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jueves, 25 de julio de 2024

1. 5. De cóm Pedro Saputo va determiná adependre algún ofissi.

Capítul V.

De cóm Pedro Saputo va determiná adependre algún ofissi.


Llichí y mes lligí als llibres que li dixáe lo retó y un ric del poble va sé lo que va fé en mol tems. Entre tots los que mes li agradáen eren los de historia y les fábules de Esopo en la vida de este gran fabulista: y un atre llibre al que li dieben Lo Cortesano. Pero no olvidáe lo ejercicio de les roques ni lo aná als campos en lo primé llauradó que entopetabe o topetabe, ni les probes de agilidat.

Un día li va di sa mare: 

- Fill, ya tens dotse añs; ya es tems de que adeprengues algún ofissi. Y ell va contestá que pera qué eren los ofissis. Són, fill, li va contestá sa mare, pera no está bambán y guañás la vida. 

- ¿Només que per an aixó?, va di ell; pos yo tos dono paraula de no está may bambán, com veéu que tampoc no u estic ara, pos ya vech que es roín, encara que sol sigue perque lo que no fa res, ya en aixó fa mol mal no ocupán lo entretenimén y les mans, y en cuan a guañás la vida tingue firme esperansa que no me faltará, si Deu vol, ni a vosté en mí. Que no vull yo que vaigue a rentá en fret y en caló perque es siñal de molta pobresa, y no ha de passá tans mals ratos. Pero si tos entristix que no adeprenga un ofissi, digueume quin hay de adependre. Y sa mare li va contestá que lo que vullguere. 

- Pos yo, va di ell, no ne vull adependre cap. Perque hau de sabé que segons yo hay advertit, los homens són mol ignorans y no fan mes que disparates, obrán en tot en molta torpesa y sense cap discurs; y encara mes, generalmen fan mal als atres en malissia, y potsé an ell mateix per rechás. Yo no sé si a datres puestos són diferens, perque ya sabeu que no hay eixit de Almudévar mes que pera aná a vore als nostres parens, y dos vegades a Huesca aon a ningú vach coneixe ni vach tratá mes persones que les recaderes del mercat, que per sert gasten mol desenfado y poca vergoña. Pero si tots són lo mateix, no nessessito cap ofissi pera guañám la vida y félay a vosté descansada.

- Fill meu, va di entonses sa mare: mol saps y vech que parles com los flares que prediquen o com los homens que van en nous trajes per lo món y vénen de lluñanes terres. Fes lo que vullgues y Deu te ilumino: sol no vullguera que fores roín.

- Hasta ara, mare, va contestá ell, no u hay sigut ni hay probat de séu; y lo que hasta los dotse añs no es roín, ya sempre sirá bo. 

- Segons, li va replicá sa mare: algúns s' hi tornen después. 

- No pot sé, va di ell: perque yo sé que lo que es roín de home fet ya u ere de chiquet, pero no sabíe ni podíe empleá la maldat, pero lo que es mala inclinassió ya la teníe al alma.

- Ara vech, va contestá sa mare, que vas tenín raó. 

¿Quí t’ha amostrat estes coses?

- Aquí dins, va contestá ell, me les amostren totes; y los llibres que llechisgo o llixgo, y les dones cuan riñen unes en atres. 

- ¿Cóm poden enseñát o amostrát res les dones y mes reñín?, 

va preguntá sa mare mol admirada.

- Pos me enseñen mol, va contestá ell; tot lo que entonses diuen es locura y sabiduría, y lo mateix me enseñe la un que l’atre. Y u adepreng de elles y dels atres chics a les seues enganchades, y dels llibres, u aplego aquí dins y u guardo, y alló engendre atres coses, y estes engendren después atres; y les junto y les regiro y amasso totes, o les separo y compong segons me demanen les ocasions.

Entonses sa mare, esbarrada de sentíl parlá en tanta sabiduría, li va di: 

- No sé, fill meu, cóm sen yo tan tonta vach parí un fill tan espabilat.

- ¡Tonta, diéu!, va contestá ell; pos yo no hay advertit que u siguéu, perque les dones que yo ting per tontes al poble són vanes, cantoneres, gorrines, desastrades, rezongueres, noveleres, picudes, chismoses y bachilleres

8M Valderrobres , si natros o natres mos aturem

- Fill, fill, li va di entonses sa mare; eixa es massa malissia pera la teua edat; dixa a les pobres dones, que tan despressio porten a costes per sé dones y per ende lo espart del món.

- Ara sí que vech que sou una mica tonta, va di ell: perque hau dit una tontada mol gran. ¿Cóm diéu que les dones són lo espart del món? ¿Quin espart sou vosté a la vostra casa? Vosté sou la siñora y yo lo vostre fill, vosté me voléu y yo la vull; vosté me servís ara y yo la serviré después; vosté me cuidéu y yo creixco y me fach home pera donali honra y amparala y mantíndrela. No tos digáu espart, perque me hau afrentat y casi no puc mirala a la cara.

Un atre día a la hora de minjá va arribá sa mare en gran sofoco dién entre llágrimes:

- Los rics sempre rics y los pobres sempre ham de callá. Mira, fill, que ving acalorada. Lo hidalgo de la cantonada de la plassa me ha topetat al carré, y plantanse a cuatre passes me ha dit: "Be críe lo fill, la pubilla; ya casi es home y sol sap parlá y fé lo Marc Esopo. 

La paga que ell tos donará per lo ofissi que li habéu amostrat. ¿Pensáu fél rentadora o cuinera com vosté? Milló li cuadraríe lo ofissi de comare o de casamenté.» Yo, al sentí paraules tan ofenedores, me hay mort de vergoña, la llum del sel no la veía; y casi me aufego de la pena que me unfle lo pit. ¿Qué me dius, fill meu, per al meu consol?

