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jueves, 25 de julio de 2024

1. 6. De cóm Pedro Saputo adepreníe tots los ofissis en un rato.

Capítul VI.

De cóm Pedro Saputo adepreníe tots los ofissis en un rato.

Iguals en lo essensial y diferens en lo acsidental va fé als homens la naturalesa. Y encara que es sert que an eixa desigualdat se contenen les causes del orden primitiu general de la sossiedat, y hasta de la condissió dels individuos en particulá, pero lo que es la autorisassió no prové de ixes causes sino de les que fan al pare digne del respecte del fill, al agüelo per al jove, y al magistrat per al siudadá; sen tot lo demés ussurpasió, pressunsió, orgull, soberbia.

Ramón Guimerá Caballé, escuela, colegio

Cap autoridat representabe lo hidalgo pera empendre a la pubilla; y la caridat, si per la caridat u haguere fet, parle y obre de un atra manera. Sobre tot pera avassallá, pera ofendre, pera insultá y afrentá al pobre, al desgrassiat, al infelís, cap ley done dret; y es lo orgull tan grave ofensa del sel, que rara vegada dixe de castigál, fenmos vore tart o pronte humillat al soberbio, així com exaltat al humilde.

Entre tan ya va castigá com va pugué lo chiquet Pedro la insolensia en que lo hidalgo va parlá a sa mare, y encara se resserváe mes gran vengansa com donáen a entendre les seues paraules.

Va arribá a casa de sa padrina, pos la trobada de la plassa no lo va distraure del seu propósit y la va trobá ocupada cusín unes teles y fen cuentes pera uns vestits que habíen de fes, ya que tindríe allí al sastre en son demá. Al sentí aixó Pedro Saputo se va alegrá y va di: - Mol be, siñora padrina, mol be me ve; perque en esta ocasió escomensaré demá a adependre lo ofissi de sastre. Matinaré y vindré abans que lo maestre pera vore totes les seues operassions. Li va pareixe be a la padrina, perque res del seu fillol li podíe pareixe mal, pero li va chocá que vullguere adependre aquell ofissi habén ella consebut coses mes altes.
Va callá, empero, temén la resposta de Pedro, que tan fassilmen confoníe a tots.

En son demá va aná a casa de la padrina mol abans que lo maestre sastre, y així que se va presentá éste y se va ficá al ofissi, va mirá en molta atensió cóm preníe la mida a la mare, cóm estenén la tela a una taula aplicán la mida y fen puns y rayes blanques y dixán siñalat lo cos, les mánegues y demés pesses; cóm después va empleá la estisora y les va tallá una a una. Va pendre enseguida la mida al home, y va aná fen lo mateix part per part. Y cuan va aná a pendre la mida a una chiqueta que teníe nau añs, va di Pedro:

- Dixeume, siñó mestre, que an esta li vull tallá yo lo vestit per la meua má. 

- Sí, fill meu, va di la padrina. Pero lo mestre espantat va di: 

- ¿Hau perdut lo entenimén, siñora? ¿voléu quedatos sense la pessa y lo mocadó? 

- No vull aixó, va contestá ella; pero si lo meu fillolet Pedro erre lo tall y me fa malbé lo vestit, ya está pagat. 

- Es verdat, va contestá lo home, que tamé volíe vore la proba. 

- Y después, va continuá la dona, ting un atra pessa al arca, y a Huesca micha dotsena de botigues a la meua disposissió y a la dels meus doblés. Conque fill meu, pren la mida a tan germaneta y tállali lo vestit segons lo teu bon juissi y entenimén. Pedro entonses mol confiat va pendre la mida, va aná fen tot lo que va vore fé al mestre; y cuan va tindre siñalades les pesses a la roba, y endressades y corregides, va di al mestre: 

- Miréu si me ha iluminat avui bona llum; ¿qué diéu de eixes rayes? 

- Dic, va contestá lo mestre, lo que vosté vullguéu y cumplix a la meua confusió Per la memoria de mon pare a qui sol vach coneixe ya mort, que eixes pesses están marcades com si les haguere dibuixat lo mateix mestre Lorda Azufre de Huesca. Venga, tira les estisores y vorem. Va tirá Pedro la estisora, va tallá les pesses amostranles al mestre y a la padrina tal com les anáe retallán, y acabada la operassió va di: ara veigam lo que es cusí. 

- No fill meu, va contestá lo mestre; ara vorem lo que es jalá; que la siñora Salvadora se ha olvidat del nostre amorsá en la contemplassió de la teua habilidat.

- Teniu raó, mestre Gafo, va di ella; y en la chiqueta y la criada va traure lo amorsá per als dos mestres y tamé van fé un mosset lo home y la chiqueta.

Acabat de amorsá, y después de enríuressen y selebrá la nova grassia del chiquet Pedro, se van assentá a cusí. Va demaná un dedal lo aprendís de mestre, y com no sabíe tindre lo dit doblegat, va passá un filet per lo dedal, y embutit al dit, va fé que li lligaren lo fil per damún. Va pessigá la agulla en una hebra y sense fé pun o nugo, anáe cusín un retall perdut y passán mol depressa la agulla; y no va fé datra cosa hasta michdía. ¡Cuán sen va enriure sa padrina! ¡Cóm sen enríe y divertíe la chiqueta! Perque en tan afán y traball no resultáe costura, pespún, bordat ni cusit.

Va arribá la hora y van minjá de mol bona gana. Eixecats de la taula, va pendre Pedro lo capotillo de la chiqueta, y va cusí primé lo cos, después, les mánegues, que sol eren miches y ubertes; después les va ajuntá de hilván pera probáu. Lay va ficá a la chiqueta, y li caíe tan be, que se van admirá lo mestre y la padrina, arribán an este tems la mare de Pedro que veníe a vore cóm son fill entráe al ofissi. La chiqueta no se va volé ya traure lo capotillo hasta que vinguere son pare; y lo que faltabe, que eren les juntes del forro, la esclavina y los vivos, u va fé lo mestre en son demá, perque Pedro no va volé continuá lo ofissi dién que no ere digne de homens cabals, sino propi de geputs, coixos, enanos y monfloritos. Sol a casa seua y per an ell y sa mare va tallá y va cusí alguna vegada los vestits.

Un atre día va volé adependre de pelaire, y va aná a casa de un mestre, y va adependre a cardá y a pentiná, y abans y primé de tot a abatollá y prepará la llana. Per la nit li va portá a sa mare per mostra un vestit mol untat y un copo de estambre pentinat y acabat per nell de una dotsena que aquella tarde habíe fet. Y del ofissi va di que ere una mica despressiat, pero sano y alegre.

Lo dilluns va aná al taller de un fusté, y per la nit li va portá un marc de finestra a modo de bastidó en un enserat mol pulit y fet tot de la seua má. Pero va di a sa mare que aquell ofissi requeríe vuit díes de estudis y un mes de práctica; y que veiguere quin atre o quina dotsena de ells volíe que adeprenguere y quin preferiríe. Sa mare estáe contenta, pero no sabíe qué contestali: 

- Yo no sé, fill meu, lo que vull y lo que no vull: lo que me pareix es que sol vull lo que tú voldrás; y lo que tú faigues, tot, fill meu, tot u dono per bo, perque ya vech que te guíe una sabiduría mes alta y una llum que no arribo a entendre. Y va di ell: 

- Ya veéu, mare, cóm en poques hores hay adeprés consevol ofissi que me hay proposat. Perque hau de sabé que eixes arts y atres moltes, segons lo que yo ting observat, les sabem tots los homens naturalmén, y sol fa falta vóreles y inventá los instrumens propis si no són coneguts, y después amoldá les mans an ells, be que la perfecsió sigue cosa de la práctica y de mes tems. Pero ahí, a casa del carnissé vach vore uns papés en uns dibuixos de portes, finestrons, taules, aladres, masades, rius, bosques y montañes y me han agradat mol y voldría adependre lo art del dibuix. Si podeu aneu un día a Huesca y compreume los instrumens que fan falta, que me pareix són un llapis, dos compasos, y lo que tos diguen a la tenda, que no sirá molta cosa. Y va aná sa mare a Huesca, y li va portá tots aquells instrumens; y ell passáe después lo tems dibuixán lo que li fée goch, y va omplí lo seu cuarto de dibuixos. Después de un tems va fé lo retrato de sa mare, después lo de sa padrina, al llapis los dos; y eren tan pareguts, que tots al vorels díen: esta es la pupila, la Salvadora de Olbena.

Original en castellá:

Capítulo VI.

De cómo Pedro Saputo aprendía todos los oficios en un rato.

