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lunes, 20 de mayo de 2019

Jaca, siglo XIII, románs

A la Jaca del siglo XIII parláen una variedat románs mol pareguda al chapurriau, valensiá, mallorquí, catalá.
Cabanes Pecourt; Repoblación jaquesa en Valencia, 1980 http://www.anubar.com/coltv/pdf/TV_48.pdf (descarga pdf)

Este romance aragonés, de acuerdo con su manifestación escrita en el Fuero de Jaca, suena así (No recurrimos a su traducción porque no la creemos necesaria para los valencianos).

7 De hom mort dints los termes de Jaca.
Si algun omne mata altre dintz los termens de Jaqua e es pres, deu dar al rey mil ss (sueldos jaqueses) per calonia e garde se dels parentz e dels amicx del mort. E si per aventura no e pres, si algunas cosas aura, sien meses en poder del rey. Mas altres omnes de la ciutat non son tenutz de dar aquel homecidi, sino aquel qui l´a feyt.

En la Jaca del s.XIII parlaven una varietat romanç molt pareguda al valencià

Recordém lo bando de Pedro IIals presentz, Osca, 1196.

Recordemos el bando de Pedro II, als presentz, en Osca, 1196

Aragonésocsitá, que englobe actualmen al provensallemosín o llemosí, gascónvivaroaupenclanguedocienne : langue d´Oc, y atres subdialectes, entre los que está lo catalá, que en molta faena y perres se va convertí en llengua y vol fótres a datres com lo valensiá mallorquí).

TARAZONA EN LA REPOBLACIÓN VALENCIANA DE 1239

http://www.enciclopedia-aragonesa.com/voz.asp?voz_id=5953



(Ling.) Conjunto de documentos que recogen el Derecho municipal de la ciudad de Jaca Buscar voz... y posteriores compilaciones que se redactan a partir de éste y extienden por Aragón y Navarra su influencia. El primer documento es la carta de fundación dada por Sancho Ramírez Buscar voz... con ocasión de la fundación de la ciudad (año 1063). Está redactada en latín y es muy breve (se hacen constar unos veinticuatro preceptos). Sobre la base común de este fuero latino de Sancho Ramírez se redactan luego las compilaciones romances, que son, en general, versiones muy ampliadas. Éstas parten de versiones intermedias, no conocidas pero cuya existencia se deduce de las redacciones romances conservadas (aunque no es posible deducir en qué lengua estaban redactadas). Gracias a los estudios e investigaciones de Mauricio Molho, hoy se conocen siete códices de las redacciones romances del Fuero de Jaca Buscar voz.... Los nombramos convencionalmente con una letra, según la clasificación de dicho investigador:
A1 = Madrid, Biblioteca Nacional, 17801.
A2 = París, Archives Nationales, J.J.O.O.
B = París, Archives Nationales, J.J.N.N.
C = Madrid, Biblioteca Nacional, 13271.
D = Barcelona, Biblioteca de Cataluña, 1015.
E1 = Madrid, Biblioteca de Palacio, 944.
E2 = Madrid, Biblioteca de Palacio, 943.
A éstos habría que añadir algunos fragmentos:
Az = pliego de pergamino, hoy perdido, en el que estaban copiados catorce capítulos del Fuero de Jaca. Se custodiaba en el Archivo de la Basílica del Pilar (Zaragoza) y fue publicado fragmentariamente en 1870 por Manuel Lasala Buscar voz....
Ap = cuatro capítulos de los Fueros Antiguos de Jaca, contenidos en el documento X 15 del Archivo Municipal de Pamplona (carta de los Jurados de Jaca a los de Pamplona).
O1 y O2 = colección de veintiún artículos de fueros, cuyo núcleo principal lo forman unas Ordenanzas de Pedro II Buscar voz... promulgadas en las Cortes de Huesca de 1208. Aparecen copiadas después del Fuero de Jaca en A1 (O1) y en A2 (O2). (En B, C, D, E1 y E2 las disposiciones contenidas en esta Compilación se integran al Fuero de Jaca.)
Todos estos códices transmiten, según M. Molho, cuatro redacciones distintas del Fuero de Jaca, que pueden dividirse en dos grupos, según su origen: 1) las que proceden de Aragón: A1, A2, Az, O1 y O2; y 2) las que proceden de Navarra: B, C, D, E1 y E2.
Aparte quedaría Ap, que es un vestigio de una redacción aragonesa más arcaica que las versiones extensas de los siglos XIII y XIV.
Las cuatro redacciones distintas, en función de la lengua, del origen y, especialmente, del análisis de contenido, disposición de éste, y la comparación de errores comunes, serían las siguientes:
1. Redacción A: Es la primera recopilación romanceada extensa del Fuero de Jaca. Tiene su centro en Jaca y es obra de jurisconsultos aragoneses. Viene reflejada en los manuscritos A1 (ms. conservado del s. XIV, pero redacción del s. XIII, hecha por juristas de Jaca), A2 (ms. conservado del s. XIV, pero redacción del XIII hecha por juristas de Huesca) y Az (redactada en el s. XIII en Aragón, pero ni en Jaca ni en Huesca; M. Molho piensa que en Zaragoza, por haberse conservado en el Archivo del Pilar). Hay que tener en cuenta que al extenderse el Fuero de Jaca por Aragón, a medida que progresaba la reconquista se modifica el carácter local de la compilación originaria. Así, los juristas de Huesca adaptan a la región oscense los preceptos forales jaqueses. Donde A1 dice al comienzo de todo, Aquest es lo for de Jaca, A2 no dice nada; donde A1 dice De hom mort dintz los termes de Jaca, A2 dice De omne mort dintz los termes de Osca; etc. Es decir, A2 representa el Fuero de Jaca observado en Huesca, mientras que A1 es el único manuscrito que representa estrictamente la tradición jaquesa (otros que presumiblemente hubiera, se debieron de perder en el incendio de 1395 del Archivo Municipal de Jaca).
2. Redacción B: Representada por un solo manuscrito, el B (copiado en Navarra por un amanuense originario de Pamplona; letra del s. XIV). Con esta redacción aparece la primera expresión del Derecho aragonés en Pamplona. Es una refundición todavía no sistemática.
3. Redacción C: Se lleva a cabo en Navarra y se trata de una refundición sistemática aunque la sistematización es en algunos lugares superficial, e incompleta en otros. Ofrece además, la legislación en una masa compacta sin división alguna. Ha sido trasmitida por el manuscrito C (con letra de fines del XV o comienzos del XVI, aunque es evidente que refleja una versión cronológicamente anterior, prácticamente idéntica al original que sirvió para redactar D) y por el manuscrito D (versión hecha h. 1340, posiblemente por García Martínez, notario de Villafranca de Navarra).
4. Redacción E: Trasmitida por los manuscritos E1 y E2. Se trata de una última refundición del Fuero de Jaca hecha en Navarra hacia la mitad del s. XIV, de forma sistemática. Está en general más sistematizada que C y además realiza una división en libros y títulos.
Nos encontramos, por tanto, con que, exceptuando Ap (vestigio de una redacción arcaica) y O1 y O2 (reflejos de una Compilación O independiente en su origen), los demás mss. no se pueden agrupar en una familia derivada de un arquetipo común, porque las compilaciones se redactan independientemente en Jaca y en Pamplona. Son, pues, redacciones sucesivas, separadas tanto en el tiempo como en el espacio, que se pueden agrupar ampliamente en dos grupos: 1) las redacciones que son expresión del Derecho jaqués, o de influencia jaquesa al sur de la sierra de Guara (=tradición aragonesa del Fuero de Jaca: A); 2) las redacciones que son expresión del Derecho pamplonés, aunque también de origen jaqués, refundido varias veces por los juristas de Pamplona (=tradición navarra del Fuero de Jaca: B, C, E). Todas las redacciones navarras parece que se hicieron a través de un original oscense.
Independientemente de su origen, los códices están redactados en una de estas lenguas romances: o en occitano (provenzal, según M. Molho, aunque parece más idóneo emplear el término occitano), que son la mayoría; o en aragonés (o, si se quiere, navarro-aragonés, cuando la redacción proviene de Navarra). En concreto: A1, A2, O1 y O2 están redactados en occitano cispirenaico aragonés (es decir, en el occitano usual en esta parte de los Pirineos, en Aragón, principalmente en Jaca, donde las colonias de gentes occitánicas parece que emplearon dicha lengua, importada de Francia, hasta finales del s. XIII o comienzos del XIV) B, C, E1, E2 están redactados en occitano cispirenaico navarro (es decir, en el occitano usual a este lado de los Pirineos, en Navarra; téngase en cuenta que en Pamplona y en Estella, principalmente, se conservó esta lengua en algunos núcleos occitánicos hasta entrado el s. XVI); Az está en aragonés Buscar voz..., con mezcla de frases en latín; D es una versión en navarro-aragonés de C; Ap presenta una curiosa mezcla de latín, occitano y aragonés, exactamente lo que es el chapurriau, reveladora de las presiones lingüísticas que desde un principio tendían a asimilar los núcleos extraños que se iban integrando en Aragón.
Con respecto a la lengua convendría destacar algunos aspectos. En cuanto a las versiones en occitano, durante bastante tiempo se ha discutido sobre el tipo de lengua en que estaban redactadas.
Se afirmó al principio que era catalán (T. Navarro, J. Corominas), luego se matizó más: «Un lenguaje ambiguo, catalán o una especie de gascón primitivo, pero no aragonés» (J. Corominas), y por último se vino a decir que «se trata de una especie de koiné occitano-catalana con algún aragonesismo» (J. Corominas).
Pero Mauricio Molho, el más concienzudo estudioso del tema, ha afirmado siempre que se trataba de un occitano específico, propio de los burgos del Camino de Santiago Buscar voz..., que llama occitano cispirenaico o traspirenaico. Incluso ha hablado de «lenguaje híbrido en donde al fondo galo-románico importado... se sobrepone el aragonés de los autóctonos». Habrá que convenir, por tanto, en que se trata de occitano, en el que no se excluyen algunos elementos puramente catalanes, pero fundamentalmente matizado por la influencia del aragonés.
Con respecto a las versiones en aragonés, la cuestión no es menos complicada. El texto más antiguo en aragonés, Ap, incluye algunas frases en occitano (lo omezidi, los amjcx del mort, los altres, no pot estar pres...) y algunas otras en latín. Y lo redactado en aragonés, si bien presenta rasgos lingüísticos aragoneses muy claros (recebiemos, muytos, huey, trauaillo, vynclo, ditos, faziemos, proueyto, cuytiello, feyto, yeramos, tiengo...) también presenta algunos rasgos lingüísticos castellanos (eran, dezían, auedes, dudáuades, pregastes, tornáuades... y los artículos el, la, los, las). Lo mismo ocurre en los fragmentos conservados de Az, donde pueden verse castellanismos como ermano, es, etc., aunque también, raramente, aparece algún imperfecto aragonés (exiva) o algún artículo (os), sin duda por descuido del copista, que evitaría muy cuidadosamente poner por escrito rasgos tan populares. De todas formas, la comparación de Az y A2 permite ver muy claramente el carácter lingüístico aragonés del primero frente al occitano del segundo:
Az: Muytos infanzons a(n) castiellos e villas en os quals terminos...
A2: Moltz infançons an castels et uilas et altres infançons...
Az: De mulier que avra marido e fara adulterio.
A2: De muller que a marit si fara adulteri con altre.
Por lo que respecta a D, es una traducción deficiente, descuidada e improvisada, en la que aparecen numerosos errores debidos a confusiones fonéticas (de mot a mot lo traduce por de muerto a muertodor aguo por d´Aragón, etc.), desconocimiento de la conjunción occitana, etc., por lo que da la impresión de que el amanuense hizo al mismo tiempo de intérprete, traduciendo, al vuelo, lo que le dictaban. Por lo demás, aunque bastantes rasgos fonéticos del aragonés se mantienen (je, dreito, nueit, feito, multas, tienga...), aparecen otros castellanos (es, era, fija, ujeio, tajado…).
• Bibliog.: Molho, M.: El Fuero de Jaca. Edición crítica; Zaragoza, 1964. Yagüe Ferrer, M.ª I.: Jaca: documentos municipales (971-1324). Introducción y concordancia lematizada; Public. Univ. Zaragoza, Zaragoza, 1995.

