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sábado, 27 de julio de 2024

3. 3. De cóm Pedro Saputo va fé un atre viache mes llarg.

Capítul III.

De cóm Pedro Saputo va fé un atre viache mes llarg.

Dos añs y mich fée que habíe tornat de la seua primera ixida, y va viure en un ay perque continuamen li escribíen y cridáen pera obres de pintura, volén tots donálay an ell en gran enveja dels pintós que hasta entonses se féen la competensia entre ells al país; y com reconeixíen la maestría de Pedro Saputo, callaben y se féen fotre. Tamé aixó sentíe ell, y pera que no patigueren nessessidat, se excusabe de la mayoría de les obres, y alguna vegada de totes per no oferís cap de mes gran empresa. Al mateix tems se li fée estret aquell sel a la seua alma tan gran; y consebín ya atres coses diferentes a les de la primera eixida, va determiná anassen a corre la España, sense limitás per tan a sol España si li veníe be.

Una vegada resolt lo viache, va comprá una mula de bona presensia y poc preu, una bona espasa (que sabíe fe aná), y lo día fixat pera la ixida, va montá y va tirá cap a Cataluña. Y sa mare, y la padrina y sa filla, Eulalia y Tereseta, que ploraren lo que vullgueren, perque per nelles no habíe ell de viure y morí an aquell racó del món.

Desmemoriada mula vella, Desideri Lombarte, Pedro Bel Caldú

No va entrá al seu plan aná a vore a les seues amigues, perque la edat les debíe aná demanán a tota pressa les raderes paraules que totes volen sentí dels homens, y ell no se trobabe an eixe cas. 

Pero passáe no mol lluñ de la aldea de les novissies, y no va pugué evitá torse allí lo camí, senne dos no podíen ficál en apuros, com sí que u faríe Morfina, que be sentíe no vórela.

Va arribá, y al entrá ixíe son pare de Juanita, que lo va coneixe; se van saludá y van aná juns a casa seua, y juns van passá después a la de Paulina, encara abans de diná, perque eren sobre les deu del matí. Com lo creíen navarro y estudián se van extrañá que viachare de aquell modo: ell, que may se quedáe parat, los va di:

- Enguañ, curs perdut. Unes vegades valen mes lletres que hassienda; atres, hassienda que lletres. Lo tems es lo que goberne; y les lletres sempre se troben; pero la hassienda pot pedres. 

Y yo me trobo ara an este segón cas. Les sagales sempre eren les mateixes, y així que lo van vore, sen va aná lo juissi de casa. Después van voldre sabé lo misteri de la seua persona, y li van di que les dos estáen demanades en matrimoni, y encara que los partits eren mol ventajosos, espessialmén lo que lograbe Juanita, li demanáen consell, ya que encara no estáen del tot obligades. 

Ell va contestá que cuan estigueren casades les diríe quí ere, ara ni u podíe di ni les conveníe sabéu. Si puguera casám en les dos (les va di), vatres siríeu les meues dones; pero la ley no u permitix, y cap voldríe vore a l'atra casada en mí. Per tan debéu casatos. Y passat lo día mol alegremen en elles, va continuá lo seu viache en son demá.

Al poc mes de dos legües va entropessá la mula desmemoriada y va caure en ell a un forat. Se va assustá de aixó y va di:

- Pos si ara me haguera trencat un bras o una cama, ¿quí me traíe de aquí y me portabe aon me curaren? Es di, que debíe portá un criat; es di, que teníe que viachá en alguna autoridat; es di, que ya no soc Pedro Saputo lo libre, lo sabut, lo sense temó, lo sense respecte a cap vanidat. Mula, mula, una me n'has fet y no men farás dos; poc valíes, y ara vals menos; ¡pren!, y tirán de la espasa la hi va embutí per lo pit hasta la empuñadura y la va dixá espiritán, y en dos potades que va pegá se va quedá morta pera sempre y carn per als corvs y llops de la comarca. Va traure de la maleteta uns tapissos, y una llibreta en blang, dos camises y un gabanet (los dinés per supost, encara que no ne va pendre cap gran cantidat de casa), va formá un paquetet en tot, va atravessá per nell la espasa, se u va ficá al muscle, y fen la siñal de la creu, va di: 

San Perico: ¡adiós, mare!; ¡adiós, amors meus!; ¡adiós, Aragó!; ¡hasta que torna!

Va arribá a Lérida, Ilerda o Lleida y va pensá en Julio César. 

Se va interná al Prinsipat, y va visitá lo famós monasteri de Montserrat, (Monserrate com lo de Fórnols) aon los flares li van contá la historia del sélebre Juan Garín en la filla del conde Jofré lo Velloso (lo pilós, pelut, Gofredo, Gottfried, Uvifredo, Wifredo, Guifredo, Guifre, etc.), y la va sentí en molta formalidat per respecte als presens. Después se va admirá de la penitensia de que parláen y del descans al que vivíen.

Va mirá les pintures que ñabíe y va passá cap abán, no parán hasta Gerona, Gerunda, Girona. Allí va voldre vore les mosques de san Narciso o Narsís; pero li van di que com la sang que chupaben dels fransesos ere sang venenosa y descombregada o excomulgada per la invicta espasa del gran Rey don Pedro, Pere, Peire III de Aragó, se van morí totes después de habeli ajudat a acabá en la canalla, a la que no li va valé portá lo estandart sagrat que diuen la Oriflama, or y flama: ni les bendissions y aigua beneita en la que los va arruixá lo papa cuan en mala hora van publicá la crusada contra lo Rey de Aragó, del que encara tenen memoria.

PEDRO III, EN LAS JUSTAS DE BURDEOS (SIGLO XIII. BURDEOS)

De allí per la costa va aná cap a la gran Barselona (Barchinona, Barcino, Barcelona, etc), y habén sabut que al port ñabíe un buque a pun de eixecá áncora o ancla y fé vela cap a Italia, va aná allá lo día y hora a la que debíe eixí; lo va vore, va envejá al mes infelís que an ell anáe, y lo va seguí en los ulls y lo cor hasta que lo va pedre de vista. Se va quedá sol mirán cap al mar, y desconsolat o desconortat, y casi plorán, va traure lo retrato de sa mare que sempre portáe damún, se va ficá de ginolls, girada la cara cap a Aragó, y va di:

- ¡Oh mare! Al teu amor y soledat oferixco este sacrifissi. Per tú no men vach a Italia; per tú no visito la siudat dels Cesars; per tú no voré la capital y siñora del món.

Seguín sempre la costa va arribá a Tarragona, y comparanla, lo que ere en lo que habíe sigut, y recordán la dominassió y poderío inmenso dels romanos, casi en ves de plorá li van doná ganes de riure considerán la vanidat y mindundi de les gran fetes humanes y dels imperis de la terra.

Va continuá y de allí va passá lo Ebro o Ebre cap a Tortosa (Dertusa, Dertosa), va entrá al regne de Valensia, va saludá a Peñíscola y va vore lo castell del papa Benedicto de Luna, XIII; va arribá a Valensia y va buscá la porta al seu muro, va vore al Rey Don Jaime fen tremolá lo seu gloriós estandart en siñal de victoria desde lo Real hasta aon estáe.
Va aná después al mateix Real, que eren palaus y jardins (ara sol jardins, solsits y enrunats aquells a la guerra de la independensia). Va visitá después lo Real primé del mateix Rey a Ruzafa, lo seu puesto ocupabe un convén de monges.

