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viernes, 5 de junio de 2026

Método tijera o cizalla para la creación de nombres propios en el dialecto occitano catalán.

Método tijera o cizalla para la creación de nombres propios en el dialecto occitano catalán.

Método tijera para creación de nombres propios en dialecto occitano catalán

1. El "Método Tijera" (Cortar por la O y listos)

Al quitarles la O final, muchos nombres se quedan con una terminación tan abrupta que parece que se les ha cortado la respiración a mitad de frase.

sissalla, sissalles, cizalla, cizallas

 

 

 

 

 

 

 

 

2. La evolución con solera (ejemplos: Armengol, Cugat").

Frente a la tijera moderna, están esos nombres que cambiaron en la Edad Media de forma orgánica, transformándose en palabras con personalidad propia, donde no solo se cae la "O", sino que mutan las consonantes por el habla popular de la época.

Hermenegildo - Armengol (como muchos condes de Urgel, Urgell).

Gervasio - Gervasi (tijera) frente al histórico Gelmar o Gervais (según la zona).

Raimundo - / Ramón (aquí la evolución simplificó el diptongo con fuerza). Raimón; Raimond; Junto con Ranimiro, Ramiro. Ramoncho, Ramonchu, Moncho.

Moncho, piedra, pedra, eixecacoduls

Esteban - Esteve (aquí hay mutación de la b a la v, no solo corte); Estienne, Étienne; Stephanus, Stephan, Steve Urkel no era del Urgel, etc.

San Esteban, protomártir, el primer mártir, Sant Esteve, Stephanus

Lorenzo - Llorenç (la L inicial se palataliza y la z se convierte en esa ç tan característica).

Baudilio - Boi (¡este es el rey del cambio! De Baudilio a Sant Boi o Boy (Sanboy) va un abismo que ni la mejor tijera).

Baudilio, restaurante, Valderrobres, Fabiana Arévalo

De Medardo pasamos a Sant Medir, una evolución fonética de las de antes).

Cucufato o Cucufate (Cucuphati) - Cugat (otro cambio drástico de la raíz latina medieval, nada de cortar solo la última letra).

//

Alejandro Alejandr

Alonso Alons / Alfonso; Amfos; Alfons;

Alvaro o Álvaro - Alvar o Álvar (al bar)

Ambrocio Ambroci

Ambrosio Ambrosi

Anacleto Anaclet

Anastasio Anastasi

Anselmo Anselm

Antonio Antoni (Toni)

Apolonio Apoloni

Arévalo, Aréval

Arnaldo Arnald (Arnaut, Arnaud, Arnau)

Otegi, EH, Bildu, Barcelona

Arturo Artur

Artur Quintana Font, barretina, boina de gairó


Atilano Atilan

Atilio Atili

Augusto August

Augustino Augustin

Aurelio Aureli

Basilio Basili

Benito Benit (Benet; Benezeg; Benoît) (Benedicto, Benedictus, etc.)

Bernardo Bernard (Bernatz, Bernat)

Bonifacio Bonifaci

Calixto Calixt

Camilo Camil (sin embargo, el aragonés catalanista Ignacio Sorolla Vidal no le llama Camil.)

Cándido Cándid

Casimiro Casimir

Cecilio Cecili

Celestino Celestin

Celso Cels

Cesáreo Cesáre

Ciro Cir

Ciriaco Ciriac

Cirilo Ciril

Claudio Claudi

Clodoveo Clodove (Clovis)

Cornelio Corneli

Crisanto Crisant

Cristiano Cristian


Dacio Daci

Dámaso Dámas

Damián Damiá

Danilo Danil

Darío Darí

Demetrio Demetri

Desiderio Desideri

Desideri Lombarte parlabe chapurriau

Diego Dieg (Didac; Didacus)

Diodoro Diodor

Dionisio Dionisi

Domingo Doming

Donato Donat

Doroteo Dorote

Duilio Duili


Edmundo Edmund

Eduardo Eduard

Egidio Egidi

Eladio Eladi

Eleuterio Eleuteri

Eligio Eligi

Eliseo Elise

Emilio Emili

Enzo Enz

Epifanio Epifani

Erasmo Erasm

Ernesto Ernest

Esmeregildo Esmeregild

Eufemio Eufemi

Eugenio Eugeni

Eulogio Eulogi

Eusebio Eusebi

Eustaquio Eustaqui

Eutiquio Eutiqui

Evaristo Evarist


Fabio Fabi

Fabiano Fabian

Fabricio Fabrici

Fausto Faust

Federico Federic

Felicio Felici (Félix; Feliu)

Feliciano Felician

Fernando Fernand (Ferran; Ferrand; Ferdinando, Ferdinandus)

Fidencio Fidenci

Filiberto Filibert

Filomeno Filomen

Flavio Flavi

Florencio Florenci

Florentino Florentin

Fortunato Fortunat (y Jacinto, Jacint)

Francisco Francisc (Francesc; Cesc; Cisco; Franciscus)

Fulgencio Fulgenci


Gelasio Gelasi

Gerardo Gerard

Germano German (Germán; Germain)

Gerónimo Gerónim
Jerónimo Jerónim

Gervasio Gervasi

Giraldo Girald (Giralt; Geralt; Gerald)

Godefredo Godefred

Gonzalo Gonzal

Gregorio Gregori

Gualterio Gualteri

Guido Guid

Guillermo Guillerm

Gundemaro Gundemar

Gustavo Gustav

Heberto Hebert

Heliodoro Heliodor

Heraclio Heracli

Heriberto Heribert

Hermenegildo Hermenegild (Armengol)

Herminio Hermini

Higinio Higini

Hilario Hilari

Hipólito Hipólit (Pólit de la Ascuma; San Pólit de Areñs de Lledó)

Homero Homer

Honorio Honori

Horacio Horaci

Humberto Humbert

Ignacio Ignaci (Nacho, como Sorolla Vidal.)

