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jueves, 25 de julio de 2024

1. 6. De cóm Pedro Saputo adepreníe tots los ofissis en un rato.

Capítul VI.

De cóm Pedro Saputo adepreníe tots los ofissis en un rato.

Iguals en lo essensial y diferens en lo acsidental va fé als homens la naturalesa. Y encara que es sert que an eixa desigualdat se contenen les causes del orden primitiu general de la sossiedat, y hasta de la condissió dels individuos en particulá, pero lo que es la autorisassió no prové de ixes causes sino de les que fan al pare digne del respecte del fill, al agüelo per al jove, y al magistrat per al siudadá; sen tot lo demés ussurpasió, pressunsió, orgull, soberbia.

Ramón Guimerá Caballé, escuela, colegio

Cap autoridat representabe lo hidalgo pera empendre a la pubilla; y la caridat, si per la caridat u haguere fet, parle y obre de un atra manera. Sobre tot pera avassallá, pera ofendre, pera insultá y afrentá al pobre, al desgrassiat, al infelís, cap ley done dret; y es lo orgull tan grave ofensa del sel, que rara vegada dixe de castigál, fenmos vore tart o pronte humillat al soberbio, així com exaltat al humilde.

Entre tan ya va castigá com va pugué lo chiquet Pedro la insolensia en que lo hidalgo va parlá a sa mare, y encara se resserváe mes gran vengansa com donáen a entendre les seues paraules.

Va arribá a casa de sa padrina, pos la trobada de la plassa no lo va distraure del seu propósit y la va trobá ocupada cusín unes teles y fen cuentes pera uns vestits que habíen de fes, ya que tindríe allí al sastre en son demá. Al sentí aixó Pedro Saputo se va alegrá y va di: - Mol be, siñora padrina, mol be me ve; perque en esta ocasió escomensaré demá a adependre lo ofissi de sastre. Matinaré y vindré abans que lo maestre pera vore totes les seues operassions. Li va pareixe be a la padrina, perque res del seu fillol li podíe pareixe mal, pero li va chocá que vullguere adependre aquell ofissi habén ella consebut coses mes altes.
Va callá, empero, temén la resposta de Pedro, que tan fassilmen confoníe a tots.

En son demá va aná a casa de la padrina mol abans que lo maestre sastre, y així que se va presentá éste y se va ficá al ofissi, va mirá en molta atensió cóm preníe la mida a la mare, cóm estenén la tela a una taula aplicán la mida y fen puns y rayes blanques y dixán siñalat lo cos, les mánegues y demés pesses; cóm después va empleá la estisora y les va tallá una a una. Va pendre enseguida la mida al home, y va aná fen lo mateix part per part. Y cuan va aná a pendre la mida a una chiqueta que teníe nau añs, va di Pedro:

- Dixeume, siñó mestre, que an esta li vull tallá yo lo vestit per la meua má. 

- Sí, fill meu, va di la padrina. Pero lo mestre espantat va di: 

- ¿Hau perdut lo entenimén, siñora? ¿voléu quedatos sense la pessa y lo mocadó? 

- No vull aixó, va contestá ella; pero si lo meu fillolet Pedro erre lo tall y me fa malbé lo vestit, ya está pagat. 

- Es verdat, va contestá lo home, que tamé volíe vore la proba. 

- Y después, va continuá la dona, ting un atra pessa al arca, y a Huesca micha dotsena de botigues a la meua disposissió y a la dels meus doblés. Conque fill meu, pren la mida a tan germaneta y tállali lo vestit segons lo teu bon juissi y entenimén. Pedro entonses mol confiat va pendre la mida, va aná fen tot lo que va vore fé al mestre; y cuan va tindre siñalades les pesses a la roba, y endressades y corregides, va di al mestre: 

- Miréu si me ha iluminat avui bona llum; ¿qué diéu de eixes rayes? 

- Dic, va contestá lo mestre, lo que vosté vullguéu y cumplix a la meua confusió Per la memoria de mon pare a qui sol vach coneixe ya mort, que eixes pesses están marcades com si les haguere dibuixat lo mateix mestre Lorda Azufre de Huesca. Venga, tira les estisores y vorem. Va tirá Pedro la estisora, va tallá les pesses amostranles al mestre y a la padrina tal com les anáe retallán, y acabada la operassió va di: ara veigam lo que es cusí. 

- No fill meu, va contestá lo mestre; ara vorem lo que es jalá; que la siñora Salvadora se ha olvidat del nostre amorsá en la contemplassió de la teua habilidat.

- Teniu raó, mestre Gafo, va di ella; y en la chiqueta y la criada va traure lo amorsá per als dos mestres y tamé van fé un mosset lo home y la chiqueta.

Acabat de amorsá, y después de enríuressen y selebrá la nova grassia del chiquet Pedro, se van assentá a cusí. Va demaná un dedal lo aprendís de mestre, y com no sabíe tindre lo dit doblegat, va passá un filet per lo dedal, y embutit al dit, va fé que li lligaren lo fil per damún. Va pessigá la agulla en una hebra y sense fé pun o nugo, anáe cusín un retall perdut y passán mol depressa la agulla; y no va fé datra cosa hasta michdía. ¡Cuán sen va enriure sa padrina! ¡Cóm sen enríe y divertíe la chiqueta! Perque en tan afán y traball no resultáe costura, pespún, bordat ni cusit.

Va arribá la hora y van minjá de mol bona gana. Eixecats de la taula, va pendre Pedro lo capotillo de la chiqueta, y va cusí primé lo cos, después, les mánegues, que sol eren miches y ubertes; después les va ajuntá de hilván pera probáu. Lay va ficá a la chiqueta, y li caíe tan be, que se van admirá lo mestre y la padrina, arribán an este tems la mare de Pedro que veníe a vore cóm son fill entráe al ofissi. La chiqueta no se va volé ya traure lo capotillo hasta que vinguere son pare; y lo que faltabe, que eren les juntes del forro, la esclavina y los vivos, u va fé lo mestre en son demá, perque Pedro no va volé continuá lo ofissi dién que no ere digne de homens cabals, sino propi de geputs, coixos, enanos y monfloritos. Sol a casa seua y per an ell y sa mare va tallá y va cusí alguna vegada los vestits.

Un atre día va volé adependre de pelaire, y va aná a casa de un mestre, y va adependre a cardá y a pentiná, y abans y primé de tot a abatollá y prepará la llana. Per la nit li va portá a sa mare per mostra un vestit mol untat y un copo de estambre pentinat y acabat per nell de una dotsena que aquella tarde habíe fet. Y del ofissi va di que ere una mica despressiat, pero sano y alegre.

Lo dilluns va aná al taller de un fusté, y per la nit li va portá un marc de finestra a modo de bastidó en un enserat mol pulit y fet tot de la seua má. Pero va di a sa mare que aquell ofissi requeríe vuit díes de estudis y un mes de práctica; y que veiguere quin atre o quina dotsena de ells volíe que adeprenguere y quin preferiríe. Sa mare estáe contenta, pero no sabíe qué contestali: 

- Yo no sé, fill meu, lo que vull y lo que no vull: lo que me pareix es que sol vull lo que tú voldrás; y lo que tú faigues, tot, fill meu, tot u dono per bo, perque ya vech que te guíe una sabiduría mes alta y una llum que no arribo a entendre. Y va di ell: 

- Ya veéu, mare, cóm en poques hores hay adeprés consevol ofissi que me hay proposat. Perque hau de sabé que eixes arts y atres moltes, segons lo que yo ting observat, les sabem tots los homens naturalmén, y sol fa falta vóreles y inventá los instrumens propis si no són coneguts, y después amoldá les mans an ells, be que la perfecsió sigue cosa de la práctica y de mes tems. Pero ahí, a casa del carnissé vach vore uns papés en uns dibuixos de portes, finestrons, taules, aladres, masades, rius, bosques y montañes y me han agradat mol y voldría adependre lo art del dibuix. Si podeu aneu un día a Huesca y compreume los instrumens que fan falta, que me pareix són un llapis, dos compasos, y lo que tos diguen a la tenda, que no sirá molta cosa. Y va aná sa mare a Huesca, y li va portá tots aquells instrumens; y ell passáe después lo tems dibuixán lo que li fée goch, y va omplí lo seu cuarto de dibuixos. Después de un tems va fé lo retrato de sa mare, después lo de sa padrina, al llapis los dos; y eren tan pareguts, que tots al vorels díen: esta es la pupila, la Salvadora de Olbena.

Original en castellá:

Capítulo VI.

De cómo Pedro Saputo aprendía todos los oficios en un rato.

