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miércoles, 19 de septiembre de 2018

Lo tratat de Corbeil, mito condes-reyes


El mito de los Condes-Reyes es una de las muchas falacias en las que se sustenta el independentismo catalanista fundamentando la soberanía de Catalunya en el Tratado de Corbeil de 1258


En este artículo nos fundamentamos en la traducción del texto del Tratado de Corbeil que gracias a la labor investigadora de Doña Sonia Valenzuela ha sido posible obtener en los Archives Nationales de Paris El Tratado de Corbeil y el Mito de los Condes-Reyes.

Luis Valero de Bernabé y Martín de Eugenio, Marqués de Casa Real y Doctor en Historia.


El mito de los Condes-Reyes es una de las muchas falacias en las que se sustenta el independentismo catalanista fundamentando la soberanía de Catalunya en el Tratado de Corbeil de 1258.


http://www.academia.edu/21647170/El_Tratado_de_Corbeil_y_el_Mito_de_los_Condes-Reyes



El 11 de mayo de 1258, reunidos en el Palacio de Corbeil, en Essonnes (Francia), los representantes de los reyes Jaime I de Aragón y Luis IX de Francia llegaron a una concordia por la que pusieron fin a las desavenencias existentes entre ellos. El rey Jaime I, en aras de lograr una paz estable entre ambos reinos, tuvo que reconocer de iure las graves pérdidas territoriales habidas por su padre, allende los Pirineos, tras ser vencido y muerto en la batalla de Muret en 1213 por los cruzados antialbigenses de Simón de Monfort.



.mapa, Aragón, antiguo, Jaime I, Muret, Corbeil


En dicho acuerdo renunciaba a los derechos de soberanía que tenía sobre Tolosa, Quercy, Narbona, Albi, Carcasona, Rasés, Beziers, Termes y Menerbés, cediéndoselos al rey de Francia.

Allende los Pirineos quedaban para el rey de Aragón el vizcondado de Carlat y el señorío de Montpellier con la baronía de Omeladés


En contrapartida el rey Luis IX le cedía a los derechos de soberanía que desde los tiempos de Carlomagno tenía sobre los Condados de Barcelona, Besalú, Rosellón, Ampurias, Cerdaña, Urgel, Conflent, Gerona y Ausona, transfiriéndosela al rey de Aragón


Ludovicus, Dei gratia Francorum Rex…" "Jacobum eadem gratia illustrem Regem Aragone…" "...quod nos dicebamus comitatum Barchinone, Urgelli, Bisuldune, Rosilione, Empurdano, Ceritanie et Confluentis, Gironde et Eusone cum eorum pertinenciis de regno Francie et de feudis nostris esse" "Et idem Rex Aragone ex adverso dicebat se jus habere in Carcassona et Carcasses, in Rede et Redensi…" "pro ipso Rege Aragone et nomine et vice ipsius deffinimus, quittamus, cedimus et omnino remmittimus quicquid juris et posses ionis vel quasi habebamus siquid habebamus vel habere poteramus… in predictis comitatibus Barchinone et Urgelli Bisuldune, Rossillone, Empurdane, Ceritanie, Confluente, Gerundense et Ausone…." "…in Carcasona, ...in Rede, …in Laurago, …in Termense, …in Menerba, …in Fonolleto, …in Petra pertusa, …in comitatu Amilliavi et Guialdane, et in Naumaso …et in comitau Tholos e 


La importancia de este tratado ha sido silenciada por los historiadores catalanistas, que siete siglos más tarde desarrollarían el Mito de los Condes-Reyes con el que pretendían denominar a los monarcas aragoneses. Tanto es así que hay en día ha sido imposible conseguir en el Archivo de la Corona de Aragón, conservado en Barcelona, un copia de este tratado por lo que ha sido necesario dirigirse a los Archives Nationales de Paris para obtener una copia digitalizada del documento J589, que se conserva en el Trésor des Chartes.

No deja de sorprendernos la gran importancia que se le atribuye en Francia, según palabras del Conservador del Archivo, en contraste con la indiferencia y olvido que recibe en España.

Si analizamos las circunstancias en las que se firmó el Tratado, nos encontramos con que en aquellas fechas el rey Jaime I había alcanzado ya la plena madurez, tanto personal como institucional. Con la conquista de los reinos moros de Mallorca y Valencia veinte años atrás, había logrado finalizar con éxito la reconquista de las tierras hispanas en poder del islam cuya liberación correspondía a Aragón, de acuerdo con los Tratados de Tudillen (1151) y de Cazola (1179), reservándose en ellos para Castilla el resto de la España aún en poder musulmán


A fin de evitar roces y litigios entre Aragón y Castilla se había firmado el Tratado de Almizra en 1244 con Alfonso X, tan sabio como Pedro Saputo sería después, fijando la frontera entre ambos reinos. Quedaba aún pendiente el problema de las relaciones con su vecino francés, a los que separaba una frontera muy imprecisa aún por las reclamaciones territoriales existentes entre uno y otro. Las tierras ultrapireanicas, arrebatadas a su padre Pedro II por los cruzados franceses, podían darse por perdidas, ya que habían sido repobladas por los ocupantes, quienes además gozaban de la protección papal. La Provenza y Toulouse se había afrancesado y entrado bajo la influencia de la corona francesa al estar gobernadas por dos hermanos del rey de Francia, tras hacerse con ellas por matrimoniar con sus respectivas herederas. Más ahí no terminaban las apetencias francesas aquende los Pirineos sobre los condados de la Marca Hispánica que consideraban suyos. 


Tras la reconquista de los territorios pirenaicos por las tropas de Carlomagno, se constituyó una especie de protectorado franco ( de francés, no Franco el caudillo, que nacería un milenio y algún siglo después en El Ferrol ) que sería instituido en el año 791, en que el emperador franco reunió una asamblea de magnates y obispos a fin de organizar la administración del territorio fronterizo, entre el imperio carolingio y el mundo islámico, que pasó a denominarse Marca Hispánica


Ésta fue dividida en nueve condados, cuatro litorales: Barcelona, Gerona, Ampurias y Rosellón, y cinco interiores: Cerdaña, Urgel, Besalú, Pallars y Ausona (Ausonia la marca de compresas no). 


Al frente de cada de ellos el emperador nombró un conde, como su lugarteniente para su defensa militar, y a un obispo, para su organización eclesiástica. De todos ellos con el tiempo se fue destacando el conde de Barcelona, convirtiéndose así en el conde con mayor poder de la Marca Hispánica


En el año 985 la ciudad de Barcelona (Barchinona, Barcino) fue sitiada por el ejército de Almanzor, su conde Borrel II (familia lejana del ministro Josep Borrell) pidió ayuda a los francos que no recibió por lo que fue derrotado por los moros y la ciudad arrasada. 


Así cuando dos años más tarde, cuando el rey Hugo I Capeto le exigió renovar el juramento de fidelidad con la corona franca dio la callada por respuesta. Mutis i a la gàbia en el actual catalán.

Es en esta omisión en la que los historiadores catalanistas basan la independencia de facto de la dinastía condal de Barcelona, pero que no es más que la rabieta de un vasallo tras sentirse desasistido (ya eren ploramiques abáns del añ 1000) y que jurídicamente carece de relevancia alguna. 


Habría que esperar doscientos años hasta que por el Tratado de Corbeil los condados catalanes salen de la esfera de la soberanía franca. Pero atención, si leemos detenidamente el Tratado encontraremos que en él no se reconoce la independencia de Cataluña como entidad, sino todo lo contrario pues la soberanía sobre ellos pasa del rey de Francia al rey de Aragón. En consecuencia los reyes de Aragón, son a partir del mismo los señores de iure de los condados catalanes


Jaime I lo manifiesta claramente a través de su sello real, al abandonar la costumbre seguida por su abuelo Alfonso II y su padre Pedro II que se declaran en sus sellos: Rey de Aragón y Conde de Barcelona.


pedro-ii-huesca-osca-1196-aragones-occitano


Rey de Aragón y Conde de Barcelona
Sello de Pedro II























Así hace también Jaime I al comienzo de su reinado, pero tras firmar el Tratado de Corbeil se cambia el sello real y se declara:

Rey de Aragón, Rey de Mallorca y Rey de Valencia, al dorso aparece subsidiariamente como Conde de Barcelona, Conde Urgel y Señor de Montpellier


Al igual se declararán sus sucesores en sus respectivos sellos, reconociendo así la diferencia entre el reino de Aragón, entidad soberana, y el Condado de Barcelona, sometido a la soberanía de los reyes de Aragón.

Aunque ello sería ignorado por los historiadores catalanistas, así como el tan denostado por ellos Tratado de Corbeil, en la exaltación del mito de los Condes-Reyes, sin base histórica ni jurídica alguna.

Para el pensamiento jurídico medieval existía una gran diferencia entre un Reino y un Condado. Los primeros constituían una estructura política regida por un prínceps magnus, es de decir independiente de otro poder ajeno lo que les concedía una categoría superior a los condes, sometidos siempre a un vínculo de vasallaje.

Lo que resulta totalmente impropio el concepto Conde-Rey, en todo caso se podría hablar de un Rey que además de gobernar su reino, administraba también un condado situado fuera de él. Como fue el caso de Alfonso II, Pedro II y de Jaime I al comienzo de su reinado, los cuales bien podían titularse Reyes-Condes, hasta que Jaime I por el Tratado de Corbeil incorporó el condado de Barcelona al reino de Aragón.

