champouirau, chapurriau, chapurriat, chapurreau, la franja del meu cul, parlem chapurriau, escriure en chapurriau, ortografía chapurriau, gramática chapurriau, lo chapurriau de Aguaviva o Aiguaiva, origen del chapurriau, dicsionari chapurriau, yo parlo chapurriau; chapurriau de Beseit, Matarranya, Matarraña, Litera, Llitera, Mezquín, Mesquí, Caspe, Casp, Aragó, aragonés, Frederic Mistral, Loís Alibèrt, Ribagorça, Ribagorsa, Ribagorza, astí parlem chapurriau, occitan, ocsitá, òc, och, hoc
viernes, 4 de agosto de 2017
pesolaga, pesolagues
M'han dit que se diu a Lledó. An algún atre poble igual se diu, per ejemple a Bonansa, Ribera del Flamisell (segons lo dcvb)
domingo, 28 de julio de 2024
3. 10. De cóm Pedro Saputo va aná a Barbastro.
Capítul X.
De cóm Pedro Saputo va aná a Barbastro.
Habíe sentit que los de Barbastro reedificaben o ampliaben la capella del Puch, y va aná cap allá a oferí lo seu pinsell si trataben de pintala. Y apenes va arribá, va tindre curiosidat de vore la fon de Matacroc y va eixí cap al riu. Be va está an aquella siudat en los estudians, y com no se separáen may pera aná ell a soles, ara va refé les seues antigues passes.
¡Cuán se va alegrá de vore aquella fon y aquelles grades aon va passá la nit, y se va minjá lo pastel de magre y la llenguañissa de la engañada mosseta de la rondalla! Y sen va enrecordá tamé de la sagala que lo va despertá y lo va portá a casa seua de ofissial de sastre, y va di: pos vach a vórela.
No li va sé gens difíssil trobá la casa, perque com aventura tan singular se va imprimí tota mol be a la seua memoria, y va sabé seguí lo carré y reconeixe la porta. Va cridá y va pujá escala amún. La sagala, ya se veu, ere la mateixa, la va trobá sola y pentinanse. Una mica se va turbá al vores dabán de un caballé, pos no frecuentaben casa seua persones de tanta clase; en tot li va torná lo cumplit en bastanta naturalidat.
- ¿No me coneixéu, Antonina?, li va preguntá. Lo va mirá ella y va contestá, que no mes que pera servíl.
- Pos yo tos dic que me coneixéu, així com yo tos conec. Dieume: fa sis o siat añs, ¿no vau topá un matí a la fon de Matacroc en un sagal y lo vau portá a casa perque tos va di que ere sastre? Pos aquell mateix sagal es lo home que ara tos está parlán. Se va alegrá la sagala, y va mostrá mes confiansa y va parlá en mes libertat.
- Per sert, va di, que mos vau dixá plantades ananton per la tarde y no tornán.
- Men vach aná a pendre lo oreo an aquella hora, vach pedre lo tino dels carrés y no vach assertá a torná al meu ofissi. En son demá vach sentí lo que va passá a la iglesia Majó y vach tindre temó que lo sel castigare an esta siudat y me embolicare a mí al cástic.
- ¿Y quína culpa teníem los demés?, va contestá Antonina; be u van pagá ixos desdichats, que un atre mort se va eixecá del sepulcro y los va ferí no se sap cóm, y se van morí los dos en tres díes sense que la justissia tinguere nessessidat de ficáls la má damún.
La familia del jove, que eren plateros, sen va habé de aná per lo món y no se ha sabut mes de ells. Ya tot está olvidat.
- Com totes les coses que passen al món, va di Pedro Saputo; y com deu está olvidat per part de vosté lo sastret de la fon.
- No siñó, va contestá ella, encara que be u mereixíe, pos tan poc cas va fé de natres y dels vestits que mos dixáe tallats. Ell va sé lo que mos va olvidá, que yo ben presén lo vach tindre mol tems; y lo que es del tot encara hasta avui no lo había olvidat. No podría encara que vullguera, perque tots los díes vach a la fon y sempre me pareix que lo vech allí, com lo Doncel de Sigüenza, com lo vach trobá aquell matí. Van passá después a datres explicassions y van quedá entesos.
- Pero vosté no ereu sastre, va di ella, perque poca pinta teníu ara de fé tal ofissi.
- No, Antonina; de chiquet vach sé mol carnús y pesolaga, y algo atrevidet, y per sagalería anaba a tots los tallés, y cusía en lo sastre, llimaba en lo ferré, asserraba en lo fusté, cardaba en lo pelaire, borrajeaba en lo pintó, y día missa en lo mossen. ¿No vas vore aquell mateix estiu uns estudians que van passá per aquí y van está vuit díes?
- Sí que men recordo; y que un de ells ere mol gran predicadó, y pujabe als muscles dels seus compañs en la fassilidat de un gat.
- Pos aquell era yo; feu memoria, que a casa de N. aon vas assistí al ball, vach di entre atres coses, que les Petres eren tontes dossiletes o beates, y les Antonines resservades y grassioses.
- Es verdat, y men vach enriure mol.
- Pos u vach di per tú y te miraba al mateix tems.
- Men enrecordo, es verdat; pero ¿cóm había yo de figurám que ereu lo sagal de la fon y lo sastre dels meus vestits? ¿Per qué no me vau di algo?
- No podía aná a vóretos, ya que ere costum que cap de natros se separare a coses particulás.
Antonina lo miráe tan embelesada, y ell estáe tan olvidat de la seua pintura, que se habíen fet les nou del maití, y los van doná les deu y les onse, les dotse, la una y les dos y les tres, sense donassen cuenta y pareixenlos que no fée mes de micha hora que estáen parlán. Ella li va di que sa mare estáe a la verdat fée ya tres añs; que son pare, sempre delicat de salut, ixíe al campo ben entrat lo día, que un germá de devuit añs sen anáe de matí en lo jou a llaurá, alguna vegada tamé a polligana; y que, en fin, ella no se habíe casat per no dixá a son pare hasta que se casare lo germá, que ere lo que debíe quedás a casa. Li va alabá Pedro Saputo lo propósit y confirmat lo antic amor a satisfacsió dels dos, y se va despedí hasta l’atre día.
