champouirau, chapurriau, chapurriat, chapurreau, la franja del meu cul, parlem chapurriau, escriure en chapurriau, ortografía chapurriau, gramática chapurriau, lo chapurriau de Aguaviva o Aiguaiva, origen del chapurriau, dicsionari chapurriau, yo parlo chapurriau; chapurriau de Beseit, Matarranya, Matarraña, Litera, Llitera, Mezquín, Mesquí, Caspe, Casp, Aragó, aragonés, Frederic Mistral, Loís Alibèrt, Ribagorça, Ribagorsa, Ribagorza, astí parlem chapurriau, occitan, ocsitá, òc, och, hoc
jueves, 5 de marzo de 2020
Rómulo, Remo, catalans
sábado, 27 de julio de 2024
2. 13. Pedro Saputo se separe dels estudians passán abans per la aldea de les novissies.
Capítul XIII.
Pedro Saputo se separe dels estudians passán abans per la aldea de les novissies.
Difíssil ere vóreles y mantindre lo incógnit; pero la compañía que portáe li ficáe freno, y va determiná passá pel poble pera sabé si habíen eixit del convén, y torná a vóreles sol y desplay. Lo que es conéixel elles ere impossible, perque ademés de está mes prim y mol moreno pel sol, mes alt y del tot diferén per an elles, portáe bigot y un traje mes distinguit, y se habíe esquilat com un escolástic.
A les deu del matí del segón día van arribá al poble; y mentres amorsaben y minjáen a la primera casa que van trobá uberta y aon se van fé prepará l'amorsá (paganlo), se presente un home a suplicáls que anigueren a casa seua. Eixecats los mantels van trobá la casa y van vore que ere son pare de la Juanita, estáen esperanlos ella, sa mare y una cuñada. Encara no habíen acabat de saludá y ya estáe allí la Paulina en un atra sagala veína y los pares que les acompañaben. Al momén se va tratá de ball y lo van dixá aplassat pera mes tart. Se van repartí entre sing cases, y ell va preferí la de Paulina per no sé tan sospechosa com Juanita. Pero ¡oh lo que va patí!, ¡lo que se va tindre que esforsá pera aguantás!, pera no di: ¡yo soc, tendríssima Paulina! Va passá lo día, va passá lo ball, va passá la velada, y va passá la nit, y va sé home de valor; no se va dixá coneixe. Hassaña mes gran que la de cremá les naves de Cortés, que la de passá Julio César lo Rubicón, Aníbal los Pirineus y los Alpes, Alejandro los Estrets del Parrissal y después los montes de Cilicia. En tot, al anassen va entregá a Paulina un billet tancat pera Juanita a dins de un sobre (pera que aquélla no lo obriguere abans), aon los díe a les dos: ¡Traidores! ¡Ya no me coneixéu! ¡No m'hau conegut!
Va corre a portál, y cuan lo van obrí, se van quedá mudes y com un estaquirot pel seu contingut. Perque les paraules eren de Geminita; pero, ¿quí la trobará entre ixos estudians? Loques se tornáen cavilán quí podríe sé lo que així les parláe, lo que així se queixabe de elles. Perque ell, aposta, habíe empleat mols latins en sons pares y en lo mossen del poble, y va tocá lo violín y la vihuela. Ademés Geminita ere mol blanca y los sing estudians eren ¡tan negres com un teó!
- Vaya, vaya, va di Juanita; tú no coneixes cap estudián ni yo tampoc; si algo teníe que dimos, que se haguere explicat.
Y u van dixá aixina pera no perdre l'entenimén.
Ya haurá guipat lo lectó que en la trassa que les va doná Pedro Saputo sen van eissí del convén. Y encara que no van di que no tornaríen, y son pare de Juanita pensabe que sa filla teníe una vocassió mol forta al claustre, elles sen enríen, y díen entre sí y a soles cuan s' ajuntaben: primé mortes que monges.
Los estudians van continuá lo seu viache; y al vore la direcsió que lo segón día preníe la marcha van vore la intensió de Pedro Saputo, perque ere lo que solíe guiá sempre. En efecte, los portáe a la serra y al mateix puesto de la floresta aon lo van trobá dormín; y una vegada allí van fé un alt, van traure les güeñes, formache, llenguañissa com la de Graus y butifarres que portáen de la radera aldea aon van tocá y les van aná aligerán. Satisfeta la gana los va di Pedro Saputo: "Amics, compañs y siñós meus: an este puesto me vau pendre a la vostra compañía, y an éste me dixéu, o mes be tos dixo yo, pos de aquí no puc passá. Mol tos dec; lo vostre trate y la vida que ham portat ha sigut pera mí una escola que me ha amostrat mes que pugueren les de tots los filóssofos de Grecia.
Si un atre añ an este mateix puesto, y lo mateix día y hora passareu per aquí, pot sé que tos estiga aguardán, o vinga a trobatos; y si ni lo un ni l’atre passare, sirá siñal que no me ha sigut possible vindre. No tos dono mes señes de la meua persona; y de les vostres ting les que me fan falta, perque sou honrats y generosos, que són les que yo solgo preferí dels homens. Aneuton de aquí ya y arranquéu a caminá, que la vostra jornada no done pera mes entretenimens. Adiós, compañs, adéu; lo cor me sen va en vatres.»
Y dit aixó los va abrassá, y se van emossioná tots, contestanli después un de ells:
"Qui vullgue que sigues, amic y compañ, pera natros has sigut verdaderamén l'ángel conductó guián les nostres passes y dirigín la nostra ignoransia. Y si escola pot esta dis, vosté hau sigut lo maestre y la llum de ella. Tornarem, si Deu vol, l’añ que ve, mos obligue la vostra molta discressió y la vostra amistat y trate.»