- Per ara, mare meua, sol tos dic que mingéu en gust, y demá tos diré lo que faré en este enfado que tos han donat perque no convé obrá ni adoptá consell cuan la caló de la passió está al mes alt pun, com u está ara als dos, vosté plore pero yo encara que estic ofés parlo en esta templansa. Ya que eixe hidalgo creu que pot oféndrela perque no me donéu ofissi, dixem la seua insolensia y agarrem la raó. Demá, si voléu, adependré de teixidó, después demá, de sastre, lo dilluns, de pelaire, lo dimats, de fusté, lo dimecres... 

casa el sastre, turismo rural, Beceite

- Fill meu, lo va tallá sa mare olvidán les llágrimes y la afrenta:

¿quín disparate estás dién? ¿No saps que cada un de eixos ofissis coste mols añs de adependre, y tú, vols adependren un cada día? 

- Torno a di, y sertifico, va contestá ell, que cada día hay de adependre un ofissi, y mes si es menesté o convé. Hasta mich día lo estudiaré, per la tarde entrenaré les mans, y a la nit cuan vinga a casa li portaré ya alguna mostra de la meua obra. Perque yo hay mirat a ixos homens als seus tallés y sé lo que me dic. Mínjo y alégros, que lo fill que hau parit no va naixe pera burret o ruquet, com Carlos Rallo Badet; ni tampoc pera sé humillat per cap fill d' algo ni pera patí que sa mare u sigue per ningú.
Yo faré que dins de pocs díes sigáu beneída per tots, y envechada potsé de eixe mateix hidalgo que tos ha insultat. Perdonemlo empero per la bona intensió en que u haurá fet, encara que en poc miramén y sobrada fanfarronería y mals modos. aixó es soberbia de naiximén y confiansa en les riqueses.

Aquella tarde anáe Pedro a casa de sa padrina, com solíe, y al passá per la plassa va vore al hidalgo en lo mossen: se va arrimá an ells y sense saludá se va encará en aquell y en gran aplom li va di: 

sa padrina, Ángeles Gil Guimerá

- Siñó fill d'algo de la cantonada (cridanlo aixina per despressio): avui hau fet plorá a ma mare, y les seues llágrimes me han abrasat les entrañes y les guardo aquí (siñalán lo cor), perque soc lo seu fill y sé quí té o no té dret a oféndrela. No u olvidéu, que tampoc yo u olvidaré. Adiós. Y dién aixó sen va aná en tota serenidat y mirada severa.
Lo mossen lo va cridá moltes vegades y hasta va volé seguil; pero lo va tindre que dixá perque ni la cara va girá pera mirál y va colá com un rellámpec. Va sentí mol lo mossen aquell cas, y u va sentí tamé lo hidalgo, pero de manera diferén, perque lo mossen u sentíe per amor al chiquet, y l’atre de ira y de rencor de les seues paraules y atrevimén.


Original en castellá:

Capítulo V.

De cómo Pedro Saputo determinó aprender algún oficio.

Leer y más leer en los libros que le dejaba el cura y un rico del pueblo fue lo que hizo en mucho tiempo. Entre todos los que más le gustaban eran los de historia y las fábulas de Esopo con la vida de este gran fabulista: y otro libro que llamaban El Cortesano. Pero no olvidaba el ejercicio de las peñas ni el ir a los campos con el primer labrador que encontraba, ni las pruebas de agilidad y ligereza.

Un día le dijo su madre: - Hijo, ya tienes doce años; ya es tiempo de que aprendas algún oficio. Y él respondió que para qué eran los oficios. Son, hijo, le respondió su madre, para no estar ocioso y ganar la vida. - ¿No más que para eso?, dijo él; pues yo os doy palabra de no estar nunca ocioso, como veis que tampoco no lo estoy ahora, pues ya se me alcanza que es malo, aunque sólo sea porque el que no hace nada, ya con eso hace mucho mal no ocupando el entretenimiento y las manos, y en cuanto a ganar la vida tened firme esperanza que no me faltará, Dios mediante, ni a vos conmigo. Que no quiero yo que vayáis a lavar con frío y con calor porque es señal de mucha pobreza, y no os habéis de dar tan mal tiempo ni vida tan lacerada. Pero si os afligís porque no aprendo un oficio, decidme cuál he de aprender. Y su madre le respondió que el que quisiera. - Pues yo, dijo él, no quiero aprender ninguno. Porque habéis de saber que según yo he advertido, los hombres son muy ignorantes y no hacen sino disparates, y rudezas obrando en todo con mucha torpeza y sin ningún discurso; y el que es un poco más avisado, generalmente hace daño a los otros con malicia, y tal vez a sí mismo por reverbero. Yo no sé si en otras partes son diferentes, porque ya sabéis que no he salido de Almudévar sino que para ir a ver a nuestros parientes, y dos veces a Huesca en donde a nadie conocí ni traté más personas que las recaderas del mercado, que por cierto gastan largo de su desenfado y poca vergüenza. Pero si todos son lo mismo, no necesito ningún oficio para ganar la vida y dárosla a vos descansada. - Hijo mío, dijo entonces su madre: mucho sabes y veo que hablas como los flaires que predican o como los hombres que andan con nuevos trajes por el mundo y vienen de luengas tierras. Haz lo que quieras y Dios te ilumine: sólo que no querría que fueses malo. - Hasta ahora, madre, respondió él, no lo he sido ni entendido serlo; y el que hasta los doce años no es malo, ya siempre será bueno. - Según, le replicó su madre: algunos se tornarán después. - No puede ser, dijo él: porque yo conozco que el que es malo de hombre hecho lo hubo de ser de niño, sino que no sabía ni podía ejecutar la maldad, pero lo que es mala inclinación ya la tenía en el alma.

