El catalán siempre ha sido uno más de los dialectos de esta antiquísima lengua; véanse los Serments de 842 en Estrasburgo.
champouirau, chapurriau, chapurriat, chapurreau, la franja del meu cul, parlem chapurriau, escriure en chapurriau, ortografía chapurriau, gramática chapurriau, lo chapurriau de Aguaviva o Aiguaiva, origen del chapurriau, dicsionari chapurriau, yo parlo chapurriau; chapurriau de Beseit, Matarranya, Matarraña, Litera, Llitera, Mezquín, Mesquí, Caspe, Casp, Aragó, aragonés, Frederic Mistral, Loís Alibèrt, Ribagorça, Ribagorsa, Ribagorza, astí parlem chapurriau, occitan, ocsitá, òc, och, hoc
martes, 27 de enero de 2026
Pur - Espurgatori
El catalán siempre ha sido uno más de los dialectos de esta antiquísima lengua; véanse los Serments de 842 en Estrasburgo.
Pupilh, Pupilla, Pupillaretat, Pupillari
Pupilh, s. m., lat. pupillus, pupille, mineur.
Si cum es, s'ieu soi pupilhs. Trad. du Code de Justinien, fol. 23.
Ainsi comme il est, si je suis pupille.
Adj. Bens delz enfans pupils.
(chap. Bens dels infans pubills : menuts : menós de edat.)
Statuts de Provence. BOMY, p. 45.
Biens des enfants pupilles.
CAT. Pupillo. ESP. Pupilo. PORT. IT. Pupillo. (chap. Pubill, pubills; pubilla, pubilles; púber mes amún, pubers.)
2. Pupilla, s. f., lat. pupilla, pupille, mineure.
Pupils ni pupilla non podon far garentia per nulh home.
(chap. Pubill ni pubilla no poden fé garantía per cap home : dingú.)
Trad. du Code de Justinien, fol. 28.
Mineur ni mineure ne peuvent faire garantie pour nul homme.
ESP. Pupila. PORT. Pupilla. (chap. Pubilla, com sa mare de Pedro Saputo, que va tindre un chiquet sense está casada; al original de Braulio Foz en castellá ix pupila; se trobe als textos antics piucela, puncella, y datres varians.)
3. Pupillaretat, s. f., pupillarité.
Pois que il a passat la pupillaretat. Trad. du Code de Justinien, fol. 53.
Après qu'il a passé la pupillarité.
(chap. Pubillaridat : pubertat.)
4. Pupillari, adj., lat. pupillaris, pupillaire.
Aquella substitucios es pupillaris. Trad. du Code de Justinien, fol. 64.
Cette substitution est pupillaire.
(chap. Esta sustitussió es pupilá o pubillá.)
CAT. Pupillar. ESP. Pupilar. PORT. Pupillar. IT. Pupillare.
(chap. Pubillá, pupilá.)
5. Pupillarint, adv., à la manière pupillaire.
Pot substituir l'un al autre en autra guisa, so es pupillarint.
Trad. du Code de Justinien, fol. 64.
Il peut substituer l'un à l'autre en autre manière, c'est-à-dire à la manière pupillaire. (chap. Pubillámen, pupilámen, de manera pubillaria o pupilaria.)
Pupilla, s. f., lat. pupilla, pupille, prunelle de l'oeil.
Tu veyras am aquela pupilla, am la visio del huel, per la clartat de la tunica cornea. Trad. d'Albucasis, fol. 19.
(chap. Tú vorás en aquella nina (pupila), en la visió del ull, per la claridat de las túnica córnea.)
Tu verras avec cette pupille, avec la vision de l'oeil, par la clarté de la tunique cornée.
CAT. Pupilla. ESP. Pupila. PORT. IT. Pupilla.
(chap. La nina del ull, les nines dels ulls. En castellá tamé es “la niña del ojo”, “las niñas de los ojos”. Nina, nines, nino, ninos, ninot, ninots es en castellá muñeca, muñecas, muñeco, muñecos; monigote, monigotes. Moñaco, moñacos.
A ses illes, Mallorca segú perque u hay sentit di allí, nin, nins, nina, nines (seguramén ninas antigamén) són chiquet, chiquets, chiqueta, chiquetes; castellá niño, niños, niña, niñas.)
lunes, 31 de marzo de 2025
Pilar Rahola, Manuel Valls, Vargas Llosa
Pilar Rahola Martínez (Barcelona, 21 de octubre de 1958) es una filóloga, política, y periodista española, tertuliana radiofónica, y habitual de TV3 y de televisión española de ideología independentista catalana.
Fue diputada por Barcelona en el Congreso dentro del Grupo Parlamentario Mixto entre 1993 y 2000.
wiki

Es columnista en el diario La Vanguardia y es o ha sido colaboradora o tertuliana de programas radiofónicos y televisivos como Julia en la onda, 8 al día o La noria. Fue miembro del Consejo Asesor para la Transición Nacional, un organismo adscrito al Departamento de la Presidencia de la Generalidad creado en 2013 para asesorar sobre el proceso de independencia de Cataluña.
Esquerra Republicana de Catalunya, Partit per la Independència
Militante y dirigente de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) en su carrera política, y tras su abandono de la formación siendo una de las cabezas visibles del Partit per la Independència, Rahola se autodefinió en 2006 como «de izquierda».
Fue calificada como «periodista de izquierda» en 2004, aunque se ha señalado más recientemente su acercamiento a posiciones de la centro-derechista Convergència Democràtica de Catalunya (CDC).
Fue autora también en 2010 de la biografía —calificada por analistas críticos con formato «de loa»— de Artur Mas, presidente de CDC, de CiU y de la Generalidad de Cataluña y en la que parte de la crítica señaló en 2010 un «profundo resentimiento» hacia ERC y el tripartito de izquierdas.