Y enrecordansen de les seues de un atre tems, va di:

- Siguéu santes les que aquí tos trobéu; pero procuréu que no penetro a dins de les reixes algún Pedro Saputo, perque li auxiliará la naturalesa que es tan poderosa, y... Perdonéu, filles del error o del espíritu de Deu, que de tot ñaurá entre vatres. Les que foreu víctimes de la violensia, del engañ o de un despit, aquí teniu un cor que tos acompañe en lo sentimén. Hau perdut lo món, y no sabéu si guañaréu lo sel; pero potsé no sirá vostra tota la culpa ni to se demanará tota la cuenta. Dites estes paraules en gran sentimén, va girá la esquena an aquell triste y melancólic edifissi, y va entrá a la siudat; a la que se va aturá prop de un añ, dedicat a la pintura, perque li van agradá los pintós valensians.


Original en castellá:

Capítulo III.

De cómo Pedro Saputo hizo otro viaje más largo.

Dos años y medio hacía que había vuelto de su primera salida, y vivió desazonado porque continuamente le escribían y llamaban para obras de pintura, queriendo todos dársela a él con grande envidia de los pintores que hasta entonces se las competían entre sí en el país; y como reconocían la maestría de Pedro Saputo, callaban y se concomían. También esto sentía él, y para que no padeciesen necesidad, se excusaba de la mayor parte de las obras, y alguna vez de todas por no ofrecerse ninguna de mayor empresa. Al mismo tiempo venía estrecho aquel cielo a su alma grande; y concibiendo ya otras cosas que la vez primera, determinó irse a correr la España cuando menos, sin limitarse por tanto a sola España si le venía a mano. Resuelto que tuvo el viaje, compró una mula de buena presencia y poco precio, una buena espada (que sabía manejar), y el día fijado para la salida, montó y echó a andar hacia Cataluña. Y su madre, y la madrina y su hija, Eulalia y Teresita, que llorasen cuanto quisiesen, porque por ellas no había él de vivir y morir en aquel rincón del mundo.

No entró en su plan ir a ver a sus amigas, porque la edad les debía ir pidiendo a toda prisa las últimas palabras que todos quieren oír de los hombres, y él no se encontraba en ese caso. Pero pasaba no muy lejos de la aldea de las novicias, y no pudo menos de torcer allí el camino, como quiera que siendo dos no podían meterle en apuro, como hiciera Morfina, aunque bien sentía no verla.

Llegó, y al entrar salía el padre de Juanita, que le conoció; se saludaron y fueron juntos a su casa, y juntos pasaron luego a la de Paulina, aún antes de comer, porque eran sobre las diez de la mañana. Como le creían navarro y estudiante extrañaron que viajase de aquel modo: él, que nunca se atajaba, les dijo: - Hogaño, curso perdido. Unas veces valen más letras que hacienda; otra hacienda que letras. El tiempo es el que gobierna; y las letras siempre se encuentran; mas la hacienda puede perderse. Y yo me hallo agora en este segundo caso. Las muchachas siempre eran las mismas, y así que le vieron, se les fue el juicio de casa. Luego después quisieron saber el misterio de su persona, y le dijeron que las dos estaban pedidas en matrimonio, y aunque los partidos eran muy ventajosos, especialmente el que lograba Juanita, le pedían consejo, puesto que aún no estaban del todo obligadas. Él les respondió que cuando fuesen casadas las diría quién era, que antes, ni se lo podía decir ni les convenía saberlo. Si pudiera casarme con las dos (les dijo), vosotras seríades mis esposas; pero la ley no lo permite, y ninguna querría ver a la otra casada conmigo. Por consiguiente debéis casaros. Y pasado el día muy alegremente con ellas, continuó su viaje el siguiente.

A poco más de dos leguas tropezó la mula y cayó con él en un hoyo. Amostazóse de esto y dijo: - Pues si ahora me hubiese roto un brazo o una pierna, ¿quién me sacaba de aquí y me llevaba adonde me curasen? Es decir, que debía llevar un criado; es decir, que debiera viajar con alguna autoridad; es decir, que ya no soy Pedro Saputo el libre, el listo, el sin miedo, el sin respeto a vanidad alguna. Mula, mula, una me has hecho y no me harás dos; poco valías, y agora vales menos; ¡toma!, y tirando de la espada se la metió por el pecho hasta el puño y se la dejó espiritando, y con dos pernadas que dio quedó muerta para siempre y pasto de los cuervos y lobos de la comarca. Sacó de la maletilla unos tapices, y un cuaderno en blanco, dos camisas y un gabancillo (el dinero por supuesto, aunque no tomó gran cantidad de casa), formó un paquetito con todo, atravesó por él la espada, se lo echó al hombro, y haciendo la señal de la cruz, dijo: san Perico: ¡adiós, madre!; ¡adiós, amores míos!; ¡adiós, Aragón!; ¡hasta la vuelta!

Llegó a Lérida y pensó en Julio César. Se internó en el Principado, y visitó el famoso monasterio de Monserrate, donde los monjes le contaron la historia del célebre Juan Garín con la hija del conde Jofré el Velloso (Gofredo o Uvifredo), y la oyó con mucha formalidad por respeto a los presentes. Después se admiró de la penitencia de que hablaban y del regalo con que vivían. Miró las pinturas que había y pasó adelante, no parando hasta Gerona. Allí quiso ver las moscas de san Narciso; pero le dijeron que como la sangre que chupaban de los franceses era sangre ponzoñosa y descomulgada por la invicta espada del gran rey don Pedro III de Aragón, murieron todas después de haberle ayudado a acabar con la canalla, a la cual no le valió traer el estandarte sagrado que llaman el Oriflama: ni las bendiciones y agua bendita que les echó el papa cuando en mala hora publicaron la cruzada contra el rey de Aragón, de que todavía tienen memoria.

De allí por la costa vino a la gran Barcelona, y habiendo sabido que en el puerto había un buque a punto de levantar áncora y hacer vela para Italia, fue allá el día y hora en que debía salir; viole, envidió al más infeliz que en él iba, y le siguió con los ojos y el corazón hasta que le perdió de vista. Quedó solo mirando hacia el mar, y desconsolado y casi llorando, sacó el retrato de su madre que siempre traía consigo, se postró de rodillas, vuelta la cara a Aragón, y dijo: - ¡Oh madre! A tu amor y soledad ofrezco este sacrificio. Por ti no me voy a Italia; por ti no visito la ciudad de los Césares; por ti no veré la capital y señora del mundo.

Siguiendo siempre la costa llegó a Tarragona, y comparándola en lo que era con lo que había sido, y recordando la dominación y poderío inmenso de los romanos, casi en vez de llorar le dio ganas de reír considerando la vanidad y pequeñez de las grandezas humanas y de los imperios de la tierra.

Continuó de allí, pasó el Ebro en Tortosa, entróse en el reino de Valencia, saludó a Peñíscola y los manes santos del papa Benedicto de Luna; llegó a Valencia y buscó la puerta en cuyo muro vio el rey Don Jaime tremolar su glorioso estandarte en señal de victoria desde su Real en donde estaba. Fue luego al mismo Real, que eran palacios y jardines (ahora sólo jardines, arruinados aquéllos en la guerra de la Independencia). Visitó después el Real primero del mismo rey en Ruzafa, cuyo sitio ocupaba un convento de monjas. Y acordándose de las suyas de otro tiempo, dijo: - Sed santas las que aquí os hallades; pero mirad que no penetre dentro de las rejas algún Pedro Saputo, porque le auxiliará la naturaleza que es tan poderosa, y... Perdonad, hijas del error o del espíritu de Dios, que de todo habrá entre vosotras. Las que fuéredes víctimas de la violencia, del engaño o de un despecho, aquí tenéis un corazón que se compadece de vosotras. Habéis perdido el mundo, y no sabéis si ganaréis el cielo; pero tal vez no será vuestra toda la culpa ni se os pedirá toda la cuenta. Dichas estas palabras con gran sentimiento, volvió la espalda a aquel triste y melancólico edificio, y se entró en la ciudad; en la cual se detuvo cerca de un año dedicado a la pintura, porque le gustaron los pintores valencianos.

viernes, 26 de julio de 2024

1. 9. De cóm Pedro Saputo va pintá la capella de la Virgen de la Corona.

