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miércoles, 19 de junio de 2019

El folklore valenciano en el Don Quijote, 1922

Proseguixc en més cosetes.

Francisco Martínez y Martínez; El folklore valenciano en el Don Quijote, 1922
 
https://archive.org/details/elfolklorevalenc00mart/page/3

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Francisco Martínez y Martínez, El folklore valenciano en el Don Quijote, 1922

 

EL FOLKLORE VALENCIANO EN EL DON QUIJOTE POR FRANCISCO MARTÍNEZ Y MARTÍNEZ
DE LA COMISIÓN DE FOLKLORE DEL CENTRO DE CULTURA

VALENCIA
MCMXXII
 
EL FOLKLORE VALENCIANO EN EL DON QUIJOTE  POR  FRANCISCO MARTÍNEZ Y MARTÍNEZ  DE LA COMISIÓN DE FOLKLORE DEL CENTRO DE CULTURA  VALENCIA  MCMXXII
 
Tirada de 107 Ejemplares
ejemplar número 28.

DEDICADO AL
Sr. D. Eduardo de Oliver-Copons
Junio de 1922.


 

A don Rodolfo Schevill, Profesor en la Universidad de California (Berkeley), erudito escritor cervántico, que con el polígrafo Bonilla, honra de España, tan acertadamente está anotando las obras del Príncipe de los ingenios castellanos el señor Miguel de Cervantes Saavedra, por si le puede servir para sus trabajos lo que he podido agenciar tocante al juramento del Cura del cuento, el que mostró deseos de conocer.

Muy honrado su amigo y devoto.
Francisco Martínez.

EL POR QUÉ DE ESTE FOLLETO.

/ Nota de Ramón Guimerá Lorente: ortografía actualizada en parte. /

Como los escritos que se publican
en la prensa diaria, si bien suelen ser los más leídos, también
son los que menos se guardan, ya que por la índole de la publicación
son los impresos más falaces, desapareciendo a la ocasión de miles
de necesidades las grandes hojas que a despique de su magnitud
resultan más livianas que las propias secas de los árboles cuando
son arrebatadas por el cierzo al llegar la época de
desnudarse aquéllos, ocurriendo que al siguiente día de la
publicación ya es viejo el papel, y a las pocas semanas una rareza
bibliográfica, casi más difícil de alcanzar que un incunable, si
bien no obtengan el precio de éste, teniendo que recurrir, a
reverter el artículo impreso, a las cuartillas manuscritas si es uno
de interés y se le escapó o no llegó a conocer en el momento de
ser alumbrado, al que le interesa, cosa que ocurre con frecuencia.
Este caso se está dando al presente, en que hay personas interesadas
en conocer un muy curioso artículo para los cervantistas, que el
joven y laureado poeta nuestro amigo el publicista Puig Espert,
haciéndonos grande honor publicó en la prensa valenciana a
nosotros dirigido, en el que como se verá da cuenta de un antiguo
cuento de esta tierra, que sirvió para que Cervantes, con la
galanura que le caracteriza, pusiese en el capítulo primero de la
segunda parte del Don Quijote, en boca del Barbero,
el juramento del Cura de la su mula la andariega,
pasaje que hasta ahora ningún comentarista del singular libro de
caballerías había acertado a descifrar.
Con este motivo daremos
a conocer nuevas variantes del repetido romance que conocimos después
de publicada la carta en que acusábamos recibo del dicho artículo,
carta que, en su reproducción, tendremos que dividirla para colocar
en el correspondiente sitio los nuevos datos adquiridos, con lo que
damos algo de novedad al folleto.
No creemos haber apurado la
materia por lo que dirigimos el ruego a todo lector de que si conoce
alguna variante del curioso cuento o romance, o bien fuese éste
entero, es decir, toda la narración en verso, como es muy posible
haya existido, nos la comunique, con la seguridad de que su nombre se
hará constar y no tendrá fin nuestro agradecimiento.

CERVANTES Y VALENCIA (1)

A mi distinguido amigo don Francisco Martínez y Martínez.

«Lejos de nuestro ánimo pretender
con estas líneas sentar plaza de erudito. Únicamente muévenos al
escribirlas, nuestro acendrado amor a la patria valenciana, no
desmentido nunca y probado en cien ocasiones. Y así, este artículo
va enderezado a demostrar una vez más la ya numerosa serie de
concomitancias que existen entre Valencia y Cervantes,
tratando de un punto, oscuro según el eminente folklorista don
Francisco Rodríguez Marín, al que le pedimos mil perdones
por este tan grande atrevimiento nuestro. Además, nunca nos
hubiésemos lanzado a mal pergeñar estas cuartillas, sin que las
precediese la supraescrita dedicatoria a don Francisco Martínez y
Martínez, nuestro cervantista amigo, bajo cuya advocación las
ponemos, y al cual imploramos también benevolencia, si justamente
provocamos sus iras al invadir un campo tan especialmente suyo.
»Con estas palabras, y con la confesión de que únicamente a la
casualidad se debe el descubrimiento, quede nuestro orgullo
aquietado, si tal vez nos acometiese algún pensamiento de vanidad.

»Y vamos al asunto.

(1) Las Provincias.- Jueves 24 de Marzo de 1921.

»Cien veces hemos pasado largas horas leyendo
nuestro «Quijote», anotado por don Juan Antonio Pellicer, y
siempre tuvimos emociones nuevas, únicamente comparables con las
sentidas la primera vez que leímos el monumento de caballerías
valenciano de Martorell y Galba; pero jamás
experimentamos sentimiento tan hondo de orgullo patrio como hace unos
días, al pasar nuestra mirada por el primer capítulo de la segunda
parte del Divino Loco. Allí se hace referencia a un romance
que el señor Rodríguez Marín desconoce, y que nosotros, con
toda la modestia sea dicha, conocemos.
»El capítulo trata, como
es sabido, «De lo que el Cura y el Barbero pasaron con
Don Quixote cerca de su enfermedad». El primero, queriendo
averiguar qué tal andaba el caballero de salud y juicio, le hace
sabedor «que el Turco baxaba con una poderosa armada, y que no se
sabía su designio, ni a dónde había de descargar tan gran nublado,
y con este temor, con que casi cada año nos toca arma, estaba puesta
en ella toda la Cristiandad, y Su Majestad había hecho proveer las
costas de Nápoles y Sicilia, y la isla de Malta». A lo que don
Quijote respondió: «Si se tomara mi consejo, aconsejarale yo
(al rey) que usara de una prevención, de la qual su Magestad
la hora de agora debe estar muy ageno de pensar en ella». Y
al preguntarle de qué medio se valdría para conjurar el peligro del
Turco, y así quedar mejor convencidos de su renacida locura, y luego
de contestar don Quijote que no lo quería decir, para que no
«amaneciese mañana en los oídos de los señores Consejeros» y
otro se llevase de su trabajo el premio, dijo el barbero:
«Doy la palabra para aquí y para delante de Dios de no decir lo que vuesa
merced dixere a Rey, ni a Roque, ni a hombre terrenal:
juramento que aprendí del romance del Cura, que en el prefacio avisó
al Rey del ladrón que le había robado las cien doblas y la su mula
la andariega>>.