Iguales en lo esencial y desiguales en lo accidental hizo a los hombres la naturaleza. Y aunque es cierto que en esa desigualdad se contienen las causas del orden primitivo general de la sociedad, y aun de la condición de los individuos por sí en particular, pero lo que es la autorización no procede de esas causas sino de las que hacen al padre digno de respeto para el hijo, al anciano para el joven, y al magistrado para el ciudadano; siendo todo lo demás usurpación, presunción, orgullo, soberbia. Ninguna autoridad representaba el hidalgo para reprender a la Pupila; y la caridad, si por la caridad lo hubiera hecho, habla y obra de otra manera. Sobre todo para denostar, para ultrajar, para insultar y afrentar al pobre, al desgraciado, al infeliz, ninguna ley da derecho; y es el orgullo tan grave ofensa del cielo, que rara vez deja de castigarlo, haciéndonos ver tarde o temprano humillado al soberbio, así como exaltado al humilde. Entre tanto ya castigó como pudo el niño Pedro la insolencia con que el hidalgo baldonó a su madre, y aún se reservaba mayor venganza como daban a entender sus palabras.

Llegó en tanto a casa de su madrina, pues el encuentro de la plaza no le distrajo de su propósito y cabalmente la encontró ocupada en prevenir unas telas o paños y echar cuentas para unos vestidos que habían de hacerse, debiendo tener el sastre al otro día. Al oír esto Pedro Saputo se alegró y dijo: - Muy bien, señora madrina, muy bien me viene; porque con esta ocasión comenzaré mañana a aprender el oficio de sastre. Madrugaré y vendré antes que el maestro para ver todas sus operaciones. Pareció bien a la madrina, porque nada de su ahijado le podía parecer mal, pero extrañó que quisiera aprender aquel oficio habiendo ella concebido cosas más altas. Calló, empero, temiendo la respuesta de Pedro, que tan fácilmente confundía a todos.

Al día siguiente fue a casa de la madrina mucho antes que el maestro sastre, y así que se presentó éste y se puso al oficio, miró con mucha atención cómo tomaba la medida a la madre, cómo tendiendo el paño en una mesa aplicando la medida y haciendo puntos y rayas blancas y dejando señalado el cuerpo, las mangas y demás piezas; cómo luego echó la tijera y las cortó una a una. Tomó enseguida la medida al marido, y fue haciendo lo mismo parte por parte. Y cuando fue a tomar a una niña que tenía nueve años, dijo Pedro: - Dejad, señor maestro, que a ésta le quiero yo cortar el vestido por mi mano. - Sí, hijo mío, dijo la madrina. Pero el maestro espantado decía: - ¿Habéis perdido el juicio, señora? ¿Queréis quedaros sin prenda y el paño? - No quiero eso, respondió ella; pero si mi ahijado Pedro yerra el corte y me pierde el paño, ya está pagado. - Es verdad, respondió el marido, que también quería ver la prueba. - Y después, continuó la mujer, tengo otra pieza en el arca, y en Huesca media docena de tiendas a mi disposición y a la de mis dineros. Conque hijo mío, toma la medida a tu hermanita y córtale el vestido a tu buen juicio y entendimiento. Pedro entonces muy confiado tomó la medida, fue haciéndolo todo lo que vio hacer al maestro; y cuando tuvo señaladas las piezas en el paño, y enderezadas y corregidas, dijo al maestro: - Mirad cuerpo de mí si me ha despuntado hoy buena luz; ¿qué decís de esas rayas? - Digo, respondió el maestro, lo que vos queráis y cumple a mi confusión. Por el siglo de mi padre a quien sólo conocí de muerto, que esas piezas están señaladas como si las hubiese rayado el mismo maestro Lorda Azufre de Huesca. Ea, echa la tijera y veamos. Echó Pedro la tijera, cortó las piezas mostrándolas al maestro y a la madrina como las iba cortando, y concluida la operación dijo: ahora veamos lo que es coser. - No hijo mío, respondió el maestro; agora veamos lo que es yantar; que en verdad que la señora Salvadora se ha olvidado del nuestro desayuno con la contemplación de tu habilidad. - Tenéis razón, maestro Gafo, dijo ella; y fuese y con la niña y la criada sacó el desayuno para los dos maestros a quienes acompañaron el marido y la niña.

Almorzado que hubieron, y reído y celebrado la nueva gracia del niño Pedro, se sentaron a coser. Pidió un dedal el aprendiz maestro, y como no supiese tener el dedo doblado, pasó un hilo por el dedal, y metido en el dedo, hizo que le atasen el hilo por encima. Tomó la aguja con una hebra y sin hacer punto o nudo, iba cosiendo un retal perdido y pasando muy aprisa la aguja; y no hizo otra cosa hasta el mediodía. ¡Cuánto se rió su madrina! ¡Cómo se reía y divertía la niña! Porque con tanto afán y trabajo nunca resultaba costura, pespunte ni cosido alguno.

Llegó la hora y comieron de muy buena gana. Levantados de la mesa, tomó Pedro el capotillo de la niña, y cosió primero el cuerpo, después, las mangas, que sólo eran medias y abiertas; luego las unió de hilván para probarlo. Púsoselo la niña, y le caía tan bien, que se admiraron el maestro y la madrina, llegando a este tiempo la madre de Pedro que venía a ver segunda vez cómo su hijo entraba en el oficio. La niña no se quiso ya quitar el capotillo hasta que viniese su padre; y lo que faltaba, que eran las junturas del forro, la esclavina y los vivos, hízolo el maestro otro día, porque Pedro no quiso continuar el oficio diciendo que no era digno de hombres cabales, sino propio de jorobados, cojos, enanos y hermafroditas. Con todo, en su casa y para él y su madre cortó y cosió alguna vez los vestidos.

Otro día quiso aprender de pelaire, y fue a casa de un maestro, y luego en un punto aprendió a cardar y a peinar, y antes y primero que todo a varear y preparar la lana. Por la noche llevó a su madre por muestra el vestido muy untado y un hermoso copo de estambre peinado y concluido por él de una docena que aquella tarde había hecho. Y del oficio dijo que era un poco despreciado, pero sano y alegre.

El lunes fue al taller de un carpintero, y por la noche llevó un marco de ventana a modo de bastidor para un encerado muy pulido y hecho todo de su mano. Pero dijo a su madre que aquel oficio requería ocho días de estudios y un mes de práctica; y que mirase qué otro o qué docena de ellos quería que aprendiese y cuál preferiría. Su madre rebosaba satisfacción por todas sus coyunturas, y no sabiendo qué responder le dijo: - Yo no sé, hijo mío, lo que quiero y lo que no quiero: lo que me parece es que sólo quiero lo que tú querrás; y lo que tú hagas, todo, hijo mío, todo lo doy por bien, porque ya veo que te guía otra sabiduría más alta y otra luz que no alcanzo. Y dijo él continuando: - Ya veis, madre mía, cómo en pocas horas he aprendido cualquier oficio a que me he puesto. Porque habéis de saber que esas artes y otras muchas, según lo que yo tengo observado, las sabemos todos los hombres naturalmente, y sólo falta verlas e inventar los instrumentos propios si no son conocidos, y luego adestrar las manos a ellos, bien que la perfección sea cosa de la práctica y de más tiempo. Mas ahí, en casa del carnicero he visto unos papeles con unos dibujos de puertas, ventanas, mesas, arados, edificios, ríos, bosques y montañas y me han gustado mucho y quisiera aprender el arte del dibujo. Por vida vuestra que vayáis un día a Huesca y compradme los instrumentos necesarios, que me parece son un lapicero, dos compases, y los que os digan en la tienda, que ahora no serán muchos. Y fue su madre a Huesca, y le trajo todos aquellos instrumentos; y él pasaba después el tiempo dibujando lo que se le antojaba, y llenó su cuarto de dibujos que luego y prestísimo fueron de muy cumplido primor y arte. De ahí a algún tiempo hizo el retrato de su madre, después el de su madrina, al lápiz los dos; y eran tan parecidos, que todos al verlos decían: ésta es la Pupila, ésta Salvadora de Olbena.

viernes, 26 de julio de 2024

2. 6. Pedro Saputo al convén.

Capítul VI.

Pedro Saputo al convén.

Pedro Saputo al convén.


No va pendre lo hábit de monja, com volen di alguns y creu lo vulgo ignorán, que hasta han arribat a afirmá que va professá y va viure tres añs al convén. Tot es fals, tot inventos y donaire de homens destalentats, burlons y faltons. ¿Y pera qué? pera acabá en un cuento absurd, infame y asquerós que fa vómit y vergoña. Res de indessén, res de negre ni de mulato va passá an aquell convén; de grassiós y amable, sí, mol, perque no cabíe datra cosa a la edat y miramén de Pedro Saputo, ni a la amabilidat y virtut de aquelles siñores.

