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lunes, 29 de julio de 2024

4. 14. Máximes y sentensies de Pedro Saputo.

Capítul XIV.

Máximes y sentensies de Pedro Saputo.

Braulio Foz, Fórnoles, Matarraña, Teruel; Máximes y sentensies de Pedro Saputo.

Solíe di que preferíe enemics espabilats que amics apamplats. 

Díe que en general tots los homens són bons y tots roíns, perque no los ham de demaná lo que no poden doná, ni voldre que obron com no los convé encara que igual entenen mal esta conveniensia. 

Y en cuan a la justissia, que o no la coneixen en los casos que obren mal, o que no saben lo que val.

Li van preguntá una vegada, quins homens eren los mes perjudissials, y va contestá que los envechosos. Se van admirá de esta resposta, y van voldre sabé lo que sentíe dels lladres, assessinos y datres; y va di, que dels primés, lo envechós pegue en lladre, y per enveja escomensaben a sé roíns; que los atres són uns miserables, ignorans, soques y mal encaminats per uns atres com ells, o perduts per la mala educassió cuan eren chiquets y mossos; pero que al final, tart o pronte se fa justissia. Pero que lo envejós o la envejosa es un verdadé malsín, lo traidó per naturalesa, lo animal propiamen dit, contra qui no ña cástic a les leys ni a les costums, per al mal que cause en general y en particulá, que es mes que lo que mos ve de totes les demés classes juntes de homens perversos y malvats. Que la enveja ha causat mes trastornos al món que la codissia y la ambissió juntes, si no es que la ambissió sigue un nom dorat pera la enveja. Pero que sin embargo podíen alguna vegada, y de particulá en particulá, produí un be paregut al de les cagarrines y colics al cos humano, que si no són frecuens ni mol graves, fan al home templat y sobrio.

Tamé díe moltes vegades que la avarissia no habíe eixecat cap casa; y sí moltes lo orden y la economía.

Díe que los mes grans enemics del be del home solen sé la vanidat y la dropina. La vanidat perque gaste mes de lo que pot y se arruine o diu mes de lo que deu y cau en grans inconveniens; y la perea, la dropina, perque va detrás de les estassions al tems, de la saó als negossis, dels fets als acontessimens, dixansu vindre tot damún, hasta que li cau la casa y acabe a les seues ruines, enrunat y arruinat, o fuch espantada y no trobe aon fotres, pobra, falta de consell y aburrida.

Díe que la tontería es mal incurable (només cal vore a Carlos Rallo Badet) y códul al que sempre se entropesse; y que los tres mes grans traballs que pot passá un home són viure en imbessils, tratá en embusteros y viachá en un cobart (Julio Micolau de La Fresneda fa les tres coses, que pareix lo gos de Quintaneta).

Lo influjo de la imprenta y la aplicassió de cadaú guiada y exitada per los sabuts, díe que lo faríen home al món, perque hasta ara (al seu tems) encara no habíe eixit de chiquet.

Creíe que los homens may habíen sigut millós, sino que a uns atres tems van tindre menos leys y menos sossiedat, y així menos juissi y censura de les seues acsions; pero que la sossiedat se habíe anat constituín milló, encara que no be del tot.

Segons ell, los homens del seu tems no enteníen lo comers, la agricultura, les arts, ni les siensies, perque li pareixíe que no veíe mes que torpesa, casualidat, charlatanisme y miseria.

Cuan se va sabé la seua ressolusió de casás li van preguntá, cóm sén tan sabut caíe an esta vulgaridat. Y va contestá: no es vulgaridat casás, perque es seguí la naturalesa, sino casás mal per interés o per mera y sola raó de nom, y queixás después, o condená lo matrimoni y parlá mal de les dones.

Abans de coneixe a son pare díe que donáe grassies a Deu perque no lay habíe dixat coneixe, pos habíe vist mols chiquets de qui no li penaríe sé pare, y pocs homens de qui voldríe sé fill. 

Pero cuan va trobá a son pare, va plorá de pena de no habél conegut desde la cuna. Y sobre lo seu apellit va contestá a don Vicente, son germá de Morfina, que li va preguntá si estáe orgullós de ell: ya me pareixíe a mí que no podíe escapá de un López, de un Pérez, de un Martínez, Jiménez, Sánchez, o Fernández, perque estos linajes són com los vileros que a tota vila se troben.

Com habíe tratat en flares y monges y los coneixíe mol be, díe que an aquells los faltabe un voto, y an estes nels sobraben dos. 

Pero no explicabe mes, y no sabem quins votos eren eixos.

Per tres coses (díe) donaría yo la vida: per la religió que professo, per ma mare y per lo meu poble. Li van preguntá una vegada que acababe de di aixó, si la donaríe per lo Rey; y va contestá que no enteníe la pregunta.

Solíe di que en general la primera nessessidat de les dones es parlá; la segona murmurá de atres, y la tersera, sé adulades.

La perea als jovens, la desautoridat als agüelos, la vanidat a les fees, y casá a un home baixotet en una dona alta, díe que són cuatre pecats iguals, contra natura.

Recomanán la frugalidat solíe di: carn una vegada al día, y eixa a 

l'olla o rostida. Y condenán la tacañería als plats: lo milló dols es la mel, lo milló coc, lo bon pa, lo milló licor, lo bon vi, y lo milló guiso, lo mes curtet y simple.

Díe que ñabíe cuatre coses que lo ficaben a pun de alferessía: taula menuda, llit curt, mula pesada, y navalla sense esmolá.

Cuatre que li omplíen l'alma de rissa: una agüela en flos, un home gurrumino, un predicadó de mal ejemple, y un flare o retó fenli la roda a una dama.

Y cuatre que li féen portá la má a la espasa:

engañá a un sego, feli la burla a un agüelo, un home peganli a una dona, y un fill maltratán a son pare o a sa mare.

Están a Sevilla li van brindá si volíe aná a vore a una poetisa que componíe sonetos, églogues de pastós y atres poemes; y va contestá que sí, pero que li habíen de di en tems lo día y la hora perque volíe preparás.

- ¿Quína preparamenta nessessitéu?, li van preguntá, y va di:

purgám y llimpiá be la pancha, y después péndrem un elixir que sé fé yo en gitam, mol espessial contra los vomits y la fluixera de ventre.

Entre les sentensies dels antics la que mes li agradáe ere aquella de Virgilio: Felix qui potuit rerum cognoscere causes. "dichós, felís, lo que alcanse a coneixe les causes de les coses»; aixó es, a la naturalesa.

Y de ell la sentensia mes sélebre es esta: que lo mol resá a ningú ha fet san, ni lo mol lligí sabut (només cal vore a Moncho), ni lo mol minjá ressio y fort.

Moltes atres dites y sentensies se li atribuíxen; pero o són mol vulgás, o sels vol doná autoridat en lo seu nom. Y així mateix se conten de ell diferens fets que de cap manera corresponen al consepte que lo seu gran talento y máxima prudensia mereixen.

Yo estic convensut de que així los dits com los fets que corren com si foren seus y són tan indignes de la seua discressió y sabiduría, perteneixen al fals o apócrifo Pedro Saputo, a qui los de Almudévar van fotre fora a gorrades y en raó del seu poble, tan malparat lo malparit, y que, com ham dit, ere un acsiomo, un dropo, gat, torpe, indessén, (algo paregut a Mario Sasot Escuer, lo de la revista de la franja del meu cul.)

Mario Sasot Escuer, capsot, franchista, la franja del meu cul

Lo fill de la pubilla va sé mol sobrio, mol fi, mol amable, persona de mol respecte, y tan gran en tot com se ha vist an esta verdadera historia de la seua vida.


Original en castellano:

Capítulo XIV.

Máximas y sentencias de Pedro Saputo.

Solía decir que más quería enemigos agudos que amigos tontos.

- Decía que hablando en general todos los hombres son buenos y todos malos, porque no les debemos pedir lo que no pueden dar, ni querer que obren como no les conviene aunque tal vez entiendan mal esta conveniencia. Y en cuanto a la justicia, que o no la conocen en los casos que obran mal, o que no saben lo que vale.

- Preguntáronle una vez, qué hombres eran los más perjudiciales, y respondió que los envidiosos. Admiráronse de esta respuesta, y quisieron saber lo que sentía de los ladrones, matadores y otros; y dijo, que de éstos mucha parte eran también envidiosos y por envidia comenzaban a ser malos; que otros son unos miserables, ignorantes, rudos y mal encaminados por otros como ellos, o perdidos por la mala educación en su niñez y mocedad; pero que al fin de todos ellos tarde o temprano se hace justicia. Mas que el envidioso es un verdadero malsín, el traidor por naturaleza, el animal propiamente dañino, contra el cual no hay castigo en las leyes ni en las costumbres, para el daño que causa en general y en particular, que es más que el que nos viene de todas las demás clases juntas de hombres perversos y malvados. Que la envidia ha causado más trastornos en el mundo que la codicia y la ambición juntas si no es que la ambición sea un nombre dorado de la envidia. Pero que sin embargo podían alguna vez, y de particular a particular, producir un bien parecido al de las indigestiones y cólicos en el cuerpo humano, que si no son frecuentes ni muy graves, hacen al hombre templado y sobrio.

- También decía muchas veces que la codicia no había levantado ninguna casa; y sí muchas el orden y la economía.

- Decía que los mayores enemigos del bien del hombre suelen ser la vanidad y la pereza. La vanidad porque gasta más de lo que puede y se arruina o dice más de lo que debe y cae en grandes inconvenientes; y la pereza, porque va detrás de las estaciones en el tiempo, de la sazón en los negocios, de los hechos en los acontecimientos, dejándoselo venir todo encima, hasta que se le cae la casa y acaba en sus ruinas, o huye espantada y no encuentra donde meterse, pobre, falta de consejo y aborrecida.

- Decía que la necedad es mal incurable y piedra en que siempre se tropieza; y que los tres mayores trabajos que puede pasar un hombre son vivir con necios, tratar con embusteros y viajar con un cobarde.

- El influjo de la imprenta y la aplicación de cada uno guiada y excitada por los sabios, decía que harían hombre al mundo, porque hasta ahora (en su tiempo) aún no ha salido de niño.

- Creía que los hombres nunca habían sido mejores, sino que en algunos tiempos tuvieron menos leyes y menos sociedad, y así menos juicio y censura de sus acciones; pero que la sociedad había estado mejor constituida, aunque no bien del todo.

- Según él, los hombres de su tiempo no entendían el comercio, la agricultura, las artes, ni las ciencias, porque le parecía que no veía sino torpeza, casualidad, charlatanismo y miseria.

- Cuando se supo su resolución de casarse le preguntaron, cómo siendo tan sabio caía en esta vulgaridad. Y respondió: no es vulgaridad casarse, porque es seguir la naturaleza, sino casar mal por interés o por mera y sola razón de nombre, y quejarse después, o condenar el matrimonio y hablar mal de las mujeres.

- Antes de conocer a su padre decía que daba gracias a Dios porque no se lo había dejado conocer, pues había visto muchos niños de quien no le pesaría ser padre, y pocos hombres de quien quisiera ser hijo. Mas cuando encontró a su padre, lloró de pena de no haberle conocido desde la cuna. Y acerca de su apellido respondió a don Vicente, el hermano de Morfina que le preguntó si estaba muy vano de él: ya me parecía a mí que no podía escapar de un López, de un Pérez, de un Martínez, Jiménez, Sánchez, o Fernández, porque estos linajes son como los gorriones que en todo poblado se encuentran.