Natxo Sorolla, rog, roch, roig, Peñarroya de Tastavins

Ildefonso Ildefons

Inocencio Inocenci

Ireneo Irene

Isauro Isaur

Isidoro Isidor

Isidro Isidr


Jacinto Jacint

Jacobo Jacob

Josefo Josef

Julio Juli

Justo Just

Ladislao Ladisla

Laureano Laurean

Lázaro Lázar

Leandro Leandr

Leocadio Leocadi

Leonardo Leonard

Leoncio Leonci

Leopoldo Leopold

Liberato Liberat

Liborio Libori

Lino Lin

Livio Livi

Lorenzo Lorenz

Lucio Luci

Luciano Lucian

Ludovico Ludovic (Louis, Luis, Lluís, y muchas variantes como Hludovico)

Lluis Companys, Fossar, Pedrera, mausoleo


Macario Macari

Macedonio Macedoni

Magno Magn

Mamerto Mamert

Manolo Manol (Manel, de Manuel)

Marco Marc

Marcelo Marcel

Marcelino Marcelin

Marciano Marcian

Mario Mari

Mariano Marian

Martino Martin (Martín, Martí)

Mateo Mate

Mauro Maur

Mauricio Maurici

Máximo Máxim

Maximiano Maximian

Maximiliano Maximilian

Maximino Maximin

Modesto Modest

Narciso Narcis

Nazario Nazari

Nemesio Nemesi

Nicasio Nicasi

Nicodemo Nicodem

Nilo Nil

Nino Nin

Norberto Norbert


Octavio Octavi

Octavio Serret, Valderrobres


Olegario Olegari / Olaguer

Olimpio Olimpi

Oliverio Oliveri

Onésimo Onésim

Orencio Orenci

Orfelio Orfeli

Orlando Orland

Oswaldo Oswald

Oto Ot (de Moncada)

Otilio Otili

Ovidio Ovidi

Pablo Pabl

Pancracio Pancraci

Paolo Paol

Patricio Patrici

Paulino Paulin

Pedro Pedr (Pere, Pedrito, Perico, Peret,  de Petrus)

Pelayo Pelay

Perfecto Perfect

Petronio Petroni

Pío Pí

Plácido Plácid

Plutarco Plutarc

Policarpo Policarp

Pompeyo Pompey

Pompeyo Fabra, gramática de la lengua catalana; llengua valenciana

Ponciano Poncian

Porfirio Porfiri

Primitivo Primitiv

Procopio Procopi

Prudencio Prudenci

Quinto Quint

Quirino Quirin

Rafaello Rafaell

Raimundo Raimund
Ramiro Ramir
Raymundo Raymund

Regino Regin

Régulo Régul (la Régula)

Remigio Remigi

Renato Renat

Reynaldo Reynald

Ricardo Ricard

Roberto Robert

Rocco Rocc

Rodrigo Rodrig

Rogelio Rogeli

Rolando Roland

Romualdo Romuald

Rómulo Rómul (y Remo, Rem)

Rosendo Rosend

Rufino Rufin

Ruperto Rupert

Rústico Rústic

Sabino Sabin

Sacramento Sacrament

Sancho Sanch

Santiago Santiag

Santino Santin

Saturnino Saturnin (Sadurní)

Saulo Saul (: Saúl)

Segismundo Segismund

Segundo Segund

Sergio Sergi

Severo Sever

Severiano Severian

Severino Severin

Silverio Silveri

Silvio Silvi

Simplicio Simplici

Sinesio Sinesi

Sinforiano Sinforian

Sixto Sixt

Sotero Soter

Tadeo Tade

Tarsicio Tarsici

Teodolfo Teodolf

Teodoro Teodor

Teodosio Teodosi

Teófilo Teófil

Teótimo Teótim

Terencio Terenci (Moix)

Tiberio Tiberi

Tiburcio Tiburci

Timoteo Timote

Tito Tit

Toribio Toribi


Ubaldo Ubald

Urbano Urban

Valerio Valeri

Valeriano Valerian

Vasco Vasc

Venceslao Vencesla

Victorio Victori

Victoriano Victorian (San Victorián)

Victorino Victorin

Virgilio Virgili

JM Virgili i Ortiga, morts, carretera, Espanya, C14, autovía, catanazi

Vito Vit

Wenceslao Wencesla

Wilfredo o Wifredo Wilfred o Wifred (Guifre, lo pelut, piloso, pilós)

Yago Yag (= Jaume, Jaime, Jayme, Iavmes; Santiago, Thiago, etc.)

Zeno Zen

Zofio Zofi

Zósimo Zósim

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CARTA CXVII.

Historia del monasterio de Alaón, o de la O. con el catálogo de sus Abades, y algunas curiosidades del mismo.
 
Mi querido hermano: Este antiguo monasterio de la orden de San Benito, no ha tenido la felicidad de conservar las escrituras de sus primeros siglos, como las han conservado casi todos los de esta provincia. De ellas no tienen sino copias en un libro del siglo XVI, y copias tan malas que no me atreví a tomar siquiera una nota de su contenido. El Cardenal Aguirre publicó en la colección de concilios, la escritura de su fundación, o sea el precepto con que Carlos el Calvo la confirmó año V de su reinado, el cual redujo dicho escritor al año 832 de Cristo, equivocación notable, porque Carlos no entró a reinar hasta que murió su padre Ludovico Pío en 840.
 
Y como en esto se engañó ¿quién sabe si habrá otros yerros en el contenido de la escritura? En fin, por ella consta que Vandregisilo Conde, y su esposa María habían edificado este monasterio diez años antes, con consentimiento de sus hijos, entre los cuales cuenta a Atón y su mujer Einzelina, Condes de Pallás, estableciendo en él la regla de San Benito y sujetándola al monasterio de San Pedro de Cires (Siraciense), y que lo habían dedicado Bartolomé, Arzobispo de Narbona y Sisebota (Sisebuto), Obispo de Urgel, a cuya diócesi pertenecía. Hoy es de la diócesi de Lérida. Confirma, pues, el Rey todas las donaciones que se habían hecho a la nueva casa y a su perpetuo Abad Obbonio (a: De esta escritura hablan largamente analizándola muy detenidamente los historiadores de Languedoc, tom. I al año 844.).
 
