champouirau, chapurriau, chapurriat, chapurreau, la franja del meu cul, parlem chapurriau, escriure en chapurriau, ortografía chapurriau, gramática chapurriau, lo chapurriau de Aguaviva o Aiguaiva, origen del chapurriau, dicsionari chapurriau, yo parlo chapurriau; chapurriau de Beseit, Matarranya, Matarraña, Litera, Llitera, Mezquín, Mesquí, Caspe, Casp, Aragó, aragonés, Frederic Mistral, Loís Alibèrt, Ribagorça, Ribagorsa, Ribagorza, astí parlem chapurriau, occitan, ocsitá, òc, och, hoc
|| 1. Arma llançadissa, que es tira amb un arc o ballesta i consisteix en una tija de fusta que a un extrem té una punta de metall i en l'altre, a vegades, unes aletes de plomes o de metall. Ordena lo senyor rey que tot hom... haja a tenir jubet o espatleres, lança, espasa..., ballesta e troch e LXX passadors, o arch et XL fletxes, doc. segle XIV (Col. Bof. vi, 73).
"- Primerament ordena lo senyor rey que tot hom havent domicili en les ciutats viles et lochs et parroquies reyals qui haja bens valents de VI milia tro a XII milia solidos inclusivament haja a tenir jubet o espatleres lança espasa punyal bacinet o paves o jubet e cuyraces bacineta gorjera o golero ballesta e troch e LXX passadors o arch et XL fletxes."
Lo rey moro portaua un arch de fletxa, spasa e al cap una ceruellera, Tirant, c. 19. Maleïda la fletxa que m'ha ferit!, Canigó v. a) Tija de fusta amb punta metàl·lica a un cap i una aleta de paper a l'altre, que els nois empren per joc per a llançar i clavar a les portes; cast. rehilete.
|| 2. Objecte de forma igual o molt semblant a l'arma dessusdita, o sia, format per una fija recta amb una punta triangular a un extrem. a) Les fletxes d'una reixa o barrera: les barres de ferro acabades amb punta triangular que formen una reixa. Artística baraneta de ferro composta amb rastelleres de fletxes, Pons Com an., 148.—b) Figura de fletxa emprada per a indicar un punt cardinal, una direcció de moviment, etc.—c) pl. Planta gramínia de l'espècie Hordeum murinum, de canyes ascendents i fasciculades, fulles blanes, planes i rasposes, i espiga comprimida amb el raquis flexuós i trencadís; es fa per les voreres de camins (Mallorca).
|| 3. Distància del punt mig d'un arc a la corda, i línia recta que la representa; sagita.
|| 4. Objecte que s'alça formant punta amb angle molt agut. Les fletxes de la catedral: els acabaments superiors de les torres de l'església gòtica que tenen forma punxaguda.
|| 5. fig. Idea, sentiment, paraula, etc., d'agudesa remarcable. En lloch de ses fletxes d'enginy ses morques de sa grosseria, Roq. 2.
Var. ort. ant.: flecha (Abans no ferissen les fleches dels archs, Muntaner Cròn., c. 205); fleixa (D'amor les grans fleixes que colp no se'n pert, Passi cobles 146); fletcha (Naffrat sens mesura ab fletcha d'amor, ibid. 122); fletges (Alegre Transf. 41); flexes (Ausiàs March lxxix).
Etim.: del fr. flèche, mat. sign. (<germ. vleke, mat. sign.): cf. Meyer-Lübke REW 9424a.) (N. E. Alemán actual: Pfeile.)
Parece ser que la actual villa de Alcorisase debió llamar antiguamente Acol, de manera que, en algunos antiguos edificios de la misma, podía verse en el escudo de armas, junto a las tradicionales barras de Aragón, un grumo de col, del que derivaría el topónimo actual. Sin embargo, voces se levantan para defender que el nombre inicial de la villa fue el de «Alcoriza» y mantienen, por lo tanto, un origen toponímico algo distinto.
Es bien sabido cómo los núcleos de población de todas estas tierras bajoaragonesas, como tantos otros del reino de Aragón, estuvieron habitados y regidos por musulmanes, quienes, por cierto, en buena parte, permanecieron en sus casas de siempre tras la reconquista, que tuvo lugar en el siglo XII. Y, aunque tras la victoria el gobierno de estas poblaciones pasó a las nuevas autoridades cristianas, la influencia mora permaneció durante siglos en las costumbres y modos de vida de los nuevos dominadores.
