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viernes, 6 de julio de 2018

Origen de Aragón

Mol se parle de Aragó pero, sabem cuán apareix per primera vegada este terme? Quin es lo seu origen y qué signifique? En realidat no ña una única explicassió, pero les diferentes investigassions que s´han fet al respecte mos han dixat algunes possibilidats que potsé puguen aclariu.
L´origen lingüístic mes asseptat per los investigadós es lo celta, pos este poble y atres tamé indoeuropeus van habitá una bona part de la península ibérica abáns de la arribada de cartaginesos y romanos. De fet, los que díen celtíberos los autós romanos van habitá bona part del actual Aragó, y mes concretamen la zona del Moncayo, la vall del riu Jalón, la vall alta del Ebre y bona part del mich, arribán inclús hasta casi les portes de Salduie, lo poblat íbero aon se va fundá mes tart la Saragossa romana, Caesar Augusta.
Pero, qué tenen que vore los celtas y los indoeuropeus en lo terme Aragó? Pos pot sé que tingue que vore en la llengua. Lo celtíbero es una llengua celta que, com moltes atres a Europa y Asia, prossedixen venen de una mateixa arraíl lingüística: la indoeuropea. Per a que mos faiguem una idea, durán milenios van existí una serie de llengües mol paregudes o acomparades originades de la mateixa arraíl desde la India y lo Turquestán que, en lo pas del tems, se van aná expandín per Europa y van aná evolussionán en unes atres llengües que anaben interactuán entre sí o diferensianse, en un prossés mol similar al de les llengües romances - castellá, catalá, valensiá, mallorquí, aragonés, fransés, italiá - que vindríen del latín que per sert es a la vegada una llengua indoeuropea.

Dins de la llengua celta, existixen les arraíls "ara" , "ar", y "aar", que servixen per a parlá de correns de aigua. Per ficá un ejemplo, a Suiza existix actualmén un riu anomenat Aar, y lo nom ve pressisamen de esta arraíl celta. Al coneixe a siensia serta la presensia celta a la península, es probable que de la mateixa forma la gen faiguere aná eixes arraíls per a referís a diferéns cursos de aigua y en lo tems van aná evolussionán mes o menos, segóns cada cas. 
De ahí podríe vindre lo nom de “Aragó” per a referís al riu mes importán de la zona pirenaica - potsé significare “riu gran”, encara que aixó es aventurás massa -. 
De “ar” o “ara” vindríe finalmen lo terme “Arago“, que en la seua evolussió latina arribaríe finalmen a Aragó per a dessigná al actual riu Aragón, que después donaríe lo nom a la zona que atravesse. De fet, varios son los rius  als Pirineus que tenen eissa mateixa arraíl mes o menos evolussionada, como lo Aragón Subordán o inclús lo riu Ara.

Un atra opsió coloque lo origen del terme “Aragó” a la poblassió de origen vascón, pos realmen se coneix una importán influensia vascona no sol al actual Pays Bas y Navarra, sino tamé en territori del actual Aragó, hasta la zona de Ejea de los Caballeros. Sin embargo, encara vinín de poblassió vasca, la arraíl “ar” vindríe igualmen del celta, pos va sé de esta llengua de aon la van agarrá en préstamo.
¿Cuán apareix per primera vegada “Aragón” a un documén?
San Juan de la Peña
nullMonasteri de San Juan de la Peña









Aquí sí que se pot indagá mes allá de hipótesis lingüístiques y acudí a documens historics, y lo que estos mos diuen hasta la fecha es que “Aragón”, com a nom per a dessigná a una o varies comunidats liderades por un mateix gobernán, es un de los mes antics de la Península Ibérica.
Un documén que perteneix al archiu del monasteri de San Juan de la Peña y fechat al añ 828 d.C. es lo mes antic conegut al que apareix la paraula “Aragón”. An este documén, lo rey García Jiménez de Pamplona y lo conde Galindo de Aragón fan una donassió al mensionat monasteri y lo mateix conde aragonés apareix reflejat com “comite Galindone de Aragon”. Mentrestán, lo de Navarra apareix per primera vegada al añ 1087, lo de Cataluña no apareix a un documén ofissial -testamén de Alfonso II– hasta finals del siglo XII, igual que lo de Portugal -també del mateix siglo-. L´únic que lo superaríe seríe Castilla, pos ya apareix a documens tan cristians com islamics cap al añ 800.
Mucho hablamos de Aragón pero, ¿sabemos cuándo aparece por primera vez este término? ¿Cuál es su origen y qué significa? En realidad no hay una única explicación a este tema, pero las diferentes investigaciones que se han realizado al respecto nos han dejado algunas posibilidades que quizás puedan esclarecerlo.
El origen lingüístico más aceptado por los investigadores es el celta, pues este pueblo y otros también indoeuropeos habitaron una buena parte de la Península Ibérica antes de la llegada de cartagineses y romanos. De hecho, los llamados celtíberos por los autores romanos habitaron buena parte del actual Aragón, y más concretamente la zona del Moncayo, el valle del río Jalón, el valle alto del Ebro y buena parte del medio, llegando incluso hasta casi las puertas de Salduie, el poblado íbero sobre el que más tarde se fundó la Zaragoza romana.
Pero, ¿qué tienen que ver los celtas e indoeuropeos con el término “Aragón”? Pues puede que tengan que ver con la lengua. El celtíbero es una lengua celta que, como muchas otras en Europa y Asia, proceden de una misma raíz lingüística: la indoeuropea. Para que nos hagamos una idea, durante milenios existieron una serie de lenguas muy similares originadas en la misma raíz desde la India y el Turquestán que, con el paso del tiempo, se fueron expandiendo hacia Europa y que fueron evolucionando en más y más lenguas que iban interactuando  entre sí o diferenciándose, en un proceso muy similar a las lenguas romances -castellano, catalán, aragonés, francés, italiano,…- que vendrían del latín que, por cierto, es a su vez una lengua indoeuropea.
Dentro de la lengua celta, existen las raíces “ara“, “ar” y “aar“, que sirven para hablar de cursos de agua. Por poner un ejemplo, en Suiza existe actualmente un río llamado Aar, cuyo nombre viene precisamente de esa raíz celta. Al conocer a ciencia cierta la presencia celta en la península, es probable que de la misma forma la gente usara esas raíces para referirse a distintos cursos de agua y con el tiempo fueron evolucionando más o menos, según cada caso.
De ahí podría venir el nombre de “Aragón” para referirse al río más importante de la zona pirenaica -quizás significara “río grande”, aunque esto es aventurarse demasiado-. De “ar” o “ara” vendría finalmente el término “Arago“, que en su evolución latina llegaría finalmente a Aragón para designar al actual río Aragón, que después daría nombre a la zona que atraviesa. De hecho, varios son los ríos en los Pirineos que tienen esa misma raíz más o menos evolucionada, como el Aragón Subordán o incluso el río Ara.
Otra opción coloca el origen de término “Aragón” en población de origen vascón, pues realmente se conoce una importante influencia vascona no sólo en el actual Euskadi y Navarra, sino también en territorio del actual Aragón, hasta la zona de Ejea de los Caballeros. Sin embargo, aún viniendo de población vasca, la raíz “ar” vendría igualmente del celta, pues fue de esta lengua de donde la tomaron prestada.
¿Cuándo aparece por primera vez “Aragón” en un documento?
San Juan de la Peña
Monasterio de San Juan de la Peña
Aquí sí que se puede indagar más allá de hipótesis lingüísticas y acudir a documentos históricos, y lo que estos nos dicen hasta la fecha es que “Aragón”, como nombre para designar a un o varias comunidades lideradas por un mismo gobernante, es uno de los más antiguos de la Península Ibérica.
 Un documento perteneciente al archivo del monasterio de San Juan de la Peña y fechado en el año 828 d.C. es el más antiguo conocido en el que aparece la palabra “Aragón”. En él, el rey García Jiménez de Pamplona y el conde Galindo de Aragón realizan una donación al mencionado monasterio y el propio conde aragonés aparece reflejado como “comite Galindone de Aragon”. Mientras tanto, el de Navarra aparece por primera vez en el año 1087, el de Cataluña no aparece en un documento oficial -testamento de Alfonso II– hasta finales del siglo XII, al igual que el de Portugal - también del mismo siglo -. El único que lo superaría sería Castilla, pues ya aparece en documentos tanto cristianos como islámicos hacia el año 800.
Licenciado en Historia por la Universidad de Zaragoza.