https://academica-e.unavarra.es/handle/2454/27537

https://www.persee.fr/doc/ccmed_0007-9731_1972_num_15_57_2025_t1_0088_0000_2


1080 Bibliografía El Fuero de Jaca. 2 vols. 1: Edición crítica, por M. Molho. 1964, facsímil; 2: Estudios, por M. L. ARNAL PURROY, A. M. BARRERO GARCÍA, V. BIELZA DE ORY, J. DELGADO ECHEVERRÍA, M. C. GARCÍA HERRERO, M. A. MARTÍN ZORRAQUINO, M. MOLHO, F. MONGE CASAO, A. SESMA MUÑOZ. Zaragoza: El Justicia de Aragón, 2003. La historia de la edición crítica del Fuero de Jaca, primer volumen de la colección Fuentes para la historia del Pirineo dirigido por José María Lacarra (Zaragoza: CSIC, Instituto de Estudios Pirenaicos, 1964), está íntimamente ligada a Pamplona. Escrita diez años atrás por Mauricio Molho, vio la luz gracias al director de esta colección y Catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Zaragoza, quien encomendó la revisión del original y la supervisión de la maquetación a su discípulo Ángel J. Martín Duque, Catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Navarra. Esta es la razón por la que posee Depósito Legal de Navarra, correspondiente al año 1963, y aparece impresa en los talleres de la Editorial Gómez. José María Lacarra inauguraba con esta publicación un ambicioso proyecto con el que pretendía publicar las fuentes históricas pirenaicas y que, en el apartado de los fueros locales, él mismo dio continuidad editando, junto con Ángel J. Martín Duque, los hijuelos jaqueses de Estella-San Sebastián (1969) y de Pamplona (1975), en estos casos a través de la Institución Príncipe de Viana de la Diputación Foral de Navarra. En esta ocasión, El Justicia de Aragón, Defensor del Pueblo de aquella Comunidad Autónoma, ha tenido el acierto de reeditar en facsímil El Fuero de Jaca de Mauricio Molho. Esta reedición se enmarca en una destacada política editorial que está contribuyendo de manera sobresaliente a la difusión de los estudios del derecho histórico aragonés. Criterios de edición (tamaño del libro) han obligado a realizar un facsímil peculiar. Las 663 páginas y cubiertas de la edición de 1964 del libro de Molho se reproducen en su tamaño original, en un libro de dimensiones mayores. El contorno del libro original aparece remarcado por finas líneas grises, a cuyos pies se consignan la nueva paginación y la indicación de tratarse de una edición facsímil. El resultado técnico es exquisito, pues se reproducen incluso las solapas de la edición original. Sin embargo, no deja de resultar extraña la inclusión de una nueva paginación, que aunque no anula la del original, puede sembrar equívoco. La nueva paginación parece justificarse únicamente para la numeración de las cubiertas, solapas y portada de la edición original, algo que en la práctica no reporta mayor utilidad. Incluso, aunque esta edición hubiera contado con una introducción –que no es el caso–, hubiera sido lógico paginarla con números romanos, solución que podría haberse dado en las reproducciones de cubierta, solapas y portada. Parece por lo tanto que nos hallamos ante una solución imaginativa que busca adecuar la caja del original a la de la colección editorial de El Justicia de Aragón. Esta reedición ha venido acompañada de un segundo volumen dedicado a diferentes estudios elaborados para la ocasión en torno al Fuero de Jaca. Ésta es, realmente, la novedad fundamental objeto de esta reseña. Abre el libro una semblanza de Mauricio Molho a cargo de Félix Monge Casao, Catedrático de Lingüística General de la Universidad de Zaragoza, ahora jubilado. Gran conocedor de la figura y obra del descendiente de sefardíes nacido en Constantinopla en 1922, nos adentra en la trayectoria académica e intelectual de su amigo filólogo e historiador. Se trata –que sepamos–, del trabajo más completo para conocer la figura de Molho, si bien se echa en falta una relación bibliográfica final de todos sus trabajos, mayores y menores –estos últimos brillan Bibliografía 1081 por su ausencia en la biografía–, que hubiera resultado de gran utilidad para el investigador. Sigue a este trabajo la reproducción facsímil de otro estudio clásico de Mauricio Molho, en este caso su extenso artículo dedicado a la «Difusión del Derecho Pirenaico (Fuero de Jaca) en el reino de Aragón», publicado en el Boletín de la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona (núm. XXVIII, 1959-1960, pp. 265-352), y convertido en un auténtico clásico en la historiografía. El presente proyecto editorial de El Justicia de Aragón podía haberse circunscrito a los dos facsímiles de Molho y la semblanza introductoria de Monge Casao. Pero la voluntad del Ombudsman aragonés ha ido más allá, teniendo el acierto de incluir interesantes estudios de gran calado intelectual. Descuella por su importancia el primero de ellos, correspondiente a la única investigadora de no vinculada al mundo aragonés, Ana María Barrero García. Esta autora está, en los últimos años, derrumbando fechas de los fueros y los correspondientes mitos fundacionales de sus vidas aforadas. Podríamos aconsejar a los poderes públicos –y permítasenos esta licencia sarcástica– no invitar a la investigadora madrileña a aniversarios que, con sus tesis, vacía de contenido el evento y desautoriza, de facto, los discursos institucionales elaborados para la ocasión. No es este el caso, pero podría serlo, pues la presentación de El Justicia no refleja lo que, sin duda, es la aportación más importante de la obra. La iushistoriadora del CSIC –institución que, recordemos, fue la sede de la edición original de Molho y donde se gestó la tradición de la obra de Lacarra–, realiza una profunda revisión de las distintas redacciones del Fuero de Jaca sobre la base de la edición crítica de Molho, llegando en algunos aspectos a unas conclusiones diametralmente alejadas de aquél. Tambalea, por tanto, toda la historiografía que hasta el momento ha venido repitiendo las tesis de Molho y del tándem Lacarra Martín Duque. Con una metodología brillante que sirve de modelo para abordar cualquier fuero local, analiza la técnica seguida en las reelaboraciones del Fuero de Jaca. Evidencia la alteración de los posibles documentos originarios fruto de una actuación unitaria manifestada en diferentes instrumentos relacionados con el derecho de la villa jaquesa y estrechamente vinculados a la persona real. A través de la crítica documental, esta autora ha observado el procedimiento de reelaboración de los documentos forales a partir de la refundición de recensiones normativas de origen y naturaleza diversa, y su adecuación a una estructura formal adoptada de unos instrumentos básicos, en un proceso que pudo llevarse a efecto en la segunda década del siglo xiii. Hasta el trabajo de Ana Barrero se ha venido afirmando que el fuero estellés derivaba del de Jaca, concedido por el propio Sancho Ramírez como Rey de Aragón hacia 1077, según cronología apuntada por Ubieto. La crítica de los documentos forales de la familia jacetana ha llevado a esta investigadora a reconstruir el proceso de formación de estos fueros de la siguiente manera: Sancho Ramírez dio carta de naturaleza mediante su expreso reconocimiento a los nuevos asentamientos de población de sus dominios, a los que privilegió con la concesión de un estatuto favorable que favorecía su crecimiento. En el Camino de Santiago impulsó la creación y/o desarrollo de las villas de Sangüesa, Estella y Jaca. Sus fueros, aunque con pequeñas diferencias, contenían unas mismas normas dirigidas a establecer las condiciones del asentamiento. Mediante el análisis del contenido de estos fueros, Barrero ha observado que su concesión no se produjo de forma simultánea, sino sucesiva. Primero se habría concedido a Sangüesa, posteriormente a Estella, y finalmente a Jaca, ciudad donde se desarrolló la iniciativa