Una vez reconquistada la zona bajoaragonesa, ocurrió que un valiente cristiano, hijo de la villa, organizó a sus expensas un nutrido y selecto grupo de guerreros para ponerse con ellos a disposición de su rey. Este auténtico capitán adiestró a sus hombres, hasta rayar en la perfección, en el manejo de la ballesta, de modo que muy pronto se convirtieron en un grupo de élite y destacado dentro del ejército aragonés.
Tanto en sus ejercicios de adiestramiento como en el campo de batalla, los ballesteros de Acolrespondían como un solo hombre a la voz de mando de «al-cor hiza» dada por su jefe, vocablo, sin duda alguna, de origen moro. Muy pronto, aquellos guerreros singulares, reclutados todos ellos en una villa del Bajo Aragón, no sólo comenzaron a ser conocidos como los ballesteros de «Alcoriza» —como Juslibol derivaría de «Deus lo vol»—, sino que su jefe fue armado caballero por el rey aragonés, concediéndole el derecho a utilizar en su escudo de armas una ballesta. Y pronto se extendió por todas partes el nombre de «Alcoriza» como el de la villa de la que eran oriundos aquellos admirados guerreros que obedecían a la voz de mando de «al-cor hiza».
[Gil Atrio, Cesáreo, Alcorisa y sus tradiciones, págs. 4-5.]
Alcorisa es un municipio de la provincia de Teruel en Aragón, España. Cuenta con 3313 habitantes (INE 2017) y tiene una extensión de 121,20 km². Comprende la entidad de población de La Vega.
Alcorisa se sitúa a 632 m s. n. m. en la parte nororiental de la provincia de Teruel, en el extremo oeste de la histórica comarca del Bajo Aragón. Igualmente pertenece a la actual comarca oficial del Bajo Aragón con capital en Alcañiz, que se encuentra a 33 km. Encrucijada de caminos, equidista aproximadamente 120 km de Zaragoza, Teruel y la costa mediterránea, cuya influencia se deja sentir en el paisaje que le circunda.
Está situada al pie de monte ibérico, escalón hacia las tierras altas del centro y sur de la provincia de Teruel. El río Guadalopillo, afluente del Guadalope, discurre encajonado en la plataforma calcárea a través de hoyas terciarias excavadas. La mezcla de sierras calizas y hoyas arcillosas, donde los estratos que aún asoman forman un rosario de complicados montículos, es el componente esencial del suelo alcorisano.
Su temperatura media anual es de 12,6º C y tiene una precipitación anual de 510 mm.
El olivo es el árbol emblemático de la zona. Los nuevos cultivos han borrado casi en su totalidad las antiguas viñas y los almendros han sustituido parcialmente a los olivares. En la zona de vega, los cultivos de huerta se mezclan con choperas. En los altos pueden encontrarse pequeños bosques de pinos mediterráneos. También hay enebros y restos de viejos encinares, junto con sinfín de arbustos y plantas aromáticas.
El poblamiento conocido más antiguo en esta localidad se remonta hasta el Neolítico final o Eneolítico, habiéndose encontrado algunos talleres de sílex como los de Estancos y Cabezo de la Vega. No obstante, el poblamiento más abundante tuvo lugar en época ibérica —cuando esta región estaba habitada por los sedetanos— como lo demuestran el gran número de emplazamientos, destacando entre todos ellos el del Cabezo de La Guardia. De la época romana también hay importantes yacimientos, como el existente al pie del mismo Cabezo de La Guardia.
Durante el dominio musulmán, Alcorisa formó parte de la Marca Superior Musulmana, con centro en Zaragoza. Originalmente el municipio recibió el nombre de Alkol, del árabe Al-Kura, en referencia a «las alquerías». No está tan claro el origen de su actual topónimo, Alcorisa, aunque parece derivar de «alcor», en alusión a los numerosos cerros de la zona. Tras la reconquista, la localidad formó parte de una donación que hizo Alfonso II a la Orden de Calatrava (1179) y estaba incluida, en 1263, en el distrito de Alcañiz.
