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domingo, 28 de julio de 2024

3. 7. De cóm Pedro Saputo va doná cuenta del seu viache de la volta a España.

Capítul VII.

De cóm Pedro Saputo va doná cuenta del seu viache de la volta a España.

Restituít a casa seua, no lo dixaben viure preguntanli pel seu gran viache; y pera satisfé a tots a la vegada va fé pregoná que acudigueren a la plassa; van acudí, y desde lo balcó va di: 

"Si tot lo que hay vist y me ha passat haguera de referitos, en un mes no acabaría. Pero algunes coses particulás les aniré contán als amics, y ells les contarán a datres, y així les sabréu tots. Atres no les diré ni an ells ni a dingú, perque no vach demaná llissensia pera publicales y lo món es mol mal pensat.»

Sabéu pos, amics y compatrissis meus, que a tot arreu hay trobat homens espabilats, y homens tontos; de éstos mes que de aquells; homens que se creurán lo que se 'ls diu als chiquets, que lo sel es de seba y que los faríeu combregá en rodes de molí. Aixó tos u dic pera que veigáu en quina raó podrán di per neixos pobles veíns que sou los mes tontos del món. ¡Cuáns ne ña que u són mes que vatres!, perque encara que es verdat que vau aná al planet de Violada a cavá ixos forats buscán tessoros amagats, pero aixó u han fet y u fan mols atres que se tenen per mol espabilats, y troben lo mateix que vatres, que es la terra fresca y lo fron suat. Pero dingú de Almudévar ha anat a vórem pegá lo salt de Alcolea, perque ya tos figurabeu que ere pera fótretos lo pel, cuan hi han anat mols doctós de la Universidat de Huesca, y hasta colegials de Santiago y de San Vissén, alguns canonges, mols caballés y dames prinsipals, y totes les sing pes de la copla. De Barbastro, pos, no dic res; hi van aná de tres parts les dos, sén los que en mes llargs nassos se van quedá veén volá l'áliga del meu gabán desde la Ripa. Y nomenantos a Huesca y Barbastro, no ña pera qué mensioná a Fraga, Monsó, Binéfar, Tamarit y tota la Litera o Llitera, Graus, Benabarre, Fonz, Estada, Estadilla o Estadella, Sariñena, Ayerbe, Loarre, Bolea, ni los pobles de la Hoya, ne van aná mes que al jubileu del añ san; com igualmén del Somontano y Sobrarbe o Superarbe. Conque be podéu consolatos y no tíndretos per mes tontos que atres, perque no u sou com estáu sentín.

La Llitera no e Cataluña, T-shirt, camiseta, samarreta

Pos respecte al meu viache, hau de sabé que hay recorregut lo Prinsipat de Cataluña, lo Regne de Valensia, los cuatre de Andalusía y les Castelles; y total hay vist lo que vatros veéu sense móuretos de casa, apart dels rius, montes, siudats y datres coses que tamé són com les que vatres teniu vistes de lluñ o de prop. Així mateix a tot arreu lo sol ix per lo matí y se pon per la tarde, y sempre la lluna fa llum de nit y a les dotse es michdía menos a la Cort, que michdía es a les cuatre de la tarde, y micha nit es a les sis del matí.

Perque a les terres aon es de día cuan aquí de nit, hivern cuan aquí estiu, y estiu cuan aquí hivern, yo no hi hay estat, perque hay que caminá mol cap al frente o a la zaga, a la dreta o a la zurda.

De les costums dels pobles ña mol que di. Pero miréu; que porton la robeta mes o menos llarga, enaigüetes a modo de calses, montera, gorra, boina o barretina a modo de sombrero; que amorson figues y panses, o migues y sopes de oli, y berenon gazpacho o be pa en tomata y formache; a la postre homens y dones són tots, y tots lo mateix que vatres se maten per nelles y per los dinés; y a tot arreu ñan rics y pobres, y lo mes tonto es lo alcalde y lo mes sego lo que los guíe. Per lo demés a Cataluña me vach vore una mica apuradet; a Valensia me va aná be; y a Andalusía vach guañá lo que vach volé, y vach di y fe lo que vach voldre, y tot su van creure y tot u donáen per be, remitinme a les probes. A Cataluña vach vore comersians y marinés; a Valensia artistes, volatines y gaités; a Andalusía comares y matons mes femelles encara que les comares. A Castilla es la gen de un modo que pareix que ara ixquen del ou y que no han ubert los ulls.

Pel meu gust, aniría a Castilla per nessessidat, a Andalusía per curiosidat, a Barselona o Barchinona hi viuría tres mesos, a Valensia un añ, y a Saragossa tota la vida. Y aixó que Valensia es un món abreviat, perque lo que ha vist tot lo món y lo que sol ha vist Valensia, lo mateix han vist la un que l’atre, y encara mes potsé lo segón que lo primé.

Va escomensá en aixó a ploure una mica, y va di: Lo tems no vol que acaba la meua relassió, pero ya estáe mol abansada. Una cosa vull que entengáu sobre tot; y es, que aon vullgue que vach procuro doná honra a la meua patria. Perque tos fach sabé que al meu cor ñan dos grans amors, lo de la meua bona mare y lo vostre, enrecordanmen sempre de lo mol que per nella y per mí hau fet desde lo meu naiximén.

¡Viva Pedro Saputo!, va cridá lo poble: ¡Viva lo nostre fill y veí! 

¡Viva la gloria de Almudévar! Y se va dispersá la gentada alabán y beneín a Deu, que tan sabé y tanta virtut habíe donat al fill de la pupila.

Dins a la sala estáen lo justissia, los jurats y los prinsipals del poble, y lo bon Sisenando, a qui li caíe la baba de gust. Allí lo van agassajá o convoyá en un vermutet y después en un gran sopá o sena a la que casi los va agarrá lo día assentats.


