(chap. Soc, socs; de una forma pareguda está la soqueta, zoqueta, per a la ma cuan se segue.) (ESP. Zueco; madreña asturiano, madreñes; gallego zoco, zoca.)
champouirau, chapurriau, chapurriat, chapurreau, la franja del meu cul, parlem chapurriau, escriure en chapurriau, ortografía chapurriau, gramática chapurriau, lo chapurriau de Aguaviva o Aiguaiva, origen del chapurriau, dicsionari chapurriau, yo parlo chapurriau; chapurriau de Beseit, Matarranya, Matarraña, Litera, Llitera, Mezquín, Mesquí, Caspe, Casp, Aragó, aragonés, Frederic Mistral, Loís Alibèrt, Ribagorça, Ribagorsa, Ribagorza, astí parlem chapurriau, occitan, ocsitá, òc, och, hoc
martes, 2 de junio de 2026
Soc, Soca, Societat, Soda, Sodomita, Sufflar, Sofisme
(chap. Soc, socs; de una forma pareguda está la soqueta, zoqueta, per a la ma cuan se segue.) (ESP. Zueco; madreña asturiano, madreñes; gallego zoco, zoca.)
lunes, 29 de julio de 2024
4. 14. Máximes y sentensies de Pedro Saputo.
Capítul XIV.
Máximes y sentensies de Pedro Saputo.
Solíe di que preferíe enemics espabilats que amics apamplats.
Díe que en general tots los homens són bons y tots roíns, perque no los ham de demaná lo que no poden doná, ni voldre que obron com no los convé encara que igual entenen mal esta conveniensia.
Y en cuan a la justissia, que o no la coneixen en los casos que obren mal, o que no saben lo que val.
Li van preguntá una vegada, quins homens eren los mes perjudissials, y va contestá que los envechosos. Se van admirá de esta resposta, y van voldre sabé lo que sentíe dels lladres, assessinos y datres; y va di, que dels primés, lo envechós pegue en lladre, y per enveja escomensaben a sé roíns; que los atres són uns miserables, ignorans, soques y mal encaminats per uns atres com ells, o perduts per la mala educassió cuan eren chiquets y mossos; pero que al final, tart o pronte se fa justissia. Pero que lo envejós o la envejosa es un verdadé malsín, lo traidó per naturalesa, lo animal propiamen dit, contra qui no ña cástic a les leys ni a les costums, per al mal que cause en general y en particulá, que es mes que lo que mos ve de totes les demés classes juntes de homens perversos y malvats. Que la enveja ha causat mes trastornos al món que la codissia y la ambissió juntes, si no es que la ambissió sigue un nom dorat pera la enveja. Pero que sin embargo podíen alguna vegada, y de particulá en particulá, produí un be paregut al de les cagarrines y colics al cos humano, que si no són frecuens ni mol graves, fan al home templat y sobrio.
Tamé díe moltes vegades que la avarissia no habíe eixecat cap casa; y sí moltes lo orden y la economía.
Díe que los mes grans enemics del be del home solen sé la vanidat y la dropina. La vanidat perque gaste mes de lo que pot y se arruine o diu mes de lo que deu y cau en grans inconveniens; y la perea, la dropina, perque va detrás de les estassions al tems, de la saó als negossis, dels fets als acontessimens, dixansu vindre tot damún, hasta que li cau la casa y acabe a les seues ruines, enrunat y arruinat, o fuch espantada y no trobe aon fotres, pobra, falta de consell y aburrida.
Díe que la tontería es mal incurable (només cal vore a Carlos Rallo Badet) y códul al que sempre se entropesse; y que los tres mes grans traballs que pot passá un home són viure en imbessils, tratá en embusteros y viachá en un cobart (Julio Micolau de La Fresneda fa les tres coses, que pareix lo gos de Quintaneta).
Lo influjo de la imprenta y la aplicassió de cadaú guiada y exitada per los sabuts, díe que lo faríen home al món, perque hasta ara (al seu tems) encara no habíe eixit de chiquet.
Creíe que los homens may habíen sigut millós, sino que a uns atres tems van tindre menos leys y menos sossiedat, y així menos juissi y censura de les seues acsions; pero que la sossiedat se habíe anat constituín milló, encara que no be del tot.
Segons ell, los homens del seu tems no enteníen lo comers, la agricultura, les arts, ni les siensies, perque li pareixíe que no veíe mes que torpesa, casualidat, charlatanisme y miseria.
Cuan se va sabé la seua ressolusió de casás li van preguntá, cóm sén tan sabut caíe an esta vulgaridat. Y va contestá: no es vulgaridat casás, perque es seguí la naturalesa, sino casás mal per interés o per mera y sola raó de nom, y queixás después, o condená lo matrimoni y parlá mal de les dones.
Abans de coneixe a son pare díe que donáe grassies a Deu perque no lay habíe dixat coneixe, pos habíe vist mols chiquets de qui no li penaríe sé pare, y pocs homens de qui voldríe sé fill.
Pero cuan va trobá a son pare, va plorá de pena de no habél conegut desde la cuna. Y sobre lo seu apellit va contestá a don Vicente, son germá de Morfina, que li va preguntá si estáe orgullós de ell: ya me pareixíe a mí que no podíe escapá de un López, de un Pérez, de un Martínez, Jiménez, Sánchez, o Fernández, perque estos linajes són com los vileros que a tota vila se troben.
Com habíe tratat en flares y monges y los coneixíe mol be, díe que an aquells los faltabe un voto, y an estes nels sobraben dos.
Pero no explicabe mes, y no sabem quins votos eren eixos.
Per tres coses (díe) donaría yo la vida: per la religió que professo, per ma mare y per lo meu poble. Li van preguntá una vegada que acababe de di aixó, si la donaríe per lo Rey; y va contestá que no enteníe la pregunta.
Solíe di que en general la primera nessessidat de les dones es parlá; la segona murmurá de atres, y la tersera, sé adulades.
