Así responde un restaurante a la denuncia por tener el cartel en castellano: "Que venga Puigdemont a rotulármela."

En vez de dejar que cada uno hable y use libremente la lengua que le dé la gana, los separatistas catalanes se dedican a imponer su fracasada lengua de laboratorios Pompeyo Fabra con amenazas y multas.
Y cada vez más gente se harta del acoso separatista.
Todo el apoyo a este restaurante de Tarragona.
"Anàvem a fer una ressenya a aquest restaurant, però sembla se'ns han avançat. Són una colla de "castellans".