- Como había tratado con frailes y monjas y los conocía muy bien, decía que a aquéllos les faltaba un voto, y a éstas les sobraban dos. Pero no explicaba más, y no sabemos qué votos eran éstos.

- Por tres cosas (decía) daría yo la vida: por la religión que profeso, por mi madre y por mi pueblo. Preguntáronle una vez que acababa de decir esto, si la daría por el rey; y respondió que no entendía la pregunta.

- Solía decir que en general la primera necesidad de las mujeres es hablar; la segunda murmurar de otras, y la tercera, ser aduladas.

- La pereza en los jóvenes, la desautoridad en los viejos, la vanidad en las feas, y casar hombre pequeño con mujer alta, decía que son cuatro pecados iguales contra natura.

- Recomendando la frugalidad solía decir: carne una vez al día, y ésa en la olla o asada. Y condenando la prolijidad en los platos: el mejor dulce es la miel, el mejor bizcocho, el buen pan, el mejor licor, el buen vino, y el mejor guiso, el más corto y simple.

- Decía que había cuatro cosas que le ponían a punto de alferecía: mesa pequeña, cama corta, mula pesada, y navaja sin filo. Cuatro que le regaban el alma de risa: una vieja con flores, un marido gurrumino, un predicador de mal ejemplo, y un fraile o clérigo haciendo la rueda a una dama. Y cuatro que le hacían llevar la mano a la espada: engañar a un ciego, burlarse de un viejo, un hombre pegando a una mujer, y un hijo maltratando a su padre o a su madre.

- Estando en Sevilla le brindaron si quería ir a ver una poetisa que componía sonetos, églogas de pastores y otras poesías; y respondió que sí, pero que le habían de decir con tiempo el día y la hora porque quería prepararse. 

- ¿Qué preparación necesitáis?, le preguntaron, y dijo, purgarme y limpiar bien el estómago, y luego tomar un elixir que sé yo hacer muy especial contra las náuseas y la flojedad del vientre.

- Entre las sentencias de los antiguos la que más le gustaba era aquella de Virgilio, Felix qui potuit rerum cognoscere causas. «Dichoso el que alcanza a conocer las causas de las cosas»; esto es, a la naturaleza.

- Y de él la sentencia que más se celebra es ésta: que el mucho rezar a nadie ha hecho santo, ni el mucho leer sabio, ni el mucho comer robusto y fuerte.

Muchos otros dichos y sentencias se le atribuyen; pero o son muy vulgares, o se les quiere dar autoridad con su nombre. Y asimismo se refieren de él varios hechos que de ningún modo corresponden al concepto que su gran talento y suma prudencia le ha merecido. Yo me persuado que así los dichos como los hechos que corren como los suyos y son tan indignos de su discreción y sabiduría, pertenecen al falso Pedro Saputo, a quien los de Almudévar echaron con razón de su pueblo tan malparado, y que, como hemos dicho, era un mentecato, un vago y un borracho torpe e indecente. El hijo de la Pupila fue muy sobrio, muy fino, muy amable, persona de mucho respeto, y tan grande en todo como se ha visto en esta verdadera historia de su vida.

sábado, 9 de febrero de 2019

Lo fossá de les moreres

Resulte que tota la patraña de “el fossar de les moreres” la va creá un chalat poeta de nom Frederic Soler Hubert (alias “Pitarra”) que va guañá los Jocs Florals de 1882 en una fantassía pseudo-patriótica mes falsa que Judas. Después, lo nazionalisme catalá va sacralisá lo poema y lo puesto y finalmen va fótre la culpa a la sossiedat de Cataluña per no recordá cada añ a los suposats “héroes”. Hasta lo pun de que tota la classe política catalana la ha assumit y ha acabat portán corones de flos un añ detrás del atre an aquell puesto fen periódicamen un ridícul espantós, com solen fé seguit los catalanistes. 

https://glamboy69.wordpress.com/2014/03/17/qui-hi-ha-enterrat-al-fossar-de-les-moreres-mite-vs-arqueologia/

El fossar de les moreres


Al fossar de les moreres
no s'hi enterra cap traïdor;
fins perdent nostres banderes
serà l'urna de l'honor.
Així mestre Jordi, un dia
cavant, deia en lo fossar,
quan Barcelona sentia
que l'anaven a esfondrar.
La batien bronze i ferro
dels canons de Felip Quint.
Ell els mata i jo els enterro -
lo fosser deia, enfondint.

Quin vellet el fosser Jordi!
Jo l'havia conegut;
no hi ha pas qui se'n recordi
que no el plori condolgut.
Havia passat la vida
mirant la mort fit a fit,
i era una ànima entendrida;
no l'havia això endurit.

Era vell: mes ningú ho veia
veient-lo al fossar, cavant;
aquell pit que tot és teia
quan és sec no aguanta tant.
Son dol no el feia commoure,
i, la ge, el veia patint;
era un cor dur com un roure
que sentia com un nin.

Sempre al fossar anava
a cavar amb un nét seu;
si ell el seu magall portava,
- Jo - el nin deia - porto el meu! -
I cavant els dos alhora,
i fent fosses al fossar,
sempre dels morts a la vora
se'ls sentia mormolar:
- Al fossar de les moreres
no s'hi enterra cap traïdor;
fins perdent nostres banderes
serà l'urna de l'honor.

Molts jorns feia que, sitiada
la ciutat pels de Verwick,
amb l'ànima trasbalsada
el vell cavava amb fatic.
Els fossars de Barcelona
s'omplien de gom a gom.
Pel tros d'or d'una corona
si se'n gastava de plom!

Mestre Jordi, que això veia,
cavant deia en el seu nét:
- Felip Quint que tan se'n reia
vet aquí el què n'haurà tret:
rius de sang i un munt de ruïnes
per pujar al tron reial.
Ni essent d'or i pedres fines,
val res un ceptre que tant val?

I així dient, el vell plorava,
i ofegava amb el seu plor
una pena que el matava
i li trossejava el cor.
Tenia un fill, que era pare
d'aquell nin que li era nét,
i li enrogia la cara
la vergonya d'un secret.

Que aquell fill... taca afrontosa!
no tenint la pàtria en res,
va abandonar fill i esposa
i es va vendre al francès.
Compteu, doncs, si del vell Jordi
no fóra amargant el plor;
no hi ha pas qui se'n recordi
que no el planyi amb tot el cor.

Ell tan lleial a Catalunya,
i el seu fill tan criminal...!
Qui, si té bon cor allunya
aquest pensament mortal?
Per aixo el pobre vell plorava
com si cavés el clot seu,
i tot cavant, mormolava:
- Si sigues... no ho voldrà Déu!
Al fossar de les moreres
no s'hi enterra cap traïdor;
fins perdent nostres banderes
serà l'urna de l'honor.

Cava el pobre vell la terra
amb l'ajuda del seu nét.
Fa ja avui tres jorns que enterra;
tants de morts li duu la guerra
que són pocs els clots que ha fet.
De trenc d'alba a la vesprada,
de la nit al dematí,
els morts li van com riuada
i ell obre pas amb l'aixada
a aquell riu que no té fi.

- Bé en tenim, fill meu, de feina!
- Oh, mon avi, aqueixa rai!
Mentre no torni a la beina
l'arma del soldat, nostra eina
no espereu que pari mai.
- Mes, al fossar - respon l'avi -
no hi hem d'enterrar a ningú
que a la pàtria faci agravi.
Que cap traïdor se n'abali!
Si jo em moro, pensa-hi tu.

Conec bé de quina banda
són els morts que van venint
al fossar a esperar tanda.
No en vull cap dels que comanda
el botxí de Felip Quint,
Ja hi ha un clot fet per eixos
fora el marge del fossar;
traïdors amb traïdors mateixos.
Així els vils tindran esqueixos
per plantar i replantar.

I, així dient, lo nét i l'avi
anaven clots enfondint,
mentre obrint just el llavi,
com si dir-ho fos agravi,
seguien, baix, repetint:
- Al fossar de les moreres
no s'hi enterra cap traïdor,
fins perdent nostres banderes
serà l'urna de l'honor.

Ai, pobreta Barcelona,
Com t’estrenyen 
Felip Quint l'assalt et dóna
i t'ofega amb sa corona
apressant ton fi mortal.
Mes tots fills per ço no afluixen
i combaten sempre forts,
i en los murs que, caient cruixen,
entre rius de sang que els ruixen
s'alcen altres murs de morts.

I a rengleres, a rengleres
els van portant a enterrar
al fossar de les moreres
entre fum i polsegueres
i un retrò que fa esglaiar.
Barrejats en un munt cauen
els d'un i d'altre cantó,
i encara quan morts ja jauen
sembla que en combatre es plauen
el lleial amb el traïdor!

De sobte, l'avi es fa enrera
en mirar un mort que han dut,
i el nin, en veure qui era,
tant és el que s'esparvera,
que, de l'esglai, resta mut;
contemplant-se'l, nét i avi
s'estan al mig del fossar
sens obrir per res el llavi;
a tots dos los sembla agravi
el mot que han de pronunciar.

I mentrestant, allà, al lluny,
encara la canonada,
fent núvols de fum, retruny
i el vell veu l'eina mullada
de sang del seu fill, al puny.
- No, no - al fi esclata, amb foc que llança
pels ulls la ira del cor seu -
Mira'l, Déu n'ha pres venjança
Duu el vestit de l'host de França...
i és el teu pare, fill meu!

I el vell, que el magall empunya,
diu tot d'una al nin que plora:
- El seu crim dels bons l'allunya,
fou traïdor a Catalunya.
- On l'enterrem? - A fora.
Al fossar de les moreres no s'hi enterra cap traïdor;
fins perdent nostres banderes
serà l'urna de l'honor.

Qui hi ha enterrat al Fossar de les Moreres? 

Mite vs Arqueologia Març 17, 2014
Cada 11 de Setembre diversos grups nacionalistes fan ofrenes i actes polítics al Fossar de les Moreres, seguint la creença llegendària de que allí hi han enterrats tots els defensors de la ciutat del setge de 1714, durant el conflicte dinàstic i de classes socials conegut com Guerra de Successió.
Però es realment així?
Quines evidències empíriques tenim?
Sabem que en aquest indret hi ha un cementiri ja des d’època tardoantiga, relacionat amb la Basílica on llegendariament varen aparèixer les restes de Santa Eulalia. Posteriorment en època medieval s’empra com a fosa comuna de l’Església de Santa Maria de les Arenes. De fet, era el “fossat menor” ja que el principal (o major) estava a la porta principal de l’esglesia. Aquest cementiri es deixa d’utilitzar per motius de salut pública i pressions veïnals, definitivament el 1806. Segons el cronista de la època Francesc de Castellví durant el setge hi van haver 5.458 baixes, xifra que pujaria fins a 7.069 si fem cas a les fonts franceses. Es a dir, estaríem parlant d’uns 200 cadàvers per metre quadrat, atenent a les dimensions del fossar. I quin sentit tindria posar-los tots en un mateix indret, amb la quantitat de foses parroquials que hi havien? El mateix Albert Balcells (catedràtic d’història de la UAB), en la seva obra “Llocs de memòria dels catalans” (2008) reconeix que no hi ha cap font documental que apunti a que tal fet va ocórrer, més enllà de “la tradició oral”.

