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sábado, 22 de diciembre de 2018

Tretse llibres que may van existí; Franco, prohibissió del catalá

Tretse llibres que may van existí; Franco, prohibissió del catalá.

Francisco Franco Bahamonde; PSOE, PP, Ciudadanos

http://www.agonfilosofia.es/index.php?option=com_content&view=article&id=383&Itemid=15

Imaches al final.

Francisco Franco disfruta todavía de no pocos seguidores en nuestro país, algo perfectamente visible cuando uno examina el panorama político y la actitud de determinados partidos ante la Ley de Memoria Histórica impuesta por el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero: PSOE, IU, Podemos, PP o Ciudadanos. Todos ellos comparten una característica fundamental: se trata de partidos de izquierdas, si bien algunos como el PP son prácticamente unos recién llegados a ese lado del espectro político. Comparten, además, otra característica esencial: están muy contentos de que Franco haya sido un dictador, pues esto les permite subir nuestros impuestos con excusas tan dispares y rocambolescas como, entre otras insensateces, cambiar los nombres de “calles franquistas”, rotular en catalán o imponer una “educació en català”. Todo ello en valiente lucha contra un régimen cuyo máximo representante Franco, lleva muerto cuarenta años.
Dicen estos francófilos que Franco fue un malvado dictador. Y de derechas, para más inri. Y quien menos se parece a un dictador de derechas, sino que es más bien todo lo contrario, alguien de izquierdas, ¿no va a ser bueno? Si no les suena el argumento, les recomiendo que dejen a un lado el Manifiesto Comunista de Marx y echen un vistazo a la siempre actual Genealogía de la Moral de Nietzsche, cuya metáfora entre los corderos y el hombre débil y enfermizo surgido en el seno del cristianismo bien podría aplicarse a aquellos que hoy siguen esa religión secular llamada marxismo, una ideología que guarda enormes semejanzas con la secta de los nazarenos.
Entre las pantomimas que a todos nos han inculcado en Cataluña desde la infancia se encuentra la ficticia prohibición franquista de la lengua catalana, un agravio que se ha convertido en dogma indiscutible y cuya negación le vale a cualquiera el calificativo de franquista. No obstante, los hechos demuestran que durante la dictadura el gobierno español no sólo defendió la lengua catalana, sino que permitió que esta floreciese con absoluta libertad en el mundo de las artes. Así, durante el franquismo existieron, por ejemplo, editoriales especializadas en la tan vilipendiada lengua como Selecta (1946) o Edicions d’Aportació Catalana (1962) y productoras discográficas catalanas como Edigsa o Concèntric, además de realizarse habitualmente conciertos, películas, obras de teatro e, incluso, tesis doctorales en catalán.

Uno de los ejemplos más notables de la falsedad de la afirmación que aquí pretendemos refutar –que la lengua catalana sufrió represión durante el franquismo–, ha sido ya comentado en esta página web.

Se trata de una noticia que apareció en La Vanguardia el 30 de marzo de 1969, en pleno franquismo, en referencia a la condena a Néstor Luján, director de la revista Destino, por permitir la publicación de una carta en la que se atacaba la lengua catalana.

Pero el entorno en donde el catalán brilló con más fuerza fue sin duda el de la literatura. Cientos de libros fueron legalmente publicados en estos años sin que sus autores o editores sufrieran persecución alguna, como demuestra el simple hecho de que se incluyese en los mismos la dirección física de la editorial en la Ciudad Condal, Manresa o Reus, entre otras. Libros no sólo en catalán, sino también sobre lengua catalana y destinados a su enseñanza. / También hay para el mallorquín y valenciano durante la dictadura de Franco /
El hecho de que estos libros permanezcan ignorados, no sólo evidencia cuán grande es la desmemoria histórica de los catalanes, sino que constata una vez más que el verdadero enemigo de la lengua y de la cultura catalana no es Franco, sino el nacionalismo catalán.
Ellos han intentado borrar de la historia de la literatura y de las artes todos estos volúmenes para así inventarse su particular “Cosa Nostra” con la que enriquecerse a costa del contribuyente. A continuación mostramos una breve galería de algunas de las muchas obras que el lector curioso podrá localizar fácilmente en cualquier biblioteca universitaria catalana.
 
1. Martín de Riquer (ed.). Obras de Pero Martínez. Escritor catalán del siglo XV, CSIC, Barcelona, 1946.
[Edición barcelonesa de las obras del escritor catalán Pero Martínez, prologadas en español, con texto en el catalán original del s. XV.]
  
 
2. Josep Miracle, Gramàtica catalana, Tallers Gràfics de la S. G. De P., Barcelona, 1951.
[Segunda edición de la Gramàtica catalana de Josep Miracle, publicada originalmente en febrero de 1938. En la primera página puede leerse “Tallers Gràfics de la S. G. De P., S.A. – Comte Borrell, 243-249 – Barcelona”.]
 
 
3. Antonio Badía Margarit, Gramática histórica catalana, Noguer, Barcelona, 1951.
[Gramática catalana publicada en lengua española en 1951, el mismo año de la reedición de la gramática de Josep Miracle, e impresa en Manresa. Además de reproducir un mapa lingüístico de lo que hoy se denomina “Países Catalanes”, en la pág. 10 de la introducción puede leerse lo siguiente: “Quiera Dios que la segunda mitad de este siglo que mañana empieza se caracterice por la continuación de las grandes obras que el catalán tiene entre manos”.]
   
 
4. Joan Alcover, Obres completes, Selecta, Barcelona, 1951.
[Edición de las obras completa de Joan Alcover en lengua catalana, con “prólogo de Miquel Ferrià y Joan Pons i Marquès” y “Nota bibliográfica, por Joan Pons i Marquès”. Esta obra fue impresa por “Tallers Gràfics ARIEL, S.L. – Carrer d’Aragó, 255 – BARCELONA”.]
     
 
Dos detalles del contenido del libro:
  
Izquierda: “Las cuestiones de lenguaje, importantes en todos los países, lo son más en Cataluña; mejor diría, en Cataluña vibran en el entorno del lenguaje cuestiones que en la mayoría de los pueblos no existen. No estamos aquí, por extraño que parezca, en posesión pacífica del órgano natural de expresión; y por eso el idioma, discutido y pleiteado, se encuentra, por así decirlo, en situación militante, y lleva espada y yelmo en defensa propia y en defensa de los derechos que representa”, en Joan Alcover, “Cultura de llenguatge” [Conferencia pronunciada el 12 de diciembre de 1916 en la Sala Mozart de Barcelona], en J. Alcover, Obres Completes, 1951, p. 244.
Derecha: “El catalán es, entre nosotros, la única expresión posible del escritor-artista”, en J. Alcover, “La llengua catalana és entre nosaltres l’única expresió possible de l’escriptor-artista” [Discurso del Primer Congreso Internacional de la Lengua Catalana en Barcelona, 1906], en J. Alcover, Obres Completes, 1951, p. 273.
 