Admitixgo, pos, dins de reixes, que entonses no eren tan quisquilloses ni tan fortes ni espesses com después se van torná a tots los convens com precaussió nessessaria contra la fragilidat humana que a dins se refugie, y diénles que se díe Geminita, la van destiná per de pronte de ajudanta a la cuina, fenla sotacuinera. Pesat li va resultá, repugnán y afrentós; pero per sort, als tres o cuatre díes li va preguntá la mare priora si sabíe cusí, y va di que una mica a la moda y gust de les gens del siglo; y pera probala li va doná a cusí dos parells de cansonsillos de un reverendo ex guardián que males llengües díen que habíe sigut y ere encara lo amor mes amartellat de una germana de la priora, casada al poble y ya viuda.

Al poc rato va vore la priora que Geminita cusíe en mes primor que les mes reputades entre elles, y va amostrá la labor a les atres monges, los va pareixe tan be a totes, que per acuerdo unánime o mes be per aclamassió la van traure de la cuina y la van declará la donsella de labor de la comunidat, tratanla en mol cariño, y procurán la mayoría de elles mostrás mol seues, ya que u mereixíe tot la seua modestia, afabilidat y bona grassia.

Se van prendá de ell mol espessialmén dos novissies que ñabíe casi de la seua mateixa edat. La una perque de chiqueta caén de morros al foc ubert de lleña se va volcá damún una olla de aigua bullín y se habíe escaldat lo coll y tot un pit, van creure sons pares que siríe inútil per al món y la van incliná a sé monja, dixanse ella incliná y portá, volén o no, mol inossenmen a tot lo que li proposaben. 

Y l'atra, veína y amiga seua, la va seguí pocs díes después sol per fé lo mateix; y portáen entonses de sis a set mesos de hábit.

Estes dos sagales, pos, li van manifestá prou cariño per sé de la mateixa edat, ya que la mes gran, que ere la cremada, teníe setse añs y alguns mesets; y l'atra no mes de ixos mesos menos. 

Pera viure y parlás y tratás mes libremen van demaná a la mestra de novissies que li demanare a la mare priora la grassia de dixá dormí a Geminita al novissiat, la maestra ere blaneta, y li va parlá aquell mateix día a la priora, que pera contentá a les cuatre va consedí lo seu dessich, passán aixó a les dos semanes de está ell al convén.

En cuidadet anáe ell en tot pera no descubrís; parláe poc y sempre en oportunidat y agudesa, pero sensillamén y com si fore cosa natural y sense advertensia. De sort que sol en les seues paraules y bons modos se habíe de embutí al cor y al moll del os de totes elles; y així passáe, hasta abrassál y donali besos jovenetes y agüelotes cuan lo sentíen parlá en tanta discressió y sabiduría. Per supost, ell se dixáe abrassá y besá, pera no eixecá sospeches, pero no solíe torná estes carissies, rara vegada u feie. Se li queixáen amorosamen de sé massa aspra y fura. Les que mes se queixaben eren les dos novissies, perque tamé eren les que mes cariños li féen. Se díen elles la una Juanita, y l'atra Paulina. La Juanita ere la del pit escaldat.

Habíe tingut Paulina molta temó als morts y als duendes, y encara li durabe; aixina que la maestra de novissies les permitíe alguna vegada dormí juntes, cosa que no se usabe ni aprobabe la regla. 

Van allargá esta libertat después de entrá allí Geminita, y alguna vegada dormíen les tres juntes, dixán ell corre sempre la ignoransia de aquelles sagales.

Al final se va tindre que descubrí diénles un día, que estáe mol apenada perque al seu pareixe se tornáe home. Sen van enriure aquelles inossentes mossetes; ell va insistí en que ere verdat, y elles encara sen enríen mes y no faen cas. Su van tindre que creure, pero sense sospechá lo engañ y teninlo sol com un cas mol raro y casi milagrós. Perque dudá de que va entrá dona al convén ni sels podíe ocurrí. Conque van passá prop de dos mesos de esta manera en la mes gran sensillés y naturalidat del món, y sense cap escrúpol ni reparo.

Lo mes gran perill que va corre lo seu disfrás constanmen va sé que olvidat del papé que fée descubriguere que sabíe lligí, y anáe sobre aixó parán molta cuenta, no agarrán may cap llibre a les mans per mes que los veíe a totes les taules, be que reduíts a breviaris, diurnos y devossions cristianes; y si alguna vegada ne obríe algún lo miráe un rato y díe: aixó es o..., y esta, ele, y nombrabe tres o cuatre lletres, sempre les mateixes, de lo que sen enríen mol les novissies y les atres monges. Y ningú sen recordáe de la seua familia ni se va tratá de escriure al seu poble.

Encara va fé un atra inossentada. La organista ere una coixa, que fora de esta falta y la de una den, ere bastán grassiosa y la mes lista, pincha y atrevida de la comunidat; pobres a casa seua, la van admití per lo ofissi. Passán un día Geminita per la seua cámara va entrá y va vore que amagáe mol depressa un papé brut, y li va di: 

- Perdonéu sor Nazaria; pero eixe papé, si está escrit yo no hay de lligíl, y escrit o no, ha de mascará tot lo que toco segons hay vist.

- Pos que mascaro, va contestá la monja; lo embutixco aquí prop del cor perque es de una persona que ting apossentada al mich de les entrañes; y te u descubrixco perque eres discreta. Escolta lo que diu: "Dolsa y grassiosa colometa meua: me fan aná a predicá tres sermons, y tardaré dos siglos en torná, que dos siglos o mes significarán pera mí tindre dolén lo cor les dos semanes que estaré sense vore los teus ulls amorosos, sense sentí la teua veu encantadora, sense contemplá lo teu rostro encantadó, sense donat y ressibí aquells apassionats abrassos entesos sol per tú y per mí.

Si puc, vindré a despedím; pero per si auncás escriume esta tarde, y aplica al papé una dotsena de besets com yo los dono an éste pera que tú los arreplegos. ¡Prenda meua! ¡Ama meua! La teua imache, que sempre ting presén, sirá lo meu ídolo en esta aussensia, així com tú, aussén y presén, eres la meua vida y la meua alma. Teu. N.»

- Tendre y enamorat está fulano, va di Geminita; pero lo seu papé mereixíe mes cuidado, pareix que hau llimpiat en ell lo cresol o embolicat una butifarra de sang rostida al caliu.

- Es que, va di la monja, me l'ha enviat a dins de un pichonet guisat y farsit. Tamé yo li envío los meus en dolsaines, bizcochos, en lo que puc.

- Y, ¿qué traéu, diéume, li va preguntá, de ixos amors, no se poden vore mes que de lluñ y sempre reixa pel mich, ni tratás mes que per escrit? ¿Quín gust poden tindre uns besets que venen embolicats en un colomet guisat, fen auló a espessies y tan pringosos?

- No u entenéu, va contestá la monja; si no fore per naixó mos moriríem totes badallán. Perque has de sabé que fora de algunes de gust mol soberbio, com la priora y sor Mercedes, totes tenim cada una lo seu cada un, y tratem la una en un flare, l'atra en un benefissiat, y així, filla meua, tenim ocupat lo cor y entretingut lo pensamén. Y si ixos homens pugueren entrá... Y no es difíssil, perque yo sé cóm y per aón; pero lo meu es flare y se sabríe, que si no... Pos, com día, si pugueren entrá, totes mos pedríem, perque tot aniríe al ample. Lo nostre amor es mes violén que fora a la libertat del siglo que corre. Yo men enrecordo de que vach voldre be a un jove abans de entrá, perque vach vindre ya en vin añs y ya ne fa nou que hi estic, y aquell amor a cap desesperassió me portáe, com éste me porte a vegades, y com yo sé que los passe a les atres en los seus. Perque aquí lo que es al exterió, molta humildat y mansuetut, molta pas y tranquilidat; pero interiormen y a soles són les batalles y furors, y la brasa a les entrañes, y lo avivás lo foc, y lo estampit y cruixí de les flames que rodegen y u abrasen tot. Hasta la mare priora ha tingut los seus mals de cap, y potsé los té encara, pero u dissimule mol o per la edat ya no u sentix en tanta forsa.

Y sor Mercedes, si no los té, es perque diu que lo que ha de agradali y mereixe lo seu amor ha de sé mol superlatiu, y después mol prudén pera sabé patí y callá, y no caminá fen lo enamorat y lo suspirós, y menos dién chiquillades per tot arreu. Cada una tenim lo nostre gust y les nostres aprensions.

- Yo creía, va di Pedro Saputo fense lo simple, que les monges eren totes santes.

