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lunes, 29 de julio de 2024

4. 14. Máximes y sentensies de Pedro Saputo.

Capítul XIV.

Máximes y sentensies de Pedro Saputo.

Braulio Foz, Fórnoles, Matarraña, Teruel; Máximes y sentensies de Pedro Saputo.

Solíe di que preferíe enemics espabilats que amics apamplats. 

Díe que en general tots los homens són bons y tots roíns, perque no los ham de demaná lo que no poden doná, ni voldre que obron com no los convé encara que igual entenen mal esta conveniensia. 

Y en cuan a la justissia, que o no la coneixen en los casos que obren mal, o que no saben lo que val.

Li van preguntá una vegada, quins homens eren los mes perjudissials, y va contestá que los envechosos. Se van admirá de esta resposta, y van voldre sabé lo que sentíe dels lladres, assessinos y datres; y va di, que dels primés, lo envechós pegue en lladre, y per enveja escomensaben a sé roíns; que los atres són uns miserables, ignorans, soques y mal encaminats per uns atres com ells, o perduts per la mala educassió cuan eren chiquets y mossos; pero que al final, tart o pronte se fa justissia. Pero que lo envejós o la envejosa es un verdadé malsín, lo traidó per naturalesa, lo animal propiamen dit, contra qui no ña cástic a les leys ni a les costums, per al mal que cause en general y en particulá, que es mes que lo que mos ve de totes les demés classes juntes de homens perversos y malvats. Que la enveja ha causat mes trastornos al món que la codissia y la ambissió juntes, si no es que la ambissió sigue un nom dorat pera la enveja. Pero que sin embargo podíen alguna vegada, y de particulá en particulá, produí un be paregut al de les cagarrines y colics al cos humano, que si no són frecuens ni mol graves, fan al home templat y sobrio.

Tamé díe moltes vegades que la avarissia no habíe eixecat cap casa; y sí moltes lo orden y la economía.

Díe que los mes grans enemics del be del home solen sé la vanidat y la dropina. La vanidat perque gaste mes de lo que pot y se arruine o diu mes de lo que deu y cau en grans inconveniens; y la perea, la dropina, perque va detrás de les estassions al tems, de la saó als negossis, dels fets als acontessimens, dixansu vindre tot damún, hasta que li cau la casa y acabe a les seues ruines, enrunat y arruinat, o fuch espantada y no trobe aon fotres, pobra, falta de consell y aburrida.

Díe que la tontería es mal incurable (només cal vore a Carlos Rallo Badet) y códul al que sempre se entropesse; y que los tres mes grans traballs que pot passá un home són viure en imbessils, tratá en embusteros y viachá en un cobart (Julio Micolau de La Fresneda fa les tres coses, que pareix lo gos de Quintaneta).

Lo influjo de la imprenta y la aplicassió de cadaú guiada y exitada per los sabuts, díe que lo faríen home al món, perque hasta ara (al seu tems) encara no habíe eixit de chiquet.

Creíe que los homens may habíen sigut millós, sino que a uns atres tems van tindre menos leys y menos sossiedat, y així menos juissi y censura de les seues acsions; pero que la sossiedat se habíe anat constituín milló, encara que no be del tot.

Segons ell, los homens del seu tems no enteníen lo comers, la agricultura, les arts, ni les siensies, perque li pareixíe que no veíe mes que torpesa, casualidat, charlatanisme y miseria.

Cuan se va sabé la seua ressolusió de casás li van preguntá, cóm sén tan sabut caíe an esta vulgaridat. Y va contestá: no es vulgaridat casás, perque es seguí la naturalesa, sino casás mal per interés o per mera y sola raó de nom, y queixás después, o condená lo matrimoni y parlá mal de les dones.

Abans de coneixe a son pare díe que donáe grassies a Deu perque no lay habíe dixat coneixe, pos habíe vist mols chiquets de qui no li penaríe sé pare, y pocs homens de qui voldríe sé fill. 

Pero cuan va trobá a son pare, va plorá de pena de no habél conegut desde la cuna. Y sobre lo seu apellit va contestá a don Vicente, son germá de Morfina, que li va preguntá si estáe orgullós de ell: ya me pareixíe a mí que no podíe escapá de un López, de un Pérez, de un Martínez, Jiménez, Sánchez, o Fernández, perque estos linajes són com los vileros que a tota vila se troben.

Com habíe tratat en flares y monges y los coneixíe mol be, díe que an aquells los faltabe un voto, y an estes nels sobraben dos. 

Pero no explicabe mes, y no sabem quins votos eren eixos.

Per tres coses (díe) donaría yo la vida: per la religió que professo, per ma mare y per lo meu poble. Li van preguntá una vegada que acababe de di aixó, si la donaríe per lo Rey; y va contestá que no enteníe la pregunta.

Solíe di que en general la primera nessessidat de les dones es parlá; la segona murmurá de atres, y la tersera, sé adulades.

La perea als jovens, la desautoridat als agüelos, la vanidat a les fees, y casá a un home baixotet en una dona alta, díe que són cuatre pecats iguals, contra natura.

Recomanán la frugalidat solíe di: carn una vegada al día, y eixa a 

l'olla o rostida. Y condenán la tacañería als plats: lo milló dols es la mel, lo milló coc, lo bon pa, lo milló licor, lo bon vi, y lo milló guiso, lo mes curtet y simple.

Díe que ñabíe cuatre coses que lo ficaben a pun de alferessía: taula menuda, llit curt, mula pesada, y navalla sense esmolá.

Cuatre que li omplíen l'alma de rissa: una agüela en flos, un home gurrumino, un predicadó de mal ejemple, y un flare o retó fenli la roda a una dama.

Y cuatre que li féen portá la má a la espasa:

engañá a un sego, feli la burla a un agüelo, un home peganli a una dona, y un fill maltratán a son pare o a sa mare.

Están a Sevilla li van brindá si volíe aná a vore a una poetisa que componíe sonetos, églogues de pastós y atres poemes; y va contestá que sí, pero que li habíen de di en tems lo día y la hora perque volíe preparás.

- ¿Quína preparamenta nessessitéu?, li van preguntá, y va di:

purgám y llimpiá be la pancha, y después péndrem un elixir que sé fé yo en gitam, mol espessial contra los vomits y la fluixera de ventre.

Entre les sentensies dels antics la que mes li agradáe ere aquella de Virgilio: Felix qui potuit rerum cognoscere causes. "dichós, felís, lo que alcanse a coneixe les causes de les coses»; aixó es, a la naturalesa.

Y de ell la sentensia mes sélebre es esta: que lo mol resá a ningú ha fet san, ni lo mol lligí sabut (només cal vore a Moncho), ni lo mol minjá ressio y fort.