La perea als jovens, la desautoridat als agüelos, la vanidat a les fees, y casá a un home baixotet en una dona alta, díe que són cuatre pecats iguals, contra natura.
Recomanán la frugalidat solíe di: carn una vegada al día, y eixa a
l'olla o rostida. Y condenán la tacañería als plats: lo milló dols es la mel, lo milló coc, lo bon pa, lo milló licor, lo bon vi, y lo milló guiso, lo mes curtet y simple.
Díe que ñabíe cuatre coses que lo ficaben a pun de alferessía: taula menuda, llit curt, mula pesada, y navalla sense esmolá.
Cuatre que li omplíen l'alma de rissa: una agüela en flos, un home gurrumino, un predicadó de mal ejemple, y un flare o retó fenli la roda a una dama.
Y cuatre que li féen portá la má a la espasa:
engañá a un sego, feli la burla a un agüelo, un home peganli a una dona, y un fill maltratán a son pare o a sa mare.
Están a Sevilla li van brindá si volíe aná a vore a una poetisa que componíe sonetos, églogues de pastós y atres poemes; y va contestá que sí, pero que li habíen de di en tems lo día y la hora perque volíe preparás.
- ¿Quína preparamenta nessessitéu?, li van preguntá, y va di:
purgám y llimpiá be la pancha, y después péndrem un elixir que sé fé yo en gitam, mol espessial contra los vomits y la fluixera de ventre.
Entre les sentensies dels antics la que mes li agradáe ere aquella de Virgilio: Felix qui potuit rerum cognoscere causes. "dichós, felís, lo que alcanse a coneixe les causes de les coses»; aixó es, a la naturalesa.
Y de ell la sentensia mes sélebre es esta: que lo mol resá a ningú ha fet san, ni lo mol lligí sabut (només cal vore a Moncho), ni lo mol minjá ressio y fort.
Moltes atres dites y sentensies se li atribuíxen; pero o són mol vulgás, o sels vol doná autoridat en lo seu nom. Y així mateix se conten de ell diferens fets que de cap manera corresponen al consepte que lo seu gran talento y máxima prudensia mereixen.
Yo estic convensut de que així los dits com los fets que corren com si foren seus y són tan indignes de la seua discressió y sabiduría, perteneixen al fals o apócrifo Pedro Saputo, a qui los de Almudévar van fotre fora a gorrades y en raó del seu poble, tan malparat lo malparit, y que, com ham dit, ere un acsiomo, un dropo, gat, torpe, indessén, (algo paregut a Mario Sasot Escuer, lo de la revista de la franja del meu cul.)
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Lo fill de la pubilla va sé mol sobrio, mol fi, mol amable, persona de mol respecte, y tan gran en tot com se ha vist an esta verdadera historia de la seua vida.
Original en castellano:
Capítulo XIV.
Máximas y sentencias de Pedro Saputo.
Solía decir que más quería enemigos agudos que amigos tontos.
- Decía que hablando en general todos los hombres son buenos y todos malos, porque no les debemos pedir lo que no pueden dar, ni querer que obren como no les conviene aunque tal vez entiendan mal esta conveniencia. Y en cuanto a la justicia, que o no la conocen en los casos que obran mal, o que no saben lo que vale.
- Preguntáronle una vez, qué hombres eran los más perjudiciales, y respondió que los envidiosos. Admiráronse de esta respuesta, y quisieron saber lo que sentía de los ladrones, matadores y otros; y dijo, que de éstos mucha parte eran también envidiosos y por envidia comenzaban a ser malos; que otros son unos miserables, ignorantes, rudos y mal encaminados por otros como ellos, o perdidos por la mala educación en su niñez y mocedad; pero que al fin de todos ellos tarde o temprano se hace justicia. Mas que el envidioso es un verdadero malsín, el traidor por naturaleza, el animal propiamente dañino, contra el cual no hay castigo en las leyes ni en las costumbres, para el daño que causa en general y en particular, que es más que el que nos viene de todas las demás clases juntas de hombres perversos y malvados. Que la envidia ha causado más trastornos en el mundo que la codicia y la ambición juntas si no es que la ambición sea un nombre dorado de la envidia. Pero que sin embargo podían alguna vez, y de particular a particular, producir un bien parecido al de las indigestiones y cólicos en el cuerpo humano, que si no son frecuentes ni muy graves, hacen al hombre templado y sobrio.
- También decía muchas veces que la codicia no había levantado ninguna casa; y sí muchas el orden y la economía.
- Decía que los mayores enemigos del bien del hombre suelen ser la vanidad y la pereza. La vanidad porque gasta más de lo que puede y se arruina o dice más de lo que debe y cae en grandes inconvenientes; y la pereza, porque va detrás de las estaciones en el tiempo, de la sazón en los negocios, de los hechos en los acontecimientos, dejándoselo venir todo encima, hasta que se le cae la casa y acaba en sus ruinas, o huye espantada y no encuentra donde meterse, pobre, falta de consejo y aborrecida.
- Decía que la necedad es mal incurable y piedra en que siempre se tropieza; y que los tres mayores trabajos que puede pasar un hombre son vivir con necios, tratar con embusteros y viajar con un cobarde.
- El influjo de la imprenta y la aplicación de cada uno guiada y excitada por los sabios, decía que harían hombre al mundo, porque hasta ahora (en su tiempo) aún no ha salido de niño.
- Creía que los hombres nunca habían sido mejores, sino que en algunos tiempos tuvieron menos leyes y menos sociedad, y así menos juicio y censura de sus acciones; pero que la sociedad había estado mejor constituida, aunque no bien del todo.
- Según él, los hombres de su tiempo no entendían el comercio, la agricultura, las artes, ni las ciencias, porque le parecía que no veía sino torpeza, casualidad, charlatanismo y miseria.