- Y u som, va contestá ella; pero hechizas y de botarga: de les verdaderes va passá ya lo tems. Mira: diuen que lo món, lo demoni y la carn són los enemics del alma; pos yo te asseguro que a cap puesto se troben tan a gust com als claustros. Es sert que lo món no mo se oferix per plasses y palaus, no mos deslumbre en la seua pompa y vanes apariensies; ni s'apareix al estat y vida que seguim; pero ve a les nostres reixes y mos entre per nelles en totes les seues inmundissies, y mos taque encara mes que als mateixos que los porten. Aquí se pregunte y averigüe tot lo que passe al poble, y lo que gasten aquell y aquella, y de aón y cóm; y lo que parle y trate y se descuide la donsella, y lo que engañe la casada, y se desenfade la viuda; se sap per díes y hasta per hores la vida del mossen, del dotó, del caballé, del villano, de tots en una paraula, grans, michans, y menuts; y u pensam, u regiram y murmuram, y ya la enveja, ya lo juissi temerari, ya la mes refinada malissia mos consumix, mos contente y cobre venjansa. Pos entre natros (y aquí entre lo demoni), colometes sense fel, tórdoles arrulladores de la soledat, ¡ay, quina tela, va di lo sastre! ¡ah, qué carneta, va di lo carnissé! ¡ay, qué inossén, va di lo novio!; tot es motejamos, criticamos, calumniamos, ficamos a pelá; tot soberbia, passions, chismes, parladuríes, odio, bandos, riñes, sels, despiques, enveches, reconcomios; y a vegades de esta ficsió y hipocressía, dién al món perdut y relajat, donem grassies a Deu per habemos librat dels seus perills.

- Lo dimoni de la vanidat mos té mes rendides y esclavisades que a les dones mes tontes y profanes del siglo. May mos criden al locutori sense antes passamos revista y donamos tres mans al espill, pera que lo vel caigue així, volo aixá, jugo de esta manera, descanso de l'atra; y que la toca, y la correcha y la cadena y lo escapulari diguen algo al que mos mire, com si per mol que mos atildem pugam dixá de sé dones visions y hermosures de carnerari, ni mes ni menos que los flares dixá de fé pudó a sobaquina.

- Pos en cuan a la carn, ya te hay dit lo que mos passe, perque tan mal inclinada está aquí, y alguna vegada tan aveada, com allá fora, y sempre mes irritada, o al menos mes fássil y rebelde, be que menos libre y satisfeta. Pero yo, Geminita, miro totes estes coses com oreo de abanico y te dic y asseguro que si deu vegades naixquera, deu vegades me ficaría a monja, encara que fore pera passá aquí lo infern y allá lo purgatori; o al revés, y me ixíen los pans de pintadó hosties. No saben, no, les gens del món lo que passe als claustres, ni u podríen entendre sense vóreu ni experimentáu. ¡Oh, qué diferén u jusguen y u creuen tots, com u creía yo mateixa, que me imaginaba aquí la inossensia y la vida del paraís!

- Mol engañada, pos, vivía yo, va contestá Pedro Saputo; y encara que en los díes que fa que estic hay vist algo, no veía tan com tot aixó.

- Perque sou mol chiqueta y no teniu malissia, va di la coixa; creixéu, creixéu, creixéu, mudáu eixe hábit al nostre, feu la creu y nugo gordiano dels votos, y entonses voréu, y ya mu diréu si voléu di la verdat. Mira, pos, quin pun éste de la verdat. Aquí, Geminita, se mentix mes que a una fira, mes que a la tenda de un mercadé sense consiensia; y la que va en la verdat obté damún la burla y lo despressio de totes. Y ojito de fiáten de alguna, perque no se sap lo que es la lealtat, y de la caridat sol se coneix lo nom.

- En tot, va replicá Pedro Saputo, al meu pareixe hau exagerat una mica massa mols defectes ben minuts, eixecán montes al pla, com lo puch de Puigmoreno, y valletes al secá, com a Valmuel. Yo no los miro en vidres de aumén ni del coló de les passions; y vech caridat, indulgensia y bon espíritu, y no trobo ixa discordia del infern que tot segons diéu u porte a punta de llengua y dardo de escursó. Perque, ¿qué són alguns desvíos, alguna enganchada, algunes contradicsionetes? Entre germans se troben, y hasta entre pare y fills, y no per aixó dixen de sé lo que són, y después se 'ls olvide y tornen a tratás y confiás com si res haguere passat.

- Pero dixán tot aixó, si tos pareix, ¿no voldríeu enseñám a lligí y tocá lo órgano de Turull?

- Si la mare priora vol y te dixe, va contestá la monja, per mí en mol gust. Demánali la grassia; sí, sí, demánalay y sirem bones amigues. En efecte, va parlá a la priora y li va otorgá la grassia, discurrín que si a la sagala la podíen traure una mica lletrada y organista, se quedaríe de segona y la professaríen de monja de obediensia. Y va escomensá lo seu estudi adeprenén la paleta de la Jesús y teclechán contínuamen a un instrumén que teníe la coixa a la seua cámara, paregut al de Fondespala, al Matarraña. Va volé esta enseñali tamé la solfa, y ell va di que lo que importabe eren les lletres y les tecles, que aixó vindríe mes abán; y en vuit díes va fé vore que adepreníe y coneixíe totes les lletres de la primera linea de la paleta hasta la H, de lo que estáe mol orgullosa la coixa. Y uns ratos cusín, atres tecleján, y servín tamé a la priora y an alguna atra monja de les de copete, y fen lo pesolaga algún rato en les novissies, se pegáe mol bona vida.


Original en castellá:

Capítulo VI.

Pedro Saputo en el convento.


No tomó el hábito de monja, como quieren decir algunos y cree el vulgo ignorante, que hasta han llegado a afirmar que profesó y vivió tres años en el monasterio. Todo es falso, todo inventación y donaire de hombres desatentados y burlones. ¿Y para qué? Para concluir con un cuento absurdo, infame y asqueroso que da náuseas y vergüenza. Nada de indecente, nada de negro ni de mulato pasó en aquel convento; de gracioso y amable, sí, mucho, porque no cabía otra cosa en la edad y miramiento de Pedro Saputo, ni en la amabilidad y virtud de aquellas señoras.

Admito, pues, dentro de rejas, que entonces no eran tan quisquillosas ni tan fuertes ni espesas como después se hicieron en todos los conventos como precaución necesaria contra la fragilidad humana que dentro se refugia, y diciéndoles que se llamaba Geminita, le destinaron por de pronto de ayudanta a la cocina, haciéndole sotacocinera. Duro le fue, repugnante y afrentoso; pero a dicha, de ahí a tres o cuatro días le preguntó la madre priora si sabía coser, y dijo que un poco a la moda y gusto de las gentes del siglo; y por prueba le dio a coser dos pares de calzoncillos de un reverendo exguardián que malas lenguas decían había sido y era en el día el amor más amartelado de una hermana de la priora, casada en el pueblo y ya viuda a la sazón; lo cual, como ve el lector, maldita la cosa que tocaban a la bienaventurada monja.

A poco rato conoció la priora que Geminita cosía con más primor que las más reputadas entre ellas, y mostró la labor a otras monjas, pareciendo tan bien a todas, que por acuerdo unánime o más bien por aclamación le sacaron de la cocina y declararon la doncella de labor de la comunidad, tratándole con mucho cariño, y procurando las más de ellas mostrársele muy suyas, mereciéndolo todo su modestia, su afabilidad y buena gracia.

Prendáronse de él muy especialmente dos novicias que había casi de su misma edad. La una porque de chiquita cayéndose de bruces en el fuego del hogar se volcó encima una olla de agua hirviendo y se había quemado el cuello y todo un pecho, creyeron sus padres que sería inútil para el mundo y la inclinaron desde luego a monja, dejándose ella inclinar y llevar al fin, si querer si no querer, más de decir que sí muy inocentemente a todo lo que le proponían. Y la otra, vecina y amiga suya, la siguió pocos días después sólo por hacer lo mismo; y llevaban entonces de seis a siete meses de hábito.

Estas dos muchachas, pues, le manifestaron mas cariño por ser de su misma edad, puesto que la mayor, que era la quemada, tenía dieciséis años y meses; y la otra no más de esos meses menos. Para vivir y hablarse y tratarse más libremente rogaron a la maestra de novicias que pidiese a la madre priora la gracia de dejar dormir a Geminita en el noviciado, la maestra era de suyo indulgente, y habló aquel mismo día a la priora, la cual por contentar a todas cuatro concedió con su deseo, sucediendo esto a las dos semanas cabales que él estaba en el convento.

Con el mayor cuidado iba él en todo para no descubrirse; hablaba poco y siempre con oportunidad y agudeza, pero sencillamente y como si fuese cosa natural y sin advertencia. De suerte que sólo con sus palabras y buen modo se había de meter en el corazón y en los tuétanos de todas ellas; y así sucedía, hasta abrazarlo y darle de besos jóvenes y viejas cuando le oían hablar con tanta discreción y sabiduría. Por supuesto, él se dejaba abrazar y besar, por no dar sospecha, pero no solía volver estas caricias sino rara vez. Como que se le quejaban amorosamente de su esquivez e insensibilidad. Las que más se quejaban eran las dos novicias, porque también eran las que mas cariños le hacían. Llamábanse ellas la una Juanita, y la otra Paulina. La Juanita era la del pecho quemado.

