Mostrando las entradas para la consulta jugán ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta jugán ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

jueves, 25 de julio de 2024

1.2 - Lo espabil de Pedro Saputo cuan ere chiquet.

Capítul II.

Lo espabil de Pedro Saputo cuan ere chiquet.


Renego de mantellines fetes aná.

¿Saps, lectó, per qué yo no vach sé mes espabilat de chiquet y u soc tan poc de gran?

Pos es perque los mantells en los que me van portá a batejá y purificá sels habíen ficat ya atres germans meus que van vindre dabán y van absorbí tota la seua virtut. Ya se veu, com sol se empleáen dos o tres vegades pera cada un duráen sempre, y en una mica de almidón y aigua de la bassa de Fórnols quedáen un atra vegada com a nous, no com anous del anogué, de la noguera, como nuevos en castellá.

¡Qué poc li va passá aixó a Pedro Saputo! Per aixó va sé tan viu y en tan ingenio. Tot lo que portáe ere nou, y tot cusit per sa mare, que va besá y bañá mil vegades en llágrimes aquelles robetes; y los besets y les llágrimes de una mare són cosa mol eficás y santa. Y li va ajudá mol lo sé donsella y mirál en ulls de casada, criánlo en lo amor consentrat de mare desamparada y sola. Aixina consevol ixiríe espabilat. No ña perqué admirás de lo que lligirás.

Vida de Pedro Saputo natural de Almudévar. En chapurriau.

La mare lo portáe en brassos en molta naturalidat y grandesa, y los que la miráen cuan anaben per los carrés díen: pareix una siñora. Y u pareixíe de verdat. Tots volíen vore al chiquet, lo agarráen y soltáen; pero ell, desde que va tindre tres o cuatre mesos, no se dixáe agarrá per tots, de uns sí y datres no: y si lo anáe a besá algún home o dona de mals ulls, apartáe lo cap y giráe la cara apretanla al coll de sa mare, y no ploráe com los atres chiquets, primé gitáe (vomitáe, expulsabe) la lleit y después ploráe en tristesa y no volíe eixecá lo cap hasta que sen aniguere aquella persona. En aixó díen tots que lo chiquet de la pubilla teníe mol talento, y sa mare contestáe: be lo haurá menesté, perque ni té patrimoni ni sa mare atra esperansa, a no sé que... y de aquí no passáe.

Va creixe poc a poc y va arribá als sis añs, habíe tingut lo sarrampió y la viruela, y una y atra enfermedat van passá, com diuen, pel carré. Sa mare va escomensá a dili que anare a escola, pero ell no volíe anay, només jugá y aná bambán tot lo día. 

Una vegada li va di:

- Mira, fill meu; ya tens set añs y encara no coneixes ni una lletra; Agustinet, lo teu veinet y amic, es del mateix tems que tú y ya deletreche los dotse pares y los romansos

¿Cuán penses aná a escola

Y ell contestáe: 

- Si me reneguéu, no u sé; si no me fotéu la bronca, cuan sigue tems. Eisse Agustinet y datres com ell estudien pera burros, y yo pera montáls.

- Pero, fill meu, li va replicá sa mare: ¿Cóm no hay de renegát si a mí les persones del poble me se mingen la cara perque no te fach aná a escola?

- Mare, li va contestá ell: yo tos hay dit que si me reneguéu no sé lo que faré, y si no me importunéu, cuan arribo lo tems no caldrá que me arrastron. Y an eixes persones que tos mingen la cara enviéumeles a mí y yo los diré cuatre coses.

¿No ñaurá cap taragaña a les seues cases? Pos mentres a vosté li donen mal, que vaiguen a llimpiales y los sirá mes de profit. 

Sa mare se admirabe de estes contestassions y va dixá de molestál.

Van passá mols díes, y ell aná jugán y fen maleses, follán nius, encorrén als gossos y cassán vileros en tochets enviscats

aná jugán y fen maleses, follán nius, encorrén als gossos y cassán vileros en tochets enviscats

Si algú lo tratáe de dropo sen enríe a carcañades y dixáe en dos pams de nassos a qui lay díe; pero si li díen malcriat se ofeníe mol, y la primera pedra que topetáe per allí la agarráe y la tiráe en gran furia y forsa a la persona que lo habíe enfadat; y si los fée un boñ al cap o alguna ñafra, no ñabíe datre remey que cridá al dotó, perque lo justissia y lo retó lo volíen y amparaben, y li donáen la raó y no volíen que ningú li prenguere cuentes ya que ell a ningú molestáe ni díe paraules roínes.

En tot, sa mare se apenáe, y no podíe en la pena, un día li va di en gran passió: 

- ¡Pobre de mí, que ting un fill que ere la meua alegría y tota la meua esperansa, y vach veén que lo que puc esperá de ell són disgustos y malaventura!

Y ell li va contestá: 

- Ploréu, mare meua, be de barat, be de balde, be de Baldarrores, be de … pures ganes de plorá. Anéu, que pronte siré home o dixaré de sé chiquet, y coneixeré les lletres y lligiré milló que Agustinet. Guardéu, ¡va!, les llágrimes pera milló ocasió, pera un atra nessessidat mes gran, que no vullgue Deu que vingue, perque esta, creéume, es ocasió de mol descans y de bona y sana esperansa. Y sa mare se va consolá, y se va proposá no importunál mes sobre este pun.


Original en castellá:

Capítulo II.

Agudeza de Pedro Saputo en su niñez.

Reniego de mantillas usadas. ¿Sabes, lector, por qué yo no fui más agudo de chico y lo soy tan poco de grande? Pues no es más de que porque las mantillas con que me llevaron a bautizar y purificar se las habían puesto ya otros hermanos míos que vinieron delante y absorbieron toda su virtud. Ya se ve, como sólo se usaban dos o tres veces para cada uno duraban siempre, y con un poco de almidón y agua de fuente quedaban otra vez nuevas. ¡Qué poco le sucedió esto a Pedro Saputo! Por eso fue tan vivo y tan ingenio. Todo lo que llevaba era nuevo, y todo cosido por su madre, que es circunstancia, porque besó y mojó mil veces con lágrimas aquellas ropas; y los besos y las lágrimas de una madre son cosa muy eficaz y santa. Y todavía le ayudó mucho el ser doncella y mirarle con ojos de casada, criándole con el amor reconcentrado de madre desamparada y sola. De este modo cualquiera sería agudo. Con que no hay que admirarse de lo que se va a leer: tantas causas y tales por fuerza habían de producir grandes efectos.

La madre, como decía, le llevaba en brazos con mucha naturalidad y grandeza, y los que la miraban cuando iban por las calles decían: parece una señora. Y lo parecía de verdad. Y todos querían ver al niño y lo tomaban y dejaban; pero él, desde el punto que tuvo tres o cuatro meses, no se dejaba tomar de todos, sino de unos sí y otros no: y si le iban a besar algún hombre o mujer de malos ojos, apartaba la cabeza y volvía la cara apretándola al cuello de su madre; y si porfiaban, no lloraba como los otros niños, sino que primero vomitaba la leche y después lloraba con tristeza y no quería levantar cabeza hasta que se fuera aquella persona. Con esto decían todos que el niño de la Pupila tenía mucho talento, y su madre respondía: bien lo habrá menester, porque ni él tiene otro patrimonio ni su madre otra esperanza, a no ser que... y de aquí no pasaba.