La Europa medieval jurídicamente se consideraba como una diarquía, regida en lo político por el Emperador y en lo religioso por el Papa. Solo ellos tenían el derecho de reconocer la existencia de nuevos reinos. Así la reconquista de la Península Ibérica, según las tesis de Menéndez Pidal, mi tocayo, se llevó a cabo por cinco entidades territoriales a los que denominó reinos ( Asturias -León, Navarra, Castilla, Aragón y Portugal), cuyos dirigentes lograron con su propio esfuerzo ganar el territorio a los moros, adquiriendo el concepto de prínceps magnos, es de decir independiente de otro poder ajeno lo que les concedía una categoría superior a los otros condes o caudillos y les convertía en reyes al ser reconocidos como tales por el Emperador o el Papa. Hacer reinos era jurisdicción del emperador o del papa, así en el año 906 Alfonso III de Asturias , llamado “El Mag” recibe el título de Hispaniae Rex que más adelante se convertirá en imperator al asociar a sus hijos a su gobierno con el título de reyes:
a Ordoño (Galicia), García (León) y Fruela (Asturias).

Así Alfonso VI es reconocido como Imperator totius hispaniae (1079), por considerarse a las tierras de España como un territorio exento del imperio germánico.

El segundo gran rey es Sancho “ el Magno ” de Navarra (Najera, Aragón, Castilla, Alava, Sobrarbe y Ribagorza) al que se reconoce como Rex Ibericus en el año 1032, aunque llame Imperator al rey de León.

El tercero es Castilla con Fernando I, “El Grande”, coronado solemnemente como rex en 1039.

El cuarto es Sancho Ramírez de Aragón que en el año 1068 se hizo fedatario de San Pedro y el Papa Alejandro II le confirmó como "Rey de Aragón por la Gracia de Dios" .

Y el quinto es Portugal con Alfonso Henriquez, “El Grande”, reconocido como rey de Portugal por el Papa en 1141 al hacerse vasallo de Roma y caballero de San Pedro y reconfirmado por el emperador Alfonso VII de León por el tratado de Zamora de 1143.

Mientras que los condados catalanes fueron ganados por las armas carolingias y como tal serían fedatarios de los reyes francos, por lo que sus condes nunca recibieron el respaldo de los emperadores ni de los pontífices para convertirse en reyes.

Tampoco Jaime I de Aragón, al recibir de Luis IX de Francia la soberanía sobre los condados catalanes por el Tratado de Corbeil en 1258, haría uso de su condición regia para constituir con ellos una estructura política unitaria con la categoría de reino, como había hecho anteriormente con Mallorca y Valencia. Por el contrario se declararía en su sello regio como Rey de Aragón, Rey de Mallorca y Rey de Valencia, y después como estructuras secundarias se titularía Conde de Barcelona, Conde de Urgel y Señor de Montpellier.

Costumbre que sería seguida por sus sucesores, por lo que no existe ninguna base jurídica, ni histórica, para sustentar la teoría nacionalista de los Condes-Reyes. En realidad habría que esperar a la Constitución de 1978, tan denostada actualmente por los catalanistas, para encontrar el reconocimiento jurídico de una amplia autonomía de Cataluña de la que hasta entonces nunca había gozado.

El rey Pedro IV tras incorporar definitivamente el Reino de Mallorca a la Corona de Aragón en 1349, en su sello real flaón se proclamará como
Rey de Aragón, Valencia, Mallorca, Cerdeña y Córcega, Conde de Barcelona, Rosellón y Cerdaña.



Rey de Aragón, Valencia, Mallorca, Cerdeña y Córcega, Conde de Barcelona, Rosellón y Cerdaña.


reg-arag-comit-barch-montisplVemos así que el documento más importante de los Reyes de Aragón, que era el sello real con el que se identificaban y firmaban todos los documentos, no aparece para nada la denominación de Condes-Reyes.

jueves, 13 de agosto de 2020

Falacia nacionalista, castellano impuesto por la fuerza en Cataluña

La posición estratégica de Cataluña, puerta hacia el resto de Europa y bañada por el Mediterráneo, ha convertido su historia en un constante mestizaje cultural. Al contrario de lo que afirman los nacionalistas, en esta región española el catalán no ha sido el único idioma y, desde luego, el castellano nunca fue introducido a la fuerza. Ambos idiomas, y otros, convivieron en Cataluña sin confrontación hasta el siglo XX. 

Loís Alibèrt: dialèctes occitans, catalan comprés
Loís Alibèrt: dialèctes occitans, catalan comprés


Como relata Jordi Canal en « Historia mínima de Cataluña» (Turner), el catalán se originó en el noreste peninsular y en el sur de la Galia a partir del latín vulgar que introdujeron los romanos durante la conquista. La alta penetración que tuvo la cultura romana, sobre todo en el litoral, hizo a su idioma inmune a la influencia celta, griega, fenicia e ibérica. Solo en la zona pirenaica la influencia latina fue menor, hasta el punto de que en Ribagorza y Pallars se habló hasta la época carolingia una modalidad del vasco. (Y la universidad Sertoriana ?)

Al igual que con otras lenguas peninsulares es imposible saber el momento exacto en el que el latín vulgar, en la variante de este territorio, evolucionó a un incipiente catalán. Algunos filólogos sugieren el primitivo romance se conformó entre los siglos VII y VIII. Lo que está claro es que durante la Edad Media Cataluña y el resto de territorio peninsular fueron multilingües. El catalán –como señala Jordi Canal– «nunca, a lo largo de la historia, ha sido la única lengua en Cataluña. Ha coexistido, tanto en sus formas habladas como escritas, con otras lenguas, igualmente consideradas como propias por una porción más o menos amplia de catalanes». De esta forma, la convivencia entre el latín, la lengua de oc, el aragonés y el catalán fue lo habitual en Cataluña. (Te dejas el valenciano).

La convivencia medieval entre lenguas.

La lengua de oc o provenzal fue la lengua cultural de lo que es hoy en día el sur de Francia y las regiones vecinas durante todo el periodo medieval, particularmente a través de los trovadores y trobairitz. En Cataluña la penetración fue amplia e, incluso cuando dejó de usarse a nivel oral, la poesía se siguió cultivando en lengua de oc durante siglos, no así la prosa (también la prosa). De modo que esta tradición no se rompió definitivamente hasta el siglo XV con la obra del valenciano Ausìas March, autor de «Llir entre cards», aunque hay que aclarar que se trató de un texto en valenciano.

Los Reyes Católicos, Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla.
Los Reyes Católicos, Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla.

La convivencia entre el aragonés y el catalán también se extendió durante varios siglos. No obstante, dentro de la Corona de Aragón, conformada por los reinos sometidos al Rey de Aragón (Aragón, los Condados catalanes, Valencia, las islas baleares, parcialmente Sicilia, Córcega, Cerdeña, Nápoles y los ducados de Atenas y Neopatria), la lengua no era el eje vertebrador, ni el factor común, sino la sumisión a la jurisdicción de un Rey y de una dinastía, la Casa de Aragón. Cada uno de los territorios conservó su propia lengua y en la Cancillería real, organizada por Jaime II, los funcionarios dominaban a la perfección el catalán, el aragonés y el latín, del mismo modo que lo hacían los comerciantes y la incipiente burguesía. En la Corte, por su parte, se hablaba o el aragonés o el catalán dependiendo del lugar en el que estuviera establecida. La influencia entre ambas lenguas fue inevitable.

La clerecía no catalana llegada en esos años se esforzó en aprender la lengua catalana y los jesuitas, por ejemplo, se cuidaron de escoger solo a catalanes para trabajar en la región.

La lengua de las élites: el castellano.

La edad de oro de la literatura castellana, entre los siglos XVI y XVII, vincularon en Cataluña la idea de que este idioma era propio de las letras cultas. De las 38 obras impresas en Lérida (Ilerda, Leyda, Lleida) en las dos primeras décadas del siglo XVII, doce eran en latín y el resto en castellano; mientras que ninguno en catalán. Pero mientras en las librerías catalanas las obras más vendidas eran en castellano, con un éxito inédito de los textos de Santa Teresa de Ávila; en las calles casi todo el mundo hablaba catalán. «En Cataluña el pueblo común no entiende el castellano», afirmaba todavía en 1636 un clérigo de esta región española. Entonces, ¿cómo y cuándo se produjo el proceso de asimilación del castellano entre las clases bajas?

Cuadro de Felipe V (considerado por el nacionalismo la bestia negra de Cataluña) en el Almudín de Játiva.
Cuadro de Felipe V (considerado por el nacionalismo la bestia negra de Cataluña) en el Almudín de Játiva.

El proceso comenzó con la práctica de las élites de Barcelona del bilingüismo por una razón pragmática e inmediata. La administración del virrey y la Inquisición manejaban el castellano como lengua vehicular y quien quería influenciar en estos organismos requería conocer esta lengua. Un amplio sector de las clases altas prefería hablar castellano en vez del idioma del vulgo y educar a sus hijos en esta lengua, así como realizar los discursos públicos en ella. De las élites, el castellano se trasladó finalmente al pueblo con el paso de los siglos, pese a lo cual el catalán sobrevivió en una «modalidad infradesarrollada», de espaldas a la alta cultura.

La lengua hablada en Cataluña fue casi exclusivamente el catalán hasta finales del siglo XIX. Lo que contradice el mito nacionalista de que después de 1714, cuando se produjo el asedio de Barcelona que puso fin a la Guerra de Sucesión, hubo un intento desde la Corte de Madrid de erradicar el catalán. En este sentido, sí es cierto que las Leyes de Nueva Planta exigieron el uso general del castellano en la administración, con el fin de unificar las ordenanzas administrativas. Lo que no evitó que el catalán siguiera usándose en la vida pública y privada de forma mayoritaria. Así las cosas, no hay que olvidar que en la corte de Felipe V la lengua oficial era el francés y los despachos importantes se realizaban en esta lengua. El castellano no era ya una lengua tan predilecta como se podría esperar... En cuanto a la alta cultura, el idioma efectivo era el italiano, lejos de la edad de oro de la literatura castellana un siglo antes.

