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lunes, 29 de julio de 2024

4. 14. Máximes y sentensies de Pedro Saputo.

Capítul XIV.

Máximes y sentensies de Pedro Saputo.

Braulio Foz, Fórnoles, Matarraña, Teruel; Máximes y sentensies de Pedro Saputo.

Solíe di que preferíe enemics espabilats que amics apamplats. 

Díe que en general tots los homens són bons y tots roíns, perque no los ham de demaná lo que no poden doná, ni voldre que obron com no los convé encara que igual entenen mal esta conveniensia. 

Y en cuan a la justissia, que o no la coneixen en los casos que obren mal, o que no saben lo que val.

Li van preguntá una vegada, quins homens eren los mes perjudissials, y va contestá que los envechosos. Se van admirá de esta resposta, y van voldre sabé lo que sentíe dels lladres, assessinos y datres; y va di, que dels primés, lo envechós pegue en lladre, y per enveja escomensaben a sé roíns; que los atres són uns miserables, ignorans, soques y mal encaminats per uns atres com ells, o perduts per la mala educassió cuan eren chiquets y mossos; pero que al final, tart o pronte se fa justissia. Pero que lo envejós o la envejosa es un verdadé malsín, lo traidó per naturalesa, lo animal propiamen dit, contra qui no ña cástic a les leys ni a les costums, per al mal que cause en general y en particulá, que es mes que lo que mos ve de totes les demés classes juntes de homens perversos y malvats. Que la enveja ha causat mes trastornos al món que la codissia y la ambissió juntes, si no es que la ambissió sigue un nom dorat pera la enveja. Pero que sin embargo podíen alguna vegada, y de particulá en particulá, produí un be paregut al de les cagarrines y colics al cos humano, que si no són frecuens ni mol graves, fan al home templat y sobrio.

Tamé díe moltes vegades que la avarissia no habíe eixecat cap casa; y sí moltes lo orden y la economía.

Díe que los mes grans enemics del be del home solen sé la vanidat y la dropina. La vanidat perque gaste mes de lo que pot y se arruine o diu mes de lo que deu y cau en grans inconveniens; y la perea, la dropina, perque va detrás de les estassions al tems, de la saó als negossis, dels fets als acontessimens, dixansu vindre tot damún, hasta que li cau la casa y acabe a les seues ruines, enrunat y arruinat, o fuch espantada y no trobe aon fotres, pobra, falta de consell y aburrida.

Díe que la tontería es mal incurable (només cal vore a Carlos Rallo Badet) y códul al que sempre se entropesse; y que los tres mes grans traballs que pot passá un home són viure en imbessils, tratá en embusteros y viachá en un cobart (Julio Micolau de La Fresneda fa les tres coses, que pareix lo gos de Quintaneta).

Lo influjo de la imprenta y la aplicassió de cadaú guiada y exitada per los sabuts, díe que lo faríen home al món, perque hasta ara (al seu tems) encara no habíe eixit de chiquet.

Creíe que los homens may habíen sigut millós, sino que a uns atres tems van tindre menos leys y menos sossiedat, y així menos juissi y censura de les seues acsions; pero que la sossiedat se habíe anat constituín milló, encara que no be del tot.

Segons ell, los homens del seu tems no enteníen lo comers, la agricultura, les arts, ni les siensies, perque li pareixíe que no veíe mes que torpesa, casualidat, charlatanisme y miseria.

Cuan se va sabé la seua ressolusió de casás li van preguntá, cóm sén tan sabut caíe an esta vulgaridat. Y va contestá: no es vulgaridat casás, perque es seguí la naturalesa, sino casás mal per interés o per mera y sola raó de nom, y queixás después, o condená lo matrimoni y parlá mal de les dones.

Abans de coneixe a son pare díe que donáe grassies a Deu perque no lay habíe dixat coneixe, pos habíe vist mols chiquets de qui no li penaríe sé pare, y pocs homens de qui voldríe sé fill. 

Pero cuan va trobá a son pare, va plorá de pena de no habél conegut desde la cuna. Y sobre lo seu apellit va contestá a don Vicente, son germá de Morfina, que li va preguntá si estáe orgullós de ell: ya me pareixíe a mí que no podíe escapá de un López, de un Pérez, de un Martínez, Jiménez, Sánchez, o Fernández, perque estos linajes són com los vileros que a tota vila se troben.

Com habíe tratat en flares y monges y los coneixíe mol be, díe que an aquells los faltabe un voto, y an estes nels sobraben dos. 

Pero no explicabe mes, y no sabem quins votos eren eixos.

Per tres coses (díe) donaría yo la vida: per la religió que professo, per ma mare y per lo meu poble. Li van preguntá una vegada que acababe de di aixó, si la donaríe per lo Rey; y va contestá que no enteníe la pregunta.

Solíe di que en general la primera nessessidat de les dones es parlá; la segona murmurá de atres, y la tersera, sé adulades.

La perea als jovens, la desautoridat als agüelos, la vanidat a les fees, y casá a un home baixotet en una dona alta, díe que són cuatre pecats iguals, contra natura.

Recomanán la frugalidat solíe di: carn una vegada al día, y eixa a 

l'olla o rostida. Y condenán la tacañería als plats: lo milló dols es la mel, lo milló coc, lo bon pa, lo milló licor, lo bon vi, y lo milló guiso, lo mes curtet y simple.

Díe que ñabíe cuatre coses que lo ficaben a pun de alferessía: taula menuda, llit curt, mula pesada, y navalla sense esmolá.

Cuatre que li omplíen l'alma de rissa: una agüela en flos, un home gurrumino, un predicadó de mal ejemple, y un flare o retó fenli la roda a una dama.

Y cuatre que li féen portá la má a la espasa:

engañá a un sego, feli la burla a un agüelo, un home peganli a una dona, y un fill maltratán a son pare o a sa mare.

Están a Sevilla li van brindá si volíe aná a vore a una poetisa que componíe sonetos, églogues de pastós y atres poemes; y va contestá que sí, pero que li habíen de di en tems lo día y la hora perque volíe preparás.

- ¿Quína preparamenta nessessitéu?, li van preguntá, y va di:

purgám y llimpiá be la pancha, y después péndrem un elixir que sé fé yo en gitam, mol espessial contra los vomits y la fluixera de ventre.

Entre les sentensies dels antics la que mes li agradáe ere aquella de Virgilio: Felix qui potuit rerum cognoscere causes. "dichós, felís, lo que alcanse a coneixe les causes de les coses»; aixó es, a la naturalesa.

Y de ell la sentensia mes sélebre es esta: que lo mol resá a ningú ha fet san, ni lo mol lligí sabut (només cal vore a Moncho), ni lo mol minjá ressio y fort.

Moltes atres dites y sentensies se li atribuíxen; pero o són mol vulgás, o sels vol doná autoridat en lo seu nom. Y així mateix se conten de ell diferens fets que de cap manera corresponen al consepte que lo seu gran talento y máxima prudensia mereixen.

Yo estic convensut de que així los dits com los fets que corren com si foren seus y són tan indignes de la seua discressió y sabiduría, perteneixen al fals o apócrifo Pedro Saputo, a qui los de Almudévar van fotre fora a gorrades y en raó del seu poble, tan malparat lo malparit, y que, com ham dit, ere un acsiomo, un dropo, gat, torpe, indessén, (algo paregut a Mario Sasot Escuer, lo de la revista de la franja del meu cul.)

Mario Sasot Escuer, capsot, franchista, la franja del meu cul

Lo fill de la pubilla va sé mol sobrio, mol fi, mol amable, persona de mol respecte, y tan gran en tot com se ha vist an esta verdadera historia de la seua vida.


Original en castellano:

Capítulo XIV.

Máximas y sentencias de Pedro Saputo.

Solía decir que más quería enemigos agudos que amigos tontos.

- Decía que hablando en general todos los hombres son buenos y todos malos, porque no les debemos pedir lo que no pueden dar, ni querer que obren como no les conviene aunque tal vez entiendan mal esta conveniencia. Y en cuanto a la justicia, que o no la conocen en los casos que obran mal, o que no saben lo que vale.

- Preguntáronle una vez, qué hombres eran los más perjudiciales, y respondió que los envidiosos. Admiráronse de esta respuesta, y quisieron saber lo que sentía de los ladrones, matadores y otros; y dijo, que de éstos mucha parte eran también envidiosos y por envidia comenzaban a ser malos; que otros son unos miserables, ignorantes, rudos y mal encaminados por otros como ellos, o perdidos por la mala educación en su niñez y mocedad; pero que al fin de todos ellos tarde o temprano se hace justicia. Mas que el envidioso es un verdadero malsín, el traidor por naturaleza, el animal propiamente dañino, contra el cual no hay castigo en las leyes ni en las costumbres, para el daño que causa en general y en particular, que es más que el que nos viene de todas las demás clases juntas de hombres perversos y malvados. Que la envidia ha causado más trastornos en el mundo que la codicia y la ambición juntas si no es que la ambición sea un nombre dorado de la envidia. Pero que sin embargo podían alguna vez, y de particular a particular, producir un bien parecido al de las indigestiones y cólicos en el cuerpo humano, que si no son frecuentes ni muy graves, hacen al hombre templado y sobrio.

- También decía muchas veces que la codicia no había levantado ninguna casa; y sí muchas el orden y la economía.

- Decía que los mayores enemigos del bien del hombre suelen ser la vanidad y la pereza. La vanidad porque gasta más de lo que puede y se arruina o dice más de lo que debe y cae en grandes inconvenientes; y la pereza, porque va detrás de las estaciones en el tiempo, de la sazón en los negocios, de los hechos en los acontecimientos, dejándoselo venir todo encima, hasta que se le cae la casa y acaba en sus ruinas, o huye espantada y no encuentra donde meterse, pobre, falta de consejo y aborrecida.

- Decía que la necedad es mal incurable y piedra en que siempre se tropieza; y que los tres mayores trabajos que puede pasar un hombre son vivir con necios, tratar con embusteros y viajar con un cobarde.

- El influjo de la imprenta y la aplicación de cada uno guiada y excitada por los sabios, decía que harían hombre al mundo, porque hasta ahora (en su tiempo) aún no ha salido de niño.

- Creía que los hombres nunca habían sido mejores, sino que en algunos tiempos tuvieron menos leyes y menos sociedad, y así menos juicio y censura de sus acciones; pero que la sociedad había estado mejor constituida, aunque no bien del todo.

- Según él, los hombres de su tiempo no entendían el comercio, la agricultura, las artes, ni las ciencias, porque le parecía que no veía sino torpeza, casualidad, charlatanismo y miseria.

- Cuando se supo su resolución de casarse le preguntaron, cómo siendo tan sabio caía en esta vulgaridad. Y respondió: no es vulgaridad casarse, porque es seguir la naturaleza, sino casar mal por interés o por mera y sola razón de nombre, y quejarse después, o condenar el matrimonio y hablar mal de las mujeres.

- Antes de conocer a su padre decía que daba gracias a Dios porque no se lo había dejado conocer, pues había visto muchos niños de quien no le pesaría ser padre, y pocos hombres de quien quisiera ser hijo. Mas cuando encontró a su padre, lloró de pena de no haberle conocido desde la cuna. Y acerca de su apellido respondió a don Vicente, el hermano de Morfina que le preguntó si estaba muy vano de él: ya me parecía a mí que no podía escapar de un López, de un Pérez, de un Martínez, Jiménez, Sánchez, o Fernández, porque estos linajes son como los gorriones que en todo poblado se encuentran.

- Como había tratado con frailes y monjas y los conocía muy bien, decía que a aquéllos les faltaba un voto, y a éstas les sobraban dos. Pero no explicaba más, y no sabemos qué votos eran éstos.

- Por tres cosas (decía) daría yo la vida: por la religión que profeso, por mi madre y por mi pueblo. Preguntáronle una vez que acababa de decir esto, si la daría por el rey; y respondió que no entendía la pregunta.

- Solía decir que en general la primera necesidad de las mujeres es hablar; la segunda murmurar de otras, y la tercera, ser aduladas.

- La pereza en los jóvenes, la desautoridad en los viejos, la vanidad en las feas, y casar hombre pequeño con mujer alta, decía que son cuatro pecados iguales contra natura.

- Recomendando la frugalidad solía decir: carne una vez al día, y ésa en la olla o asada. Y condenando la prolijidad en los platos: el mejor dulce es la miel, el mejor bizcocho, el buen pan, el mejor licor, el buen vino, y el mejor guiso, el más corto y simple.

- Decía que había cuatro cosas que le ponían a punto de alferecía: mesa pequeña, cama corta, mula pesada, y navaja sin filo. Cuatro que le regaban el alma de risa: una vieja con flores, un marido gurrumino, un predicador de mal ejemplo, y un fraile o clérigo haciendo la rueda a una dama. Y cuatro que le hacían llevar la mano a la espada: engañar a un ciego, burlarse de un viejo, un hombre pegando a una mujer, y un hijo maltratando a su padre o a su madre.

- Estando en Sevilla le brindaron si quería ir a ver una poetisa que componía sonetos, églogas de pastores y otras poesías; y respondió que sí, pero que le habían de decir con tiempo el día y la hora porque quería prepararse. 

- ¿Qué preparación necesitáis?, le preguntaron, y dijo, purgarme y limpiar bien el estómago, y luego tomar un elixir que sé yo hacer muy especial contra las náuseas y la flojedad del vientre.

- Entre las sentencias de los antiguos la que más le gustaba era aquella de Virgilio, Felix qui potuit rerum cognoscere causas. «Dichoso el que alcanza a conocer las causas de las cosas»; esto es, a la naturaleza.

- Y de él la sentencia que más se celebra es ésta: que el mucho rezar a nadie ha hecho santo, ni el mucho leer sabio, ni el mucho comer robusto y fuerte.

Muchos otros dichos y sentencias se le atribuyen; pero o son muy vulgares, o se les quiere dar autoridad con su nombre. Y asimismo se refieren de él varios hechos que de ningún modo corresponden al concepto que su gran talento y suma prudencia le ha merecido. Yo me persuado que así los dichos como los hechos que corren como los suyos y son tan indignos de su discreción y sabiduría, pertenecen al falso Pedro Saputo, a quien los de Almudévar echaron con razón de su pueblo tan malparado, y que, como hemos dicho, era un mentecato, un vago y un borracho torpe e indecente. El hijo de la Pupila fue muy sobrio, muy fino, muy amable, persona de mucho respeto, y tan grande en todo como se ha visto en esta verdadera historia de su vida.

viernes, 26 de julio de 2024

2. 6. Pedro Saputo al convén.

Capítul VI.

Pedro Saputo al convén.

Pedro Saputo al convén.


No va pendre lo hábit de monja, com volen di alguns y creu lo vulgo ignorán, que hasta han arribat a afirmá que va professá y va viure tres añs al convén. Tot es fals, tot inventos y donaire de homens destalentats, burlons y faltons. ¿Y pera qué? pera acabá en un cuento absurd, infame y asquerós que fa vómit y vergoña. Res de indessén, res de negre ni de mulato va passá an aquell convén; de grassiós y amable, sí, mol, perque no cabíe datra cosa a la edat y miramén de Pedro Saputo, ni a la amabilidat y virtut de aquelles siñores.

