día la priora, aunque con algún rodeo y menos franqueza, le vino a decir lo mismo, y también dejó correr una lágrima y se le escaparon algunos suspiros; todos más templadamente ya por su carácter, ya por su edad, pues contaba cuarenta y cinco años, cuando sor Mercedes tenía sólo treinta y uno, y aunque de espíritu levantado era más delicada y amante.

No sabían estar sin él aquellos días que indefinidamente permanecía en el convento; y él por gratitud y por afecto, porque era imposible dejar de corresponder a tantos favores, las contemplaba lo más sensiblemente que podía.

jueves, 13 de septiembre de 2018

Lo heliotropo de Beseit


A la vila de Beseit, que sempre ha sigut abundán en maneres y gens extraordináries, va ñabé, no fa mol tems, un pintó de nom Calandrio, home simplón y de costums rares, que la mayoría del tems en dos atres pintós tratabe, Bruno y Bufalmacho, hómens mol de la broma pero per un atra part ben espabilats, que trataben en Calandrio perque de les seues maneres y de la seua simplesa assobín gran festa féen. Ñabíe tamé a Valdarrores entonses un jove de maravillosa grássia y en totes les coses que fée hábil y afortunat, Maso, qui, sentín algunes coses sobre la simplesa de Calandrio, se va proposá divertís fénli alguna burla o fénli creure alguna cosa extraordinária; y trobánlo un día a la iglesia de San Bartolomé y veénlo atento retocán les pintures y lo altá de la iglesia, ficat no fee mol tems, va pensá que habíe arribat lo puesto y lo tems per a la seua intensió. Informán a un compañ seu de alló que caviláe fé, juns se van arrimá aon Calandrio estabe assentat sol, y fen vore que no lo véen, van escomensá a enraoná sobre les virtuts de algunes pedres, de les que Maso parlabe en tanta autoridat com si haguere sigut un famós y gran marmoliste; an estos raonaméns va pará la orella Calandrio y después de un rato, ficánse de peu, veén que no ere cap secreto, se va ajuntá en ells, lo que mol va agradá a Maso. Éste, seguín en les seues paraules, va sé preguntat per Calandrio que aón se trobaen estes pedres tan plenes de virtut. Maso va contestá que la mayoría se trobaen a Berlinzonia, terra de los vascos, a una comarca que se díe Bengodi a la que les viñes se lliguen en llenguañisses y se compre una oca per un dinero y un pato de regalo, y ñabíe allí una montaña tota de formache parmessano rallat a la punta de la que ñabíe gen que no fée datra cosa que aná fen macarróns y raviolis y cóurels en caldo de capóns, y después los aventáben costa aball, y qui mes ne agarrabe mes ne teníe; y allí a la voreta corríe un riuet de garnacha del milló que pot béures, sense una gota de aigua mesclada.
- ¡Oh! - va di Calandrio- , éisse es un bon país; pero dísme, ¿qué fan de los capóns que cóuen? Va contestá Maso:
- Tots sels fóten los vascos.
Va di entonses Calandrio:
- ¿Has anat allí alguna vegada?
Maso va contestá:
- ¿Dius que si hi hay estat? ¡Sí, igual hi hay estat una vegada com mil! Va di entonses Calandrio:
- ¿Y cuáns kilómetros cuadrats té?
- Ne té mes de un milló, pam dal pam baix.
Va di Calandrio:
- Pos té que sé mes allá de los Ports.
- Ah, sí - va di Maso- , una mica mes allá.
Lo simple de Calandrio, veén a Maso di estes paraules en cara seria y sense enfótressen, su creíe com la verdat mes manifesta; va di:
- Massa lluñ está dels meus assuntos; pero si mes prop estiguere, sí que hi aniría una vegada en tú per a vore rodá éixos macarróns y fartám. Pero dísme; ¿An esta comarca nostra del Matarraña no sen trobe cap de estes pedres maravilloses? A lo que Maso va contestá:
- Sí, dos classes de pedres se troben de grandíssima virtut. La una són los barróculs de Monserrate de Fórnols, de los que se fan moles per a la farina, y per naixó se diu als paísos de mes allá que de Déu venen les grássies y de Fórnols les pedres de molí; ñan de estes pedres de moldre tantes, que entre natros són poc apressiades, com a Cataluña les esmeraldes, de les que ña allí una montaña mes gran que Monte Caro que relluíxen a mijanit. Qui pulixque les moles de Ulldecona y les faigue engastá en anells abáns de fé los forats, y les porto al molt honorable president, tindrá tot lo que vullgue.
L’atra es una pedra que natros los marmolistes diém heliotropo, pedra de molta mes gran virtut, perque qui la porte damún no pot sé vist per cap persona.
Entonses Calandrio va di:
- Grans virtuts són éstes; ¿pero eissa segona aón se trobe?
A lo que Maso va contestá que als Comellassos o Les Escales sen podíen trobá.
Va di Calandrio:
- ¿De quina mida es eissa pedra y de quin coló?
Va contestá Maso:
- Es de unes cuantes mides, alguna es mes gran, alguna mes minuda; pero totes són de coló casi negre. Calandrio, habén totes estes coses advertit per an ell, fingín tindre un atra cosa que fé, se va separá de Maso, y se va proposá buscá eixa pedra; va pensá féu sense que u sapigueren Bruno y Bufalmacho, als que en espessial volíe. Se va ficá, pos, en marcha a buscála, y sense esperá y abáns de que cap atre puguere trobála, tot lo que quedabe del matí va empleá buscán a Bruno y Bufalmacho. Al final, sén ya passat michdía, enrecordánse de que traballaben a una fábrica que se va cremá uns añs después, encara que la caló fore grandíssima, dixán tota ocupassió, casi corrén sen va aná aon ells estaben, y cridánlos los va di:
- Compañs, si voléu créurem podém convertímos en los homes mes rics de Beseit, perque li hay sentit a un home digne de fe que als Comellassos ña una pedra que qui la porte damún no pot sé vist per dingú; per lo que me pareix que sense tardá, antes de que un atra persona hi vaigue, hauríem de aná a buscála. Es sert que la trobarém, perque la coneixco; y cuan la haiguém trobat, ¿qué tindrém que fé mes que ficála al morral y aná a les taules de los cambistes a Valdarrores, que sabéu que están sempre carregades de monedes de plata y de dinés, y agarrán les que vullgám? Dingú mos vorá: y aixina podrém fémos rics enseguida sense tindre tot lo san día que embadurná los muros del modo que u fa lo caragol.
Bruno y Bufalmacho, al sentíl, van escomensá a enríuressen per dins; y miránse la un al atre van ficá cara de maravillás mol y van alabá la idea de Calandrio; pero va preguntá Bufalmacho quin nom teníe eixa pedra. A Calandrio, que ere de mollera dura, ya se ni habíe anat lo nom del cap; per lo que va contestá:
- ¿Qué mos importe lo nom, ya que sabém la virtut? Anémon a buscála sense esperá mes.
- Pero be - va di Bruno- , ¿cóm es?
Calandrio va di:
- Ne ñan de diferentes formes, pero totes són casi negres; per lo que me pareix que ham de agarrá totes aquelles que veigam negres, hasta que arribém an ella; aixina que no pergám tems, aném. A lo que Bruno va di:
- Pero espera.
Y li va di a Bufalmacho:
- A mí me pareix que Calandrio diu be; pero no me pareix que sigue hora de féu perque lo sol está alt y pegue dins del Comellassos y ha secat totes les pedres; per lo que algunes de elles pareixen ara blanques, algunes que ñan allí, y per lo matí, abáns de que lo sol les haygue secat, paréixen negres; y ademés de aixó, molta gen navegue avui, que es día de faená, prop dels Comellassos, als Freginals y al camí de Les Escales, que, al vóremos, podríen adiviná lo que estém fen y potsé féu ells tamé; y podríe vindre a les seues máns y natros hauríem perdut lo san per la limosna. A mí me pareix, si tos pareix a vatros, que éste es assunto de fé pel matí prontet, que se diferénsien milló les negres de les blanques, y en día de festa, perque no ñaurá allí dingú que mos véigue.
Bufalmacho va alabá la opinió de Bruno, y Calandrio va está de acuerdo en ells, y van dessidí que lo domenge siguién pel matí aniríen los tres juns a buscá aquella pedra; pero sobre totes les coses los va rogá Calandrio que en dingú al món parláren de alló, perque an ell lay habíen dit en secreto. Y dién aixó, los va contá lo que habíe sentit de la comarca de Bengodi, en juraméns afirmán que ere aixina. Cuan Calandrio se va separá de ells, lo que sobre este assunto faríen u van arreglá entre ells. Calandrio va esperá sense tartí lo domenge per lo matí; se va eixecá al moure lo día y, cridán als seus compañs, eixín per les eres y la nevera y puján als Comellassos, van escomensá a caminá barrang cap aball, buscán pedres. Calandrio estabe ñirviós y afanós, caminabe dabán y rápidamen saltae ara aquí ara allá, aon alguna pedra negra veíe se aviábe y la plegabe. Los seus compañs caminaen detrás, y alguna ne plegaen; pero Calandrio no habíe caminat mol camí cuan ya teníe la falda plena; per lo que, eixecánse les faldes del sayo, que no seguíe la moda de Hainaut, y fen en elles una ampla halda, habénu aguantat be en la correcha per tot arreu, no mol después la va omplí y, después de un ratet, fen halda de la capa, la va carregá tamé de códuls. Veén Bufalmacho y Bruno que Calandrio anabe carregat y la hora de minjá se arrimabe, segóns lo parlat entre ells, li va preguntá Bruno a Bufalmacho:
- ¿Aón está Calandrio?
Bufalmacho, que lo veíe allí a la vora de ells, aná girán y voltán, y mirán aquí y allá, va contestá:
- No u sé, pero hasta fa un momén estabe aquí dabán de natres.
Va di Bruno:
- ¡Que fa poc? Me pareix está segú de que ara está a casa dinán y mos ha dixat a natros en la faenada de aná buscán les pedres negres per nestos Comellassos aball.
- ¡Ah!, qué be ha fet - va di entonses Bufalmacho- , burlánse de natros y dixánmos aquí, ya que ham sigut tan tontos com per a créurel. ¿Creus que ñaurá datre tan ruc com natros que s´haguere cregut que als Comellassos o allá baix a La Cometa se podíe trobá una pedra tan milagrosa? Calandrio, al sentí estes paraules, va imaginá que aquella pedra habíe arribat a les seues máns y que, per la virtut de ella, encara que estiguere ell presén no lo véen. Contén, pos, sobremanera de tal sort, sense dils res, va pensá en torná a casa seua; y tornán sobre les seues passes, va escomensá a entornássen.
Veén aixó, Bufalmacho va di a Bruno:
- ¿Qué fem natros? ¿Per qué no mon anem?
A lo que Bruno va contestá:
- Anémon; pero juro a Déu que Calandrio no men fará ni una mes; y si ara estiguera prop de ell com u hay estat tot lo matí, li aventaría este códul al taló y sen enrecordaríe un mes de esta broma.
Y dites estes paraules, va estirá lo bras y li va fotre a Calandrio en lo códul just al calcañá. Calandrio, sentín lo doló, va eixecá lo peu y va escomensá a bufá, sense cridá, y después sen va aná. Bufalmacho, agarrán un dels códuls que habíe plegat, li va di a Bruno:
- ¡Ah, mira este codolet: aixina li foteguere ara mateix a la riñonada a Calandrio! Y, aviánlo en tota la forsa que teníe, li va assertá als riñóns; y en ressumen, de esta manera, ara en una paraula y ara en un atra, per los Comellassos aball hasta la selva de la cometa lo van aná codoleján y lapidán.