Iguales en lo esencial y desiguales en lo accidental hizo a los hombres la naturaleza. Y aunque es cierto que en esa desigualdad se contienen las causas del orden primitivo general de la sociedad, y aun de la condición de los individuos por sí en particular, pero lo que es la autorización no procede de esas causas sino de las que hacen al padre digno de respeto para el hijo, al anciano para el joven, y al magistrado para el ciudadano; siendo todo lo demás usurpación, presunción, orgullo, soberbia. Ninguna autoridad representaba el hidalgo para reprender a la Pupila; y la caridad, si por la caridad lo hubiera hecho, habla y obra de otra manera. Sobre todo para denostar, para ultrajar, para insultar y afrentar al pobre, al desgraciado, al infeliz, ninguna ley da derecho; y es el orgullo tan grave ofensa del cielo, que rara vez deja de castigarlo, haciéndonos ver tarde o temprano humillado al soberbio, así como exaltado al humilde. Entre tanto ya castigó como pudo el niño Pedro la insolencia con que el hidalgo baldonó a su madre, y aún se reservaba mayor venganza como daban a entender sus palabras.

Llegó en tanto a casa de su madrina, pues el encuentro de la plaza no le distrajo de su propósito y cabalmente la encontró ocupada en prevenir unas telas o paños y echar cuentas para unos vestidos que habían de hacerse, debiendo tener el sastre al otro día. Al oír esto Pedro Saputo se alegró y dijo: - Muy bien, señora madrina, muy bien me viene; porque con esta ocasión comenzaré mañana a aprender el oficio de sastre. Madrugaré y vendré antes que el maestro para ver todas sus operaciones. Pareció bien a la madrina, porque nada de su ahijado le podía parecer mal, pero extrañó que quisiera aprender aquel oficio habiendo ella concebido cosas más altas. Calló, empero, temiendo la respuesta de Pedro, que tan fácilmente confundía a todos.

Al día siguiente fue a casa de la madrina mucho antes que el maestro sastre, y así que se presentó éste y se puso al oficio, miró con mucha atención cómo tomaba la medida a la madre, cómo tendiendo el paño en una mesa aplicando la medida y haciendo puntos y rayas blancas y dejando señalado el cuerpo, las mangas y demás piezas; cómo luego echó la tijera y las cortó una a una. Tomó enseguida la medida al marido, y fue haciendo lo mismo parte por parte. Y cuando fue a tomar a una niña que tenía nueve años, dijo Pedro: - Dejad, señor maestro, que a ésta le quiero yo cortar el vestido por mi mano. - Sí, hijo mío, dijo la madrina. Pero el maestro espantado decía: - ¿Habéis perdido el juicio, señora? ¿Queréis quedaros sin prenda y el paño? - No quiero eso, respondió ella; pero si mi ahijado Pedro yerra el corte y me pierde el paño, ya está pagado. - Es verdad, respondió el marido, que también quería ver la prueba. - Y después, continuó la mujer, tengo otra pieza en el arca, y en Huesca media docena de tiendas a mi disposición y a la de mis dineros. Conque hijo mío, toma la medida a tu hermanita y córtale el vestido a tu buen juicio y entendimiento. Pedro entonces muy confiado tomó la medida, fue haciéndolo todo lo que vio hacer al maestro; y cuando tuvo señaladas las piezas en el paño, y enderezadas y corregidas, dijo al maestro: - Mirad cuerpo de mí si me ha despuntado hoy buena luz; ¿qué decís de esas rayas? - Digo, respondió el maestro, lo que vos queráis y cumple a mi confusión. Por el siglo de mi padre a quien sólo conocí de muerto, que esas piezas están señaladas como si las hubiese rayado el mismo maestro Lorda Azufre de Huesca. Ea, echa la tijera y veamos. Echó Pedro la tijera, cortó las piezas mostrándolas al maestro y a la madrina como las iba cortando, y concluida la operación dijo: ahora veamos lo que es coser. - No hijo mío, respondió el maestro; agora veamos lo que es yantar; que en verdad que la señora Salvadora se ha olvidado del nuestro desayuno con la contemplación de tu habilidad. - Tenéis razón, maestro Gafo, dijo ella; y fuese y con la niña y la criada sacó el desayuno para los dos maestros a quienes acompañaron el marido y la niña.

Almorzado que hubieron, y reído y celebrado la nueva gracia del niño Pedro, se sentaron a coser. Pidió un dedal el aprendiz maestro, y como no supiese tener el dedo doblado, pasó un hilo por el dedal, y metido en el dedo, hizo que le atasen el hilo por encima. Tomó la aguja con una hebra y sin hacer punto o nudo, iba cosiendo un retal perdido y pasando muy aprisa la aguja; y no hizo otra cosa hasta el mediodía. ¡Cuánto se rió su madrina! ¡Cómo se reía y divertía la niña! Porque con tanto afán y trabajo nunca resultaba costura, pespunte ni cosido alguno.

Llegó la hora y comieron de muy buena gana. Levantados de la mesa, tomó Pedro el capotillo de la niña, y cosió primero el cuerpo, después, las mangas, que sólo eran medias y abiertas; luego las unió de hilván para probarlo. Púsoselo la niña, y le caía tan bien, que se admiraron el maestro y la madrina, llegando a este tiempo la madre de Pedro que venía a ver segunda vez cómo su hijo entraba en el oficio. La niña no se quiso ya quitar el capotillo hasta que viniese su padre; y lo que faltaba, que eran las junturas del forro, la esclavina y los vivos, hízolo el maestro otro día, porque Pedro no quiso continuar el oficio diciendo que no era digno de hombres cabales, sino propio de jorobados, cojos, enanos y hermafroditas. Con todo, en su casa y para él y su madre cortó y cosió alguna vez los vestidos.

Otro día quiso aprender de pelaire, y fue a casa de un maestro, y luego en un punto aprendió a cardar y a peinar, y antes y primero que todo a varear y preparar la lana. Por la noche llevó a su madre por muestra el vestido muy untado y un hermoso copo de estambre peinado y concluido por él de una docena que aquella tarde había hecho. Y del oficio dijo que era un poco despreciado, pero sano y alegre.

El lunes fue al taller de un carpintero, y por la noche llevó un marco de ventana a modo de bastidor para un encerado muy pulido y hecho todo de su mano. Pero dijo a su madre que aquel oficio requería ocho días de estudios y un mes de práctica; y que mirase qué otro o qué docena de ellos quería que aprendiese y cuál preferiría. Su madre rebosaba satisfacción por todas sus coyunturas, y no sabiendo qué responder le dijo: - Yo no sé, hijo mío, lo que quiero y lo que no quiero: lo que me parece es que sólo quiero lo que tú querrás; y lo que tú hagas, todo, hijo mío, todo lo doy por bien, porque ya veo que te guía otra sabiduría más alta y otra luz que no alcanzo. Y dijo él continuando: - Ya veis, madre mía, cómo en pocas horas he aprendido cualquier oficio a que me he puesto. Porque habéis de saber que esas artes y otras muchas, según lo que yo tengo observado, las sabemos todos los hombres naturalmente, y sólo falta verlas e inventar los instrumentos propios si no son conocidos, y luego adestrar las manos a ellos, bien que la perfección sea cosa de la práctica y de más tiempo. Mas ahí, en casa del carnicero he visto unos papeles con unos dibujos de puertas, ventanas, mesas, arados, edificios, ríos, bosques y montañas y me han gustado mucho y quisiera aprender el arte del dibujo. Por vida vuestra que vayáis un día a Huesca y compradme los instrumentos necesarios, que me parece son un lapicero, dos compases, y los que os digan en la tienda, que ahora no serán muchos. Y fue su madre a Huesca, y le trajo todos aquellos instrumentos; y él pasaba después el tiempo dibujando lo que se le antojaba, y llenó su cuarto de dibujos que luego y prestísimo fueron de muy cumplido primor y arte. De ahí a algún tiempo hizo el retrato de su madre, después el de su madrina, al lápiz los dos; y eran tan parecidos, que todos al verlos decían: ésta es la Pupila, ésta Salvadora de Olbena.

martes, 18 de mayo de 2021

Capitol LXXXII. Com la senyora fon auisada que fugis en Egipte: car herodes volia matar lo senyor fill seu.

Capitol LXXXII. Com la senyora fon auisada que fugis en Egipte: car herodes volia matar lo senyor fill seu.

Com la senyora fon auisada que fugis en Egipte: car herodes volia matar lo senyor fill seu.