- Cuando se supo su resolución de casarse le preguntaron, cómo siendo tan sabio caía en esta vulgaridad. Y respondió: no es vulgaridad casarse, porque es seguir la naturaleza, sino casar mal por interés o por mera y sola razón de nombre, y quejarse después, o condenar el matrimonio y hablar mal de las mujeres.
- Antes de conocer a su padre decía que daba gracias a Dios porque no se lo había dejado conocer, pues había visto muchos niños de quien no le pesaría ser padre, y pocos hombres de quien quisiera ser hijo. Mas cuando encontró a su padre, lloró de pena de no haberle conocido desde la cuna. Y acerca de su apellido respondió a don Vicente, el hermano de Morfina que le preguntó si estaba muy vano de él: ya me parecía a mí que no podía escapar de un López, de un Pérez, de un Martínez, Jiménez, Sánchez, o Fernández, porque estos linajes son como los gorriones que en todo poblado se encuentran.
- Como había tratado con frailes y monjas y los conocía muy bien, decía que a aquéllos les faltaba un voto, y a éstas les sobraban dos. Pero no explicaba más, y no sabemos qué votos eran éstos.
- Por tres cosas (decía) daría yo la vida: por la religión que profeso, por mi madre y por mi pueblo. Preguntáronle una vez que acababa de decir esto, si la daría por el rey; y respondió que no entendía la pregunta.
- Solía decir que en general la primera necesidad de las mujeres es hablar; la segunda murmurar de otras, y la tercera, ser aduladas.
- La pereza en los jóvenes, la desautoridad en los viejos, la vanidad en las feas, y casar hombre pequeño con mujer alta, decía que son cuatro pecados iguales contra natura.
- Recomendando la frugalidad solía decir: carne una vez al día, y ésa en la olla o asada. Y condenando la prolijidad en los platos: el mejor dulce es la miel, el mejor bizcocho, el buen pan, el mejor licor, el buen vino, y el mejor guiso, el más corto y simple.
- Decía que había cuatro cosas que le ponían a punto de alferecía: mesa pequeña, cama corta, mula pesada, y navaja sin filo. Cuatro que le regaban el alma de risa: una vieja con flores, un marido gurrumino, un predicador de mal ejemplo, y un fraile o clérigo haciendo la rueda a una dama. Y cuatro que le hacían llevar la mano a la espada: engañar a un ciego, burlarse de un viejo, un hombre pegando a una mujer, y un hijo maltratando a su padre o a su madre.
- Estando en Sevilla le brindaron si quería ir a ver una poetisa que componía sonetos, églogas de pastores y otras poesías; y respondió que sí, pero que le habían de decir con tiempo el día y la hora porque quería prepararse.
- ¿Qué preparación necesitáis?, le preguntaron, y dijo, purgarme y limpiar bien el estómago, y luego tomar un elixir que sé yo hacer muy especial contra las náuseas y la flojedad del vientre.
- Entre las sentencias de los antiguos la que más le gustaba era aquella de Virgilio, Felix qui potuit rerum cognoscere causas. «Dichoso el que alcanza a conocer las causas de las cosas»; esto es, a la naturaleza.
- Y de él la sentencia que más se celebra es ésta: que el mucho rezar a nadie ha hecho santo, ni el mucho leer sabio, ni el mucho comer robusto y fuerte.
Muchos otros dichos y sentencias se le atribuyen; pero o son muy vulgares, o se les quiere dar autoridad con su nombre. Y asimismo se refieren de él varios hechos que de ningún modo corresponden al concepto que su gran talento y suma prudencia le ha merecido. Yo me persuado que así los dichos como los hechos que corren como los suyos y son tan indignos de su discreción y sabiduría, pertenecen al falso Pedro Saputo, a quien los de Almudévar echaron con razón de su pueblo tan malparado, y que, como hemos dicho, era un mentecato, un vago y un borracho torpe e indecente. El hijo de la Pupila fue muy sobrio, muy fino, muy amable, persona de mucho respeto, y tan grande en todo como se ha visto en esta verdadera historia de su vida.
sábado, 9 de febrero de 2019
Lo fossá de les moreres
Resulte que tota la patraña de “el fossar de les moreres” la va creá un chalat poeta de nom Frederic Soler Hubert (alias “Pitarra”) que va guañá los Jocs Florals de 1882 en una fantassía pseudo-patriótica mes falsa que Judas. Después, lo nazionalisme catalá va sacralisá lo poema y lo puesto y finalmen va fótre la culpa a la sossiedat de Cataluña per no recordá cada añ a los suposats “héroes”. Hasta lo pun de que tota la classe política catalana la ha assumit y ha acabat portán corones de flos un añ detrás del atre an aquell puesto fen periódicamen un ridícul espantós, com solen fé seguit los catalanistes.
https://glamboy69.wordpress.com/2014/03/17/qui-hi-ha-enterrat-al-fossar-de-les-moreres-mite-vs-arqueologia/

Al fossar de les moreres
no s'hi enterra cap traïdor;
fins perdent nostres banderes
serà l'urna de l'honor.
Així mestre Jordi, un dia
cavant, deia en lo fossar,
quan Barcelona sentia
que l'anaven a esfondrar.
La batien bronze i ferro
dels canons de Felip Quint.
Ell els mata i jo els enterro -
lo fosser deia, enfondint.
Quin vellet el fosser Jordi!
Jo l'havia conegut;
no hi ha pas qui se'n recordi
que no el plori condolgut.
Havia passat la vida
mirant la mort fit a fit,
i era una ànima entendrida;
no l'havia això endurit.
Era vell: mes ningú ho veia
veient-lo al fossar, cavant;
aquell pit que tot és teia
quan és sec no aguanta tant.
Son dol no el feia commoure,
i, la ge, el veia patint;
era un cor dur com un roure
que sentia com un nin.
Sempre al fossar anava
a cavar amb un nét seu;
si ell el seu magall portava,
- Jo - el nin deia - porto el meu! -
I cavant els dos alhora,
i fent fosses al fossar,
sempre dels morts a la vora
se'ls sentia mormolar:
- Al fossar de les moreres
no s'hi enterra cap traïdor;
fins perdent nostres banderes
serà l'urna de l'honor.