Admitixgo, pos, dins de reixes, que entonses no eren tan quisquilloses ni tan fortes ni espesses com después se van torná a tots los convens com precaussió nessessaria contra la fragilidat humana que a dins se refugie, y diénles que se díe Geminita, la van destiná per de pronte de ajudanta a la cuina, fenla sotacuinera. Pesat li va resultá, repugnán y afrentós; pero per sort, als tres o cuatre díes li va preguntá la mare priora si sabíe cusí, y va di que una mica a la moda y gust de les gens del siglo; y pera probala li va doná a cusí dos parells de cansonsillos de un reverendo ex guardián que males llengües díen que habíe sigut y ere encara lo amor mes amartellat de una germana de la priora, casada al poble y ya viuda.

Al poc rato va vore la priora que Geminita cusíe en mes primor que les mes reputades entre elles, y va amostrá la labor a les atres monges, los va pareixe tan be a totes, que per acuerdo unánime o mes be per aclamassió la van traure de la cuina y la van declará la donsella de labor de la comunidat, tratanla en mol cariño, y procurán la mayoría de elles mostrás mol seues, ya que u mereixíe tot la seua modestia, afabilidat y bona grassia.

Se van prendá de ell mol espessialmén dos novissies que ñabíe casi de la seua mateixa edat. La una perque de chiqueta caén de morros al foc ubert de lleña se va volcá damún una olla de aigua bullín y se habíe escaldat lo coll y tot un pit, van creure sons pares que siríe inútil per al món y la van incliná a sé monja, dixanse ella incliná y portá, volén o no, mol inossenmen a tot lo que li proposaben. 

Y l'atra, veína y amiga seua, la va seguí pocs díes después sol per fé lo mateix; y portáen entonses de sis a set mesos de hábit.

Estes dos sagales, pos, li van manifestá prou cariño per sé de la mateixa edat, ya que la mes gran, que ere la cremada, teníe setse añs y alguns mesets; y l'atra no mes de ixos mesos menos. 

Pera viure y parlás y tratás mes libremen van demaná a la mestra de novissies que li demanare a la mare priora la grassia de dixá dormí a Geminita al novissiat, la maestra ere blaneta, y li va parlá aquell mateix día a la priora, que pera contentá a les cuatre va consedí lo seu dessich, passán aixó a les dos semanes de está ell al convén.

En cuidadet anáe ell en tot pera no descubrís; parláe poc y sempre en oportunidat y agudesa, pero sensillamén y com si fore cosa natural y sense advertensia. De sort que sol en les seues paraules y bons modos se habíe de embutí al cor y al moll del os de totes elles; y així passáe, hasta abrassál y donali besos jovenetes y agüelotes cuan lo sentíen parlá en tanta discressió y sabiduría. Per supost, ell se dixáe abrassá y besá, pera no eixecá sospeches, pero no solíe torná estes carissies, rara vegada u feie. Se li queixáen amorosamen de sé massa aspra y fura. Les que mes se queixaben eren les dos novissies, perque tamé eren les que mes cariños li féen. Se díen elles la una Juanita, y l'atra Paulina. La Juanita ere la del pit escaldat.

Habíe tingut Paulina molta temó als morts y als duendes, y encara li durabe; aixina que la maestra de novissies les permitíe alguna vegada dormí juntes, cosa que no se usabe ni aprobabe la regla. 

Van allargá esta libertat después de entrá allí Geminita, y alguna vegada dormíen les tres juntes, dixán ell corre sempre la ignoransia de aquelles sagales.

Al final se va tindre que descubrí diénles un día, que estáe mol apenada perque al seu pareixe se tornáe home. Sen van enriure aquelles inossentes mossetes; ell va insistí en que ere verdat, y elles encara sen enríen mes y no faen cas. Su van tindre que creure, pero sense sospechá lo engañ y teninlo sol com un cas mol raro y casi milagrós. Perque dudá de que va entrá dona al convén ni sels podíe ocurrí. Conque van passá prop de dos mesos de esta manera en la mes gran sensillés y naturalidat del món, y sense cap escrúpol ni reparo.

Lo mes gran perill que va corre lo seu disfrás constanmen va sé que olvidat del papé que fée descubriguere que sabíe lligí, y anáe sobre aixó parán molta cuenta, no agarrán may cap llibre a les mans per mes que los veíe a totes les taules, be que reduíts a breviaris, diurnos y devossions cristianes; y si alguna vegada ne obríe algún lo miráe un rato y díe: aixó es o..., y esta, ele, y nombrabe tres o cuatre lletres, sempre les mateixes, de lo que sen enríen mol les novissies y les atres monges. Y ningú sen recordáe de la seua familia ni se va tratá de escriure al seu poble.

Encara va fé un atra inossentada. La organista ere una coixa, que fora de esta falta y la de una den, ere bastán grassiosa y la mes lista, pincha y atrevida de la comunidat; pobres a casa seua, la van admití per lo ofissi. Passán un día Geminita per la seua cámara va entrá y va vore que amagáe mol depressa un papé brut, y li va di: 

- Perdonéu sor Nazaria; pero eixe papé, si está escrit yo no hay de lligíl, y escrit o no, ha de mascará tot lo que toco segons hay vist.

- Pos que mascaro, va contestá la monja; lo embutixco aquí prop del cor perque es de una persona que ting apossentada al mich de les entrañes; y te u descubrixco perque eres discreta. Escolta lo que diu: "Dolsa y grassiosa colometa meua: me fan aná a predicá tres sermons, y tardaré dos siglos en torná, que dos siglos o mes significarán pera mí tindre dolén lo cor les dos semanes que estaré sense vore los teus ulls amorosos, sense sentí la teua veu encantadora, sense contemplá lo teu rostro encantadó, sense donat y ressibí aquells apassionats abrassos entesos sol per tú y per mí.

Si puc, vindré a despedím; pero per si auncás escriume esta tarde, y aplica al papé una dotsena de besets com yo los dono an éste pera que tú los arreplegos. ¡Prenda meua! ¡Ama meua! La teua imache, que sempre ting presén, sirá lo meu ídolo en esta aussensia, així com tú, aussén y presén, eres la meua vida y la meua alma. Teu. N.»

- Tendre y enamorat está fulano, va di Geminita; pero lo seu papé mereixíe mes cuidado, pareix que hau llimpiat en ell lo cresol o embolicat una butifarra de sang rostida al caliu.

- Es que, va di la monja, me l'ha enviat a dins de un pichonet guisat y farsit. Tamé yo li envío los meus en dolsaines, bizcochos, en lo que puc.

- Y, ¿qué traéu, diéume, li va preguntá, de ixos amors, no se poden vore mes que de lluñ y sempre reixa pel mich, ni tratás mes que per escrit? ¿Quín gust poden tindre uns besets que venen embolicats en un colomet guisat, fen auló a espessies y tan pringosos?

- No u entenéu, va contestá la monja; si no fore per naixó mos moriríem totes badallán. Perque has de sabé que fora de algunes de gust mol soberbio, com la priora y sor Mercedes, totes tenim cada una lo seu cada un, y tratem la una en un flare, l'atra en un benefissiat, y així, filla meua, tenim ocupat lo cor y entretingut lo pensamén. Y si ixos homens pugueren entrá... Y no es difíssil, perque yo sé cóm y per aón; pero lo meu es flare y se sabríe, que si no... Pos, com día, si pugueren entrá, totes mos pedríem, perque tot aniríe al ample. Lo nostre amor es mes violén que fora a la libertat del siglo que corre. Yo men enrecordo de que vach voldre be a un jove abans de entrá, perque vach vindre ya en vin añs y ya ne fa nou que hi estic, y aquell amor a cap desesperassió me portáe, com éste me porte a vegades, y com yo sé que los passe a les atres en los seus. Perque aquí lo que es al exterió, molta humildat y mansuetut, molta pas y tranquilidat; pero interiormen y a soles són les batalles y furors, y la brasa a les entrañes, y lo avivás lo foc, y lo estampit y cruixí de les flames que rodegen y u abrasen tot. Hasta la mare priora ha tingut los seus mals de cap, y potsé los té encara, pero u dissimule mol o per la edat ya no u sentix en tanta forsa.

Y sor Mercedes, si no los té, es perque diu que lo que ha de agradali y mereixe lo seu amor ha de sé mol superlatiu, y después mol prudén pera sabé patí y callá, y no caminá fen lo enamorat y lo suspirós, y menos dién chiquillades per tot arreu. Cada una tenim lo nostre gust y les nostres aprensions.

- Yo creía, va di Pedro Saputo fense lo simple, que les monges eren totes santes.

- Y u som, va contestá ella; pero hechizas y de botarga: de les verdaderes va passá ya lo tems. Mira: diuen que lo món, lo demoni y la carn són los enemics del alma; pos yo te asseguro que a cap puesto se troben tan a gust com als claustros. Es sert que lo món no mo se oferix per plasses y palaus, no mos deslumbre en la seua pompa y vanes apariensies; ni s'apareix al estat y vida que seguim; pero ve a les nostres reixes y mos entre per nelles en totes les seues inmundissies, y mos taque encara mes que als mateixos que los porten. Aquí se pregunte y averigüe tot lo que passe al poble, y lo que gasten aquell y aquella, y de aón y cóm; y lo que parle y trate y se descuide la donsella, y lo que engañe la casada, y se desenfade la viuda; se sap per díes y hasta per hores la vida del mossen, del dotó, del caballé, del villano, de tots en una paraula, grans, michans, y menuts; y u pensam, u regiram y murmuram, y ya la enveja, ya lo juissi temerari, ya la mes refinada malissia mos consumix, mos contente y cobre venjansa. Pos entre natros (y aquí entre lo demoni), colometes sense fel, tórdoles arrulladores de la soledat, ¡ay, quina tela, va di lo sastre! ¡ah, qué carneta, va di lo carnissé! ¡ay, qué inossén, va di lo novio!; tot es motejamos, criticamos, calumniamos, ficamos a pelá; tot soberbia, passions, chismes, parladuríes, odio, bandos, riñes, sels, despiques, enveches, reconcomios; y a vegades de esta ficsió y hipocressía, dién al món perdut y relajat, donem grassies a Deu per habemos librat dels seus perills.

- Lo dimoni de la vanidat mos té mes rendides y esclavisades que a les dones mes tontes y profanes del siglo. May mos criden al locutori sense antes passamos revista y donamos tres mans al espill, pera que lo vel caigue així, volo aixá, jugo de esta manera, descanso de l'atra; y que la toca, y la correcha y la cadena y lo escapulari diguen algo al que mos mire, com si per mol que mos atildem pugam dixá de sé dones visions y hermosures de carnerari, ni mes ni menos que los flares dixá de fé pudó a sobaquina.

- Pos en cuan a la carn, ya te hay dit lo que mos passe, perque tan mal inclinada está aquí, y alguna vegada tan aveada, com allá fora, y sempre mes irritada, o al menos mes fássil y rebelde, be que menos libre y satisfeta. Pero yo, Geminita, miro totes estes coses com oreo de abanico y te dic y asseguro que si deu vegades naixquera, deu vegades me ficaría a monja, encara que fore pera passá aquí lo infern y allá lo purgatori; o al revés, y me ixíen los pans de pintadó hosties. No saben, no, les gens del món lo que passe als claustres, ni u podríen entendre sense vóreu ni experimentáu. ¡Oh, qué diferén u jusguen y u creuen tots, com u creía yo mateixa, que me imaginaba aquí la inossensia y la vida del paraís!

- Mol engañada, pos, vivía yo, va contestá Pedro Saputo; y encara que en los díes que fa que estic hay vist algo, no veía tan com tot aixó.

- Perque sou mol chiqueta y no teniu malissia, va di la coixa; creixéu, creixéu, creixéu, mudáu eixe hábit al nostre, feu la creu y nugo gordiano dels votos, y entonses voréu, y ya mu diréu si voléu di la verdat. Mira, pos, quin pun éste de la verdat. Aquí, Geminita, se mentix mes que a una fira, mes que a la tenda de un mercadé sense consiensia; y la que va en la verdat obté damún la burla y lo despressio de totes. Y ojito de fiáten de alguna, perque no se sap lo que es la lealtat, y de la caridat sol se coneix lo nom.

- En tot, va replicá Pedro Saputo, al meu pareixe hau exagerat una mica massa mols defectes ben minuts, eixecán montes al pla, com lo puch de Puigmoreno, y valletes al secá, com a Valmuel. Yo no los miro en vidres de aumén ni del coló de les passions; y vech caridat, indulgensia y bon espíritu, y no trobo ixa discordia del infern que tot segons diéu u porte a punta de llengua y dardo de escursó. Perque, ¿qué són alguns desvíos, alguna enganchada, algunes contradicsionetes? Entre germans se troben, y hasta entre pare y fills, y no per aixó dixen de sé lo que són, y después se 'ls olvide y tornen a tratás y confiás com si res haguere passat.

- Pero dixán tot aixó, si tos pareix, ¿no voldríeu enseñám a lligí y tocá lo órgano de Turull?

- Si la mare priora vol y te dixe, va contestá la monja, per mí en mol gust. Demánali la grassia; sí, sí, demánalay y sirem bones amigues. En efecte, va parlá a la priora y li va otorgá la grassia, discurrín que si a la sagala la podíen traure una mica lletrada y organista, se quedaríe de segona y la professaríen de monja de obediensia. Y va escomensá lo seu estudi adeprenén la paleta de la Jesús y teclechán contínuamen a un instrumén que teníe la coixa a la seua cámara, paregut al de Fondespala, al Matarraña. Va volé esta enseñali tamé la solfa, y ell va di que lo que importabe eren les lletres y les tecles, que aixó vindríe mes abán; y en vuit díes va fé vore que adepreníe y coneixíe totes les lletres de la primera linea de la paleta hasta la H, de lo que estáe mol orgullosa la coixa. Y uns ratos cusín, atres tecleján, y servín tamé a la priora y an alguna atra monja de les de copete, y fen lo pesolaga algún rato en les novissies, se pegáe mol bona vida.


Original en castellá:

Capítulo VI.

Pedro Saputo en el convento.


No tomó el hábito de monja, como quieren decir algunos y cree el vulgo ignorante, que hasta han llegado a afirmar que profesó y vivió tres años en el monasterio. Todo es falso, todo inventación y donaire de hombres desatentados y burlones. ¿Y para qué? Para concluir con un cuento absurdo, infame y asqueroso que da náuseas y vergüenza. Nada de indecente, nada de negro ni de mulato pasó en aquel convento; de gracioso y amable, sí, mucho, porque no cabía otra cosa en la edad y miramiento de Pedro Saputo, ni en la amabilidad y virtud de aquellas señoras.

Admito, pues, dentro de rejas, que entonces no eran tan quisquillosas ni tan fuertes ni espesas como después se hicieron en todos los conventos como precaución necesaria contra la fragilidad humana que dentro se refugia, y diciéndoles que se llamaba Geminita, le destinaron por de pronto de ayudanta a la cocina, haciéndole sotacocinera. Duro le fue, repugnante y afrentoso; pero a dicha, de ahí a tres o cuatro días le preguntó la madre priora si sabía coser, y dijo que un poco a la moda y gusto de las gentes del siglo; y por prueba le dio a coser dos pares de calzoncillos de un reverendo exguardián que malas lenguas decían había sido y era en el día el amor más amartelado de una hermana de la priora, casada en el pueblo y ya viuda a la sazón; lo cual, como ve el lector, maldita la cosa que tocaban a la bienaventurada monja.