Ha sido destacado su papel como «gran amiga del pueblo de Israel».También se la ha caracterizado como «hipercrítica» respecto al mundo Islámico.
Fue la única representante de Esquerra Republicana de Catalunya en el Congreso de los Diputados en la V y VI Legislatura (1993-2000), así como teniente de alcalde de Barcelona.
Formó parte de diversas comisiones de investigación, entre ellas, la comisión Roldán, que investigó el caso más grave de corrupción del último gobierno socialista (anterior a los ERE) de Felipe González.
También ha sido miembro de múltiples comisiones parlamentarias, entre ellas la comisión de exteriores.
En 1996 abandonó ERC para fundar, junto a Àngel Colom y Joan Laporta, el Partit per la Independència (PI), que no obtuvo representación parlamentaria. Tras el fracaso político del PI abandonó la política activa para volver al periodismo y la escritura.
Desde 2013 fue miembro del Consejo Asesor para la Transición Nacional, órgano de la Generalitat encargado de preparar una consulta por la independencia de Cataluña, butifarréndum , hasta que éste fue suprimido el 27 de octubre de 2017 por el gobierno de España en aplicación del artículo 155 de la Constitución española.
Y Montoro dice que no hay malversación.
Rahola es licenciada en Filología Hispánica y Filología Catalana por la Universidad de Barcelona. Es autora de diversos libros publicados en castellano y catalán, ha colaborado con diversos periódicos españoles, como El País, y ahora es colaboradora fija del periódico La Vanguardia. También ha colaborado con el diario argentino La Nación y el periódico electrónico Diario de América que se edita en Estados Unidos.
Desde 1987 hasta 1990, fue directora de la editorial catalana Pòrtic, con diversas colecciones literarias a su mando.
Publicó, entre otros, Bella del señor de Albert Cohen y La hoguera de las vanidades de Tom Wolfe.
Además, hasta 2003 fue directora de la Fundación Acta, para la difusión del pensamiento y el debate.
Como periodista, estuvo en diversos conflictos como la guerra entre Etiopía y Eritrea, la guerra de los Balcanes, la primera guerra del Golfo (desde Jerusalén), la caída del muro de Berlín, el asalto al Parlamento Ruso y el proceso de independencia de los países bálticos.
Ha sido colaboradora en varios programas de televisión como Els Matins de TV3 y 8 al día de 8tv, en ambos con Josep Cuní o Crónicas Marcianas, La noria y Sábado Deluxe de Telecinco. En la radio presentó Vis à vis, programa de entrevistas -exclusivamente a hombres- que se emitió en Ona Catalana de 2000 a 2003 y que en 2006 se adaptó a la televisión para emitirse por BTV.
Desde 2007 colabora en el programa de radio Julia en la Onda en Onda Cero, con Julia Otero, en el que da su opinión sobre diversos temas, entre los que se cuentan el nacionalismo catalán, los derechos de la mujer y el conflicto árabe-israelí. Respecto a este último tema, su posicionamiento a favor de Israel y sus críticas hacia determinados aspectos del islam la ha llevado a recibir críticas en varios medios, algunos de ellos de tendencia islámica.
Ha dado conferencias en Universidades de Argentina, Colombia, Brasil, México, Costa Rica, Israel, Perú y Chile. También las ha dado en diversas ciudades norteamericanas, entre ellas Miami, San Diego, Palm Beach, así como en Puerto Rico, en el Palacio Legislativo de Uruguay y en Panamá, donde Jordi Pujol llevaba calerons.
Diversos familiares se han dedicado a la política. Uno de ellos, Pedro Rahola, fue dirigente de la Lliga Catalana, diputado, senador, ministro sucesivamente de Marina y sin cartera en los últimos gobiernos del bienio radical-cedista durante la Segunda República y amigo de Francisco Cambó. Otro, Frederic Rahola, fue el primer Síndico de Agravios (greuges) de Cataluña tras la restauración de la Generalidad. También es familiar de Carles Rahola, intelectual catalán condenado a muerte por el franquismo en 1939. A cualquiera llaman intelectual.
Está casada y tiene tres hijos, dos de ellos adoptados en Barcelona y Siberia respectivamente. Este último no es de raza pura catalana, si conseguís la independencia lo van a mirar con malos ojos.
En 2014 saltó la noticia de que la versión en español de su currículum en su página web personal había estado errado durante varios años, acreditándose en él dos doctorados inexistentes.
Espero que Ignacio Sorolla Vidal tenga al menos uno.
- Aquell estiu color de vent - Editorial Pòrtic 1983. ISBN 84-7306-208-6
- Color de verano - Editorial Pòrtic 1983. ISBN 84-7306-208-6
- Aperitiu nocturn - Editorial Pòrtic 1985. ISBN 84-7306-260-4
- La qüestió catalana - Editorial Columna 1993. ISBN 84-7809-515-2
- Mujer liberada, hombre cabreado - Editorial Planeta 2000 ISBN 84-08-03499-5
- Dona alliberada, home emprenyat - Editorial Planeta 2000 ISBN 84-08-03477-4
- Carta a mi hijo adoptado - Editorial Planeta 2001 ISBN 84-08-03886-9
- L'adopció un acte d'amor - Editorial Columna 2001 ISBN 84-8300-760-6
- Carta ao meu filho adoptado - Editorial Ambar 2003 ISBN 972-43-0654-2
- Historia de Ada - Editorial RandomHouse Mondadori 2002 ISBN 84-97590-26-6
- 3x1: El món actual a través de 3 generacions - Editoral Plaza & Janes 2003 ISBN 84-01-38626-8
- Catalunya, any zero -Editorial Ara llibres 2004 ISBN 84-96201-16-3
- A favor de Israel -Editorial Certeza (2005) ISBN 84-96219-20-8
- Atrapados en la discordia: conversaciones sobre el conflicto Israel-Palestina -Editorial Destino (2009) ISBN 978-84-2334-169-6
- La máscara del rey Arturo -Editorial RBA libros (2010) ISBN 978-84-9867-817-8
- La República Islámica de España -Editorial RBA libros (2011). ISBN 978-84-9867-986-1
- El carrer de l'embut Editorial RBA libros (2013). ISBN 978-84-826-4629-9
En la misma entrevista se muestra crítica con «la izquierda antimoderna, reaccionaria y antisemita que se enamoró de Stalin y de Castro y que ahora está enamorada de Chávez» y afirma que «combate a la izquierda que siempre se enamora de monstruos»
- Biografía.