»En el «Quijote» comentado por don Diego Clemencín, Madrid 1835, dice en la página 7 de la referida
segunda parte:

«DEL ROMANCE DEL CURA

>>Sería, como se ha dicho también del entremés de la Perendanga en
las notas del prólogo, alguno de los innumerables que se han perdido
sin que quede memoria ni rastro de ellos, y se cantaban vulgarmente
en tiempo de Cervantes, Allí estaría la expresión proverbial ni
Rey ni Roque, que probablemente tuvo su origen en el juego del
ajedrez, donde el Rei es la pieza principal, y el Roque
o la Roca o Torre una de las principales. Usase
dicha expresión para excluir todo género de personas, aun las de
mayor consideración, como son las piezas del Rei y del Roque en el
ajedrez.»
»Y en el V tomo, página 30, de la edición con notas
de don Francisco Rodríguez Marín. - «La Lectura», Madrid, 1912,
escribe este erudito cervantista:
«14. La frase ni rey ni
roque, que equivale a nadie, dicho con encarecimiento,
está tomada del juego del ajedrez: de las dos piezas que tienen esos
nombres, bien que al roque se le llama ahora torre. Así
hacen mal los que, como Cortejón, escriben roque con
mayúscula, cual si se tratara del nombre del santo que tiene el
perro a los pies y es abogado contra la peste.»
«17. Ninguno de
los anotadores del «Quijote» dio con este romance. Yo tampoco, y
justo es decirlo y no pasar de largo disimuladamente, como si el tal
romance fuera cosa que por harto sabida, pudiera dejarse en
silencio.»
«Los señores Clemencín y Rodríguez Marín
coinciden en sus apreciaciones en lo esencial, acerca de la primera
parte de la contestación del barbero, esto es, la explicación de
las palabras dixere a Rey ni a Roque (con mayúscula el uno y
sin ella el otro); pero en lo tocante al romance del Cura,
ninguno de los dos anotadores puede aventurar nada, siendo más
sincero que Clemencín don Francisco, al confesar de plano que lo
desconoce.
«Permítanos, pues, nuestro admirable folklorista,
que del espíritu de él le hagamos conocedor.
>>La esencia
del romance, a que sin duda se refería el Barbero, era, según
nuestro parecer modestísimo, un cuento de nuestra querida tierra
que, aunque por la tradición salvado del olvido, ha llegado a
nuestros días, no con toda su prístina pureza, mas lo bastante
completo para servirnos de argumento poderoso. Cervantes,
dadas sus íntimas relaciones con Valencia, pudo conocerlo en
toda su integridad, quizás todo en romance, y hacer de él mención
en su obra.
»Se titula el cuento «El jurament del Retor»,
y es como lo transcribo seguidamente, sin quitar ni poner tilde y con
todas las inexactitudes que pueda contener.
»Erase que era hace
muchos años, un Cura de almas del pueblo de Riola (provincia de Valencia), que regresaba a su parroquia, cabalgando a mujeriegas
en guapa mula, después de cobrar los arriendos de las fincas que su
iglesia poseía.
«Mediaba la tarde, cuando en un recodo del
camino le asaltaron cuatro ladrones, los cuales, quieras o no
quieras, le hicieron apear de su cavalgadura, robándole el dinero
cobrado y la «andariega», alejándose después, no sin antes
hacerle jurar «por Dios y por su corona» que de lo sucedido no
había de dar cuenta «ni a home ni a dona.»
»Anda que andarás
y sumido en el mayor de los desconsuelos, llegó por fin el buen Cura
a su parroquia.
»Era fiesta al día siguiente: la fiesta mayor
del lugar.
»En los bancos del presbiterio de la iglesia, todo el
Cabildo Municipal, presidido por el alcalde. La única nave del
templo, llena de feligreses.
»Al salir el Cura de la sacristía
para ir a celebrar el Santo Sacrificio, columbró debajo del púlpito
a los cuatro que le desvalijaron, y al instante le sugirió una idea
feliz.
»Dió comienzo la misa, y al Prefacio, en vez de las palabras de ritual, entonó lo siguiente, que transcribimos en idioma valenciano para que no pierda lo más mínimo del sabor popular:

«Venint de Tarrós (1)
i anant a Riola
me robaren
quaranta onces
i una mula molt bona.
Me feren jurar
per
Deu i ma corona
que no heu diria jamai
a ningún home ni
dona.
A vos heu dic, Pare Etern,
que no sou home ni dona:

els quatre que me robaren
son els que están baix la trona.

»Y con la presente poesía, o lo que sea, pues de esta guisa
tan destartalada ha llegado a nosotros, entonada con música del
Prefacio, da fin al cuento que, según nosotros, conoció Cervantes e
hizo de él una ligera referencia en su «Quijote», aludiendo a su
primitiva forma romancesca.
«Desearíamos que esta nuestra
opinión modestísima, pero levantada sobre un recio pedestal como es
el de la tradición, llegase a convencer al eximio investigador de la
«sabiduría popular», D. Francisco Rodríguez Marín, pues ello nos
sería grato, no tanto por nuestra satisfacción personal, como por
servir en algo con este aportamiento a los trabajos de nuestro
buen amigo, el Sr. Martínez y Martínez, en orden a las relaciones
de Cervantes con nuestra querida patria valenciana.

(1)
Desconocemos la existencia de este pueblo o partida. Quizás antiguamente tuviese realidad.

F. PUIG-ESPERT.»

DE
CUÁNDO CERVANTES DEBIÓ (1)
APRENDER EL CUENTO
O ROMANCE DEL
JURAMENTO DEL CURA.
(1) Las Provincias. - Miércoles 25 de Mayo
de 1921.

Sr. D. Francisco Puig-Espert.

«Mi amigo muy distinguido: Su artículo inserto en Las Provincias del 24 de Marzo,
titulado «Cervantes y Valencia», a mí dirigido, he estimado
sobremanera, por lo que me honra y por la aclaración y comentario a
una frase del «Don Quijote» que los maestros en cervantismo solo
atisbaron, pero sin que tuviesen la fortuna de dar en el clavo, cosa
no extraña, ya que el cuento es valenciano, y, por tanto,
desconocido para los castellanos; pero usted, que reúne distintos
aspectos en el concierto literario, inspirado poeta valenciano, ameno
prosista castellano, erudito, investigador, y, sobre todo, con una
gran dosis de observación y mayor amor al trabajo, cosas estas
últimas que nuestro enervador ambiente no deja que abunde entre el
elemento joven, y aún hace mezquinear un tanto en el maduro, lo ha
atisbado muy bien.
»El resultado del trabajo de la tarea del
folklorista, poco comprendida por la generalidad entre nosotros, lo
ha obtenido usted, ya que, al recoger un cuento popular de nuestra
tierra, le ha dado explicación de las frases socarronas del
rapabarbas del lugar de la Mancha, de cuyo nombre no se quiso
acordar Cervantes, cuando aquél, con el muy simpático cura,
sacerdote de ecuanimidad
admirable, le quieren tomar al
zarandeado caballero de la Triste Figura el pulso moral de su
averiada mollera, y se encuentran con que Alonso Quijano el
Bueno continúa siendo Don Quijote de la Mancha; indudablemente
conocía nuestro cuento el tal de Saavedra, y a él aludió por boca
del Barbero, cuando éste daba palabra de no revelar el secreto de lo
que oyere ni a Rey ni a Roque, ni a hombre terrenal; juramento que
aprendí del romance del Cura, que en el Prefacio avisó al Rey del
ladrón que le había robado las doblas y la mula la andariega (1);
ahora bien, que con variantes, cosa no extraña, ya que en la
actualidad yo le conozco con alguna también, aunque insignificante,
como
ocurre en algún pueblo de la provincia de Castellón, según
adelante veremos. He podido observar en mi rebusca folklórica que el
pueblo tiene tendencia a hacer suyos los cuentos que llegan a él,
por lo que sin duda los adapta a sus localidades y aun al carácter
de sus gentes, y hasta las instituciones que le son más familiares y
potestades más conocidas son transformadas; así vemos que lo que en
siglos anteriores fué el Rey en la Ribera de Valencia, de seguro es
el alcalde y regidores; en la Plana subsiste aquél; en cambio, en la
Marina de Alicante nombran con el genérico de la Justicia; en estos
países son tres los bandoleros, a los que atisba baix de
la trona el ladino sacerdote al volverse a decir Dominus vobiscum
durante la misa; esto apuntamos para que no choque la variante del
Rey por otras autoridades, cosa nada extraña al cabo de tres
siglos; a mayor abundamiento, cuando desde que lo oyó contar
Cervantes hasta que lo escribió, transcurrieron muchos años y más
acaecimientos, en su mayoría desdichados, de esos que contristan el
ánimo y apenan la vida, haciendo a ésta carga pesada, o, por lo
menos, poco estimable.

(1) Segunda parte del «Ingenioso Caballero Don Quijote de la Mancha», por Miguel de Cervantes Saavedra, autor de su primera parte... En Bruselas, 1616, página 4.