En este documento se da a este lugar el nombre de Alacoon. Otras escrituras antiguas le llaman Alagón y Alaón. Este último parece haber prevalecido, y de él por corrupción se llama el monasterio de La O; no como dicen vulgarmente, porque el estrecho barranco donde corre la Noguera de Ribagorza forme la figura de una O, que si esto valiera, mejor debiera llamarse de la L, ni tampoco de la advocación de nuestra Señora de la O, cosa muy moderna respecto de la antigüedad de la casa.
 
En un privilegio que concedió Bernardo Conde de Pallás a esta casa y su Abad Frugello (Vid. Marca Hisp. Ap. núm. XXXIII), y en otros documentos posteriores suena dedicada a Santa María y San Pedro y situada in pago Palliarense in valle Urritense.
 
Que este monasterio se edificase hacia el 834, se confirma por el testamento del Obispo de Urgel Sisebuto II hecho el año 839, en el cual deja la siguiente manda: Do et concedo similiter domum domnae meae Virginis Mariae, monasterium Alaone, Bibliotecam (libro así llamado).
 
A la claridad con que consta que en este monasterio se mandó profesar y se profesó efectivamente la regla de San Benito con Abad propio e independiente, cuya elección era propia de los monjes, no se opone lo que decía en el año 1092 de Cristo, dotando a la catedral de Roda su Obispo Raimundo Dalmacio: Abaciam Alaonis insuper eis trado (a los canónigos), et precipio ut semper monachorum conventus ibi maneat; Abas vero qui ibi erit, ab Episcopo et canonicis Sancti Vicentii (de Roda) eligatur, et semper sit eis subditus. Porque de estas palabras no se infiere, que Alaón variase de regla o perdiese el derecho de nombrarse su Abad: sólo aluden a la jurisdicción episcopal, que debían reconocer en Roda, como en su matriz; y así eligatur no es preciso tomarlo por elección, sino tan sólo por confirmación del electo. A esta sujeción era consiguiente el derecho de que ya entonces estaba en posesión el Abad de asistir a la elección del Obispo Rotense junto con los canónigos, como consta que lo verificó Abbo en la del Obispo Borrell en 1017.
 
Fáltales aquí el catálogo de sus Abades. Diré de algunos, cuyas memorias he hallado e ido apuntando en varias partes.
 
Existencia.
 
Obbonio, fundador 834. 844. (Obboni)
 
Brandila 861
 
Centullo 882 (Centull)
 
Trugello 925 (Trugell)
 
Oriulfo 973 (Oriulf)
 
Eximino 1002 (Eximin)
 
Ponce 1015
 
Abbo 1017 (Abb)
 
Velasco 1032 (Velasc)
 
Alhelmo 1039 (Alhelm)
 
Bernardo 1077 (Bernard, este es muy usado, Bernatz, Bernat)
 
A este Abad y su monasterio dio en este año el Obispo de Zaragoza Julián, la iglesia de Suriana, que era de su diócesi: va copiada del original (a: Ap. núm. XXXVIII.).
 
Álvaro. (Álvar)
 
Altemiro. (Altemir, que visitó las cuevas de Altamira.)
 
Enego. (Eneg; Eneco, Íñigo, Ignacio, Nacho, etc.)
 
Evarardo. (Evarard)
 
Estos cuatro Abades se nombran como ya difuntos en la contestación de este monasterio a la encíclica en que el de Ripoll le participó en el año 1102 la muerte de su Abad Bernardo.
 
Arnaldo 1104. (Arnald; Arnaud; Arnau)
 
Don Pedro I de Aragón dio a este Abad la iglesia de San Bartolomé, que acababa de construir en el castillo de Calasanz, para que le ayudasen a dar gracias a Dios por los beneficios recibidos de su mano, particularmente en la expugnación y toma del dicho lugar y su castillo, el cual dice que conquistó el día 23 de agosto en 1102. Va copia (b: Ap. núm. XXXIX.).
 
Bernardo 1125.
 
Va copia de una donación que le hizo ese año (era 1163) la Reina Doña Berta, mujer de Don Pedro I de Aragón (c: Ap. núm. XL.).
 
Ponce 1125. 1155.
 
Pedro Ramón 1158.
 
Ponce 1170. 1192.
 
Bernardo 1199. 1204.
 
Berenguer de Cornudella 1210. 1216.
 
Ramón de Montfromid 1227.
 
Guillermo de Cornudella 1233. 1249.
 
Bernardo de la Piedra 1255.
 
Guillermo de Claramunt 1259. (Guillerm; Guillem, Guilhem, etc.)
 
Ferrer 1272. 1295.
 
Guillermo de Villaflor 1336. 1345.
 
Pedro 1359.
 
Guillermo de Vilamur 1414.
 
Amalrico 1428 (Amalric)
 
Antonio de Mur 1487. 1490.
 
Martín de Sese (Sesé) 1540.
 
El archivo es poca cosa, según ya insinué. De códices manuscritos no vi ninguno, sino es un Breviario de la orden de San Benito de mitad del siglo XIV. Y es fama que los había muy apreciables por su antigüedad, pero tuve el sentimiento de no hallarlos, porque los había extraído de allí el Sr. Abad y Lasierra, que después fue Arzobispo de Selimbria e Inquisidor general. De estos robos literarios podía poner un largo catálogo. Mas ¿qué haré con referirlos si lejos de castigarlos el gobierno, tal vez premia a sus autores enriquecidos con la hacienda común?
 
La iglesia parece ser obra de hacia el siglo XII: está blanqueada y desfigurada con adornos y altares de mal gusto. En los claustros hay una piedra con este letrero: Ermengaudus et Ermesen. uxor eius hunc porticum fecerunt facere, et hic notatur locus sepulturae eorum.
 