Allí, avián an terra les pedres que habíen arreplegat, una mica se van aturá a parlá en los guardes, que, abáns informats per nells, fingín no vórel, van dixá passá a Calandrio aguantánse la rissa mes gran del món. Calandrio, sense pará ni descansá va arribá a casa seua, que estabe a la vora del cantó del castellá ; y tan favorable li va sé la fortuna a la burla que mentres ell per lo barrang baixabe y después per los carrés del poble, dingú li va dirigí la paraula, ya que ne va trobá pocs perque tots estaben dinán. Va entrá carregat a casa seua. Estabe la seua dona (que teníe per nom Tresa), dona hermosa y valenta, a dal de la escala, y una mica cabrejada per la llarga tardansa, y veénlo vindre va escomensá a díli renegán en los brassos com una engerra:
- ¡Ya te porte lo dimoni! Tot lo món ya ha dinat cuan tú vens a diná. Lo que sentín Calandrio y veén que lo vee, ple de amargura y de doló va escomensá a cridá:
- ¡Ay!, dona roína, tú m´has arruinat; pero per Déu que me les pagarás. Y puján a una saleta y descarregades allí les moltes pedres que habíe arreplegat, ensés de rabia va corre cap an ella y, agarránla per les coetes del pel, la va tirá an terra, y allí, tan com va pugué moure brassos y cames tantes puñades y patades li va fotre per tot lo cos, sense dixáli pels al cap ni ós que machacat no estiguere, y de res li va valé demaná mersé a la dona en los brassos en creu.
Bufalmacho y Bruno, después de que en los guardes sen habíen enrit un ratet, a poquetet van escomensá una mica de lluñ a seguí a Calandrio; y arribán a la seua porta, van sentí lo palissón que a la seua dona li fotíe, y fingín que arribaben entonses, lo van cridá. Calandrio, tot suát, roch y baldat, se va assomá a la finestra y los va demaná que pujaren aon estabe ell. Ells, mostránse una mica enfadats, van pujá cap a dal y van vore la sala plena de pedres escampades. A un dels racóns la dona espelussada, tota blanca y esbatussada, plorae en tanta pena que casi se encanae. A l´atra part Calandrio, fluix y sofocat, assentat. Y después de habé mirat un rato van di:
- ¿Qué es aixó, Calandrio? ¿Vols fé un muro, que te veém en tantes pedres? Y ademés de aixó, van afegí:
- ¿Y la Tresa qué té? Pareix que li has pegat; ¿qué locures són éstes? Calandrio, cansat per lo pes de les pedres y per la rabia en que li habíe pegat a la seua dona, y en lo doló de la fortuna que li pareixíe habé perdut, no podíe recuperá l´esma per a pronunsiá sanseres les paraules de la seua contesta; per lo que, donánli tems, Bufalmacho va tornáy:
- Calandrio, si estabes enfadat per algo, no teníes per naixó que oféndremos a natros; que, después de que mos vas convense de buscá en tú la pedra pressiosa, sense dílay ni a Déu ni al dimoni de Queretes mos has dixát com a dos cabróns als Comellassos y has vingut a casa teua, lo que es una maldat mol grossa; pero per sert que ésta sirá la radera que mos farás.
An estes paraules, Calandrio, esforsánse, va contestá:
- Compañs, no tos enfadéu: les coses han sigut de un atra manera de la que pensáu. Yo, desventurat, hay trobat aquella pedra; ¿y voléu sabé si dic la verdat? Cuan primé tos preguntábeu per mí la un al atre, yo estaba a menos de deu passes de vatros, y veén que tos arrimábeu y no me veíeu, hay tirat per abán, y seguín una mica per abán hay arribat a casa.
Y escomensán per una punta, hasta lo final los va contá lo que habíen fet y dit ells, y los va enseñá la esquena y les cames, cóm los hi habíen dixat los códuls, y después va seguí:
- Y tos dic que, entrán per la cometa en totes estes pedres damún que aquí veéu, res me van di (y ya sabéu lo desagradables y molestos que són) los guardes que u volen mirá y sabé tot, y ademés de aixó, hay trobat pel carré an algúns dels meus compares y amics, que sempre solen dirigím algún saludo y hasta invitám a beure, y no ne ha ñagut ni un que me diguere ni mija paraula, com si no me veiguéren. Al final, arribán aquí a casa, este dimoni de dona me se ha ficat dabán y me ha vist, perque, com sabéu, les dones fan pédre la virtut a totes les coses. Yo, que podía dim lo home en mes sort de Beseit, hay quedat lo mes desventurat: y per naixó li hay pegat tan com hay pogut moure les máns y cames y no sé qué me ha frenat de talláli les venes, ¡me cago en la hora en que la vach vore cuan vach vindre an esta casa!
Y ensenénse de rabia, volíe eixecás per a torná a fótreli. Bufalmacho y Bruno, sentín estes coses, ficaben cara de maravillás mol y en frecuénsia confirmaben lo que Calandrio diebe, y sentíen tantes ganes de riure que casi petaben; pero veénlo exitat eixecás per a pegá un atra vegada a la seua dona, eixín a trobál lo van retindre diénli que de estes coses cap culpa teníe la seua dona, mes que ell, que sabén que les dones féen pédre la virtut de les coses no li habíe dit que se guardare de ficás dabán aquell día; de esta precaussió Déu lo habíe privat o la sort no debíe está en ell, o teníe al ánimo engañá als seus compañs, als que, cuan sen va doná cuenta de habé trobat la pedra los u haguere tingut que avisá. Y después de moltes paraules, no sense gran faena reconsiliánlos an ell y a la dona, y dixánlo melancólic a la casa plena de códuls, sen van aná.