»Este vuestro bien forjado artículo leí en Altea,
siendo un recreo más de los allí gozados: al regreso a esta ciudad,
admirada por Cervantes, al tratar de colocarlo en su correspondiente
sitio en la enciclopedia cervanto-valenciana, me encontré con
lo que yo no guardaba memoria, con lo que había olvidado, de tal
modo, que me vino de nuevas (esta pícara memoria me hace unas
jugarretas a lo mejor), con un artículo que mi buen amigo el
malogrado D. J. Luis Martín Mengod publicó en Diario de
Valencia el 26 de Julio de 1915, en el que dice: «Siempre que
leo la gran obra de Cervantes, fijo mi atención en una frase que me
recuerda un cuento valenciano que aprendí en mi niñez, y que
no he olvidado nunca. La referencia es precisa y terminante.
Cervantes conocía el
cuento, aunque no en nuestra lengua,
sino en castellano, y no en prosa, sino en verso, porque bien
claro dice que se trata de un romance.» Relata el cuento
después, diciendo que «...A un cura le robaron, en el trayecto de
Valencia a Catarroja, la mula en que caminaba y cien
duros que llevaba en los bolsillos, amenazándole el ladrón con
grandes males si decía a cualquier hombre o mujer el
delito que
había cometido.» A poco, el sacerdote, celebrando misa ante el Rey,
en Valencia, al llegar al Orate frates ve al ladrón, de pie,
debajo del púlpito, y al prefacio, en vez de las pertinentes
palabras, canta:

«Anant de Valencia a Catarrocha,
me furtaren sent duros
y una mula rocha:
me
digueren que no ho diguera
a ningún home ni a ninguna dona.
y
agarren al lladre,
que está baix la trona.»

«Termina el curioso artículo invitando a que si hubiese alguna persona que
íntegro lo conociera, lo publicase, llamamiento que no se hizo en
vano, ya que en el número del indicado periódico del día 29 del
supradicho mes y año se publicó una carta, firmada por Un
villarrealense, en la que se repite el cuento de referencia, con
la variante de que el dinero son cien doblones (lo que es más
valenciano que los duros), y los ladrones tres, siendo lo cantado
en la solemnidad del prefacio algo diferente del anterior; dice así:

«Un día, anant de camí,
de Valencia a Catarrocha,
me
furtaren sent doblóns
y una mula molt bona.
»Me
feren churar per Deu,
posant la ma en la corona,
que
no ho había de dir
a ningún home ni dona.
»A vos.
Pare Etern, ho dich,
que no sou home ni dona,
pera qu'
els feu agarrar,
que son els de baix de la trona.»

A esta carta seguía otra de D. Manuel Bellido Rubert, en la que escribe: «El romance es así:
>>Verum dignum et justum est...

»Al pasar per Catarrocha
me ixqueren sinch
lladres,
me furtaren sent doblóns
y una mula molt
bona que portaba.
»Me feren churar per Deu,
posant la ma en
la corona,
que no eu tenía que dir
a ningún home ni dona.

»Vos ho dich a vos, Pare Etern,
que no sou home ni dona;

¡agarreu a eixos lladres,
qu' están baix de la trona!...»

<<Y a continuación dice: «Yo lo aprendí en dialecto castellonense, y cambiada la población de Catarrocha por la de Malet, de esta provincia....» menos mal, que confiesa la traición hecha al cuento de su país.
»En el mío, los dineros son cien florines (1), y solo recuerdan los últimos versos del prefacio, que dicen:

A vos, Pare Etern,

que no sou home ni dona,
vos dich, que 'ls lladres
que m'
han robat,
son els tres qu' están
baix de la trona.»

»Y ya, puesto que he transcrito las cuatro versiones que se acaban de
ver, copiaré la de usted, que, a fuer de verídico, he de
decir que no es de las que menos me gustan, por el mucho sabor que
tiene. Decía en su artículo así:

«Venint de Tarrós,
anant a Riola,
me robaren quaranta onses
y una
mula molt bona.
Me feren jurar
per Deu i ma corona
que no
heu diría jamai
a ningún home ni dona.
A vos heu dic, Pare
Etern,
que no sou home ni dona:
els quatre que me robaren

son els que están baix la trona.»

(1) El florinet es una monedita de oro cuyo valor era el de catorce reales valencianos, o sean veintiocho sueldos, actualmente cinco pesetas veinticinco céntimos.

»Como muy bien
afirma usted, ningún comentarista de la magna obra de Cervantes
conocía el repetido romance valenciano, ya que, mientras no nos
prueben lo contrario, afirmaremos que jamás existió en castellano,
y paladinamente, y con su natural gracejo, el Patriarca de los
cervantistas, D. Francisco Rodríguez Marín, en su primera
edición del «Don Quijote», confiesa el desconocimiento del cuento;
pero vino la segunda, en el año 1916, con variaciones de la parte
externa, crecimiento de notas y aumento de comentarios, y ya
transcribió nuestro buen amigo y maestro escuetamente el mentado
artículo de Martín Mengod, que le remitió, según dice, un
fraile francisco, lo que ha poco hemos podido comprobar, en la
repetida segunda edición, que es una de las muchas que, por
desgracia, no enriquecen nuestra colección; suponemos que al
publicar la tercera edición del «Don Quijote» nuestro D.
Francisco, acompañado esta vez por el notable dibujante Ricardo
Marín, que por cierto tiene algún dibujo asaz chocante por
ciertos descuidos, o mejor impremeditaciones, supongo habrá
reproducido el cuento insertado en Diario de Valencia. Es edición
ésta de la que sólo han podido percanzar ejemplares potentados y
magnates, por su precio fabuloso para un libro moderno, así que solo
le conocemos de vista, por haber figurado en la exposición que en
ésta nuestra ciudad se hizo por la feria del año 18, de los dibujos
originales del dicho señor Marín.
»Pero todo esto, mi
trabajador amigo Puig, en concepto mío, no hace desmerecer un ápice
su trabajo, ya que usted, al dar la explicación al pasaje del primer
capítulo de la incomensurable segunda parte del «Ingenioso
Hidalgo de Cervantes», lo hacía por su propia y espontánea
observación, desconociendo, bien me consta, lo publicado sobre la
materia, así que su descubrimiento por tal puede pasar, a mayor
abundamiento, habiéndolo presentado de tan galano modo.»
Al
llegar a este punto de nuestra carta, no podemos continuar sin
transcribir las nuevas variantes o versiones que conocemos del
repetido cuento: es una la que nos proporcionó espontáneamente
nuestro buen amigo el investigador y escritor D. José Rodrigo
Pertegás, que la oyó en su niñez a un maestro de primeras
letras en esta ciudad de Valencia llamado D. Timoteo Corella,
natural de la Vall de Almonacid (Castellón de la Plana),
que había vivido en pueblos de la provincia de Alicante; dice
así:

«Anant de Elda a Novelda
me ixqueren
unos lladrones
me furtaren els diners
y una burreta
senyores.
»Me feren jurar per Deu
no hu digues a home ni a dona
a vos he hu dich Pare Etern
que no sou home ni dona.

»Li digau a Toni Ten
que agarre a eixos dos lladres
que
hi ha ahi baix de la tròna.» / la tilde parece estar justo
perpendicular, ni ò ni ó /

A mitad del mes de Diciembre
del próximo pasado año, nos dirigimos al simpático amigo el
Catedrático de la Universidad de Barcelona Dr. Carreras y Artau,
fundador del Arxiu d' Etnografía i Folklore de Catalunya, en
demanda de noticias referentes al cuento que nos viene ocupando y
recibimos la siguienre nota:

«Una vegada diu qu'era
un Retor que celebrava l'Ofici de Pascua, y la majordona
no s'havía recordat de preguntarli abans com volía'l cabrit
per dinar y com que passava l'hora de còurel, ella que se'n
va a la Iglesia ab lo cabrit a les mans. Lo
Senyor Rector ell que al Dominus vobiscum se la vèu, y
pensantse desseguida'l perqué hi anava, aixís que va a
ser a cantar lo Prefaci hi va dir ab lo mateix tò,
que poca gent se'n va adonar, diu:

» - Dona nostra, dona
nostra
vos que del cabrit feu mostra
mitx rustit
y mitx bullit
cap y peus a la cassola...
per
Christum Dominum nostrum - .