Después de minjá va aná al santuari, y sen va enrecordá pel camí del penitén reconeixén lo puesto del encuentro, de la trobada.
Va arribá al Puch y va trobá un regidó que cuidabe la obra. Después van vindre un atre regidó, un canonge y un caballé, componens de la junta o comisió de la obra; y los va preguntá si al seu tems se pintaríe la capella. Va pendre la paraula lo canonge y va di que pensabe pintala, y que volíen buscá un pintó de nota.
- De nota, sí siñó, va di un regidó chato, sellut, baixet y rechonchet; un pintó famós, un pintó que no ñague al món datre igual; extrangé, per supost, perque a España no ñan mes que asclapinsells; o andalús, que es mes que extrangé.
- Pos siñós, va di Pedro Saputo, yo soc pintó, pero no de gran nota, y español pera la meua desgrassia an este cas. Sé lo que ña a Andalusía; la escola sevillana es bona, té professós aventajats, pero sense tanta vanidat de homens y gastos se podríe pintá be la capella.
- No siñó, no home, va contestá lo nassutet; y si vosté sou lo pintó, feu cuenta que no hau vist a dingú.
- La fach, siñó decano o degá, la fach, y tan, que ara mateix vech aquí cuatre homens y me pareix que no ne vech cap.
- Taimadet sou, va di lo canonge; y yo crec que mos estáu insultán.
- Yo no tos insulto, sol contesto al gust y sentit del caballé decano, que me ha manat fé cuenta de que no había vist a ningú; y repetixgo que me fach ixa cuenta y que crec, veénlos als cuatre, que no vech a ningú. Encomaneume tos rogo, a la Virgen, y a Deu.
Los va girá la esquena dit aixó, va montá a la seua mula, y en ves de aná cap a la siudat va tirá cap al peu de la serra, donanli a Antonina lo chasco de no torná a vórela y fenla passá un mal día.
Va sabé lo poble después que Pedro Saputo habíe vingut a pintá la capella del Puch, y sentín que lo despressiaren, se va amotiná y acantalejá les cases dels regidós y del canonge; y al caballé lo van empendre al carré, sense que los valguere di que no lo coneixíen.
Li van enviá una embaixada costa aball als pocs díes, y ell va contestá, que de Barbastro ni lo sel, mentres lo gobernaren sabocs, chatos y surdos y homens tan ababols com los que ell va vore al Santuari.
Original en castellá:
Capítulo X.
De cómo Pedro Saputo fue a Barbastro.
Había oído que los de Barbastro reedificaban o amplificaban la capilla del Pueyo, y fue allá a ofrecer su pincel si tratasen de pintarla. Y apenas llegó, tuvo curiosidad de ver la fuente de marras y salió al río. Bien estuvo en aquella ciudad con los estudiantes; pero no separándose nunca ninguno para ir a solas, no pudo andar sus antiguos pasos.
¡Cuánto se alegró de ver aquella fuente y aquellas gradas donde pasó la noche, y se comió la torta y la longaniza de la engañada moza de la rondalla! Y se acordó también de la muchacha que le despertó y llevó a su casa de oficial de sastre, y dijo: pues voy a vella.
No le fue en absoluto difícil encontrar la casa, porque como aventura tan singular se imprimió toda muy bien en su memoria, y supo seguir la calle y conocer la puerta. Llamó y se subió escalera arriba. La muchacha, ya se ve, era la misma, hallóla sola y peinándose. Un poco se turbó al verse delante de un caballero, pues no frecuentaban su casa personas de tanta clase; con todo le volvió el cumplido con bastante naturalidad. - ¿No me conocéis, Antonina?, le preguntó. Miróle ella y respondió, que no más que para servirle. - Pues yo os digo que me conocéis, así como yo os conozco a vos. Decid: hace seis o siete años, ¿no topasteis una mañana en la fuente un muchacho y le trajisteis a casa porque os dijo que era sastre? Pues aquel mesmo muchacho es el hombre que agora os está hablando. Alegróse la muchacha, y mostró más confianza y habló con más libertad. - Por cierto, dijo, que nos dejasteis plantadas yéndoos por la tarde y no volviendo. - Fuime a tomar el oreo de aquella hora, perdí el tino de las calles y no acerté a volver a punto de mi oficio. Al día siguiente oí lo que pasara en la iglesia mayor y tuve miedo que el cielo castigase esta ciudad y me envolviese a mí en el castigo: - ¿Y qué culpa teníamos los demás?, respondió Antonina; harto lo pagaron aquellos desdichados, que otro muerto se levantó del sepulcro y los hirió no se sabe cómo, y murieron los dos en tres días sin que la justicia tuviese necesidad de poner la mano. La familia del joven, que eran plateros, se hubieron de ir por el mundo y no se ha sabido más de ellos. Ya todo está olvidado. - Como todas las cosas que pasan en el mundo, dijo Pedro Saputo; y como debe de estar olvidado de vos el sastrecito de la fuente. - No señor, respondió ella, aunque bien lo merecía, pues tan poco caso hizo de nosotras y de los vestidos que nos dejaba cortados. Él fue el que nos olvidó, que yo harto presente le tuve mucho tiempo; y lo que es del todo aún hasta hoy no le había olvidado. No podía aunque quisiera, porque todos los días voy a la fuente y siempre me parece que le veo allí dormido como lo encontré aquella mañana. Pasaron después a otras explicaciones y quedaron entendidos.
- Pero vos no erais sastre, dijo ella, porque malas trazas tenéis agora de hacer semejante oficio. - No, Antonina; sino que de niño fui travieso y algo atrevidillo, y por niñería iba a todos los talleres, y cosía con el sastre, limaba con el herrero, aserraba con el carpintero, cardaba con el pelaire, borrajeaba con el pintor, y decía misa con el cura. ¿No viste aquel mismo verano unos estudiantes que pasaron por aquí y estuvieron ocho días? - Sí me acuerdo; y que uno de ellos era muy grande predicador y se subía en los hombros de sus compañeros que parecía un gato. - Pues aquél era yo; y si no, acordaos que en casa de N. donde asististe al baile, dije entre otras cosas, que las Petras eran tontas docilillas o beatas, y las Antoninas reservadas y graciosas. - Es verdad, y me reí mucho. - Pues lo dije por ti y te miraba al mismo tiempo. - Me acuerdo, me acuerdo; pero ¿cómo había yo de figurarme que erais el muchacho de la fuente y el sastre de mis vestidos? ¿Por qué no me decíais algo? - No podía porque no había de ir a veros, no siendo costumbre que ninguno de nosotros se parase a cosas particulares.
