Mostrando las entradas para la consulta condená ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta condená ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas

lunes, 29 de julio de 2024

4. 14. Máximes y sentensies de Pedro Saputo.

Capítul XIV.

Máximes y sentensies de Pedro Saputo.

Braulio Foz, Fórnoles, Matarraña, Teruel; Máximes y sentensies de Pedro Saputo.

Solíe di que preferíe enemics espabilats que amics apamplats. 

Díe que en general tots los homens són bons y tots roíns, perque no los ham de demaná lo que no poden doná, ni voldre que obron com no los convé encara que igual entenen mal esta conveniensia. 

Y en cuan a la justissia, que o no la coneixen en los casos que obren mal, o que no saben lo que val.

Li van preguntá una vegada, quins homens eren los mes perjudissials, y va contestá que los envechosos. Se van admirá de esta resposta, y van voldre sabé lo que sentíe dels lladres, assessinos y datres; y va di, que dels primés, lo envechós pegue en lladre, y per enveja escomensaben a sé roíns; que los atres són uns miserables, ignorans, soques y mal encaminats per uns atres com ells, o perduts per la mala educassió cuan eren chiquets y mossos; pero que al final, tart o pronte se fa justissia. Pero que lo envejós o la envejosa es un verdadé malsín, lo traidó per naturalesa, lo animal propiamen dit, contra qui no ña cástic a les leys ni a les costums, per al mal que cause en general y en particulá, que es mes que lo que mos ve de totes les demés classes juntes de homens perversos y malvats. Que la enveja ha causat mes trastornos al món que la codissia y la ambissió juntes, si no es que la ambissió sigue un nom dorat pera la enveja. Pero que sin embargo podíen alguna vegada, y de particulá en particulá, produí un be paregut al de les cagarrines y colics al cos humano, que si no són frecuens ni mol graves, fan al home templat y sobrio.

Tamé díe moltes vegades que la avarissia no habíe eixecat cap casa; y sí moltes lo orden y la economía.

Díe que los mes grans enemics del be del home solen sé la vanidat y la dropina. La vanidat perque gaste mes de lo que pot y se arruine o diu mes de lo que deu y cau en grans inconveniens; y la perea, la dropina, perque va detrás de les estassions al tems, de la saó als negossis, dels fets als acontessimens, dixansu vindre tot damún, hasta que li cau la casa y acabe a les seues ruines, enrunat y arruinat, o fuch espantada y no trobe aon fotres, pobra, falta de consell y aburrida.

Díe que la tontería es mal incurable (només cal vore a Carlos Rallo Badet) y códul al que sempre se entropesse; y que los tres mes grans traballs que pot passá un home són viure en imbessils, tratá en embusteros y viachá en un cobart (Julio Micolau de La Fresneda fa les tres coses, que pareix lo gos de Quintaneta).

Lo influjo de la imprenta y la aplicassió de cadaú guiada y exitada per los sabuts, díe que lo faríen home al món, perque hasta ara (al seu tems) encara no habíe eixit de chiquet.

Creíe que los homens may habíen sigut millós, sino que a uns atres tems van tindre menos leys y menos sossiedat, y així menos juissi y censura de les seues acsions; pero que la sossiedat se habíe anat constituín milló, encara que no be del tot.

Segons ell, los homens del seu tems no enteníen lo comers, la agricultura, les arts, ni les siensies, perque li pareixíe que no veíe mes que torpesa, casualidat, charlatanisme y miseria.

Cuan se va sabé la seua ressolusió de casás li van preguntá, cóm sén tan sabut caíe an esta vulgaridat. Y va contestá: no es vulgaridat casás, perque es seguí la naturalesa, sino casás mal per interés o per mera y sola raó de nom, y queixás después, o condená lo matrimoni y parlá mal de les dones.

Abans de coneixe a son pare díe que donáe grassies a Deu perque no lay habíe dixat coneixe, pos habíe vist mols chiquets de qui no li penaríe sé pare, y pocs homens de qui voldríe sé fill. 

Pero cuan va trobá a son pare, va plorá de pena de no habél conegut desde la cuna. Y sobre lo seu apellit va contestá a don Vicente, son germá de Morfina, que li va preguntá si estáe orgullós de ell: ya me pareixíe a mí que no podíe escapá de un López, de un Pérez, de un Martínez, Jiménez, Sánchez, o Fernández, perque estos linajes són com los vileros que a tota vila se troben.

Com habíe tratat en flares y monges y los coneixíe mol be, díe que an aquells los faltabe un voto, y an estes nels sobraben dos. 

Pero no explicabe mes, y no sabem quins votos eren eixos.

Per tres coses (díe) donaría yo la vida: per la religió que professo, per ma mare y per lo meu poble. Li van preguntá una vegada que acababe de di aixó, si la donaríe per lo Rey; y va contestá que no enteníe la pregunta.

Solíe di que en general la primera nessessidat de les dones es parlá; la segona murmurá de atres, y la tersera, sé adulades.

La perea als jovens, la desautoridat als agüelos, la vanidat a les fees, y casá a un home baixotet en una dona alta, díe que són cuatre pecats iguals, contra natura.

Recomanán la frugalidat solíe di: carn una vegada al día, y eixa a 

l'olla o rostida. Y condenán la tacañería als plats: lo milló dols es la mel, lo milló coc, lo bon pa, lo milló licor, lo bon vi, y lo milló guiso, lo mes curtet y simple.

Díe que ñabíe cuatre coses que lo ficaben a pun de alferessía: taula menuda, llit curt, mula pesada, y navalla sense esmolá.

Cuatre que li omplíen l'alma de rissa: una agüela en flos, un home gurrumino, un predicadó de mal ejemple, y un flare o retó fenli la roda a una dama.

Y cuatre que li féen portá la má a la espasa:

engañá a un sego, feli la burla a un agüelo, un home peganli a una dona, y un fill maltratán a son pare o a sa mare.

Están a Sevilla li van brindá si volíe aná a vore a una poetisa que componíe sonetos, églogues de pastós y atres poemes; y va contestá que sí, pero que li habíen de di en tems lo día y la hora perque volíe preparás.

- ¿Quína preparamenta nessessitéu?, li van preguntá, y va di:

purgám y llimpiá be la pancha, y después péndrem un elixir que sé fé yo en gitam, mol espessial contra los vomits y la fluixera de ventre.

Entre les sentensies dels antics la que mes li agradáe ere aquella de Virgilio: Felix qui potuit rerum cognoscere causes. "dichós, felís, lo que alcanse a coneixe les causes de les coses»; aixó es, a la naturalesa.

Y de ell la sentensia mes sélebre es esta: que lo mol resá a ningú ha fet san, ni lo mol lligí sabut (només cal vore a Moncho), ni lo mol minjá ressio y fort.

Moltes atres dites y sentensies se li atribuíxen; pero o són mol vulgás, o sels vol doná autoridat en lo seu nom. Y així mateix se conten de ell diferens fets que de cap manera corresponen al consepte que lo seu gran talento y máxima prudensia mereixen.

Yo estic convensut de que així los dits com los fets que corren com si foren seus y són tan indignes de la seua discressió y sabiduría, perteneixen al fals o apócrifo Pedro Saputo, a qui los de Almudévar van fotre fora a gorrades y en raó del seu poble, tan malparat lo malparit, y que, com ham dit, ere un acsiomo, un dropo, gat, torpe, indessén, (algo paregut a Mario Sasot Escuer, lo de la revista de la franja del meu cul.)

Mario Sasot Escuer, capsot, franchista, la franja del meu cul

Lo fill de la pubilla va sé mol sobrio, mol fi, mol amable, persona de mol respecte, y tan gran en tot com se ha vist an esta verdadera historia de la seua vida.


Original en castellano:

Capítulo XIV.

Máximas y sentencias de Pedro Saputo.

Solía decir que más quería enemigos agudos que amigos tontos.

- Decía que hablando en general todos los hombres son buenos y todos malos, porque no les debemos pedir lo que no pueden dar, ni querer que obren como no les conviene aunque tal vez entiendan mal esta conveniencia. Y en cuanto a la justicia, que o no la conocen en los casos que obran mal, o que no saben lo que vale.

- Preguntáronle una vez, qué hombres eran los más perjudiciales, y respondió que los envidiosos. Admiráronse de esta respuesta, y quisieron saber lo que sentía de los ladrones, matadores y otros; y dijo, que de éstos mucha parte eran también envidiosos y por envidia comenzaban a ser malos; que otros son unos miserables, ignorantes, rudos y mal encaminados por otros como ellos, o perdidos por la mala educación en su niñez y mocedad; pero que al fin de todos ellos tarde o temprano se hace justicia. Mas que el envidioso es un verdadero malsín, el traidor por naturaleza, el animal propiamente dañino, contra el cual no hay castigo en las leyes ni en las costumbres, para el daño que causa en general y en particular, que es más que el que nos viene de todas las demás clases juntas de hombres perversos y malvados. Que la envidia ha causado más trastornos en el mundo que la codicia y la ambición juntas si no es que la ambición sea un nombre dorado de la envidia. Pero que sin embargo podían alguna vez, y de particular a particular, producir un bien parecido al de las indigestiones y cólicos en el cuerpo humano, que si no son frecuentes ni muy graves, hacen al hombre templado y sobrio.

- También decía muchas veces que la codicia no había levantado ninguna casa; y sí muchas el orden y la economía.

- Decía que los mayores enemigos del bien del hombre suelen ser la vanidad y la pereza. La vanidad porque gasta más de lo que puede y se arruina o dice más de lo que debe y cae en grandes inconvenientes; y la pereza, porque va detrás de las estaciones en el tiempo, de la sazón en los negocios, de los hechos en los acontecimientos, dejándoselo venir todo encima, hasta que se le cae la casa y acaba en sus ruinas, o huye espantada y no encuentra donde meterse, pobre, falta de consejo y aborrecida.

- Decía que la necedad es mal incurable y piedra en que siempre se tropieza; y que los tres mayores trabajos que puede pasar un hombre son vivir con necios, tratar con embusteros y viajar con un cobarde.

- El influjo de la imprenta y la aplicación de cada uno guiada y excitada por los sabios, decía que harían hombre al mundo, porque hasta ahora (en su tiempo) aún no ha salido de niño.

- Creía que los hombres nunca habían sido mejores, sino que en algunos tiempos tuvieron menos leyes y menos sociedad, y así menos juicio y censura de sus acciones; pero que la sociedad había estado mejor constituida, aunque no bien del todo.

- Según él, los hombres de su tiempo no entendían el comercio, la agricultura, las artes, ni las ciencias, porque le parecía que no veía sino torpeza, casualidad, charlatanismo y miseria.

- Cuando se supo su resolución de casarse le preguntaron, cómo siendo tan sabio caía en esta vulgaridad. Y respondió: no es vulgaridad casarse, porque es seguir la naturaleza, sino casar mal por interés o por mera y sola razón de nombre, y quejarse después, o condenar el matrimonio y hablar mal de las mujeres.

- Antes de conocer a su padre decía que daba gracias a Dios porque no se lo había dejado conocer, pues había visto muchos niños de quien no le pesaría ser padre, y pocos hombres de quien quisiera ser hijo. Mas cuando encontró a su padre, lloró de pena de no haberle conocido desde la cuna. Y acerca de su apellido respondió a don Vicente, el hermano de Morfina que le preguntó si estaba muy vano de él: ya me parecía a mí que no podía escapar de un López, de un Pérez, de un Martínez, Jiménez, Sánchez, o Fernández, porque estos linajes son como los gorriones que en todo poblado se encuentran.

- Como había tratado con frailes y monjas y los conocía muy bien, decía que a aquéllos les faltaba un voto, y a éstas les sobraban dos. Pero no explicaba más, y no sabemos qué votos eran éstos.

- Por tres cosas (decía) daría yo la vida: por la religión que profeso, por mi madre y por mi pueblo. Preguntáronle una vez que acababa de decir esto, si la daría por el rey; y respondió que no entendía la pregunta.

- Solía decir que en general la primera necesidad de las mujeres es hablar; la segunda murmurar de otras, y la tercera, ser aduladas.

- La pereza en los jóvenes, la desautoridad en los viejos, la vanidad en las feas, y casar hombre pequeño con mujer alta, decía que son cuatro pecados iguales contra natura.

- Recomendando la frugalidad solía decir: carne una vez al día, y ésa en la olla o asada. Y condenando la prolijidad en los platos: el mejor dulce es la miel, el mejor bizcocho, el buen pan, el mejor licor, el buen vino, y el mejor guiso, el más corto y simple.

- Decía que había cuatro cosas que le ponían a punto de alferecía: mesa pequeña, cama corta, mula pesada, y navaja sin filo. Cuatro que le regaban el alma de risa: una vieja con flores, un marido gurrumino, un predicador de mal ejemplo, y un fraile o clérigo haciendo la rueda a una dama. Y cuatro que le hacían llevar la mano a la espada: engañar a un ciego, burlarse de un viejo, un hombre pegando a una mujer, y un hijo maltratando a su padre o a su madre.

- Estando en Sevilla le brindaron si quería ir a ver una poetisa que componía sonetos, églogas de pastores y otras poesías; y respondió que sí, pero que le habían de decir con tiempo el día y la hora porque quería prepararse. 