- Versió de la tersera novela de Lo Decamerón, de Giovanni Boccaccio, que estic traduín al chapurriau

La vida de Pedro Saputo en chapurriau a Amazon ES, en papé y Kindle.

Lo heliotropo de Beseit


miércoles, 3 de octubre de 2018

TERSERA JORNADA. NOVELA PRIMERA.

Masetto de Lamporecchio se fa lo mut y entre com jardiné a un convén de monges, que competíxen en gitás en ell.

Hermossíssimes Siñores, bastáns homes y dones ñan que són tan burros com per a créures que cuan a una jove se li fiquen al cap les toques blanques y damún dels muscles se li avíe la cogulla negra, díxe de sé dona y ya no sentíx la cridada de la carn, com si se la haguere convertit en pedra al féla monja; y si per cassualidat algo sénten contra eixa creénsia seua, tan se enfaden com si se haguere cometut un grandíssim y criminal pecat contra natura, no pensán ni tenínse en considerassió an elles mateixes, a qui la plena libertat de fé lo que vullguen no pot sassiá, ni tampoc al gran podé de la soledat y lo tíndre tems. Y ñan encara mols que se creuen que la cavegueta, la pala y los bons minjás y les incomodidats trauen del tot als llauradós la ganeta de cardá y los fan amples de inteligénsia y espabil. Pero cuán engañats están los que aixina creuen tos u demostraré en una historieta.

An esta comarca nostra ñabíe y encara ña un convén de nones, mol famós per la seua santidat, que no nombraré per a no disminuí gens la seua fama; allí, no fa mol tems, ñabén entonses sol vuit monges y una abadesa, y totes joves, y un bon homenet jardiné de un vergéseu que, no contentánse en lo jornal, demanán la cuenta al mayordomo de les monges, a Lamporecchio, de aon ere, sen va entorná. Allí, entre los demés que alegremen lo van ressibí, ñabíe un jove llauradó fort y valén, y per a sé villano guapo de cara, de nom Masetto, y li va preguntá al jardiné aón habíe estat tan tems. Lo bon home, que se díe Nuto, lay va di, y Masetto li va preguntá qué fée al monasteri. A lo que Nuto va contestá:

- Yo traballaba a un jardí mol hermós y gran, y ademés de aixó, anaba alguna vegada al bosque a per lleña, portaba aigua y féa atres servíssis; pero les Siñores me donaben tan poc jornal que apenes podía pagám les sabates. Y ademés de aixó, són totes joves y pareix que tenen lo dimoni a dins, aixina, cuan yo traballaba alguna vegada al hort, una diebe: «Fica aixó aquí», y l’atra: «Fica astí alló» y un atra me preníe la eixadella de la má y diebe: «Aixó no está be»; y me fée tanta rabia que dixaba la faena y men anaba del hort, aixina que, entre una cosa y l’atra, no vach volé estáy mes y hay tornat. Y me va demaná lo seu mayordomo, cuan men vach aná, que si tenía an algú a má que puguere fé la meua faena, que lo enviara, y lay vach prometre, pero aixina li guardo Déu los riñóns que ni buscaré ni li enviaré a dingú.
A Masetto, sentín les paraules de Nuto, li va vindre al ánimo un dessich tan gran de está en estes monges que se derretíe veén per les paraules de Nuto que podríe conseguí algo del que volíe. Y considerán que no u conseguiríe si li diebe algo a Nuto, li va di:

- ¡Ah, qué be has fet de torná! ¿Qué es un home entre dones? Milló estaríe en diables: de sat vegades, sis no saben lo que elles mateixes volen.

Pero después, acabada la conversa, Masetto va escomensá a pensá quin camí empendríe per a pugué está en elles; y com sabíe fé be les faenes que Nuto fée, no va tindre temó de pédre este treball per aixó, pero se pensabe que no siríe admitit perque ere massa jove y guapo. Pel que, donánli voltes, va pensá:
«Lo puesto está bastán llun de aquí y dingú me coneix allí, si sé fé vore que soc mut, segú que me admitirán».
Y en aquell pensamén, sense dili a dingú aón anabe, com un home pobre sen va aná al convén. Una vegada allí, va entrá a dins y va trobá al mayordomo al pati, a qui, fénli gestos com fan los muts, li va explicá que demanabe de minjá per amor de Déu y que ell, si lo nessessitabe, li asclaríe la lleña. Lo mayordomo li va doná de minjá de bona gana, y después lo va ficá dabán de uns trongs que Nuto no habíe pogut asclá, pero éste, que ere mol mes fort, en un momén los va estronchiná.

Lo mayordomo, que nessessitabe aná al bosque, lo va portá en ell y allí li va fé tallá lleña; después, ficánli lo burret dabán, per señes li va doná a enténdre que lo portare al convén. Ell u va fé mol be, y lo mayordomo, fénlo fé sertes faenes, mes díes va volé tíndrel. Un de estos díes la abadesa lo va vore, y li va preguntá al mayordomo quí ere. Este va di:
- Siñora, es un pobre home sort y mut (sordomut), que va vindre fa uns díes a per limosna, aixina que li hay fet un favor y tamé li hay fet fé bastantes coses que mos féen falta. Si sapiguere llaurá un hort y vullguere quedás, crec que estaríem ben servits, perque ell u nessessite y está fort y se podríe fé de ell lo que se vullguere; y ademés de aixó no tindríeu que preocupatos de que gastare bromes a les vostres joves.

A lo que va di la abadesa:

- Per Déu que dius la verdat: entérat de si sap llaurá y procura retíndrel; dónali un parell de albarques, algún tabardo vell, y dónali be de minjá. Lo mayordomo va di que u faríe.

Masetto no estabe mol lluñ, y fen vore que agranáe lo pati, sentíe totes estes paraules y se diebe:

«Si me fiquéu ahí dins, tos llauraré lo hortet tan be com may tos se ha llaurat.»
Habén vist lo mayordomo que sabíe llaurá mol be y preguntánli per señes si volíe quedás allí, y éste per señes contestán que faríe lo que ell vullguere, habénlo admitit, li va maná que llaurare lo hort y li va enseñá lo que teníe que fé; después sen va aná a datres assuntos del monasteri y lo va dixá. Ell, llaurán un día detrás de l´atre, les monges van escomensá a marejál y a ficál en cansóns, com moltes vegades passe que datres fan als muts, y li díen les paraules mes roínes del món creén que ell no les sentíe; y la abadesa, que potsé creíe que ell teníe tanta poca coa com veu y oít, de alló poc o gens se preocupabe. Pero va passá que habén traballat un día mol y están descansán, dos monges que caminaben pel jardí se van arrimá aon estabe, y van escomensá a mirál mentres ell fee vore que dormíe. Pel que una de elles, que ere algo mes dessidida, li va di a l’atra:

- Si me hagueres de guardá lo secreto te diría un pensamén que hay tingut moltes vegades, que potsé a tú tamé podríe agradát.
L’atra va contestá:
- Parla en confiansa, que no lay diré may a dingú.

