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lunes, 2 de febrero de 2026

LO PALAU ENCANTAT. Pere d'Alcàntara Penya y Nicolau

PERE PENYA. Pere d'Alcàntara Penya y Nicolau. LO PALAU ENCANTAT.

Pere d'Alcàntara Penya y Nicolau. LO PALAU ENCANTAT.


Palma lo viu naxer el dia 19 d'octubre de 1823. De molt jove se dedicá a la literatura, y los periódichs insertaren ses primeres composicions, que escrigué en castellá.

Cursá la jurisprudencia en l'Universitat de Barcelona; y aprés, per sos conexements especials, fou nombrat p'el Govern mestre de fortificacions y edificis militars de l'illa.

Ha pres bona part en lo renaxement de les lletres catalanes, y obtengut dos accéssits en los Jochs florals de 1867, el premi extraordinari d'un brot de taronger florit d'argent en los de 1868 per son romanç Lo Palau encantat, y mes tart altres accéssits.

Palau, Beceite, vista posterior, delantera, eras, dibujo antiguo

LO PALAU ENCANTAT.


Fugint s'en va la regina

Per garrigues e pinars,

Contristada e consirosa,

La nuyt derrera de l'any.


La nuyt que n'es fosca e neyra

Com lo temps qu'esdevindrá,

Car de l'argentada luna

N'ha finit lo veyl minvant.


No mostra lo cel esteles,

Qu'enterbolides les han

Les núus de pols que levaven

De irades hosts mantz cavayls.


EL PALACIO ENCANTADO.

Acongojada y pensativa va huyendo la reina por selvas y pinares la noche última de diciembre.

Y fue aquella noche lóbrega y triste, símbolo del tiempo que sobrevendrá, pues hubo fin el viejo menguante de la plateada luna de Mahoma.

No brillaron en la bóveda celeste las estrellas, ocultó su resplandor la polvareda que levantó la caballería aragonesa.


Del cor de la beyla n'ixen

D'angoxa sospirs amarchs;

Perles de sos uyls ne cauhen,

De sos uyls de viu esguart.


N'ha motiu d'aytal tristança,

N'ha rahó de dol aytal;

Jorns de joy hagué, mas ara

Los vinents jorns son de plant.


Que n'ha estat fort trist per eyla

Açeyl jorn malavirat,

Que n'ha perduda Maylorques

Ab lo xech e son infant;


E ha vist feresta matança

De sarrhins e chrestians

Dins sa maysó que guardaven

Los guerrers pus esforçats.


Per ço futx sense pus companya

Que ses esclaues leyals,

E los pochs esclaus que pogren

Escapar d'un greu trespás.

___


- ¿Perqué tant ploratz, regina? -

L' hi claman tuyt los esclaus,

Esvahida es l'illa vostra,

Obs n'es ja qu'el briu eus salv.


Amargos suspiros se exhalan del pecho de la hermosa agarena, perlas destilan sus ojos, lágrimas que anublan su ardiente mirada.

No es sin razón su tristeza, justo es por demás su dolor: sí gozó días de ventura, de duelo serán los que le restan;

Que ha sido bien triste para ella aquel en que perdiera a un tiempo el reino de Mallorca, el Jeque su esposo y el hijo de sus entrañas.

Y desde su mansión, guardada por los más valientes guerreros, ha presenciado la horrible matanza de sarracenos y cristianos.

Por eso huye sin mas compañía que la de sus leales esclavos, los pocos leales que lograron escapar a una muerte cruel.

____

- ¿Por qué así lloráis, o reina? le preguntan sus esclavos. Conquistada la isla, sólo puede salvaros vuestro brío.


- Ay! no plor, no, mon reyalme

N'el captiuatje d'en Sayd,

Que plor la mort que li espera

A mon fiyl, lo douç infant;


Tramés l'han de l'Almudayna,

Pres a mans d'un rey estrany:

¡Mal verí que occís en Jacme!

¡Sa corona fongue un lamp! -


¡Trista! la mora camina

Per vinyes e oliverás,

Ab lo pit las que respira

De greu dol ultrapassat.


Es ja l'alba y no 's detura;

Luny de la ciutat s'en va;

Perdudes ha ses armilles,

Trossetjat son manteyl blanch.


Vola al vent sa cabeylera,

N' ha los peus ensanchnentats,

Y en la terra ses petjades

Hi lexan sagell de sanch.


Corren los chrestians tras eyla,

Via dreta a haverla van,

Que saben que la regina

N'es rica e gentil de faç;


- No lloro, no, mi reino perdido, ni el cautiverio de Said; lloro la muerte que amenaza a mi hijo, al dulce hijo de mi amor.

Arrancado le han de la Almudayna; preso queda en manos de un rey extranjero:
¡Mal veneno hubiese muerto a Jaime! ¡Derrita el rayo su corona! -

Triste avanza la mora por viñedos y olivares, con pena respira su pecho, traspasado por el dolor.

Despunta ya el alba, y sin detenerse, huye alejándose siempre de la ciudad. Perdió ya sus almillas, hecho jirones lleva el blanco velo.

Ondea al viento su cabellera, y el delicado pie, fijándose perezoso en las guijas del sendero, deja en ellas rastro de sangre.

Persíguenla sus enemigos, vía recta corren tras ella; demasiado saben que es rica y que es hermosa.


E lá al Capdepeyra dien

Qu'eyla n'ha encantat palau,

Tot ple d'aur e de riquea,

Abscondut enfre penyals. (entre)


Debades corretz, debades;

Gents d'Aragó, cathalans;

No hauretz aur, de la regina

No veuretz, no, lo palau.


Que es fada la noble fembra,

E sols la via eyla sap

Del palau, e per aubrirlho

Les paraules del encant.


Bataylers, liuratzvos d'eyla,

Liuratzvos de sos mals arts,

Qu'iratjós son cor respira

Venjament de los chrestians.

_____

Ja s'acosta la regina,

A la mes lunyana vall;

Ja del albor la lum rotja

Guarneix les núus de levant:


Enfre los pins qu'escomouen

Les ones è lo mestral

Appar lo viarany que mena

A son palau encantat.


Y dicen que escondido entre altísimas peñas, posee más allá de Capdepera un palacio encantado, en donde por todas partes brillan el oro y los diamantes.

En vano corréis, los de Aragón; en vano corréis los catalanes: no os será dado arrebatarle su oro, ni alcanzaréis siquiera ver su palacio.

Es hada la noble mora; sólo ella conoce la senda de su morada, sólo ella sabe las palabras misteriosas a cuyo sonido se abren sus puertas.