Había tenido Paulina mucho miedo a los muertos y a los duendes, y aún le duraba; como que la maestra de novicias les permitía alguna vez dormir juntas, cosa que no se usaba ni aprobaba la regla. Alargaron esta libertad luego que estuvo allí Geminita, y alguna vez dormían las tres juntas, dejando él correr siempre la ignorancia de aquellas muchachas.

Al cabo se hubo de descubrir diciéndoles un día, que estaba muy triste porque a su parecer se volvía hombre. Riéronse aquellas inocentes niñas; él insistió en que era verdad, y ellas en reírse y no hacer caso. Pero como por eso no dejaban de llamarle como antes, lo hubieron de creer, pero sin sospechar el engaño y teniéndolo solamente por un caso muy raro y casi milagroso. Porque dudar que entró mujer en el convento ni aun ocurrirles podía. Conque pasaron cerca de dos meses de esta manera con la mayor sencillez y naturalidad del mundo, y sin el menor escrúpulo ni reparo.

El mayor peligro que corrió su disfraz constantemente fue el que olvidado del papel que hacía descubriese que sabía leer, y andaba sobre esto muy advertido, no tomando nunca ningún libro en las manos por más que los veía en todas las mesas, bien que reducidos a breviarios, diurnos y devociones cristianas; y si alguna vez abría alguno lo miraba un rato y decía: esto es o..., y ésta, ele, y nombraba tres o cuatro letras, siempre las mismas, de lo que se reían mucho las novicias y las otras monjas. Y nadie se acordaba de su familia ni se trató de escribir a su pueblo.

Aún hizo otra inocentada. La organista era una coja, que fuera de esta falta y la de un diente, era bastante graciosa y la más lista y atrevida de la comunidad; pobre de su casa, y a quien admitieron por el oficio. Pasando un día Geminita por su celda entró y vio que ocultaba muy aprisa un papel sucio, y le dijo: - Perdonad sor Nazaria; pero ese papel, si está escrito yo no he de leerle, y escrito o no, ha de untar todo lo que toque según he visto. - Mas que unte, respondió la monja; le meto aquí cerca del corazón porque es de una persona a quien tengo aposentada en medio de mis entrañas; y te lo descubro porque eres discreta. Oye lo que contiene: «Dulcísima y graciosísima paloma mía: me hacen ir a predicar tres sermones, y tardaré dos siglos a volver, que dos siglos y más serán para mi enfermo corazón dos semanas que estaré sin ver tus ojos amorosos, sin oír tu voz encantadora, sin contemplar tu rostro hechicero, sin darte y recibir aquellos aspirados abrazos de ti y de mí solos entendidos. Si puedo, iré a despedirme; pero por si acaso escríbeme esta tarde, y aplica al papel una docena de besos como yo los doy a éste para que tú los recojas. ¡Prenda mía! ¡Dueño mío! Tu imagen, que siempre tengo presente, será mi ídolo en esta ausencia, así como tú, ausente y presente, eres mi vida y mi alma. Tuyo N.» - Tierno y enamorado está el sujeto, dijo Geminita; pero su papel merecía otro cuidado, que no dirán sino que habéis limpiado con él la lámpara o envuelto una morcilla asada. - Es, dijo la monja, que me lo ha enviado dentro de un pichón cocido y relleno. También yo le mando los míos en dulces, en bizcochos, en lo que puedo. - Y, ¿qué sacáis, decidme, le preguntó, de esos amores no pudiendo ver sino de lejos y siempre reja en medio, ni trataros sino por escrito? ¿Qué gusto pueden tener unos besos que vienen envueltos con todo un pichón guisado, oliendo a especias y tan pringosos? - No lo entiendes, respondió la monja; si no fuera esto nos moriríamos todas de bostezos y encharcamiento. Porque has de saber que fuera de algunas de gusto muy soberbio, como la priora y sor Mercedes, todas tenemos cada una su cada uno, y tratamos cuál con un fraile, cuál con un beneficiado, cuál con otro que se le previene, y así, hija mía, tenemos ocupado el corazón y entretenido el pensamiento. Y si esos hombres pudieran entrar... Y no es difícil, porque ya yo sé cómo y por dónde; pero el mío es fraile y se sabría, que si no... Pues, como decía, si pudiesen entrar, todas nos perderíamos, porque todo iría a barrisco. Nuestro amor es más violento que fuera en la libertad del siglo. Yo me acuerdo que quise bien a un joven antes de venir, porque vine ya de veinte años y hace nueve que estoy, y aquel amor en ninguna desesperación me ponía, como éste me pone a veces, y como yo conozco que les sucede a otras con los suyos. Porque aquí lo que es al exterior, mucha humildad y mansedumbre, mucha paz y tranquilidad; pero interiormente y a solas son las batallas y furores, y el arder de las entrañas, y el consumirse el fuego, y el estallido y rumor de las llamas que envuelven y abrasan todo. Aun la madre priora ha tenido sus quebraderos de cabeza, y quizá los tiene en el día, pero lo disimula mucho o por la edad no siente ya con braveza. Y sor Mercedes, si no los tiene, es porque dice que el que ha de gustalle y merecer su amor ha de ser muy superlativo, y después muy prudente para saber sufrir y callar, y no andar haciendo el enamorado y el suspiroso, y menos diciendo niñerías trasminándose por todas las junturas. Cada una tenemos nuestro gusto y nuestras aprensiones.

- Yo creía, dijo Pedro Saputo haciendo el simple, que las monjas eran todas santas. - Y lo somos, respondió ella; pero hechizas y de botarga: de las verdaderas pasó ya el tiempo. Mira: dicen que el mundo, el demonio y la carne son los enemigos del alma; pues yo te aseguro que en ninguna parte se la llevan tan de calle como en los claustros. Es cierto que el mundo no se nos ofrece por plazas y palacios, no nos deslumbra con su pompa y vanas apariencias; ni se parece en el estado y vida que seguimos; pero viene a nuestras rejas y se nos entra por ellas con todas sus inmundicias, y nos mancha aún más que a los mismos que le componen. Aquí se pregunta y averigua cuanto pasa en el lugar, y lo que gastan aquél y aquélla, y de dónde y cómo; y lo que habla y trata y se descuida la doncella, y lo que engaña la casada, y se desenfada la viuda; sabiendo por días y aun por horas la vida del clérigo, del facultativo, del caballero, del villano, de todos en una palabra, grandes, medianos, y chicos; y lo pensamos, y lo revolvemos y murmuramos, y ya la envidia, ya el juicio temerario, ya la más refinada malicia nos consume, nos contenta y da venganza. Pues entre nosotras (y aquí entra el demonio), palomitas sin hiel, tórtolas arrulladoras de la soledad, ¡ay, qué tela, dijo el sastre!; ¡ay, qué inocente, dijo el novio!; todo es motejarnos, criticarnos, calumniarnos, desollarnos; todo soberbia, pasiones, chismes, odio, bandos, riñas, celos, despiques, envidias, reconcomios; y a vueltas de esta ficción e hipocresía, llamando al mundo perdido y relajado, y haciendo que damos gracias a Dios por habernos librado de sus peligros.

- El demonio de la vanidad, que si otra cosa no topase pegará a una verruga, nos tiene más rendidas y esclavillas que a las mujeres más tontas y profanas del siglo. Nunca nos llaman al locutorio, que no nos pasemos revistas y demos tres manos en el espejo, para que el velo caiga así, vuele asá, juegue de esta manera, descanse de la otra; y que la toca, y la correa y la cadena y el escapulario digan algo al que nos mira, como si por mucho que nos atildemos podemos dejar de ser mujeres visiones y bellezas de carnerario, ni más ni menos que los frailes dejar de heder a sobaquina.

- Pues en cuanto a la carne, ya te he dicho lo que nos sucede, porque tan mal inclinada está aquí, y alguna vez tan avezada, como allí fuera, y siempre más irritada, o al menos más fácil y rebelde, bien que menos libre y satisfecha. Mas yo, Geminita, miro todas estas cosas como oreo de abanico y te digo y aseguro que si diez veces naciera, diez veces me pondría a monja, dado que fuese para pasar aquí el infierno y allá el purgatorio; o al revés, y me salían las hogazas hostias. No saben, no, las gentes del mundo lo que pasa en los claustros, ni lo podrían entender sin vello ni esperimentallo. ¡Oh, qué diferente lo juzgan y lo creen todos, como lo creía yo misma, que me imaginaba aquí la inocencia y la vida del paraíso!