Moltes atres dites y sentensies se li atribuíxen; pero o són mol vulgás, o sels vol doná autoridat en lo seu nom. Y així mateix se conten de ell diferens fets que de cap manera corresponen al consepte que lo seu gran talento y máxima prudensia mereixen.

Yo estic convensut de que així los dits com los fets que corren com si foren seus y són tan indignes de la seua discressió y sabiduría, perteneixen al fals o apócrifo Pedro Saputo, a qui los de Almudévar van fotre fora a gorrades y en raó del seu poble, tan malparat lo malparit, y que, com ham dit, ere un acsiomo, un dropo, gat, torpe, indessén, (algo paregut a Mario Sasot Escuer, lo de la revista de la franja del meu cul.)

Mario Sasot Escuer, capsot, franchista, la franja del meu cul

Lo fill de la pubilla va sé mol sobrio, mol fi, mol amable, persona de mol respecte, y tan gran en tot com se ha vist an esta verdadera historia de la seua vida.


Original en castellano:

Capítulo XIV.

Máximas y sentencias de Pedro Saputo.

Solía decir que más quería enemigos agudos que amigos tontos.

- Decía que hablando en general todos los hombres son buenos y todos malos, porque no les debemos pedir lo que no pueden dar, ni querer que obren como no les conviene aunque tal vez entiendan mal esta conveniencia. Y en cuanto a la justicia, que o no la conocen en los casos que obran mal, o que no saben lo que vale.

- Preguntáronle una vez, qué hombres eran los más perjudiciales, y respondió que los envidiosos. Admiráronse de esta respuesta, y quisieron saber lo que sentía de los ladrones, matadores y otros; y dijo, que de éstos mucha parte eran también envidiosos y por envidia comenzaban a ser malos; que otros son unos miserables, ignorantes, rudos y mal encaminados por otros como ellos, o perdidos por la mala educación en su niñez y mocedad; pero que al fin de todos ellos tarde o temprano se hace justicia. Mas que el envidioso es un verdadero malsín, el traidor por naturaleza, el animal propiamente dañino, contra el cual no hay castigo en las leyes ni en las costumbres, para el daño que causa en general y en particular, que es más que el que nos viene de todas las demás clases juntas de hombres perversos y malvados. Que la envidia ha causado más trastornos en el mundo que la codicia y la ambición juntas si no es que la ambición sea un nombre dorado de la envidia. Pero que sin embargo podían alguna vez, y de particular a particular, producir un bien parecido al de las indigestiones y cólicos en el cuerpo humano, que si no son frecuentes ni muy graves, hacen al hombre templado y sobrio.

- También decía muchas veces que la codicia no había levantado ninguna casa; y sí muchas el orden y la economía.

- Decía que los mayores enemigos del bien del hombre suelen ser la vanidad y la pereza. La vanidad porque gasta más de lo que puede y se arruina o dice más de lo que debe y cae en grandes inconvenientes; y la pereza, porque va detrás de las estaciones en el tiempo, de la sazón en los negocios, de los hechos en los acontecimientos, dejándoselo venir todo encima, hasta que se le cae la casa y acaba en sus ruinas, o huye espantada y no encuentra donde meterse, pobre, falta de consejo y aborrecida.

- Decía que la necedad es mal incurable y piedra en que siempre se tropieza; y que los tres mayores trabajos que puede pasar un hombre son vivir con necios, tratar con embusteros y viajar con un cobarde.

- El influjo de la imprenta y la aplicación de cada uno guiada y excitada por los sabios, decía que harían hombre al mundo, porque hasta ahora (en su tiempo) aún no ha salido de niño.

- Creía que los hombres nunca habían sido mejores, sino que en algunos tiempos tuvieron menos leyes y menos sociedad, y así menos juicio y censura de sus acciones; pero que la sociedad había estado mejor constituida, aunque no bien del todo.

- Según él, los hombres de su tiempo no entendían el comercio, la agricultura, las artes, ni las ciencias, porque le parecía que no veía sino torpeza, casualidad, charlatanismo y miseria.

- Cuando se supo su resolución de casarse le preguntaron, cómo siendo tan sabio caía en esta vulgaridad. Y respondió: no es vulgaridad casarse, porque es seguir la naturaleza, sino casar mal por interés o por mera y sola razón de nombre, y quejarse después, o condenar el matrimonio y hablar mal de las mujeres.

- Antes de conocer a su padre decía que daba gracias a Dios porque no se lo había dejado conocer, pues había visto muchos niños de quien no le pesaría ser padre, y pocos hombres de quien quisiera ser hijo. Mas cuando encontró a su padre, lloró de pena de no haberle conocido desde la cuna. Y acerca de su apellido respondió a don Vicente, el hermano de Morfina que le preguntó si estaba muy vano de él: ya me parecía a mí que no podía escapar de un López, de un Pérez, de un Martínez, Jiménez, Sánchez, o Fernández, porque estos linajes son como los gorriones que en todo poblado se encuentran.

- Como había tratado con frailes y monjas y los conocía muy bien, decía que a aquéllos les faltaba un voto, y a éstas les sobraban dos. Pero no explicaba más, y no sabemos qué votos eran éstos.

- Por tres cosas (decía) daría yo la vida: por la religión que profeso, por mi madre y por mi pueblo. Preguntáronle una vez que acababa de decir esto, si la daría por el rey; y respondió que no entendía la pregunta.

- Solía decir que en general la primera necesidad de las mujeres es hablar; la segunda murmurar de otras, y la tercera, ser aduladas.

- La pereza en los jóvenes, la desautoridad en los viejos, la vanidad en las feas, y casar hombre pequeño con mujer alta, decía que son cuatro pecados iguales contra natura.

- Recomendando la frugalidad solía decir: carne una vez al día, y ésa en la olla o asada. Y condenando la prolijidad en los platos: el mejor dulce es la miel, el mejor bizcocho, el buen pan, el mejor licor, el buen vino, y el mejor guiso, el más corto y simple.

- Decía que había cuatro cosas que le ponían a punto de alferecía: mesa pequeña, cama corta, mula pesada, y navaja sin filo. Cuatro que le regaban el alma de risa: una vieja con flores, un marido gurrumino, un predicador de mal ejemplo, y un fraile o clérigo haciendo la rueda a una dama. Y cuatro que le hacían llevar la mano a la espada: engañar a un ciego, burlarse de un viejo, un hombre pegando a una mujer, y un hijo maltratando a su padre o a su madre.