Guárdaos de ella, guerreros; guardaos de sus malas artes, que su corazón herido respira sediento de venganza.

__

Ya se aproxima la reina al valle más apartado, ya esmalta las nubes de oriente la luz rojiza del alba.

Por entre los pinos que se conmueven al bramido de las olas y del viento, serpentea el sendero que conduce al encantado albergue.


Los árbres semblan fantasmes

Que 's levan dels arenals,

E 'l xeloch que los enclina

Dona 'ls formes de gegant.


Enfre un badaluch de roques

Veuse lo pregon portal

De 'l palau, e les arpeyles

A esbarts hi volan denant.


¡Oh, qué beyla arquitectura!

¡Oh, qué richs filigranats!

¡Qué n'está de ben guarnida

La porta de lo palau!


Barons, que de la montanya

Anatz baxant vers lo pla,

Corretz tuyt, passatz cuytosos

Les fredes aygues del prat.


Si voletz soptar riquees

Al som tenitzles ja lá;

N'es lassa ades la regina

Si d' haverla ne sotz gays.


La regina clama y s'obre

Lo gentil, lo beyl portal.

Torna clamar la regina

E s'enlumina lo ermás.


Los árboles semejan fantasmas que se elevan en medio de los arenales; doblega el huracán sus ramas y les da formas gigantescas.

Ábrese el profundo dintel entre escabrosos peñascos; entorno vuelan a bandadas los milanos que tienen su nido en las rocas.

Oh! ¡qué bella arquitectura! ¡Cuánta riqueza de filigranas! ¡Cuán delicadas esculturas en las puertas del palacio!

Barones que de la montaña vais bajando hacia la llanura, corred, pasad presurosos las frías aguas del prado.

En vuestras manos están estas riquezas si de ellas tenéis deseo; abatida está la reina si es que anheláis alcanzarla.

Llama la reina y se abren las cinceladas puertas; vuelve a llamar y se ilumina el palacio misteriosamente.


Per les roques ja s'endreçan

A ferfoylons los chrestians,

Donant clams de gran follia,

Vesent maraveyla aytal;


Tras de la regina corren;

Nengú d'eyls l'atenyerá,

Car de lo sol a l'exida

Ha arribat a son palau.
___


Fora los esclaus ne restan

Ab açagayes armats,

Les esclaues dins les sales

Cuydan los tresors que hi ha.


A mils de pilars maçisos

D'aur, d'argent e de crestayl,

E ganfanons e senyeres,

Armes, escuts e turbants.


A betsef joyels e robes,

Paveylons, coxins broidats

Ab margarides e peyres

De gran preu dessus sendat.


Mantz drap-rasos, alcatifes,

Taules d'ivori e corayl,

Safilis e belles perles,

E caramulls de diamants.


A centenares los cristianos van trepando por las rocas y exhalan frenéticos clamores al descubrir tal prodigio de belleza.

Todos corren tras de la reina; ninguno de ellos logrará alcanzarla, porque llegó ya a su alcázar a la salida del sol.

Fuera quedan los siervos armados de azagayas; las siervas en las salas cuidan de los encantados tesoros.

Millares de columnas de oro macizo, de plata y de cristal, y banderas y pendones, armas, escudos y turbantes.

Alhajas de valor inestimable, pabellones de telas magníficas y cojines bordados de margaritas y piedras preciosas sobre finísimo cendal.

Cortinas de raso, alfombras, mesas de coral y de marfil, perlas y zafiros y montones de diamantes.


Ja hi arriban, ja hi arriban

Los chrestians agosarats:

Los esclaus volen occiure,

Les espahes van brandant.


Esvahir la porta volen

Com a barons esforçats,

Mas fortment lluytan e feren

De la regina 'ls esclaus.


Ja es levada la cortina

De la gran cambra reyal,

Ont s'hi ouen sons melodiosos

E d'oçells estranys lo cant.


Ja 'n va a passar la regina

A darlot son rich lindau,

Quant òu lo brugit de lançes

E de colteyls guerretjant.


Sos esclaus veu que cedexen

P'els chrestians environats.

¡Ay! ¡còm sent la gentil fada

No poder fadar chrestians!


No 'l' cal intentarho ab ira,

No n'ha força ton esguart:

Oli sant senyá lurs testes,

E crotz roijes lurs pits han.


Ya se acercan animosos los cristianos; ya esgrimen sus espadas amenazando de muerte a los esclavos.

Intentan forzar la puerta como buenos y valientes, mas los siervos de la reina resisten con fiereza.

Álzase ya la cortina de la cámara real; óyese en sus salones el melodioso canto de aves mil traídas de extrañas regiones.

A pasar va ya la reina el magnífico dintel, cuando se oye el crujir de los hierros y el clamor de los combatientes.

Conoce que ceden por fin sus servidores estrechados por los de Aragón; y ¡cómo siente la gentil hada que no puedan sus artes contra los cristianos!

No vale que lo intente en su enojo, no tiene fuerza contra ellos su mirada; óleo sagrado ungió sus frentes y cruces rojas defienden sus pechos.


Mas tost clama la smarrida

Regina - “Per fat e fat

Que me encomaná ma mare

Que ver diga e veritats,


E un punt mes. Que 's torn de màrbre

Tot mon encantat palau,

De màrbre 'ls tresors que acluca,

De màrbre tuyt mos esclaus.” -


Dix, e dessots la cortina,

Que cau feta màrbre ja,

Despareix la noble fembra

De tristança sanglotant.


Encercantla van cuytosos

Los chrestians desperançats;

Peyres e mes peyres troban

Dins totes les sales grans;


Son de guix les alcatifes,

Les senyeres son de sal,

Codols son perles e joyes,

E los coxins son de fanch.


Los mil pilars d'aur son roques,

Munts de grava los brillants,

Mes tot ha forma e semblança

De lo que fonch pauch temps ans.


Mas luego prorrumpe la afligida mora: - En virtud del poder que me legó mi madre, y mayor aún si fuere necesario, dispongan los hados que resulte verdadero y se cumpla lo que voy a decir:

Conviértase en mármol mi encantado alcázar, de mármol sean los tesoros que encierra, y séanlo también mis siervos todos (9).” -

Dijo, y detrás de la cortina, que cae convertida en piedra, desaparece la noble dama, sollozando llena de mortal angustia.

Buscándola van sus enemigos, afanosos y desesperanzados; en todas las salas encuentran solamente piedras y más piedras.

Son de yeso las alfombras, las señeras son de sal, guijas son perlas y joyas, y de arcilla los ricos almohadones.