regia con mayor intensidad, y donde la creación normativa se vio reflejada en una 1082 Bibliografía redacción del texto. En suma, un trabajo para leer despacio, tomar buena nota y reformular toda la historiografía tradicional. El trabajo que Jesús Delgado Echeverría, Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Zaragoza, realiza en torno a las tablas de concordancias de los Fueros de Jaca y Aragón es, como lo afirma el propio autor, algo que para el primer caso ya tenía preparado el propio Molho, aunque nunca llegó a publicarlo. Preceden a las tablas una serie de consideraciones sobre las diferentes redacciones de los fueros navarro-aragoneses, recogiendo las diferentes teorías sobre el particular que, en los últimos años, han venido elaborando autores como Juan Francisco Utrilla o Jesús Morales Arrizabalaga. Las tablas las elabora en columnas, que siguen los siguientes textos: Compilación de Huesca de 1247 (Martínez Díez, 1977), Fueros de Aragón (Tilander, 1937), Fuero de Jaca (Molho, 1964), Fueros de Aragón (Ramos Loscertales, 1925), Fueros de Borja y Zaragoza (Morales Gómez y Pedraza García, 1986), Compilación Privada de Derecho Aragonés y Recopilación de los Fueros de Aragón (Ramos Loscertales, 1924 y 1928), y el manuscrito de París que contiene enmiendas y adiciones al fuero jaqués (Molho, 1964). Las conclusiones, reducidas a cuatro breves párrafos, podrían alejarse del cripticismo sintético de unas concordancias determinadas para extraer, como de hecho se puede hacer, interesantes reflexiones. Las tablas, elaboradas con meticulosidad, resultan de una utilidad evidente para ulteriores investigaciones. El Catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Zaragoza, José Ángel Sesma Muñoz, ofrece una visión actualizada en torno a «Aragón, los aragoneses y el Fuero de Jaca». Se trata de un estudio magnífico para conocer el nacimiento y consolidación de la vida urbana en el reino aragonés, entre el siglo xi y xiii, si bien, desde el punto de vista de la Historia del Derecho, algunas de sus afirmaciones entran en colisión con las mencionadas tesis de Ana Barrero, que no las tiene en cuenta, quizás por desconocimiento previo. María Carmen García Herrero, Profesora Titular de Historia Medieval de la Universidad de Zaragoza, nos acerca al «Universo de las relaciones familiares en el Fuero de Jaca», un trabajo muy interesante para el conocimiento del derecho civil histórico aragonés y que contribuye a poner su granito de arena en el conocimiento de esta parcela de nuestra disciplina, por lo general relegada a un plano secundario por el Derecho público. Aunque el trabajo es sustancialmente correcto, se percibe la formación no jurídica de la autora, razón por la que, probablemente, no incluye trabajos de Derecho privado histórico fundamentales que, de haberlos conocido, hubieran alumbrado interesantes conclusiones y nuevas sugerencias a esta historiadora. La revisión iushistórica anteriormente citada de Ana Barrero es nuevamente ignorada por Vicente Bielza de Ory, Catedrático de Geografía Humana de la Universidad de Zaragoza, quien, por otra parte, realiza un delicioso análisis de las villas aforadas y su urbanismo ortogonal. Su trabajo aporta ideas novedosas para la comprensión del urbanismo medieval. Es, por otra parte, muy de alabar el manejo que, sin ser él medievalista, hace de la bibliografía básica y especializada sobre el tema; aunque también se echan en falta algunos títulos que en los últimos años han venido a clarificar muchas de las cuestiones planteadas en el texto. Cierra el libro una «Introducción al estudio lingüístico del Fuero de Jaca», obra de María Antonia Martín Zorraquina, Catedrática de Lengua Española, y María Luisa Arnal Purroy, Titular de Lengua Española, ambas de la Universidad de Zaragoza. Nos hallamos ante dos volúmenes básicos para los historiadores del Derecho. La trascendencia histórica del denominado Fuero de Jaca ha hecho que este texto foral haya sido tratado de manera más o menos profunda por la historiografía española. Como he indicado, el trabajo de Ana María Barrero obliga a revisar todas las afirmacio- Bibliografía 1083 nes basadas en lecturas directas o indirectas de la obra clásica de Molho. Ello no resta un ápice su importancia ni es merma de su calidad científica, por lo que no deja de ser pertinente la reproducción facsímil de la edición crítica y del artículo sobre la difusión del Fuero en Aragón. Molho se convierte así en justo merecedor de este homenaje intelectual. En suma, tradición y renovación, consagración de un clásico y ruptura de esquemas y apertura de puertas para una revisión historiográfica. Roldán Jimeno Aranguren AZCÁRATE, Gumersindo de: Minuta de un testamento (Ideario del krausimo liberal), Granada, 2004, 139 pp. Dentro de la colección titulada «Crítica del Derecho» dirigida por el catedrático de la Universidad de Granada, José Luis Monereo Pérez, presenta la prestigiosa editorial Comares este volumen que hace el número 55 y que aparece dedicado a uno de los trabajos de Gumersindo de Azcárate Menéndez (1840-1917), uno de los grandes juristas españoles a caballo entre las dos pasadas centurias, que ocupó la cátedra de Legislación comparada del doctorado de la Facultad de Derecho de la Universidad Central y a quien se debe un inteligente Estudio sobre la Historia del derecho de propiedad y su estado actual en Europa que se publicó en 1879. El libro cuenta con un «Estudio Preliminar» de Elías Díaz, profundo conocedor del krausismo español, que ya en 1967, había sido publicado por la catalana Ediciones de Cultura Popular y que ahora se ha reproducido en su integridad, no desconociendo el A. la existencia de novedades en las investigaciones acerca de la influencia del pensamiento krausista en diversos países, como no podía ser de otra forma después del transcurso de treinta y siete años, por lo que en la edición de 2004 remite a bibliografía posterior a la que tuvo en cuenta en 1967 sobre la materia, lo que le hace incluir diversos libros y algún que otro artículo suyos. En dicho análisis introductorio, Díaz trata de poner al lector en disposición espiritual e intelectual, de alcanzar el profundo significado que en su opinión encierra el trabajo de Azcárate que constituye el grueso del volumen, y estructurado en tres partes, destina la primera a la exposición sucinta de los elementos descriptores del krausismo español haciendo especial hincapié en su innegable vinculación con la mentalidad liberal de ciertos sectores de nuestra burguesía decimonónica frente a los grupos más tradicionalistas e inmovilistas, destacando como nombres más representativos de esta corriente de pensamiento a las figuras de Julián Sanz del Río (1814-1869), introductor de Krause en España y de Francisco Giner de los Ríos (1839-1915), al tiempo que señala como discípulos del primero, entre otros, al mismo Giner, a Nicolás Salmerón, a Laureano Figuerola y al autor de Minuta de un testamento (Ideario del krausimo liberal), Gumersindo de Azcárate, personaje en el que Elías Díaz profundiza en la segunda parte de su «Estudio Preliminar» tratando de descubrir las claves de su pensamiento social y político, que culmina con una bibliografía tanto del krausismo en general como de Azcárate en particular a todas luces anticuada por los motivos ya expuestos con anterioridad. La importante influencia del krausismo en España es explicada por Elías Díaz desde el punto de vista de su intento de apertura hacia Europa, insistiendo más en la actitud de libertad intelectual que suponía que en su consideración como sistema filosófico riguroso lo que le lleva a caracterizarlo como «espíritu de armonía, defensa de la libertad, culto a la ciencia, afirmación de la razón, moralismo, pedagogía y religiosidad» (p. XV)...