Capítul IX.

De cóm Pedro Saputo va pintá la capella de la Virgen de la Corona.

De cóm Pedro Saputo va pintá la capella de la Virgen de la Corona.

O u hay ensomiat o u hay vist; yo crec que es lo segón. ¡Y en quina ocasió y cóm u vach vore! Encara me bull la sang y me se ensén lo coraje de pensáu. ¡Cobart! Allí debía morí, allí debía acabá, que esta va sé la seua intensió o lo seu aturdimén. Pero me va salvá l'ángel antic de Pedro Saputo perque sabíe que passán lo tems había de tindre la inspirassió de escriure la seua vida. Agraíxco la seua protecsió, y cumplixco lo encárrec de la Providensia.  

Tenen los de Almudévar, a la part del poble que mire cap a Saragossa, un santuari y capella de la nostra Siñora de la Corona a un puch o eixecada aon a un atre tems estáe lo castell dels moros

Y com la habíen renovat de la seua dixadesa y ruines van volé tamé pintala, buscán pera la obra un pintó mol afamat de Huesca, Raimundo Artigas, home melancólic, estreñit de genio, coló de fel, sec de carn, llarc de coll y cla de barbes; éste va demaná tressentes libres jaqueses per lo seu traball en la condissió que ell ficaríe los colós y l'aigua llimpia.

un pintó mol afamat de Huesca, Raimundo Artigas, home melancólic, estreñit de genio, coló de fel, sec de carn, llarc de coll y cla de barbes

U va sabé lo chiquet Pedro Saputo y se va alegrá mol perque volíe sabé de pintura, faltanli entre atres coses vore la compossisió y mescla dels colós, ya que al dibuix habíe arribat al extrem de primor y fassilidat. Va aná al mestre Artigas y li va di que lo prenguere com aprendís y criat; y la primera vegada no va volé. Pedro va rogá, suplicá, y veénlo sempre du li va di una mica enfadat pero templadamén:

- Miréu, pos, siñó mestre Artigas, que vullguéu o no vullgáu yo hay de sé lo vostre discípul; y si no, lo vostre mestre. 

Lo va mirá entonses lo mestre Artigas, va menejá lo cap y va contestá: 

- Yo tos admitixgo, chiquet Pedro, perque me es impossible fé un atra cosa obliganme una forsa secreta que no sé lo que es; pero entén que sirás lo meu discípul mentres sápigues menos que yo y may lo meu mestre encara que arribos a pintá milló que Miguel Ángel, perque per an aixó han de passá mols añs y yo soc ya vell, que ting sixanta y nou añs, y an ixa hora que me buscon al món. 

Y tots se van admirá de que lo mestre Artigas li haguere contestat tan blanamen, perque ere de condissió mol aspra, de voluntat absoluta y de opinió forta y asserada.

Van escomensá, pos, a pintá; y lo primé que lo mestre li va enseñá va sé a moldre los colós; y Pedro li preguntáe moltes vegades cóm se mesclaben y quina diferensia ñabíe dels que portáen oli als que no ne dúen, en atres coses del art. Lo mestre Artigas se importunabe, pero unes vegades de bona gana, y atres de mala, satisfée al discípul; y alguna tamé se quedabe mut o li allargáe una clatellada per resposta. Pero ell no se aburríe ni arredráe, sino que cada día procuráe servil en mes afissió y tornáe a les preguntes.

Habíen demanat los del consell al mestre Artigas que primé pintare parres y muixons y después lo que vullguere; y va pintá a la faixa del altá a la má dreta un abre en una parra y mols muixons an ella picán los raíms; y a la punta de un sarmén que fée eixí per un costat va pintá un corv. Li va di entonses Pedro: 

- Siñó mestre Artigas, si me done llissensia li diré una cosa que observo an esta pintura. La hi va doná, y va di:

Lo corv. Edgar Allan Poe.

- Astí hau pintat un corv a la parra, y los corvs mes van als muladás que a les viñes. Una garsa quedaríe milló. Se va assombrá lo mestre Artigas per l'atrevimén del discípul, y li va maná que callare y no sen ixquere de moldre los colós. Va passá un rato, y un atra vegada va di Pedro Saputo:

- Pos encara si me donáreu llissensia diría un atra cosa, siñó, mestre meu. 

- No te la dono, va contestá éste mol alsada la veu. 

- Es una cosa sense importansia, va replicá lo sagal: volía di a vostra mersé que lo corv té que pesá tan com una gallina o poc menos; y de raó hauríe de fé inclinás eixe sarmén solt, y la vostra mersé lo ha pintat tan tiesso com si fore de asser o lo corv estiguere fofo. Al sentí aixó va sé tan gran la rabia del mestre Artigas, que no podén atiná en les paraules va acudí al cacharro dels colós que teníe entre les mans y la hi va aviá en molta furia, chafanse en trossets contra enterra perque lo chiquet va esquivá lo tiro, y va di:

- No vull pintá mes, perque eres un llauradó, un descarat, un insolén, un perillán, un grandíssim bellaco. Y va cridá al poble, y ajuntanlos a la plassa los va di, que mentres tingueren al poble al atrevit de Pedro Saputo, no pintaríe la capella. Entonses Pedro Saputo va demaná llissensia pera parlá y va contá lo que habíe passat en lo seu mestre; y li van doná la raó y lo van aprobá, y no van volé que sen aniguere del poble.

- Pos men aniré yo, va contestá mol emborrascat lo mestre Artigas. 

- Anéu en hora bona, van cridá tots; pero que no se pinto la capella. Y Pedro Saputo eixecán la veu desde una pedra va di al poble: 

- Si lo mestre Artigas sen va y vatres voléu yo pintaré la capella. 

- ¡Que la pinto, que la pinto!, va cridá lo gentío. Y lo justissia y lo consell en los prohomens del poble van encarregá la pintura a Pedro Saputo. Ell entonses mol contén va di:

- Ara miréu, poble de Almudévar; yo pintaré la capella de la nostra Siñora de la Corona, pero me hau de doná lo mateix que li donáeu al mestre Artigas. Y lay van prometre. Los va preguntá qué volíen que pintare, y no sabíen qué dili. Y va torná a preguntáls: 

- ¿Voléu que pinta lo que veéu o lo que no veéu? 

Y van contestá tots: 

- Lo que no veém. 

- Pos yo, va di ell, u pintaré, y tos ha de agradá.