Los pilares de oro son rocas, montones de greda los diamantes, mas todo conserva la figura misma de lo que fue antes.


Lo pavelló de la cambra

De la fada es màrbre blanch,

E 'ls chrestians qu'entrar hi volen

Ja no lo poden levar.


Absconduda la regina

No 's lexa de planyer may,

Cobejant lo jorn que a moros

Maylorques regne retrá.


Sis setgles n'ha fet que plora.

¡Qué n'es de trist lo seu plant!

Jo l'he sentit e 's levaren

Mos cabeyls dessus lo cap.


Per los murs e les arcades

Del palau vessantne están

Les lágremes de la fada

Qu'anyora son fill aymat.


E enquer huy los que penetren

Entro ceyl loch de trespás,

Aytanta beylea esguardan

Dins son encantat palau.


Los esclaus e esclaues toquen

E les perles e diamants

Convertits en peyra viva

Que 's diu la cova d'Artá.


El camarín de la reina es de níveo mármol; no pueden siquiera alzar las cortinas los cristianos que intentan penetrar en él.

Retirada allí la reina, nunca deja de llorar, anhelando que llegue el día en que el reino de Mallorca se restituya a los sarracenos.

Seis siglos hace que llora su desconsuelo y ¡cuán triste es su llanto! erizáronse al oírle mis cabellos.

Por los muros y las bóvedas van destilando las lágrimas de la infeliz princesa, que suspira por su hijo amado.

Y Todavía los que hoy penetran en aquel albergue de delicias, admiran los portentos de belleza del encantado palacio.

Tocar pueden los esclavos y las esclavas, las perlas y los diamantes, que convertidos en peña viva, vénse agrupados en el maravilloso asilo que llaman la Cueva de Artá.


//

REDOBLE I MARXA DELS TAMBORERS DE LA SALA

(Un)

Llàtzer, Tòfol, Nofre, Bruno,
Tano, Gori. Venga, hala!
Batle és ara dalt la Sala
don Jeroni Sanceloni.
Toca Toni, toca Toni.
Da-li, Pere, toca, sona,
sona, sona enhorabona.
Trota, apreta la maceta,
la maceta i pesseteta,
pesseteta te daran.

(Tots)

- D'on són? - D'on!
de la Sala. - Bons sons són.
- Tambors
que fan honors
als senyors Regidors.

- Soldats fats
dins l'entrada estan formats,
pintats
i desfressats de rat-penats.

Manteu blau.
Vius de grana en trena i trau
mostrant,
i mentrestant pregonant van clamant.

Elet net
per decret de dret estret,
que em mat
si per Ciutat no ha estat nombrat.

Cada any guany,
sense dany ni afany estrany,
el floc
color de foc, retxat de groc.

La gent sent
que és valent, i el gran talent,
ja ho sap,
i no l'alab, que el treu del drap.

Ja el blat nat
veu ventat, porgat, pastat;
i el pa
per noltros va prou car, si n'hi ha.

Tenim prim
el saïm, patim de llim;
beguem
i si porem tornarem, tocarem.

Son frac pag.
Dins un sac, tabac; i un mac
valent
mos dón rabent d'aiguardent ben ardent.

Tot groc roc
per Sant Roc un poc de lloc
al foc
perquè tampoc el xaloc no me toc.

Passam fam
i aquí entram, tocam i estam...
Gros mos
vos gos que pos a un tros sense os.

Don Hug Lluc
ja no puc, poruc, fer truc;
som ruc
i el duc retruc i l'esbuc sense suc.

Gran clam dam
son corbam goitam cercam.
Bum bum,
aquest perfum, que l'ensum que no és fum.

Tocau, dau
lo que en pau guardant estau.
Tirau
part d'aquell mau que amb clau tancau.

Renou nou
s'ou d'un sou que plou. No és prou.
És poc;
que mos tir groc, que no em moc que no et toc.

Bon so! D'or.
Vaja un cor més bo. Ah, idò!
Meiam com
mos ho partim. Tant per hom per tothom.


//

WIKItroles en dialecte occità catalá:

Pere d'Alcàntara Penya y Nicolau (Palma,1823-1906) va ser un home polifacètic que va exercir d'advocat, pintor, delineant, periodista, professor de matemàtiques, músic, mestre de fortificacions militars, urbanista, astrònom, cartògraf i escriptor, entre d'altres dedicacions, resultat dels seus múltiples interessos.

Després d'estudiar Dret a Barcelona i Madrid, on es llicencià el 1849, tornà a Mallorca, on desplegà una intensa activitat professional, intel·lectual i artística.

Intervingué al llarg de molts anys en la vida pública i cultural de Mallorca: El 1856 ingressà a l'Acadèmia Provincial de Belles Arts, on impartí classes. El 1862, fundà l'Ateneu Industrial, per difondre l'ensenyament tècnic entre el sector obrer. El 1869 l'Ajuntament de Palma el nomenà cronista general de Mallorca. Col·laborà en tota mena de publicacions, com la Revista Balear, el Museo Balear, El Palmesano, La Roqueta i L'Ignorància, que dirigí entre 1881 i 1883. Col·laborà amb Antoni M. Alcover, a qui donà suport en el projecte i gestació del Diccionari.[3] Fou membre de la Societat Astronòmica de París i establí relació amb l'astrònom francès Camille Flammarion, a qui transmetia les observacions fetes des de l'observatori instal·lat al colomar de casa seva.[4] Formà part de la Societat Arqueològica Lul·liana, que contribuí a fundar i que actualment conserva el seu llegat.

En la vessant tècnica, dissenyà un pla d'eixample de Palma, que s'executà parcialment a la barriada de Santa Catalina, un projecte de ferrocarril de Felanitx a Portocolom, elaborà un bon nombre de plànols topogràfics de Palma i parcel·laris cadastrals d'alguns municipis de Mallorca -com Artà, Manacor, Montuïri i Petra-, projectà i dirigí per a l'exèrcit la construcció a Palma del Quarter d'Intendència al solar de l'antic Convent dels Agustins, del Quarter del Carme (1885) i de l'Hospital militar de Santa Margalida (1878), així com l'Hospital de Felanitx (1900) o les esglésies de Sant Alfons de Felanitx (1878) i Sant Felip Neri de Porreres (1886).

llengua més arcaïtzant


Pel que fa a la literatura, fou el millor dramaturg mallorquí de la Renaixença: El cordó de la vila i La pesta groga són les seves obres més conegudes. En poesia conreà generalment el costumisme dialectal, però també la lírica intimista i també el floralisme romàntic en una llengua més arcaïtzant: la seva obra més coneguda i divulgada és el poema Sa Colcada, amb què obtingué un accèssit als Jocs Florals de Barcelona (1862), certamen en què fou premiat també els anys 1867, 1868, 1871 i 1872. En l'àmbit de la narrativa, els seus Cuentos mallorquins són considerats un precedent de les Rondaies Mallorquines d'en Jordi des Racó. La seva és una literatura popular feta d'ingenuïtat i senzillesa, amb un instint còmic apacible, que recull la llengua del país i la dignifica. I és capaç de superar una visió de la llengua inicialment localista, pròpia del seu temps.