- Estando en Sevilla le brindaron si quería ir a ver una poetisa que componía sonetos, églogas de pastores y otras poesías; y respondió que sí, pero que le habían de decir con tiempo el día y la hora porque quería prepararse. 

- ¿Qué preparación necesitáis?, le preguntaron, y dijo, purgarme y limpiar bien el estómago, y luego tomar un elixir que sé yo hacer muy especial contra las náuseas y la flojedad del vientre.

- Entre las sentencias de los antiguos la que más le gustaba era aquella de Virgilio, Felix qui potuit rerum cognoscere causas. «Dichoso el que alcanza a conocer las causas de las cosas»; esto es, a la naturaleza.

- Y de él la sentencia que más se celebra es ésta: que el mucho rezar a nadie ha hecho santo, ni el mucho leer sabio, ni el mucho comer robusto y fuerte.

Muchos otros dichos y sentencias se le atribuyen; pero o son muy vulgares, o se les quiere dar autoridad con su nombre. Y asimismo se refieren de él varios hechos que de ningún modo corresponden al concepto que su gran talento y suma prudencia le ha merecido. Yo me persuado que así los dichos como los hechos que corren como los suyos y son tan indignos de su discreción y sabiduría, pertenecen al falso Pedro Saputo, a quien los de Almudévar echaron con razón de su pueblo tan malparado, y que, como hemos dicho, era un mentecato, un vago y un borracho torpe e indecente. El hijo de la Pupila fue muy sobrio, muy fino, muy amable, persona de mucho respeto, y tan grande en todo como se ha visto en esta verdadera historia de su vida.

sábado, 27 de julio de 2024

3. 3. De cóm Pedro Saputo va fé un atre viache mes llarg.

Capítul III.

De cóm Pedro Saputo va fé un atre viache mes llarg.

Dos añs y mich fée que habíe tornat de la seua primera ixida, y va viure en un ay perque continuamen li escribíen y cridáen pera obres de pintura, volén tots donálay an ell en gran enveja dels pintós que hasta entonses se féen la competensia entre ells al país; y com reconeixíen la maestría de Pedro Saputo, callaben y se féen fotre. Tamé aixó sentíe ell, y pera que no patigueren nessessidat, se excusabe de la mayoría de les obres, y alguna vegada de totes per no oferís cap de mes gran empresa. Al mateix tems se li fée estret aquell sel a la seua alma tan gran; y consebín ya atres coses diferentes a les de la primera eixida, va determiná anassen a corre la España, sense limitás per tan a sol España si li veníe be.

Una vegada resolt lo viache, va comprá una mula de bona presensia y poc preu, una bona espasa (que sabíe fe aná), y lo día fixat pera la ixida, va montá y va tirá cap a Cataluña. Y sa mare, y la padrina y sa filla, Eulalia y Tereseta, que ploraren lo que vullgueren, perque per nelles no habíe ell de viure y morí an aquell racó del món.

Desmemoriada mula vella, Desideri Lombarte, Pedro Bel Caldú

No va entrá al seu plan aná a vore a les seues amigues, perque la edat les debíe aná demanán a tota pressa les raderes paraules que totes volen sentí dels homens, y ell no se trobabe an eixe cas. 

Pero passáe no mol lluñ de la aldea de les novissies, y no va pugué evitá torse allí lo camí, senne dos no podíen ficál en apuros, com sí que u faríe Morfina, que be sentíe no vórela.

Va arribá, y al entrá ixíe son pare de Juanita, que lo va coneixe; se van saludá y van aná juns a casa seua, y juns van passá después a la de Paulina, encara abans de diná, perque eren sobre les deu del matí. Com lo creíen navarro y estudián se van extrañá que viachare de aquell modo: ell, que may se quedáe parat, los va di:

- Enguañ, curs perdut. Unes vegades valen mes lletres que hassienda; atres, hassienda que lletres. Lo tems es lo que goberne; y les lletres sempre se troben; pero la hassienda pot pedres. 

Y yo me trobo ara an este segón cas. Les sagales sempre eren les mateixes, y així que lo van vore, sen va aná lo juissi de casa. Después van voldre sabé lo misteri de la seua persona, y li van di que les dos estáen demanades en matrimoni, y encara que los partits eren mol ventajosos, espessialmén lo que lograbe Juanita, li demanáen consell, ya que encara no estáen del tot obligades. 

Ell va contestá que cuan estigueren casades les diríe quí ere, ara ni u podíe di ni les conveníe sabéu. Si puguera casám en les dos (les va di), vatres siríeu les meues dones; pero la ley no u permitix, y cap voldríe vore a l'atra casada en mí. Per tan debéu casatos. Y passat lo día mol alegremen en elles, va continuá lo seu viache en son demá.

Al poc mes de dos legües va entropessá la mula desmemoriada y va caure en ell a un forat. Se va assustá de aixó y va di:

- Pos si ara me haguera trencat un bras o una cama, ¿quí me traíe de aquí y me portabe aon me curaren? Es di, que debíe portá un criat; es di, que teníe que viachá en alguna autoridat; es di, que ya no soc Pedro Saputo lo libre, lo sabut, lo sense temó, lo sense respecte a cap vanidat. Mula, mula, una me n'has fet y no men farás dos; poc valíes, y ara vals menos; ¡pren!, y tirán de la espasa la hi va embutí per lo pit hasta la empuñadura y la va dixá espiritán, y en dos potades que va pegá se va quedá morta pera sempre y carn per als corvs y llops de la comarca. Va traure de la maleteta uns tapissos, y una llibreta en blang, dos camises y un gabanet (los dinés per supost, encara que no ne va pendre cap gran cantidat de casa), va formá un paquetet en tot, va atravessá per nell la espasa, se u va ficá al muscle, y fen la siñal de la creu, va di: 

San Perico: ¡adiós, mare!; ¡adiós, amors meus!; ¡adiós, Aragó!; ¡hasta que torna!

Va arribá a Lérida, Ilerda o Lleida y va pensá en Julio César. 

Se va interná al Prinsipat, y va visitá lo famós monasteri de Montserrat, (Monserrate com lo de Fórnols) aon los flares li van contá la historia del sélebre Juan Garín en la filla del conde Jofré lo Velloso (lo pilós, pelut, Gofredo, Gottfried, Uvifredo, Wifredo, Guifredo, Guifre, etc.), y la va sentí en molta formalidat per respecte als presens. Después se va admirá de la penitensia de que parláen y del descans al que vivíen.