- Agora veo, contestó su madre, que vas teniendo razón. ¿Quién te ha enseñado esas cosas? - Aquí dentro, respondió él, me las enseñan todas; y los libros que leo y las mujeres cuando riñen unas con otras. - ¿Cómo pueden enseñarte nada las mujeres y más riñendo?, preguntó su madre muy admirada. - Pues me enseñan mucho, respondió él; todo lo que entonces dicen es locura y sabiduría, y lo mismo me enseña lo uno que lo otro. Y lo aprendo de ellas y de los otros chicos en sus contiendas, y de los libros, lo recojo aquí dentro y lo guardo, y aquello engendra otras cosas, y éstas engendran luego otras; y las junto y las revuelvo y amaso todas, o las separo y compongo según me cumple y piden las ocasiones.

Entonces su madre, espantada de oírle hablar con tanta sabiduría, le dijo: - No sé, hijo mío, cómo siendo tan tonta he parido un hijo tan agudo. - ¡Tonta, decís!, contestó él; pues yo no he advertido que lo seáis, porque las mujeres que yo tengo notadas por tontas en el lugar son vanas, cantoneras, puercas, desastradas, rezongueras, noveleras, picudas, chismosas y murmuradoras. - Hijo, hijo, le dijo entonces su madre; ésa es demasiada malicia para tu edad; deja a las pobres mujeres, que harto desprecio llevan a cuestas con ser mujeres y por ende el estropajo del mundo. - Ahora sí que veo que sois un poco tonta, dijo él: porque habéis dicho una muy grandísima necedad. ¿Cómo llamáis a las mujeres el estropajo del mundo? ¿Qué estropajo sois vos en vuestra casa? Vos sois la señora e yo vuestro hijo, vos me queréis e yo os quiero; vos me servís agora e yo os serviré después; vos me cuidáis e yo crezco y me hago hombre para daros honra y ampararos y manteneros. No os llaméis estropajo, por vida mía, porque me habéis afrentado y casi no oso miraros a la cara.

Otro día a la hora de comer llegó su madre con gran bochorno y pasión diciendo entre lágrimas: - Los ricos siempre ricos y los pobres siempre hemos de callar. Mira, hijo, que vengo llena de calor y corrimiento. El hidalgo de la esquina de la plaza me ha topado en la calle, y plantándoseme a cuatro pasos me ha dicho: «Bien criades el hijo, la Pupila; ya casi es hombre y sólo sabe parlar y hacer el Marco Esopo. El pago que él os dará por el oficio que le habéis enseñado. ¿Pensáis hacelle lavandera o cocinera como vos? Andad, que mejor le cuadraría el oficio de comadrón o de casamentero.» Yo, al oír palabras tan injuriosas, me he cubierto de vergüenza, la luz del cielo no veía; y casi me ahogo de la pena que me hinche el pecho. ¿Qué me dices, hijo mío, para mi consuelo? - Por ahora, madre mía, sólo os digo que comáis con gusto, y otro día os diré lo que hace a este enojo que os han dado porque no conviene obrar ni adoptar consejo cuando el calor de la pasión está en su mayor punto, como lo está ahora en los dos, que vos lloráis e yo de puro levantado y ofendido hablo con esta templanza. Y ya que ese hidalgo cree que puede ultrajaros porque no me dais oficio, dejemos su insolencia y tomemos su razón. Mañana, si queréis, aprenderé de tejedor, después de mañana, de sastre, el lunes, de peraile, el martes, de carpintero, el miércoles... - Hijo mío, le atajó su madre olvidando las lágrimas y su afrenta: ¿qué disparate estás diciendo? ¿No sabes que cada uno de esos oficios cuesta muchos años, y tú, quieres aprender uno cada día? - Torno a decir y certificaros, contestó él, que cada día he de aprender un oficio, y más si es menester o conviniera. Hasta medio día lo estudiaré, por la tarde ejercitaré las manos, y a la noche cuando venga a casa os traeré ya alguna muestra de mi obra. Porque yo he mirado a esos hombres en sus talleres y sé lo que me digo. Comed y alegraros, que el hijo que habéis parido no nació para jumento; ni tampoco para ser escarnecido de ningún hidalgo ni para sufrir que su madre lo sea de nadie. Yo haré que dentro de pocos días seáis bendecida de todos, y envidiada quizá de ese mismo hidalgo que os ha insultado. Perdonémosle empero por la buena intención con que lo habrá hecho, aunque con poco miramiento y sobrada altivez y mal modo. Eso es soberbia del nacimiento y confianza en las riquezas.

Aquella tarde iba Pedro a casa de su madrina, como solía, y al pasar por la plaza vio al hidalgo con el cura: acercóse a ellos y sin saludar se encaró con aquél y con grande entereza dijo: - Señor hidalgo de la esquina (llamándole así por desprecio): hoy habéis hecho llorar a mi madre, y sus lágrimas me han abrasado las entrañas y las guardo aquí (señalando el corazón), porque soy su hijo y sé quién tiene o no tiene derecho a ultrajalla. No lo olvidéis, que tampoco yo lo olvidaré. Adiós. Y diciendo esto se fue con su serenidad y mirada severa. El cura le llamó muchas veces y aun quiso seguirle; mas lo hubo de dejar porque ni aun la cara volvió a mirarle y traspuso como un relámpago. Sintió mucho el cura aquel caso, y lo sintió también el hidalgo, pero diferentemente, porque el cura lo sentía de amor al niño, y el otro de ira y de mancilla de sus palabras y atrevimiento.

jueves, 26 de agosto de 2021

Al tren. Clarín.

AL TREN

(Lo texto del llibre de Clarín no sirá igual que este)

Leopoldo Enrique García-Alas y Ureña (Clarín).

Lo duc del Pergamino, marqués de Numancia, comte de Peñasarriba, consellé de ferrocarrils de vía ampla y de vía estreta, ex ministre de estat y de Ultramar...