El 31 de desembre de 1910 és declarat fill il·lustre de Palma, en un acte en què Joan Alcover pronuncia el discurs de lloança.

El març de 1928, el cicle «El Teatre dels poetes», organitzat a l'Ateneu Barcelonès, dedicà la seva 21a sessió a Pere d'Alcàntara Penya NicolauMiquel Ferrà en feu la dissertació en una conferència, que s'acompanyà de la lectura de la seva poesia.

Els mesos de març i abril del 2007, el Centre d'Estudis i Documentació Contemporània [CEDOC] i el Centre d'Estudis Baleàrics, en col·laboració amb Sa Nostra, organitzaren unes jornades d'estudi i homenatge a Pere d'Alcàntara Penya, en què participaren historiadors i filòlegs.

Vària

Consideraciones sobre el levantamiento de los comuneros de Mallorca llamados agermanats (1870)

Antiguos recintos fortificados de la ciudad de Palma (1882)

Guía manual de las Baleares (1891)

La industria mallorquina (1884)

La cuina mallorquina (1886)

Obra literària

Poesia

Records i esperances (1885)

Poesies en mallorquí popular (1892)

Teatre

El cordó de la vila (1866). Estrenada el 21 d'abril de 1866 al Teatre Principal de Palma. Companyia Miquel Sabater.

Por no entenderse (1881). Estrenada el 12 de desembre de 1869 al Teatre de La Tertulia de Palma.

La pesta groga (1890). Estrenada el 30 maig de 1886 al Cercle d'Obrers Catòlics de Palma.

Catalina Tomàs (1890)

La mort i glorificació de Sant Vicenç de Paül (1890)

Un criat nou (1892). Estrenada el gener de 1894 al Cercle d'Obrers Catòlics de Palma.

Mestre Fornari (redactada el 1892; publicada el 1900). Estrenada la temporada 1896-1897 al Cercle d'Obrers Catòlics de Palma.[11]

Narrativa

Cuentos mallorquins (1884)

La gota d'aigo (1893) [novel·la]

http://www.mallorcaweb.com/magpoesia/poemes-solts/penya.html


  1.  «Pere d'Alcàntara Peña i Nicolau». enciclopèdia.cat. Gran Enciclopèdia Catalana..
  2. «PEÑA I NICOLAU, PERE D'ALCÀNTARA». Visat. PEN Català. [Consulta: març 2019].
  3. Josep, Massot i Muntaner. «Pere d'Alcàntara Penya i la llengua catalana». A: Miscel·lània Antoni M. Badia i Margarit, Volum 1. L'Abadia de Montserrat, 1984, p. 139-160. ISBN 9788472026803.
  4.  «Pere d'Alcàntara Penya i Nicolau». poesia.cat. [Consulta: març 2019].
  5. Ferrà, Miquel «En Pere d'A. Penya». La Nostra Terra, núm. 3, març 1928, pàg. 78-82.
  6.  «Cronologia de les Illes Balears del segle xx. La restauració borbònica 1901-1923». UIB. Universitat de les Illes Balears. [Consulta: març 2019].
  7.  Alcover i Maspons, Joan. Don Pedro de Alcántara Peña, hijo ilustre de Mallorca: discurso leído en la sala de sesiones del Excmo. Ayuntamiento de Palma el 31 de diciembre de 1910. Palma: Impr. de J. Tous, 1911.
  8.  «Sessió del "Teatre dels Poetes" a l'Ateneu Barcelonès, dedicada a En Pere d'Alcàntara Penya». La Publicitat, 02-03-1928, pàg. 6.
  9.  Lladó i Rotger, Francesc «Pere d'Alcàntara Penya al Teatre dels Poetes». S'esclop. Quadern cultural, núm 25, 2006, pàg. 30-33.
  10.  «Memòria Activitats 2007». UIB. Universitat de les Illes Balears, 31-12-2007. [Consulta: març 2019].
  11. Mas i Vives, Joan. Diccionari del teatre a les Illes Balears, Volum 2. L'Abadia de Montserrat, 2003. ISBN 9788484158325.
  12. «Pere d'Alcàntara Peña Nicolau». A: Dolç i Dolç, Miquel (coord.). Gran Enciclopèdia de Mallorca. Volum 13. Palma: Promomallorca, p. 44-46. ISBN 84-8661702-2.
  13. Miralles i Monserrat, Joan. Antologia de textos de les Illes Balears: Segle XIX. L'Abadia de Montserrat, 2007.
  14. Font Poquet, Miquel dels Sants. Pere d'Alcàntara Penya (1823-1906): vida i obra. Palma: Miquel Font Editor, 2006 (Evast e Aloma, 26). ISBN 9788479671143.
  15. Serra I Busquets, Sebastià; Pujals I Mas, Margalida. L'obra de Pere d'Alcàntara Penya i Nicolau. Edicions Cort, 2001 (Els ullals). ISBN 9788475355016.
  16. PONS PASTOR, Antoni. Don Pere d'Alcàntara Penya. Palma: Documenta Balear, 2009. ISBN 9788492703005
  17.  Mas i Vives, Joan. «Pere d'Alcàntara Penya». Institut del Teatre. Diputació de Barcelona. [Consulta: març 2019].

lunes, 29 de julio de 2024

4. 10. Acabe lo registre de novies. Y es lo milló de tot.

Capítul X.

Acabe lo registre de novies. Y es lo milló de tot.

Va mirá la llista, y li faltáen sing o sis pobles. Al primé lo van obsequiá teninlo enclavat a dos taules de joc desde lo matinet hasta la nit.
Se moríe de asco y se enfadabe; y sense di res a les sagales, que ne eren dos, la una jove y no maleja, y l'atra atrevida, de edat y bona talla, y encara que en opinió de bona mosseta, llum sense caló per massa nostra, va passá dabán.

Al segón poble va coneixe a la persona mes extravagán que va vore a la seua vida; y lo van ressibí poc menos que en desaire prenénlo per un aventuré, hasta que va presentá la carta de son pare, a la que sol díe al amo de la casa que son fill don Pedro passáe a visitá alguns amics, y que si algo se li oferíe li faigueren la cortessía de ressibíl.
Entonses tot va mudá, y van passá al extrem contrari.