Entonses la mes valenta va escomensá:

- No sé si has pensat lo estrictamen que vivím y que aquí may ha entrat un home mes que lo mayordomo, que es agüelo, y este mut. Y moltes vegades hay sentit di a moltes dones que han vingut a vóremos que totes les dolsaines del món són una broma comparades en la dolsó de ajuntás la dona al home. Pel que moltes vegades me han entrat ganes, y ya que en datre no puc, u probaría en este mut si es verdat, y éste es lo mes indicat del món per an aixó perque, encara que vullguere, no u podríe ni sabríe contáu; ya veus que es un mosso tontot, mes creixcut de cames que de juissi. En gust escoltaré qué te pareix aixó.

- ¡Ay! - va di l’atra- , ¿qué dius? ¿No saps que ham prometut la nostra virginidat a Déu?

- ¡Oh! - va di ella- , ¡cuántes coses se li prometixen tots los díes y no sen cumplix cap! ¡Si lay ham prometut, que sigue un atra o atres les que cumplíxquen la promesa!

A lo que la germana va di:

- Y si mos quedárem preñades, ¿qué passaríe?
Entonses aquella va di:

- Escomenses pensán en lo mal abáns de que te arribo; si passare, entonses ya hi pensarém: podríen fes mil coses de manera que may se sápigue, sempre que natros mateixes no u charrém. Esta, sentín aixó, tenín encara mes ganes que l’atra de probá cóm ere l'home, va di:

- Pos be, ¿qué farém?

- Veus que pronte sirá nona(la hora novena), les tres de la tarde; crec que les atres monges están dormín menos natros; mirém pel hort a vore si ña algú, y si no ña dingú, ¿qué farém mes que agarrál de la má y portál a la barraqueta aon se amague cuan plou, y allí una se quede a dins en ell y l’atra fa guardia? Es tan saboquet que se acomodará a lo que volém.
Masetto escoltabe tot este raonamén, y disposat a obeí, no esperabe mes que vinguéren a agarrál. Elles, mirán be per tot arreu y veén que desde cap puesto podíen sé enchampades, arrimánse la que habíe escomensat la conversa a Masetto, lo va despertá y ell se va ficá de peu; ella en gestos afalagadós lo va agarrá de la má, y ell pegán unes carcañades de tontet, lo va portá a la barraca, aon Masetto, sense fes mol rogá va fé lo que ella volíe. Ella, habén obtingut lo que volíe, li va dixá lo puesto a l’atra, y Masetto, sempre fen vore que ere un saboc, fée lo que elles volíen; pel que abáns de anássen de allí, mes de una vegada va volé cada una probá cóm cabalgabe lo mut, y después, parlán entre elles moltes vegades, díen que en verdat alló ere tan dols com habíen sentit, inclús mes y tot, y buscán los moméns conveniéns, en lo mut anaben a jugá.
Va passá un día que una germana seua, desde una finestra de la seua alcobeta sen va doná cuenta del tejemaneje y lo va amostrá a unes atres dos;
primé van pensá en acusáles a la abadesa, pero después, cambián de paréixe y ficades de acuerdo en les dos primeres, se van ajuntá per a tombás a Masetto, y an estes se van sumá les atres tres que sen van aná enterán.

Al final, la abadesa, que encara no sen habíe donat cuenta de estes coses, passeján un día sola pel jardí, sén gran la calina, se va trobá a Masetto (que en poca faena ya se cansabe durán lo día per massa cabalgá) que se habíe adormit tombat a la sombra de un armelé, y habénli eixecat les robes lo airet que bufáe, estabe en tot al descubert. Veén aixó la abadesa y trobánse sola, va caure a la mateixa gana que les seues mongetes, y despertán a Masetto, a la seua alcoba sel va emportá, aon uns cuans díes, en grans queixes de les monges perque lo jardiné no veníe a llaurá lo hortet, lo va tindre, probán y tornán a probá aquella dolsó que abáns solíe censurá a les atres. Al final, enviánlo a la habitassió de ell y requerínlo en molta frecuénsia, no podén Masetto satisfé a tantes, va pensá que de fes lo mut podríe víndreli un gran mal si durabe mes tems; y per naixó una nit, están en la abadesa, va escomensá a di:

- Siñora, hay sentit que un gall pot en deu gallines, pero que deu homes ben just poden contentá a una dona, y yo ting que cumplí en nou, per res del món podré aguantáu, ya no puc fé ni poc ni mol; y per naixó, o me dixéu anámen en Déu o li trobéu un arreglo an aixó.

La Siñora, sentín parlá an este a qui teníe per mut, se va esbarrá, y va di:

- ¿Qué es aixó? creía que eres mut.

- Siñora - va di Masetto -, sí que u era pero no de naiximén, sino per una enfermedat que me va dixá mut, y per primera vegada esta nit séntigo que me torne la veu, pel que alabo a Déu tot lo que puc.

La Siñora su va creure y li va preguntá qué volíe di alló de que a nou teníe que serví. Masetto li va di lo que passabe, lo que sentín la abadesa, sen va doná cuenta de que no ñabíe cap monja que no fore mol mes sabia que ella; pel que, sense dixá anássen a Masetto, se va disposá a arribá en les seues monges a un acuerdo en estos assuntos, per a que per culpa de lo que passáe en Masetto no fore criticat lo convén.