Va mirá les pintures que ñabíe y va passá cap abán, no parán hasta Gerona, Gerunda, Girona. Allí va voldre vore les mosques de san Narciso o Narsís; pero li van di que com la sang que chupaben dels fransesos ere sang venenosa y descombregada o excomulgada per la invicta espasa del gran Rey don Pedro, Pere, Peire III de Aragó, se van morí totes después de habeli ajudat a acabá en la canalla, a la que no li va valé portá lo estandart sagrat que diuen la Oriflama, or y flama: ni les bendissions y aigua beneita en la que los va arruixá lo papa cuan en mala hora van publicá la crusada contra lo Rey de Aragó, del que encara tenen memoria.

PEDRO III, EN LAS JUSTAS DE BURDEOS (SIGLO XIII. BURDEOS)

De allí per la costa va aná cap a la gran Barselona (Barchinona, Barcino, Barcelona, etc), y habén sabut que al port ñabíe un buque a pun de eixecá áncora o ancla y fé vela cap a Italia, va aná allá lo día y hora a la que debíe eixí; lo va vore, va envejá al mes infelís que an ell anáe, y lo va seguí en los ulls y lo cor hasta que lo va pedre de vista. Se va quedá sol mirán cap al mar, y desconsolat o desconortat, y casi plorán, va traure lo retrato de sa mare que sempre portáe damún, se va ficá de ginolls, girada la cara cap a Aragó, y va di:

- ¡Oh mare! Al teu amor y soledat oferixco este sacrifissi. Per tú no men vach a Italia; per tú no visito la siudat dels Cesars; per tú no voré la capital y siñora del món.

Seguín sempre la costa va arribá a Tarragona, y comparanla, lo que ere en lo que habíe sigut, y recordán la dominassió y poderío inmenso dels romanos, casi en ves de plorá li van doná ganes de riure considerán la vanidat y mindundi de les gran fetes humanes y dels imperis de la terra.

Va continuá y de allí va passá lo Ebro o Ebre cap a Tortosa (Dertusa, Dertosa), va entrá al regne de Valensia, va saludá a Peñíscola y va vore lo castell del papa Benedicto de Luna, XIII; va arribá a Valensia y va buscá la porta al seu muro, va vore al Rey Don Jaime fen tremolá lo seu gloriós estandart en siñal de victoria desde lo Real hasta aon estáe.
Va aná después al mateix Real, que eren palaus y jardins (ara sol jardins, solsits y enrunats aquells a la guerra de la independensia). Va visitá después lo Real primé del mateix Rey a Ruzafa, lo seu puesto ocupabe un convén de monges.

Y enrecordansen de les seues de un atre tems, va di:

- Siguéu santes les que aquí tos trobéu; pero procuréu que no penetro a dins de les reixes algún Pedro Saputo, perque li auxiliará la naturalesa que es tan poderosa, y... Perdonéu, filles del error o del espíritu de Deu, que de tot ñaurá entre vatres. Les que foreu víctimes de la violensia, del engañ o de un despit, aquí teniu un cor que tos acompañe en lo sentimén. Hau perdut lo món, y no sabéu si guañaréu lo sel; pero potsé no sirá vostra tota la culpa ni to se demanará tota la cuenta. Dites estes paraules en gran sentimén, va girá la esquena an aquell triste y melancólic edifissi, y va entrá a la siudat; a la que se va aturá prop de un añ, dedicat a la pintura, perque li van agradá los pintós valensians.


Original en castellá:

Capítulo III.

De cómo Pedro Saputo hizo otro viaje más largo.

Dos años y medio hacía que había vuelto de su primera salida, y vivió desazonado porque continuamente le escribían y llamaban para obras de pintura, queriendo todos dársela a él con grande envidia de los pintores que hasta entonces se las competían entre sí en el país; y como reconocían la maestría de Pedro Saputo, callaban y se concomían. También esto sentía él, y para que no padeciesen necesidad, se excusaba de la mayor parte de las obras, y alguna vez de todas por no ofrecerse ninguna de mayor empresa. Al mismo tiempo venía estrecho aquel cielo a su alma grande; y concibiendo ya otras cosas que la vez primera, determinó irse a correr la España cuando menos, sin limitarse por tanto a sola España si le venía a mano. Resuelto que tuvo el viaje, compró una mula de buena presencia y poco precio, una buena espada (que sabía manejar), y el día fijado para la salida, montó y echó a andar hacia Cataluña. Y su madre, y la madrina y su hija, Eulalia y Teresita, que llorasen cuanto quisiesen, porque por ellas no había él de vivir y morir en aquel rincón del mundo.

No entró en su plan ir a ver a sus amigas, porque la edad les debía ir pidiendo a toda prisa las últimas palabras que todos quieren oír de los hombres, y él no se encontraba en ese caso. Pero pasaba no muy lejos de la aldea de las novicias, y no pudo menos de torcer allí el camino, como quiera que siendo dos no podían meterle en apuro, como hiciera Morfina, aunque bien sentía no verla.

Llegó, y al entrar salía el padre de Juanita, que le conoció; se saludaron y fueron juntos a su casa, y juntos pasaron luego a la de Paulina, aún antes de comer, porque eran sobre las diez de la mañana. Como le creían navarro y estudiante extrañaron que viajase de aquel modo: él, que nunca se atajaba, les dijo: - Hogaño, curso perdido. Unas veces valen más letras que hacienda; otra hacienda que letras. El tiempo es el que gobierna; y las letras siempre se encuentran; mas la hacienda puede perderse. Y yo me hallo agora en este segundo caso. Las muchachas siempre eran las mismas, y así que le vieron, se les fue el juicio de casa. Luego después quisieron saber el misterio de su persona, y le dijeron que las dos estaban pedidas en matrimonio, y aunque los partidos eran muy ventajosos, especialmente el que lograba Juanita, le pedían consejo, puesto que aún no estaban del todo obligadas. Él les respondió que cuando fuesen casadas las diría quién era, que antes, ni se lo podía decir ni les convenía saberlo. Si pudiera casarme con las dos (les dijo), vosotras seríades mis esposas; pero la ley no lo permite, y ninguna querría ver a la otra casada conmigo. Por consiguiente debéis casaros. Y pasado el día muy alegremente con ellas, continuó su viaje el siguiente.

A poco más de dos leguas tropezó la mula y cayó con él en un hoyo. Amostazóse de esto y dijo: - Pues si ahora me hubiese roto un brazo o una pierna, ¿quién me sacaba de aquí y me llevaba adonde me curasen? Es decir, que debía llevar un criado; es decir, que debiera viajar con alguna autoridad; es decir, que ya no soy Pedro Saputo el libre, el listo, el sin miedo, el sin respeto a vanidad alguna. Mula, mula, una me has hecho y no me harás dos; poco valías, y agora vales menos; ¡toma!, y tirando de la espada se la metió por el pecho hasta el puño y se la dejó espiritando, y con dos pernadas que dio quedó muerta para siempre y pasto de los cuervos y lobos de la comarca. Sacó de la maletilla unos tapices, y un cuaderno en blanco, dos camisas y un gabancillo (el dinero por supuesto, aunque no tomó gran cantidad de casa), formó un paquetito con todo, atravesó por él la espada, se lo echó al hombro, y haciendo la señal de la cruz, dijo: san Perico: ¡adiós, madre!; ¡adiós, amores míos!; ¡adiós, Aragón!; ¡hasta la vuelta!