Lo duc del Pergamino, marqués de Numancia, comte de Peñasarriba, consellé de ferrocarrils de vía ampla y de vía estreta, ex ministre de estat y de Ultramar... está que bufe y agarre lo sel... ras del coche de primera en les mans; y al seu juissi té raó que li sobre. Figúronse vostés que ell ve desde Madrid sol, tombat tot lo llarg que es a un reservat, en lo que ha tingut que contentás, perque no va ñabé a la seua dispossisió, per torpesa dels empleats, ni coche-llit, ni cosa pareguda. Y ara, cuan milló dormíe, a mija nit, a la mitat de Castilla, li obrin la porta del seu departamén y li demanen mil perdons... perque té que admití la compañía de dos viachés nada menos: una siñora enlutada, cuberta en un vel espés, y un tinén de artillería.

¡De cap manera! No ña cortessía que valgue; lo noble español es mol inglés cuan viache y no se entreté en miramens medievals: defén lo home lo seu resservat poc menos que al sport que ha adeprés a Eton, a Inglaterra, lo noble duc castellá, estudián inglés.

¡Un consellé, un senadó, un duc, un ex-ministre, consentí que entron dos desconeguts al seu coche, después de habé consentit en pressindí de una berlina-llit, al que té dret! ¡impossible! ¡Allí no entre ni una mosca!

La dama de dol, avergoñida, confusa, procure desapareixe, buscá refugi a consevol furgó aon pugue ñabé gossos mes fins... pero lo tinén de artillería li tanque lo pas ocupán la eixida, y en molta tranquilidat y finura defén lo seu dret, lo dels dos.

- Caballé, no nego lo dret de vosté a reclamá contra los descuidos de la Compañía... pero yo, y per lo vist esta siñora tamé, ting billet de primera; tots los demés coches de esta classe venen plens; an esta estassió no ña manera de aumentá lo servissi... aquí ñan assientos de sobres, y aquí mos embutirem. Lo jefe de la estassió apoye en timidés la pretensió del tinén; lo duc se creix, lo jefe sedix... y lo artillé cride a un cabo de la Guardia Sivil, que, enterat del cas, aplique la ley marsial al reglamén de ferrocarrils, y decrete que la viuda (ell la creu viuda) y lo seu tinén se quedon al resservat del duc, sense perjuissi de que este se queixo dabán de qui correspongue.

Pergamino proteste; pero acabe per calmás y hasta li oferix un magnífic puro al militar, del que acabe de sabé, acsidentalmen, que va al expresso a incorporás al seu regimén, que se embarque cap a Cuba.

- ¿Aixina que va vosté a Ultramar a defendre la integridat de la patria? - Sí siñó, al radé sortech (o sorteo) me ha tocat la china.- ¡Y vaya chinada!-

Dixo a ma mare y a la meua dona dolentes y dixo dos chiquets de menos de sing añets. - be, sí; es lamentable... ¡Pero la patria, lo país, la bandera!

- Ya u crec, siñó duc. Aixó es lo primé. Per naixó hi vach. Pero séntigo separám de lo segón. Y vosté, siñó duc, ¿aón sen va?

- Phs... per lo pronte a Biarritz, después al Nort de Fransa... pero tot aixó está mol vist; passaré lo Canal y repartiré los mesos de agost y de setembre entre la isla de Wight, Cowes, Ventnor, Ryde y Osborn...
La dama del dol y del vel, ocupe silensiosa un racó del resservat. Lo duc no sen fixe en ella. Después de repassá un periódic, seguix la conversa en lo artillé, que es de poques paraules.

- Alló está mol mal. Cuan yo, per novatada de ministre, vach admití la cartera de Ultramar, pera adependre, me vach convense de que tenim que cauterisá la administrassió ultramarina, si se vol salvá.

- Y vosté ¿no va pugué aplicál?

- No vach tindre tems. Vach passá al estat, per los meus merits y servissis. Y ademés... ¡ñan tans compromisos! Oh, pero la insensata rebelió no durará; los nostres héroes defenen alló com a leons; miro vosté que es magnífica la mort del general Zutano... víctima de la seua valentía a la acsió de Tal... Zutano y un atre valén, un capitá... Lo capitá... no sé cuáns, van perí o morí allí pel mateix valor y lo mateix patriotisme que los mes renombrats martirs de la guerra. Zutano y lo atre, lo capitá aquell, se mereixen estatues; lletres de or a una lápida del Congrés... Pero de totes maneres, alló está mol futut... No tenim una administrassió... Conque ¿vosté se quede aquí pera pendre lo tren que lo porto a Santander? pos venga, bona sort, mols llorés y poques bales... Y si vol vosté algo per aquí... ya sap vosté, lo meu tinén, durán lo estiu, isla de Wight, Cowes, Ryde, Ventnor y Osborn...

Lo duc y la dama del dol y lo vel se queden sols al resservat. Lo ex-ministre procure, en discressió relativa, conversá.

La dama conteste en monossílabos, y a vegades en señes.

Lo de Pergamino, despechat, se aburrix. A una estassió, la enlutada mire en impassiensia per la finestreta.

- ¡Aquí, aquí! - cride de repén -; Fernando, Adela, aquí...

Una parella, tamé de dol, entre al resservat: la enlutada del coche los abrasse, plore damún del pit de l´atra dona, sofocán los gañols. Lo tren seguix lo seu viache. Despedida, abrassos un atra vegada, ploreres...

Se van torná a quedá sols la dama y lo duch.
Pergamino, mort de impassiensia, se aventure al terreno de les possibles indiscressions. Vol sabé a tota costa lo origen de aquelles penes, la causa de aquell dol... Y obté freda, seca, irónica, entre llágrimes, esta breve resposta:

- Soc la viuda del atre... del capitá Fernández.

// 

EN EL TREN.


El duque del Pergamino, marqués de Numancia, conde de Peñasarriba, consejero de ferrocarriles de vía ancha y de vía estrecha, ex ministro de Estado y de Ultramar… está que bufa y coge el cielo… raso del coche de primera con las manos; y a su juicio tiene razón que le sobra. Figúrense ustedes que él viene desde Madrid solo, tumbado cuan largo es en un reservado, con que ha tenido que contentarse, porque no hubo a su disposición, por torpeza de los empleados, ni coche-cama, ni cosa parecida. Y ahora, a lo mejor del sueño, a media noche, en mitad de Castilla, le abren la puerta de su departamento y le piden mil perdones… porque tiene que admitir la compañía de dos viajeros nada menos: una señora enlutada, cubierta con un velo espeso, y un teniente de artillería.