- ¿Qué preparación necesitáis?, le preguntaron, y dijo, purgarme y limpiar bien el estómago, y luego tomar un elixir que sé yo hacer muy especial contra las náuseas y la flojedad del vientre.

- Entre las sentencias de los antiguos la que más le gustaba era aquella de Virgilio, Felix qui potuit rerum cognoscere causas. «Dichoso el que alcanza a conocer las causas de las cosas»; esto es, a la naturaleza.

- Y de él la sentencia que más se celebra es ésta: que el mucho rezar a nadie ha hecho santo, ni el mucho leer sabio, ni el mucho comer robusto y fuerte.

Muchos otros dichos y sentencias se le atribuyen; pero o son muy vulgares, o se les quiere dar autoridad con su nombre. Y asimismo se refieren de él varios hechos que de ningún modo corresponden al concepto que su gran talento y suma prudencia le ha merecido. Yo me persuado que así los dichos como los hechos que corren como los suyos y son tan indignos de su discreción y sabiduría, pertenecen al falso Pedro Saputo, a quien los de Almudévar echaron con razón de su pueblo tan malparado, y que, como hemos dicho, era un mentecato, un vago y un borracho torpe e indecente. El hijo de la Pupila fue muy sobrio, muy fino, muy amable, persona de mucho respeto, y tan grande en todo como se ha visto en esta verdadera historia de su vida.

domingo, 28 de julio de 2024

3. 9. De aon ve lo dit: La justissia de Almudévar.

Capítul IX.

De aon ve la dita: La justissia de Almudévar.

De aon ve la dita: La justissia de Almudévar.


Mol al seu gust vivíe Pedro Saputo an aquell tems, volgut de tots, requerit, buscat, cridat y selebrat, próspero (com Bufa al ull, Bofarull) y ric, mes be per la seua modestia y filossofía que per les riqueses, encara que ya ere tal lo seu estat, que sa mare lluñ de serví a datres ere ella servida, pos teníe criades y se veíe estimada y respetada al poble per lo seu fill, y per nella mateixa tamé, que sabíe tratá en los grans y en los minuts sense adulá an aquells ni afoná als atres. Pedro Saputo estudiabe, cassabe, y donáe los ratos libres a les seues dos enamorades Rosa y Eulalia, que en les lecsions y trate de un home com ell habíen millorat mol lo seu bo natural, y reflejaben la seua amabilidat y la seua grandesa de ánimo, discretes, enteses, ben parlades y naturals, en tot amabilíssimes. Al poble y casa de don Severo pesse a la carta y amor de Morfina y de la promesa a son pare no pensabe anáy tan pronte per raons que ell teníe y que al seu tems declarará a qui correspongue. Y no va dixá de sentí esta contradicsió de la sort, perque encara no van passá dos mesos, cuan va sabé que habíe mort don Severo; y ni en este motiu se va atreví a aná a vore a Morfina. La sala en aixó ya no se pintaríe; y se quedaríe al seu puesto. Ixíe a pintá per alguns pobles; encara que sén totes obres de poca monta, eren les aussensies curtes y servíen sol pera renová lo gust de aquella dolsíssima vida. Pero va ocurrí al cap de un tems un cas que lo va entristí de gran manera, casi no ne teníe prou en tota la seua filossofía pera no renegá del seu poble, y agarrá a sa mare y anassen a viure a un atre.

Lo ferré un día se va cabrejá en la seua dona perque li habíe portat lo amorsá gelat; y agarrán un ferro ruén que estáe calentanse a la forja lay va embutí per la boca hasta lo garganchó, expirán la infelís al cap de un ratet. Ere lo ferré home mol estrafalari, bossal, may segú y de mol males bromes, perque es de advertí que tot u fée enriénsen. La pobre dona passáe molta pena en ell, si li apetíe fótreli lleña, lay fotíe; si acarissiali lo pel, lay acarissiáe; fela dormí a enterra despullada y sense roba al hivern, la fée dormí o gitás aixina; si li oferíe com per cariño un mosset en la cullera, al tems que obríe la boca lay tiráe a la cara o al pit. Atres vegades agarrabe un gabiñet, y fenla estirás y ficanli lo peu al coll jugabe a degollá al cordé o al gorrino, o acabáe eixecán lo bras dién: quí com Deu. 

Atres li lligabe los brassos al cos y después les cames, y la fée rodá per lo cuarto y alguna vegada per la escala. Pero esta burla que va volé fé en lo ferro de la forja va superá a totes, pos va dixá a la pobre dona sense vida en menos de cuatre minuts.

Lo van prendre inmediatamen, y ficat a la presó en moltes cadenes al coll y grillets als peus, lo van jusgá aquell mateix día y lo van condená a mort; la sentensia la ejecutaríen un atre día. Ya estáe la forca eixecada y tot lo poble a la plassa aguardán la ejecussió; ya lo traíen y portáen al patíbul, cuan puján un del poble baixotet damún dels muscles de un atre poc mes alt, va di:

"¿Qué faréu, fills de Almudévar? ¿Conque enforcaréu o penjaréu al ferré, que sol ne tenim un? Y ¿qué farem después sense ferrero? ¿Quí mos luciará les relles? ¿Quí ferrará les nostres mules desmemoriades? miréu lo que passe. En ves de penjá al ferré que mos fará después muita falta, perque ye sol, enforquem un teixidó que ne tenim set al poble y per un menos o mes no ham de aná sense camisa».

- ¡Té raó!, ¡té raó!, van cridá tots; ¡penjarem a un sastre!, ¡un teixidó!... ¡un sastre!... Y sense mes que esta veu y crit agarren al primé de ells que van topetá per allí, lo porten a la forca, lo pujen y lo penchen, y fiquen en libertat al ferré.

Va sabé aixó Pedro Saputo, que no va volé aná a la ejecussió ni habíe eixit de casa, y va aná corrén a escape a la plassa a vore si podíe impedí aquella animalada injusta; pero va arribá tart perque ya estáe garreján lo infelís del sastre. Se va umplí de horror de tan gran barbaridat, y sen va entorná cap a casa seua mut de paraules y gelat lo cor, pareixenli que lo sel y la terra se habíen cambiat lo puesto.

Per la tarde los va di als prinsipals del poble que van aná a vórel:

- Calléu al menos, siñós; que aixó no se sápigue; que aixó no ixque dels nostres muros; perque, ¿qué se dirá de natres? Si aixó arribe a sabés, y se sabrá, no dudéu que mentres lo món seguixque sen món se sitará y recordará en etern baldón del nom de Almudévar. 

Pero ells se van excusá dién que no van podé convense a la multitut irrassional, ni fes sentí en aquell momén.

Y se va consumá la barbaridat mes gran que van vore los siglos.

Pedro Saputo va sentí tan disgust, que pera distraures va agarrá la espasa y una mula de son padrí y sen va aná a passá uns díes fora.


Original en castellá:

Capítulo IX.

De donde viene el dicho: La justicia de Almudévar.

Muy a su gusto vivía Pedro Saputo en aquel tiempo, querido de todos, buscado, llamado y celebrado, próspero y rico, más bien por su modestia y filosofía que por las riquezas, aunque ya era tal su estado, que su madre lejos de servir a otros era ella servida, pues tenía criadas y se veía estimada y respetada en el pueblo por su hijo, y por ella misma también, que sabía tratar con los grandes y con los pequeños sin adular a aquéllos ni confundir a éstos. Pedro Saputo estudiaba, cazaba, y daba los ratos libres a sus dos enamoradas Rosa y Eulalia, que con las lecciones y trato de un hombre como él habían mejorado mucho su buen natural, y reflejaban su amabilidad y su grandeza de ánimo, discretas, entendidas, bien habladas y naturales en todo amabilísimas. Al pueblo y casa de don Severo a pesar de la carta y amor de Morfina y de la promesa de su padre no pensaba ir tan pronto por razones que se tenía y que a su tiempo declarará a quien corresponda. Y no dejó de sentir esta contradicción de la suerte, porque aún no pasaron dos meses, cuando supo que había muerto don Severo; y ni con este motivo se atrevió a ir a ver a Morfina. Sobre que la sala con esto ya no se pintaría; y permanecería en su lugar. Salía a pintar a algunos pueblos; aunque siendo todas obras de poco momento, eran las ausencias cortas y servían sólo de renovar el gusto de aquella dulcísima vida. Pero ocurrió de ahí a algún tiempo un caso que le afligió en gran manera, no bastando casi toda la filosofía para no maldecir de su pueblo, y coger a su madre e irse a vivir a otro.

El herrero un día se enfureció contra su mujer porque le llevó el almuerzo frío; y tomando un hierro que estaba caldeando en la fragua se lo metió por la boca y la garganta, expirando la infeliz en brevísimo rato. Era el herrero hombre muy estrafalario, bozal, nunca seguro y de muy malas chanzas, porque es de advertir que todo lo hacía riendo. La pobre mujer pasaba mucho trabajo con él porque sin más causa ni motivo que antojársele darle palos, le daba; mesarle los cabellos, se los mesaba; hacerla dormir en el suelo desnuda y sin ropa en invierno, la hacía dormir o acostarse así por lo menos; ofrecerle como por cariño un bocado con la cuchara, se lo ofrecía y al tiempo que abría la boca se lo tiraba a la cara o en el seno. Otras veces cogía un cuchillo, y haciéndola echar y poniéndole el pie en el cuello jugaba a degollar el carnero o el cochino, o concluía levantando el brazo diciendo: quién como Dios. Otras la ataba los brazos al cuerpo y luego las piernas en uno, y la hacía rodar por el cuarto y tal vez por la escalera. Pero esta burla que quiso hacer con el hierro de la fragua superó a todas, pues dejó a la pobre mujer sin vida en menos de cuatro minutos.

Prendiéronle inmediatamente, y puesto en la cárcel con muchas cadenas al cuello y cepos a los pies, le juzgaron aquel mismo día y le condenaron a muerte; cuya sentencia iban a ejecutar otro día. Ya estaba la horca levantada y todo el pueblo en la plaza aguardando la ejecución; ya le sacaban y llevaban al patíbulo, cuando subiendo uno del pueblo a caballo encima de los hombros de otro dijo: «¿Qué is a fer, hijos de Almudévar? ¿Conque esforcaréis a o ferrero que sólo tenemos uno? Y ¿qué faremos después sin ferrero? ¿Quién nos luciará as rellas? ¿Quién ferrará as nuestras mulas? Mirad lo que m'ocurre. En vez de enforcar a o ferrero que nos fará después muita falta, porque ye solo, enforquemos un teisidor que en tenemos siete en o lugar e por uno menos o más no hemos d'ir sin camisa». - ¡Tiene razón!, ¡tiene razón!, gritaron todos; ¡enforcar un teisidor!, ¡un teisidor!... ¡un teisidor!... Y sin más que esta voz y grito cogen al primero de ellos que toparon por allí, le llevan a la horca, le suben y le ahorcan, y ponen en libertad al herrero.

Supo esto Pedro Saputo, que no quiso ir a la ejecución ni había salido de casa, y fue corriendo a la plaza a ver de impedir aquella atrocidad e injusticia; pero llegó tarde porque ya estaba despachado el infeliz del tejedor. Llenóse de horror de tan grande barbaridad, y se volvió a su casa mudo de palabras y frío del corazón pareciéndole que el cielo y la tierra se habían mudado.

Por la tarde dijo a los principales del pueblo que fueron a verle: - Cállese al menos, señores; que esto no se sepa; que esto no salga de nuestros muros; porque, ¿qué se ha de decir de nosotros? Si esto llega a saberse, y se sabrá, no dudéis que mientras el mundo sea mundo se citará y recordará con eterno baldón del nombre de Almudévar. Mas ellos se excusaron diciendo que no pudieron persuadir a la multitud irracional, ni aun hacerse oír en aquel momento. Y se consumó la barbarie más inicua que vieron los siglos.

Pedro Saputo sintió tanto disgusto, que por distraerse tomó la espada y una mula de su padrino y se fue a pasar unos días fuera.

sábado, 27 de julio de 2024

2. 12. Camine cap al final la vida de la tuna.

Capítul XII.

Camine cap al final la vida de la tuna.

Camine cap al final la vida de la tuna.

Mol podem sentí, lectó amán, que an aquell tems no se faigueren aná los taquígrafos, eixos que escriuen tan depressa com se parle, pera que algú haguere escrit los sermons dels nostres dos predicadós, pos així hagueren arribat a natros y podríem jusgá lo gust de aquelles persones, y si teníen raó o no de riure tan; perque a uns tems tenen grassia unes coses y a datres no. Be que dites per Pedro Saputo, ¿quina no la tindríe? Yo sol per la tradissió de casa de Morfina hay pogut averiguá, que al primé sermó va tocá entre atres estos puns tan serios: si una dona coixa pot sé grassiosa, si pot pareixe be una torta; y si una cheposa o geperudeta pot tindre bon genio; y quina de les tres pot envidiá la sort a les atres.