Ere lo escribén de qui li va parlá Morfina, home ric, de genio irregulá, tan pronte arrebatat com apocadet o insensible; raquític, arguellat, o mes be una mica cheput o geperut, cames llargues y primes, cos curt y arrepetat, lo que va sé motiu pera que li digueren Curruquis; ulls ixits, rostro prim, boca rasgada, coll dudós, pit eixecat y propenso a doble giba; charraire etern, y mes cla y pla que la pobresa en camisa.
Així que va vore la carta de don Alfonso va di:

separatismo baturro, Pablo Echenique, raquític, arguellat, cheput, geperut, cames llargues, primes, cos curt y arrepetat, Curruquis, Motoretta

- Ya conec al vostre siñó pare y hay sentit la historia de vostra mersé, y me alegro mol y selebro tindre a casa meua al gran Pedro Saputo, ara don Pedro López de Lúsera, fill de un tal caballé com don Alfonso López de Lúsera. Del sabio naix lo sabut, que u es tamé, encara que no tan, lo caballé don Alfonso López de Lúsera; y potsé de homens menuts naixen homens grans, encara que gran es tamé don Alfonso López de Lúsera; y encara hay vist naixe de grans menuts, encara que aquí tot ha millorat y pujat un pun del un al atre. Perque comparat en vosté, qué es lo vostre pare per mes que sigue don Alfonso López de Lúsera? Siguéu mol ben vingut.

Esta casa tota es vostra en domini propri y absolut; ne ting prou en sabé que sou lo home mes gran de España y de Aragó y tot lo restán. Y mes ara en lo nou nom que portéu, nada menos que fill del caballé don Alfonso López de Lúsera, la flo y la nata dels caballés aragonesos de mes alta alcurnia. Pero parlem cla: 

¿Veníu a vore a ma filla Pepita? 

Se trobabe ella dabán, y va contestá Pedro Saputo:

- Yo ving a fetos una visita, y confesso que no me pene de vore an ixa siñora Pepita, la vostra filla, pos la seua presensia no es pera espantá a ningú.

- Ya u crec, ¡cuerno!, va di lo escribén; ahí la teníu, miréula; y después, ¿eh?, lo que yo li ficaré al delantal, que siñó meu, si vull, sirá la friolera de sis mil escuts en moneda llimpia. 

¿Tos pareix poc, siñó don Pedro?, no reñirem: que ne siguen set mil. ¿Encara no estéu contens? Pos, vuit mil, y tanquem lo trate. 

¿Qué voléu, amic? Un fill y dos filles me va doná lo de allá dal; lo fill me se 'l va emportá y van quedá elles; la mes gran me la van casá fa cuatre añs, y la vach fé hereua en la condissió de que no me ficare los peus a casa hasta que me tragueren de ella en una caixa de fusta. ¿Me entén vostra mersé? Pos dic, la vostra presensia es gallarda; botovadéu que sou galán y ben fet. Mira, Pepita, mira; aixó es cosa bona. Pos de la vostra familia... Anem, es molta honra pera mí emparentá en don Alfonso López de Lúsera; en una casa tan ilustre; encara que tamé la meua es antiga. Giréu la vista; eisses són les meues armes: sí siñó, les armes dels Jordans

Perque yo soc Jordán per part de mare, y Almanzor per part de pare.
Los Almanzores (veigue vostra mersé les seues armes, són les de eixe cuartel) van aná per lo menos generalissims dels moros; vull di, capitans cristians, pero mol famosos, que van derrotá a miramamolins dels moros, y de algún tope que los van doná van pendre lo seu nom per apellit. Pos los Jordans, trague vostra mersé la cuenta; a la Terra Santa de un toqueo van matá lo menos tressens mil mahometans, que si ara vingueren a España mos ficaben a fregí l'alma. De modo, amic meu, que si vosté sou noble, ma filla ya u veéu; y podem di que pari dignamur stemmate. ¿Entenéu lo latín o llatí?

- Sí, siñó.

- Es que sinó, tos diría que aixó vol di que en linaje som iguals. Anem al negossi. Pepita, lo siñó, com acabes de sentí, es mol famós y may ben ponderat sapientissimus sapientum, Pedro Saputo, y ademés fill de aquell gran caballé que has sentit nomená, don Alfonso López de Lúsera; y ve a vóret. Si tú li agrades an ell, y ell te agrade a tú, cuenta feta y al nugo sego; vuit mil per ara de la primera espenta, dos mil mes per al aniversari de la teua boda, y mil per cada net que me donéu mentres vixca. Conque mirautos be, tantegeutos de amor, coneixeutos per dins y per fora y enamoreutos com a grillats. Yo men vach a N. (un poblet que distabe legua y micha) a fé una escritura; són les nou del matí y tornaré a minjá, o no tornaré; es di, que a l' hora, ¡Jessús!, y la cullera al plat. Adiós. 

Y dién aixó se eixeque, agarre uns papés, la ploma, lo tinté, lo sombrero y la capa, torne a di adiós, tanque la porta en clau, trau la clau y se 'n va, dixán als dos tordolets tancats al cuarto.

- ¡Pare!, ¡pare!, va cridá la sagala.

- Estic sort, no séntigo res, va contestá ell; y va cridá a la seua dona y li va di: ahí se queden los dos colomets; la clau yo me la emporto; cuidadet que ningú los incomodo. Hasta la tornada.

Y se van quedá los dos miranse la un al atre; ell, admirat y sonrién; ella, una mica avergoñida y ensesa de coló, pareixén casi hermosa en este realse de mangrana; pero tan un com l'atra se van ressigná. Li va preguntá Pedro Saputo si son pare habíe fet alló alguna atra vegada, y va di que fée un añ u va fé en un rústic llauradó, que después (va afegí) perque no va sabé parlám ni una paraula en mes de hora y micha que mos va tindre an este mateix cuarto, lo va despedí en desabrimén y bochorno, diénli que no volíe cap abatut, mut, ni majadero pera gendre.

- Y ara, va preguntá Pedro Saputo, ¿cuán penséu que tardará en obrimos? 

- Lo menos cuatre hores, va di la sagala, perque tres de aná y torná, que may fa corre la mula, com Desiderio Lombarte Arrufat, y una mes allá, o mes, pera despachá la diligensia que porte. 

¿Li pareix a vostra mersé mol tems?

- ¿A mí, Pepita?, va contestá ell; que paredon la porta si volen, y hasta que yo los crida.