Molts jorns feia que, sitiada
la ciutat pels de Verwick,
amb l'ànima trasbalsada
el vell cavava amb fatic.
Els fossars de Barcelona
s'omplien de gom a gom.
Pel tros d'or d'una corona
si se'n gastava de plom!
Mestre Jordi, que això veia,
cavant deia en el seu nét:
- Felip Quint que tan se'n reia
vet aquí el què n'haurà tret:
rius de sang i un munt de ruïnes
per pujar al tron reial.
Ni essent d'or i pedres fines,
val res un ceptre que tant val?
I així dient, el vell plorava,
i ofegava amb el seu plor
una pena que el matava
i li trossejava el cor.
Tenia un fill, que era pare
d'aquell nin que li era nét,
i li enrogia la cara
la vergonya d'un secret.
Que aquell fill... taca afrontosa!
no tenint la pàtria en res,
va abandonar fill i esposa
i es va vendre al francès.
Compteu, doncs, si del vell Jordi
no fóra amargant el plor;
no hi ha pas qui se'n recordi
que no el planyi amb tot el cor.
Ell tan lleial a Catalunya,
i el seu fill tan criminal...!
Qui, si té bon cor allunya
aquest pensament mortal?
Per aixo el pobre vell plorava
com si cavés el clot seu,
i tot cavant, mormolava:
- Si sigues... no ho voldrà Déu!
Al fossar de les moreres
no s'hi enterra cap traïdor;
fins perdent nostres banderes
serà l'urna de l'honor.
Cava el pobre vell la terra
amb l'ajuda del seu nét.
Fa ja avui tres jorns que enterra;
tants de morts li duu la guerra
que són pocs els clots que ha fet.
De trenc d'alba a la vesprada,
de la nit al dematí,
els morts li van com riuada
i ell obre pas amb l'aixada
a aquell riu que no té fi.
- Bé en tenim, fill meu, de feina!
- Oh, mon avi, aqueixa rai!
Mentre no torni a la beina
l'arma del soldat, nostra eina
no espereu que pari mai.
- Mes, al fossar - respon l'avi -
no hi hem d'enterrar a ningú
que a la pàtria faci agravi.
Que cap traïdor se n'abali!
Si jo em moro, pensa-hi tu.
Conec bé de quina banda
són els morts que van venint
al fossar a esperar tanda.
No en vull cap dels que comanda
el botxí de Felip Quint,
Ja hi ha un clot fet per eixos
fora el marge del fossar;
traïdors amb traïdors mateixos.
Així els vils tindran esqueixos
per plantar i replantar.
I, així dient, lo nét i l'avi
anaven clots enfondint,
mentre obrint just el llavi,
com si dir-ho fos agravi,
seguien, baix, repetint:
- Al fossar de les moreres
no s'hi enterra cap traïdor,
fins perdent nostres banderes
serà l'urna de l'honor.
Ai, pobreta Barcelona,
Com t’estrenyen
Felip Quint l'assalt et dóna
i t'ofega amb sa corona
apressant ton fi mortal.
Mes tots fills per ço no afluixen
i combaten sempre forts,
i en los murs que, caient cruixen,
entre rius de sang que els ruixen
s'alcen altres murs de morts.
I a rengleres, a rengleres
els van portant a enterrar
al fossar de les moreres
entre fum i polsegueres
i un retrò que fa esglaiar.
Barrejats en un munt cauen
els d'un i d'altre cantó,
i encara quan morts ja jauen
sembla que en combatre es plauen
el lleial amb el traïdor!
De sobte, l'avi es fa enrera
en mirar un mort que han dut,
i el nin, en veure qui era,
tant és el que s'esparvera,
que, de l'esglai, resta mut;
contemplant-se'l, nét i avi
s'estan al mig del fossar
sens obrir per res el llavi;
a tots dos los sembla agravi
el mot que han de pronunciar.
I mentrestant, allà, al lluny,
encara la canonada,
fent núvols de fum, retruny
i el vell veu l'eina mullada
de sang del seu fill, al puny.
- No, no - al fi esclata, amb foc que llança
pels ulls la ira del cor seu -
Mira'l, Déu n'ha pres venjança
Duu el vestit de l'host de França...
i és el teu pare, fill meu!
I el vell, que el magall empunya,
diu tot d'una al nin que plora:
- El seu crim dels bons l'allunya,
fou traïdor a Catalunya.
- On l'enterrem? - A fora.
Al fossar de les moreres no s'hi enterra cap traïdor;
fins perdent nostres banderes
serà l'urna de l'honor.
Qui hi ha enterrat al Fossar de les Moreres?
Mite vs Arqueologia Març 17, 2014
Cada 11 de Setembre diversos grups nacionalistes fan ofrenes i actes polítics al Fossar de les Moreres, seguint la creença llegendària de que allí hi han enterrats tots els defensors de la ciutat del setge de 1714, durant el conflicte dinàstic i de classes socials conegut com Guerra de Successió.
Però es realment així?
Quines evidències empíriques tenim?
Sabem que en aquest indret hi ha un cementiri ja des d’època tardoantiga, relacionat amb la Basílica on llegendariament varen aparèixer les restes de Santa Eulalia. Posteriorment en època medieval s’empra com a fosa comuna de l’Església de Santa Maria de les Arenes. De fet, era el “fossat menor” ja que el principal (o major) estava a la porta principal de l’esglesia. Aquest cementiri es deixa d’utilitzar per motius de salut pública i pressions veïnals, definitivament el 1806. Segons el cronista de la època Francesc de Castellví durant el setge hi van haver 5.458 baixes, xifra que pujaria fins a 7.069 si fem cas a les fonts franceses. Es a dir, estaríem parlant d’uns 200 cadàvers per metre quadrat, atenent a les dimensions del fossar. I quin sentit tindria posar-los tots en un mateix indret, amb la quantitat de foses parroquials que hi havien? El mateix Albert Balcells (catedràtic d’història de la UAB), en la seva obra “Llocs de memòria dels catalans” (2008) reconeix que no hi ha cap font documental que apunti a que tal fet va ocórrer, més enllà de “la tradició oral”.