jueves, 2 de enero de 2020

Octavio Serret pert la O final, Octavi

L'impulsor de la llibreria Serret de Vall-de-roures inicia una nova aventura per a reivindicar la llengua catalana als territoris de cruïlla.
 
 
Octavio Serret, en la Librería Serret, en el 2012. / JULIO CARBÓ
Octavio Serret, en la Librería Serret, en el 2012. / JULIO CARBÓ
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Anna Zaera:
 
Fa uns quants anys, quan ens vam conèixer, em va dir que les fronteres existien per a rebentar-les.
Es considerava i es considera un home de frontera perquè realment hi ha nascut. Entre Catalunya, l’Aragó i València. S’ha cansat de dir que som la mateixa gent perquè parlem la mateixa llengua i tenim la mateixa identitat. Abans de conèixer-lo, m’encuriosia que tothom –absolutament tothom– parlava d’Octavi Serret i el seu fenomen cultural contra pronòstic a la capital del Matarranya. A poc a poc, van arribar les portades a les seccions de cultura dels diaris nacionals i els premis a la seva tasca. Potser el més important, el Premi Nacional de Cultura a la Projecció de la Llengua Catalana, l’any 2009. Ara, després de quaranta-un anys regentant la ja famosa llibreria Serret de Vall-de-roures, ha anunciat que fa un canvi de vida. Traspassa la mítica llibreria però al mateix espai físic, en aquell que ha vist passar centenars de plomes il·lustres i gent de la cultura, que es convertirà en la seu de l’associació Ilercavònia Terra Nostra, l’entitat a què dedicarà els seus esforços d’ara endavant. Una decisió –o reinvenció, com diu ell– que l’allunya de la nostàlgia del final d’etapa i que li permetrà de continuar en contacte amb la cultura. Aquest projecte gira al voltant de la reivindicació cultural del català a l’Aragó mitjançant la recuperació de la idea de l’antiga Ilercavònia, la terra que els ibers habitaven al voltant del riu Ebre i que abraçava el territori entre el coll de Balaguer, Sagunt i Mequinensa. Serret s’afegeix a aquesta associació que ja existia, amb seu a Tortosa, per recuperar la història comuna del territori, dels ibers a l’època contemporània, reivindicant personatges insignes i fets històrics que, segons ell, encara no han estat rehabilitats amb prou fermesa.
 
—Aquesta setmana comenceu el vostre canvi de vida. Heu decidit de tancar la mítica llibreria Serret de Vall-de-roures. Per què?
—La decisió la vaig prendre ja fa molt temps. Jo ja buscava un canvi de vida, no volia treballar tantes hores i buscava la manera. Vaig rebre una oferta de feina, que no té res a veure amb la cultura, i vaig pensar que era el moment. He fet un traspàs de la llibreria amb tot allò que implica. Clients, proveïdors i dipòsit de llibres. Jo em quedo amb el meu catàleg primitiu, un d’únic que tinc dedicat als temes més locals amb títols com ara El riu que parla (2008), La Dama del Matarraña (2009), Follets del Matarranya (2009), Poesia de frontera (2011), Lletres de casa (2009), Galeria ebrenca (2010), Matarraña secreta (2019), Els Ports de Beseit (2007), El tren de Val de Zafán (2011) o Il·lusions i incerteses (2010). Es queda aquí, en la que serà la nova seu de l’associació Ilercavònia Terra Nostra.
 
—Ha estat una decisió difícil?
—Sap greu perquè deixes el poble i la comarca sense llibreria de servei. Però jo crec que la Serret ha estat alguna cosa més que una llibreria. Bé, de tota manera, Vall-de-roures continuarà tenint un servei quotidià de diaris i revistes, perquè he trobat la persona adequada. El nou punt de venda serà en un lloc bastant a prop d’aquí. La part més important és que jo em reconverteixo, no solament em reinvento. En això de reinventar-se ja s’hi ha insistit bastant, és una paraula molt utilitzada. En el fons, jo em sento molt a gust amb aquesta decisió perquè en part significa tornar als meus orígens. He anat destil·lant el meu catàleg, fent un buidatge bastant dràstic, per acabar amb les millors publicacions del Matarranya i el Maestrat. Ara és moment que l’antiga Llibreria Serret pugui ser la seu de l’associació Ilercavònia Terra Nostra.
 
—Quina serà la funció d’aquesta associació?
—Divulgar la llengua catalana a l’Aragó. Si anem als estatuts es veu molt clar que l’objectiu és preservar el llegat dels nostres avantpassats, que no deixen de ser els ilercavons. Uns avantpassats que han viscut en aquestes terres extenses, que no tenien fronteres, i que cobrien bona part de què era la Corona d’Aragó. Molts cops s’ha parlat del territori que englobava l’antiga Diòcesi de Tortosa, però encara era molt més ampli.
 
—Aquesta decisió ve motivada també per la dificultat de vendre llibres?
—No hi té res a veure. Ja feina molts anys que treballava a la llibreria i buscava un canvi vital. La part més romàntica, la de gestió cultural que s’engloba en el projecte Camins Serret, m’ha permès de fer-ne de tota mena. I d’això en continuaré fent a l’associació Ilercavònia. És cert que hi ha llibreries que tanquen, però jo no tanco perquè en tingui la necessitat, sinó perquè vull reconvertir-me.
 