Invenció del Mite Romàntic A finals del s. XIX el dramaturg Frederic Soler i Hubert (conegut com “Pitarra”), d’ideologia catalanista conservadora (era partidari de la restauració de la monarquia) va guanyar els Jocs Florals de 1882 amb una bonica poesia on inventa una preciosa i fantasiosa història (llegiu-la aquí) sobre com un fosser i el seu net son els encarregats d’enterrar a totes les víctimes de 1714 al Fossar de les Moreres i es neguen a donar sepultura a un soldat borbònic, ja que allí no hi volien a cap traïdor. Quan es va publicar ningú va creure que la ficció fos certa, òbviament. #fosar2Anys més tard, el 1913, un grup juvenil nacionalista anomenat “Els Nets dels Almogàvers“, va col·locar una placa a l’indret amb els primers versos de la poesia de Pitarra i van decidir celebrar allí actes en conmemoració del 11 de Setembre creient que la poesia feia referencia a fets verídics i que allí hi havia una gran fosa amb tots els morts d’aquella guerra. La placa es torna a col·locar el 1977; poc després, el 1983, l’Ajuntament de Barcelona pretén remodelar l’indret, entrant en conflicte amb grups nacionalistes que ho consideren “terra sagrada“. Finalment l’any 1989 l’arquitecta Carme Fiol remodela la plaça amb totxana vermella, representant la sang dels soldats morts. Posteriorment s’hi afegeix un peveter amb una flama el 2001. La realitat arqueològica Segons un document de 1938 a començaments de segle XX es van fer excavacions a la Plaça on varen aparèixer tan sols tombes d’època romana i tardoantiga, segurament relacionades amb la basílica paleocristiana. Als anys 60’s, arrel d’obres a l’església, es fan noves excavacions on es troben tombes dels segles IV-V. Ni rastre de la fosa de 1714. La primera (i única) excavació amb metodologia i publicació científica realitzada al Fossar fins a dia d’avui, la va realitzar l’arqueòloga Daria Calpena, l’any 2005, de l’empresa Atics SL, arran del seguiment arqueològic de les obres realitzades en el subsòl de la Plaça. En aquesta intervenció, es varen realitzar diversos sondejos i rases on es van trobar 24 enterraments d’època tardoantiga (s.IV-VI) i quatre tombes d’època alt medieval (s.IX-X). També va localitzar un estrat amb un conjunt d’ossos humans sense connexió anatòmica que l’arqueòloga va creure que formaven part de la mítica fossa de 1714. Tot i això ella en cap moment cita cap font bibliogràfica per demostrar l’existència de la fossa, simplement dona per fet que aquesta existeix i que allí es troba. La memòria, per cert, no inclou planimetria dels enterraments a la fossa, ni fotografies de detall de com es van trobar els ossos, ni tampoc cap estudi antropològic sobre les restes humanes. #fosar perfil Imatge del perfil de la suposada fossa.
Font: Memòria de Daria Calpena (amb Creative Commons) A partir de la lectura i anàlisis de la memòria científica i de la comparació empírica amb el registre d’altres foses de guerres modernes trobades a la ciutat, com la localitzada a la Rambla Prim de Sant Andreu, corresponent a la Guerra dels Segadors, a mi em sorgeixen molts dubtes respecte a que aquest estrat es correspongui realment a 1714:
 1) Connexió Anatòmica: Si els cadàvers es van dipositar de cop en un mateix moment com pot ser que els ossos estiguin remenats? Segons l’autora, podria ser que els cadàvers s’haguessin recollit en avançat estat de descomposició. Igualment hi hauria algún nivell de connexió anatòmica entre els ossos, això no quadra per enlloc. 2) Nombre d’Individus: L’estudi ha calculat el Nombre Mínim d’individus (NMI) a partir del recompte de les epífisis proximals dels fèmurs i l’ha determinat en 13 persones en 4 metres quadrats. Com ja he dit, si realment hi fossin tots els defensors de la ciutat la densitat de cadàvers hauria de ser d’uns 200 per cada metre quadrat, 57 vegades més. 3) Datació Relativa: Segons explica l’autora, en la fossa es va trobar ceràmica amb decoracions de blava catalana, verd i manganès i reflexos metàl·lics, això apunta a un marc cronològic força ampli que cobriria des de finals de la baixa edat mitjana fins al s.XVIII, en cap cas te pinta d’un context històric puntual i tancat. 4) Estratigrafia: Com l’excavació s’ha fet per sondejos i rases i no en extensió, dificulta enormement diferenciar si realment hi ha un retall negatiu corresponent  a una fosa excavada, o bé es tracta d’un estrat remenat d’una ossera, caldria doncs ampliar la superfície d’excavació en planta. #fosar estudi Restes antropològiques de la fossa. Font: Memòria de Daria Calpena (amb Creative Commons) 5) Tafonomia: Tal com es va veure a les diferents fosses excavades a la Rambla Prim, quan hi ha una inhumació massiva simultània els ossos no estan fracturats i no hi ha pràcticament sediment entre ells. Aquí passa just el contrari, els ossos llargs presenten fracturacions a les diàfisis medials, inexplicables si no hi han processos postdeposicionals de remoció, fet que apunta a diversos enterraments successius i no un de simultani. 6) Sexe i Edat: Al jaciment de Rambla Prim es veu clarament com pràcticament tots els esquelets corresponents a un context de conflicte bèl·lic en època moderna presenten una edat adulta i un sexe masculí. Aquí directament aquestes dues variables ni es van determinar. Seria un detall força esclaridor. Conclusions Les proves que disposem a dia d’avui em fan pensar en una ossera formada per enterraments successius al llarg del temps, provocant una desarticulació i remoció dels esquelets anteriors, amb unes característiques antropològiques similars a les que vaig poder documentar al excavar la ossera de l’Església de Sant Just i Sant Pastor. De fet, que al Fossar de les Moreres s’hi enterra gent des d’època medieval es l’únic que sabem del cert pels documents. Si simplement es volia retre un homenatge simbòlic als morts em sembla perfecte però, com explico a Patrimonicidi, l’arqueologia no pot renunciar a la seva base científica en funció d’interessos romàntics o polítics. Per altre banda, tan sols recordar que al llarg de la geografia catalana encara hi han centenars de fosses comunes amb morts reals de la Guerra Civil que van morir a mans del feixisme donant la seva vida per la defensa de la democràcia, la lluita de classes i l’autogovern de Catalunya, sense que ningú els hi posi una trista flor.
Potser que ens ho féssim mirar, no?

jueves, 25 de julio de 2024

1. 6. De cóm Pedro Saputo adepreníe tots los ofissis en un rato.

Capítul VI.

De cóm Pedro Saputo adepreníe tots los ofissis en un rato.

Iguals en lo essensial y diferens en lo acsidental va fé als homens la naturalesa. Y encara que es sert que an eixa desigualdat se contenen les causes del orden primitiu general de la sossiedat, y hasta de la condissió dels individuos en particulá, pero lo que es la autorisassió no prové de ixes causes sino de les que fan al pare digne del respecte del fill, al agüelo per al jove, y al magistrat per al siudadá; sen tot lo demés ussurpasió, pressunsió, orgull, soberbia.

Ramón Guimerá Caballé, escuela, colegio

Cap autoridat representabe lo hidalgo pera empendre a la pubilla; y la caridat, si per la caridat u haguere fet, parle y obre de un atra manera. Sobre tot pera avassallá, pera ofendre, pera insultá y afrentá al pobre, al desgrassiat, al infelís, cap ley done dret; y es lo orgull tan grave ofensa del sel, que rara vegada dixe de castigál, fenmos vore tart o pronte humillat al soberbio, així com exaltat al humilde.

Entre tan ya va castigá com va pugué lo chiquet Pedro la insolensia en que lo hidalgo va parlá a sa mare, y encara se resserváe mes gran vengansa com donáen a entendre les seues paraules.

Va arribá a casa de sa padrina, pos la trobada de la plassa no lo va distraure del seu propósit y la va trobá ocupada cusín unes teles y fen cuentes pera uns vestits que habíen de fes, ya que tindríe allí al sastre en son demá. Al sentí aixó Pedro Saputo se va alegrá y va di: - Mol be, siñora padrina, mol be me ve; perque en esta ocasió escomensaré demá a adependre lo ofissi de sastre. Matinaré y vindré abans que lo maestre pera vore totes les seues operassions. Li va pareixe be a la padrina, perque res del seu fillol li podíe pareixe mal, pero li va chocá que vullguere adependre aquell ofissi habén ella consebut coses mes altes.
Va callá, empero, temén la resposta de Pedro, que tan fassilmen confoníe a tots.

En son demá va aná a casa de la padrina mol abans que lo maestre sastre, y així que se va presentá éste y se va ficá al ofissi, va mirá en molta atensió cóm preníe la mida a la mare, cóm estenén la tela a una taula aplicán la mida y fen puns y rayes blanques y dixán siñalat lo cos, les mánegues y demés pesses; cóm después va empleá la estisora y les va tallá una a una. Va pendre enseguida la mida al home, y va aná fen lo mateix part per part. Y cuan va aná a pendre la mida a una chiqueta que teníe nau añs, va di Pedro:

- Dixeume, siñó mestre, que an esta li vull tallá yo lo vestit per la meua má. 

- Sí, fill meu, va di la padrina. Pero lo mestre espantat va di: 

- ¿Hau perdut lo entenimén, siñora? ¿voléu quedatos sense la pessa y lo mocadó? 

- No vull aixó, va contestá ella; pero si lo meu fillolet Pedro erre lo tall y me fa malbé lo vestit, ya está pagat. 

- Es verdat, va contestá lo home, que tamé volíe vore la proba. 

- Y después, va continuá la dona, ting un atra pessa al arca, y a Huesca micha dotsena de botigues a la meua disposissió y a la dels meus doblés. Conque fill meu, pren la mida a tan germaneta y tállali lo vestit segons lo teu bon juissi y entenimén. Pedro entonses mol confiat va pendre la mida, va aná fen tot lo que va vore fé al mestre; y cuan va tindre siñalades les pesses a la roba, y endressades y corregides, va di al mestre: 

- Miréu si me ha iluminat avui bona llum; ¿qué diéu de eixes rayes? 

- Dic, va contestá lo mestre, lo que vosté vullguéu y cumplix a la meua confusió Per la memoria de mon pare a qui sol vach coneixe ya mort, que eixes pesses están marcades com si les haguere dibuixat lo mateix mestre Lorda Azufre de Huesca. Venga, tira les estisores y vorem. Va tirá Pedro la estisora, va tallá les pesses amostranles al mestre y a la padrina tal com les anáe retallán, y acabada la operassió va di: ara veigam lo que es cusí. 

- No fill meu, va contestá lo mestre; ara vorem lo que es jalá; que la siñora Salvadora se ha olvidat del nostre amorsá en la contemplassió de la teua habilidat.

- Teniu raó, mestre Gafo, va di ella; y en la chiqueta y la criada va traure lo amorsá per als dos mestres y tamé van fé un mosset lo home y la chiqueta.