A poco rato conoció la priora que Geminita cosía con más primor que las más reputadas entre ellas, y mostró la labor a otras monjas, pareciendo tan bien a todas, que por acuerdo unánime o más bien por aclamación le sacaron de la cocina y declararon la doncella de labor de la comunidad, tratándole con mucho cariño, y procurando las más de ellas mostrársele muy suyas, mereciéndolo todo su modestia, su afabilidad y buena gracia.

Prendáronse de él muy especialmente dos novicias que había casi de su misma edad. La una porque de chiquita cayéndose de bruces en el fuego del hogar se volcó encima una olla de agua hirviendo y se había quemado el cuello y todo un pecho, creyeron sus padres que sería inútil para el mundo y la inclinaron desde luego a monja, dejándose ella inclinar y llevar al fin, si querer si no querer, más de decir que sí muy inocentemente a todo lo que le proponían. Y la otra, vecina y amiga suya, la siguió pocos días después sólo por hacer lo mismo; y llevaban entonces de seis a siete meses de hábito.

Estas dos muchachas, pues, le manifestaron mas cariño por ser de su misma edad, puesto que la mayor, que era la quemada, tenía dieciséis años y meses; y la otra no más de esos meses menos. Para vivir y hablarse y tratarse más libremente rogaron a la maestra de novicias que pidiese a la madre priora la gracia de dejar dormir a Geminita en el noviciado, la maestra era de suyo indulgente, y habló aquel mismo día a la priora, la cual por contentar a todas cuatro concedió con su deseo, sucediendo esto a las dos semanas cabales que él estaba en el convento.

Con el mayor cuidado iba él en todo para no descubrirse; hablaba poco y siempre con oportunidad y agudeza, pero sencillamente y como si fuese cosa natural y sin advertencia. De suerte que sólo con sus palabras y buen modo se había de meter en el corazón y en los tuétanos de todas ellas; y así sucedía, hasta abrazarlo y darle de besos jóvenes y viejas cuando le oían hablar con tanta discreción y sabiduría. Por supuesto, él se dejaba abrazar y besar, por no dar sospecha, pero no solía volver estas caricias sino rara vez. Como que se le quejaban amorosamente de su esquivez e insensibilidad. Las que más se quejaban eran las dos novicias, porque también eran las que mas cariños le hacían. Llamábanse ellas la una Juanita, y la otra Paulina. La Juanita era la del pecho quemado.

Había tenido Paulina mucho miedo a los muertos y a los duendes, y aún le duraba; como que la maestra de novicias les permitía alguna vez dormir juntas, cosa que no se usaba ni aprobaba la regla. Alargaron esta libertad luego que estuvo allí Geminita, y alguna vez dormían las tres juntas, dejando él correr siempre la ignorancia de aquellas muchachas.

Al cabo se hubo de descubrir diciéndoles un día, que estaba muy triste porque a su parecer se volvía hombre. Riéronse aquellas inocentes niñas; él insistió en que era verdad, y ellas en reírse y no hacer caso. Pero como por eso no dejaban de llamarle como antes, lo hubieron de creer, pero sin sospechar el engaño y teniéndolo solamente por un caso muy raro y casi milagroso. Porque dudar que entró mujer en el convento ni aun ocurrirles podía. Conque pasaron cerca de dos meses de esta manera con la mayor sencillez y naturalidad del mundo, y sin el menor escrúpulo ni reparo.

El mayor peligro que corrió su disfraz constantemente fue el que olvidado del papel que hacía descubriese que sabía leer, y andaba sobre esto muy advertido, no tomando nunca ningún libro en las manos por más que los veía en todas las mesas, bien que reducidos a breviarios, diurnos y devociones cristianas; y si alguna vez abría alguno lo miraba un rato y decía: esto es o..., y ésta, ele, y nombraba tres o cuatro letras, siempre las mismas, de lo que se reían mucho las novicias y las otras monjas. Y nadie se acordaba de su familia ni se trató de escribir a su pueblo.

Aún hizo otra inocentada. La organista era una coja, que fuera de esta falta y la de un diente, era bastante graciosa y la más lista y atrevida de la comunidad; pobre de su casa, y a quien admitieron por el oficio. Pasando un día Geminita por su celda entró y vio que ocultaba muy aprisa un papel sucio, y le dijo: - Perdonad sor Nazaria; pero ese papel, si está escrito yo no he de leerle, y escrito o no, ha de untar todo lo que toque según he visto. - Mas que unte, respondió la monja; le meto aquí cerca del corazón porque es de una persona a quien tengo aposentada en medio de mis entrañas; y te lo descubro porque eres discreta. Oye lo que contiene: «Dulcísima y graciosísima paloma mía: me hacen ir a predicar tres sermones, y tardaré dos siglos a volver, que dos siglos y más serán para mi enfermo corazón dos semanas que estaré sin ver tus ojos amorosos, sin oír tu voz encantadora, sin contemplar tu rostro hechicero, sin darte y recibir aquellos aspirados abrazos de ti y de mí solos entendidos. Si puedo, iré a despedirme; pero por si acaso escríbeme esta tarde, y aplica al papel una docena de besos como yo los doy a éste para que tú los recojas. ¡Prenda mía! ¡Dueño mío! Tu imagen, que siempre tengo presente, será mi ídolo en esta ausencia, así como tú, ausente y presente, eres mi vida y mi alma. Tuyo N.» - Tierno y enamorado está el sujeto, dijo Geminita; pero su papel merecía otro cuidado, que no dirán sino que habéis limpiado con él la lámpara o envuelto una morcilla asada. - Es, dijo la monja, que me lo ha enviado dentro de un pichón cocido y relleno. También yo le mando los míos en dulces, en bizcochos, en lo que puedo. - Y, ¿qué sacáis, decidme, le preguntó, de esos amores no pudiendo ver sino de lejos y siempre reja en medio, ni trataros sino por escrito? ¿Qué gusto pueden tener unos besos que vienen envueltos con todo un pichón guisado, oliendo a especias y tan pringosos? - No lo entiendes, respondió la monja; si no fuera esto nos moriríamos todas de bostezos y encharcamiento. Porque has de saber que fuera de algunas de gusto muy soberbio, como la priora y sor Mercedes, todas tenemos cada una su cada uno, y tratamos cuál con un fraile, cuál con un beneficiado, cuál con otro que se le previene, y así, hija mía, tenemos ocupado el corazón y entretenido el pensamiento. Y si esos hombres pudieran entrar... Y no es difícil, porque ya yo sé cómo y por dónde; pero el mío es fraile y se sabría, que si no... Pues, como decía, si pudiesen entrar, todas nos perderíamos, porque todo iría a barrisco. Nuestro amor es más violento que fuera en la libertad del siglo. Yo me acuerdo que quise bien a un joven antes de venir, porque vine ya de veinte años y hace nueve que estoy, y aquel amor en ninguna desesperación me ponía, como éste me pone a veces, y como yo conozco que les sucede a otras con los suyos. Porque aquí lo que es al exterior, mucha humildad y mansedumbre, mucha paz y tranquilidad; pero interiormente y a solas son las batallas y furores, y el arder de las entrañas, y el consumirse el fuego, y el estallido y rumor de las llamas que envuelven y abrasan todo. Aun la madre priora ha tenido sus quebraderos de cabeza, y quizá los tiene en el día, pero lo disimula mucho o por la edad no siente ya con braveza. Y sor Mercedes, si no los tiene, es porque dice que el que ha de gustalle y merecer su amor ha de ser muy superlativo, y después muy prudente para saber sufrir y callar, y no andar haciendo el enamorado y el suspiroso, y menos diciendo niñerías trasminándose por todas las junturas. Cada una tenemos nuestro gusto y nuestras aprensiones.

- Yo creía, dijo Pedro Saputo haciendo el simple, que las monjas eran todas santas. - Y lo somos, respondió ella; pero hechizas y de botarga: de las verdaderas pasó ya el tiempo. Mira: dicen que el mundo, el demonio y la carne son los enemigos del alma; pues yo te aseguro que en ninguna parte se la llevan tan de calle como en los claustros. Es cierto que el mundo no se nos ofrece por plazas y palacios, no nos deslumbra con su pompa y vanas apariencias; ni se parece en el estado y vida que seguimos; pero viene a nuestras rejas y se nos entra por ellas con todas sus inmundicias, y nos mancha aún más que a los mismos que le componen. Aquí se pregunta y averigua cuanto pasa en el lugar, y lo que gastan aquél y aquélla, y de dónde y cómo; y lo que habla y trata y se descuida la doncella, y lo que engaña la casada, y se desenfada la viuda; sabiendo por días y aun por horas la vida del clérigo, del facultativo, del caballero, del villano, de todos en una palabra, grandes, medianos, y chicos; y lo pensamos, y lo revolvemos y murmuramos, y ya la envidia, ya el juicio temerario, ya la más refinada malicia nos consume, nos contenta y da venganza. Pues entre nosotras (y aquí entra el demonio), palomitas sin hiel, tórtolas arrulladoras de la soledad, ¡ay, qué tela, dijo el sastre!; ¡ay, qué inocente, dijo el novio!; todo es motejarnos, criticarnos, calumniarnos, desollarnos; todo soberbia, pasiones, chismes, odio, bandos, riñas, celos, despiques, envidias, reconcomios; y a vueltas de esta ficción e hipocresía, llamando al mundo perdido y relajado, y haciendo que damos gracias a Dios por habernos librado de sus peligros.

- El demonio de la vanidad, que si otra cosa no topase pegará a una verruga, nos tiene más rendidas y esclavillas que a las mujeres más tontas y profanas del siglo. Nunca nos llaman al locutorio, que no nos pasemos revistas y demos tres manos en el espejo, para que el velo caiga así, vuele asá, juegue de esta manera, descanse de la otra; y que la toca, y la correa y la cadena y el escapulario digan algo al que nos mira, como si por mucho que nos atildemos podemos dejar de ser mujeres visiones y bellezas de carnerario, ni más ni menos que los frailes dejar de heder a sobaquina.

- Pues en cuanto a la carne, ya te he dicho lo que nos sucede, porque tan mal inclinada está aquí, y alguna vez tan avezada, como allí fuera, y siempre más irritada, o al menos más fácil y rebelde, bien que menos libre y satisfecha. Mas yo, Geminita, miro todas estas cosas como oreo de abanico y te digo y aseguro que si diez veces naciera, diez veces me pondría a monja, dado que fuese para pasar aquí el infierno y allá el purgatorio; o al revés, y me salían las hogazas hostias. No saben, no, las gentes del mundo lo que pasa en los claustros, ni lo podrían entender sin vello ni esperimentallo. ¡Oh, qué diferente lo juzgan y lo creen todos, como lo creía yo misma, que me imaginaba aquí la inocencia y la vida del paraíso!

- Muy engañada, pues, vivía yo, respondió Pedro Saputo; y aunque en los días que hace que estoy he visto algo, pero no tanto como todo eso. - Porque sois muy niña y no tenéis malicia, dijo la coja; creced, creced, creced, mudad ese hábito en el nuestro, haced la cruz y nudo gordiano de los votos, y entonces veréis y me lo diréis si queréis decir la verdad. Mira, pues, qué punto éste de la verdad. Aquí, Geminita, se miente más que en una feria, más que en la tienda de un mercader sin conciencia; y la que trata verdad, segura tiene encima la burla y el desprecio de todas. Y cuidado de fiarte de alguna, porque no se sabe lo que es la lealtad, y de la caridad sólo se conoce el nombre.

- Con todo, replicó Pedro Saputo, a mi parecer habéis ponderado un poco muchos defectos harto ligeros, levantando montes en el llano. Yo no los miro con vidrios de aumento ni del color de las pasiones; y veo caridad, indulgencia y buen espíritu, y no encuentro esa discordia del infierno que todo según decís lo lleva a punta de lengua y dardo de víbora. Porque, ¿qué son algunos desvíos, alguna contienda, algunas contradiccioncillas? Entre hermanos se ven, y aun entre padre e hijos, y no por eso dejan de ser lo que son, y luego se les olvida y vuelven a tratarse y confiarse como si nada hubiera pasado.

- Mas dejando todo esto, si os parece, ¿no queríades enseñarme a leer y tocar el órgano? - Si la madre priora quiere y te deja, respondió la monja, por mí con mucho gusto. Pídele la gracia; sí, sí, pídesela y seremos buenas amigas. Con efecto, habló a la priora y le otorgó la gracia, discurriendo que si a la muchacha la podían sacar un poco letrada y organista, se quedara de segunda y la profesarían de monja de obediencia. Y dio principio a su estudio aprendiendo la paleta de la Jesús y tecleando continuamente en un instrumento que tenía la coja en su celda. Quiso ésta enseñarle también la solfa, y él dijo que lo que importaba eran las letras y las teclas, que eso vendría más adelante; y en ocho días hizo que aprendía y conocía todas las letras de la primera línea de la paleta hasta la H, de que estaba muy vana la coja. Y unos ratos cosiendo, otros tecleando, y sirviendo también a la priora y a alguna otra monja de las de copete, y traveseando algún rato con las novicias, se daba muy buena vida.

jueves, 25 de julio de 2024

1. 7. De com Pedro Saputo va adependre la música.

Capítul VII.

De com Pedro Saputo va adependre la música.

De com Pedro Saputo va adependre la música.

¡Aik!, dirá aquí algún lectó; brumín anem puján. Primé sastre, que es lo mes pla que ña a la artesanía, vinín a formá lo llas y comunicassió entre los ofissis masculins y los femenins, com lo formen entre lo regne animal y lo vegetal los zoófitos o animals - plantes. Después cardadó o pelaire, que es algo mes; después fusté, que es mol mes; y no contem en lo dibuix, que perteneix ya al orden superió de les arts, be que sense exclusió de sexo com estes atres, lo anem ara a adorná en lo de la música, art baixat del sel y amor del cor humano. ¿Aón anirem a pará? ¡aixó me se pregunte! ¿Y pera qué hauríe ressibit lo nostre chiquet filóssofo tantes y tals dotes del creadó, y lo don soberano y raríssim de sabé empleales? Pos aquí vorás lo que ell fa y yo vach escribín en no menos admirassió que tú, lectó o lectora, sigues qui sigues.
Va adependre lo dibuix, com has vist; ara adependrá música; y encara vorás atres maravilles. Per algo lo van nombrá Saputo. Si haguere sigut com yo o com tú, y perdona la meua franquesa, res de aixó se escriuríe, perque res haguere passat. Anem a la historia.

Ñabíe a Almudévar un eclesiástic, organista de la parroquia, cridat per mote Vivangüés, y lo seu nom verdadé ni se sap ni lo nessessitem; este mossen se emportáe algunes vegades al chiquet Pedro a casa seua pera donali alguna golosina. Ere un home que en cuan a músic tocáe mijanamen be lo órgano, lo clave y lo salterio; y en cuan a gramátic auloráe una miqueta lo latín del breviari; pero lo que es de la missa habíe preguntat tantes vegades lo que significáe lo canon y demés latins, que fora dels introitos, les orassions, les epístoles, y los evangelios ñabíe poques coses que no entenguere, y encara aixina a vegades se barruntáe lo seu sentit. Per lo demés teníe bon cor, ere tan candorós com un chiquet, y se creíe lo mes hábil del capítul, que ere numerós, exeptuán al siñó mossen, que diuen ere llissensiat per Huesca, y a qui per aixó respetabe ell com mes sabut. A tots los demés los passáe per deball de la cama. Y ña qui diu que si errabe lo tiro ere de poc tros.

