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viernes, 26 de julio de 2024

2. 5. De lo que va fé Pedro Saputo pera librás dels alguasils.

Capítul V.

De lo que va fé Pedro Saputo pera librás dels alguasils.

La campana de Huesca, políticos catalanes

¡Oh libertat pressiosa

no comparada al or

ni al be mes gran de la espassiosa terra!

¡Mes rica y mes gochosa

que lo pressiat tresor

que lo mar del Sur entre nácar amague!

En armes, sang y guerra

en les vides y, fama

conquistades al món;

pas dolsa, amor fondo.

Que lo mal apartes y al teu be mos crides:

a tú sola fa lo niu,

or, tessoro, pas, be, gloria y vida.


No volíe Pedro Saputo perdre este or, este tessoro, esta pas, este be, esta gloria y esta vida que tan alabe aquí lo poeta, y que en un sol nom sempre dols y amat diem libertat. No la volíe pedre, y ya estáe sense ella, perque la verdadera libertat está tan al espíritu com al cos, y ell teníe lo espíritu a les presons de la po, tan oprimit, que a cap puesto se sossegabe o acotolabe, com si en una corda elástica desde Huesca li hagueren lligat l'alma, y encara que probáe de trencá la llassa no li ere possible. No ere libre, perque en la temó de la justissia, li pareixíen tots los homens los seus ministres, no teníe pau ni descansáe, ni osáe mirá a consevol que passáe al seu costat. Com van di alguns filóssofos antics, lo home sabut y just encara a la esclavitut no dixará de sé libre, pero es innegable que a la libertat del cos no está essensialmén la del ánim, y que cuan éste no ne té, tamé li falte an aquell perque no se assegure. Aixina que patix lo home moltes esclavituts, o esclavitut de moltes maneres, que se poden reduí a una sola explicassió general, dién que es causa de esclavitut tot lo que oprimix o inquiete l'ánim. Sol pot sé verdadera y constanmén libre lo home just y animós, lo home de be y sereno, lo home de consiensia clara y pura que no té temó de res, sobre tot si se contente en la seua sort.

Aon anáe Pedro Saputo portáe les presons de la temó, com se ha dit; y probán de escapá de elles va doná en un pensamén diabólic y temerari que sol an ell se li haguere pogut ocurrí y que sol ell haguere pugut eixissen en lo servell sano.

Estáe, pos, a la capella de la iglesia regirán lo seu proyecte y preveén los casos y dificultats que aon fore pugueren eixecás; y passa a passa y sense ell moures va aná vinín lo día. Se van obrí les portes, va entrá la gen, y cuan li va pareixe va eixí al carré y va aná a les botigues o tendes y va comprá tela, fil, seda; se va emportá un pa y unes salchiches, y fet un fardellet de tot sen va aná de la siudat riu amún. Va arribá a un puesto retirat y amagat; va plantá los seus reals y se va ficá a tallá y después a cusí un vestit de dona tan ben parit, que cuan sel va ficá, ell mateix se vée com una dona real y com si tal haguere naixcut. Se va arreglá tamé lo pel, lo teníe negre y llarg; y adressat, atildat y pulit va quedá convertit en la sagala mes denguera de tota la terra, tan satisfet y alegre que va dudá si tornaríe a portá lo traje y pensamens de home. Se va minchá enseguida lo pa y les salchiches, ere ya hora perque lo sol caíe ya a amagás a la serra dels Monegros, va beure del riu, va torná a mirá y esperá una mica, va fé dos o tres zalameríes de donsella requebrada, va tirá pelets al aire, y despullanse y arrepetán a un mocadó lo traje de dona va aná a passá la nit aon lo guiaren los peus y la bona ventura.

Com va vore al eixí del barrang una aldea, empinada als primés montes, se va adressá cap allá reposán a la primera casa que va trobá uberta. Va sopá be y se va fartá, va pagá be a la casera, que ere una pobre mare de cuatre fills y sense home perque traballáe a un atre poble, va dormí a una cadiera o escaño en una manta a la cuina (com a casa Rano), y al arribá lo nou día se va despedí de aquella humilde fonda y sen va aná del poble dién: mameula, alguasils. Y dit aixó se va allargá com lo ven, no l'haguere acassat ni en la vista lo mes rápit andarín del món.

¿Aón arribaríe si no paráe?, y aixó que no anáe per camins, sino sempre al dret y per dresseres, y no tot ere pla y recte. Va pará a minjá a un poble, y a passá lo tems a un bosque, después a un collet, después a un riu aon se va vestí de dona y va esgarrá y escampá lo vestit de home; y al tardet se va trobá prop de una poblassió granada, va apareixe un edifissi gran y distinguit que per algunes siñals va sabé que ere un convén de monges. 

¡Aixó es lo que buscaba, va di; aquí se vorá lo meu ingenio; aquí tota la versucia y tacañería que me va doná mon pare y la pupila de Almudévar! Ahí es aon yo hay de entrá, perque així u ordenen la nessessidat y la temó que aquí són una sola persona.

¿Quína vida deuen portá estes dones que fugen del món sense sabé per qué? Ahí viuen tancades miranse y girán sobre elles mateixes com aigua divina de la seua corrén, com peix a la sistella, com serp tapada al seu cau. Ahí viuen soles, dones soles, dones sempre y sol dones entretingudes resán latinajos que així los entenen com yo sé si fray Toribio lo del códul va quedá viu o mort a la capella. Pos ahí se ha de penetrá, y va entrá Pedro Saputo, y ahí hay de viure lo que puga, a la moda de les dones hasta que traga de tino a micha dotsena de elles, o yo lo perga y tinga que eixí fugín y torná an este món que ara yo vach a dixá sense despedím ni dili: mira que tramonto.

Dites estes paraules se va fé un gran estrep al vestit, se va descomposá una mica lo tocat y los pels, se va fotre dos o tres esgarraps a la cara y una bona bufetada a una galta, se va enfangá una mica les calses y se va afeá entre atres desmans; representán una sagala escapada per milagre de les mans de uns insolens y gossos arrieros que van volé violala. Va traure lo coló de tristesa y compunsió, se va bañá y refregá los ulls en saliva y una poca de terra, y aixina va arribá a la porta y va tocá la campaneta; va contestá una veu gangosa en lo Ave María de costum, y ell donán grans suspiros y sense di paraula va arrencá a plorá com desahoganse o desfoganse de un gran pes que li inundabe lo pit y lo aufegabe. Al remat va pugué parlá, y a les sen preguntes que li va fé la gangosa mare, va pugué di que ere una sagala que arribáe morta de temó per culpa de uns homens dels que s'habíe librat grassies a Deu per dos vegades aquell día anán al poble de una tía pobre y dolenta pera cuidala, aon la portáe un tío, germá de son pare a qui uns lladres van lligá de peus y mans. ¡Mare de Deu lo que va inventá y va di allí de repén pera que per caridat y hasta sabé de son tío y avisá a un germá teixidó que teníe a la terra baixa la admitigueren al convén! ¡Lo que va suspirá y plorá y fingí y di mentires de punta, de pla, a estall y del revés en un momén! La moja va aná a avisá a la priora, a la que va escomensá a referili, sempre ploriqueján, les mateixes y atres sen (100) patrañes, y plorán y desatinán de modo que fée compassió, y en calidat de criada per alguns díes, si atra cosa no se repensáe, la va admití al final y li van obrí la porta.


Original en castellá:

Capítulo V.

De lo que hizo Pedro Saputo para librarse de los alguaciles.


¡Oh libertad preciosa,

no comparada al oro

ni al bien mayor de la espaciosa tierra!

¡Más rica y más gozosa

que el preciado tesoro

que el mar del Sur entre su nácar cierra!

Con armas, sangre y guerra,

con las vidas y, famas

conquistadas en el mundo;

paz dulce, amor profundo.

Que el mal apartas y a tu bien nos llamas:

en ti sola se anida

oro, tesoro, paz, bien, gloria y vida.

No quería Pedro Saputo perder este oro, este tesoro, esta paz, este bien, esta gloria y esta vida que tanto encarece aquí el poeta, y que con un solo nombre siempre dulce y amado llamamos libertad. No la quería perder, y ya estaba sin ella, porque la verdadera libertad tanto está en el espíritu como en el cuerpo, y él tenía el espíritu con las prisiones del miedo tan oprimido, que en ninguna parte sosegaba y de ningún modo se gozaba, como si con una cuerda elástica desde Huesca le hubiesen atado el alma, y él pugnaba por romper la ligadura y sujeción, y no le era posible. Hacía de su cuerpo lo que quería, y con todo no era libre, porque con el temor de la justicia cuyos ministros le parecían todos los hombres, no tenía paz ni descansaba, ni osaba mirar a cualquiera que pasaba a su lado. Y si fue mucho encarecimiento decir, como lo dijeron algunos filósofos antiguos, que el hombre sabio y justo aun en la esclavitud no dejará de ser libre, pero quitando un poco de ese extremo a esta opinión sistemática y poniéndola en el otro término, es innegable que en la libertad del cuerpo no está esencialmente la del ánimo, y que cuando éste carece de ella, también le falta a aquél porque no se asegura. Así que padece el hombre muchas esclavitudes, o esclavitud de muchas maneras, las cuales se pueden reducir a una sola explicación general, diciendo que es causa de esclavitud todo lo que oprime o inquieta el ánimo, y que por consiguiente sólo puede ser verdadera y constantemente libre, el hombre justo y animoso, el hombre de bien y sereno, el hombre de conciencia clara y pura que nada teme, sobre todo si se contenta con su suerte, y no le trae inquieto y desvelado la ambición, la codicia u otra pasión lanzada a sus viciosos términos.

Adonde quiera que iba Pedro Saputo llevaba las prisiones del miedo, como se ha dicho; y trabajándose por romperlas dio en un pensamiento diabólico y se arrojó a una temeridad que sólo a él pudiera ocurrir y de que sólo él pudiera salir con la cabeza sana.

Estaba, pues, en su capilla de la iglesia revolviendo su proyecto y previniendo los casos y dificultades que donde quiera pudieran levantarse; y paso a paso y sin él moverse fue viniendo el día. Se abrieron las puertas, entraron las gentes, y cuando le pareció se salió a la calle y fue a las tiendas y compró tela, hilo, seda y demás cuenta; se llevó un pan y unas salchichas, y hecho un fardito de todo se fue de la ciudad río arriba. Llegó a un sitio retirado y oculto; plantó sus reales y se puso a cortar y luego a coser un vestido de mujer tan retrechero, que cuando se lo puso, él a sí mismo se parecía mujer real y verdaderamente como si tal hubiese nacido. Compúsose también el pelo que le tenía negro y largo; y aderezado, atildado y pulido quedó convertido en la muchacha más denguera de toda la tierra, tan satisfecho y alegre que dudó si volvería en su vida al traje y pensamientos de hombre. Comióse enseguida el pan y las salchichas, que era ya hora porque el sol caía ya a ocultarse en la sierra de Monegros, bebió del río, volvió a mirar y esperar un poco, hizo dos o tres zalamerías de doncella requebrada, echó pelillos al aire, y desnudándose y recogiendo en un pañuelo el traje de mujer se fue a pasar la noche a donde le guiasen los pies y su buena ventura.

Como viese al salir del barranco una aldea, empinada en los primeros montes, se dirigió allá posando en la primera casa que encontró abierta. Cenó largo y sabroso, pagó bien a la huéspeda, que era una pobre madre de cuatro hijos y sin marido porque trabajaba en otro pueblo, durmió en una cadiera o escaño con una manta en la cocina, y con el día se despidió de aquella humilde posada y se salió del lugar y dijo: mamola, alguaciles. Y dicho esto se arrojó de pechos al agua tomando un viento que no le siguiera aun con la vista el más ligero andarín del mundo.

¿A dónde fuera él en un día si no parara?, y eso que no iba por caminos, sino siempre a campo traviesa, que no todo era tirado y de paso recto. Paró a comer en un pueblo, y a dar tiempo al día en un bosque, luego en un cerro, después en un río donde se vistió de mujer y rasgó y esparció el vestido de hombre; y al caer de la tarde se encontró cerca de una población granada, pareciéndose a un lado un edificio grande y distinguido que por algunas señales conoció que era convento de monjas. ¡Esto es lo que buscaba, dijo; aquí de mi ingenio; aquí de toda la versucia y tacañería que me dio mi padre y la Pupila de Almudévar! Ahí es donde yo he de entrar, porque así lo ordenan la necesidad y el miedo que aquí son una sola persona. Y ¿qué vida debe ser la de estas mujeres que huyen del mundo sin saber por qué y sin que el mundo se le dé ni se le quite de ellas? Ahí viven encerradas mirándose y revolviéndose sobre sí mismas como agua divina de su corriente, como pez en redoma, como culebra tapada en su agujero. Ahí viven solas, mujeres solas, mujeres siempre y sólo mujeres entretenidas en rezar latines que así los entienden como yo sé si fray Toribio el del guijarro quedó vivo o muerto en la capilla. Pues ahí se ha de penetrar, y entrar Pedro Saputo, y ahí de vivir lo que pueda, a la moda mujeril hasta que saque de tino media docena de ellas, o yo le pierda y haya de salir huyendo y volver a este mundo que ahora yo voy a dejar sin despedirme ni decille: mira que tramonto.