De la represión franquista a la nacionalista.

El castellano fue asimilado de forma progresiva desde arriba, mientras que el catalán seguía vivo abajo sin que fuera objeto de agresiones de ningún tipo. A finales de siglo XIX fue perdiendo influencia, sobre todo en las grandes ciudades. Durante la dictadura de Primo de Rivera se intentó limitar su uso, pero aquella intentona tuvo pocos efectos prácticos. No así con la dictadura Franquista, donde la lengua catalana fue penalizada en todos los ámbitos a modo de castigo contra una zona considerada rebelde por el bando nacional. La publicación y venta de libros en catalán quedaron restringidos, e incluso hubo intromisiones en la esfera privada con la obligación de bautizar a los niños con nombres castellanos.

César Cervera, has leído
https://www.dolcacatalunya.com/2014/03/cuando-franco-premiaba-libros-en-catalan/ ? Te hace falta leer más. 

Una vez finalizó el periodo dictatorial, la Generalitat trató de revertir todo el proceso valiéndose de algunos de los mismos instrumentos represivos pero, esta vez, contra el castellano. El objetivo de las últimas décadas ha sido el de controlar y casi eliminar el papel del idioma más hablado hoy en la vida pública y privada de Cataluña: el castellano.

https://www.lavanguardia.com/vangdata/20150420/54430743206/retrato-linguistico-de-catalunya-en-cinco-graficos-interactivos.html#:~:text=El%2080%2C4%25%20de%20la,es%20la%20lengua%20m%C3%A1s%20habitual.

Los nacionalistas (catanazis) han empleado el separatismo lingüístico como arma arrojadiza y la Generalitat ha relegado el castellano a una posición secundaria, a pesar de que los estudios sobre el uso del catalán apuntan a que el castellano es el idioma más habitual. Según la encuesta de usos lingüísticos de la población de 2013, realizada por la Generalitat, el catalán es el idioma habitual del 36,3% de la población de Cataluña, mientras que el castellano lo es para el 50,7% de los habitantes.

La tendencia parece clara. En el mencionado libro de Kamen, se atreve a pronosticar que en el futuro el catalán pueda acabar en la lista de la UNESCO de lenguas europeas en amenaza de extinción, como le ha ocurrido al euskera (vascuence) recientemente. «No es sorprendente, porque el bilingüismo regional nunca ha funcionado en ninguna parte, en ningún país. En España, todas las lenguas minoritarias están amenazadas por el avance del castellano», sostiene el hispanista.

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https://www.abc.es/historia/abci-falacia-nacionalista-castellano-impuesto-fuerza-cataluna-201709270118_noticia.html

https://www.abc.es/autor/cesar-cervera-1068/

lunes, 28 de octubre de 2019

Valderrobres, lenguas propias Corona de Aragón

Valderrobres pone en valor las lenguas propias de la Corona de Aragón.
 
La capital de la comarca del Matarraña acoge el XII Encuentro de CEACA.

CEACA, los tres reinos, Aragón, Valencia, Mallorca

 
Valderrobres, capital de la comarca turolense del Matarraña, acogió este pasado fin de semana (26-27 de octubre) el XII Encuentro de la Coordinadora de Entidades de la Antigua Corona de Aragón. CEACA integra asociaciones culturales de los antiguos Reinos de Valencia, Aragón, Mallorca (Baleares) y Nápoles.
(No estaría mal que hubiese asociaciones de los otros reinos, Córcega, Sicilia, Cerdeña.)
 
Aunque algunos de los ponentes y participantes en este Encuentro llegaron a la capital matarrañesa ya el viernes, el evento se inauguró oficialmente el sábado a las 10:30 horas y dicha inauguración corrió a cargo de la Teniente de Alcalde del Ayuntamiento de Valderrobres, Asunción Giner. Tras los parlamentos pertinentes de los representantes de las distintas entidades que conforman la Coordinadora y en los que cada ponente presentó la situación actual de su territorio y lengua, miembros de CEACA instalaron una carpa en la plaza de España para mostrar libros y material audiovisual en sus respectivas lenguas: valenciano; aragonés/chapurriau; balear y napolitano.
 
Mesa Redonda sobre Lenguas, con importante presencia de representantes y cargos políticos de Cs, PAR, PP y PSOE
 
El acto central de las jornadas fue, sin duda, la Mesa Redonda que se desarrolló la tarde del sábado en el Salón de Actos del Centro Polivalente de Valderrobres. Así, a la misma asistieron diferentes alcaldes y consejeros comarcales de PAR, PP y PSOE. También hubo presencia de la formación política de Ciudadanos, representada por su Secretario de Organización en Aragón y vicepresidente de las Cortes de Aragón, Ramiro Domínguez. No fue el único diputado que asistió al acto, pues Esther Peirat, diputada del Partido Aragonés, también acudió al mismo. La Consejera de Presidencia y Relaciones Institucionales del Gobierno aragonés, que no pudo asistir a causa de compromisos coincidentes, sí que, a través de un mensaje, agradeció “la invitación” y deseó “mucho éxito en el desarrollo del acto”.
 
El tema debatido en la sesión de tarde se centró en las lenguas propias de la antigua Corona de Aragón. La Mesa estuvo compuesta por representantes de las diferentes entidades que forman CEACA, así como por la Consejera de Patrimonio y Lenguas de la comarca del Bajo Aragón, María José Gascón, y por el presidente de la asociación Amics del Chapurriau, entidad esta última que participó en calidad de invitada. Las ponencias y el debate estuvieron moderadas por el historiador turolense Juan José Barragán. María José Gascón reclamó “unión y colaboración” entre las comarcas y agradeció la presencia de representantes políticos de las diferentes formaciones “porque hay que debatir y entre todos hay que conseguir que no se pierda la lengua que nos transmitieron nuestros padres y abuelos”.
 
Por otro lado, los diferentes ponentes dejaron clara la autonomía de sus respectivas lenguas (aragonés/chapurriau; valenciano; balear y napolitano) y denunciaron la “catalanización lingüística y cultural” que se está sufriendo en Aragón, Valencia y Baleares. A través de testimonios escritos seculares, los contertulios atestiguaron la idiosincrasia y el origen de las diferentes lenguas que se hablaron en la Corona de Aragón. Asimismo, denunciaron las tergiversaciones y manipulaciones históricas que el nacionalismo catalán viene realizando desde hace décadas.
 
Tras una hora y cuarto de tertulia y exposiciones llegó el momento de las intervenciones de los asistentes a la Mesa Redonda, entre los cuales tomaron la palabra destacados líderes políticos. Ramiro Domínguez, Secretario general de Cs Aragón y vicepresidente de las Cortes de Aragón, reivindicó el carácter “liberal” de la formación naranja y aseguró que para su partido “lo primero y más importante es la libertad”. Domínguez exigió que “se respete lo que cada persona y cada sociedad quieren hablar”. Además, el representante de la formación de Albert Rivera aseguró que “decir la franja (para referirse a la zona oriental de Aragón) es un error”.
 
Por su parte, el aragonesista José Manuel Insa afirmó que “el denominado catalán de Aragón es algo extraño porque nosotros hablamos chapurriau”. Insa pidió que “nos dejen mantener nuestro patrimonio y nuestra manera de hablar y que no nos catalanicen el nombren de nuestros pueblos”.
 
La Organización tuvo palabras de agradecimiento para Cs, PAR, PP y PSOE por haber asistido al acto. Aunque los organizadores también mostraron su decepción por la ausencia del Director General de Política Lingüística, José Ignacio López Susín (CHA), a quien habían “invitado” y del que no recibieron “ni si quiera una respuesta”. Los organizadores lamentaron que “López Susín vaya a todos los actos catalanistas a los que se le invitan, en algunos de los cuales ha habido presencia de lazos amarillos en la propia Mesa de ponentes, y sin embargo, a un acto en el que se defiende el aragonés y sus modalidades lingüísticas no se haya dignado si quiera a contestar a la invitación”. Además, los representantes aragoneses pidieron a PSOE y PAR que “no cedan a las presiones catalanistas de CHA y Podemos” que, a su juicio, “pretenden imponer el catalán y acabar con las modalidades lingüísticas aragonesas de la zona oriental”.
 
La nota de animación la pusieron un grupo de joteros locales que, una vez finalizada la Mesa Redonda, ofrecieron una actuación de jotas en chapurriau. Después de la actuación los participantes en el Encuentro compartieron una cena y una larga sobremesa en la que se estrecharon lazos entre las diferentes entidades.
 
Homenaje a la soprano Elvira de Hidalgo
 
El domingo, y después de una reunión de trabajo, CEACA rindió un homenaje a la soprano valderrobrense Elvira de Hidalgo (Elvira Juana Rodríguez Roglán) ante la casa en la que nació la famosa cantante. Posteriormente, los participantes en el decimosegundo Encuentro de CEACA disfrutaron de una visita guiada al Castillo e Iglesia de Valderrobres así como una visita al Museo de la localidad. La clausura del evento tuvo lugar al mediodía durante la Comida de Hermandad de la que disfrutaron los asistentes al mismo.
 
Durante el fin de semana, la Coordinadora de Entidades de la Antigua Corona de Aragón volvió a poner de manifiesto su compromiso con la defensa de las lenguas valenciana, aragonesa/chapurriau, balear y napolitana.


 

 

 

 

 

 

 

viernes, 14 de diciembre de 2018

JORNADA TERSERA. NOVELA SEXTA

Ricciardo Minútolo vol a la dona de Filippello Sighinolfo, a la que advertín selosa y diénli que Filippello al día siguién se reunirá en la seua dona a uns bañs, la fa aná allí y, creén que ha estat en lo home se trobe en que ha estat en Ricciardo.
 