Al segón sermó diuen que va parlá dels pensamens de la dona als estats de cuñada, de nora y de sogra; lo seu assunto me pareix que no va pugué desempeñá be per sé tan sagal, y requerí de mes edat y mes experiensia. Pero com mu han venut u veng yo; lo lectó cregue lo que vullgue; y continuem.

No habíen fet encara la mitat del plan que habíen cavilat, perque les seues habilidats eren tantes, y tan lo seu comedimén y bona criansa, que no visitaben poble que pera anassen d'allí no hagueren de reñí, o per lo menos está de mala cara en los huéspeds, y alguna vegá hasta en los parroquians. Los bufáe en aixó lo ven mol favorable y l' estat prosperabe. Y com se arrimáe lo tems dels estudis, van tratá de torná cap a la Universidat, passán si ñabíe puesto per casa de sons pares als que volíen vore abans de tornás a pedre a les escoles.

garabato, escoles, colegio, Valjunquera, a tope

Van tindre consell pera acordá lo que teníen que fé, y van deliberá no entretindres. Se va proposá la cuestió de si visitaríen lo poble de don Severo; y encara que féen volta algunes legües van acordá anáy, y van empendre lo itinerari, mol al gust de Pedro Saputo que, sin embargo, va dixá la ressolusió als compañs, no resservanse mes que lo determiná lo día y pun de la separassió. Van examiná la caixa de la plega, y estáe mes rica de lo que pensaben, com que se van repartí sen trenta y sis libres jaqueses cada un, habén trobat persones encara mes generoses que don Severo. Los va di Pedro Saputo que encara que no ere de casa rica, no nessessitáen aquella miseria, y que lo mes nessessitat la prenguere. No u entens, li va contestá un de ells; eixes perres són lo mes cariñós que tindrás a la teua vida. Empórtateles, que yo sé que ha de sé lo radé que gastos, y que es capás de fetos avaro per lo apego que tindrá a la casa y a la teua burchaca.

Aquell mateix día pel matí los va di Pedro Saputo al camí que no volíe dixáls sense probás al violín y la vihuela, dos instrumens als que portáe molta ventaja als estudians. Los habíe millorat mol la orquesta desde un prinsipi enseñán al de la pandereta a tocá los platillos, lo baix continuo, los fortes y los pianos, y atres coses que ell habíe adeprés del mestre Vivangüés. Tamé als del violín y de la viola va doná mol bones llissons ; pero no habíe vullgut tocá may perque no fée falta la seua habilidat espessial. Y agarrán lo violín, y desviánse una mica del camí per un barrang, va amostrá als seus admirats compañs un primor que may habíen vist a datre; y no va sé menos en la viola.

Al fes fosc van arribá al poble de Morfina; y al passá los primés passajes van sentí un soroll de espases.

- Venga, anem, va di Pedro Saputo. Van aná y van topetá en dos caballés soldats que reñíen en tal furia, que no reparaben en los que teníen ya al costat. Va pendre Pedro Saputo a un compañ la gayata, perque dos de ells ne portáen; y arrimanse als luchadós va di: 

- Siñós, per lo honor del hábit que porten los rogo que suspenguen la riña un momén. La van suspendre a les seues paraules, y mes al vores allí sing homens tan majetons; y va continuá: Vostres mersés riñen mol mal al orden, pos la seua valentía los ha portat a reñí com les fieres, vull di, de nit, sense testigos del seu valor, ni juches de justissia. Yo soc home de lletres, pero enteng les leys del duelo; y per les sircunstansies que hay dit declaro ilegal y nulo este campo. Creéume, siñós, lo honor de caballés tos prohibix continuá y tos mane condená lo que hau fet. Pero si no vullguereu envainá, lo que se mostro ressistén, que also un atra vegada la espasa, vingue a mí un atra y en mí se les vorá; ell luchará per ferossidat, y yo en defensa de la ley y de la justissia.

- Yo no puc sedí perque soc lo retat.

- Sedixco per ara, va di l’atre, per respecte an este siñó llissensiat, y perque les seues paraules me han convensut. Demá mos vorem. 

- Los rogo, pos, als dos, va di Pedro Saputo, que entréu en natres an este poble.

Van entrá tranquilamen en ells, y de pas los van contá aquells rivals que la riña ere per quí habíe de serví a una hermosura que a cap dels dos volíe, pos si al un li fée desaire, al atre no li donáe may la cara mostranse importunada dels seus obsequios. Sen va enriure entonses Pedro Saputo y va di: 

- Pos siñós, si tampoc lo guañadó habíe de sé admitit, ¿a qué ve esta riña?

- Ve, va di un de ells, a que cada un volem aná a casa seua y que no hi vaigue l’atre; perque es tal la bellesa de la donsella, que a cada un ofén que la miron atres ulls ni la séntiguen parlá uns atres oíts. 

- Ells es, siñó llissensiat, pera que u sapiguéu, un sol mil vegades mes hermós que lo del sel; una lluna mil vegades mes serena que eixa que se llevante; una estrella o un estrel que oscurix a totes les demés; un ángel de soberanía y de gloria, com no se va vore may a la terra, y es impossible que ne formo un atre igual la naturalesa. 

Va riure tamé Pedro Saputo de estes alabanses, y del tono y forsa en que les díe lo soldat, y no va dudá que aquell sol, aquella lluna, aquella estrella, aquell ángel ere Morfina. Pero va callá, perque entraben ya al poble, y los soldats sen van aná al seu hostal y los estudians a la fonda de la Cinta.

Ñabíe allí una bandera o compañía de soldats fée vuit díes, y ya per naixó, ya perque de totes maneres no volíen fé parada de la seua orquesta, van entrá mol silensiosos. Pero los van coneixe, y abans de sená ya teníen un motín al carré, y van ressibí un recado de don Severo, que no li tragueren la satisfacsió de portáls a casa seua. No van coneixe a Saputo hasta que va parlá, perque estáe torradet pel sol, com los de La Torre del Compte, mes prim y estirat, y mes home tamé, en bigotet y perilla, que a la moda dels estudians mes romantics com Bécquer s'habíe dixat. La roba que portáe ere un atra, per la caló se va fé una roba mes ligereta y tamé mol mes airosa. Va dudá la mateixa Morfina que tan ben retratat lo teníe al cor y tan presén a la memoria. Don Severo y lo huésped van convindre que los dos que habíen vingut allí soparíen a casa del primé, y los atres a la del segón, y dormiríen tots aon van dormí  l'atra vegada.

¡Quina satisfacsió pera Morfina! ¡Quina gloria pera Pedro Saputo! Se trobáe entonses a casa un germá de ella mes gran de edat, y se va alegrá mol de vore als estudians de qui tan habíe sentit y estáe aussén cuan van está a escomensamens de l'estiu. Inmediatamen se va parlá de ball; pero Pedro Saputo enrecordanse dels soldats li va di que per serta causa que per entonses ere secreta, encara que fora de casa, no podríe ñabé ball sino sol velada de música. Y al poble se li va fé entendre que no se obriríe la porta, que se dixaríe entrá només a les persones convidades. Se van presentá entre elles, un detrás de l'atre, los dos caballés soldats de la riña. Y ¡quina va sé la seua sorpresa cuan van vore a Morfina mol amable y arrimadeta al llissensiat del seu duelo! ¡Y vore a don Severo tratál en familiaridat y confiansa! Se van avergoñí, van callá, van respetá lo que veíen y no enteníen, y se van fé amics declarán a Pedro Saputo que estáe determinada la competensia en retirás los dos de aon tan bon puesto ocupaben atres seguramén mes dignes: sen aniríen al cap de tres díes.

Al passá del minjadó al estrado, y arribán a la porta, va fé Pedro Saputo a don Severo una seña; y quedanse allí en los seus compañs que ya habíen arribat, los va aná avián un per un com a barrons o ninots hasta mes allá de la mitat de la sala. Acsió que van vore los ofissials y la mayoría dels convidats, y tots se van quedá muts de assombro. Lo germá de Morfina va fé extrems de admirassió, y va di acalorat:

- Pos siñó, si no u haguera vist no mu creuría, y al que u osare afirmá, li haguera dit que mentíe. Sen van enriure tots mol; y la mare exclamabe:

- Jesús, eixe mosso sirá de asser templat.

Entonses Pedro Saputo va torná a la porta en los seus compañs, y están prop de les cadires caballés y siñores, va torná a aviáls del mateix modo, pero mol mes tros; y com lo tuno que anáe lo radé se movíe en molta grassia y extravagansia, va ñabé un gran palmoteo. 

- Ara ya mu crec, va di don Vicente; sense duda estos siñós llissensiats tenen ales secretes; a vore, agarreume a mí, don Paquito, que no sé volá. Lo va agarrá, y al eixecál pera aventál, veénse portá com una ploma, va di: ¡prou, prou!, me dono per satisfet. Y giranse a mirál, li va tocá y paupá los brassos per si eren de la materia que habíe dit sa mare.

Passat este bon rato se va fé silensio, va agarrá Pedro Saputo lo violín descansán abans una mica pera calmá la agitassió del esfors que habíe fet, y previnguda Morfina desde abans de sená, que al seu obsequio y per an ella tocaríen aquell día lo violín per primera vegada en tota la expedissió, y que tot lo que tocare se dirigíe al seu amor, o mes be, que siríe la historia dels seus amors, distinguín les parts prinsipals, com la primera vegada que se van vore, la seua charrada la nit que se van entendre, la despedida, la pena en que ella va quedá cuan ell sen va aná, y la alegría de la nova visita. 

¡Oh, cóm va entendre ella lo llenguache de aquella música tan expresiva! Sense pensá y transportada va plorá de pena al sentí la despedida, y va torná al mateix sentimén cuan va expresá lo doló de cuan lo va vore anassen y ella se va retirá al seu cuarto. Los demés de la sala sentíen tamé, y algún rato pareixíe un velatori del silensio que ñabíe mentres escoltaben. Va pendre después la vihuela, y va tocá algunes sonates que ell se habíe inventat. Pero después, y donán tems a que se desahogaren los aplaussos y admirassió que va exitá la seua may vista habilidat, van agarrá los instrumens los seus compañs, ell va abandoná la orquesta, se va ficá a roda y se va passá la velada.

Volíen los estudians despedís aquella nit, pero no va admetre don Severo la despedida, y mol menos don Vicente, y se van doná les bones nits hasta demá.

Encara no pensaben ells en eixí de casa, encara casi en eixecás pel matinet, que ya estáe allí don Vicente, y los va rogá y suplicá tan insistenmen que no sen anigueren aquell día, y van tindre que claudicá. No los va pená a cap de ells, y menos a Pedro Saputo, com se supose. En este motiu van fé un mosset pera amorsá, perque lo huésped no va volé sedí lo obsequi de la fartanera a michdía. Y per la nit van prepará lo ball a casa de don Severo per doná gust a don Vicente, que lo volíe pera obsequiá a una jove a qui servíe.

Qui va guañá en tot aixó va sé Pedro Saputo, pos va tindre ocasió de parlá en Morfina y acabá de guañássela si algo faltabe, va sopá al seu costat, va ballá en ella y res li va quedá per dessichá pera la seua satisfacsió. Una criada li va contá lo que habíe sentit di al seu siñó parlán en la siñora: 

- Si este mosso fore ben naixcut com pareix, encara que tingue poc, li haurem de doná la filla; perque, ¿has reparat que ella lo mire en bons ulls? Baixet y en discressió va di aixó don Severo, no creíe que ningú lo estáe sentín; pero lo va sentí la dimonieta de la criada, a qui les albrissies li van valé dos escuts de plata. ¡En bons ulls, díe! Algo mes ere; sí, algo mes, patriota don Severo.

Per fin se van despedí ya al mateix ball, y matinán en son demá sen van aná de aquell poble aon a tots los pareixíe que estáen entre los seus o a una isla encantada.


Original en castellá:

Capítulo XII.

Camina a su fin la vida de la tuna.

Mucho podemos sentir, lector amante, que en aquel tiempo no se usasen los taquígrafos, ésos que escriben tan aprisa como se habla, para que alguno hubiese escrito los sermones de nuestros dos predicadores, pues así llegaran a nosotros y podríamos juzgar del gusto de aquellas gentes, y si tenían razón o no de reír tanto; porque en unos tiempos tienen gracia unas cosas y en otros otras. Bien que dichas por Pedro Saputo, ¿cuál no la tendría? Yo sólo por la tradición de casa de Morfina he podido averiguar, que en el primer sermón tocó entre otros estos gravísimos puntos: si una mujer coja puede ser graciosa, si puede parecer bien una tuerta; y si una jibosa puede tener buen genio; y cuál de las tres, siendo iguales en lo demás, puede envidiar su suerte a las otras. En el segundo sermón dicen que habló de los pensamientos de la mujer en los estados de cuñada, de nuera y de suegra; cuyo asunto me parece que no pudo desempeñar bien por ser tan muchacho, y requerir más edad y más experiencia. Pero como me lo han vendido lo vendo; el lector crea lo que quiera; y sigamos.