Llegó a Lérida y pensó en Julio César. Se internó en el Principado, y visitó el famoso monasterio de Monserrate, donde los monjes le contaron la historia del célebre Juan Garín con la hija del conde Jofré el Velloso (Gofredo o Uvifredo), y la oyó con mucha formalidad por respeto a los presentes. Después se admiró de la penitencia de que hablaban y del regalo con que vivían. Miró las pinturas que había y pasó adelante, no parando hasta Gerona. Allí quiso ver las moscas de san Narciso; pero le dijeron que como la sangre que chupaban de los franceses era sangre ponzoñosa y descomulgada por la invicta espada del gran rey don Pedro III de Aragón, murieron todas después de haberle ayudado a acabar con la canalla, a la cual no le valió traer el estandarte sagrado que llaman el Oriflama: ni las bendiciones y agua bendita que les echó el papa cuando en mala hora publicaron la cruzada contra el rey de Aragón, de que todavía tienen memoria.

De allí por la costa vino a la gran Barcelona, y habiendo sabido que en el puerto había un buque a punto de levantar áncora y hacer vela para Italia, fue allá el día y hora en que debía salir; viole, envidió al más infeliz que en él iba, y le siguió con los ojos y el corazón hasta que le perdió de vista. Quedó solo mirando hacia el mar, y desconsolado y casi llorando, sacó el retrato de su madre que siempre traía consigo, se postró de rodillas, vuelta la cara a Aragón, y dijo: - ¡Oh madre! A tu amor y soledad ofrezco este sacrificio. Por ti no me voy a Italia; por ti no visito la ciudad de los Césares; por ti no veré la capital y señora del mundo.

Siguiendo siempre la costa llegó a Tarragona, y comparándola en lo que era con lo que había sido, y recordando la dominación y poderío inmenso de los romanos, casi en vez de llorar le dio ganas de reír considerando la vanidad y pequeñez de las grandezas humanas y de los imperios de la tierra.

Continuó de allí, pasó el Ebro en Tortosa, entróse en el reino de Valencia, saludó a Peñíscola y los manes santos del papa Benedicto de Luna; llegó a Valencia y buscó la puerta en cuyo muro vio el rey Don Jaime tremolar su glorioso estandarte en señal de victoria desde su Real en donde estaba. Fue luego al mismo Real, que eran palacios y jardines (ahora sólo jardines, arruinados aquéllos en la guerra de la Independencia). Visitó después el Real primero del mismo rey en Ruzafa, cuyo sitio ocupaba un convento de monjas. Y acordándose de las suyas de otro tiempo, dijo: - Sed santas las que aquí os hallades; pero mirad que no penetre dentro de las rejas algún Pedro Saputo, porque le auxiliará la naturaleza que es tan poderosa, y... Perdonad, hijas del error o del espíritu de Dios, que de todo habrá entre vosotras. Las que fuéredes víctimas de la violencia, del engaño o de un despecho, aquí tenéis un corazón que se compadece de vosotras. Habéis perdido el mundo, y no sabéis si ganaréis el cielo; pero tal vez no será vuestra toda la culpa ni se os pedirá toda la cuenta. Dichas estas palabras con gran sentimiento, volvió la espalda a aquel triste y melancólico edificio, y se entró en la ciudad; en la cual se detuvo cerca de un año dedicado a la pintura, porque le gustaron los pintores valencianos.

lunes, 26 de noviembre de 2018

Pajaritos

Muixonets = pajaritos en castellá.

Pajaritos ere Salvador Benítez, de Valderrobres.

Pajaritos ere Salvador Benítez, de Valderrobres.

https://www.elmundo.es/elmundo/2004/04/03/obituarios/1080998652.html

TERUEL.- Salvador Benítez Griñó, 'lo lloco del Matarraña', va morí lo 2 de abril de 2004 a la seua residensia de Céret, Ocsitania, al Midi fransés, als 86 añs de una parada de cor. 
 
'Lo loco del Matarraña' ha sigut un personaje mol conegut per vestí trajes de levita plens de botons que acompañabe en un sombrero y un paraigües.
Estabe presén a consevol tipo de acontessimén a España, com lo sorteo de lotería de Nadal, y a datres puestos de Europa, cridán la atensió per la seua indumentaria.
Naixcut a Valderrobres (Teruel) al 1918, cuan estabe a pun de acabás la Guerra Sivil se va exiliá a Fransa fugín de la represió del ejérsit franquista.
Al país galo, se va incorporá a la Resistensia que va luchá contra la ocupassió alemana hasta que va sé fet prissionero y lo van enviá durán algo mes de un añ al cam de consentrassió de Mauthausen aon va sé liberat per la victoria aliada.
 
campo de concentración de Mauthausen
 
Secueles tras passá per un cam de consentrassió.

Después va viure a París y va treballá de pintó de coches a un taller hasta la seua jubilassió, antissipada per les secueles que li va dixá la guerra y lo seu internamén al cam de consentrassió.
Va torná per primera vegada a Valderrobres en una visita fugás un parell de añs abans de la mort de Francisco Franco y, en la arribada de la democrassia, va viachá en frecuensia a España aon se va fé famós per los seus trajes de botons, lo seu paraigües y lo sombrero.

Presén als sorteos de Nadal.
 
El último viaje del «loco de Matarraña»

En lo seu particulá atuendo, va partissipá a les festes del seu poble y tamé se va fé notá als sorteos de Nadal, aixina com los 31 de desembre, a la selebrasió del cap d´añ a la Porta del Sol de Madrid.
 
 
Fotógrafos y cámares de televisió lo van captá als puestos mes insolits, sempre en lo seu traje y lo seu paraigües, ya que viachabe assobín an aquells puestos aon se selebráe algún evén que consentrare a una caterva de persones.
La radera vegada que va vindre a Valderrobres va sé al mes de agost de 2003 cuan lo seu estat de salut ere mol delicadet y teníe prohibit conduí per prescripsió médica, per lo que aprofitabe los viaches que fáen datres persones.
 
Va enviudá dos vegáes y actualmen estabe casat en la seua tersera mullé. No va tíndre fills.