En la Edad Moderna dos fechas marcan la historia de Alcorisa: el 14 de marzo de 1601, cuando Felipe III concede a la aldea de Alcorisa el título de «Villa Real», y el 23 de mayo de 1738, al otorgarle Felipe V el título de «Fiel y Muy Ilustre», junto con la flor de lis, símbolo que ocupa uno de los cuarteles de su actual escudo. Esta última concesión premió la adhesión de Alcorisa a la causa borbónica durante la Guerra de Sucesión. Dicho apoyo estuvo dirigido por Don Pedro Cebrián Ballester, conocido como «El reyecico de Aragón», que organizó fuerzas populares para la lucha a favor de Felipe V.
El siglo XVIII trajo consigo una etapa de prosperidad para la villa, como atestigua una importante actividad alfarera y un aumento de la población. No obstante, las Guerras Carlistas produjeron grandes estragos en la localidad. En mayo de 1834, partidarios de Carlos María Isidro de Borbón al mando de Quílez no pudieron penetrar en Alcorisa sino a costa de un considerable número de bajas; atacada nuevamente el 29 de junio de 1836, la población opuso tan tenaz resistencia, que no consiguieron rendirla, pero habiéndola incendiado, más de 300 casas fueron quemadas, y muchas entregadas al robo y al pillaje. Años más tarde, Pascual Madoz, en su Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España de 1845, describe a Alcorisa «en un llano al pie de dos enormes masas de piedra de almendrilla... Cuenta 400 casas de mediana elevación y poco gusto en su arquitectura, de las cuales están arruinadas por efecto de la guerra civil cerca de 120... No obstante lo dicho, forman una vistosa población».
Durante la Guerra Civil Española, los alcorisanos sufrieron el efecto de dos represiones: mientras que al inicio de la guerra, milicias antifascistas libertarias se cobraron la vida de 77 personas afectas al «bando nacional», la posterior ocupación franquista de la población (17 de marzo de 1938) conllevó una represión de signo opuesto encabezada por el jefe de la Falange local.
A lo largo del siglo XX, Alcorisa se convierte en un punto de comunicación que enlaza el Bajo Aragón con el sur de la provincia de Teruel. Las posibilidades económicas derivadas de la minería en la comarca, convirtieron al municipio en un centro de servicios, lo que propició la transformación sustancial de la economía e impulsó el incremento demográfico.
También se puede visitar el yacimiento de Cabezo de la Guardia, emplazado sobre un pequeño cerro cercano a la confluencia de los ríos Alchoza y Guadalopillo.
Los restos descubiertos corresponden a viviendas y espacios de planta rectangular, así como a un gran torreón de planta circular; también se conservan vestigios de un posible recinto defensivo. Asimismo, en los campos de labor de su base se excavaron parte de unas termas romanas. Los restos de la época ibérica datan de los siglos V-VI a. C. y el siglo I d. C.; los restos de la ocupación romana en la base del cerro se han fechado en el siglo III d. C.
La Iglesia parroquial, dedicada a la Virgen de la Asunción, fue construida en varias fases, comenzando a edificarse a finales del siglo XIV.
Pero su actual fábrica es obra, fundamentalmente, de la ampliación que se inició en 1688. Es un edificio de tres naves con capillas laterales y cabecera recta. El presbiterio, configurado como prolongación de la nave central, está cubierto con bóveda estrellada. Al exterior, la portada se sitúa a los pies del templo; es barroca y probablemente es obra de canteros franceses. Por desgracia, el retablo original, obra del afamado escultor Damián Forment, fue destruido y quemado en los tumultos de la Guerra Civil, al igual que el resto de iglesias y ermitas. Sobresale la monumentalidad de su torre campanario —del siglo XVIII—, de reminiscencias mudéjares. El conjunto fue declarado Bien de Interés Cultural en 2002.
La Iglesia de San Sebastián es un templo del siglo XVIII, de limpia y austera fachada. Actualmente acoge el Centro de Interpretación de la Semana Santa, el Museo de la escuela rural y el Centro de visitantes de la Ruta de los Iberos —véase más abajo—. Otra iglesia, la de San Pascual, perteneciente a un antiguo convento de alcantarinos y posterior seminario, data también de la misma época, estando inspirada en la Iglesia del Santo de Villarreal (Castellón).