Inmediatamen sen va aná cap a la capella y va borrá lo que habíe pintat lo mestre Artigas, que ere poca cosa. Tres mesos va está pintán, y va acabá l' obra y va di al poble a la plassa: 

- La pintura está acabada. Ara vull que la ermita estigue vuit díes uberta pera que vaiguen a vórela tots los del poble, grans y minuts, sabuts y ignorans, y que si algú trobe defectes a la pintura me los digue pera enmendáls. Y van aná tots a vórela y ningú va trobá cap falta, sino al contrari, lo alabáen mol y díen: 

- ¿Cóm sap fé aixó lo fill de la pupila, que es un chiquet y ningú la hi ha amostrat? Pero li van di que no enteníen les escenes que habíe pintat ni la intensió de ixos cuadros. Y ell los va di: 

- Escolteume, fills de Almudévar: yo tos vach preguntá si había de pintá lo que veéu o lo que no veéu, y me vau contestá que pintara lo que no veéu. Pos be: segons ixa paraula, yo tos hay pintat a un lienzo dos cuadros; la un es un olivá, y l’atre una viña, que són coses que pera vore teniu que aná a Huesca y al Semontano; pero lo que es al vostre lloc no les veéu per dixats y dropos

Al atre lienzo ñan dos cuadros mes; la un es una dona de casa seua mol asseada y cuidada, mol atenta, modesta y aplicada a la seua faena y a la inteligensia de les coses del gobern doméstic, la volten dos chiquets y una chiqueta, fills seus mol grassiosos, llimpios, asseats, ben vestits y criats; que tamé es cosa que no veéu al vostre poble. Al atre ña una sogra y una nora minchán les dos a un plat mol concordes, amigues y ben animades entre elles: cosa que tampoc veéu a la aldea. Per lo voltán y per l'aire ñan bosques, fieres y muixons, nugols, y atres coses segons me s'anáen ocurrín, importabe poc que foren estes o datres. Y a dal a la bóveda o sel de la capella hay pintat a María Santíssima en les mans tancades perque no ña an este poble qui les óbrigue en orassions devotes y sinseres, y la obligo a obriles pera dixá caure damún de vatres les bendissions de que les porte plenes.

Al sentí esta explicassió se van quedá tots espantats de la sabiduría de les pintures, y van cridá mol rato en gran ardó y jubileu: 

- ¡Es verdat!, ¡es verdat! ¡Viva Pedro Saputo! ¡Viva lo fill de la pupila! ¡Viva la honra de Almudévar! Y lo van agarrá y lo van portá a muscles a casa seua alabanlo y cantán a la seua gloria y lo van presentá a sa mare y li van di que ere la dona mes dichosa del món. Ella lo va ressibí plorán de goch, y va doná a tots les grassies per aquell favor que mostraben a son fill.


Original en castellá:

Capítulo IX.

De cómo Pedro Saputo pintó la capilla de la Virgen de la Corona.

O lo he soñado o lo he visto; yo creo que es lo segundo. ¡Y en qué ocasión y cómo la vide! Aún me hierve la sangre y se me enciende el coraje de pensarlo. ¡Cobarde! Allí debí morir, allí debí acabar, que ésta fue su intención o su aturdimiento. Pero me salvó el ángel antiguo de Pedro Saputo porque sabía que andando el tiempo había de tener la inspiración de escribir su vida. Agradezco su protección, y cumplo el encargo de la Providencia.

Tienen los de Almudévar, a la parte del pueblo que mira a Zaragoza, un santuario y capilla de Nuestra Señora de la Corona en un pueyo o montecillo donde en otro tiempo estuvo el castillo de los moros. Y como la hubiesen renovado de su vetustad y ruinas quisieron también pintarla, buscando para la obra un pintor muy afamado de Huesca llamado Raimundo Artigas, hombre melancólico, estreñido de genio, bilioso de color, seco de carnes, largo de cuello y claro de barbas; el cual pidió trescientas libras jaquesas por su trabajo con la condición que él pondría los colores y el agua limpia.

Súpolo el niño Pedro Saputo y se alegró mucho porque quería saber de pintura, faltándole entre otras cosas ver la composición y mezcla de los colores, puesto que el dibujo había llegado al extremo de primor y facilidad. Fue al maestro Artigas y le dijo le tomase por su aprendiz y criado; y la primera vez no quiso. Porfió Pedro, rogó, suplicó, y viéndole siempre duro le dijo un poco despechado pero templadamente. - Mirad, pues, señor maestro Artigas, que queráis que no queráis yo he de ser vuestro discípulo; y si no, vuestro maestro. Miróle entonces el maestro Artigas: meneó la cabeza y respondió: - Yo os admito, niño Pedro, porque me es imposible otra cosa obligándome una fuerza secreta que no sé lo que es; pero entended que seréis mi discípulo mientras supiéredes menos que yo y nunca mi maestro aunque lleguéis a pintar mejor que Miguel Ángel, porque para eso han de pasar muchos años e yo soy ya viejo, que tengo sesenta y nueve, y a esa hora que me busquen en el mundo. Y todos se admiraron de que el maestro Artigas le hubiese respondido tan blandamente, porque era de condición muy áspera, de voluntad absoluta y de opinión fuerte y acerada.

Comenzaron, pues, a pintar; y lo primero que el maestro le enseñó fue a moler los colores; y Pedro le preguntaba muchas veces cómo se mezclaban y qué diferencia había de los que llevaban aceite a los que no llevaban, con otras cosas del arte. El maestro Artigas se importunaba, pero unas veces de buena gana, y otras de mala, satisfacía al discípulo; y alguna también se le quedaba mudo o le alargaba un pescozón por respuesta. Mas él no se aburría ni arredraba, sino que cada día procuraba servirle con más afición y tornaba a las preguntas.

Habían pedido los del concejo al maestro Artigas que primero pintase parras y pájaros y después lo que quisiese; y pintó en la faja del altar a la mano derecha un árbol con una parra y muchos pájaros en ella picando las uvas; y en la punta de un sarmiento que hacía salir por un lado pintó un cuervo. Díjole entonces Pedro: - Señor maestro Artigas, si me dais licencia diré una cosa que observo en esta pintura. Diósela, y dijo: - Ahí habéis pintado un cuervo en la parra, y los cuervos más van a los muladares que a las viñas. Asombróse el maestro Artigas por el atrevimiento del discípulo, y le mandó que callase y no saliese de su molimiento de los colores. Pasó un rato, y otra vez dijo Pedro Saputo: - Pues aun todavía si me dieseis licencia diría alguna otra cosa, señor, maestro mío. - No te la doy, respondió éste muy alzada la voz de punto. - Es una friolerilla, replicó el muchacho: quería decir a vuestra merced que el cuervo debe pesar tanto como una gallina o poco menos; y de razón había de hacer inclinar ese sarmiento suelto, y vuestra merced le ha pintado tan tieso como si fuese de acero o el cuervo estuviese fofo. Al oír esto fue tan grande la ira del maestro Artigas, que no pudiendo atinar con las palabras acudió al cacharro de los colores que tenía entre las manos y se lo tiró con mucha furia, rompiéndose en menudos pedazos contra el suelo porque el niño hurtó el cuerpo al tiro, y dijo: - No quiero pintar más, porque eres un labrador, un descarado, un insolente, un malsín, un grandísimo bellaco. Y se fue de aquel paso y llamó al pueblo, y ayuntado en la plaza dijo, que mientras tuviesen en el lugar al atrevido y vano de Pedro Saputo, no quería pintar la capilla. Entonces Pedro Saputo pidió licencia para hablar y contó lo que había pasado con su maestro; y le dieron la razón y lo aprobaron, y no quisieron que se fuese del lugar. - Pues me iré yo, respondió muy aborrascado el maestro Artigas. - Idos enhorabuena, gritaron todos; mas que no se pinte la capilla. Y Pedro Saputo levantando la voz desde una piedra dijo al pueblo: - Si el maestro Artigas se va y vosotros queréis yo pintaré la capilla. - ¡Que la pinte, que la pinte!, gritó la multitud. Y el justicia y el concejo con los prohombres del pueblo encargaron la pintura a Pedro Saputo. Él entonces muy contento dijo: - Agora mirad, pueblo de Almudévar; yo pintaré la capilla de Nuestra Señora de la Corona, pero me habéis de dar lo mismo que dabais al maestro Artigas. Y se lo prometieron. Preguntóles qué querían que pintase, y no sabían qué decirle. Y tornó a preguntarles: - ¿Queréis que pinte lo que veis o lo que no veis? Y respondieron todos: - Lo que no vemos. - Pues yo, dijo él, lo pintaré, y gustaros ha por mi cuenta.