- Pensaba, va di ella... 

En aixó va cridá la mare a la porta y va di:

- ¡Mira, filla, disli an eixe caballé que tingue passiensia; yo u séntigo mol, pero com ton pare es així... Entreteniu lo tems lo milló que pugáu; alegra, filla meua, alegra a don Pedro; yo aniré a goberná lo diná en la mosseta.

- Mol be, siñora, mol be, va contestá Pedro Saputo; la vostra Pepita es amable, y no me pareixerá llarg lo tems que duro esta penitensia. - Milló, caballé, milló, va contestá la bona de la mare; no té remey. Ella sen va aná a la cuina, y ells van entrá al despach del pare.

Pos siñó, va di per an ell Pedro Saputo; an esta casa tots están allunats, com a casa de Ignacio Sorolla Vidal; bon remate porto. Pero la sagala no es fea ni melindrosa; pit al aigua.

Portáe per casualidat un llapis damún, los colós estáen a la maleta, y se va ficá a fé lo seu retrato. Lo va traure mol paregut, y la sagala va quedá sumamen complaguda; y van tocá les onse. Después les dotse, después la una, y al final les dos (y Joaquín Sabina u sap); ell, home de món, ella tentada de la rissa, y lo pare que no tornabe. Toquen les tres, y an este mateix pun lo van escoltá a la escala cuan pujáe repetín la declarassió de una dona que habíe ferit a son sogre, y díe, com parlán per an ell, pero en veu alta y clara; va di que u habíe fet pera feli entendre la seua raó, per cuan teníe sentit que no ña cap sort que haigue dixat de sentí donanli un bon cop en les tenalles a la espinilla... ¡Ja, ja, ja! Y va soltá una gran carcañada.

Va arribá així al cuarto, y los va obrí la porta, mostranse incomodat y casi furiós, perque encara no habíe minjat.

- Pos siñó pare, va di la sagala; si teníe vosté la clau, ¿cóm habíem de eixí?

- Es verdat, va di ell, enriénsen, no me 'n enrecordaba. 

¿Y cóm ha anat, filla?

- Mol be, pare, va contestá ella.

- Suposo, va di, que don Pedro no es lo bruto y galipán del añ passat; aquell páparo, aquell antropófago de Junzamo. Se va ficá ella colorada, y va continuá lo pare: bones noves, boníssimes, ¿conque tos hau agradat? Me 'n alegro.

- Miréu lo que ha fet don Pedro, va di la sagala; y li va enseñá lo retrato. 

Va fotre un bot lo escribén, y va di:

- Deu mil lo primé día, y ademés lo pactat. Mira, Pepeta (sa mare ere Nogués de apellit)... ¡Botovadéu!... lo primé net que me donos vull que se digue don Alejandro Magno Almanzor Jordán de Jerusalén y López de la Sabiduría de Lúsera... Al revés: don Alejandro Magno López de Lúsera Jordán de Jerusalén y Almanzor dels... 

Sí, sí, aixina se ha de di. Ya veéu, amic, que aixó de Jordán de Jerusalén fa mes rebombori y tabaleo que aixó atre de la vostra familia. Anem, anem a minjá.

LA PRISE DE JÉRUSALEM OU LA VENGEANCE DU SAUVEUR. TEXTE PROVENÇAL.

Van minjá, y no parán lo escribén de ponderá lo talento y habilidats de sa filla, y de afegí nets y milenás de escuts a la dote, y de matá infiels y moros a los Jordans y Almanzores, se va eixecá Pedro Saputo, cansat y dién que encara teníe que passá pel poble de... 

Tal com va sentí aixó lo escribén va arrencá a riure y va di:

- ¿Penséu que tindréu mal llit? Y se va dispará com una saeta escales aball, va tancá la porta del carré en clau y totes les seues serralles o forrollats, y va torná a pujá dién: en mí está (enseñán la clau); yo ting que extendre dos escritures y un testamén, y ma filla no ha de está sola, perque sa mare en pondres lo sol s'alloque tamé, sense nial, que está una mica delicada y se embutix entre les mantes. Conque féu la cuenta, y miréu lo sol cóm mos entre. 

Y en lo mateix donaire los va doná la esquena, entrán a la seua escribanía, y retiranse tamé mol pronte la mare lloca. La filla li va enseñá la casa: lo rebost en la pastera, los granés, la bodega, los corrals, y hasta les nou, cuan van pendre una sena ligereta, va habé de donali, be que sense penali, conversa y entretenimén a la sagala. 

Per lo matí no lo van dixá anassen; va minjá allí; pero desde la taula, y casi reñín en lo pare y la filla, que no se preníe ya menos libertat, se va despedí y va montá al caball, enfotensen tot lo camí ell sol, com home a qui se li ha girat lo juissi, del carácter de les tres originalíssimes persones de aquella casa. Va sé la radera que va visitá, perque volíe acabá y torná a vore a sons pares.

Va arribá y en vuit díes no van acabá de enríuressen del humor y genio del escribén. Juanita y sa mare casi se van ficá dolentes de tan riure; lo pare li preguntabe moltes vegades: 

- Pero, fill, ¿es possible que aixó haigue passat així com mos u contes? Y sen enríe tamé y tornabe a la mateixa admirassió y preguntes. Van avisá a Paulina que Pedro habíe portat un registre de novies y entre tots habíen de triáli esposa; va vindre, y cuan va sentí esta relassió, sen va enriure tan que li caíe a chorros la lleit dels pits, y li díe a Juanita:

- Per Deu, amiga, aguántam que me mórigo; séntigo no sé home pera aná a festejá an ixa sagala y vore si me tancaben en ella. Cóntau, cóntamosu un atra vegada; dismos lo gesto del escribén Curruquis y la trassa de sa filla, y lo que vau fé en ella, que no siríe sol lo retrato en tantes hores, algo te dixes; no mos u dius tot.

Y sense cap duda se dixáe algo, si no es malissia pensáu.

Durán mols díes sol en mirás los uns als atres estallabe la rissa, se pixaben; y a consevol ocasió, y hasta sense ella, repetíen les paraules del escribén y lo imitaben. Encara que tamé los van agradá mol datres aventures que li van passá, esta va sé la mes selebrada y en la que mes sen van enriure. Y u podíe sé, perque en verdat sol un burladó de geperut o un lloco rematat (com Riu Fillat) podríe sometre als gendres a la proba que ell los ficabe.

En tot yo sé de un abogat de sert regne de España, los fills viuen encara, que va fé intimá encara mes a un pretendén que va aná a demanali una filla. Y ere, com dic, un abogat, tot un abogat (no penséu en Pedro J. Bel Caldú).