Com lo senyor hagues vn any poch mes creixent la malicia de herodes: a la senyora conuengue buydar la terra e peregrinar en terra estranya: car fon dit a Joseph per langel dormint en son lit de part de nostre senyor deu. ¶ Surge et accipe puerum et matrem eius: 7 fuge in egiptum et esto dum dicam tibi. Futurum est enim vt herodes querat puerum ad perdendum eum. Qui pot pensar com se leua Joseph espantat e alterat de vna tal noua: e tot tremolant e plorant exi de la sua cambra: e toca a la porta de la celleta hon la senyora staua e per la cuyta del tocar sa senyoria se espanta: e leuant se ab molta prudencia per no despertar lo seu fill tan amat que lauors se era adormit: E obri la porta sens fer remor dix ab la cara molt piadosa: Ques aço Joseph sentiu nenguna nouitat contra lo fill meu: E lo dit Joseph vehent sa altesa axi recelosa de la persona del seu fill a ella tan cara: augmenta lo seu plor no podent formar paraula: E sa senyoria trauessada de dolor coneixent que a alguna cosa de molta congoixa volia dir lo seu spos Joseph que rahonar ni esplicar no la podia: fallint les les forçes a sa senyoria baixas sient se en terra e arrima lo cap a la porta e sens parlar lançaua grans gemechs sperant que seria aço que Joseph li vol denunciar. Lo qual vehent sa senyoria en tan extrema pena prengue esforç e dix a sa merce. ¶ O domina mea nolite expanescere surgite eamus peregrinari in egiptum: quia congregati sunt inimici nostri: vt effundant sanguinem filij tui: et inimici nostri sunt iudices. Volent dir: O excellent senyora nous espanteu ne sia lo vostre cor esmayat: car ara senyora es hora d´exercitar la virtuosa fortalea del real animo vostre: Car necessari es a vostra senyoria leuarse en fortalea d´amor e que fujam prest e anem a peregrinar en egipte: car yo he sentit per reuelacio diuina que los nostres enemichs se son ajustats e venen deliberats d´escampar la sanch del vostre glorios fill. E no pense vostra merce que los dits enemichs nostres sien persones de poca estima e que facilment los pugam fugir: ans son certament los jutges e regidors de la terra: e lo rey de aquella: Per que senyora noy ha loch segur en la propria patria acampar la vida del senyor fill vostre: ans es necessari anar en estranya terra hon no siam coneguts: car ja sab vostra senyoria que diu lo consell diuinal. ¶ Cum persequentur vos in vna ciuitate: fugite in aliam. Co es que com serem perseguits en vna ciutat ho en vna terra que fujam en altra. Axi senyora esforçes vostra merce ab molta paciencia: car esta fahena no sofir dilacio: ans esta nit ans que sia de dia hauem a exir de natzaret: car los aguayts dels enemichs nostres son molts e acampar no poriem de les sues malicioses mans si tardauem mes la partida. E la senyora hoydes aquestes paraules lança vn doloros sospir e dix. ¶ O ioseph concusa sunt enim ad hanc vocem omnia viscera mea. Volent dir Hoyt lo vostre parlar Joseph spos meu meu totes les entramenes mies sin stades regirades e han tremolat: E leuant se la senyoria de peus no podent hauer repos vehent la persona a ella tan cara posada en perill de mort: dix ab feruor de amor. Assumat spuns meus peñas (primera eñe, ñ) vt aquila volet et non defficiat: vt saluum faciat filium meum. Volent dir: O si lo sperit meu ensemps ab la persona mia podien seguir la feruor d´amor que dins la anima sent pendrien a les axi com aguila e volaria sens cansar per saluar la vida del meu fill tan amat. Car ja sabeu Jseph ço que es scrit. ¶ Amanti nichil est impossibile: qr vbi amor est labor non est. Car al qui verdaderament ama no li par res impossible que a fer haja per la persona que ama: car alla hon es la amor: lo treball no es sentit ni estimat. E Joseph vehent la tanta feruor de sa senyoria mesclada ab incomportable dolor: e contemplant lo delicament e tendrea de la sua real persona: e la difficultat del cami: cuydaua esclatar: e desijaua morir e no veure sa senyoria en tanta angustia. E la senyora anant al lit hon dormia lo seu fill ab vna lum en la ma miraual: e vehent lo dormir ab tanta suauitat e dolçor no li bastaua lo cor a despertarlo: ans trauessada de piadosa dolor deya. ¶ O ihesu benignissime tu dormis super latus tuum sinistrum: et inimici tui circundant te. Volent dir: O iesus fill meu y senyor bondat y dolçor infinida vos dormiu axi reposat sobre lo vostre costat esquerre mostrant la benignitat e pacificacio del vostre piados e misericordios cor: e los enemichs vostres senyor vos circuixen desijant matar e destroir la vostra persona: O senyor y hon son los tants y tan singulars benificis que a aquest poble judaych haueu fet que axi sou per ells desconegut: que en esta persecucio de Herodes nengu nous fa valença: ans senyor son tots conta vos: eus lançen de la propria terra: O vida mia vos los haueu deliurat de la dura captiuitat d´egipte ab tantes marauelles e miracles: mostrant la vostra diuinal potencia: ara senyor sou perseguit per ells: haueu a fogir en la mateixa terra d´egipte per mostrar la paciencia e humilitat vostra: O senor exemplar sou fet de tots los perseguits e tribulats: mostrant los ques aperten (a+p:per+ten) a la furia de sos enemichs: e que ab paciencia e callament vençen les sues batalles. O clemencia diuina be ha dit de vos Dauid pare vostre. ¶ Non est qui se abscondat a calore eius. Car a tots los lochs e terres sera manifesta la calor inflamada de la misericordia vostra: car egipte per la vostra diuinal potencia es stat ferit de diuerses plagues quant volgues deliurar lo poble vostre: ara senyor visitant la dita terra guarreu (guarireu) aquella de totes les malalties sues ab la medecina de la vostra real presencia: Ara senyor poran dir los dits habitadors de Egipte lo parlar d´Osee propheta qui diu. ¶ Percutiet nos: et curabit nos: visitabit nos: 7 suscitabit nos. Volent dir. Aquest senyor nos ha batuts e ferits: e ell mateix nos ha curats: e visitant nos per sa clemencia nos ha resuscitats: Ara senyor e fill meu passareu per aquell desert: hon los pares nostres stigueren quaranta anys: e aqui la diuinal clemencia vostra los sostengue de vianda celestial: essent los molt propici e faborable: e aqui senyor vos desconegueren e se apartaren de vos ydolatrant e murmurant moltes vegades: E de aços clamaua Dauid en persona vostra dient. ¶ Quadraginta annis proximus fui generationi huic: et dixi semper hij errant corde: (i+p en virgulilla+i) vero non cognouerunt vias meas. E per lo passament vostre senyor lo dit desert sera purificat e sanctificat e en temps esdeuenidor sera habitacio de sancts hermitans: quius seruiran ab deuocio inestimable: dels quels vos senyor sereu guiador e capita: O clement senyor y vida mia vos obris la mar en dotze camins per que lo poble d´israel passas sens treball nengu: ara senyor son a vos closos tots los camins de la terra: que nous puch portar en nenguna part: que no sia recelosa de mortal perill car lo enemich vostre meu Herodes se es tant huy encrudelit contra mi que vol robar e destroir la vida vostra qui es a mi molt pus cara que la propria: Per que puch dir manifestant la mia dolor al eternal pare vostre dient a la clemencia sua. ¶ Vide domine afflictionem meam: quem (q+m en virgulilla) erectus est inimicus 7 terruit me de circuitu. Volent dir. O senyor omnipotent a qui totes coses son manifestes: mirau la afflictio mia: car la persecutio del vostre fill e meu propria es mia: e yo porte dins la anima mia les dolors sues: car veig que aquest enemic meu se es leuat contra mi ab tanta potencia que de totes parts (pts) so circuyda de temor: ajudau me vos senyor: e pugnau per lo fill vostre: qui en tanta humilitat es posat per amor de natura humana: que pot esser dit (dir) de sa excellencia. ¶ Ille ante faciem persecutoris fugit cui angeli ministrant. Car aquest senyor fuig a la faç del seu perseguidor segons la humanitat que de mi ha presa: e segons le diuinal natura sua com a fill vostre li es deguda seruitut angelica. ¶ Quia si non fuisset homo: quis in egipto fugit. Et si non fuisset deus: cui dicitur: ex egipto vocaui filium meum. Car si aquest senyor e redemptor de natura humana no fos verdader home no fora a ell necessari fugir en egipte: e si no fos verdader deu: aqui fora dit per vos eternal pare seu de egipte he cridat lo fill meu: Axi clement pere (p+e) placiaus ajudar a la pert (p+t) mia: qui es passible e mortal: e sotsmesa a moltes dolors per rembre los peccadors. ¶ Quia si ille non esset (eēt) homo: non liberetur homo. Car sino fos home: no haguera deliurat lo home. E ja per axo la part vostra senyor no resta humiliada: ans en quant fill vostre es inmortal e impassible: egual a vos en potencia: e essencia e en totes les perfections diuinals. Vos senyor omnipotent sou lo pare de les consolacions e glorificacions: e yo la mare penes e dolors: hajau pietat senyor de la angustia mia: e done vostra clemencia confort en esta peregrinacio que manau que faça: e feu me (m en virgulilla) portar lo vostre fill en loch que campe la vida sua: qui en tant perill es posada per la malicia e enueja dels seus enemichs. Car la dita enueja los ha axi infectionades les affections e pensaments seus que continuament lançen de si pudor de malicioses obres. E perço dix Salamo. Putredo ossiú (u nassal) inuidia. E la senyora dient aquestes coses ab multissimes lagrimes miraua lo fill seu: e vehent que encara nos despertaua acostas e ell ab molta amor e besal estretament per despertarlo ab mes dolçor ab tot que lo dit senyor per lo trencament del son: e per lo sobtos e cuytat despertament se prengue a plorar ab vna careta tant piadosa: que lo cor de la senyora mare sua fon axi trauessat d´extrema dolor que cuyda morir: e tornant lo a besar ab molta compassio prenguel al braç affalagant lo ab molta amor e deyali. Ay vida mia e no ploreu car vos sabeu ab quanta dolor vos he yo despertat per la gran temor que tinch del perill vostre: car so certa senyor que los enemichs vostres no dormen ne cessen de perseguir a vos. ¶ Or aperierunt super teos suñ omnes inimici tui: sibilauerunt et fremuerunt dentibus 7 dixerunt deuorabimus eum. Car los dits enemichs vostres senyor han vbertes les boques sues sobre vos: e han chiulat e cridat estrenyent les dents ab gran furia dient: que de tots punts vos deliberen deuorar e leuar la vida. axi senyor puix no deliberau contendre ab vostres enemichs nels voleu vençre sino ab sola paciencia: necessari es que fujam: car la furia d´Herodes es molta e desmesurada. E dit aço la senyora vesti lo seu fill e bolcal posantli tota la robeta que tenia: ab tot fos tan poca e tan pobreta: que nol podia molt calfar ni guardar del fret: e posali vn drap doble al cap cobrintli la careta tant com podia: car la fredor de la nit era gran e lo senyor tan delicat que sentia les penalitats humanes pus viuament que nengun altre home: E apres sa senyoria li dona a mamar regalant (regant) li la cara ab les lagrimes abundoses que dels seus vlls exien dient: O senyor y vida mia y en tan poca edat començen les persecucions vostres: les quals augmentaran continuament fina a la fi de la vida vostra: E leuant se sa senyoria ab lo senyor al braç: ixque de casa acompanyada del seu spos Joseph: e passa a la posada de la senyora sa mare: per despedir se de sa merce e pendre la benedictio sua: ans de començar son cami.