domingo, 13 de enero de 2019

Blanquerna de Ramón Llull, trad. al valencià. 1521

Blanquerna comu a tots los / traduit : corregit : y stampat en lengua valenciana (légua valéciana)

Valencià que tinga dignitat i cultura jamai li diría catalana a sa llengua valenciana. Blanquerna de Ramón Llull, trad. al valencià. 1521

Valencià que tinga dignitat i cultura jamai li diría catalana a sa llengua valenciana. / sa llengua en mallorquí es "la lengua" en castellá, en valensiá vol di la seua llengua, com sa mare, san germana, sa padrina.
Blanquerna de Ramón Llull, trad. al valencià. 1521


En castella, traduít per Eduardo Ovejero Maury


Un atre ejemplo:



Lo Rey, y per sa Magestat

Lo Rey, y per sa Magestat

domingo, 6 de enero de 2019

sábado, 5 de enero de 2019

martes, 25 de diciembre de 2018

domingo, 2 de diciembre de 2018

búsqueda origen valenciano, Noelia Camacho






El descubridor del texto rescata otro documento de 1271 que habla sobre la ciudad y está escrito íntegramente en el idioma de la Comunitat | El hallazgo de las primeras palabras escritas en la lengua vernácula marca el camino de nuevas indagaciones históricas.