Acabat de amorsá, y después de enríuressen y selebrá la nova grassia del chiquet Pedro, se van assentá a cusí. Va demaná un dedal lo aprendís de mestre, y com no sabíe tindre lo dit doblegat, va passá un filet per lo dedal, y embutit al dit, va fé que li lligaren lo fil per damún. Va pessigá la agulla en una hebra y sense fé pun o nugo, anáe cusín un retall perdut y passán mol depressa la agulla; y no va fé datra cosa hasta michdía. ¡Cuán sen va enriure sa padrina! ¡Cóm sen enríe y divertíe la chiqueta! Perque en tan afán y traball no resultáe costura, pespún, bordat ni cusit.

Va arribá la hora y van minjá de mol bona gana. Eixecats de la taula, va pendre Pedro lo capotillo de la chiqueta, y va cusí primé lo cos, después, les mánegues, que sol eren miches y ubertes; después les va ajuntá de hilván pera probáu. Lay va ficá a la chiqueta, y li caíe tan be, que se van admirá lo mestre y la padrina, arribán an este tems la mare de Pedro que veníe a vore cóm son fill entráe al ofissi. La chiqueta no se va volé ya traure lo capotillo hasta que vinguere son pare; y lo que faltabe, que eren les juntes del forro, la esclavina y los vivos, u va fé lo mestre en son demá, perque Pedro no va volé continuá lo ofissi dién que no ere digne de homens cabals, sino propi de geputs, coixos, enanos y monfloritos. Sol a casa seua y per an ell y sa mare va tallá y va cusí alguna vegada los vestits.

Un atre día va volé adependre de pelaire, y va aná a casa de un mestre, y va adependre a cardá y a pentiná, y abans y primé de tot a abatollá y prepará la llana. Per la nit li va portá a sa mare per mostra un vestit mol untat y un copo de estambre pentinat y acabat per nell de una dotsena que aquella tarde habíe fet. Y del ofissi va di que ere una mica despressiat, pero sano y alegre.

Lo dilluns va aná al taller de un fusté, y per la nit li va portá un marc de finestra a modo de bastidó en un enserat mol pulit y fet tot de la seua má. Pero va di a sa mare que aquell ofissi requeríe vuit díes de estudis y un mes de práctica; y que veiguere quin atre o quina dotsena de ells volíe que adeprenguere y quin preferiríe. Sa mare estáe contenta, pero no sabíe qué contestali: 

- Yo no sé, fill meu, lo que vull y lo que no vull: lo que me pareix es que sol vull lo que tú voldrás; y lo que tú faigues, tot, fill meu, tot u dono per bo, perque ya vech que te guíe una sabiduría mes alta y una llum que no arribo a entendre. Y va di ell: 

- Ya veéu, mare, cóm en poques hores hay adeprés consevol ofissi que me hay proposat. Perque hau de sabé que eixes arts y atres moltes, segons lo que yo ting observat, les sabem tots los homens naturalmén, y sol fa falta vóreles y inventá los instrumens propis si no són coneguts, y después amoldá les mans an ells, be que la perfecsió sigue cosa de la práctica y de mes tems. Pero ahí, a casa del carnissé vach vore uns papés en uns dibuixos de portes, finestrons, taules, aladres, masades, rius, bosques y montañes y me han agradat mol y voldría adependre lo art del dibuix. Si podeu aneu un día a Huesca y compreume los instrumens que fan falta, que me pareix són un llapis, dos compasos, y lo que tos diguen a la tenda, que no sirá molta cosa. Y va aná sa mare a Huesca, y li va portá tots aquells instrumens; y ell passáe después lo tems dibuixán lo que li fée goch, y va omplí lo seu cuarto de dibuixos. Después de un tems va fé lo retrato de sa mare, después lo de sa padrina, al llapis los dos; y eren tan pareguts, que tots al vorels díen: esta es la pupila, la Salvadora de Olbena.

Original en castellá:

Capítulo VI.

De cómo Pedro Saputo aprendía todos los oficios en un rato.

Iguales en lo esencial y desiguales en lo accidental hizo a los hombres la naturaleza. Y aunque es cierto que en esa desigualdad se contienen las causas del orden primitivo general de la sociedad, y aun de la condición de los individuos por sí en particular, pero lo que es la autorización no procede de esas causas sino de las que hacen al padre digno de respeto para el hijo, al anciano para el joven, y al magistrado para el ciudadano; siendo todo lo demás usurpación, presunción, orgullo, soberbia. Ninguna autoridad representaba el hidalgo para reprender a la Pupila; y la caridad, si por la caridad lo hubiera hecho, habla y obra de otra manera. Sobre todo para denostar, para ultrajar, para insultar y afrentar al pobre, al desgraciado, al infeliz, ninguna ley da derecho; y es el orgullo tan grave ofensa del cielo, que rara vez deja de castigarlo, haciéndonos ver tarde o temprano humillado al soberbio, así como exaltado al humilde. Entre tanto ya castigó como pudo el niño Pedro la insolencia con que el hidalgo baldonó a su madre, y aún se reservaba mayor venganza como daban a entender sus palabras.

Llegó en tanto a casa de su madrina, pues el encuentro de la plaza no le distrajo de su propósito y cabalmente la encontró ocupada en prevenir unas telas o paños y echar cuentas para unos vestidos que habían de hacerse, debiendo tener el sastre al otro día. Al oír esto Pedro Saputo se alegró y dijo: - Muy bien, señora madrina, muy bien me viene; porque con esta ocasión comenzaré mañana a aprender el oficio de sastre. Madrugaré y vendré antes que el maestro para ver todas sus operaciones. Pareció bien a la madrina, porque nada de su ahijado le podía parecer mal, pero extrañó que quisiera aprender aquel oficio habiendo ella concebido cosas más altas. Calló, empero, temiendo la respuesta de Pedro, que tan fácilmente confundía a todos.

Al día siguiente fue a casa de la madrina mucho antes que el maestro sastre, y así que se presentó éste y se puso al oficio, miró con mucha atención cómo tomaba la medida a la madre, cómo tendiendo el paño en una mesa aplicando la medida y haciendo puntos y rayas blancas y dejando señalado el cuerpo, las mangas y demás piezas; cómo luego echó la tijera y las cortó una a una. Tomó enseguida la medida al marido, y fue haciendo lo mismo parte por parte. Y cuando fue a tomar a una niña que tenía nueve años, dijo Pedro: - Dejad, señor maestro, que a ésta le quiero yo cortar el vestido por mi mano. - Sí, hijo mío, dijo la madrina. Pero el maestro espantado decía: - ¿Habéis perdido el juicio, señora? ¿Queréis quedaros sin prenda y el paño? - No quiero eso, respondió ella; pero si mi ahijado Pedro yerra el corte y me pierde el paño, ya está pagado. - Es verdad, respondió el marido, que también quería ver la prueba. - Y después, continuó la mujer, tengo otra pieza en el arca, y en Huesca media docena de tiendas a mi disposición y a la de mis dineros. Conque hijo mío, toma la medida a tu hermanita y córtale el vestido a tu buen juicio y entendimiento. Pedro entonces muy confiado tomó la medida, fue haciéndolo todo lo que vio hacer al maestro; y cuando tuvo señaladas las piezas en el paño, y enderezadas y corregidas, dijo al maestro: - Mirad cuerpo de mí si me ha despuntado hoy buena luz; ¿qué decís de esas rayas? - Digo, respondió el maestro, lo que vos queráis y cumple a mi confusión. Por el siglo de mi padre a quien sólo conocí de muerto, que esas piezas están señaladas como si las hubiese rayado el mismo maestro Lorda Azufre de Huesca. Ea, echa la tijera y veamos. Echó Pedro la tijera, cortó las piezas mostrándolas al maestro y a la madrina como las iba cortando, y concluida la operación dijo: ahora veamos lo que es coser. - No hijo mío, respondió el maestro; agora veamos lo que es yantar; que en verdad que la señora Salvadora se ha olvidado del nuestro desayuno con la contemplación de tu habilidad. - Tenéis razón, maestro Gafo, dijo ella; y fuese y con la niña y la criada sacó el desayuno para los dos maestros a quienes acompañaron el marido y la niña.

Almorzado que hubieron, y reído y celebrado la nueva gracia del niño Pedro, se sentaron a coser. Pidió un dedal el aprendiz maestro, y como no supiese tener el dedo doblado, pasó un hilo por el dedal, y metido en el dedo, hizo que le atasen el hilo por encima. Tomó la aguja con una hebra y sin hacer punto o nudo, iba cosiendo un retal perdido y pasando muy aprisa la aguja; y no hizo otra cosa hasta el mediodía. ¡Cuánto se rió su madrina! ¡Cómo se reía y divertía la niña! Porque con tanto afán y trabajo nunca resultaba costura, pespunte ni cosido alguno.

Llegó la hora y comieron de muy buena gana. Levantados de la mesa, tomó Pedro el capotillo de la niña, y cosió primero el cuerpo, después, las mangas, que sólo eran medias y abiertas; luego las unió de hilván para probarlo. Púsoselo la niña, y le caía tan bien, que se admiraron el maestro y la madrina, llegando a este tiempo la madre de Pedro que venía a ver segunda vez cómo su hijo entraba en el oficio. La niña no se quiso ya quitar el capotillo hasta que viniese su padre; y lo que faltaba, que eran las junturas del forro, la esclavina y los vivos, hízolo el maestro otro día, porque Pedro no quiso continuar el oficio diciendo que no era digno de hombres cabales, sino propio de jorobados, cojos, enanos y hermafroditas. Con todo, en su casa y para él y su madre cortó y cosió alguna vez los vestidos.

Otro día quiso aprender de pelaire, y fue a casa de un maestro, y luego en un punto aprendió a cardar y a peinar, y antes y primero que todo a varear y preparar la lana. Por la noche llevó a su madre por muestra el vestido muy untado y un hermoso copo de estambre peinado y concluido por él de una docena que aquella tarde había hecho. Y del oficio dijo que era un poco despreciado, pero sano y alegre.

El lunes fue al taller de un carpintero, y por la noche llevó un marco de ventana a modo de bastidor para un encerado muy pulido y hecho todo de su mano. Pero dijo a su madre que aquel oficio requería ocho días de estudios y un mes de práctica; y que mirase qué otro o qué docena de ellos quería que aprendiese y cuál preferiría. Su madre rebosaba satisfacción por todas sus coyunturas, y no sabiendo qué responder le dijo: - Yo no sé, hijo mío, lo que quiero y lo que no quiero: lo que me parece es que sólo quiero lo que tú querrás; y lo que tú hagas, todo, hijo mío, todo lo doy por bien, porque ya veo que te guía otra sabiduría más alta y otra luz que no alcanzo. Y dijo él continuando: - Ya veis, madre mía, cómo en pocas horas he aprendido cualquier oficio a que me he puesto. Porque habéis de saber que esas artes y otras muchas, según lo que yo tengo observado, las sabemos todos los hombres naturalmente, y sólo falta verlas e inventar los instrumentos propios si no son conocidos, y luego adestrar las manos a ellos, bien que la perfección sea cosa de la práctica y de más tiempo. Mas ahí, en casa del carnicero he visto unos papeles con unos dibujos de puertas, ventanas, mesas, arados, edificios, ríos, bosques y montañas y me han gustado mucho y quisiera aprender el arte del dibujo. Por vida vuestra que vayáis un día a Huesca y compradme los instrumentos necesarios, que me parece son un lapicero, dos compases, y los que os digan en la tienda, que ahora no serán muchos. Y fue su madre a Huesca, y le trajo todos aquellos instrumentos; y él pasaba después el tiempo dibujando lo que se le antojaba, y llenó su cuarto de dibujos que luego y prestísimo fueron de muy cumplido primor y arte. De ahí a algún tiempo hizo el retrato de su madre, después el de su madrina, al lápiz los dos; y eran tan parecidos, que todos al verlos decían: ésta es la Pupila, ésta Salvadora de Olbena.

miércoles, 1 de abril de 2026

Randa - Arrapar

Randa, s. f., fermeté, résolution, hardiesse, violence.