—Però estem d’acord que ser llibreter és un ofici de resistència.
—Durant quaranta anys he estat fent les mateixes coses i allò que m’ha salvat ha estat la gestió cultural que he fet. Hi ha moments més bons i moments més dolents, però la meva decisió no va associada a les fluctuacions de la venda de llibres o del mercat editorial. Ara podrem fer moltes més activitats per a divulgar i reivindicar aquest territori tan ampli. Vull provar de ser més lliure i també tenir una vida més adequada per a la meva família. El dissabte i el diumenge em dedicaré a fer gestió cultural de manera més directa i seguint la filosofia de la Ilercavònia.
 
—Què heu après en aquests quaranta anys al peu del canó a la llibreria Serret?
—M’he buidat per divulgar un fet de què em vaig adonar quan era molt jove. Quan van aparèixer les primeres publicacions en català a l’Aragó, sobre l’any 1985, m’adono del lloc on he nascut. Jo vaig obrir l’any 1981. Vaig començar a percebre que vivíem en un encreuament de cultures, i crec que això que jo vinc a fer en aquesta vida és divulgar aquesta realitat. Fer saber que a l’Aragó també es parla català. I aquesta és la filosofia que he desenvolupat al llarg de tota la meva vida. Jo sóc nascut aquí i parlava català i aquest no és un fet que es doni per assumit. Vosaltres sí que sabeu que parleu català. Aquí ens deien sempre que parlàvem xapurreao. Llavors, quan sents que el català és la teva llengua, sents una força per dins que t’impulsa, que et fa sentir que has nascut per lluitar i fomentar-la. Per convertir-te en aquest punt de trobada i fer que tot això tiri endavant.
 
—L’associació Ilercavònia ja existia. Per què heu decidit que tingui la seu a Vall-de-roures?
—Jo conec aquesta associació l’any 2015, perquè una vegada vaig coincidir amb el president, Josep Miquel Martínez. En aquell moment, vam veure que teníem moltes coses en comú, i vaig pensar: ‘M’agradaria participar-hi. M’ho guardo per a quan tingui més temps.’ I bé, ara crec que és el moment. Com a membre d’allò que era l’antiga Ilercavònia, jo m’he sentit ilercavó ja de sempre i m’he entusiasmat en cada iniciativa. M’interessa de participar en aquesta idea, impulsar recerques que vagin en aquesta línia: investigar els orígens, l’arqueologia, passant per la història de les religions i arribant fins a l’època contemporània.
 
—La idea fóra d’establir aquests vincles entre el passat i el present mitjançant  activitats obertes al públic?
—És un projecte molt transversal perquè crec que l’objectiu últim és redescobrir-nos a nosaltres mateixos. Jo busco recuperar els valors. Sempre he pensat que, si tornem als orígens, recuperarem els valors. Crec que els hem perduts o  gairebé. Jo crec que en aquests territoris tenim una connexió molt potent de costums i cultura. La idea és trobar-nos cada vegada més a gust amb nosaltres mateixos.
 
—Com ha estat construir un projecte cultural de Països Catalans a l’Aragó amb la dificultat que implica no tenir polítiques culturals pròpies que potenciïn la llengua?
—Jo sempre he pensat que no tenim fronteres, que ens les posen els polítics i molts cops, en conseqüència, nosaltres mateixos. Jo crec que ara seria un moment prou adequat per a reivindicar un territori sense fronteres i recuperar els valors. I aquesta és una tasca que s’ha de fer tant col·lectivament com de manera individual. Si cadascú de nosaltres pot tornar als orígens, podem trobar la nostra essència. Jo tinc dos fills, de vint-i-tres anys i de divuit. El de divuit et puc assegurar que és d’una generació que ha recuperat l’esperit social, que es preocupa més per les persones que per les coses materials. Es preocupen per la col·laboració i la cooperació. Crec que ha estat la nostra generació qui ha causat aquest caos tan bèstia que ens ha portat a la crisi i al desastre del canvi climàtic. Jo veig un món prou desballestat. Si no som capaços de fer-nos unes bones autocrítiques i intentar saber per què fem les coses o per què hem nascut, ens encaminem cap a la nostra pròpia destrucció.
 
—L’altre dia llegia que el psicoanalista Ramon Riera alertava del perill de bucolitzar el passat dels espais rurals perquè també han estat espais de molt de patiment i lluites de poder.
—Bucolitzar el passat tampoc. Jo crec que viure en contacte amb la terra t’ofereix una altra percepció. Si volem tornar als orígens, hem de tornar a la terra. I és que al final hi acabarem tots, tornant a la terra. Però abans ho hem d’aplicar al nostre dia a dia. La meva generació ha percebut el món en dos grans sistemes: capitalisme o comunisme, i ells són en un altre moment. Veuen que, si no col·laboren i tenen en compte l’entorn, el seu món se’n va a la merda. El meu fill de vegades em diu: ‘Pensa en els meus néts.’ Crec que hem de ser més humans, més persones. Jo, gràcies a l’activitat cultural, sempre he optat per l’ésser humà. Per això m’han fotut hòsties pertot arreu. No m’ha agradat mai de posar etiquetes. La cosa més important és que no ens desconnectem entre nosaltres, que siguem conscients que habitem un espai comú.
 
—Part de les vostres iniciatives amb les presentacions literàries ha estat afavorir la presència física. Fer venir la gent a Vall-de-roures. En un temps on moltes de les interaccions entre autors i lectors són digitals, cal reivindicar compartir un mateix espai real?
—Sí. Jo durant aquests anys he treballat cada dia de la setmana. Per mi, organitzar aquestes trobades, fer que es trobi gent molt diversa i dispersa a causa de la meva sinergia, m’ha donat moltíssima energia. D’aquí han sortit amistats i projectes. Allò que volen és que cada vegada estiguem més aïllats, que comprem per internet i ens ho portin a casa. Si fem això ens matem a nosaltres mateixos. Per això, l’associació Ilercavònia, a part de tornar als orígens i divulgar el llegat dels nostres avantpassats, també vol ser un espai de trobada presencial al nostre territori. Tenim un territori riquíssim, que va de la muntanya al mar, amb una gent que és una barreja de cultures molt interessant. Si tenim present que l’antiga llibreria Serret sempre ha estat un punt energètic important, aquest nou projecte neix amb una potència molt gran. A més, com que jo estaré més descansat, podré estar més actiu.
 
—La seu física continuarà a l’antiga llibreria o voleu fer activitats en diferents punts dels Països Catalans?
—Tenia molt sentit que la seu fos a l’antiga llibreria Serret, perquè ja teníem aquest punt d’enganxada. Però també n’hi ha una subseu a Tortosa. En realitat, estem molt enxarxats. Sempre hem demostrat que, d’aquest punt neuràlgic, d’aquesta cantonada, ens podem expandir al món, i això continuarem fent.
 
—Ja teniu activitats programades amb l’associació Ilercavònia?
—N’hem fet a Arenys de Lledó i a Rosell ara farà un mes. Per al 2020 encara no tenim cap activitat programada, però sí projectes embastats. No en podem comentar res perquè ja ho anireu sabent. Però ens caldrà gent, perquè la nostra idea és debatre idees partint de molts punts de vista diferents.
 