viernes, 8 de enero de 2021

JORNADA NOVENA. NOVELA TERSERA.

JORNADA NOVENA. NOVELA TERSERA.

Lo mestre Simón, a instansia de Bruno y de Buffalmacco y de Nello, li fa creure a Calandrino que está preñat, y los done capóns y dinés pera medissines, y se cure del embarás sense parí.

Después de acabá Elisa la seua historia, habén donat tots grassies a Deu per habé tret a la jove monja de les fauces de les seues envejoses compañes, la reina li va maná a Filostrato que continuare, y este va escomensá:
Hermossíssimes siñores, lo poc pulit juez de los Marcas sobre lo que tos vach contá una historia, me va traure de la boca una historia de Calandrino que estaba per dítos; y perque lo que dell se conte no pot mes que multiplicá la diversió, encara que sobre ell y los seus compañs ya se haigue parlat bastán, tos contaré, sin embargo, la que ahir tenía a la punta de la llengua.

Ya antes se ha mostrat mol cla quí ere Calandrino y los atres dels que ting que parlá an esta historia; y per naixó, sense di mes, dic que va passá que una tía de Calandrino se va morí y li va dixá dossentes lires de calderilla contán y sonán; per lo que Calandrino va escomensá a di que volíe comprá una possessió, y en tots los corredós de terres que ñabíe a Florencia, com si tinguere pera gastá deu mil floríns de or, anabe en trates, que sempre se desfeen cuan se arribabe al preu de la possessió dessichada.
Bruno y Buffalmacco, que estes coses sabíen, li habíen dit moltes vegades que faríe milló en gastássels en ells que aná comprán terres com si tinguere que fé de destripatarrossos, pero ni los va invitá a minjá. Per lo que, queixánse un día de aixó y arribán un compañ seu que teníe per nom Nello, tamé pintó, van deliberá entre los tres trobá la manera de bañás lo morro a costa de Calandrino; y sense tardá, habén dessidit entre ells lo que teníen que fé, al día siguién, esperán a vore cuán eixíe de casa Calandrino, y no habén caminat este casi gens, li va eixí a trobál Nello y li va di: - Bon día, Calandrino.

Calandrino li va contestá que Deu li donare bon día y bon añ. Después de aixó, Nello, paránse un poc, va escomensá a mirál a la cara; a lo que Calandrino va di:- ¿Qué mires?

Y Nello li va di:

- ¿No te ha passat res esta nit? No me pareixes lo mateix.
Calandrino, en seguida va escomensá a inquietás y va di:

- ¡Ay!, ¿qué te pareix que ting?

Va di Nello:

- ¡Ah!, no u dic per aixó; pero me pareixes mol transformat; sirá un atra cosa - y lo va dixá aná en la mosca detrás de la orella. Calandrino, tot assustat, pero sense notás res, va seguí caminán. Pero Buffalmacco, que no estabe lluñ, veénlo ya alluñás de Nello, li va eixí al camí y, saludánlo, li va preguntá si li fée mal algo.
Calandrino va contestá: - No u sé, fa un momén me díe Nello que li pareixía tot transformat; ¿podríe sé que me passare algo?

Va di Buffalmacco: - Si, no sol te passe algo, pareixes mich mort.

A Calandrino ya li pareixíe tindre calentura; y entonses apareix Bruno, y li va di:
- Calandrino, ¿quína cara es eixa? pareixes un mort; ¿qué te passe?
Calandrino, al sentíls als tres parlá aixina, va tindre per mol sert que estabe dolén, y tot espantat li va preguntá: - ¿Qué fach?

Va di Bruno: - A mí me pareix que ten hauríes de entorná a casa, ficát al llit y que te tapon be, y que li envíos una mostra al mestre Simón, que es mol íntim nostre, com ya saps.
Ell te dirá en seguida lo que tens que fé, y natros vindrem a vóret; y si nessessites algo u farem natros. Sen van aná tots en Calandrino cap a casa seua, y ell, entrán tot fatigat a la alcoba, li va di a la dona:

- Vine y tápam be, que me trobo mol mal.

Y habénse gitat, va enviá una mostra al mestre Simón per una criadeta; entonses estabe a la botica del Mercat vell que té la enseña del meló. Y Bruno li va di als seus compañs:
- Vatros quedéutos aquí en ell, yo vull aná a sabé qué diu lo meche, y si es nessessari a portál.
Calandrino entonses va di: - ¡Ah, si, amic meu, vésten y vine a dím cóm está la cosa, que yo no sé qué me noto per aquí dins!
Bruno, anán a buscá al mestre Simón, allí va arribá antes que la criadeta que portabe la mostra, y li va informá del cas al mestre Simón; per lo que, arribada la criadeta y habén vist lo mestre la mostra, li va di a la criadeta:

- Ves y disli a Calandrino que no agarro fret, que aniré en seguida a vórel y li diré lo que té y lo que té que fé.

La criadeta aixina lay va di; y no habíe passat mol tems cuan lo meche y Bruno van acudí, y assentánseli a la vora lo meche, li va escomensá a pendre lo pols, y, después de un poc, están allí presén la seua dona, va di:

- Mira, Calandrino, parlánte com a amic, no tens datre mal mes que lo está preñat. Cuan Calandrino va sentí aixó, va escomensá a quirdá y a di:
- ¡Ay! Tessa, aixó es culpa teua, que sol vols pujám a damún; ¡ya te u día yo!
La dona, que ere mol honesta, sentínli di aixó al home, se va ficá tota roija de vergoña, y baixán lo fron sense contestá res va eixí de la alcoba.
Calandrino, continuán queixánse, díe:

- ¡Ay, desgrassiat de mí, ¿qué faré?, ¿cóm pariré este fill? ¿per aón eixirá?
Me vech mort per culpa de la lujuria de esta dona meua, que tan desgrassiada la faigue Deu com yo vull sé felís; pero si estiguera sano, me eixecaría y li fotría tans cops que la faría a trossos, encara que mol be me se está, que may li haguera tingut que dixá pujám a damún; pero per sert que si ne ixco de esta antes se morirá de les ganes.