Lo cridáen en lo apodo que hay dit, perque cuan se fotíe entre esquena y pit algún gotet de bon vi, que ere en frecuensia, entre les llágrimes que li apuntaben de la fortó del vi y la veu mich cobrada del bon trago, díe respirán: ¡viva Angüés!, y acababe de respirá. Li van preguntá al prinsipi, y después de moltes vegades per gust qué significabe alló; y contabe esta grassiosa, disparatada y original historia: "Es sabut, siñós, que entre los pobles de Angüés, Casbas, y Ybieca ne van ñabé antigamén uns atres dos que se díen Bascués, y Foces, y los seus habitans eren los mes grans afissionats a la mamera del món, y los seus termes la milló viña de Aragó, y potsé de España si me apetix diu. Estos dos pobles van morí: vull di, que sigue per guerra, per epidemia, o per un atra caussa, se van quedá sense habitans, habén mort hasta los sacristans y los mossens Foces va morí uns díes abans y Bascués va aguantá uns díes mes. Pero cuan los dos pobles van vore que s´acabáen sense remey, van fé testamén y van dixá lo seu bon gust als pobles de Angüés, Casbas y Ponzano, dos terseres parts al primé y una repartida entre los atres dos. Aixina que lo poble de Angüés té mes saque ell sol en materia de vins, que Casbas y Ponzano juns. Per aixó yo cuan me bec un gotet de bon vi, si la tassa es gran y lo vi bo, que lo trascolo sempre de una atacada, penso en aquell poble y dic ¡viva Angüés! Que es com si diguera: viva lo gust de Angüés, que es lo que ara trobo yo an este gotet que acabo de trascolam. O de atre modo: botovadéu, que este vi es tan bo com lo milló que proben los hereus de Bascués y Foces. pera abreviá u dic tot an ixa exclamassió tan significativa. Y si no diguera aixó, me pareixeríe que lo vi per bo que fore no me faríe profit.» Y preguntán als que escoltáen, ¿qué tos pareix, siñós?, brotabe delissia del cor y se esponjáe de gloria.

Este home, pos, tan sensill y tan beneít, se va emportá un día a casa seua al chiquet Pedro Saputo pera donali unes avellanetes que li habíen portat: y com lo chiquet va vore ubert lo clave li va rogá que tocare algo. Pot sé que no fore clave, sino un atre instrumén de tecles: poc importe. Li va vindre en gana, y va tocá una pessa tan alegre y espolejadora que Pedro no podíe tartí (estás quieto), meneján tot lo cos y dién: ¡va, va! Va pará lo músic, y va preguntá qué ere alló, y li va contestá lo capellá: 

- Aixó es una cosa nova; fa poc tems que la han ficat en solfa los compositós; y es tan fecunda a caprichos, que sense eixissen del tema pot un tocá tres díes seguits y tot sirá sempre lo mateix pero tot diferén. Es un ball al que li diuen lo Gitano.

- Sol per sabé aixó, va di Pedro, adependría de solfa de bona gana. 

- ¡Ay, chiquet, chiquet!, va contestá lo capellá; no saps lo que dius. ¡Adependre la solfa!

- ¿Pos qué, va rechistá lo chiquet, tan difíssil es? 

- Mol, mol, moltíssim y mes que moltíssim, li va contestá lo mossen en los ulls tancats: ¿vols que te u diga? Mira: una vegada los dimonis estáen de tertulia al palau de Lucifer, tot lo edifissi es de flames de sofre, dispután sobre la solfa y la gramática y defenén uns que ere mes difíssil la una y los atres que l´atra, u van volé probá dos diablets joves mol presumidets, y van eixí al món, ficanse, lo un a infantillo a casa de un mestre de capella, y l’atre a estudián a una escola de gramática. Van passá tres mesos, y lo músic va preguntá al gramátic de qué anáe, y va contestá que de fum y tiniebles; pos yo, va di l’atre, ni fum vech perque no vech res. Allí me fan una manopla que als nugos dels dits té escrits los noms de la solfa, que pareixen agarrats de alguns de natres; y puján y baixán y corrén les juntes dels dits; y después en la mateixa obra a un papé que no diu res, me van ya jorobán y rematán la passiensia. Perque a cada marro de la veu cau una bufetada, y plora si vols plorá y plorán o rién canta lo día sansé perque eixe es lo teu ofissi. 

- Yo, va di lo gramátic, si no fore per la rechifla que mos faríen los compañs de allá baix, ya haguera enviat a cascala lo estudi y al foc en los llibres y les seues musses y mussos, que així los enteng com tú eres lo fill de Deu mes vullgut. Pero continuém algún tems mes si te pareix, perque tan pronte seríe mengua dixáu. En efecte, van seguí durán sis mesos mes, al cap dels cuals se van torná a ajuntá; y lo músic va di que encara que los compañs lo soflamaren eternamén, estáe determinat a abandoná la empresa y torná al infern. 

- ¿Sí?, va contestá lo gramátic; pos no ten anirás sol, que tamé vull acompañat; y aixina van quedá la solfa y la gramática pera patimén dels fills dels homens. Y sense mes deliberassió van tancá los ulls al sol, van fotre un percut y se van aviá de cap als inferns. Conque mira tú, fill meu, Pedro, si te empeñes en adependre solfa, cuan los diables sen dimonis no ne van pugué eixí.

Pedro Saputo sentíe al capellá contá un cas tan estupendo; li va preguntá al clérigo si ell habíe adeprés la solfa. Va contestá que sí: 

- ¿No veus que soc organista? Dotse añs entre infante y capillero vach está a la catedral de Huesca, y sempre estudián solfa. 

- Pero al fin y a la postre vostra mersé la va adependre, y en menos añs, perque diu que va sé capillero y entonses ya la sabíe. 

- Sí, va contestá mossen Fallata. 

- ¿Y la gramática?, va preguntá lo chiquet. 

- Tamé, va contestá lo bon home, sabén que mentíe: ¿no veus que soc mossen

- Pos en eixe cas, va di lo chiquet Pedro, vostra mersé té mes ingenio y es mes sabut que dos diables juns. Sen va enriure lo capellá, no sense ficás una mica colorat de vergoña, perque li va pareixe que ñabíe algo de ironía o malissia a la charrada del chiquet. Éste va volé vore la manopla o má de la solfa, y va vore que los noms que ñabíe als nugos (va sé menesté que los u enseñare lo músic) ere:

A - la - mi - re, B - fa - b - mi, C - sol - fa - ut, D - La - sol - re, Y - la - mi, F - fa - ut, G - sol - re - Ut. 

- Be teníe raó, que pareixen noms de dimonis, va di Pedro, perque de alguns de ells a Belcebub no ña molta distansia. Pero, ¿pera qué se adeprén aixó a la má? ¿Ha de escriures la solfa a la má o cantá miranla? An estes preguntes no va sabé respondre lo del ingenio y agudesa de dos diables, y se va acabá la plática per falta de paraules, o de suc an elles, que es lo mateix; y lo chiquet Pedro, que no podíe tindre la atensió distreta un momén, li va di adiós y va agarrá la escala.

Al eixí al carré va sentí lo violín a dal. Se va pará; lo capellá se divertíe en lo diapassón per tots los seus puns (be que aixó vol di diapassón), ya per terseres, quintes; ya al tono mes alt, ya al mes baix: va ferí lo oít de Pedro; escolte, persibix, sen y admitix aquella ley y verdat primordial de la música, aquella verdat general, aquella proposta elemental de puns o sonidos; y torne a pujá y rogue al capellá que li enseño alló al instrumén.

- No, va di lo músic; al violín no pot sé ni a datre instrumén; primé u has de adependre en la boca y a la solfa, y pera naixó s´ha de fe aná la má o manopla.

- No, siñó, va replicá lo chiquet; ya no vull adependreu en la boca, sino en lo violín, perque així u adependré de una vegada. Sobre tot, lo que es la manopla, ni vórela. aixó es lo que yo vull y no atra cosa; y no men vach de la vostra casa hasta que no me la haigáu amostrat, encara que me costo una semana. Lo capellá sen enríe y li fée compassió vore lo error del sagal que sense la má y alguns mesos y hasta añs de solfeo volíe escomensá a tocá instrumens; impossible tan gran per an ell com que dixare de sé verdat lo que habíe lligit aquell día al evangelio de la missa, siguere lo que siguere, ya que no u habíe entés. Pero se les teníe en un atre mes fort; va apretá tan lo chiquet, que va tindre que enseñali a ficá los dits a les cordes y feriles en lo arco, fen gruñí lo diapassón durán un hora. Va torná per la tarde y va está hasta la nit fotenli al diapassón y a les terseres y quintes. Y lo mateix va fé dos díes seguits; y preguntán al capellá lo que li pareixíe essensial y habén entés lo que va creure que ere prou per entonses se va emportá lo instrumén a casa.

Tancáe les finestres del seu cuarto pera que no ixquere lo eco; y passada una semana en que cada día empleabe de sis a set hores ensayán en lo instrumén, dibuixán algún rato pera descansá, va aná a casa del organista y va tocá per llissó bastán be y mol afinat, tot lo que lo vulgo solíe cantá an aquell tems. Y va di lo clérigo admirat:

- Sense duda, Perico, dins de tú portes de familiá algún demoni mes templat que los dos que van eixí a estudiá la solfa y la gramática y les van aburrí.

- Dieume, va di Pedro Saputo, qué signifiquen ixos puns en cogues y creus que teniu an ixos cuaderns y a lo que diéu solfa y música. La hi va explicá lo home. Ell va pendre apuns per escrit de lo mes importán, va demaná que en lo violín li donare una llissó práctica, y entés lo que ere se va emportá un cuadern de primeres lecsions y va passá uns atres vuit díes estudián y fotenli al instrumén. Va demaná noves explicassions, va passá hasta vintissing o trenta díes ensayán en gran aplicassió y cuidado, y después va pendre dos mesos lo violín prometín tornál y entregál al mestre. Y va cumplí la seua paraula, dién lo bo del capellá al vórel tocá:

- Me desengaño; cuatre añs si no van sé sing me va costá a mí aixó y coste a tots; no vorem mes que milagres: se van ficá a tocá los dos una sonata, lo un en lo violín y l’atre en lo clave o lo que fore, y no ñabíe mes que sentí.

Va continuá Pedro estudián mes y mes la solfa y lo seu instrumén, y al cap de alguns mesos li va di lo organista: 

- Eres, Pedro, lo milló arco de la terra, perque lo tens mol fi, alt, sonoro, valén, expresiu y firme. Pots aná a tocá a la mateixa capella de Toledo.

Lo capellá, ademés, tocae, encara que poc y mal, la vihuela y la flauta, y va volé Pedro que li enseñare tamé estos instrumens. 

- Fill, li va contestá; lo que es enseñat no me atrevixco, perque ne sé mol poc. Pero mira, la prima de la vihuela solta o al aire es mi mayor a la clave de G - sol - re - ut; busca los demés puns, armoníes y postures y los tonos, que ya u trobarás; y lo pun mes baix de la flauta es re per la mateixa clave. Y encara que veus que sol té sis foradets y lo que tape la clau que es re sostenido, pero donán sert espíritu al alé o bufera per als aguts y graves, y tapán éste o aquell, o dos o mes, a un tems, se fan dos octaves, y hasta dos y micha lo que ne sap. Ves en Deu y fesme vore un atre milagre.

Sen va aná lo sagal en los instrumens; y als quinse díes van avisá al mossen, al justissia, a la padrina, y a la seua chiqueta mes gran y algunes atres persones del poble (may al hidalgo de la cantonada), y los dos musics van doná un consert que los va pareixe an aquella gen la capella del Vaticano, o per lo menos la de la Catedral de Huesca, que ere la que tots habíen sentit. Lo mossen, ple de goch, va rogá al organista que li dixare los instrumens al chiquet Pedro hasta que ell faiguere portá los millós que se trobaren. En efecte, va escriure a Barcelona (Barchinona, Barcino antigamén) y Saragossa, y ne van vindre dos de cada clase, mol bons. pera entrenáls va ñabé un atra reunió mes numerosa a casa de la padrina, aon se va doná un atre consert; y ella, que ere espléndida y volíe entrañablemén a son fillol, se va lluí mol agassaján als convidats en un gran refresco. Van tocá después entre atres coses lo canari, ball que entonses se usabe mol; y lo gitano, que escomensáe a fes aná; estos balls, de variedat en variedat y de nom a nom, han vingut a sé y dis al nostre tems, lo primé la jota y lo segundo o segón, lo fandango.

Passada la velada y al despedís, pera sorprendrels en mes efecte, va traure la padrina ficats a una taula dos bustos minuts y blangs representán les dos mateixes persones dels retratos que va fé primé en la llapissera; y va di: 

- Aixó ha fet lo meu fillol Pedro. Eren mol pareguts, viuríen, parlaríen, si hagueren tingut ulls y colós. Tot va sé pasmos, tot enhorabones a la mare de Pedro, que no fée mes que plorá, y la padrina lo mateix y lo mossen y atres persones. ¿En qué parará este chiquet?, díen. Y plens de assombro sen van aná beneín a Deu y dessichán viure pera vore al home que aquelles mostres anunsiaben y prometíen. Y sert que tantes habilidats juntes en un chiquet de tretse añs, y de aquell modo adepreses, be mereixíen aquella admirassió y aquells extrems; sobre tot a qui pensare que ere fill de una pupila infelís, y naixcut sol y sense protecsió a la llum del món.

Los retratos o bustos eren de alchés, y ell los habíe donat un simple bañet de cals en aigua de cola perque encara no sabíe fé lo que diuen estuco.

sábado, 20 de enero de 2024

Clamar - Clerc

Clamar, v., lat. clamare, crier, appeler, proclamer, récrier, réclamer.

Clamar, v., lat. clamare, crier, appeler, proclamer, récrier, réclamer.

Donna, merce us clam.

Arnaud de Marueil: Ses joi.

Dame, je vous crie merci.

Clamar autres omes en plait.

Trad. du Code de Justinien, fol. 3.

Appeler autres hommes en plaid.

El dozes, us petitz Lombartz

Que clama sos vezins coartz.

Pierre d'Auvergne: Chantarai.

Le douzième, un petit Lombard qui proclame ses voisins lâches.

E m vuelh per vencut clamar.

B. de Ventadour: Leu chansoneta.

Et je veux me proclamer pour vaincu.

Ni de ren al no s rancura ni s clama.

B. de Ventadour: Be m'an perdut.

Et ne s'afflige ni se récrie de rien autre.

Part. pas.

E si m faitz mal, en re no 'n sui clamans.

H. de la Bachélerie: Ses totz.

Et si vous me faites mal, en rien je n'en suis réclamant.

ANC. FR. Fu rois clamez par la sentence le pape Zacarie et par l'election des François.

Rec. des hist. de Fr., t. III, p. 314.

El païs se fet clamer roi. Roman du Renart, t. III, p. 258.