Creció poco a poco y llegó a los seis años, y había tenido el sarampión y las viruelas, y una y otra enfermedad pasó, como dicen, por la calle. Su madre, en fin, comenzó a decirle que fuese a la escuela, mas él no quería ir, sino jugar todo el día. Una vez le dijo: - Mira, hijo mío; ya tienes siete años y aún no conoces una letra; Agustinico, tu vecino y amigo, es del mismo tiempo que tú y ya deletrea en Los doce pares y en los romances. ¿Cuándo piensas ir a la escuela? Y él respondía: - Si me reñís, no lo sé; si no me reñís, cuando sea tiempo. Ese Agustinico y otros como él estudian para jumentos, e yo para montallos. - Pero, hijo mío, le replicó su madre: ¿cómo no he de reñirte si a mí las personas del lugar se me comen la cara porque no te hago ir a la escuela? - Madre, le contestó él: yo os he dicho que si me reñís no sé lo que haré, y si no me importunáis, cuando llegue el tiempo no será menester que me arrastren. Y a esas personas que os comen la cara mandádmelas a mí e yo les diré lo que cumple a vos, a mí y a ellas. ¿No habrá alguna telaraña en sus casas? Pues mientras a vos dan pesadumbre, que vayan a limpiarlas y les será más provecho. Su madre se admiraba de estas respuestas y dejó de molestarle.

Pasaron muchos días, y él jugar y travesear, y hacer pelotas, correr a los perros y cazar gorriones. Si alguno le vituperaba de holgazán se reía a carcajadas que dejaba corrido a quien se lo decía; pero si le llamaban malcriado se ofendía mucho, y la primera piedra que topaba por allí la cogía y la tiraba con gran furia a la persona que lo había enojado; y si les hacía un bollo o algo más, no había otro arbitrio que llevarlo por Dios y llamar al cirujano, porque el justicia y el cura lo querían y amparaban, y le daban la razón y no querían que nadie le tomase cuentas puesto que él a nadie molestaba ni decía palabras necias ni descomedidas.

Con todo, su madre se afligía, y no pudiendo con su pena, otro día le dijo con gran pasión: - ¡Pobre de mí, que tengo un hijo que era mi alegría y toda mi esperanza, y voy viendo que lo que puedo esperar de él es disgustos y malaventura! Y él le contestó: - Lloráis, madre mía, bien de barato, bien de balde, bien de pura gana de llorar. Andad, que presto seré hombre o dejaré de ser niño, y conoceré las letras y leeré mejor que Agustinico. Guardad, ¡ea!, las lágrimas para mejor ocasión, para otra necesidad mayor, que no quiera Dios que venga, porque ésta, creedme, es ocasión de mucho descanso y de buena y sana esperanza. Y su madre se consoló, y propuso de no importunarle más sobre este punto.

jueves, 2 de mayo de 2019

CUARTA JORNADA. NOVELA PRIMERA


CUARTA JORNADA. NOVELA PRIMERA
Tancredo, príncipe de Salerno, mate al amán de la seua filla y li envíe an ella lo seu cor a dins de una copa de or; ella, ficán a la copa aigua envenenada, se la beu y se mor. 

Tancredo, príncipe de Salerno, mate al amán de la seua filla y li envíe an ella lo seu cor a dins de una copa de or; ella, ficán a la copa aigua envenenada, se la beu y se mor.


Un assunto du per a tratá mos ha imposat avui lo nostre rey, si pensám que ham vingut per a alegrámos, y tením que parlá de les llágrimes de atres, que no poden contás sense dixá de sentí compassió qui les conte y qui les escolte. Potsé u ha fet per a moderá una mica la alegría de los díes passats; pero done igual lo que l´ha mogut a féu, com a mí no me interesse cambiá lo seu gust, tos contaré un triste cas, desventurat y digne de les nostres llágrimes.