¡De ninguna manera! No hay cortesía que valga; el noble español es muy inglés cuando viaja y no se anda con miramientos medioevales: defiende el home de su reservado poco menos que con el sport que ha aprendido en Eton, en Inglaterra, el noble duque castellano, estudiante inglés.

¡Un consejero, un senador, un duque, un ex-ministro, consentir que entren dos desconocidos en su coche, después de haber consentido en prescindir de una berlina-cama, a que tiene derecho! ¡Imposible! ¡Allí no entra una mosca!

La dama de luto, avergonzada, confusa, procura desaparecer, buscar refugio en cualquier furgón donde pueda haber perros más finos… pero el teniente de artillería le cierra el paso ocupando la salida, y con mucha tranquilidad y finura defiende su derecho, el de ambos.

-Caballero, no niego el derecho de usted a reclamar contra los descuidos de la Compañía… pero yo, y por lo visto esta señora también, tengo billete de primera; todos los demás coches de esta clase vienen llenos; en esta estación no hay modo de aumentar el servicio… aquí hay asientos de sobra, y aquí nos metemos.

El jefe de la estación apoya con timidez la pretensión del teniente; el duque se crece, el jefe cede… y el artillero llama a un cabo de la Guardia civil, que, enterado del caso, aplica la ley marcial al reglamento de ferrocarriles, y decreta que la viuda (él la hace viuda) y su teniente se queden en el reservado del duque, sin perjuicio de que éste se llame a engaño ante quien corresponda.

Pergamino protesta; pero acaba por calmarse y hasta por ofrecer un magnífico puro al militar, del cual acaba de saber, accidentalmente, que va en el expreso a incorporarse a su regimiento, que se embarca para Cuba.

-¿Con que va usted a Ultramar a defender la integridad de la patria?

-Sí señor, en el último sorteo me ha tocado el chinazo.

-¿Cómo chinazo?

-Dejo a mi madre y a mi mujer enfermas y dejo dos niños de menos de cinco años.

-Bien, sí; es lamentable… ¡Pero la patria, el país, la bandera!

-Ya lo creo, señor duque. Eso es lo primero. Por eso voy. Pero siento separarme de lo segundo. Y usted, señor duque, ¿a dónde bueno?

-Phs… por de pronto a Biarritz, después al Norte de Francia… pero todo eso está muy visto; pasaré el Canal y repartiré el mes de Agosto y de Septiembre entre la isla de Wight, Cowes, Ventnor, Ryde y Osborn…

La dama del luto y del velo, ocupa silenciosa un rincón del reservado. El duque no repara en ella. Después de repasar un periódico, reanuda la conversación con el artillero, que es de pocas palabras.

-Aquello está muy malo. Cuando yo, allá en mi novatada de ministro, admití la cartera de Ultramar, por vía de aprendizaje, me convencí de que tenemos que aplicar el cauterio a la administración ultramarina, si ha de salvarse aquello.

-Y usted ¿no pudo aplicarlo?

-No tuve tiempo. Pasé a Estado, por mis méritos y servicios. Y además… ¡hay tantos compromisos! Oh, pero la insensata rebelión no prevalecerá; nuestros héroes defienden aquello como leones; mire usted que es magnífica la muerte del general Zutano… víctima de su arrojo en la acción de Tal… Zutano y otro valiente, un capitán… el capitán… no sé cuántos, perecieron allí con el mismo valor y el mismo patriotismo que los más renombrados mártires de la guerra. Zutano y el otro, el capitán aquél, merecen estatuas; letras de oro en una lápida del Congreso… Pero de todas maneras, aquello está muy malo… No tenemos una administración… Conque ¿usted se queda aquí para tomar el tren que le lleve a Santander? Pues ea; buena suerte, muchos laureles y pocos balazos… Y si quiere usted algo por acá… ya sabe usted, mi teniente, durante el verano, isla de Wight, Cowes, Ryde, Ventnor y Osborn…

El duque y la dama del luto y el velo quedan solos en el reservado. El ex-ministro procura, con discreción relativa, entablar conversación.

La dama contesta con monosílabos, y a veces con señas.

El de Pergamino, despechado, se aburre. En una estación, la enlutada mira con impaciencia por la ventanilla.

-¡Aquí, aquí! -grita de pronto-; Fernando, Adela, aquí…

Una pareja, también de luto, entra en el reservado: la enlutada del coche los abraza, sobre el pecho de la otra mujer llora, sofocando los sollozos.

El tren sigue su viaje. Despedida, abrazos otra vez, llanto…

Quedaron de nuevo solos la dama y el duque.

Pergamino, muerto de impaciencia, se aventura en el terreno de las posibles indiscreciones. Quiere saber a toda costa el origen de aquellas penas, la causa de aquel luto… Y obtiene fría, seca, irónica, entre lágrimas, esta breve respuesta:

-Soy la viuda del otro… del capitán Fernández.