5. Josep Miracle, La restauració dels Jocs Florals, Aymà, Barcelona, 1960.
[En 1960, diez años después de la reedición de su gramática catalana, Josep Miracle publica La restauració dels Jocs Florals en Barcelona, obra por la que le fue otorgado el “Premio Francesc Matheu del Instituto de Estudios Catalanes”.]
 
 
6. J. M.ª Arnavat, Els set pecats capitals, Arca, Barcelona, 1963.
  
 
7. J. M.ª Arnavat, Declaro pertot i enlloc. Poemes, Arca, Reus, 1963.
 
 
8. A. Bori i Fontestà, El trobador català, Millà, Barcelona, 1963.
[Primera edición de El trobador català de Bori, publicada por la Editorial Millà, sita en “Carrer de Sant Pau, 21 – Barcelona” e impresa por “Imprenta Muñoz. Constitución, 19 – BARCELONA”. Como puede verse en la imagen, la obra dispone tanto de número de registro como de depósito legal.]
     
 
9. Joseph Gulsoy, El Diccionario valenciano-castellano de Manuel Joaquín Sanelo. Edición, estudio de fuentes y lexicología, Sociedad Castellonense de Cultura, Castellón de la Plana, 1964.
[Joseph Gulsoy dedicó su tesis doctoral en 1961, bajo la dirección de Joan Corominas, al diccionario valenciano-castellano de Manuel Joaquín Sanelo, conservado en manuscrito. Su publicación en 1964 a cargo de la Sociedad Castellonense de Cultura contó con la financiación del “Consejo Superior de Investigaciones Científicas, el Banco de Valencia y la Caja General de Ahorros y Monte de Piedad de Castellón”.]
   
 
10. Francesc Torres i Lloret, Apel·les, sóc aquí…, El Llibres d’Or, Tàrrega, 1966.
[Lujosa edición con portada dorada de Apel·les, sóc aquí… de Torres i Lloret, con prólogo de Josep Miracle. Esta obra fue editada e impresa por “F. Camps Calmer, editor – Sant Eloi, 2 – Tàrrega”.]
     
 
11. Josep Miracle, Diccionari català-castellà castellà-català, EDHASA, Barcelona, 1969.
   
 
12. Rosa Maria Arquimbau, La Pau és un interval, Pòrtic, Barcelona, 1970.
[La pau és un interval, de Rosa Maria Arquimbau, apareció en su primera edición en catalán en 1970, dentro de la colección de libro de bolsillo de la Editorial Pòrtic y fue impreso por “Talleres Gráficos Ibero-Americanos, S.A. – Provença, 86”].
  
 
13. Rosa Maria Arquimbau, Quaranta anys perduts, Club Editor, Barcelona, 1971.
 
 

 

Joan Alcover, obres completes
 
Joan Alcover, obres completes.

Joan Alcover, obres completes 2

 

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domingo, 11 de agosto de 2024

Orca


Orca, s. f., lat. orca, jarre, cruche. 

Dreiset son cap

Que ac maior, senes tot gap,

D' una orca de dos sestiers.

Roman de Jaufre, fol. 59.

Chapurriau Forever

Dressa sa tête qu'elle eut, sans nulle raillerie, plus grosse qu'une jarre de deux setiers.

ESP. Orza (vasija vidriada de barro, alta y sin asas, que sirve por lo común para guardar conservas.)

(chap. Engerra, engerres. Al Decamerón ix una engerra a una de les 100 noveletes. Entre orca y orza té que existí orça.)

Engerra, engerres. Al Decamerón ix una engerra a una de les 100 noveletes

Lo marqués de Saluzzo, obligat per los rogs dels seus vassalls a pendre dona, pera péndrela al seu gust tríe a la filla de un aldeá, de la que té dos fills, y después li fa creure que están morts. Mes abán, mostranli aversió y fen vore que ha pres un atra dona, fa torná a casa a la seua propia filla com si fore la futura dona; habén aventat de casa en camisa a la seua dona, trobanla tan passién en tot, mes volguda que may la fa torná a casa, li amostre als seus fills ya criats y com a marquesa la honre y la fa honrá.

(la Orca, ballena, es un atra cosa)

2. Orgol, Orjol, s. m., lat. urceolus, vase, pot à eau.
Enaps e copas m' azauta,
E orgols
D' argent e pairols.
Bertrand de Born: Anc no us.
Tasse et coupe me plaît, et vase d'argent et chaudron.
Los lavamentz dels orgols e dels calices.
Trad. du N.-Test., S. Marc, ch. 7.
Les lavages des vases et des calices.
Saumada de dorcas, que son orjols, dona 1 dorca.
Cart. de Montpellier, fol. 107.
Une charge de cruchons, qui sont pots à eau, donne un cruchon. 
ANC. FR. Un orcel d'argent qui moult estoit grans et pesanz. 
Chr. de Fr., Rec. des Hist. de Fr., t. III, p. 166.
3. Orjolet, s. f. dim., petit pot, burette. 
Corporals, o libres, o orjolets. Cart. de Montpellier, fol. 175. 
Corporaux, ou livres, ou burettes.
4. Orjaria, s. f., poterie, métier de potier. 
Li home del mestier de la orjaria.
Cart. de Montpellier, fol. 143. 
Les hommes du métier de la poterie.
5. Orgier, s. m., potier.
Ad orgiers, lo portal del peiron. Cart. de Montpellier, fol. 44.
Aux potiers, le portail du perron.