No puedo acomodarme a creer que estos fuesen Condes de Urgel, como allí me quisieron persuadir, puesto que lo calla la piedra, donde quedó lugar para decirlo y mucho más.
 
Dios te guarde, etc.
 

// Harán lo mismo con nombres femeninos los pixapins?

sábado, 27 de julio de 2024

3. 1. Pedro Saputo visite alguns pobles. Se trobe al torná en un gran empeño als del seu poble.

Llibre tersé.

Capítul I.

Pedro Saputo visite alguns pobles. Se trobe al torná en un gran empeño als del seu poble.

¡Venerable antigüedat, amor del cor, encanto de la imaginassió, dessich del tems presén, gloria y honor dels pobles, de les nassions y de la humanidat, ajuntán sempre lo sel en la terra, als deus en los homens! ¡Salve! Tamé yo me alimento de la teua memoria, me exalto de les teues maravilles, magnifico a los teus héroes y contemplo estátic y ansiós lo mágic resplandó dels teus nugols arrebolats.

Mol tems fáe que Pedro Saputo dessichabe visitá los pobles historics del nostre regne; y libre ara de tota preocupassió y abans de que lo cridare alguna nova obra, va determiná satisfé la seua curiosidat. 

Va visitá, pos, los antics forts dels cristians, que eren Marcuello, que al seu tems encara se conserváe, Loharre, Montearagón y Alquézar (al qsar), que tan sélebres y nomenats són a les nostres histories.

A Alquézar habíe estat en los estudians, pero no va examiná les seues antigüedats, y va volé torná mol aposta a vóreles, y mes les pintures de la iglesia. Va vore unes opossisions de segón violín de aquella capelleta de música; aon van concursá sis opossitós. Per sert que al vore la parsialidat en la que se va jusgá la habilidat comparativa dels musics, va di: "Pamema de pamemes y tot pamemes es aixó de les opossisions; una cortina que cubrix una farsa; lo cumplimén de una ley lo seu espíritu no entre a la consiensia o se quede allí y no ix als efectes. Van competí aquí les mitres y les faldes, y van guañá les faldes.» Va sabé que ñabíe recomanassions de dos siñós obispos y de una siñora de títul, habense emportat la plassa lo recomanat per esta. Per lo demés, lo milló de ells li va pareixe sol mijanot. Y encara que en gust haguere agarrat lo violín y ficat en ridícul a tots, no va volé féu pera evitá la vanidat.

De Alquézar, per está tan prop y habé volgut sempre, va puchá a la serra de Guara. Va pujá, y una vegada a la punta va mirá infinidat de pobles que se veuen, sobre tot an aquell pressiós lienzo o llansol estés desde la falda al que diuen lo Semontano. Y va di: ¿ñaurá un atre paraís a la terra? Sol falte que u entenguen y valoron los que hi viuen.

Va mirá después cap al seu lloc (poble, vila), y va saludá a sa mare, a sa padrina, a san germaneta Rosa y a Eulalia; va bachá un atra vegada al poble, y va visitá lo alcázar de aon agarre lo nom aquella mol antiga y mol noble vila.

De ahí va pujá al Sobrarbe, y va visitá la seua capital, la famosa vila de Aínsa, poble entonses de singsens veíns y ara de poc mes de sen, habén sigut cremat a la guiarra de sucessió, y enrunats fée poc los seus valens forts; sén, sin embargo, una plassa que si tinguerem gobern siríe mes respetable y forta que la de Jaca y no menos importán y nessessaria.

Va pujá tamé a San Victorián; va visitá la antiga cova dels monjos, o sigue del san; va adorá lo cos de éste pensán en Alcoraz; va venerá lo sepulcre de don Gonzalo, y dudán del de Arista, va baixá y sen va aná a Jaca, desde aon va pujá a San Juan de la Peña.

251. NACIMIENTO DE SAN JUAN DE LA PEÑA (SIGLO VII. SAN JUAN DE LA PEÑA)

¡Oh, en quin respecte y amor va venerá les sendres dels nostres reys allí enterrats, y dels héroes que al seu costat dormen an aquell antic panteón y cova aon están les memories y tota la gloria de lo nostre regne!

Va sentí lo del vol del caball o lo salt al aire just al canto de aquella altíssima peña; va vore, meneján lo cap, les columnes, altera Troja, de que mos parle lo bon pare Briz Martínez, y al sabé de les rentes del monasteri y veén qué poc les nessessitáen los monjos, se va di per an ell: eixes rentes han de pedrels, primé pedrán a Deu, después pedrán lo món.

Tamé va pujá a la cova mes alta del monte Oruel; y después de respirá fondo va baixá per lo camí real cap a Almudévar, pero passán per Riglos, perque va volé vore los Mallos, aquelles peñes que pareixen malls o martells en renglera, en lo mánec embutit a la montaña. S’hi va atansá, y los va vore, y va pujá an ells, y en un gabiñet va escriure lo seu nom al fron del que mes erguit y solt té lo cap.

Cuan arribáe prop del seu lloc va vore una gran gentada a la part de fora, se sentíe un gran estrapalussi, brogit, crits y veus com de mando. Y ¿qué ere? No u haguere volgut vore; sego haguere vullgut está. Habíe caigut un rayo a la torre de la iglesia y la habíe inclinat una mica cap a un costat desde lo radé cos; y lligada en redol una maroma passán per damún dels edifissis de les cases hasta lo campo, estáen tots agarrats an ella y estirán pera adressala.