Res mes li quedabe per di a Elisa cuan, alabada la sagassidat de Assicalat, la Reina li va di a Fiameta que continuare en una história, y ella, tota sonrién, va contestá: 
- Siñora, de bona gana.
Y va escomensá:
Mos convé eixí de la nostra siudat, que tan com es abundán en atres coses tamé u es en ejemplos de tota classe, y com Elisa ha fet, tos contaré algo de les coses que pel món han passat, y per naixó, passán a Nápoles, tos contaré cóm una de estes beates que se mostren tan esquives al amor va sé pel ingenio del seu amán portada a sentí los fruits del amor abáns de que haguere conegut les flos o les yemes; lo que a un tems tos fará mes cauteloses en les coses que poden sobrevíndretos y tos deleitará en les ocurrides. 
 
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A Nápoles, Napols, siudat antiquísima y potsé tan deleitable, o mes, que cap atra a Italia, ñabíe un jove noble de sang y espléndit per les seues riqueses, de nom ere Ricciardo Minútolo. Este, encara que per dona teníe a una hermossíssima y grassiosa jove, se va enamorá de una que, segóns la opinió de tots, en mol sobrepassabe en hermosura a totes los demés dames napolitanes. Se díe Catella, y ere la dona de un jove noble de nom Filippello Sighinolfo, al que ella, honestíssima, mes que a res amabe y teníe en apressio. Amán, pos, Ricciardo Minútolo an esta Catella y ficán en obra totes aquelles coses per les que la grássia y l´amor de una dona tenen que podé conquistás, y en tot alló no podén arribá a res del que dessichabe, se desesperabe, y del amor no sabén o no podén deslligás, ni sabíe morís ni li aprofitabe viure. Y en tal disposissió están, va passá que per les dones que eren les seues parentes va sé un día bastán alentat per a que se desfaiguere de tal amor pel que en vano se cansabe. Com Catella no teníe datre be que Filippello, del que ere tan selosa que hasta temíe que los muixóns que pel aire volaben lay prengueren. Ricciardo, sabén dels sels de Catella, de repén va maquiná una manera de satisfé los seus dessichos y va escomensá a mostrás desesperat pel amor de Catella y a habél ficat en un atra noble Siñora, y per amor seu va escomensá a mostrás justán a caball y luchán y fen totes aquelles coses que per Catella solíe fé. Y no u habíe fet mol tems cuan al ánimo de tots los napolitans, y tamé de Catella, estabe que ya no volíe a Catella sino an esta segona Siñora, y tan en aixó va perseverá que tan per sert per tots ere tingut alló que hasta Catella va dixá de sé fura en ell per l´amor que tíndrela solíe, y com si fore de la família, com a veí, al aná y al vindre lo saludabe com fée als atres.
Va passá que, fen una caló que ataubáe, moltes compañíes de dames y caballés, segóns la costum dels napolitans, van aná a recreás a la voreta del mar y a diná allí y a sopá allí; sabén Ricciardo que Catella en la seua compañía habíe anat, tamé ell en los seus amics s´hi va atansá, y en la compañía de les dames de Catella va sé ressibit, fénse primé de rogá, com si no li apetiguere quedás allí. Allí les Siñores, y Catella en elles, van escomensá a gastáli bromes sobre lo seu nou amor, y mostránse mol inflamat, mes materia los donabe per a parlá. Después, habénsen anat una de les Siñores cap allí y l’atra cap allá, com se fa an aquells puestets, habénse quedat Catella en unes poques allí aon Ricciardo estabe, va dixá caure Ricciardo miránla an ella una alusió a sert amor de Filippello lo seu home, pel que ella va sentí sels de repén y per dins va escomensá tota a ensendres en dessich de sabé lo que Ricciardo volíe di. Y después de contindres una mica, no podén aguantá mes, li va rogá a Ricciardo que, per l'amor de la Siñora a qui ell mes amabe, li vinguere en gana aclaríli lo que habíe dit de Filippello. 
Ell va di:
- Me hau conjurat y no tos puc negá res de lo que me demanéu, y per naixó tos u diré, si me prometíu que ni una paraula diréu ni an ell ni a datre, mes que cuan veigáu per los fets que es verdat lo que vach a contátos, que si voléu tos enseñaré cóm podéu vórel. A la Siñora li va aná be lo que li demanabe, y va creure que ere verdat, y li va jurá no díu may. Retirats, pos, apartadets, per a no sé sentits per los demés, Ricciardo va escomensá a díli aixó: 
- Siñora, si yo tos vullguera com tos vach volé, no osaría dítos res que tos dolguere, pero com aquell amor ha passat me cuidaré menos de dítos la verdat de tot. 
No sé si Filippello alguna vegada va pendre a ultraje l´amor que yo tos tenía, o si ha tingut lo pensamén de que alguna vegada vach sé amat per vos, pero a mí may me va demostrá res. Pero potsé esperán lo momén adecuat, cuan yo menos u sospechara, amostre vóldre fém a mí lo que crec que pense que li hay fet yo, es di, vóldre tíndre a la meua dona per a plaé seu, y segóns me pareix la ha solissitat desde fa no mol tems hasta ara en moltes embajades, que totes hay sabut per nella, y ella li ha donat la resposta que yo li hay manat. Pero este matí, abáns de vindre aquí, hay trobat a la meua dona a casa en un atra dona en secret consiliábul, y enseguida me ha paregut de qué parláen. Hay cridat a la meua dona y li hay preguntat qué volíe aquella. Me ha dit: 
«Es eisse fisó y corcó de Filippello, al que donánli respostes y esperanses tú mel has futut damún, y diu que vol sabé lo que enteng fé, y que, si yo vullguera, faríe que yo puguera aná secretamen a una casa de bañs de esta siudat y en aixó me rogue y me canse, y si no fore perque me has fet tíndre estos trates, mel hauría tret de damún de tal manera que may hauríe ficat los ulls aon yo haguera estat». 
Ara me pareix que ha anat massa lluñ y que ya no sel pot soportá mes, y dítosu per a que conegáu quina recompensa ressibix la vostra fiel lealtat per la que yo vach está a pun de morí. Y per a que no cregáu que són cuentos y fábules, si teníu ganes de vóreu y tocáu, vach fé que la meua dona li donare an aquella que esperabe esta resposta: 
que aniríe en son demá cap a la michdiada, cuan la gen dorm, an eixa casa de bañs, en lo que la dona sen va aná contentísima. 
Ara, no creuréu que la enviaría allí, pero si yo estiguera al vostre puesto faría que ell me trobare allí en ves de aquella en qui pensabe trobás, y cuan haguera estat una mica en ell, li faría vore en quí habíe estat; y fen aixó crec que sel ficaríe en tanta vergoña que al mateix pun lo despressio que a vos y a mí vol fé siríe vengat.
Catella, al sentí aixó, sense tíndre en considerassió quí ere qui lay díe ni los seus engañs, segóns la costum dels selosos, va doná fe an aquelles paraules, y sertes coses passades abáns va escomensá a lligá en este fet; y ensenénse en ira, va contestá que ella faríe alló, que no ere tanta faenada féu y que sertamen si ell anabe allí li faríen passá tal vergoña que sempre que veiguére an alguna dona después se li vindríe a la memória. Ricciardo, contén en aixó y pareixénli que lo seu invento habíe sigut bo y donabe resultat, en atres moltes paraules la va confirmá en alló y va aumentá la seua credulidat, rogánli que no diguere may que lay habíe dit ell; lo que ella li va prométre pel seu honor.
Al matí siguién, Ricciardo sen va aná a una bona dona que dirigíe aquells bañs que li habíe dit a Catella, y li va di lo que enteníe fé, y li va rogá que en alló li ajudare. 
La bona dona, que mol obligada li estabe, li va di que be u faríe, y en ell va consertá lo que habíe de fé o di. Teníe ésta, a la casa aon estaben los bañs, una alcobeta mol fosca, perque no ñabíe an ella cap finestra per la que entrare la llum. Aquella, segóns les indicassións de Ricciardo, va prepará la bona dona y va prepará a dins un llit tan be com va pugué, al que Ricciardo, com u habíe planejat, se va ficá y se va quedá esperán a Catella.
La Siñora, sentides les paraules de Ricciardo y habénles donat mes fe del que mereixíen, plena de indignassió, va torná per la nit a casa, aon per cassualidat Filippello despistat en uns atres pensaméns tamé va torná y no li va fé lo ressibimén que acostumbrabe a féli. Notánu ella, va tíndre mes sospeches de les que teníe, diénse an ella mateixa: 
«En verdat, éste té lo cap ficat a la dona en qui demá creu que se donará plaé y gust, pero aixó no passará.»
Y en tal pensamén, imaginán lo que li diríe cuan ya haguere estat en ell, va passá tota la nit. Arribada la hora de nona, Catella va péndre la seua compañía y sense cambiá de propósit sen va aná cap an aquells bañs que Ricciardo li habíe enseñat; y trobán allí a la bona dona li va preguntá si Filippello ya habíe vingut. A lo que la bona dona, adoctrinada per Ricciardo, va di: 
- ¿Sou la Siñora que té que vindre a parlá en ell?
Va contestá Catella:
- Sí, yo soc.
- Pos - va di la bona dona- , anéu en ell.
Catella, que anabe buscán lo que no hauríe volgut trobá, fénse portá a la alcoba aon estabe Ricciardo, en lo cap cubert va entrá an ella y va tancá per dins. Ricciardo, veénla vindre, alegre se va ficá de peu y ressibínla als seus brassos li va di en veu baixeta: 
- ¡Benvinguda sigue l´alma meua!
Catella, per a mostrá que ere un atra, lo va abrassá y lo va besá li va fé grans festes sense di ni una paraula, tenín temó de que si parlabe la reconeguére. La alcoba estabe fosca com la boca de un llop, per lo que cada una de les parts estabe contenta; y no per está allí mol tems guañaben los ulls mes vista. Ricciardo la va portá al llit y allí, sense parlá per a que no puguere reconeixe la veu, durán mol tems en gran plaé y gust, mes per una de les parts que de l’atra van está; pero después de que a Catella li va pareixe tems de dixá eixí la indignassió, ensesa per la ira, va escomensá a cridá aixina:
- ¡Ay!, ¡qué misserable es la fortuna de les dones y que mal se emplee l´amor de moltes en los seus homes! Yo, misserable de mí, fa vuit añs ya que te amo mes que a la meua vida, y tú, com u hay sentit y ara vist, vas tot calén y te consumixes pel amor de una dona extraña, home culpable y mol roín. ¿Pos en quí te creus que has estat? Has estat en aquella que se ha gitat a la teua vora durán vuit añs; has estat en aquella a qui en falsos afalagamens has engañat mostránli amor y están enamorat de un atra. Soc Catella, no soc la dona de Ricciardo, traidó desleal: escolta a vore si reconéixes la meua veu, que soc ella; faltarán mil añs hasta que a la llum estiguém per a avergoñít com u meréixes, gos asquerós y deshonrat. ¡Ay, misserable de mí!, ¿a quí li hay dedicat tan amor tans añs? An este chucho desleal que, creénse tíndre en brassos a una dona extraña, m'ha fet mes caríssies y tendreses en este poc tems que hay estat aquí en ell que en tot lo restán que hay sigut seua. ¡avui has sigut ben pito y potén, gos renegat, cuan a casa sols mostrát tan fluix, cansat y sense forsa! Pero alabat sigue Déu que lo teu hortet has llaurat y no lo de un atre, com te creíes. No me extrañe que esta nit no te arrimares; esperabes descarregá la cárrega a un atra part y volíes arribá mol fresc caballé a la batalla: ¡pero grássies a Déu y a la meua artimaña, l´aigua per fin ha baixat per aon debíe! ¿Per qué no contestes, home culpable? ¡Per Déu que no sé per qué no te fico los dits als ulls y tels trac! Te vas creure que de amagatontes podíes fé esta traissió. ¡Per Déu, tan sap un com l´atre; no has pogut: millós sabuessos te hay tingut detrás del que creíes!
Ricciardo chaláe en estes paraules y, sense contestá res la abrassabe y la besabe y mes que may li fée grans caríssies. Pel que ella, que seguíe parlán, diebe: 
- Sí, te creus que ara me afalagues en les teues caríssies fingides, gos fastidiós, y me vols tranquilisá y consolá; estás equivocat: no me consolaré de aixó hasta que no te hayga presentat a la vergoña de tots los paréns, amics y veíns tením. ¿Pos no soc yo, mol roín, tan hermosa com u pugue sé la dona de Ricciardo Minútolo?, ¿no soc igual en noblesa an ella? ¿No dius res, gos sarnós? ¿Qué té ella mes que yo? Apártat, no me tocos, que per avui ya has combatit prou. Be sé que ya, ara que saps quí soc, lo que faigues u farás forsadamen: pero aixina Déu me dono la seua grássia que te faré passá carénsia, y no sé per qué no envío a per Ricciardo, que me ha amat mes que an ell mateix y may va pugué gloriás de que lo mirara ni una vegada; y no sé qué mal haguere ñabut en féu. Tú has cregut tíndre aquí a la seua dona y es com si la hagueres tingut, perque per tú no ha quedat; pos si yo lo tinguera an ell no me u podríes criticá, en tota la raó del món.
Aixina, les paraules van sé moltes y la amargura de la Siñora gran; pero al final Ricciardo, pensán que si la dixabe anássen en esta creénsia a mol mal podríe portá, va dessidí descubrís y tráurela del engañ en que estabe; y agarránla en brassos y apretánla be, de manera que no puguere anássen, va di: 
- Alma meua dolsa, no tos enfadéu; lo que sol amán no podía tíndre, Amor me ha enseñat a conseguíu en engañ, y soc lo vostre Ricciardo.
Sentín aixó Catella, y reconeixénlo per la veu, va vóldre aventás fora del llit, pero no va pugué; entonses va volé cridá, pero Ricciardo li va tapá la boca en una de les máns, y va di: 
- Siñora, ya no pot sé que lo que ha passat no haygue passat; encara que cridáreu durán tot lo tems de la vostra vida, y si quirdéu o de alguna manera féu que aixó se sápigue alguna vegada per algú, passarán dos coses. La una sirá (que no poc té que importátos) que lo vostre honor y la vostra fama se empañarán, perque encara que diguéu que yo tos hay fet vindre aquí en engañs yo diré que no es verdat, sino que tos hay fet vindre aquí en dinés y preséns que tos hay prometut y que com no tos u hay donat tan cumplidamen com esperábeu tos hau enfadat, y per aixó parléu y quirdéu, y sabéu que la gen está mes disposada a creure lo roín que lo bo y me creurá abáns a mí que a vos. Ademés de aixó, se seguirá entre lo vostre home y yo una mortal enemistat y podríen ficás les coses de modo que o yo lo matara an ell abáns o ell a mí, pel que may podríeu está después alegre ni contenta. Y per naixó, cor meu, no vullgáu infamátos y ficá en perill y buscá riñes entre lo vostre home y yo. No sou la primera ni siréu la radera que es engañada, y yo sol tos hay engañat pel exessiu amor que tos ting y estic disposat sempre a tíndretos, y a sé lo vostre humildíssim criat. Y si fa mol tems que yo y les meues coses y lo que puc y valgo han sigut les vostres y están al vostre servissi, enteng que u siguen mes que may de aquí en abán. Ara, vos sou prudén en les atres coses, y estic segú que tamé u siréu en ésta.
Catella, mentres Ricciardo diebe estes paraules, ploráe mol, y encara que mol cabrejada estiguere y mol se lamentare, no va dixá de escoltá la raó en les sinseres paraules de Ricciardo, y va vore que ere possible que passare lo que Ricciardo diebe; pel que va di:
- Ricciardo, yo no sé cóm Déu me permitirá soportá la ofensa y lo engañ que me has fet. No vull cridá aquí, aon la meua simplesa y exessius sels me han portat, pero estáte segú de aixó, no estaré may contenta si de un modo o atre no me vech vengada del que me has fet; per naixó díxam, no me tocos mes; has tingut lo que has dessichat y me has humillat tan com has vullgut; es hora de que me díxos. Díxam, te u rogo.
Ricciardo, que sen donabe cuenta de que ella estabe encara massa enfadada, se habíe proposat no dixála anássen hasta conseguí que se calmare; pel que, escomensán en dolses paraules a ablaníla, tan va di, y tan va rogá y tan va jurá que ella, vensuda, va fé les paus en ell, y en lo mateix dessich per les dos parts se van quedá juns en grandíssim gust durán mol rato. Y veén entonses la Siñora que eren mes gustosets los besets del amán que los del home, transformada la seua duresa en dols amor per Ricciardo, desde aquell día cap abán lo va vóldre y, obrán en prudensia, moltes vegades van gosá del seu amor. 
Que Déu mos faigue chalá del nostre.