Inmediatamente se fue a la capilla y borró lo que había pintado el maestro Artigas, que era aún poco y no muy en su lugar. Tres meses estuvo pintando, y concluyó la obra y dijo al pueblo en la plaza: - La pintura está acabada. Agora quiero que la ermita esté ocho días abierta para que vayan a verla todos los del lugar, grandes y chicos, sabios e ignorantes, y que si alguno encuentra defectos en la pintura me los diga para enmendallos. Y fueron todos a verla y nadie halló falta alguna, sino al contrario le alababan mucho y decían: - ¿Cómo sabe hacer esto el hijo de la Pupila, que es un niño y nadie le ha enseñado? Pero le dijeron que no entendían las escenas que había pintado ni la intención de aquellos cuadros. Y él les dijo: - Oídme, hijos de Almudévar: yo os pregunté si había de pintar lo que veis o lo que no veis, y me respondisteis que pintase lo que no veis. Pues bien: según esa palabra, yo os he pintado en un lienzo dos cuadros; el uno es un olivar, y el otro una viña, que son cosas que para ver tenéis que ir a Huesca y al Semontano; pero lo que es en vuestro lugar no las veis por vuestra mucha desidia y cobardía. En el otro lienzo hay otros dos cuadros; el uno es una mujer de su casa muy aseada y cuidadosa, muy atenta, modesta y aplicada a su labor y a la inteligencia de las cosas del gobierno doméstico, rodeándola dos niños y una niña, hijos suyos muy graciosos, limpios y bien vestidos y criados; que también es cosa que no veis en vuestro lugar. En el otro hay una suegra y una nuera comiendo las dos en un plato muy concordes, amigas y bien animadas entre sí: cosa que tampoco no veis en el lugar. Por ahí alrededor y por el aire hay bosques, fieras y pájaros, nubes, y otras cosas según me iban ocurriendo, como quiera que importaba poco fuesen éstas u otras. Y arriba en la bóveda o cielo de la capilla he pintado a María Santísima con las manos cerradas porque no hay en este pueblo quien se las abra con oraciones devotas y humildes, y la obligue a abrirlas para dejar caer sobre vosotros las bendiciones de que las trae llenas.

Al oír esta explicación quedaron todos espantados de la sabiduría de las pinturas, y gritaron mucho rato con grande ardor y júbilo: - ¡Es verdad!, ¡es verdad! ¡Viva Pedro Saputo! ¡Viva el hijo de la Pupila! ¡Viva la honra de Almudévar! Y le tomaron y le llevaron en hombros a su casa alabándole y diciendo cantares en su gloria y lo presentaron a su madre y le dijeron que era la mujer más dichosa del mundo. Ella le recibió llorando de gozo, y dio a todos las gracias por aquel favor que mostraban a su hijo.

miércoles, 29 de mayo de 2024

Meisser - Melanites

Meisser, v., bas. lat. miscere, verser à boire avec excès, prodiguer la boisson.

Substantiv. Hom religios non deu flairar de vi ni auzir aquo del philosophi; aisso non es pas donar beure, mas meissers.

Trad. de Bède, fol. 45.

L'homme religieux ne doit pas flairer de vin ni écouter cela (les propos) du philosophe; ceci n'est pas donner à boire, mais du verser à boire avec excès.

Papa Roma,Francisco, cardenal Omella, Queretes, Cretas

(chap. Beure massa; engatás, emborrachás. Alemán saufen.) 

Mel, s. m., lat. mel, miel.

Abelha que fay lo mel. V. et Vert., fol. 52. 

(chap. Abella que fa la mel.)

Abeille qui fait le miel.

Detz als filhs d' Israel 

Lach e bresca, manna e mel.

(chap. Vau doná als fills de Israel lleit y bresca, maná y mel.)

Pierre d'Auvergne: Dieus vera.

Vous donnâtes aux fils d' Israël lait et gaufre, manne et miel.

Siei dig an sabor de mel.

P. Vidal: Be m pac.

Ses dits ont saveur de miel.

Fig. Li vere evironat (environat : environ) del mel de paraulas.

Trad. de Bède, fol. 61.

Les poisons enveloppés du miel de paroles.

ANC. FR. Sur mel a la meie buche.

Anc. trad. du Psaut. de Corbie, ps. 118.

CAT. Mel. ESP. Miel. PORT. Mel. IT. Mele. (chap. Mel, mels.)

2. Mellificar, v., lat. mellificare, faire, produire du miel.

Las abelhas..., en yvern, amo loc caut, et en estieu, freg, per be mellificar. Eluc. de las propr., fol. 143.

(chap. Les abelles..., al ivern, (amen, preferixen) volen un puesto calén, y al estiu, fred, per a be melificá : fé mel.)

Les abeilles..., en hiver, aiment lieu chaud, et en été, froid, pour bien produire le miel.

Part. prés. Mantas abelhas mellificant. Eluc. de las propr., fol. 159.

(chap. Moltes abelles melificán : produín : fen mel.)

grabado miel abejas apicultores beceite

Maintes abeilles produisant du miel.

IT. Mellificare.

3. Melicrat, s. m., mélicrat, boisson composée de vin et de miel.

Qu'es de vi e de mel..., 

E qu'om apela melicrat.

Deudes de Prades, Auz. cass.

Qui est de vin et de miel..., et qu'on appelle mélicrat.

4. Enmelar, Emelar, v., emmieller, enduire de miel. 

Lo mati las emelaretz,

Et a vostr' auzel las daretz.

(chap. Al matí les enmelaréu y al vostre muixó les donaréu.)

Deudes de Prades, Auz. cass.

Le matin vous les emmiellerez, et à votre oiseau les donnerez.

Part. pas. Carn enmelada li daretz.

Carn de cabra emelada

Li donatz.

Deudes de Prades, Auz. cass.

Chair emmiellée vous lui donnerez. 

Chair de chèvre emmiellée vous lui donnez. 

CAT. ESP. Enmelar. IT. Immelare. (chap. Enmelá : ficá en mel: enmelo, enmeles, enmele, enmelem o enmelam, enmeléu o enmeláu, enmelen; enmelat, enmelats, enmelada, enmelades. Si yo tinguera una bresca, cuántes coses enmelaría. Los crespells se enmelen después de fregí.)

5. Oximel, s. m., oxymel.

D' oximels, d' issirops, de flors e de semens,

De razitz e de fuelhas, e d' autres cofimens.

Pierre de Corbiac: El nom de.

D' oxymels, de sirops, de fleurs et de semences, de racines et de feuilles, et d' autres assaisonnements.

CAT. ESP. PORT. Oximel. IT. Ossimele. (chap. Oximel : mescla de mel y de vinagre; dos parts de mel bona y una de vinagre blanc, que se cou hasta que se forme un jarabe.)

(ESP. s. m. Composición que se hace de miel y de vinagre, mezclando dos partes de miel buena y una de vinagre blanco, que se deja cocer hasta ponerla en punto de jarabe. Hácese también compuesta, añadiéndole el cocimiento de las cinco raíces aperitivas, y las simientes de perejil y de hinojo. Laguna en el Comento de Dioscórides la hace de otra suerte, con sal de la mar, agua, miel y vinagre. Es voz griega y se pronuncia la x como cs (: ocsimel). Latín. Oxymeli. LAG. Diosc. lib. 5. cap. 15. Tomado el Oxymel, según consta, arranca los gruesos humores.)

6. Rodomel, s. m., lat. rhodomeli, miel rosat.

Rodomel es dit quar es mel... ab suc de rozas.