Bruno y Buffalmacco y Nello teníen tantes ganes de riure que petaben al sentí les paraules de Calandrino, pero se aguantaben; pero lo mestre Simón sen enríe en la boca tan uberta que se li hageren pogut traure totes les dens. Pero, per fin, ficánse Calandrino en mans del meche y demanánli que en aixó li donare consell y ajuda, li va di lo mestre:

- Calandrino, no vull que te acollonos, que, alabat sigue Deu, mon ham donat cuenta del cas tan pronte que en poca faena y en pocs díes te curaré; pero tindrás que gastá una mica.
Va di Calandrino: - ¡Ay!, mestre meu, sí, per l´amor de Deu; ting aquí prop de dossentes lires en les que volía comprá una bona possessió: si se nessessiten totes, prenéules totes, con tal de que no tinga que parí, que no sé qué siríe de mí, que séntigo a les dones armá tan abalot cuan están parín, encara que tinguen un tal ben gran pera féu, que crec que si yo sentiguera eixe doló me moriría abans de parí.
Va di lo meche: - No pensos en assó: te faré prepará serta beguda destilada mol bona y mol agradable de beure que, en tres matíns, resoldrá totes les coses y te quedarás mes fresc que un peix; pero después tindrás que sé prudén y no te obstinos en estes nessedats mes. Ara se nessessiten per an eixa aigua tres parells de bons y gorts capóns, y pera datres coses que fan falta li donarás a un de estos sing lires de calderilla pera que les compro, y farás que tot mu porton a la botica; y yo, en nom de Deu, demá te enviaré eixa beguda destilada, y escomensarás a béureten una tassa gran cada vegada. Calandrino, sentit aixó, va di:

- Mestre meu, lo que digáu.

Y donánli sing lires a Bruno y dinés pera tres parells de capóns li va rogá que per al seu servissi se prenguere la molestia de fé estes coses. Lo meche, anánsen, li va fé prepará un poc de jarabe y lay va enviá. Bruno, comprats los capóns y atres coses nessessaries pera passássu be, en lo meche y los seus compañs sels van minjá.
Calandrino va beure jarabe tres matíns; lo meche va vindre a vórel y los seus compañs y, prenénli lo pols, li va di:

- Calandrino, estás curat sense cap duda, aixina que en tranquilidat vésten ya als teus assuntos, no cal que te quedos mes a casa.

Calandrino, contén, se va eixecá y sen va aná als seus assuntos, alabán mol, a consevol puesto que se aturabe a parlá en algú, la bona cura que li habíe fet lo mestre Simón, fénlo abortá en tres díes sense gens de doló; y Bruno y Buffalmacco y Nello se van quedá conténs per habé sabut, en ingenio, burlá la avarissia de Calandrino, encara que doña Tessa, donánsen cuenta, mol en lo seu home renegare.

Lo mestre Simón, a instansia de Bruno y de Buffalmacco y de Nello, li fa creure a Calandrino que está preñat, y los done capóns y dinés pera medissines, y se cure del embarás sense parí.

viernes, 14 de diciembre de 2018

JORNADA TERSERA. NOVELA QUINTA. Assicalat, Francesco Vergellesi

Lo Assicalat li regale a micer Francesco Vergellesi un palafrén seu, y per naixó li parle a la seua dona en lo seu permís; y com ella calle, ell conteste com si fore ella, y a la seua resposta li seguix lo efecte consiguién.

JORNADA TERSERA. NOVELA QUINTA. Assicalat, Francesco Vergellesi



Habíe Pánfilo acabat la história del germá Puccio, no sense risses de les Siñores, cuan la Reina li va maná a Elisa que continuare, y ella aixina va escomensá a parlá:
Mols que mol saben, se creuen que los atres no saben res, y ells, moltes vegades, creuen que engañen als atres, pero después veuen que han sigut ells los engañats; per naixó reputo gran locura la del que se fique sense nessessidat de probá les forses del ingenio de un atre. Pero com potsé no tindríen tots la meua opinió, tos contaré lo que li va passá a un caballé pistoyés:
Va ñabé a Pistoya, a la família dels Vergellesi, un caballé de nom micer Francesco, home mol ric y sabut y ademés cautelós, pero mol agarrat; este, tenín que aná a Milán en lo cárrec de podestà, de totes les coses oportunes per a anáy honradamen se habíe provist, menos de un palafrén que fore prou bo per al seu rango; y no trobánne cap que li agradare, estabe preocupat per naixó.
Ñabíe entonses un jove a Pistoya de nom Ricciardo, de baix naiximén pero mol ric, que tan adornat y pulit anabe, que lo cridaben lvo Assicalat; y durán mol tems habíe amat y festejat en vano a la dona de micer Francesco, que ere hermossíssima y mol honesta.
 
Pos éste teníe un dels palafrens mes majos de tota la Toscana, y lo teníe en mol apressio per la seua hermosura; y sén públic a tot lo món que festejabe a la dona de micer Francesco, va habíe ñabé qui li va di que si ell lay demanare lo obtindríe per l´amor que lo tal Assicalat li teníe a la seua dona. Micer Francesco, portat per la avarissia, fen cridá al Assicalat li va demaná que venguere lo seu palafrén, per a que lo Assicalat lay oferiguere de regalo. Lo Assicalat, al sentí alló, se va ficá contén, y va contestá al caballé:
 
- Micer, si me donáreu tot lo que teniu al món no podríeu comprám lo palafrén; pero tol donaría en esta condissió: que yo, abáns de que lo prengáu, puga, en la vostra venia y en la vostra presensia a la casa, dili unes paraules a la vostra dona, sense la presensia de ningú, mes que ella y yo.
 
Lo caballé, portat per la avarissia y esperán podé burlál, va contestá que sí, cuan ell vullguere; y dixánlo a la sala del seu palau, sen va aná a la cámara de la Siñora, y cuan li habíe dit lo fássilmen que podíe guañás lo palafrén, li va maná que vinguere a sentí al Assicalat, pero que se guardare de contestáli ni poc ni mol a res del que ell li diguere. La Siñora va reprobá mol alló, pero com li conveníe donáli gust al home, va di que u faríe, y detrás del home sen va aná a la sala a sentí lo que lo Assicalat vullguere díli. Este, habén confirmat lo pacte en lo caballé, a una part de la sala bastán apartada de consevol persona se va assentá a la vora de la Siñora y li va escomensá a parlá aixina: 

- Honrada Siñora, me pareix está segú de que sou tan sabia, que mol be, fa mol tems, habréu pogut compéndre a cuán gran amor me ha portat a tíndretos la vostra hermosura, que sobrepasse a consevol atra que hayga pogut vore. Dixo a una vora les costums loables y les singulás virtuts que en vos ñan, que tindríen forsa per a apresá los ánims de consevol home; y per naixó no fa falta que tos mostra en paraules que aquell ha sigut lo mes gran que may cap home haygue sentit per cap dona, y aixina sirá sense falta mentres la meua misserable vida aguanto estes cames y brassos, y mes encara, que, si allá dal com aquí se ame, perpetuamen tos amaré. Y per naixó podéu está segura que res teniu, sigue pressiós o de poc valor, que mes vostre puguéu tíndre y en tot momén disposá de alló com de mí, pel que yo valga, y tamé de les meues coses. Y per a que tinguéu sertíssima proba de aixó, tos dic que reputaré com la mes gran grássia que consevol cosa que yo puguera fé y que tos vinguere en gana me manéu, que res ñaurá que, manánu yo, no me obeíxquen. Pel que, si soc tan vostre com sentíu que u soc, no osaré elevá los meus rogs a la vostra altesa, de la que tota la meua pas, tot lo meu be y la meua salut pot víndrem, y de cap atra part: y aixina com humildíssim criat tos rogo, volgut be meu y única esperansa de la meua alma, que esperán que lo amorós foc en vos se alimento, que la vostra benignidat sigue tanta, y aixina ablaníxque la vostra passada duresa mostrada cap a mí (que vostre soc) que yo, reconfortat en la vostra Piedat, puga di que com de la vostra hermosura me hay enamorat, per nella hay de tíndre la vida; y esta vida, si als meus rogs lo pujadet ánim vostre no se incline, sense falta se acabará y me moriré, y podréu sé cridada la meua homissida. Y dixém que la meua mort no tos faiguere honor, no dixo de creure que, tenín alguna vegada remordiméns de consiénsia no tos doldríe habéu fet, y potsé, milló disposada, en vos mateixa diríeu: 

«¡Ay!, ¡qué mal vach fé al no tindre misericordia del meu Assicalat!». 

Y no servín de res arrepentítos tos siríe ocasió de mes gran patimén; pel que, per a que no passo, ara que socórrem podéu, teníume llástima, y abáns de que me móriga tingáu misericordia de mí, perque sol vos podéu fém lo mes felís o lo mes dolorit home que vigue. Espero que sigue tanta la vostra cortessía que no patiguéu que per tan y tal amor ressibixca la mort per galardón, sino que en alegre resposta y plena de grássia reconfortéu lo meu espíritu que tot espantat tremole dabán la vostra presensia.
 
Y callánse aquí, algunes llágrimes, después de profundissims suspiros, vertides, se va ficá a esperá lo que la noble Siñora li habíe de contestá.
La Siñora, a la que lo llarg festejá, lo justá, les serenates y les atres coses paregudes an estes fetes pel Assicalat no habíen pogut conmoure, van conmoure ara les afectuoses paraules dites pel ferventíssim amán, y va escomensá a sentí lo que abáns may habíe sentit, aixó es, lo amor. Y encara que, per a obeí la orden donada pel home, callare, no va pugué per naixó dixá de amagá en algún suspiret lo que de bona gana, contestán al Assicalat, haguere manifestat.
 