Antonina le miraba tan embelesada, y él estaba tan olvidado de su pintura, que eran las nueve de la mañana cuando fue, y les dieron las doce sin recordar y pareciéndoles que no hacía más de media hora que estaban hablando. Ella le dijo que su madre estaba en la verdad hacía tres años; que su padre, siempre delicado de salud, salía al campo entrado ya bien el día, que un hermano de dieciocho años se iba de mañana con la yunta; y que, en fin, ella no se había casado por no dejar a su padre hasta que casase el hermano, que era el que debía quedar en casa. Alabóle Pedro Saputo el propósito y confirmado el antiguo amor a satisfacción de ambos, se despidió hasta el otro día.
Luego después de comer fue al santuario, y se acordó en el camino del penitente reconociendo el sitio del encuentro. Llegó a Pueyo y encontró un regidor que cuidaba la obra. Después vinieron otro regidor, un canónigo y un caballero, componentes de la junta o comisión de la obra con el primero; y les preguntó si a su tiempo entendían pintar la capilla. Tomó la palabra el canónigo y dijo que pensaba pintalla, y que querían buscar un pintor de nota. - De nota, sí señor, dijo un regidor chato, cejudo, bajo y rechonchuelo; un pintor famoso, un pintor que no lo haya en el mundo; extranjero, por supuesto, porque en España no hay más que cascabrochas; o andaluz, que es más que extranjero. - Pues señores, dijo Pedro Saputo, yo soy pintor, pero no de gran nota, y español por mi desgracia en este caso. Sé lo que hay en Andalucía; la escuela sevillana es buena, tiene profesores aventajados, pero sin tanta vanidad de hombres y gastos se podría pintar bien la capilla. - No señor, no señor, respondió el narigueta; y si vos sois el pintor, haced cuenta que no habéis visto a nadie. - La hago, señor decano, la hago, y tanto, que agora mismo veo aquí cuatro hombres y me parece que no veo ninguno. - Taimado sois, dijo el canónigo; y yo creo que nos estáis insultando. - Yo no os insulto, sino que respondo al gusto y sentido del caballero decano, que me ha mandado hacer cuenta que no había visto a nadie; y repito que me hago esa cuenta y que creo, viéndoos a los cuatro, que no veo a nadie. Encomendadme os ruego, a la Virgen, y a Dios. Volvióles la espalda con esto, montó en su mula, y en vez de ir a la ciudad guió hacia el pie de la sierra, dando a Antonina el chasco de no volver a verla y haciéndola pasar un mal día.
Supo el pueblo después que Pedro Saputo había venido a pintar la capilla del Pueyo, y sintiendo que le despreciasen, se amotinó y apedreó las casas de los regidores y del canónigo; y al caballero le ultrajó en la calle, sin que les valiese decir que no le conocían. Mandáronle una embajada a los pocos días, y él respondió, que de Barbastro ni el cielo, mientras le gobernasen tontos, chatos y zurdos y hombres tan baladíes como los que él vido en el Santuario.
jueves, 25 de julio de 2024
1. 3. De cóm Pedro Saputo se va ficá mol fort.
Capítul III.
De cóm Pedro Saputo se va ficá mol fort.
A los nou añs se anáe ya arrimán, y encara no parláe de aná a la mostra. Sa mare u sentíe, pero calláe, encomanán a Deu la sort del seu fill y la seua. Les seues diversions eren corre mol, jugá a la pilota y saltá y caminá per bardes y parets, ere tan ligero y sereno, que en la mes gran fassilidat se empináe als tellats mes alts y eixíe y se ficáe dret a un caballó, y miráe al carré y no se ni anáe lo cap. Una vegada, ajudat de atres sagalets, va atravessá un tauló prim desde un tellat al atre y va passá per nell moltes vegades, y balláe al mich y corríe a la coj, coj, y fée atres mil moneríes. Tamé solíe aná en los llauradós als cams, y tot lo día estáe preguntán de les faenes, y terres, plantes y estassions. Ere mol charraire. Aixó, així com atres moltes coses, se u va traure del ventre de sa mare, igual que una careta majíssima, ulls amorosos, mirada expresiva y profunda, y un aire grassiós y noble, tots teníen ficats los ulls an ell, y ell robáe lo cor a tots, pareixíe un encantamén. Un día va arribá en gran pena a casa perque un mosset del seu tems li habíe guañat a reñí, y li va di a sa mare que li diguere per qué li habíe vensut si no ere mes alt y teníen la mateixa edat. Sa pobre mare no sabíe qué contestali; al final se li va ocurrí dili que aixó consistíe en que com l’atre pesolaga ere llauradó y fée aná les forses, se habíe endurit y encara que ere tan chiquet com ell, ere mes fort. Va quedá satisfet de esta raó; y aquell mateix día va aná a casa sa padrina, y li va rogá a son padrí (que no ere mes que lo home de sa padrina, que fée tems que se habíe casat) que li portare en lo carro sing o sis pedres mol grosses, tan grans com un arca; y lo padrí, que lo volíe com si fore fill, li va doná lo gust y va portá en dos tongades set roques, unes mes grosses, y atres menos, y una mol gran, y se les va fé entrá al corral de casa seua, lo quels va costá no pocs esforsos a micha dotsena de guañapans.