Y se van torná a abrassá, se van separá y se van doná les espales en molta pena, com fan los de Fondespala, caminán ells al michdía serra amún, y ell al nort serra aball.
Tendra y llagrimosa va sé la despedida, perque se volíen de verdat, fen de tots sing la amistat un sol cor y una sola alma. Per lo demés, les gallines y pollastres que se van minjá, los cuixots y conserves que los van regalá, les diablures y carnussades que van fé, les donselles que van alegrá, les casades que van desenfadá, les viudes que van consolá, y los abatuts a qui van humillá, no tenen número; ni vida mes ligera, alegre, plena de goch y descuidada la va passá ningú en tots los siglos y edats del món.
Barrabassades y maleses no ne van fé cap. Los van acusá al cap de algún tems que se habíen emportat disfrassada de home a una donsella de Sieso, filla de un escribén mol ric, de solá antic, que va morí com un san perque escoltáe missa tots los díes y guardáe dijú los divendres y dissaptes, se confessáe y combregáe tots los primés domenches de mes y va casá y dotá en diferentes vegades a sis donselles pobres. Hasta que va enviudá una de elles y va escomensá a enríuressen de la santidat del escribén; y después un atra que fée lo mateix. Díe la primera: "Y, ¿qué li fot a ningú?, yo vull di; bon home vach tindre, y en lo meu me quedo.» Y la segona: "mal conten del hivern de aquell añ; no dic yo mes que: ¡hala amún!, que vach tratá en bons, y dossens escuts ninguna va dixá de agarráls a no sé que fore boba.» Pero a la filla no la van pugué sonsacá. Ella, portada per la seua imaginassió, als dos díes que van passá per allí va fé la picardía de vestís de home, péndreli dinés a son pare, y aná a trobáls a pedra Pertusa, aon los va di que volíe anassen y corre món en ells. Va caminá en ells vuit díes y entonses Pedro Saputo la va podé convense, la va restituí y acompañá hasta lo seu poble. Y va di a son pare pera que veiguere lo mol honor y consiensia de ells que ni un maravedí la habíen dixat gastá de les perres que portáe. En tot cas conveníe casala contra antes milló; y que de aquell antojo de tornás estudián y corre tan libres aventures, com ere una chiquillada, a tots importabe callá, y no fé soroll. Lo escribén apretán los puñs y mirán al sel, va bramá per dolgut, y s'anáe a abalansá sobre sa filla pera apalissala, esbatussala o matala; pero lo va calmá y assossegá Pedro Saputo en la seua elocuensia, y reconsilianlo del tot en sa filla, va torná a buscá als seus compañs. Después se va casá la sagala, y ben casada, perque es gran capa una bona dote, y se amolden les persones a la auló de les riqueses.
Los estudians sen van aná sense sabé quí ere Pedro Saputo, discurrín y pareixenlos per la seua educassió, desinterés y noblesa, que deuríe sé fill de algún gran caballé, y que per alguna travessura sen hauríe anat de casa de sons pares, y li anabe milló aquella vida solta y alegre, que la apretada y formal del orden en lo que se hauríe criat. Tamé van dudá sempre si ere aragonés, castellá o navarro, inclinanse per aixó radé sol perque se dixáe cridá navarro; pero per l'acento podíe sé de consevol provinsia de España, perque un día lo teníe de una manera y l'atre de un atra, fen de lo seu parlá y trasses lo que volíe.
Original en castellá:
Capítulo XIII.
Pedro Saputo se separa de los estudiantes pasando antes por la aldea de las novicias.
Difícil era verlas y mantener el incógnito; pero la compañía que llevaba le ponía freno, y determinó pasar el lugar para saber si habían salido del convento, y volver a verlas solo y espacio. Lo que es conocerle ellas era imposible, porque demás de estar más delgado y muy tostado del sol, más alto y al todo diferente para ellas, traía los bigotes y un traje más distinguido, y se había cortado el pelo entera y legítimamente a lo escolástico.
A las diez de la mañana del segundo día llegaron al lugar; y mientras almorzaban y comían en la primera casa que encontraron abierta adonde se hicieron preparar el almuerzo (pagándolo), se presenta un hombre bien portado a suplicarles viniesen a su casa. Levantados los manteles dieron con él y se encontró con que era el padre de Juanita, y a ella que por su madre y con una cuñada los recibía. Aún casi no habían acabado de saludar ya estaba allí Paulina con otra muchacha vecina y los padres que las acompañaban. Al momento se trató de baile y le dejaron aplazado para más tarde. Repartiéronse en cinco casas, y él prefirió la de Paulina por no ser tan sospechosa como Juanita. Pero ¡oh lo que padeció!, ¡lo que se hubo de esforzar para contenerse!, para no decir: ¡yo soy, tiernísima Paulina! Pasó empero el día, pasó el baile, pasó la velada, y pasó en fin, la noche, y fue hombre de valor; no se dio por conocido. Hazaña mayor que la de quemar las naves de Cortés, que la de pasar Julio César el Rubicón, Aníbal el Pirineo y los Alpes, Alejandro el Estrecho y después los montes de Cilicia. Con todo, al irse entregó a Paulina un billete cerrado para Juanita en el sobre (a fin de que aquélla no lo abriese tan pronto), en que les decía hablando con las dos: ¡Traidoras! ¡Ya no me conocéis! ¡No me habéis conocido!