Dichas estas palabras hízose un gran rasgón en el vestido, se descompuso un poco el tocado y el cabello, se dio dos o tres arañazos en la cara y un recio bofetón a un lado, embarró un poco una media y se afeó con otros desmanes; representando una muchacha escapada por milagro de las manos de unos insolentes y perros de arrieros que quisieron violarla. Sacó el color de tristeza y compunción, se mojó y refregó los ojos con diez salivas y una poca de tierra, y así parado se llegó al torno y tocó la campanilla; respondióle una voz gangosa con el Ave María de costumbre, y él dando grandes suspiros y sin decir palabra prorrumpió en llorar como desahogándose de una gran congoja que le inundaba el pecho y le ahogaba. Al fin pudo hablar, y a las cien preguntas que le hizo la gangosa madre, pudo decir que era una muchacha que llegaba muerta de miedo de los hombres de cuyas manos le había librado Dios por dos veces aquel día yendo al pueblo de una tía pobre y enferma para cuidalla, a donde la llevaba un tío, hermano de su padre a quien unos ladrones ataron de pies y manos. ¡Oh válgame Dios lo que inventó y dijo allí de repente para que por caridad y hasta saber de su tío y avisar a un hermano que tenía tejero o pelaire en la tierra baja la admitiesen en el convento! ¡Lo que suspiró y lloró y fingió y mintió de punta, de llano, de tajo y de revés en un instante! La tornera condescendió en avisar y llamar a la priora, a la cual comenzó de nuevo a referirle, siempre sollozando, las mismas y otras cien patrañas, y a llorar y desatinar de modo que de compasión y en clase de criada por algunos días, si otra cosa no se pensase, la admitió al fin y la abrieron la puerta.

jueves, 7 de enero de 2021

Lo Camí, XVIII. 18, la Pesteta gran

XVIII.

Lo camí, Delibes, Moncho, Ramón Guimerá Lorente

Com atres moltes dones, la Pesteta gran va despressiá lo amor mentres cap home li va proposá voldre y sé volguda. A vegades, la Pesteta sen enríe de que lo únic amor de la seua vida haguere naixcut pressisamén del seu zel moralisadó. Sense lo seu afán de recorre los montes durán los crepusculs dels domenges no haguere enfadat a los mossos del poble, y, sense enfadá als mossos del poble, no li haguere donat a Quino, lo Manco, la oportunidat de deféndrela y sense esta oportunidat, may se haguere ubert lo sec cor de la Pesteta gran, massa señit y tancat entre les costelles. Ere, la del seu primé y únic amor, una cadena de causalidat y casualidat que si pensabe en ella la abrumabe.

Són infinitos los camíns del siñó. Los amors de la Pesteta y Quino, lo Manco, van tardá en sabés al poble. Ademés, van progressá en lentitut. Ere un pas definitiu.
Quino, lo Manco, ya habíe pensat en ella, en la Pesteta, antes del insidén en los mossos. La Pesteta no ere jove y ell tampoc. Per un atre costat, la Pesteta ere seca y prima y teníe un negossi en marcha; y un evidén talento comersial. Pressisamén lo que ell no teníe. Raderamen, Quino estabe asfixiat per les hipoteques. Ben mirat, propiedat dell, lo que se diu dell, no quedabe ni lo gram del hort. Ademés, la Pesteta ere prima y teníe los musculs reblanits. Bueno, u pareixíe. Naturalmen, ni ell ni dingú li van vore may los musculs a la Pesteta. En fin, la Pesteta gran constituíe pera nell una solusió congruén y pintiparada, ni feta aposta.

Cuan Quino, lo Manco, la va defendre dels mossos al pon no u va fé en mires egoístes.
U va fé perque ere un home noble y digne y detestabe la violensia, sobre tot en les dones. ¿Que después se va embolicá la cosa y la Pesteta lo va mirá de este o datre modo, y li va besá ardorosamen lo muñó y ell, al besál, va sentí com a cussigañes o una rampa o calambre pel bras y se va conmoure? Be.
Eslabons de una mateixa cadena. Insidensies nessessaries pera abordá un propósit ineluctable. Dessignios de Deu. Lo bes a la carn retortigada del muñó va serví tamé pera que Quino, lo Manco, constatare que encara existíe al seu cos la forsa y la eficassia de la virilidat. Encara no estabe neutralisat com a sexo; encara contabe. Y se va ficá a pensá en eventualidats susceptibles de sé portades a la práctica. Y aixina va naixe la idea de embutíli o coláli una flo cada matí a la Pesteta, per deball de la porta de la tenda, antes de que lo poble se despertare.
Quino, lo Manco, sabíe que en esta ocasió teníe que aná en peus de plom. Lo poble aburríe a la Pesteta y la Pesteta ere una puritana y l´atra Pesteta un gat escaldat (o sucarrat en una lupa). Teníe que actuá, pos, en cautela, sigilo y discressió. Cambiabe de flo cada día y si la flo ere gran embutíe sol un pétalo. Quino, lo Manco, no ignorabe que una flo sense intensió se la emporte lo ven y una flo intensionada té mes forsa persuassiva que un filó de or. Sabíe tamé que la assiduidat y la constansia acaben mellán lo ferro (lo gat pesat se emporte lo ratolí o la rata). Ademés, tot este caudal de ternures va acabá sabénlo, com no podíe sé de un atra manera, don José, lo mossen, que ere un gran san.

Li va di la Pesteta:

- Don José, ¿es pecat dessichá desmayás als brassos de un home?

- Depén de la intensió - va di lo mossen.

- Sense mes intensió que desmayás, don José.

- Pero, filla, ¿als teus añs?

- Qué vol, siñó retó. Dingú sap cuán li arribará la hora. Lo amor y la mort, a traissió.

Y si es pecat dessichá desmayás als brassos de un home, yo vic en pecat, don José, lay advertixco. Y lo meu no té remey. Yo no podré voldre datra cosa encara que vosté me digue que eixe es lo pecat mes gran del món. Eixe dessich pot mes que yo. Y plorabe.

Don José movíe lo cap de un costat al atre maquinalmen, com un péndul.

- Es Quino, ¿verdat? - va di.

La pell de la Pesteta gran se va enroijí.

- Sí, ell es, don José.

- Es un bon home, filla; pero es una calamidat - va di lo mossen.

- No importe, don José. Tot té remey.

- ¿Qué diu tan germana?

- No sap res encara. Pero ella no té forsa moral pera parlám. Siríe inútil que me donare consells.

Irene, la Pesteta menuda, sen va enterá al final.

- Pareix mentira, Lola. ¿Has perdut lo señ? - va di.

- ¿Per qué me dius aixó?

- ¿No u saps?

- No. Pero tú tampoc ignores que a casa nessessitam un home.

- Cuan lo meu en Dimas no ne nessessitabem cap.

- Es diferén, germana.

- Ara la que ha perdut lo oremus has sigut tú; no ña cap diferensia.

- Quino té vergoña.

- Tamé Dimas pareixíe que ne teníe.

- Anabe a per los teus doblers (com diuen en mallorquí). Dimas va durá tan com les sing mil pessetes. Tú u vas di.

- ¿Es que te creus que Quino se arrime per la teua persona?

La Pesteta gran va saltá, ofenguda:

- ¿Quíns motius tens pera dudáu?

La Pesteta menuda va di:

- A la vista, no cap, desde luego.

- Ademés, yo no me hay de amagá com tú. Yo sometiré lo meu cariño a la ley de Deu.

Li brillaben los ulls a la Pesteta menuda:

- No me parlos de alló; te u demano per la beneída memoria dels nostres pares.

Encara al poble no se barruntabe res del festech. Va sé pressís que la Pesteta y Quino, lo Manco, recorregueren los carrés emparellats, un domenge per la tarde, pera que lo poble sen enterare al final. Y contra lo que Quino, lo Manco, suposabe, no se van semá los geranios als balcóns, ni se van sorollá les vaques als seus corrals, ni se va badá la terra, ni se van desmoroná les montañes al difundís la notissia. Apenes unes sonrissetes incissives y unes insinuassións en doble sentit. Menos no podíe esperás.

Dos semanes después, la Pesteta gran va aná a vore a don José.

- Siñó retó, ¿es pecat dessichá que un home me beso a la boca y me apreto entre los seus brassos en tota la seua forsa, hasta cruixím?

- Es pecat.

- Pos yo no puc remediáu, don José. Peco a cada minut de la meua vida.

- Tú y Quino tos hau de casá - va di lo mossen.

Irene, la Pesteta menuda, va ficá lo crit al sel al sabé la sentensia de don José:

- Li portes deu añs, Lola; y tú ya ne tens sincuanta. Has de sé sensata, reflexiona.
Per l´amor de Deu, torna en tú abáns de que sigue tart.

La Pesteta gran acababe de descubrí que ñabíe una bellesa al sol amagánse detrás dels montes y al chirrit de una carreta o un carro plena de fenás, y al vol tranquil dels miláns al sel llimpio de agost, y hasta al mero y simple fet de viure. No podíe renunsiá an ella ara que acababe de descubríla.

- Estic dessidida, germana. Tú tens la porta uberta pera anáten cuan vullgues - va di.

La Pesteta menuda va arrencá a plorá, después li va fotre un patatús pels ñirvis, y se va gitá en fiebre. Aixina va está una semana. Lo domenge habíe desaparegut la calentura. La Pesteta gran va entrá a la habitassió de puntetes y va escorre les cortines en alegría.

- Venga, maña, eixécat - va di -. Don José lligirá avui, a missa, la meua primera amonestassió. Avui té que sé pera tú y pera mí un día inolvidable. La Pesteta menuda se va alsá sense di ni chut, se va arreglá y sen va aná en san germana gran a escoltá la primera amonestassió. De tornada, ya a casa, la Lola va di:

- Anímat, germana, tú sirás la meua padrina.

Y, efectivamen, la Pesteta menuda va fé de padrina a la boda. Tot alló sense rechistá.
Als pocs mesos de casada, la Pesteta gran, extrañada de la sumissió y de que Irene no parlare, va maná cridá a don Ricardo, lo meche.

- Esta chica ha patit una impressió massa forta. No raóne. De totes maneres no es perillosa. Lo seu trastorno no done cap mostra de violensia - va di lo meche. Después li va resseptá unes inyecsións y va marchá. La Pesteta gran se va ficá a plorá apenada.

Pero a Daniel, lo Mussol, res de aixó li va causá cap sorpresa. Escomensabe a donássen cuenta de que la vida es pródiga en fets que antes de passá pareixen mentira, són inverossímils, y después, cuan passen, sen acate un de que no tenen res de inextricables ni de sorprendéns. Son tan naturals com que lo sol se assomo cada matí, o com les plogudes, o com la nit, o com lo ven als oróns. Ell va seguí la marcha de les relassións de la Pesteta y Quino, lo Manco, per la Uca-uca. Va sé un fet curiós que tan pronte com va sabé estes relassións, va sentí que se ni anabe totalmen lo seu antic aburrimén per la chiqueta. Y al seu puesto brotabe com un vago impuls de compassió.

Un matí la va trobá furgán per la malea, a la riba del riu.

- Ajúdam, Mussol. Se ha amagat aquí una gribeta que casi no vole.

Ell se va afaná per a enchampá al muixó. Al final u va conseguí, pero lo animalet, probán de escapá, se va pressipitá insensatamen al riu y se va aufegá en un momén. Entonses la Mariuca-uca se va assentá a la vora, en los peus sumergits a la corrén. Lo Mussol se va assentá al seu costat. Als dos los entristíe la mort del muixonet. Después, la tristesa se va dissipá.

- ¿Es verdat que ton pare se casará en la Pesteta? - va di lo Mussol.

- Assó diuen.

- ¿Quí u diu?

- Ells.

- ¿Tú qué dius?

- Res.

- Ton pare, ¿qué diu?

- Que se case pera que yo tinga una mare.

- Ni pintada voldría yo una mare com la Pesteta - va di lo Mussol.

- Lo pare diu que ella me rentará la cara y me pentinará les trenes.

Va torná a insistí lo Mussol:

- Y tú, ¿qué dius?

- Res.

Daniel, lo Mussol, pressentíe la pena inexpresada de la menuda, lo valor heroic del seu hermetisme, tan dignamen soportat.

La chiqueta va preguntá:

- ¿Es sert que tú ten vas a la siudat?

- De aquí tres mesos. Hay cumplit ya onse añs. Mon pare vol que progressa.

- Y tú, ¿qué dius?

- Res.

Después de parlá sen va doná cuenta lo Mussol de que se habíen cambiat les tornes; de que ere ell, ara, lo que no díe res. Y va compendre que entre ell y la Uca-uca eixíe de repén un pun comú de rara afinidat. Y que no su passabe mal charrán en la chiqueta, y que los dos se assemellaben en que teníen que acatá lo que mes los conveníe a sons pares sense que an ells sels demanare opinió. Y va advertí tamé que están aixina, charrán de unes coses y atres, se estabe be y no sen enrecordabe pera res de la Mica.

Y, sobre tot, que la idea de marchá a la siudat a progressá, tornabe a fésseli difíssil, insoportable. Cuan tornare de la siudat de progressá, la Mica, seguramen, hauríe perdut lo cutis y tindríe, en cambi, una dotsena de chiquets. Ara se trobabe en la Uca-uca mes assobín y ya no la esquivabe com u fée abáns.

- Uca-uca, ¿cuán es la boda?

- Peral juliol.