>>Y vet'aqui que
allavores la majordana, sabent com havia de fer
lo cabrit, se'n va tornar tota cofoya (1). (Recullit a
Esparraguera).
»Hi ha una altra rondalla, que's podría
dir variant d'aqvesta, en la que un Rector, á qui havian
robat la mula fentli jurar que no ho diría á cap home ni á cap
dona, un diumenge que mentres deya l'Ofici va veure'ls lladres
sota la trona, 'ls descubreis, sense fallar á la promesa,
cantant per Prefaci:

» - Anant jo de camí - vers
Vall-Prahona
Los lladres me van robar - la mula roja,
y
me feren jurar - sus ma corona
que no ho podía dir
- á cap home ni á cap dona.
Y a Vos Pare Etern vos ho
dich - putx no sou home ni dona:
agafeu-los, Joan
Blanch - que s'estan sota la trona,
y, per que'ls coneguen
millor - porten camisola groga. / com los llassos dels pancatalanistes /
Per Christum Dominum nostrum.
(Massanet de Cabrenys). »

Tenemos noticia de otra imitación en un
convento de regulares franciscos, pero como al darnos la noticia se
nos dijo que con anterioridad se le había contado la anécdota a
nuestro amigo el Patriarca de los cervantistas D. Francisco
Rodríguez Marín, el que pensaba aprovecharla, hacemos mutis
para que él sea el que la dé a conocer a los aficionados al
folklore y a las cosas cervánticas, ya que en ambos estudios
es maestro consumado.

«(1) (Pau Bertran y Bros:
Rondallistica, rondalla n.°23 «Lo Cabrit de Pàscua».
(Vol. dels Jochs Florals de 1888, págs. 252-255 de Barcelona.)
Fon publicada desprès en la tirada apart que's feu d'aqvest treball.
(Barcelona, Estampa de la Renaixensa, 1888, un fascicle de 106
págs. in 4.°.)
La del «Cabrit de Pasqva» es troba també en
<El Rondallari Catalá d'En Pau Bertran y Bros»,
publicat per R. Miqvel y Planas, 1909. Pág. 306. >

Ahora, lector, reanudaremos la interrumpida epístola que decía así:

«Y vamos con el epígrafe que rotula esta
carta, con lo que intentaremos demostrar que el tal de Saavedra
conocía el romance en nuestra lengua, pues aparte de no
existir en castellano, le era la armoniosa parla valenciana
familiar.
»De seguro que muchos se dirán: ¿Cómo Cervantes, de nación castellano, conocía el cuento valenciano y la lengua valenciana?
Voy a mostrar mi pensamiento, pero advirtiendo antes
que fundándome en hechos ciertos, atestiguados por documentos
antiguos y fehacientes, he de abrir un ventanillo / lo finestró
de José Miguel Gracia Zapater, catalanista de La Codoñera / a
la imaginación y dejar que ésta vuele, aunque no soy poeta, y se
retrotraiga a la décima-sexta centuria, y después de haber
terminado la más alta ocasión que vieron los siglos pasados, los
presentes, ni esperan ver los venideros, como llama a la de Lepanto
el que cobró en ella las heridas que toda la vida fueron su orgullo,
por las que tuvo que ser llevado al Hospital de Mesina, en donde se
curaban todos los heridos de aquella facción prodigiosa, y
entrándonos por aquél ver los amigos de quienes se podía
acompañar el Manco de la batalla naval.

»Documentalmente
probado, se sabe que el capitán Diego de Urbina formó su
compañía en Valencia, a la cual pertenecieron los hermanos
Rodrigo y Miguel de Cervantes, que, naturalmente, no sólo en
el camino de Valencia a Vinaroz, donde embarcaron el
domingo de la Trinidad del año 1571, en la galera
«Capitana», del Comendador Mayor de Castilla, para
Italia, sino durante la travesía, y después, en el vagar por tierra
firme, fueron los de Saavedra compañeros de los valencianos,
y no podían menos de ser también amigos, ya que el constante trato
en una navegación, y la camaradería por pueblos, en hosterías, y
tal vez en aventuras propias de la soldadesca de aquellos tiempos, no
sólo aproxima a los individuos, si que estrecha las
amistades; así, pues, no dudo en asegurar el que el valenciano
Juan Bautista Villanueva, aparte de otros soldados de la
compañía de Urbina, camarada de Miguel de Cervantes,
fué además su amigo, lazo que indudablemente se estrechó en el
Hospital de Mesina, en el que los dos ingresaron, después de
la batalla de Lepanto, a curarse de las heridas que se
granjearon en aquella función, defendiendo cada uno su puesto
en la galera «Marquesa», de Juan Andrés Doria, que
formaba parte de la escuadra del veneciano general
Agustín Barbarico, nave ésta que fué muy combatida, hasta
el extremo que los turcos mataron más de cuarenta hombres de
su dotación, cayendo herido Miguel de Cervantes de un
arcabuzazo en la mano izquierda, estando defendiendo el
esquife, y el Villanueva, de una flecha, en la espalda,
junto a la proa, punto que defendió durante toda la gran
batería con un arcabuz; y qué cosa más natural, que, si
durante el período álgido de la calentura no, en la larga
convalecencia se buscasen los dos camaradas, ya que las mismas
desgracias tanto aunan, y se entretuviesen en mutuas
confidencias, en contarse las cosas de sus familias, las particulares
de sus casas, las tradiciones de sus pueblos; en estos momentos oigo
/. hay un punto aquí / yo, al Villanueva, hablando en
valenciano, narrar cosas de esta tierra para entretener el tedio,
y entre ellas, el cuento o romance
del cura de la mula
de pas molt acaminadora y los ladrones. Y no le extrañe al buen
amigo el que en lengua valenciana le hablase el de esta tierra
al de Alcalá, ya que ésta le era bien conocida, como
adelante los años demostró, para lo que tenía sus motivos, el más
poderoso la constante comunicación con sus camaradas de la compañía
mentada,
perteneciente al tercio del valenciano D.
Miguel de Moncada, compuesta casi en su totalidad por
valencianos, en la que permanecieron los dos camaradas hasta
que fué reformada, amén del privilegiado talento del futuro autor
del «Don Quijote», que le hacía fácil todas las cosas, a
más el gran espíritu observador de que gozó, que no dejaba que
se le escapase detalle, avalorado con la buena costumbre de recoger y
leer lodo papel escrito que se le ponía por delante.
»Por
cierto que, como en otra ocasión manifestamos, los dos soldados se
separaron en momento bien triste para el de Saavedra, y fué en el
desgraciado en que la escuadra de galeotas de Amante Mami
se apoderó de la galera «El Sol», en la que los dos hermanos,
Rodrigo y Miguel, venían, y fueron hechos esclavos, y al
revés, el Juan Bautista Villanueva, que con los otros había
embarcado en Nápoles para España, aportó en ésta,
por haber llegado a tiempo, el socorro a la galera, de la que, sin
duda, el valenciano no había sido transbordado, como los dos
Cervantes.

»Y como para dar gracias por su delicadeza
en honrarme con la dedicatoria de su bonito artículo y oportuna
aclaración a un pasaje del «Don Quijote», es ya demasiado larga
esta epístola, corto el hilo, pues a mí, en estos achaques
cervanto-valencianos me ocurre lo que a Sancho con los
refranes, que se le enzarzan como las cerezas, que en tirando
de una, allá van les atres en pomell, que es más bonito y
propio que en sarta. Pero no finalizaré sin decirle que estoy
encantado de que usted haya entrado en el campo cervántico (y
con tan buen pie), en el que mucho queda por hacer aún, y que para
mí es grande honor el poder formar escuela, siquiera sea por el
displicente derecho de los años; así, pues, mi joven amigo, no le
coarte el temor a provocar mis iras, pues ha producido sentimientos
contrarios, acrecentando el añejo afecto que le profesaba su muy
amigo
F. MARTÍNEZ Y MARTÍNEZ.