Corrió a llevárselo, y cuando le abrieron, quedaron mudas y estáticas de su contenido. Porque las palabras eran de Geminita; pero, ¿quién le encontrará en aquellos estudiantes? Locas se volvían discurriendo quién podría ser el que así les hablaba, el que así se quejaba de ellas. Porque él, de propósito, había usado muchos latines con sus padres y con el cura del pueblo, y tocó el violín y la vihuela. Además Geminita era blanco y hermosísimo, y los cinco estudiantes eran ¡tan negros! - Vaya, vaya, dijo al fin Juanita; tú no conoces ningún estudiante ni yo tampoco; si algo tenía que decirnos, que se hubiese explicado. Y lo dejaron así por no perder el juicio.
Ya habrá inferido el lector que con la traza que les dio Pedro Saputo se salieron del convento. Y aunque no dijeron que no volverían, y el padre de Juanita pensaba que su hija tenía una vocación furiosa al claustro, ellas se reían, y decían entre sí y a solas cuando se juntaban: primero muertas que monjas.
Los estudiantes continuaron su viaje; y al ver la dirección que el segundo día tomaba la marcha conocieron la intención de Pedro Saputo, porque era el que solía guiar siempre. Con efecto, los llevaba a la sierra y al mismo sitio y floresta donde le encontraron durmiendo; y llegados allí hicieron alto, sacaron la provisión que traían de la última aldea que tocaron y la fueron aligerando. Satisfecho el apetito les dijo Pedro Saputo: «Amigos, compañeros y señores míos: en este sitio me tomasteis en vuestra compañía, y en éste me dejáis, o más bien os dejo yo, pues de aquí no puedo pasar. Mucho os debo; vuestro trato y la vida que hemos llevado ha sido para mí una escuela que me ha enseñado más que pudieran las de todos los filósofos de Grecia. Si otro año en este mismo sitio, y el mismo día y hora os quisiéredes hallar, puede ser que os esté aguardando, o venga a encontraros; y si ni lo uno ni lo otro sucediera, será señal que no me ha sido posible venir. No os doy más señas de mi persona; y de las vuestras tengo las que me bastan, porque sois honrados y generosos, que son las que yo suelo tomar de los hombres. Alzad de aquí ya y echad a andar, que vuestra jornada no da lugar a más entretenimientos. Adiós, compañeros; el corazón se me va con vosotros.» Y dicho esto los abrazó, y se enternecieron todos, contestándole después uno de ellos: «Quien quiera que seáis, amigo y compañero, para nosotros habéis sido verdaderamente el ángel conductor guiando nuestros pasos y dirigiendo nuestra ignorancia. Y si escuela puede ésta llamarse, vos habéis sido el maestro y la luz de ella. Volveremos, sí, Dios mediante, el año que viene, obligándonos vuestra mucha discreción y vuestra apacibilísima amistad y trato.» Y se tornaron a abrazar, se separaron y dieron por fin la espalda esforzadamente, caminando ellos al mediodía sierra arriba, y él al norte sierra abajo.
Tierna y lagrimosa fue la despedida, porque realmente se querían, haciendo de todos cinco la amistad un solo corazón y una sola alma. Por lo demás, las gallinas y pollos que se comieron, los jamones y conservas con que los regalaron, las diabluras que hicieron, las doncellas que alegraron, las casadas que desenfadaron, las viudas que consolaron, y los bobos a quienes ejecutaron, no tienen número; ni vida más ligera, alegre, gozosa y descuidada la pasó nadie en todos los siglos y edades del mundo.
Travesuras mayor no hicieron ninguna. Achacáronles no obstante de ahí a algún tiempo que se habían llevado disfrazada de hombre una doncella de Sieso, hija de un escribano muy rico, de solar antiguo, que murió en opinión de santo porque oía misa todos los días y ayunaba los viernes y sábados, se confesaba y comulgaba todos los primeros domingos de mes y casó y dotó en diferentes veces seis doncellas pobres. Hasta que enviudó una de ellas y comenzó a reírse de la santidad del escribano; y luego otra, y hacía lo mismo. Diciendo la primera: «Y, ¿qué se le dará a nadie?, yo lo quiero decir; buen marido me tuve, y con lo mío me quedo.» Y la segunda: «mal cuentan del invierno de aquel año; no digo yo sino bien: ¡anda arriba!, que traté con buenos, y doscientos escudos ninguna dejó de tomallos si no fue boba.» Pero la hija no fue sonsacada por los estudiantes, sino que ella de su propio motivo y llevada de su imaginación, a los dos días que pasaron por allí hizo la desenvoltura de vestirse de hombre, tomar dinero a su padre, y los ir a encontrar a Piedra Pertusa, en donde les declaró que quería irse y correr con ellos. Anduvo en efecto, y corrió ocho días; al cabo de los cuales Pedro Saputo, que más particularmente le debía aquella locura, la pudo persuadir, y la restituyó y acompañó a su pueblo. Y dijo a su padre que viese en esta acción y en que ni un maravedí le habían permitido gastar del dinero que traía, el mucho honor y conciencia de ellos; que en todo caso convenía casalla cuanto antes; y que de aquel antojo de tornarse estudiante y correr tan libres aventuras, puesto que fuese una niñería, a todos importaba callar, y no dalle cuerpo ni hacer ruido. El escribano apretando los puños y mirando al cielo, rugió de dolor, y se iba a lanzar sobre su hija para matarla; pero le templó y sosegó Pedro Saputo con su mucha elocuencia, y reconciliándole del todo con la hija, volvió a buscar a sus compañeros. Luego casó la muchacha, y bien, a pesar de aquella liviandad. Que es gran capa un buen dote, y dan de sí y de las personas muy bueno y largo olor las riquezas.