Desde aquell día estáe seguit regirán les pedres en una palanca y les minudes en los brassos, volcanles, cambianles de puesto, fen grans esforsos, y suán y jurán com si estiguere condenat an aquell traball del infern. Tamé va fé afilá dos destrals velles que estáen per allí, y com descans del ejercicio dels barroculs agarráe una estral y fée esclops y bades a uns trongs de carrasca que se va fé portá. No contén en aixó va demaná una massa y chafáe y machacáe la roca mes gran. Al cap de tres o cuatre mesos, pera probá les seues forses, va cridá al sagal de marres y li va di que habíen de reñí un atra vegada; lo zagal no volíe, pero ell lo va amenassá que lo arrastraríe com un gat mort, y lo va obligá y van reñí en gran passió y bravura. Va guañá Pedro Saputo, pero en tanta ventaja, que después se probáe a reñí en atres mes granets y tamé los guañáe fassilmen. Y va di a sa mare: ya hay vist, siñora mare, que me va di la verdat cuan la riña de Geronimillo, pos en lo tombá de les roques y lo ejercicio de la destral y la massa, y alguna vegada que me fico a cavá en los llauradós, me hay ficat tan fort que guaño a tots los sagals del meu tems y hasta algúns atres mol mes grans. Bon secreto me va enseñá. Yo li prometixgo que no me guañará datre a luchá ni a pegá puñades, y hasta hay de derrocá y cossejá, encara que sigue a un chagán que se atrevixque a enfrentás en mí. Y així va sé, perque entrenán mol les forses, y en la bona y perfecta complexió y salut del seu cos, va alcansá mol grans bríos, y va sé tan forsut, que después, tan per diversió com per probás agarráe dos o tres homens y jugáe en ells com si foren tochets de fe calseta.
Original en castellá:
Capítulo III.
De cómo Pedro Saputo adquirió grandes fuerzas.
A los nueve años se iba ya acercando, y aún no hablaba de ir a la escuela. Su madre lo sentía, pero callaba, encomendando a Dios la suerte de su hijo y la suya.
Sus diversiones eran correr mucho, jugar a la pelota y saltar y andar por bardas y paredes, siendo tan ligero y sereno, que con la mayor facilidad se subía a los tejados más altos y salía y se ponía derecho en el alero, y miraba a la calle y no se le desvanecía la cabeza. Una vez, ayudado de otros rapaces, atravesó un madero delgado de un tejado a otro y pasó por él muchas veces, y bailaba en medio y corría a la coj, coj, y hacía otras mil monerías. También se solía ir con los labradores a los campos, y todo el día estaba preguntando de las labores, y tierras, plantas y estaciones. Como era muy hablado, que esto así como otras muchas cosas de él se lo sacó del vientre de su madre, igualmente un rostro hermosísimo, ojos amorosos, mirada expresiva y profunda, y un aire gracioso y noble, todos tenían puestos los ojos en él, y él robado el corazón a todos, que parecía encantamiento.
Un día fue con gran sentimiento a casa porque un muchacho de su tiempo le había ganado a reñir, y le dijo a su madre que le dijese por qué le había ganado no siendo más alto y teniendo la misma edad. Su pobre madre no sabía qué responderle; al fin le ocurrió decirle que eso consistía en que como el otro muchacho era labrador y ejercitaba las fuerzas, se había endurecido y aunque tan rapaz como él, era más fuerte. Quedó satisfecho de esta razón; y aquel mismo día fue a su madrina, y rogó a su padrino (que no lo era sino marido de su madrina, la cual había tiempo que casara) que le trajese con el carro cinco o seis piedras muy gruesas, tamañas como una arca; y el padrino, que lo quería como si fuese hijo, le dio gusto y trajo en dos veces siete peñas, unas más gruesas, y otras menos, y una muy grande, y se las hizo entrar en el corral de su casa, que costó no pocos trabajos a media docena de ganapanes.
Desde este día estaba continuamente revolviendo las piedras con una palanca y las pequeñas con los brazos, volcándolas, mudándolas de sitio, haciendo grandes esfuerzos, y sudando y jurando como si estuviese condenado a aquel trabajo del infierno. También hizo dar filo a dos destrales viejas que andaban por allí, y como descanso del ejercicio de las peñas tomaba una destral y hacía muescas y degüellos en unos troncos de encina que se hizo traer igualmente. No contento con esto pidió maza y rompía y majaba la peña más grande.
Al cabo de tres o cuatro meses, para probar sus fuerzas, llamó al muchacho de marras y le dijo que habían de reñir otra vez; el muchacho no quería, pero él le amenazó que lo arrastraría como un gato muerto, y le obligó y riñeron con grande ardor y bravura. Venció Pedro Saputo, mas con tanta ventaja, que después se probara a reñir con otros mayores y también los vencía fácilmente. Y dijo a su madre: ya he visto, señora madre, que me dijiste verdad cuando la riña de Geronimillo, pues con el volcar de las peñas y el ejercicio de la destral y la maza, y alguna vez que me pongo a cavar con los labradores, me he hecho tan fuerte que gano a todos los chicos de mi tiempo y aun a otros mucho mayores. Buen secreto me enseñaste. Yo os prometo que no me venza otro a luchar ni me gane a dar puños de mancar hombros y brazos, y me he de derrocar y acocear, aunque sea un gigante, al que se atreva a tomarse conmigo. Y así fue, porque ejercitando mucho las fuerzas, y con la buena y perfecta complexión y sanidad de su cuerpo, alcanzó muy grandes bríos, y fue tan esforzado, que después, si por diversión y prueba cogía dos o tres hombres, jugaba con ellos como si fuesen palillos de randa.
domingo, 5 de diciembre de 2021
DVA, Borao, P
Del cat. prebost.
1. m. y f. Persona que es cabeza de una comunidad, y la preside o gobierna.
2. m. y f. Persona que en un determinado ámbito político, económico, profesional, etc., tiene una posición de gran poder e importancia.
3. m. Mil. capitán preboste.
PABOSTRÍA. n. Prebostazgo. (oficio de preboste)
PACENTAR, PAGENTAR. Apacentar. (Pasturá; pasturo, pastures, pasture, pasturem o pasturam, pasturéu o pasturáu, pasturen; pastura)
PACISCENTE. n. Pactante.
PADOLAMENTO. n. Género de peso, según Ducange apoyado en un documento de 1272.
PADRASTROS. n. Mastranzos.
PAJARILLA. a. Palomilla, insecto que destruye la cebada.