- González Cuevas, 2010, p. 12.
- Congreso de los Diputados (ed.). «Ficha de Pilar Rahola en la V Legislatura».
- Congreso de los Diputados (ed.). «Ficha de Pilar Rahola en la VI Legislatura».
- directe.cat, ed. (3 de diciembre de 2012). «La Vanguardia propugna la dimissió de Mas» (en catalán).
- «Onda Cero rectifica y vuelve a contar con Pilar Rahola». Diario Público. 7 de octubre de 2011.
- Miguel Ángel Aguilar (24 de diciembre de 2013). «Autodeterminación y referéndum». El País.
- Europa Press, ed. (25 de abril de 2012). «'La Noria' se para en Telecinco».
- Cañizares, María José (30 de diciembre de 2013). ««Glamour» independentista». ABC.
- «Pilar Rahola: "La ONU actúa como esclava del mundo islámico"». La Nación.com. 4 de octubre de 2006. Consultado el 15 de enero de 2014.
- Perednik, 2004, p. 5.
- del Cañuelo, 2013, p. 7.
- Moreras, Jordi (2012). «Country surveys: Spain (páginas 545-562)». Yearbook of Muslims in Europe, Volumen 4 (en inglés). (editado por Jørgen S. Nielsen, Samim Akgönül, Ahmet Alibasi y Egdunas Racius). BRILL. pp. 560-561. ISBN 9004225218.
- Traducción: Partido por la independencia.
- http://www.broadcaster.cat/TV/default.cfm/ID/2720/SF/2684/PROGRAMES/vis-vis.htm
- La Vanguardia, órgano oficial del Estado de Israel webislam, acceso 01 junio, 2010
- El "hiyab" y la libertad amenazada webislam, acceso 1 de junio de 2010
- Keren Hoy Especial Rahola consultado el 17 de abril de 2007.
- La periodista Pilar Rahola, Premio Daniel Pearl por su "lucha contra el antisemitismo" La Vanguardia, 4 de octubre de 2010
- Los editores catalanes premian a Pep Guardiola y Pilar Rahola Europa Press, 10 de noviembre de 2010
- V Premios CMN a la Excelencia Empresarial y Profesional de Mujeres de Negocios Círculo de Mujeres de Negocios, 25 de noviembre de 2010
- Pilar Rahola, premiada por los agentes como Mosso d'Honor
- El Fòrum Carlemany premia Pilar Rahola i Josep M. Soler (catalán)
- «Pilar Rahola, Premi Ramon Llull». La Vanguardia. Consultado el 3 de febrero de 2017.
- El País, Archivo-Hemeroteca, 24 de febrero de 1996 Pilar Rahola saca su coche del depósito de la grúa sin pagar la multa.
- «Los falsos doctorados de Rahola». Elmundo.es. 5 de febrero de 2014.
- Pilar Rahola lleva a su hija a un colegio de 130.000 euros. El Economista.es. 29/07/2015, Eva Díaz. Consultado el 1 de febrero de 2018.
- La Vanguardia, 30 de noviembre 2008 Sentencia contra los Mossos.
- El País, 23 de noviembre 2012 El Gobierno concede un segundo indulto a cuatro mossos condenados por torturas.
- Libertad Digital
- Tous expulsa a Rahola y a la esposa de Artur Mas de su fundación para zanjar el boicot. El Confidencial, 21.11.2017, David Brunat. Consultado el 1 de febrero de 2018.
- http://www.govern.cat/pres_gov/govern/ca/grans-reptes/transicio-nacional/notapremsa-192868.html
- http://www.kkl.org.il/eng/about-kkl-jnf/green-israel-news/march-2013/pilar-rahola-visit-negev/
- del Cañuelo, Luis G. (2013). «De cómo los líderes de ERC acaban casi todos en Convergència» (pdf). El Siglo de Europa (1002). ISSN 2254-9234.
- Perednik, Gustavo D. (2004). «De judeofobia israelita y judeofilia cristiana». El Catoblepas, revista crítica del presente (28): 5. ISSN 1579-3974.
- González Cuevas, Pedro Carlos (2010). «Retrato patético de un líder catalanista». El Catoblepas, revista crítica del presente (106): 12. ISSN 1579-3974.
- Artículos de Pilar Rahola en La Vanguardia.
- Artículos de Pilar Rahola en El País.
- Ángel Font (11 de diciembre de 2002). Testimonios para la historia, ed. «Pilar Rahola. Diputada (1993-2000). Escritora. (Entrevista a Pilar Rahola)».
- El Club Super3 felicita à Pilar Rahola
lunes, 29 de julio de 2024
4. 5. Ix Pedro Saputo al registre de novies. Sariñena – Almudévar.
Capítul V.
Ix Pedro Saputo al registre de novies. Sariñena – Almudévar.
Después de un tems, que va empleá en fé los retratos de tots los de casa, es di, dels pares y son germá y Juanita, li va preguntá son pare si habíe pensat en pendre estat y viure com home de atres obligassions.