viernes, 6 de julio de 2018

Origen de Aragón

Mol se parle de Aragó pero, sabem cuán apareix per primera vegada este terme? Quin es lo seu origen y qué signifique? En realidat no ña una única explicassió, pero les diferentes investigassions que s´han fet al respecte mos han dixat algunes possibilidats que potsé puguen aclariu.
L´origen lingüístic mes asseptat per los investigadós es lo celta, pos este poble y atres tamé indoeuropeus van habitá una bona part de la península ibérica abáns de la arribada de cartaginesos y romanos. De fet, los que díen celtíberos los autós romanos van habitá bona part del actual Aragó, y mes concretamen la zona del Moncayo, la vall del riu Jalón, la vall alta del Ebre y bona part del mich, arribán inclús hasta casi les portes de Salduie, lo poblat íbero aon se va fundá mes tart la Saragossa romana, Caesar Augusta.
Pero, qué tenen que vore los celtas y los indoeuropeus en lo terme Aragó? Pos pot sé que tingue que vore en la llengua. Lo celtíbero es una llengua celta que, com moltes atres a Europa y Asia, prossedixen venen de una mateixa arraíl lingüística: la indoeuropea. Per a que mos faiguem una idea, durán milenios van existí una serie de llengües mol paregudes o acomparades originades de la mateixa arraíl desde la India y lo Turquestán que, en lo pas del tems, se van aná expandín per Europa y van aná evolussionán en unes atres llengües que anaben interactuán entre sí o diferensianse, en un prossés mol similar al de les llengües romances - castellá, catalá, valensiá, mallorquí, aragonés, fransés, italiá - que vindríen del latín que per sert es a la vegada una llengua indoeuropea.

Dins de la llengua celta, existixen les arraíls "ara" , "ar", y "aar", que servixen per a parlá de correns de aigua. Per ficá un ejemplo, a Suiza existix actualmén un riu anomenat Aar, y lo nom ve pressisamen de esta arraíl celta. Al coneixe a siensia serta la presensia celta a la península, es probable que de la mateixa forma la gen faiguere aná eixes arraíls per a referís a diferéns cursos de aigua y en lo tems van aná evolussionán mes o menos, segóns cada cas. 
De ahí podríe vindre lo nom de “Aragó” per a referís al riu mes importán de la zona pirenaica - potsé significare “riu gran”, encara que aixó es aventurás massa -. 
De “ar” o “ara” vindríe finalmen lo terme “Arago“, que en la seua evolussió latina arribaríe finalmen a Aragó per a dessigná al actual riu Aragón, que después donaríe lo nom a la zona que atravesse. De fet, varios son los rius  als Pirineus que tenen eissa mateixa arraíl mes o menos evolussionada, como lo Aragón Subordán o inclús lo riu Ara.

Un atra opsió coloque lo origen del terme “Aragó” a la poblassió de origen vascón, pos realmen se coneix una importán influensia vascona no sol al actual Pays Bas y Navarra, sino tamé en territori del actual Aragó, hasta la zona de Ejea de los Caballeros. Sin embargo, encara vinín de poblassió vasca, la arraíl “ar” vindríe igualmen del celta, pos va sé de esta llengua de aon la van agarrá en préstamo.
¿Cuán apareix per primera vegada “Aragón” a un documén?
San Juan de la Peña
nullMonasteri de San Juan de la Peña









Aquí sí que se pot indagá mes allá de hipótesis lingüístiques y acudí a documens historics, y lo que estos mos diuen hasta la fecha es que “Aragón”, com a nom per a dessigná a una o varies comunidats liderades por un mateix gobernán, es un de los mes antics de la Península Ibérica.
Un documén que perteneix al archiu del monasteri de San Juan de la Peña y fechat al añ 828 d.C. es lo mes antic conegut al que apareix la paraula “Aragón”. An este documén, lo rey García Jiménez de Pamplona y lo conde Galindo de Aragón fan una donassió al mensionat monasteri y lo mateix conde aragonés apareix reflejat com “comite Galindone de Aragon”. Mentrestán, lo de Navarra apareix per primera vegada al añ 1087, lo de Cataluña no apareix a un documén ofissial -testamén de Alfonso II– hasta finals del siglo XII, igual que lo de Portugal -també del mateix siglo-. L´únic que lo superaríe seríe Castilla, pos ya apareix a documens tan cristians com islamics cap al añ 800.
Mucho hablamos de Aragón pero, ¿sabemos cuándo aparece por primera vez este término? ¿Cuál es su origen y qué significa? En realidad no hay una única explicación a este tema, pero las diferentes investigaciones que se han realizado al respecto nos han dejado algunas posibilidades que quizás puedan esclarecerlo.
El origen lingüístico más aceptado por los investigadores es el celta, pues este pueblo y otros también indoeuropeos habitaron una buena parte de la Península Ibérica antes de la llegada de cartagineses y romanos. De hecho, los llamados celtíberos por los autores romanos habitaron buena parte del actual Aragón, y más concretamente la zona del Moncayo, el valle del río Jalón, el valle alto del Ebro y buena parte del medio, llegando incluso hasta casi las puertas de Salduie, el poblado íbero sobre el que más tarde se fundó la Zaragoza romana.
Pero, ¿qué tienen que ver los celtas e indoeuropeos con el término “Aragón”? Pues puede que tengan que ver con la lengua. El celtíbero es una lengua celta que, como muchas otras en Europa y Asia, proceden de una misma raíz lingüística: la indoeuropea. Para que nos hagamos una idea, durante milenios existieron una serie de lenguas muy similares originadas en la misma raíz desde la India y el Turquestán que, con el paso del tiempo, se fueron expandiendo hacia Europa y que fueron evolucionando en más y más lenguas que iban interactuando  entre sí o diferenciándose, en un proceso muy similar a las lenguas romances -castellano, catalán, aragonés, francés, italiano,…- que vendrían del latín que, por cierto, es a su vez una lengua indoeuropea.
Dentro de la lengua celta, existen las raíces “ara“, “ar” y “aar“, que sirven para hablar de cursos de agua. Por poner un ejemplo, en Suiza existe actualmente un río llamado Aar, cuyo nombre viene precisamente de esa raíz celta. Al conocer a ciencia cierta la presencia celta en la península, es probable que de la misma forma la gente usara esas raíces para referirse a distintos cursos de agua y con el tiempo fueron evolucionando más o menos, según cada caso.
De ahí podría venir el nombre de “Aragón” para referirse al río más importante de la zona pirenaica -quizás significara “río grande”, aunque esto es aventurarse demasiado-. De “ar” o “ara” vendría finalmente el término “Arago“, que en su evolución latina llegaría finalmente a Aragón para designar al actual río Aragón, que después daría nombre a la zona que atraviesa. De hecho, varios son los ríos en los Pirineos que tienen esa misma raíz más o menos evolucionada, como el Aragón Subordán o incluso el río Ara.
Otra opción coloca el origen de término “Aragón” en población de origen vascón, pues realmente se conoce una importante influencia vascona no sólo en el actual Euskadi y Navarra, sino también en territorio del actual Aragón, hasta la zona de Ejea de los Caballeros. Sin embargo, aún viniendo de población vasca, la raíz “ar” vendría igualmente del celta, pues fue de esta lengua de donde la tomaron prestada.
¿Cuándo aparece por primera vez “Aragón” en un documento?
San Juan de la Peña
Monasterio de San Juan de la Peña
Aquí sí que se puede indagar más allá de hipótesis lingüísticas y acudir a documentos históricos, y lo que estos nos dicen hasta la fecha es que “Aragón”, como nombre para designar a un o varias comunidades lideradas por un mismo gobernante, es uno de los más antiguos de la Península Ibérica.
 Un documento perteneciente al archivo del monasterio de San Juan de la Peña y fechado en el año 828 d.C. es el más antiguo conocido en el que aparece la palabra “Aragón”. En él, el rey García Jiménez de Pamplona y el conde Galindo de Aragón realizan una donación al mencionado monasterio y el propio conde aragonés aparece reflejado como “comite Galindone de Aragon”. Mientras tanto, el de Navarra aparece por primera vez en el año 1087, el de Cataluña no aparece en un documento oficial -testamento de Alfonso II– hasta finales del siglo XII, al igual que el de Portugal - también del mismo siglo -. El único que lo superaría sería Castilla, pues ya aparece en documentos tanto cristianos como islámicos hacia el año 800.
Licenciado en Historia por la Universidad de Zaragoza.