(chap. Rodomel se diu (es dit) perque es mel... en suc de roses.)

Eluc. de las propr., fol. 272. 

Miel rosat est dit parce que c'est miel... avec suc de roses. 

ESP. Rodomel.

7. Ydromel, s. m., lat. hydromeli, hydromel.

Ydromel, que es compost de mel et de suc. Eluc. de las propr., fol. 272.

(chap. Hidromel, que es compost de mel y de suc : aigua : hydros.)

 Hydromel, qui est composé de miel et de suc.

CAT. Hidromel. PORT. Hydromel. IT. Idromele. (ESP. Hidromiel. Agua mezclada con miel. Esta voz, neutra en latín, es masculina en español: “Párrafo aparte merece un subproducto de la miel, el hidromiel” 

(Crea Propóleo [Arg. 1993]); a veces, por influjo de miel, se usa indebidamente en femenino: la hidromiel. Chap. La hidromel, les hidromels; lo hidromel, los hidromels.)

8. Medo, s. m., hydromel.

Medo, es beuragge de mel et ayga compost, sobre ben cuech.

(chap. La hidromel es una beguda composta de mel y aigua, mol ben cuites.)

Eluc. de las propr., fol. 272.

Hydromel, c'est breuvage composé de miel et d'eau, très bien cuit.

 

Melancolia, Malencolia, Malenconia, s. f., lat. melancholia, mélancolie,

bile noire, terme de médecine.

Melancolia, es humor espessa et grossa..., et vol aytan dire melancolia cum negra humor, quar melan vol dire negra et colon vol dire humor.

(N. E. Melanoma, melanina, etc. ESP. literal: Melancolía, es humor espesa y gruesa..., y quiere tanto decir melancolía como negra humor, ya que melan quiere decir negra y colon quiere decir humor.)

Eluc. de las propr., fol. 31.

Mélancolie, c'est humeur épaisse et grosse..., et veut autant dire mélancolie comme noire humeur, car melan veut dire noire et colon veut dire humeur.

La ratela tota via

Restren la malencolia.

Brev. d'amor, fol. 53.

La rate toujours restreint la mélancolie.

- Disposition morale attribuée à un excès de bile noire.

Aquel que acusa un autre per malenconia o per calor, el l' en pot ben layssar. L'Arbre de Batalhas, fol. 241.

Celui qui accuse un autre par mélancolie ou par chaleur, il peut bien l'en quitter.

- Tristesse, chagrin.

Aissi pot esquivar aquella felonia e 'l corrotz e sa malencolia.

Livre de Sydrac, fol. 34.

Ainsi peut éviter cette félonie et le courroux et sa mélancolie.

Venon pron de malenconias et damages als subjets.

Statuts de Provence. Julien, t. I, p. 600.

Viennent assez de chagrins et de dommages aux sujets.

ANC. ESP. Cogió con esta paz una malanconia. 

Poema de Alexandro, cop. 316.

CAT. ESP. (Melancolía) MOD. PORT. Melancolia. IT. Melancolia, melanconia, malinconia. (chap. Melancolía, melancolíes.)

2. Malenconi, s. m., méchanceté, haine.

Fui tots temps de malenconi, 

E mantinc obra de demoni.

Folquet de Marseille: Senher Dieus.

Je fus toujours de méchanceté, et maintins oeuvre de démon.

Adjectiv. Pueis li Jusieu malenconi 

Ffazian fals testimoni.

Brev. d'amor, fol. 163.

Puis les Juifs méchants faisaient faux témoignage.

3. Melancolic, Malancolic, Malencolic, adj., lat. melancholicus, mélancolique.

Cant es pur de humor malancolic. Trad. d'Albucasis, fol. 1.

Quand il est pur d'humeur mélancolique.

Contra tota autra passio melancolica. Eluc. de las propr., fol. 192.

Contre toute autre souffrance mélancolique.

- Triste.

Aze... es melancolic. Eluc. de las propr., fol. 235. 

L'âne... est mélancolique. 

Substant. Malencolicx per natura

Es de mot laia figura.

Brev. d'amor, fol. 55.

Le mélancolique naturellement est de moult laide figure.

Artur Quintana Font, Arturo, Quintana, Codoñera, boina, txapela, català, alemán

CAT. Melancolic. ESP. (Melancólico) PORT. Melancolico. IT. Melancolico, malinconico. (chap. Melancólic, melancolics, melancólica, melancóliques.)

4. Malencolios, Melanconios, adj., mélancolique.

Lo diables..., hom malencolios tempta de enueg e de tristor.

V. et Vert., fol. 61. 

Le diable..., homme mélancolique tente par ennui et par tristesse.

Cove que sion felh o melanconios. Liv. de Sydrac, fol. 32.

Il convient qu'ils soient farouches ou mélancoliques.

ANC. FR. On disoit qu'il estoit songeard et melancholieux.

Arrests d'amour, p. 746. 

Où ne sont point gens melancolieux

Cl. Marot, t. I, p. 369. 

Lui deffend ladite court toutes compagnies melancholieuses.

Arrests d'amour, p. 749.

5. Malencays, s. m., haine.

Ves l'enfant a malencays, 

Auciria lo volentiers.

Trad. d'un Évangile apocryphe. 

A haine contre l'enfant, il le tuerait volontiers.

6. Malengoniar, v., chagriner, attrister.

Mentre que Josep se malengoniava. Abr. de l'A. et du N.-T., fol. 22.

Tandis que Joseph se chagrinait. 

ANC. FR. A ces paroles se melancolia le roy. 

Froissart, t. II, ch. 30.

Sans se soucier ni melancholier de rien. 

Mém. de Sully, t. II, p. 369.

 

Melanites, s. f., malthe, sorte de pétrole plus noir que le pétrole ordinaire, poix minérale.

Melanites es peyra..., ret dos suc cum mel. Eluc. de las propr., fol. 189. La malthe est une pierre..., elle rend suc doux comme miel.

(ESP. Melanita. Chap. Melanita, melanites.)

Melanites, s. f., malthe, sorte de pétrole plus noir que le pétrole ordinaire, poix minérale.

viernes, 19 de abril de 2024

Landacisme - Lansolada

Landacisme, s. m., lat. lambdacismus, lambdacisme, répétition vicieuse du L.

Lambdacismus... ut: Sol et luna luce lucebant alba, levi, lactea.

Marcian. Capella, De nuptiis Mercur. et philolog. 5.

Landacisme es cant una dictios finish en L, e la seguens comensa per L.

Leys d'amors, fol. 109.

Lambdacisme, c'est quand un mot finit en L et le suivant commence par L.

Vendre ni far vendre peis corromput ni languit. Surströmming


Languor, Langor, s. f., lat. languor, langueur, peine.

Fay venir home en langor o en caitivier. V. et Vert., fol. 13.

Fait venir l'homme en langueur ou en misère.

Lo turmen

Que m'a mes en tan gran languor.

Pierre d'Auvergne: Belha m' es la. 

Le tourment qui m'a mis en si grande langueur. 

Plus s'amou, magiers es lor langors. 

T. de Lantelm et de Raimond: Ramon. 

Plus ils s'aiment, plus grande est leur peine. 

ANC. FR. Longuement sera en langor.

Nouv. rec. de fables et cont. anc., t. 1, p. 385. 

Puis caï en une langor. Roman de Brut, t. I, p. 173. 

ANC. ESP. Languor. PORT. Langor. IT. Languore.

2. Langui, Lagui, s. m., peine, chagrin, retard.

Lo cor e'l sen e mon langui perdrai.

G. Riquier: Aissi com selh. 

Le coeur et le sens et ma peine je perdrai.

Ieu agui

El cami gran trebalh e lagui.