Mayo de 1921.

 
ACABÓSE DE IMPRIMIR ESTE FOLLETO A LOS XIII DÍAS DEL  MES DE MAYO DEL AÑO MCMXXII, VISPERA DE  LA FESTIVIDAD DE NUESTRA SEÑORA DE LOS  DESAMPARADOS, PATRONA DE LA INSIGNE  CIUDAD DE VALENCIA, EN EL ESTA-  BLECIMIENTO TIPOGRÁFICO DEL  HIJO DE FRANCISCO VIVES  MORA, CALLE DE  HERNÁN CORTÉS,  NÚMERO 8   L. + D.
 
ACABÓSE DE IMPRIMIR ESTE FOLLETO A LOS XIII DÍAS DEL MES DE MAYO DEL AÑO MCMXXII, VISPERA DE LA FESTIVIDAD DE NUESTRA SEÑORA DE LOS DESAMPARADOS, PATRONA DE LA INSIGNE
CIUDAD DE VALENCIA, EN EL ESTABLECIMIENTO TIPOGRÁFICO DEL HIJO DE FRANCISCO VIVES MORA, CALLE DE

HERNÁN CORTÉS,
NÚMERO 8

L. + D.

OBRAS DEL AUTOR. Más en http://bibliotecadigital.jcyl.es/i18n/catalogo_imagenes/impresion.cmd?path=1007174&posicion=69&destino=..%2Fcatalogo_imagenes%2Fgrupo.cmd%3Fposicion%3D69%26path%3D1007174%26presentacion%3Dpagina%26idBusqueda%3D1527

Homenage al Compte de Lumiares. Obra de tèrra
saguntina (barro saguntino). Agotada.
Còses de la meua tèrra (La Marina). Primera tanda.
Discurs en l'acte lliterari-musical
celebrat el día XIX de Febrer del any MCMXIV en la Acadèmia Valencianista.
Las joyas de Isabel la Católica no sirvieron para
el descubrimiento de América. Segunda edición.
Martín Juan de Galba; coautor de Tirant lo Blanch.
Melchor Valenciano de Mendiolaza, jurado de Valencia, procurador de
Miguel de Cervantes Saavedra, Bartolomé y Lupercio
Leonardo de Argensola, y general de la Duquesa de
Villa-Hermosa. Notas biográficas.
San Francisco, Cervantes y
Valencia. Discurso leído en el acto literario-musical en honor de
Miguel de Cervantes, por la V. O. T. Franciscana el 24 de Noviembre
de 1916.
Algo de Bibliografía Valenciano-Vicentista.

Còses de la meua tèrra
(La Marina). Segona tanda.
Don Guillén de Castro no pudo ser el falso Alonso Fernández de Avellaneda.

BIBLIOTECA CERVANTINA DE AUTORES VALENCIANOS.

El Curioso impertinente. Comedia en tres jornadas y en verso
de D. Guillén de Castro.  https://es.wikipedia.org/wiki/El_curioso_impertinente
Falla del Tros-Alt: Don Quijote y Sancho Panza.
La última aventura de Don
Quijote. Falla de la calle de Ruzafa. 

http://bibliotecadigital.jcyl.es/i18n/catalogo_imagenes/impresion.cmd?path=1007174&posicion=69&destino=..%2Fcatalogo_imagenes%2Fgrupo.cmd%3Fposicion%3D69%26path%3D1007174%26presentacion%3Dpagina%26idBusqueda%3D1527
Juan Antonio Mayans y Siscar y Juan Antonio Pellicer y Saforcada; Cartas Cervantinas.
En Joseph Bodría y Roig. De Don Quixot a Cervantes, Goig.

jueves, 20 de septiembre de 2018

La meua terra

La meua terra ...

Poema traduít del original de Fran López Ortín al grupo Tradizions y paroletas d´o nuestro Aragón.

Es lo silénsio de la llarga nit,
solitária sombra.
Aon la rosada gele los óssos,
en los seus frets móssos.

Són matíns de gebra y boira, (dorondón)
herba amerada.
Aulorá la humitat, empapás en ella,
hasta chopás l´alma.

Són vells matíns de treball
daball del sol, deball de la terra,
Díes de estiu acotoláts
per lo soroll del mall, la estral y la fals.

Es lo somni olvidat d´ixos
que per aquí dórmen per a sempre.
Gañits que l´airegaz desperte  (ventolina)
desde la inmensidat callada.

Es ringleres cap al sel,
de charrades sense di cap paraula.
Lo fum de aquelles enchumeneres
que ya mai s´ensendrán.
Es un mar de valls, de montañes,
de roquissals, picosses y masades.
Llugás arefugiats del hibern,
aon se aufeguen les paraules.

Es lo can dels pit roijos
a la primavera.
L´esparvé que escomense la cassera
de los minudets muixóns.

Són ulls pardos que se planten firmes
dabán de les bades del tems y les nafres de l´alma.
Sentí als chiquets balansejánse
cuan lo sers espente lo columpio.

Es la flama del sol al tardet
fonénse en les purnes de la nit.

Es la lluna cuan s´amanix detrás del monte,
ixa que lo seu reflejo al espill de láigua amostre.

La meua terra ...

Es lo silénsio de la llarga nit;
solitária ombra.
Aon la rosada gele los óssos,
y m´acache en los seus móssos.

qué tens oh tiarra meua !



/// Aragonés //
Fran López Ortín , grupo Tradizions y paroletas d´o nuestro Aragón.


A miya tierra...
Ye o silenzio d'a luenga nueit,
solenca güembra.
An a rosada yela os guesos,
con os suyos friyos muesos.
Ye amanixers de yebra e boira,
yerba amerada.
Goler a humedat, empapar-se con ella
dica chopar-se l'esmo.

Ye viellas maitins de treballo
baixo lo sol, baixo a tierra.
Diyas d'estiu acotolaus
por o rudio d'o mayo, l'astral e o facino.

Ye o suenio olvidau d'ixos
que puaqui duermen pa cutio.
Gañidos que l'airera dispierta
ende a inmensidat chitada.

Ye ringleras cara'l cielo,
de charradas sin dizir parabra.
O fumo d'aquellas chamineras
que ya nunca no s'enchegaran.

Ye un mar de vals, de montañas,
de rochas, picachos e masadas.
Lugars arefuchiaus d'o hibierno,
ande s'afogan as parolas.
Ye a canta d'os peti-royos
en a primavera.
O esparvero que prencipia la cacera
d'os pequeños muxons.
Ye güellos vardinos que plantan firme
ante as badas d'o tiempo y as nafras de l'alma.
Sentir os ninos manchugando-se
cuan o cierzo empenta o manchin.
Ye a flama d'o sol en l'atardecer
fundiendose con as purnas d'a nueit.
Ye a luna cuan amanixe tras o mont,
Ixa que o suyo refleixo en o espiello de l'augua amostra.
A miya tierra...
Ye o silenzio d'a luenga nueit,
solenca güembra.
An a rosada yela os guesos,
Y m'acocha con os suyos muesos.
------------------------------------------------

Castellano
Mi tierra...
Es el silencio de la larga noche,
solitaria sombra.
Donde la escarcha hiela los huesos,
en fríos mordiscos.
Es amaneceres de jebra y niebla,
hierba empapada.
Oler la humedad, impregnarse con ella,
hasta calarse el alma.
Es viejas mañanas de trabajo,
bajo el sol, bajo la tierra.
Días de verano exterminados por el
ruido de la maza, el hacha y la hoz.
Es el sueño olvidado de esos
que por aquí duermen para siempre.
Lamentos que el vendaval despierta
desde la inmensidad callada.
Es hileras hacia el cielo,
de conversaciones sin decir nada.
El humo de aquellas chimeneas
que ya nunca se encenderán.
Es un mar de valles, de montañas,
de roquedos, cumbres y masías.
Pueblos protegidos del invierno,
donde se ahogan las palabras.
Es el canto de los petirrojos
en la primavera.
La rapaz que empieza la cacería
de las pequeñas aves.
Son ojos pardos que resisten
ante las grietas del tiempo y las heridas del alma.
Escuchar a los niños balanceándose
cuando el viento empuja el columpio.
Es el fuego del sol en el atardecer
fundiéndose con las chispas de la noche.
Es la luna cuando aparece tras el monte,
esa que su reflejo en el espejo del agua muestra.
Mi tierra...
Es el silencio de la larga noche,
solitaria sombra.
Donde la escarcha hiela los huesos,
y me acuesta con sus mordiscos.