Tancredo, príncipe de Salerno, va sé un siñó mol bo, llástima que a la seua vellesa se va embrutá les máns. En tot lo tems de la seua vida no va tíndre mes que una filla, y mes felís haguere sigut si no la haguere tingut. Ésta va sé per son pare tan tendramen volguda com may datra filla va sé volguda per son pare; y per este tendre amor, habén ella ya passat de lluñ la edat de casás, no sabén cóm separála de ell, no la casabe; después, per fin, habénla donat per dona a un fill del duque de Capua, vivín en ell poc tems, se va quedá viuda y va torná en son pare. Ere mol maja de cos y la cara com la dona que mes u haguere sigut, y jove y pita, y mes discreta de lo que conveníe séu a una dona. Y vivín en lo volgut pare com una gran Siñora, en molta blanó, y veén que son pare, per lo amor que li teníe, poca pressa se donáe per a casála un atra vegada, y an ella no li pareixíe cosa honesta demanálay, va pensá en tíndre, de amagatóns si podíe trobál, un amán digne de ella. Y veén a mols homes a la cort de son pare, nobles y no, com natros los veém a les corts, y considerades les maneres y les costums de mols, entre los atres un jove paje del pare de nom ere Guiscardo, home de naiximén mol humilde pero per la virtut y les costums noble, mes que datre li va agradá y per nell en secreto, veénlo a sobín, se va inflamá, agradánli cada vegada mes les seues maneres. Y lo jove, que no dixabe de sé espabilat, habénse fixat en ella, la habíe ressibit al seu cor de tal manera que no se preocupabe de res mes que de vóldrela. De tal guisa, pos, amánse la un al atre en secreto, dessichán la jove trobás en ell, y sense volé confiás a dingú sobre este amor, per a puguéli declará la seua intensió va inventá una rara estratagema. Va escriure una carta, y an ella li escribíe lo que teníe que fé en son demá per a está en ella; y después, ficada a dins de una caña o canut, jugán lay va doná a Guiscardo dién: - en aixó farás esta nit un bufadó per a la teua sirvienta en lo que ensendrá lo foc. Guiscardo va agarrá lo canut, y pensán que no sense raó lay habíe donat y dit alló, sen va entorná cap a casa, y mirán be la cañeta, y veénla esbadocada, la va obrí y va trobá a dins la carta de ella y la va lligí, y va entendre be lo que teníe que fé. Se va sentí lo home mes contén va ñabé al món, y se va dedicá a preparás per a reunís en ella segóns lo modo que li habíe amostrat. Ñabíe a la vora del palau del príncipe una cova excavada al monte, feta siglos abáns, a la que li entrabe llum per un respiradero ubert al monte; esta enchumenera o tronera, com la cova estabe abandonada, per romigueres y per herbes naixcudes per damún, estabe casi taponada; y an esta gruta, per una escala secreta que ñabíe a una de les cámares baixes del palau, que ere la de la Siñora, podíe baixás, encara que en una fortíssima porta tancada estabe. Y estabe tan lluñ del cap de tots esta escala, perque fée moltíssim tems que no se fée serví, que casi ningú de los que allí vivíen la recordabe; pero Amor, que als seus ulls res es tan secreto que no u pugue alcansá a vore, lay habíe portat a la memória a la enamorada Siñora. Ella, per a que dingú puguere donás cuenta de alló, mols díes en los seus arnesos mol habíe traballat y furgat per a que aquella porta puguere obrís; y una vegada uberta, baixán sola a la caverna y vist lo respiradero, li habíe manat di a Giuscardo que se embutiguere per nell y baixare a la cova, habénli dibuixat per aón podíe trobál. Y per a cumplí aixó, Guiscardo rápidamen, preparada una maroma en uns nugos y llassades per a pugué baixá y pujá per nella, y vestit en un cuero que lo protegire de les gabarreres o garraberes, sense habéli dit res a dingú, a la nit siguién cap a la tronera sen va aná, y lligán be una de les puntes de la corda a una forta soca que a la boca de la enchumenera habíe naixcut, per nella va baixá a la cova y va esperá a la Siñora. Ella, al día siguién, fen vore que volíe descansá, va enviá a fora a les seues criades y se va tancá sola a la alcoba, va obrí la porta, y va baixá a la cova, aon se va trobá en Guiscardo, y la un al atre moltes festas se van fé, y van aná juns a la alcoba, y en grandíssim plaé se van quedá bona part de aquell día, y per a que los seus amors continuaren sén secretos, sen va entorná a la gruta Guiscardo y ella va tancá y barrá la porta, y va eixí fora de la habitassió en les seues damiseles.
Guiscardo después, al víndre la nit, va pujá per la maroma del respiradero y sen va entorná cap a casa seua; y habén adeprés este camí, moltes vegades después, passán lo tems, allí va torná. Pero la fortuna, envejosa de tan llarga y tan gran passió, va mudá la alegría dels dos amáns en amargs plos. Acostumbrabe Tancredo a víndre alguna vegada sol a la cámara de la seua filla, allí parláe en ella, se quedáe un rato y después sen anáe. Un día, después de minjá, baixán allí, y están la filla de nom Ghismunda a un jardí seu en totes les seues criadetes, va entrá a la alcoba sense sé vist ni sentit, y trobán les finestres de la alcoba tancades y les cortines del llit parades, allí prop a un raconet se va assentá a uns cuixíns, y apoyán lo cap al llit y tapánse en la cortina, com si se haguere amagat allí, se va quedá adormit. Y están dormín de esta manera, Ghismunda, que per desgrássia aquell día habíe fet víndre a Guiscardo, dixán a les seues criadetes al jardí, en silénsio va entrá a la alcoba y, tancánla, sense donás cuenta de que algú estabe allí, va obrí la portota a Guiscardo que la esperabe y anánsen los dos al llit com acostumbraben, y juns jugán y tombán, va passá que Tancredo se va despertá y va sentí y vore lo que Guiscardo y la seua filla féen; y mol dolgut per naixó, primé va vóldre cridáls, pero después va pensá en callá y quedás amagat, si podíe, per a pugué fé en passiénsia y en menos vergoña lo que ya se li habíe ocurrit fé. Los dos amáns van está mol tems juns com acostumbraben, sense acatássen de Tancredo; y cuan los va pareixe be, baixán del catre, Guiscardo sen va entorná a la cova y ella va eixí de la alcoba. Tancredo, encara que ere vell, per una finestra va baixá al jardí y sense sé vist per dingú, mortalmen dolgut, va torná a la seua cámara. Y per una orden que va doná, al eixí del respiradero, la nit siguién Guiscardo va sé apresat per dos homes y portat en secreto a Tancredo. Este, al vórel, casi plorán li va di:
- Guiscardo, la meua benignidat en tú no mereixíe lo ultraje y la vergoña que me has fet, com hay vist avui en los mues ulls.
A lo que Guiscardo sol va contestá:
- Amor pot mol mes de lo que podem vosté y yo.
Va maná entonses Tancredo que fore guardat an alguna cámara de allí dins, y aixina se va fé. Vingut lo día siguién, sense sabé Ghismunda res de estes coses, habén Tancredo en ell mateix pensat uns cuans prossediméns, después de minjá, segóns la seua costum sen va aná cap a la cámara de sa filla, aon fénla cridá y tancánse a dins en ella, plorán li va escomensá a di:
- Ghismunda, pareixénme conéixe la teua virtut y honestidat, may hauría pogut tíndre al ánimo, encara que me u hagueren dit, si yo en los meus ulls no u haguera vist, que te hagueres entregat an algún home que no fore lo teu, no ya féu sino pensáu; per lo que yo en tot lo poc que me quede de vida estaré dolgut al recordáu. Ojalá Déu que hagueres pres un home acorde a la teua noblesa; pero entre tans que la meua cort frecuenten, vas triá a Guiscardo, jove de condissió vilíssima criat a la nostra cort casi per amor de Déu desde chiquet hasta neste día; per lo que no sé qué hay de fé de vatros. De Guiscardo, a qui esta nit hay fet péndre cuan eixíe per la tonera y lo ting a la presoneta, ya hay determinat qué fé, pero de tú sap Déu que no sé qué fé. Per una part, me arrastre lo amor que sempre te hay tingut mes que cap pare li va tíndre a la seua filla y per l’atra me arrastre la justíssima rabia ocassionada per la teua gran locura: aquell vol que te perdona y éste vol que contra la meua mateixa naturalesa me ensaña; pero antes de péndre partit, vull sentí lo que tingues que dim.
Y dit aixó, va acachá la cara, plorán tan fort com u hauríe fet un mosset esbatussat. Ghismunda, al sentí a son pare y al vore no sol que lo seu secreto amor habíe sigut descubert sino que Guiscardo estabe amanillat, va sentí un doló indescriptible y va está prop de mostrál en crits y llágrimes, com la mayoría de les dones fa, pero se va aguantá, y se va determiná a no seguí viva antes que suplicá per nella mateixa, imaginán que ya lo seu Guiscardo habíe mort, per lo que no com dolguda o arrepentida del error, sino com dona valenta, aixina li va contestá a son pare:
- Tancredo, ni a negá ni a suplicá estic disposada perque ni lo un me valdríe ni lo atre vull que me valgue; y ademés de aixó, de cap modo enténg que me afavorixquen la teua benevolénsia y lo teu amor sino confessán la verdat, primé deféndre la meua fama en raóns verdaderes y después en les obres seguí firmemen la grandesa del meu ánimo. Es verdat que hay volgut y vull a Guiscardo, y mentres viga, que sirá poc, lo voldré y si después de la mort se pot vóldre, no dixaré de vóldrel; pero an aixó no me va portá la meua femenina fragilidat, sino les teues poques ganes de tornám a casá. Te té que sé manifest, sén tú tamé de carn, que has engendrat a una filla de carn y no de pedra ni de ferro; y enrecordáten teníes y tens, encara que tú ara sigues agüelo, cóm y quines y quina forsa tenen les leys de la juventut, y encara que tú, home, los teus millós añs en les armes los has passat, tens que sabé lo que lo tems mort y les delicadeses poden fé en los vells, no diguem ya en los joves. Soc, pos, de carn, y hay viscut tan poc que encara soc jove, y per una cosa y l’atra plena de dessich, y ya hay estat casada, y coneixía lo plaé que se sen cuan tal dessich se cumplix. An estes forses, no puguén yo resistí, me vach disposá a seguí alló a lo que me espentaben, com jove y com dona, y me vach enamorá. Y sertamen en aixó vach ficá tota la meua virtut al no vóldre que ni per a tú ni per a mí, de alló que al natural pecat me atraíe (en cuan yo puguera evitáu) vinguere cap vergoña. A lo que lo compasiu Amor y la benigna fortuna una mol amagada vía me habíen trobat y mostrat, per la que, sense dingú sabéu, yo alcansaba lo meu dessich: y aixó (qui sigue que te u haigue amostrat o com sigue que u sápigues) no u nego. A Guiscardo no lo vach triá per casualidat, com moltes fan, sino que en deliberat consell lo vach triá abáns que a consevol atre, y en precavut pensamén lo vach atraure, y en sabia perseveránsia dels dos llárgamen ham disfrutat. Pareix que, ademés de habé pecat per amor, tú me repréns al di, com si no te hagueres enfadat si a un home noble haguera triat per an aixó, que en un home de baixa condissió me hay mesclat; en lo que no te dones cuenta de que no repéns lo meu pecat sino lo de la fortuna, la que en molta frecuénsia als que no són dignes aúpe, dixán a baix als digníssims. Pero dixem ara aixó, y mira un poc los prinsipis del assunto: vorás que tots natros estam fets de una sola massa de carn y que per un mateix creadó totes les almes en igual forsa, en igual poder, en igual virtut van sé creades. La virtut primé va fé distinsió entre natros, que naixém y naixíem iguals; y los que mes cantidat de ella teníen y la ficaben en obra van sé nombrats nobles, y los atres se van quedá sén la plebe. Y encara que una costum contraria haigue amagat después esta ley, no está encara arrancada ni desfeta per la naturalesa y per loe bones costums; y per naixó, qui virtuosamen obre, ubertamen se mostre noble, y si de un atra manera sel cride, qui aixina lo cride se equivoque.
Mira, pos, entre los teus nobles y examina la seua vida, les seues costums y les seues maneres, y de un atra part considera los de Guiscardo: si vullgueres jusgá sense animosidat, lo cridaríes an ell nobilíssim y a tots estos nobles teus villanos. En la virtut y lo valor de Guiscardo no vach creure per lo juissi de un atra persona, sino per les teues paraules y per los meus ulls. ¿Quí lo va alabá tan com tú lo alababes en totes les coses loables que tenen que sé alabades en un home valén? Y sertamen no sense raó: que si los meus ulls no me van engañá, cap alabansa va sé dita per tú que yo no li veiguera ficála en obra, y mes admirablemen que podíen expresáu les teues paraules; y si en alló me haguera engañat en algo, per tú hauría sigut engañada. ¿Dirás, pos, que en un home de baixa condissió me hay mesclat? No dirás la verdat; si per ventura digueres que en un pobre, en vergoña teua podríe consedís, que aixina has sabut a un home valiós servidó teu portá a bon estat; pero la pobresa no trau a dingú la noblesa, sino lo que se té. Mols reys, mols grans príncipes van sé pobres, y mols que caven la terra y guarden ovelles van sé riquíssims, y u són. Si a la teua vellesa estás disposat a fé lo que de jove no acostumbráes, es di, a obrá en crueldat, prepárat a séu, has de sé cruel en mí perque no estic disposada a rogát de cap manera que no u sigues com que eres la primera raó de este pecat, si es que pecat es; per lo que te asseguro que lo que de Guiscardo haigues fet o faigues si no fas en mí lo mateix, les meues propies máns u farán. Y ara vésten en les dones a plorá, y per a descarregá la teua crueldat en lo mateix cop, an ell y a mí, si te pareix que u mereixem, mátamos. Va vore lo príncipe la grandesa de ánim de la seua filla, pero no per naixó va creure que estiguere tan firmemen disposada a lo que en les seues paraules amenassabe; per lo que, separánse de ella y alluñán lo pensamén de obrá cruelmen contra ella, va pensá que en la condena del atre arrfredaríe lo amor de ella, y va maná als dos que a Guiscardo guardaben que, sense féu sabé a dingú, la nit siguién lo estrangularen y, arrancánli lo cor, lay portaren. Ells u van fé tal com los u habíe manat, per lo que, vingut lo día siguién, fénse portá lo príncipe una gran y hermosa copa de or y ficat an ella lo cor de Guiscardo, per un fidelíssim criat seu lay va enviá a la seua filla y li va maná que cuan lay donare li diguere:
- Ton pare te envíe aixó per a consolát en lo que mes vols, com l´has consolat tú en lo que ell mes volíe.
Ghismunda, sense apartás de la seua dessisió, fénse portá unes herbes y arraíls venenoses, después de que son pare sen habíe anat, les va destilá y les va reduí a aigua, per a tíndrela preparada si lo que se temíe passabe. Y vingut lo sirvién an ella en lo regalo y en les paraules del príncipe, va agarrá la copa, y destapánla, al vore lo cor y al sentí les paraules, va tíndre per mol sert que aquell ere lo cor de Guiscardo, per lo que, eixecán los ulls cap al sirvién, va di:
- No li conveníe sepultura menos digna que l´or a tal cor com es éste; mon pare ha obrat discretamen en aixó. -
Y dit aixó, arrimánsel a la boca, lo va besá y después va di:
- En totes les coses y hasta este extrem de la meua vida hay trobat tendríssim lo amor que mon pare me té, pero ara mes que may, y per naixó les raderes grássies que ting que donáli ara per tan gran presén, de la meua part li donarás. -
Dit aixó, mirán la copa que teníe abrassada, mirán lo cor, va di:
- ¡Ay!, dolsíssim albergue de tots los meus plaés, ¡maldita sigue la crueldat de aquell que en los ulls de la cara me fa vóret ara! Bastán me ere mirát a cada momén en los del espíritu. Tú has cumplt ya la teua carrera y te has liberat de la que te va consedí la fortuna; has arribat al final, cap aon tots correm; has dixat les miseries del món y les fatigues, y del teu mateix enemic has ressibit la sepultura que lo teu valor mereixíe. Res te faltabe per a ressibí cumplides exequies mes que les llágrimes de qui mentres vas viure tan vas voldre; los que per a que los tingueres, va ficá Déu al cor de lo meu cruel pare que te enviare a mí, yo te los oferiré encara que tinguera lo propósit de morí en los ulls secs y en lo gesto gens espantat; y después de habételes oferit, sense tardansa alguna faré que la meua alma se unixque a la que, dirigínla tú, en tan amor vas guardá. ¿Y en quina compañía podré aná mes contenta y mes segura als puestos desconeguts que en ella? Estic segura de que está encara aquí dins y que mire los puestos de los seus plaés y los meus, y com estic segura de que seguix volénme, espere a la meua per la que mol es amada. Y dit aixó, sense fé cap abalot de dona, inclinánse sobre la copa, plorán va escomensá a derramá tantes llágrimes que admirable cosa ere de vore, besán infinites vegades lo cor mort. Les seus criadetes, que al voltán de ella estaben, no enteníen quin cor ere éste y qué volíen di les seues paraules, pero per la piedat vensudes, totes ploraben; y en compasió li preguntaben en vano per lo motiu de les seues ploreres, y mol mes, com podíen y sabíen, se les ingeniaben en consolála. Ella, después de habé plorat tan com li va pareixe, alsán lo cap y secánse los ulls, va di:
- Oh, cor mol amat, tots los meus debers cap a tú están cumplits y res me quede per fé mes que portá la meua alma a está en la teua compañía.
Y dit aixó, se va fé allargá la cantrelleta aon estabe l´aigua que lo día abáns habíe preparat; y la va abocá a la copa aon estabe lo cor, en moltes llágrimes seues rentat; y sense cap espán ficada allí la boca, se la va beure tota, y habénla begut, en la copa a la ma va pujá cap al seu llit, y lo mes honestamen que va pugué va colocá lo cor del mort contra lo seu cor, y sense di paraula esperabe la mort. Les seues damiseles, habén vist y sentit estes coses, y com no sabíen quina aigua ere la que habíe begut, a Tancredo habíen enviat a di tot alló, y ell, barruntánse lo que passáe, va baixá rápidamen a la alcoba de la seua filla. Aon va arribá al momén en que ella se estirabe damún del llit, y tart, en dolses paraules veníe a consolála, veén com ella estabe, va escomensá a plorá; y la Siñora li va di:
- Tancredo, guarda eixes llágrimes per an algún cas menos dessichat que éste, y no les tragues per mí que no les vull. ¿Quí ha vist may a dingú plorá per lo que ell mateix ha vullgut fé? Pero si algo de aquell amor que me vas tíndre encara viu en tú, com a radé don consedixme que, ya que no te va agradá que yo vixquera a amagatontes en Guiscardo, que lo meu cos en lo seu, aon sigue que lo haigues fet aventá mort, estigue públicamen.
Lo nugo a la gola no li va dixá contestá al príncipe, y entonses la jove, sentínse arribá al seu final, apretán contra lo seu pit lo cor mort, va di:
- Quedéutos en Déu, que yo men vach.
Y velats los ulls y perdut tot sentit, de esta dolorosa vida sen va aná. Tal dolorós final va tíndre lo amor de Guiscardo y de Ghismunda, com hau sentit; als que Tancredo, después de mol plorá, y massa tart arrepentit de la seua crueldat, en doló de tots los de Salerno, honradamen als dos a un mateix sepulcro va fé enterrá.