No llenaron aún la mitad del plan que habían formado, porque sus habilidades eran tantas, y tanto su comedimiento y buena crianza, que no visitaban lugar que para irse no hubiesen de reñir, o por lo menos andar de mala cara con los huéspedes, y tal vez con el vulgo. Soplábales con esto el viento muy favorable y el estado prosperaba. Y como se acercase el tiempo de los estudios, trataron de tomar la vuelta de su universidad, pasando si había lugar por casa de sus padres a quienes deseaban y querían ver antes de perderse de nuevo en la confusión de las escuelas.

Tuvieron consejo para acordar lo que debían hacer, y deliberaron volver caras al mediodía y no entretenerse. Propúsose la cuestión si visitarían el pueblo de don Severo; y aunque rodeaban algunas leguas acordaron ir, y formaron incontinente el itinerario, muy al gusto de Pedro Saputo que, sin embargo, dejó la resolución a los compañeros, no reservándose más que el determinar el día y punto de la separación. Examinaron el tesoro, y estaba más rico de lo que pensaban, como que se repartieron a ciento treinta y seis libras jaquesas cada uno, habiendo encontrado personas aún más liberales que don Severo. Díjoles Pedro Saputo que aunque no era de casa rica, no necesitaba aquella miseria, y que así el más necesitado la tomase. No lo entendéis, le contestó uno de ellos; ese dinero es el más cariñoso que tendréis en vuestra vida. Llevadle, que yo sé ha de ser el último que gastéis, y que es capaz de mudaros en avaro por el apego que tendrá a la casa y a vuestro bolsillo. Rióse Pedro Saputo; y concluyendo que no deberían procurar, hasta llegar a su tierra, sino sacar muy de paso el gasto diario, picaron larga la vuelta de mediodía.

Aquel mismo día por la mañana les dijo Pedro Saputo en el camino que no quería dejarlos sin probarse en el violín y la vihuela; en cuyos instrumentos veía que llevaba mucha ventaja a los estudiantes. Habíales mejorado grandemente la orquesta desde un principio enseñando al de la pandera a hacer los platillos, el bajo continuo, los fuertes y los pianos, y otras cosas más a tiempo y con más propiedad que él las hacía. También a los del violín y de la vihuela dio muy buenas lecciones; pero no había querido tocar nunca porque no hacía falta su habilidad especial, ni les diera más utilidad que era a lo que se iba. Y tomando el violín, y desviándose un poco del camino a un barranco, mostró a sus admirados compañeros un primor que jamás vieron en otro; y no se los mostró menor en la vihuela.

Al oscurecer llegaron al lugar de Morfina; y al pasar los primeros pasajes oyeron ruido de espadas. - Vamos allá, dijo Pedro Saputo. Fueron y toparon con dos caballeros soldados que reñían y con tal furor, que no reparaban en los que tenían ya al lado. Tomó Pedro Saputo a un compañero el bastón, porque dos de ellos gustaban de esta compañía; y acercándose a los combatientes dijo: - Señores, por el honor del hábito que traen les ruego que suspendan la pelea un momento. Suspendiéronla a sus palabras, y más al verse allí cinco hombres tan aparecidos; y continuó: Vuesas mercedes riñen muy mal en el orden, pues su valentía los ha llevado a pelear como las fieras, quiero decir, de noche, sin testigos de su valor, ni jueces de justicia. Yo soy hombre de letras, pero entiendo las leyes del duelo; y por las circunstancias que he dicho declaro ilegal y nulo este campo. Creedme, señores, el honor de caballeros os prohíbe continuar y os manda condenar lo hecho. Mas si no quisiéredes envainar, el que se muestre resistente, alce otra vez la espalda, venga la otra y conmigo tiene la riña; él peleará por su ferocidad, y yo en defensa de la ley y de la justicia. - Yo no puedo ceder porque soy el retado. - Cedo por ahora, dijo el otro, por respeto a este señor licenciado, y porque sus palabras me han convencido. Mañana nos veremos. - Ruégoos, pues, a los dos, dijo Pedro Saputo, seáis servidos de entrar con nosotros en este pueblo.

Entráronse dócilmente con ellos, y de paso contaron aquellos rivales que la riña era por quién había de servir a una hermosura que a ninguno de los dos quería, pues si al uno le hacía desaire, al otro no le daba nunca la cara mostrándose importunada de sus obsequios. Rióse entonces Pedro Saputo y dijo: - Pues señores, si tampoco el vencedor había de ser admitido, ¿a qué es la riña? - Es, dijo uno de ellos, a que cada uno queremos ir a su casa y que no vaya el otro; porque es tal la belleza de la doncella, que a cada uno ofende que la miren otros ojos ni la oigan hablar otros oídos. Es, señor licenciado, para que lo sepáis, un sol mil veces más hermoso que el del cielo; una luna mil veces más serena que ésa que se levanta; una estrella que oscurece a todas las demás; un ángel de soberanía y de gloria, cual no se vio jamás en la tierra, cual es imposible forme otro la naturaleza. Rióse también Pedro Saputo de estas alabanzas, y del tono y fuerza con que las decía el soldado, y no dudó que aquel sol, aquella luna, aquella estrella, aquel ángel era Morfina. Pero calló, porque entraban ya en el pueblo, y los soldados se fueron a su alojamiento y los estudiantes a la posada pública.

Había allí una bandera o compañía de soldados hacía ocho días, y ya por esto, ya porque de todos modos no querían hacer parada de su orquesta, entraron muy silenciosos. Pero los conocieron, y antes de cenar tenían un motín en la calle, y recibieron un recado de don Severo, que no le quitasen la satisfacción de llevárselos a su casa. No conocieron a Saputo hasta que habló, porque estaba tostado por el sol, más delgado y alto, y más hombre también, con bigotes y perilla, que al uso de los estudiantes más extremados se había puesto, en el soliticio de la expedición, de la cola de un gatazo negro. Aun la ropa era otra, que por causa del calor se hizo un vestido más ligero y también mucho más airoso. Dudó la misma Morfina que tan bien retratado le tenía en el corazón y tan presente en su memoria. Por contemplación, en fin uno de otro, don Severo y el huésped, se convino que los dos que habían venido allí cenarían en casa del primero, y los otros en la del segundo, y dormirían todos en donde durmieron la vez pasada.

¡Qué satisfacción para Morfina! ¡Qué gloria para Pedro Saputo! Hallábase entonces en casa un hermano de ella mayor de edad, y se alegró mucho de ver a los estudiantes de quien tanto había oído y estaba ausente cuando pasaron a principio del estío. Inmediatamente habló de baile; mas Pedro Saputo acordándose de los soldados le dijo que por cierta causa que por entonces era secreta, aunque de fuera de casa, no podría haber baile sino tan solamente velada de música. Y al pueblo se le hizo entender que no se abriría la puerta, admitiéndose únicamente las personas convidadas o que pareciese. Presentáronse entre ellas, uno detrás de otro, los dos caballeros soldados de la riña. Y ¡cuál fue su sorpresa cuando vieron a Morfina muy amable y particular con el licenciado de su duelo! ¡Y al ver a don Severo tratarle con familiaridad y confianza! Avergonzáronse, callaron, respetaron lo que veían y no entendían, y se hicieron entre sí amigos declarando a Pedro Saputo que estaba determinada la competencia con retirarse los dos de donde tan buen lugar ocupaban otros seguramente más dignos: sobre que debían irse dentro de tres días.

Al pasar del cenador al estrado, y llegados a la puerta, hizo Pedro Saputo a don Severo una seña; y quedándose allí con sus compañeros que ya habían venido, los fue arrojando uno por uno como barrones o muñecos más de la mitad de la sala. Acción que vieron ya los oficiales y los más de los convidados, y todos quedaron mudos de asombro. El hermano de Morfina hizo extremos de admiración, y dijo con calor: - Pues señor, lo he visto y no lo creo, y al que por sólo esta vez lo osare afirmar, le diré que miente. Riéronse todos mucho; don Severo se complacía, Morfina se regalaba, y su madre exclamaba: - Jesús, ese mozo será de acero templado. Entonces Pedro Saputo volvió a la puerta con sus compañeros, y arrimados en pie a las sillas caballeros y señoras alrededor de la sala, volvió a arrojarles del mismo modo, pero mucho más trecho; y como el tuno que fue el último se bornase con mucha gracia y extravagancia, hubo un muy alto palmoteo. - Ahora ya lo creo, dijo don Vicente; pero sin duda estos señores licenciados tienen alas secretas; cogedme a ver a mí, don Paquito, que no sé volar sino tendido en el suelo. Cogióle, y al librarle para el empuje, viéndose llevar como un copo, dijo: ¡basta, basta!, me doy por satisfecho. Y volviéndose a mirar, le tocó y palpó los brazos por si eran de la materia que dijo su madre.

Pasado este sabrosísimo rato se ordenó la reunión convenientemente, y hecho silencio, tomó Pedro Saputo el violín descansando antes un poco para calmar la agitación del esfuerzo que había hecho, y prevenida Morfina desde antes de cenar, que en su obsequio y por ella tocaría aquel día el violín por primera vez en toda la expedición, y que todo lo que tocara se dirigía a su amor, o más bien, que sería la historia de sus amores, distinguiendo las partes principales, como la vista la primera vez, su plática la noche que se entendieron, la despedida, el sentimiento en que ella quedó y él se fue, y la alegría de la nueva visita. ¡Oh, cómo entendió ella el lenguaje de aquella música tan expresiva! Sin pensar y transportada lloró de pena al oír la despedida, y volvió al mismo sentimiento cuando expresó el dolor con que le vio trasponer y se retiró ella a su cuarto. Los demás de la sala sentían también, y algún rato parecía reunión de muertos del silencio y arrobamiento con que escuchaban. Tomó después la vihuela, y tocó asimismo algunas sonatas que él se había inventado. Mas luego, y dando lugar a que se desahogase el aplauso y admiración que excitó su no vista habilidad, tomaron los instrumentos sus compañeros, él les abandonó la orquesta, se puso en rueda y se pasó la velada.

Querían los estudiantes despedirse aquella noche, mas no admitió don Severo la despedida, y mucho menos don Vicente, y se dieron las buenas noches hasta mañana.

Aún no pensaban ellos en salir de casa, aún casi en levantarse por la mañanita, ya estaba allí don Vicente, y les rogó y suplicó tan ahincadamente que no se fuesen aquel día, que hubieron de condescender. Ni les pesó a ninguno de ellos, y menos a Pedro Saputo, como se supone. Con este motivo se desayunaron ligeramente, porque el huésped no quiso ceder el obsequio de la comida. Y para la noche dispusieron un baile en casa de don Severo por dar gusto a don Vicente, que lo quiso para obsequiar a una joven a quien servía.

Quien ganó en todo esto fue Pedro Saputo, pues tuvo ocasión de hablar a Morfina y acabar de ganársela si algo faltaba, cenó a su lado, bailó con ella y nada le quedó que desear para su satisfacción. Y más que le dijo una criada que había oído decir a su señor hablando con su señora: - Si este mozo fuese bien nacido como parece, aunque tenga poco, le habíamos de dar la hija; porque, ¿has reparado que ella le mira con buenos ojos? Bajo y recatado habló esto don Severo, no creyó que nadie le pudiese oír; pero le oyó el demonio de la criada, a quien las albricias valieron dos escudos de plata. ¡Con buenos ojos, decía! Algo más era; sí, algo más, patriota don Severo.

Por fin se despidieron ya en el mismo baile, y madrugando la mañana siguiente se fueron de aquel pueblo en donde a cada uno les parecía que estaba entre los suyos o en una isla encantada.

martes, 30 de enero de 2024

D, Dacita - Dart

Tome troisième.

D – K.

1844.

 

D, quatrième lettre de l'alphabet, troisième des consonnes.

Per esquivar hyat, deu hom pauzar z o d aprop A prepositio. 

Leys d'amors, fol. 4.

Pour éviter l'hiatus, on doit placer Z ou D après A préposition.

 

Dacita, s. f., dace, sorte d'impôt perçu plus spécialement sur les denrées et sur les marchandises.

On lit dans les Statuts de Marseille, lib. I, cap: 44:

Quod nemo teneatur bis dacitam præstare pro eodem avere.

Du Cange, t. II, col. 1311.  

Aiso es l'aordenamen de la dacita que fon empauzada en Monpeslier... Pague la miega dacita sobre dicha.

(chap. Aixó es l' ordenamén de la dacita que va sé imposada a Montpellier... que pago la mija dacita sobre dita.

Cartulaire de Montpellier, fol. 218 et 219.

Ceci est l'ordonnance de la dace qui fut imposée en Montpellier... 

Qu'il paie la demi-dace susdite.

 

Dadau, s. m., fuite.

Quan lo viron, prenon dadau. V. de S. Honorat.

Quand ils le virent, ils prennent la fuite.

 

Dalfin, Dalphin, s. m., lat. delphinus, dauphin, sorte de poisson. 

(N. E. mamífero, delfín; chap. delfín, delfins, nom propi Delfín.)

Las balenas e li dalfi

Faran una host sobre la mar.

Los XV Signes de la fi del mon.

Les baleines et les dauphins feront une armée sur la mer.

Algunas bestias d'ayga han respiracio, cum so dalphis.

Eluc. de las propr., fol. 52.

Quelques bêtes d'eau, comme sont les dauphins, ont respiration.