Per expresa voluntat, lo seu cos va sé insinerat y les seues sendres van sé escampades al riu Matarraña desde lo pon de pedra de Valderrobres.
 
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https://www.abc.es/madrid/20141122/abci-loco-matarrana-loteria-navidad-201411201359.html

Jamás fallaba. Acudía desde su domicilio de Céret, en el sur de Francia. Siempre puntual a la cita cada 22 de diciembre en el Salón Nacional de Loterías. Y en la Puerta del Sol, para dar la bienvenida al Año Nuevo. Así, durante 24 años consecutivos. Sus trajes le habían hecho famoso en toda España. Nunca repetía modelo. Tenía un amplio repertorio de levitas plagadas de botones de todos los tamaños, colores y formas que se decoraba él mismo, junto a su inseparable paraguas y chistera.
Su atuendo provocó uno de sus apelativos más célebres: «El señor de los botones», aunque a él le gustaba más otro: «El loco de Matarraña», porque le recordaba a su origen, la comarca turolense que le vio nacer –Teruel también existe–. Salvador Benítez Griñó, de 86 años, abrió los ojos en Valderrobres en 1918.

Jamás le tocó el «gordo», aunque era un hombre afortunado. Los hados estaban de su parte. Huyó de España, rumbo al país galo, cuando la Guerra Civil daba sus últimos estertores. Allí estuvo a buen recaudo de la represión franquista hasta que le sorprendió la Segunda Guerra Mundial. Luchó en la Resistencia hasta que los alemanes le hicieron prisionero.
Estuvo recluido en el campo de concentración de Mauthausen (Austria) hasta que los aliados ganaron la contienda y le liberaron. De vuelta a París trabajó en un taller mecánico como pintor de coches por poco tiempo. Las secuelas de las innumerables penurias vividas durante los más de doce meses en los que estuvo prisionero precipitaron su jubilación. En la década de los 70, cuando el régimen de Franco agonizaba, regresó a su tierra por primera vez. Y ya, con la democracia, tomó por costumbre llegar cada Navidad, como el turrón, para asistir, en «vivo y en directo», al sorteo más esperado del año. «Me hace ilusión y pienso seguir así hasta que el cuerpo aguante», decía. Y, vive Dios, que cumplió sus palabras. En 2001 vaticinó: «Esta será la última vez, me faltan las fuerzas». Y acertó.
Al año siguiente, la ausencia de este «histórico» se hizo notar. «Algo grave le tiene que haber pasado», decían los habituales como él. Otros directamente le daban por muerto, circunstancia que fue dando paso a la certeza cuando en 2003 tampoco llegó. Sin embargo, murió el 3 de abril de 2004, a los 86 años, en su casa del Midi francés. Su último viaje lo hizo después a Valderrobres, donde su familia esparció sus cenizas en el río Matarraña. 
El sorteo de Navidad ya no será el mismo sin este entrañable «loco».

jueves, 10 de septiembre de 2026

Vezin, Vezi, Vicinitat, Vecinitat, Vezinetat, Vezinat, Vezinesc, Vesiage, Convicin, Vezoig, Via - Obviar

Vezin, Vezi, adj., lat. vicinus, voisin, proche.
Aitan vezis com es lo detz de l' ongla.
(chap. Tan veí com es lo dit de la ungla.)
A. Daniel: Lo ferm voler.
Aussi voisin comme est le doigt de l'ongle.

ungla, ungles, uña, uñas; Tan veí com es lo dit de la ungla.

Subst. Que la lais a sos vezis.
P,. Cardinal: Un decret.
Qu'il la laisse à ses voisins.
- Concitoyen, citoyen, habitant d'un même lieu.
Baluze, t. II, col. 1003, Not. ad Capit., traduit le mot vicino, qu'on trouve dans un passage de (la) loi des Allemands (Lex alam., cap. 36, §. 3), par civi:
Vicino, civi, ejusdem loci incolæ. Hispani hodiè vezino vocant quem latini civem dicebant: Vezino de Madrid.
On lit dans Pétrarque:
Pianga Pistoia e i cittadin perversi
Che perdut' hanno si dolce vicino.
Petrarca, Son.: Piangete. 
Voyez Denina, t. II, p. 261.
Nulh hom de Condom, vezis ni autre.
Negun borgues, o vezin de Condom.
Coutume de Condom.
Nul homme de Condom, citoyen et autre.
Nul bourgeois, ou citoyen de Condom.
Menspreza sos vezis.
Deudes de Prades, Poëme sur les Vertus.
Méprise ses concitoyens.
CAT. Vehi. ESP. Vecino. PORT. Vizinho. IT. Vicino. (chap. Veí, veíns, veína, veínes.)

Sense notissies de Gurb, traducsió al chapurriau


2. Vicinitat, Vecinitat, Vezinetat, s. f., lat. vicinitatem, voisinage, proximité, interstice.
Tota affinitat e tota vicinitat. Cartulaire de Montpellier, fol. 183.
Toute affinité et tout voisinage.
Amistat, parentat, afenitat ni vezinetat.
Cout. d'Alais. Arch. du Roy., K, 704.
Amitié, parenté, affinité et voisinage.
Las vecinitats entre la camba e la coyssa. Trad. d'Albucasis, fol. 64.
Les interstices entre la jambe et la cuisse.
ESP. Vezindad (Vecindad). IT. Vicinità, vicinitate, vicinitade. 
(chap. Vessindat, vessindats.)

3. Vezinat, s. m., voisinage.
Per c' omz ditz: Sa cort a clausa
Que es en bon vezinat.
G. Olivier d'Arles, Coblas triadas.
C'est pourquoi on dit: Sa cour a close qui est en bon voisinage.
CAT. Vehinat. IT. Vicinato. (chap. Veinat, veinats.)

4. Vezinesc, s. m., voisinage.
Per precs ni per vezinesc ni per parentesc. Cartulaire de Montpellier, fol. 112.
Par prières ni par voisinage ni par parenté.

5. Vesiage, s. m., voisinage.
Per carta de vesiage. 
Sera tengut de far... las solemnitatz de vesiage, selon la costuma.
Fors de Bearn, p. 1096 et 1093.
Par charte de voisinage.
Sera tenu de faire... les solennités de voisinage, selon la coutume.

6. Convicin, adj., voisin, proche.
Las autras ylas de mar convicinas. Cat. dels apost. de Roma, fol. 61.
Les autres îles de mer voisines.
(chap. Conveí, conveíns, conveína, conveínes. ESP. Convecino.)

Vezoig, s. m., bêche.
Al vezoig et al araire.
Marcabrus: L' autr' ier.
A la bêche et à l'araire.