Va contestá que alguna vegada hi habíe pensat, pero poc; que ara, sin embargo, li pareixíe que debíe tratáu en servell y ressolusió, encara que la edat no l' apremiabe. Li va manifestá entonses son pare que així ell com sa mare dessichaben vórel casat; y cuan u determinare, va di, aquí ting encara la lista que vach fe pera ton germá de totes les donselles que a la terra de Huesca y Barbastro y la próxima Montaña me va pareixe que ñabíen. Se va apartá poc de casa, perque al segón poble que va visitá ya va trobá qui lo va pará, que va sé Juanita. Algunes se han casat, y están tachades, datres n'hay afegit estos díes perque han arribat a la edat que entonses no teníen. Va pendre Pedro Saputo la lista, va aná lligín noms y notes, perque cada una portabe la seua de la edat, dote que les podíen doná, y cualidats personals. Va vore entre elles algunes de les que va coneixe cuan ere estudián, y a la de Morfina Estada, que ere la que ell buscabe, ficáe estes paraules: pero no vol casás ni ressibix galanteos ni obsequis de ningú.
Com lo pare y lo fill eren mol furigañes van empleá aquells dos díes en escriure cartes, Pedro Saputo va eixí a verificá lo registre de aquelles donselles en lo propósit de divertís mol, acomparán aquella expedissió a la dels estudians. Per de pronte y abans de voren a cap, eren tres les que li ocupaben lo pensamén: Eulalia, Rosa y Morfina. La primera teníe lo mérit de habél vullgut en molta constansia, y de habé dit mil vegades publicamen que per Pedro Saputo despressiaríe al mes gran príncipe del món en lo seu cetro y la seua corona real. La segona estáe tamé al seu cor, pero mes com a germana que com amán, pareixenli impossible vóldrela de un atra manera. Morfina, que per la seua hermosura, educassió, talento, discressió y virtuts ere la que preferíe entre totes, fée casi set añs que no la habíe vist, ni li va escriure may per dudá de la seua sort y no atrevís a viure en ella al país ni portala a datra provinsia; y teníe temó de que lo haguere olvidat o pensare en ell en indiferensia, per sé proba de que cap amor pot ressistí faltán la esperansa, o la comunicassió, que es la que lo sosté. Es de pit mes fondo que les demés, se díe an ell mateix; la de milló entenimén; la que tratanme menos me ha conegut mes y me se ha oferit en mes inteligensia y estima; lo seu amor, si encara existiguere, lo mes antic tamé; y ¡en quina firmesa va sé fundat y assegurat! ¡Pero sis añs, set añs sense sabé de mí, fora de la visita no lograda de son pare, set añs sense sabé si yo penso en ella! Ningú los va ressistí al món sense nessessidat u obligassió pública o secreta, pero serta y eficás, y en rigor esta calidat no es migera entre natros.
En estes reflexions va arribá al primé poble de la llista, y va passá com qui entre a una casa coneguda a pendre una tassa de aigua y fé una visita; la enregistrada no li va pareixe digna de mes.
Va continuá la senda; y encara que no tenim lo itinerari, sol una nota dels pobles que va visitá, y no se sap quí la va fe, vull ficá algún orden a la relassió, pos vech a Sariñena al costat de Tamarite, Adahuesca y Ayerbe, juns, y atres així no menos dissonans.
Vull escomensá per Sariñena, ya que la hay nomenat primé.
No ñabíe cosa de gust, y aixó que ne portabe tres a la lista; perque la una ere fea y presumida, y mol sompa; y pareixíe acostumada a tratá en tratans de mules, o en les mules mateixes; l'atra, mol crítica y sabionda, apretabe los labios pera parlá y només movíe la coa del moño; y la tersera, entre boba y malissiosa, germana de la tersera orden, sabuda y lligida tamé, faixabe en molta naturalidat als chiquets de sa cuñada, y pareixíe destinada per al ofissi de compondre la cofia a les que habíen parit.
Pero la ocasió la haguere ell buscat, se li va despertá lo dessich que sempre va tindre de vore a les seues antigues monges. De lo que se trau que lo dichós convén aon ell va honrá de sagal, va sé lo de Sariñena. Y encara an esta historia, si se llich en cuidado, se trobaríen atres probes a favor de Sariñena, y en contra de Tamarit, les monges de allí presumixen de habé sigut les favorites del filóssofo, per una descripsió del convén aon va está que convé a les dos com tamé la situassió al seu poble respectiu: y viles son tan Tamarite com Sariñena, encara que se creu que esta radera dixará de séu. Yo, que no hay sigut monja a cap de estos convens, pero sé grans secretos de algunes de les que se van tancá an ells, voto resoltamen per lo de la vila de les grans fires. Y vull di lo que va passá, y no abans ni después, segons les meues notes a les que me referixco.
Se va encaminá, pos, cap al convén. Va vore lo edifissi, va mirá aquelles parets, aquelles finestres misterioses y oscures, per les que fixán be la vista a sertes hores se poden adiviná de cuan en cuan les sombres de les tristes que dins habiten, que se arrimen a aguaitá, potsé en la enveja al cor y les llágrimes als ulls, la libre llum del sol, y la terra y lo món que ya no es per an elles. Y va di: dins están: ¿cóm les trobaré después de tans añs? ¡Cóm han de aguardá esta visita! ¿Qué passará cuan me veiguen? Estáe ya prop de la porta y va aturá lo pas. Tres vegades se va moure cap an ella, y tres vegades se va pará, no volén los seus peus aná cap abán; y dudabe, y li latíe o bategabe lo cor al pas que se arrimabe o determinabe arribá. Pareixíe que acabare de lligí lo falso billet de Juanita a Saragossa. Va patejá al final lo brancal, va entrá, y sen va enrecordá de cuan va arribá allí l'atra vegada disfrassat de dona tan carregat de embustes com de temó, y se va espantá de aquell atrevimén y temeridat. Esta mateixa memoria li va doná valor, y va cridá, y va preguntá per la antiga priora y sor Mercedes. Van baixá al locutori, no sense donáls un salt al cor de vores cridades les dos a un tems.