PAJAROTEAR. n. Hacer vida alegre, ociosa y disipada: nacen de ahí algunos derivados, como pajaroteo y pajarotero: en Castilla pajarear y pajarero.
PAJUZ. PAJUZO. a. Paja medio podrida, desechada de las eras y los pesebres. (pallús : se fa aná pera sostre, pera eixugá lo fem; pajar: pallissa)
PALA. n. Tira de tela en las camisas y otras prendas de vestir.
PALABRILLA. n. El bozo que se hace con un cabo del ramal para sujetar a las bestias o impedirles que coman o muerdan.
PALETA. n. El mancebo de albañil que maneja la llana y la paleta.
- a. media-paleta, el oficial de albañil que sale de aprendiz y aún no gana gajes de mancebo: es también muy usual la aplicación de esa frase a todo oficio o profesión.
PALLADA. n. Parvada.
PALLASO. n. Maceta o tiesto. - Úsase en el alto Aragón así como paellaso.
PAN. n. Rosal dice que tomó los nombres de sus precios, como en la corona de Aragón las vuitenas, quaernas (quaternas: 4) y otras suertes de panes.
PANDERETA. n. Panderete.
PANES. d. Trigo en yerba.
PANETE.
n. Diminutivo de pan. Se conserva esa voz en la denominación vulgar
de una de las iglesias memorables de Zaragoza, la cual fue
primitivamente palacio real de los árabes con el nombre de azuda,
(la Zuda)
sirvió de hospedaje a Alfonso I cuando reconquistó la ciudad en 18 de Diciembre de 1118, llamóse después San Juan de Jerusalén, y
hoy, y ya en tiempo de Blancas (pág. 119 de sus Comentarios), se da
a conocer comúnmente con el título de San Juan de los Panetes.
PANICERO. El que tenía a su cuidado el servicio del pan en la
casa real.
PANIQUESA. d. Comadreja. - n. Niño o niña de mucha viveza y movilidad. (mustela)
PANIZO. p. Maíz. (Panís)
PANOLLA. d. Mazorca, panoja. (Panolla de panís, panolles; panollo : atontat)
PANSO.
n. Paso, seco, consumido: se aplica a las frutas así como la voz
pansado.
En el Capbreu del peage que se pagaba en el
puente de Luna (1436) se dice carga de pansas un sueldo: en el
Glosario del Memorial histórico tomo V. se lee: pansa, cosa
extendida o expuesta al sol, de pandere; uvas pansas, pasas. (pansa,
panses; yo bec a vegades un vi de 14,5% de Italia, en “uva leggeramente appassita”)
PANTASMA. n. Fantasma: es voz vulgar que se usa también metafóricamente.
PAPAHIGO. Aparato a manera de embudo para coger higos del árbol.
PAPELERO. n. Hazañero, finge-negocios.
PAQUETERO. El contrabandista que introduce en España paquetes de contrabando venciendo los Pirineos.
PARADERO, PARADERA. Compuerta o tajadera, formada de tablas portátiles.
PARAR. n. Se llaman gastos de parar la mesa los que ha ocasionado el proceso de Aprehensión desde el apellido hasta la reportación, y son de cuenta del que se opone al aprehendiente cuando obtiene sobre este la ventaja del juicio. - n. Disponer, preparar, y así se dice parar la mesa en sentido de cubrirla con los manteles, o, como dice la Academia, de ponerla. - n. Mullir, cuando se habla de colchones, cojines etc.
parar fuerte: mantenerse en buena salud: en Navarra se usó pararse mal sentirse mal.
PARAULA. n. Palabra: es voz anticuada de las incluidas por Blancas en su Índice. (incluso palaura, palaures; paraula, paraules)
PARCO. p. Parce o premio que dan algunos maestros, principalmente en la Escuela Pía, y que sirve para obtener perdón de ciertos castigos.
PARDINA.
a. Despoblado, esto es, yermo o sitio que en otro tiempo tuvo
población.
Se halla incluido por primera vez en la última
edición de la Academia. - n. Prado. (Lapardina com apellit a
Valderrobres, per ejemple)
PAREILLA. n. Matrimonio: voz usada en el fuero de Sobrarbe para designar los hijos legítimos, que allí se llaman hijos de pareilla. (Parella, parelles, parell : par: 2)
PAREJO. d. Poco limpio en aderezar la comida. - n. Dotado de cierta desaprensión y que todo lo lleva por igual. (Parello: al cavá, dixá lo tros cavat igual)
PARICIONERO. n. Pastor que se ajusta con algún ganadero para servirle durante la parición.
PARIHUELAS. n. Parihuela.
PARIZONAR. n. Parir el ganado.
PARRA. (subirse a la) n. Ofenderse, picarse de alguna alusión.
PARRANDA (de). n. De jolgorio, de gran diversión, ociosidad o pasatiempo. (No estaba muerto, que estaba de parranda)
PARRÓN. n. Vasija grande para ordeñar la leche en las cabrerías.
PARTE. n. Con la expresión ¿de qué parte? se indica que de ninguna manera, y así se dice ¿de qué parte he de temerle? ¿de qué parte ha de triunfar?
PARVADA. n. Gran cantidad.
PASADAS (a todas). n. Enajenación absoluta sin condiciones de retracto u otras: es frase que se usa en oposición con la de a carta de gracia.
PASAMÁN. d. Pasamano. (Passamans, en plural en chapurriau, pero no cuan se diu “passa la ma per la paret”)
PASAMANOS. n. Pasamano.
PASAMIENTO. n. Pase de cuentas. - n. Pasar, en el sentido de la última acepción que da a esta palabra la Academia.
PASIO. p. Pasión, por la parte del Evangelio. (La passió de Cristo)
PASIONERO. a. El sacerdote destinado en el Hospital de Zaragoza a la asistencia espiritual de los enfermos.
PASTENCO. n. La res que se echa al pasto: suele hacerse la división de las que aún maman en caloyos, ternascos y pastencos, y a estos se les llama también corderos lechales.
PASTRÓN. n. Bofetón o puñada, voz familiar.
PATERA. n. Enfermedad del ganado en las pezuñas. (pata; pota)
PATIO. n. Portal cubierto.