- Muy engañada, pues, vivía yo, respondió Pedro Saputo; y aunque en los días que hace que estoy he visto algo, pero no tanto como todo eso. - Porque sois muy niña y no tenéis malicia, dijo la coja; creced, creced, creced, mudad ese hábito en el nuestro, haced la cruz y nudo gordiano de los votos, y entonces veréis y me lo diréis si queréis decir la verdad. Mira, pues, qué punto éste de la verdad. Aquí, Geminita, se miente más que en una feria, más que en la tienda de un mercader sin conciencia; y la que trata verdad, segura tiene encima la burla y el desprecio de todas. Y cuidado de fiarte de alguna, porque no se sabe lo que es la lealtad, y de la caridad sólo se conoce el nombre.

- Con todo, replicó Pedro Saputo, a mi parecer habéis ponderado un poco muchos defectos harto ligeros, levantando montes en el llano. Yo no los miro con vidrios de aumento ni del color de las pasiones; y veo caridad, indulgencia y buen espíritu, y no encuentro esa discordia del infierno que todo según decís lo lleva a punta de lengua y dardo de víbora. Porque, ¿qué son algunos desvíos, alguna contienda, algunas contradiccioncillas? Entre hermanos se ven, y aun entre padre e hijos, y no por eso dejan de ser lo que son, y luego se les olvida y vuelven a tratarse y confiarse como si nada hubiera pasado.

- Mas dejando todo esto, si os parece, ¿no queríades enseñarme a leer y tocar el órgano? - Si la madre priora quiere y te deja, respondió la monja, por mí con mucho gusto. Pídele la gracia; sí, sí, pídesela y seremos buenas amigas. Con efecto, habló a la priora y le otorgó la gracia, discurriendo que si a la muchacha la podían sacar un poco letrada y organista, se quedara de segunda y la profesarían de monja de obediencia. Y dio principio a su estudio aprendiendo la paleta de la Jesús y tecleando continuamente en un instrumento que tenía la coja en su celda. Quiso ésta enseñarle también la solfa, y él dijo que lo que importaba eran las letras y las teclas, que eso vendría más adelante; y en ocho días hizo que aprendía y conocía todas las letras de la primera línea de la paleta hasta la H, de que estaba muy vana la coja. Y unos ratos cosiendo, otros tecleando, y sirviendo también a la priora y a alguna otra monja de las de copete, y traveseando algún rato con las novicias, se daba muy buena vida.

sábado, 9 de mayo de 2026

Sedicio, Seditio, Sedicion, Segar, Segador, Segon, Seguel

Sedicio, Seditio, Sedicion, s. f., lat. seditionem, sédition.
Viras environ
Mortal sedicion.
V. de S. Honorat.
Vous verriez alentour mortelle sédition.
La seditio tessalonica. Cat. dels apost. de Roma, fol. 50.
(chap. La sedissió tessalónica.)
La sédition thessalonique.
CAT. Sedició. ESP. Sedición. PORT. Sedição. IT. Sedizione. (chap. Sedissió, sedissions, com la de Carlitos Puigdemont a Cataluña. Als textos antics ix que estabe penada en la mort o exili. Sedissiós, sedissiosos, sedissiosa, sedissioses.)

Puigdemont, Waterloo, Napoleón, pañales

Segar, v., lat. secare, couper, scier, moissonner, faucher.
Las messios qu' el a fachas en arar o en semenar o en segar o en estivar lo blat. Trad. du Code de Justinien, fol. 17.
Les dépenses qu'il a faites à labourer ou à semer ou à couper ou à récolter le blé.
Part. prés. Segan prat am lo dalh el ma. Brev. d'amor, fol. 47.
(chap. Segán lo prat en la dalla a la ma. La dalla se fa aná en les dos mans; la corbella, fals o falz en una, y al atra la soqueta de fusta.)
Fauchant pré avec la faux à la main.
Part. pas. Madurat, segatz es apres;
Segat, hom lo bat per que salha
Et yesca lo blatz de la palha.
Leys d'amors, fol. 36.
Mûri, il est coupé après; coupé, on le bat pour que saille et sorte le blé de la paille.
La bona meysso cant es segada el camp. V. et Vert., fol. 66.
La bonne moisson quand elle est coupée au champ.
ANC. FR. C'estoyent des moissonneurs en chemise qui scioyent du blé aux plus grandes chaleurs du jour. Remi Belleau, t. 1, fol. 130.
Arbres planter et blez soier.
Nouv. rec. de fabl. et cont. anc., t. 1, p. 376.
CAT. ESP. PORT. Segar. IT. Segare. (chap. Segá, segás: sego, segues, segue, seguem o segam, seguéu o segáu, seguen; segat, segats, segada, segades; segaré; segaría; si yo segara; si yo tinguera una dalla, cuántes faixes segaría.)

fulla, brindó, pontet, rastell, rampill, mánec, maneta, manelló, manilló, maniguill, costella de la fulla, falte la pedra per a esmolá y la enclusa

2. Segador, s. m., moissonneur, faucheur.
Comunamen segador
Per so penhon li penhedor 
Junh. 
Brev. d'amor, fol. 47.
Communément (en) faucheur pour cela les peintres peignent juin.
CAT. ESP. PORT. Segador. IT. Segatore. (segadó, segadós, segadora, segadores.)

Segon, prép., lat. secundum, selon.
Segon los corteiadors.
Giraud le Roux: A la mia.
Selon les courtiseurs.
Segon los ditz de la Sainta Escriptura.
Bernard de la Barthe: Foilla ni flors.
Selon les dits de la Sainte-Écriture.
Conj. comp. Segon que mandec, fo fayt. Philomena.
Selon qu'il commanda, il fut fait.
A greu sera est segl' en l' estamen
Que a estat, segon que auzem dir.
P. Cardinal: Tot atressi.
Difficilement sera ce siècle dans l'état qu'il a été, selon que nous entendons dire.
ANC. FR. Selunc nature, purchaceit
Sa viande cum il soleit. 
Marie de France, t. II p. 62.
CAT. Segons. ESP. Según. PORT. Segundo. IT. Secondo. (chap. Segons.)

Segon, adj. num., lat. secundus, second, deuxième.
La nueyt segonda devia intrar. Philomena.
La seconde nuit il devait entrer.
Subst. El segonz, Guirautz de Bornelh.
Pierre d'Auvergne: Chantarai.
Le second, Giraud de Borneil.
Loc. Una no sai
Que segonda no 'l sia.
A. Daniel: Quan chai.
Une je ne sais qui seconde ne lui soit. 
- Cousin issu de germain, cousin second.
Fraire e cozi e segon.
(chap. Germá y cusí y cusí segón. De frater : fraire : frare : flare, flares.)
T. de Sifre et de Bernard: Mir Bernar.
Frère et cousin et second.
Gausceran Durtz e son frair' En Raimon
Am atretan cum s' eron mey segon.
Bertrand de Born: Quan la novella.
Gausserand Durt et son frère le seigneur Raimond j'aime pareillement comme s'ils étaient mes cousins seconds.
- Seconde farine, recoupe, bis-blanc.
Coma aquel que purga la pura farina del segon.
(chap. Com aquell que purgue la pura farina del segó.)
V. et Vert., fol. 35, 2e Ms.
Comme celui qui purge la pure farine du second.
- Rival, concurrent. 
Sol Dieus mi gart del segon. 
Raimond de Castelnau: Entr' ira.
Seulement que Dieu me garde du concurrent.
ANC. FR. Il fud li secunz qui là mist
La lei Deu e tenir la fist.
Marie de France, t. II, p. 419.
CAT. Segon. ESP. PORT. Segundo. IT. Secondo. (chap. Segón, segons, segona, segones; segundo, segundos, segunda, segundes. 1 segón de tems.)

2. Segondament, Segondamen, adv., secondement.
Itera... am enguent... segondament.
Trad. d'Albucasis, fol. 25. 
Réitère... avec onguent... secondement.
CAT. Segonament. ESP. Segundamente (Segundament). IT. Secondamente. 
(chap. Segonamen o segónamen; dos vegades; a la segona. Reiteradamen.)

3. Segondanament, adv., secondement.
Tu descuebre.. segondanament. Trad. d'Albucasis, fol. 44.
Tu découvres... secondement.

4. Segondar, v., lat. secundare, seconder. 
Qui ara no 'l segonda 
Non er de la taula redonda.
Roman de Jaufre, fol. 4.
Qui maintenant ne le seconde ne sera pas de la table ronde.
CAT. Secundar. ESP. (secundar) PORT. Segundar. IT. Secondare.
(chap. Secundá, seguí: secundo, secundes, secunde, secundem o secundam, secundéu o secundáu, secunden; secundat, secundats, secundada, secundades; secundaré la mossió de censura; secundaría; si yo secundara la majoría de vots.)