—Qui formeu part de l’associació ara mateix?
—Hi ha molta gent potent que forma part d’Ilercavònia, però encara no es pot dir. Són personatges del món de la cultura, acadèmics, autors o investigadors que ja en són socis.
 
—Us noto il·lusionat. No teniu nostàlgia?
—A mi em feia llàstima que jo tanqués i Vall-de-roures no tingués llibreria, però ara estic més tranquil perquè he trobat la persona que la podrà obrir. Jo continuaré amb les meves coses i anirem fent.
 
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Vicent Partal
Director de VilaWeb

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Ayer, 1 de enero del 2020, la Librería Serret, de Valderrobres (Teruel), dejó de existir como tal y su espacio se convirtió en la sede de la asociación cultural Ilercavònia Terra Nostra. Octavio Serret (54 años), que fundó la librería hace 38 años, se dedicará de lunes a viernes a un trabajo que no tiene nada que ver con la cultura, pero los fines de semana se centrará en la gestión cultural.

https://www.elperiodico.com/es/ocio-y-cultura/20200101/octavio-serret-cierra-libreria-serret-valderrobres-teruel-7791754

La Librería Serret se había convertido en un auténtico foco de irradiación cultural y un lugar de encuentro de las culturas aragonesa, catalana y castellana en una tierra de frontera como el Matarraña. Decenas y decenas de escritores, desde Ana María Matute a Javier Cercas, desde Lorenzo Silva a Alicia Giménez Bartlett, desde Ian Gibson a Jordi Llavina o Rosa Regàs, acudían a la llamada de Serret los fines de semana para presentar y firmar sus obras, en un despliegue inconcebible para un pueblo de 2.000 habitantes. Galardonado en Aragón y Cataluña, Serret obtuvo en el 2009 el Premi Nacional de Cultura de la Generalitat y la Creu de Sant Jordi en el 2017. Pero el hundimiento de la venta de libros, la España vacía y la competencia de Amazon y otras plataformas -Serret, paradójicamente, fue pionero en la venta online-han acabado con la librería. "Los años buenos fueron en el 2002-2003, después las ventas empezaron a bajar hasta el 2009 y desde entonces han caído en picado. En el 2015 estuve a punto de cerrar y si no hubiera hecho de gestor cultural, trayendo escritores y organizando actividades culturales, habría cerrado hace años", dice.
Serret, sin embargo, no abandona la gestión cultural, que es lo que más le gusta. "Me quito la paja y me quedo con el grano", explica gráficamente. La paja era la pura y simple venta de libros de todo tipo, desde literatura y ensayo a textos escolares; artículos de papelería; guías turísticas y senderistas de la zona, etcétera, que en realidad traspasa a una mujer del pueblo, que abrirá en un local cercano y a la que asesorará en sus inicios como librera. El grano serán las actividades de gestión cultural, que realizará bajo la marca Camins Serret y en las que seguirá contando con la presencia de escritores, cuyas obras presentará en la sede de Ilercavònia Terra Nostra, en la de la nueva librería o en cualquier espacio de la comarca, desde hoteles a centros culturales.
La sede de Ilercavònia Terra Nostra, asociación fundada en Tortosa en el 2015, se traslada a Valderrobres, al actual local de la librería y abrirá los fines de semana. "Reunirá libros y publicaciones destinados a conservar y divulgar el legado de los ilercavones, el pueblo íbero que repobló estas tierras, que territorialmente corresponden a la antigua diócesis de Tortosa y abarcan desde el Matarraña y el Bajo Aragón hasta las comarcas del norte de Castellón y el sur de Tarragona", explica.
La asociación, presidida hasta ahora en Tortosa por Josep Miquel Martínez, se financiará con aportaciones de socios, "gente que ama esta tierra y vinculada al mundo de la cultura, como académicos o activistas culturales",  asegura Serret, cuya primera actividad en esta nueva etapa será el festival de literatura negra Aragón Negro, que se celebrará en Valderrobres y otras localidades de la comarca del 15 al 31 de enero. En realidad, Aragón Negro ya existía y la nueva edición está programada desde el año pasado, pero ahora se hará en la sede de Ilercavònia. Y Serret compaginará el festival con su nuevo trabajo comercial, en el que venderá productos alejados de la cultura, como ya hizo en sus inicios, antes de fundar la librería, porque Serret siempre ha sido, sobre todo, un gran vendedor.

martes, 5 de septiembre de 2017

Jordi Pich Obach, Desmuntant mites

Jordi Pich Obach

Desmuntant mites i davant una única realitat.

(Sabrá este inútil de quina llengua es lo dialecte catalá ?)

 
Sabrá este inútil de quina llengua es lo dialecte catalá ? Jordi Pich Obach, Desmuntant mites

És un fet irrefutable que darrere tot “blavero”, chapurreadista o similar s’amaga, si gratem un poquet, un espanyolista pur i dur -en alguns casos minoritaris, i depenent de l’estat patològic del subjecte, cal reconèixer que ocorre sense autoconsciència de ser-ne-. Normalment certes exaltacions febrils i irracionals no solen ser més que la manifestació més evident del conflicte per doble lligam que pateix l’individu que les manifesta, atès que d’una banda té un interés primari per la seua “terreta”, però d’altra banda és incapaç d’anar més enllà i es troba atenallat per la seua fidelitat nacional a un ens superior, encarnat en l´Estat, la seua simbologia i tot el que representa. Quan veu que si fa un pas més enllà posa en qüestió l’ens superior, automàticament, si no disposa d’uns recursos culturals i racionals suficients, desemboca en la histèria provincianopatriòtica que no és més que una variant de l' espanyolisme, desproveït d’arrels i d’efectes pràctis, el fruit més important del qual és la generació de tones de polèmica esteril i que irremissiblement està condemnat a diluir-se en les organitzacions i partits “nonacionalistes”- no nacionalistes pel que fa a la nostra nació, evidentment, no pel que fa a la seua…- sinó directament en la dreta unitarista més extrema. Ah, i que conste que el patriotisme “provincianopatriòtic” no és exclusiu del País Valencià o de certes poblacions de la Franja. Si preguntèssem, a Barcelona mateix, a molts seguidors del Barça que fan gala d’un barcelonisme exaltat, quina és la seua nació i si realment volen l’autodeterminació quedaríem bocabadats del seu nul nacionalisme conseqüent.

 

oc, hoc, òc, català, catalan, catalán


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Car ara es temps que tot hom deuria dir hoc o no. E no mes.

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Per a mi, qui propugna que l’únic nacionalisme vàlid per al País Valencià és el que es limita exclusivament a les tres províncies no és un veritable nacionalista, sinó, com a màxim i amb reserves, un mer regionalista -que pels seus condicionants no vol desenvolupar el seu nacionalisme embrionari fins a les darreres conseqüències-, i si algú des del Principat restringeix el seu nacionalisme a les quatre províncies li diré el mateix. I no cal ni dir que aquells que neguen la catalanitat de la llengua a l' Aragó en realitat no fan més que accentuar-ne la castellanització!