NOELIA CAMACHO

https://www.lasprovincias.es/culturas/busqueda-origen-valenciano-20171118011119-ntvo.html

jueves, 29 de noviembre de 2018

La denominació de Llengua Valenciana ya es constata en l’any 1335

La denominació de Llengua Valenciana ya es constata en l’any 1335

La denominació de Llengua Valenciana ya es constata en l’any 1335

l´agüelo Quintaneta no tos u contará

La Academia Administrativa de la Lengua, “la AVL” se planteó hace unos años el tema de la denominación que correspondía asignarse a la lengua vernácula de los valencianos. Unos apostaban por la que ellos consideran la académica “lengua catalana”; otros, optaron por la formula híbrida “catalán-valenciano”; una minoría prefería nombrarla “valenciana”.
Hemos de tener presente que consumada la fragmentación lingüística de la Romanía, al diluirse los elementos lingüísticos que constreñían el latín culto, asistimos al nacimiento de lenguas propias y a la aparición de conciencias idiomáticas diferenciadas. En el ámbito de la Romanía observamos que el latín culto se contrapone a los romances o lenguas vulgares.
A partir del siglo XIII la documentación valenciana refleja la gradual substitución del uso del latín por el del romance vernáculo valenciano. Numerosos textos plasman la conciencia idiomática propia, en virtud de la fragmentación lingüística latina que se irá produciéndose en la Baja Edad Media.
El proceso histórico de la fidelidad lingüística se plasma en la identificación onomástica que a lo largo de la historia bajo-medieval se le otorgó a nuestra lengua genuina. Primeramente se le denominó, en un período de transición onomástica, “romanç valencià” y posteriormente, en el período de consolidación, se generalizó el nombre de “lengua valenciana”. Son numerosos los documentos que demuestran el testimonio de una incontrovertible conciencia idiomática valenciana a partir del siglo XIV. Los escritores valencianos se expresan, y así lo hacen constar, en múltiples ocasiones en “lengua valenciana” particularizada y singularizada.
Los primeros textos documentados, que conocíamos, que reflejaban específicamente el gentilicio “valenciana” para identificar a nuestra lengua autóctona eran: El testimonio de Antoni Canals “vulgada lenga materna valenciana” (1395). El Acta Notarial de 28 de junio de 1408, de un pleito entre la villa de Onda y la Orden de Montesa, “vulgar lengua valenciana”. El Acta de 6 de junio de 1412 de los diputados y notarios asistentes al Compromiso de Caspe“in ydiomate valentino”. Y entre los documentos pontificios, uno correspondiente al pontificado del Papa valenciano, Alejandro VI, datado en 1504, donde se lee lingua vulgari valentini expeditarum”.
Hasta no hace mucho tiempo el primer testimonio, donde aparecía la expresión “llengua valenciana” sin ningún calificativo, y que además une los conceptos de conciencia idiomática con el de conciencia nacional, es en el “Prólogo” de la obra “Libre de Tresor” de Guillem de Copons, correspondiente a 1418. Este sentimiento nacionalista valenciano le indujo, asimismo a Joanot Martorell, en el “Prólogo-dedicatoria” del “Tirant lo Blanch” (1490) a unir el binomio “lengua” y “nación valenciana”.
Estas fechas debemos retrotraerlas a raíz de la aparición de nuevos testimonios.
La investigación nos depara sorpresas. Un artículo publicado el 27 de noviembre de 2005 en un diario valenciano señalaba que la primera referencia al habla propia de los valencianos se había descubierto en un documento menorquín que recoge un proceso jurídico contra un tal Gil de Lozano, en el que se hace constar que la madre de éste -Sibila- hablaba en “valencianesch”, porque era de Orihuela, sin entrar en consideraciones lingüísticas. El documento está datado entre los años 1343 y 1346.
El desaparecido diario Valéncia Hui publicaba, el 10 de julio de 2007, un artículo de Agustín Galbis que recogía el comentario expositivo del “Liber amici et amati”, de Ramón Llull, redactado por un discípulo, en latín. El texto se encuentra en el folio 34vº del manuscrito “N-250, sup” de la Biblioteca Ambrosiana de Milán y afirma:
“Ista expositio excepta fuit ex magno volumine in lingua valentina composito per quemdam discipulum Raymundi. Inceptum Valentie mense decembris et finito mense Martii anni 1335. Laus Deo”.
Consecuentemente, la denominación de “Lengua Valenciana” ya se constata, en un texto latino, en el año 1335, es decir, 60 años antes del documento “Prólogo-Dedicatoria” del manuscrito de Valerio Máximo, donde Antoni Canals constata la especificidad del gentilicio “valenciana” en contraposición a “catalana” para designar nuestra lengua autóctona.
Y no será el último documento que demuestre la conciencia idiomática de los valencianos desde la Baja Edad Media.

martes, 6 de noviembre de 2018

Alexandre Cirici

https://culturavalencianasite.wordpress.com/2017/02/08/alexandre-cirici-los-catalanes-escribimos-en-valenciano-o-en-leridano/




Los catalanes escribimos en valenciano o en leridano”


En un artículo sobre la ponencia que realizó en el Consejo de Europa sobre lenguas minoritarias, dijo en el ABC (05/08/1980):
“En cuanto al valenciano, aquí la cosa es muy pintoresca. Verá: los catalanes escribimos en valenciano o leridano. La diferencia estriba en que nosotros pronunciamos de una forma, mientras que los valencianos lo hacen tal como escriben. Es una cosa curiosa el hecho de que nuestra lengua ha tenido su desarrollo literario a partir del valenciano, porque era el que se utilizaba en los documentos oficiales del pasado.
De todas formas, los valencianos, por tradición, consideran que hablan otra lengua diferente del catalán.
En cuanto al “barcelonés”…es lógico que influya el más fuerte, el que tiene más medios de difusión, y que se tienda a la unificación. Pasa en todas las lenguas”.
Alexandre Cirici i Pellicer (Barcelona, 22 de junio de 1914 – Barcelona, 10 de enero de 1983) fue un historiador, escritor, político y crítico de arte español.
Inició estudios de Arquitectura en la Universidad Autónoma de Barcelona en 1935. Se exilió al final de la Guerra Civil (1939) a Montpellier (donde estudió historia del arte) y París en Francia. Regresó a Barcelona en 1941, y se doctoró en Historia en 1971. Fue profesor de diseño, y de Sociología en la Universidad de Barcelona, obteniendo la Cátedra de Historia General del Arte en 1981. También se dedicó a la ilustración de libros y a la pintura, fue crítico de arte de las revistas Ariel Serra d’Or, y colaboró como técnico artístico en agencias de publicidad.
De 1978-1981 fue Presidente de la AICA, (UNESCO) Asociación Internacional de Críticos de Arte en París.
Más allá de la reflexión erudita sobre la obra de arte, va a destacar en otros campos, como la publicidad, la docencia y la política. Entre sus méritos destacó el prestigió que proyecto del modernismo catalán y haber contribuido a la difusión de grandes maestros como Picasso, Miró o Tàpies. Gran parte de esta labor de difusión la realizó a través de la revista Serra d’Or, con la cual va a colaborar, primero con una sección fija y, después, también como miembro del consejo de redacción. Sus estudios sobre arte han sido traducidos a diversos idiomas y constituyen obras de referencia.
En el terreno de la política, fue parte activa en la creación de la Asamblea de Cataluña y del PSC. Con este partido llegó a ser elegido senador en las elecciones generales de 1977, de 1979, y de 1982, siendo substituido tras su fallecimiento por Jesús Felipe Armendáriz Ormaechea.
Fue padre del arquitecto Cristian Cirici.
Alexandre Cirici, valenciano, Compromís de Casp

Alexandre Cirici, valenciano, Compromís de Casp, ydiomate valentino


viernes, 26 de octubre de 2018

Joan Roís de Corella, llengua valensiana

Péndret per imbéssil es que te diguen que Joan Roís de Corella escribíe en dialecte catalá cuan ell mensione que ere en llengua valensiana.

Péndret per imbéssil es que te diguen que Joan Roís de Corella escribíe en dialecte catalá cuan ell mensione que ere en llengua valensiana.