5. Secundari, adj., lat. secundarius, secondaire.
Tan... premiera que secundaria.
(chap. Tan... primera com secundaria.)
Statuts de Provence. Julien, t. 1, p. 58.
Tant... première que secondaire.
CAT. Secundari. ESP. PORT. Secundario, segundario. IT. Secondario.
(chap. Secundari, secundaris, secundaria, secundaries.)

Secundari, secundaris, secundaria, secundaries.

6. Segundariament, Segondariamen, Secondariament, adv., secondairement, secondement.
Son pauzadas segondariamen. Leys d'amors, fol. 122. 
(chap. Són posades secundariamen o secundáriamen.)
Sont posées secondairement.
Secondariament per la longueza de temps. Doctrine des Vaudois.
Secondement par la longueur de temps.
Inscideys aquela segundariament. Trad. d'Albucasis, fol. 20.
Incise celle-là secondement.
CAT. Secundariament. ESP. (secundariamente) PORT. Segundariamente. 
IT. Secondariamente. (chap. Secundariamen o secundáriamen.)

7. Segundina, Secondina, s. f., lat. secundinae, segondine, arrière-faix, 
délivre.
Fetus... evolopat en la pel dita secundina, ab la qual naysh.
(chap. Feto... embolicat en la pell dita secundina, en la cual naix. Naix sone igual que naysh o naish.)
Eluc. de las propr., fol. 251.
Fétus... enveloppé dans la peau dite secondine, avec laquelle il naît.
Cove que no y laissas alcuna causa dedinz la segondina.
Trad. d'Albucasis, fol. 37.
Il convient que tu n'y laisses aucune chose dedans la secondine.
CAT. ESP. Secundina. PORT. Secundinas. IT. Secondina. (chap. Secundina, secundines dels ressién naixcuts.)

Seguel, s. m., du lat. secale, seigle.
Granetz de seguel hi moillatz.
Deudes de Prades, Auz. cass.
Petits grains de seigle vous y mouillez.
Un sestier de seguel.
Tit. de 1279 et 1280. Arch. du Roy., Toulouse, J. 321.
Un setier de seigle.
CAT. Segol (sègol). IT. Segale, segola. (ESP. Centeno. Chap. Senteno; secale cereale L. Es de la familia del blat o formén, y está relasionat en la sibada.)

ESP. Centeno. Chap. Senteno; secale cereale L. Es de la familia del blat o formén, y está relasionat en la sibada.

trilla, noms, sibá, avena, senteno, blat

martes, 7 de marzo de 2017

Chapurriau, Torrevelilla, Jesús Martínez Fabón

Chapurriau, Torrevelilla, Jesús Martínez Fabón

Torrevelilla, documental, chapurriau, se rode, sine

 
 
A la volta =   A la vez.  // a la vegada a Beseit

Allacuanta = hace mucho tiempo

A palpó = A tientas   // a paupons, paupontes

Ababol = Amapola

Achuntament = Ayuntamiento / ajuntamén a Beseit

Acontentat = Lleno, harto, ect. / Fart a Beseit

Agosté = Criado contratado exclusivamente, para las faenas de siega y trilla  (agost)

Aigua = Agua

Airegaz = Viento fuerte / ventolina, ventolines

Aisá o Eisá = Azada  (eixada, aixada, eixadella, cavegueta a Beseit)

Aladre = Arado

Albarca = Calzado usado principalmente por labradores y pastores, hecho la suela de tiras de goma a manera de sandalias  // abarca, abarques a Beseit

Alchez = Yeso // ges a Beseit

Alfalz = Alfalfa   (aufals a Beseit)

Alfalz = Hoz   (fals, falseta, corbella a Beseit)

Aljezó o alchezó = Casco de yeso, desprendido de una pared

Aiva d´ay = Apártate, quítate de ahí // fuch! a Beseit /

Amagatall = Espacio pequeño para esconderse

Anan = Yendo (aná, ir) / anán (g) /

Aparent = Apropiado

Apiazá = Coser, remendar una pieza  vieja o estropeada.  // apedassá a Beseit, pedás /

Ara = Ahora

Arguellat = Delgado, enfermizo, débil, etc.

Armela = Almendra // amela, ameles a Beseit (Natxo Sorolla Amela)

Arruixá = Echar agua fina sobre el suelo, generalmente antes de barrer

Asobin = A menudo, con frecuencia / assobín / sovint

Áspre = Áspero, seco / aspre, aspres, aspra, aspres, com una serba verda /

Ataulá = Allanar con la tabladera, los surcos de la tierra sembrada

Atiborrá = Empapuzar, hacer comer mucho / empapussá a Beseit

Aturá = Estar quieto en un sitio. También, pastar el ganado, quietamente

Au = Se acabó o hasta luego

Aufegarse = Ahogarse  // aufegás a Beseit

Avariento = Clamor. Hace las cosas rápido, corriendo, pero sin eficacia

Bachoca = Judía verde / bajoca, bajoques, fesol vert; vaina, vaines del pésol, faba, etc.

Bada = Grieta

Bambollas = Burbujas, ampollas  / bambolles, bambolla; clofa, clofes

Bandechá = Bandear, voltear las campanas

Beta = Trozo de hilo o cuerda fina  o cinta de tela

Bezó = Gemelo  / bessó, bessons (los Bujets o Falgassos per ejemple)

Blat = Trigo

Bolicha = Medio agua y medio nieve / Aiguaneu a Beseit

Borraco = Hematoma producido por un fuerte golpe en la frente / boñ, croquinot a Beseit.

Botiga = Tienda de ropa  / Tenda, botiga

Brema, bremá = Vendimia, vendimiar

Brena = Comida de medio día (en otros lugares: merienda) / berena, v. berená /

Bufá = Soplar

Bufa = Ventosidad silenciosa

Bufadó = Útil en forma de tubo que soplando servía para avivar la lumbre. (De bufar = soplar)

Cabaz = Capazo / cabás, cabassos; capazo a Alcañís /

Caborces, Caberzut, Cabut, Tozut = Tozudo, cabezudo / Tossut, caborsut

Calcé = Calzado

Caló = Calor

Calorina = Calor fuerte / calina tamé /

Cante = Cántaro

Cantrella = Botijo

Caparra = Garrapata

Cap = Cabeza

Carbaza = Calabaza / carbassa; carabasa en valensiá

Cariñá = Añorar

Carrechá = Acarrear

Caterva = Multitud de personas o animales

Cosí, Cosina = Primo, prima / cusí, cusins, cusina, cusines; v. cusí /

Chambergo = Chaqueta o abrigo (que te queda muy mal)

Chambra = Blusa

Chandre = Yerno (gendre)

Chau = Yugo para uncir el par de la junta / jou, jous /

Cheminera o Chaminera = Chimenea (principalmente para denominar las antiguas chimeneas acampadas del fuego bajo de troncos de leña, aunque también se denominan así las demás. / Enchumenera

Chens = Nada, ni siquiera un poco / gens (ni mica) /

Chermá, chermana (¿Germá, Germana?) = Hermano, hermana

Chirnet = Pequeña herida o corte  / Nafra, ñafra

Chisquero = Encendedor de mecha

Chit = Tallo nuevo, retoño. (rechit, rechito)

Chorrá = Pequeña cantidad o chorro de aceite, vinagre o de cualquier otro es liquido, chorradeta. / chorret, chorrets; v. chorrá

Chová = Superficie de terreno equivalente al labrado de un día con caballerías mayores / jovada; jovata, de jou : yugo

Chuflá = Silbar (y también copular). / Chulá a Beseit

Chusticia (¿Xusticia?) = Justicia / Justíssia a Beseit

Cibá = Cebada   / Sibada a Beseit

Ciduricha = Ajedrea. Hierba aromática usada en la conservación de las aceitunas verdes. 
/ Saduricha
saduricha, coló, parts; satureja hortensis, satureia

Cingle = Montaña de roca (peñasco)  / Single

Coa = Cola, rabo / coa, coga /

Cobertera = Tapadera de una vasija  / Cobertora, tapa

Cobertó = Manta para la cama, muy basta y hecha a mano

Coca = Torta / Coc en anous, coc en poma, coca de San Juan
 
Coci = Vasija de barro grande utilizada antiguamente para hacer la "colada"

Conca = Recipiente grande, generalmente de latón u otro metal parecido para hacer la colada

Conill o Cunill = Conejo

Convoyá = Hacer mucho agasajo a los visitantes

Cordé = Cordero
 
La chiqueta María teníe un corderet; herba

Corp = Cuervo / corp o corv /

Coscurro = Trozo de pan, normalmente el canto ("Un coscurro de pa y olives")

Cuisa o Cuixa = Muslo

Dalla = Guadaña.