PAUL. d. Pradería común. (prat; prato; prado)
PAVANA. n. Salida de pavana es expresión que significa réplica intempestiva, insuficiente o grotesca, y también porte inesperado, desenlace poco delicado en algún asunto.
PAVISO. d. Pavia. - d. Tonto, lerdo.
PEAL. n. Se usa en la frase poner a uno como un peal equivalente a poner a uno como un trapo, pero es extensiva también a los malos tratamientos de obra.
PECINA. d. Riña, contienda, alboroto.
PECULLO. d. Peculio, voz anticuada.
PECHO ARRIBA. n. A repecho.
PEDER. n. Peer. (Fotres un pet, petá, petás; m’hay futut un pet; ting petera).
PEDRADA. d. Pedrea, apedreada.
PEDREGADA. n. Pedrea. (Granizo; granís; granissada)
PEDREÑA. d. Pedernal.
PEDUCO. n. Calzado tosco que se usa en las montañas.
PEIRÓN. n. Columna u obelisco que contiene alguna imagen y que se halla únicamente a la entrada de las aldeas: llámase también pairón.
PELADIZO. n. Piel que cubre la carne de las frutas: la gente vulgar dice pelarzo.
PELELE. c. Pobrete, falto de inteligencia y de fortuna: simple, inútil, dice la Academia.
PELINDUSCA. n. Ramera, mujer de mala vida. (pelandusca; puta, prostituta)
PELUCHÓN. n. Pelo crespo o descompuesto: se dice también del que lo lleva.
PELLA. c. El cogollo de la col. (Lo grumo de la col)
PELLEJERO. n. Entre ganaderos el que se dedica a comprar pieles de desecho o de reses mortecinas. (Pelleté; pelleter; tamé es lo que traballe la pell; peletero)
PELLEJANA. n. Persona de malas prendas o de mala vida: las rameras fueron llamadas pellejas (según Rosal) porque vestían pieles de cabra roja o zorra entre los pastores de Roma, y de ahí verosímilmente se ha derivado esa palabra, muy usada en Aragón. (Y zorra, vulpeja; vulpes)
PELLETA. p. Pelleja.
PELLÓN. a. Parte considerable de una cantidad: así se dice “ya ha pagado un buen pellón”, “le ha entrado un buen pellón con la dote de su esposa”.
PÉNAME. a. Pésame.
PENAR. d. Pesarle a uno, arrepentirse. (Me pene no habé fet alló cuan podía féu)
PENDIJO. n. Cualquiera adorno pendiente cuando se usa sólo por vanidad, como las borlas de un bastón, las cruces de honor y los dijes de las señoras en el cuello, las orejas o brazos.
PENDONEAR. n. Disipar el tiempo, callejear, concurrir a todo lo que sea distracción.
PENDONERO. n. Haragán, vago, amigo de diversiones y pasatiempos. (Pendón)
PENONES. n. Edictos o decretos del Rey, según Ducange. (Penó: pendón, estandarte)
PEÑORA. n. Prisión. - n. Multa o pena. (pignora, pignorare)
PEÑORAR. n. Prender. Dice Cuenca, “a los Señores de vasallos no se les peñora o prende.” - n. Multar, apenar.
PEONÍA. a. Peonada, jornal: lo que un peón trabaja en un día.
PERCAZAR. d. Apercazar o coger con dificultad.
PERDIGANA. a. Perdigón. (perdiu minuda, perdiganes, críes de perdiu).
PERDIGUERO. d. Perdigón.
PERERA. d. Peral. (Si vols que te diga quina fruita fa este abre, espérat)
PERINDOLA. n. Perinola.
PERJUDICIOSO. n. Perjudicial. (prejudicio, perjuicio; prejudici)
PERNADA. n. Predio rústico, según Ducange.
PERNERA. La parte del pantalón que cubre cada pierna. (Lo camal, de cama)
PERO. n. Esta conjunción adversativa tiene alguna vez oficios de partícula afirmativa, equivaliendo a sí, como es fácil, pero muy fácil.
PEROLA. n. Cazo. (olla; hortereta, hortera; perolas : tetas como cazos)
PEROLÓN. n. Perol grande, vasija de cobre u otro metal destinada a varios usos.
PERPAGAR. n. Pagar completamente, voz anticuada.
PERRERA. n. Berrinche.
PESCATERO. n. Pescadero, el que vende pescado. (peixcaté, peixcatera)
PETAFIO. n. Persona o cosa que sirve de estorbo: en Navarra se dice petacho.
PETENAR. d. Retozar.
PETRERÍA. n. Barreño, aguamanil: léese en leges palatinae Jac. II. Maj.
PEZ COCA. n. Jugo resinoso un poco más grueso que la pez ordinaria: sirve comúnmente para la formación de los barnices.
PEZOLAGA. d. Tronera, persona de poco asiento y mal de porte. (Pessolaga, pesolaga)
PICACHOVA. n. Instrumento o herramienta para demoler, de que generalmente usan los albañiles, y se distingue en que el hierro tiene pico en un extremo y boca en el otro.
PICAJOSO. n. El que se pica o resiente sin gran motivo y con bastante frecuencia.
PICA-PELÓN. n. Se usa en la frase estar de pica-pelón, en equivalencia de estar contrapuntado.
PICAPORTE.
n. Llavín con que se abre la puerta exterior de las habitaciones.
PICAR. p. Machacar, desmenuzar. (Picá; pico, piques, pique,
piquem o picam, piquéu o picáu, piquen)
PICOLETA. n. Pico de que usan los albañiles para demoler. - n. Taza con que se sirve el caldo u otros líquidos a los enfermos que no pueden incorporarse en la cama.
PICOR. p. Picazón, escozor. (picassó, del añ de la picassó; coissó, coentó)
PICOTA. d. Piquera. - n. No saber ni picota, no saber pizca, no conocer una jota, no tener noticia alguna de lo que se trata.
PICOTEAR. n. Picar o ir comiendo de poco en poco.
PICULÍN. n. Volatín, titerero como otros dicen, buratín como hay quien escribe a la italiana.