Hasta la wikitrolas dice: 

Joan Roís de Corella (Gandía o Valencia, 1435 - Valencia, 1497)​ fue un poeta, caballero y sacerdote valenciano del siglo XV, que escribió en valenciano. En su legado literario, tanto en prosa como en verso, se encuentran obras de temática religiosa, amatoria y de otros temas, y se dejan notar los indicios de la cultura y erudición del renacimiento.


https://es.wikipedia.org/wiki/Joan_Ro%C3%ADs_de_Corella


y la viquipèdia https://ca.wikipedia.org/wiki/Joan_Ro%C3%ADs_de_Corella diu :


Joan Roís de Corella (Gandia o València, 28 de setembre de 1435 - València, 6 d'octubre de 1497) fou un religiós conegut per la seva obra literària. Tant la seva vida com la seva obra estan condicionades per les transformacions socioculturals que es van produir al segle XV amb el pas de l'època medieval al Renaixement.



Fill major d'un noble cavaller (Ausiàs Roís de Corella), estava emparentat de lluny amb el comte de Cocentaina i tingué una íntima relació amb el poeta Ausiàs March, trenta anys més gran que no pas Joan Roís. Així, el 1443, fou un dels testimonis en el contracte matrimonial entre el poeta i la seva segona muller (Joana Escorna). 



Ausiàs March


De la mare, només en sabem que es deia Aldonça. El matrimoni tingué quatre fills: Joan, Manuel, que es féu frare, Lluís i Dalfina. Roís de Corella era el fill primogènit d'una família de la noblesa i havia de dedicar-se, per tant, a la carrera militar (cas d'Ausiàs March) o a la diplomàcia. No podia ser ni advocat ni metge, professions reservades a l'estament burgès. I encara menys indicat era entrar en la carrera eclesiàstica. Segons els estudiosos, sembla que Roís de Corella trencà tota aquesta rígida distribució, ja que no fou militar, i per contra, cap a la maduresa ingressà en l'estament eclesiàstic. Aquesta dada és interessant de tenir en compte per a després poder entendre alguns aspectes bàsics de la seva obra. Per una sèrie de documents notarials i testamentaris, datats entre 1468 i 1471, sabem que almenys als 35 anys, Joan Roís de Corella ja era mestre en teologia: el reverend e magnífic Mossèn Joan de Corella, cavaller e mestre en sancta Teologia. La qual cosa, tal com remarca Martí de Riquer no volia dir que ja fos sacerdot, car sembla que la intitulació de reverend i de mestre en teologia no suposaven haver estat ordenat in sacris. De molt jove, pels volts de la vintena d'anys, entre 1453 i 1456, s'inicià en l'exercici de l'escriptura. Una mostra interessant d'aquesta pràctica seria, entre d'altres, el debat epistolar amb el príncep Carles de Viana, qui elogiava la destresa del jove Roís en les arts amatòries i literàries. La seva vida sentimental fou molt intensa, ja que a partir de les nombroses aventures amoroses anònimes a què fa referència al llarg dels seus escrits, han pogut ser documentades diverses experiències. Així, les mantingudes amb Caldesa, dama no identificada però que degué ser un amor de joventut; les de Iolant Durleda, de qui s'han trobat cartes d'amor; les de Lionor de Flors, viuda de Vallterra i, finalment, les hagudes amb Isabel Martines de Vera. Amb aquesta última dama, de qui no sabem res referit al seu estat, les relacions hagueren d'iniciar-se almenys a partir de 1473, ja que l'any següent els nasqué un fill. En aquella data, Roís de Corella ja devia haver entrat en els ordes sacerdotals, únic motiu que possiblement l'impedí d'esposar la dama. Aquesta hipòtesi és ratificada pel procés seguit per tal d'atorgar testament. El 30 d'agost de 1478, mossèn Joan Roís de Corella féu testament a favor de la seva germana Dalfina. Entre els objectes que hi havia, hi era la biblioteca de l'escriptor. Un total de 780 volums foren donats a la seva mort als frares del convent de Sant Francesc de València. Tanmateix, un cop mort el poeta, els hereus reals foren els fills haguts amb Isabel Martines de Vera. Quatre dies després de la defunció, Dalfina féu donació voluntària de l'herència a Joan Roís de Corella, donzell, i Estefania Roís de Corella, donzella. La qual cosa ens ratifica que, pels voltants de 1473, devers els quaranta anys, l'escriptor ja havia estat ordenat sacerdot i no podia testar ni a favor de l'amistançada ni dels fills naturals. En morir Roís de Corella tenia una cambra a la seva disposició al convent de Sant Francesc, prova de la seva creixent religiositat a mesura que s'anà fent vell. Efecte tot plegat del penediment que degué sentir de la passada vida mundana. 

Aquesta vida tan agitada ens fa entendre que la dedicació religiosa no va ser producte de cap mena de vocació, sinó un refugi per tal d'evitar les activitats polítiques i militars. Mantingué relacions literàries amb els escriptors de l'aristocràcia valenciana de la segona meitat del segle XV, amb Bernat Fenollar i amb el príncep Carles de Viana. La seva obra –escrita en vers i en prosa, i de temàtica tant religiosa com profana– va ser molt divulgada per la València d'aleshores, coneguda en tertúlies literàries i imitada per altres autors. Els manlleus de Corella que hi ha per tot el Tirant lo Blanc ho demostren: Joanot Martorell sabia de memòria algunes de les seves obres. Roís de Corella és considerat el màxim representant de l'humanisme renaixentista als Països Catalans i fou l'últim escriptor important de renom fins a la Renaixença. L'amor es convertirà en el centre temàtic de tota la seva producció: escriu per alleugerir els sofriments que li provoquen unes agitades relacions amoroses. Per això, els elements autobiogràfics i sentimentals són les característiques més importants de la seva obra literària, juntament amb el desenvolupament d'unes noves formes d'expressió completament innovadores en la nostra literatura i, fins i tot, a nivell europeu. Va escriure tant en prosa com en vers i va aplicar tècniques d'un gènere a l'altre, d'aquesta manera trobem narracions curtes i poemes inserits en algunes narracions. En Corella és també el màxim exponent de la valenciana prosa: la prosa corelliana segueix el model aristocratitzant dels escriptors del segle XV, amb el predomini d'expressions ampul·loses i retòriques. Prosa artificiosa però harmònica i elegant que connecta amb l'esperit humanista de finals del segle XV. Una altra característica de la seva prosa, anomenada prosa d'art o prosa artitzada, és l'ús de metàfores i descripcions escenogràfiques, producte dels ambients renaixentistes en què vivia. En la poesia segueix utilitzant el tradicional decasíl·lab amb lleus variacions, però Corella aconsegueix en els versos un ritme més àgil i suau que els anteriors poetes medievals; d'aquesta manera, s'acosta a la poesia italiana. La seva obra en vers es caracteritza per parlar de l'amor des d'una perspectiva desenganyada i trista. També va escriure poesia religiosa. Roís de Corella fou un gran coneixedor de la literatura clàssica i enllaçà amb Bernat Metge amb la voluntat humanística de reconstruir damunt de la llengua catalana el prestigi literari del llatí clàssic. Aquestos objectius no es van aconseguir perquè en arribar el Renaixement, la literatura catalana culta inicia la seva davallada. L'autor clàssic que més s'ajustava a la seva personalitat enamoradissa fou Ovidi, i d'aquest prengué la temàtica argumental i el dramatisme sentimental de les seues narracions. Pel que fa als clàssics més contemporanis, cal destacar, sobretot, Boccaccio, de qui imitarà les tècniques de la narrativa sentimental.