Invenció del Mite Romàntic A finals del s. XIX el dramaturg Frederic Soler i Hubert (conegut com “Pitarra”), d’ideologia catalanista conservadora (era partidari de la restauració de la monarquia) va guanyar els Jocs Florals de 1882 amb una bonica poesia on inventa una preciosa i fantasiosa història (llegiu-la aquí) sobre com un fosser i el seu net son els encarregats d’enterrar a totes les víctimes de 1714 al Fossar de les Moreres i es neguen a donar sepultura a un soldat borbònic, ja que allí no hi volien a cap traïdor. Quan es va publicar ningú va creure que la ficció fos certa, òbviament. #fosar2Anys més tard, el 1913, un grup juvenil nacionalista anomenat “Els Nets dels Almogàvers“, va col·locar una placa a l’indret amb els primers versos de la poesia de Pitarra i van decidir celebrar allí actes en conmemoració del 11 de Setembre creient que la poesia feia referencia a fets verídics i que allí hi havia una gran fosa amb tots els morts d’aquella guerra. La placa es torna a col·locar el 1977; poc després, el 1983, l’Ajuntament de Barcelona pretén remodelar l’indret, entrant en conflicte amb grups nacionalistes que ho consideren “terra sagrada“. Finalment l’any 1989 l’arquitecta Carme Fiol remodela la plaça amb totxana vermella, representant la sang dels soldats morts. Posteriorment s’hi afegeix un peveter amb una flama el 2001. La realitat arqueològica Segons un document de 1938 a començaments de segle XX es van fer excavacions a la Plaça on varen aparèixer tan sols tombes d’època romana i tardoantiga, segurament relacionades amb la basílica paleocristiana. Als anys 60’s, arrel d’obres a l’església, es fan noves excavacions on es troben tombes dels segles IV-V. Ni rastre de la fosa de 1714. La primera (i única) excavació amb metodologia i publicació científica realitzada al Fossar fins a dia d’avui, la va realitzar l’arqueòloga Daria Calpena, l’any 2005, de l’empresa Atics SL, arran del seguiment arqueològic de les obres realitzades en el subsòl de la Plaça. En aquesta intervenció, es varen realitzar diversos sondejos i rases on es van trobar 24 enterraments d’època tardoantiga (s.IV-VI) i quatre tombes d’època alt medieval (s.IX-X). També va localitzar un estrat amb un conjunt d’ossos humans sense connexió anatòmica que l’arqueòloga va creure que formaven part de la mítica fossa de 1714. Tot i això ella en cap moment cita cap font bibliogràfica per demostrar l’existència de la fossa, simplement dona per fet que aquesta existeix i que allí es troba. La memòria, per cert, no inclou planimetria dels enterraments a la fossa, ni fotografies de detall de com es van trobar els ossos, ni tampoc cap estudi antropològic sobre les restes humanes. #fosar perfil Imatge del perfil de la suposada fossa.
Font: Memòria de Daria Calpena (amb Creative Commons) A partir de la lectura i anàlisis de la memòria científica i de la comparació empírica amb el registre d’altres foses de guerres modernes trobades a la ciutat, com la localitzada a la Rambla Prim de Sant Andreu, corresponent a la Guerra dels Segadors, a mi em sorgeixen molts dubtes respecte a que aquest estrat es correspongui realment a 1714:
1) Connexió Anatòmica: Si els cadàvers es van dipositar de cop en un mateix moment com pot ser que els ossos estiguin remenats? Segons l’autora, podria ser que els cadàvers s’haguessin recollit en avançat estat de descomposició. Igualment hi hauria algún nivell de connexió anatòmica entre els ossos, això no quadra per enlloc. 2) Nombre d’Individus: L’estudi ha calculat el Nombre Mínim d’individus (NMI) a partir del recompte de les epífisis proximals dels fèmurs i l’ha determinat en 13 persones en 4 metres quadrats. Com ja he dit, si realment hi fossin tots els defensors de la ciutat la densitat de cadàvers hauria de ser d’uns 200 per cada metre quadrat, 57 vegades més. 3) Datació Relativa: Segons explica l’autora, en la fossa es va trobar ceràmica amb decoracions de blava catalana, verd i manganès i reflexos metàl·lics, això apunta a un marc cronològic força ampli que cobriria des de finals de la baixa edat mitjana fins al s.XVIII, en cap cas te pinta d’un context històric puntual i tancat. 4) Estratigrafia: Com l’excavació s’ha fet per sondejos i rases i no en extensió, dificulta enormement diferenciar si realment hi ha un retall negatiu corresponent a una fosa excavada, o bé es tracta d’un estrat remenat d’una ossera, caldria doncs ampliar la superfície d’excavació en planta. #fosar estudi Restes antropològiques de la fossa. Font: Memòria de Daria Calpena (amb Creative Commons) 5) Tafonomia: Tal com es va veure a les diferents fosses excavades a la Rambla Prim, quan hi ha una inhumació massiva simultània els ossos no estan fracturats i no hi ha pràcticament sediment entre ells. Aquí passa just el contrari, els ossos llargs presenten fracturacions a les diàfisis medials, inexplicables si no hi han processos postdeposicionals de remoció, fet que apunta a diversos enterraments successius i no un de simultani. 6) Sexe i Edat: Al jaciment de Rambla Prim es veu clarament com pràcticament tots els esquelets corresponents a un context de conflicte bèl·lic en època moderna presenten una edat adulta i un sexe masculí. Aquí directament aquestes dues variables ni es van determinar. Seria un detall força esclaridor. Conclusions Les proves que disposem a dia d’avui em fan pensar en una ossera formada per enterraments successius al llarg del temps, provocant una desarticulació i remoció dels esquelets anteriors, amb unes característiques antropològiques similars a les que vaig poder documentar al excavar la ossera de l’Església de Sant Just i Sant Pastor. De fet, que al Fossar de les Moreres s’hi enterra gent des d’època medieval es l’únic que sabem del cert pels documents. Si simplement es volia retre un homenatge simbòlic als morts em sembla perfecte però, com explico a Patrimonicidi, l’arqueologia no pot renunciar a la seva base científica en funció d’interessos romàntics o polítics. Per altre banda, tan sols recordar que al llarg de la geografia catalana encara hi han centenars de fosses comunes amb morts reals de la Guerra Civil que van morir a mans del feixisme donant la seva vida per la defensa de la democràcia, la lluita de classes i l’autogovern de Catalunya, sense que ningú els hi posi una trista flor.