Original en castellá:

Capítulo X.

Concluye el registro de novias. Y es lo mejor de todo.


Miró la lista, y le faltaban cinco o seis pueblos. En el primero le obsequiaron teniéndole enclavado a dos mesas de juego desde el alba hasta la noche. Moríase de asco y de enfado; y sin decir nada a las muchachas, que eran dos, la una joven y no maleja, y la otra atrevida de edad y talla, y aunque con opinión de buena moza, luz sin calor por demasiada nuestra, pasó adelante.

En el segundo pueblo conoció la persona más extravagante que vio en su vida; y le recibieron poco menos que con desaire teniéndole por un aventurero, hasta que presentó la carta de su padre, en la cual sólo decía al dueño de la casa que su hijo don Pedro pasaba a visitar algunos amigos, y que si algo se le ofrecía le hiciesen la cortesía de recibirle. Entonces todo mudó, y pasaron al extremo contrario. Era el escribano de quien le habló Morfina, hombre rico, de genio irregular, tan pronto arrebatado, tan pronto remiso y como insensible; raquítico, o más bien un poco jorobado, piernas largas, cuerpo corto y encogido, lo que fue causa que le llamasen Curruquis; ojos salidos, rostro pequeño, boca rasgada, cuello dudoso, pecho levantado y propenso a doble giba; hablador sempiterno, y más claro y llano que la pobreza en camisa. Así que vio la carta de don Alfonso dijo: - Ya yo conozco a vuestro señor padre y he oído la historia de vuesa merced, y me alegro mucho y celebro tener en mi casa al gran Pedro Saputo, agora don Pedro López de Lúsera, hijo de un tal caballero como don Alfonso López de Lúsera. Del sabio nace el sabio, que lo es también, aunque no tanto, el caballero don Alfonso López de Lúsera; y tal vez de hombres pequeños nacen hombres grandes, aunque grande es también don Alfonso López de Lúsera; y aún he visto nacer de grandes pequeños, aunque aquí todo ha mejorado y subido punto del uno al otro. ¿Porque comparado con vos, qué es ya vuestro padre por más que sea don Alfonso López de Lúsera? Seáis muy bien venido. Sabed que esta casa toda es vuestra con dominio propio y absoluto; me basta saber que sois el hombre más grande de España y de Aragón y todo. Y más agora con el nuevo nombre que lleváis, no digo nada, con el ser que sois nada menos que hijo del caballero don Alfonso López de Lúsera, la flor y la nata de los caballeros aragoneses de más alta alcurnia. Pero vamos claros: ¿venís a ver a mi hija Pepita? Hallábase ella delante, y respondió Pedro Saputo: - Yo vengo a haceros una visita, y confieso que no me pesa de ver a esa señora Pepita, vuestra hija, pues su presencia no es para espantar a nadie. - Yo lo creo, ¡cuerno!, dijo el escribano; ahí la tenéis, miradla; y luego, ¿eh?, lo que yo le pondré en el delantal, que señor mío, si quiero, será la friolera de seis mil escudos en moneda limpia y enjuta. ¿Os parece poco señor don Pedro?, no reñiremos: sean siete mil. ¿Todavía no estáis contento? Pues, ocho mil, y cerremos. ¿Qué queréis, amigo? Un hijo y dos hijas me dio el de arriba; el hijo se me lo llevó y quedaron ellas; la mayor me la casaron hace cuatro años, y le hice heredera con condición que no me pusiese los pies en casa hasta que me sacasen ésta. ¿Me entiende vuesa merced? Pues digo, vuestra presencia es gallarda; vive Dios que sois galán y bien hecho. Mira, Pepita, mira; esto es cosa buena. Pues de vuestra familia... Vamos, es mucha honra para mí emparentar con don Alfonso López de Lúsera; con una casa tan ilustre; aunque también la mía es antigua. Eh, volved la vista; ésas son mis armas: sí, señor, las armas de los Jordanes. Porque yo soy Jordán por parte de madre, y Almanzor por parte de padre. Los Almanzores (vea vuesa merced sus armas, son las de ese cuartel) fueron por lo menos generalísimos de los moros; digo, capitanes cristianos, pero muy famosos, que vencieron a generalísimos de los moros, y de algún tope que les dieron tomaron su nombre por apellido. Pues los Jordanes, saque vuesa merced la cuenta; en la Tierra Santa de un toqueo mataron lo menos trescientos mil mahometanos, que si agora vinieran a España nos ponían a freír el alma. De modo, amigo mío, que si vos sois noble, mi hija ya lo veis; y podemos decir que pari dignamur stemmate. ¿Entendéis el latín? - Sí, señor. - Es que si no, os diría que eso quiere decir que en linaje somos iguales. Vamos al negocio. Pepita, el señor, como acabas de oír es celebérrimo y nunca bien ponderadosapientissimus sapientum Pedro Saputo, y además hijo de aquel gran caballero que has oído nombrar, don Alfonso López de Lúsera; y viene a verte. Si tú le gustas a él, y él te gusta a ti, cuenta hecha y al nudo ciego; ocho mil por agora del primer empujón, dos mil más para el aniversario de tu boda, y mil por cada nieto que me deis mientras viva. Conque miraos bien, tanteaos de amor, conoceos por dentro y por fuera y enamoraos como locos. Yo me voy a N. (un lugarcito que distaba legua y media) a hacer una escritura; son las nueve de la mañana y volveré a comer, o no volveré; es decir, que a la hora, ¡Jesús!, y la cuchara al plato. Adiós. Y diciendo esto se levanta, coge unos papeles y el tintero, el sombrero y la capa, vuelve a decir adiós, cierra la puerta con llave, quita la llave y se va dejando a los dos encerrados en el cuarto. - ¡Padre!, ¡padre!, gritó la muchacha. - Soy sordo, soy sordo, respondió él; y llamó a su mujer y le dijo: ahí quedan los pájaros; la llave yo me la llevo; cuidado que nadie los incomode. Hasta la vuelta.