Los estudiantes se fueron sin saber quién era Pedro Saputo, discurriendo y pareciéndoles por su crianza, por su desinterés y su nobleza, que debería ser hijo de algún gran caballero, y que por alguna travesura se habría ido de casa de sus padres, y le acomodaba más aquella vida suelta y alegre, que la sujeta y formal del orden en que se criara. También dudaron siempre si era aragonés, castellano o navarro, inclinándose a esto último sólo porque se lo dejaba llamar; bien que pudiendo por el acento ser de cualquiera provincia de España, que un día le tenía de una y otro de otra, haciendo de su habla y trazas lo que quería.
3. 3. De cóm Pedro Saputo va fé un atre viache mes llarg.
Capítul III.
De cóm Pedro Saputo va fé un atre viache mes llarg.
Dos añs y mich fée que habíe tornat de la seua primera ixida, y va viure en un ay perque continuamen li escribíen y cridáen pera obres de pintura, volén tots donálay an ell en gran enveja dels pintós que hasta entonses se féen la competensia entre ells al país; y com reconeixíen la maestría de Pedro Saputo, callaben y se féen fotre. Tamé aixó sentíe ell, y pera que no patigueren nessessidat, se excusabe de la mayoría de les obres, y alguna vegada de totes per no oferís cap de mes gran empresa. Al mateix tems se li fée estret aquell sel a la seua alma tan gran; y consebín ya atres coses diferentes a les de la primera eixida, va determiná anassen a corre la España, sense limitás per tan a sol España si li veníe be.
Una vegada resolt lo viache, va comprá una mula de bona presensia y poc preu, una bona espasa (que sabíe fe aná), y lo día fixat pera la ixida, va montá y va tirá cap a Cataluña. Y sa mare, y la padrina y sa filla, Eulalia y Tereseta, que ploraren lo que vullgueren, perque per nelles no habíe ell de viure y morí an aquell racó del món.
No va entrá al seu plan aná a vore a les seues amigues, perque la edat les debíe aná demanán a tota pressa les raderes paraules que totes volen sentí dels homens, y ell no se trobabe an eixe cas.
Pero passáe no mol lluñ de la aldea de les novissies, y no va pugué evitá torse allí lo camí, senne dos no podíen ficál en apuros, com sí que u faríe Morfina, que be sentíe no vórela.
Va arribá, y al entrá ixíe son pare de Juanita, que lo va coneixe; se van saludá y van aná juns a casa seua, y juns van passá después a la de Paulina, encara abans de diná, perque eren sobre les deu del matí. Com lo creíen navarro y estudián se van extrañá que viachare de aquell modo: ell, que may se quedáe parat, los va di:
- Enguañ, curs perdut. Unes vegades valen mes lletres que hassienda; atres, hassienda que lletres. Lo tems es lo que goberne; y les lletres sempre se troben; pero la hassienda pot pedres.
Y yo me trobo ara an este segón cas. Les sagales sempre eren les mateixes, y així que lo van vore, sen va aná lo juissi de casa. Después van voldre sabé lo misteri de la seua persona, y li van di que les dos estáen demanades en matrimoni, y encara que los partits eren mol ventajosos, espessialmén lo que lograbe Juanita, li demanáen consell, ya que encara no estáen del tot obligades.
Ell va contestá que cuan estigueren casades les diríe quí ere, ara ni u podíe di ni les conveníe sabéu. Si puguera casám en les dos (les va di), vatres siríeu les meues dones; pero la ley no u permitix, y cap voldríe vore a l'atra casada en mí. Per tan debéu casatos. Y passat lo día mol alegremen en elles, va continuá lo seu viache en son demá.
Al poc mes de dos legües va entropessá la mula desmemoriada y va caure en ell a un forat. Se va assustá de aixó y va di:
- Pos si ara me haguera trencat un bras o una cama, ¿quí me traíe de aquí y me portabe aon me curaren? Es di, que debíe portá un criat; es di, que teníe que viachá en alguna autoridat; es di, que ya no soc Pedro Saputo lo libre, lo sabut, lo sense temó, lo sense respecte a cap vanidat. Mula, mula, una me n'has fet y no men farás dos; poc valíes, y ara vals menos; ¡pren!, y tirán de la espasa la hi va embutí per lo pit hasta la empuñadura y la va dixá espiritán, y en dos potades que va pegá se va quedá morta pera sempre y carn per als corvs y llops de la comarca. Va traure de la maleteta uns tapissos, y una llibreta en blang, dos camises y un gabanet (los dinés per supost, encara que no ne va pendre cap gran cantidat de casa), va formá un paquetet en tot, va atravessá per nell la espasa, se u va ficá al muscle, y fen la siñal de la creu, va di:
San Perico: ¡adiós, mare!; ¡adiós, amors meus!; ¡adiós, Aragó!; ¡hasta que torna!
Va arribá a Lérida, Ilerda o Lleida y va pensá en Julio César.
Se va interná al Prinsipat, y va visitá lo famós monasteri de Montserrat, (Monserrate com lo de Fórnols) aon los flares li van contá la historia del sélebre Juan Garín en la filla del conde Jofré lo Velloso (lo pilós, pelut, Gofredo, Gottfried, Uvifredo, Wifredo, Guifredo, Guifre, etc.), y la va sentí en molta formalidat per respecte als presens. Después se va admirá de la penitensia de que parláen y del descans al que vivíen.