Potser que ens ho féssim mirar, no?
jueves, 25 de julio de 2024
1. 6. De cóm Pedro Saputo adepreníe tots los ofissis en un rato.
Capítul VI.
De cóm Pedro Saputo adepreníe tots los ofissis en un rato.
Iguals en lo essensial y diferens en lo acsidental va fé als homens la naturalesa. Y encara que es sert que an eixa desigualdat se contenen les causes del orden primitiu general de la sossiedat, y hasta de la condissió dels individuos en particulá, pero lo que es la autorisassió no prové de ixes causes sino de les que fan al pare digne del respecte del fill, al agüelo per al jove, y al magistrat per al siudadá; sen tot lo demés ussurpasió, pressunsió, orgull, soberbia.
Cap autoridat representabe lo hidalgo pera empendre a la pubilla; y la caridat, si per la caridat u haguere fet, parle y obre de un atra manera. Sobre tot pera avassallá, pera ofendre, pera insultá y afrentá al pobre, al desgrassiat, al infelís, cap ley done dret; y es lo orgull tan grave ofensa del sel, que rara vegada dixe de castigál, fenmos vore tart o pronte humillat al soberbio, així com exaltat al humilde.
Entre tan ya va castigá com va pugué lo chiquet Pedro la insolensia en que lo hidalgo va parlá a sa mare, y encara se resserváe mes gran vengansa com donáen a entendre les seues paraules.
Va arribá a casa de sa padrina, pos la trobada de la plassa no lo va distraure del seu propósit y la va trobá ocupada cusín unes teles y fen cuentes pera uns vestits que habíen de fes, ya que tindríe allí al sastre en son demá. Al sentí aixó Pedro Saputo se va alegrá y va di: - Mol be, siñora padrina, mol be me ve; perque en esta ocasió escomensaré demá a adependre lo ofissi de sastre. Matinaré y vindré abans que lo maestre pera vore totes les seues operassions. Li va pareixe be a la padrina, perque res del seu fillol li podíe pareixe mal, pero li va chocá que vullguere adependre aquell ofissi habén ella consebut coses mes altes.
Va callá, empero, temén la resposta de Pedro, que tan fassilmen confoníe a tots.
En son demá va aná a casa de la padrina mol abans que lo maestre sastre, y així que se va presentá éste y se va ficá al ofissi, va mirá en molta atensió cóm preníe la mida a la mare, cóm estenén la tela a una taula aplicán la mida y fen puns y rayes blanques y dixán siñalat lo cos, les mánegues y demés pesses; cóm después va empleá la estisora y les va tallá una a una. Va pendre enseguida la mida al home, y va aná fen lo mateix part per part. Y cuan va aná a pendre la mida a una chiqueta que teníe nau añs, va di Pedro:
- Dixeume, siñó mestre, que an esta li vull tallá yo lo vestit per la meua má.
- Sí, fill meu, va di la padrina. Pero lo mestre espantat va di:
- ¿Hau perdut lo entenimén, siñora? ¿voléu quedatos sense la pessa y lo mocadó?
- No vull aixó, va contestá ella; pero si lo meu fillolet Pedro erre lo tall y me fa malbé lo vestit, ya está pagat.
- Es verdat, va contestá lo home, que tamé volíe vore la proba.
- Y después, va continuá la dona, ting un atra pessa al arca, y a Huesca micha dotsena de botigues a la meua disposissió y a la dels meus doblés. Conque fill meu, pren la mida a tan germaneta y tállali lo vestit segons lo teu bon juissi y entenimén. Pedro entonses mol confiat va pendre la mida, va aná fen tot lo que va vore fé al mestre; y cuan va tindre siñalades les pesses a la roba, y endressades y corregides, va di al mestre:
- Miréu si me ha iluminat avui bona llum; ¿qué diéu de eixes rayes?
- Dic, va contestá lo mestre, lo que vosté vullguéu y cumplix a la meua confusió Per la memoria de mon pare a qui sol vach coneixe ya mort, que eixes pesses están marcades com si les haguere dibuixat lo mateix mestre Lorda Azufre de Huesca. Venga, tira les estisores y vorem. Va tirá Pedro la estisora, va tallá les pesses amostranles al mestre y a la padrina tal com les anáe retallán, y acabada la operassió va di: ara veigam lo que es cusí.
- No fill meu, va contestá lo mestre; ara vorem lo que es jalá; que la siñora Salvadora se ha olvidat del nostre amorsá en la contemplassió de la teua habilidat.
- Teniu raó, mestre Gafo, va di ella; y en la chiqueta y la criada va traure lo amorsá per als dos mestres y tamé van fé un mosset lo home y la chiqueta.