Alcorisa posee numerosas ermitas, como las de San Juan y San Bernabé. Estrecha relación con la Semana Santa tiene la Ermita del Calvario, templo del siglo XVII que se alza en la cota más alta del municipio. De arquitectura barroca, consta de una sola nave con dos capillas laterales; la fachada, el zócalo y las esquinas del edificio son de cantería, mientras que el resto es de ladrillo. Además, el entorno posee un gran interés paisajístico.
En cuanto a arquitectura civil, como conjunto arquitectónico destaca la plaza porticada del Ayuntamiento, aunque de éste solamente se conserva la portada. A la izquierda de la Casa Consistorial se encuentra la casa de los Daudén, con el escudo más antiguo de la población. La calle Mayor cruza parte del casco antiguo y en ella se sitúa la Casa-palacio del Barón de la Linde, edificio de estilo popular aragonés, con arquerías en la parte superior y fábrica de mampostería y ladrillo.
Alcorisa cuenta también con una particular plaza de toros, construida entre colinas.
El Centro de visitantes de la Ruta de los Iberos es un espacio museístico dedicado a la cultura ibera en donde se ha recreado un horno ibérico a tamaño natural con piezas cerámicas en su interior preparadas para su cocción. Asimismo se expone una reproducción exacta del conocido kalathos (pieza de cerámica) de La Guardia.
En las cercanías de Alcorisa se encuentra el pantano de Gallipuén, encajonado entre barrancos y cañones, y desde donde se pueden apreciar interesantes vistas. Concluido en 1927, fue construido para el riego. No obstante, en él es posible bañarse, pescar o realizar deportes acuáticos.
En la misma localidad se encuentra el jardín de rocas autóctonas «Geólogo Juan Paricio». Una muestra al aire libre de la geología de la zona, a través de una selección de rocas y fósiles realizada por el geólogo Luis Moliner Oliveros, con la colaboración del ayuntamiento y el geoparque del Maestrazgo. Pueden verse 14 rocas distintas, de origen marino o continental, algunas con fósiles, que representan la historia geológica de la región desde hace 210 millones de años, y los correspondientes paneles explicativos.
Entre los platos típicos de Alcorisa están las judías con chorizo y morro, magras con tomate, conejo, ternasco, los diversos embutidos del cerdo o el típico «fulladre» (bollo con tomate y pimiento).
De las pastas destacan los «misterios» y las «tortas de alma», rellenas de cabello de ángel. Entre los dulces cabe citar la «cazuela de Reyes» (guirlache en forma de olla rellena de bizcocho borracho y merengue), así como las «piedrecicas del Calvario» (guirlache con almendras enteras forradas de chocolate con leche).
Personajes ilustres:
Pedro García Ferrer (1583 - 1660). Pintor barroco que marchó en 1640 a México, acompañando a don Juan de Palafox y Mendoza, quien había sido nombrado obispo de Puebla. Allí trabajó como arquitecto y pintor en la Catedral de Puebla.
Valero Lecha (1894 - 1976). Pintor que emigró a El Salvador, considerado por algunos como el padre de la pintura salvadoreña.
Andrés Álvaro García (n. 1947). Arqueólogo e historiador.
Babia (está en : a) – com Antonio Babia – Poble de León
estar en babia (Babia, León) El dicho en español «estar en Babia» hace alusión a esta comarca. Los reyes de León poseían un palacio en esta zona donde pasaban largas temporadas, sobre todo en la época estival. Sus súbditos justificaban la ausencia de sus monarcas diciendo que estaban en su residencia veraniega. El entorno babiano supuestamente producía un efecto relajante en los reyes que se aislaban allí de sus problemas y preocupaciones, del mismo modo cuando no querían recibir a alguien en audiencia decían que «estaban en Babia»
babós (bolet), babosos, bateó, bateons
baboso, seta
babosera, baboseres
donde salen los babosos (setas)
bachá, baixá
bajar
bache, baches – de bachá (baixá)
bache, baches – bajas
bachillé, bachillés, bachillera, bachilleres – bachiller, bachillerat – Dita de Beseit : al carré pla venen blat, a Vilanova porgueres, y al carré de La Muleta, la flo de les bachilleres.