- Y tú, ¿qué dius?

- Res.

- Y ella, ¿qué diu?

- Que me portará a la siudat, cuan sigue ma mare, pera que me traguen les peques.

- Y tú, ¿u vols?

La Uca-uca acachabe los ulls:

- Claro.

Lo día de la boda, Mariuca-uca no va apareixe per cap puesto. Al fes de nit, Quino, lo Manco, se va olvidá de la Pesteta gran y de tot y va di que se habíe de buscá a la chiqueta costare lo que costare. Daniel, lo Mussol, observabe fascinat los preparatius. Los homens en tochos, cresols y llinternes, en los peus calsats en grosses botes en claus que feen un soroll chirrián per la carretera. Daniel, lo Mussol, al vore que passabe lo tems sense que los homens tornaren de les montañes, se va aná omplín de ansiedat.
Sa mare plorabe a la seua vora y no parabe de di: "Pobre criatura". Per lo vist no ere partidaria de donáli a la Uca-uca una mare postisa. Cuan Rafaela, la Chancha, la dona del Cuco, lo factó, va passá a la formachería dién que ere probable que a la chiqueta la haguere devorat un llop, Daniel, lo Mussol, va tindre ganes de cridá en tota la seua alma. Y va sé en eixe momén cuan se va confessá que si a la Uca-uca li traíen les peques, li trauríen la grassia y que ell no volíe que a la Uca-uca li tragueren les peques y tampoc que la destripare y minjare un llop. A les dos de la matinada van torná los homens en los tochos, les llanternes y los farols y la Mariuca-uca al mich, mol blanca y desgreñada, despelussada, en lo pel esturrufat.
Tots van corre cap a casa de Quino, lo Manco, a vore arribá a la chiqueta y a besála y a apretála y a selebrá la aparissió. Pero la Pesteta se va adelantá a tots y va ressibí a la Uca-uca en dos galtades, una a cada galta. Quino, lo Manco, apenes va pugué aguantá una blasfemia, pero li va cridá la atensió a la Pesteta y li va di que no li agradabe que li pegaren a la chiqueta y doña Lola li va contestá irritada que "desdel matí ere ya sa mare y teníe que educála". Entonses Quino, lo Manco, se va assentá a una banqueta de la tasca y se va dixá caure de morros damún del bras que apoyabe a la taula, com si plorare, o com si acabare de sobrevíndreli una gran desgrassia.

jueves, 2 de mayo de 2019

CUARTA JORNADA. NOVELA PRIMERA


CUARTA JORNADA. NOVELA PRIMERA
Tancredo, príncipe de Salerno, mate al amán de la seua filla y li envíe an ella lo seu cor a dins de una copa de or; ella, ficán a la copa aigua envenenada, se la beu y se mor. 

Tancredo, príncipe de Salerno, mate al amán de la seua filla y li envíe an ella lo seu cor a dins de una copa de or; ella, ficán a la copa aigua envenenada, se la beu y se mor.


Un assunto du per a tratá mos ha imposat avui lo nostre rey, si pensám que ham vingut per a alegrámos, y tením que parlá de les llágrimes de atres, que no poden contás sense dixá de sentí compassió qui les conte y qui les escolte. Potsé u ha fet per a moderá una mica la alegría de los díes passats; pero done igual lo que l´ha mogut a féu, com a mí no me interesse cambiá lo seu gust, tos contaré un triste cas, desventurat y digne de les nostres llágrimes.

Tancredo, príncipe de Salerno, va sé un siñó mol bo, llástima que a la seua vellesa se va embrutá les máns. En tot lo tems de la seua vida no va tíndre mes que una filla, y mes felís haguere sigut si no la haguere tingut. Ésta va sé per son pare tan tendramen volguda com may datra filla va sé volguda per son pare; y per este tendre amor, habén ella ya passat de lluñ la edat de casás, no sabén cóm separála de ell, no la casabe; después, per fin, habénla donat per dona a un fill del duque de Capua, vivín en ell poc tems, se va quedá viuda y va torná en son pare. Ere mol maja de cos y la cara com la dona que mes u haguere sigut, y jove y pita, y mes discreta de lo que conveníe séu a una dona. Y vivín en lo volgut pare com una gran Siñora, en molta blanó, y veén que son pare, per lo amor que li teníe, poca pressa se donáe per a casála un atra vegada, y an ella no li pareixíe cosa honesta demanálay, va pensá en tíndre, de amagatóns si podíe trobál, un amán digne de ella. Y veén a mols homes a la cort de son pare, nobles y no, com natros los veém a les corts, y considerades les maneres y les costums de mols, entre los atres un jove paje del pare de nom ere Guiscardo, home de naiximén mol humilde pero per la virtut y les costums noble, mes que datre li va agradá y per nell en secreto, veénlo a sobín, se va inflamá, agradánli cada vegada mes les seues maneres. Y lo jove, que no dixabe de sé espabilat, habénse fixat en ella, la habíe ressibit al seu cor de tal manera que no se preocupabe de res mes que de vóldrela. De tal guisa, pos, amánse la un al atre en secreto, dessichán la jove trobás en ell, y sense volé confiás a dingú sobre este amor, per a puguéli declará la seua intensió va inventá una rara estratagema. Va escriure una carta, y an ella li escribíe lo que teníe que fé en son demá per a está en ella; y después, ficada a dins de una caña o canut, jugán lay va doná a Guiscardo dién: - en aixó farás esta nit un bufadó per a la teua sirvienta en lo que ensendrá lo foc. Guiscardo va agarrá lo canut, y pensán que no sense raó lay habíe donat y dit alló, sen va entorná cap a casa, y mirán be la cañeta, y veénla esbadocada, la va obrí y va trobá a dins la carta de ella y la va lligí, y va entendre be lo que teníe que fé. Se va sentí lo home mes contén va ñabé al món, y se va dedicá a preparás per a reunís en ella segóns lo modo que li habíe amostrat. Ñabíe a la vora del palau del príncipe una cova excavada al monte, feta siglos abáns, a la que li entrabe llum per un respiradero ubert al monte; esta enchumenera o tronera, com la cova estabe abandonada, per romigueres y per herbes naixcudes per damún, estabe casi taponada; y an esta gruta, per una escala secreta que ñabíe a una de les cámares baixes del palau, que ere la de la Siñora, podíe baixás, encara que en una fortíssima porta tancada estabe. Y estabe tan lluñ del cap de tots esta escala, perque fée moltíssim tems que no se fée serví, que casi ningú de los que allí vivíen la recordabe; pero Amor, que als seus ulls res es tan secreto que no u pugue alcansá a vore, lay habíe portat a la memória a la enamorada Siñora. Ella, per a que dingú puguere donás cuenta de alló, mols díes en los seus arnesos mol habíe traballat y furgat per a que aquella porta puguere obrís; y una vegada uberta, baixán sola a la caverna y vist lo respiradero, li habíe manat di a Giuscardo que se embutiguere per nell y baixare a la cova, habénli dibuixat per aón podíe trobál. Y per a cumplí aixó, Guiscardo rápidamen, preparada una maroma en uns nugos y llassades per a pugué baixá y pujá per nella, y vestit en un cuero que lo protegire de les gabarreres o garraberes, sense habéli dit res a dingú, a la nit siguién cap a la tronera sen va aná, y lligán be una de les puntes de la corda a una forta soca que a la boca de la enchumenera habíe naixcut, per nella va baixá a la cova y va esperá a la Siñora. Ella, al día siguién, fen vore que volíe descansá, va enviá a fora a les seues criades y se va tancá sola a la alcoba, va obrí la porta, y va baixá a la cova, aon se va trobá en Guiscardo, y la un al atre moltes festas se van fé, y van aná juns a la alcoba, y en grandíssim plaé se van quedá bona part de aquell día, y per a que los seus amors continuaren sén secretos, sen va entorná a la gruta Guiscardo y ella va tancá y barrá la porta, y va eixí fora de la habitassió en les seues damiseles.
Guiscardo después, al víndre la nit, va pujá per la maroma del respiradero y sen va entorná cap a casa seua; y habén adeprés este camí, moltes vegades después, passán lo tems, allí va torná. Pero la fortuna, envejosa de tan llarga y tan gran passió, va mudá la alegría dels dos amáns en amargs plos. Acostumbrabe Tancredo a víndre alguna vegada sol a la cámara de la seua filla, allí parláe en ella, se quedáe un rato y después sen anáe. Un día, después de minjá, baixán allí, y están la filla de nom Ghismunda a un jardí seu en totes les seues criadetes, va entrá a la alcoba sense sé vist ni sentit, y trobán les finestres de la alcoba tancades y les cortines del llit parades, allí prop a un raconet se va assentá a uns cuixíns, y apoyán lo cap al llit y tapánse en la cortina, com si se haguere amagat allí, se va quedá adormit. Y están dormín de esta manera, Ghismunda, que per desgrássia aquell día habíe fet víndre a Guiscardo, dixán a les seues criadetes al jardí, en silénsio va entrá a la alcoba y, tancánla, sense donás cuenta de que algú estabe allí, va obrí la portota a Guiscardo que la esperabe y anánsen los dos al llit com acostumbraben, y juns jugán y tombán, va passá que Tancredo se va despertá y va sentí y vore lo que Guiscardo y la seua filla féen; y mol dolgut per naixó, primé va vóldre cridáls, pero después va pensá en callá y quedás amagat, si podíe, per a pugué fé en passiénsia y en menos vergoña lo que ya se li habíe ocurrit fé. Los dos amáns van está mol tems juns com acostumbraben, sense acatássen de Tancredo; y cuan los va pareixe be, baixán del catre, Guiscardo sen va entorná a la cova y ella va eixí de la alcoba. Tancredo, encara que ere vell, per una finestra va baixá al jardí y sense sé vist per dingú, mortalmen dolgut, va torná a la seua cámara. Y per una orden que va doná, al eixí del respiradero, la nit siguién Guiscardo va sé apresat per dos homes y portat en secreto a Tancredo. Este, al vórel, casi plorán li va di:
- Guiscardo, la meua benignidat en tú no mereixíe lo ultraje y la vergoña que me has fet, com hay vist avui en los mues ulls.
A lo que Guiscardo sol va contestá:
- Amor pot mol mes de lo que podem vosté y yo.
Va maná entonses Tancredo que fore guardat an alguna cámara de allí dins, y aixina se va fé. Vingut lo día siguién, sense sabé Ghismunda res de estes coses, habén Tancredo en ell mateix pensat uns cuans prossediméns, después de minjá, segóns la seua costum sen va aná cap a la cámara de sa filla, aon fénla cridá y tancánse a dins en ella, plorán li va escomensá a di:
- Ghismunda, pareixénme conéixe la teua virtut y honestidat, may hauría pogut tíndre al ánimo, encara que me u hagueren dit, si yo en los meus ulls no u haguera vist, que te hagueres entregat an algún home que no fore lo teu, no ya féu sino pensáu; per lo que yo en tot lo poc que me quede de vida estaré dolgut al recordáu. Ojalá Déu que hagueres pres un home acorde a la teua noblesa; pero entre tans que la meua cort frecuenten, vas triá a Guiscardo, jove de condissió vilíssima criat a la nostra cort casi per amor de Déu desde chiquet hasta neste día; per lo que no sé qué hay de fé de vatros. De Guiscardo, a qui esta nit hay fet péndre cuan eixíe per la tonera y lo ting a la presoneta, ya hay determinat qué fé, pero de tú sap Déu que no sé qué fé. Per una part, me arrastre lo amor que sempre te hay tingut mes que cap pare li va tíndre a la seua filla y per l’atra me arrastre la justíssima rabia ocassionada per la teua gran locura: aquell vol que te perdona y éste vol que contra la meua mateixa naturalesa me ensaña; pero antes de péndre partit, vull sentí lo que tingues que dim.
Y dit aixó, va acachá la cara, plorán tan fort com u hauríe fet un mosset esbatussat. Ghismunda, al sentí a son pare y al vore no sol que lo seu secreto amor habíe sigut descubert sino que Guiscardo estabe amanillat, va sentí un doló indescriptible y va está prop de mostrál en crits y llágrimes, com la mayoría de les dones fa, pero se va aguantá, y se va determiná a no seguí viva antes que suplicá per nella mateixa, imaginán que ya lo seu Guiscardo habíe mort, per lo que no com dolguda o arrepentida del error, sino com dona valenta, aixina li va contestá a son pare:
- Tancredo, ni a negá ni a suplicá estic disposada perque ni lo un me valdríe ni lo atre vull que me valgue; y ademés de aixó, de cap modo enténg que me afavorixquen la teua benevolénsia y lo teu amor sino confessán la verdat, primé deféndre la meua fama en raóns verdaderes y después en les obres seguí firmemen la grandesa del meu ánimo. Es verdat que hay volgut y vull a Guiscardo, y mentres viga, que sirá poc, lo voldré y si después de la mort se pot vóldre, no dixaré de vóldrel; pero an aixó no me va portá la meua femenina fragilidat, sino les teues poques ganes de tornám a casá. Te té que sé manifest, sén tú tamé de carn, que has engendrat a una filla de carn y no de pedra ni de ferro; y enrecordáten teníes y tens, encara que tú ara sigues agüelo, cóm y quines y quina forsa tenen les leys de la juventut, y encara que tú, home, los teus millós añs en les armes los has passat, tens que sabé lo que lo tems mort y les delicadeses poden fé en los vells, no diguem ya en los joves. Soc, pos, de carn, y hay viscut tan poc que encara soc jove, y per una cosa y l’atra plena de dessich, y ya hay estat casada, y coneixía lo plaé que se sen cuan tal dessich se cumplix. An estes forses, no puguén yo resistí, me vach disposá a seguí alló a lo que me espentaben, com jove y com dona, y me vach enamorá. Y sertamen en aixó vach ficá tota la meua virtut al no vóldre que ni per a tú ni per a mí, de alló que al natural pecat me atraíe (en cuan yo puguera evitáu) vinguere cap vergoña. A lo que lo compasiu Amor y la benigna fortuna una mol amagada vía me habíen trobat y mostrat, per la que, sense dingú sabéu, yo alcansaba lo meu dessich: y aixó (qui sigue que te u haigue amostrat o com sigue que u sápigues) no u nego. A Guiscardo no lo vach triá per casualidat, com moltes fan, sino que en deliberat consell lo vach triá abáns que a consevol atre, y en precavut pensamén lo vach atraure, y en sabia perseveránsia dels dos llárgamen ham disfrutat. Pareix que, ademés de habé pecat per amor, tú me repréns al di, com si no te hagueres enfadat si a un home noble haguera triat per an aixó, que en un home de baixa condissió me hay mesclat; en lo que no te dones cuenta de que no repéns lo meu pecat sino lo de la fortuna, la que en molta frecuénsia als que no són dignes aúpe, dixán a baix als digníssims. Pero dixem ara aixó, y mira un poc los prinsipis del assunto: vorás que tots natros estam fets de una sola massa de carn y que per un mateix creadó totes les almes en igual forsa, en igual poder, en igual virtut van sé creades. La virtut primé va fé distinsió entre natros, que naixém y naixíem iguals; y los que mes cantidat de ella teníen y la ficaben en obra van sé nombrats nobles, y los atres se van quedá sén la plebe. Y encara que una costum contraria haigue amagat después esta ley, no está encara arrancada ni desfeta per la naturalesa y per loe bones costums; y per naixó, qui virtuosamen obre, ubertamen se mostre noble, y si de un atra manera sel cride, qui aixina lo cride se equivoque.
Mira, pos, entre los teus nobles y examina la seua vida, les seues costums y les seues maneres, y de un atra part considera los de Guiscardo: si vullgueres jusgá sense animosidat, lo cridaríes an ell nobilíssim y a tots estos nobles teus villanos. En la virtut y lo valor de Guiscardo no vach creure per lo juissi de un atra persona, sino per les teues paraules y per los meus ulls. ¿Quí lo va alabá tan com tú lo alababes en totes les coses loables que tenen que sé alabades en un home valén? Y sertamen no sense raó: que si los meus ulls no me van engañá, cap alabansa va sé dita per tú que yo no li veiguera ficála en obra, y mes admirablemen que podíen expresáu les teues paraules; y si en alló me haguera engañat en algo, per tú hauría sigut engañada. ¿Dirás, pos, que en un home de baixa condissió me hay mesclat? No dirás la verdat; si per ventura digueres que en un pobre, en vergoña teua podríe consedís, que aixina has sabut a un home valiós servidó teu portá a bon estat; pero la pobresa no trau a dingú la noblesa, sino lo que se té. Mols reys, mols grans príncipes van sé pobres, y mols que caven la terra y guarden ovelles van sé riquíssims, y u són. Si a la teua vellesa estás disposat a fé lo que de jove no acostumbráes, es di, a obrá en crueldat, prepárat a séu, has de sé cruel en mí perque no estic disposada a rogát de cap manera que no u sigues com que eres la primera raó de este pecat, si es que pecat es; per lo que te asseguro que lo que de Guiscardo haigues fet o faigues si no fas en mí lo mateix, les meues propies máns u farán. Y ara vésten en les dones a plorá, y per a descarregá la teua crueldat en lo mateix cop, an ell y a mí, si te pareix que u mereixem, mátamos. Va vore lo príncipe la grandesa de ánim de la seua filla, pero no per naixó va creure que estiguere tan firmemen disposada a lo que en les seues paraules amenassabe; per lo que, separánse de ella y alluñán lo pensamén de obrá cruelmen contra ella, va pensá que en la condena del atre arrfredaríe lo amor de ella, y va maná als dos que a Guiscardo guardaben que, sense féu sabé a dingú, la nit siguién lo estrangularen y, arrancánli lo cor, lay portaren. Ells u van fé tal com los u habíe manat, per lo que, vingut lo día siguién, fénse portá lo príncipe una gran y hermosa copa de or y ficat an ella lo cor de Guiscardo, per un fidelíssim criat seu lay va enviá a la seua filla y li va maná que cuan lay donare li diguere:
- Ton pare te envíe aixó per a consolát en lo que mes vols, com l´has consolat tú en lo que ell mes volíe.
Ghismunda, sense apartás de la seua dessisió, fénse portá unes herbes y arraíls venenoses, después de que son pare sen habíe anat, les va destilá y les va reduí a aigua, per a tíndrela preparada si lo que se temíe passabe. Y vingut lo sirvién an ella en lo regalo y en les paraules del príncipe, va agarrá la copa, y destapánla, al vore lo cor y al sentí les paraules, va tíndre per mol sert que aquell ere lo cor de Guiscardo, per lo que, eixecán los ulls cap al sirvién, va di:
- No li conveníe sepultura menos digna que l´or a tal cor com es éste; mon pare ha obrat discretamen en aixó. -
Y dit aixó, arrimánsel a la boca, lo va besá y después va di:
- En totes les coses y hasta este extrem de la meua vida hay trobat tendríssim lo amor que mon pare me té, pero ara mes que may, y per naixó les raderes grássies que ting que donáli ara per tan gran presén, de la meua part li donarás. -
Dit aixó, mirán la copa que teníe abrassada, mirán lo cor, va di:
- ¡Ay!, dolsíssim albergue de tots los meus plaés, ¡maldita sigue la crueldat de aquell que en los ulls de la cara me fa vóret ara! Bastán me ere mirát a cada momén en los del espíritu. Tú has cumplt ya la teua carrera y te has liberat de la que te va consedí la fortuna; has arribat al final, cap aon tots correm; has dixat les miseries del món y les fatigues, y del teu mateix enemic has ressibit la sepultura que lo teu valor mereixíe. Res te faltabe per a ressibí cumplides exequies mes que les llágrimes de qui mentres vas viure tan vas voldre; los que per a que los tingueres, va ficá Déu al cor de lo meu cruel pare que te enviare a mí, yo te los oferiré encara que tinguera lo propósit de morí en los ulls secs y en lo gesto gens espantat; y después de habételes oferit, sense tardansa alguna faré que la meua alma se unixque a la que, dirigínla tú, en tan amor vas guardá. ¿Y en quina compañía podré aná mes contenta y mes segura als puestos desconeguts que en ella? Estic segura de que está encara aquí dins y que mire los puestos de los seus plaés y los meus, y com estic segura de que seguix volénme, espere a la meua per la que mol es amada. Y dit aixó, sense fé cap abalot de dona, inclinánse sobre la copa, plorán va escomensá a derramá tantes llágrimes que admirable cosa ere de vore, besán infinites vegades lo cor mort. Les seus criadetes, que al voltán de ella estaben, no enteníen quin cor ere éste y qué volíen di les seues paraules, pero per la piedat vensudes, totes ploraben; y en compasió li preguntaben en vano per lo motiu de les seues ploreres, y mol mes, com podíen y sabíen, se les ingeniaben en consolála. Ella, después de habé plorat tan com li va pareixe, alsán lo cap y secánse los ulls, va di:
- Oh, cor mol amat, tots los meus debers cap a tú están cumplits y res me quede per fé mes que portá la meua alma a está en la teua compañía.
Y dit aixó, se va fé allargá la cantrelleta aon estabe l´aigua que lo día abáns habíe preparat; y la va abocá a la copa aon estabe lo cor, en moltes llágrimes seues rentat; y sense cap espán ficada allí la boca, se la va beure tota, y habénla begut, en la copa a la ma va pujá cap al seu llit, y lo mes honestamen que va pugué va colocá lo cor del mort contra lo seu cor, y sense di paraula esperabe la mort. Les seues damiseles, habén vist y sentit estes coses, y com no sabíen quina aigua ere la que habíe begut, a Tancredo habíen enviat a di tot alló, y ell, barruntánse lo que passáe, va baixá rápidamen a la alcoba de la seua filla. Aon va arribá al momén en que ella se estirabe damún del llit, y tart, en dolses paraules veníe a consolála, veén com ella estabe, va escomensá a plorá; y la Siñora li va di:
- Tancredo, guarda eixes llágrimes per an algún cas menos dessichat que éste, y no les tragues per mí que no les vull. ¿Quí ha vist may a dingú plorá per lo que ell mateix ha vullgut fé? Pero si algo de aquell amor que me vas tíndre encara viu en tú, com a radé don consedixme que, ya que no te va agradá que yo vixquera a amagatontes en Guiscardo, que lo meu cos en lo seu, aon sigue que lo haigues fet aventá mort, estigue públicamen.
Lo nugo a la gola no li va dixá contestá al príncipe, y entonses la jove, sentínse arribá al seu final, apretán contra lo seu pit lo cor mort, va di:
- Quedéutos en Déu, que yo men vach.
Y velats los ulls y perdut tot sentit, de esta dolorosa vida sen va aná. Tal dolorós final va tíndre lo amor de Guiscardo y de Ghismunda, com hau sentit; als que Tancredo, después de mol plorá, y massa tart arrepentit de la seua crueldat, en doló de tots los de Salerno, honradamen als dos a un mateix sepulcro va fé enterrá.