Desustanciat = Persona insulsa, patosa, simple y sin sustancia. / dessustansiat, dessustansiats, dessustansiada, dessustansiades, sense sustansia /

Dies de la semana: = Días de la semana: (Díes de la semana)

Dilluns = Lunes (día de La Luna) 

Dimarch = Martes (día de Marte) / dimats /

Dimecres = Miércoles (día de Mercurio

Dichaus = Jueves (día de Júpiter)

Dit = Dedo

Diviandres = Viernes (día de Venus) 

Disabde = Sábado (día de Saturno) / dissapte : sabat o sabbat - Saturno /

Dumenche = Domingo (día del Sol) / domenge, domenche /

Drap = Trapo inservible usado, generalmente, para la limpieza hogareña.

Dret = derecho (ejemplo: no ña dret a que li fache iso = no hay derecho a que le haga eso).

Dret o dreta = De pié   (él o ella). Derecho o derecha.

Embasadó = Embudo

Embolicá = Embrollar, confundir.

En tú = Contigo

Endeñat = Herida infectada

Endiñá = Meter un tanto en el juego, un golpe en una pelea...

Ensobiná = Enredarse, caerse patas arriba (supino) sin poder levantarse

Erm = Yermo

Esbarrá = Asustarse o espantarse las caballerías

Escagarzat = Cobarde, Miedoso y también tener diarrea / escagarsat, escagarsats, escagarsada, escagarsades /

Escaparrá = Echar de mala forma

Esclafá = Romper, escachar...

Esclafitá = Bofetada

Escudella = Vasija de media esfera utilizada antiguamente para servir la comida y también como plato que podría ser de barro o de madera, hecha esta última artesanalmente.

Escurzó = Serpiente de agua / escursó : víbora /

Esparvé = Milano
 
esparbé, esparvé; Sperber; Accipiter nisus, esparver

Espolsá = Sacudir el polvo u otra cosa

Esportó = Aparejo hecho de esparto para llevar la carga las caballerías  


Estenazes = Tenazas

Estirores = Tijeras

Estral = Hacha

Estronchiná = Hacer o hacerse trizas

Falcó = Halcón

Fardacho o esfardacho = Lagarto

Farfallós = Tartamudo

Farina = Harina

Fart = Harto. (De comida o entre otros conceptos).

Feis o Feix = Fajo de ramas o de mies.

Fem = Estiércol, fiemo

Femé = Estercolero.

Fenaz = Hierba mala que crece en los campos, parecida al heno. / fenás, fenassera /

Figa = Mujer sosa y también higo (fruto de la higuera).

Figuera = Higuera

Foc = Fuego

Forat = Agujero

Fuchí = Huir.    / Fugí

Fumarro = Cigarro
 
Desideri Lombarte Arrufat parlabe chapurriau

Gallarofa = Envoltura de la mazorca del maíz / Barallofa, ballarofa

Gañolá = Quejarse, llorar.

Garganchó = Garganta; todo el conducto de la tráquea

Garranchal = Bancal pequeño o estrecho y generalmente improductivo o yermo.

Garrós = Persona o animal con las piernas torcidas

Garza = Urraca (garsa; picaraza)

Golut = Goloso (laminero; llaminé)

Gorrino o Porc = Cerdo

Goz = Perro  / Gos, gossa, gossos, gosses a Beseit

Grané = Granero, falsa de las viviendas rurales.

Grané = Sitio para guardar el grano. También suele llamarse así al desván.

Guit = Que tira coces

Jopá = Marchar deprisa o sin decir nada

Llaurá = Labrar

Llesca = Rebanada de pan

Llit = Cama

Llodo = Lodo, barro

Llop = Lobo

Llum = Luz.

Lluminaria = Luz intensa y brillante

Lorza = Pliegues ondulados en la carne gorda o en ropas

Maestre o Mestre = Maestro

Malcriat = Mal educado.

Malfurrá = Malgastar o desaprovechar

Mangrana = Granada

Mardá = Borrego para cubrir las ovejas

Mare = Madre (maire)

Mascle = Semental

Matacabra = Granizo pequeño muy fino que cae en invierno.

Matraca = Persona que habla mucho

Menut = Entrañas del animal. Asadura. También significa pequeño.

Milló = Mejor. También millón

Mocho = Cualquier astado al que le falta un todo en la cuerno

Modorro = Lunático
// allunat, allunats, allunada, allunades; llunátic, llunatics, llunática, llunátiques /
 
Manel Riu Fillat, no passarás fret; modorro, lunático, llunátic, allunat

Mol pito = Inteligente, listo / pito, pitos, pita, pites; pincho, pinchos, pincha, pinches

Mondonguilla = Albóndiga

Moñiga o Boñiga = Excremento de asno, mulo, caballo (pasterada)

Muermo = Persona que marea o que habla mucho

Muñí = Ordeñar

Nina = Muñeca para jugar las niñas.
(Mon germá Ángel y yo ne teníem una cuan erem chiquets que se díe Mina. La va fé, cusí, man germana Mercedes, Merche, y la féem volá desde la esgorfa en una bossa de plástic com a paracaídes o paracaigudes, apart de atres experimentos. Men enrecordo com si fore ahí: los seus ulls: botons en dos forats, les pestañes negres com lo pel risat de ... Mina El Hammani )

Niquitós, niquitosa = Persona muy meticulosa y difícil de contentar o quisquillosa

No cal y no caldrá = No hace o no hará falta

No me fa goch = No me apetece

Pa = Pan

Pare = Padre (paire)

Poble = Pueblo

Oli = Aceite

Ovella = Oveja

Ou = Huevo

Pá = Pan

Palliza = Almacén para guardar la paja del trigo

Paniz = Maíz / panís /

Paraigues = Paraguas

Pardal = Jovenzuelo avispado. También pájaro pequeño, generalmente el gorrión gris abundante en los pueblos y en los campos.

Parlá = Hablar

Pasia = Contagio de gripe u otra enfermedad / passia /

Pellizc = Pellizco

Pentiná = Peinar

Peó = Peón

Perdiu = Perdiz

Pet = Ventosidad sonora

Petoste = Persona o cosa que sólo sirve para estorbo

Piau = Pié

Pichó = Peor  y también polluelo de la paloma

Pisá = Orinar / pixá; pixapins; pixacantons /

Polde = Dedo pulgar de las manos

Pollastre = Pollo grande de corral (de gallina)

Porró = Porrón para el vino u otra bebida 

Porta = Puerta

Pot = Bote de vidrio o metálico.

Presec = Melocotón / préssec; bresquilla; mullarero /

Preto = Tacaño y también fuertemente sujeto.

Puncha = Pincha clavada en la carne

Purna = Chispa que salta del fuego

Raim = Uva o racimo de uva / raím /

Rechirá de temps = Cambio brusco del tiempo Cambio brusco y desagradable del tiempo

Refredat = Constipado (fred, fret; frío; en rumano constipado vol di estreñit.)

Regalá = Derretirse el hielo, la nieve.

Reglot = Erupto (eructo) (rot)
Res. Nada. (rien fr. ; no res : nada; res latín: cosa; res publica: república: la cosa pública)
Revindre = Volver a manar agua los manantiales

Ribaz = Separación de dos bancales, uno más alto que otro o de una vereda, carretera y un campo. (ribás) (com Alejandro Romero R.)
Robell = Óxido
Robellat = Oxidado (robellat, robell) (robelló)
Roch = Rojo
Rosigá = Hablar con disconformidad y sin parar
Sargantaña = Lagartija (sargantana)
Serva = Fruto del azarollo / serba, serva, serbes, serves /
Sostobá = Menear repetidamente
Taragaña = Telaraña
Tarquín = Cieno. Barro sucio / Tarquí /
Timó = Tomillo (Thymian, thymus, thymus,) (farigolero)
 
Timó, Tomillo, timus, thymian,

 

Tocadura = Herida de las caballerías debido al roce de los aperos
Toquitiá = Sobar, manosear (toquetear)
Torrá = Asar, quemar
Tozoló = Golpe contra la frente
Treball = Trabajo (tanto refiriéndose a una labor como a una desgracia o infortunio).
Treballá = Trabajar.
Triá = Separar, elegir
Trobá = Encontrar
Troná = Tormenta
Tronzadó = Sierra grande para cortar troncos
Tufarrina = Olor fuerte y molesto en el ambiente
Ungla = Uña
Vatres o Vusaltres = Vosotros, vosotras
Vi = Vino
Viquiari o Vicari = Cura párroco. (De la palabra Vicario).
Vila = Villa
Zaboc = Memo, iluso
Zapo = Sapo
Zarrio = Trasto, Cacharro, Trapo sucio
Zoquet = Zoquete, poco inteligente
Zurriaca = Látigo para estimular a las caballerías. (zurriaga)