PICHÓN. c. Palomino o polluelo de paloma. (Pichó, pichons; críes de colom, coloms)
PIE. d. Medida para la aceituna. - n. hacer pies, empezar a sostenerse el niño sobre ellos: en Castilla se dice hacer piernas en otro sentido. (Un peu de olives)
PIEDRA. n. Díjose a piedra perdida en equivalencia de la expresión actual a fuego graneado, como puede verse en Zurita: hoy se dice en significación de apresuradamente.
PIERDE. n. Pérdida, y así se dice es calle que no tiene pierde. (carrera o carré que no té pérdua)
PIGRE. a. Tardo, negligente o desidioso: conforma, más que el castellano
pigro, con la etimología latina. - n. Desaplicado o poco aprovechado
en la escuela.
PIGÜELA. n. Echadiza, indirecta.
PIGÜESA. d. Viruelas. (Pigota)
PILLA. a. Pillaje.
PILMA. d. Vizma. - d. Trampa, deuda.
PILÓN. n. Guarda-cantón, poste. - n. Columna en que se exponían al público los miembros de los malhechores, cuando estaba en uso esa repugnante práctica: llamábase pilón de los cuartos. (descuartizados)
PILOTERO. n. Uno de los operarios en las fábricas antiguas de papel.
PIMENTÓN. p. Pimiento. (primentó, primentons; primentonera la planta)
PIMIENTA (hacer). n. Tomarse vacación.
PINCHAR. c. Punzar. (punchá; puncho, punches, punche, puncham o punchem, puncháu o punchéu, punchen)
PINCHE. c. Ayudante, marmitón de cocina.
PINCHÓN. d. Punzón. (punsó, punchó; puncha : espina - de rosa, zarza, etc.)
PINGANETAS. n. Se usa en la frase estar en pinganetas, que significa estar en cuclillas, estar mal sentado o acomodado, estar en peligro de caer: en Castilla estar en pinganitos es hallarse en puestos elevados o en buena fortuna.
PINGO. n. Sustantivo con que suele designarse al que es demasiado suelto, haragán y desaseado: generalmente se aplica a la mujer.
PINOCHA. d. Panoja. (panolla de panís; mazorca de maíz; panizo)
PINTA. n. Clarión. (clarió: argila blanca; arcilla blanca)
PINTAR. n. Tallar, esculpir: así llaman los pastores a los adornos que hacen en la madera con cualquiera instrumento cortante. - n. pintarla, figurar, garbear, darse importancia.
PINTURRUTEAR. n. Pintorrear, pintarrajar. (pintarrajear)
PIÑEROL. n. En Alcañiz el pájaro loxia curvirostra.
PIÑORAR,
c. Sacar prendas por algún adelanto que se ha hecho: dícese también
peñorar y ambas son voces anticuadas. (pignorar, pignorare;
peñora, piñora)
PIPIRIJAINA. n. Se dice compañía de
pipirijaina a la tropa de malos comediantes, y reunión de
pipirijaina a la de poco pelo o menor importancia de la que conviene.
PIQUERO. d. Albañil, alarife.
PIQUETE. n. Esquila de poco volumen que se pone en los rebaños a los borregos o corderos de desvezo.
PIRULO. n. Perinola pequeña y redonda sin las iniciales, ni por consiguiente las suertes, que tiene la perinola común.
PISADERA. n. Se dice de la reja colocada en el acera de una calle para dar ventilación y luz a algún sótano: puede aplicarse en general, como adjetivo, a todo lo que haya de ser pisado.
PISAZO. n. Pisada, pisotón: esta última palabra todavía no se halla admitida por la Academia. (patejada, potejada, palsigada, calsigada)
PITAÑAR. n. Casa de mala especie: vivienda extraviada, sospechosa y de pobre apariencia.
PITÓN. a. Piedrezuela con que juegan los muchachos a los cantillos.
PIZARRA. n. Encerado para verificar operaciones matemáticas o de otra ciencia a la vista de muchos.
PIZCO. c. Pellizco. (Pessic, pessics; pessigá)
PLACER (A). a. Despacio, poco a poco.
PLANTERO. n. Simiente. (planté de ensiam : simiente, plantero de lechuga)
PLANZÓN. d. Estaca de olivo u otro árbol. (plansó, pera plantá)
PLATADA. n. El comestible contenido en un plato colmado. (platerada de arrós)
PLEGADERA. n. Tablón que, colocado verticalmente o de canto y arrastrado por una o dos caballerías, va amontonando la mies en la era, dirigido por el labrador que lo sujeta con una esteva.
PLEGADOR. a. El que recoge limosna para alguna cofradía o comunidad.
PLEGAR. d. Hacer la llega (plega). - n. Concluir una cosa, quedar uno sin esperanza, y en este sentido se dice “ya hemos plegado.” (Ya ham plegat)
PLIEGA. n. Llega. (plega, dels quintos)
PLIEGUE.
n. Se dice ¡buen pliegue va a tener!, en sentido de ¡buena vida,
buen fin va a tener!
POCEAR. d. Sacar agua de un pozo con pozales
o cubos. (poar, pouar, pová)
POCHA. n. Ave. - n. La bolsa
que forma la camisa u otra prenda a la parte del pecho.
POCHADA. n. Lo que se contiene dentro de esa cavidad.
POCHO. c. Pálido, descolorido. - n. judías pochas, judías desgranaderas.
PODER. n. Úsase en la frase es cosa que me puede, como diciendo que me incomoda, que me saca de mí. (que puede con mis nervios)
POLPA d. Pulpa.
POLLO. a. Caballón o margen a trechos para que se detenga el agua. - n. Gargajo.
PONTAGERO. n. El empleado a cuyo cargo estaba el cobro del derecho de pontazgo.
PONTARRÓN. n. Aumentativo despectivo de puente.
PORCIÓN. n. Tablilla de chocolate de una onza o de tres cuartos.
PORCHE. c. Poste, soportal.
PORGADERO. a. Harnero, cedazo, zaranda o criba. (porgadó, porgadora, sedás, aré, criba, ventadó)
PORGAR. d. Aechar (cribar; porgá; porgo, porgues, porgue, porguem o porgam, porguéu o porgáu, porguen)
PORGUESAS. d. Aechaduras o desperdicios después de aechado o cribado el trigo. (Al carré pla venen blat, a Vilanova porgueres, y al carré de la muleta, la flo de les bachilleres)
PORRETÓN. n. Ave que no ha salido del nido y permanece todavía implume.