miércoles, 6 de enero de 2021

Lo Camí, IX.

IX.

lo camí, Miguel Delibes, Moncho, chapurriau

Compreníe Daniel, lo Mussol, que ya no li siríe fássil adormís. Lo seu cap, desbocat cap als records, en una febril exitassió, ere un bullidó apassionat, sense cap momén de repós. Y lo roín ere que en son demá teníe que matiná pera agarrá lo rápit que lo portaríe a la siudat. Pero no podíe evitáu. No ere Daniel, lo Mussol, qui cridáe a les coses y a la vall, sino les coses y la vall los que se li imposaben, voltánlo de los seus rumós vitals, en los seus afans, en los sensills y múltiples detalls de cada día.

Per la finestra uberta, frente al seu llit gruñidó, divisabe la cresta del Pic Rando, punchán la pancha estrellada del sel. Lo Pic Rando teníe de nit una tonalidat mate y tenebrosa. Manabe a la vall esta nit com habíe manat an ella durán los seus onse añs, com los manabe a Daniel, lo Mussol, y a Germán, lo Tiñós, lo seu amic Roc, lo Moñigo.
La historia de la vall se reconstruíe dabán de la seua mirada interna, dabán dels ulls de la seua alma, y los chulits distáns dels trens, los mus de les vaques, los crits lúgubres dels sapos daball de les pedres, los aromes humits y difusos de la terra avivaben la seua nostalgia, ficaben als seus records una nota de palpitán realidat. Después de tot, esta nit ere com tantes atres a la vall, sense aná mes lluñ, com la primera vegada que van saltá la tapia de la finca del Indiano pera robáli les pomes. Les mansanes no significaben res pera lo Indiano, que a Méjico teníe dos restauráns de lujo, una tenda de aparatos de radio y tres barcos destinats al cabotaje. Tampoc pera nells significaben mol les pomes del Indiano, la verdat, ya que tots ells cullíen bones mansanes als horts de les seues cases, ben mirat, tan bones pomes com les que teníe Gerardo, lo Indiano, als abres de la seua finca. ¿Que per qué les furtaben? Assó constituíe una cuestió mol complicada.
Potsé, simplificán, perque cap dells, entonses, passabe dels nou añs y la emossió de lo prohibit imprimíe a les seues maleses un encán indefinible. Li robaben les pomes al Indiano per la mateixa raó que als montes, o al prat de la carrasca, después de bañás, los agradabe parlá de "aixó" y conjeturá sobre "aixó", que ere lo origen de la vida y lo seu misteri.
Cuan Gerardo sen va aná del poble encara no ere lo Indiano, ere sol lo cagarniu de la siñora Micaela, la carnissera y, segóns díe esta, lo mes tímit de tots los seus fills.
La mare afirmabe que Gerardo "ere lo mes tímit de tots", pero al poble asseguraben que Gerardo antes de marchá ere mich tonto y que a México, si sen anabe cap allá, no valdríe mes que pera carregadó del port. Pero Gerardo sen va aná y als vin añs de anássen va torná ric. No va ñabé cap carta en este tems, y cuan lo Indiano se va presentá a la vall, los cucs ya se habíen minjat lo solomillo, lo llom, lo feche, los riñóns y los lleus de sa mare, la carnissera. Gerardo, que ya entonses ere lo Indiano, va plorá un rato al sementeri o fossá, apegat a la iglesia, pero no va plorá en los mocs penján com cuan ere menut, ni li caíe la baba com allacuanta, sino que va plorá en silensio y sense casi llágrimes, com díe l´ama de don Antonino, lo marqués, que ploraben a les siudats los elegáns. Alló implicabe que Gerardo, lo Indiano, se habíe transformat mol. Sons 
germáns, en cambi, seguíen amarrats al lloch, a pesá de que, en opinió de sa mare, eren mes listos que ell; César, lo gran, a la carnissería de sa mare, venén feches, lloms y riñóns de vaca a los veíns pera después, al cap dels añs, fé lo mateix que la siñora Micaela y donáls lo seu feche, lo seu llom, los seus riñóns y los seus lleus als cucs de la terra. Una conducta, en verdat, inconsecuén, inexplicable.