Així que lo van vore y van coneixe se van alegrá mol y lo van cridá, perque esperáen que en lo seu bon discurs se inventaríe alguna trassa pera animá lo intento, y li van di lo que passáe, que prou veíe ell y sentíe. Pero va dissimulá y va maná portá mes cordes y lligales a la maroma de la que estiráen; va repartí la forsa entre totes, y va di que lo llas de la torre no estáe ben ficat; y que abans de fé lo gran estiró volíe ell compóndrel. Va escalá la torre com un gat, y en una navalla va retallá la maroma sense dixali mes que una veta sana, pera que al menos puguere atribuí la desgrassia al poble. Va fé desde la teulada de la iglesia la siñal convenida, y a una veu que va doná lo encarregat de la direcsió de les forses, van estirá tots en tanta forsa y tan rápit que se va trencá la maroma y van caure tots de cul a enterra; estáe mol humida y blana y va quedá un forat mol gran, tardán tots no poc en alsás, ya que no podíen desapegás del fang. Va ploure per la tarde y tota la nit y se va umplí lo forat de aigua, y pel matí se van trobá en una bassa feta y dreta que encara al nostre tems, después de tans añs desde lo fet, se diu la bassa de la culada (que es mol pareguda a la de Fórnols, lo poble del autó).


Original en castellá:

Libro tercero

Capítulo I.

Pedro Saputo visita algunos pueblos. Encuentra al volver en un grande empeño a los de su lugar.

¡Venerable antigüedad, amor del corazón, encanto de la imaginación, deseo del tiempo presente, gloria y honor de los pueblos, de las naciones y de la humanidad, juntando siempre el cielo con la tierra, los dioses con los hombres! ¡Salve! También yo me alimento con tu memoria, me exalto con tus maravillas, magnifico a tus héroes y contemplo estático y ansioso el mágico resplandor de tus nubes arreboladas.

Mucho tiempo hacía que Pedro Saputo deseaba visitar los pueblos históricos de nuestro reino; y libre ahora de todo cuidado y antes que le llamase alguna nueva obra, determinó satisfacer su curiosidad. Visitó, pues, los antiguos fuertes de los cristianos, que eran Marcuello, el cual en su tiempo aún se conservaba, Loharre, Montearagón y Alquézar, que tan célebres son en nuestras historias.

En Alquézar había estado con los estudiantes, pero no examinó sus antigüedades, y quiso volver muy adrede a verlas, y más las pinturas de la iglesia. Presenció acaso unas oposiciones de segundo violín de aquella capilla de música; adonde concurrieron seis opositores. Por cierto que al ver la parcialidad con que se juzgó la habilidad comparativa de los músicos, dijo: «Pamema de pamemas y todo pamemas es esto de las oposiciones; una cortina que cubre una farsa; el cumplimiento de una ley cuyo espíritu no entra en la conciencia o se queda allí y no sale a los efectos. Compitieron aquí las mitras y las faldas, y vencieron las faldas.» Porque supo que había recomendaciones de dos señores obispos y de una señora de título, habiéndose llevado la plaza el comendado por ésta. Por lo demás, aun el mejor de ellos le pareció sólo mediano. Y aunque con gusto hubiera tomado el violín y ajado a todos, no quiso por evitar la vanidad.

De Alquézar, por hallarse tan cerca y haberlo siempre deseado, quiso subir a la sierra de Guara. Subió, y puesto en la cumbre miró infinidad de pueblos que se descubren, especialmente en aquel hermosísimo lienzo tendido desde su falda que llaman el Somontano. Y dijo: ¿habrá otro paraíso en la tierra? Sólo falta que lo entiendan y correspondan sus moradores.

Miró después su lugar, y saludó a su madre, y a su madrina y a su hermanita Rosa y a Eulalia; y se bajó otra vez al pueblo, y visitó el alcázar de donde se ha corrompido el nombre que lleva aquella antiquísima y nobilísima villa.

De ahí subió a Sobrarbe, y visitó su capital, la famosa villa de Aínsa, pueblo entonces de quinientos vecinos y ahora de poco más de ciento, habiendo sido quemado en la guerra de Sucesión, y arruinándose poco ha sus hermosos fuertes; siendo, sin embargo, una plaza que si tuviéramos gobierno sería más respetable y fuerte que la de Jaca y no menos importante y necesaria. Subió también a San Victorián; visitó la antigua cueva de los monjes, o sea del santo; adoró el cuerpo de éste pensando en Alcoraz; veneró el sepulcro de don Gonzalo, y dudando del de Arista, se bajó y fue a Jaca, de donde subió a San Juan de la Peña.

¡Oh, con qué respeto y amor veneró las cenizas de nuestros reyes allí enterrados, y de los héroes que a su lado yacen en aquel antiguo panteón y cueva donde están las memorias y toda la gloria de nuestro reino! Oyó encogiéndose de hombros lo del vuelo del caballo o su salto al aire en el canto de aquella altísima peña; vio, meneando la cabeza, las columnas, altera Troja, de que nos habla el buen padre Briz Martínez, y al saber de las rentas del monasterio y viendo cuán poco las necesitaban los monjes, dijo entre sí: esas rentas han de perdellos, primero con Dios, después con el mundo.

También subió a la cueva más alta del monte Oruel; y saciando su ávido pecho se bajó por el camino real hacia Almudévar, pero pasando por Riglos, porque quiso ver los Mallos, aquellas peñas que parecen martillos en fila, con el mango metido en la montaña. Y fue, y los vio, y subió a ellos, y con un cuchillo escribió su nombre en la frente del que más erguida y suelta tiene la cabeza.