La Nació Valenciana va de Fraga a Maó i de Salses a Guardamar -i si volen afegir-se els de Torrevella, que ho decidisquen ells- i la Nació Catalana també; no hi ha més cera que la que crema.

Hauria de quedar ben clar que, malgrat la qüestió de noms, tots parlem la mateixa llengua i que, amb els lògics i naturals matisos locals, formem la mateixa nació, o si més no, atesa la manca de consciència d’alguns, la mateixa base nacional. Si açò es té clar, malgrat que per raons merament tàctiques hi haja formacions polítiques que, en una primera etapa, preferisquen cenyir la seua actuació solament a un àmbit territorial limitat, no té perquè haver-hi cap problema. Allà ells; sempre i quan tinguen, presents permanentment -insistisc, permanentment!- les premises anteriors. Si s’assumeixen aquestes premises deixa de tenir cap sentit, evidentment, qualsevol bel·ligerància contra tot allò que puga qualificar-se com a “català”, i apareix nítidament com el que és, com un atac als mateixos valencians ( o illencs o franjolins)-amb la satisfacció de Madrid-; i també com un esforç estèril i inútil que desvia forces en una direcció inadequada. L’ideal seria que cadascú fera la seua via sense interferències, procurant, en lloc de restar, sumar, sense deixar de tenir sempre present que l´única opressió real i persistent és la que prové i ha provingut, al menys des de fa tres-cents anys, de Madrid.

Una altra qüestió, en la que preferisc -com a tribut al realisme- no entrar a fons, és la de la forma en què hauria d’insertar-se el País Valencià ( i els altres territoris diferents al Principat) en una estructura jurídiocoestatal nacional pròpia i compartida . Tan vàlida seria una estructura unitària com una confederació en peu d’igualtat amb els altres territoris i amb les mateixes prerrogatives. No faríem més, en aquest darrer cas, que recuperar la tradició històrica de l’antiga Corona d’Aragó. Seria, a més, un model paregut al de la Confederació Helvètica, formada per una confederació de cantons, molts dels quals amb una llengua comuna -l’alemany o el francès- que no discuteix ningú, i lligats tos pel matex símbol: la creu blanca sobre fons roig -no cal dir que el nostre símbol nacional són les quatre barres (el blau resta exclusivament, si de cas, per a València-ciutat).

// Este imbéssil no deu sabé qué se parlabe al Vaud, a Suissa, cap al 1100

La nobla leyczon.

La barca.

Lo novel sermon.

Lo novel confort.

Lo payre eternal.

Lo despreczi del mont.

L' avangeli de li quatre semencz.

//

Per a acabar en referiré a un del mites més extesos, i fomentat interessadament des del blaverisme i similars, com és el del suposat interès dels catalans del Principat a “redimir” altres territoris catalanoparlants, qualificat en termes de “perill potencial” pels mateixos inventors del mite.
Que més voldríem! Malauradament no hi ha res més lluny de la realitat, al Principat i a Barcelona la gent passa absolutament del tema. És més, l’espanyolització avança imparable, i la majoria d’habitants del Principat -amb honrosíssimes excepcions per tots conegudes- si algun cop es recorda, per exemple, dels valencians és per a referir-se als tòpics més tronats (falles, paelles, geperudeta, taronges, etc.) i poca cosa més

sábado, 27 de julio de 2024

2. 15. Sap Pedro Saputo de fray Toribio, lo del códul, y se quede al seu poble.

Capítul XV.

Sap Pedro Saputo de fray Toribio, lo del códul, y se quede al seu poble.

Tan pronte va perdre de vista lo poble de Morfina, li va torná a agarrá lo malsón dels alguasils, sol en pensá que camináe cap al seu poble aon sense duda lo aguardaben pera péndrel. A tot li anáe donán la isquiarra així com per instín, y si no se apartabe tampoc se arrimabe; ademés de habé adelantat mol poc en tres díes que portáe de marcha desde la despedida dels seus compañs, perque tot ere equis y marros lo que fée.

Lo matí siguién va allargá lo pas en intensió de aviás per los montes de la serra de Guara y passá si ere menesté lo Pirineu; cuan allá a les nou poc mes o menos va vore vindre per un atre camí a la dreta una multitut de gen que per les señes ere una professó o romería. Allá van, va di y allá vach yo tamé; un estudián a tot arreu es ben ressibit, y este traje me libre de sustos. Va dixá passá la professó y va aná a ajuntás en los ressagats, que eren joves que se preocupaben mol poc de la religió de la festa, y mossetes mol alegres que tamé se trobáen milló en aquella compañía que en los que anáen dabán resán rosaris y letaníes. Va pensá en lo penitén de Barbastro y va di: ¡cuans farán avui la mateixa penitensia!

Van volé divertís en ell com gen de poc servell; pero les seues respostes eren tan agudes, les seues paraules tan tallans, que en poc rato se li van declará amics, y tres de ells lo van convidá a minjá al seu rancho.

- Si mos han de fé compañía estes sagales, va di ell, assepto lo convit, si no, no. Ya sabéu que la dona es la grassia de la vida y la gloria de la fortuna, sense elles está mort lo món y la fortuna es casi tan próspera com contraria. Cada vegada que parláe se prendaben mes de ell aquells mossos.

Un de ells al poc rato li va di:

- Ara penso yo que lo caball de Roldán, que va saltá aquelles peñes de una a l'atra (les estáe mirán de frente), habíe de sé ben saltadó y ligero.

- Yo vach está una vegada allí, va di un atre, desde Santolarieta; y lo mínim que ña de una part a l'atra es un llarg tiro de bomba.

- ¿Y sabéu vatros, va di Pedro Saputo, lo que va passá después de fotre lo caball tan gran bot?

- Natros, van contestá, no sabem mes que Roldán va saltá aquelles peñes escapán de Oliveros de Castilla.

peña de Amán

- Pos be, va di Pedro Saputo, yo tos diré lo demés. Lo caball se va reventá al caure a l’atra part, y Roldán va escomensá a corre a peu, y brincán de peña en peña hasta l'Ou de San Cosme, va pujá a dal de tot, y a Oliveros, que se va quedá a l’atra peña mirán y en tres pams y mich de nassos, li va fé dossentes sixanta y vuit figues y cuatressentes noranta set butifarres. ¿Sabíeu aixó vatres? 

- No, li van contestá.

- Pos tampoc sabréu, va continuá ell, un atra cosa que va passá encara mes grossa que lo salt. Al caball, al tems que atravessáe l'aire, li van caure les sobres al riu Flumen per art y malefissi de un encantadó; lo Flumen les va portá a la Isuela, la Isuela a Alcanadre, Alcanadre al Cinca, lo Cinca al Segre, lo Segre a l'Ebre, lo Ebro al mar, lo mar se va abalotá y de ola en ola van aná les pesses a pará a la ribera de África entre dos cabrahigos, y allí va naixe una mota, que va traure tres flos mol majes, una blanca, un atra negra, y un atra morada; va arribá una yegua y se va minchá les flos y la mota; y va parí después tres caballs dels mateixos colós que les flos; los caballs anáen tan a escape, que corríen y brincáen trenta y dos vegades mes depressa que lo ciervo mes rápit de la serra de Ontiñena.