cuarta jornada novela segona

martes, 29 de diciembre de 2020

JORNADA OCTAVA. NOVELA OCTAVA.

JORNADA OCTAVA. NOVELA OCTAVA.

De dos amics que sempre están juns un se gite en la dona del atre; este atre, donánsen cuenta, compinchat en la seua dona lo tanque a un baúl damún del que, están aquell a dins, en la dona dell se entén.

Graves y dolorosos habíen sigut los patiméns de Elena als oíts de les siñores, pero perque en part estimaben que li habíen passat justamen, en mes moderada compassió los habíen sobreportat, encara que inflexible y fieramen constán, aixina com cruel, reputaren al escolá. Pero habén Pampínea arribat al final de la novela, la reina li va maná a Fiameta que continuare; ella, dessichosa de obeí, va di:
Amables siñores, com me pareix que tos ha causat alguna amargura la severidat del ofengut escolá, crec que es convenién ablaní en algo mes deleitable los exasperats espíritus; y per naixó vull contátos una historieta sobre un jove que en ánim mes manso va ressibí una injuria, y la va vengá en una acsió mes moderada; per la que podréu compendre que cadaú té que contentás, com un ase català, en ressibí lo que li ha futut a la paret, sense dessichá (sobrepassán les conveniénsies de la venjansa) injuriá cuan lo que pretén es vengá la injuria ressibida. Teníu que sabé, pos, que a Siena, com hay sentit di, van ñabé dos joves mol acomodats y de bones families plebeyas, de los que un se díe Spinefloccio de Távena y l´atre Zeppa de Mino, y los dos eren veíns de Cainollia.
Estos dos jovens sempre anaben juns y, per lo que pareixíe se volíen com si foren germáns o mes; y los dos teníen dones mol hermoses. Ara be, va passá que anán Spinefloccio mol assobín a casa de Zeppa, estáni allí Zeppa o sense estáy, de tal manera va intimá en la dona de Zeppa que va escomensá a gitás en ella; y aixina van continuá durán bastán tems sense que dingú sen acatare. Pero al remat, están un día Zeppa a casa sense sabéu la seua dona, Spinefloccio va víndre a buscál. La dona li va di que no estabe a casa; en lo que Spinefloccio, puján a escape y trobán a la dona a la sala, y veén que no ñabíe dingú mes, abrassánla, va escomensá a besála, y ella an ell.
Zeppa, que va vore aixó, no va di ni chut, se va quedá amagat per a vore aón arribabe aquell joc; y en seguida va vore a la seua dona y a Spinefloccio anássen abrassats cap a la alcoba y tancás allí; de lo que mol se va enfadá. Pero sabén que ni fén un abalot ni per atra cosa se aminoraríe la seua ofensa, sino que aumentaríe la seua deshonra, se va ficá a cavilá quína venjansa podríe féls, que, sense divulgás, tranquilisare lo seu ánim.
Y después de mol pensá, pareixénli habé trobat lo modo, se va está amagat tot lo rato que Spinefloccio va está en la seua dona; y en cuan sen va aná va entrá ell a la alcoba, aon va trobá a la seua dona colocánse al cap la toca, que jugán Spinefloccio li habíe desordenat; y li va di:

- Dona, ¿qué fas?

A lo que la dona li va contestá:

- ¿No u veus?

Va di Zeppa:

- Be que u vech, ¡y tamé hay vist un atra cosa que no haguera volgut!
Y en ella va escomensá a parlá de les coses passades; y ella, en molta temó, después de donáli moltes voltes, habénli confessat lo que claramen negá no podíe de la seua intimidat en Spinefloccio, plorán va escomensá a demanáli perdó. A lo que Zeppa va di:

- Mira, dona, has fet mal; y si vols que te u perdona pensa en fém cas de lo que te vach a maná, que es aixó: vull que li digues a Spinefloccio que demá pel matí cap a la hora de tersia trobo alguna raó per a separás de mí y acudí a tú; y cuan estigue aquí, yo tornaré, y al sentím, féslo amagás an este baúl y táncal a dins; después, cuan haigues fet aixó, te diré lo demés que tens que fé; y en fé aixó no tingues cap temó perque te prometixgo que no li faré cap mal. La dona, per a satisfél, va di que u faríe; y aixina u va fé. Arribat lo día siguién, están Zeppa y Spinefloccio juns, cap a la hora de tersia, Spinefloccio, que li habíe prometut a la dona aná a vórela an aquella hora, li va di a Zeppa:

- Este matí ting que aná a amorsá en un amic y no lo vull fé esperá, aixina que quédat en Deu.

Va di Zeppa:

- Encara no es hora de amorsá hasta daquí un rato.

Spinefloccio va di:

- No importe; tamé ting que parlá en ell de un assunto meu; de manera que me convé arribá pronte.

Separánse, pos, Spinefloccio de Zeppa, donán una volta per a despistál, sen va aná cap a casa seua en la seua dona; y sol habíe acabat de entrá a la alcoba cuan Zeppa va torná; lo que, al escoltáu la dona, mostránse en molta po, lo va fé amagás al baúl que lo seu home li habíe dit, y lo va tancá a dins y va eixí de la alcoba.
Zeppa, arribán a dal, va di: - Dona, ¿es hora de amorsá?

La dona va contestá: - Si, ya u es.

Va di entonses Zeppa: - Spinefloccio sen ha anat a amorsá en un amic seu y ha dixat sola a la seua dona; assómat a la finestra y crídala, y disli que vingue a amorsá en natros.

La dona, tenín temó per nella mateixa, y per naixó mol obedién, va fé lo que lo home li manabe. La dona de Spinefloccio, insistín la dona de Zeppa, va víndre allí al sentí que lo seu home no acudiríe a amorsá; y cuan ella va arribá, Zeppa, fénli grans afalagaméns y agarránla familiarmen de la ma, li va maná en veu baixa a la seua dona que sen anare a la cuina, y an ella se la va emportá a la alcoba; y cuan estáen allí, va tancá la alcoba per dins. Cuan la dona lo va vore tancá la alcoba per dins, va di:

- ¡Ay, Zeppa!, ¿qué vol di aixó? ¿Éste es l´amor que li tens a Spinefloccio y la leal compañía que me féu?

A lo que Zeppa, arrimánse al baúl aon estabe tancat lo seu home y agarránla be, va di:
- Siñora, antes de queixát, escolta lo que te hay de di: yo hay volgut y vull a Spinefloccio com a un germá; y ahir, sense sabéu ell, me vach trobá en que la confiansa que yo li tenía habíe arribat a que ell se gite en la meua dona com u fa en tú; ara be, com lo vull, no vull pendre atra venjansa contra nell mes que una que igualo a la ofensa:
ell ha tingut a la meua dona y yo vull tíndret a tú. Si tú no vols, tindré que vengá la ofensa de un atra manera, de lo que ni tú ni ell estaréu may conténs.

La dona, al sentí aixó, y después de moltes confirmassións que li va doná Zeppa, creénlo, va di: - Zeppa meu, ya que esta venjansa me té que caure damún, estic disposada an aixó, sempre que aixó que ham de fé no me faigue enemiga de la teua dona, perque yo espero seguí en pas en ella encara que lo que me ha fet sigue mol gros.

A lo que Zeppa va contestá:

- Aixó faré; y ademés de aixó te donaré una joya mes hermosa y pressiosa que consevol de les que tens.

Y dit aixó, abrassánla y escomensán a besála, la va ficá damún del baúl aon estabe tancat lo seu home, y allí damún, tot lo que van volé se van magrejá y van fé tremolá lo arcón. Spinefloccio, a dins del baúl cotet habíe sentit totes les paraules de Zeppa y la resposta de la seua dona, y después habíe escoltat la dansa trevisana que li ballaben damún del cap, durán mol rato va sentí tal doló que li pareixíe morís; y si no fore perque teníe temó de Zeppa, li haguere cridat a la seua dona un gran insulto, tancat com estabe. Después, pensánse milló que la injuria la habíe escomensat ell y que Zeppa teníe raó en féli lo que li fée y que se habíe comportat humanamen y com amic, se va di an ell mateix que habíe de sé mes amic que may de Zeppa, si este volíe.
Zeppa, después de está en la dona tot lo que va volé, va baixá del baúl, y demanánli la dona la joya prometuda, obrín la alcoba, va fé víndre a la seua dona, que sol va di:

- Siñora, me hau donat un pa per unes tortelles - y u va di enriénsen. A lo que Zeppa va di: - Obri este baúl - y ella u va fé; y a dins va trobá la Siñora al seu Spinefloccio.
Y llarg siríe de contá quin dels dos se va avergoñí mes, si Spinefloccio veén a Zeppa y sabén que sabíe lo que ell habíe fet, o la seua dona veén al seu home y sabén que ell habíe sentit y notat lo que li habíe fet damún del cap.