FIN.

martes, 27 de noviembre de 2018

dicsionari chapurriau castellá, O

 

oassis oasis
obedíe, obeíe obedecía
obedién, ben cregut, obedienta, ben creguda, obediens, obedientes obediente
obedíen, féen cas, creíen obedecían
obedienmen obedientemente
   
obediensia, obediensies obediencia
obeín, obedín (g) obedeciendo
obedís, obedix obedece
obedissen, obedixen, obeíxen obedecen
Obeí – obeíxco, obeíxes, obeíx, obeím, obeíu, obeíxen – obeiría – obeiguera – obeiré obedecer
oberginga, oberginia, oberginies, auberginia, auberginga, etc berenjena
objecte, objectes objeto, objetos
objectiu, objectius, objetiu, objetius objetivo, objetivos
oblidá, olvidá - abandoná, relegá, arrinconá, negá, postergá, desconeixe, desatendre, descuidá, ignorá, omití olvidar, abandonar, relegar, arrinconar, negar, postergar, desconocer, desatender, descuidar, ignorar, omitir, preterir
obligá: obligo, obligues, obligue, obliguem u obligam, obliguéu u obligáu, obliguen; obligaría; obligaré; si yo obligara obligar
   
obligadamen obligadamente
obligat, obligats, obligada, obligades obligado, obligados, obligada, obligadas
obligál obligarlo
obligals obligarles, obligarlos
obligála obligarla
obligánla obligándola
   
obligánlo obligándole, obligándolo
obligánme obligándome
obligará obligará
obligaré obligaré
obligaríen obligarían
obligassió obligación
obligassions obligaciones
   