Encantadets, en la boca uberta, bobos per dins y per fora estáen ixos joves y mossetes sentín contá al burlón de Pedro Saputo aquell maravillós cuento; y sense donassen cuenta van arribá a la ermita. Van descansá una mica, y apuntalanse al magre y cansalada, se van escomensá los ofissis, o sigue, la missa.

Estáe Pedro Saputo a la iglesia en los seus nous amics, y va vore pujá al predicadó al púlpito. ¡Oh quina casualidat! ¡Oh quina geló li va entrá al vórel y conéixel! Ere lo mateix pare prior dels carmelitas de Huesca; lo que habíe ajustat la pintura de la capella. Pero va pensá en lo seu disfrás de estudián, y se va assegurá de la borrasca.

Va arribá la hora de minjá y sen va aná al rancho aon estáe convidat, al que va reiná la franquesa y la alegría, y tamé potsé algún exés de libertat. Va durá tan lo minjá y lo beure, y lo riure, que va tindre tems un tío de un de aquells mossos que habíe minjat a la taula del predicadó, de vindre aon ells estáen y contáls un cas mol grassiós que habíe referit son pare minchán. Y los conte pun per pun lo cas de Pedro Saputo en la pintura de la capella y lo arrebato y manera en que va tancá la boca al flare que anáe a provocál tots los díes. 

- Pera un mes, va afegí, diu que va tindre que curás fray Toribio, ple de nafres y faixes. Y lo pare predicadó diu que sen enríe mol contanu, y que sol sentíe que no tornare Pedro Saputo a continuá la pintura, pos no volíe que datre ficare les mans an ella. Sentinu Pedro Saputo, va di per an ell: pos com se va escapá lo flare, segú puc aná ara al meu poble, y segú entrá a Huesca y hasta visitá al pare prior si me ve a má.

Caíe la tarde depressa; y reunida la gen dispersa van formá la professó y van marchá. Pedro Saputo se va despedí dels seus amics y va torse cap al seu poble en gran dessich de vore a sa mare y entregali les perres que habíe aplegat o arreplegat. Pero pera que no se sapiguere que va aná de tuno en los estudians, volén tindre dissimulada esta part de les seues aventures per está massa relassionada en lo del convén, va aná per Huesca, se va fé un traje nou de caballé, y va arribá al seu poble per lo mateix camí que habíe eixit.

¡Al seu poble! ¡Y casi chiquet que encara ere! ¡Y tan tems aussén!

¡Oh montes del meu poble! ¡Oh peñes, fons, valletes, riu, ambién, sel, nugols y celajes coneguts! ¡Oh sol y lluna que fa propis lo horizonte, y bañéu de la mateixa linea de ell los mateixos objectes sempre, los mateixos collets y faixes, los mateixos edifissis, la mateixa terra, y sempre del mateix modo! ¡Ay, tot aquí me coneix y me abrasse, tot es amor recíproco, tot cariño, dolsó, descans, tranquilidat, confiansa y seguridat! ¡Los ecos tan familiás; los muixonets fills del país, lo seu can acostumbrat o acostumat, lo seu vol sabut, los seus puestets frecuentats! ¡Los abres que vach vore de chiquet, si ne va desapareixe algún espessial o notable com lo platané de la Roseta sén lo cor la seua falta y no se console de no vorels! ¡Oh vana, engreída y engañosa filossofía, que este humano instín has volgut negá y vas traballá bárbara y nessia pera destruí esta sensibilidat, este amor a la patria, la coexistensia nessessaria, pressisa, natural y justa de este amor y de la vida! ¡Ay del que no cride seu lo sel que lo va vore naixe y lo mire en indiferensia! ¡Aparteulo del meu costat, pero lluñ, sí, ben lluñ, pos no lo vull com amic, ni sirá, si puc, lo meu compañ ni a la pas ni a la guerra!

Alborosat y en un jubileu que lo enarboláe y humits los ulls de tendresa va vore Pedro Saputo después de esta primera aussensia de set a vuit mesos lo horizonte, la linea del seu poble, lo monte de edifissis que se eixecáe a la vista, y va vore crusá y remontás les turcassos que pareixíe que lo saludaben en lo seu guc guc.

No ña allí ni riu, ni vall, ni fons, no ñan grans y siñalats objectes particulás; pero va trobá lo mateix amat sel, la mateixa amada terra, campiña, los mateixos camins, avingudes y erms que de chiquet recorríe; y ere, en fin, la seua vila, ere lo seu lloc, lo seu poble, la seua patria; y allí estáe la seua cuna y casa seua aon se va criá tan dolsamen; y allí sobre tot estáe sa mare y les demés persones del seu etern primé amor, que lo volíen en tendresa y lo habíen de voldre tota la seua vida.

Pero va volé entrá de nit pera evitá que se amotinaren los veíns a vórel; y se va aná aturán y fen tems, saboreján a la seua imaginassió la sorpresa y alegría de la arribada. Y perque no ere segú trobá a sa mare a casa an aquella hora va aná a la de sa padrina y va ensertá, perque estáe allí; anansen los dos después de acabá de abrassál y entendrís; y de sená tamé, pos no los van dixá anassen sense que senaren. Li van preguntá ansiosamen aón habíe estat y qué habíe fet tan tems, y ell contestáe que corre món, y vore món, y prometinlos cuentos llarcs.

Lo van visitá per lo matí totes les persones del poble, y abans y primé que ningú les seues dos amigues Rosa y Eulalia en molta franquesa y cordialidat; y tots se admiraben de vórel tan creixcut y tan home.

A los pocs díes va ressibí una carta del prior del Carmen a la que li donáe la benvinguda y li díe que no habén volgut que datre pintó continuare la obra de la capella, li suplicabe vinguere a concluíla, ya que lo de fray Toribio lo del códul no va sé gran cosa; y que en tot cas ell faríe que ni este flare ni datre lo molestaren. Pedro Saputo li va contestá al prior que aniríe la próxima semana a vores en ell, después de dixá ben encaminat un remiendo que estáe fense a casa seua, perque va volé arreglala una mica y renovala per dins. En efecte així que va tindre fet lo que mes pressa corríe, va aná cap a Huesca, y va entendre en mol gust de boca del prior lo escarmentat que va quedá fray Toribio, al que se li va maná baix pena de santa obediensia que ni una vegada parlare en lo pintó ni entrare están ell a la capella. Va continuá, pos, la seua obra, lo que va permití la estassió hasta que va calá en forsa lo hivern. Los mesos mes crugos los va passá a Almudévar dedicat al estudi y a la música.