Va mirá les pintures que ñabíe y va passá cap abán, no parán hasta Gerona, Gerunda, Girona. Allí va voldre vore les mosques de san Narciso o Narsís; pero li van di que com la sang que chupaben dels fransesos ere sang venenosa y descombregada o excomulgada per la invicta espasa del gran Rey don Pedro, Pere, Peire III de Aragó, se van morí totes después de habeli ajudat a acabá en la canalla, a la que no li va valé portá lo estandart sagrat que diuen la Oriflama, or y flama: ni les bendissions y aigua beneita en la que los va arruixá lo papa cuan en mala hora van publicá la crusada contra lo Rey de Aragó, del que encara tenen memoria.
De allí per la costa va aná cap a la gran Barselona (Barchinona, Barcino, Barcelona, etc), y habén sabut que al port ñabíe un buque a pun de eixecá áncora o ancla y fé vela cap a Italia, va aná allá lo día y hora a la que debíe eixí; lo va vore, va envejá al mes infelís que an ell anáe, y lo va seguí en los ulls y lo cor hasta que lo va pedre de vista. Se va quedá sol mirán cap al mar, y desconsolat o desconortat, y casi plorán, va traure lo retrato de sa mare que sempre portáe damún, se va ficá de ginolls, girada la cara cap a Aragó, y va di:
- ¡Oh mare! Al teu amor y soledat oferixco este sacrifissi. Per tú no men vach a Italia; per tú no visito la siudat dels Cesars; per tú no voré la capital y siñora del món.
Seguín sempre la costa va arribá a Tarragona, y comparanla, lo que ere en lo que habíe sigut, y recordán la dominassió y poderío inmenso dels romanos, casi en ves de plorá li van doná ganes de riure considerán la vanidat y mindundi de les gran fetes humanes y dels imperis de la terra.
Va continuá y de allí va passá lo Ebro o Ebre cap a Tortosa (Dertusa, Dertosa), va entrá al regne de Valensia, va saludá a Peñíscola y va vore lo castell del papa Benedicto de Luna, XIII; va arribá a Valensia y va buscá la porta al seu muro, va vore al Rey Don Jaime fen tremolá lo seu gloriós estandart en siñal de victoria desde lo Real hasta aon estáe.
Va aná después al mateix Real, que eren palaus y jardins (ara sol jardins, solsits y enrunats aquells a la guerra de la independensia). Va visitá después lo Real primé del mateix Rey a Ruzafa, lo seu puesto ocupabe un convén de monges.
Y enrecordansen de les seues de un atre tems, va di:
- Siguéu santes les que aquí tos trobéu; pero procuréu que no penetro a dins de les reixes algún Pedro Saputo, perque li auxiliará la naturalesa que es tan poderosa, y... Perdonéu, filles del error o del espíritu de Deu, que de tot ñaurá entre vatres. Les que foreu víctimes de la violensia, del engañ o de un despit, aquí teniu un cor que tos acompañe en lo sentimén. Hau perdut lo món, y no sabéu si guañaréu lo sel; pero potsé no sirá vostra tota la culpa ni to se demanará tota la cuenta. Dites estes paraules en gran sentimén, va girá la esquena an aquell triste y melancólic edifissi, y va entrá a la siudat; a la que se va aturá prop de un añ, dedicat a la pintura, perque li van agradá los pintós valensians.
Original en castellá:
Capítulo III.
De cómo Pedro Saputo hizo otro viaje más largo.
Dos años y medio hacía que había vuelto de su primera salida, y vivió desazonado porque continuamente le escribían y llamaban para obras de pintura, queriendo todos dársela a él con grande envidia de los pintores que hasta entonces se las competían entre sí en el país; y como reconocían la maestría de Pedro Saputo, callaban y se concomían. También esto sentía él, y para que no padeciesen necesidad, se excusaba de la mayor parte de las obras, y alguna vez de todas por no ofrecerse ninguna de mayor empresa. Al mismo tiempo venía estrecho aquel cielo a su alma grande; y concibiendo ya otras cosas que la vez primera, determinó irse a correr la España cuando menos, sin limitarse por tanto a sola España si le venía a mano. Resuelto que tuvo el viaje, compró una mula de buena presencia y poco precio, una buena espada (que sabía manejar), y el día fijado para la salida, montó y echó a andar hacia Cataluña. Y su madre, y la madrina y su hija, Eulalia y Teresita, que llorasen cuanto quisiesen, porque por ellas no había él de vivir y morir en aquel rincón del mundo.
No entró en su plan ir a ver a sus amigas, porque la edad les debía ir pidiendo a toda prisa las últimas palabras que todos quieren oír de los hombres, y él no se encontraba en ese caso. Pero pasaba no muy lejos de la aldea de las novicias, y no pudo menos de torcer allí el camino, como quiera que siendo dos no podían meterle en apuro, como hiciera Morfina, aunque bien sentía no verla.
Llegó, y al entrar salía el padre de Juanita, que le conoció; se saludaron y fueron juntos a su casa, y juntos pasaron luego a la de Paulina, aún antes de comer, porque eran sobre las diez de la mañana. Como le creían navarro y estudiante extrañaron que viajase de aquel modo: él, que nunca se atajaba, les dijo: - Hogaño, curso perdido. Unas veces valen más letras que hacienda; otra hacienda que letras. El tiempo es el que gobierna; y las letras siempre se encuentran; mas la hacienda puede perderse. Y yo me hallo agora en este segundo caso. Las muchachas siempre eran las mismas, y así que le vieron, se les fue el juicio de casa. Luego después quisieron saber el misterio de su persona, y le dijeron que las dos estaban pedidas en matrimonio, y aunque los partidos eran muy ventajosos, especialmente el que lograba Juanita, le pedían consejo, puesto que aún no estaban del todo obligadas. Él les respondió que cuando fuesen casadas las diría quién era, que antes, ni se lo podía decir ni les convenía saberlo. Si pudiera casarme con las dos (les dijo), vosotras seríades mis esposas; pero la ley no lo permite, y ninguna querría ver a la otra casada conmigo. Por consiguiente debéis casaros. Y pasado el día muy alegremente con ellas, continuó su viaje el siguiente.