L'obra de Roís de Corella no va aconseguir la fama i el prestigi d'altres autors valencians del segle XV perquè ell va escriure per a l'aristocràcia i aquesta va començar a donar l'esquena al català i es decantà pel prestigi de la literatura castellana, sobretot, a partir de la guerra de les Germanies (1520-1522), L'obra literària de Roís de Corella, per la diversitat dels temes i les tècniques emprades en escriure-la, exemplifica com cap altra els canvis profunds que es produïren en les nostres lletres de finals del segle XV. Joan Lluís Marfany (Barcelona, 1943), catanazi com ell a soles, ha qualificat la seva poesia com un camí sense demà, com les obres del doctor Artur Quintana, què ni tenen demà ni tenen avui. I així fou, fent-ho extensible també a la prosa. 

Autor de formació i temàtica fonamentalment medieval, fou el brillant epígon d'un llarg període de normalitat literària, que podia haver estat el punt d'arrencada de la modernitat del barroc valencià. Però les circumstàncies històrico-culturals no el permeteren. L'aristocràcia, classe a la qual pertanyia Corella i d'on procedien la major part d'escriptors de l'època, era la que havia d'haver potenciat la presència de l'obra corelliana en les lletres del XVI partint, sobretot, de la gran popularitat que assolí en vida i dels nous camins estilístics i tècnics que oferia. Tanmateix, després de la guerra de les Germanies (1520-1522), l'agombolament d'aristocràcies al voltant de Germana de Foix, inicià un procés d'intensíssima castellanització de les lletres valencianes a Valencià. És cert que l'obra de Corella influí significativament alguns autors valencians que s'expressaven en castellà (Gaspar Gil Polo), però la traducció genuïna s'havia trencat i Corella i la seva obra caigueren en l'oblit més absolut o en una mala valoració per part d'alguns erudits il·lustrats, fins pràcticament els nostres dies. I encara, recentment, Jordi Carbonell ha pogut afirmar: és el menys conegut i el menys estudiat dels clàssics de la literatura valenciana. S'ha designat Corella com el nostre últim gran escriptor medieval. Seguint l'ús d'aquests tòpics, també podríem dir que és en alguns aspectes el primer escriptor no medieval. Fou un dels màxims conreadors del que a finals del XV s'anomenava valenciana prosa. En definitiva, el terme no volia dir altra cosa que una manera d'escriure el català afectada, culta, ampul·losa i retoritzant, tendència aquesta que tot just iniciada podia haver-nos aconduït, en circumstàncies normals, envers una plenitud barroca amb les mínimes influències castellanes. En el pla estrictament temàtic, Corella féu ús com a matèria literària de nombrosos elements autobiogràfics, sentimentals i referits a l'entorn social. D'altra banda, trobem que aplica als seus personatges una incipient tècnica d'anàlisi psicològica, basada, sobretot, en l'expressió dels seus sentiments (amor, alegria, tristesa, solitud, angoixa...). I és també en aquest nivell on se serví dels elements de la naturalesa com a contrapunts dels diversos estats d'ànim. És remarcable, sobretot a la Tragèdia de Caldesa i l'Oració per citar només dos exemples, l'interès que sentí Corella per ambientar les seves obres d'acord amb els gustos teatralitzants del Renaixement. Les accions se situen en el marc d'unes acurades escenografies i són narrades amb una llengua feta d'imatges poètiques de gran plasticitat, les quals fan pensar més d'una vegada en un esbós de pintura. Malgrat el que podria fer pensar aquesta tendència al to grandiloqüent, aquest sempre és intimista, delicat, la qual cosa en aquells moments significava una important innovació literària. Corella també fou un innovador en el camp estricte de la poesia. Tot i seguir la tradició ausiasmarquiana del decasíl·lab, l'acostà, amb el canvi accentual de la quarta a la sisena o bé, a la quarta i vuitena síl·labes, vers la nova musicalitat de la lírica italiana. Conreà també el virolai i se serví de forma esparsa del vers d'arte mayor de tradició castellana. Malgrat aquests trets prou definidors, per Corella no existia una diferència absoluta de gèneres. Sovint, en les proses curtes hi aplicava determinades tècniques de la poesia lírica, bo i intercalant-hi, a més a més reeixits fragments en vers de la seva producció. En definitiva, l'actitud humana i l'obra de Corella, tal com remarca Carbonell, són l'encarnació de la crisi de l'esperit cavalleresc. Les lluites guerreres han estat substituïdes per les amoroses amb actituds molt més properes a l'humanisme. L'amor però, ja no respon als usuals i gastats tòpics de l'amor cortès trobadoresc. Els esquemes han estat capgirats i, amb ells, en gran part, els sistemes de valors. Així, Corella és lluny del misogínia medievalitzant. Les dones prenen un paper destacat en la ficció literària. Potser en part, aquesta innovació fou deguda al fet que el nucli més important de seguidors de la seva obra fos femení. Recordem els versos de Jaume Gassull:

Diga-us-ho ella,/ que del senyor Mossèn Corella / lig lo més dies / totes les seues poesies. 


En la idealitat narrativa la dona és tractada amb mentalitat moderna. A part de ser les protagonistes de les històries, en narren els fets. Ara bé, quan Corella passa a descriure experiències personals en el camp de les relacions amoroses, sura la realitat misògina medieval, tot i que amb una variada gamma de trets innovadors i personals. Així, quan ha d'afrontar l'engany de l'amada, ho fa prenent una actitud d'una profunda sinceritat, quedant com a cornut i havent d'acceptar el triomf de la dama. Una actitud tan teòrica com es vulgui, però que prefigurava una modernitat literària definida pel mateix poeta al final de la Tragèdia de Caldesa, com quan exclama: Acceptant la ploma que sovint greus mals descansa. Així doncs, per Corella, la literatura a part de l'art, transmissora d'idees, eina moralitzadora...era, sobretot, una via de desfogament, tal com l'entengueren molts anys després -segons Joan Fuster- els romàntics. Tot el conjunt d'aportacions personals de Corella a la nostra literatura, vistes amb una suficient perspectiva històrica, les trobem ben allunyades de les modes en voga de l'època, bo i prefigurant un cas excepcionalment singular en la literatura europea de finals del segle XV. (3) Comprèn obres escrites tant en prosa com en vers, marcades quasi sempre per una temàtica amorosa. Cal destacar la Tragèdia de Caldesa. Es tracta d'una novel·la molt breu, escrita als voltants de 1458, que narra la infidelitat d'una donzella, amant de Corella, de nom Caldesa. L'acció s'esdevé a la cambra de la donzella on l'autor està esperant-la, i observa desesperadament des d'una finestra com Caldesa festeja amb un jove de més baixa condició social. Una vegada ella ha acabat, es presenta davant el poeta com si res no haguera passat. La resposta de Corella concorda amb el títol genèric de la tragèdia amb un discurs on expressa patèticament la sensació d'engany i decepció. En l'obra s'insereixen uns perfectes versos per completar hiperbòlicament els sentiments del poeta envers el desenllaç amb Caldesa. La reacció de Corella en aquesta història justifica l'honestedat i la sinceritat d'un autor modern completament allunyat de l'amor cortés medieval. El Parlament en casa de Berenguer Mercader és una obra original on descriu una vetllada literària entre personatges reals de la ciutat de València, els quals han de contar una història amorosa de la mitologia clàssica, la majoria tretes de la Metamorfosis de Ovidio. L'obra presenta moltes similituds quant a l'estructura amb el Decamerón de Boccaccio.