Via, s. f., lat. via, voie, chemin, route, conduit, fois.
Voyez Muratori, Diss. 33.
Ieu m' en part, e segrai autra via.
Folquet de Marseille: Sitot me.
Je m'en sépare, et je suivrai autre voie.
Cassayre, cant a tendut al hors, e li geta mel per la via.
V. et Vert., fol. 23.
Chasseur, quand il a tendu à l'ours, et lui jette miel par le chemin.
Obre las vias de suzor, per que fa suzar. Eluc. de las propr., fol. 205.
(chap. Obri les víes de suó, per lo que fa suá.)
Ouvre les voies de sueur, c'est pourquoi il fait suer.
Fig. Per la via de paupretat. V. et Vert., fol. 30.
Par la voie de pauvreté.
Porta del cel, via de salvamen.
Guillaume d'Autpoul: Esperansa.
Porte du ciel, voie de salut.
- Moyen.
Per via de appellatio. Statuts de Provence. Julien, t. I, p. 91.
Par voie d'appel.
Loc. Lo vai meten en via
D' abreviamen de jorns e de sos ans.
B. Carbonel de Marseille, Coblas triadas.
Le va mettant en voie d'accourcissement de jours et de ses ans.
E 'ls desviatz mostron als justz la via.
P. Cardinal: Un sirventes.
Et les déviés montrent aux justes la voie.
Devedon renou e raubaria,
Et elh fan lo, e d' elhs pren hom la via.
Pons de la Garde: D' un sirventes.
Ils défendent usure et escroquerie, et ils le font, et d'eux on prend la voie.
Lur jois sec la via plana.
Marcabrus: El mes quan.
Leur joie suit la voie unie.
C' aissi tengues ma via plana.
P. Vidal: Abril issic.
Qu'ainsi je tinsse mon chemin uni.
Jois se pert, e pretz ten sa via.
Guillaume de Montagnagout: Leu chansoneta.
Joie se perd, et mérite tient sa voie (s'en va).
Amistatz dechai,
Car a trobat jovens sa via.
H. Catola ou Marcabrus: Amics.
Amitié déchoit, car gaîté a trouvé son chemin (s'en est allée).
- Adverbial. Hors.
Li ome de la terra lo feron anar via de la terra. V. de Guillaume de la Tour.
Les hommes de la terre le firent aller hors de la terre.
ANC. FR. Va ta voie, fet-il, bricon.
D'autre part vint Renart sa voie.
Ainz chevauche moult bel sa voie.
Roman du Renart, t. III, p. 48, 5 et 45.
CAT. ESP. (Vía) PORT. IT. Via. (chap. Vía, víes, com les del tren; camí, camins, com lo llibre de Delibes que vach traduí al chapurriau.)

Lo Camí (Miguel Delibes) en chapurriau

Adv. comp.
Que vagua dreita via vezer sant Honorat. V. de S. Honorat.
(chap. Que vaigue dreta vía a vore a San Honorat.)
Qu'il aille droite voie (directement) voir saint Honorat.
Per bon esper enriquis
Paubr' om manta via. 
P. Milon: Si com lo.
Par bon espoir il enrichit pauvre homme mainte fois.
Vai doblan tota via 
L' amors e la benvolensa.
Augiers: Per vos belha.
Va toute fois (toujours) doublant l'amour et la bienveillance.
Com la flor c' om retrai
Que totas vias vai
Contr' el solelh viran.
Pierre d'Auvergne: D' un sonet.
Comme la fleur qu'on rapporte qui toutes fois (toujours) va contre le soleil tournant.
Interj. comp. Ieu aug que la gaita cria:
Via sus! qu' ieu vey lo jorn
Venir apres l' alba.
Bertrand d'Allamanon: Us cavaliers. 
J'entends que la sentinelle crie: (En) route sus! vu que je vois le jour venir après l'aube.
ANC. FR. Mès totes voies fu la chose menée à tant. Villehardouin, p. 109.
Toutes voies vérité a telle propriété singulière que tant plus est foulée, de tant plus se ressourt. Œuvres d'Alain Chartier, p. 435.
Voyez Cap, Mettre, Mont.
CAT. Totavia. ESP. (Todavía) PORT. Todavia. IT. Tuttavia. (chap. Encara.)

2. Vialia, s. f., voie, moyen.
Per las vialias de misericordia.
Que non perda las vialias de misericordia.
Trad. de Bède, fol. 66 et 56.
Par les voies de miséricorde.
Qu'il ne perde pas les voies de miséricorde.

3. Viatge, Viagge, s. m., voyage, route, direction.
Pueis farem breu viatge
Sovendet, e breu cami.
Arnaud de Marueil: Belh m' es.
Puis nous ferons court voyage souvent, et court chemin.
Ben ha tengut dreg viatge
L' auzel.
Pierre d'Auvergne: Rossinhol.
Bien a tenu droite route l'oiseau.
Util... als viandans per que lor viagge sia diligens. Eluc. de las propr., fol. 77.
Utile... aux voyageurs pour que leur voyage soit rapide.
Fig. De ben amar sai segr' el dreg viatge.
G. Faidit: Si anc.
De bien aimer je sais suivre le droit chemin.
Adv. comp. Cansons, vai t en dreg viatge
Lai on il es.
Peyrols: Per dan que.
Chanson, va-t'en droite route (directement) là où elle est.
CAT. Viatge. ESP. Viage (Viaje). PORT. Viagem. IT. Viaggio. (chap. Viache, viaches; v. viachá, viajá.)

4. Viador, s. m., lat. viator, voyageur.
En la ment d' un chascun viador. Doctrine des Vaudois.
Dans l'esprit d'un chacun voyageur.
ANC. FR. Si du hault Dieu la grâce ne soustient
Le viateur. 
J. Bouchet, Triom. de François Ier, fol. 135.
CAT. ESP. Viador. IT. Viatore.

5. Vianar, v., voyager.
Vianar volgra.
Augiers: Totz temps serai.
Je voudrais voyager.
Part. prés. Chascuns es viananz.
Folquet de Romans: Quan be.
Chacun est voyageant. 
Subst. E 'l chaitieu mon desprezar
On passam cum vianans. 
Folquet de Marseille: Si cum.
Et mépriser le chétif monde où nous passons comme voyageurs.

6. Viandan, Vianda, s. m., voyageur.
Rauba gleizas ni viandans. 
Giraud de Borneil: Per solatz.
Dérobe églises et voyageurs.
Albergar los viandans. V. et Vert., fol. 73.
Héberger les voyageurs.
Somonatz vianda ni romeu. V. de Pierre Pélissier.
Que vous avertissiez voyageur et pèlerin.
ANC. CAT. Viandant. ESP. PORT. IT. Viandante. (chap. Viandán, vianán, caminán, viachán; viandans, vianans, caminans, viachans.)