cuarta jornada novela segona

domingo, 2 de agosto de 2020

JORNADA QUINTA. NOVELA DÉSSIMA. Pietro de Vinciolo

JORNADA QUINTA. NOVELA DÉSSIMA.

Pietro de Vinciolo va a sopá fora; la seua dona mane que vingue un jovenet, torne Pietro; ella lo amague daball de una sistella (banasta) de pollastres; Pietro diu que a casa de Hercolano, en lo que sopabe, han trobat a un jove que allí habíe embutit la dona, la seua dona censure a la dona de Hercolano; un burro fique la pota, per desgrassia, damún dels dits del que estabe daball de la sistella; éste cride; Pietro corre cap allí, lo veu, descubrix lo engañ de la dona, en la que al final fa les paus a causa del seu vissi.

Habíe acabat lo discurrí de la reina, sén per tots alabat que Deu dígnamen haguere galardonat a Federigo, cuan Dioneo, que may se esperabe a que lay manaren, va escomensá:

No sé si es un vissi acsidental y adquirit per los mortals per la maldat de les seues costums, o si, per lo contrari, es un defecte de la naturalesa lo enríuressen per les coses roínes mes que per les bones obres, y espessialmén cuan aquelles no mos toquen a natros. Y perque lo treball que datres vegades me hay pres, y ara estic per péndrem, per a tráuretos la tristesa y portátos la rissa y alegría, encara que la materia de la historia meua que ara ve, enamorades joves, sigue en algunes coses menos que honesta, com tos agradará to la contaré; y vatres, al sentíla, féu lo que soléu fé al entrá als jardins, que estenén la delicada ma, agarréu les roses y dixéu les espines; lo que faréu dixán al mal home quedás en lo seu vissi y enriénsen alegremen de los amorosos engañs de la seua dona, tenín compassió de les desgrassies dels atres si es nessessari.