Aquells díes va morí lo mayordomo, y de común acuerdo, fénse manifest lo que a esquenes de totes se habíe estat fen, van fé creure a la gen de la roglada que grássies a les orassións y los mérits del san al que estabe dedicat lo convén, a Masetto, que habíe sigut mut mol tems, li habíe tornat la veu, y lo van fé mayordomo; y de tal manera se van repartí les faenes que ell va pugué aguantáu. Y en elles bastáns monaguillos va engendrá pero en tanta discressió que res se va sabé hasta después de la mort de la abadesa, sén ya Masetto agüelo y volén torná ric a casa seua.

Aixina, pos, Masetto, vell, pare y ric, sense tindre la faenada de alimentá als seus fills ni pagá los seus gastos, grássies al seu espabil, al poble de aon habíe eixit sense res, va torná, afirmán que aixina tratabe Cristo a qui li ficabe los cuernos damún de la corona.

SEGONA

jueves, 13 de septiembre de 2018

heliotropo Beseit

- Versió de la tersera novela de Lo Decamerón, de Giovanni Boccaccio, que estic traduín al chapurriau


Lo heliotropo de Beseit

A la vila de Beseit, que sempre ha sigut abundán en maneres y gens extraordináries, va ñabé, no fa mol tems, un pintó de nom Calandrio, home simplón y de costums rares, que la mayoría del tems en dos atres pintós tratabe, Bruno Bufalmacho, hómens mol de la broma pero per un atra part ben espabilats, que trataben en Calandrio perque de les seues maneres y de la seua simplesa assobín gran festa féen. Ñabíe tamé a Valdarrores entonses un jove de maravillosa grássia y en totes les coses que fée hábil y afortunat, Maso, qui, sentín algunes coses sobre la simplesa de Calandrio, se va proposá divertís fénli alguna burla o fénli creure alguna cosa extraordinária; y trobánlo un día a la iglesia de San Bartolomé y veénlo atento retocán les pintures y lo altá de la iglesia, ficat no fee mol tems, va pensá que habíe arribat lo puesto y lo tems per a la seua intensió. Informán a un compañ seu de alló que caviláe fé, juns se van arrimá aon Calandrio estabe assentat sol, y fen vore que no lo véen, van escomensá a enraoná sobre les virtuts de algunes pedres, de les que Maso parlabe en tanta autoridat com si haguere sigut un famós y gran marmoliste; an estos raonaméns va pará la orella Calandrio y después de un rato, ficánse de peu, veén que no ere cap secreto, se va ajuntá en ells, lo que mol va agradá a Maso. Éste, seguín en les seues paraules, va sé preguntat per Calandrio que aón se trobaen estes pedres tan plenes de virtut. Maso va contestá que la mayoría se trobaen a Berlinzonia, terra de los vascos, a una comarca que se díe Bengodi a la que les viñes se lliguen en llenguañisses y se compre una oca per un dinero y un pato de regalo, y ñabíe allí una montaña tota de formache parmessano rallat a la punta de la que ñabíe gen que no fée datra cosa que aná fen macarróns y raviolis y cóurels en caldo de capóns, y después los aventáben costa aball, y qui mes ne agarrabe mes ne teníe; y allí a la voreta corríe un riuet de garnacha del milló que pot béures, sense una gota de aigua mesclada.
- ¡Oh! - va di Calandrio- , éisse es un bon país; pero dísme, ¿qué fan de los capóns que cóuen? Va contestá Maso:
- Tots sels fóten los vascos.
Va di entonses Calandrio:

- ¿Has anat allí alguna vegada?
Maso va contestá:

- ¿Dius que si hi hay estat? ¡Sí, igual hi hay estat una vegada com mil! Va di entonses Calandrio:

- ¿Y cuáns kilómetros cuadrats té?

- Ne té mes de un milló, pam dal pam baix.
Va di Calandrio:

- Pos té que sé mes allá de los Ports.

- Ah, sí - va di Maso- , una mica mes allá.
Lo simple de Calandrio, veén a Maso di estes paraules en cara seria y sense enfótressen, su creíe com la verdat mes manifesta; va di:

- Massa lluñ está dels meus assuntos; pero si mes prop estiguere, sí que hi aniría una vegada en tú per a vore rodá éixos macarróns y fartám. Pero dísme;
¿An esta comarca nostra del Matarraña no sen trobe cap de estes pedres maravilloses? A lo que Maso va contestá:

- Sí, dos classes de pedres se troben de grandíssima virtut. La una són los barróculs de Monserrate de Fórnols, de los que se fan moles per a la farina, y per naixó se diu als paísos de mes allá que de Déu venen les grássies y de Fórnols les pedres de molí; ñan de estes pedres de moldre tantes, que entre natros són poc apressiades, com a Cataluña les esmeraldes, de les que ña allí una montaña mes gran que Monte Caro que relluíxen a mijanit. Qui pulixque les moles de Ulldecona y les faigue engastá en anells abáns de fé los forats, y les porto al molt honorable president, tindrá tot lo que vullgue.
L’atra es una pedra que natros los marmolistes diém heliotropo, pedra de molta mes gran virtut, perque qui la porte damún no pot sé vist per cap persona.


Entonses Calandrio va di:

- Grans virtuts són éstes; ¿pero eissa segona aón se trobe?
A lo que Maso va contestá que als Comellassos o Les Escales sen podíen trobá.
Va di Calandrio:

- ¿De quina mida es eissa pedra y de quin coló?