- Constellation.

Dalfis, signes e bootes. Brev. d'amor, fol. 37.

Le dauphin, le cygne et le bouvier.

CAT. Delfí. ESP. (chap.) Delfín. PORT. Delfim. IT. Delfino.

2. Dalfin, s. m., dauphin, titre de dignité.

Lo dalfins d'Alverne... fo coms d'Alverne.

Le dauphin d'Auvergne... fut comte d'Auvergne.

Ben saup del dalfin lo talen.

L'évêque de Clermont: Per Crist.

Il sut bien le désir du dauphin.

delfines, delfín, dalfi, dacita

 

Dalh, Dayll, s. m., faux, coupe, taille.

Dans la langue gothique Dail signifia partie: On lit à la page 168 de la traduction de l'Évangile par Ulphilas, parabole de l'Enfant prodigue:

Alta, gif mis sei undrinnai mis dail (N. E. Alta : aita : vasco padre.)

Pater, da mihi quae occurrat mihi partem aiginis. proprii. S. Luc, ch. 15.

Voyez Schilter, Gloss. teutonic., v° Teil. (N. E. alemán actual, Teil : parte. teilnehmen : tomar parte, participar.)

Segan prat am lo dalh el ma.

(chap. Segán lo prat en la dalla a la ma. La dalla se agarre en les dos mans. La fals o corbella en una.)

Brev. d'amor, fol. 47.

Fauchant pré avec la faux à la main.

Los vai segan am son dayll.

Un troubadour anonyme: Dieus vos salve.

Va les tranchant avec sa faux.

ANC. FR. Il venoit d'un sien pré avec ung dail à son col.

Lett. de rém. de 1473. Carpentier, t. II, col. 3.

La mort, six jours après le rencontrant sans coingnée, avecques son dail l'eust faulché et cerclé de ce monde.

Rabelais, liv. IV, Nouv. Prol.

CAT. Dalla. ESP. Dalle (guadaña, hoz. Dalle aún se usa en el norte.) (chap. Dallafalscorbella.)

dalla, dalles

2. Dalhayre, s. m., faucheur.

En semlansa de dalhayre es figurat.

Eluc. de las propr., fol. 125.

Il est figuré en forme de faucheur.

CAT. Dallayre, dallador. ESP. Dallador (segador, quien maneja la guadaña, hoz). (chap. dalladó, dalladós, dalladora, dalladores, segadó, segadós, segadora, segadores.)

3. Dalhar, v., faucher.

L'erba del prat dalha. Leys d'amors, fol. 36.

(chap. Segue la herba del prat.)

Fauche l'herbe du pré.

Part. pas. Fe... quan ve son temps, es dalhat.

(chap. Fenás... cuan ve lo seu tems, se segue, es segat, dallat.)

Eluc. de las propr., fol. 209.

Le foin... quand vient son temps, est fauché.

4. Talh, Taill, s. m., taille, coupe, tranchant.

Qui a servitut de talh et dalh. Fors de Béarn, p. 1092.

Qui a servitude de taille et coupe.

Zo es l'espaza flameyantz

… Daus ambas partz ben talantz;

L'us tails garda cel que la ten,

E l'autre cel que vas lui ven.

Deudes de Prades, Poëme sur les Vertus.

C'est l'épée flamboyante... taillant bien des deux côtés; un tranchant regarde celui qui la tient, et l'autre celui qui vient vers elle.

- Carrière, taille.

Et anet s'en al tayll;

Can fon intrat dedintz.

V. de S. Honorat.

Et il s'en alla à la carrière; quand il fut entré dedans.

- Amputation. (ESP. Amputación; chap. amputassió, tall.)

A penas li val autre remedi que talh.

Eluc. de las propr., fol. 238.

A peine lui vaut autre remède qu'amputation.

- Détail. (ESP. Detalle)

Loc. adv. Telas per vendre... a talh.

Cartulaire de Montpellier, fol. 39.

Toiles pour vendre... en détail.

Vendre draps a talh en la vila.

Cout. de Moissac, XIIe siècle, DOAT, t. CXXVII, fol. 7.

Vendre draps en détail dans la ville.

- Forme, façon.

Un bel taill de persona. (ESP. talle)

V. de Bertrand de Born.

Une belle forme de personne.

En suy plus d'avinen talh.

Lamberti de Bonanel: S'a Mon Restaur.

J'en suis davantage de façon avenante.

Loc. Sap far de volpilh vassalh

E 'l desavinen de bon talh.

Rambaud de Vaqueiras: Leu pot hom.

Sait faire de poltron guerrier et le désagréable de bonne façon.

Fig. Sos coratges

L'es viratz d'autre taill.

Rambaud de Vaqueiras: Leu sonet.

Son cœur lui est tourné d'autre façon.

D'on lo segles es vengutz en tal talh

Qu'a penas vey pastoret non torn alh.

P. Vidal: Ma voluntatz.

D'où le monde est venu en telle façon, qu'à peine vois-je pastoureau qui ne devienne autre.

Ges homz non pot portar a fil

Ni a bon talh totas amors.

R. Vidal de Bezaudun: En aquel.

On ne peut point porter à fil ni à bonne taille toutes amours.

ANC. FR. Une vigne, laquelle ilz avoient pour lors taillée ou chapoulée, et le boys ou sarment provenu dudit tail, etc.

Lett. de rém. de 1459, Tr. des ch., R. 190, pièce 16.

CAT. Tall. ESP. Tajo (como el río), talle. PORT. Talho, talhe (el río Tejo). IT. Taglio. (chap. tall, talls; v. tallá: tallo, talles, talle, tallem o tallam, talléu o talláu, tallen; tallat, tallats, tallada, tallades.)

5. Talh, Tail, s. m., taille, impôt, contribution.

Contribuir als talhs de la vila. Tit. de 1345. Ville de Bergerac.

(chap. Contribuí als talls de la vila. Tall, impost, contribussió.)

Contribuer aux tailles de la ville.

Un talh que els avian fach l'an present...

Volguesso contribuir al dich talh.

Tit. de 1383. Doat, t. CXLVII, fol. 153.

Une taille qu'ils avaient faite l'an présent... Voulussent contribuer à ladite taille.

CAT. Tall.

6. Talha, s. f., incision, coche, coupure.

Jadis on marquait d'une même coche deux morceaux de bois appelés tailles, qui, confrontés postérieurement l'un avec l'autre, attestaient, par le rapport identique des coches, l'exactitude des comptes.

Tot destrador non deu metre son conte per talhas, mas lo deu tantost scrieure. Trad. du tr. de l'Arpentage, ch. 11.

Tout arpenteur ne doit mettre son compte par tailles, mais le doit aussitôt écrire.

On s'est servi de tailles pour la levée des impositions: l'un des morceaux

restait dans les mains du percepteur, et l'autre dans celles du contribuable, de là le nom de taille donné à certains impôts.

Il y a encore, en France, des boulangers qui tiennent ainsi leurs comptes.

- Taille, impôt.

E levaran novelamen

Talhas e quistas et uzatges

E gabelas e pesatges.

Brev. d'amor, fol. 122.

Et lèveront nouvellement tailles et quêtes et impôts et gabelles et péages.

- Forme, façon.

Pros apar e de bela talha. Leys d'amors, fol. 37.

Paraît distingué et de belle façon.

CAT. Talla. ESP. Taja, tala, talla (de buen talle). PORT. Talha.

IT. Taglia. (chap. Talla, altura, llargaria, sintura; de bona talla.)

7. Talhament, s. m., coupure, amputation.

Per talhament de carn.

Eluc. de las propr., fol. 29.

Par amputation de chair.

ANC. CAT. Tallament. ANC. ESP. Tajamento. IT. Tagliamento. (chap. tallamén, tallamens, tallamenta de pullissos, tallamentes, talladissa, talladisses.)

8. Taillonet, s. m., petit morceau.

De sain blanc un taillonet.

(chap. De sagí blanc una talladeta.)

Deudes de Prades, Aus. cass.

Un petit morceau de lard blanc.

ANC. FR. Mangez ce taillon de massepain.

(chap. lo massapá en antic fransés: massepain; ESP. mazapán.)

Rabelais, liv. III, ch. 30.

9. Tailhage, s. m., taillage, certain tribut.

Que paguaran tailhage. Charte de Gréalou, Pp. 108.

Qui paieront taillage.

10. Talhada, Talliada, s. f., coupe de bois, taille.

En talhadas de bosc. Coutume de Condom.

En tailles de bois.

- Taille, sorte d'impôt.

Enpauzo... talliadas als habitans del loc.

Ord. des R. de Fr., 1463, t. XVI, p. 126.

Imposent... tailles aux habitants du lieu.

Demandar... talhada en la dicha vila.

Charte de Gréalou, p. 102.

Demander... taille dans ladite ville.

CAT. Tallada. ESP. Tajada. PORT. Talhada. IT. Tagliata.

11. Talhadura, s. f., coupon, morceau, lambeau.

Talhadura de drap nou.

Los Draps, Penarroija de Tastavins; Talhadura de drap nou.

Abr. de l'A. et du N.-Test., fol. 45.

Coupon de drap neuf.

CAT. Talladura. ESP. Tajadura. IT. Tagliatura.

12. Tailhadre, s. m., taillage.

L'assaiadre e lo tailhadre de la moneda.

Tit. de la commune de Périgueux, de 1276.

L'essayage et le taillage de la monnaie.

13. Taliador, s. m., tailloir, bassin, vase. 

Tolre la testa e portar davant se en un taliador.

Trad. de Bède, fol. 41.

Couper et porter la tête devant soi en un tailloir.

ANC. FR. Un grant taillouer d'or chargé de joiaus à pierres précieuses.

Joinville, p. 122.

Le millier d'escuelles et de tailloers.

Titre de 1314. Carpentier, t. III, col. 950.

CAT. Tallador. ESP. Tajadero. PORT. Talhador. IT. Tagliere, tagliero.

14. Talaire, Talhayre, Talador, Talhador, s. m., tailleur d'habits, de pierres,

coupeur.

(chap. Talladó, talladós, talladora, talladores. Si es de pedres, picapedré, picapedrés, com la familia de Luis Latorre Albesa de Beseit.)

Fa home... talhayre de raubas de femnas.

Eluc. de las propr., fol. 115.

Fait l'homme... tailleur de robes de femmes.

Qui atrobara talador en la sua vinha... El talaire que aura facha la tala.

Cout. de Moissac, XIIe siècle, Doat, t. CXXVII, fol. 7.

(chap. Qui trobará talladó a la seua viña... Lo tallaire, talladó, que haurá feta la tala, talladissa, tallamenta.)

Qui trouvera tailleur en sa vigne... Le tailleur qui aura fait la taille.

D'aqui donc so loiatz li talhador,

Tan cum s'eran essems guerreiador.

Roman de Gerard de Rossillon, fol. 57.

De là donc sont loués les tailleurs, autant comme s'ils étaient ensemble guerriers.

CAT. Tallador. ESP. Tajador, tallador. PORT. Talhador. IT. Tagliatore.

15. Talhandier, s. m., tailleur.

Se devon far plus voluntiers

Que d'autre mestier talhandiers 

De drap.

Brev. d'amor, fol. 32.

Ils doivent se faire plus volontiers tailleurs de drap que d'autre métier.

ANC. FR. S'en ala querir ung taillandier pour soy vestir.

Lett. de rém., 1455. Carpentier, t. III, col. 944.

16. Talhable, adj., taillable, imposable.

Sian talhables.

Statuts de Provence, BOMY, p. 219.

Soient taillables.

Substantiv. La deffensa del dich luoc et habitans de Villafrancha et de lors talhables. Tit. de 1383. DOAT, t. CXLVII, fol. 154.

La défense dudit lieu et habitants de Villefranche et de leurs taillables.

17. Talar, Talhar, Taillar, v., tailler, couper, trancher, escarper, amputer.

E vey talar ortz e vinhas e blatz.

(chap. Y vech tallá horts y viñes y blats.)

B. de Rovenac: Belh m'es.

Et je vois couper jardins et vignes et blés.

Mes man a son coutell per la gola tayllar.

V. de S. Honorat.

Mit la main à son couteau pour couper la gorge.

Us metgues taillet mal un meu ser qu'el volia metgar; et per aco es mortz, qu'el non lo saup taillar.

Trad. du Code de Justinien, fol. 20.

Un médecin amputa mal un mien serf qu'il voulait guérir; et il est mort, parce qu'il ne sut pas l'amputer.

La cot

Que non tailh' e fa 'l fer talhar.

B. Martin: Farai un vers.

La pierre qui ne coupe pas et fait couper le fer.

L'espaza que talha d'ambas partz.

V. et Vert., fol. 58.

L'épée qui coupe des deux côtés.

Part. prés. Roca redonda,

Auta e rausta e talant.

Roman de Jaufre, fol. 3.

Roche ronde, haute et raide et escarpée.

Part. pas. El sepulcre que es de peyra talhat.

Passio de Maria.

Le sépulcre qui est taillé de pierre.

- Imposer une taille.

Cinq cens solz devo talhar li prohome de la vila.

Cout. de Moissac, XIIe siècle. Doat, t. CXXVII, fol. 3.