A lo que va di Zeppa:

- Aquí está la joya que te dono.

Spinefloccio, eixín del baúl, sense gastá moltes paraules, va di:
- Zeppa, estem igualats, y per naixó está be, com li díes abáns a la meua dona, que sigam sén amics com solíem, y sense tindre entre natros res que no sigue comú, ni les dones, que tamé les ham compartit.

Zeppa va asseptá, y en la armonía mes gran del món van amorsá los cuatre juns; y desde entonses cada una de aquelles dones va tindre dos hómens y cada un dells va tindre dos dones, sense que tingueren may cap discussió ni enfado per naixó.

sábado, 24 de noviembre de 2018

Dicsionari chapurriau castellá, J

(A Valchunquera y La Fresneda se sol pronunsiá CH, com la G)

ja, sol se fa aná per a escriure la rissa, en chapurriau es YA
ja (risa); ya
jabalí, jabalins; jabalina, jabalines jabalí, jabalíes
jactabe (se) jactaba (se)
jactám (vore jactás) jactarme
jactás, alardejá, vanagloriás, pressiás, fanfarronejá, pressumí, ufanás, pavonejás, engreís, farolejá, gallardejá, alabás, ostentá jactarse, alardear, vanagloriarse, preciarse, fanfarronear, presumir, ufanarse, pavonearse, engreírse, farolear, gallardear, alabarse, ostentar
jacuzzi, yacussi jacuzzi
jalá, minjá, fartás, empapussá jalar, comer, hartarse, empapuzar
jaleá, alentá, animá, aplaudí, elogiá, espolejá, exhortá jalear, alentar, animar, aplaudir, elogiar, espolear, exhortar
jaleám jalearme
jamacuco, jamacucos jamacuco, jamacucos
Jamba - Dit mestre aja de fundar quatre pilastres y jambes, ço es donant... dos palms a cada jamba – Cada una de les dos parts laterals verticals que están a una porta. del fr. jambe, ‘cama’. jamba
japonés japonés
japonesos japonesos
jaque, jaques, amenassa, perill, avís, alerta, jugada de ajedrez (escacs) jaque, jaques, amenaza, peligro, aviso, alerta, lance, jugada
jaqueca, jaqueques, mal de cap jaqueca, jaquecas, dolor de cabeza
jaquesos, jaqueses, de Jaca jaqueses, jaquesas, de Jaca
jaqueta, jaquetes chaqueta, chaquetas, chupa, chupas, cazadora, cazadoras
jaqueteta, jaquetetes chaquetilla, chaquetillas
jarabe, jarabes jarabe, jarabes
jardí jardín
jardiné jardinero
jardinera, jardineres jardinera, jardineras
jardinería jardinería
jardinet, jardinets jardincito, jardincitos
jardins jardines
jarra, jarres (vore engerra) jarra, jarras
jarres jarras
jarretes, garretes de un animal, com lo cordé jarretes
jarrón, jarrons jarrón, jarrones
jauja jauja
jauleta, jauletes, gabieta, gabietes jaulita, jaulitas
jefa, jefes jefa, jefas
jefe, jefes, amo, amos jefe, jefes
jerárquic jerárquico
jerigonsa, follón, guirigay, galimatíes, embolic, enredo, algarabía, caos galimatías, jerigonza, embrollo, enredo, algarabía, caos, follón, guirigay
jeringuilla, jiringuilla, jeringuilles, jiringuilles, les fa aná mol lo practicán jeringuilla, jeringuillas
jinete, jinetes, lo que monte un caball jinete, jinetes
joc juego
jocs juegos
jónec, bou jove mol gort, casi com Juaquinico Monclús de la Ascuma toro joven muy gordo
joqué, lloqué, puesto aon dormen les gallines y atres bichos de ploma / allí aon se ajoquen les lloques, cloques o gallines ponedores sitio donde duermen las gallinas
jornada, jornades jornada, jornadas
jornal, jornals jornal, jornales
jornalé, jornalés jornalero, jornaleros
jorobá jorobar
jorobán (g)
jorobat : cheput, geput o jeput; jorobada: gepuda, jepuda, chepuda.
jorobando
jorobado, chepudo, jorobada, chepuda
jota, jotes jota, jotas : baile y canción
jou, jau, jous, jaus - instrumén de fusta que se fique al coll del parell de besties cuan se llaure. Lo vel que se fique als novios cuan se casen. yugo
jove - jovens, joves joven, jóvenes
jovenet, jovenets jovencito, jovencitos
joveneta, jovenetes jovencita, jovencitas
jovial jovial
joya, joyes joya, joyas
joyería joyería
jubilá, jubilás jubilar, jubilarse
jubilada, jubilades jubilada, jubiladas
jubilassió jubilación
jubilat, jubilats jubilado, jubilados
jubiléu, julibéu jubileo, júbilo, fiesta
jubón, jubons (roba) jubón, jubones (ropa)
juche, juches – setse juches mingen feche del penjat de un jusgat juez, jueces
judía, jueva judía
judissial judicial
jues, juez, juche juez, jueces
jueua, jueva, judía; jueves, judíes (pl.) judía (religión); judías


jugá, chugá – jugo, jugues, jugue, juguem o jugam, juguéu o jugáu, juguen – jugat, jugada – si yo jugara, jugares, jugare, jugarem, jugareu, jugaren jugar
jugabe jugaba
jugada, jugades jugada, jugadas
jugadó, jugadós jugador, jugadores
jugáe, jugabe jugaba
jugáem, jugabem jugábamos
jugán (g) jugando
jugará jugará
jugare jugara, jugase
jugat, jugats jugado, jugados
jugue juega
juguen juegan
juguetería, jugueteríes juguetería, jugueterías
juissi, juissis juicio, juicios
juliol julio
julivert, Petroselinum (En alemán Petersilie) crispum, latín jolium viride. Juliverd – jolverd en ocsitá – A mon cusí Pedro Gil Guimerá li dic Julivert :) perejil
jun junto
junc, jung junco
juncs, jungs juncos
jungla, jungles jungla, junglas
junissen, juñissen, juñixen, ajunten ajuntan, juntan
juns juntos
juntá, ajuntá – ajunta la porta que entre aire!
O que se escape lo gat.
juntar, cerrar la puerta – cierra la puerta que entra aire ! O que se escapa el gato.
Junta, juntes junta, juntas
juntaben, ajuntaben juntaban
juntamén, jun en - ajuntamén junto con – ayuntamiento
juntán (g) ajuntán juntando
juns, ajuntats; yunta = jou o chou de dos animals per a llaurá juntos, ajuntados
jupa, jupes, chupa, chupes, cazadora, cassadora, cazadores, cassadores chaqueta, chaquetas, chupa, chupas, cazadora, cazadoras
jupeta chaquetita, chupa pequeña, chupita
jurá jurar
juráe, jurabe juraba
jurali jurarle
juramén, juramens Juramento, juramentos
jurán (g) jurando
jurats jurados
jurídic, juridics jurídico, jurídicos
jusgá juzgar
jusgabe juzgaba
jusgada, jusgat juzgada, juzgado
jusgál juzgarlo
jusgán (g) juzgando
jusgare juzgara, juzgase
jusgat juzgado
jusgat, jusgats juzgados
jusgo juzgo
jusguéu juzgáis
Just – No es lo mateix just que correcte. Si te fótego lo dit al cul entre just, pero no es lo correcte. Justo – No es lo mismo justo que correcto. Si te meto el dedo en el culo entra justo, pero no es lo correcto.
Justadó, combatién, luchadó justador, combatiente, luchador
justamen justamente
justán (g) – ajustán Justando – ajustando
justet justito
justeta justita
justificá justificar
justissia justicia
justíssima justísima
juvenil juvenil
juvenils juveniles
juventut juventud

lunes, 9 de noviembre de 2020

JORNADA SÉPTIMA. NOVELA SÉPTIMA.