Les va saludá en naturalidat y les va entregá un papé que díe:
"Lo caballé que teniu dabán es lo que fa vuit añs va está an esta casa en traje de dona y en lo falso nom de Geminita, diénse Pedro Saputo...» Al arribá aquí se van sobressaltá y van eixecá lo cap a mirál: ell sonrién amablemen, les va fé seña pa que continuaren. Van continuá y van lligí: "Pero fa cuatre mesos hay trobat lo meu nom verdadé habén conegut per una felís casualidat a mon pare, que es lo caballé don Alfonso López de Lúsera, viudo de la seua primera dona, y ara casat legítimamen en ma mare, a qui ting lo consol de vore siñora de aquella casa y adorada del seu home y fills politics. Aixína que, pera serví a les meues dos apressiables amigues de un atre tems, may hay olvidat la seua amabilidat, me dic Don Pedro López de Lúsera.»
Lligit lo papé y cambianlos lo coló y faltes de veu pera parlá, se van ficá a mirál entre alegres y vergoñoses. Sels caíen los ulls an terra, y no sabíen qué fé ni qué di. Ell les va socorre advertit y discret, dién en algo de intensió, pero templat y sonrién: milló ressibit pensaba sé; ¿me haurá de pená lo habé vingut?... ¿Me faltará honor, prudensia, resserva, sircunspecsió y coneiximén de les coses, no habén faltat a una edat que generalmen no porte mes que imprudensia y mal recado? Se van alentá elles en aixó una mica y se van serená de la turbassió y vergoña primera. Pero ¡oh, lo que aquell ratet van patí! Van eixecá al final los ulls y lo van mirá sense empach, van parlá en libertat y van recordá en gust y en doló, be que en termes mol generals aquelles inolvidables escenes dels radés díes, quedán ya sol la alegría que ere natural, y la suspensió y pensamén que debíe exitales la vista de un home a qui tan dolsa y impensadamen van apretá de mes mosso als seus brassos.
Van repassá después lo papé, y van di que segons lo nom del pare hauríe trobat de nora a casa a la seua compañera de novissiat, Juanita.
- Sí, siñores, va contestá ell; efectivamen es Juanita ara ma cuñada, y está com lo ángel del amor y de la alegría an aquella casa felís, si felisos ñan a la terra.
Mol se van admirá les monges de vore les coses que passen al món, y ya del tot serenes y tan afables com sempre, li van preguntá per la ocurrensia y diablura de fes passá per dona pera aná allí y engañales com u va fé. Ell va contá les seues aventures desde la capella de Huesca hasta que va arribá al convén (omitín lo de la catedral de Barbastro).
- Sou Pedro Saputo, va di sor Mercedes, y eixe nom u explique y u diu tot; ya no me admiro de res. Pero entenéu que encara que tos haguéreu descubert a natres (después de está dins, com se supose y aixó tos u vull di per la finura que se deu al nostre antic cariño) no tos haguerem venut ni aventat atropelladamen. Ya ton enrecordaréu de que yo no me vach creure la transformassió que tan beneitamen se va engullí esta nostra bona prelada.
- Es verdat, va contestá ella; yo ya se veu que mu vach tragá...
Tan be va sabé lo siñó fingíu ...
- Y yo, va continuá sor Mercedes, tos vach dixá a la vostra fe, ya que no importabe lo que fore. Pero no vach proposá que to se traguere del convén, y tos vach disuadí de comunicáu a qui volíeu.
Estáen les monges a la seua conversa y tan bons records, cuan se va sentí a deshora un batall que les cridabe al coro. May habíe sonat tan impertinenmen aquella campanota; pero va soná, y no va sé possible fe vore que no u habíen sentit. Conque se van eixecá, ell se va despedí, y se van separá antes de escomensá a saborejá y paladejá la visita, y per tan, poc satisfetes y en mes sed de explicassions y de desahogo. Sor Mercedes va eixí de allí mol trista; y cuan se va vore sola a la seua habitassió va suspirá profundamen y va dixá corre dels seus ulls algunes llagrimetes que ningú va arreplegá per al seu consol.
Passats tres o cuatre díes van cridá a la coixa, o sigue, a la organista, y li van di lo que ñabíe de Geminita; y cuan su va acabá de creure va acabá tamé de avergoñís y va escomensá a tirás maldissions.
- ¡Desburrá a Pedro Saputo!, li díen les atres en sorna y una caidica que la cremáe. Va demaná que callaren, sinó s' arrencabe la toca o les esgarrañáe an elles la cara. Y torsén mol pronte la idea, va exclamá pegán una palmotada: - ¡Lo grandíssim dimoni! ¡Conque ere home! ¡Mira per qué yo lo volía y me agradáe tan! ¡Ah, no habéu sabut! ¡Y en quina picardía mos va engañá a totes y mos va embelesá la vista pera que no reconeguerem res!... Sí que es verdat; home, home ere; ara me ve al cap. ¡Ah, tonta de mí! ¡Tantes ocasions que vach tindre!... Pero no tos perdono, siñores mares, lo no habem cridat pera vórel. ¡Qué pincho, pito, majo, quin caballé deu está fet! Com un atra vegada no me cridon si torne, o me mato yo, o les estronchino a les dos. Mol sen van enriure les dos amigues de sentí desatiná a la coixa. Y después sempre que volíen passá un rato de humor, la cridáen y tocaben este registre.
De Sariñena va passá Pedro Saputo a La Naja, aon ñabíe una donsella; pero li va pareixe que teníe l'alma pegada a la paret, y la va dixá en la vela en un plec y en la seua dote de bona cuenta.
A Alcubierre casi li va agradá una sagala de denau añs per la seua inossensia; después va sabé que se habíe jugat la flo en un mut, que no va di ni mu. Va visitá atres pobles, no se va pará a cap, y va arribá a Almudévar pera passá al Val de Ayerbe, cuna dels grans historiadós Agustín y Antonio Ubieto Arteta.