Les prud'hommes de la ville doivent imposer cinq cents sous.

Om los talhava mais que no devia.

Tit. de 1267, Arch. du Roy., J. 303.

On les taillait plus qu'on ne devait.

Part. pas. La dicha tailla quant sera taillada.

Tit. de 1418. Doat, t. CXLVI, fol. 30.

Ladite taille quand elle sera imposée.

CAT. Tallar. ESP. Tajar, talar, tallar. PORT. Talhar. IT. Tagliare.

18. Detal, s. m., détail.

Loc. adv. Vendre oli a detal per la vila.

Tit. de 1381, ville de Bergerac.

(chap. Vendre oli a detall per la vila.)

Vendre huile en détail par la ville.

19. Entalh, s. m., entaille, forme.

So e no so d'un entalh.

Marcabrus: Contra l'ivern.

Sont et ne sont pas d'une même entaille.

ANC. CAT. Entalhz. ANC. ESP. Entalle. PORT. Entalho. IT. Intaglio.

20. Entalhament, s. m., sculpture.

Non faras entalhament ni semblansa ni figura d'aco que es sotz lo cel.

Hist. abr. de la Bible, fol. 32.

Tu ne feras sculpture ni image ni figure de ce qui est sous le ciel.

ESP. Entallamiento. IT. Intagliamento.

21. Entalhar, Entaillar, v., entailler, tailler, sculpter, blesser.

Quals qu'el debois ni l'entailh,

Deboissar lo pot d'aital tailh.

Garins d'Apchier: Mos cominals.

Qui que ce soit qui le dégrossisse et le sculpte, il peut le dégrossir de telle façon.

Fig. Celha que saup al departir

Mon cor entalhar sotilmen.

Deudes de Prades: Pus amors.

Celle qui sut au départir blesser délicatement mon cœur.

Part. pas. So entalhat en sa tomba.

(chap. Son entallats a la seua tumba. Esculpits. v. entallá, esculpí.)

Cat. dels apost. de Roma, fol. 153.

Sont sculptés en sa tombe.

Que vi las peyras entailladas,

D'anticas figuras obradas.

V. de S. Honorat.

Qui vit les pierres taillées, d'antiques figures ciselées.

ANC. FR. Crucefix et imagerie

D'argent et d' yvuire entaillie.

Prov. et dict. popul., p. 162.

Facent honneur à l'arbre entaillé de ton nom.

Ronsard, t. I, p. 163.

ESP. Entallar. PORT. Entalhar. IT. Intagliare.

22. Retalh, s. m., taille, tranchant.

Mot fo subtil et prima la textura,

Uzar no s pot ni rumpre sa costura;

D'estox, retalhs, de scindens es segura.

Palaitz de Savieza.

Le tissu fut moult fin et délié, sa couture ne se peut user ni rompre; elle est à l'épreuve de pointes, de tranchants, de coupants.

CAT. Retall. ESP. Retal. PORT. Retalho. IT. Ritaglio. (chap. retall, retalls.)

23. Retalhar, v., retailler.

(chap. retallá: retallo, retalles, retalle, retallem o retallam, retalléu o retalláu, retallen. Retallat, retallats, retallada, retallades.)

Fig. Tot jorn ressoli e retalh

Los baros e 'ls refon e 'ls calh,

E lur cug metre cor auzart.

Bertrand de Born: Un sirventes.

Je rogue et retaille toujours les barons et je les refond et les rassure, et pense leur mettre cœur hardi.

Retalha et restrenh tos desiriers. V. et Vert., fol. 103.

Retaille et restreins tes désirs.

ANC. FR. Les cors aus Sarrazins qui estoient retaillés, getoient d'autre part du pont. Joinville, p. 63.

CAT. Retallar. ESP. Retajar (recortar). PORT. Retalhar. IT. Ritagliare.

24. Entretalhar, v., entailler, ciseler, découper.

Part. pas. Emages entretalhadas. Brev. d'amor, fol. 74.

Images ciselées.

Cascu porta mantas entretalhadas.

Perilhos, Voy. au purg. de S. Patrice.

Chacun porte mantes découpées.

CAT. ESP. Entretallar. PORT. Entretalhar.

 

Dalmatica, s. f., lat. dalmatica, dalmatique.

Que li diague uzesso dalmaticas... Ses dalmatica o ses cazubla.

(chap. Que los diáconos portaren dalmátiques... Sense dalmática o sense cassulla.)

Cat. dels apost. de Roma, fol. 37 et 29.

Que les diacres usassent des dalmatiques... Sans dalmatique ou sans chasuble.

CAT. ESP. (chap. dalmática) PORT. IT. Dalmatica.

 

Dam, Dan, s. m., lat. damnum, dam, dommage, détriment.

Que dams t'en venga. Tit. de 1059.

(chap. Que mal t'en vingue.)

Que dommage t'en vienne.

Gran mal e gran dan.

R. de Tors de Marseille: A tots maritz.

Grand mal et grand dommage.

Per vostre pro avetz fag lo lur dan.

Bertrand de Born: Quan la novella.

Pour votre profit vous avez fait leur dommage.

Loc. A mon dam met gelos e lauzengiers.

Perdigon: Be m dison.

A mon dam je mets (je brave) jaloux et médisants.

M'an bauzat ni mes a lur dam.

Rambaud de Vaqueiras: Ges sitot.

Ils m'ont trompé et mis à leur dam (se sont moqués de moi).

Prov. Ben m'el dizon tuit li savis del mon

Que sel a 'l dan cui es la seignoria.

Faidit de Belistar: Tot atressi com.

Tous les sages du monde me le disent bien que celui-là a le dommage à qui est la seigneurie.

ANC. FR. Le bien des bons, le dam des inhumains.

Fourqué (Fouqué): V. de J.-C., fol. 117.

Qui vont au dam d'autrui conquérir des lauriers.

De Laudun: La Franciade, p. 270.

Faisons-nous sages, à leur dam, mais regrettons leur naufrage.

Camus de Belley: Diversités, t. 1, fol. 430.

ANC. CAT. Dam, dan. ESP. Daño. PORT. Damno, dano. IT. Danno. (chap. Mal.)

(N. E. Sine damno, 1143: … Propter hoc judicaverunt quod Guillelmus ante predictum vicecomitem salvet et defendat eum sine damno alicujus pecunie Poncii et si hucusque ob hoc Poncius aliquod passus est dampnum emendet ei Guillelmus...)

2. Damnatge, Dampnatge, s. m., dommage.

Li sabria percassar son domnatge.

(chap. Li sabría procurá lo seu mal.)

Cadenet: Longa sazo.

Je saurais lui procurer son dommage.

Ni per sufrir franchamen son dampnatge.

Gaucelm Faidit: Si anc nuls. 

Et pour souffrir franchement son dommage. 

Loc. Om pren soven gran dampnatge 

Per deschauzit compaignatge.

(chap. Hom pren assobín gran mal per mal triada compañía; com la de Luisico Companys o la de Luisset Rajadell, catarrico de Valdarrores.)

B. Zorgi: Sitot.

On prend souvent grand dommage par mauvaise compagnie.

ANC. FR. Cascun jour acroit mes damages. 

(N. E. El inglés damage, como muchísimas otras palabras, es igual al francés antiguo, sólo ha cambiado la pronunciación. 

William the conqueror hablaba y escribía chapurriau antiguo. 

En chapurriau se llamaba Guillermet lo conquistadó.)

fables et cont. anc., t. I, p. 116. 

Que mielz valoit cil damages à soffrir. 

Ville-Hardouin, p. 202.

ANC. ESP. Ficieron tal domage en los mas delanteros.

(ESP. MOD. Hicieron tal daño en los más delanteros, avanzados, los de la vanguardia, avante + guardia. El catalanismo también ha hecho mucho daño en La Vanguardia, están bastante aborregados.)

Vida de S. Millán, cap. 441.

ANC. CAT. Damnatge, dampnatge. IT. Dannaggio.

3. Dampnamen, s. m., damnation.

Obras a ton dampnamen.

P. Cardinal: Jhesum Crist.

Tu travailles à ta damnation.

ANC. FR. Son dampnement pas ne voloit.

N. rec. de fables et cont. anc, t. II, p. 387. 

ANC. ESP. Dañamiento (MOD. Daño). IT. Dannamento. (N. E. Dannamento es una palabra que recuerda a Dante, la divina comedia, inferno, purgatorio, el paradiso ya no, incluso aunque no se haya leído en original toscano, que no es lo mismo que el italiano, ni que el napulitano – saludos a Massimiliano Verde, no Verdi – ni otras lenguas absorbidas por la lengua italiana.)

4. Dampnatio, s. f., lat. damnatio, damnation.

(N. E. En latín puro ya se encuentran las variantes dampnatio y damnatio.)

Per nos rezemer de dampnatio. V. et Vert., fol. 73.

(chap. Per a redimímos de la perdissió, condenassió, eterna.)

Pour nous racheter de damnation.

Loc. El es en via de dampnacio.

L'arbre de Batalhas, fol. 147.

Il est en voie de damnation.

- Condamnation.

Me requezeron dampnacio contra el.

Trad. des Actes des Apôtres, ch. 25. 

Me requirent condamnation contre lui. 

A dampnacion de lors cors.

Tit. de 1378. Hist. du Languedoc, t. IV, pr., col. 357. 

A condamnation de leurs corps.

ANC. CAT. Damnació, dampnació. ANC. ESP. Dañacion, damnacion (no añado tildes, Raynouard nunca las pone en ESP. porque así las leía en los documentos que consultaba; en los otros idiomas tengo dudas de si estaban o no esas tildes que pone; tanto él como su sucesor).

PORT. Damnação. IT. Dannazione.

5. Dampnos, adj., lat. damnosus, dommageable, préjudiciable.

Qu'offici non sia dampnos.

Brev. d'amor, fol. 126.

Qu'office ne soit dommageable.

Son mot dampnosas e perilhozas.

(chap. Son mol perjudissials y perilloses.)

V. et Vert., fol. 22.

Sont moult dommageables et périlleuses.

Autras aordenansas sobre lo fah de la dicha draparia mot dampnosas.

(chap. Atres ordenanses sobre lo fet de la dita drapería mol perjudissials.)

Tit. de 1351. DOAT, t. CXLVI, fol. 217. 

Autres ordonnances sur le fait de ladite draperie moult préjudiciables.

ANC. CAT. Dampnos. ESP. Dañoso. PORT. Damnoso. IT. Dannoso.

6. Dampnatjos, Dampnaggos, adj., préjudiciable.

A trops es dampnaggos. Eluc. de las propr., fol. 106. 

Est préjudiciable à plusieurs. 

Si las paraulas no so dampnatjosas. Liv. de Sydrac, fol. 40.

Si les paroles ne sont préjudiciables.

ANC. FR. Mult leur a esté domagos.

B. de Sainte-Maure, Chr. de Norm., fol. 69. 

Trop vous est prez veizin, trop vous est damagous.

Roman de Rou, v. 4418.

IT. Dannagioso.

7. Dampnaggozament, adv., dangereusement, préjudiciablement.

Las serpens.... no pongen trop dampnaggozament.

Eluc. de las propr., fol. 136.

Les serpents... ne piquent pas fort dangereusement.

8. Damnuc, adj., endommagé.

Dels fortz assays los vey damnucx. 

Marcabrus: Al departir. 

Je les vois endommagés des forts essais.

9. Dampnable, adj., lat. damnabilem, damnable.

El delechars

Es damnables.

Brev. d'amor, fol. 65.

Le délecter est damnable.

ANC. FR. Leurs certaines entreprinses damnables.

Monstrelet, t. I, fol. 169.

Meus de malicieux, dampnable et innaturel vouloir.

Jean Marot, t. V, p. 279.

ANC. CAT. Dampnable. ANC. ESP. Dañable, damnable. IT. Dannabile.

10. Dampnar, v., lat. damnare, damner, condamner.

Tals que dizo: Per que nos fetz Dieus?... non ges per dampnar.

Liv. de Sydrac, fol. 129.

Tels qui disent: Pourquoi nous fit Dieu?... non point pour damner.

L'emperaire vie lo perilh

Et vay lo dampnar en eissilh. Brev. d'amor, fol. 185.

(chap. Lo emperadó va vore lo perill y lo va condená a l' exili; eixí, ixí, issí.)

L'empereur vit le péril et va le condamner à l'exil.

Dampnaran lo a mort.

Trad. du N.-Test. S. Marc, ch. 10. 

Ils le condamneront à mort. 

Part. pas. Las armas que son dampnadas. 

(chap. Les almes que son condenades.)

Brev. d'amor, fol. 24.

Les âmes qui sont damnées. 

Substantiv.

Car Dieus nos ditz que l'anem lai servir

On el fo mortz per nos dampnatz garir.

(chap. literal: Ya que Deu (son fill) mos va di que l' anem, aniguem, 

a serví allí aon ell va sé mort, lo van matá, per a natres condenats curá, salvá. 

Garir, guarir: saná, curá, salvá.)

Gaucelm Faidit: Cascus hom.

Car Dieu nous dit que nous l'allions servir là où il fut mis à mort pour sauver nous damnés.