JORNADA SÉPTIMA. NOVELA SÉPTIMA.

Ludovico li descubrix a doña Beatriz lo amor que li té; ella envíe a Egano, lo seu home, a un jardí, disfrassat com si fore ella, y se gite en Ludovico, que se eixeque y li fot una palissa a Egano al seu jardí.

Esta invensió de doña Isabela contada per Pampínea va sé per tots los de la compañía tinguda per maravillosa. Filomena, a la que lo rey ya li habíe manat que continuare, va di: Amoroses siñores, si no me engaño, crec que tos contaré una história no menos bona. Hau de sabé que a París va viure un home noble florentino, que, per la seua pobresa, se habíe fet viachán, y li habíe anat tan be en lo comers que se habíe fet mol ric. Teníe de la seua dona un fill únic, al que li habíen ficat de nom Ludovico. Y per a que continuare la noblesa del pare y no se dedicare al comers, no lo habíe son pare volgut ficá en cap negossi, sino que lo habíe colocat jun a datres homens nobles al servissi del rey de Fransa, aon moltes bones maneres y bones coses habíe adeprés. Y están allí, va passá que serts caballés que tornáen del Sepulcro, mesclánse en una conversa de los joves entre los que estabe Ludovico, y escoltánlos raoná entre ells sobre les dames hermoses de Fransa y de Inglaterra y de atres parts del món, va escomensá un de ells a di que de tot lo món que ell habíe voltat y de totes les dones que habíe vist, may ne habíe vist cap tan guapa com la dona de Egano de los Galluzzi de Bolonia, de nom doña Beatriz. En lo que van está de acuerdo tots los seus compañs, que tamé la habíen vist a Bolonia; y escoltán aixó Ludovico, que encara no sen habíe enamorat de cap, se va inflamá en tan dessich de vórela que en atra cosa no podíe fixá lo pensamén; y del tot disposat a aná hasta Bolonia a vórela, y quedás allí si ella volíe, li va doná a entendre a son pare que volíe aná al Sepulcro, lo que va conseguí en gran dificultat. Ficánse per nom Aniquino, va arribá a Bolonia, y tal com va volé la fortuna, al día siguién o en son demá va vore an esta Siñora a una festa, y li va pareixe mes hermosa de lo que habíe pensat; per lo que, enamoránsen de ella, se va proposá no anássen may de Bolonia si no conseguíe lo seu amor. Y pensán cóm su faríe, va dessidí que, si puguere colocás com a criat del home de ella, que ne teníe mols, igual podríe passá lo que dessichabe. Venuts los seus caballs, y colocats los seus criats de manera que estaben be, habénlos manat que faigueren vore que no lo coneixíen, habén fet amistat en lo amo de la fonda aon estáe, li va di que de bona gana entraríe com a criat de algún siñó de be, si sen podíe trobá algún; a lo que va di lo posadé: - Tú valdríes com a criat de un home noble mol apressiat an esta terra, que se diu Egano, té mols criats, y tots los vol pareguts a tú; yo li parlaré.

Y com u va di, aixina u va fé; y va colocá a Aniquino a casa de Egano, y al amo li va agradá mol. Tan be lo va serví que éste se li va encariñá, y sense ell no sabíe fé res; y ademés li va encomaná lo gobern de les seues coses. Va passá un día que, habén anat Egano a cassá en falcóns, y quedánse Aniquino a casa, doña Beatriz, que del seu amor no sen habíe acatat, encara que an ella li agradáe, miránlo an ell y a les seues maneres, moltes vegades lo habíe alabat; se va ficá a jugá en ell al ajedrez, y Aniquino, que volíe agradáli, se dixabe guañá dissimuladamen, de lo que la Siñora faie maravilloses festes.
Y habénse apartat de vórels chugá totes les dames de la Siñora, dixánlos jugán sols, Aniquino va soltá un gran suspiro.

La Siñora, miránlo, va di:

- ¿Qué tens, Aniquino? ¿Tan te dol que te guaña?

- Siñora - va contestá Aniquino -, algo mol mes gran que aixó ha sigut la raó del meu suspirá.
Va di entonses la Siñora: - ¡Ah! Dísmela, si me vols be.

Cuan Aniquino se va sentí «si la volíe be» com sobre totes les coses la volíe, va soltá un atre suspiro mol mes fort que lo de abans, per lo que la Siñora un atra vegada li va demaná que li diguere quina ere la raó de los seus suspiros.

A lo que Aniquino li va di:

- Siñora, crec que tos molestará si to la dic, y ademés ting temó de que u contéu a un atra persona.
A lo que la Siñora va di: - Segú que no me molestará, y pots está segú que res de lo que tú me digues li charraré a dingú may.

Entonses va di Aniquino:

- Pos com aixina me u prometéu, tos u diré.

Y en llágrimes als ulls li va di quí ere ell, lo que de ella habíe sentit y aón, y cóm de ella se habíe enamorat y cóm habíe arribat allí, y per qué habíe entrat com a criat del seu home; y después, en humildat li va demaná que si podíe sé tinguere piedat de ell y li guardare este secreto y dessich; y que, si no volíe fé aixó, que, dixánlo está en lo traje y disfrás que portáe, li permitiguere amála. ¡Oh, dolsó única de sang boloñesa, que digna de lahors has sigut sempre en estos casos! may te vas enorgullí de les llágrimes y los suspiros y sempre has sigut sensible a les súpliques, y als amorosos dessichos doblegable; si yo tinguera dignes lahors per a alabát, may se voríe satisfeta la meua veu.
La noble Siñora, al parlá Aniquino, lo mirabe; y donán plena fe a les seues paraules, en tanta forsa va ressibí per les seues súpliques lo amor a la men, que tamé ella va escomensá a suspirá, y después de uns cuans suspiros va contestá:

- Dols Aniquino meu, anímat: ni dons ni promeses ni lo festejá de nobles o siñós (aixó que hay sigut y soc festejada per mols) may ha pogut moure lo meu ánimo tan que ne vullguera an algún; pero tú, en tan poc tems com han durat les teues paraules, me has fet mes teua que meua soc. Vech que mol be te has guañat lo meu amor, y per naixó te lo dono y te prometixgo que te faré gosá de ell antes de que acabo esta nit que ve. Aixina que, cap a mija nit, vindrás a la meua alcoba; yo dixaré la porta uberta; saps a quín costa del llit dórmigo; vindrás allí, y si estic dormín, sácsam hasta que me desperta, y te consolaré de tan llarg dessich com has tingut; y per a que tu cregues te besaré.

Y ficánli un bras pel coll, amorosamen lo va besá, y Aniquino an ella. Dites estes coses, Aniquino, dixán a la Siñora, sen va aná a cumplí algunes de les seues obligassións, esperán en la alegría mes gran del món que arribare la nit. Egano va torná de la cassera, y cuan va acabá de sopá, com estabe baldat, sen va aná a gitás, y la Siñora detrás de ell; y com habíe prometut, va dixá la porta de la alcoba ajuntada. A la hora que li habíe sigut dita, va acudí Aniquino y en cuidadet va entrá a la alcoba, va tancá la porta per dins, va aná al costat aon dormíe la Siñora, li va ficá la ma al pit y va vore que no dormíe. Ella, cuan va notá que Aniquino estáe allí, li va agarrá la ma en les dos seues y lo va aguantá fort, donán voltes al llit, y despertán a Egano que dormíe; al que li va di:
- No vach volé dit res perque estáes cansat; pero dísme, Egano, ¿a quí tens tú com a milló criat y mes leal de los que tens a casa?
Va contestá Egano: - ¿Qué es assó, dona, que me preguntes? ¿No u saps? No ña ni ha ñagut may datre del que mes men fiara o me fía o vullga, del que men fío y vull a Aniquino. Pero ¿per qué me u preguntes?
Aniquino, sentín a Egano y que parláen de ell, habíe estirat moltes vegades de la ma cap an ell per a soltás, pensánse que la Siñora volíe engañál; pero ésta lo habíe agarrat mol be y lo aguantáe de manera que no podíe soltás.