séptima

lunes, 20 de diciembre de 2021

Biblioteca valenciana. ESCRITORES DEL SIGLO XIV.

BIBLIOTECA VALENCIANA.

ESCRITORES DEL SIGLO XIV.

FRAY ARNALDO DE ROSIGNOL.

1314.

Religioso Mercenario, conventual del convento del Puig, cerca de Valencia, de quien habla Nicolás Antonio (1: Biblioteca Vet. tomo 2, lib. IX, cap. 2, núm. 69), manifestando, que según se decía, escribió cerca de los años 1314: 1 Commentarium ad cap. Nunquam de consecratione distinct. 5 in Decreto Gratiani contra otium Religiosorum.

Cuyo manuscrito, asegura el Ilmo. Arzobispo Hydruntino D. Gabriel Adarzo y Santander, existía en el mismo Monasterio del Puig, en carta que escribió a D. Nicolás Antonio, como lo dice este en el lugar citado.


PEDRO DE VILLARRAS.

1322.

Jurisconsulto valenciano, de familia muy ilustre; puede creerse estudió en Bolonia, según el número de los muchos españoles que acudían a cursar a su Universidad: se graduó de doctor en leyes, en que salió tan ilustrado, que su ciencia le proporcionó el cargo de Juez de Corte del Rey D. Jaime II de Aragón, y conociendo este Monarca su gran talento para manejar también los asuntos políticos, le envió dos veces, la última en 1322, por su Embajador a las Señorías de Florencia y Luca, y a otras ciudades para tratar sobre la conquista de Cerdeña y Córcega, según lo refiere Zurita, lib. V, cap. 24, núm. 8, y otros. Compuso: 1 Notae super Foris Regn. Valentiae.

Manuscrito, en la librería sel señor Borrull.

Se ciñó sólo a ilustrar los de Don Jaime I.


PEDRO CALBET.

1329.

Jurisconsulto valenciano, y como a tal, fue nombrado Jurado en 1329. De este autor se halla memoria en el tomo de los antiguos Privilegios de Valencia, fol. LXXXII, pág. 2, col. 1, en donde dice: Petrus Calbet Iurisperitus; y en las Cortes celebradas el mismo año en Valencia por el Rey D. Alfonso I, se lee al principio: En Pere Calbet.

En las glosas sobre los Fueros de Guillermo Jaffer, se dice escribió:

1. Comentarios sobre los Fueros de Valencia, manuscrito. Véase a Bayer en las notas a la Biblioteca Vet. de D. Nicolás Antonio, tomo 2, pág. 146.


GUIDO DE MONT-ROCHER.

1333.