alcahuete
bachillejá, chafardejá
alcahuetear, curiosear, chafardear
bachillerat
bachillerato
bachoca, bajoca, fesol vert / San Antoni, San Antoni, tú que estás per estes roques, guárdam les cabres goludes que no se minjon les bajoques.
judía verde
bachoques, bajoques
judías verdes
bachoquetes, bajoquetes
judías verdes pequeñas
badá, badás
agrietar, agrietarse
Bada, bades, badat, badats, badada, badades (vore esbadocá y badá)
grieta, grietas
badá, embelesás, quedás encantat
embelesarse, quedarse boquiabierto, como encantado
bañá, bañás - yo (me) baño, bañes, bañe, bañém o bañám, bañéu o bañáu, báñen – bañada, bañat – bañ (a l´assut de Beseit)
bañar, bañarse
bañabe (se) o bañáe
Bañaba
bañadina, bañadines – quina bañadina ña avui per l´horta majó, ha caigut una bona rosada
cuando algo está muy mojado – qué mojada está la huerta mayor, ha caído un buen rocío.
banasta, banastes – cornalera, cornaleres són los “nassos de doña Rogelia”, agarradós – Esta falle per aon fallen les banastes (pel cul)
banasta, cesta grande de mimbre con dos agarradores (cornalera) como la nariz de doña Rogelia. Rogelio es Rugé, Roger.
bañat, bañats
mojado, mojados
banbán, bambán
holgazanear, pasar el rato
banc, bang, bancs, bangs, lo bang de la passiénsia - Este bang está ocupat per un pare y un fill, lo fill se diu Juan y lo pare ya te u hay dit.
banco, bancos
bancada, bancades (banc, bang) - Al parlamén, conjún dels legisladós de un mateix partit, o dels escañs corresponéns. Taula o bang gran en un madalapet damún, al que se tundíen (se fotíe una tunda) los teixits a les fábriques de roba, cuero artifissial com a Beseit. Tros de obra. Basse per a assentá o fixá una máquina o motor. Escalonamén a una cantera o excavassió. Al mar: Taula o banquet aon se assenten los remadós.
bancada, bancadas - En un Parlamento, conjunto de los legisladores de un mismo partido, o de los escaños correspondientes. El discurso fue muy aplaudido por la bancada oficialista. Mesa o banco grande con un pequeño colchón encima, sobre el cual se tundían los tejidos en las fábricas de paños. Porción de paño preparada para ser tundida. Arq. Trozo de obra. Constr. Base para asiento o fijación de una máquina o motor. Ingen. Escalonamiento en una cantera o excavación. Mar. Tabla o banco donde se sientan los remeros.
bancal, bancals - Replá de terra que se fa a un terreno en pendén, y que se aprofite per a cultivá. Tros de terra rectangulá, disposat per a plantá llegúms, viña, olivés o atres ábres. Arena acumulada a la vora del mar. Tapet que se fique damún del bang per a adornál o per a tapá la fusta.
bancal, bancales - Rellano de tierra que se hace en un terreno pendiente, y que se aprovecha para el cultivo. Pedazo de tierra rectangular, dispuesto para plantar legumbres, vides, olivos u otros árboles frutales. Arena acumulada en la orilla del mar, al modo de los bancos o bajíos que se forman bajo el agua. Tapete o cubierta que se pone sobre el banco para adorno o para cubrir su madera.
bandejá, bandechá les campanes - se poden encaná cuan van tan depressa que lo batall (o badall) se quede apegat a la campana y no toque. - bandejo, bandejes, bandeje, bandegém, bandegéu, bandégen – bandejára – bandejaré – bandejaría
bandear las campanas
bandeja, bandejes
bandeja, bandejas
bandejeta, bandejetes
bandejita, bandejitas
bandera, banderes
bandera, banderas
banderilla, banderilles
banderilla, banderillas
banderillero, banderilleros, lo que fique les banderilles als bous a la plassa
banderillero, banderilleros
bando, bandos
bando, bandos
bañe (se)
se baña
bañera, bañeres
bañera, bañeras
bañet, bañets
bañito, bañitos
bañéu (no tos)
mojéis, bañéis (no os)
bánua, bánues (manta cobertora) – vánova - cubrellit de abrigo y de adorno, de teixit gruixut, de pun o de ganchillo.