A poco más de dos leguas tropezó la mula y cayó con él en un hoyo. Amostazóse de esto y dijo: - Pues si ahora me hubiese roto un brazo o una pierna, ¿quién me sacaba de aquí y me llevaba adonde me curasen? Es decir, que debía llevar un criado; es decir, que debiera viajar con alguna autoridad; es decir, que ya no soy Pedro Saputo el libre, el listo, el sin miedo, el sin respeto a vanidad alguna. Mula, mula, una me has hecho y no me harás dos; poco valías, y agora vales menos; ¡toma!, y tirando de la espada se la metió por el pecho hasta el puño y se la dejó espiritando, y con dos pernadas que dio quedó muerta para siempre y pasto de los cuervos y lobos de la comarca. Sacó de la maletilla unos tapices, y un cuaderno en blanco, dos camisas y un gabancillo (el dinero por supuesto, aunque no tomó gran cantidad de casa), formó un paquetito con todo, atravesó por él la espada, se lo echó al hombro, y haciendo la señal de la cruz, dijo: san Perico: ¡adiós, madre!; ¡adiós, amores míos!; ¡adiós, Aragón!; ¡hasta la vuelta!
Llegó a Lérida y pensó en Julio César. Se internó en el Principado, y visitó el famoso monasterio de Monserrate, donde los monjes le contaron la historia del célebre Juan Garín con la hija del conde Jofré el Velloso (Gofredo o Uvifredo), y la oyó con mucha formalidad por respeto a los presentes. Después se admiró de la penitencia de que hablaban y del regalo con que vivían. Miró las pinturas que había y pasó adelante, no parando hasta Gerona. Allí quiso ver las moscas de san Narciso; pero le dijeron que como la sangre que chupaban de los franceses era sangre ponzoñosa y descomulgada por la invicta espada del gran rey don Pedro III de Aragón, murieron todas después de haberle ayudado a acabar con la canalla, a la cual no le valió traer el estandarte sagrado que llaman el Oriflama: ni las bendiciones y agua bendita que les echó el papa cuando en mala hora publicaron la cruzada contra el rey de Aragón, de que todavía tienen memoria.
De allí por la costa vino a la gran Barcelona, y habiendo sabido que en el puerto había un buque a punto de levantar áncora y hacer vela para Italia, fue allá el día y hora en que debía salir; viole, envidió al más infeliz que en él iba, y le siguió con los ojos y el corazón hasta que le perdió de vista. Quedó solo mirando hacia el mar, y desconsolado y casi llorando, sacó el retrato de su madre que siempre traía consigo, se postró de rodillas, vuelta la cara a Aragón, y dijo: - ¡Oh madre! A tu amor y soledad ofrezco este sacrificio. Por ti no me voy a Italia; por ti no visito la ciudad de los Césares; por ti no veré la capital y señora del mundo.
Siguiendo siempre la costa llegó a Tarragona, y comparándola en lo que era con lo que había sido, y recordando la dominación y poderío inmenso de los romanos, casi en vez de llorar le dio ganas de reír considerando la vanidad y pequeñez de las grandezas humanas y de los imperios de la tierra.
Continuó de allí, pasó el Ebro en Tortosa, entróse en el reino de Valencia, saludó a Peñíscola y los manes santos del papa Benedicto de Luna; llegó a Valencia y buscó la puerta en cuyo muro vio el rey Don Jaime tremolar su glorioso estandarte en señal de victoria desde su Real en donde estaba. Fue luego al mismo Real, que eran palacios y jardines (ahora sólo jardines, arruinados aquéllos en la guerra de la Independencia). Visitó después el Real primero del mismo rey en Ruzafa, cuyo sitio ocupaba un convento de monjas. Y acordándose de las suyas de otro tiempo, dijo: - Sed santas las que aquí os hallades; pero mirad que no penetre dentro de las rejas algún Pedro Saputo, porque le auxiliará la naturaleza que es tan poderosa, y... Perdonad, hijas del error o del espíritu de Dios, que de todo habrá entre vosotras. Las que fuéredes víctimas de la violencia, del engaño o de un despecho, aquí tenéis un corazón que se compadece de vosotras. Habéis perdido el mundo, y no sabéis si ganaréis el cielo; pero tal vez no será vuestra toda la culpa ni se os pedirá toda la cuenta. Dichas estas palabras con gran sentimiento, volvió la espalda a aquel triste y melancólico edificio, y se entró en la ciudad; en la cual se detuvo cerca de un año dedicado a la pintura, porque le gustaron los pintores valencianos.
sábado, 10 de agosto de 2024
Oire, Oyre - Olier
Oire, Oyre, s. m., lat. utrem, outre.
Nostre oyre son sec e vuech. Trad. d'un Évangile apocryphe.
Nos outres sont sèches et vides.
El segonz Guiraut de Borneill
Que sembla oire sec al soleill.
Pierre d'Auvergne: Chantarai. Var.
Le second Giraud de Borneil qui ressemble à outre sèche au soleil.
ANC. CAT. ESP. PORT. Odre. IT. Otre. (chap. Odre, odres : cuero cusit per a ficá liquits; bota, botes, normalmen per al vi.)
Oissor, s. f., lat. uxor, épouse.
Li fillat e ill oissor.
Torcafols: Comunal veill.
Les fillâtres et les épouses.
Que 'l verchiera de sa oissor
Vendet.