ANC. FR. Il fu dampnez sans pitié par le jugement de son père.

Rec. des hist. de Fr., t. III, p. 200.

Toutes les sentences morales damnent excès.

Œuvres d'Alain Chartier, p. 357.

ANC. CAT. Dampnar. ANC. ESP. Dañar, damnar. PORT. Damnar.

IT. Dannare.

11. Dampnatgar, v., endommager.

Car el poyria dampnatgar, per sa morsura, manthas gens o bestias.

Liv. de Sydrac, fol. 29.

(chap. Ya que ell podríe fé mal, per la seua mossegada, a molta gen o bestiá; moltes gens o bestiás. Aixó va passá cuan lo gos Artur Quintana Font va mossegá a cuatre gats; entonses encara no ere doctor.

Alguns encara están rabián de aquella mossegada, a la Ascuma, per ejemple; y la rabia se escampe, encara que se mórigue lo gos rabiós.)

Car, par sa morsure, il pourrait endommager plusieurs gens ou bêtes.

Part. pas. Que els e los habitans de Caiarc eron estats dampnatgats per los dichs Angles. Tit. de 1395. DOAT, t. CXXXVII, fol. 366.

Qu'eux et les habitants de Caiarc avaient été endommagés par lesdits Anglais.

Substantiv. Esmendar al dampnatghat lo dampnatge.

Tit. de 1400, Arch. du Roy., K. 1174. Réparer à l'endommagé le dommage.

ANC. FR. S'il le poeit, ço dist, grever

E damagier, sans mer passer, 

Volentiers le damagereit. 

Roman de Rou, v. 11112-11114. 

Il ne vout pas souffrir sa gent ne sa terre domager.

Rec. des hist. de Fr., t. III, p. 213. 

ANC. CAT. Dampnejar.

12. Damnificar, Dampnificar, Damnifiar, Damnifiar, v., endommager, préjudicier.

Nozer ni damnificar en re.

Tit. de 1270. DOAT, t. LXXXIX, fol. 69. 

Nuire ni préjudicier en rien.

Non dampnificaray ni aderairaray las fazendas del cossolat per las mieuas.

Cartulaire de Montpellier, fol. 83. 

Je n' endommagerai ni arrièrerai les affaires du consulat pour les miennes.

Damnifiava lo reaume.

Cat. dels apost. de Roma, fol. 71. 

Il endommageait le royaume. 

Part. pas. Foro dampnificats en trenta milla floris et mai.

Tit. du XIV siècle. DOAT, t. CXXV, fol. 98. 

Ils furent endommagés pour trente mille florins et plus.

ANC. FR. Et restabliront le dommage au dampnifié.

Ord. des R. de Fr., 1347, t. VII, p. 33. 

CAT. Dampnificar. ESP. Damnificar. PORT. Danificar. IT. Dannificare. (chap. Damnificá; damnificat, damnificats, damnificada, damnificades.)

13. Condemnacion, Condempnation, s. f., lat. condemnationem, condamnation.

En aquella condempnacion. Hist. abr. de la Bible, fol. 65. 

En cette condamnation. 

Que tals condemnations si deguessan exigir.

(chap. Que tals condenassions se degueren exigí.)

Statuts de Provence, BOMY, p. 6. 

Que telles condamnations se dussent exiger. 

CAT. Condemnació. ESP. Condenación. PORT. Condemnação. IT. Condennazione, condannazione.

14. Condempnamen, s. m., condamnation. 

Apres lo condempnamen.

Pet. Thalam. de Montpellier. 

Après la condamnation.

IT. Condannamento.

15. Condempnatori, adj., lat. condemnatorius, condamnatoire.

En la dita sentencia condempnatoria.

Coutume de Condom. 

En ladite sentence condamnatoire. 

CAT. Condemnatori. ESP. Condenatorio. PORT. Condemnatorio. IT. Condannatorio. (chap. condenatori, condenatoris, condenatoria, condenatories.)

16. Condampnar, v., lat. condemnare, condamner.

Va los condampnar a mort.

(chap. Los va condená a mort.)

V. de S. Honorat. 

Va les condamner à mort. 

Part. pas. Aras tem que blasmatz 

En fos e condampnatz, 

S'ieu res d'aisso fazia.

Bertrand d'Allamanon: Lo segle. 

Maintenant, je crains que j'en fusse blâmé et condamné, si je faisais rien de cela. 

CAT. Condemnar. ESP. Condenar. PORT. Condemnar. IT. Condennare, condannare. (chap. condená: condeno, condenes, condene, condenem o condenam, condenéu o condenáu, condenen.)

 

Dam, s. m., dama, s. f, lat. dama, daim.

De cabrol et de dam.

Giraud de Borneil: Ben cove. 

De chevreuil et de daim.

Dam o dama es capra salvagga.

(chap. Dam o dama es cabra salvache. A Beseit li diem salvache.)

Eluc. de las propr., fol. 248.

Daim ou dama est chèvre sauvage.

ESP. Dama. IT. Damma.

 

Dangier, s. m., difficulté, retard.

El mati ses dangier 

Aiatz so c'a mestier

Vostra dona 'l levar.

Amanieu des Escas: En aquel mes. 

Au matin sans retard ayez ce dont a besoin votre dame au lever.

ANC. FR. Li preudom grant dangier fesoit 

De dire ce qu'el enquerroit.

Fables et cont. anc., t. II, p. 150. 

Ils ne pouvoient tenir grand nombre de gens pour les vivres qu'ils avoient à danger. Monstrelet, t. 1, fol. 91.

 

Dansa, s. f., ANC. all. Tanz, danse, ronde. 

Qu' esdeve son gent anar en dansa?

P. Durand: Mi dons. 

Que devient son gentil aller en danse. 

Fig. M'an e mon cor bastida una dansa. 

Aimeri de Bellinoi: Meraveill me. 

Dans mon coeur m'ont établi une danse.

- Danse, sorte de poésie.

Coblas, sirventes, dansas 

Ab cui an honransas.

G. Riquier: Pus Dieus. 

Couplets, sirventes, danses avec lesquels ils ont honneurs.

E de far dansas doblas 

E sirventes valens.

G. Riquier: Sitot s'es. 

Et de faire danses doubles et sirventes de prix. 

Ela entendia en un cavayer que avia nom Guillem Bremon, don ela fazia sas dansas.

V. de Raimond de Miraval. 

Elle avait son affection en un cavalier qui avait nom Guillaume Bremon, dont elle faisait ses danses. 

CAT. Dansa. ESP. Danza. PORT. Dança. IT. Danza. (chap. dansa, danses, ball, balls. Tamé signifique algo roín o raro: mos ha passat una dansa cuan estabem buscán bolets. Ha rellissat Faustino y ha baixat redolán lo menos sen metros. Menos mal que no se ha trencat res.)

2. Dansar, v., ANC. all., tanzen, danser, sauter.

El ricx s'irais mentre l'amoros dansa. 

P. Cardinal: Ieu trazi. 

Le riche s'attriste tandis que l'amoureux danse. 

Fig. La filha Na Constansa,

Per cui jovens sauta e dansa.

P. Vidal: Cara amiga.

La fille de dame Constance, pour qui joie saute et danse.

CAT. Dansar. ESP. Danzar. PORT. Dançar. IT. Danzare. (chap. v. ballá, dansá: danso, danses, danse, dansem o dansam, danséu o dansáu, dansen.)

 

Dar, v., lat. dare, donner, accorder. 

Om don tan gran non deu dar.

B. Calvo: Qui ha talen. 

On ne doit pas donner un don si grand. 

Si no lor datz una summa d'argen.

Raimond de Castelnau: Mon sirventes. 

Si vous ne leur donnez une somme d'argent.

- Accorder, attribuer.

Mas la razo apenre 

Non es mas a gen datz.

Nat de Mons: Sitot non. 

Mais il n'est donné qu'à la gent de connaître la raison.

- Frapper.

D'un cotel li dari' al cor.

L'évêque de Clermont: Per Crist. 

Lui donnerait d'un couteau au coeur. 

Mentre que aquelhs de la ost encausara... Matran isxira del agayt e dara amb els. Philomena. 

Tandis qu'il poursuivra ceux de l'armée... Matran sortira de l'embuscade et donnera avec eux.

Fig. Lur det sa maledictio.

Brev. d'amor, fol. 58. 

Leur donna sa malédiction. 

Loc. E 'l fon dat a entendre qu'ela era netsa del emperador.

V. de P. Vidal. 

Et il lui fut donné à entendre qu'elle était nièce de l'empereur. 

Substantiv. Ab dar, fo Alixandres rics.

Augier: Laig faill cor. 

Avec le donner, Alexandre fut puissant.

CAT. ESP. PORT. Dar. IT. Dare. (chap. doná: dono, dones, done, donem o donam, donéu o donáu, donen; donat, donats, donada, donades; encara hay sentit di als grans “te daré” significán te fotré, pegaré; “aixó mu han dat : donat; dada : donada).

2. Datiu, s. m., lat. dativus, datif.

Li cas sun seis... datius... e 'l datiu e vocatiu e l'ablatiu.

Gram. prov.

Les cas sont six... le datif... et le datif elle vocatif et l'ablatif. CAT. Datiu. ESP. PORT. IT. Dativo.

3. Dacio, s. f., lat. datio, don, dation. 

Exceptat dacio de tutela.

(chap. Exeptat dassió, donassió de tutela.)

Ord. des R. de Fr., 1463, t. XVI, p. 125. 

Excepté dation de tutelle. 

ANC. CAT. Dació. ESP. Dación (donación). IT. Dazione.

4. Data, Dada, s. f., date.

Quar de sa fi degus no sap la data.

Leys d'amors, fol. 24. 

Car nul ne sait la date de sa fin. 

Al jorn de la data de la present carta.

Tit. de 1274, Arch. du Roy., M, 876. 

Au jour de la date de la présente charte. 

Aia ferma valor XV jorns apres la dada.

Sauf-conduit de 1385 donné par J. de Fara. 

Ait ferme valeur quinze jours après la date. 

CAT. ESP. PORT. IT. Data. (chap. fecha; este fóssil está datat de fa un milló de añs.)

5. Datari, s. m., nécrologe.

Que... aniversari sia mes en remembransa en lur datari.

Tit. de 1309. DOAT, t. XLII, fol. 70.

Que l'anniversaire soit mis en commémoration dans leur nécrologe.

6. Subdit, adj., lat. subditus, sujet.

Escorjon lurs subditz.

V. et Vert., fol. 15. 

Écorchent leurs sujets. 

CAT. Súbdit. ESP. (súbdito) PORT. Subdito. IT. Suddito.

7. Donar, v., lat. donare, donner, accorder.

Al lial hom donarai un bezan, 

Si 'l deslials mi dona un clavelh. 

P. Cardinal: Tos temps azir. 

Au loyal homme je donnerai un besant, si le déloyal me donne un clou. T'en donarei. Tit. de 960. 

(chap. T'en donaré.)

Je t'en donnerai.

El ser, donatz li a manjar.

Deudes de Prades, Auz. cass. 

Au soir, donnez-lui à manger.

- Livrer, céder.

Nostra vida volriam aver donada per III diniers. Philomena. 

Nous voudrions avoir donné notre vie pour trois deniers.

Us sieus decipols lo vendet, 

Per XXX deniers lo donet.

(chap. Un discípul seu lo va vendre, per trenta dinés lo va doná, entregá.)

Trad. de l'Évangile de Nicodème. 

Un sien disciple le vendit, le livra pour trente deniers.

- Frapper.

Donavan am pochas et am pics sus l'escueyll. V. de S. Honorat.

Frappaient avec pioches et avec pics sur le rocher.

(chap. pochas : pioches : arpioc, arpiocs.)

Sapchatz be que non o fetz fugen, 

Ans o a fag donan e combaten.

B. d'Allamanon: Un sirventes farai. 

Sachez bien qu'il ne le fit fuyant, mais il l'a fait donnant et combattant. 

Fig. Donet sa benedictio.

Brev. d'amor, fol. 177. 

Il donna sa bénédiction. 

Loc. Donar dels esperos.

Giraud de Borneil: Solatz.

Donner des éperons.

Aquestas causas dizia donant a entendre de qual mort devia morir.

Frag. de trad. de la Passion.

Il disait ces choses donnant à entendre de quelle mort il devait mourir.

Cant lo ray del solelh intra dins la mayo e dona a vezer claramens la pols e las orduras que son dedins. V. et Vert., fol. 41. 

Quand le rayon du soleil entre dans la maison et donne à voir clairement la poussière et les ordures qui sont dedans.

Substantiv. A lor non platz donars ni messios.

Bertrand du Puget: De sirventes. 

A eux ne plaît donner ni dépense.

Part. pas.

Per qu'ieu m'en sui del tot a vos donatz. 

Arnaud de Marueil: Aissi cum selh. Par quoi je m'en suis entièrement donné a vous.

CAT. ESP. Donar. PORT. Doar. IT. Donare. (chap. doná.)

8. Donat, s. m., celui qui s'était donné à un couvent lui et ses biens.

Dans les chapitres généraux de Saint-Victor de Marseille il est dit:

Mittantur visitatores... qui... inquirere debeant de meritis priorum et monachorum et donatorum et conversorum.