Randa, s. f., fermeté, résolution, hardiesse, violence


Er auiatz la randa
Col pres de la bela N' Alvira.
R. Vidal de Bezaudun: Unas novas.
Maintenant écoutez la hardiesse comme il la prit de la belle dame Alvire. 
Adv. comp. 
Aissi viu a randa,
A liurazon, a comte et a guaranda.
Bertrand de Born: D'un sirventes.
Ainsi il vit entièrement à ration, à crédit et à promesse.
Faitz es lo vers tot a randa.
B. de Ventadour: Lanquan vei.
Le vers est fait tout d'emblée.
Ilh m'a presentat a randa
Tot so qu' anava queren.
Matfre Ermengaud: Dregz de natura.
Elle m'a présenté aussitôt tout ce que j'allais cherchant.
Tan que s'an colcar a rranda 
De si dons.
T. de Folquet et de Giraud: Guirautz.
Tant qu'il s'aille coucher côte à côte de sa dame.
IT. Quivi fermammo i piedi a randa a randa. Dante, Inf., XIV.
CAT. Arranc. ESP. Arranque. (chap. Arranc, arrancs; arrancada, arrancades;  ressolusió, valentía, violensia.)
2. Randon, s. m., impétuosité, effort, traite, élan.
A batalha rengada vengron d' aital randon.
Guillaume de Tudela.
En bataille rangée ils vinrent de telle impétuosité.
Cant ac nadat un gran randon. V. de S. Honorat.
Quand il eut nagé une grande traite.
Adv. comp. Quan retornetz e 'ls feris a rando,
Pueis vos dopteron mais que grua falco.
Rambaud de Vaqueiras: Senher marques.
Quand vous vous retournâtes et les frappâtes tout à coup, puis ils vous redoutèrent plus que la grue le faucon.
Las regnas romp a un randon,
E vai derocar lo guarzon.
V. de S. Honorat.
Les rênes il rompt tout d'un coup, et va renverser le garçon.
Pueis gitatz la aut de rando. Deudes de Prades, Auz. cass.
Puis jetez la haut impétueusement.
Denfra son oratori s'en intret de randon.
V. de S. Honorat.
Dedans son oratoire il s'en entra subitement.
Grans IIII leguas duro en un rando.
Roman de Gerard de Rossillon, fol. 24.
Quatre grandes lieues ils durent d'une seule traite.
ANC. FR. D'un randon en tua plus de XL et VI.
Poëme d'Hugues Capet, fol. 22.
Le Franceiz point de grant randon. Roman de Rou, v. 9194.
Le sanc li saut à grant randon. Roman du Renart, t. 1, p. 239.
L'ESP. ne possède que l'adv. comp. de randon (randón). 
L'IT. fait aussi usage de cet adv. comp., et dit di randone.
3. Randonar, v., randonner, courir, s'empresser, aller avec impétuosité,
prendre un grand élan.
Drutz que s randona 
Ni es trop cochatz.
Giraud de Borneil: La flors.
Galant qui s'empresse et est trop hâté.
Part. pas. Fatz coma esparviers
Que s laissa quant a randonnat.
Bertrand de Born: Fuilhetas.
Tu fais comme l'épervier qui se désiste quand il a pris un grand élan.
S' el es randonat solamen,
E recueill sa presa soven.
Deudes de Prades, Auz. cass. 
S'il est randonné seulement, et recueille sa proie souvent.
ANC. FR. Tant com cheval lor porent randoner.
Roman de Gérard de Vienne, v. 689.
Si vout esperonant
As portes de Roen là vindrent randonant.
Roman de Rou, v. 3975.
Et Renart s' en vet randonant
Parmi les prez à grant esploit.
Roman du Renart, t. III, p. 193.
4. Randonada, s. f., randonnée, impétuosité, rapidité, vitesse.
Adv. comp.
Ar intreron payas una gran randonada. 
A la cambra el venc de tan gran randonada.
Roman de Fierabras, v. 4418 et 2785.
Alors entrèrent les païens (avec) une grande impétuosité.
Il vint à la chambre de si grande impétuosité.
ANC. FF. Diex! com cil qui le porte vient de grant randonnée.
Roman de Fierabras en vers français.

Randar, v., arranger, disposer, ajuster, préparer, border.
Quan caval non trai del pas
Ni calsas de fer non randa.
Bertrand de Born: Gent fai.
Quand il ne tire pas cheval du pas et n'arrange pas chausses de fer.
En ESP. randa signifie filet, et randado; orné de filet. Le verbe n'est pas 
2. Arandar, v., ajuster, disposer, préparer, arranger, border.
Agulh' e sed' e fil
Com se pusc' arandar.
Amanieu des Escas: En aquel mes.
Aiguille et soie et fil comment il se puisse ajuster.

Ranson, s. m., troupe, compagnie, bande, société.
Non es mieus lo senhal ni 'l ranson,
E non puesc luenh osteiar ses aver.
Bertrand de Born: Non estarai.
N'est mien l'étendard ni la troupe, et je ne puis guerroyer loin sans avoir.
CAT. Ranxo. ESP. Rancho. (chap. Lo rancho es lo minjá, per ejemple, de una compañía, tropa, banda, sossiedat. Juaquín Monclús está sempre preparat per al rancho.)

Joaquim Montclús, Joaquín Monclús, gordo, seboso, gort, gras, craso

Ranula, s. f., lat. ranula, ranule, sorte de tumeur qui vient sous la langue.
Extraccio de ranula de jos la lengua. Trad. d'Albucasis, fol. 22.
Extraction de ranule dessous la langue.
ESP. PORT. Ranula. (chap. Ranula, ranules : tumor, tumors, gaburro, gaburros que se fan daball de la llengua.)

Rap, s. m., lat. raptus, rapt, enlèvement, butin.
Fan raubador traina e rap.
En fai rap o tragina. 
Roman de Gerard de Rossillon, fol. 72 et 7.
Les voleurs font pillage et rapt.
Il en fait rapt et pillage.
CAT. ESP. PORT. Rapto. IT. Ratto. (chap. Rapte, raptes.) 
2. Rapina, s. f., lat. rapina, rapine, ravage.
Si cum es de furt e de rapina. Trad. du Code de Justinien, fol. 4.
Ainsi comme est de vol et de rapine.
Auzels de rapina. Eluc. de las propr., fol. 51.
(chap. Muixons de rapiña, cassadós, com los del llibre de Deudes de Prades.)

Libre de caça. Libre de animals de casar; esparver, esparvé, esparbé, Sperber

Fig. Selh amor viu de rapina. Marcabrus: Dirai vos.
Cet amour vit de rapine.
Loc. Ela sap trop de rapina.
T. de Bernard et de Gaucelm: Gausselm.
Elle sait trop de rapine.
CAT. ESP. (rapiña) PORT. IT. Rapina. (chap. rapiña, rapiñes; v. rapiñá : rapiño, rapiñes, rapiñe, rapiñem o rapiñam, rapiñéu o rapiñáu, rapiñen; rapiñat, rapiñats, rapiñada, rapiñades; rapiñaré; rapiñaría; si yo rapiñara.)
3. Rapatz, adj., lat. rapax, rapace, avide.
Ribautz rapatz que fan vilmens
Totz faitz, cant an loc e sazos.
Nat de Mons: Al bon rey.
Ribauds rapaces qui font vilainement toutes actions, quand ils ont lieu et saisons.
Lop... bestia es mot rapacia. Eluc. de las propr., fol. 254.
(chap. Lo llop es una bestia mol rapás : cassadora.)
Le loup... est bête moult rapace.
ESP. Rapaz. IT. Rapace. (chap. Rapás, rapassos.)
4. Raptor, s. m., lat. raptor, ravisseur.
Dona al raptor espaci de fugir. Eluc. de las propr., fol. 260.
Donne au ravisseur espace de fuir.
CAT. ESP. PORT. Raptor. IT. Rattore, rapitore. (chap. Raptor, raptors; raptó, raptós, raptora, raptores.)
5. Rapayre, s. m., ravisseur.
Esparvie dit autrament... accipiter en lati, que vol dire rapayre.
Eluc. de las propr., fol. 141. 
Épervier dit autrement... accipiter en latin, qui veut dire ravisseur.
6. Rapacitat, s. f., lat. rapacitatem, rapacité.
Vostra cautela sia major que la vostra rapacitat. Trad. d'Albucasis, fol. 12.
Que votre finesse soit plus grande que la votre rapacité.
CAT. Rapacitat. ESP. Rapacidad. PORT. Rapacidade. IT. Rapacità, rapacitate, rapacitade. (chap. Rapassidat, rapassidats.)
7. Rapar, v., lat. rapere, ravir, prendre, saisir, enlever.
Aygla ha... unglas mot agudas per sa preza forment rapar.
Eluc. de las propr., fol. 141.
L'aigle a... ongles moult aigus pour sa proie fortement saisir.
Qu' el diables no m rape. Leys d'amors, fol. 142.
Que le diable ne m'enlève pas.
Fig. Que naturals vicis no t rape. Leys d'amors, fol. 27.
Que naturel vice ne te saisisse pas.
Substantiv. Per lo rapar que fan. Leys d'amors, fol. 128.
Pour le ravir qu'ils font.
Part. prés. subst. Coloms... quan vezo los rapans en l'ayre, si apauzo en terra.
(chap. Los coloms... cuan veuen los rapassos al aire, se posen anterra.)
Eluc. de las propr., fol. 139.
Les colombes..… quand elles voient les ravissants en l'air, se posent à terre.
Part. pas. Per ela so rapadas et devoradas. Eluc. de las propr., fol. 256.
Par elle sont saisies et dévorées.
CAT. ESP. PORT. Rapar. IT. Rapire. (chap. Rapá : atrapá, pessigá, agarrá, pendre o prendre.)
8. Rabina, s. f., ardeur, impétuosité, rapidité.
Mosqueta es tant rabineira,
C' ab so que pren vai la carreira,
E pert se pueis per sa rabina.
Deudes de Prades, Auz. cass.
L'émouchette est si pétulante, qu'avec ce qu'elle prend elle poursuit sa carrière, et se perd après par son ardeur.
ANC. FR. Et li jaians par tel ravine
Le fiert.
Roman de la Violette, p. 229.
Les larmes de son cuer corrent de tel ravine 
Que ses mantiaux en muelle et ses blianz d'ermine.
Un Trouvère Anonyme: Un novel. Ms. 1989, c. 63.
9. Rabinaire, adj., emporté, ardent, impétueux.
Qui fort es rabinaire
No sap ni no s pot estraire
Qu' ans termini non repaus.
Giraud de Borneil: S' es cantars.
Qui fort est emporté ne sait ni ne peut s'empêcher qu'avant terme il ne repose. 
10. Rabinier, adj., impétueux, rapide, emporté, pétulant.
Per bosc deve rabinier,
E per boissos deve ratier.
Deudes de Prades, Auz. cass.
Dans le bois il devient impétueux, et dans les buissons il devient capricieux. 
L' aiga qu' est rabineira n' a negat. Guillaume de Tudela.
L'eau qui est impétueuse en a noyé.
11. Rabeg, Rabey, Rabeh, s. m., courant, torrent, rapidité.
Lo peysso que se bagna e se noyriss el rabeg de las aygas.
V. et Vert., fol. 66.
Le poisson qui se baigne et se nourrit au courant des eaux. 
Oltra Saina, l' aigua, latz lo rabeh... anetz.
Roman de Gerard de Rossillon, fol. 19.
Au delà l'eau (la rivière) de Seine, à côté du courant... il alla.
Lo sanc de gran rabey ne chay e mieg lo prat.
Roman de Fierabras, v. 1647.
Le sang avec grande rapidité en tombe au milieu du pré.
12. Arrap, s. m., déchirure, égratignure.
Fig. S' ieu de mi dons aic ren d' arrap,
No 'l vuelh tortz ni drey contendre.
Raimond de Miraval: Selh cuy.
Si de ma dame j'eus rien d'égratignure, je ne lui veux tort ni droit débattre.
13. Arrapar, Arapar, Arrabar, Arabar, v., lat. arripere, enlever, arracher, 
saisir, prendre.
Me sove que tot cant es arrapa. Leys d'amors, fol. 20.
Il me souvient que tout ce qui est il arrache.
Si bufaran tan aspramens
Que los arbres arabaran.
Trad. de l'Évangile de Nicodème.
Ils souffleront si rudement que les arbres ils arracheront.
Arabon li las vielhas plumas. Naturas d'alcus ausels.
Lui arrachent les vieilles plumes.
Lau que la lenga l' arap
Que mais fol motz no ill escap.
Rambaud d'Orange: A mos vers.
J'approuve que la langue il lui arrache (afin) que davantage mot extravagant ne lui échappe.
Encaras mens pot venir a bon cap,
Ab vil femna, que tot ben no l' arrap.
Serveri de Girone: A greu pot.
Encore moins peut-il venir à bonne fin, avec femme vile, de manière que tout bien elle ne lui enlève.
Fig. Arrabon del cor... IIII malas razitz de horguelh. V. et Vert., fol. 50.
(chap. Arrenquen del cor... cuatre males arraíls d'orgull.) 
Arrachent du coeur... quatre mauvaises racines d'orgueil.
ANC. FR. Le suppliant arapa ledit Pierre au col et lui donna de la canivete ou coustel qu'il tenoit en sa main.
Lett. de rém. de 1456. Carpentier, t. 1, col. 306.
- Attraper.
Aissi tendon lur trapa
Ab falses trudetz,
Ab que quascus s' arrapa.
Germonde de Montpellier: Greu m' es.
Ils tendent leurs trappes avec de faux piéges, avec quoi chacun s'attrape. 
CAT. ANC. ESP. Arrapar. (ESP. MOD. atrapar) IT. Arrappare.
(chap. Atrapá, pessigá, agarrá, pendre o prendre, capturá a una ratera o trampa com la lloseta y la culla: atrapo, atrapes, atrape, atrapem o atrapam, atrapéu o atrapáu, atrapen; atrapat, atrapats, atrapada, atrapades; atraparé; atraparía; si yo atrapara.)