Ñabíe a Perusa, encara no fa mol tems, un home ric de nom Pietro de Vinciolo, que, potsé mes per engañá als demés y disminuí la general opinió que de ell teníen tots los perusinos que per desich que tinguere de aixó, va pendre dona; y va está la fortuna tan conforme en lo seu volé, que la dona que va pendre ere una jove ben plena, de pel roch y ensesa, que dos homens milló que un haguere vullgut y va tindre que quedás en un que mol mes a datra cosa que an ella teníe lo ánim disposat. Aixina que ella, en lo pas del tems, veénse hermosa y maja y sentínse pita y poderosa, primé va escomensá a enfadás mol y a tindre en lo seu home paraules de despressio alguna vegada y casi seguit mala vida; después, veén que lo home no cambiabe, se va di:

«Este desgrassiat me abandone pera, en la seua deshonestidat, aná en socs per lo sec; y yo me les apañaré per a portá a un atre en barco per aon plou. Lo vach pendre per home y li vach doná gran y bona dote sabén que ere un home y creén que desichabe alló que desichen y tenen que desichá los homens; si no haguera cregut que ere un home, no lo haguera asseptat may. Ell, que sabíe que yo era una dona, ¿per qué me va pendre per dona si les dones li desagradaben? Aixó no se pot aguantá. Si no vullguera viure be, me haguera ficat a monja; pero com espero de éste plaé y vull chalá potsé me faré vella esperán en vano; y cuan siga vella, arrepentínme, en vano me doldré per habé perdut la meua juventut. Bon mestre es ell en los seus ejemplos per a fé que yo prenga gust en lo que an ell li agrade, lo que me honrará a mí mentres que per an ell es mol reprobable; yo ofendré sol les leys, mentres ell ofén les leys y a la naturalesa».
Habén, pos, la bona dona, tingut tal pensamén, y potsé mes de una vegada, per a donáli secretamen cumplimén va fé amistat en una agüela que pareixíe santa Viridiana, que done de minjá a les serps, sempre en lo rosari a la ma anabe a guañá totes les indulgensies y sol parlabe de la vida de los sans pares y de les llagues de san Francisco, y per tots ere tinguda per santa; y cuan li va pareixe be li va explicá la seua intensió. La vella va di:
- Filla meua, sap Deu (que u sap tot) que fas mol be; y encara que no u faigueres per datra cosa, hauríes de féu tú y totes les demés joves per a no pedre lo tems de la vostra juventut, perque cap doló es paregut an aquell, per a qui té coneiximén, que es habé perdut lo tems. ¿Y de qué servim natros después, cuan som agüeles, mes que per a vigilá la sendra del foc? Si alguna u sap y pot doná testimoni, soc yo; que ara que soc vella no sense grandíssimes y amargues punchades de ánim reconec (y sense profit) lo tems que vach dixá pedre: y encara que no lo vach pedre tot, que no voldría que cregueres que hay sigut una pazguata, no vach fé, sin embargo, lo que hauría pogut fé, de lo que, cuan men enrecordo, veénme tal com me vech, que no trobaré qui me dono una mica de foguet, Deu sap lo doló que séntigo. A los homens no los passe aixina, naixen bons per a mil coses, no sol per an ésta, y la majó part són mes honrats de vells que de joves; pero les dones per a cap atra cosa mes que per a donáls fills naixen, y per naixó són volgudes. Y si tú no ten has donat cuenta o acatat, tens que vore: que natros sempre estem disposades, lo que no passe en los homens; y ademés de aixó, una dona cansaríe a mols homens, mentres mols homens no poden cansá a una dona: y perque per a naixó ham naixcut, te torno a dí que fas mol be en donáli al teu home un pa per una barra, per a que la teua alma no tingue a la seua vellesa que repéndreli a la carn. De esta manera cadaú té lo que arreplegue, y espessialmén les dones, que tenen que aprofitá mol mes lo tems cuan lo tenen que los homens, perque vorás que cuan mos fem velles, ni lo home ni dingú mos vol mirá, sol mos avíen a la cuina a contáli histories al gat y a contá les olles y les escudelles; y pijó, que mos fiquen en cansons y diuen: «A los jovens los bons mossos, y a les velles, los bossinets despressiats», y atres moltes coses diuen. Y per a no entretíndret mes, te dic que no podríes a dingú descubríli la teua intensió que mes útil te siguere que a mí, perque no ña dingú tan encumbrat a qui yo no me atrevixca a díli lo que faigue falta, ni tan du o furo que no lo ablanixca be y lo porta an alló que vullga. Fes, pos, de manera que me amostros quí te agrade, y díxam después fé a mí; pero una cosa te recordo, filla meua: que cuidos de mí, perque soc una persona pobre y vull que partissipos de totes les meues indulgensies y de cuans rosaris resa, per a que Deu los dono llum y candela als teus morts. -

Y va acabá. Van quedá de acord en la agüela que buscare a un mosset que per aquell barri mol assobín passabe, y li va doná totes les señes, que ya sabíe lo que teníe que fé; li va doná un tros de cansalada y la va enviá en Deu. La velleta, sense passá mols díes, de amagatons li va portá a la alcoba an aquell del que ella li habíe parlat, y después de poc tems un atre, segons los que li anáen agradán a la jove Siñora; encara que teníe temó del home, no dixabe lo negossi.

Va passá que, anán una nit a sopá lo seu home en un amic seu de nom Hercolano, la jove li va maná a la agüela que faiguere vindre allí a un mosso que ere de los mes guapos de Perusa. Y habénse la Siñora assentat en lo jove a la taula a minjá, Pietro va cridá a la porta per a que li obrigueren. La dona, sentín aixó, se va doná per morta; pero volén amagá al jove, sense ocurrísseli enviál fora o fel amagá a un atra part, ñabén una galería prop de la cámara aon senaben, daball de un sistell de pollastres que ñabíe allí lo va fé refugiás y li va ficá damún un llansol, y fet aixó, rápidamen va fé obrí al seu home.
An este, cuan va entrá a casa, li va di: - Mol pronte to la hau engullit eixa sopa.

Pietro va contestá:

- No la ham probat.

- ¿Y cóm ha sigut aixó? - va di la dona. Pietro entonses va di: - Te u diré. Están ya a la taula Hercolano, la dona y yo, vam sentí estornudá prop de natros, de lo que ni la primera vegada ni la segona mos vam preocupá, pero lo que habíe estornudat cuan va estornudá la tersera vegada y la cuarta y la quinta y moltes atres, a tots mos va fé maravillá; de lo que Hercolano, que estabe una mica picat en la dona perque mos habíe fet está a la porta un bon rato sense obrímos, enfurruñat, va di: «¿Qué vol di aixó?
¿Quí es eixe que tan estornude?». Y eixecánse de la taula cap a una escala que ñabíe prop, va eixecá una trampilla de fusta, aon se podíe amagá consevol cosa qui u haguere volgut, com veém que manen fé los que fan obra a les seues cases, y pareixénli que de allí veníe lo soroll dels estornuts, va obrí una porteta que ñabíe allí y cuan la habíe ubert, de repén va eixí lo mes pudén tuf de sofre del món. Abans ya habén notat la auló y queixánse habíe dit la Siñora: «Es que fa un rato hay ensofrat unes teles, y después lo estenedó que había fet aná per a que se fumejaren lo hay ficat daball de aquella escala, aixina que ara ve la pudó de allí». Después de obrí la porteta Hercolano, y cuan ya se habíe escampat una mica lo braf, mirán a dins, va vore al que habíe estornudat y seguíe estornudán, obligánlo la fortó del sofre, y mentres estornudáe li habíe ya oprimit tan lo pit lo sofre que poc faltabe per a que no haguere estornudat may mes. Hercolano, veénlo, va cridá: «ara vech, dona, per qué cuan ham vingut tan rato vam está a la porta sense que mos obrigueren; pero aixina no tinga yo may res que me agrado, que me les pagarás».
Sentín aixó la dona, y veén que lo seu pecat estabe descubert, sense ficá cap excusa, eixecánse de la taula, va fugí y no sé aón sen va aná. Hercolano, sense acatássen de que la dona se escapabe, moltes vegades li va di al que estornudabe que ixquere, pero ell, que ya no podíe mes, no se movíe per res que diguere Hercolano; per lo que Hercolano, agarránlo de un peu lo va arrastrá afora, y corríe a per un gaviñet per a matál, pero yo me vach eixecá y no li vach dixá matál ni féli res, vach cridá y lo vach defendre, mentres corríen cap allí los veíns, que, agarrán al ya vensut jove, lo van portá fora de la casa no sé aón; aixina que de la sopa, ni la hay engullit ni la hay tastat, com te hay dit.

Sentín la Siñora estes coses, va vore que ñabíen datres tan listes com ella, encara que a vegades la desgrassia li tocare an alguna, y en gust haguere defengut en paraules a la dona de Hercolano; pero com reprobán la falta de l´atra li va pareixe obrí milló camí a les seues, va escomensá a di:
- ¡Vaya cosa! ¡Qué bona y santa dona té que sé eixa! ¡Quína promesa de dona honrada, que me hauría confessat en ella, tan devota me pareixíe! Y pijó que, sén ya vella, mol bon ejemple done a les joves. Maldita sigue la hora en que va vindre al món y la tal que viu aquí, que té que sé dona roína, universal vergoña de totes les dones de esta terra, que olvidán la seua honestidat y la promesa feta al home y lo honor de este món, an ell, que es tal home y tan honrat siudadá y que tan be la tratabe, per un atre home no se ha avergoñit de injuriál, y an ella en ell. Per la meua salvassió que de estes dones no hauría de tindre misericordia: ñauríe que matáles, se les tindríe que ficá vives a una foguera y féles sendra.

Después, enrecordánsen del seu amán que estabe daball de la sistella, va escomensá a animá a Pietro a que sen aniguere al llit, perque ya ere hora. Pietro, que mes ganes teníe de minjá que de dormí, preguntabe si no ñabíe res de sopá, a lo que la dona li responíe:
- ¡Si, sopá ha de ñabé! Acostumbrem a fé sopá cuan tú no hi estás. ¡Sí que soc yo la dona de Hercolano! ¡Bah! ¿Per qué no ten vas a dormí? ¡Es lo milló que podríes fé!

Va passá que habén vingut per la nit alguns llauradós de Pietro en algunes coses del poble, y habén dixat los seus burros, sense donáls de beure, a una cuadreta que ñabíe prop de la galería, un dels rucs, que teníe molta sed, va traure lo cap del cabestre, va eixí de lo corralet y anáe ensumánu tot per a trobá aigua; y anán aixina va arribá aon la sistella aon se amagabe lo mosso. Este, com teníe que está a marramiaus, habíe estirat los dits de una de les mans an terra fora de la sistella, y tanta va sé la seua sort, o la seua desgrassia si volem, que este ruquet li va ficá damún la pota, lo va calsigá o palsigá, per lo que, sentín un grandíssim doló, va fotre un gran bram.

Sentínu Pietro, se va maravillá y sen va doná cuenta de que alló passabe a dins de casa; per lo que, eixín de la alcoba y sentín encara queixás an aquell, no habén encara lo burro eixecat la pota dels dits, va di:

- ¿Quí ña per aquí?

Y corrén aon la banasteta, y eixecánla, va vore al jove, que, ademés del doló que sentíe perque lo burro li empanabe los dits, tremoláe de temó de que Pietro li faiguere mal. Y sén reconegut per Pietro, com que Pietro per lo seu vissi habíe anat detrás de ell mol tems, li va preguntá:

- ¿Qué fas tú aquí?

No li va contestá, pero li va demaná que per amor de Deu no li faiguere mal.
Pietro li va di:

- Eixécat y no tingues temó de que te faiga cap mal: pero dísme cóm has vingut aquí y per qué. Lo jove lay va di tot; no menos contén Pietro de habél trobat que dolguda la seua dona, agarránlo de la ma sel va emportá en ell a la alcoba, aon la dona en molta temó lo esperabe.

Y sentánse Pietro enfrente de ella li va di:

- Si tan censurabes fa un momén a la dona de Hercolano y díes que la teníen que cremá y que ere la vergoña de totes vatres, ¿cóm no u díes de tú mateixa? O si no volíes díu de tú, ¿cóm teníes lo valor de díu de ella sabén que habíes fet lo mateix que ella? Segú que res te portáe an alló mes que totes sou iguals, y culpán a les atres voleu tapá les vostres faltes: ¡que baixo foc del sel y tos cremo a totes, rassa malvada que sou! La dona, veén que per sol li habíe fet mal de paraula, y pareixénli que se derretíe perque portáe de la ma a un mosset tan guapo, se va envalentoná y va di:
- Segura estic de que voldríes que baixare foc del sel que mos cremare a totes, perque te agradam tan com a un gos les palisses; pero per la creu de Deu que no sirá aixina. En gust parlaré una mica en tú per a sabé de qué te queixes; y sértamen que eixiríe be si me compares en la dona de Hercolano, que es una vella santurrona y ell li done tot lo que vol y la vol com se té que voldre a la dona, lo que a mí no me passe. Que, encara que me vestixgues y me calsos be, be saps cóm vach de lo demés y cuán tems fa que no te gites en mí; y mes voldría aná vestida en draps y descalsa y que me tratares be al llit que tíndre totes estes coses tratánme com me trates. Y entén be, Pietro, que soc una dona com les demés, y me agrade lo que a les atres, aixina que perque me u busca yo si tú no mu dones no es per a insultám, per lo menos te respeto tan que no men vach en criats ni en tiñosos.

Pietro sen va doná cuenta de que les paraules no pararíen en tota la nit, per lo que, com poc se preocupabe de ella, va di:

- Calla ya, dona: que te donaré gust en aixó; be faríes en donámos algo de sopá, que me pareix que este sagal, igual que yo, no haurá senat encara.

- Claro que no - va di la dona- , que no ha sopat, que cuan tú vas arribá en mala hora, mos assentáem a la taula per a sopá.

- Pos ves - va di Pietro- , dónamos de sopá y después yo arreglaré les coses de manera que no tingues que queixát.

La dona, eixecánse al sentí al home contén, rápidamen va fé ficá la taula, va fé vindre lo sopá que estabe preparat y los tres van sená. Después del sopá, lo que Pietro se proposáe per a satisfacsió de los tres me se ha olvidat; pero be sé que de matí a la plassa se va vore al jove no mol segú de a quí habíe acompañat mes per la nit, si a la dona o al home. Per lo que ting que dítos, siñores meues, que a qui te la fa féslay; y si no pots, que no te sen vaigue del cap hasta que u conseguixques, per a que lo que lo burro done contra la paret lo mateix ressibixque.

Acabada, pos, la história de Dioneo, en poques risses per la vergoña, y veén la reina que habíe arribat lo final del seu gobern, se va ficá de peu y se va traure la corona de lloré y lay va ficá al cap a Elisa, diénli: - A vosté, Siñora, tos correspón ara maná.