Va contestá Maso:

- Es de unes cuantes mides, alguna es mes gran, alguna mes minuda; pero totes són de coló casi negre. Calandrio, habén totes estes coses advertit per an ell, fingín tindre un atra cosa que fé, se va separá de Maso, y se va proposá buscá eixa pedra; va pensá féu sense que u sapigueren Bruno y Bufalmacho, als que en espessial volíe. Se va ficá, pos, en marcha a buscála, y sense esperá y abáns de que cap atre puguere trobála, tot lo que quedabe del matí va empleá buscán a Bruno y Bufalmacho. Al final, sén ya passat michdía, enrecordánse de que traballaben a una fábrica que se va cremá uns añs después, encara que la caló fore grandíssima, dixán tota ocupassió, casi corrén sen va aná aon ells estaben, y cridánlos los va di:


- Compañs, si voléu créurem podém convertímos en los homes mes rics de Beseit, perque li hay sentit a un home digne de fe que als Comellassos ña una pedra que qui la porte damún no pot sé vist per dingú; per lo que me pareix que sense tardá, antes de que un atra persona hi vaigue, hauríem de aná a buscála. Es sert que la trobarém, perque la coneixco; y cuan la haiguém trobat, ¿qué tindrém que fé mes que ficála al morral y aná a les taules de los cambistes a Valdarrores, que sabéu que están sempre carregades de monedes de plata y de dinés, y agarrán les que vullgám? Dingú mos vorá: y aixina podrém fémos rics enseguida sense tindre tot lo san día que embadurná los muros del modo que u fa lo caragol.

Bruno y Bufalmacho, al sentíl, van escomensá a enríuressen per dins; y miránse la un al atre van ficá cara de maravillás mol y van alabá la idea de Calandrio; pero va preguntá Bufalmacho quin nom teníe eixa pedra. A Calandrio, que ere de mollera dura, ya se ni habíe anat lo nom del cap; per lo que va contestá:

- ¿Qué mos importe lo nom, ya que sabém la virtut? Anémon a buscála sense esperá mes.

- Pero be - va di Bruno- , ¿cóm es?


Calandrio va di:

- Ne ñan de diferentes formes, pero totes són casi negres; per lo que me pareix que ham de agarrá totes aquelles que veigám negres, hasta que arribém an ella; aixina que no pergám tems, aném. 


A lo que Bruno va di:
- Pero espera.

Y li va di a Bufalmacho:

- A mí me pareix que Calandrio diu be; pero no me pareix que sigue hora de féu perque lo sol está alt y pegue dins del Comellassos y ha secat totes les pedres; per lo que algunes de elles pareixen ara blanques, algunes que ñan allí, y per lo matí, abáns de que lo sol les haygue secat, paréixen negres; y ademés de aixó, molta gen navegue avui, que es día de faená, prop dels Comellassos, als Freginals y al camí de Les Escales, que, al vóremos, podríen adiviná lo que estém fen y potsé féu ells tamé; y podríe vindre a les seues máns y natros hauríem perdut lo san per la limosna. A mí me pareix, si tos pareix a vatros, que éste es assunto de fé pel matí prontet, que se diferénsien milló les negres de les blanques, y en día de festa, perque no ñaurá allí dingú que mos véigue.
Bufalmacho va alabá la opinió de Bruno, y Calandrio va está de acuerdo en ells, y van dessidí que lo domenge siguién pel matí aniríen los tres juns a buscá aquella pedra; pero sobre totes les coses los va rogá Calandrio que en dingú al món parláren de alló, perque an ell lay habíen dit en secreto. Y dién aixó, los va contá lo que habíe sentit de la comarca de Bengodi, en juraméns afirmán que ere aixina. Cuan Calandrio se va separá de ells, lo que sobre este assunto faríen u van arreglá entre ells. Calandrio va esperá sense tartí lo domenge per lo matí; se va eixecá al moure lo día y, cridán als seus compañs, eixín per les eres y la nevera y puján als Comellassos, van escomensá a caminá barrang cap aball, buscán pedres. Calandrio estabe ñirviós y afanós, caminabe dabán y rápidamen saltae ara aquí ara allá, aon alguna pedra negra veíe se aviábe y la plegabe. Los seus compañs caminaen detrás, y alguna ne plegáen; pero Calandrio no habíe caminat mol camí cuan ya teníe la falda plena; per lo que, eixecánse les faldes del sayo, que no seguíe la moda de Hainaut, y fen en elles una ampla halda, habénu aguantat be en la correcha per tot arreu, no mol después la va omplí y, después de un ratet, fen halda de la capa, la va carregá tamé de códuls. Veén Bufalmacho y Bruno que Calandrio anabe carregat y la hora de minjá se arrimabe, segóns lo parlat entre ells, li va preguntá Bruno a Bufalmacho:

- ¿Aón está Calandrio?
Bufalmacho, que lo veíe allí a la vora de ells, aná girán y voltán, y mirán aquí y allá, va contestá:

- No u sé, pero hasta fa un momén estabe aquí dabán de natres.
Va di Bruno:

- ¡Que fa poc? Me pareix está segú de que ara está a casa dinán y mos ha dixat a natros en la faenada de aná buscán les pedres negres per nestos Comellassos aball.

- ¡Ah!, qué be ha fet - va di entonses Bufalmacho- , burlánse de natros y dixánmos aquí, ya que ham sigut tan tontos com per a créurel. ¿Creus que ñaurá datre tan ruc com natros que s´haguere cregut que als Comellassos o allá baix a La Cometa se podíe trobá una pedra tan milagrosa? Calandrio, al sentí estes paraules, va imaginá que aquella pedra habíe arribat a les seues máns y que, per la virtut de ella, encara que estiguere ell presén no lo véen. Contén, pos, sobremanera de tal sort, sense dils res, va pensá en torná a casa seua; y tornán sobre les seues passes, va escomensá a entornássen.

Veén aixó, Bufalmacho va di a Bruno:

- ¿Qué fem natros? ¿Per qué no mon anem?
A lo que Bruno va contestá:

- Anémon; pero juro a Déu que Calandrio no men fará ni una mes; y si ara estiguera prop de ell com u hay estat tot lo matí, li aventaría este códul al taló y sen enrecordaríe un mes de esta broma.
Y dites estes paraules, va estirá lo bras y li va fotre a Calandrio en lo códul just al calcañá (taló). Calandrio, sentín lo doló, va eixecá lo peu y va escomensá a bufá, sense cridá, y después sen va aná. Bufalmacho, agarrán un dels códuls que habíe plegat, li va di a Bruno:

- ¡Ah, mira este codolet: aixina li foteguere ara mateix a la riñonada a Calandrio! Y, aviánlo en tota la forsa que teníe, li va assertá als riñóns; y en ressumen, de esta manera, ara en una paraula y ara en un atra, per los Comellassos aball hasta la selva de la cometa lo van aná codoleján y lapidán.