Lo Assicalat, habén esperat una mica y veén que cap resposta li arribabe, se va extrañá, y enseguida va escomensá a donás cuenta de la artimaña del caballé; pero sin embargo, miránla a la cara y veén la fogossidat dels seus ulls cap an ell, y ademés de alló sentín los suspiros que en tota la forsa del seu pit dixabe eixí, va cobrá alguna esperansa y, ajudat per nella, va tíndre una rara idea; y va escomensá a parlá com si ell fore la Siñora, sentínu ella, a contestás an ell mateix de esta manera: 

- Assicalat meu, sense duda fa mol tems que me hay acatat de que lo teu amor cap a mí es grandíssim y perfecte, y ara per les teues paraules u sé, y estic contenta, com ha de sé. Pero, si dura y cruel te hay paregut, no vull que cregues al ánimo hay sigut com hay mostrat en lo gesto; pos sempre te hay amat y volgut mes que a consevol home, pero me ha convingut féu aixina per temó dels demés y per a presservá la meua fama de honestidat. Pero ara ve lo tems en que podré claramen mostrát si te vull y consedit lo galardón del amor que me has tingut y me tens; y per naixó consólat, guarda la esperansa, perque micer Francesco está per anássen dins de pocs díes a Milán com podestà, com ya saps. Per l´amor meu li has donat lo teu hermós palafrén; y cuan sen haygue anat, sense falta te dono la paraula, pel bon amor que te ting, que no passarán mols díes sense que te reuníxques en mí y al nostre amor li donem plassenté y sansé cumplimén. Y per a que no te tinga que parlá un atra vegada de esta materia, desde ara te dic que lo día en que veigues dos robetes esteses a la finestra de la meua alcoba, que done sobre lo nostre jardí, aquella nit, cuidán be de no sé vist, víne a mí per la porta del jardí: me trobarás allí esperánte y juns tindrem tota la nit festa y plaé la un en l´atre tan com dessichem.
Apenes habíe lo Assicalat parlat aixina com si fore ell la Siñora, que va escomensá a parlá en la seua veu:
 
- Volguda Siñora, está per la superabundán alegría de la vostra favorable resposta tan colmada tota la meua virtut que apenes puc formulá la resposta per a rendítos les debudes grássies, pero si puguera parlá com dessicho, cap terme es tan llarg que me bastare per a podé agraítos del tot com voldría y com me convendríe fé; y per naixó a la vostra discreta considerassió atañ sabé lo que yo, encara que u dessicho, no puc explicá en paraules. Sol tos dic que lo que me hau manat pensaré en fé sense falta, y potsé entonses, mes tranquilisat en tan gran don com me hau consedit, me imaginaré en donátos les grássies tan cuan puga. Que no quedo res per di, Siñora meua, Déu tos dono la alegría y be mes gran, a Déu tos encomano.

A tot aixó no va di la Siñora cap paraula; lo Assicalat se va ficá de peu y va escomensá a caminá cap al caballé, que, veénlo de peu, va eixí a trobál, y enriénsen li va di: 

- ¿Qué te pareix? ¿hay cumplit be la meua promesa?
 
- Micer, no - va contestá lo Assicalat-, que me vau prometre dixám parlá en la vostra dona y me hau dixat parlá en una estatua de mármol.
Estes paraules van agradá mol al caballé, que, encara que ya teníe bona opinió de la seua dona, encara la va tíndre milló per nelles; y va di: 

- Ara es meu lo palafrén que va sé teu.
 
A lo que lo Assicalat va contestá:
 
- Micer, sí, pero si yo haguera cregut traure de esta grássia ressibida de vos tal fruit com hay tret, sense demanátosla to la haguera donat; y ojalá Déu que u haguera fet, perque vos hau comprat lo palafrén y yo no l´hay venut.
Lo caballé sen va enriure de aixó, y ya provist de palafrén, al cap de pocs díes se va ficá en camí cap a Milán com a podesta. 

La dona, quedánse libre a casa, donánli voltes a les paraules del Assicalat y al amor que li teníe y al palafrén que pel seu amor habíe regalat, y veénlo desde casa seua passá en molta frecuénsia, se va di:
 
«¿Qué es lo que fach?, ¿per qué pergo la meua juventut? Éste sen ha anat a Milán y no tornará hasta de aquí sis mesos; ¿y cuán me los tornará?, ¿cuan siga vella? 

Y ademés de aixó, ¿cuán tornaré a trobá un amán com lo Assicalat? 

Estic sola, de dingú ting que tindre temó; no sé perque no agarro lo goch mentres puc; no sempre tindré la ocasió com la ting ara: aixó no u sabrá may dingú, y si tinguere que sabés, milló es fé algo y arrepentís que no féu y arrepentís.» 

Y aixina aconsellánse an ella mateixa, un día va ficá dos robetes a la finestra del jardí, com li habíe dit lo Assicalat; estes van sé vistes pel Assicalat, que se va ficá contentíssim, y al vindre la nit, secretamen y sol sen va aná cap a la porta del jardí de la Siñora y la va trobá uberta; y de aquí va aná a un atra porta que donabe a la entrada de la casa, aon va trobá a la noble Siñora que lo esperabe. Ella, veénlo vindre, eixecánse a trobál, en grandíssima festa lo va ressibí, y ell, abrassánla y besánla sen mil vegades, per la escala amún la va seguí; y sense tardá se van gitá, y lo seu amor van contentá. Y no va sé esta vegada la radera, perque mentres lo caballé va está a Milán, y tamé después de la seua tornada, va torná allí, en grandíssim plaé de cada una dels parts, moltes mes vegades.
 

lunes, 10 de agosto de 2020

JORNADA SEXTA. NOVELA SEGONA.

JORNADA SEXTA. NOVELA SEGONA.

Lo forné Cisti en una sola paraula fa arrepentís a micer Geri Spina de demanáli algo.

Mol va sé per totes les dones y los hómens alabat la dita de doña Oretta, y la reina va maná que Pampínea continuare; per lo que ella va escomensá aixina:

Hermoses siñores, no sé vore per mí mateixa quí té mes culpa, si la naturalesa emparellán un alma noble en un cos vil o la fortuna emparellán a un cos dotat de un alma noble en un vil ofissi, com li va passá a Cisti, lo nostre consiudadá, y en mols mes ham pogut vore que ha passat. Cisti, provist de un ánim altíssim, la fortuna lo va fé forné.
Y sértamen li fotría yo la martellada per igual a la naturalesa y a la fortuna si no sapiguera que la naturalesa es mol discreta y que la fortuna té mil ulls encara que los tontos se la imaginon sega. Com los mortals fan moltes vegades, insegús de qué los portará lo futur, per a un cas les seues coses mes valioses als puestos mes vils de les seues cases, com menos sospechós, sepulten, y de allí les trauen cuan venen les nessessidats, habenles lo vil puesto mes seguramen conservat que u hauríe fet una hermosa cámara.

Y aixina los dos ministres del món en frecuénsia les seues coses mes pressioses amaguen daball de la sombra de les arts reputades mes vils, per a que al tráureles de elles cuan los fa falta, mes cla aparegue lo seu esplendó. Aixina li va passá al forné Cisti obrínli los ulls de la inteligénsia a micer Geri Spina (la história de doña Oretta, que va sé la seua dona, mel ha portat a la memória). Tos u contaré en una historieta mol curta.

Lo papa Bonifacio, a la vora del cual micer Geri Spina va tíndre grandíssim favor, va maná a Florencia an algúns nobles embajadósseus per a sertes grans nessessidats seues. Habénse quedat ells a casa de micer Geri, y tratán ell en ells los assuntos del Papa, va passá que, consevol que fore la raó, micer Geri en estos embaixadós del Papa, tots a peu, casi tots los matíns passaben per dabán de Santa María Ughi, aon lo forné Cisti teníe lo seu forn y en persona coíe lo pa. A Cisti, encara que la fortuna li haguere donat un ofissi mol humil, tan en ell habíe sigut benigna que se habíe fet mol ric, y sense voldre may abandonál per un atre, vivíe espléndidamen, tenín entre datres bones coses los millós vinsblangs y negres que se trobáen a Florencia o als pobles del voltán. Cisti, veén tots los matíns passá per dabán de la seua porta a micer Geri y los embajadós del Papa, y sén gran la caló, va pensá que siríe gran cortessía invitáls a beure del seu bon vi blang; pero considerán la seua condissió y la de micer Geri, no li pareixíe cosa decorosa atrevís a invitál, y va discurrí una manera que portare a micer Geri a invitás an ell mateix. Y vestín una roba blanquíssima y un devantal o delantal mol llimpio, que mes be lo feen pareixe moliné que forné, tots los matinets a la hora que pensáe que micer Geri en los embajadós passaríe, se fée portá dabán de la seua porta una galleta o cubo nova o nou a cormull de aigua fresca y un jarronet boloñés del seu bon vi blanc y dos tassetes o gotets que pareixíen de plata, de tan clas que eren; y sentánse, cuan passaben (y después de aclarís la gola una vegada o dos), escomensabe a beure en tan gust aquell vi seu que li hagueren entrat ganes de béuressel hasta a un mort. Micer Geri, después de vore alló dos matíns, va di lo tersé: - ¿Qué es aixó, Cisti? ¿Está bo?