obligatori, obligatoris obligatorio, obligatorios
   
obligo obligo
obligue obliga
obliguéu u obligáu obligáis
oblit, olvit olvido
obra, obres obra, obras
obrada, obrades obrada, obradas
obrán (g) obrando
obraríe obraría
obrat, obrats obrado, obrados
obré – menobré Albañil – obrero ayudante
obren obran
obres obras
obré, obrés obrero, albañil, obreros, albañiles
obreta, jugá a la obreta en cacharros de cuina jugar con cacharros de cocina – obra pequeña
obrí abrir
obri, óbrim abre, ábreme
obrí, óbrigo, obris, obri, obrim, obríu, obrin – ubert, uberta, óbrim la porta, - aubrí, ubrí abrir
obríe abría
obríen abrían
óbrigo abro
óbrigue abra
óbriguen abran
obriguere abriera, abriese
obrigueren abrieran, abriesen
Óbril ábrelo
obríla abrirla
Óbrila ábrela
obrilates abrelatas
obríles abrirlas
obríli abrirle
obríls abrirles
obrím abrirme
óbrin abren
óbrin abren
óbrin abren
obrín (g) abriendo
obrínse abriéndose
obrirá abrerá
obriríe abriría
óbris abres
obrís, aubrís abrirse
obrísseli abrírsele
obríu abrís
obríxen, óbrin abren
óbron (que ells) obren (que ellos)
obsequi, obsequio, obsequis, obséquios, regalo, regalos obsequio, obsequios
obsequiá obsequiar
obsequiáen, obsequiaben obsequiaban
obsequiáls obsequiarlos
obsequiamos obsequiarnos
obsequie obsequia
observá observar
observabe observaba
observaben observaban
observada observada
observades observadas
observáe, observabe observaba
observáen, observaben observaban
observán (g) observando
observánla observándola
observánlo observándolo
observaríen observarían
observassió observación
observassións observaciones
observat, observats observado, observados
observe observa
obstácul obstáculo
obstaculisá obstaculizar
obstáculs obstáculos
obstán (no) no obstante
obstruín obstruyendo
obstruít obstruído
obstruix obstruye
obteníen obtenían
obtindrán obtendrán
obtíndre, yo obting, obténs, obté, obtením, obteníu, obténen – obtingut, obtinguda – si yo obtinguera, obtingueres, obtinguere, obtinguérem, obtinguéreu, obtinguéren obtener
obtíndrels obtenerlos
obting obtengo
obtinguda obtenida
oca oca
ocasió, ocassió, ocasións, ocassións ocasión
ocasional, ocassional ocasional
ocasionals, ocassionals ocasionales
ocasionám, ocassionám ocasionarme
Ocassioná, ocasioná, ocasionar
ocassionada, ocasionada ocasionada
ocassións ocasiones
ocasso, posta de sol ocaso, puesta del sol
oceano, oceanos oceano, oceanos
ocsidén occidente, oeste
ocsitá, idioma de la Ocsitánia, langue d´Oc, Òc es sí en ocsitá (tamé en aranés occitano, occitan, lengua de Òc
ocsitana occitana
Octavi, Octavio, que pert les os com ArturO Quintana Font. Famós a Valderrobres, Octavio Serret, de la llibrería serretllibres.com Los dos tenen la creu de Sant Jordi per la defensa del catalá Octavio
octubre octubre
ocult, oculto, amagat oculto
ocultá, amagá esconder, ocultar
ocultabe ocultaba
ocultamen ocultamente
ocultán ocultando
ocupá ocupar
ocupabe, ocupáe ocupaba
ocupaben, ocupáen ocupaban
ocupada, ocupades ocupada, ocupadas
ocupades, ocupáes ocupadas
ocupán ocupando
ocupará ocupará
ocupassió, ocupassións ocupación, ocupaciones
ocupassional ocupacional
ocupat, ocupats ocupado, ocupados
ocupe ocupa
ocurrén, ocurréns ocurrente, ocurrentes
ocurrénsia, ocurrénsies ocurrencia, ocurrencias
ocurrí, ocurrís – me ha ocurrit, me ha passat - ni te se ocurríxque - si a mí me se ocurriguére alguna ocurrénsia Ocurrir – ocurrirse (idea, pensar)
ocurríe ocurría
ocurríen ocurrían
ocurríli ocurrirle
ocurríls ocurrirles
ocurrín ocurriendo
ocurrínseli ocurriéndosele
ocurriríe ocurriría
ocurriríen ocurrirían
ocurrís, ocurríx ocurre
ocurrísque, ocurríxque ocurra
ocurríssen, ocurríxen (me se) ocurren (se me)
ocurrit, ocurrits ocurrido, ocurridos
ocurrix ocurre
Odiá - ódio, ódies, ódie, odiém u odiám, odiéu u odiáu, ódien – ódio - odiát, odiada – si yo odiára, odiáres, odiáre, odiárem, odiáreu, odiáren odiar
odiabe odiaba
odiál odiarlo
odien odian
odio odio
oeste, oest oeste
ofegá, aufegá ahogar
ofegáe, ofegabe, aufegabe, aufegáe ahogaba
ofegás, aufegás ahogarse
ofén ofende
Oféndre – ofeng, oféns, ofén, ofeném, ofenéu, ofénen – ofendría – ofeneguere – ofendré ofender
oféndrel ofenderlo
oféndrela ofenderla
oféndrela ofenderla
oféndrels ofenderlos
oféndrels ofenderlos
oféndremos ofendernos
oféndres ofenderse
ofenedó, ofenedora : que ofén - ofenedós, ofenedores, ofensiu, ofensius, ofensiva, ofensives el que ofende, ofensivo
ofénen ofenden
ofenénlo ofendiéndolo
ofénguen ofendan
ofenguére ofendiera, ofendiese
ofengut, ofés ofendido
ofeníe ofendía
ofensa, ofenses ofensa, ofensas
oferí, oferixco, oferíxes, oferíx, oferím, oferíu, oferíxen – oferit, oferida ofrecer
oferíe ofrecía
oferíen ofrecían
oferíli ofrecerle
oferimén, oferiméns ofrecimiento, ofrecimientos
oferimén, ofrenda, oferiméns, ofrendes ofrecimiento, ofrenda
oferín (g) ofreciendo
oferínse ofreciéndose
oferirá ofrecerá
oferís ofrecerse
oferixco ofrezco
oferíxen ofrecen
oferíxes ofreces
oferta, ofertes oferta, ofertas
ofés, ofengut ofendido
ofesa, ofenguda ofendida
ofesos, ofeses ofendidos, ofendidas
ofissi, ofissis oficio, oficios, instancia, instancias, ruego, solicitud, súplica, apelación, memorial, arbitrio, escrito, informe, petición
ofissial oficial
ofissialmén oficialmente
ofissials oficiales
ofissina, ofissines oficina, oficinas
ofuscá ofuscar
oít (sentit) oído (sentido)
oíts (los) los oídos
ojalá ojalá
ola, oles ola, olas
oli, olis (latín oleum) aceite, aceites
oliassa, desperdíssi de la oliva al prensá y tráure l´oli oliaza, desperdicio de la oliva al prensar y sacar el aceite
olímpic, olímpics (jocs) olímpico, olímpicos
olímpica, olímpiques (pistina) olímpica, olímpicas (piscina)
oliós, oliosos aceitoso, aceitosos
oliosa, olioses aceitosa, aceitosas
olivá, olivás olivar, olivares
oliva, olives oliva, olivas
olivé olivo
olivera, olivé, oliveres, olivés – mote de Beseit, oliveres olivo, olivos
oliveres olivos
olives olivas
olivés olivos
olla, olles (cuina) - toll de l´olla del Ulldemó : olla es un forat a la pedra que fa l´aigua olla, ollas – agujero en la piedra que hace el agua
olles ollas
oló, auló olor
olorá, aulorá oler
olorare oliera, oliese
oloreta (la), oloretes (les), auloreta, auloretes (normalmén bona, bones) olor normalmente bueno
olós, aulós olores
Olvidá - olvido, olvides, olvide, olvidém u olvidám, olvidéu u olvidáu, olvíden – olvidat, olvidada, olvit, ovlit olvidar
Olvidada, olvidades olvidada, olvidadas
olvidáe, olvidabe olvidaba
olvidám olvidarme
olvídam olvídame
olvidán (g) olvidando
olvídat de aixó olvídate de esto
olvidat, olvidats olvidado, olvidados
olvidats olvidados
olvidáu Olvidarlo – olvidáis
olvide olvida
olvidém olvidamos
olvidéu, olvidáu olvidáis
olvido, oblit, olvit, olbit olvido
olvidos, oblits, olvits, olbits olvidos
om, oms, olm, olms (latín ulmus) olmo
ombriosa, umbriosa, en sombra (ombra) umbriosa, en sombra