Elisa, ressibín lo honor, com antes habíe sigut fet va fé: que, preparán en lo senescal lo que ere pressís per al período del seu señorío, va di: - Ya ham sentit moltes vegades que en paraules ingenioses o en respostes rápides mols han sapigut en la reprimenda mereixcuda llimá les dens dels atres o evitá los perills que los veníen; y perque la materia es bona y pot sé útil, vull que demá, en la ajuda de Deu, se parlo dins de estos límits: es di, sobre alguns que en paraules ingenioses se van vengá al sé molestat, o en una rápida contesta o algún invento se van escapá a la perdissió o al perill o al despressio. Aixó va sé mol alabat per tots, per lo que la reina, alsánse de peu los va doná llissensia a tots hasta la hora del sopá.

La honrada compañía, veén a la reina eixecada, se va alsá y segóns la costum, cadaú va fé lo que mes li agradabe. Pero al callá les chicharres, los va cridá a tots y van sopá, y después se van ficá a cantá y a tocá. Y habén ya, per dessich de la reina, escomensat Emilia una dansa, a Dioneo li van maná que cantare una cansó, y ella va escomensá: «Doña Aldruda, eixequéutos la coa, que bones noves tos porto». De lo que totes les siñores van escomensá a enríuressen, y mol mes la reina, que li va maná que dixare aquella y ne cantare un atra. Va di Dioneo:

- Siñora, si tinguera un címbalo diría: «Alséutos les robes, doña Lapa» o «Daball del olivé ña herba».
¿O voldríeu que cantara: «les oles del mar me fan tan mal»? Pero no ting cap címbalo, y per naixó diéume quina voleu de estes atres: ¿tos agradaríe: «Ix a fora que está podat com un mach a la campiña»? Va di la reina:

- No, un atra.

- Pos - va di Dioneo- ; diré: «Doña Simona embotelle embotelle; y no es lo mes de octubre». La reina, rién, va di:

- ¡Ah, en mala hora!, Cántan una de bona, si vols, que no volem eixa. Va di Dioneo:

- No, Siñora, no tos enfadéu, pero ¿quina tos agráe? Men sé mes de mil. ¿O voleu: «Este lo meu nincho, si no lo pic» o «¡Ah, desplay, home meu!» o «Me compraré un gall de sen lires»? La reina entonses, una mica enfurruñada, encara que los demés rigueren, va di: - Dioneo, díxa les bromes y dísne una de bona; y si no, sabrás cóm me enfado. Dioneo, sentín aixó, dixán les bromes, rápidamen de esta guisa va escomensá a cantá:

Amor, la hermosa llum

en que los seus bells ulls me han ferit

an ella y a tú me té ya rendit.

De los seus ulls se mou lo esplendó

en que lo meu cor a cremá se ha ficat

per los meus passán,

y cuán gran fore lo teu valor

lo seu bell rostro me va fé manifest,

lo que, imaginán,

vach sentí que me anabe lligán

tot poder, y que an ella ere oferit,

y esta es la causa de los meus plos ha sigut.

aixina pos, en lo teu criat transformat

estic, siñó, y aixina obedién espero

que me sigues clemén;

pero no sé si del tot ha adivinat

la meua fe sansera y fervén

aquella que la meua men

posseíx, que la pas, si no ha vingut

de ella no vull, y may la hay volgut.

Per naixó, siñó meu, yo te rogo

que, al mostrálay, la faigues tú sentí

lo teu foc al seu costat

per a servím, perque yo en lo teu foc

amán me consumixco, y de patí

me séntigo ya postrat;

y, cuan tú u cregues assertat,

dónali raó de mí com es degut;

que me voré, si u fas, complagut.

Después de que Dioneo, callán, va mostrá que la seua cansó habíe acabat, va fé la reina din moltes atres, sense dixá de alabá mol la de Dioneo. Pero después que part de la nit va passá, la reina, sentín que la caloreta del día habíe vensut a la frescura de la nit, va maná que tots, hasta la jornada siguién, sen anigueren a descansá.

ACABE LA QUINTA JORNADA.

JORNADA QUINTA. NOVELA DÉSSIMA. Pietro de Vinciolo


martes, 10 de agosto de 2021

JORNADA DÉSSIMA. NOVELA DÉSSIMA. FINAL.

JORNADA DÉSSIMA. NOVELA DÉSSIMA.

Lo marqués de Saluzzo, obligat per los rogs dels seus vassalls a pendre dona, pera péndrela al seu gust tríe a la filla de un aldeá, de la que té dos fills, y después li fa creure que están morts. Mes abán, mostranli aversió y fen vore que ha pres un atra dona, fa torná a casa a la seua propia filla com si fore la futura dona; habén aventat de casa en camisa a la seua dona, trobanla tan passién en tot, mes volguda que may la fa torná a casa, li amostre als seus fills ya criats y com a marquesa la honre y la fa honrá.


Lo marqués de Saluzzo, obligat per los rogs dels seus vassalls a pendre dona, pera péndrela al seu gust tríe a la filla de un aldeá, de la que té dos fills, y después li fa creure que están morts. Mes abán, mostranli aversió y fen vore que ha pres un atra dona, fa torná a casa a la seua propia filla com si fore la futura dona; habén aventat de casa en camisa a la seua dona, trobanla tan passién en tot, mes volguda que may la fa torná a casa, li amostre als seus fills ya criats y com a marquesa la honre y la fa honrá.

Acabada la llarga novela del rey, que mol los habíe agradat a tots per lo que mostraben en los seus gestos, Dioneo va di rién:

- Lo bon home que esperabe a la nit fé baixá la coa tiessa no tos haguere donat mes de dos sous per totes les alabanses que li feu a micer Torello. Y después, sabén que sol faltabe ell per narrá, va escomensá:
Benignes siñores meues. Me pareix que este día de avui ha estat dedicat als reys, als sultáns y a gen pareguda; y per naixó, pera no apartám massa de vatres, vach a contatos una historieta de un marqués; no una cosa magnífica, sino una solemne barbaridat, encara que acabare be. No li aconsello a dingú que la imito, perque va sé una gran llástima que an aquell li ixquere be.
Fa ya mol tems, va sé lo mes gran de la casa dels marquesos de Saluzzo un jove de nom Gualtieri, que están sense dona y sense fills, no passabe en atra cosa lo tems mes que en la setrería y en la cassera, y ni de pendre dona ni de tindre fills sen ocupaben los seus pensaméns; cosa per la que sel podríe tindre per sabut.
Aixó no los agradabe als seus vassalls, y moltes vegades li van demaná que prenguere dona, pera que ell no se quedare sense hereus y ells sense futur siñó, oferinli trobani una tal, de tal pare y tal mare dessendén, que bona esperansa pugueren tindre, y alegrás mol en alló. A lo que Gualtieri va contestá:

- Amics meus, me obliguéu a fé algo que había dessidit no fé may, considerán lo difíssil que es trobá algú que be se adapto a les costums de un, y mol abunde lo contrari, y lo dura que es la vida del qui topete en una dona que no li convé. Y di que creéu per les costums dels pares y les mares coneixe a les filles, en lo que argumentáu que me la dareu tal que me agradará, es una tontada; encara coneixenlos, són moltes vegades los fills diferéns y les filles diferentes dels pares y les mares. Pero ya que en estes cadenes voleu lligám, vull donatos lo gust; y pera que no tinga que queixám de dingú mes que de mí, si mal vingueren les coses, vull sé yo mateix qui la troba, assegurantos que, sigue qui sigue la que yo tría, si no es com a Siñora acatada per vatros, experimentareu peral vostre mal la pena que me es pendre dona contra la meua voluntat, sol pera contentatos a vatros.

Los valerosos homens van contestá que estaben de acuerdo en que ell se dessidiguere a pendre dona. Li habíen agradat a Gualtieri fée mol tems les maneres de una pobre joveneta que vivíe a una vila prop de casa seua, y pareixenli mol hermosa, va pensá que en ella podríe tindre una vida mol felís; y per naixó, sense buscá mes, se va proposá casás en ella; y fen cridá a son pare, que ere mol pobre, va convindre en ell péndrela per dona. Fet aixó, va fé Gualtieri reunís a tots los seus amics de la comarca y los va di:

- Amics meus, hau volgut y voleu que me dessidixca a pendre dona, y me hay disposat an alló mes per compláuretos a vatros que per dessich de dona que tinguera. Sabeu lo que me vau prometre: es a di, que estaríeu conténs y acataríeu com a Siñora a consevol que yo triara; y per naixó, ha arribat lo momén en que yo cumpliré la meua promesa y en que vatros cumpligau la vostra. Hay trobat una jove del meu gust mol prop de aquí que pendré per dona y la portaré a casa de aquí pocs díes: y per naixó, penseu en prepará una bona festa de bodes y en ressibila honradamen, pera que me puga sentí satisfet en lo cumplimén de la vostra promesa, com vatres podeu sentitos en la meua.

Los homens bons, tots conténs, van contestá que los pareixíe be, y que, fore qui fore, la tindríen per Siñora y la acataríen en totes les coses com a Siñora; y después de aixó tots se van ficá a prepará una bona y alegre festa, y lo mateix va fé Gualtieri. Va fé prepará unes bodes grandíssimes y hermoses, va invitá a mols dels seus amics, paréns, a mols gentilhomens y a datres dels voltáns; y ademés de aixó va fé tallá y cusí moltes robes hermoses y riques, segóns les mides de una jove que en la figura se apareixíe a la joveneta en la que se habíe de casá, y ademés de aixó se van prepará sinturóns, anells y una rica y bella corona, y tot lo que se nessessitáe pera una ressién casada.
Arribat lo día que se habíe fixat pera la boda, Gualtieri, a la hora de tersia, va montá a caball, y tots los demés que habíen vingut a honrál; y tenín dispostes totes les coses nessessaries, va di:

- Siñós, es hora de aná a buscá a la novia.

Y ficanse en camí en tota la seua comitiva van arribá a la aldea della Cipolla; y arribats a casa del pare de la mossa, micer Luiggi Arrufatti (Giannúculo al original), y trobanla an ella que tornabe de la fon de la Tegula en un cante de aigua, afananse pera aná después en atres dones a vore la novia de Gualtieri, cuan la va vore Gualtieri la va cridá per lo seu nom - es a di, Griselda - y li va preguntá aón estabe son pare; a lo que ella va contestá vergoñosamen:
- Siñó meu, está a casa.

Entonses Gualtieri, ficán lo peu an terra, mananlos a tots que se esperaren, va entrá sol a la pobreta casa, aon va trobá al pare della, y li va di: - Hay vingut a casám en Griselda, pero antes vull que ella me digue una cosa dabán de tú. Y li va preguntá si sempre, si la preníe per dona, lo complauríe y no se enfadaríe per res que ell diguere o faiguere, y si li faríe cas, y moltes atres coses, y a tot va contestá ella que sí. Entonses Gualtieri, prenenla de la ma, la va portá fora, y en presensia de tota la seua comitiva y de tots los demés bachillés va fé que se despullare, y fen vindre los vestits que li habíe manat fé, rápidamen la va fé vestís y calsás, y damún del pel, que lo portabe despentinat y casi estarrufat, va fé que li ficaren una corona, y después de aixó, maravellanse tots, va di:

- Siñores y Siñós, esta es la que vull que sigue la meua dona, si ella me vol per home.

Y después, giranse cap an ella, que estabe avergoñida y tremolosa, li va di: - Griselda, ¿me vols per home?

A lo que ella va contestá: - Siñó meu, sí.

Y ell va di: - Y yo te vull per dona.

Y en presensia de tots se va casá en ella; y fenla montá a un palafrén, ben acompañada, se la va emportá a casa seua. Van ñabé allí grans y hermoses bodes, y una alifara com si haguere pres per dona a la filla del rey de Fransa. La jove dona, en los vestits nous, pareixíe que haguere cambiat lo ánimo y lo comportamén. Ere, com ya ham dit, hermosa de figura y de cara, y pareixíe agradable, plassentera y cortés, y no filla de Luiggi y pastora de ovelles; de lo que fée maravillás a tot lo món que antes la habíe conegut; y ademés de aixó ere tan obedienta al seu home y tan servissial que ell se teníe per lo mes felís y lo mes pagat home del món; y de la mateixa manera, en los subdits del seu home ere tan grassiosa y tan benigna que no ñabíe cap dells que no la vullguere y que no la honrare de grado, rogán tots per lo seu be, per la seua prosperidat y per la seua exaltassió, dién (los que solíen di que Gualtieri habíe sigut poc discret al péndrela per dona) que ere lo mes discret y lo mes sagás home del món, perque ningú mes que ell haguere pogut vore may la alta virtut de ella, amagada daball dels pobres draps y del hábit de villana. Y en ressumen, no sol al seu marquesat, sino a tot arreu, antes de passá mol tems, va sabé ella fé parlá del seu valor y de les seues bones obres. No habíe viscut mol tems en Gualtieri cuan se va quedá preñada, y al seu momén va parí una chiqueta, de lo que Gualtieri va fé una gran festa. Pero poc después, venínseli al ánimo un extrañ pensamén, aixó es, de voldre en llarga experiensia y en coses intolerables probá la seua passiensia, primé la va ferí en paraules, mostranse enfadat y dién que los seus vassalls estaben mol desconténs della per la seua baixa condissió, y espessialmén desde que veíen que teníe dessendensia, y de la filla que habíe naixcut no féen mes que murmurá. Estes paraules va sentí la Siñora, y sense cambiá de gesto ni de bon talante, va di:

- Siñó meu, féu de mí lo que cregau que milló sigue per al vostre honor y felissidat, que yo estaré completamen contenta, perque sé que soc menos que ells y que no era digna de este honor al que vos per la vostra cortessía me vau portá.