Va vindre la primavera: la primavera, ¡ay! estassió tan apassible y dessichada, estassió tan plassentera y amable, y que pera natros ha desaparegut del añ. Lo món físic patix a la par que la moral y la política. ¡Quin tems que ham alcansat! ¡Qué diréu de natros, futures generassions!

Va vindre, com día, la primavera; va doná orden al que habíe de fé a casa seua, vivín tan en sa mare com en sa padrina, va acabá la obra de la capella, passán totes les semanes a vore y dirigí la seua perque no sen fiabe dels paletes, obrés.

Y la una y l'atra se van acabá a un tems, emportanse les singsentes libres de la de Huesca y un bon regalo que li va fé lo prior, perque li habíe fet dissimuladamen lo retrato al patriarca san Elías.

Les dos sales que va dixá pintades al poble van mereixe tantes alabanses dels forastés que les veíen, y alguns de ells en inteligensia, que lo bon agüelet del mossen va volé que tamé li pintare algo a casa seua, y li va doná gust y u va fé de vades per lo amor tan tendre que li debíe. Y a un atre ric li va pintá la sala del estrado. Lo va previndre Eulalia que no faiguere cosa milló que a la seua sala, perque se enfadaríe; y ell li va contestá: encara que vullguera no podría, perque ñabíe a la teua un ángel que me inspirabe.

No va acudí a la sita en los estudians; ells sí, y tan puntuals que per minuts portáen la hora. Burlats de la seua esperansa, van visitá a don Severo; y dissimulán Morfina, y portán recomanassió del pare pera portá al compañ del añ passat, van torse a la zurda y van passá la vía recta a Navarra per si lo trobáen. Ell se va enterá del pas de ells, pero se va aguantá y va riure; y perque va sentí no torná sisquera a un bon pasagonzalo de tuna, va carregá mes al amor de Eulalia uns díes pera consolás y ressistí aquella cridada tan forta y tossuda.


Original en castellá:

Capítulo XV.

Sabe Pedro Saputo de fray Toribio, el del guijarro, y se restituye a su pueblo.

Lo mismo fue perder de vista el lugar de Morfina, que le volvió a cargar la pesadilla de los alguaciles, sólo con pensar que caminaba hacia su pueblo en donde sin duda le aguardaban para prenderle. Con todo le iba dando la izquierda así como por instinto, y si no se apartaba tampoco se acercaba; además de haber adelantado muy poco en los tres días que llevaba de marcha desde la despedida de sus compañeros, porque todo era equis y marros lo que hacía.

La mañana siguiente alargó el paso con intención nada menos de lanzarse por los montes de la sierra de Guara y pasar si era menester el Pirineo; cuando sobre las nueve poco más o menos vio venir por otro camino a la derecha una multitud de gente que por las señas era una procesión o romería. Allá van, dijo y allá voy yo también; un estudiante donde quiera es bien recibido, y este traje me libra de sobresaltos. Dejó pasar la procesión y fue a juntarse con los rezagados, que eran jóvenes que se curaban muy poco de la religión de la fiesta, y mozuelas muy alegres que también se hallaban mejor con aquella compañía que con los que iban delante rezando rosarios y letanías. Pensó en el penitente de Barbastro y dijo: ¡cuántos harán hoy para igual penitencia!

Quisieron divertirse con él como gente de poco seso; pero sus respuestas eran tan agudas, sus palabras tan cortantes, que a pocas pruebas se le declararon amigos, y tres de ellos, le convidaron a comer en su rancho. - Si nos han de hacer compañía estas muchachas, dijo él, acepto el convite, si no, no. Ya sabéis que la mujer es la gracia de la vida y la gloria de la fortuna, sin ellas está muerto el mundo y la fortuna es casi igual próspera o adversa. Cada vez que hablaba se prendaban más de él aquellos mozos.

Uno de ellos a poco rato dijo: - Agora pienso yo que el caballo de Roldán, que saltó aquellas peñas de una a otra (las estaba mirando de frente), había de ser bien saltador y ligero. - Yo estuve una vez allí, dijo otro, desde Santolarieta; y lo menos que hay de una a otra es un largo tiro de bomba. - ¿Y sabéis vosotros, dijo Pedro Saputo, lo que sucedió después de dar el caballo tan grande salto? - Nosotros, respondieron, no sabemos más sino que Roldán saltó aquellas peñas huyendo de Oliveros de Castilla. - Pues bien, dijo Pedro Saputo, yo os diré lo demás. El caballo se reventó al caer en la otra parte, y Roldán echó a correr a pie, y llegando de peña en peña al Huevo de San Cosme se subió a lo alto, y a Oliveros, que se quedó en otra peña mirando y con tres palmos y medio de narices, le hizo doscientas sesenta y ocho higas y cuatrocientos noventa y siete cortes de manga. ¿Sabíais esto vosotros? - No, le respondieron. - Pues tampoco no sabréis, continuó él, otra cosa que sucedió aún más peregrina que el salto. Al caballo, al tiempo que atravesaba por el aire, se le cayeron las sobras en el río Flumen por arte y maleficio de un encantador; el Flumen las llevó a la Isuela, la Isuela a Alcanadre, Alcanadre al Cinca, el Cinca al Segre, el Segre al Ebro, el Ebro al mar, el mar se alborotó y de ola en ola fueron las piezas a parar a la ribera de África entre dos cabrahigos, y allí nació una mata, la cual sacó tres flores muy hermosas, una blanca, otra negra, otra morada; y llegando una yegua en calor se comió las flores y la mata; y parió luego tres caballos de los mismos colores cada uno del suyo; los cuales caballos fueron tan veloces, que corrían y saltaban treinta y dos veces más que el ciervo más ligero de la sierra de Ontiñena.

Absortos, embebidos, elevados, bobos de dentro y de fuera estaban aquellos jóvenes y mozuelas oyendo contar al burlón de Pedro Saputo aquel maravilloso cuento; y sin sentir se les acercó la ermita y llegaron. Descansaron un poco, y echando un puntal de magras de tocino, se principiaron los oficios, o sea, la misa.

Estaba Pedro Saputo en la iglesia con sus nuevos amigos, y vio subir al predicador al púlpito. ¡Oh casualidad! ¡Oh frío que le dio al verle y conocerle! Era el mismo padre prior de los carmelitas de Huesca; el que había ajustado la pintura de la capilla. Pero pensó en su disfraz de estudiante, y se aseguró de borrasca.

Llegó la hora de comer y se fue a su rancho, en el cual reinó la franqueza y la alegría, y también quizá con algún exceso de libertad. Duró tanto el comer y el beber, y el reír, que tuvo lugar un tío de uno de aquellos mozos que había comido en la mesa del predicador, de venir adonde ellos estaban y contarles un caso muy gracioso que había referido su paternidad comiendo. Y les cuenta punto por punto el suceso de Pedro Saputo con la pintura de la capilla y el rebato y manera con que cerró la boca al fraile que iba a provocarle todos los días. - Para un mes, añadió, dice que tuvo que curar fray Toribio, lleno de bizmas y fajas. Y el padre predicador dice que se reía mucho contándolo, y que sólo sentía que no volviese Saputo a continuar la pintura, pues no quería que otro pusiese las manos en ella. En oyendo que oyó Pedro Saputo, dijo entre sí; pues escapó el fraile, seguro puedo ir a mi pueblo, y seguro entrar en Huesca y aun visitar al padre prior si viene a mano.