Qu'estre sires de tot lo mont clamez.

Le Roi de Navarre: Chanson 29.

CAT. ANC. ESP. Clamar.

ANC. IT. A sergenti clama.

Barberini, Doc. d'amore, p. 339.

ESP. MOD. Llamar. PORT. Clamar. IT. MOD. Chiamare. (chap. Cridá, quirdá; reclamá; proclamá.)

2. Clam, s. m., plainte, réclamation, ban.

E fes li gran clam de P. Vidal, que la avia baisada.

V. de Pierre Vidal.

Et lui fit grande plainte de Pierre Vidal, qui l'avait baisée.

Ans se laissen ses clam deseretar.

Bertrand de Born: Un sirventes.

Mais sans réclamation se laissent déshériter.

Loc. E si m suoill en tener son clam

Cum vassals de sos bos seignors.

Giraud de Borneil: Ben cove.

Et ainsi ai-je coutume de tenir son ban comme vassal de ses bons seigneurs.

Aquelh home que son mes en clam de crim, si cum es d'adulteri o d'homicidi.
Trad. du Code de Justinien, fol. 15.

Ces hommes qui sont mis en accusation pour crime, comme est d'adultère ou d'homicide.

ANC. FR. Isengrin a son claim finé...

D'autre chose est ore li clains.

Roman du Renart, t. 1, p. 311 et 319.

Celui qui veaut le clam faire, etc.

Assises de Jérusalem, Carpentier, t. 1, col. 975.

Que vous faut-il, notre escuyer,

Qui faites le clam douloureux?

Molinet, p. 126.

ANC. CAT. Clam. ESP. Clamo (queja, reclamación).

3. Clamor, s. f., lat. clamor, plainte, réclamation.

E quant ieu vi qu'el volia

Far de s' amia clamor.

Gui d'Uisel: L'autre jorn.

Et quand je vis qu'il voulait faire plainte de son amie.

E sos enfans, aissi quon dreitz o dona,

Tengan en patz lur terra ses clamor.

G. Riquier: Ples de tristor.

Et que ses enfants, ainsi que le droit le donne, tiennent en paix leur terre sans réclamation.

ANC. FR. Chascun porroit tel clamor fere...

N'i afiert ire ne clamors.

Roman du Renart, t. I, p. 318, et t. II, p. 5.

CAT. ESP. PORT. Clamor. IT. Clamore.

4. Clas, s. m., cri, clameur, glapissement.

E non tem clas, ni crit, ni jab de gossa.

G. de Berguedan: Amicx marques.

Et ne craint glapissement, ni cri, ni aboiement de chienne.

(chap. clapí un gos.)

Loc. M'an levat en tal clas,

C'ab pauc de joi no m'an ras.

Raimond de Miraval: Sitot s'es ma.

M'ont entraîné dans telle clameur, que peu s'en faut qu'ils ne m'aient privé de mon bonheur.

Adv. comp.

Escridan lor essenhas tuh a un clas.

Roman de Gerard de Rossillon, fol. 54.

Ils crient leurs enseignes tous à un cri.

IT. Chiasso.

- Sonnerie des cloches, glas.

Mais al ters clas, sai sias.

Roman de Flamenca, fol. 66.

Mais à la troisième sonnerie, soyez ici.

Intrarai el mostier sonar mos clas.

Roman de Gerard de Rossillon, fol. 77.

J'entrerai dans l'église sonner mes glas.

- Clocher.

E bastiretz mostiers e tors e clas.

Roman de Gerard de Rossillon, fol. 115.

Et bâtirez églises et tours et clochers.

ANC. FR. Les sains sone de grant aïr

A glaz...

Atant a fait le glaz fenir.

Roman du Renart, t. I, p. 126-7.

5. Avant clas, s. m., avant glas.

Ans sonet clas e avant glas.

Roman de Flamenca, fol. 66.

Mais il sonna glas et avant-glas.

6. Clamaire, s. m., lat. clamator, réclamant.

Us s'en fazia clamaire

Dels digs don autr' era laire,

Com fes de la gralha 'l paus.

Giraud de Borneil: S'es cantars.

Un se faisait réclamant des paroles dont un autre était larron, comme fit de la corneille le paon.

CAT. Clamador. ESP. Llamador. PORT. Clamador. IT. Chiamatore. (chap. reclamadó, reclamadós, reclamadora, reclamadores; reclamassió, reclamassions)

7. Clamatier, adj., réclamant, plaignant.

De vos no serai clamatiers,

Ans sufrirai alegramen

Los mals que m fan viure languen.

Deudes de Prades: Anc hom.

Je ne serai point plaignant de vous, mais je souffrirai joyeusement les maux qui me font vivre en languissant.

ANC. CAT. Clamater.

8. Clamos, adj., criard.

Cum mostra per sa clamoza votz et plorosa.

Quar mala molher es clamoza.

Eluc. de las propr., fol. 68 et 71.

Comme il montre par sa voix, criarde et pleureuse.

Car méchante femme est criarde.

Fig. - Plaignant, plaintif, réclamant.

Ni per dona de que no suy clamos.

G. Riquier: Yvern.

Ni pour dame dont je ne suis pas plaignant.

Et a la fin totz temps serai clamos

Del vostr' afar.

P. de Barjac: Tot francamen.

Et à la fin je serai toujours réclamant de votre affaire.

ANC. ESP. Clamoso.

9. Reclamar, v., lat. reclamare, réclamer, se plaindre.

Reclama Deu del cel, lo rei, lo grant.

Poëme sur Boèce.

Réclame Dieu du ciel, le roi, le grand.

Mas per merce, dona, reclam

Que m perdones.

Arnaud De Marueil: Dona genser.

Mais par merci, dame, je réclame que vous me pardonniez.

Conseilleron Constanti qu'el se reclames d'En Bertrand.

V. de Bertrand de Born.

Ils conseillèrent Constantin qu'il se plaignît du seigneur Bertrand.

CAT. ESP. PORT. Reclamar. IT. Richiamare. (chap. reclamá: reclamo, reclames, reclame, reclamem o reclamam, reclaméu o reclamáu, reclamen.)

10. Reclam, s. m., réclamation, plainte.

Et sens reclam d'autre cost.

Tit. de 1339. Bordeaux, bibl. Monteil.

Et sans réclamation d'autre dépense.

El mercadans s'en anet a reclam al rei de Fransa.

V. de Guillaume de Baux.

Le marchand s'en alla à réclamation au roi de France.

En Bertrans si 'l fetz reclam de ma domna Maenz.

V. de Bertrand de Born.

Le seigneur Bertrand lui fit ainsi plainte de ma dame Maenz.

- Rappel, réclame, terme de fauconnerie.

Sella carn que es lur reclam...

E lur reclam soven en sentisca.

Deudes de Prades, Auz. cass.

Cette chair qui est leur réclame...

Et en sente souvent leur réclame.

Allusiv. E non puesc trobar metzina

Tro venga 'l vostre reclam.

G. Rudel: Quand lo rius.

Et je ne puis trouver remède jusqu'à ce que je vienne à votre réclame.

ANC. FR. Tant que besoing, poverte et fain

La face venir à reclaim.

Fabl. et cont. anc., t. III, p. 301.

Il fit un reclam moult pieux.

Hist. de Gerard de Nevers, p. 66.

CAT. (chap.) Reclam. ESP. PORT. Reclamo. IT. Richiamo.

11. Exclamatio, s. f., lat. exclamatio, exclamation.

Fay se exclamatios per dolor, per indignatios.

Leys d'amors, fol. 136.

L' exclamation se fait par douleur, par indignation.

CAT. Exclamació. ESP. Exclamación. PORT. Exclamação. IT. Esclamazione. (chap. exclamassió, exclamassions)

12. Exclamatiu, adj., exclamatif.

Podon esser dichas exclamativas.

Leys d'amors, fol. 37.

Peuvent être dites exclamatives.

13. Proclamation, s. f., lat. proclamationem, proclamation.

Certanas proclamations.

Tit. du XIVe sièc. DOAT, t. CLXXIII, fol. 168.

Certaines proclamations. 

CAT. Proclamació. ESP. Proclamación. PORT. Proclamação.

 

Clapcedra., s. f., seringue. (ESP. chap. jeringa, jeringuilla)

La extremitat de la clapcedra.

La conquavitat de la clapcedra.

Trad. d'Albucasis, fol. 31.

L'extrémité de la seringue.

La concavité de la seringue.

 

Clar, adj., lat. clarus, clair, pur, brillant, gai.

E vei lo temps clar et sere.

(chap. Y vech lo tems cla y sereno.)

B. de Ventadour: Quan par la. 

Et je vois le temps clair et serein.

E 'ls riu son clar de sobre los sablos.

(chap. sauló : sablos : sablon : arena; a Beseit es un tipo de pedra arenosa; esta arena llimpie mol be la brutissia de les mans o la pell, es com la que fan aná los mecanics y la industria al sabó espessial. 

San Pere ere petrvs, petrus, pedra, peyra, pera; San Pablo, Paul, Saulo, sauló.)

B. de Ventadour: Bels Monruels.

Et les ruisseaux sont clairs sur les sables.

Am sa votz, que ac clara, s'es en aut escridatz.

Roman de Fierabras, v. 567.

Avec sa voix, qu'il eut claire, il s'est écrié hautement.

Fig. Li siei bel huelh clar, amoros, rizen.

G. Faidit: Ja non creyrai.

Ses beaux yeux brillants, amoureux, souriants.

E si 'l muns fos e nos aitals, co fom

Al comensar, tug foram clar e mun.

Serveri de Girone: Del mon volgra. 

(N. E. Observen cómo escribía el trobador catalán Cerverí de Gerona, Girona; Cervera.)

Et si le monde fût et nous tels, comme nous fûmes au commencer, nous serions tous purs et nets.

Que s'ieu fos alegres ni clars,

A cascun jorn saubra far canso guaia.

Raimond de Miraval: Selh que.

Que si je fusse joyeux et brillant, je saurais à chaque jour faire chanson gaie.

De claras revelatios. V. et Vert., fol. 83.

De claires révélations.

Loc. Que non sia clars com dia.

(chap. Que no sigue cla com lo día.)

Lanfranc Cigala: Escur prim.

Qui ne soit clair comme le jour.

Adv. O no y vey clar dels huels ab que us remir.

B. de Ventadour: Ab joi.

Ou je n'y vois pas clair des yeux avec lesquels je vous regarde.

Adv. comp. Al dia clar.

Poëme sur Boèce.

Au jour clair.

CAT. Clar. ESP. PORT. Claro. IT. Chiaro.

2. Clarament, adv., clair, clairement, distinctement.

Que tos fyllz veyra clarament.

(chap. Que ton fill vorá claramén.)

V. de S. Honorat.

Que ton fils verra clairement.

Si om non pot mostrar clarament, de l'autra part, que non es vers aco que aquela escriptura ditz.

(chap. Si hom no pot mostrá claramén, del atra part, que no es ver – verdat - açó que aquella escritura diu.) 

Trad. du Code de Justinien, fol. 62.

Si on ne peut démontrer clairement, de l'autre part, que ce que cette écriture dit n'est pas véritable.

CAT. Clarament. ESP. PORT. Claramente. IT. Chiaramente.

3. Claret, adj., clairet.

Et ab mel claret onhetz li

Totas las penas per aqui.

(chap. Y en mel clareta untéuli totes les plomes per aquí.)

Deudes de Prades, Auz. cass. 

Et avec du miel clairet oignez-lui toutes les pennes par ici.

Y en mel clareta untéuli totes les plomes per aquí

ANC. FR. Que tous avons claret et bel.

Roman de Partonopeus, t. II, p. 28.

IT. Chiaretto. (chap. claret, clarets; clareta, claretes.)

4. Claret, s. m., clairet,, sorte de boisson.

Claret si fa de vi, de mel e d' especias aromaticas subtilment polveridas.

Eluc. de las propr., fol. 272.

Le clairet se fait de vin, de miel et d'épices aromatiques finement pulvérisées.

CAT. Claret. ESP. PORT. Clarete. IT. Claretto.

5. Claritat, Clardat, Clartat, s. f., lat. claritatem, clarté, lumière, éclat.

Lo mas o entra, inz es gran claritatz.

(chap. Lo mas aon entre, adins ña gran claredat o claró.)

Poëme sur Boèce.

La demeure où elle entre, il y a dedans grande clarté.

Si quo 'l solelhs sobr' autr' alumnamen

Nos ren clardat, ben puesc dir eyssamen

Qu'ilh es clardatz e rend alumenatge.

Cadenet: Ab leyal.

Ainsi que le soleil au-dessus de tout autre éclairage nous rend clarté, je puis bien dire également qu'elle est clarté et rend lumière.

Tot atressi com la clartatz del dia

Apodera totas altras clartatz.

Faidit de Belistar: Tot atressi.

Tout ainsi comme la clarté du jour surpasse toutes autres clartés.

Fig. E per aiso pert sas clartatz

Pretz e valors e lialtatz.

Folquet de Romans: Tornatz es.

Et pour cela mérite et valeur et loyauté perd ses éclats.

ANC. CAT. Clartat. ESP. Claridad. PORT. Claridade. IT. Chiarità. (chap. Claredat, claridat, claró)

6. Clarat, s. f., clarté.

Tot jorn estei en luec escur,

Per so que ill claratz no ill pejur.

Deudes de Prades, Auz. cass.

Qu'il soit toujours en lieu obscur, afin que la clarté ne lui nuise.

7. Claror, Clardor, Clayror, s. m,, lat. claror, clarté, éclat.

La claror del solelh.

(chap. La claró del sol.)

Trad. d'Albucasis, fol. 16.

La clarté du soleil.

Cel e terra an perdut lor Senhor,

E yeu mon filh, e 'l solelh sa clardor.

(chap. Sel y terra han perdut lo seu Siñó, y yo mon fill, y lo sol sa claró.)

Passio de Maria.

Le ciel et la terre ont perdu leur Seigneur, et moi mon fils, et le soleil sa clarté.

Lo rays d'aquesta flama,

Am sa bella clayror, venia tro en Espaigna.

V. de S. Honorat.

Le rayon de cette flamme, avec son bel éclat, venait jusqu'en Espagne.

CAT. ANC. ESP. Claror. IT. Chiarore.

8. Clarzir, v., lat. clarescere, rendre clair, éclaircir.

Quar de beutatz elugora

Bel jorn e clarsis noiz negra.

B. de Ventadour: Amors enquera.

Car de ses beautés elle illumine un beau jour, et elle rend claire la nuit noire.

Pos dels vertz folhs vei clarzir los garricx.

Pierre d'Auvergne: De jost' als.

Puisque je vois les chênes s'éclaircir de vertes feuilles.

ANC. CAT. Clarir. ESP. Clarecer. IT. Chiarire. (chap. Aclarí, aclarís: yo me aclarixco, aclarixes, aclarix, aclarim, aclariu, aclarixen. Aclarit, aclarits, aclarida, aclarides.)

9. Clareiar, v., lat. clarare, briller.

Car en materia terrestra mens clareio.

(chap. Ya que a la materia terrestre menos clarejen.)

Eluc. de las propr., fol. 266.

Car en matière terrestre ils brillent moins.

ANC. FR. Li renc clairoient endroit lui.