PORTADERA. n. Vasija de madera para transportar las uvas de la caja al lagar.
PORTATA. n. Acción de llevar, conducir, custodiar, instruir, tramitar &c, y así se dice “por la portata de procesos” en un tratado de los Oficios y Salarios de la Corona.
PORTEGADO. n. Pórtico de iglesia, voz local que por nuestra parte no hemos oído, pero nos ha sido comunicada por persona competente. (Portalada)
POSADOR. n. Posadero, mesonero.
POSO. c. Parte gruesa de los líquidos que queda en el fondo de la vasija.
POSTILLERÍA. n. Postigo: así se desprende de una declaración dada en 1522 por la corte del Justicia, condenando en 60 dineros a los que quiebren puerta o postillería.
POTREAR. n. Molestar, aburrir, cansar, apurar a uno.
POZAL. c. Cubo de pozo. (Poal, poval, galleta)
POZALEAR.
d. Revolver el agua de un pozo subiendo y bajando sin objeto los
pozales.
PRECIOS. d. Estimación del daño causado en los campos.
PREDICADERA. a. Púlpito.
PRENDADA. n. Apenamiento, o intimación de alguna pena.
PRENDAR. n. Apenar o intimar alguna pena.
PRESA. a. Puchero de enfermo.
PRESERO. n. Puchero de dos tazas de caldo.
PRESTAR. c. Dar de sí, extenderse las telas.
PRIETO. p. Mezquino, mísero, tacaño. (de puñ preto : de puño apretado; agarrat)
PRIVILEGIOS. n. Leyes o fueros políticos, código constitucional de los aragoneses. PROBAR. c. Catar.
PROBATINA. n. Prueba, ensayo, tentativa.
PROCESO DE CAMBRA. n. El que se hacía en lugar escondido: se llamaba también de cámara y estaba prohibido en Aragón.
PROCURA. p. Procuradoría.
PROCURADOR. a. Se dice procurador astricto del obligado a seguir ciertas causas, especialmente criminales, en las cuales nunca se procedía de oficio en Aragón.
PROFIERTA. n.
Servicio extraordinario concedido por el reino al monarca con el
carácter de empréstito, según puede verse en Asso, Economía
Política.
PROMOVEDORES. n. Oficiales destinados a agitar los
negocios civiles y aun criminales y a suplir al Canciller o
vice-canciller en algunas funciones, siendo considerados como
consejeros del Rey: eran en número de cuatro, dos caballeros y dos
doctores, todo según las Ordinaciones de Pedro IV.
PRONUNCIA. a. Pronunciación o publicación, o acción y efecto de publicar alguna cosa.
PROPALO. n. Barra cilíndrica de hierro, que encaja por un extremo en el árbol y que termina por el otro en esquina para recibir el rodillo del molino harinero.
PROPIO (de). n. De intento, directamente, sin otro objeto, por ejemplo voy de propio a su casa para contárselo. (aposta)
PROPOSICIÓN. n. Demanda de posesión en el juicio de firma. - n. Discurso del trono al abrir las Cortes, Propositio Curiarum.
PROVISA. n. Decreto de secuestro, que es la primera diligencia en el juicio de Aprehensión.
PUDIR. d. Heder. (putí; aixó put com la poput, put put: abubilla)
PUDOR. d. Hedor, hedentina. (pudó, pudina, corrompina, mala auló)
PUERTA. n. En el juego de dominó la ficha que por un extremo presenta un número del cual van todos jugados menos uno: y del que conserva este en su poder se dice tener una puerta pues por allí nadie sino él puede jugar. - n. salir por la puerta de los carros, salir vergonzosamente de una casa, de un establecimiento, o de un negocio: en Castilla se dice salir por la puerta de los perros por salir huyendo.
PUGA. p. Púa.
PUGÉS. n. Moneda que valía la cuarta parte de un dinero en tiempo de Carlos V, según Juan Gutiérrez citado por el paleógrafo Merino.
PULGARILLAS. n. Castañuelas. (castañoles)
PULIENDA. n. Cospillo.
PULSERAS. n. La carga que se sobrepone a los costados de cualquiera carro o galera, atándosela con cuerdas fuera de la escalera del carruaje: también toma aquel nombre la misma red de cuerdas en que se contiene la carga. (pulsera, pulseres : pols : pulso, sien, sienes)
PUNCHAR. c. Punzar. (punchá)
PUNCHAZO. d. Punzada. (punchada, punchades)
PUNCHÓN.
d. Punzón. (punchó; puncha)
PUNTERO. n. Tripulante en los
barcos del Canal imperial, cuya maniobra consiste en evitar que la
embarcación choque contra las márgenes, lo cual previene apoyando
en ella unos largos remos. (remos largos como un puntal)
PUNTILLOSO. n. El que tiene mucho puntillo o una susceptibilidad exquisita. Aunque parece de etimología francesa, no debe de ser sino un derivado de puntillo: la Academia admite puntoso y puntuoso.
PUÑAZO.
n. Puñada, puñetazo. (1)
(1) Tenemos a aquella por tan
castellana como a estas dos palabras, pero no hallándola en el
Diccionario de la lengua, a pesar de ser el derivado más próximo de
la primitiva PUÑO, y siendo por otra parte muy frecuente en Aragón,
nos hemos permitido incluirla como a algunas, aunque muy pocas, que
se hallan en este caso. En lo demás, nosotros no hemos dado cabida a
voces que la Academia califica de castellanas, por más aire aragonés
que les hayamos encontrado, sino que hemos trasladado las que de
entre ellas incluyó Peralta en su ensayo, y aun esas marcadas, para
conocimiento del lector, con la letra c.
PURNA. d. Chispa. - n. tener malas purnas, tener malas chanzas, o mal genio, o mal carácter, o poco aguante. (malas pulgas)
PUYA. d. Poya.
PUYADA. n. Regreso, principalmente de los ganados trashumantes.