Cuando llegaba cerca de su lugar vio una gran multitud de gente a la parte de afuera, oyéndose un grande murmullo, y gritos y voces como de mando. Y ¿qué era? No lo hubiese querido ver; ciego quisiera haber sido. Había caído un rayo en la torre de la iglesia e inclinándola un poco a un lado desde el último cuerpo; y atada alrededor una cuerda valiente y pasándola por encima de los edificios de las casas hasta el campo, estaban todos asidos de ella y tirando para enderezarla. Así que lo vieron y conocieron se alegraron mucho y le llamaron, porque esperaban que con su buen discurso les inventaría alguna traza para lograr su intento, y le dijeron lo que pasaba, que harto veía él y sentía. Pero disimuló y mandó traer más cuerdas y atarlas a la única de donde tiraban; repartió la fuerza en todas, y dijo que el lazo abrazador de la torre no estaba bien puesto; y que antes de hacer el tirón quería él componerlo. Fue allá, se encaramó a la torre como un gato, y con una navaja cortó disimuladamente la cuerda sin dejarle más que un ramal sano, para que al menos pudiera atribuir a desgracia el no haber salido el pueblo con la empresa. Hizo desde el tejado de la iglesia la señal convenida, y a una voz que dio el encargado de la dirección de las fuerzas, tiraron todos con tal y tan súbito esfuerzo que se rompió la cuerda y cayeron todos de culo en tierra; la cual estaba muy llovida y blanda y quedó hecho un hoyo muy grande, tardando no poco en levantarse, no pudiendo desasirse del lodo. Llovió por la tarde y toda la noche se llenó el hoyo de agua, y por la mañana se encontraron con una hermosa balsa hecha y derecha que todavía en nuestro tiempo, después de tantos años y del suceso, la llamaron y se llama aún ahora la balsa de la culada.


lunes, 29 de abril de 2019

LA SANTA CRUZ GUÍA EL CAMINO

2.22. LA SANTA CRUZ GUÍA EL CAMINO (SIGLO X. PUEYO DE ARAGUÁS)
 
A la muerte del rey Sancho García, el reino de Sobrarbe quedó debilitado y dividido en múltiples banderías, circunstancia que aprovecharon rápidamente los musulmanes para volver a apoderarse de las sierras de Panillo, Pano y Troncedo que habían perdido, así como de las tierras ribagorzanas situadas entre los ríos Cinca y Esera.

En esta lucha sin cuartel entablada, uno de los puntos de mayor resistencia cristiana lo constituía el Pueyo de Arahuest o Araguás, a cuyas puertas acamparon los musulmanes, con ánimo de tomarlo. Ante el inminente peligro que ello suponía, Íñigo Arista acudió con su ejército en ayuda de los sobrarbenses, con unos seis mil hombres armados, que se asentaron a la espera en el luego denominado «campo del rey».
Los defensores del Pueyo de Araguás impidieron atravesar el río a los musulmanes, pero al salir de sus muros para unirse al ejército de Íñigo Arista fueron rechazados por los moros, quedando cercados y sin posibilidad de unirse ni de ponerse en contacto con aquél, estando condenados irremisiblemente a la rendición. Mientras, Íñigo Arista esperaba noticias que, dadas las circunstancias, nunca podrían llegar.
De pronto, con gran sorpresa por parte de todos, se dibujó una cruz en el cielo indicando a Íñigo Arista la dirección en que los defensores del Pueyo de Araguás estaban cercados. Puesto en marcha con sus hombres, cogió a los musulmanes desprevenidos entre los dos ejércitos, de manera que no quedó ni uno solo con vida.

Inmediatamente, Íñigo Arista se convirtió, por aclamación unánime, en el quinto rey de Sobrarbe, logrando terminar con las banderías que asolaban y dividían el territorio cristiano.
La prodigiosa aparición de la Cruz hizo que Íñigo Arista incorporara este símbolo, en color plata sobre campo azul, en su escudo de armas, de donde lo tomarían algún tiempo después los reyes aragoneses, mostrándose siempre al lado de una carrasca.

[Faci, Roque A., Aragón..., I, pág. 3. Sas, Antonio, Compendio histórico..., I, págs. 16-19.]

https://es.wikipedia.org/wiki/El_Pueyo_de_Aragu%C3%A1s

 

 

LA SANTA CRUZ GUÍA EL CAMINO (SIGLO X. PUEYO DE ARAGUÁS)


El Pueyo de Araguás (O Pueyo d'Araguás en aragonés inventado) es una localidad y municipio español, en el Sobrarbe, provincia de Huesca, Aragón.

Araguás, Los Molinos, La Muera, Oncíns, La Pardina del Soto, El Plano, El Pueyo de Araguás, San Lorién, San Victorián de Asán, El Soto y Torrelisa.

El Pueyo de Araguás es un municipio que situado entre el valle del Cinca y el de La Fueva, en cuya parte más septentrional se encuentra el Baixo Penyas, perteneciendo parte de sus localidades a El Pueyo de Araguás. Su término municipal sigue más o menos la forma que dibuja el río Cinca por el oeste, limitando con Aínsa-Sobrarbe al suroeste, Labuerda al oeste, Puértolas al noroeste y Laspuña al norte; formando así pues una línea recta que discurre por las faldas de la peña Montañesa y toda la cresta de la sierra Ferrera. Por encima de la Espelunca, el límite del municipio baja siguiendo la línea que marcan la peña Madrid (1982 msnm), la ermita de la Espelunca y el pico de La Muerda (1037 msnm) hacia la hondonada del valle de La Fueva, cortando por medio del barranco del Plano para dirigirse después por las faldas de la sierra de Aro hacia La Pardina del Soto. El municipio con el que más limita es el de La Fueva.

El núcleo urbano ha conservado hasta nuestros días la fisonomía regular de un lugar sobrarbense de hace siglos, con bastantes casas tradicionales y sin nuevas construcciones. Está construido en torno a una calle central, quedando en las calles que limitan el pueblo únicamente puertas secundarias de las casas.

Esta estructura urbanística permitía defenderse más fácilmente. Se dejaba el final de la calle abierto por el sur algo ensanchado, de manera que fuese posible cerrarlo con una cancilla o una puerta. La entrada principal era por debajo de la iglesia, que junto con la torre con aspilleras constituía el edificio más fácil de defender, resultando un bastión en la misma entrada.

Una de las casas es la Casa Coronas, la más antigua conocida en el Sobrarbe, siendo construida en 1549.