Roman de Partonopeus, t. 1, p. 75.

CAT. Clarejar. ESP. PORT. Clarear. (chap. clarejá: clarejo, clarejes, clareje, clarejem o clarejam, clarejéu o clarejáu, clarejen. “Te clarejen les orelles” me díe un de “Valdarrores” cuan erem chiquets.)

10. Esclarziment, s. m., netteté.

Per la purdat del sanc s'esclarzis la servela e la servela per son esclarzimen monta al coratge. Liv. de Sydrac, fol. 75.

Par la pureté du sang se nettoie la cervelle, et la cervelle par sa netteté élève au courage.

ANC. CAT. Esclarimen.

11. Esclarzir, Esclarzezir, v., éclaircir, clarifier, nettoyer, purifier, éclairer.

Rius o fontanas esclarzir.

Le Comte de Poitiers: Pus vezem.

Ruisseaux et fontaines se clarifier.

Ab c'un pauc esclarzis sos motz.

(chap. literal: En que un poc aclarire o aclariguere les seues paraules.)

Pierre d'Auvergne: Chantarai.

Pourvu qu'il éclaircisse un peu ses mots.

Sitot l'aura s'es amara,

Don s'esclarcisson li branc.

Giraud de Calanson: Sitot l'aura.

Quoique l'air est rude, par quoi les branches se nettoyent.

Fig. Ara s pot hom lavar et esclarzir

De gran blasme.

P. Bremon Ricas Novas: Pois nostre temps.

Maintenant on se peut laver et purifier de grand blâme.

Lo entendemen d'ome se leva e se esclarzezis en conoysser son Creator.

V. et Vert. fol. 83.

(chap. L'entenimén del home se eleve y se aclarix al coneixe al seu Creadó.) 

L'entendement de l'homme s'élève et s'éclaire pour connaître son Créateur.

Substantiv. Lo coms demandet vi e vai durmir,

E levet lo mati al esclarzir.

(chap. Lo comte va demaná vi y sen va aná a dormí, y se va eixecá, llevá, al matí al aclarí.)

Roman de Gerard de Rossillon, fol. 47.

Le comte demanda du vin et il va dormir, et il se leva le matin à l'  éclaircir.

Part. pas. Aiatz de fort leissiu de vitz

Que sia colatz et esclarzitz.

Deudes de Prades, Auz, cass.

Ayez de forte lessive de vigne qui soit coulée et clarifiée.

Del solelh es esclarzitz lo rays.

B. de Ventadour: Quan la fuelha.

Le rayon du soleil est éclairci.

ANC. FR.

Tout droit à l'ajourner, quant devra esclarcir.

Roman de Berte, p. 23.

J' esclarciroie pos d'estain.

Fabl. et cont. anc., t. II, p. 281.

CAT. Esclarir. ESP. PORT. Esclarecer.

12. Esclairamen, s. m., éclaircissement.

Aordenet lo prumier esturmen per l' esclairamen d'aquestas doas causas.

Liv. de Sydrac, fol. 60.

Il ordonna le premier instrument pour l'éclaircissement de ces deux choses. (chap. Aclarimén)

13. Esclairar, v., éclairer, éclaircir.

Can l'alba aparec, qu'es pres ad esclayrar.

Roman de Fierabras, v. 4469.

(chap. Cuan l'auba, alba, va apareixe, que es prop d' aclarí.)

Quand parut l'aube, alors qu'il est près d'éclairer.

Can lo solelhs defalh en alcunas partidas del mon, el esclaira e las autras. Liv. de Sydrac, fol. 134.

Quand le soleil manque en quelques parties du monde, il éclaire dans les autres.

Fig. E jamais joys la ira no ns esclaire.

Bertrand de Born: Mon chan fenisc.

Et que jamais la joie ne nous éclaircisse la tristesse.

Impers. Lo mati anaray quan sera esclayrat.

Roman de Fierabras, v. 3455.

J'irai le matin quand il sera éclairé.

IT. Schiarare.

14. Aclariar, v., éclairer, éclaircir.

Part. pas. En resta morta el camp la una mitatz, 

E lhi F. so molt aclariatz.

Roman de Gerard de Rossillon, fol. 68.

Une moitié en reste morte au champ, et les Français sont beaucoup éclaircis.

15. Clarificatiu, adj., qui a la vertu de clarifier, d'éclairer, clarificatif.

Et de la vista clarificatiu.

(chap. Fa la vista clara, com l'aigua, aclarix.)

De uelhs clarificatiu.

Eluc. de las propr., fol. 55 et 75.

Et clarificatif de la vue.

Clarificatif des yeux.

ESP. Clarificativo.

16. Clarificacio, s. f., lat. clarificatio, clarification, clarté.

Pren el entendement clarificacio.

Eluc. de las propr., fol. 76.

Prend clarté en l'entendement.

ESP. Clarificación. PORT. Clarificação. IT. Chiarificazione.

17. Clarificament, s. m., clarification, clarté.

Per donar als uelhs clarificament.

Eluc. de las propr., fol. 38.

Pour donner clarté aux yeux.

18. Clarificar, Clarifiar, v., lat. clarificare, éclaircir, manifester, glorifier.

Plasa a la dicha real majestat de modifiar e clarifiar.

Statuts de Provence, BOMY, p. 146.

Plaise à ladite royale majesté de modifier et éclaircir.

Paire, clarifica ton nom; adonc venc una votz del cel: Et hyeu l'ai clarificat et encara lo clarificaray.

Frag. de trad. de la Passion.

Père, glorifie ton nom; alors vint une voix du ciel: Et je l'ai glorifié et je le glorifierai encore.

ANC. FR. De clariffier et justifier son excuse.

Lett. de rém., 1460. Carpentier, t. 1, col. 978.

ANC. CAT. ESP. PORT. Clarificar. IT. Chiarificare. (chap. clarificá: clarifico, clarifiques, clarifique, clarifiquem o clarificam, clarifiquéu o clarificáu, clarifiquen. Glorificá, manifestá.)

9. Declaratiu, adj., déclaratif.

De sa declarativa diffinitio.

Forma alcus sos semlans a votz declaratius de sa entencio.

Eluc. de las propr., fol. 13 et 11.

De sa définition déclarative.

Forme quelques sons semblables à la voix déclaratifs de son intention.

20. Declaratio, s. f., lat. declaratio, déclaration.

En aquela canso

Qu'ieu fi per declaratio.

Brev. d'amor, fol. 3.

En cette chanson que je fis par déclaration.

CAT. Declaració. ESP. Declaración. PORT. Declaração. IT. Dichiarazione. (chap. declarassió, com la de los alcaldes que se creíen lingüistes, a Mequinensa, Mequinenza, Miquinença.)

21. Declaramen, s. m., déclaration.

Que lor enterpretamens et declaramens qu'en diria, etc.

Tit. de 1279. DOAT, t. CLXVII, fol. 16.

Que leur interprétation et déclaration qu'ils en diraient, etc.

22. Declarar, v., lat. declarare, expliquer, déclarer.

Discretamen declarava las difficultats de las Escripturas.

Cat. dels apost. de Roma, fol. 161.

Il expliquait sagement les difficultés des Écritures.

Per declarar las figuras

De l'arbre d'amor escuras.

Brev. d'amor, fol. 1.

Pour expliquer les figures obscures de l'arbre d'amour.

Glozetas petitas a declarar lo test.

Cat. dels apost. de Roma, fol. 156.

Petites gloses pour expliquer le texte.

Segon que dessus ai tocat

E ben expost e declarat.

Brev. d'amor, fol. 88.

Selon que j'ai dessus touché et bien exposé et déclaré.

CAT. ESP. PORT. Declarar. IT. Dichiarare. (chap. Declará: declaro, declares, declare, declarem o declaram, declaréu o declaráu, declaren.)

23. Declaradament, adv., clairement.

Declaradament et specificament.

Tit. de 1266. DOAT, t. LXXIX, fol. 47.

Clairement et spécifiquement.

24. Preclar, adj., lat. praeclarus, brillant, resplendissant.

Bella 's la domna; el vis a tant preclar

Davan son vis nulz om no s pot celar.

Poëme sur Boèce, 27.

Belle est la dame; elle a le visage si resplendissant que devant son visage nul homme ne se peut celer.

Preclars e resplandens eron endevengut.

Izarn: Diguas me tu.

Étaient devenus brillants et resplendissants.

ESP. PORT. IT. Preclaro. (chap. Preclá, preclás, preclara, preclares.)

 

Clara, Glara, s. f., glaire, blanc d'oeuf.

Ab clara d'un hueu destrempat.

Deudes de Prades, Auz. cass.

Détrempé avec la glaire d'un oeuf.

L'aucels dins l'uou se congria

De la glara tota via.

Brev. d'amor, fol. 51.

L'oiseau dans l'oeuf se forme toujours de la glaire.

CAT. ESP. PORT. Clara. IT. Chiara. (chap. Clara, blang del ou, clares. La yema es lo robell del ou.)

 

Clarmontes, s. m., clermontois, pièce de monnaie.

(N. E. Lugares y apellidos: Claro monte, Claramunt, etc.)

Qu'estiers, nul temps, no gazanhei castel,

Borda ni mas ni 'l quart d'un clarmontes.

R. Gaucelm de Beziers: A penas.

Qu'au contraire, en aucun temps, je ne gagnai château, borde ni habitation, ni le quart d'un clermontois.

Clau, s. m., lat. clavus, clou.

Nég. expl.

Per qu'entr' els pros non es prezatz un clau.

Sordel: Quanqu'ieu.

Parce qu'entre les preux il n'est prisé un clou.

Loc.

Que per mil sagramens

No 'l creiri' hom d'un clau.

P. Vidal: Ges pel temps.

Que pour mille serments on ne le croirait d'un clou.

CAT. Clau. ESP. Clavo. PORT. Cravo. IT. Chiavo. (chap. Clau y tacha, claus y taches. Los claus són mes grans que les taches.)

- Sorte de tumeur.

Malautia que s'apela clau.

Trad. d'Albucasis, fol. 11.

Maladie qui s'appelle clou.

2. Clavel, s. m., clou, hameçon, dard.

Al lial hom donarai un bezan,

Si 'l deslials mi dona un clavel.

P. Cardinal: Tos temps.

Je donnerai un besant à l'homme loyal, si le déloyal me donne un clou.

E de girofles tres clavels.

Deudes de Prades, Auz. cass.

Et trois clous de girofle.

E si us mena pescar al lac

Greu metrez langosta en clavel.

Le Dauphin d'Auvergne: Puois sai.

Et s'il vous mène pêcher au lac, vous mettrez difficilement une langouste à l'hameçon.

Ponh de son clavel.

Un troubadour anonyme: Flor de paradis.

Pique de son dard.

Fig. Mas ieu no m duelh d'aital clavelh.

Deudes de Prades: En un sonet.

Mais je ne me plains pas de pareil clou.

ANC. FR. Li clavel prist tot maintenant,

Si l'a moult tost prist et lié.

Roman du Renart, t. III, p. 295.

CAT. ESP. (clavo, pica, anzuelo, no es la flor) Clavell. IT. Chiavello.

3. Clavellar, v., clouer.

Per pes e per mas clavelar.

(chap. Per peus y per mans enclavá, clavá; Jesús a la creu.)

Passio de Maria.

Clouer par pieds et par mains.

Part. pas. On veyrem clavellat

Dieu en la crotz per totz nos peccadors.

(chap. Aon vorem enclavat a Deu a la creu per tots natros pecadós.)

Folquet de Romans: Quan lo dous.

Où nous verrons Dieu cloué en la croix pour nous tous pécheurs.

ANC. FR.

A la croix où ton Dieu fut pendu et clavellé. 

Roman français de Fierabras.

ANC. CAT. Clavellar. ESP. Clavar. PORT. Cravar. ANC. IT. Chiavellare.

(chap. clavá, enclavá : en + clau, en v: enclavo, enclaves, enclave, enclavem o enclavam, enclavéu o enclaváu, enclaven; enclavat, enclavats, enclavada, enclavades.)

4. Desclavelhar, v., déclouer, détacher.

Qu'elh poguesson desclavelhar,

E de sus la crotz devalar.

(chap. Que lo pugueren desenclavá y de dal la creu baixá.)

Passio de Maria.

Qu'ils le pussent déclouer, et le descendre de dessus la croix.

Si que l'ausberc lhi trencha e desclavela.

Roman de Gerard de Rossillon, fol. 81.

Tellement qu'il lui tranche et détache le haubert.

Fig. Franc reis, Proenza vos apela,

Que sens claus desclavella.

P. Vidal: Ben pac d'ivern.

Franc roi, la Provence, qui sans clous se détache, vous appelle.

No vuel ges que desclavel

De sa cort don vau lonhan.

Aimeri de Peguilain: Li folh e.

Ne veut pas que je me détache de sa cour dont je vais m'éloignant.

(chap. Desenclavá. FR. Détache : des + tache; des + tacha : clau = desenclavá, separá, apartá, etc.)

ESP. Desclavar. PORT. Descravar.

 

Clau, s, f., lat. clavis, clef.

Il trameserun a la vescontessa las claus del lur estar de Berniz.

Titre de 1168.

Ils transmirent à la vicomtesse les clefs de leur maison de Berniz.

Ella smetessma ten las claus de paradis.

(chap. Ella mateixa té les claus del paraísso).

Poëme sur Boèce.

Elle-même tient les clefs de paradis.

Una peyra que iesqua defora en maniera de clau.

Philomena.

Une pierre qui sorte en dehors en manière de clef.

E d'albarestas mantas claus

Et estreyner e deyssarrar.

V. de S. Honorat.

Et serrer et desserrer maintes clefs d'arbalètes.

Dans les computs ecclésiastiques, il a signifié le calcul par lequel on trouve l'époque des fêtes mobiles.

Endecios, epactas e claus e concurrens.

P. de Corbiac: El nom de.

Indictions, épactes et clefs et intersections.

- Terme de grammaire.

Pauzadas havem las dictios apeladas claus per las quals s'ajusto li temps entre lor. Leys d'amors, fol. 77.

Nous avons posé les termes appelés clefs par lesquels les temps s'unissent entre eux.

Fig. Amors de pretz es la claus.

A. Daniel: En breu brisa.

Amour est la clef de mérite.

Mi dons ten las claus

De toz los bes qu'ieu aten ni esper.

Berenger de Palasol: Tan m'abelis.

Ma dame tient les clefs de tous les biens que j'attends et espère.

Ela ten del mieu joi la clau.

Gaubert Moine de Puicibot: Per amor.

Elle tient la clef de mon bonheur.

ANC. FR.

Maîtresse, de mon coeur vous emportez la clef, 

La clef de mes pensers et la clef de ma vie.

Ronsard, t. 1, p. 160.

CAT. Clau. ANC. ESP. Clave. ESP. MOD. Llave. PORT. Chave. IT. Chiave.

(chap. La clau, les claus. Lo catalá, abans de Pompeyo Fabra, lo cap de fava, fée aná plurals, articuls, pronoms, en AS, com lo ocsitá, provensal, plana lengua romana encara fa: Mi dons ten las claus.)

Bonas Pasquas, Nada, Diada és aquesta, de solempnitat incomparable per la IGLESIA Católica, que´ns evoca els recorts més dolsos dels días de la nostra vida,

- Clôture, prison.