ombrioses, umbrioses, en sombra (ombra) umbriosas, en sombra
Omella, apellit del cardenal de Queretes, (Ben Humeya) si arribe a sé Papa de Roma tindrém un Papa que parle chapurriau Omella, apellido
omitín omitiendo
ompli, ómpli llena
omplí, umplí – (latín umplire) – ómpligo, omplis, ompli, omplím, omplíu, ómplen – omplit, omplida (vore verbo plená) – si yo ompliguera, ompligueres, ompliguera, ompliguérem, ompliguéreu, ompliguéren llenar
omplida llena, llenada
omplíe llenaba
omplíen llenaban
ómpligo lleno
ompliguere llenara, llenase
omplím llenamos
omplín llenando
ómplin, plénen llenan
omplínli llenándole
omplínlos llenándolos
ompliríe llenaría
ompliríen llenarían
omplit llenado, lleno
omplíu llenáis
omplix llena
omplíxen llenan
on, aon, a on - Aón está la berena ? Donde – Dónde está la merienda ?
onda, ondes – Microondes o microondas onda, ondas – Microondas
ondeá, ondejá una bandera ondear una bandera
ondulá ondular
ondulán ondulando
onomástica, san, patronímic onomástica, santo, patronímico
onse, onze, once Once 11
Onso, onsos (latín ursus) – osso, ossos oso, osos
operá operar
operada, operades operada, operadas
operare operara
operari, operaris operario, operarios
operassió, operassións operación, operaciones
operat, operats operado, operados
opére, opere – ha sigut Pedro o Pere Opera – ha sido Pedro o Pere
opiná opinar
opinabe, opináe opinaba
opinaben opinaban
opine opina
opinéu opináis
opinió, opinións opinión, opiniones
opino opino
opio opio
Opóndres – yo me opong, opóns, opón, oponém, oponéu, opónen – opondría – oponguéra – opondré - oposás oponerse
oponénse oponiéndose
oponíe oponía
oportú, oportuno, oportúns, oportunos oportuno, oportunos
oportuna, oportunes oportuna, oportunas
oportunamen oportunamente
oportunidat, oportunidats oportunidad, oportunidades
oposá, oposás oponer, oponerse
oposabe oponía
oposissións oposiciones
opositó, opositós opositor, opositores
opresió, opresións opresión, opresiones
oprimí, apretá oprimir, apretar
oprimíe oprimía
oprimínla oprimiéndola
oprimínles oprimiéndolas
oprimit, oprimits, com lo poble catanazi, los ploramiques com la Marta Rovira oprimido, oprimidos
oprimix oprime
opsional opcional
Optá – opto, optes, opte, optém u optám, optéu u optáu, ópten – optaría – optaré – optára optar
óptica, óptiques óptica, ópticas
óptimamen óptimamente
optimisme optimismo
optimista, optimistes, com los catanazis en la república y los paísus cagaláns optimista, optimistas
opto opto
oques ocas
or (latín aurum, símbolo AU) oro
orá orar
orache, tems meteorológic, normalmén se li diu al mal tems, mal orache; bon tems, bon orache tiempo meteorológico, normalmente malo
orácul, oráculs oráculo, oráculos
oradó, oradós, que ore, que oren, que parle, que parlen orador, oradores
orán (g) orando
orangután, orangutáns (de orange, taronja) orangután, orangutanes
oraríe oraría
orassió, orassións oración, oraciones
Órbita, órbites - cassoletes dels ulls : órbites dels ulls Órbita, órbitas
orca, orques (animal, ballena “assessina”) orca, orcas
orden, orde, órden orden
ordená - ordeno, ordenes, ordene, ordeném u ordenám, ordenéu u ordenáu, ordénen – ordenat, ordenada, órden, órde ordenar
ordenabe ordenaba
ordenada, ordenades ordenada, ordenadas
ordenadamen ordenadamente
ordenades ordenadas
ordenadet, ordenadets ordenadito, ordenaditos
ordenadíssimamen ordenadísimamente
ordenadó, ordenadós ordenador, ordenadores
ordenáles ordenarlas
ordenám ordenarme
ordénamu ordénamelo
ordenánli ordenándole
ordenansa, ordenanses ordenanza, ordenanzas
ordenás Cardenal com Omella ordenarse Cardenal como Omella
ordenat, ordenats ordenado, ordenados
ordenátos ordenaros
ordeno ordeno
órdens órdenes
ordi, ordio, hordio, blat trigo
ordinal, ordinals ordinal, ordinales
ordinari, ordinaris ordinario, ordinarios
oreá, airejá orear, airear
oreáda, oreádes oreada
oreát, oreáts oreado, oreados
orella, orelles, aurella, aurelles oreja, orejas
Orellana, orellanes : pells de préssec seques orejones, pieles de melocotón secos
orelleta, orelletes orejita, orejitas
Oreneta, orenetes, oroneta, oronetes, orineta, orinetes – Pedro Saputo pinte una fusteta en un niu de orenetes golondrinas
Orfandat – huérfano orfandad
orfanidat, ufanidat, de ufano o aufanós – Aixó sen va de la orfanidat (Beseit) es una frasse que li hay sentit mol a Carlos de Benito. ufanía, ufanidad – “Esto se pasa de ufano”
organisá, organisás organizar, organizarse
organisámos organizarnos
organisarán organizarán
organisat, organisats organizado, organizados
organisme, organismes organismo, organismos
organissassió, organissassións organización, organizaciones
órgano, órganos – instrumén de música com lo de Fondespala – del cos órgano, órganos
orgull y prejuissi (novela de Jane Austen) orgullo y prejuicio
orgullós, orgullosos orgulloso, orgullosos
orgullosa, orgulloses orgullosa, orgullosas
orién, oriente (este) oriente (este)
orientá orientar
orientál orientarlo
oriental, del orién, del este, orientals oriental
orígen origen
orígens orígenes
original, com lo “orinal” de Valderrobres, lo bassí original
originalíssimes originalísimas
originals originales
Oriná – orinás – pixá, pixás orinar, orinarse – mear, mearse
orinal, orinals, l´orinal es mol original, cansó de Valderrobres, del sagal de la pancha ? orinal, orinales
orinetes, orenetes golondrinas
ornamén, adorno adorno, ornamento
oronetes golondrinas
orquesta, orquestes orquesta, orquestas
orquídea, orquídees orquídea, orquídeas
orta, ortes, horta, hortes huerta, huertas
ortiga, ortigues – latín urtica (que pique) – urticária : picassó ortiga, ortigas – urticaria
oruga oruga
orugues orugas
orujo, orujos orujo, orujos
os, ossos – onso (ursus) es lo animal hueso, huesos – oso es el animal
osá, atrevís osar, atreverse
osabe osaba
osat osado
osats osados
oscur, fosc oscuro
oscura, fosca oscura
oscuramen oscuramente
oscures, fosques oscuras
oscurí ocurecer
oscuridat, oscurina, escurina oscuridad
oscurín, fénse fosc oscureciendo
oscurina, oscurines, tiniebla, tiniebles oscuridad, tiniebla, tinieblas
oscuríssim oscurísimo
oscuríssima oscurísima
oscurix oscurece
oscuríxen oscurecen
oscurs oscuros
ossadía, ossadíes osadía, osadías
ossi ocio
ossilá, oscilá oscilar
ossilán, oscilán oscilante, oscilando
ossioses ociosas
ossiosos ociosos
ossos, óssos Huesos
Oste ! Una de les órdens a les caballeríes Una de las órdenes a las caballerías
osti, ostia, óstia, hostia, hóstia hostia
ostión, hostión hostión, ostión
ostra, ostres, de aon íxen les perles - la perla en chapurriau ostra, ostras
Otejá, ataullá, mirá lluñ desde una eixecada otear
otejo oteo
otoño otoño
otorgat otorgado
ou huevo
ous huevos
ovell, ovells ovillo, ovillos
ovella, ovelles oveja, ovejas
ovet, ovets huevecito, huevecitos
oxigenada oxigenada
oxígeno oxígeno
oyén oyente
oyéns oyentes