La Siñora li va contestá a Egano, y va di:

- Yo te u diré. Yo creía que ere com tú dius, y que te ere mes fiel que los atres, pero me ha engañat, perque cuan ten has anat avui a cassá, ell se ha quedat aquí, y cuan li va pareixe be no se va avergoñí de demanám que consentiguera en fé lo seu gust; y yo, per a que esta cosa no tinguera que probát en massa probes, y per a fétel tocá y vore, li vach contestá que me pareixíe be y que esta nit, passada la mija nit, aniré al jardí y lo esperaré a la soca del pi. Yo no porto cap intensió de anáy, pero si tens ganes de vore la fidelidat del teu criat, pots fássilmen, ficánte damún alguna de les meues robes y al cap un vel, aná allá baix a esperál, que estic segura de que acudirá.
Egano, sentín aixó, va di: - Convé que lo veiga.

Y eixecánse com va pugué a la oscurina, se va ficá alguna roba de la Siñora, y se va tapá lo cap, se va atansá cap al jardí y deball de un pi se va ficá a esperá a Aniquino. La Siñora, cuan lo va sentí ya fora de la alcoba, se va eixecá y va tancá la porta per dins. Aniquino, que habíe passat molta temó, y se habíe esforsat en escapás de les mans de la Siñora, y mil vegades an ella y al seu amor y an ell mateix habíe maldit, veén lo que al final habíe fet, va sé lo home mes felís que may va existí; y habén la Siñora tornat al catre, se van despullá y juns van chalá durán un bon rato.

Después, pareixénli a la Siñora que Aniquino no se teníe que quedá mes rato, lo va fé eixecás y torná a vestís, y aixina li va di:

- Dolsos labios meus, ara agarra una bona gayata y vésten al jardí, y fen vore que me habíes requerit per a tentám, com si fora yo mateixa, insultarás a Egano y mel esbatussarás be, y de aixó se seguirá después mol mes plaé.

Se va eixecá Aniquino y va aná al jardí en una bona vara de oró a la ma. Cuan va arribá al pi y Egano lo va vore víndre, se va alsá com si vullguere ressibíl en grandíssima festa, y va eixí a trobál; a lo que va di Aniquino:

- ¡Ah, dona roína, aixina que has vingut! ¿Y te has cregut que yo volía féli al meu siñó esta afrenta? ¡Sigues mil vegades mal vinguda!

Y alsán la gayata, lo va escomensá a esbatussá com a les sigroneres.

Egano, al sentí aixó y notá la gayata a les costelles, sense di res mes va escomensá a fugí, y detrás de ell Aniquino, encara dién:

- Fora, que Deu te porto a la desgrássia, mala pécora; per sert que demá lay contaré tot a Egano. Y Egano, tan pronte com va pugué sen va entorná a la alcoba, y la Siñora li va preguntá si Aniquino habíe acudit al jardí.

Egano va di:

- Ojalá no hi haguera anat, perque creén que eres tú, me ha batut en una vara y me ha dit les mes grans injuries que may se han sentit díli a una dona roína. Yo me extrañaba mol de que ell te haguere dit aquelles paraules en ánim de fé algo que me portare la vergoña; u ha fet perque te va vore alegre y amable, y va volé probát.

- Entonses - va di la Siñora -, alabat sigue Deu perque a mí me ha probat en paraules y a tú en obres; y crec que podría di que yo soporto en mes passiénsia les paraules que tú les obres. Ya que tanta lealtat te té, ña que tíndrel en estima y honrál.

Egano va di:

- Per sert que dius la verdat.

Y después de alló, Egano creíe que teníe la dona mes leal y lo criat mes bo que may habíe tingut un noble; y aixina, después, moltes vegades Aniquino y la Siñora sen van enriure de este fet, y van tíndre molta mes fassilidat per a fé alló que los donabe plaé, tan tems com Aniquino va vullgué quedás en lo seu amo Egano a Bolonia.

jueves, 15 de julio de 2021

Oronetes, chapurriau, José Taronjí, Gustavo Adolfo Bécquer

Originals al final.


Oronetes van y venen, oronetes venen, van; enlocades de alegría, del seu vol no paren may.  Revolten los oms fullosos, volen per l´antic casal, y baixen a la fonteta, y pujen als campanás...  Oronetes, mes amigues, que la estiuada alegrau, ¡Oh! ¡quí puguere com vatres viure a plaé an esta Vall.


José Taronjí, Les oronelles, Lo Trovador Mallorquí.
Gustavo Adolfo Bécquer, rima LIII.

ORONETES.

Oronetes van y venen,
orenetes venen, van;
enloquides de alegría,
del seu vol no paren may.

Revolten los oms fullosos,
volen per l'antic casal,
y baixen a la fonteta,
y pujen als campanás...

Oronetes, mes amigues,
que la estiuada alegrau,
¡Oh! ¡quí puguere com vatres
viure a plaé an esta Vall.

Juny de 1875.


Gustavo Adolfo Bécquer. Rima LIII, 53.

Tornarán les oscures oronetes
al teu balcó los seus nius a penjá,
y un atra vegada en l´ala als seus vidres
jugán te cridarán.

Pero aquelles que lo seu vol refrenaben

ta hermosura y la meua dicha a contemplá,

aquelles que van adependre los nostres noms....

eixes... ¡no tornarán!


Tornará la tupida maresselva

del teu jardí les tapies a escalá

y per la tarde encara mes hermoses

les flos reventarán.

Pero aquelles collades de rosada

que les gotes mirabem tremolá

y caure com a llágrimes del día....

eixes... ¡no tornarán!

Tornarán del amor als teus oíts

les paraules ardéns a ressoná,

lo teu cor del seu profundo somni

pot sé despertará.

Pero mut, encantat y de ginolls

com se adore a Deu dabán l´altá,

com yo te hay vullgut..., desengáñat,

aixina... ¡no te voldrán!


Original de José Taronjí:

X
LES ORONELLES.

Oronelles van y vénen,
Oronelles vénen, van;
Enlocades d´alegría
De son vol no paran may.

Revoltan los oms fullosos,
Rodan per l´antich casal,
Devallan á la fonteta,
Se´n pujan als campanars...

Oronelles, mes amigues,
Que l´estiuada alegrau,
¡Oh! ¡quí pogués com vosaltres
Viure á pler en esta Vall.

Juny de 1875.


X
LAS GOLONDRINAS.

Las golondrinas van y vienen, las golondrinas vienen y van; locas de alegría, no paran un punto su vuelo.

Dan vueltas al rededor de los tupidos olmos, giran por el viejo caseron, bajan á la fuentecilla, suben á los campanarios...

Golondrinas, amigas mías, que alegráis la estacion veraniega; ¡ah! ¡quién pudiese como vosotras vivir sin cuidados en este Valle de lágrimas!


Original de Gustavo Adolfo Bécquer:

Volverán las oscuras golondrinas

en tu balcón sus nidos a colgar,

y otra vez con el ala a sus cristales

jugando llamarán.


Pero aquellas que el vuelo refrenaban

tu hermosura y mi dicha a contemplar,

aquellas que aprendieron nuestros nombres....

ésas... ¡no volverán!


Volverán las tupidas madreselvas

de tu jardín las tapias a escalar

y otra vez a la tarde aún más hermosas

sus flores se abrirán.


Pero aquellas cuajadas de rocío

cuyas gotas mirábamos temblar

y caer como lágrimas del día....

ésas... ¡no volverán!


Volverán del amor en tus oídos

las palabras ardientes a sonar,

tu corazón de su profundo sueño

tal vez despertará.


Pero mudo y absorto y de rodillas

como se adora a Dios ante su altar,

como yo te he querido..., desengáñate,

así... ¡no te querrán!

//

Tamé podéu lligí algo sobre un niu de oronetes pintat per Pedro Saputo.