Garins d'Apchier: Mos comunals.
Vu que la dot de son épouse il vendit.
ANC. FR. C' on ne savoit si bele oissor
Ne si cortoise ne si franche.
Fables et cont. anc., t. 1, p. 186.
Ke li frere li donast e cil en fist s' oisour. Roman de Rou, v. 2316.
Avoir vollez no dame à femme et à oisour.
Poëme d'Hugues Capet, fol. 15.
(chap. Dona, esposa.)
Oit, Ueit, s. m., nom de nombr. card. (nombre cardinal, 8), lat. octo, huit.
Per dos sols serai meillz accoillitz...
Dels doze aurai ab beure et ab manjar,
E 'ls oitz daria a foc et a colgar.
G. Magret: Non valon.
Pour deux sous je serais mieux accueilli... avec les douze j'aurai à boire et à manger, et je donnerais les huit pour feu et pour coucher.
Loc. Qui aisso fai d' ueit en ueit jorns.
Deudes de Prades, Auz. cass.
Qui fait ceci de huit en huit jours.
ESP. Ocho. PORT. Oito. IT. Otto. (chap. Vuit, vuits, 8; huit tamé en valensiá.)
2. Ochen, Uchen, Oche, adj., huitième.
L' ochen, es Bernatz de Sayssac,
Qu' anc negun bon mestiers non ac.
P. d'Auvergne: Chantarai.
Le huitième, c'est Bernard de Sayssac, qui oncques n'eut nul bon métier.
Al sest jorn en Betleem intret
On compli lo seten, e estet
Al uchen jorn.
Trad. d'un Évangile apocryphe.
Au sixième jour il entra à Bethléem où il accomplit le septième, et demeura au huitième jour.
Autreiam ad oche et acapte V sestairadas de terra... Per l' oche que m devetz donar de totz los blatz.
Tit. de 1279. Arch. du Roy. Toulouse, J. 321.
Nous octroyons à huitième et à acapte cinq sétérées de terre... Pour le huitième que vous me devez donner de tous les blés.
(chap. Vuité, vuités, vuitena, vuitenes.)
3. Uchena, s. f., huitaine.
Poyria hom dire seizenas, setenas, uchenas. Leys d'amors, fol. 33.
(chap. Se podríe di sisenes, setenes, vuitenes.)
On pourrait dire sixaines, septaines, huitaines.
4. Octau, adj., lat. octavus, huitième.
Al octau jorn que sera natz. Liv. de Sydrac, fol. 84.
Au huitième jour qu'il sera né.
Escorpios es per semblan
L' octau signe.
Brev. d'amor, fol. 27.
Le scorpion est en apparence le huitième signe.
CAT. Octau. ESP. Octavo. PORT. Oitavo. IT. Ottavo. (chap. Octavo, octavos, octava, octaves; vuité.)
5. Octava, Uctava, s. f., lat. octava, octave, intervalle de huit jours. Dimartz aprop la octava de Pasca. Philomena.
(chap. Dimats después de la octava de Pascua.)
Mardi après l'octave de Pâques.
Tro l' uctava de Pandecosta. V. de S. Honorat.
(chap. Hasta la octava de Pentecostés.)
Jusqu'à l'octave de Pentecôte.
- Terme de musique.
La premeira e l' octava son aissi respondens.
P. de Corbiac: El nom de.
La première et l' octave sont ainsi correspondantes.
CAT. ESP. Octava. PORT. Oitava. IT. Ottava. (chap. Octava, octaves.)
6. Octavament, adv., huitièmement.
Octavament per... predications. Doctrine des Vaudois.
Huitièmement par... prédications.
7. Oytenal, adj., huitième, de la huitième partie.
Moldre... lo sesteyr per una copa oytenal.
Tit. de 1400. Arch. du Roy., K. 772.
Moudre... le setier pour une coupe de la huitième partie.
8. Octobre, Octembre, Octoyre, s. m., lat. octobris, octobre.
Octobres es ditz lo dezes. Brev. d'amor, fol. 47.
(chap. Octubre es dit (se diu) lo déssim; abans ere lo octavo o vuité mes, pero se van afegí juliol, Julio César, y agost, Augusto.)
Octobre est dit le dixième.
Aiso fo en octembre.
Arnaud de Marsan: Qui comte.
Ceci fut en octobre.
Octoyres es le X mes..., es octoyre apelat, quar es le VIII apres mars.
Eluc. de las propr., fol. 125.
Octobre est le dixième mois..., il est appelé octobre, parce qu'il est le huitième après mars. (N. E. Marzo se considera hoy en día el tercer mes, quizás en esa fecha se contaba diferente y por eso pone que es el octavo mes después de marzo.)
CAT. ESP. (chap.) Octubre. PORT. Outubro. IT. Ottobre.
Ol, s. m., lat. oleum, huile.
Ab ol rozat.
Deudes de Prades, Auz. cass.
Avec huile rosée.
2. Oli, s. m., huile.
L' olivier fai oli qu' es dous e fis.
(chap. L' olivé fa oli que es dols y fi.)
Serveri de Girone: Del mon.
L' olivier fait huile qui est douce et fine.
Fas lum de cera e d' oli.
A. Daniel: Ab guay.
Je fais lumière de cire et d'huile.
Fig. An lo cor plen d' oli de pietat. V. et Vert., fol. 91.
Ont le coeur rempli d'huile de piété.
Establi que li malaude o 'ls enferms fosso onhs del sanh oli davant que morisso.
(chap. Va establí que los dolens (malals a Valjunquera) foren ungits del san oli abans de que moriren o morigueren; morí, morís : la extrema unsió.)