martes, 30 de abril de 2019

LA RECONQUISTA DE EJEA POR LOS SOLDADOS FRANCESES


2.27. LA RECONQUISTA DE EJEA POR LOS SOLDADOS FRANCESES (1095)
(SIGLO XI. EJEA DE LOS CABALLEROS)

En tiempos en los que regía los destinos de Aragón el rey Sancho Ramírez, el ejército cristiano aragonés trató una y otra vez de conquistar por la fuerza de las armas la ciudad de Ejea sin éxito alguno, pues tanto la enorme valía y la bizarría de los soldados musulmanes como la situación privilegiada de la que gozaba el enclave de la murada plaza impedían un asalto definitivo con ciertas garantías.
Afortunadamente, cuando los soldados aragoneses estaban a punto de perder toda esperanza de victoria, llegaron de Gascuña el conde de Bigorra, don Gastón de Espés y otros muchos nobles y caballeros franceses con sus propias huestes perfectamente armadas. Éstos, una vez se hubieron percatado de la situación real —muy difícil por cierto—, aconsejaron humilde y sabiamente al rey que hiciera una promesa a san Geraldo, santo del que eran muy devotos los guerreros franceses. De esta manera, le hablaron pormenorizadamente al rey aragonés del monasterio de Selvamayor, situado en plena Gascuña, donde se guardan los restos de tan venerado santo, bien conocido y aclamado por su demostrado poder milagroso. (Abbaye de La Sauve-Majeure)
Sancho Ramírez, deseoso de tomar Ejea a toda costa para proseguir el avance reconquistador en otros frentes, prometió que, en caso de obtener la fortaleza, entregaría al santo las primicias de pan, vino, olivas, lino y de todas las riquezas de la tierra. Así es que el ejército aragonés, confiado en el poder intercesor de san Geraldo ante Dios y en el apoyo de los franceses, se dispuso para la batalla final lleno de fe en la victoria. La lucha por la hasta entonces inexpugnable Ejea —que sin duda hubo de ser muy intensa— terminó con la muerte de todos los infieles a manos cristianas, con lo que la población cayó y quedó en poder del monarca aragonés.
La calma se hizo en el campamento del gozoso rey Sancho Ramírez, quien, fiel a la palabra que había empeñado ante los muros ejeanos, satisfizo la promesa que le hiciera al santo y para ello mandó construir dentro ya de la ciudad tomada una iglesia, casa y cementerio (lo que se denominó en adelante como «Abadía de Ejea»), donde se recogerían y guardarían desde entonces los frutos de las primicias prometidas.
[Ferrer y Racax, Joseph F., Idea de Exea, págs. 62-66.]

LA RECONQUISTA DE EJEA POR LOS SOLDADOS FRANCESES (1095)  (SIGLO XI. EJEA DE LOS CABALLEROS)




Ejea de los Caballeros (Exeya d'os Caballers en aragonés) es una villa y un municipio español, de la provincia de Zaragoza y la comunidad autónoma de Aragón, situado en la comarca de las Cinco Villas en el partido judicial homónimo. Dista 72 km de la capital provincial, Zaragoza, y 43 km de Tudela (Navarra).


Con una superficie de 609,92 km², es el segundo municipio más extenso de Aragón. Tenía una población de 16 605 habitantes (INE 2018), lo que le convierte en el cuarto más poblado de la provincia.

Actualmente, el municipio de Ejea de los Caballeros comprende las siguientes localidades:3​ Bardenas, El Bayo, Ejea de los Caballeros, Farasdués, Pinsoro, El Sabinar, Rivas, Santa Anastasia y Valareña.

Por su extensión se trata de uno de los municipios españoles más extensos, siendo su superficie de 609,92 km2.

El término municipal incluye los núcleos habitados de Farasdués y Rivas, junto con los pueblos de colonización de Pinsoro, El Bayo, Bardenas, Valareña, Santa Anastasia y El Sabinar. Limita al norte con Sádaba, Biota, Luesia y Asín; al este, con Orés, Luna y Castejón de Valdejasa; al sur, con Tauste; y al oeste, con las Bardenas Reales, en Navarra.

El origen geológico del territorio que hoy ocupa Ejea de los Caballeros se remonta al comienzo de la Era Terciaria, en lo que los especialistas han llamado el «paroxismo alpino».

Justo en la zona donde en la actualidad se sitúa Ejea, se produjo un hundimiento, que se cubrió con posterioridad con materiales miocénicos (margas, arcillas, arenisca y calizas) de una antigüedad en torno a los 22 millones de años. La fineza de esos materiales facilitó la acción de la erosión diferencial, que a lo largo de miles de años configuró este territorio con unas formas dominadas por la planitud del terreno.

Así pues, Ejea se ubicó en el centro de una depresión cubierta después por sedimentos cuaternarios, de hace un millón de años, que tiene relación con el sistema fluvial de terrazas Arbas-Riguel. Como consecuencia de todo ello, el relieve ejeano es predominantemente llano, salteado tan sólo por suaves elevaciones. Ejea se encuentra a 320 msnm, altitud baja si se compara con los 525 msnm de la vecina villa de Luna o con los 745 msnm de la Sierra de Erla y los Montes de Sora.

Ejea tiene un clima de tipo continental, aunque suavizado con ligeros matices del clima mediterráneo. Se caracteriza por sus temperaturas extremas, la escasez e irregularidad de las precipitaciones y la limpieza atmosférica gracias a los vientos. El clima es de los más duros de España, con temperaturas muy bajas en invierno que pueden alcanzar los 18 °C bajo cero y temperaturas superiores a los 40 °C en verano.

La temperatura media anual es de 14 °C. Los meses más fríos son enero y febrero con medias menores de 5 °C, aunque se dan baremos absolutos que descienden por debajo de 0 °C, sobre todo en invierno. La media de temperatura de noviembre a enero es inferior a los 10 °C, pero se producen con frecuencia heladas hasta bien entrado el mes de mayo.

Los meses más calurosos son julio y agosto, aunque ya desde finales de junio se produce un aumento notable de las temperaturas. La media en el verano es de 23 °C, sin descartar los días en que el termómetro alcanza los 40 °C. Esta rigurosidad térmica se suaviza en otoño.

La media de lluvias de Ejea es de 468 mm anuales, siendo mayo el mes más lluvioso seguido de la estación otoñal, en forma de gota fría. Por el contrario, el verano es el periodo más seco, humedecido sólo con esporádicas tormentas de origen térmico.


Río Arba de Biel a su paso por Ejea.
El viento es un meteoro muy característico de la zona. El viento del norte encajonado en el valle del Ebro origina el llamado «cierzo», que llega a alcanzar grandes velocidades y provoca una sensación térmica muy fría en invierno pero refrescante en verano. En verano, sobre todo, sopla el viento del sureste, el llamado «bochorno», que contribuye al aumento de las temperaturas.

Tanto el relieve como el clima hacen que el régimen hidrográfico sea un tanto irregular, con una pertinaz sequía en verano, sólo rota por las riadas provocadas por las tormentas y con un aumento del caudal en primavera y otoño. Todas estas peculiaridades se reflejan en los ríos que atraviesan el término municipal de Ejea de los Caballeros: Riguel, Arba de Luesia y Arba de Biel. Estos dos últimos se unen en un solo río Arba ya cerca del casco urbano de Ejea.

En el territorio de Ejea de los Caballeros se dan bastantes casos de endorreísmo como consecuencia de la impermeabilidad del suelo, sobre todo en zonas donde se concentra material calizo. Hay una buena muestra de estancas, lagunas y balsas, dotadas de diversas dimensiones y peculiaridades: el lagunazo de El Moncayuelo, el de Bolaso, la estanca de El Gancho y El Sabinar, y el pantano de San Bartolomé, además de otros núcleos de menor entidad.