Cisti, alsánse rápidamen, va contestá:

- Siñó, sí; pero no tos u podría fé entendre si no lo probáu. Micer Geri, que o per lo tems calén que fée o per habés cansat mes de lo acostumat o potsé per lo gust en que veíe beure a Cisti, sentíe sed, y giránse cap als embajadós los va di sonrién: - Siñós, bo sirá que probem lo vi de este home honrat; potsé sigue tan bo que no mon arrepentiguem.

Y jun en ells se va arrimá a Cisti, y ell, fen inmediatamen traure un bon bang fora de la tahona, los va rogá que se assentaren, y als seus criats que se adelantáen per a rentá los gotets los va di: - Compañs, apartéutos y dixéume fé a mí este servissi, que igual que sé fornejá, sé escansiá; ¡y no esperéu probán ni una gota!

Y dit aixó, rentán ell mateix cuatre tassetes bones y noves, y fen traure un jarret del seu milló vi, nels va doná a beure a micer Geri y als seus compañs. An ells los va pareixe lo milló que habíen begut en mol tems, per lo que, alabánlo mol, mentres los embaxadós van está allí, casi tots los matíns va aná en ells a beure micer Geri. Habén acabat los seus assuntos y tenín que partí, micer Geri los va fé doná un magnífic convit, al que va invitá a una part de los mes honorables siudadáns, y va fé invitá a Cisti, que de cap manera va volé anáy. Va maná entonses micer Geri a un dels seus criats que aniguere a per un cante del vi de Cisti, y de ell ne donare mija tassa per persona la primera vegada que serviguere.

Lo criat, potsé enfadat perque no habíe pogut tastá lo vi, va pendre un gran cante, y al vorel Cisti li va di:

- Fill, micer Geri no te envíe a mí.

Lo que afirmán moltes vegades lo criat y no puguén obtíndre datra resposta, va torná aon micer Geri y lay va di aixina. Micer Geri li va di:

- Torna allí y dísli que de verdat te envío yo, y si un atra vegada te conteste lo mateix pregúntali que aón te envío.

Lo criat, tornán, li va di:

- Cisti, es verdat que micer Geri me envíe un atra vegada.

Cisti li va contestá:

- Segú, fill, que no.

- Entonses - va di lo criat - ¿a quí envíe?

Va contestá Cisti:

- Al Arno.

Lo que contánli lo criat a micer Geri, enseguida li va obrí los ulls de la inteligénsia, y li va di al criat:

- Díxam vore quín cante li portes. - Y veénlo, va di- : Cisti diu be. Y insultánlo, li va fé pendre un cante apropiat. Veénlo Cisti va di: - Ara vech que te envíe a mí.

Y de bona gana lay va umplí.

Y después, aquell mateix día, fen omplí un carretellet del mateix vi y fénlo portá desplayet a casa de micer Geri, sen va aná detrás y al trobás en ell li va di: - Siñó, no voldría que creguéreu que lo cante de este matí me habíe espantat; pero pareixénme que ton habíeu olvidat de lo que yo tos hay mostrat estos díes en les meues jarretes, es di, que este no es vi per a criats, hay vullgut recordátosu este matí. Pero com no soc lo guarda de ell, tos hay portat tot lo que me quede: feu en ell lo que vullgáu.

Micer Geri va ressibí lo bon regalo de Cisti y li va doná les grássies que creíe que conveníen, y sempre después lo va tíndre en gran estima y va sé lo seu amic.

jueves, 25 de julio de 2024

1. 4. De cóm Pedro Saputo va aná a escola.

Capítul IV.

De cóm Pedro Saputo va aná a escola.

no tots los burros porten albarda ni caminen a cuatre potes y ferrats

Un dels mes grans engañs que se patixen al món es que no tots los burros porten albarda ni caminen a cuatre potes y ferrats com hauríen, perque aixina no entropessaríe un en tans que pareixen un atra cosa. Si al menos los creixqueren les orelles, que es lo distintiu mes propi; pero ni aixó. ¡Oh qué bo que siríe! Pedro Saputo los coneixíe en sol mirals a la cara; y desde chiquet, com se va vore lo que li va di del veinet sa mare, que lo proposáe com a modelo de aplicassió de les lletres, pero ñan arts y siensies que moren en los seus autós; esta va sé una de elles. La que después han fundat los moderns fisonomistes dits servellistes o frenólogos, es un atra; lo que no veu res als ulls y a tot lo rostro, poc vorá al cráneo, y sobre aixó, que me torron viu.

En estos ejercicios y jocs va passá encara algún tems, cuan una nit después de sená y de estás un rato calladet y cavilán li va di a sa mare en ressolusió: 

- Mare, esta nit vull ditos algo bo: demá si tos pareix aniré a escola. 

- Sí, fill; sí que me pareix be, va contestá sa mare emosionada; sí que vull que vaigues a la mostra. ¡grassies a Deu! Bona nit me dones, fill: be u has dit: de goch no podré dormí. ¡Ay! Si sapigueres lo que hay patit cuan me díen que criaba a un dropo. Ara sí que estic contenta. Perque mira, fill, que soc ta mare, y estem los dos sols al món. 

- Y mos bastem, va contestá ell: los dos y lo de allá dal (siñalán al sel en la má) contra tot lo món si mos es contrari; que no u sirá mare, no, sino mol favorable.

- Miréu, mare meua: la escola es pa mol du y sense bones dens no se pot mossegá. M’han caigut los primés, ting tots los segons, y forts, y puc mossegá y minjá lo pa de la escola que com hay dit es mol du y estopeng, y no té que donás als chiquets mentres són tan tendres. Tots ploren, tots u senten mol, tots van capbaixos y se queden arguellats y apocadets, y no adelanten res o están en les primeres lletres tans añs, que sol per sé cosa corrén no es gran vergoña per an ells y per als maestres. Yo, la verdat, no sé be lo que són les lletres; pero me pareix que en poc tems hay de alcansá y passá an eixe Agustinet y a tots los que fa tres o cuatre añs que van a la escola. Ara anem al catre, y demá voréu al seu fill escomensá a sé home y séu mol depressa. Sa mare lo miráe y ploráe de goch, y donán grassies a Deu se va gitá y no va pugué dormí de alegría com habíe dit.

arguellat

Se va fé de día, pero mol abans la bona mare teníe la llum als ulls només de pensá en la ressolusió del seu fill. Se va eixecá, y cuan va tindre fet lo amorsá, va aná a despertá al chiquet Pedro, que li va demaná la roba dels díes de festa dién que aquell ere mol gran per an ell.

- Y pera ta mare tamé, va contestá ella. Y li va traure lo traje mes nou y milló; después de habé minjat un plat de migues y sense voldre pendre atra cosa va di a sa mare que lo acompañare pera dili al mestre que lo entregáe a la seua potestat y gobern.

Van arribá a les escoles, y la mare li va di al mestre que li portáe y presentáe a son fill Pedro; qui hasta aquell día no habíe tingut a be escomensá la escola perque volíe creixe y fes fort. Lo mestre sen va enriure y va contestá que admitíe en gust al chiquet Pedro per discípul, y que confiabe que en poc tems adependríe la paleta de la Jesús. En aixó sen va aná la mare, y ell se va quedá a la classe.

Aquell primé día y los dos siguiens no va fé mes que repetí los noms de les lletres com los anáen dién en veu alta los atres chiquets; pero lo cuart va preguntá al mestre si ñabíen mes lletres que aquelles; y com li va di que no, va torná a preguntá si als llibres que lligíen los chiquets adelantats ñabíen unes atres, y contestán lo mestre que ni a ixos llibres ni a tots los del món ñabíen mes lletres que aquelles, va di lo chiquet Pedro:

ni a ixos llibres ni a tots los del món ñabíen mes lletres que aquelles, va di lo chiquet Pedro

- Pos si es aixina en adependre yo estes lletres ya sabré tot lo que hay de sabé per ara.

- No, fill, va contestá lo mestre; perque después se han de ajuntá unes en atres pera formá les palaures.

- Pero en fin, va replicá Pedro, en estes se han de compondre totes.

- Sí, va di lo mestre.