viernes, 26 de julio de 2024

2. 10. Pedro Saputo escomense la vida de estudián.

Capítul X.

Pedro Saputo escomense la vida de estudián.

bizcochos, cocs rapits, cocs en anous; Pedro Saputo escomense la vida de estudián.

Aquella nit van arribá a una aldea de mes de sixanta y vuit cases, y parats entre dos llums y fen alto a la plassa van tocá una mica los instrumens pera cridá la atensió. Pronte se van trobá voltats de gen dixanse mols la cullera al plat pera vindre a sentils. Paquito en una seña los va fé formá lo púlpito, va saltá an ell y va di en tono de oratoria y en veu grossa:

"Fills y siñós de esta siudat: no penséu que estos sing estudians venim a demanatos lo pa que tos hau de minjá, ni les perres que teníu condenades a mort, perque som bastán rics pera no nessessitá res de lo que tingáu mes menesté y falta. Mol menos venim a sabé lo que les vostres dones han fet avui o van fé ahí; encara que si vullguerem be tos sabríem di lo que farán demá. Ni tampoc venim a fetos rics, perque esta operassió y pensamén la guardem pera natres; pero tampoc pobres, encara que avui mos donéu de sená y llit y demá lo que pugáu. A lo que venim es a tráuretos cavilassions y aforratos sen setse visites del vostre meche, si ne teníu; encara que segons yo crec, o no ne teníu, o li paguéu y no tos visite.»

Y ere la verdat, perque se habíen consertat en lo dotó de un atre poble mes gran y may anáe an éste si no lo cridáen, mes que a firmá la escritura y cobrá los seus honoraris.

Lo escoltáe embelesada aquella gen, sen enríen com a baubos, y ell al pas que se internabe a la materia anáe soltán chistes y malissioses alusions, pero sense provocá vergoña ni faltá a dingú; y va preguntá si los escolastics habíen de dormí a la plassa y sená rayos de lluna y resplandós de les estrelles o dels estels.

En aixó se va arrimá un home de bon talante pero una mica severo que va di que ere l'alcalde y ne va demaná dos pera casa seua; y un atre de bones trasses va demaná los tres que quedáen; y un atre de no pichós indissis va demaná los sing; y per bona compossisió y eixecanli la má Paquito, perque encara ñabíe datres que volíen emportassels, se va acordá que soparíen a sing cases, un a cada una, y dormiríen a dos, les mes veínes entre elles, pera separás lo menos possible. Pero que abans, pera alegrá a tan nobles veíns, donaríen una volta per lo poble tocán los instrumens, que eren una vihuela, un violín, una pandereta y lo pito. 

Aubríe camí Paquito cuatre o sis passes dabán, parlán sense pará y fen riure a la gen, tan que apenes se sentíe la música per damún de les risses y carcañades. Ningú se descusíe de ells; y va di:

- Si pensáu, siñores dones, que avui an esta siudat se ha de sená ven y armonía de oíts, estéu mol equivocades. Sabéu, sobre tot, que esta primera música es sol per als homens, l'atra sirá pera vatres les dones. Anéu inmediatamen a prepará la sena, o de lo contrari mor la música y no la ressussitaréu encara que tos tornéu totes bruixes, les que no u siguéu ya.

- Té raó, van cridá los homens; cap a casa les dones. 

Y elles avergoñides y en temó de un atra jaculatoria mes picán, se anáen desfén del motín y enfiláen cap a les seues cases. 

Van doná, pos, la volta al poble, y se van repartí pera sená.

Reunits después a casa del alcalde en los prohomens del poble (alguna manáen mes que lo propi alcalde) van deliberá que, pera que cabiguere mes gen, fore lo ball a la sala de les cases consistorials; y als estudians los van di que no demanaren res perque entre los prinsipals y mes generosos los arreplegaríen una bona propina. Y així u van cumplí com honrats que eren.

Lo ball va durá hasta les dotse de la nit, y va corre lo bon vi blang, los bizcochos, cocs rapits, cocs en anous y la galantería.

En son demá se van despedí de les persones que mes los habíen honrat y afavorit, y del poble en una música rasgada que sempre sonáe be y los anáe portán fora del poble, seguinlos tots en gran afissió y mol contens, com a Hamelín o Hameln. Van pará de tocá a la eixida y van alsá los instrumens en siñal de besamans, y después en les gorres se van despedí mes a la manera y a la inteligensia del vulgo.

Al mateix poble se van fé en un llibre antic de latín que van demaná a un huésped, y agarranlo Pedro Saputo, en un rato va repassá los nominatius, en un atre les conjugassions, callán que les haguere adeprés; va adependre de memoria escribín a un papé les parts indeclinables que mes se fan aná, y en pocs díes va resultá sé un mich latino, faltán poc de lo que va prometre o prometí cuan va di que adependríe lo latín en vuit díes. Perque en lo ejercicio de parlá sempre en latín entre ells, mol pronte va igualá als seus compañsy después a casa seua lo va acabá de adependre en mes fundamén. Los estudians no van volé creure que no sapiguere latín, pensáen que fée vore que lo estudiabe y que no los enteníe, tot teatro (al contrari que después fará Ignacio Sorolla Vidal, que an estes hores encara no sap lligí ni una frasse sansera en latín, aixó sén doctor en sossiollingüística).

Perque ademés a les cuestions de filossofía y hasta de atres siensies, parláe tan be o milló que ells, y discurríe mol sabiamen a totes.

Y lo van mirá en respecte creénlo de gran naiximén, encara que dissimulat en aquell disfrás, pos encara los va doná atres probes que los van confirmá esta sospecha.

Una vegada fora del poble y algo apartats, los va demaná que li faigueren la mersé de lligili o ressitali les ordenanses, usos y estils que guardaben; y li van contestá:

- U sabéu ya tan be com natros perque totes se reduíxen a dos: 

a sé honrat y fé lealmen lo traball y lo profit.

- U són, en efecte, com diéu, va contestá ell, perque són les leys de la raó y de la bona y justa sossiedat. Y parlán y proyectán escenes, jocs y diablures, se van entretindre tamé lo que quedáe del día, y van arribá a les sing de la tarde a un poblet de uns tressens o cuatressens veíns, y van entrá tocán un viu passacarré o pasacalle, afegit ya un nou instrumén a la orquesta: perque Pedro Saputo habíe manat fé al ferré de la primera aldea, apellidat Dilla, un triángul de ferro primet y ben amartellat pera que sonare mol.

Lo que tocáe lo pito, que estáe arguellat y ere mol feo, y, com tots los feos solen sé, charraire y grassiós, teníe lo papé de tuno, que sempre se done al mes matraca y espabilat de la compañía (com lo cantán de Los Draps de Peñarroija, Ignacio Romero Rivases).

Y encara que desde que va sentí la vespra a Paquito se creíe mol inferió an ell, va conservá la autoridat ordinaria. Lo pito per atra part ere un instrumén que no lo incomodabe, fée poca falta a la orquesta, y lo tocáe o no, segons li apetíe o conveníe.

Com van entrá ya tocán se va formá un clapé de gen voltanlos, y después lo tuno alsán lo pito, va di:

- Siñós, al meu pito, al meu pito, que a ningú li fa falta, com veéu.

Al meu pito, dic; ixa micha pesseta, ixa pesseta, eixe escut, eixe doblón tallat de una barra de or deu vegades mes gran que lo meu pito. Y lo enseñabe, y tocáe per dos o tres carrés, y tornáe: al meu pito, siñós, que té la virtut de espantá a les bruixes, esbarrá los duendes, curá lo mal de mare, adormí als morts, despertá als vius, alegrá al que té ganes, y torná lo pel als segos, la vista als calvoslo oít als coixos y l’añ bissiesto al calendari.

Botiga Ascuma

Aquí lo veéu, aquí lo teniu, aquí está a la meua disposissió y a la vostra. A vore, dic ixa micha pesseta, ixa pesseta que está al purgatori y vol eixissen de penes. Y dién aixó tiráe la gorra abán y la anáe passán per lo corro sense pará de parlá com un energúmeno; y caíen allí monedes de totes les edats y talles, figures y colós com si ploguere.