También existen algunos manantiales. El más famoso de ellos es el de Bañera, aunque en el extenso término municipal encontramos numerosas fuentes.

A pesar de la intervención del hombre modificando el terreno, aún quedan en Ejea algunos restos de la vegetación original. Existe abundante monte bajo (coscojo, tomillo, romero) y algunas manchas espesas de arbolado, sobre todo pino carrasco (en la Bardena). En los márgenes de los ríos hallamos tamarices en las zonas de inundación, además de sauces y chopos.

No obstante, la construcción del embalse de Yesa y del canal de las Bardenas, que convirtió en regadío la mayor parte del término estepario de Ejea, terminó con la mayor parte del medio natural no humanizado.

Los arqueólogos han encontrado en estas tierras indicios de épocas tan pretéritas como la Edad del Bronce, el periodo Calcolítico o incluso el Neolítico. Se han descubierto huellas de la actividad humana desde el 8000 a. C. En concreto, se han hallado restos en el yacimiento arqueológico existente en la parte alta de la villa, localizado ante la iglesia de Santa María, en pleno barrio de la Corona.

Edad Antigua
Sin embargo, los primeros datos históricos relativos a Ejea aparecen con la presencia en el lugar de los suesetanos, un pueblo de lengua celta relacionado con la gran tribu belga de los suesones, y que da a Ejea el primer nombre que nos es conocido, Segia, del que deriva el nombre actual. Sin embargo, los historiadores no tienen clara la importancia de la población de Segia dentro del territorio suesetano, desconociéndose por el momento si se trataba de su capital, de una ciudad importante o de un núcleo menor.

En este sentido, se ha defendido la identificación de Segia con la capital de los suesetanos, Corbio, que fue arrasada por un Ejército romano al mando del cónsul Terencio Varrón en el año 184 a. C., tras lo cual el territorio suesetano fue cedido a los vascones.

Época romana
Después de que Roma asumiese el control directo del territorio vascón, tenemos constancia de un documento, el llamado «Bronce de Ascoli», en el que, en el marco de la guerra social —de 91 a. C. a 89 a. C.—, Cneo Pompeyo Estrabón concedió la ciudadanía romana a nueve jinetes suesetanos o vascones de Segia, integrados en la llamada «Turma salluitana», como premio a sus actividades militares en dicha guerra.4​

Tanto bajo la República romana como bajo el Imperio romano, Segia y otras localidades de las Cinco Villas, como Tarraca —posiblemente Los Bañales de Uncastillo—, fueron objeto de una intensa romanización, motivada además por el hecho del intensivo cultivo en los llanos de la zona de trigo y otros cereales. La calzada Caesaraugusta (Zaragoza)-Pompelo (Pamplona) constituyó la columna vertebral de las comunicaciones que atravesaban sus tierras. Asimismo, los romanos extendieron una red de vías secundarias que daban acceso a las villas y los asentamientos de la población.

Cabe suponer que Ejea se viese afectada por las revueltas de los bagaudas en el siglo V, aunque carecemos de citas documentales al respecto, ya que los disturbios y enfrentamientos producidos se centraron en Hispania en el valle del Ebro, en especial en sus zonas alta y media —saqueos de Tarazona y Zaragoza, por ejemplo.

Edad Media
La caída del Imperio Romano supuso para Ejea un periodo de decadencia. A partir del año 545, su territorio entró en un proceso de despoblación y de disminución de la vida socioeconómica. En este contexto, el área de Ejea quedó bajo el dominio de un terrateniente hispanorromano, el Conde Casio.

Los visigodos hispanorromanos llamaron a la ciudad Egessa, denominación que aparece en algunas monedas.


Representación de Sancho Ramírez, quien intentó, sin éxito, reconquistar la villa en 1091.
La llegada de los musulmanes a la zona se produjo en 714, tres años después de su desembarco en la Península Ibérica. Aplicando una política de conversión, los musulmanes llegaron a un pacto con el Conde Casio: éste se convirtió al Islam, manteniendo todas sus posesiones pero rindiendo pleitesía al nuevo poder. De este modo, nació la dinastía muladí de los Banu Qasi. Bajo la dominación musulmana, la ciudad recibió el nombre de Siya.

En el posterior marco de la Reconquista, el rey de Pamplona Sancho Garcés I quiso arrebatar Siya a los musulmanes en los años 907-908, lo mismo que Sancho Ramírez en 1091, en ambos casos sin éxito. No sería hasta el año 1105 que Alfonso I el Batallador recuperase la villa para los reinos cristianos, pasando a denominarse Exea.

El historiador Jerónimo Zurita, en sus Anales de la Corona de Aragón, refiere que Alfonso I «lo primero que se acometió fue poner cerco sobre la villa de Ejea, lugar principal a la frontera de Navarra dentro de los límites de la región antigua de los vascones, y ganóla a los moros... Y allí se afirma que en aquél lugar tomó el título de emperador».​ Además de los pobladores cristianos, Exea se nutrió con la llegada de los judíos, cuya presencia aparece reflejada en las crónicas de la época. Por ejemplo, en el año 1208, Pedro II de Aragón les concedió el Castillo de Ortes para su repoblación.

Entre los edificios medievales más importantes destacan la iglesia de Santa María, edificada en 1174, y la de San Salvador, consagrada en 1222 y que durante un tiempo fue la base de uno de los prioratos que tuvo la orden de la Selva Mayor en Aragón. En 1265 Jaime I el Conquistador convocó Cortes en Ejea, en las cuales se acabó de modelar la figura del Justicia Mayor de Aragón, quien debía dirimir las disputas entre la monarquía y la nobleza.

Edad Moderna y Contemporánea:
En la Guerra de Sucesión, Ejea se había pronunciado por el archiduque de Austria, por lo que fue sitiada por el ejército de Felipe de Anjou. Comandadas por el Marqués de Saluzo, las tropas saquearon e incendiaron la ciudad.

Los habitantes de Ejea de los Caballeros contribuyeron a la lucha contra los franceses durante la Guerra de la Independencia, formando algunas guerrillas, que acudieron a combatir a Tudela. Era natural de Ejea una de las heroínas del primer Sitio de Zaragoza, Juliana Larena y Fenollé.


Canal de las Bardenas, de 132 km de longitud.


Canal de las Bardenas, de 132 km de longitud.

Ya en el siglo XX, el movimiento obrero tuvo una presencia importante en Ejea y su comarca, hallándose fuertemente implantada la Unión General de Trabajadores. Los socialistas de las Cinco Villas estuvieron implicados en la sublevación de Jaca y el diputado socialista por Zaragoza, José Algora, había recomendado a Fermín Galán que, desde Jaca, dirigiera sus tropas hacia Zaragoza atravesando las Cinco Villas, que les eran afectas.




A nivel económico, la ciudad se vio fuertemente modernizada a principios del siglo XX. Accedió al transporte en ferrocarril con la construcción del Ferrocarril de Sádaba a Gallur en 1915, lo que permitió el transporte barato de los productos de la comarca, cuya producción iba a aumentar con las sucesivas ampliaciones del regadío. La construcción del Pantano de Yesa y del Canal de las Bardenas, ambos consecuencia directa del Plan Aragón, permitió aumentar drásticamente la producción de cereal y remolacha y motivar la implantación de algunas industrias agroalimentarias. El proyecto del canal es de 1924 y el del pantano de 1926. En 1959 se inauguraron las dos infraestructuras y se construyeron los seis pueblos de colonización de Ejea.

martes, 7 de marzo de 2017

Natxo Sorolla Vidal, aragonés catalanista, doctorcico en socio-lingüística

Natxo Sorolla Vidal, Ignacico, aragonés catalanista 

(Pareix que están aumentán mol les visites an esta entrada, no sé lo perqué.)