- Pos be, va continuá lo chiquet: esta tarde me donaréu llissensia pera no vindre a escola, y demá tos demanaré un favor, que si mel feu, ni yo me trauré de está aquí cridán tantes hores matí y tarde, ni vosté tindrá que fé mes que dim lo que li pregunta. Li va otorgá lo mestre lo que demanáe; y aquella tarde va pendre una viola de sons yayos mich asclada y sense claus, la va desfé, va pegá a les dos taules per un costat un papé blang y sen va aná cap al tallé de un fusté. Li va demaná una regla, un llapis y una serreta fina, y tirán línies de dal a baix y de crusat a les taules, les va serrá les dos y va fé de vintissís a trenta tablilles cuadrades, les va ficá a la capucha del gabán, y sen va aná a amostrálesi a sa mare diénli que demá voríe en qué paráe alló.

En son demá per lo matí va aná a escola y va demaná al mestre que li escriguere a cada tablilla una lletra; después li va rogá que les embutiguere per orden a un filferro passanlo per un foradet que teníen, y fet tot per lo mestre li va doná les grassies y va di:

- Ara, siñó mestre, ya me avindré yo en estes lletres, perque les sé de corregut y ne coneixco o conec mol poques. Doneume llissensia y men vach a casa.

Dos díes va está a casa donán voltes a les tablilles y mirán de cuan en cuan una paleta del A. B. C., que teníe penjada a la paret, al cap dels dos díes li va di a sa mare: 

- Ya coneixco les lletres; vingue en mí a escola y vorá que no la engaño. Van aná a la escola, va fé lo mestre la proba y no ne va errá cap.

Va quedá espantat lo mestre; los chiquets lo miráen encantadets y sa mare estáe embargada de goch. Va corre la notissia al poble, y tots selebráen lo ingenio del chiquet Pedro de la pubilla, escomensán algúns a dili desde entonses Pedro Saputo, que al dialecto antic del país volíe di Pedro lo sabut; nom que se li va quedá com a propi y ya no va sé conegut per atre.

Lo van ficá a deletrechá; y fenlo escriure a un papé les sílabes soltes a un costat, y al atre lo vocablo que componíen, en sing díes va adependre a llichí, habense perfecsionat del tot en catorse desde lo primé en que va aná a escola.

Lo burro mort.

Original en castellá:

Capítulo IV.
De cómo Redro Saputo fue a la escuela.

Uno de los mayores engaños que se padecen en el mundo es que no todos los burros llevan albarda ni andan a cuatro pies y herrados como deberían, porque así no tropezaría uno con tantos que parecen otra cosa. A lo menos les creciesen las orejas, que es el distintivo más propio; pero ni eso. ¡Oh qué bueno que sería! Siquiera Pedro Saputo los conocía con sólo mirarles a la cara; y desde niño, como se vio en lo que le dijo del vecinito que su madre le proponía por modelo de aplicación a las letras, pero hay artes y ciencias que mueren con sus autores; ésta fue una de ellas. La que después han fundado los modernos fisionomistas llamados cerebristas o frenólogos, es otra; el que no ve nada en los ojos y en todo el rostro, poco verá en el cráneo, y sobre esto, que me asen vivo.
En estos ejercicios y juegos pasó todavía algún tiempo, cuando una noche después de cenar y de estar un rato callado y pensativo dijo a su madre con resolución: - Madre, esta noche quiero dárosla buena: mañana si os parece iré a la escuela. - Sí, hijo; sí que me parece, respondió su madre alborozada; sí que quiero que vayas a la escuela. ¡Gracias a Dios! Buena noche me das, hijo: bien lo has dicho: de gozo no voy a dormir. ¡Ah! Si supieras lo que he padecido cuando me decían que criaba un holgazán, y si tenía muchos juros y renta para criallo a lo caballero. Agora sí que soy dichosa. Porque mira, hijo, que soy tu madre, y estamos los dos solos en el mundo. - Y bastamos, contestó él: los dos y el de allá arriba (señalando el cielo con la mano) contra todo el mundo si nos es contrario; que no será madre, no, sino muy favorable.
- Mirad, madre mía: la escuela es pan muy duro y sin buenos dientes no se puede morder. Hanme caído los primeros, tengo todos los segundos, y fuertes, y puedo morder y comer el pan de la escuela que como he dicho es muy duro y áspero, y no debe darse a niños mientras son tan tiernos. Todos lloran, todos lo sienten mucho, todos andan acontecidos y se paran flacos, enatizos y entecos de sujeción y apocamiento, y no adelantan nada o están en las primeras letras que llaman tantos años, que sólo por ser cosa ordinaria no es gran vergüenza para ellos y para los maestros. Yo a la verdad, no sé bien lo que son las letras; pero me parece que en poco tiempo he de alcanzar y pasar a ese Agustinico y a todos los que hace tres o cuatro años que van a la escuela. Ahora vamos a dormir, y mañana veréis a tu hijo comenzar a ser hombre y serlo muy aprisa, a lo que me da el corazón. Su madre le miraba y lloraba de gozo, y dando gracias a Dios se acostó y ni pudo dormir de alegría como había dicho.
Se hizo de día, y mucho antes la buena madre tenía la luz en sus ojos con el acontecimiento de pensar en la resolución de su hijo. Levantóse, y cuando tuvo hecho el almuerzo, fue a despertar al niño Pedro, el cual le pidió la ropa de los días de fiesta diciendo que aquél era muy grande para él. - Y para tu madre también, contestó ella. Y le sacó el vestido más nuevo y mejor; después que hubo comido un plato de migas y sin querer tomar otra cosa dijo a su madre que le acompañase para decir al maestro que le entregaba a su potestad y gobierno.
Fueron a la escuela, y la madre dijo al maestro que le llevaba y presentaba su hijo Pedro; el cual hasta aquel día no había tenido a bien comenzar la escuela porque quería crecer y hacerse fuerte. El maestro se rió y respondió que admitía con gusto al niño Pedro por discípulo, y que confiaba que al poco tiempo aprendería la paleta de la Jesús. Con esto se fue la madre, y él se quedó en la escuela.
Aquel primer día y los dos siguientes no hizo sino repetir los nombres de las letras como los iban diciendo en voz alta los otros niños; pero el cuarto preguntó al maestro si había más letras que aquéllas; y como le dijese que no, tornó a preguntar si en los libros que leían los niños adelantados eran otras, y contestando el maestro que ni en aquellos libros ni en todos los del mundo había más ni otras letras que aquéllas, dijo el niño Pedro: - Pues en este caso en aprendiendo yo estas letras ya sabré todo lo que hay que saber por ahora. - No, hijo, respondió el maestro; porque después se han de juntar unas con otras para formar los vocablos. - Pero al fin, replicó Pedro, con éstas se han de componer todas. - Sí, dijo el maestro. - Pues bien, continuó el niño: esta tarde me daréis licencia para no venir a la escuela, y mañana os pediré un favor, que si me lo hacéis, ni yo me sacaré de estar aquí voceando tantas horas mañana y tarde, ni vos tendréis que hacer más que decirme lo que os pregunte. Otorgóle el maestro lo que pedía; y aquella tarde tomó una vihuela de sus abuelos medio rota y sin clavijas, la deshizo, pegó a sus dos tablas por un lado un papel blanco y se fue al taller de un carpintero. Llegado, pidió una regla, un lápiz y una sierra fina, y tirando líneas de alto a bajo y de cruzado en las tablas, aserrólas ambas e hizo de veintiséis a treinta tablillas cuadradas, echóselas en la capilla del gabán, y se fue a enseñarlas a su madre diciéndole que mañana vería en qué paraba aquello.
Al día siguiente por la mañana fuese a la escuela y pidió al maestro que le escribiese en cada tablita una letra; luego le rogó que las metiese por orden en un hilo de alambre pasándolo por un agujerito que tenía, y hecho todo por el maestro le dio las gracias y dijo: - Ahora, señor maestro, ya me avendré yo con estas letras, porque las sé de coro y conozco muy pocas. Dadme licencia y me voy a casa.
Dos días estuvo en casa dando vueltas a las tablitas y mirando de cuando en cuando en una paleta del A. B. C., que tenía colgada en la pared, al cabo de los cuales dijo a su madre: - Ya conozco las letras; venid conmigo a la escuela y veréis que no os engaño. Fueron a la escuela, hizo el maestro la prueba y no erró ninguna.
Quedó espantado el maestro; los niños le miraban elevados y la madre estaba embargada de gozo. Divulgóse la noticia en el pueblo, y todos celebraban el ingenio del niño Pedro de la Pupila, comenzando algunos a llamarle desde entonces Pedro Saputo, que en el dialecto antiguo del país quiere decir Pedro el Sabio; nombre que al fin le quedó como propio no llamándole nadie ni siendo conocido por otro.
Pusiéronle a deletrear; y haciéndole escribir en un papel las sílabas sueltas a un lado, y al otro el vocablo que componían, en cinco días aprendió a leer, habiéndose perfeccionado del todo en catorce desde el primero en que fue a la escuela.