Juan Alberto Fabricio (2: Mediae et infimae latinit. tomo 3, pág. 133), León Alacio (3: En su Apes urbanae) y Posevino (4: Biblioteca selecta), con el mismo Fabricio, Bibliot. graeca (5 : Tomo X, pág. 786, núm. LVIII. Dissert. de Georgiis), lo hacen de nación francés, siendo ciertamente catalán o valenciano; a juicio del Sr. Bayer, en sus notas a la Biblioteca Vetus, tomo 2, pág. 155, omnino Valentinus aut Catalanus. Pero es muy regular fuese de nuestro reino, cuando dedicó su obra al Obispo de esta Diócesis, cuyo pueblo no había cumplido un siglo después de su abrazamiento con la fe. Escribió: 1. Manipulus Curatorum. Libro que repetidas veces se imprimió en latín, y fue traducido al griego en el año 1333, por Jorge Coriliano, como lo asegura Alacio. Dedicó su autor esta obra a D. Raimundo Gastón, obispo de Valencia.

Además de las ediciones de París de 1473, de otra sin nombre de impresor ni lugar, hecha en 1484, en Venecia 1491, y Antuerpia (1570), alabadas por Fabricio; hay otra hecha en Zaragoza 1475, con este título: Incipit Manipulus curatorum compositus à Guidone de Monteroteri sacrae theologiae profesore; con muchísimas que se hicieron en el siglo XV, y que por no ser molesto no inserto.

La dedicatoria de la edición de Zaragoza, empieza: “Reverendo in Christo patri ac Dño. Dño. Raimundo divina providentia sancte valentinae sedis Episcopo suorum devotorum minimus Guido de Monteroteri cum devota et humili recomendatione se totum suis obsequiis mancipatum... Hec autem attenta vigili meditatione perpensans, sequens opusculum de instructione neophitorum curatorum composui. Quod quidem opusculum ad vos qui estis sacrosante ecclesiae luminare perclarum...” Más extensamente puede verse en la pág. 123 de la Tipografía Española del P. Méndez.

El Sr. Bayer, en las notas a la Vet. de D. Nicolás Antonio, nos da noticia de estas dos ediciones de Zaragoza de 75, y 84, (ambas existen en la biblioteca real; y a más dice: que en ella hay un códice en pergamino bastante antiguo, el que escribió, como se lee en el mismo, un cierto Alfonso Segoviense, por lo que falsamente se le atribuye: las palabras escritas en él son: “Alfonso Segoviensi in loco de Ajofrin Toletanae Diocesis anno MCCCCXLV exaratum” empieza: Reverendo in Christo &c. como hemos ya notado.

Él mismo manifiesta que dedicaba esta obra a Raimundo, Obispo de la Santa Iglesia de Valencia, lo cual conviene con el tiempo del gobierno de este Mosen Raimundo Gastón, que empezó a ser Obispo en el 1312, continuaba en el de 1333, en que se escribió dicha obra, y no murió hasta el 18 del mes de Junio de 1348.


D. FR. BERNARDO OLIVER.

1348.

Ximeno, tomo 1, pág. 10.

Fue hijo de la ciudad y convento de S. Agustín de Valencia. Añadimos a lo que de este autor habla la biblioteca referida, que la obra notada en el núm. 5.° Exercitatorium mentis ad Deum, existe en un códice manuscrito en la librería del Escorial, let. b, armario III, núm. 3 (tom. 1, pág. 211) con este título:

1. Exercitatorium mentis in Deum, ad Raimundum Gastonem Episcopum Valentinum: por ello se ve, no estar dedicada la obra a Don Rodrigo, obispo de Valencia, como dice Ximeno, citando a Nicolás Antonio: error que no creyó.

Se halla también en la misma biblioteca, let. b, armario III, núm. 19 (tomo 1, pág. 206) traducida esta obra por un anónimo, con el siguiente título: Espertamento o levantamento de la voluntad en Dios. Cuatro libros. Añádense a sus obras:

2. Tractatus contra Iudaeos. Existe en la biblioteca real de Francia, tomo III, pág. 365, cod. 4230. Véase al Ilmo. Sr. Bayer, en las notas a la bibliot. Vet. de D. Nicolás Antonio, tomo 2, pág. 155.


ARNAU DE MORERA.

1348.

A este autor coloca D. Nicolás Antonio (1) entre los escritores de tiempo incierto, haciéndole catalán e ilustrador de las costumbres y usajes de aquel Principado; siendo así que fue valenciano, y de tan gran mérito, que el Rey D. Pedro II, o IV de Aragón, enterado de su gran ciencia, le dio el importante cargo de Baile General de este Reino, en el año 1336; le confió varios delicados encargos, y satisfecho de su gran desempeño, le promovió a Vice-Canciller suyo.

Fue muy celebrada su integridad; pues habiendo convocado el Rey, en el año 1347, a veinte y dos teólogos y jurisconsultos de los más acreditados en su Reino, para que juntándose en Valencia, declarasen a quien, en caso de morir, pertenecía la corona; no obstante de estar el Rey decidido a favor de su hija Doña Costanza, y conocer la terribilidad de su genio contra los que no seguían sus ideas, manifestó que no podía succeder la misma; y lo apoyó en gravísimos testimonios, de que se irritó tanto el Rey, que le quitó el empleo de Vice-Canciller; lo que le proporcionó crédito en todas partes. Escribió: 1. Notae super Foris Regni Valentiae, las que trabajó por los años de 1340.

Hacen memoria de nuestro autor, Zurita (1: Libro VIII de sus Anales, cap. V.), alabándole con grandes elogios; y Abarca (2: Tomo 2, folio 103 v. en D. Pedro II, cap. IV, núm. 2.) le elogia por su sinceridad en aconsejar al Rey.


JAIME CABALLER, GUILLEM ANDREU, JUAN ALEPÚS.

1350.

Jurisconsultos valencianos, de quienes apenas nos queda más memoria que la de haber sido licenciados en leyes, y de los que nos da noticia en las notas que puso el Ilmo. Sr. D. Francisco Pérez Bayer a la Biblioteca Vetus de D. Nicolás Antonio, tomo 2, pág. 147, col 1, allí nos dice: que fueron Anotadores a los Fueros de Valencia, y como casi coetáneos de D. Juan Ximénez de Salanova, del que se trata el año 1369: me ha parecido colocarlos a la mitad del siglo XIV.


JAIME CONESA.

Valenciano Protonotario real. Ximeno, tomo 1, fol. 12, hablando de este autor, dice que Morlá refiere estas palabras: (3: Morlá in Praefat. Empor. pág. 4.) Jacobus Conesa Protonotarius Regius, Graecorum, et trojanorum res gestas, Ilii eversionem toties ab antiquis Poetis decantatam, patrio sermone Valentino, non sive ingenti industria, et arte donavit. En prueba de ser cierto cuanto nos dice Morlá, añadimos: que en la preciosa biblioteca del Excmo. Sr. Marqués de Dos Aguas, hay un ejemplar manuscrito de la referida obra, con este título:

Guerres troyanes per en Jac. Conesa, protonotario del Rey d'Aragó.


GINER O JANER (GENARO) RABAÇA.

1358.

Que llamaremos el padre, para distinguirlo del hijo, de quien se hablará después.

Fue de una familia muy distinguida: se aplicó a la jurisprudencia, en que hizo grandes progresos, pero se contentó sólo con el grado de licenciado en leyes, de que constantemente usaba; y con el cual se distinguía del hijo, que se titulaba siempre Doctor en leyes: y los copiantes de los comentarios, para no confundir las obras de uno con las del otro, ponían al fin de las de aquel: Rabaça P., y al de las de este: Rabaça F.

Mereció especiales confianzas a esta ciudad, habiéndole empleado en su gobierno, nombrándole por su Jurado en los años 1325, 33 y 57.

Asistió también, en representación de la misma, a las Cortes celebradas por el Rey D. Pedro II en Valencia (no Pedro II de Aragón, padre de Jaime I), los años de 1342, y de 1349. Y conociendo que el Rey, que necesitaba tener cerca de sí un sujeto de su ciencia y recomendables circunstancias, le nombró consejero suyo; cuyo cargo ejercía en el año 1358, según demuestra el Privilegio 88 del Aureum Opus Privil. fol. 125. Escribió: 1. Comentarium in aliquas leges jur. civil. Al cual se refiere en el que trabajó sobre los Fueros.

2. Notae super Foris Regn. Valentiae.

3. Un largo comentario del Fuero único, Rúbr. 5 de las Cortes de 1358, sobre poder dejar cada uno los bienes a quien quiera, excepto a los generosos.

Parte de esta obra, existe manuscrita en la copiosa librería del Sr. Borrull.


ARNAU JOAN.

1363.

Abogado valenciano, graduado de doctor en leyes; lo que consta por la memoria que hace de este escritor al año 1351 el Aureum Opus, Privil. Civ. et Regni Valentiae, donde al folio CXX, pág. 1, col. 2, se firma: Arnaldo Iohanis legum Doctori per Nos (habla el Rey D. Pedro II) deputato; y folio 126, part. 1, col. 2: Micer Arnau Iohan doctor en leis; y en las Cortes celebradas a 20 de febrero 1348 en Valencia, se lee: N'Arnau Ioân doctor en leis tudor del noble En Ramonet de Ruisech. 

Hubo nuestro Arnau de estudiar también en Bolonia, como otros muchos españoles. Su grande ciencia e integridad atrajeron la voluntad del Rey, que le honró con diferentes comisiones, como fue: encargarle a fines del año 1348, la averiguación de los daños ocasionados por los de la unión, a los que defendían la parte del Rey (1): conferirle el empleo de asesor del tribunal del gobernador (consta por la obra que después citaremos al núm. 3); y elevarle al de consejero suyo, siéndolo ya en el año de 1358, según demuestra el Privil. 88, folio 126 del Aureum Opus. &c.