Les obres religioses foren escrites durant la seva maduresa; també hi alterna la poesia amb la prosa. La prosa religiosa, igual que la poesia, són escrites amb les mateixes tècniques que en la literatura profana. Aquestos poemes són també una prova de la falta de vocació religiosa de l'autor, ja que, igual que en altres poemes religiosos, s'observa un to desapassionat i distant. La vida gloriosa de santa Anna es tracta d'una amplificada i dilatada biografia de la mare de la Verge Maria. Apareix el tema del matrimoni que durant molts anys no té descendència. Quant a l'estil, cal assenyalar que aquesta obra no presenta el característic estil pompós i retòricament complicat propi de Corella, probablement perquè anava adreçat a una dona inculta que havia d'entendre el text. A Història de la gloriosa santa Magdalena narra la història de santa Magdalena, bevent de fonts bíbliques, i després acull les divulgades llegendes de penitència de l'antiga pecadora. Aquesta és una narració de tema i esperit completament medievals, però relatada amb un estil renaixentista i recaragolat sintàcticament i retòricament. La història de Josef, fill del gran patriarca Jacob degué ser creada quan Corella ja tenia el títol de mestre en Teologia. Es tracta d'una gran amplificació dels capítols del Gènesi, que narren els fets de Josep. El cartoixà, que es tracta d'una traducció de la Vita Christi, va ser escrit pel cartoixà Ludolf de Saxònia, datat entre 1348 i 1377. La traducció corelliana va aparèixer impresa en quatre lliuraments i reisqué fabulosament: despertà fins i tot l'interès del rei Ferran el Catòlic. El Psalteri es tracta d'una traducció de salms sobre el text de la Vulgata, amb cultismes procedents del llatí. Poesies marianes es tracta de l'única obra religiosa en vers creada per Corella. Dintre d'aquest grup cal esmentar la Vida de la sacratíssima verge Maria amb rimes. La Vesió és un escrit que té tres propòsits: raonar teològicament la puresa de la concepció de Maria, descriure un nou retaule de la capella de Nostra Senyora de Gràcia (que es venerava a l'església de Sant Agustí de València), i lloar mossèn Fernando Díeç.

És en les proses mitològiques on Corella es llueix com a escriptor i on la mostra literària està més marcada per l'estil. Pretén acostar-se als més típics termes de l'antiguitat clàssica per tal de reflectir estats passionals. La narració mitològica permet tota mena de filigranes retòriques i d'exhibicions de mestratge en l'elegant ordenació i cadència dels mots. En aquestes obres Ovidi exercí una gran influència sobre Corella. Lamentacions de Mirra e Narciso e Tisbe és una trilogia que recull tres dissortats amors que Corella compara amb el seu propi fracàs amorós. La primera part explica la història de l'amor incestuós de Mirra pel seu pare, Cínaras. Està narrada en primera persona i la trobem en forma de plany. La segona part és la lamentació de Narcís, causada pel seu propi enamorament en veure's reflectit a l'aigua clara. La tercera part se centra en el llarg parlament dels dos joves, Tisbe i Píram, per trobar-se fora de les seves cases respectives. En Història de Biblis, qui s'enamorà de Cauno, germà seu, Corella conserva la intenció d'aquells versos, encara que actualitzà diferents detalls a la realitat quotidiana del s.XV. El raonament de Telamó e de Ulixes en lo setge de Troia davant Agamenó aprés mort Aquil·les sobre les sues armes. Els raonaments són unes peces de tipus oratori, d'estil elevat i contundent, amb troballes en l'expressió i un cert dramatisme. A Plant dolorós de la reina Hècuba, raonant la mort de Príam e de Policena e d'Astianacres Corella col·loca en boca de la reina Hècuba la descripció de la fi de Troia. Tota l'obra d'Història de Jason e Medea és posada en llavis de Medea, que explica la ingratitud de Jason per donar exemple a les dones. La Història de Leànder i Hero és escrita en prosa amb la particularitat que intercala versos estramps.

Després de tot un corrent humanístic que arrenca de Bernat Metge, el principal interès del qual era la moralització i l'ensenyament amb importants dosis del pensament medievalitzant, sorgeix la figura de Roís de Corella, qui influït pels nous aires italianitzants volgué fer en certs aspectes de l'Humanisme una assimilació purament literària, estètica. En aquest sentit, l'Ovidi de l'Ars amandi, de les Heroides i de les Metamorfosis en foren la font clàssica més destacada. 

De la influència dels humanistes del quatre-cents italià, cal destacar-ne Boccaccio, traduít al chapurriau, de qui prengué l'exemple del període ciceronià i les tècniques de la narració sentimental, que en el cas corellià estigueren tan impregnades del to autobiogràfic. La prosa de Corella és original temàticament en comtats casos. Aspecte aquest que tenia ben poca significació a l'època. Solia elaborar les seves proses a partir de temes extrets dels clàssics, fent-ne, això si, unes recreacions a vegades personalíssimes. (4) En primer lloc cal referir-se a la Tragèdia de Caldesa de contingut autobiogràfic. És una peça més aviat curta però la més reeixida literàriament del conjunt. Per una referència històrica del text, sabem que fou escrita pels voltants de 1458. L'acció se situa a la ciutat de València i narra com una donzella de molt temps desitjada per l'autor, tanca aquesta en una cambra mentre ella festeja amb un altre home de condició vilana. L'autor ha de contemplar l'engany per una petita obertura amb la consegüent indignació i nerviosisme. Es descarrega emocionalment mitjançant un poema, que es pot considerar dels millors de la producció corelliana. La dama ha d'admetre la seva culpa amb una total submissió.(5) Corella escriví les mostres d'aquest gènere molt probablement entre 1456 i 1462. La primera i més extensa és el Debat epistolar amb el príncep de Viana, escrit entre 1456 i 1458/61, que conté elements temàtics que el relacionen amb la Tragèdia de Caldesa. El tema del debat és el d'haver de triar entre dues dames, una que estima i no és corresposta i, l'altra que és desitjada però que en canvi no estima. Lletres d'Aquiles e Policena (volum IV, pàgs. 31 i 32), Lletres a Iolant Durleda i Lletra consolatòria poden, pel seu estil, ser datades vers 1458. Iolant Durleda, dama no identificada, podria, segons Riquer, ser la mateixa Isabel Martines de Vera. Li adreça dues breus lletres. En la primera li demana resposta per tal de concertar una entrevista; en la segona constata la joia de l'amant d'haver vist secretament l'amada. Totes dues es clouen amb versos, i són els de segona: Jo desig ésser vostre, e la sort mia / no ho vol que ho sia que insinuen la possibilitat que Corella ja fos eclesiàstic. A la Lletra consolatòria diu Corella: E per ço germà e senyor, he pres la ploma per respondre a vostra ben raonada lletra, referència que podria fer pensar novament en el príncep de Viana. El tema tracta del consol per al germà e senyor que ha sofert un conflicte amorós. Corella bescanta les dones que cerquen l'home que poden dominar i s'allunyen del qui les vol submises. De La lletra que Honestat escriu a les dones, datable vers el 1462, només ens n'ha pervingut el fragment final, sobre la mort d'una dona virtuosa. El Triümfo de les dones és un llarg parlament de la Veritat, personatge al·legòric, en defensa del sexe femení. Obra a contracorrent de la misogínia de l'època, fou escrita com a conseqüència de la polèmica suscitada pel Maldezir de mujeres de Pere Torroella. El títol sembla manllevat a consciència del Triunfo de las mujeres del castellà Juan Rodríguez del Padrón. L'obra es clou amb 18 versos adreçats a la Verge. Cal mencionar dos epitafis breus. Un en prosa, datable el 1482, dedicat a la Sepultura de mossèn Francí d'Aguilar. L'altre, en vers, dedicat al cavaller Perot de Penarroja. Tots dos cavallers valencians morts en la guerra de Granada.