Leys d'amors, fol. 120.

J'eus au chemin grand tourment et retard.

ANC. CAT. Lagui.

3. Languimen, s. m., abattement, langueur, peine.

Per languimen e per tristor

De lauzengiers maldizens.

Paulet de Marseille: Sitot no m fas.

Par abattement et par tristesse de flatteurs médisants.

Lo greus trebalhs e 'ls languimens... d'ifern. Contricio e penas ifernals.

Le pénible tourment et les peines... d'enfer.

ANC. CAT. Languiment.

4. Laguios, adj., lat. languidus, languissant, nonchalant, insouciant, négligent.

Qui trop laguios

Es de far so c'a far a.

G. Riquier: Aitan grans.

Qui est trop insouciant de faire ce qu'il a à faire.

Fig. Mas l'esper es doptos,

E 'l jorn es laguios.

G. Riquier: Per re non.

Mais l'espoir est douteux, et le jour est languissant.

5. Languir, v., lat. languere, languir, gémir, souffrir.

Mais volria jauzens durmir,

Que velhan deziran languir.

Arnaud de Marueil: Dona genser.

Plus je voudrais dormir me réjouissant, qu'en veillant languir désirant.

Los uns ten rics, e 'ls autres fai languir.

Giraud de Calanson: A leys cui am.

Les uns tient puissants, et les autres fait languir.

Part. pas. Adoncs la dolor languida es trop grans. Liv. de Sydrac, fol. 41.

Alors la douleur soufferte est trop grande.

- Alangui, abattu.

Don soy fort languit. Leys d'amors, fol. 27. 

Dont je suis fort alangui.

Fo ta fort afrevolida

Per la dolor e tan languida

Que no s podia em pes tener.

Passio de Maria.

Fut si fort affaiblie par la douleur et si abattue qu'elle ne pouvait se tenir en pieds.

- Infect, puant.

Vendre ni far vendre peis corromput ni languit.

Cartulaire de Montpellier, fol. 175. 

Vendre ni faire vendre poisson corrompu et infect.

IT. Languire.

L'espagnol et le portugais ont conservé le participé passé languido (lánguido en castellano, lánguida, participio pasado: adjetivo).

6. Languiar, Laguiar, v., languir, souffrir, affliger, chagriner, alanguir.

Qui tant se vol laguiar, et son temps despendre. Leys d'amors, fol. 23. Qui tant se veut chagriner, et son temps dépenser.

Aver poder ni voler, nueg ni dia,

De mi loingnar del maltrag que m languia.

B. Calvo: S'ieu ai perdut.

Avoir pouvoir et vouloir, nuit et jour, de m'éloigner de la peine qui m'alanguit.

Part. prés. Laguian cum gens marrida.

Brev. d'amor, fol. 15.

Languissant comme gent attristée.

(chap. En chapurriau fem aná: trist, tristos o tristes; melancólic, melancolics, melancólica, melancóliques; decaigut, decaiguts, decaiguda, decaigudes; afligit, afligits, afligida, afligides; depressiu, depressius, depressiva, depressives; desfet, desfets, desfeta, desfetes; dessolat, dessolats, dessolada, dessolades; modorro, modorros, modorra, modorres; A Arnes alguns diuen moix, moixa.)

Algars, Algás, toll del vidre, Arnes, Tarragona, Lo Port,

Lanhar, Lagnar, Laignar, v., gémir, se plaindre, s'affliger, s'inquiéter. Voyez Muratori, Diss. 33.

Mas qui que s lanh

Qu'el jass' el banh, 

E gense sa colors.

Giraud de Borneil: Jois e chans.

Mais qui que ce soit qui se plaigne qu'il gisse au bain, et embellisse sa couleur.

Car si s laigna ni s rancura.

P. Rogiers: Al pareissen. Var. 

Car s'il se plaint et se désole. 

ANC. FR. Sa chamberrière, laquelle laignoit ou respondoit despiteusement. Lett. de rém. de 1385. Carpentier, t. II, col. 989. 

IT. Lagnare.

2. Lanha, Lagna, Laigna, Layna, s. f., gémissement, affliction, plainte, inquiétude.

Als us mov lanha.

Los autres meurtris.

P. Cardinal: Quals aventura. 

Aux uns suscite affliction, les autres meurtrit.

La donzell' a suferc lonc temps dolor e layna. V. de S. Honorat.

La damoiselle a souffert longtemps douleur et affliction.

En aissi m ten lo desirs en greu laigna.

Peyrols: Si be m sui. 

Par ainsi le désir me tient en pénible inquiétude. 

ANC. IT. Lagna.


Lansa, s. f., lat. lancea, lance.

Le mot lance a été employé par les anciens Gaulois, Allemands et Espagnols. 

Voyez Aulu-Gelle, lib. XV, cap. 20. - Diodore, lib. V. - Watcher (Wachter), Gloss. germ., v°. Lanze. Voyez aussi Aldrete, p. 169. - Denina, t. I, 

p. 259, et t. II, p. 335. - Leibnitz, Coll. étym., p. 119.

Anc en escut lansa non frais.

Bertrand de Born: Al dous nou. 

Oncques sur écu lance il ne brisa. 

Fig. Atressi m nafr' amors fort, 

Com vos, de sa lansa.

Rambaud de Vaqueiras: Engles. 

Également me blesse amour fortement, comme vous, de sa lance.

CAT. Llansa (MOD. Llança). ESP. Lanza. PORT. Lança. IT. Lancia.

(chap. Llansa, llanses. v. llansá : aviá, aventá, tirá, p. ej una llansa.)

2. Lansada, s. f., estafilade, coup de lance.

Fereiro s tant fort amdos que am las lansadas... trauquero li uns l'autre l'escut e l'aubert. Philomena.

Ils se frappèrent si fort tous deux qu'avec les coups de lance... ils trouèrent l'un l'autre l'écu et le haubert.

CAT. Llansada (MOD. Llançada). ESP. Lanzada. PORT. Lançada. 

IT. Lanciata. (chap. Llansada, llansades: cop de llansa y partissipi de llansá: llansat, llansats, llansada, llansades.)

3. Lanceta, Lanseta, s. f., lancette.

Quatre lansetas totas novas.

Talhar la pointa de cadauna lanceta.

(chap. Cuatre llansetes totes noves. Tallá la punta de cada llanseta; cada una de les llansetes.)

Ord. des R. de Fr., 1457, t. XIV, p. 436. 

Quatre lancettes toutes neuves.

Tailler la pointe de chacune lancette.

CIT. Llanceta. ESP. PORT. Lanceta. IT. Lancetta. (chap. Llanseta, llansetes: instrumén quirúrgic, paregut a un punchó o punsó.)

4. Lancier, Lansier, s. m., porte-lance, crochet auquel on suspendait la lance.

Vi sa lansa e son escut

C'om l' ac en un lansier pendut.

Roman de Jaufre, fol. 45.

Vit sa lance et son écu qu'on lui eut suspendu en un porte-lance.

- Lat. lancearius, soldat qui porte la lance, lancier. 

CC lancier sian aparelhat. Trad. des Actes des Apôtres, ch. 23.

Que deux cents lanciers soient préparés. 

ANC. CAT. Llancer. ESP. Lancero. PORT. Lanceiro. IT. Lanciero. 

(chap. Llansé, llansés: soldat que porte la llansa.)

5. Lans, Lanz, s. m., élan, jet, élancement, trait.

Al primier lans pert ieu mon esparvier.

Bertrand de Born: Ieu m' escondisc. 

Qu'au premier jet je perde mon épervier. 

Adv. comp. Tan fui laissatz,

Quan la vi al prim lanz.