7. Viandela, s. f., viandelle, sorte de poésie.
En redondels e viandelas. Leys d'amors, fol. 25.
En rondeaux et en viandelles.
8. Aviar, v., s'acheminer, se diriger.
Part. pas. Anc pietz non fon vianans aviatz
Qu' ieu fui.
Augier: Totz temps serai.
Oncques pire ne fut voyageur dirigé que je fus.
- Disposer, préparer.
Part. pas. Quan lor afars es aviatz.
Giraud de Borneil: Alegrar.
Quand leur affaire est disposée.
ANC. FR. Qui bien set dire et rimoier,
Bien doit sa science avoier.
Fabl. et cont. anc., t. III, p. 264.
Car par ce les avoies tout droit et achemines.
Jehan de Meung, Test., v. 394.
Et Jupiter les desvoyez avoye.
Cl. Marot, t. 1, p. 255.
CAT. ESP. PORT. Aviar. IT. Avviare. (chap. Aviá : ficá en camí.)

9. Desviament, Desviamen, Deviament, Deviamen, s. m., déviation.
Las sortz e las esperas e los desviamens.
Pierre de Corbiac: El nom de.
Les sorts et les sphères et les déviations.
Contra drech no pot haver deviament. Eluc. de las propr., fol. 6.
Contre droit ne peut avoir déviation.
ANC. CAT. Desviament. ANC. ESP. Desviamiento. PORT. Desviamento. IT. Disviamento. (chap. Desviamén, desviamens; desviassió, desviassions.)

10. Desviar, v., lat. deviare, dévier, détourner, faire changer de direction.
Lo doutz chan d' un auzel,
Que chantava en un plais,
Me desviet l' autr' ier.
Giraud de Borneil: Lo doutz.
Le doux chant d'un oiseau, qui chantait dans un taillis, me détourna l'autre jour.
An de plaitz cort establia,
Et es vaudes qui 'ls ne desvia. 
P. Cardinal: Ab votz.
Ils ont de plaids cour établie, et est vaudois qui les en dévie.
Fig. Non es hom carnal
Que ja pogues desviar mon talan.
Cadenet: Ab leyal.
Il n'est pas homme charnel qui désormais pût détourner mon désir.
Es fols qui no s desvia
De so don no s pot jauzir.
Elias de Barjols: Morir pogr' ieu.
Est fou qui ne se détourne pas de ce dont il ne peut jouir.
L' aiga, que sol far son cors
Per las nars, desvia s' aillors.
Deudes de Prades, Auz. cass.
L'eau, qui a coutume de faire son cours par les narines, se détourne ailleurs.
Part. pas. Torno 'ls erratz desviatz en la fe.
Guillaume de Montagnagout: Del tot vey.
Les égarés déviés retournent à la foi.
Subst. E 'ls desviatz mostron als justz la via.
(chap. Y los desviats mostren (amostren, enseñen) als justs la vía : lo camí.)
P. Cardinal: Un sirventes.
Et les déviés montrent aux justes la voie.
ANC. FR. Atant s'est cil desavoiez 
De la voie où avoiez iere.
Fabl. et cont. anc., t. III, p. 35.
Por avoier gent desvoiée. Roman de la Rose, v. 19374.
CAT. ESP. PORT. Desviar. IT. Disviare. (chap. Desviá, desviás : yo me desvío, desvíes, desvíe, desviem o desviam, desviéu o desviáu, desvíen; desviat, desviats, desviada, desviades; desviaré; desviaría; si yo me desviara.)

11. Enviar, v., envoyer.
Ieu no l' aus mo messatg' enviar.
Folquet de Romans: Meravilh me.
Je ne lui ose mon message envoyer.
Fig. Si l' esgartz messongiers no fo
Dels huelhs que sap gent enviar.
Sordel: Bel m' es ab.
Si ne fut mensonger le regard des yeux qu'elle sait gentiment envoyer.
Deu donar son argen
A selhs qu' iran, que ben fai qui envia.
Pons de Capdueil: Er nos sia.
Il doit donner son argent à ceux qui iront, vu que bien fait qui envoie.
ANC. FR. Li Sires a envoiet son angele.
Trad. des Dialogues de S. Grégoire, liv. II, ch. 3.
Dex a envoiet l'Alcora. Liv. de la Loi au Sarrasin, p. 108.
CAT. ESP. PORT. Enviar. IT. Inviare. (chap. Enviá.) 

12. Esviar, v., envoyer, diriger, mettre en chemin, acheminer.
Fig. E 'l dous terminis s' esvia,
E son li prat groc e vermeill.
Marcabrus: Bel m' es cant.
Et le doux printemps s'achemine, et les prés sont jaunes et vermeils.
Sitot mos gauz s' esvia
A tal qu' a presen no m guaba.
Rambaud d'Orange: Er quan.
Quoique ma joie se dirige vers telle qui à présent ne me raille pas.

13. Forviar, Forsviar, v., fourvoyer, déranger, détourner.
Coma 'l solelhs, que no cessa de far son torn en aisso que Dieus l' a establit, quar el no forvia l' establissamen ni 'l comandamen de Dieu.
Si poirion forsviar del cami.
Liv. de Sydrac, fol. 27 et 7.
Comme le soleil, qui ne cesse de faire son tour en ce que Dieu l'a établi, car il ne détourne l'établissement ni le commandement de Dieu.
Se pourraient détourner du chemin.
Ben poyrias forviar e venir en error. V. et Vert., fol. 40.
Bien vous pourriez (vous) fourvoyer et venir en erreur.
Fols es qui sap sa drecha via, et a son essien se forvia. V. et Vert., fol. 36.
Est fou qui sait son droit chemin, et à son escient se fourvoie.
Part. pas. Lhi efanh que so forviah el ventre de lor maire, cossi s' afolon?
Liv. de Sydrac, fol. 65.
Les enfants qui sont dérangés dans le ventre de leur mère, comment s'avortent-ils?
ANC. FR.
Cheval sans bride à tous coups se forvoye. J. Marot, t. V, p. 50.

14. Obviar, v., lat. obviare, obvier.
Per obviar a la malissa d' aucuns marchans.
Per obviar a tals oppressions.
Statuts de Provence, Julien, t. 1, p. 588, et t. II, p. 460.
Pour obvier à la malice d'aucuns marchands.
Pour obvier à de telles oppressions.
CAT. ESP. PORT. Obviar. IT. Ovviare. (chap. Obviá.)