O no m met dins una clau

On hom no m pogues vezer.

Pons d'Ortafas: Si ai perdut.

Ou ne me mette dans une clôture où on ne me pût voir.

Que ten mon cor dins sa clau.

Bertrand de Born: Ges de disnar.

Qui tient mon coeur dans sa prison.

2. Clavier, s. m., clavier, portier, qui garde les clefs, trésorier.

Aquels dos consols que seran claviers tengon II de las dichas claus.

Cartulaire de Montpellier, fol. 43.

Que ces deux consuls qui seront claviers tiennent deux desdites clefs.

E non vol esser plus claviers

Dels bains, ni de la tor portiers.

Roman de Flamenca, fol. 116.

Et il ne veut plus être clavier des bains, ni portier de la tour.

ANC. FR. Garder les vout e estoier;

Il meisme en fu clavier.

B. de Sainte-Maure, Chr. de Norm., fol. 78.

ESP. Clavero. (porta llaves, tesorero, etc. En femenino, ama de llaves.)

3. Clavari, s. m., clavaire, trésorier.

Que negun temps no leza a clavari, o a clavaris del cossolat, sagellar carta ni letra que contenga obligation de deniers.

Cartulaire de Montpellier, fol. 81.

Qu'en aucun temps il ne soit permis à trésorier, ou à trésoriers du consulat, de sceller charte ni lettre qui contienne obligation de deniers.

Si deguessan exigir per los clavaris de las cortz.

Statuts de Provence, BOMY, p. 6.

Se dussent exiger par les trésoriers des cours.

CAT. Clavari. (N. E. ¿Dónde encuentra Raynouard textos catalanes y no provenzales donde las palabras son las mismas? Es de risa, pero es penoso.)

4. Clavaria, s. f., trésorerie.

L'aministration de la clavaria.

Cartulaire de Montpellier, fol. 81.

L'administration de la trésorerie.

5. Clavar, v., fermer, enfermer.

Can vos clavon lo cortil.

Cominal: Comtor d'Apchier.

Quand ils vous ferment le verger.

E li borges si claven d'eviron.

Bertrand de Born: Pus Ventedorn.

Et que les bourgeois s'enferment à l'entour.

Part. pas.

Cant agron la sanctor esconduda e clavada.

V. de S. Honorat.

Quand ils eurent caché et renfermé le corps saint.

6. Conclavi, s, m., conclave.

Els romperon lo conclavi, e si espaventeron los cardenals.

L'Arbre de Batalhas, fol. 27.

Ils rompirent le conclave, et ainsi épouvantèrent les cardinaux.

CAT. ESP. (chap. cónclave) PORT. IT. Conclave.

7. Enclavar, v., fermer, enfermer, resserrer.

Tremolet, ac paor e sos huels enclavet.

(chap. Va tremolá, tremolabe, teníe po y sons ulls va tancá “enclavá”.)

V. de sainte Magdelaine.

Trembla, eut peur et ferma ses yeux.

Et enclaveron lo en I loc, si que aqui foron tuich tres pres.

Cat. dels apost. de Roma, fol. 189.

Et le resserrèrent en un lieu, tellement que là ils furent pris tous les trois.

8. Esclavar, v., enfermer.

Per esclavar de nueig.

Deudes de Prades, Poëme sur les vertus.

Pour enfermer de nuit.

9. Desclavar, v., défermer, détacher, ouvrir.

E mains cairels desclavar e destendre.

Aicart del Fossat: Entre dos reis.

Et détacher et détendre maints carreaux.

ANC. FR. Desclaverent les sangles de la selle.

Monstrelet, t. II, fol. 30.

10. Contraclau, s. f., contre-clef, remède.

Que m tramezes del seu estui

La contraclau.

Le Comte de Poitiers: Farai un vers.

Qu'il me transmît la contre-clef de son étui.

Fig. Si que l'us reys cuida tener la clau

D'afortimen e l'autr' a 'l contraclau.

G. Fabre de Narbonne: Pus dels.

Tellement qu'un roi croit tenir la clef d'assurance et l'autre a la contre-clef.

Vostra valors

Estai seguramens,

Que nulh lairo no y pot far contraclau.

P. Bremond Ricas Novas: Si m ten.

Votre mérite se maintient sûrement, de manière que nul larron n'y peut faire de contre-clef.

11. Contraclaviers, s. m., contre-claviers.

Tans m' i vei dels contraclaviers.

Marcabrus: Mos sens foilla.

Tant j'y vois des contre-claviers.

12. Reclavar, v., refermer.

Las flors, al levant del solelh, si expando, et al colcant, si reclavo.

Eluc. de las propr., fol. 116.

Les fleurs, au lever du soleil, s'épanouissent et, au coucher, se referment.

13. Claus, s. m., clos, enclos.

Sobr'els claus dels canorgues. (lat. chap. esp. claustro)

Tit. de 1271. DOAT, t. CXLVI, fol. 148.

Sur les enclos des chanoines.

14. Clauzura, s. f., clôture.

Com per alcun temps fosson estat en clauzura.

Cartulaire de Montpellier, fol. 76.

Comme ils eussent été pendant quelque temps en clôture.

15. Clauza, s. f, clause. (chap. claussa, cláussula)

Las generals clauzas contengudas en aquesta carta.

(chap. Les generals clausses, cláussules contingudes an esta carta.)

Titre de 1275. Bibl. du R., fonds de D. Villevieille.

Les clauses générales contenues dans cette charte.

- Terme de grammaire.

Cant diversas clausas son ajustadas.

Leys d'amors, fol. 146.

Quand diverses clauses sont ajustées.

16. Clausula, s. f, lat. clausula, clause, convention.

Sens clausula d'opposition... ab clausula de transport.

(chap. Sense cláussula de opossisió... en cláussula de transport.) 

Fors de Bearn, p. 1080.

Sans clause d'opposition... avec clause de transport.

ANC. FR. Une clausele générale contenue oudit Keurbrief, par laquelle clausele, etc.

Tit. de 1323. Carpentier, t. 1, col. 987.

CAT. ESP. (cláusula) PORT. IT. Clausula.

17. Clos, Closc, s. m., coque, clôture, enveloppe.

(chap. clasca, clasques, de amela, anou, ou, mariscos, etc.)

Ab notz frachas

Que sion be totas del clos trachas.

Deudes de Prades, Auz. cass.

Avec des noix cassées qui soient bien toutes tirées de la coque.

Adonx lo closcx se vay trencar,

E pren defora pastura.

Brev. d'amor, fol. 51.

Alors la coque va se fendre, et il prend pâture dehors.

Lo closc del huou.

(chap. La clasca del ou)

Matfre Ermengaud, Épître à sa soeur.

La coque de l'oeuf.

CAT. Closca. (ESP. Cáscara) PORT. Casca. IT. Guscio.

18. Clusel, s. m., caverne.

E 'ls camis traversiers, los clusels e las balmas.

Izarn: Diguas me tu.

Et les chemins traversiers, les cavernes et les grottes.

19. Cluza, s. f., nid, gîte.

O perditz jove que volar

No sap ni a cluza tornar.

Deudes de Prades, Auz. cass.

Ou jeune perdrix qui ne sait voler ni retourner à nid.

20. Clausura, s. f., lat. clausura, clôture.

E val mais que clausura

A ciutat asetjada.

Serveri de Girone: En mal.

Et vaut mieux que clôture à ville assiégée.

Fig. Et an porta e clauzura a totz los V sens corporals.

V. et Vert., fol. 28.

Et ont porte et clôture à tous les cinq sens corporels.

ANC. FR. Et desquels la sépulture

Presse sous même closture

Le corps, la vie et le nom.

Ronsard, t. 1, p. 837.

CAT. ESP. PORT. Clausura. IT. Chiusura. (chap. claussura o clausura, 

v. clausurá o claussurá: claussuro, claussures, claussure, claussurem o claussuram, claussuréu o claussuráu, claussuren.)

21. Clausio, s. f., clôture, action de fermer.

Escurziment de raso ab clauzio de uelhs.

Eluc. de las propr., fol. 81.

Obscurcissement de raison avec clôture d'yeux.

22. Claustra, s. m., lat. claustrum, cloître, monastère.

Comenzat an la gleysa e claustras e maysos.

(chap. literal: Escomensat han la iglesia y los claustros y les cases.)

V. de S. Honorat.

Ont commencé l'église et les cloîtres et les habitations.

Ni la claustra dels cannonegues.

Tit. de 1174. Hist. de Lang., t. III, pr., col. 134.

Ni le cloître des chanoines.

Mesurec la claustra en fora. Philomena.

Il mesura le cloître en dehors.

S'estas en claustr' a rescos,

Ni vols guerras ni tensos.

Le Moine de Montaudon: L'autr'ier.

Si tu es en monastère en cachette, et veux guerres et disputes.

O dedins vostra claustra libres legir.

Roman de Gerard de Rossillon, fol. 77.

Ou dans votre cloître lire des livres.

Fig. Aquest don de scientia es priors e claustriers en la claustra de l'arma. V. et Vert., fol. 59.

Ce don de science est prieur et cloîtrier dans le cloître de l'âme.

ANC. CAT. ANC. ESP. ANC. PORT. Claustra. IT. Chiostra.

23. Claustrier, s. m., cloîtrier.

Claustriers contra priors et contra abbatz et officials.

V. et Vert., fol. 26.

Cloîtriers contre prieurs et contre abbés et officiaux.

ANC. ESP. Claustero.

24. Claure, Clauzer, v., lat. claudere, clore, fermer, enfermer, environner,

cacher.

Aquelh trauc pusquatz clauser ab una peyra. Philomena.

Vous puissiez fermer ce trou avec une pierre.

Mas aissi 'l clau e 'ls enserra

Qu'Engolmes a per fort cobrat.

Bertrand de Born: Ieu chan.

Mais les environne et les enferme tellement qu'il a par force recouvré Angoulême.

Clauzi mos huelhs e torn ma cara.

Arnaud de Marueil: Dona genser.

Je ferme mes yeux et tourne mon visage.

Loc. fig. E claus tas aurelhas

A lur votz.

P. Cardinal: Jhesum Crist.

Et fermes tes oreilles à leur voix.

Drutz, er clau las dens.

Rambaud d'Orange: Peire.

Amant, maintenant je ferme les dents.

Part. prés. Coa clauzens et subtileta.

Deudes de Prades, Auz. cass.

Queue fermant et effilée.

Part. pas. Es tot entorn clauz de fossatz.

Bertrand de Born: Be m play.

Est tout à l'entour clos de fossés.

Portar lettras clausas de part mossenhor.

Tit. de 1428, Hist. de Nîmes, t. III, pr., p. 227.

Porter lettres closes de la part de monseigneur.

Loc. Deffendre en camp claus.

L'Arbre de Batalhas, fol. 192.

Défendre en champ clos.

Substantiv. Clauzis e sauputz.

Germonde de Montpellier: Greu m'es.

Les cachés et les connus.

ANC. FR. Il me cloyt le pas.

Monstrelet, t. II, p. 104.

Et voulut voir les lettres clauses qui estoient arrivées.

Comines, t. 1, p. 380.

ANC. IT. E l'affamato ch' appetito claude.

Barberini, Doc. d'amore, p. 115. 

ANC. CAT. Cloir. CAT. MOD. Clourer. IT. Chiudere. (chap. tancá, cloure. A Beseit, al carré Villaclosa, que no té eixida, per naixó se diu aixina, natros li diém “la botera”.)

25. Cluchar, v., clore.

Si be someilla ni s clucha,

L'amors que m fai languir.

Giraud de Borneil: Quan la bruna.

Bien que l'amour, qui me fait languir, sommeille et se close.

26. Clure, v., cligner, renfermer, clore, couvrir.

En menz que no clugeras l'ueyll.

(chap. En menos (tems) que no clucares l'ull; l'ull, com Lull, Ramón Lull, Lulio, Lulius, ell u escribíe en una L al escomensamén y dos al final. Juaquinico Monclús, presidén de la Ascuma, a vegades escriu Montclús y datres Monclús. Montis, montem, mons, mont, va pedre la t final fa mols siglos, com Moncada, Muncada, Montecatheno, Montserrat, Monserrate, Monserrat, etc. v. clucá: cluco, cluques, cluque, cluquem o clucam, cluquéu o clucáu, cluquen. Yo tamé cluco l'ull del cul, pero encara no u hay vist may.)

V. de S. Honorat.

En moins que vous ne cligneriez l'oeil.

Part. pas. Als enemics son sei hueilh cluc.

Lantelmet d'Aiguillon: Er ai ieu.

Ses yeux sont fermés aux ennemis.

Lai a 'N Guillem Augier on pretz s'es clutz.

Bertrand du Puget: De sirventes.

Là au seigneur Guillaume Augier où mérite s'est renfermé.

Ab motz alqus

Serratz et clus.

Pierre d'Auvergne: Be m'es plazen.

Avec quelques mots serrés et couverts.

Qu'un vers non clus cuelha

Tal qu'el sos sia novelhs.

Pierre d'Auvergne: L'airs.

Que je cueille un vers non couvert tel que le son soit nouveau.

Anc trobars clus ni braus

Non dec aver pretz ni laus.

Raimond de Miraval: Anc trobars.

Jamais trouver couvert et rude ne dut avoir prix ni louange.

Pascha clusa se disait du premier dimanche après Pâque.

So fo sapte de pascha clusa.

Roman de Flamenca, fol. 35.

Ce fut le samedi de la pâque close.

27. Claumen, adv., closement, étroitement.

Mal fai qui claumen serra

Dona joven amorada.

B. Carbonel de Marseille, Coblas triadas.

Fait mal qui ferme étroitement dame jeune enamourée.

28. Clusamen, adv., obscurément, secrètement.

Sel que fey per auzir

La chanzo cluzamen.

G. Riquier: Als subtils.

Celui qui fit la chanson obscurément pour ouïr.

29. Aclucar, v., fermer les yeux.

La nuoich quan lo sons m'acluca.

Giraud de Borneil: Quan la bruna.

La nuit quand le sommeil me ferme les yeux.

30. Acclure, v., enfermer, cacher.

E sai ne motz que dins lai on estan

S'acluzon plus non fa son past auzel.

R. Gaucelm: A penas vau.

Et j'en connais plusieurs qui là-dedans où ils sont se cachent plus que l'oiseau ne fait sa pâture.

Part. pas. Ni ab dregz huels esguardar,

Tan sui conquis et aclus.

Richard de Barbezieux: Atressi cum.

Ni regarder avec des yeux fixes, tant je suis conquis et enfermé.

31. Conclusio, s. f., lat. conclusio, conclusion.

Ni ses el logica forme conclusio.

Eluc. de las propr., fol. 280.

Et que sans lui la logique forme conclusion.

CAT. Conclusió. ESP. Conclusión. PORT. Conclusão. IT. Conclusione. 

(N. E. ¿Cuándo se empiezan a encontrar tildes en el occitano? En latín el acento de conclusio está en la u; ¿se desplaza a la última o en el occitano, provenzal? Sólo hace falta comparar varias rimas.

32. Conclusiu, adj., conclusif.

Don conclusiu, si que conclusiu.

Donc, doncas son conjunctios conclusivas.

Leys d'amors, fol. 76 et 101.

Donc conclusif, si que conclusif.