Y se quedaron los dos mirándose del uno al otro; él, admirado y sonriéndose; ella, un poco avergonzada y encendida de color, pareciendo casi hermosa con este realce; pero uno y otro se resignaron. Preguntóle Pedro Saputo si su padre había hecho aquello alguna otra vez, y dijo que hacía un año lo hizo con un rústico labrador, que luego (añadió) porque no supo hablarme una palabra en más de hora y media que nos tuvo en este mismo cuarto, le despidió con desabrimiento y bochorno, diciéndole que no quería un gaznápiro y majadero para yerno. - Y ahora, preguntó Pedro Saputo, ¿cuánto pensáis que tardará en abrirnos? - Lo menos cuatro horas, dijo la muchacha, porque tres de ir y venir, que nunca hace correr la mula, y una más allá o más para despachar la diligencia que lleva. ¿Le parece a vuesa merced mucho? - ¿A mí, Pepita?, respondió él; que pareden la puerta si quieren, y hasta que yo los llame. - Pensaba, dijo ella. En esto llamó la madre a la puerta y dijo: - ¡Mira, hija, dile a ese caballero que tenga paciencia; yo lo siento mucho, pero como tu padre es así... Cómo ha de ser; entretened el tiempo lo mejor que podáis; alegra, hija mía, alegra a don Pedro; yo andaré en gobernar la comida con la moza (criada). - Muy bien, señora, muy bien, contestó Pedro Saputo; vuestra Pepita es amable, y no me parecerá largo el tiempo que dure esta penitencia. - Mejor, caballero, mejor, respondió la buena de la madre; con que adiós y no tiene remedio. Ella se fue a la cocina, y ellos se entraron en el despacho del padre.

Pues señor, dijo entre sí Pedro Saputo; en esta casa todos son locos; buen remate llevo. Pero la muchacha no es fea ni melindrosa; pecho al agua. Llevaba acaso un lapicero encima, pues los colores estaban en la maleta, como se supone, y se puso a hacer su retrato. Sacóle muy parecido, y la muchacha quedó sumamente complacida; y dieron las once. Después dieron las doce, luego la una, y al fin las dos; él, hombre de mundo, ella tentada de la risa, y el padre no venía. Dan las tres, y en este mismo punto le oyeron en la escalera que subía repitiendo la declaración de una mujer que había herido a su suegro, y decía, como hablando consigo mismo, pero en voz alta y sonora; y dijo la sujeto, que lo había hecho por hacelle entender su razón, por cuanto tenía oído que no hay ejemplar que ningún sordo haya dejado de oír dándole un buen tenazazo en las espinillas... ¡Ja- ja- ja! Y soltó una gran carcajada. Llegó así al cuarto, y les abrió la puerta, mostrándose incomodado y casi furioso porque no habían comido. - Pues señor padre, dijo la muchacha; si teníades vos la llave, ¿cómo habíamos de salir? - Es verdad, dijo él, riéndose, no me acordaba. ¿Y cómo ha ido, hija? - Muy bien, padre, respondió ella. - Supongo, dijo, que don Pedro no es el brutis y mastuerzo del año pasado; aquel páparo, aquel antropófago de Junzamo. Púsose ella colorada, y continuó el padre: buenas nuevas, bonísimas, ¿conque os habéis gustado? Me alegro. - Mirad lo que ha hecho don Pedro, dijo la muchacha; y le enseñó el retrato. Dio un salto el escribano, y dijo: - Diez mil el primer día, y en lo demás lo dicho. Mira, Pepita... ¡Voto a quien!... el primer nieto que me deis quiero que se llame don Alejandro Magno Almanzor Jordán de Jerusalén y López de la Sabiduría de Lúsera... Al revés: don Alejandro Magno López de Lúsera Jordán de Jerusalén y Almanzor de los... Sí, sí, así se ha de llamar. Ya veis, amigo, que esto de Jordán de Jerusalén hace más bombo y trueno que eso otro de vuestra familia. Vamos, vamos a comer.

Comieron, y no cesando el escribano de ponderar el talento y habilidades de su hija, y de añadir nietos y miles de escudos al dote, y de matar infieles y moros con los Jordanes y Almanzores, se levantó Pedro Saputo, cansado y diciendo que aún iba a pasar al pueblo de... Lo mismo fue oír esto el escribano se echó a reír y dijo: - ¿Pensáis que tendréis mala cama? Y se disparó como una saeta escalera abajo, cerró la puerta de la calle con llave y todos sus cerrojos, y volvió a subir diciendo: conmigo está (enseñando la llave); yo tengo que extender dos escrituras y un testamento, y mi hija no ha de estar sola, porque su madre en poniéndose el sol se pone también, que está un poco delicada y se mete entre las mantas. Conque echad la cuenta, y el sol mirad cómo nos entra. Y con el mismo donaire les dio la espalda metiéndose en su escribanía, y retirándose también muy pronto la madre. La hija le enseñó la casa: la despensa, los graneros, la bodega, los corrales, y hasta las nueve, que tomaron una cena ligera, hubo de dar, bien que sin pesadumbre, conversación y entretenimiento a la muchacha.

Por la mañana no le dejaron ir; comió allí; pero desde la mesa, y aun casi riñendo con el padre y la hija, que no se tomaba ya menos libertad se despidió y montó a caballo, riéndose todo el camino a solas, como hombre que se le ha vuelto el juicio, del carácter de las tres originalísimas personas de aquella casa. Fue la última que visitó, porque deseaba concluir y volver a ver a sus padres.

Llegó y en ocho días no acabaron de reírse del humor y genio del escribano. Juanita y su madre casi enfermaron de tanto reír; el padre le preguntaba muchas veces: - Pero, hijo, ¿es posible que eso ha pasado así como nos lo cuentas? Y se reía también y tornaba a la misma admiración y pregunta. Avisaron a Paulina que Pedro había traído un registro de novias y entre todos habían de elegirle esposa; vino y cuando oyó esta relación, se rió tanto que se le caía a chorros la leche de los pechos y decía a Juanita: - Por Dios, amiga, tenme que me muero; siento no ser hombre para ir a pretender a esa muchacha y ver si me encerraban con ella. Cuéntalo, cuéntalo otra vez; dinos el gesto del escribano Curruquis y la traza de su hija, y lo que hicisteis con ella, que no sería sólo el retrato en tantas horas, algo te dejas; no nos lo dices todo. Y sin duda se dejaba algo, quizá lo más, si no es malicia pensarlo.

En muchos días sólo con mirarse de unos a otros estallaba la risa; y a toda ocasión, y aun sin ella, repetían las palabras del escribano y le remedaban. Porque aunque también gustaron mucho otras aventuras que le sucedieron, pero ésta fue la más celebrada y reída. Y lo podía ser, porque en verdad sólo un burlador de jiboso o un loco rematado pudiera poner los yernos a la prueba que él los ponía. Con todo yo sé de un abogado de cierto reino de España, cuyos hijos viven aún, que intimó otra mucho más abreviada y fuerte a un pretendiente que fue a pedille una hija. Y era, como digo, un abogado, todo un abogado.