L´atre fill, Damián, teníe una terra de llaurá mijana a l´atra part del riu. Total res, unes faixes de sembrat y uns barbuts panissals. En assó vivíe, y en les cuatre perres que li procuraben la dotsena de gallines que criabe al corral de casa seua. Gerardo, lo Indiano, a la seua primera visita al poble, va portá una dona que casi no sabíe parlá, una filla de deu añs y un "auto" que casi no fée soroll. Tots, hasta lo auto, vestíen mol be y cuan Gerardo va di que allá, a Méjico, habíe dixat dos restauráns de lujo y dos barcos de cabotaje, César y Damián li van fé moltes carantoñes a son germanet y van voldre anássen en ell, a encarregássen cada un de un restaurán y un barco de cabotaje.
Pero Gerardo, lo Indiano, no u va consentí. Assó sí, los va montá a la siudat una tenda de aparatos eléctrics y César y Damián sen van aná de la vall, van renegá de ella y dels seus antepassats y sol de Pascua a San Juan tornaben pel poble, generalmen per a la festa de la Virgen, y entonses donaben bones propines y organisaben carreres de sacs y carreres de sintes y ficaben sing duros de premio a la punta de la cucaña. Y féen aná sombreros planchats y coll du. Los antics amics de Gerardo li van preguntá cóm se habíe casat en una dona rubia y que casi no sabíe parlá, sén ell un home de importansia y possisió com, a no dudá, u ere. Lo Indiano va sonriure sense aspavéns y los va di que les dones rubies se cotisaben mol a América y que la seua dona sí que sabíe parlá, lo que passabe ere que parlabe en inglés perque ere yanqui. A partí de aquí, Andrés, "lo home que de perfil no se veu", li va di "Yanqui" al seu gos, perque díe que parlabe casi tan com la dona de Gerardo, lo Indiano. Gerardo, lo Indiano, no va renegá, en cambi, del seu poble. Los rics sempre se encariñen, cuan son rics, per lo puesto aon antes han sigut pobres. Pareix que es esta la milló manera de demostrá lo seu cambi de possisió y fortuna y lo mes viable prossedimén pera sentís felisos al vore que atres que eren pobres com ells seguixen sén pobres encara que lo tems haigue corregut. Va comprá la casa de un forasté que veníe algún estiu, enfrente de la farmassia, la va reformá de dal a baix y va poblá los seus jardíns de massisos estridéns y de abres fruitals. Alguna vegada veníe al poble a passá una temporada. Va reconeixe dabán dels seus antics amics que les coses li anaben be y que ya teníe a Méjico tres barcos de cabotaje, dos restauráns de lujo y una representassió de resseptós de radio. Es a di, un barco de cabotaje mes que la primera vegada que va visitá lo poble. Lo que no aumentaben eren los fills. Teníe sol a la Mica - li díen Mica, encara que se díe com sa yaya, Micaela, pero, segóns díe l´ama de don Antonino, lo marqués, los rics, a les siudats, no podíen pedre lo tems cridán a les persones per los seus noms sansés - y en lo prima que estabe la yanqui, que tamé caíe per la vall de Pascues a Rams, no donabe ocasió a noves esperanses. César y Damián hagueren preferit que per no existí, no existiguere ni la Mica, encara que cuan ella veníe de América li regalaben flos y cartuchos de bombóns y la portaben als millós teatros y restauráns de la siudat. Aixó díe, al menos, l´ama de don Antonino, lo marqués.
La Mica li va agarrá mol cariño al poble de son pare. Reconeixíe que Méjico no li anabe y Andrés, lo sabaté, argüíe que se pot sabé a siensia serta "si mos va" o "no mos va" un país cuan an ell se dispose de dos restauráns de lujo, una representassió de aparatos de radio y tres barcos de cabotaje.
A la vall, la Mica no disponíe de assó y, sin embargo, ere felís. Sempre que podíe fée una escapada al poble y allí se quedabe mentres son pare no li manabe torná.
Raderamen, la Mica, que ya ere una siñoreta, se estabe bones temporades al poble están sons pares a Méjico. Sons tíos Damián y César, que al poble los díen "los Ecos del Indiano", velaben per nella y la visitaben de cuan en cuan. Daniel, lo Mussol, va naixe pressisamén en lo tránsit dels dos barcos de cabotaje als tres barcos de cabotaje, es a di, cuan Gerardo, lo Indiano, aforrabe pera adquirí lo tersé barco de cabotaje. Per entonses, la Mica ya teníe nou añs pera deu y acababe de coneixe lo poble. Pero cuan a Roc, lo Moñigo, se li va ocurrí la idea de robá les pomes del Indiano, Gerardo ya teníe los tres barcos de cabotaje y la Mica, sa filla, desset añs. Per aquelles feches, Daniel, lo Mussol, ya ere capás de acatássen de que Gerardo, lo Indiano, habíe progressat, y be, sense nessessidat de estudiá catorse añs y encara que sa mare, la Micaela, díe dell que ere
"lo mes tímit de tots" y de que anabe per lo poble tot lo día de Deu en los mocs penján y la baba a la barbilla. Fore o no fore aixina, u contaben al poble y no ere cosa de resselá que existiguere un acord entre tots los veíns pera di dell una cosa que no fore serta.

Cuan van saltá la tapia del Indiano, Daniel, lo Mussol, teníe lo cor a la gola. En verdat, no teníe ganes de minjá pomes ni de cap atra cosa que no fore péndreli lo pols a una cosa prohibida. Roc, lo Moñigo, va sé lo primé en dixás caure al atre costat de la tapia. 

U va fé blanamen, en una armonía y una elegansia casi felines, com si los seus ginolls y les seues ingles tingueren molles. Después los va fé señes en la ma, desde detrás de un abre, pera que se afanaren. Pero lo únic que se donáe pressa de Daniel, lo Mussol, ere lo cor, que ballabe com un lloco deslligat. Notabe les cames paralisades y una fosca aprensió mermabe la seua natural ossadía. Germán, lo Tiñós, va saltá lo segón, y Daniel, lo Mussol, lo radé. En sert modo, la consiensia del Mussol estabe tranquila. Les maníes de la Pesteta gran se li habíen apegat a les raderes semanes. Per lo matí li habíe preguntat a don José, lo mossen, que ere un gran san:

- Siñó retó, ¿es pecat furtáli pomes a un ric?