A Gualtieri li va agradá mol esta resposta, veén que no habíe entrat an ella la soberbia per cap honor dels que ell o atres li habíen fet. Poc tems después, habenli dit a la seua dona que los seus subdits no podíen soportá an aquella chiqueta naixcuda della, informán a un criat seu, lo va enviá a dili:

- Siñora, si no vull morí ting que fé lo que lo meu siñó me mane. Me ha manat que prenga an esta filla vostra y que...- y no va di res mes.

La Siñora, sentín estes paraules, veén la cara del criat, y enrecordansen de les paraules dites, va compendre que li habíe manat que la matare; per lo que rápidamen, prenenla de la cuna, besanla y beneínla, encara que gran doló al cor sentire, sense cambiá lo gesto, la va ficá als brassos del criat y li va di:

- Prenla, fes tot lo que lo teu siñó y lo meu te ha manat fé; pero no dixos que los animals y los corvs la devoron, a no sé que ell u haygue manat aixina.

Lo criat, prenén a la chiqueta, contanli a Gualtieri lo que habíe dit la Siñora, maravellanse de la seua passiensia, la va enviá a Bolonia a casa de un parén, roganli que may diguere de quí ere filla, que la criare y educare. Va passá después que la Siñora se va torná a quedá embarassada, y al seu tems va parí un fill mascle, lo que mol va contentá a Gualtieri; pero no teninne prou en lo que habíe fet, en un cop mes fort va torná a ferí a la seua dona, y en cara enfadada li va di un día:

- Dona, desde que has tingut este fill mascle, de cap manera puc viure en esta gen meua, pos tan se lamenten de que un net de Luiggi haygue de sé lo seu siñó después dels meus díes, per lo que crec que, si no vull que me avíon de la marca (marquesat), tindré que fé lo que vach fé latra vegada, y al final dixát y pendre un atra dona.
La dona lo va escoltá en passiensia y sol va contestá:

- Siñó meu, pensa en contentát a tú mateix y satisfés los teus gustos, y no pensos en mí, perque no vull res que a tú no te agrado.

Al cap de uns díes, Gualtieri, de aquella mateixa manera que habíe fet en la filla, va maná fé en lo fill, y fen vore que lo habíe fet matá, lo va enviá a Bolonia a criás, com habíe enviat a la chiqueta. De aixó, la dona, ni datra cara va ficá ni datres paraules va di que cuan la chiqueta, de lo que Gualtieri mol se maravellabe, y se afirmabe an ell mateix que cap atra dona podríe fé lo que ella fée: y si no fore que la habíe vist mol afectuosa en los fills, se haguere cregut que fée alló pera no preocupás mes dells. Los seus vassalls, creén que habíe fet matá als seus fills, lay reprochaben mol y lo reputaben de home cruel, y teníen gran compassió de la seua dona. Ella, en les dones que en ella se dolíen dels fills morts, no va di res may, pos alló ere lo que volíe lo que los habíe engendrat.

Habén passat mols añs después del naiximén dels chiquets, pareixenli tems a Gualtieri de fé la radera proba de la passiensia della, a mols dels seus los va di que de cap manera podíe soportá mes lo tindre per dona a Griselda, y que sen donabe cuenta de que habíe obrat mal y juvenilmen, y per naixó volíe demanali al Papa que li donare dispensa y bula pera pendre un atra dona y aburrí a Griselda. De aixó lo van rependre mols homens bons, als que los va contestá que se faríe aixina.
La seua dona, sentín estes coses, pareixenli que tindríe que torná a casa de son pare, y potsé a pasturá ovelles com habíe fet abáns, y vore a un atra dona tindre an aquell al que ella volíe tan com podíe, patíe mol; pero, tal com habíe patit atres injuries de la fortuna, aixina se va disposá a soportá esta. No mol tems después, Gualtieri va fé vindre cartes falsificades de Roma, y los va amostrá als seus subdits que lo Papa, en estes bules, li habíe donat dispensa pera pendre un atra dona y dixá a Griselda; per lo que, fenla vindre dabán dell, en presensia de mols li va di:

- Dona, per bula del Papa puc triá un atra dona y dixát a tú; y com los meus antepassats han sigut grans gentilhomens y Siñós de este domini, mentres los teus sempre han sigut llauradós y ganadés, vull que no sigues mes la meua dona y que ten entornos a casa de Luiggi en la dote que me vau portá, y yo después pendré per dona a un atra que hay trobat apropiada pera mí.

La dona, sentín estes paraules, no sense grandíssim esfors (superió a la naturalesa de les dones) se va aguantá les llágrimes, y va contestá:

- Siñó meu, yo sempre hay sabut la meua baixa condissió, y que de cap modo era apropiada a la vostra noblesa, y lo que hay tingut en vos, de Deu y de vos sabía que ere, y may com a meu u vach tindre, sino que sempre u vach vore com a prestat; voleu que tos u torna y a mí me té que agradá tornátosu: aquí está lo vostre anell, en lo que tos vau casá en mí, preneulo. Me maneu que me emporta la dote que tos vach portá, no me caldrá cap bestia de cárrega, perque de la memoria no me sen ha anat que me vau pendre despullada; y si creéu honesto que lo cos al que hay portat fills engendrats per vos sigue vist per tots, despullada men entornaré; pero tos rogo, en recompensa de la virginidat que tos vach portá y que no me puc emportá, que al menos una camisa damún de la meua dote vullgau que puga emportám.

Gualtieri, que mes ganes teníe de plorá que de atra cosa, quedanse, sin embargo, en la cara impassible, va di: - Pos empórtat una camisa.

Tots los que estaben allí li rogaben que li donare un vestit, pera que no fore vista la que habíe sigut la seua dona durán tretse añs o mes eixí de casa seua tan pobra y tan vilmen com ixí en camisa; pero van sé vanos los rogs, per lo que la Siñora, en camisa, descalsa y en lo cap descubert, encomananlos a Deu, va eixí de casa y va torná en son pare, entre les llágrimes y singlots de tots los que la van vore.
Luiggi, que may se habíe pogut creure que Gualtieri teníe a la seua filla per dona, y cada día se esperabe que passare aixó, habíe guardat les robes que se habíe tret lo matí que Gualtieri se va casá en ella; per lo que, portánleshi y vestinse ella en elles, a les faenetes de la casa paterna se va entregá com abáns solíe fé, soportán en ánimo lo du assalt de la enemiga fortuna.
Gualtieri los va fé creure als seus subdits que habíe triat a una filla dels comtes de Pánago; y fen prepará grans bodes, va enviá a buscá a Griselda; cuan ella va arribá, li va di:

- Portaré a la Siñora en la que me acabo de prometre y vull honrala cuan arribo per primera vegada. Ya saps que no ting a casa dones que sápiguen arreglám les cámares ni fé moltes coses nessessaries pera tal festa; y per naixó, tú, que milló que dingú coneixes les coses de esta casa, fica en orden lo que se té que fé, fes que se inviton les dames que te paregue y ressibixles com si fores la Siñora de la casa; después, acabades les bodes, podrás entornaten a casa teua.

Encara que estes paraules foren atres tantes puñalades al cor de Griselda, com no habíe pogut aventá l´amor que sentíe per nell, va contestá: - Siñó meu, estic preparada a féu.

Y entrán en la seua roba parda y basta an aquella casa de aon poc abáns habíe eixit en camisa, va escomensá a agraná les habitassións, a ordenales, a tapissá les sales, a fé prepará la cuina, y totes les demés coses, com si fore una humilde criadeta de la casa, fenu en les seues propies mans; y no va descansá hasta que u va tindre tot amanit com conveníe. Y después de aixó, fen invitá de part de Gualtieri a totes les dames de la comarca, se va esperá a la festa, y arribat lo día de la boda, encara que vestida en pobres robes, va ressibí en ánimo y porte señorial a totes les dames que van acudí. Gualtieri, que habíe fet criá a Bolonia als seus fills per los seus paréns (que per lo seu matrimoni perteneixíen a la familia dels comtes de Pánago), tenín ya la chiqueta dotse añs y sén la doneta mes maja que may se habíe vist, y lo chiquet ne teníe sis, habíe enviat un missaché a Bolonia al seu parén, roganli que vinguere a Saluzzo en la seua filla y lo seu fill, y que portare en ell una bona comitiva, y que los diguere a tots que portabe a la chiqueta pera sé la seua dona, sense manifestali a dingú quí ere ella. Lo gentilhome, fen lo que li demanabe lo marqués, ficanse en camí, después de uns díes, en la joveneta, en son germanet y en una noble comitiva, a la hora de minjá va arribá a Saluzzo, aon tots los llauradós y mols atres veíns dels voltáns esperaben an esta nova dona de Gualtieri. Ella, ressibida per les dames, entrán a la sala aon estaben parades les taules, Griselda, tal com estabe vestida, eixinli alegremen a trobala, li va di: - ¡Benvinguda sigue la meua Siñora!

Les dames, que mol li habíen rogat a Gualtieri en vano que faiguere que Griselda se quedare a una cámara, o que ell li dixare algún dels vestits que van sé seus, se van assentá a la taula y se va escomensá a serviles. La joveneta ere observada per tots, y tots díen que Gualtieri habíe fet bon cambi, y entre les demés Griselda la alababe mol, an ella y a son fratello. Gualtieri, al que ya li pareixíe habé vist del tot la passiensia de la seua dona, veén que en res la cambiabe lo extrañ de aquelles coses, li va pareixe ya hora de tráurela de la amargura que soportabe daball del impassible gesto; per lo que, fenla vindre, en presensia de tots, sonrién, li va di: - ¿Qué te pareix la meua dona?

- Siñó meu - va contestá Griselda -, me pareix mol maja; y si es tan discreta com hermosa, lo que crec, no dudo de que viureu en ella com lo mes felís siñó del món; pero tos rogo que les ferides que li vau fé a la que va sé abáns la vostra dona, no les hi faigau an esta, que crec que no podríe patiles, tan per la pronta edat com perque está educada a la blanó, mentres que latra estabe educada a la durissia, en fatigues continues desde chicoteta.

Gualtieri, veén que ella se creíe que aquella siríe la seua dona, la va fé assentás a la seua vora y li va di: - Griselda, ya es hora de que cullgues lo fruit de la teua llarga passiensia, y de que los que me han jusgat com a cruel y bestial sápiguen que lo que vach fé u féa en vistes a un fin, volén enseñát a sé dona, y an ells sabé triala y guardala, y lográ yo la pas perpetua mentres vixquera en tú. Cuan vach tindre que pendre dona, pensaba que no u conseguiría; per naixó, pera probá si ere sert, de totes les maneres que ya saps te vach ficá a proba. Y com no hay vist may que ni en paraules ni en acsións te haigues apartat dels meus dessichos, pareixenme que ting en tú la felissidat que dessichaba, vull tornát en un instán lo que durán mols añs te vach pendre, y en molta dolsó curát les ñafres que te vach fé. Per naixó, en alegre ánimo, ressibix an esta que creus que sirá la meua dona, y a son germanet, com als teus fills y meus: són los mateixos que tú y mols atres hau cregut que yo había fet matá cruelmen. Yo soc lo teu home, que te vull sobre totes les coses, y crec que no ña datre que tan com yo pugue está contén de la seua dona.

Y dit aixó, la va abrassá y la va besá, y jun en ella, que plorabe de alegría, ficanse en peu, van aná aon estabe la seua filla, tota parada, que habíe estat escoltán estes coses; y abrassanla tendramen, y tamé a son germá, van traure del seu error an ella y a tots los atres que allí estaben. Les dames, contentíssimes, eixecanse, sen van aná a la alcoba de Griselda, li van traure les seues robotes y la van vestí en un noble vestit dels seus, y com a Siñora, que inclús u pareixíe en los seus drapots, la van portá a la sala. Y fen allí en sons fills maravellosa festa, están tots contentissims en estes coses, se va allargá la alifara mols díes; y van tindre a Gualtieri com a discretíssim, encara que massa agre e intolerable van jusgá lo experimento que habíe fet en la seua dona, y discretíssima sobre totes van jusgá a Griselda.
Lo comte de Pánago sen va entorná a Bolonia al cap de uns díes, y Gualtieri, retirán a Luiggi de la seua faena, com a sogre lo va ficá en un estat en que va viure honradamen y en gran felissidat, y aixina va acabá la seua vellea. Y ell después, casán áltamen a la seua filla, va viure mols añs felís en Griselda, honranla sempre tan com podíe.

Tamé damún de les cases pobres plouen del sel los espíritus divinos, y a les cases reals aquells que siríen mes dignes de guardá gorrinos que de tindre señorío sobre los homens. ¿Quí, apart de Griselda, haguere pogut, en la cara alegre, patí les dures probes a que la va sotsmetre Gualtieri? Li haguere estat mol ben mereixcut trobán una que, cuan la haguere aviat de casa en camisa, se haguere fet espolsá de manera que se haguere guañat un bon vestit.

Habíe acabat la historia de Dioneo, y mol habíen parlat della les siñores, uns reprochán una cosa, atres alabanne un atra, cuan lo rey, eixecán la cara al sol y veén que ya estabe mes cacho de la hora de vespres, sense alsás, va escomensá a parlá aixina.