Du Cange, t. II, v°. Donati. 

Per fraire, per donat de la maio.

(chap. Per flare, per donat de la casa.)

Tit. de 1225. DOAT, t. CLXXVIII, fol. 52. 

Par frère, par donné de la maison.

CAT. Donat. ESP. Donado. PORT. Donato (N. E. nombre típico en Portugal y Brasil). (chap. donat, donats, donada, donades.)

9. Donada, s. f., celle qui s'était donnée à un monastère elle et ses biens. Las donas, prioressa, mongas ni donadas del dit mostier.

Tit. de 1383. DOAT, t. CXXIV, fol. 112.

Les dames, prieure, religieuses et données dudit monastère.

10. Don, s. m., lat. donum, don, présent.

Anc negun bon mestier non ac, 

Mais d'anar menutz dons queren.

Pierre d'Auvergne: Chantarai. 

Il n'eut jamais nul bon métier, excepté d'aller cherchant menus dons.

Mas sazos fon qu'el maior don d'amor 

Voli' om mais esperar que tener.

H. Brunet: Pus lo dous.

Mais il fut un temps où on voulait plus espérer que tenir le plus grand don d'amour.

- Sorte de tribut.

Subsidi, ajuda, don gracios.

Reg. des états de Provence de 1401. 

Subside, aide, don gracieux.

Fig. Et mystiq. Els VII dos de Sant Sperit. 

Brev. d'amor, fol. 5.

Les sept dons du Saint-Esprit. 

Aquest don osta tota ordura de l'arma. V. et Vert., fol. 84. 

Ce don ôte toute souillure de l'âme.

Lo don de temor es portiers.

V. et Vert., fol. 46. 

Le don de crainte est portier.

CAT. Dò. ESP. Don. PORT. Dom. IT. Dono. (chap. don, dons)

11. Dona, s. f., don, donation.

Las donas e las promessas ad ajutori al maridatge.

Tit. de 1278 du château de Capdenac.

Les donations et les promesses pour aide au mariage.

ANC. ESP. Dona.

12. Donatio, s. f, lat. donatio, donation.

Quan malautia 'l bat, 

Fan li far donatio.

P. Cardinal: Tartarassa.

Quand la maladie le frappe, ils lui font faire donation.

Per aquella donatio que es appellada donatios facha entre vius.

(chap. Per aquella donassió que se diu donassió feta entre vius. Latín inter vivos.)

Tit. de 1253. DOAT, t. CXXXIX, fol. 71.

Par cette donation qui est appelée donation faite entre vifs.

CAT. Donació. ESP. Donación. PORT. Donação. IT. Donazione.

13. Donazos, s. f., donation.

Donazos que es facha entre marit e molher non val.

(chap. Donassió (que es) feta entre marit y mullé, home y dona casats, no val.)

Trad. du Code de Justinien, fol. 25. 

Donation qui est faite entre mari et femme ne vaut.

14. Donament, s. m., don, présentation.

L'ognament de las mans, lo donament de la centura.

Doctrine des Vaudois. 

L'onction des mains, la présentation de la ceinture.

ANC. FR. Il vault meulx que tu faice en ta vie donnement. 

Trad. de S. Bernard. Montfaucon, B. B. ms., p. 1392. 

ANC. CAT. Donament. IT. Donamento. (chap. donamén, donamens.)

15. Donaire, Donador, adj., lat. donator, donneur.

Sai vas Leo en sai un de bon aire, 

Franc de sazo, cortes et larc donaire. 

Marcabrus: Auiatz de chan. 

De ce côté vers Léon (Lyon) j'en sais un débonnaire, franc à propos, courtois et large donneur.

Son larc donador.

P. Cardinal: Falsedatz. 

Sont donneurs généreux. 

ANC. FR. Leur vuelt estre à la mort du sien larges donnierres. 

Jean de Meung: Testament, v. 947.

Li fol large donneor.

Roman de la Rose, v. 7654. 

CAT. ESP. Donador. PORT. Doador. IT. Donatore. (chap. donadó, donadós, donadora, donadores.)

16. Donatiu, adj., lat. donativus, dispensateur, fournisseur.

De beuragge a totz animans liberalment donativa. 

Eluc. de las propr., fol. 149.

Libéralement dispensatrice de breuvage à tous les animaux.

17. Adonar, v., confier, allier, familiariser.

Mas tan la vey adonar ab enjan, 

Per que s'amor no m platz dezerenan.

Cadenet: Longa sazo ai. 

Mais je la vois tellement s'allier avec tromperie, c'est pourquoi son amour ne me plaît désormais.

Per c'oms se deu ab savis adonar.

G. Olivier d'Arles, Coblas triadas.

C'est pourquoi on doit se familiariser avec les sages. 

Nos, el temps qu'el dig, adonem 

A catre trobadors, per ver, 

La chanso.

Henri Comte de Rhodez: Si m fos. 

Nous, au temps qu'il dit, nous confiâmes la chanson, pour vrai, à quatre troubadours.

- Adonner, vouer.

Totz hom que non se adona a ben far.

(chap. Tot hom que no se adone a be fé; a fé lo be.)

V. et Vert., fol. 13. 

Tout homme qui ne s'adonne pas à bien faire.

- Part. prés., productif, fertile.

Quar per lo laor

Plus adonans y seria.

Brev. d'amor, fol. 222. 

Car par le labeur, elle y serait plus productive. 

CAT. ESP. Adonar. IT. Adonare.

18. Adoniu, adj., généreux, facile à donner.

Tant es adoniva.

G. Riquier: Voluntiers.

Tant elle est généreuse.

19. Dotar, v., lat. dotare, doter.

Fig. Dotet home d'aytal nobleza.

Eluc. de las propr., fol. 1. 

Dota l'homme d'une telle noblesse. 

Part. pas. Las filhas que si trobaran esser dotadas per lur payre et mayre. (chap. Les filles que se trobarán está dotades per son pare y mare; per son pares.)

Statuts de Provence, BOMY, p. 127. 

Les filles qui se trouveront être dotées par leurs père et mère. 

CAT. ESP. PORT. Dotar. IT. Dotare. (chap. dotá: doto, dotes, dote, dotem o dotam, dotéu o dotáu, doten; dotat, dotats, dotada, dotades.)

20. Dot, s. f.., lat. dotem, dot.

Si 'l payre o la mayre donet en dot a alcun plus que non deu, quals drech n'es? Trad. du Code de Justinien, fol. 16.

Si le père ou la mère donna en dot à aucun plus qu'il ne doit, quel droit en est-il? 

CAT. Dot. ESP. PORT. IT. (chap.) Dote.

21. Dotaire, s. m., douaire.

Ieu vull menar ma sor en son dotaire.

Roman de Gerard de Rossillon, fol. 93. 

Je veux mener ma soeur en son douaire.

22. Doaris, s. m., douaire.

En alcus locz ditz hom doaris per dot. 

Leys d'amors, fol. 150. 

En aucuns lieux on dit douaire pour dot.

23. Dotalici, Doalici, Doalizi, s. m., douaire.

Si ela intret en fermansa per dotalici de femna... Per compra, o per camge, o per don, o per doalici... Devunt donar per elas doalizi.

Trad. du Code de Justinien, fol. 33, 18 et 3. 

Si elle entra en garantie pour douaire de femme... Par achat, ou par échange, ou par don, ou par douaire... Doivent donner douaire pour elles.

24. Dotation, Dotahcio, s. f., lat. dotatio, dotation.

De riquezas e de dotations. Doctrine des Vaudois.

De richesses et de dotations.

Donet tant a una de sas filhas o a autra persona en dotahcio, que li autres effant en perdo la falcidia. Trad. du Code de Justinien, fol. 16.

Donna tant à une de ses filles ou à autre personne en dotation que les autres enfants en perdent la falcidie.

CAT. Dotació. ESP. Dotación. PORT. Dotação. IT. Dotazione. (chap. dotassió, dotassions.)

25. Dotal, adj., dotalis, dotal. 

Honor dotal no s pot alienar.

Statuts de Montpellier, de 1205. 

Fief dotal ne se peut aliéner.

Exceptat los bes dotals de la dicha dona.

(chap. Exeptes o exeptats los bens dotals de la dita dona.)

Tit. de 1389. DOAT, t. XXXIX,. fol. 205. 

Excepté les biens dotaux de ladite dame.

CAT. ESP. PORT. Dotal, IT. Dotale. (chap. Dotal, dotals.)

26. Endotar, v., doter. 

Part. pas. Avem hedificatz XX monestiers et avem los... endotatz.

Philomena.

(chap. Ham edificat vin monasteris y los ham... dotat.)

Nous avons édifié vingt monastères, et les avons... dotés.

 

Darre, adv., de suite.

Adoncx Jhesus a dich darre 

D'outra en outra tot l'abece.

Trad. d'un évangile apocryphe. 

Alors Jésus a dit de suite d'outre en outre tout l'abécé.

 

Dart, s. m., dard.

Voyez Leibnitz, p. 56 et 111; Muratori, Diss. 33.

Non dupta lansa ni dart.

Bertrand de Born: Un sirventes.

Ne redoute lance ni dard.

Ar ai ben d'amor apres 

Cum sap de son dart ferir.

P. Raimond de Toulouse: Ar ai.

Maintenant j'ai bien appris d'amour comment il sait frapper de son dard. Fig. Li premeir dart de fornicatio... li oil. (premeir : premier.)

Trad. de Bède, fol. 41.

Les premiers dards de fornication... les yeux.

(chap. Los primés dardos de fornicassió... los ulls.)

CAT. Dard. ESP. PORT. IT. Dardo. (chap. dardo, dardos.)

2. Dardier, s. m., archer.

Si 'l reis torna a Toloza el gravier, 

E 'l coms eis ab siei caitiu dardier. 

(chap. Si 'l rey torne a Toulouse a la gravera, y lo conde ix en los seus arqués cautius; arquero, arqueros, arqué, arqués, arquera, arqueres.)

P. Vidal: Drogoman.

Si le roi revient à Toulouse au gravier, et le comte sort avec ses chétifs archers.

3. Dardasier, s. m., archer, sagittaire.

Son bon dardasier. Guillaume de Tudela. 

Ils sont bons sagittaires.

(chap. Són bons saetés; saeta, saeté, saetés, saetera, saeteres. Latín sagĭtta; ocsitá sageta.)

 

Dat, Datz, s. m., dé. 

Ab us datz 

Menutz plombatz 

Nos a trichatz.

P. Vidal: Tant me. 

Avec des dés plombés menu, il nous a trichés.

Anc de datz no puesc far tenguda,

Ans giet totz temps al autruy pro.

Deudes de Prades: Pus merces. 

Je ne puis jamais faire tenue de dés, mais je jette toujours au profit d'autrui.

Qui la mante no repauza 

Plus que selh que gieta datz.

Marcabrus: Dirai vos.

(chap. Qui la manté no repose, descanse, mes que aquell que gite, tire dados.)

Qui la maintient ne repose pas plus que celui qui jette les dés.

El perdet tot son aver a joc de datz.

V. de Gaucelm Faidit. 

Il perdit tout son avoir à jeu de dés. 

Loc. Pert los datx al premier lans.

Raimond Jordan: S'ieu fos. 

Je perds les dés au premier jet. 

Que juron e renegon, e jogon a tres datz.

P. Cardinal: Un estribot. 

Qui jurent et renient, et jouent à trois dés. 

Ar entendetz en ma tenso 

Que us part, e vos, aiatz los datz, 

E cauzetz de catr' amistatz.

T. de Hugues et de Baussan: Baussan. 

Maintenant portez votre attention sur ma tenson que je vous partage, et vous, ayez les dés, et choisissez de quatre amitiés.

Mas ben vei c' un dat mi plomba.

Arnaud Daniel: Lancan son.  

Mais je vois bien qu'il me plombe un dé. 

Ieu tenc los datz.

Gui de Cavaillon: Seigneiras. 

Je tiens les dés. 

Ab mentir lor ai camjatz los datz.

B. de Ventadour: Per mielhs. 

Avec mentir je leur ai changé les dés. 

Nég. expl. Autaclara no val contra cela un dat. 

Roman de Fierabras, v. 1183. 

Hauteclaire ne vaut un dé contre celle-là. 

ANC. FR. Voudront de cel bacon mengier,

Ainz c'on lor puist les dez changier. 

Fables et cont. anc., t. IV, p. 246. 

CAT. Dau. ESP. PORT. IT. Dado. (chap. dado, dados.)

 

Datil, Dactil, s. m., gr. *, datte, fruit du palmier.

I ram de palma que fo mot bels 

E de bos datils garnitz.

Brev. d'amor, fol. 188. 

Un rameau de palmier qui fut moult beau et garni de bonnes dattes.

Alcus dactils naysho en Egipte et Siria, ses os et nogalho.

Eluc. de las propr., fol. 217.

Quelques dattes naissent en Egypte et en Syrie, sans os et amande. 

CAT. ESP. (dátil) Datil. PORT. Datile. IT. Dattero. (chap. dátil, datils.)

dátil, datils, dátiles, dattes