Caía la tarde aprisa; y reunida la gente dispersa formaron la procesión y marcharon. Pedro Saputo se despidió de sus amigos y torció hacia su lugar con gran deseo de ver a su madre y entregarle el caudal que había allegado. Mas para que no se supiese que anduvo de tuna con los estudiantes, queriendo tener disimulado esta parte de sus aventuras por estar demasiadamente unida con lo del convento, fue por Huesca, se hizo un traje nuevo de caballero, y se dirigió y llegó a su pueblo por el mismo camino que había salido. ¡A su pueblo! ¡Y niño aún casi! ¡Y tanto tiempo ausente!

¡Oh montes de mi lugar! ¡Oh peñas, fuentes, valles, río, ambiente, cielo, nubes y celajes conocidos! ¡Oh sol y luna que hace propios el horizonte, y bañáis de la misma línea de él los mismos objetos siempre, los mismos collados y laderas, los mismos edificios, el mismo suelo, y siempre del mismo modo! ¡Ay, todo aquí me conoce y me abraza, todo es amor recíproco, todo cariño, dulzura, descanso, paz, confianza y seguridad! ¡Los ecos tan familiares; las aves hijas del país, su canto acostumbrado, su vuelo sabido, sus sitios frecuentados! ¡Los árboles que vi de niño y de los cuales si desapareció alguno especial o notable siente el corazón su falta y no se consuela de no verlo! ¡Oh vana, engreída y engañosa filosofía, que este humano instinto has querido negar y trabajaste bárbara y necia en destruir esta sensibilidad, este amor a la patria, la coexistencia necesaria, precisa, natural y justa de este amor y de la vida! ¡Ay del que no llama suyo el cielo que vio nacer, que le mira con indiferencia! ¡Echadle de mi lado, pero lejos, sí, muy lejos, pues no le quiero por amigo, ni será, si puedo, mi compañero en la paz ni en la guerra!

Alborozado y con un júbilo que le sacaba de sí y arrasados los ojos de ternura vio Pedro Saputo después de esta primera ausencia de siete a ocho meses el horizonte de su lugar, el monte de edificios que levantaba a la vista, y cruzar y remontarse las alondras que parece le saludaban con su canto. No hay allí río, no hay valles, no hay fuentes, no hay otros grandes y señalados objetos particulares; pero halló el mismo amado cielo, el mismo amado suelo, la misma amada campiña, los mismos caminos, avenidas y ejidos que de niño recorría; y era, en fin, su lugar, era su pueblo, era su patria; y allí estaba su cuna y su casa donde se crió tan dulcemente; y allí sobre todo estaba su buena madre y las demás personas de su eterno primer amor, que también le amaban tiernamente y le habían de amar toda su vida.

Mas quiso entrar de noche por evitar que se amotinasen los vecinos a verle; y se fue deteniendo y haciendo tiempo, saboreando en su imaginación la sorpresa y alegría de la llegada. Y porque no era seguro encontrar a su madre en casa a aquella hora fue a la de su madrina y acertó, porque estaba allí; yéndose los dos luego que acabaron de abrazarle y enternecerse; y de cenar también, pues no les dejaron ir sin que cenasen. Preguntáronle ansiosamente dónde había estado y qué había hecho en tanto tiempo, y él respondía que correr mundo, y ver mundo, y prometiéndoles cuentos largos para más de espacio.

Visitáronle por la mañana todas las personas visibles del lugar, y antes y primero que nadie sus dos amigas Rosa y Eulalia con mucha franqueza y cordialidad; y todos se admiraban de verle tan crecido y tan hombre.

A los pocos días recibió una carta del prior del Carmen en que le daba la bienvenida y le decía que no habiendo querido que otro pintor continuase la obra de la capilla, le suplicaba viniese a concluirla, puesto que lo de fray Toribio no fue cosa de cuidado; y que en todo caso él haría que ni este fraile ni otro alguno le molestase. Con el mismo propio respondió Pedro Saputo al prior, que iría la próxima semana a verse con su paternidad o en dejando que dejase bien encaminado un remiendo que estaba haciéndose en su casa, porque quiso repararla un poco y renovarla interiormente. Con efecto así que tuvo hecho lo que más urgía, pasó a Huesca, y entendió con mucho gusto de boca del prior lo escarmentado que quedó fray Toribio, a quien sin embargo se le mandó bajo pena de santa obediencia que ni una sola vez hablase con el pintor ni entrase estando él en la capilla. Continuó, pues, su obra, lo que permitió la estación hasta que caló con fuerza el invierno, cuyos meses de más crudeza los pasó en Almudévar dedicado al estudio y a la música.

Vino la primavera: la primavera, ¡ay! estación tan apacible y deseada, estación tan placentera y amable, y que para nosotros ha desaparecido del año. El mundo físico padece al par del moral y político. ¡Oh tiempos que hemos alcanzado! ¡Qué diréis de nosotros, futuras generaciones!

Vino, como decía, la primavera; dio orden en lo que había de hacer en su casa, viviendo en tanto con su madre en la de su madrina, y fue a dar cabo a la obra de la capilla, pasando todas las semanas a ver y dirigir la suya porque no se fiaba de los albañiles.

Y una y otra se concluyeron a un tiempo, trayéndose las quinientas libras de la de Huesca y un buen regalo que le hizo el prior, porque en el patriarca san Elías había hecho disimuladamente su retrato.

Las dos salas que dejó pintadas en el pueblo merecieron tantos elogios de los forasteros que las veían, y algunos de ellos con inteligencia, que el buen anciano del cura quiso que también le pintase algo en su casa, y le dio gusto y lo hizo gratuitamente por el amor tan tierno que le debía. Y a otro rico pintó asimismo la sala del estrado. Prevínole Eulalia que no hiciese cosa mejor que su sala, porque se enojaría; y él le respondió: aunque quisiera no podría, porque hay en la tuya un ángel que me inspiraba.

Excusado es decir que no acudió a la cita de los estudiantes; ellos sí, y tan puntualmente que por minutos llevaban la hora. Burlados en su esperanza, visitaron a don Severo; y disimulando Morfina, y llevando recomendación del padre para traer al compañero del año pasado, torcieron a la izquierda y pasaron la vía recta a Navarra por si daban con él, creyéndole siempre navarro. Él bien supo del paso de ellos, pero se aguantó y rió; y porque sintió no volver siquiera a un buen pasagonzalo de tuna, cargó más al amor de Eulalia unos días para consolarse y resistir aquella llamada tan fuerte y retozona.