Sordels: Tan m'abellis.

Tant je fus étreint, quand je la vis de prime abord.

El mielhs del mon s'es perdutz en un lans.

Aimeri de Peguilain: S' ieu anc chantiei. 

Le meilleur du monde s'est perdu en un trait.

ANC. CAT. Llans. ESP. Lance. PORT. Lanço. IT. Lancio.

6. Lansar, v., lancer, jeter, darder, pousser.

No ill ten pro ausberc fort ni espes,

Si lansa dreit.

Pueis lansa un dart de plom gent afilat.

Giraud de Calanson: A lieys cui am. 

Ne lui tient profit haubert fort et épais, tant il lance droit.

Puis lance un dard de plomb gentiment affilé. 

Fig. Ab un dous amoros esguar

Que ni lansero siey huelh lairo.

Sordel: Bel m' es ab.

Avec un doux amoureux regard que me lancèrent ses yeux fripons.

CAT. Llansar (MOD. Llançar). ESP. Lanzar. PORT. Lançar. IT. Lanciare.

(chap. Llansá: llanso, llanses, llanse, llansem o llansam, llanséu o llansáu, llansen; llansat, llansats, llansada, llansades.)

7. Eslais, s. m., élan, course, vitesse, trait, effort.

Tro a la nau del port volon far lur eslays. V. de S. Honorat.

Jusqu'au navire du port ils veulent faire leur course. 

Fig. D' alegransa e de joi fai un eslais.

Roman de Gerard de Rossillon, fol. 96. 

D'allégresse et de joie fait un élan.

Loc. fig. Ves ifern fay son eslais.

P. Cardinal: Pus ma boca. 

Vers enfer fait son élan. 

Adv. comp. D' aquesta gent marrida que vengron a eslays. 

V. de S. Honorat.

De cette gent hideuse qui vinrent avec impétuosité.

Fuia 'ls mals a grant eslais. 

T. d'Aimeri de Peguilain et d'Albertet: N Albertet.

Qu'il fuie les méchants à grand effort.

Aissi m venon tug d' eslais.

Aimeri de Bellinoi: Era m'agr' ops. 

Ainsi me viennent tous d'élan.

Ieu m n' irai lay de gran eslays.

Rambaud d'Orange: Entre gel e vent. 

Je m'en irai là de grande impétuosité.

ANC. FR. A tant s'en tourne à grant eslais, 

Et Euriaus remaint dolente, 

Qui de plourer pas ne s'alente.

Roman de la Violette, p. 58.

Si saillit de plein eslays jus du destrier. 

Hist. de Gérard de Nevers, p. 85.

8. Eslansar, v., élancer, pousser, jeter.

En als non ai cor que m' eslans.

Rambaud d'Orange: Aras no siscla. 

En autre chose je n'ai coeur que je m'élance.

Mos cors en leis amar s' eslansa.

Albert de Sisteron: En amor. 

Mon coeur s'élance à aimer elle. 

IT. Lanciare.

9. Eslaissar, v., élancer, précipiter, aventurer.

Braus cavals, quan s' eslaissa.

G. Adhemar: Lanquan vei.

Fougueux cheval, quand il s'élance.

(chap. Fogós caball, cuan ell s' avente, arree, arrenque, etc.) 

Fig. M' es vengut en cor que m' eslais

De far un novel sirventes.

Bertrand de Born: Pus lo gens.

M'est venu en volonté que je m'aventure à faire un nouveau sirvente.

Si m dey tener qu' en trop dir no m'eslais.

Gui d'Uisel: Anc no cugey.

Ainsi je dois me tenir qu'à trop dire je ne m'aventure.

ANC. FR. Devant les Sarrasins se prent à eslaisser.

Roman de Fierabras en vers français.

Li dus s' eslaisse en 1 prael. Roman del conte de Poitiers, v. 860.

Puis ont les chevaus eslaisiés. Roman de la Violette, p. 260.

10. Relais, s. m., relais, élan.

Ab tan Bertrans s'en vai sus per relais.

Roman de Gerard de Rossillon, fol. 96.

En même temps Bertrand s'en va sus par relais.

Adv. comp. Y corre de relais.

Tal paor, que de relais

S'en torneron drech al palays.

V. de S. Honorat.

Y courir d'élan.

Telle peur, que d'élan ils s'en retournèrent droit au palais.


Lansolada, s. f., lansolade, sorte de plante.

Solvi pro VIII lanssolatis palearum... De qualibet lanssolata II albos.

Tit. de 1372. Hist. de Nîmes, t. II, pr.. p. 319.

Per sanar la carn nafrada,

Es bona la lansolada

Qu'om apela carlepepi.

Brev. d'amor, fol. 50.

Pour guérir la chair blessée, est bonne la lansolade qu'on appelle carlopepin.

(N. E. Creo que habría que buscar alguna planta “lanceolata”, como la Plantago lanceolata, con hojas en forma de lanza.

En el Dictionnaire provençal-français de Simon-Jude Honnorat, tomo 2, el autor cita a Raynouard, y le corrige: “Lanssolatis palearum, signifie ici: Lansolada de palha, plein un drap de paille, comme on le dit encore aujourd'hui. También sale algo en "Romania".)

Per sanar la carn nafrada,  Es bona la lansolada  Qu'om apela carlepepi.

En Argentina:

Alpiste pajarero, calracho, carmel, carrajó, hierba de las almorranas, la de las almorranas, liantel, llanté, llantel, llanten, llantén, llantén de cinco nervios, llantén de hoja estrecha, llantén de hojas de lanza, llantén de hojas estrechas, llantén de siete nervios, llantén lanceolado, llantén menor, llanter, michitos, orejillas de liebre, pelosilla, planta de las almorranas, plantaina, raíz de las almorranas, rampetes, siete nervios, sietevenas, lengua de oveja, siete venas.

En España:

alpiste, alpiste bravo, alpiste pajarero, alpistes, antén, aquinácea, argadillo, avellanas, cinco en vena, cinco venas, cinco-nervios, cincovenas, cochinina, cola de rata, correola, cuatro venas, diantel, diente de león, estrella, estrella de mar, ezpata-plantaina, felpa larga, flor de la mensida, hierba de cinco venas, hierba de la cortadura, hierba de lagartija, hierba de las almorranas, hierba de las cinco rayas, hierba de las siete costuras, hierba de los pájaros, hierba para el sudor de pies, hierba para heridas, hierba para las almorranas, hoja de lagartija, hoja de lentén, hoja de siete costillas, hojas de cinco venas, la de las almorranas, lagartijera, lampaza, lanceolada, lancilla de arroyos, lantel, lantel del fino, lantén, lengua de cabra, lengua de mixón, lengua de oveja, lengua de prado, lengua de pájaro, lengua de vaca, lenguazas, lenté picudo, lentén, lentén largo, liantel, lintén, llantaina, llantel, llantén, llantén de hojas de lanza, llantén de hojas estrechas, llantén menor, llanter, llanté, llantén, llantén de cinco nervios, llantén de hoja estrecha, llantén de hojas estrechas, llantén de siete nervios, llantén lanceolado, llantén mayor, llantén menor, llantén pequeño de cinco-nervios, llantén silvestre, llentel, llentén, mastia, matapepinos, michitos, moscas, oreja de cabra, oreja de liebre, orejillas de liebre, pelosilla, pelosilla borde, picadera, planta de las almorranas, planta para el colesterol, planta para prevenir catarros, plantaina, plantaina de hojas estrechas, plantaina menor, plántago, rampetes, raíz de las almorranas, siete costillas, siete nervios, sietevenas, yantel, llantén kocue, yentén, yerba de las cinco venas, yerba de los pájaros, zaragatona.