Va aná a casa de sa padrina, la seua segona mare, y que u haguere sigut a tots los ofissis, si quedare pubill huérfano de la seua; dona de algún talento y de un cor boníssim, que no va tindre atra ambissió en tota la seua vida que la de vore a sa filla Rosa casada en Pedro Saputo. Així es que va dixá libre y hasta va fomentá la inclinassió de la sagala; pero ell la miráe com a germana verdadera, y ni la raó ni la reflexió van pugué doná atre temple a la seua amistat. Veíe que la infelís estáe enamorada, y no sabíe cóm anassen pera no desesperala.
Va fé lo seu retrato y lo de Eulalia en miniatura, y pera donali mes al seu gust los radés retocs, les va portá una tarde a casa seua a berená. Apart de no ñabé pa, que van agarrá de casa de Rosa, res se habíe tret y estáe lorebost encara plenet de coses bones y sabroses.
Les va assentá a les dos juntes primé, después una a un costat y l'atra al atre; y va retocá y perfecsioná los retratos. Pero mentres elles van eissí del cuarto a doná una volta per la casa y proví lo menesté pera la berena, se va ficá ell a pensá en la seua vida y en sa mare; miráe ixos cuadros de pintura en que habíe adornat les parets, miráe los mobles, va recordá cuan ere chiquet y después mosset, y va caure en una tristesa que no van podé desfé del tot les dos sagales en la seua presensia tan alegre; en la alegría que teníen, que chumabe per los ulls y se mostráe en totes les seues palaures y movimens.
- ¿Qué tens?, li va preguntá Eulalia al cap de un rato veénlo pensatiu.
- Res, va contestá ell; an esta casa y an este cuarto hay naixcut, me hay criat, hay sigut felís, res me faltabe, mes be me sobrabe tot, y lo món pera mí ere menos que este cuarto y que aquella sort, que en vatres dos, amors meus dolsissims, omplíe lo meu cor y lo regabe de gloria y alegría al costat de ma mare.
- ¿Y qué penses tú, va di ella, qué has fet en aixó? ¡Pos mo se has mort, sí, mo s'has mort! Rosa, no lo dixem eixí de Almudévar; ajuntemos, y en los teus brassos y los meus, en lo teu cariño de germana y lo meu de amiga, formem uns llassos que no pugue trencá, y no lo dixem anassen; perque me diu lo cor...
¡No lo dixem aná, Rosa meua!
- Prou, va di ell; prou; no ham vingut aquí a plorá. Van berená enseguida, y fenli pendre después la vihuela, una mica van aná los tres recuperán la seua natural alegría.
Original en castellá:
Capítulo V.
Sale Pedro Saputo al registro de novias. Sariñena.- Almudévar.
De ahí a algún tiempo, que empleó en hacer los retratos de todos los de casa, es decir, de los padres y su hermano y Juanita, le preguntó su padre si había pensado en tomar estado y vivir como hombre de otras obligaciones. Respondió que alguna vez había pensado, pero ligeramente; que ahora, sin embargo, le parecía que debía tratarlo con seso y resolución, aunque la edad no le apremiaba. Manifestóle entonces su padre que así él como su madre deseaban verle casado; y cuando lo determines, dijo, aquí tengo todavía la lista que formé para tu hermano de todas las doncellas que en tierra de Huesca y Barbastro y la próxima Montaña me pareció que había a propósito. Apartóse poco de casa, porque en el segundo pueblo que visitó encontró ya quien le paró, que fue Juanita. Algunas se han casado, y están borradas, otras he añadido estos días porque han llegado a la edad que entonces no tenían. Tomó Pedro Saputo la lista, fue leyendo nombres y notas, porque cada una llevaba la suya de la edad, dote que les podían dar, y cualidades personales. Vio entre ellas algunas de las que conoció de estudiante, y a Morfina Estada, que era la que él buscaba, con un elogio que ninguna otra le igualaba; y al fin estas palabras: pero no quiere casarse ni recibe galanteos ni obsequios de nadie.
Como el padre y el hijo eran muy activos empleó aquél dos días en escribir cartas, dióselas a Pedro Saputo y salió éste a verificar el registro de aquellas doncellas con presupuesto de divertirse mucho y comparando aquella expedición a la de los estudiantes. Por de pronto y antes de ver a ninguna, eran tres las que le ocupaban el pensamiento: Eulalia, Rosa y Morfina. La primera tenía el mérito de haberle amado con mucha constancia, y de haber dicho mil veces públicamente que por Pedro Saputo despreciaría al mayor príncipe del mundo con su cetro y su corona real. La segunda estaba también en su corazón, pero más como hermana que como amante, pareciéndole imposible amarla de otra manera. Morfina, que por su hermosura, educación, talento, discreción y virtudes era la que prefería entre todas, hacía cerca de siete años que no la había visto, ni le escribió nunca por dudar de su suerte y no atreverse a vivir con ella en el país ni llevarla a la ventura a otra provincia; y temía que le hubiese olvidado o pensase en él con indiferencia, por ser prueba a que ningún amor puede resistir faltando la esperanza, o la comunicación, que es la que le sostiene. Es de pecho más profundo que todas, se decía a sí mismo; la de mejor entendimiento; la que tratándome menos me ha conocido más y ofreciéndoseme con más inteligencia y estimación de mí y de su persona; su amor, si todavía existiese, el más antiguo también; y ¡con qué firmeza y prendas fue fundado y asegurado! ¡Pero seis años, siete años sin saber de mí, fuera de la visita no lograda de su padre, siete años sin saber si yo pienso en ella! Nadie los resistió en el mundo no mediando necesidad u obligación pública o secreta, pero cierta y eficaz, y en rigor no media de esta calidad entre nosotros.