Don José habíe meditat un momén antes de clavá los seus ullets, com agulles de cap, en ell: - Segóns, fill. Si lo robat es mol ric, mol ric y lo lladre está en un cas de extremada nessessidat y pren una pometa pera no morís de fam, Deu es comprensiu y misericordiós y sabrá disculpál. Daniel, lo Mussol, se va quedá apassiguat interiormen.
Gerardo, lo Indiano, ere mol ric, mol ric, y, en cuan an ell, ¿no podíe víndreli una desgrassia com a Pepe, lo Cabut, que se habíe tornat raquític per falta de vitamines y don Ricardo, lo meche, li va di que minjare moltes pomes y moltes taronjes si volíe curás? ¿Quí li assegurabe que si no se minjabe les pomes del Indiano no li passaríe una desgrassia pareguda a la que teníe Pepe, lo Cabut? Al pensá en aixó, Daniel, lo Mussol, se sentíe mes aliviat. Tamé lo tranquilisabe bastán sabé que Gerardo, lo Indiano, y la yanqui estaben a Méjico, la Mica en "los Ecos del Indiano" a la siudat, y Pascualón, lo del molí, que sen cuidabe de la finca, a la taberna del Chano jugán una partida de mus. No ñabíe, per tan, que tindre po. Y, sin embargo, ¿per qué lo seu cor palpitáe de esta manera desordenada, y se li fée un nugo al estómec, y se li doblegaben les cames per los ginolls? Tampoc ñabíen gossos. Lo Indiano detestabe este mijá de defensa. Tampoc, seguramen, timbres de alarma, ni ressortes sorprendéns, ni trampes dissimulades an terra.
¿Per qué tindre temó, pos? Avansaben cautelosamen, movénse entre les sombres del jardí, daball de un sel alt, ple de estrels mol menuts. Se comunicaben per tenues cuchicheos y la herba cruixíe suavemen daball dels seus peus y este ambién de rosses imperseptibles y misteriosos sussurros li agarrotabe los ñirvis a Daniel, lo Mussol.

- ¿Y si mos sentiguere lo boticari? - va rossegá este.

- ¡Scht!

Lo contundén sisseo de Roc, lo Moñigo, lo va fé callá. Se internaben al hort. Apenes parlaben ya mes que per señes y los momos nerviosos de Roc, lo Moñigo, cuan tardaben en enténdrel, adquiríen, a la mija oscurina, uns tonos patétics impressionáns.

Ya estaben daball de la pomera que habíen triat. Creixíe uns peus per detrás del edifissi. Roc, lo Moñigo, va di: - Quedáutos aquí; yo sacsaré la pomera.

Y va puchá an ella a escape. Les palpitassións del cor del Mussol se van asselerá cuan lo Moñigo va escomensá a sacsá les branques en tota la seua enorme forsa y les fruites madures caíen damún de la herba en un repiqueteo ininterrumpit de pedregada. Ell y Germán, lo Tiñós, no donaben abast pera arreplegá les pomes despenjades. Daniel, lo Mussol, al acachás, obríe la boca, pos a ratos li pareixíe que li faltabe lo aire y se aufegabe. De repén, lo Moñigo va dixá de sacsá la pomera.

- Miréu; está ahí lo coche - va mussitá, desde la altura, en una extraña veu.

Daniel y lo Tiñós van mirá cap a la casa voltats de oscurina. La aleta del coche negre del Indiano, que fée menos soroll encara que lo primé que va portá a la vall, relluíe detrás del racó de la vivienda. A Germán, lo Tiñós, li van tremolá los labios al exigí:

- Baixa de pressa; hi deuen está.

Daniel, lo Mussol, Y Germán, lo Tiñós, se movíen belcats per los riñóns, pera soportá milló les brassades de pomes. Lo Mussol va sentí una temó inmensa de que algú puguere enchampál aixina. Va apoyá convensut al Tiñós:

- Venga, baixa, Moñigo. Ya tenim prou pomes.

La temó los fée pedre la serenidat. La veu de Daniel, lo Mussol, sonabe alterada, en un to superió al simple murmull. Roc, lo Moñigo, va trencá una rama en lo pes del cos al tratá de baixá pressipitadamen. Lo cruixit va soná com un tiro an aquella atmósfera silensiosa de rosses y sussurros. La seua exitassió anabe en aumén:

- ¡Ojito, Moñigo!

- Yo vach eixín.

- ¡Nassos!

- Gallina lo que salto primé la tapia.

No es fássil determiná de aón va eixí la aparissió. Daniel, lo Mussol, después de alló, se inclinabe a creure en bruixes, duendes y fantasmes. Ella, la Mica, estabe dabán dells, alta y esbelta, embutida a un espectral traje blang. A les denses tenebres, la seua figura adquiríe una presensia ultraterrena, algo paregut al Pic Rando, sol que mes difuminat y fugitiu.

- Conque sou vatros los que me furtáu les pomes, ¿eh? - va di.

Daniel, lo Mussol, y Germán, lo Tiñós, van aná dixán rellissá les fruites, una a una, hasta enterra. La consternassió los agarrotabe. La Mica parlabe en naturalidat, sense destemplansa en lo to de veu:

- ¿Tos agraden les mansanes?

Va tremolá, un instán, al aire, la assustada afirmassió de Daniel, lo Mussol:

- Siiií...

Se va sentí la rissa amortiguada de la Mica, com si brotare a impulsos de una amagada complassensia. Después va di: - Prenéu dos pomes cadaú y veníu en mí.

Li van fé cas. Los cuatre se van encaminá cap al porche. Una vegada allí, la Mica va girá un conmutadó, amagat detrás de una columna, y se va fé la llum. Daniel, lo Mussol, va agraí que una columna piadosa se interposare entre la llum y la seua cara de abatut.
La Mica, sense ton ni son, va torná a riure espontáneamen. A Daniel, lo Mussol, li va assaltá la temó de que los denunsiare y entregare a la guardia sivil. May habíe vist tan prop a la filla del Indiano y la seua cara y la seua silueta anaben fénli olvidá per moméns la comprometuda situassió. Y tamé la seua veu, que pareixíe lo suave y modulat acento de una cagarnera. La seua pell ere tersa y torrada y los seus ulls oscurs y sombrejats per unes pestañes mol negres.

Los brassos eren prims y elástics, y estos y les seues cames, llargues y esbeltes, oferíen la tonalidat dorada de la pechuga del perdigot, lo mascle de la perdiu. Al desplassás, la ingravidés de los seus moviméns produíen la sensassió de que podríe volá y pédres al espay igual que una bambolla de sabó.

- Está be - va di, -. Aixina que los tres sou uns lladrets.

Daniel, lo Mussol, se va confessá que podríe passás la vida escoltánla an ella di que ere un lladret y sense cansás gens. Lo di ella "lladret" ere com si li acarissiare les galtes en les dos mans, en les seues dos manetes, ligeres y vitals.

La Mica se va tombá a una tumbona y la seua figura se va estilisá encara mes.
Va di: - No tos faré res esta vegada. Tos dixaré marchá. Pero me hau de prometre que si voleu pomes me les demanaréu a mí y no saltaréu la tapia furtivamen, com si fóreu lladres.

Los va mirá, un detrás del atre, y tots van assentí en lo cap.

- Ara podéu anáton - va acabá.