Se equivocó Ximeno, tomo 1, pág. 16, col. 2, en asegurar que este Comentador de los Fueros fue Jurado de Valencia en 1411; pues ni podía vivir en dicho año, ni siendo Consejero del Rey, servir el destino de Jurado, ni hubo jurado alguno del nombre de Arnau.

Como Ximeno no examinó las obras de este autor, cometió otro error, asegurando que las trabajó juntamente con Jaffer, cuando las mismas demuestran que lo hizo separadamente; y según varias razones que ha tenido presentes, y manifestando el erudito Sr. Borrull, deduciéndolas de sus mismas obras, las formó desde el año de 1358 hasta el de 1363.

Zurita (2: Lib. VII de los anales, capítulos 33 y 54), hacia el fin, hablando de este autor, dice que escribió:

1. Notae super Foris Reg. Val.

2. Quodque non competat Judici Ecclesiastico laicos corporaliter neque pecuniare punire aut multare ob crimen sacrilegii &c.

Es una juiciosísima y muy fundada disertación con el referido título.

3. Lo stil de la Gobernació. En lemosín, que existe al fin del libro de los antiguos Fueros de Valencia, impresos en 1482, donde se firma Arnaldus Johannes legum doctor.


FR. GUILLERMO ANGLÉS.

1368.

Ximeno, tomo 1, pág. 12.

Religioso Dominico, natural de Valencia.

Con el motivo de haber visto, y aún por una casualidad tenido en mi poder la obra qe refiere de este autor, y existe en la exquisita librería de la Catedral de Valencia, me ha parecido dar con más individualidad la noticia de tan precioso manuscrito. Empieza pues así: “In nomine Domini incipit Expositio de Ordine Missae sumpta à multus dictis Sanctorum doctorum, compilata à Reverendo Domino Fratre Guillermo Anglesii de Ordine fratrum Praedicatorum, Lectore Sedis Valentiae.” 

Llega dicha exposición hasta el fol. 107, donde dice: “finito libro sit laus gloria xpto. Amen. Manus scriptoris requiescat fessa laboris, que manus Guillermi de pomerada nots. complevit scribere psentem reportattes. reverendi religiosi fratris Guillelmi Anglesii, lectoris Sacre Sedis Valencie sup. tractatum misse in Civitate Valentina die mercurii decima januarii anno a nativitate domini millesimo quadrigentesimo vicesimo.”

Al dicho folio 107 vuelta, hay esta rúbrica: In nomine Sanctae Trinitatis, Patris, et Filii, et Spiritus Sancti. Comença la exposició breu gramaticalment, en romanç del Canon y del himno angélico del Sanctus.

Esta exposición en lengua valenciana, comprende 15 folios. Siguen las oraciones que dice el Sacerdote al revestirse, y después una exposición de las rúbricas. Faltan algunas hojas. De esta obra y de su autor, hace memoria el P. Fr. Francisco Guzmán, franciscano, en su libro de Recta sacrificii oblatione et caeremoniis ad Missam, que imprimió en León en 1542, folio 44, pág. 2.


JUAN EXIMENS (O XIMÉNEZ) DE SALANOVA.

1369.

Jurisconsulto valenciano, por ventura hijo del célebre Eximens Pedro Salanova, también Jurisconsulto, del cual habla el Ilmo. Pérez Bayer en las notas a la Biblioteca Vet. de D. Nicolás Antonio, tomo 2, pág. 146, col. 1, nota 1; así como también en la siguiente página trata de nuestro autor. Se graduó de licenciado en leyes; constando dársele este título en la sentencia publicada en Valencia en 15 de septiembre de 1369, que se contiene en el Aureum Opus. Privil. Civ. et Regni Valentiae. Escribió después de los años de 1360: 1. Notae super Foris Regni Valentiae.


GUILLEM JAFFER.

1372.

Generoso natural de Valencia, doctor en leyes; distinto del que habla Ximeno, tomo 1, pág. 16, al año 1411.

Ha habido tres de este nombre: el primero, Juez de Corte en 21 de mayo de 1298, según es de ver por el Privil. folio 140 v. del Aureum Opus Privil. Civit. et Regni Valentiae; y no puede ser este el comentador de los fueros, pues cita en ellos a Bartolo, y no podía ejecutarlo habiendo nacido 15 años después de aquel, en que se hallaba juez de corte.

El tercero es el que trae Ximeno en la página expresada, que fue jurado en esta ciudad en los años de 1380, 85, 89 y 95.

El segundo es del que hablamos en este artículo. Fue hijo o sobrino del primer Guillem Jaffer; estudió en la universidad de Bolonia, habiendo tenido por maestro a Jacobo de Bellvís (Bellovisu), a quien cita varias veces con tanto respeto, como es decirle: Dominus meus Jacobus de Bellovisu; y después de graduado de doctor en leyes (de cuyo dictado usaba frecuentemente), se restituyó a Valencia; y adquirió desde luego un gran concepto, habiéndose acreditado de excelente jurisconsulto en el patrocinio de varias causas. Fue nombrado jurado de la ciudad en los años 1330, 66, 67 y 72.

Asistió en estamento militar en las cortes celebradas por el Rey Don Pedro II en esta ciudad, año 1342; y se halla su firma en la impresión de las mismas del de 1482: escribió sus Comentarios a los Fueros, desde dicho año hasta el de 1349, como lo acredita no citar en ellos fuero ni privilegio posterior a los de 1348; y esto mismo descubre no poderse atribuir la obra a otro sujeto, ni más antiguo, ni más moderno; y así ni tampoco al otro de quien habló Ximeno, al año 1411.

Habiendo conocido el Rey su gran mérito, lo eligió consejero suyo, de cuyo título usa en la obra, núm. 3.

Su ciencia ha merecido en todos tiempos mucho aprecio, y en prueba de ello, le citan y se valen de sus escritos, Belluga, León, Matheu &c. Escribió:

1. Commentarium in Leges Juris Romani. Manuscrito.

2. Notae super Foris Regni Valentiae; a saber: a los de D. Jaime I, y de Alonso II. Manuscrito. Y en su lengua patria:

3. Declaracions dels duptes sobre los furs nous, fetes per Miser Guillem Jaffer. Manuscrito que existe en la biblioteca del Sr. Borrull. Trabajó esta obra a instancia de Don Pedro Thous, Maestre de la Orden militar de Montesa; declarando qué especie de jurisdicción se concedió en las Cortes de Valencia, celebradas en esta ciudad en 1329, a los que fundasen lugares de 15 casas en heredad suya, dentro del término de otra villa: cuya jurisdicción se llamó Alfonsina, con alusión al nombre del Rey que la sancionó; y cuya política idea facilitó la fundación de un gran número de lugares, y muchas ventajas a la población y a la agricultura en este Reino.


DOMINGO AIMERIC.

1373.

Jurisconsulto valenciano, y sujeto tan acreditado, que ya en el año 1342 tenía alguna representación y adquirido mucho concepto; y por ello Valencia le dio poderes para asistir en su nombre a las Cortes, que en dicho año habían de celebrarse en

esta Ciudad, como lo ejecutó, firmándose con la adición de jurisconsulto, en las ordenanzas que hay después de los Fueros, y antes de los actos de Corte; así se lee en la edición de las mismas, y de los Fueros, hecha en 1482. En 1344, fue nombrado jurado de la ciudad de Valencia. Ilustró con sus: 1. Comentarios a los fueros. Que hizo después de haberlos esplanado Morera y Jaffer por lo que arbitramos colocarle posterior a estos.


EN MARTÍ DE TORRES.

1376.


Valenciano jurisconsulto muy acreditado, de quien hizo Valencia las mayores confianzas; pues en 1357, titulándole Savi en dret (sabio en el derecho), le nombró Asesor del Justicia Civil; en 1359, por uno de sus Síndicos, para disponer lo que pareciese conveniente, con motivo de la guerra con el Rey de Castilla Don Pedro el  cruel; en 1362, por uno de los doce Síndicos que, en representación de esta Ciudad, debían asistir al Parlamento que dispuso el Rey D. Pedro se celebrase por D. Alfonso Conde de Ribagorza, en su nombre; y en 1376, fue jurado en esta Ciudad, en cuyo año el Rey Don Pedro IV de Aragón, por la fidelidad de la gente de Valencia; en la guerra que tuvo con Castilla, coronó las dos LL de las armas de la Ciudad: según consta en el 2.° libro de Bartolomé Villalva, notado a fojas 88. Escribió:

1. Anotaciones a los Fueros de Valencia. Manuscrito que se conserva en la librería del Sr. Borrell.


PEDRO JUAN MARTORELL. (Joanot Martorell)

1383.

Caballero valenciano, de quien Ximeno habla en el tomo 1, pág. 12, diciendo que el libro Tirant lo blanc se imprimió en Valencia año 1480; pero el P. Méndez en su Tipografía Española, manifiesta que fue impreso en 1490, citando el ejemplar que se guarda en la biblioteca de la Sapienzia de Roma, que poco ha vio (dice) el P. Mtro. Fr. Isidro Hurtado, Agustino, quien ha escrito una noticia individual de dicho libro, que se podrá ver en el del P. Méndez, pág. 72, el cual en la pág.115, dice que se imprimió también en Barcelona año 1497 en folio: edición que otros varios bibliógrafos mencionan, añadiendo ser en letra de tortis, y en lemosín; la que podemos contar por la segunda de la referida obra. 

Esta se tradujo al castellano con este título: Los cinco libros del esforzado e invencible caballero Tirante el Blanco de Rocasalada, Caballero de la Jarrotorra, el cual por su alta Caballería alcanzó a ser Príncipe y César del Imperio de Grecia.