Donc, ainsi sont conjonctions conclusives.

ESP. IT. Conclusivo.

33. Concluire, Conclure, v., conclure.

Mas l'Escriptura conclus totas aquestas causas.

Trad. de l' Ép. de S. Paul aux Galates.

Mais l'Écriture conclut toutes ces choses.

Sophismar e concluire, e tot ginhosamens

Menar mon adversari a desconfezimens.

P. de Corbiac: El nom de.

Sophistiquer et conclure, et tout adroitement mener mon adversaire à déconfiture.

Part. prés. Conclusivas o concluens.

Leys d'amors, fol. 26.

Conclusives ou concluantes.

CAT. Conclouer. ESP. PORT. Concluir. IT. Conchiudere. (chap. concluí: concluíxco, concluíxes, concluíx, concluím, concluíu, concluíxen.)

34. Enclostrar, v., cloîtrer.

Qual pro y auretz s'ieu m'enclostre?

Le comte de Poitiers: Farai chansoneta.

Quel profit y aurez-vous si je me cloître?

35. Inclusio, s. f., lat. inclusio, inclusion.

Dieus es dins el mon ses incluzio.

Eluc. de las propr., fol. 5.

Dieu est dans le monde sans inclusion.

CAT. Inclusió. ESP. Inclusión.

36. Enclaure, v., enclore, enfermer.

Dins en ma cambra l'ai enclaus.

R. Vidal de Bezaudun: Unas novas.

Je l'ai enfermé dans ma chambre.

Fig. Malvestatz roill et usa

E enclau joven.

Rambaud d'Orange: Car douz.

Méchanceté rouille et use et renferme amabilité.

Adoncs Clariana s'enclaus

En sa chambra secretament.

V. de S. Honorat.

Alors Clariane s'enferme dans sa chambre secrètement.

C'onrada n'er la corona romana,

Si 'l vostre cap s'i enclau.

Bertrand de Born: Ges de disnar.

Que la couronne romaine en sera honorée, si votre chef s'y enferme.

Mas selhs en qui pretz s'enclau

Am ieu e dey ben amar.

Raimond de Castelnau: Ges sitot.

Mais j'aime et je dois aimer ceux en qui le mérite se renferme.

Ar n'ai dig pro, perque mas dens enclau.

Sordel: Quanqu'ieu.

Maintenant j'en ai dit assez, c'est pourquoi j'enferme mes dents.

Part. pas. La donzella s'estet enclausa.

V. de S. Honorat.

La demoiselle se tint enfermée.

37. Enclure, v., lat. includere, enclore, enfermer.

Part. pas. Totas paguas et politias enclusas.

Tit. de 1433. Hist. de Nîmes, t. III, pr., p. 241.

Tous paiements et quittances inclus.

Tug viron que de Helena, des lo muscle en jus,

Tenia la viva brasa lo sieu gent cors enclus.

V. de S. Honorat.

Tous virent que d'Hélène, de l'épaule en bas, la vive braise tenait son gentil corps enfermé.

CAT. Enclourer. ESP. PORT. Incluir (recluir). IT. Inchiudere. (chap. incluí: incluíxco o incluíxgo, incluíxes, incluíx, incluím, incluíu, incluíxen.)

38. Inclusivament, adv., inclusivement.

Se inten inclusivament.

Fors de Bearn, p. 1092.

S'entend inclusivement.

CAT. Inclusivament. ESP. PORT. IT. Inclusivamente.

39. Exclusio, s. f., exclusion.

Fora 'l mon ses exclusio.

Eluc. de las propr., fol. 5.

Hors du monde sans exclusion.

CAT. Exclusió. ESP. Exclusión. PORT. Exclusão. IT. Esclusione.

40. Esclaure, Esclure, v., lat. excludere, exclure, défendre.

Ab signes conogutz

m' esclutz

Que re m fassa.

T. de Gui et de Joris: Joris.

Avec signes connus elle me défend que je fasse rien.

Part. pas. Certa amistatz non es esclausa per nulla forsa.

Trad. de Bède, fol. 75.

Amitié sûre n'est exclue par nulle force.

ANC. CAT. ESP. PORT. Excluir. IT. Escludere. (chap. excluí, se conjugue com incluí, miréu mes amún.)

41. Desclaure, v., déclore, ôter la clôture (ouvrir).

Ny desclauses los orts.

Tit. de 1238. DOAT, t. CXLIX, fol. 2.

Ni n' ôtât la clôture des jardins. (N. E. Ni n' ôtât se pronunsie com ninotet, diminutiu de ninot, com Chimo Puig, Ximo.)

Part. pas. Que la porta sia desclausa e pueys causada de mur.

Tit. de 1358. DOAT, t. XCIII, fol. 221.

Que la porte soit déclose et puis garnie de mur.

CAT. Desclourer. IT. Dischiudere.

42. Interclure, v., entre-clore.

Part. pas. Ajuda calor natural intercluza...

Las fumositatz intercluzas.

Eluc. de las propr., fol. 216.

La chaleur naturelle entre-close aide...

Les fumosités entre-closes.

IT. Interchiudere.

43. Resclauza, s. f., écluse.

Ayssi co moli ses resclauza que se torneja am blat et senes blat, segon lo cors de l'ayga. V. et Vert., fol. 103.

(chap. literal: Així com lo molí sense esclusa, estanca, que gire en blat y sense blat, segons lo curs de l'aigua.)

Ainsi que moulin sans élcuse qui se tourne avec blé et sans blé, selon le cours de l'eau.

Fig. Reten tas paraulas en la resclauza de discretio.

V. et Vert., fol. 103.

Retiens tes paroles dans l'écluse de discrétion.

CAT. Resclosa. (ESP. Esclusa)

44. Resclausada, s. f., éclusée.

La dicha... secada... fo si grand que non podia hom molre sinon a resclauzadas. (chap. La dita... sequera, sequía... va sé tan gran que no podíe hom moldre mes que a estancades.)

Cartulaire de Montpellier, fol. 76.

Ladite... sécheresse... fut si grande qu'on ne pouvait moudre sinon à éclusées.

45. Reclaure, Resclure, v., fermer, faire reclus, enfermer.

De vanetat que reclausa la porta de paradis.

Leys d'amors, fol. 24.

De la vanité qui ferme la porte du paradis.

Part. pas. Que us tengra mon fin cor reclus...

E amera vos a rescos.

A. Daniel: Si que vos.

Que je vous tiendrais mon pur coeur caché... et je vous aimerais en secret.

En la maiso de Dedalus

M'a mes amors aman reclus.

G. Magret: Ma dona m.

En la maison de Dédale amour m'a mis amant reclus.

ANC. FR. A la fin des XII heures sailloient hors XII chevalier armé par XII fenestres, que il ouvroient à leur issir, puis le reclooient per enging.

Rec. des Hist. de Fr., t. V, p. 254.

CAT. Reclourer. ESP. Recluir. IT. Richiudere. (chap. Recluí, recluís: yo me recluíxco o recluíxgo, recluíxes, recluíx, recluím, recluíu, recluíxen.)

46. Reclus, s. m., reclus, moine, religieux, enfermé dans le cloître.

Ans viurai cum lo reclus,

Sols, ses solatz.

Richard de Barbezieux: Atressi cum l' olifans.

Mais je vivrai comme le reclus, seul, sans agrément.

Loc. Que bona fes salva reclus.

Deudes de Prades: Ab cor.

(chap. Que la bona fé salve al reclús, monjo, religiós, que está enclaustrat, tancat a dins de un monasteri. Alemán Kloster; claustro, claustrum, etc.)

Que bonne foi sauve le reclus.

CAT. Reclos. ESP. PORT. Recluso. IT. Richiuso.

 

Claudicatio, s. f., lat. claudicatio, claudication, boitement.

Non accideys al malaute claudicatio.

Trad. d'Albucasis, fol. 64.

N'arrive au malade boitement.

ESP. Claudicación. PORT. Claudicação. IT. Claudicazione.

2. Claudiquar, v., lat. claudicare, boiter.

Es necessari que claudique.

Trad. d'Albucasis, fol. 64.

Il est nécessaire qu'il boite.

CAT. ESP. PORT. Claudicar. (chap. claudicá: claudico, claudiques, claudique, claudiquem o claudicam, claudiquéu o claudicáu, claudiquen.)

3. Clop, s. m., éclopé, boiteux.

E 'l fazia los sortz auzir

E los clops sautar e salhir.

Trad. de l'Évangile de Nicodème.

Et il faisait les sourds ouïr et les boiteux sauter et saillir.

Fig. Per que bella rasos cara

Se pert, que 'l clop e li ranc

Trobon e son cantador.

(N. E. En chapurriau, ranquejá, coixejá; clop: paralític.)

Giraud de Calanson: Sitot l'aura.

C'est pourquoi se perd belle raison chère, attendu que les éclopés et les boiteux trouvent et sont chanteurs.

(N. E. Voire: Les Schtroumpfs éclopés.)

ANC. FR. XIV clop y furent redrecié.

Rec. des Hist. de Fr., t. V, p. 279.

Et d'épée donner main cop

Et espauler et faire clop.

Roman du Renart, t. IV, p. 148.

4. Clopchar, v., clocher, boiter.

Part. prés. Dreitz pas de vostres pes que no foleges clopchant.

Trad. de Bède, fol. 73.

Droits pas de vos pieds pour que vous n'erriez en clochant.

Per aquo n'anatz clopchan.

T. de Cavaire et de Bonafous: Bonafos.

Pour cela vous en allez clochant.

 

Cleda, s. f., claie, palissade.

Per desotz la tor fetz de cledas un gran pon.

(N. E. Observen la pérdida de la t final de pont, pontem, etc.)

Roman de Fierabras, v. 3313.

Il fit par-dessous la tour un grand pont de claies.

ANC. FR. Le suppliant portoit une clede ou claye qu'il avoit faicte.

Lett. de rém., 1466. Carpentier, t. 1, col. 988.

 

Clerc, s. m., lat. clericus, clerc, lettré.

A! per que vol clercx belha vestidura?

G. de Montagnagout: Per lo mon.

Ah! pourquoi le clerc veut-il beau vêtement?

Li clerc per cui ancse

Sab hom lo mal e 'l be.

Arnaud de Marueil: Rasos es.

Les clercs par qui toujours on sait le bien et le mal.

La regina de qui ieu soy clercz.

Leys d'amors, fol. 52.

La reine de qui je suis clerc.

ANC. CAT. Clerc. ESP. (clérigo) PORT. Clerigo. IT. Chierico.

2. Clerczon, s. m., petit clerc, enfant de choeur.

Eu l'audi legir a clerczons.

Fragm. de la V. de sainte Foi d'Agen.

Je l'entendis lire à petits clercs.

Fo premieramen paubre clerzo en la glyeia de, etc.

Cat. dels apost. de Roma, fol. 156.

Il fut premièrement pauvre enfant de choeur dans l'église de, etc.

ANC. FR. Ke ne sai la kele leçons

Est alé lire un des clerjons...

Cantent li mestre cler é cantent li clerjon.

Roman de Rou, v. 503 et 1626.

Que li maistres fait as clerçons

Quant il lor pernent les leçons.

Roman du Renart, t. III, p. 43.

ESP. Clerizon (clérigo). IT. Chiericone.

3. Clergue, Clerge, s. m., clerc, lettré, ecclésiastique.

Clergue volon trastot l'an per engual

Ab cobeitat gent caussar e vestir.

Raimond de Castelnau: Mon sirventes.

Les clercs veulent toute l'année également avec convoitise se chausser et se vêtir gentiment.

Loc. Et a clergues et a laix. Philomena.

Et à clercs et à laïques.

Prov. Si col proverbi despon:

Ja no t fizar ni en clerge ni en lairon.

P. Cardinal: Atressi.

Comme le proverbe enseigne: Jamais ne te fie ni en clerc ni en larron.

Adjectiv. Per aleu laic o per aleu clergue.

Tit. de 1244. DOAT, t. CXXXIV, fol. 69.

Par aleu laïque ou par aleu ecclésiastique.

CAT. Clergue. ESP. (clérigo) PORT. IT. Clero.

4. Clergua, s. f., clergesse.

Greu n'i vey laica ni clergua.

Gavaudan le Vieux: Lo mes e 'l temps.

Avec peine je n'y vois femme laïque ni clergesse.

ANC. FR. Aprenez, soyez clergesses,

Quelque mot vous y servira.

Coquillart, p. 3.

Mais trop plus est à craindre une femme clergesse.

Ronsard, t. 1, p. 125.

5. Clergavis, s. m., clerc.

Anc clergavis

Ni gramavis.

G. de Berguedan: Un trichaire.

Oncques clerc ni écrivain.

6. Clergier, s. m., prêtre.

En est luc avia clergier.

Roman de Gerard de Rossillon, fol. 83.

En ce lieu il y avait prêtre.

7. Clergat, Clergant, s. m., ecclésiastique, clerc.

En servizi de los fals clergatz.

G. Figueras (Figuieras, Figueiras): No m laissarai.

Au service des faux ecclésiastiques.

Ar er l'enjans de lui e dels clerjatz.

G. Rainols d'Apt: A tornar.

Maintenant la tromperie sera de lui et des clercs.

E dis ben leu d'aicel clergant.

Roman de Flamenca, fol. 71.

Et dit peut-être de ce clerc.

8. Clerguada, s. f., tonsure.

Qui vol paradis gazanhar,

Fass' aisso qu'ieu vuelh retraire,

Pueis no 'i cal clerguada faire.

B. Carbonel de Marseille, Coblas triadas.

Qui veut gagner le paradis, fasse ce que je veux rapporter, puis qu'il ne lui soucie de faire tonsure.

Que ades mi tolla la cri,

E que m fassa granda clerguada.

Roman de Flamenca, fol. 62.

Que maintenant il m'ôte la chevelure, et qu'il me fasse grande tonsure.

9. Clercia, s. f., clergé.

Mas cobeitatz tolh a clercia 'l sen.

Pons de Capdueil: So qu'hom plus.

Mais convoitise ôte le sens au clergé.

E clercia o degra prezicar.

R. Gaucelm: Ab grans.

Et le clergé le devrait prêcher.

- Science.

Et ab aitan de clercia,

Auriam pro ieu et vos.

Cadenet: Amors.

Et avec autant de science, vous et moi nous aurions assez.

ANC. FR. Moins on en voit de l'art de chyrurgie

Qui ne requiert pourtant si grand clergie.

J. Bouchet, Triomphe de François Ier, fol. 98.

CAT. ESP. (clerecía) Clerecia. PORT. Clerezia. IT. Chiericia.

10. Clergil, adj., du clergé, ecclésiastique.

Que Dieus e l' orde clergil

Vos a tout pretz et onransa.

Cominal: Comtor d'Apchier.

Que Dieu et l'ordre du clergé vous a ôté mérite et honneur.

11. Clerjal, adj., lat. clericalis, clérical.

En simple habit clerjal.

Cat. dels apost. de Roma, fol. 17.

En simple habit clérical.

12. Clerguegar, v., pérorer, se perdre en paroles.

Anc Guillems trop non clergueget,

Quar ren non quis ni demendet.

Roman de Flamenca, fol. 103.

Jamais Guillaume ne se perdit beaucoup en paroles, car il ne requit ni ne demanda rien.