Allí, avián an terra les pedres que habíen arreplegat, una mica se van aturá a parlá en los guardes, que, abáns informats per nells, fingín no vórel, van dixá passá a Calandrio aguantánse la rissa mes gran del món. Calandrio, sense pará ni descansá va arribá a casa seua, que estabe a la vora del cantó del castellá ; y tan favorable li va sé la fortuna a la burla que mentres ell per lo barrang baixabe y después per los carrés del poble, dingú li va dirigí la paraula, ya que ne va trobá pocs perque tots estaben dinán. Va entrá carregat a casa seua. Estabe la seua dona (que teníe per nom Tresa), dona hermosa y valenta, a dal de la escala, y una mica cabrejada per la llarga tardansa, y veénlo vindre va escomensá a díli renegán en los brassos com una engerra:

- ¡Ya te porte lo dimoni! Tot lo món ya ha dinat cuan tú vens a diná. Lo que sentín Calandrio y veén que lo vee, ple de amargura y de doló va escomensá a cridá:

- ¡Ay!, dona roína, tú m´has arruinat; pero per Déu que me les pagarás. Y puján a una saleta y descarregades allí les moltes pedres que habíe arreplegat, ensés de rabia va corre cap an ella y, agarránla per les coetes del pel, la va tirá an terra, y allí, tan com va pugué moure brassos y cames tantes puñades y patades li va fotre per tot lo cos, sense dixáli pels al cap ni ós que machacat no estiguere, y de res li va valé demaná mersé a la dona en los brassos en creu.
Bufalmacho y Bruno, después de que en los guardes sen habíen enrit un ratet, a poquetet van escomensá una mica de lluñ a seguí a Calandrio; y arribán a la seua porta, van sentí lo palissón que a la seua dona li fotíe, y fingín que arribaben entonses, lo van cridá. Calandrio, tot suát, roch y baldat, se va assomá a la finestra y los va demaná que pujaren aon estabe ell. Ells, mostránse una mica enfadats, van pujá cap a dal y van vore la sala plena de pedres escampades. A un dels racóns la dona espelussada, tota blanca y esbatussada, plorae en tanta pena que casi se encanáe. A l´atra part Calandrio, fluix y sofocat, assentat. Y después de habé mirat un rato van di:

- ¿Qué es aixó, Calandrio? ¿Vols fé un muro, que te veém en tantes pedres? Y ademés de aixó, van afegí:

- ¿Y la Tresa qué té? Pareix que li has pegat; ¿qué locures són éstes? Calandrio, cansat per lo pes de les pedres y per la rabia en que li habíe pegat a la seua dona, y en lo doló de la fortuna que li pareixíe habé perdut, no podíe recuperá l´esma per a pronunsiá sanseres les paraules de la seua contesta; per lo que, donánli tems, Bufalmacho va tornáy:

- Calandrio, si estabes enfadat per algo, no teníes per naixó que oféndremos a natros; que, después de que mos vas convense de buscá en tú la pedra pressiosa, sense dílay ni a Déu ni al dimoni de Queretes mos has dixát com a dos cabróns als Comellassos y has vingut a casa teua, lo que es una maldat mol grossa; pero per sert que ésta sirá la radera que mos farás.


An estes paraules, Calandrio, esforsánse, va contestá:

- Compañs, no tos enfadéu: les coses han sigut de un atra manera de la que pensáu. Yo, desventurat, hay trobat aquella pedra; ¿y voléu sabé si dic la verdat? Cuan primé tos preguntábeu per mí la un al atre, yo estaba a menos de deu passes de vatros, y veén que tos arrimábeu y no me veíeu, hay tirat per abán, y seguín una mica per abán hay arribat a casa.

Y escomensán per una punta, hasta lo final los va contá lo que habíen fet y dit ells, y los va enseñá la esquena y les cames, cóm los hi habíen dixat los códuls, y después va seguí:

- Y tos dic que, entrán per la cometa en totes estes pedres damún que aquí veéu, res me van di (y ya sabéu lo desagradables y molestos que són) los guardes que u volen mirá y sabé tot, y ademés de aixó, hay trobat pel carré an algúns dels meus compares y amics, que sempre solen dirigím algún saludo y hasta invitám a beure, y no ne ha ñagut ni un que me diguere ni mija paraula, com si no me veiguéren. Al final, arribán aquí a casa, este dimoni de dona me se ha ficat dabán y me ha vist, perque, com sabéu, les dones fan pédre la virtut a totes les coses. Yo, que podía dim lo home en mes sort de Beseit, hay quedat lo mes desventurat: y per naixó li hay pegat tan com hay pogut moure les máns y cames y no sé qué me ha frenat de talláli les venes, ¡me cago en la hora en que la vach vore cuan vach vindre an esta casa!


Y ensenénse de rabia, volíe eixecás per a torná a fótreli. Bufalmacho y Bruno, sentín estes coses, ficaben cara de maravillás mol y en frecuénsia confirmaben lo que Calandrio diebe, y sentíen tantes ganes de riure que casi petaben; pero veénlo exitat eixecás per a pegá un atra vegada a la seua dona, eixín a trobál lo van retindre diénli que de estes coses cap culpa teníe la seua dona, mes que ell, que sabén que les dones féen pédre la virtut de les coses no li habíe dit que se guardare de ficás dabán aquell día; de esta precaussió Déu lo habíe privat o la sort no debíe está en ell, o teníe al ánimo engañá als seus compañs, als que, cuan sen va doná cuenta de habé trobat la pedra los u haguere tingut que avisá. Y después de moltes paraules, no sense gran faena reconsiliánlos an ell y a la dona, y dixánlo melancólic a la casa plena de códuls, sen van aná.