- Esplendoroses siñores, com crec que sabéu, lo bon sentit dels mortals no consistix sol en tindre a la memoria les coses passades o coneixe les preséns, sino que per les unes y les atres lo sabé vore les futures es reputat com a talento grandíssim per los homens eminéns. Natros, com sabeu, demá fará quinse díes, pera tindre algún entretenimén, conservá la nostra salut y vida, dixán la melancolía, los dolós y les angusties que per la nostra siudat se veuen continuamen, desde que va escomensá este pestilén tems, vam eixí de Florencia. Aixó, segóns lo meu juissi, u ham fet honestamen, perque, si hay sabut mirá be, a pessá de que se han contat alegres histories, potsé despertadores de la concupiscencia, dels bon minjás y mol beure, de la música y los cántics (coses que inclinen als caps debils a coses poc honestes) cap acte, cap paraula, ni per la vostra part ni per la nostra hay vist que haguere de sé reprochada. Continua honestidat, continua concordia, continua germanó y familiaridat me ha paregut vore y sentí, lo que, sense duda, pera honor y servissi vostre y meu me es mol volgut. Y per naixó, pera que no sigue massa llarga esta costum y que no se faigue molesta, y pera que dingú pugue reprochá la nostra llarga estansia aquí, habén cadaú de natros disfrutat la seua jornada en lo honor que ara me correspón a mí, me pareix, si vatros voleu, que siríe convenién entornamon ya al puesto de aon vam eixí. Sense contá en que, si ton fixeu, la nostra compañía (que ya ha sigut coneguda per moltes atres) podríe multiplicás de manera que mos traguere tota la nostra felissidat; y per naixó, si aprobeu la meua opinió, conservaré la corona que me hau ficat hasta la nostra partida, que voldría que fore demá de matí. Si creéu que té que sé de un atre modo, ting ya pensat quí té que coronás lo día siguién.
La discussió va sé llarga entre les siñores y entre los jovens, pero al final van pendre lo consell del rey, y van dessidí fé lo que ell habíe dit. Fen cridá al senescal, va parlá en ell sobre cóm se teníe que arreglá tot per al matí siguién, y llissensiada la compañía hasta la hora de sopá, se va ficá de peu.

Les siñores y los demés, eixecanse, com estaben acostumats, se van entretindre, y arribada la hora de la radera sena a la masada, se van assentá, van minjá y beure, y después van escomensá a cantá y a tocá instruméns; y dirigín Laureta una dansa, li va maná lo rey a Fiameta que cantare una cansó. Ella va escomensá aixina:

Si Amor no vinguere en sels,

no siría yo dona,

encara que aixó me alegrare, y a consevol.

Si la alegre juventut

del amán guapo a la dona agrade,

ossadía o valor,

o fama de virtut,

talento, cortessía, y honrat parlá,

o lo humor encantadó,

yo soc, per la seua salut,

una que pot vore

a la meua esperansa esta visió sansera.

Pero com be vech

que datres dames la meua siensia tenen,

me mórigo de temó

creén que lo dessich

aon yo l´hay ficat a ficá venen:

al que es lo lladre

de la meua alma,
y de este modo en lo meu doló,

mal vech que tornará

la que ere la meua ventura verdadera.

Si li veiguera lealtat

al meu siñó, tal com li vech valor,

selosa no estaría,

pero es tan gran verdat

que moltes van buscán amán,

y a tots ells los vech falsía.

Aixó me desespere, y moriría;

y que pedré lo seu amor
sospecho, que un atra mel robará.

Per Deu, a cada una

de vatres li rogo que no intento

fém en aixó ultraje,

que, si u faiguere alguna

en paraules, señes o datres coses,

li juro que siríe lo meu coraje

capás de fela triste,
y en la llengua no se pot

contá lo que per tal locura patiríe.

Cuan Fiameta habíe acabat la seua cansó, Dioneo, que estabe a la seua vora, li va di enriensen: - Siñora, siríe gran cortessía que lo donareu a coneixe a totes, pera que per ignoransia no tos fore arrebatada la vostra possessió, y que tos enfadareu.

Después de esta, sen van cantá moltes atres; y están ya la nit abansada, cuan va voldre lo rey, tots sen van aná a descansá.
Y al apareixe lo nou día, eixecanse tots, habén ya lo senescal aparellat totes les coses, detrás de la guía del rey, cap a Florencia sen van entorná; y los tres jovens, dixán a les set siñoretes a Santa María la Nova, de aon habíen eixit en elles, se van despedí delles, y tots sen van entorná a les seues cases.


CONCLUSIÓ DEL AUTÓ.

Nobilíssimes joves per les que hay passat tan llarga fatiga pera conseguí lo seu consol, crec que (habenme ajudat la divina grassia per los vostres piadosos rogs, segóns jusgo, mes que per los meus merits) hay acabat cumplidamen lo que al escomensá la presén obra vach prometre que faría. Per naixó, a Deu primeramen y después a vatres donán les grassies, es tems de consedili descáns a la ploma y a la fatigada ma. Pero abáns de consedílay, intentaré contestá algunes cosetes, que potsé alguna de vatres o atres pugueren preguntás. Ñaurá algunes de vatres que diguen que al escriure estes noveles me hay pres massa libertats, com la de fé di algunes vegades a les siñores, y mol assobín escoltá, coses no mol apropiades ni pera que les diguen ni pera que les escolton les dames honestes.
Aixó yo u nego, perque no ña res tan deshonest que, si en honestes paraules se diu, sigue una taca pera dingú; lo que me pareix habé fet aquí prou be.
Pero suposem que sigue aixina, no vull reñí en vatres perque sé que me venseríeu. Pera contestatos per qué u hay fet aixina, moltes raóns me se ocurrixen enseguida. Primeramen, si algo de aixó ña an alguna historieta, la calidat de les noveles u ha requerit, les que, si en ulls raonables se miraren per persones enteses, mol claramén se voríe que sense habé traissionat la seua naturalesa no haguera pogut contales de un atra manera. Y si potsé an elles ña algún trosset, alguna parauleta mes pujadeta de lo que tolere alguna santurrona, dic que no me se té que reprochá a mí habeles escrit, ya que no sels reproche als homens ni a les dones lo di tots los díes forat, clau, morté, salchicha, melóns, pepino, y una gran cantidat de paraules paregudes. Sense contá en que a la meua ploma no se li té que consedí menos autoridat que al pinsell del pintó, al que sense cap reproche (o al menos just), dixem que pinto no ya a San Miquial ferí a la serp en la espasa o en la llansa y a San Jorge lo dragó cuan vol, sino que pinte a Cristo mascle y a Eva femella, y an aquell mateix que va voldre morí per la salvassió de la naturalesa humana a la creu, unes vegades en un clau y datres en dos, lo enclave an ella. Ademés, mol be pot vores les coses que se conten de la iglesia, de la que en paraules honestíssimes se té que parlá (encara que a les seues histories sen trobon moltes mes allá de les escrites per mí), y de les escoles dels filóssofos, aon la honestidat se requerix tan com a datres parts. Ni entre clérigs ni entre filóssofos, a cap puesto, mes que als jardíns, y com a entretenimén, entre persones jovens encara que madures y no influensiables per les noveles, va ñabé un tems al que lo aná en les bragues al cap pera salvá la vida no los sentabe tan mal a les persones honestes.
¿Quí no sap que lo vi es una cosa mol bona per als vius, segóns Cincilione y Escolario y mols atres, y que pera qui té fiebre es mala cosa?
¿Direm, entonses, que perque perjudique als que tenen fiebre es roín?
¿Quí no sap que lo foc es mol útil, y hasta nessessari als mortals?
¿Direm, que perque creme cases, pobles y siudats, que es roín?
Les armes defenen la vida dels que passíficamen volen viure; y tamé maten als homens moltes vegades, no per maldat del arma, sino de qui les fa aná.
Cap servell aigualit va entendre may rectamen una paraula; y aixina com los honestos tot u aprofiten, los que no són tan honestos no poden contaminá als ben disposats, igual que lo fang als rayos del sol o les marranades de la terra a la bellesa del sel.
¿Quíns llibres, quínes paraules, quíns papés són mes sanos, mes dignes, mes reveréns que la divina Escritura? Y mols ne han ñagut que, interpretanlos perversamen, an ells mateixos y a datres han portat a la perdissió. Cada cosa en sí mateixa es bona pera algo, y mal empleada pot sé nossiva o roína pera moltes; y aixó vull di de les meues noveles. Lo que vullgue traure de elles mal consell o males obres, rebuscán, lo traurá; y al que busco utilidat y fruit no lay negarán, y sempre sirán tingudes per útils y honestes si se llichen o conten en les ocasións y a les persones pera les que han sigut contades. Lo que tingue que resá parenostres o fé coques de castaña pera lo seu confessó, que les dixo apart, que elles no correrán detrás de dingú pera fés lligí, encara que les beates les diguen (y tamé les faiguen) alguna que atra vegada. Ñaurá tamé algúns que dirán que ne ñan algunes que haguere sigut milló que no hi estigueren.
U consedixco: pero yo no podía ni debía escriure mes que les que habíen sigut contades, y per naixó los que les van contá hagueren tingut que contales totes bones, y yo les haguera escrit totes bones.
Pero si vullguere pensás que yo hay sigut de estes lo inventó y lo escritó, que no u hay sigut, no men avergoñiría de que no foren totes bones, perque no ña cap maestre, de Deu pera aball, que faigue totes les coses be y cumplidamen a gust de tots.
Carlo Magno, que va sé lo primé en creá paladíns, no ne va pugué creá tans que per ells mateixos pugueren formá un ejérsit. A la multitut de les coses li convé que ne ñaguen de totes les calidats. No trobareu cap finca tan ben llaurada y conreada que an ella no se trobon ortigues, coscolls, gram, llicsóns, regalissia, carts, boches, mesclats en les millós plantes. Sense contá en que, al tindre que parlá en jovenetes simples, com sou la majoría de vatres, haguere sigut una tontada lo fatigás buscán coses mol exquisites y parlá en cuidadet. Pero, ressumín, al que está lligín estes lletres, que se dixo les que li moleston y que llixgue les que li agradon: pera no engañá a dingú, porten al fron escrit lo que al seu interió amagat contenen. Y encara crec que ñaurá qui digue que ne ñan de massa llargues; als que repetixgo que lo qui té datres coses que fé, pert lo tems lliginles, tamé si foren mes curtes.
Y encara que ha passat mol tems desde que vach escomensá a escriure hasta este momén en que arribo al final de la meua fatiga, no me sen ha anat del cap que hay oferit este traball meu als ossiosos y no als atrafegats; y al qui llich pera passá lo tems res li pot resultá llarg, si li servix pera lo que vol. Les coses curtes convenen milló als estudiosos (que no traballen pera passá lo tems, sino pera féu aná útilmen) que a vatres, dones, que tot lo tems que tos sobre lo gasteu en amorosos plaés; y ademés de aixó, com ni a Atenas, ni a Bolonia, ni a París hau de estudiá, convé parlatos mes llárgamen que als que tenen lo ingenio agudisat per los estudis. Y no dudo que ñaurán algunes que diguen que les coses contades están massa plenes de chistes y de bromes, y que no es propi de un home serio y de pes habeles escrit aixina. An estes ting que donáls les grassies, perque, mogudes per un bondadós sel, se preocupen mol de la meua fama. Pero tamé hay de contestá aixina: confesso que soc home de pes y que moltes vegades u hay sigut a la meua vida; y per naixó, an aquelles que no coneixen lo meu pes, los dic que no soc serio, sino que soc tan ligero que me aguanto hasta al aigua; y considerán que los sermóns dels flares pera que los homens se corregixquen de les seues culpes, la majoría plens de frasses ingenioses, de bromes y de bufonades, vach jusgá que les mateixes no los vindríen mal a les meues noveletes, escrites pera esbarrá la melancolía de les dones. Pero, si massa sen enrigueren en aixó, les lamentassións o trenos de Jeremíes, la passió del Salvadó y los remordiméns de la Magdalena podrán fássilmen curales.
¿Y quí podríe pensás que encara ñague gen que digue que ting una llengua roína y venenosa perque an algún puesto escric la verdat dels flares? A les que aixó diuen ña que perdonales, perque no es de creure que datra cosa mes que una justa raó les mogue, perque los flares són bones persones y fugen de la incomodidat per l´amor de Deu, y molen cuan lo caz está a cormull y no u conten; y si no fore perque tots fan una mica de auló a choto mogut, mol mes agradable siríe lo seu manjar. Confesso, sin embargo, que les coses de este món no tenen cap estabilidat, sempre están cambián, y aixina podríe passá en la meua llengua; esta, no confián yo en lo meu propi juissi, del que desconfío tan com puc en los meus assuntos, no fa mol me va di una veína meua que ere la milló y la mes dolsa del món: y en verdat que cuan aixó va passá ñabíen poques de les pressedéns noveles que faltaren per escriure.
Y dixán ya a cada una di y creure lo que vullguen, es tems de acabá les meues paraules, donán les grassies humilmen an aquell que después de tan llarga fatiga, en la seua ajuda me ha portat al dessichat final; y vatres, amables dones, quedeutos en pas en la seua grassia, y enrecordeuton de mí si auncás an alguna algo de lo lligit li haygue ajudat.


AQUÍ ACABE LA DÉSSIMA Y RADERA JORNADA DEL LLIBRE TITULAT DECAMERÓN, APELLIDAT PRÍNCIPE GALEOTO.