Los tres amics van eixí, en silensio, per la portalada cap a la carretera. Van caminá unes passes sense intercambiá cap paraula. Lo seu silensio ere pesat y massís, imposat per la secreta consiensia de que si encara anaben solts pel món se debíe, mes que a la seua propia habilidat y maña, al favor y la compassió de la Mica. Aixó, y mes a la infansia, sempre resulte una mica deprimén. Roc, lo Moñigo, va mirá de reull al Mussol.
Caminabe este en la boca uberta y los ulls ausséns, com extassiat.
Lo Moñigo lo va sacsá de un bras y li va di: - ¿Qué te passe, Mussol? Estás com alelat.

Y, sense esperá resposta, va aviá en forsa les seues dos pomes contra los bultos informes y oscurs que pasturaben en passiensia al prat del apotecari.

lunes, 9 de noviembre de 2020

JORNADA SÉPTIMA. NOVELA SÉPTIMA.

JORNADA SÉPTIMA. NOVELA SÉPTIMA.

Ludovico li descubrix a doña Beatriz lo amor que li té; ella envíe a Egano, lo seu home, a un jardí, disfrassat com si fore ella, y se gite en Ludovico, que se eixeque y li fot una palissa a Egano al seu jardí.

Esta invensió de doña Isabela contada per Pampínea va sé per tots los de la compañía tinguda per maravillosa. Filomena, a la que lo rey ya li habíe manat que continuare, va di: Amoroses siñores, si no me engaño, crec que tos contaré una história no menos bona. Hau de sabé que a París va viure un home noble florentino, que, per la seua pobresa, se habíe fet viachán, y li habíe anat tan be en lo comers que se habíe fet mol ric. Teníe de la seua dona un fill únic, al que li habíen ficat de nom Ludovico. Y per a que continuare la noblesa del pare y no se dedicare al comers, no lo habíe son pare volgut ficá en cap negossi, sino que lo habíe colocat jun a datres homens nobles al servissi del rey de Fransa, aon moltes bones maneres y bones coses habíe adeprés. Y están allí, va passá que serts caballés que tornáen del Sepulcro, mesclánse en una conversa de los joves entre los que estabe Ludovico, y escoltánlos raoná entre ells sobre les dames hermoses de Fransa y de Inglaterra y de atres parts del món, va escomensá un de ells a di que de tot lo món que ell habíe voltat y de totes les dones que habíe vist, may ne habíe vist cap tan guapa com la dona de Egano de los Galluzzi de Bolonia, de nom doña Beatriz. En lo que van está de acuerdo tots los seus compañs, que tamé la habíen vist a Bolonia; y escoltán aixó Ludovico, que encara no sen habíe enamorat de cap, se va inflamá en tan dessich de vórela que en atra cosa no podíe fixá lo pensamén; y del tot disposat a aná hasta Bolonia a vórela, y quedás allí si ella volíe, li va doná a entendre a son pare que volíe aná al Sepulcro, lo que va conseguí en gran dificultat. Ficánse per nom Aniquino, va arribá a Bolonia, y tal com va volé la fortuna, al día siguién o en son demá va vore an esta Siñora a una festa, y li va pareixe mes hermosa de lo que habíe pensat; per lo que, enamoránsen de ella, se va proposá no anássen may de Bolonia si no conseguíe lo seu amor. Y pensán cóm su faríe, va dessidí que, si puguere colocás com a criat del home de ella, que ne teníe mols, igual podríe passá lo que dessichabe. Venuts los seus caballs, y colocats los seus criats de manera que estaben be, habénlos manat que faigueren vore que no lo coneixíen, habén fet amistat en lo amo de la fonda aon estáe, li va di que de bona gana entraríe com a criat de algún siñó de be, si sen podíe trobá algún; a lo que va di lo posadé: - Tú valdríes com a criat de un home noble mol apressiat an esta terra, que se diu Egano, té mols criats, y tots los vol pareguts a tú; yo li parlaré.

Y com u va di, aixina u va fé; y va colocá a Aniquino a casa de Egano, y al amo li va agradá mol. Tan be lo va serví que éste se li va encariñá, y sense ell no sabíe fé res; y ademés li va encomaná lo gobern de les seues coses. Va passá un día que, habén anat Egano a cassá en falcóns, y quedánse Aniquino a casa, doña Beatriz, que del seu amor no sen habíe acatat, encara que an ella li agradáe, miránlo an ell y a les seues maneres, moltes vegades lo habíe alabat; se va ficá a jugá en ell al ajedrez, y Aniquino, que volíe agradáli, se dixabe guañá dissimuladamen, de lo que la Siñora faie maravilloses festes.
Y habénse apartat de vórels chugá totes les dames de la Siñora, dixánlos jugán sols, Aniquino va soltá un gran suspiro.

La Siñora, miránlo, va di:

- ¿Qué tens, Aniquino? ¿Tan te dol que te guaña?

- Siñora - va contestá Aniquino -, algo mol mes gran que aixó ha sigut la raó del meu suspirá.
Va di entonses la Siñora: - ¡Ah! Dísmela, si me vols be.

Cuan Aniquino se va sentí «si la volíe be» com sobre totes les coses la volíe, va soltá un atre suspiro mol mes fort que lo de abans, per lo que la Siñora un atra vegada li va demaná que li diguere quina ere la raó de los seus suspiros.

A lo que Aniquino li va di:

- Siñora, crec que tos molestará si to la dic, y ademés ting temó de que u contéu a un atra persona.
A lo que la Siñora va di: - Segú que no me molestará, y pots está segú que res de lo que tú me digues li charraré a dingú may.

Entonses va di Aniquino:

- Pos com aixina me u prometéu, tos u diré.