Natxo Sorolla Vidal , en les mans a les burchaques, ojito que no te hernios
 
 
Si voleu accedir al Curriculum Vitae extens, amb accés directe a la major part dels articles en què haig treballat, també podeu clicar als enllaços que teniu a continuació:
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Sóc Doctor en Sociologia a la Universitat de Barcelona en l’especialitat d’Estructura i Canvi Social. L’àrea de recerca de la tesi és l’anàlisi de xarxes socials i la sociolingüística, estudiant casos de substitució lingüística del català a la Franja del meu cul professor associat de la Universitat Rovira i Virgili.
En l’àmbit de la recerca sociolingüística de tots els territoris de llengua catalana, he coordinat tècnicament l’Informe sobre la situació de la llengua catalana des de l’any 2005. També m’he encarregat de l’apartat sobre el Context demogràfic, econòmic i l’evolució de la comunitat lingüística. He publicat els resultats d’una recerca sobre fluxos intelingüístics i capitals catalans a Andorra en la revista Llengua i dret, me fico dret i me passes la llengua, i hem publicat l’article «Estudi sobre la dimensió de les llengües a la Wikipedia (Viquipèdia) i la relació amb elements socials» a la revista Digithum (el dit al cul). He publicat també l’estudi sobre l’Estabilitat i el canvi de la llengua inicial en els usos lingüístics interpersonals del País Valencià, la Franja del meu cul, les Illes Balears i Catalunya (què és el mateix que Castella). He realitzat l’article sobre la situació sociolingüística de successius Anuaris de l’Enciclopèdia Catalana i l’actualització d’articles en sociolingüística de 2012.

Geoffroi Rudel, Jaufrés Rudèls de Blaia, Jaufré Rudel de Blaye,
Pel que fa a la recerca sobre la Franja del meu cul, he publicat recentment un article sobre els grups sociolingüístics a la Franja del meu cul a la Revista Ripacurtia. Relacionat amb les recerques en el marc del projecte que acull la tesi, i amb força recerca sobre la Franja del meu cul, hem publicat un article sobre Les tries lingüístiques dels infants d’origen al·lòcton a Catalunya, la Franja del meu cul i ses Illes Balears. Encara que una mica més antic, és important també l’article El català a la Franja del meu cul. Any 2003, que analitza la darrera enquesta del territori.
 
obras rimadas Ramon Lull, Gerónimo Rosselló, idioma catalan-provenzal, Raimundo Lulio
Pel que fa a la recerca sobre alguns territoris de llengua catalana, hem fet l’explotació del capítol sobre grups lingüístics de l’Enquesta d’usos lingüístics de la població 2008, de Catalunya, i del capítol sobre usos lingüístics interpersonals. També he publicat un article sobre les parelles lingüísticament mixtes a Catalunya i sobre els grups lingüístics d’Andorra.
En la recerca de temàtiques concretes, hem treballat en l’Informe sobre Les trajectòries lingüístiques dels joves d’origen estranger a Catalunya per a la Secretaria de Joventut de la Generalitat de Catalunya.
De les publicacions anteriors, cal ressaltar:
  • la coordinació del número NovesSL, hivern 2009, sobre Llengua i ensenyament.
  • l’Estudi sociodemogràfic i lingüístic de l’alumnat de 4t d’ESO de Catalunya,
  • el gran volum d’anàlisi de les enquestes de l’onada 2003/04 Llengua i societat als territoris de parla catalana a l’inici del segle XXI.
  • l’Enquesta sobre els usos lingüístics a Andorra. 2004
  • Les dades lingüístiques dels cens de l’any 2001: alguns dubtes i limitacions.
  • Els reis catalans
Els reis catalans, JA JA JA, los reys de Aragó
 
Pel que fa a la docència, sóc professor associat de la Universitat Carod Rovira i Virgili, i consultor de l’assignatura Sociolingüística del Grau de Llengua i Literatura Catalana de la UOC. També he estat consultor de l’assignatura “Estudis del cas del arpioc” del Postgrau en Gestió de la diversitat lingüística i cultural de la UOC, què no COU, i he coordinat el mòdul i fent una sessió del Postgrau en Política Lingüística i Gestió del Multilingüisme de la UB.
En els darrers anys he presentant comunicacions a diferents congressos, entre els que cal ressaltar el XXXIII Sunbelt Social Networks Conference (INSNA) a Hamburg, el Sociolinguistics symposium 17. Micro and macro connections a Amsterdam, el 11th International Conference on Minority Languages (ICML 11) a Pécs (Hongria), el XXVII International Sunbelt Social Network Conference a Kérkyra (Grècia), a l’Integrating New Migrants in the New Europe a Sevilla i al IX Congrés Espanyol de Sociologia. També al IV Congrés de Joves Sociòlegs, a les I Jornades “La recerca sociolingüística en l’àmbit de la llengua catalana de la Xarxa CRUSCAT, al 18è Col·loqui Lingüístic de la Universitat de Barcelona (CLUB+18), a les VII Jornades del hormigó armat al CERIb i als Quarts debats de recerca del Govern d’Andorra.
Treballo habitualment amb programari estadístic i d’anàlisi de xarxes socials, assistint a diversos cursos i conferències sobre aquesta temàtica.Parlo chapurriau a la intimitat, al meu poble, Penarroija de Tastavins, escric en català de Pompeyo Fabra, castellà i anglès, com el cognom de l´assessí d'Alcàsser. També entenc el valensiáoccitàmallorquí, lleidatà, etc...)
Treballo en el marc de la Xarxa CRUSCAT de l’IEC i en el projecte Resocialització lingüística en educació secundària” finançat pel Ministeri de Ciència (Espanya ens roba). Formo part de diferents entitats acadèmiques i cíviques. Sòc membre de los draps, al Matarranya
Los Drapets bruts a Youtube No sé quí TOS vol fé callá, roijets, pero vatros ojito que tos diguen algo en contra, que enseguida escomenséu a voldre fé callá, bueno, a qui se dixe, a mí, Moncho, no me faréu callá, no teniu entre tots los de la bandeta ni los vostres amiguets ni dos dels que se han de tindre.
La radera vegada que li vach doná la ma a Ignacio Sorolla Vidal, al seu poble, aon pujaba assobín y que me agrade mol, la teníe suada, fluixa, com la pota de un pollastre mort.

Aquí tos dixo un llasset groc per si lo voléu fé aná.

lacito amarillo, cuerda, amarilla, colgar, penjar, Catalunya, catalanismo

LVIII.

Reg. Núm. 6. fol. 134. 25 dic. 1283.

Nos en Pere per la gracia de Deu rey Darago et de Sicilia als feels seus a tots homens de la val Dandorra (1) saluts et gracia. Avem entes que vos no havets complit ço que promes es a nos ni avets volguts fer lomenatge per nos a aquels que nos vos tramesem: et sabets be vosaltres que denant lo comte de Foix cara a cara nos ho promeses: perque vos en aço no podets haver neguna bona raho ne escusa nius en devets estar per negun altre manament contrari. On vos deim eus manam que vos vistes les presents letres nostres façats per nos et en loc de nos al amat cavaler nostre En Comenges o a aquels qui el en son loch hi metra los homenatges el complescats totes les altres coses qui nos avets promeses de complir: en altre manera si azo no fets femvos saber que enantarem contra vos et vostres coses axi con seynor deu enantar contra sos homens quel son rebelles et no volen esser obedients al seu manament. Datum Barchinone VIII kalendas januarii.

(1) El conde de Urgel don Ermengaudo, hijo del de Barcelona don Borrell, dio en satisfacción de sus pecados al Monasterio de San Saturnino, situado sobre el río Valeria de su condado de Urgel, a los idus de junio del año 11° del reinado de Roberto, la mitad del censo del valle de Andorra o Annorra que lindaba de oriente con el condado de Cerdaña, de mediodía con el río Negro, de poniente con el condado de Pallars y de cierzo con el término de Savartes. Véase el pergamino núm. 84 de la colección del 6° conde.

(Nota: fíjense ustedes cómo les escribe el Rey de Aragón Pedro III a todos los hombres de la Vall de Andorra o Annorra, donde los ladrones Pujol llevan su botín; y comparen este texto con otros del mismo tiempo escritos en occitano, verán las 8 diferenciaso ninguna.)

Pedro III de Aragón, Don Pedro el Grande