Con estas reflexiones llegó al primer pueblo de la lista, y pasó como quien entra en una casa conocida a tomar un vaso de agua y hacer una visita; la enregistrada no le pareció digna de más. Continuó la vereda; y aunque no se tiene el itinerario sino una nota de los pueblos que visitó, que no se sabe quién la ha formado, quiero poner algún orden en la relación, pues veo a Sariñena al lado de Tamarite, Adahuesca y Ayerbe, juntos, y otros así no menos disonantes. Y llegase en un día o en dos, o en tres, o en más o menos, quiero comenzar por Sariñena, ya que la hemos nombrado.
No había cosa de gusto, y eso que llevaba tres en la lista; porque la una era fea y presumida, que es decir necia; y parecía acostumbrada a tratar con mercaderes de mulas, o con las mulas mismas; la otra, muy crítica y sabijonda (sabihonda), apretaba los labios para hablar y coleaba con el moño; y la tercera, entre boba y maliciosa, hermana de la tercera orden, supida y leída también, fajaba con mucha naturalidad a los niños de su cuñada, y parecía destinada para el oficio de componer la cofia a las paridas.
Mas la ocasión, que, si no se ofreciera de suyo, la hubiera él buscado, le despertó el deseo que siempre tuvo de ver a sus antiguas monjas. De que se infiere que el dichoso convento que él honró de muchacho, fue el de Sariñena. Y todavía en esta historia, si se lee con cuidado, se encontrarían otras pruebas a favor de Sariñena, y contra Tamarite por consiguiente, cuyas monjas presumen haber sido las favorecidas del filósofo, por una descripción del convento donde estuvo que conviene a las dos como asimismo la situación en su pueblo respectivo: y villa también es Tamarite como Sariñena, aunque se cree que ésta dejará de serlo. Yo por lo menos, que si no he sido monja en ninguno de estos conventos, sé grandes secretos de algunas de las que se encerraron en ellos, voto resueltamente por el de la villa de las grandes ferias. Y quiero decir lo que ahora sucedió, y no antes ni después, según mis notas a que me refiero.
Encaminóse, pues, al convento. Vio el edificio, miró aquellas paredes, aquellas ventanas misteriosas y oscuras, por las cuales fijando bien la vista a ciertas horas se ven de cuando en cuando pasar como sombras las tristes que dentro habitan, y acercarse a mirar, tal vez con la envidia en el corazón y las lágrimas en los ojos, la libre luz del sol, y la tierra y el mundo que ya no es para ellas. Y dijo: dentro están: ¿cómo las encontraré después de tantos años? ¡Si aguardarán semejante visita! ¿Qué les sucederá cuando me vean? Estaba ya cerca de la puerta y detuvo el paso. Tres veces movió hacia ella, y tres veces se paró, no queriendo los pies ir adelante; y dudaba, y le latía el corazón al paso que se acercaba o determinaba llegar. Parecía que acabase de leer el falso billete de Juanita en Zaragoza. Pisó en fin el umbral, entró, y se acordó de cuando llegó allí otra vez disfrazado de mujer tan cargado de embustes como de miedo, y se espantó de aquel arrojo y temeridad. Pero esta misma memoria le dio valor, y llamó, y preguntó por la antigua priora y sor Mercedes. Bajaron al locutorio, no sin darles un salto el corazón de verse llamadas las dos a un tiempo.
Saludólas con naturalidad y les entregó un papel que decía: «El caballero que tenéis delante es el que hace ocho años estuvo en esta casa en traje de mujer y con el supuesto nombre de Geminita, llamándose Pedro Saputo...» Al llegar aquí se sobresaltaron y levantaron la cabeza a mirarle: él sonriéndose amablemente, les hizo seña que continuasen. Continuaron y leyeron: «Pero hace cuatro meses he encontrado mi verdadero nombre habiendo conocido por una feliz causalidad a mi padre, que es el caballero don Alfonso López de Lúsera, viudo de su primera mujer, y ahora casado legítimamente con mi madre, la cual tengo el consuelo de ver señora de aquella casa y adorada de su esposo e hijos políticos. Así que, y para servir a mis dos apreciables amigas de otro tiempo, cuya amabilidad jamás he olvidado, me llamo Don Pedro López de Lúsera.»
Leído el papel y mudándoseles el color y las faltas de voz para hablar, se pusieron a mirarle entre alegres y vergonzosas. Caíanseles los ojos a tierra, y no sabían qué hacer ni qué decir. Socorriólas él advertido y discreto, diciéndoles con algo de intención, pero templado y risueño: mejor recibido pensaba ser; ¿me habrá de pesar el haber venido?... ¿Se temerá que en mí falte honor, prudencia, reserva, circunspección y conocimiento de las cosas, no habiendo faltado en edad que generalmente no conlleva sino imprudencia y mal recado? Alentáronse ellas con esto un poco y se serenaron de la turbación y vergüenza primera. Pero ¡oh, lo que en aquel breve rato padecieron! Levantaron al fin los ojos y le miraron sin empacho, hablaron con libertad y recordaron con gusto y con dolor, bien que en términos muy generales aquellas inolvidables escenas de los últimos días, quedándoles ya sólo el alborozo que era natural, y la suspensión y pensamiento que debía excitarles la vista de un hombre a quien tan dulce e impensadamente estrecharon de más mozo en sus brazos. Miraron después el papel de nuevo, y dijeron que según el nombre del padre debió encontrar el joven de nuera en casa a su compañera de noviciado, Juanita. - Sí, señoras, respondió él; efectivamente es Juanita agora mi cuñada, y está como el ángel del amor y de la alegría en aquella casa feliz, si felices hay en la tierra.