colcha, colchas
bar, bars, baret, barets, bareto, baretos
bar, bares
baralla, riña, barallás – a una dona de Calaseit que va viure a Beseit li vach sentí : no tos barrallésseu - yo me barallo, baralles, baralle, barallém o barallám, baralléu o baralláu, barállen
barrang , barranc, barrangs, barrancs – barrancada (cuan baixe molta aigua pel barrang) – barranquet – invertí en sang es invertí al barrang : comprá animals de cárrega, que paren al barrang - a tranques y barranques – barranquet, barranquets - despeñadó, pressipissi, rambla
báscula, báscules, per a pesá – romana, romanes – A Beseit estabe a la vora de Santa Ana, ara aon la ofissina de turisme, prop de casa Royo – les chiques de este poble s´han comprat una romana per a pesás les mamelles dos vegáes a la semana....
báscula, básculas, romana, romanas
basques, basca, caló, suó freda
calores, sudor frío
basquet, basquets, caixetes de fusta per a la fruita
cajita de madera para la fruta
bassa, basses, basseta, la balseta de Fórnols, la Bassa de Fórnols, bassot, bassotet
balsa, balsas
bassada (de bassa) – aigua de una bassa O a la séquia, l´aigua que se quede acumulada, embassada hasta lo estolladó que tens ubert.
bássia, bássies, vássia, vássies (per al ges, alchez) ere de fusta, después de goma, tamé se donabe minjá als gorrinos en ella.
bacía. Palangana metálica de borde muy ancho y con una hendidura para apoyar el cuello, usada por el barbero para remojar las barbas. Artesa usada para dar de comer a los cerdos y otros animales.
bassiol , trong de fusta buidat pel mich que servix de abeuradó al bestiá.
tronco de madera hueco que sirve para abrevar a los animales.
bassura, bassures
basura, basuras
bastán, bastáns, bastanta, bastantes
bastante, bastantes
bastém, natros dos mos bastém, ne som prou per a fé alló
berberecho, berberechos – pichina, pichines són les almejes
berberecho, berberechos
berená, minjá a mija tarde – a Mallorca es amorsá (desdichuná) – bereno, berenes, berene, bereném o berenám, berenéu o berenáu, berénen – berenaría – berenára – berenaré
merendar
berenán (g)
merendando
berene (berená)
merienda
bereném (berená), berenám
merendamos
berénen (berená)
meriendan
berenes (berená)
meriendas
berenéu, berenáu (berená)
romper, esclafar
bereno (berená)
meriendo
berénon (berená)
romper, roto, rota
Bermudes, isles, bañadó
Bermudas
berrejá lo ciervo (la berrea)
ropa
berrugues, berruga, verruga, verrugues
verruga, verrugas
Besá – besás – besán (g) – doná un bes, beset, bessito – yo beso, tú beses, bese, besém o besám, beséu o besáu, bésen – besara – besaría – bésam ! - besaré – besat, besada
besar
besabe, besáe
besaba
besál
besarlo
besála
besarla
besáli
rota, que tiene una hernia, roto
besám
besarme
bésam !
Bésame !
besamáns
besamanos. Muestra de respeto y saludo a una persona que consiste en tomar su mano derecha y hacer el ademán de besarla inclinando ligeramente el cuerpo. Acto público en el que se saluda a los reyes o a las autoridades en señal de adhesión.
besánla
besándola
besánlo
besándolo
besátos
besaros
Beseit
Beceite
beset, besets, bes, besos
besito, besitos, beso, besos
bestiá, bestiás (ramat, ramats) normalmén de ovelles
Bo , bons, bona, bones - bon (día) – este pá está mol bo – esta carbassa está mol bona – esta cabra va bona (va moguda, está en sel) – bona nit – bon día – bon orache
bombejá – bombejo, bombeges, bombege, bombegém o bombejám, bombegéu o bombejáu, bombégen – bombejára – bombejaré – bombejaría bombeo, com lo del Matarraña hasta lo pantano de Pena, a Beseit, bombeos
broza, conjunto de restos de plantas, como ramas u hojas secas, que hay en bosques y jardines. Conjunto de desperdicios o desechos que se van acumulando en algún lugar, especialmente en cañerías de desagüe o en el fondo de ríos, balsas,