Cat. dels apost. de Roma, fol. 68.
Établit que les malades ou les infirmes fussent oints de l' huile sainte avant qu'ils mourussent.
ANC. FR. Saintefié de oile e de creisme.
B. de Sainte-Maure, Chr. de Norm., fol. 150.
CAT. Oli. ESP. Olio (óleo, aceite). PORT. Oleo. IT. Olio. (chap. Oli, olis.)
3. Oliva, s. f., lat. oliva, olive.
Ab oli d' olivas onhetz.
Deudes de Prades, Auz. cass.
Avec huile d'olives oignez.
La raustia en oli d' olivas. Liv. de Sydrac, fol. 77.
(chap. La rostíe en oli d' oliva, olives.)
La rôtissait en huile d'olives.
CAT. ESP. IT. Oliva. (chap. Oliva, olives.)
4. Olivier, Oliver, s. m., lat. olivier.
Un gran ram d' olivier tenc. Trad. d'un Évangile apocryphe.
Un grand rameau d' olivier tint.
Si el i plantet vinhas, o olivers. Trad. du Code de Justinien, fol. 50.
S'il y planta vignes, ou oliviers.
Ad una fontanela, de pres un olivier. Roman de Fierabras, v. 140.
A une fontanelle, près d'un olivier.
CAT. Oliver. ESP. Olivo, olivera. PORT. Oliveira. IT. Olivo.
(chap. Olivé, olivés; olivera, oliveres. A Beseit está lo mas de oliveres. Natros tenim una finca als olivás, camí del pantano de Pena.
Olivá, olivás : finca aon ñan olivés u oliveres.)
5. Olivar, adj., lat. olivaris; d'huile.
Aquest sia cauteri olivar. Trad. d'Albucasis, fol. 4.
Que celui-ci soit cautère d'huile.
6. Oleastre, s. m., lat. oleastrum, olivier sauvage.
Oleastre... amar es et no fructuos.
(chap. Olivé (salvache o) bort... es amarc y no fructuós : no fa (bona) fruita o (bon) fruit. Natros teníem tres olivés borts que feen unes olivetes paregudes a la arbequina.)
Eluc. de las propr., fol. 216.
L' olivier sauvage... est amer et non fructueux.
ESP. IT. Oleastro. (chap. Olivé bort, olivera borda.)
7. Oliu, s. m., lat. olivetum, lieu planté d' oliviers, champ d' oliviers.
Si que pois lo penderon en 1 oliu. Guillaume de Tudela.
De sorte qu'après ils le pendirent en un champ d' oliviers.
(N. E. Monte de los olivos, Gethsemaní, Mont Olivet.)
8. Oliar, v., du lat. oleatus, huiler, oindre d'huile.
Pueis oliatz
Lai on la podagra sera.
Deudes de Prades, Auz. cass.
Puis huilez là où la goutte sera.
CAT. Oliar. ESP. PORT. Olear. (chap. Untá de oli : oliá : ungí.)
9. Enoliatio, s. f., onction, action d'huiler.
El sagrament de matremoni et la sancta enoliatio. V. et Vert., fol. 5.
(chap. Lo sacramén de matrimoni y la santa unsió.)
Le sacrement de mariage et la sainte onction.
10. Peroliamen, s. m., onction, extrême-onction.
Lo premier sagramen, es bategar... lo VII, peroliamen.
Declaramens de motas demandas.
Le premier sacrement, c'est baptiser... le septième, extrême-onction.
(chap. Extrema unsió.)
Ola, s. f., lat. olla, marmite, grand pot, chaudière.
Doas serpens, o una sola
Cotz hom en aiga en un' ola.
Deudes de Prades, Auz. cass.
Deux serpents, ou un seul on cuit dans l'eau dans une marmite.
Coma la ola, bolhen sobre lo fuoc, que escampa tot so que es dins.
V. et Vert., fol. 25.
Comme la marmite, bouillant sur le feu, qui répand tout ce qui est dedans.
En la ola de Vulcan. Cat. dels apost. de Roma, fol. 67.
(chap. A l' olla de Vulcano.)
En la chaudière de Vulcain.
CAT. ESP. Olla. PORT. Olha. IT. Olla. (chap. Olla, olles; a Beseit está lo toll de l' olla a la Peixquera, perque ña un' olla, un forat fondo ple d' aigua; al poble está la casa dita l' olla. Olleta, olletes. Aon tingues l' olla no hi ficos la polla, pero si es una gallina cloca o lloca que ya no pon, entonses sí, fótela adins.)
2. Olada, s. f., potée, chaudronnée.
Una olada de braza de la premera fornada.
For de Montcuc. Ord. des R. des Fr., 1463, t. XVI, p. 129.
Une potée de braise de la première fournée.
(chap. Ollada, ollades; calderada, a tot arreu couen fabes, y a casa meua a calderades; cassolada, cassolades; topinada, topinades.)
3. Olier, s. m., potier, chaudronnier.
Ad oliers et a teuliers, lo portal San Gili.
Cartulaire de Montpellier, fol. 44.
A potiers et à tuiliers, le portail Saint-Gilles.
CAT. Oller. ESP. Ollero. PORT. Oleiro. (chap. Ollé, ollés, ollera, olleres : persona que fa olles; poté, que fa pots, potés, potera, poteres; cassolé, cassolés, cassolera, cassoleres; topiné, topinés, topinera, topineres. Falten les paraules: sitera o sitrill, siteres o sitrills (cas. aceitera); tinet, tinets : aon se guardabe l' oli, que ere com una barrica. Vinagrera, vinagreres, porten oli y vinagre.)