Acabat de amorsá, y después de enríuressen y selebrá la nova grassia del chiquet Pedro, se van assentá a cusí. Va demaná un dedal lo aprendís de mestre, y com no sabíe tindre lo dit doblegat, va passá un filet per lo dedal, y embutit al dit, va fé que li lligaren lo fil per damún. Va pessigá la agulla en una hebra y sense fé pun o nugo, anáe cusín un retall perdut y passán mol depressa la agulla; y no va fé datra cosa hasta michdía. ¡Cuán sen va enriure sa padrina! ¡Cóm sen enríe y divertíe la chiqueta! Perque en tan afán y traball no resultáe costura, pespún, bordat ni cusit.
Va arribá la hora y van minjá de mol bona gana. Eixecats de la taula, va pendre Pedro lo capotillo de la chiqueta, y va cusí primé lo cos, después, les mánegues, que sol eren miches y ubertes; después les va ajuntá de hilván pera probáu. Lay va ficá a la chiqueta, y li caíe tan be, que se van admirá lo mestre y la padrina, arribán an este tems la mare de Pedro que veníe a vore cóm son fill entráe al ofissi. La chiqueta no se va volé ya traure lo capotillo hasta que vinguere son pare; y lo que faltabe, que eren les juntes del forro, la esclavina y los vivos, u va fé lo mestre en son demá, perque Pedro no va volé continuá lo ofissi dién que no ere digne de homens cabals, sino propi de geputs, coixos, enanos y monfloritos. Sol a casa seua y per an ell y sa mare va tallá y va cusí alguna vegada los vestits.
Un atre día va volé adependre de pelaire, y va aná a casa de un mestre, y va adependre a cardá y a pentiná, y abans y primé de tot a abatollá y prepará la llana. Per la nit li va portá a sa mare per mostra un vestit mol untat y un copo de estambre pentinat y acabat per nell de una dotsena que aquella tarde habíe fet. Y del ofissi va di que ere una mica despressiat, pero sano y alegre.
Lo dilluns va aná al taller de un fusté, y per la nit li va portá un marc de finestra a modo de bastidó en un enserat mol pulit y fet tot de la seua má. Pero va di a sa mare que aquell ofissi requeríe vuit díes de estudis y un mes de práctica; y que veiguere quin atre o quina dotsena de ells volíe que adeprenguere y quin preferiríe. Sa mare estáe contenta, pero no sabíe qué contestali:
- Yo no sé, fill meu, lo que vull y lo que no vull: lo que me pareix es que sol vull lo que tú voldrás; y lo que tú faigues, tot, fill meu, tot u dono per bo, perque ya vech que te guíe una sabiduría mes alta y una llum que no arribo a entendre. Y va di ell:
- Ya veéu, mare, cóm en poques hores hay adeprés consevol ofissi que me hay proposat. Perque hau de sabé que eixes arts y atres moltes, segons lo que yo ting observat, les sabem tots los homens naturalmén, y sol fa falta vóreles y inventá los instrumens propis si no són coneguts, y después amoldá les mans an ells, be que la perfecsió sigue cosa de la práctica y de mes tems. Pero ahí, a casa del carnissé vach vore uns papés en uns dibuixos de portes, finestrons, taules, aladres, masades, rius, bosques y montañes y me han agradat mol y voldría adependre lo art del dibuix. Si podeu aneu un día a Huesca y compreume los instrumens que fan falta, que me pareix són un llapis, dos compasos, y lo que tos diguen a la tenda, que no sirá molta cosa. Y va aná sa mare a Huesca, y li va portá tots aquells instrumens; y ell passáe después lo tems dibuixán lo que li fée goch, y va omplí lo seu cuarto de dibuixos. Después de un tems va fé lo retrato de sa mare, después lo de sa padrina, al llapis los dos; y eren tan pareguts, que tots al vorels díen: esta es la pupila, la Salvadora de Olbena.
Original en castellá:
Capítulo VI.
De cómo Pedro Saputo aprendía todos los oficios en un rato.
Iguales en lo esencial y desiguales en lo accidental hizo a los hombres la naturaleza. Y aunque es cierto que en esa desigualdad se contienen las causas del orden primitivo general de la sociedad, y aun de la condición de los individuos por sí en particular, pero lo que es la autorización no procede de esas causas sino de las que hacen al padre digno de respeto para el hijo, al anciano para el joven, y al magistrado para el ciudadano; siendo todo lo demás usurpación, presunción, orgullo, soberbia. Ninguna autoridad representaba el hidalgo para reprender a la Pupila; y la caridad, si por la caridad lo hubiera hecho, habla y obra de otra manera. Sobre todo para denostar, para ultrajar, para insultar y afrentar al pobre, al desgraciado, al infeliz, ninguna ley da derecho; y es el orgullo tan grave ofensa del cielo, que rara vez deja de castigarlo, haciéndonos ver tarde o temprano humillado al soberbio, así como exaltado al humilde. Entre tanto ya castigó como pudo el niño Pedro la insolencia con que el hidalgo baldonó a su madre, y aún se reservaba mayor venganza como daban a entender sus palabras.
Llegó en tanto a casa de su madrina, pues el encuentro de la plaza no le distrajo de su propósito y cabalmente la encontró ocupada en prevenir unas telas o paños y echar cuentas para unos vestidos que habían de hacerse, debiendo tener el sastre al otro día. Al oír esto Pedro Saputo se alegró y dijo: - Muy bien, señora madrina, muy bien me viene; porque con esta ocasión comenzaré mañana a aprender el oficio de sastre. Madrugaré y vendré antes que el maestro para ver todas sus operaciones. Pareció bien a la madrina, porque nada de su ahijado le podía parecer mal, pero extrañó que quisiera aprender aquel oficio habiendo ella concebido cosas más altas. Calló, empero, temiendo la respuesta de Pedro, que tan fácilmente confundía a todos.