Y en llágrimes als ulls li va di quí ere ell, lo que de ella habíe sentit y aón, y cóm de ella se habíe enamorat y cóm habíe arribat allí, y per qué habíe entrat com a criat del seu home; y después, en humildat li va demaná que si podíe sé tinguere piedat de ell y li guardare este secreto y dessich; y que, si no volíe fé aixó, que, dixánlo está en lo traje y disfrás que portáe, li permitiguere amála. ¡Oh, dolsó única de sang boloñesa, que digna de lahors has sigut sempre en estos casos! may te vas enorgullí de les llágrimes y los suspiros y sempre has sigut sensible a les súpliques, y als amorosos dessichos doblegable; si yo tinguera dignes lahors per a alabát, may se voríe satisfeta la meua veu.
La noble Siñora, al parlá Aniquino, lo mirabe; y donán plena fe a les seues paraules, en tanta forsa va ressibí per les seues súpliques lo amor a la men, que tamé ella va escomensá a suspirá, y después de uns cuans suspiros va contestá:

- Dols Aniquino meu, anímat: ni dons ni promeses ni lo festejá de nobles o siñós (aixó que hay sigut y soc festejada per mols) may ha pogut moure lo meu ánimo tan que ne vullguera an algún; pero tú, en tan poc tems com han durat les teues paraules, me has fet mes teua que meua soc. Vech que mol be te has guañat lo meu amor, y per naixó te lo dono y te prometixgo que te faré gosá de ell antes de que acabo esta nit que ve. Aixina que, cap a mija nit, vindrás a la meua alcoba; yo dixaré la porta uberta; saps a quín costa del llit dórmigo; vindrás allí, y si estic dormín, sácsam hasta que me desperta, y te consolaré de tan llarg dessich com has tingut; y per a que tu cregues te besaré.

Y ficánli un bras pel coll, amorosamen lo va besá, y Aniquino an ella. Dites estes coses, Aniquino, dixán a la Siñora, sen va aná a cumplí algunes de les seues obligassións, esperán en la alegría mes gran del món que arribare la nit. Egano va torná de la cassera, y cuan va acabá de sopá, com estabe baldat, sen va aná a gitás, y la Siñora detrás de ell; y com habíe prometut, va dixá la porta de la alcoba ajuntada. A la hora que li habíe sigut dita, va acudí Aniquino y en cuidadet va entrá a la alcoba, va tancá la porta per dins, va aná al costat aon dormíe la Siñora, li va ficá la ma al pit y va vore que no dormíe. Ella, cuan va notá que Aniquino estáe allí, li va agarrá la ma en les dos seues y lo va aguantá fort, donán voltes al llit, y despertán a Egano que dormíe; al que li va di:
- No vach volé dit res perque estáes cansat; pero dísme, Egano, ¿a quí tens tú com a milló criat y mes leal de los que tens a casa?
Va contestá Egano: - ¿Qué es assó, dona, que me preguntes? ¿No u saps? No ña ni ha ñagut may datre del que mes men fiara o me fía o vullga, del que men fío y vull a Aniquino. Pero ¿per qué me u preguntes?
Aniquino, sentín a Egano y que parláen de ell, habíe estirat moltes vegades de la ma cap an ell per a soltás, pensánse que la Siñora volíe engañál; pero ésta lo habíe agarrat mol be y lo aguantáe de manera que no podíe soltás.

La Siñora li va contestá a Egano, y va di:

- Yo te u diré. Yo creía que ere com tú dius, y que te ere mes fiel que los atres, pero me ha engañat, perque cuan ten has anat avui a cassá, ell se ha quedat aquí, y cuan li va pareixe be no se va avergoñí de demanám que consentiguera en fé lo seu gust; y yo, per a que esta cosa no tinguera que probát en massa probes, y per a fétel tocá y vore, li vach contestá que me pareixíe be y que esta nit, passada la mija nit, aniré al jardí y lo esperaré a la soca del pi. Yo no porto cap intensió de anáy, pero si tens ganes de vore la fidelidat del teu criat, pots fássilmen, ficánte damún alguna de les meues robes y al cap un vel, aná allá baix a esperál, que estic segura de que acudirá.
Egano, sentín aixó, va di: - Convé que lo veiga.

Y eixecánse com va pugué a la oscurina, se va ficá alguna roba de la Siñora, y se va tapá lo cap, se va atansá cap al jardí y deball de un pi se va ficá a esperá a Aniquino. La Siñora, cuan lo va sentí ya fora de la alcoba, se va eixecá y va tancá la porta per dins. Aniquino, que habíe passat molta temó, y se habíe esforsat en escapás de les mans de la Siñora, y mil vegades an ella y al seu amor y an ell mateix habíe maldit, veén lo que al final habíe fet, va sé lo home mes felís que may va existí; y habén la Siñora tornat al catre, se van despullá y juns van chalá durán un bon rato.

Después, pareixénli a la Siñora que Aniquino no se teníe que quedá mes rato, lo va fé eixecás y torná a vestís, y aixina li va di:

- Dolsos labios meus, ara agarra una bona gayata y vésten al jardí, y fen vore que me habíes requerit per a tentám, com si fora yo mateixa, insultarás a Egano y mel esbatussarás be, y de aixó se seguirá después mol mes plaé.

Se va eixecá Aniquino y va aná al jardí en una bona vara de oró a la ma. Cuan va arribá al pi y Egano lo va vore víndre, se va alsá com si vullguere ressibíl en grandíssima festa, y va eixí a trobál; a lo que va di Aniquino:

- ¡Ah, dona roína, aixina que has vingut! ¿Y te has cregut que yo volía féli al meu siñó esta afrenta? ¡Sigues mil vegades mal vinguda!

Y alsán la gayata, lo va escomensá a esbatussá com a les sigroneres.

Egano, al sentí aixó y notá la gayata a les costelles, sense di res mes va escomensá a fugí, y detrás de ell Aniquino, encara dién:

- Fora, que Deu te porto a la desgrássia, mala pécora; per sert que demá lay contaré tot a Egano. Y Egano, tan pronte com va pugué sen va entorná a la alcoba, y la Siñora li va preguntá si Aniquino habíe acudit al jardí.

Egano va di:

- Ojalá no hi haguera anat, perque creén que eres tú, me ha batut en una vara y me ha dit les mes grans injuries que may se han sentit díli a una dona roína. Yo me extrañaba mol de que ell te haguere dit aquelles paraules en ánim de fé algo que me portare la vergoña; u ha fet perque te va vore alegre y amable, y va volé probát.

- Entonses - va di la Siñora -, alabat sigue Deu perque a mí me ha probat en paraules y a tú en obres; y crec que podría di que yo soporto en mes passiénsia les paraules que tú les obres. Ya que tanta lealtat te té, ña que tíndrel en estima y honrál.

Egano va di:

- Per sert que dius la verdat.

Y después de alló, Egano creíe que teníe la dona mes leal y lo criat mes bo que may habíe tingut un noble; y aixina, después, moltes vegades Aniquino y la Siñora sen van enriure de este fet, y van tíndre molta mes fassilidat per a fé alló que los donabe plaé, tan tems com Aniquino va vullgué quedás en lo seu amo Egano a Bolonia.