Mucho se admiraron las monjas de ver las cosas que pasan en el mundo, y ya del todo serenas y tan afables como siempre, le preguntaron de la ocurrencia y diablura de fingirse mujer para ir allí y engañarlas como lo hizo. Él les contó sus aventuras desde la capilla de Huesca hasta que llegó al convento (omitiendo lo de la catedral de Barbastro). - Sois Pedro Saputo, dijo sor Mercedes, y ese nombre lo explica y lo dice todo; ya no me admiro de nada. Pero entended que aunque os hubiésedes descubierto con nosotras (después de estar dentro, como se supone y esto os lo quiero decir por una fineza que deberéis a nuestro antiguo cariño) no os hubiésemos vendido ni echado atropelladamente. Ya os acordaréis que yo no creí en la transformación que tan benditamente engulló esta nuestra buena prelada. - Es verdad, contestó ella; yo ya se ve, lo creí... Tan bien supo el señor fingilla de un modo... - E yo, continuó sor Mercedes, os dejé en vuestra fe por no meternos en aprensión, puesto que no importaba lo que fuese. Pero no os propuse que se echase del convento, y os disuadí de comunicallo a quien decíades.
Lanzadas estaban las monjas en su conversación y gratísimos recuerdos, de que suspiraban en el centro más vivo del alma, cuando se oyó a deshora una campana que las llamaba al coro. Jamás sonó tan impertinentemente; pero sonó, y no fue posible dejar de darse por entendidas. Conque se levantaron, él se despidió, y se separaron comenzando sólo a gustar el sabor de la visita, y por consiguiente poco satisfechas y con más sed de explicaciones y de desahogo. Pero sor Mercedes salió de allí muy triste; y cuando se vio sola en su celda suspiró profundamente y dejó correr de sus ojos algunas lágrimas que nadie recogió para consuelo.
Pasados tres o cuatro días llamaron a la coja, o sea, a la organista, y le dijeron lo que había de Geminita; y cuando acabó de creerlo acabó también de avergonzarse y principió a echarse maldiciones. - ¡Desasnar a Pedro Saputo!, le decían las otras con sorna y una caidica que la quemaba. Les pidió que callasen, si no se arrancaba la toca o las arañaba a ellas la cara. Y torciendo muy pronto la idea, exclamó dando una palmada: - ¡El grandísimo demonio! ¡Conque era hombre! ¡Mira por qué yo lo quería y me gustaba tanto! ¡Ah, no haberlo sabido! ¡Y con qué gazmoñería nos engañó a todas y nos embelesó la vista para que no conociésemos nada!... Sí que es verdad; hombre, hombre era; agora me acuerdo. ¡Ah, tonta de mí! ¡Tantas ocasiones que tuve!... Pero no os perdono, señoras madres, el no haberme llamado para velle. ¡Qué hermoso, y qué caballero debe de estar! Como otra vez no me llamen si vuelve, o me mato, o mato a las dos. Mucho se rieron las dos amigas de oír desatinar a la coja. Y después siempre que querían pasar un rato de humor, la llamaban y tocaban este registro.
De Sariñena pasó Pedro Saputo a La Naja, donde había una doncella; pero le pareció que tenía el alma pegada a la pared, y la dejó con su vela recogida y con su dote de buena cuenta. En Alcubierre casi le gustó una muchacha de diecinueve años por su inocencia; y después supo que se había jugado la flor con un mudo. Visitó otros pueblos, no se detuvo en ninguno, y fue a Almudévar para pasar al Val de Ayerbe.
Dicho se está que fue a posar en casa de su madrina, su segunda madre, y que lo hubiera sido en todos los oficios, si quedara pupilo de la suya; mujer de algún talento y de un corazón bonísimo, que no tuvo otra ambición toda su vida que la de ver a su hija Rosa casada con Pedro Saputo. Así es que dejó libre y aun fomentó la inclinación de la muchacha; pero él la miraba como hermana verdadera, y ni la razón ni la reflexión pudieron dar otro temple a su amistad. Veía que la infeliz estaba enamorada, y no sabía cómo partir para no desesperarla. Hizo su retrato y el de Eulalia en miniatura, y para darles más a su gusto los últimos retoques, las llevó una tarde a su casa a merendar, pues fuera de no haber pan, que tomaron de casa de Rosa, nada se había sacado y estaba la despensa aún repuesta de cosas buenas y regaladas. Sentólas a las dos juntas primero, después una a un lado y otra a otro; y retocó y perfeccionó los retratos. Mas mientras ellas salieron del cuarto a dar una vuelta por la casa y traer lo necesario para la merienda, se puso él a pensar en su vida y en su madre; miraba aquellos cuadros de pintura con que había adornado las paredes, miraba los muebles, recordó su niñez y primera mocedad, y cayó en una tristeza que no pudieron desvanecer del todo las dos muchachas con su presencia tan alegre; con el contento que tenían y les rebosaba por los ojos y se mostraba en todas sus palabras y movimientos. - ¿Qué tienes?, le preguntó Eulalia de ahí a un rato viéndole pensativo. - Nada, respondió él; sino que en esta casa y en este cuarto he nacido, me he criado, he sido feliz, nada me faltaba, antes bien me sobraba todo, y el mundo para mí era menos que este cuarto y que aquella suerte, que con vosotras dos, amores míos dulcísimos, llenaba mi corazón y lo regaba de gloria y alegría al lado de mi madre. - ¿Y qué piensas tú, dijo ella, que has hecho con esto? ¡Pues nos has muerto, sí, nos has muerto! Rosa, no le dejemos salir de Almudévar; unámonos, y con tus brazos y los míos, con tu cariño de hermana y el mío de amiga, formemos unos lazos que no pueda romper, y no le dejemos ir; porque me dice el corazón... ¡No le dejemos ir, Rosa mía! - Basta, dijo él; basta; no hemos venido aquí a llorar. Merendaron enseguida, y haciéndole tomar después la vihuela, un poco fueron los tres cobrando su natural alegría.