Al día siguiente fue a casa de la madrina mucho antes que el maestro sastre, y así que se presentó éste y se puso al oficio, miró con mucha atención cómo tomaba la medida a la madre, cómo tendiendo el paño en una mesa aplicando la medida y haciendo puntos y rayas blancas y dejando señalado el cuerpo, las mangas y demás piezas; cómo luego echó la tijera y las cortó una a una. Tomó enseguida la medida al marido, y fue haciendo lo mismo parte por parte. Y cuando fue a tomar a una niña que tenía nueve años, dijo Pedro: - Dejad, señor maestro, que a ésta le quiero yo cortar el vestido por mi mano. - Sí, hijo mío, dijo la madrina. Pero el maestro espantado decía: - ¿Habéis perdido el juicio, señora? ¿Queréis quedaros sin prenda y el paño? - No quiero eso, respondió ella; pero si mi ahijado Pedro yerra el corte y me pierde el paño, ya está pagado. - Es verdad, respondió el marido, que también quería ver la prueba. - Y después, continuó la mujer, tengo otra pieza en el arca, y en Huesca media docena de tiendas a mi disposición y a la de mis dineros. Conque hijo mío, toma la medida a tu hermanita y córtale el vestido a tu buen juicio y entendimiento. Pedro entonces muy confiado tomó la medida, fue haciéndolo todo lo que vio hacer al maestro; y cuando tuvo señaladas las piezas en el paño, y enderezadas y corregidas, dijo al maestro: - Mirad cuerpo de mí si me ha despuntado hoy buena luz; ¿qué decís de esas rayas? - Digo, respondió el maestro, lo que vos queráis y cumple a mi confusión. Por el siglo de mi padre a quien sólo conocí de muerto, que esas piezas están señaladas como si las hubiese rayado el mismo maestro Lorda Azufre de Huesca. Ea, echa la tijera y veamos. Echó Pedro la tijera, cortó las piezas mostrándolas al maestro y a la madrina como las iba cortando, y concluida la operación dijo: ahora veamos lo que es coser. - No hijo mío, respondió el maestro; agora veamos lo que es yantar; que en verdad que la señora Salvadora se ha olvidado del nuestro desayuno con la contemplación de tu habilidad. - Tenéis razón, maestro Gafo, dijo ella; y fuese y con la niña y la criada sacó el desayuno para los dos maestros a quienes acompañaron el marido y la niña.
Almorzado que hubieron, y reído y celebrado la nueva gracia del niño Pedro, se sentaron a coser. Pidió un dedal el aprendiz maestro, y como no supiese tener el dedo doblado, pasó un hilo por el dedal, y metido en el dedo, hizo que le atasen el hilo por encima. Tomó la aguja con una hebra y sin hacer punto o nudo, iba cosiendo un retal perdido y pasando muy aprisa la aguja; y no hizo otra cosa hasta el mediodía. ¡Cuánto se rió su madrina! ¡Cómo se reía y divertía la niña! Porque con tanto afán y trabajo nunca resultaba costura, pespunte ni cosido alguno.
Llegó la hora y comieron de muy buena gana. Levantados de la mesa, tomó Pedro el capotillo de la niña, y cosió primero el cuerpo, después, las mangas, que sólo eran medias y abiertas; luego las unió de hilván para probarlo. Púsoselo la niña, y le caía tan bien, que se admiraron el maestro y la madrina, llegando a este tiempo la madre de Pedro que venía a ver segunda vez cómo su hijo entraba en el oficio. La niña no se quiso ya quitar el capotillo hasta que viniese su padre; y lo que faltaba, que eran las junturas del forro, la esclavina y los vivos, hízolo el maestro otro día, porque Pedro no quiso continuar el oficio diciendo que no era digno de hombres cabales, sino propio de jorobados, cojos, enanos y hermafroditas. Con todo, en su casa y para él y su madre cortó y cosió alguna vez los vestidos.
Otro día quiso aprender de pelaire, y fue a casa de un maestro, y luego en un punto aprendió a cardar y a peinar, y antes y primero que todo a varear y preparar la lana. Por la noche llevó a su madre por muestra el vestido muy untado y un hermoso copo de estambre peinado y concluido por él de una docena que aquella tarde había hecho. Y del oficio dijo que era un poco despreciado, pero sano y alegre.
El lunes fue al taller de un carpintero, y por la noche llevó un marco de ventana a modo de bastidor para un encerado muy pulido y hecho todo de su mano. Pero dijo a su madre que aquel oficio requería ocho días de estudios y un mes de práctica; y que mirase qué otro o qué docena de ellos quería que aprendiese y cuál preferiría. Su madre rebosaba satisfacción por todas sus coyunturas, y no sabiendo qué responder le dijo: - Yo no sé, hijo mío, lo que quiero y lo que no quiero: lo que me parece es que sólo quiero lo que tú querrás; y lo que tú hagas, todo, hijo mío, todo lo doy por bien, porque ya veo que te guía otra sabiduría más alta y otra luz que no alcanzo. Y dijo él continuando: - Ya veis, madre mía, cómo en pocas horas he aprendido cualquier oficio a que me he puesto. Porque habéis de saber que esas artes y otras muchas, según lo que yo tengo observado, las sabemos todos los hombres naturalmente, y sólo falta verlas e inventar los instrumentos propios si no son conocidos, y luego adestrar las manos a ellos, bien que la perfección sea cosa de la práctica y de más tiempo. Mas ahí, en casa del carnicero he visto unos papeles con unos dibujos de puertas, ventanas, mesas, arados, edificios, ríos, bosques y montañas y me han gustado mucho y quisiera aprender el arte del dibujo. Por vida vuestra que vayáis un día a Huesca y compradme los instrumentos necesarios, que me parece son un lapicero, dos compases, y los que os digan en la tienda, que ahora no serán muchos. Y fue su madre a Huesca, y le trajo todos aquellos instrumentos; y él pasaba después el tiempo dibujando lo que se le antojaba, y llenó su cuarto de dibujos que luego y prestísimo fueron de muy cumplido primor y arte. De ahí a algún tiempo hizo el retrato de su madre, después el de su madrina, al lápiz los dos; y eran tan parecidos, que todos al verlos decían: ésta es la Pupila, ésta Salvadora de Olbena.