La iglesia parroquial fue construida en el siglo XVI, siendo consagrada a la Santa Cruz. Es de estilo simple, con aspilleras defensivas y posee características del gótico aragonés en evolución al renacentismo.
Cabe destacar la presencia de un esconjuradero en lo alto del campanario.

Esta iglesia dependía antiguamente del monasterio de San Victorián, el cual era el más poderoso en el Sobrarbe y la Ribagorza, poseyendo más de cincuenta poblaciones.

El monasterio de San Victorián.
Se trata de un complejo monástico ubicado en la localidad de Los Molinos, perteneciente a este municipio. Está situado a 1200 metros de altitud en las faldas de la Sierra Ferrera. Está declarado Bien de Interés Cultural.

Algunos investigadores sitúan el origen del monasterio de San Victorián en el siglo VI, bajo la denominación de San Martín de Asán, convirtiéndose así en el monasterio más antiguo de la península ibérica. Está vinculado al santo italiano Victorián, el cual fue ermitaño en la ermita de la Espelunca, situada a poca distancia del monasterio. Su creciente popularidad y veneración le llevaron a aceptar el cargo de abad del monasterio, el cual adquiriría desde entonces su nombre por el de San Martín de Asán.

3 de febrero: hogueras de San Blas.
16 de abril: fiesta mayor, en honor a Santa Engracia.
26 de julio: romería a la ermita de Santa Ana.

LA RECONQUISTA DE AÍNSA

2.17. LA RECONQUISTA DE AÍNSA (SIGLO VIII. AÍNSA)
 
Según la leyenda que explica el nacimiento del monasterio de San Juan de la Peña, García Jiménez fue elegido y nombrado allí como primer rey del reino de Sobrarbe.

Una vez investido solemnemente de la autoridad real y apoyado por todos los suyos, decidió atacar a los moros que dominaban en la importante plaza de Aínsa, dando lugar a su primera gran acción bélica, de enorme resonancia en el menguado bando cristiano. Lo cierto es que, puesto al frente de no más de trescientos hombres armados y escogidos, cayó por sorpresa sobre la villa y, aprovechando las sombras de la noche, derrotó a los musulmanes tras encarnizada y sangrienta batalla.

Cuando amaneció el día siguiente, para reafirmar todavía más los ánimos enardecidos de sus victoriosos guerreros, en medio de la enorme plaza mayor de la villa, arengó a sus tropas, asegurándoles que la Divina Providencia estaba de su parte, de lo que era garantía la sorprendente visión que había tenido de una cruz iluminada situada sobre una encina (super arboris : Sobrarbe : superarbe) del monte aledaño, señal inequívoca de la ayuda del cielo.

Con los ánimos renovados, ordenó a sus hombres que implorasen ayuda a Dios y a san Juan Bautista, y realizó con ellos nuevas incursiones victoriosas por los poblados vecinos del Ara y del Cinca, a la vez que se dispuso a fortificar la villa de Aínsa, a la que, por deseo personal y expreso, declaró capital del naciente reino de Sobrarbe.

A esta tradición se debe el que en el escudo de Sobrarbe exista una cruz roja sobre una encina y que sea éste uno de los cuarteles del histórico escudo de Aragón. Esta cruz de Sobrarbe se ofrece hoy en forma de monumento a dos kilómetros de la villa de Aínsa.
 
[La Ripa, Domingo, Defensa histórica...
Zaragoza, 1675.
Faci, Roque A., Aragón..., I, págs. 1-2.
Sas, Antonio, Compendio histórico...,
I, págs. 2-3.
Martínez y Herrero, Bartolomé,
Sobrarbe y Aragón, I, págs. 65-73.]
 
 
 
 
La villa de Aínsa (en aragonés inventado L'Aínsa),​ capital del municipio de Aínsa-Sobrarbe (aragonés = fablilla, L'Aínsa-Sobrarbe),​ es un pueblo de la provincia de Huesca, en la comarca de Sobrarbe, en la Comunidad Autónoma de Aragón (España; de momento, veremos qué hace el separatismo baturro).
 
Está situado en el alto Pirineo de Huesca, en la comarca del Sobrarbe. Es la capital junto a Boltaña del antiguo condado de Sobrarbe.
 
Parte de su término municipal está ocupado por el Parque natural de la Sierra y los Cañones de Guara.
 
 
Su núcleo original, que se emplaza en un promontorio sobre la confluencia de los ríos Cinca y Ara, está formado por dos calles casi paralelas, la calle Mayor y la calle Santa Cruz, por la plaza Mayor que se sitúa a continuación del castillo situado en una explanada, a proximidad de la Cruz Cubierta, templete donde la leyenda sitúa el milagro de la aparición de la cruz de fuego sobre una carrasca, que dio la victoria a las tropas cristianas al mando del rey García Jiménez.
 
Con clara distribución medieval, el casco histórico de Aínsa está declarado Conjunto Histórico-Artístico desde 1965. Actualmente es un relevante centro turístico de relevancia, tal y como constató su elección como capital de Turismo Rural 2018.
 
Aunque la leyenda sitúa el nacimiento de Aínsa en la conquista de la plaza por las tropas del rey Garcí Ximénez en el año 724 gracias al milagro de la cruz de fuego​ (desde el siglo xvi d. C. hay una cruz en el lugar donde supuestamente ocurrieron los hechos) las fuentes históricas apuntan que los musulmanes no llegaron a establecerse en esta tierras.
 
El castillo de Aínsa, que data del siglo xi d. C., formó parte de la línea de defensa de los territorios cristianos (línea que se extendía hasta Abizanda), y se convirtió en el embrión de la villa, que en tiempos de la Edad Media fue amurallada, y se convirtió en la capital del condado de Sobrarbe que perteneció al reino de Nájera-Pamplona (antes de que este diera lugar al reino de Navarra) y luego se integrara en el reino de Aragón.
 
En 1124 el rey Alfonso I el batallador otorgó la Carta puebla por la que se beneficiaba a sus habitantes con el fuero de Jaca.
 