Mentrestán anáen adelantán pel carré, y aon veíen bones robes y bones cares als balcons se paraben o aturaben una mica a obsequiáls, y féen plega de lo que caíe al atractiu de les veus del tuno. Va caure de un balcó un escut de or (que valíe noranta sueldos jaquesos, o uns 85 reals de vellón); y al vóreu Pedro Saputo va saltá als muscles de un compañ y va besá mil vegades la má y los peus a una chiqueta de dessat a devuit añs de edat, tendra com una flo al eixí del cáliz, hermosa com cap atra a la terra, amabilíssima de mirá, y mol rica y grassiosamen vestida. Ere la del escut, la hi habíe entregat son pare al mateix balcó y a vista de tots, pera que de la seua má fore mes asseptat. La va mirá mol Pedro Saputo, al mateix tems que li estáe dién les alabanses a la seua dignidat y bellesa, y requeríe la ocasió; y ella, encara que vergoñosa, lo va mirá tamé an ell en la libertat disimulada de aquella pública inesperada festa.

Va baixá, y preguntán cóm se díe aquella deidat y diénli que Rufina, li va mudá lo nom a Morfina, li van cantá micha dotsena de lletres en les que la declaraben (sense feli favor) la mes hermosa, la mes amable y soberana de la terra, y se oferíen tots ells com los seus esclavos, quedanse pera sempre hasta a casa seua y al poble lo nou nom de Morfina, perque a tots va agradá mes que lo verdadé.

Van tirá cap abán; y estáen tocán a un cruse, apretats de tanta gen que los seguíe y voltáe, y corríe la gorra del tuno prou pera no esperá mes del concurs, al tems de probá de ixissen de la turbamulta.

Al sentro se habíe ficat una dona de sincuanta a sixanta añs de edat, mal vestida y en alguna extravagansia, y reparán lo tuno en ella y les espentes que fotíe pera eixí, li va di:

- Bona dona, ¿per qué ixíu de casa en ixe nas y tan mal farjada?

Ere lo cas que lo teníe encara mes feo; pero ella se va picá y va contestá un disparate. Va acudí Pedro Saputo y li va di:

- Aquí, reina meua, que ting que ditos algo al oít.

- A un atra part me u diréu - (y la va nomená y siñalá), va contestá ella, - burlón y bellaco.

- Adiós, pos, reina, va torná a dili. Y ella sense girás:

- Be podríes portá algún gat o mona pera divertitos, mol fill de puta.

Entonses Paquito (Pedro Saputo), pegán un brinco, salte als muscles de un compañ, y diriginse a la dona que se allargáe remugán y refunfuñán, li va dispará este borbollón de insults tiranlos a aumostades en les dos mans:

- Vaigue en Deu la piltrafa pringada, zurrapa, gitada, vomitada, aubarda arrastrada, tía curtna, tía cachinga, tía juruga, tía chamusca, pingajo, espart, zarandajo, drapot, cullerot, ranacuajo, zancajo, espantall, granerot, escarbat, escarabicha, gargall, moc, mocajo, pell de rabosa, fuina, cagachurre, mocarra, pum, pum, callosa, cazcarrosa, chinchosa, mocosa, legañosa, estoposa, mohosa, sebosa, muermosa, asquerosa, ojisucia, ullbruta, podrida, culiparda, hedionda, pudenta, la gran pudina, picuda, getuda, greñuda, juanetuda, patuda, hocicuda, morruda, llanuda, zancuda, diabla, puncha tripes, fogó apagat, caldero aboñat, to - to - to - ottorrrrr... culona, cagona, zullona, moscona, trotona, ratona, chochona, garrullona, sopona, tostona, chanflona, gata chamuscada, gossa parida, morcó reventat, trasgo del barri, tarasca, estafermo, pendón de Zugarramurdi, chirigaita, ladilla, verruga, caparra, sapo revolcat, jimia escaldada, cantonera, mochilera, cerrera, capagalls...

Y va pará tan perenne temporal de vituperis, perque la infelís va desapareixe de la vista habén torsut per un atre carré, traén flames de la cara, y suán y morinse de vergoña.

No haguere acabat ell en tota la tarde la ploguda de insults si la cantonada que va girá no la haguere amparat. La gen sen va enriure tan y estáe tan embelesada, que ningú pensabe anassen, per minuts creixíe lo concurs y lo favor del poble.

Al mich de esta distracsió y jaleo, un sagal que se va colá per entre les garres y faldes va presentá al tuno un llibre en latín per si lay volíe comprá. Va pendre lo llibre y lo va mirá y va vore que ere de medissina, y va di: ¿Llibres creíes que compraríem? Errasti, fill de ta mare. Mira, les dens mo se han escantellat y corcat de tan estudiá (y los hi enseñabe). Estos díes ham tratat seriamen del cas y yo y lo meu pito dixarem la carrera y mos embarcarem cap a Jauja, o mos ficarem a monges capuchines. Per lo Chiquet de la bola, que ha sigut impertinensia la teua. Ves en Deu y en lo teu llibre a qui t'ha parit. 

Y va torná a la seua.

Poc a poc va arribá la nit, mes per nugols que per la paora o les tiniebles, que no eren mes de les vuit y parán la ronda van preguntá per lo messón o fonda pública pera retirás.

¿Cóm que una fonda?, va cridá un dels que los seguíe desde lo primé carré; aquí, siñós llissensiats, lo messón pera vostra mersé, lo palau y la barraca, es casa meua. Anem cap allá, que ya hay avisat a la meua dona que aumento algo la sena.

Pos yo, veí, va di l'atre, había manat un atra cosa; pero vosté hau parlat primé, vaiguen allá esta nit; demá, siñós llissensiats, són vostres mersés los meus convidats tot lo día.

Van aná cap allá y van sopá. Pero ya mentres senaben se habíe tratat entre los del poble de reunió y ball; cuan arribe lo pare de la chiqueta que va doná lo escut de or, y los va di:

- Siñós llissensiats, séntigo habé de molestá, pero soc home y pare, y vull doná gust a la meua dona y no tráurel a una filla única que Deu me ha donat. Yo dessicharía que después de sená se servigueren vostres mersés vindre a casa meua en los instrumens un rato.

- A la vostra noblesa, siñó caballé, va contestá Pedro Saputo, res podem ni volem negá: som mol criats de vostra mersé, y agraím y fiquem al seu pun la cortessía de habé vingut en persona, cuan un simple recado mos valíe pera aná a ficamos a la vostra disposissió y al respecte y ordens de aquelles siñores.

- Pos vosté los acompañaréu amic, va di al nou huésped. 

Los va doná les grassies, saludanlos y sen va aná sense permití que se eixecaren de la taula.

- Es un home mol ric, va di lo huésped, y sap gastá.

Té una filla (ya la hau vist) a la que li diuen lo sol de Aragó; y de España y del món u podríe sé, per la seua hermosura.

Cada día arriben pretendens, y entre ells alguns siñós de títul; y tots prometixen resposta, y la donen sense dudá, pero cap de ells torne, perque lo pare vol que la filla se caso en tot lo seu gust, y la chiqueta no se enamore al vol, que, encara que es jove, es tan discreta com hermosa. Mol be tos ha de aná allá. 

¿Un escut de or va caure del balcó? Atres seguirán an aquell, yo tos u fío, perque es don Severo mol nobilíssim.

- Pos despachem, va di lo del pito, y anem.

- No, siñós, no, va replicá lo huésped; no ña per qué saltá per damún dels plats; ara a sená y después lo festejá.

Pero ells tan al sopá com después a casa del caballé van está mol templats, perque la tersera ley de les seues ordenanses ere que se habíe de guardá sobriedat pera no deshonrá lo hábit o caure a mengua.


Original en castellá:

Capítulo X.

Pedro Saputo da principio a la vida estudiantina.

Aquella noche dieron consigo en una aldea de más de sesenta y ocho casas, y llegados entre dos luces y haciendo alto en la plaza tocaron un poco los instrumentos para llamar la atención. Pronto estuvieron rodeados de gente dejando muchos la cuchara en el plato por venir a oírlos. Paquito a una seña les hizo formar el púlpito, salta en él y dice en tono oratorio y grave: «Hijos y señores de esta ciudad: no penséis que estos cinco estudiantes venimos a pediros el pan que os habéis de comer ni los dineros que tenéis condenados a muerte, porque somos bastante ricos para no necesitar nada de lo que tengáis más menester y falta. Mucho menos venimos a saber lo que vuestras mujeres han hecho hoy o hicieron ayer; aunque si quisiéramos bien os sabríamos decir lo que harán mañana. Ni menos venimos a haceros ricos, porque esta operación y pensamiento la guardamos para nosotros; pero tampoco pobres, aunque hoy nos deis de cenar y cama y mañana lo que nos cumpla. A lo que venimos es a quitaros cavilaciones y ahorraros de ciento dieciséis visitas de vuestro médico si lo tenéis; aunque según yo conjeturo o no tenéis, o le pagáis y no os visita.» Y era la verdad, porque se habían concertado con el médico de otro lugar mayor y nunca iba a éste si no le llamaban, salvo a firmar la escritura y cobrar su cuanto.

Oíale embelesada aquella gente, se reían como bobos, y él al paso que se internaba en la materia se soltaba en chistes y maliciosas alusiones, pero arrebozando mucho la idea para que a nadie causasen rubor; y concluyó preguntando si los escolásticos habían de dormir en la plaza y cenar rayos de luna y resplandores de las estrellas. Luego se acercó un hombre de buen talante que dijo ser el alcalde y pidió dos para su casa; y otro de buenas trazas pidió los tres restantes; y otro de no peores indicios pidió los cinco; y por buena composición y tomando la mano Paquito, porque aún había otros que querían llevárselos, se acordó que cenarían en cinco casas, uno en cada una, y dormirían en dos las más vecinas entre sí para separarse menos. Pero que antes, para alegrar a tan nobles vecinos, darían una vuelta por el lugar tocando los instrumentos, que eran una vihuela, un violín, una pandera y el pito. Abría camino Paquito cuatro o seis pasos adelante hablando sin parar y haciendo reír a la gente que apenas se oía la música por encima de las risas y carcajadas. Nadie se descosía de ellos; y dijo: - Si pensáis, señoras mujeres, que hoy en esta ciudad se ha de cenar viento y armonía de oídos, estáis muy equivocadas. Sabed, sobre todo, que esta primera música es sólo para los hombres, la otra será para vosotras. Pero id de aquí inmediatamente a aderezar la cena, o de lo contrario muere la música y no la resucitáis aunque os tornéis todas brujas las que no lo fuéredes ya ahora. - Tiene razón, gritaron los hombres; a casa las mujeres. Y ellas avergonzadas de temor de otra jaculatoria más picante, se iban deshaciendo del motín y escurriéndose a sus casas. Dieron, pues, la vuelta al lugar, y se repartieron a cenar.

Reunidos después en casa del alcalde con los prohombres del pueblo deliberaron que, por más capaz, fuese el baile en la sala de las casas consistoriales; y a los estudiantes les dijeron que no pidiesen nada porque entre los principales y más generosos les recogerían una buena propina. Y así lo cumplieron como honrados.

El baile duró hasta las doce de la noche, y anduvo por alto el buen vino blanco, los bizcochos y la galantería. Al día siguiente se despidieron muy a lo caballero de las personas que más los habían honrado y favorecido, y del pueblo con una música rasgada que los iba llevando fuera del lugar, siguiéndolos todos con grande afición y contento. Pararon de tocar a la salida y alzaron los instrumentos en señal de besamanos, y después con las gorras se despidieron más en forma y a la inteligencia del vulgo.