Libro en folio, letra de tortis, a dos columnas, y 288 fojas: al fin se lee: A loor y gloria de nuestro Señor, y de la bendita Virgen María su Madre y Señora nuestra, fue impreso el presente libro del Caballero Tirante el Blanco, en la muy noble Villa de Valladolid, por Diego Gumiel, acabóse á XXVIII de Mayo del año MDXI.

El mismo Ximeno, en el apéndice a las adiciones, tomo 2, pág. 374, dice: que Juan Bautista Souchay tradujo y publicó en francés la referida obra; tal vez será distinta de la que con el siguiente título he visto, y es: Historie du vaillant Chevalier Tirant le Blanc, traduit de l'espagnol. A Amsterdam chez Westein et Smith, 12.° 3 tomos. Sin año ni nota de traductor.

También Lelio de Manfredi lo tradujo al italiano, y hay tres ediciones: en Venecia por M. Federico Torregiano 1538, en 4.°. La segunda también en Venecia, por Dominico Sarri, 1566, en 3 tomos en 12.° Y la tercera sin lugar ni nombre de impresor, en 1611, 8.°, 3 tomos.

La cuarta parte de esta historia, que dice Ximeno fingió haberla traducido a la misma lengua valenciana, Martín Juan de Galla, debe decir Gralla: equivocación que no enmienda en la fe de erratas.

http://www.cervantesvirtual.com/portales/joanot_martorell_i_el_tirant_lo_blanc/traduccions/

MOSEN ANTONIO VILARAGUT.

1388.

Caballero valenciano, del que dice Escolano, que el Rey D. Juan I de Aragón, le hizo su Mayordomo, y agració por sus servicios con la merced de la baronía de Dos Aguas, en Privilegio dado en Monzón a 11 (o 2 en números romanos) de diciembre de 1388.

Tradujo al lemosín, y dedicó a dicho Rey: 1. Las diez tragedias de Séneca, de las que sólo he visto y tenido la primera, que es: Ercules (Hércules) y Medea, manuscrito en folio, de letra del siglo XIV.

Este códice seguramente contenía las nueve restantes tragedias, porque además del argumento de dicha primera tragedia, que no tiene frontis, y parece no haberlo tenido nunca, empieza sin la primera letra inicial: a primera tragedia conté la gran furor de Ercules. Sigue el argumento de la segunda, que es: Thiestes é Atreu: la tercera de Thebaris: la cuarta, Ipolit: la quinta, Edipo: la sexta de Troas: la séptima, Medea, la octava, Agamenon: la novena, Ortonia; y la décima de Ercules Octhon, axi nomenat per la selva Othea, en la cual morí.


ANTONIO RIERA.

Presbítero valenciano, de quien habla D. Nicolás Antonio, diciendo (1: Nicol. Ant. Bibliot. Vet. tomo 2, pág. 124, col. 2): que un tal Eimerico fue acusado por Riera, de enemigo de la doctrina de Raimundo Lulio ante Benedicto XIII cuando estaba la Silla en Aviñón, y que mandando comparecer Eimerico, se declaró, después de un solemne examen, por católica la doctrina de Lulio, no encontrando en ella nada de cuanto se le imputaba. Esto sucedió en el año 1395; pero nada nos dice de que compusiese obra alguna nuestro Riera, y debemos a la perspicaz diligencia del erudito Sr. Don Francisco Pérez Bayer que nos diese esta noticia en las notas que puso a la Biblioteca Vet. de D. Nicolás Antonio, en el tomo y página insinuados, diciendo: que en la Biblioth. Regis Galiarum, tomo III, pág. 381, códice 3171, está notada entre los escritos de Nicolás Eimerico, la obra siguiente: 1. Incantatio studii Ilerdensis super XX. articulis per quondam Antonium Riera studentem Valentinum ut defertur, inibi disseminatis. 

También habla de este autor, Quietif y Echard, Ord. Proedic.


JAIME MARCH.

1396.

Poeta valenciano, de quien hablaremos copiando puntualmente lo que nos suministró nuestro erudito paisano D. Francisco Cerdá, en sus notas al canto del Turia, de Gil Polo, pág. 294, impresión de Madrid de 1778, dice pues: “Jaume March, del cual hasta ahora no teníamos la menor noticia, pero nos la ha suministrado nuevamente D. Tomás Sánchez, bibliotecario de S. M. en las eruditas notas a la citada Carta del Marqués de Santillana, impresa al principio del tomo 1 de la apreciable colección de poesías castellanas anteriores al siglo XV, pues en la pág. 77, dice: que el año de 1371 vivía Jacme March (que acaso sería abuelo o tío de Ausias) del cual se conserva en la biblioteca de la Santa Iglesia Metropolitana de Sevilla, let. AA, tab. 144, núm. 39, un códice manuscrito en folio de letra del siglo XIV, con este título: “Libre de concordançes, de rimes è concordans, appellat dictionari (diccionari de rims); e primerament tracte de les vocales, e apres de les mudes, seguent l'ordre del ABC. 

Sigue: “Presentació e prolech del libre de concordances apellat dictionari, ordenat per en Jacme March á instancia del molt alt e poderós Senyor En Pere per la gracia de Deu Rei d'Aragó e fonc fet en l'any MccccLxxi (1471).       

Este libro (como se ve, continúa Cerdá) es un diccionario de consonantes y asonantes para el uso de los poetas, y contiene veinte y seis folios.” Fue mandado hacer, según se ve, por el Rey D. Pedro de Aragón (IV), llamado el ceremonioso. Es asimismo un arte de trobar, adornado de coplas que sirven de ejemplar para las reglas, y además contiene un corto poema de cincuenta versos de a diez sílabas cada uno.

Muy conducente hubiera sido publicar dicha obra a beneficio de la poesía lemosina, por ser un códice tan antiguo, y por ello estimable, pudiendo acomodar aquí lo que dice el P. Sarmiento: (1: Núm. 789 pág. 357) Memorias para la historia de la poesía. “Yo quisiera noticias antiquísimas, y del tiempo anterior a la imprenta, o cuando más acá, que comprendan todo el siglo XV.” De cuya época es dicha obra; pudiendo quejarse nuestros literatos con más razón de lo que se lamenta el P. Sarmiento, en el citado libro (2: Núm. 865, pág. 395): porque no se hubiese vuelto a imprimir la obra de Mosen Fenollar, poeta valenciano, donde dice: “Este libro precioso por la antigüedad de la impresión, y por lo notable del asunto, debiera reimprimirse entre tantos como cada día se reimprimen; y con su publicación, recibiría nuevas luces la historia de los poetas de este siglo decimoquinto.”

Si así sentía este celoso escritor la escasez de una obra, de la que por haberse impreso, han visto la luz pública, ¿cuánto más sensible deberá ser, ver una obra de nuestro idioma y patria, en manos del todo ajenas, y con débiles o ningunas esperanzas de que se publique?

En la Capilla del claustro mayor del Convento de Predicadores de Valencia, que tenía por titular a S. Pedro, y está al lado del Capítulo, a la parte de la Epístola, hay un sepulcro, en el que se ven armas de March y de Esplugues, con la inscripción siguiente, que por la era en que se hizo, parece ser de nuestro autor. Es como sigue:

ACI JAU LA HONORABLE MADONA

GUILLEMONA DESPLUGUES MULLER QUE

FON DEL HONORABLE MOSEN JACME MARC

QUI MORI LANY DE NOSTRE SENYOR Mcccc.

Como la muerte de esta señora sucedió en 1400, arbitramos colocar a nuestro March en el de 1396.


FR. DOMINGO AGRAMUNT.

1400.

Religioso dominico, natural de Valencia, de linaje noble: ilustró su sangre con las letras y virtudes. Son pocas las memorias que se conservan de sus hechos; sabemos sólo que tomó el hábito en el convento de Santo Domingo de esta ciudad, que fue Doctor Parisiense y Catedrático de Teología en la universidad de Lérida, que después reunió a la de Cervera, año 1717, por Felipe V, la que se estableció por la extinción de aquella y la de Barcelona. Escribió: 1. Commentarii super libros tertium et quartum Mag. Sententiarum. Así lo aseguró Fr. Juan Micón, como lo notó el Maestro Antist, al último del tratado de Viris illustribus Prov. Aragoniae de Fr. Baltasar Sorio (1: Del que habla Ximeno, tomo 1, col. 2, pág. 133, núm. 11), como puede verse en el Convento de S. Onofre, Religiosos Dominicos. Añade allí mismo que floreció por los años de 1400.

El. P. Echard, Bibliot. Script. Ord. Praedic. (2: Tomo 1, pág. 708) le atribuye un Tratado sobre la Salve Regina; pero es incierto que sea de Agramunt, porque su verdadero autor es Fray Pedro de Canals, como lo dice Diago (3: En la Historia de la Provincia de Aragón, lib. 1, cap. 21); y lo mismo hace Echard, pág. 749, hablando de Canals. Quizá este bibliógrafo no comprendió la índole de la lengua española.

Ximeno, en el tomo 2, pág. 234 de sus escritores valencianos, artículo de Fr. José Agramunt, rehúsa contar entre ellos a Fr. Domingo, y reprende a Rodríguez, porque en la pág. 113 le puso como escritor; y el fundamento de que se valió Rodríguez, que es el mismo que yo tengo, es indubitable. “Lo he visto por mis ojos (me aseguró D. Jaime Villanueva, antes religioso del orden de Santo Domingo), y copiado auténticamente en la biblioteca del convento de S. Onofre.” Y en esto no cabe duda, y me admiro verdaderamente, que un escritor tan exacto como Ximeno, diga que en las bibliotecas de la Orden no se halla que hubiese escrito nada; porque Echard, en el lugar arriba citado, hace mención de él, aunque equivocadamente, como dije, le atribuye lo que no es suyo.

Siglo XV