La importancia de la plaza llevó que la iglesia de Santa María fuera concebida también como defensa, tal y como atestiguan las saeteras de su torre.
 
La pérdida de importancia de la comarca del Sobrarbe llevó a una relajación de la actividad de Aínsa que se mantuvo en un estado de subsistencia hasta principios del siglo xx d. C. cuando las actividades tradicionales se vieron perturbadas con los planes de construcción de diferentes presas, pantanos y otros sistemas hidráulicos, destinados a la producción de electricidad y al suministro de agua para la llanuras del Ebro.
 
Esta actividad llevó a la expropiación y pérdida de las mejores tierras de cultivo de los valles y a la emigración de sus gentes. Muchos de los pueblos vecinos vieron cómo desaparecían la totalidad de sus habitantes y en otros como éstos disminuían drásticamente. Esto llevó a que pasaran a depender del ayuntamiento de Aínsa.
 
La limitación de recursos de todo tipo que la baja densidad de población y la complicada orografía provocan llevaron a una crisis importante a mediados del siglo xx d. C.. Esta crisis fue superada mediante el recurso turístico y el florecimiento del turismo rural y natural.
 
La creación de varios parques naturales, primero el del Ordesa y Monte Perdido seguido de otros como el de la Sierra de Guara y la afición a la montaña y a los deportes de aventura se convirtieron en la actividad económica más relevante.
 
En la década de 1960 Aínsa absorbió los municipios de Castejón de Sobrarbe, Coscojuela de Sobrarbe, Gerbe y Griébal, Guaso, Sinués y partes de Sieste y Santa María de Buil.
 
El propio núcleo urbano original de Aínsa es en sí mismo un monumento digno de visitarse, tal como se reconoció en su declaración de Conjunto Histórico Artístico. Dentro de él destacan:
 
Castillo de Aínsa

Data de los siglos xi y xvii: siendo una obra de varios siglos que conserva muy pocos elementos del original edificio románico. Destacan en él la Torre del Tenente, de planta pentagonal, hoy convertida en un EcoMuseo, el gran patio de armas y un portalón que se abre a la plaza Mayor.

Iglesia parroquial de Santa María

Iglesia románica iniciada en el siglo xi d. C. y finalizada en el xii. Se consagró en 1181. De sencilla portada de cuatro arquivoltas apoyadas en otros tantos pares de columnas de capiteles labrados. Desde el interior del templo de única nave con bóveda de medio cañón apuntado. Su torre, de dimensiones únicas en el románico aragonés, hace imprescindible su visita, con saeteras para la defensa.

Casa de Bielsa

Del siglo xvi d. C. o xvii con unas ventanas reseñables que destacan de las construcciones del entorno.

Casa Arnal

Del siglo xvi d. C. ejemplo de edificación típica de la comarca con sus portadas y rejas. El concepto de casa no abarca únicamente el edificio físico, sino que se extiende a las propiedades familiares y a los miembros que componen la familia o conviven en ella.
 
Calle Mayor de Aínsa.
Plaza Mayor
 
Casa en la Plaza de Santo Domingo.
Presidida por el edificio del ayuntamiento y abierta al castillo, se rodea por soportales en ambos lados. En estos soportales se ubican sendas prensas comunitarias en las que se realizaba la prensa de la uva.
 
FIESTAS:
 
11 de enero: Hoguera de San Victorián
16 de enero: Hoguera de San Antón
19 de enero: víspera de San Sebastián, hogueras.
20 de enero: celebración de San Sebastián.
Primer fin de semana de febrero: Feria de la Trufa Negra del Pirineo
Primer domingo de febrero: celebración de la Ferieta de Aínsa.
Primer domingo de febrero: Premios "La Cruz de Sobrarbe"
Último domingo de agosto (antes era el primer domingo de septiembre), años pares: representación de «la Morisma», teatro popular que recrea la reconquista de la villa por parte de los ejércitos cristianos, ayudados según la leyenda por la aparición de una cruz de fuego encima de una carrasca.
Primer fin de semana de septiembre: Expoferia del Sobrarbe.
14 de septiembre: fiestas mayores en honor de la Exaltación de la Santa Cruz.
Octubre: SOBRARVERDE OTOÑO
Octubre o noviembre: jornadas micológicas.
Diciembre: jornadas de astronomía.
 
Diciembre: «Punchacubas», feria del vino artesano.
 
 
 
  1.  Consejo General de Procuradores de España.
  2. Andolz Canela, Rafael (junio de 2004). Diciconario aragonés (5ª edición). Zaragoza: Mira editores. ISBN 84-8465-160-6.
  3.  Topónimos: pueblos con nombre local en aragonés en Gran Enciclopedia Aragonesa
  4. Según aparece en el Decreto Legislativo 2/2006 (enlace roto disponible en Internet Archive; véase el historial y la última versión)., de 27 de diciembre, del Gobierno de Aragón, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Delimitación Comarcal de Aragón.

  5. Saltar a Martínez y Herrero, Bartolomé (1866). Sobrarbe y Aragón : estudios históricos sobre la fundación y progreso de estos reinos, hasta que se agregó á los mismos el Condado de Barcelona. pp. 67-75.
  6.  «Aínsa, capital de Turismo Rural 2018».
  7.  INE
  8.  FEMP. «Listado de corporaciones locales españolas hermanadas con Europa». Archivado desde el original el 24 de abril de 2014. Consultado el 20 de diciembre de 2013.
  9. Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas (Gobierno de España). «Treinta aniversario de las primeras elecciones municipales de la democracia». Archivado desde el original el 6 de marzo de 2014. Consultado el 6 de marzo de 2014.
  10.  Alcaldes de Aragón de las elecciones de 2011
  11.  «Alcaldes de todos los municipios de la provincia de Huesca». Heraldo.es. 14 de junio de 2015.
  12. Gobierno de Aragón. «Archivo Electoral de Aragón». Consultado el 13 de agosto de 2012.