En el mismo pueblo se hicieron con un Arte viejo que pidieron a un huésped, y tomándole Pedro Saputo, en un rato repasó los nominativos, en otro las conjugaciones, callando que las hubiese aprendido; tomó de memoria escribiéndolas en un papel las partes indeclinables de más uso, y en pocos días salió un mediano latino faltando poco de lo que prometiera cuando dijo que aprendería el latín en ocho días. Porque con el ejercicio de hablar siempre en latín entre ellos, muy pronto igualó a sus compañeros, y después en su casa le acabó de aprender con más fundamento. Los estudiantes no quisieron creer que no supiese latín, sino que hizo que lo estudiaba y que no los entendía, todo pamema. Porque además en las cuestiones de filosofía y aun de otras ciencias, que se movían, hablaba tan bien y mejor que ellos, y discurría muy sabiamente en todas. Y le miraron con respeto creyéndole de alto nacimiento, aunque disimulado con aquel disfraz, pues todavía les dio otras y otras pruebas que los confirmaron en esta sospecha.

Luego que estuvieron fuera del pueblo y algo distantes, les pidió que le hiciesen la merced de leerle o decirle las ordenanzas, usos y estilos que guardaban; y le respondieron: - Sabéis ya tan bien como nosotros porque todas se reducen a dos, a ser honrado y hacer común lealmente el trabajo y el provecho. - Sélas en efecto, como decís, contestó él, porque son las leyes de la razón y de la buena y justa sociedad. Y parlando y proyectando escenas, juegos y diabluras, se entretuvieron también lo más del día, y llegaron a las cinco de la tarde a un lugar de hasta trescientos o cuatrocientos vecinos, y entraron tocando un vivo pasacalle, añadido ya un nuevo instrumento a la orquesta: porque Pedro Saputo, habían mandado hacer al herrero de la primera aldea un triángulo de hierro delgado y bien martillado para que fuese muy sonoro.

El que tocaba el pito, que era seco y muy feo, y, como todos los feos suelen ser, decidor y gracioso, tenía el papel de tuno, que siempre se da al más matraca y despabilado de la compañía. Y aunque desde que oyó la víspera a Paquito se creía muy inferior a él, no obstante conservó la autoridad ordinaria. El pito por otra parte era instrumento muy mañero y no sólo no le incomodaba, sino que hacía poca falta a la orquesta, y le tocaba o no según se le antojaba o convenía.

Como entraron ya tocando se agolpó un gran gentío sobre ellos, y luego el tuno alzando el pito en alto, dijo: - Señores, a mi pito, a mi pito, que a nadie hace falta como veis sino a la vihuela y la pandera. A mi pito, digo; esa media peseta, esa peseta, ese escudo, ese doblón cortado de una barra de oro diez veces mayor que mi pito. Y le enseñaba, y tocaba dos o tres carreras, y volvía: a mi pito, señores, que tiene la virtud de espantar las brujas, ahuyentar los duendes, curar el mal de madre, adormir los muertos, despertar a los vivos, alegrar al que tiene ganas, y volver el pelo a los ciegos, la vista a los calvos, el oído a los cojos y el año bisiesto al calendario. Aquí le veis, aquí le tenéis, aquí está a mi disposición y a la vuestra. Mas por ahora otra cosa le haría más falta al caso. A ver, digo esa media peseta, esa peseta que está en purgatorio y desea salir de penas. Y diciendo esto echa la gorra delante y la iba pasando por el corro sin parar de hablar como un energúmeno; y caía allí moneda de todas las edades y tallas, figuras y colores como si lloviera.

Entretanto iban adelantando por la calle, y donde veían buenos paños y buenas caras en los balcones se paraban un poco en su obsequio, y recogían lo que caía al atractivo de las voces del tuno. Cayó de un balcón un escudo de oro (que valía noventa sueldos jaqueses, o unos 85 reales de vellón); y al verlo Pedro Saputo saltó en los hombros a un compañero y besó mil veces la mano y los pies a una niña de diecisiete a dieciocho años de edad, tierna como una flor al salir del cáliz, hermosa si la había en la tierra, amabilísima de mirar, y muy rica y graciosamente vestida. Era la del escudo, que se lo entregó su padre en el mismo balcón y a vista de todos, para que de su mano fuese más acepto. Miróla mucho Pedro Saputo, al propio tiempo que le estaba diciendo las alabanzas que llevaba en su dignidad y belleza, y requería la ocasión; y ella, aunque vergonzosa, le miró también a él con la libertad disimulada de aquella pública inesperada fiesta. Bajóse y preguntando cómo se llamaba aquella deidad y diciéndole que Rufina, le mudó el nombre en Morfina, le cantaron media docena de letras en que la declaraban (sin hacerle favor) la más hermosa, la más amable y soberana de la tierra, y se ofrecían todos ellos por sus esclavos, quedándose para siempre en su misma casa y en el pueblo el nuevo nombre de Morfina, porque a todos gustó más que el verdadero.

Pasaron adelante; y estando tocando en una encrucijada, apretados de la gente que los seguía, y circulaba la gorra del tuno lo bastante para no esperar más del concurso, al tiempo de hacer movimiento para ir a otra parte, comenzó a pugnar por salirse de la turba, en cuyo centro se había metido, una mujer de cincuenta a sesenta años de edad, mal vestida y con alguna extravagancia, y reparando el tuno en ella y en los desaforados empujones que daba para salir, le dijo: - Buena mujer, ¿por qué salís de casa con esa nariz tan mal fachada? Era el caso que la tenía aún más fea; pero ella se quemó y respondió un disparate. Acudió Pedro Saputo y le dijo: - Acá, reina mía, que tengo que deciros algo al oído. - A otra parte me lo diredes (y la nombró), respondió ella, el muy burlón y bellaco. - Adiós, pues, reina, tornó a decirle. Y ella sin volverse: - Bien pudierais llevar algún gato o mona para divertiros, el muy hijo de puta. Y se salía y se hallaba ya en franquía en la calle. Entonces Paquito (Pedro Saputo), dando un brinco, salta en los hombros de un compañero, y dirigiéndose a la mujer que se alongaba refunfuñando, le disparó este borbollón de injurias tirándoselas a puñados con las dos manos:

- Vaya con Dios la ella, piltrafa pringada, zurrapa, vomitada, albarda arrastrada, tía cortona, tía cachinga, tía juruga, tía chamusca, pingajo, estropajo, zarandajo, trapajo, ranacuajo, zancajo, espantajo, escobajo, escarabajo, gargajo, mocajo, piel de zorra, fuina, cagachurre, mocarra, ipum, pum!, callosa, cazcarrosa, chinchosa, mocosa, legañosa, estoposa, mohosa, sebosa, muermosa, asquerosa, ojisucia, podrida, culiparda, hedionda, picuda, getuda, greñuda, juanetuda, patuda, hocicuda, lanuda, zancuda, diabla, pincha tripas, fogón apagado, caldero abollado, to- to- to- ottorrrrr... culona, cagona, zullona, moscona, trotona, ratona, chochona, garrullona, sopona, tostona, chanflona, gata chamuscada, perra parida, morcón reventado, trasgo del barrio, tarasca, estafermo, pendón de Zugarramurdi, chirigaita, ladilla, verruga, caparra, sapo revolcado, jimia escaldada, cantonera, mochilera, cerrera, capagallos...

Y cesó tan alto y perenne temporal de vituperios, porque la infeliz desapareció de la vista habiendo torcido por otra calle, echando llamas de su rostro, y sudando y muriéndose de vergüenza. Ni acabara él en toda la tarde con su diluvión de ultrajes según era afluente, si la esquina que dobló no hubiese amparado a la cuitada. La gente rió tanto y estaba tan embelesada, que nadie pensaba en irse, antes por minutos crecía el concurso y el favor del pueblo.

En medio de esta distracción y bullicio, un muchacho que se coló por entre las piernas y faldas presentó al tuno un libro en latín si le quería comprar. Tomó el libro y le miró y vio que era de medicina, y dijo: ¿libros creíste que compraríamos?, errasti, hijo de tu madre. Mira, los dientes se nos han secado de estudiar (y se los enseñaba). Y a punto estos días hemos tratado seriamente del caso e yo y mi pito vamos a dejar la carrera y embarcarnos para Jauja, o meternos a donados de monjas capuchinas. Por el Niño de la bola, que ha sido impertinencia la tuya. Anda con Dios y con tu libro a quien te ha parido. Y volvió a su recado.

Poco a poco, en fin, hubo de venir la noche, más por nubes que por tinieblas, que no eran más de las ocho y parando la ronda preguntaron por el mesón o posada pública para retirarse. ¿Qué es posada?, gritó uno que los siguió desde la primera calle; aquí, señores licenciados, el mesón y la posada para vuesas mercedes, el palacio y la choza, es mi casa. Vamos allá, que ya he mandado aviso a mi mujer que aumente algo a la cena. Pues yo, vecino, dijo otro, he mandado decir otro tanto a la mía; pero vos habéis hablado primero, vayan allá esta noche; mañana, señores licenciados, son vuesas mercedes mis huéspedes todo el día.

Fueron allá y cenaron. Pero ya mientras cenaban se había tratado entre los del pueblo de reunión y baile; cuando llega el padre de la niña que dio el escudo de oro, y les dijo: - Señores licenciados, siento haber de molestar a vuesas mercedes; pero soy esposo y padre, y quiero, en cosas de razón, dar gusto a mi esposa y no quitallo a una hija única de su sexo que Dios me ha dado. Yo desearía que después de cenar se sirviesen vuesas mercedes venir a mi casa con los instrumentos un rato. - A vuestra nobleza, señor caballero, contestó Pedro Saputo, nada podemos ni queremos negar: somos muy criados de vuesa merced, y agradecemos y ponemos en su debido punto la cortesía y dignación de haber venido en persona, cuando un simple recado nos bastaba para ir a ponernos a vuestra disposición y al respeto y órdenes de aquellas señoras. - Pues vos les acompañaréis amigo, dijo al huésped. Dioles las gracias, saludándoles y se fue no permitiendo que se levantaran de la mesa. - Es hombre muy rico, dijo el huésped, y sabe gastallo. Tiene una hija (ya la habéis visto) que la llaman el sol de Aragón; y de España y del mundo lo podría ser, si eso dice a su hermosura. Cada día llegan pretendientes, y entre ellos algunos señores de título; y todos prometen respuesta, y la dan sin duda, mas ninguno vuelve, porque el padre quiere que la hija case a todo su gusto, y la niña a lo que parece, no se enamora al vuelo, que, aunque joven, es tan discreta como hermosa. Muy bien os ha de ir allá. ¿Un escudo de oro cayó del balcón? Otros seguirán a aquél, yo lo fío, por que es don Severo muy nobilísimo. - Pues despachemos, dijo el del pito, y vamos. - No, señores, no, replicó el huésped; no hay para qué saltar por encima de los platos; agora va a cenar y mandar prevenir el agasajo; bien que en su casa siempre está prevenido. Mas ellos así en la cena como después en casa del caballero anduvieron muy templados, porque la tercera ley de sus ordenanzas era que se había de guardar sobriedad para no deshonrar el hábito o caer en mengua.