Original en castellá:

Capítulo VII.

De cómo Pedro Saputo dio cuenta de su viaje de la vuelta a España.


Restituido a su casa, no le dejaban vivir preguntándole de su gran viaje; y por satisfacer a todos a la vez hizo pregonar que acudiesen a la plaza; acudieron, y desde el balcón dijo:

«Si todo lo que he visto y me ha sucedido hubiera de referiros circunstanciadamente, en un mes no acabaría. Pero algunas cosas particulares las iré contando a los amigos, y ellos las contarán a otros, y así las sabréis todos. Otras no las diré ni a ellos ni a nadie, porque no pedí licencia para publicallas y el mundo es muy mal pensado.

»Sabed pues, amigos y compatricios míos, que en todas partes he encontrado hombres agudos, y hombres tontos; de éstos más que de aquéllos; hombres que creerán lo que se dice a los niños, que el cielo es de cebolla y que los comulgaríades con más que ruedas de molino. Lo cual os digo para que veáis con qué razón podrán decir por esos pueblos vecinos que sois los más tontos del mundo. ¡Cuántos lo son más que vosotros!, porque aunque es verdad que fuisteis al llano de Violada a cavar aquellos hoyos buscando tesoros escondidos, pero eso lo han hecho y lo hacen muchos otros que se tienen por muy agudos, y encuentran lo mismo que vosotros, que es la tierra fresca y la frente sudada. Pero ninguno de Almudévar ha ido a verme dar el salto de Alcolea, porque ya os figurasteis que era chanza, cuando han ido muchos doctores de la universidad de Huesca, y aun colegiales de Santiago y de San Vicente, algunos canónigos, muchos caballeros y damas principales, y todas las cinco pes de la copla. De Barbastro, pues, no digo nada; fueron de tres partes las dos, siendo los que con más largas narices quedaron viendo volar el águila de mi gabán desde la Ripa. Y nombrándoos a Huesca y Barbastro, no hay para qué hacer mención de Fraga, Monzón, Binéfar, Tamarite y toda la Litera, Graus, Benabarre, Fonz, Estadilla, Sariñena, Ayerbe, Loharre, Bolea, ni los pueblos de la Hoya, que fueron más que al jubileo del año santo; como igualmente del Semontano y Sobrarbe. Conque bien podéis consolaros y no teneros por más tontos que otros, porque no lo sois como estáis oyendo.

»Pues en cuanto a mi viaje, habéis de saber que he recorrido el principado de Cataluña, el reino de Valencia, los cuatro de Andalucía y las Castillas; y he venido a ver en suma lo que vosotros veis sin moveros de casa, fuera de los ríos, montes, ciudades y otras cosas que al fin poco más o menos también son como las que vosotros tenéis vistas de lejos o de cerca. Asimismo en todas partes el sol sale por la mañana y se pone por la tarde, y siempre la luna alumbra de noche y a las doce es mediodía si no es en la corte, que mediodía es a las cuatro de la tarde, y media noche es a las seis de la mañana1. Porque en las tierras que es de día cuando aquí de noche, invierno cuando verano, y verano cuando invierno, yo no he estado, porque hay que andar mucho al frente o a la espalda, a la derecha o a la izquierda.

»De las costumbres de los Pueblos hay mucho que decir. Pero mirad; que lleven la ropilla más o menos larga, enagüillas en vez de calzones, montera o gorra en vez de sombrero; que almuercen higos y pasas, o migas y sopas de aceite, y merienden gazpacho o bien pan y queso; a la postre hombres y mujeres son todos, y todos lo mismo que vosotros se matan por ellas y por los dineros; y en todas partes hay ricos y pobres, y el más tonto es el alcalde y el más ciego el que los lleva. Por lo demás en Cataluña me vi un poco apuradillo; en Valencia me fue bien; y en Andalucía gané lo que quise, y dije e hice lo que quise, y todo lo creyeron y todo lo daban por bien, remitiéndome las pruebas. En Cataluña vi comerciantes y marinos; en Valencia artistas, volatines y gaiteros; en Andalucía comadres y matones más hembras aún que las comadres. En Castilla son las gentes de un modo que parece que agora salgan del huevo y que no hayan abierto los ojos.

»En cuanto a mi gusto, iría a Castilla por necesidad, a Andalucía por curiosidad, en Barcelona viviría tres meses, en Valencia un año, y en Zaragoza toda la vida. Y eso que Valencia es un mundo abreviado, porque el que ha visto todo el mundo y el que sólo ha visto Valencia, lo mismo han visto el uno que el otro, y aún más quizá el segundo que el primero.»

Comenzó en esto a llover un poco, y dijo: «El tiempo no quiere que concluya mi relación, la cual sin embargo os hago sólo por mayor, como he dicho, y estaba muy adelante. Una cosa quiero que tengáis entendida sobre todo; y es, que adonde quiera que voy procuro dar honra a mi patria. Porque os hago saber que en mi corazón hay dos grandes amores, el de mi buena madre y el vuestro, acordándome de lo mucho que por ella y por mí habéis hecho desde mi nacimiento.» ¡Viva Pedro Saputo!, gritó el pueblo: ¡Viva nuestro hijo y vecino! ¡Viva la gloria de Almudévar! Y se dispersó la multitud alabando y bendiciendo a Dios, que tanto saber y tanta virtud había dado al hijo de la Pupila.

Dentro en la sala estaban el justicia, los jurados y los principales del pueblo, y el buen Sisenando, a quien se le caía la baba de gusto. Allí le agasajaron con un refresco y luego con una gran cena en que casi los cogió el día.