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jueves, 25 de julio de 2024

1. 6. De cóm Pedro Saputo adepreníe tots los ofissis en un rato.

Capítul VI.

De cóm Pedro Saputo adepreníe tots los ofissis en un rato.

Iguals en lo essensial y diferens en lo acsidental va fé als homens la naturalesa. Y encara que es sert que an eixa desigualdat se contenen les causes del orden primitiu general de la sossiedat, y hasta de la condissió dels individuos en particulá, pero lo que es la autorisassió no prové de ixes causes sino de les que fan al pare digne del respecte del fill, al agüelo per al jove, y al magistrat per al siudadá; sen tot lo demés ussurpasió, pressunsió, orgull, soberbia.

Ramón Guimerá Caballé, escuela, colegio

Cap autoridat representabe lo hidalgo pera empendre a la pubilla; y la caridat, si per la caridat u haguere fet, parle y obre de un atra manera. Sobre tot pera avassallá, pera ofendre, pera insultá y afrentá al pobre, al desgrassiat, al infelís, cap ley done dret; y es lo orgull tan grave ofensa del sel, que rara vegada dixe de castigál, fenmos vore tart o pronte humillat al soberbio, així com exaltat al humilde.

Entre tan ya va castigá com va pugué lo chiquet Pedro la insolensia en que lo hidalgo va parlá a sa mare, y encara se resserváe mes gran vengansa com donáen a entendre les seues paraules.

Va arribá a casa de sa padrina, pos la trobada de la plassa no lo va distraure del seu propósit y la va trobá ocupada cusín unes teles y fen cuentes pera uns vestits que habíen de fes, ya que tindríe allí al sastre en son demá. Al sentí aixó Pedro Saputo se va alegrá y va di: - Mol be, siñora padrina, mol be me ve; perque en esta ocasió escomensaré demá a adependre lo ofissi de sastre. Matinaré y vindré abans que lo maestre pera vore totes les seues operassions. Li va pareixe be a la padrina, perque res del seu fillol li podíe pareixe mal, pero li va chocá que vullguere adependre aquell ofissi habén ella consebut coses mes altes.
Va callá, empero, temén la resposta de Pedro, que tan fassilmen confoníe a tots.

En son demá va aná a casa de la padrina mol abans que lo maestre sastre, y així que se va presentá éste y se va ficá al ofissi, va mirá en molta atensió cóm preníe la mida a la mare, cóm estenén la tela a una taula aplicán la mida y fen puns y rayes blanques y dixán siñalat lo cos, les mánegues y demés pesses; cóm después va empleá la estisora y les va tallá una a una. Va pendre enseguida la mida al home, y va aná fen lo mateix part per part. Y cuan va aná a pendre la mida a una chiqueta que teníe nau añs, va di Pedro:

- Dixeume, siñó mestre, que an esta li vull tallá yo lo vestit per la meua má. 

- Sí, fill meu, va di la padrina. Pero lo mestre espantat va di: 

- ¿Hau perdut lo entenimén, siñora? ¿voléu quedatos sense la pessa y lo mocadó? 

- No vull aixó, va contestá ella; pero si lo meu fillolet Pedro erre lo tall y me fa malbé lo vestit, ya está pagat. 

- Es verdat, va contestá lo home, que tamé volíe vore la proba. 

- Y después, va continuá la dona, ting un atra pessa al arca, y a Huesca micha dotsena de botigues a la meua disposissió y a la dels meus doblés. Conque fill meu, pren la mida a tan germaneta y tállali lo vestit segons lo teu bon juissi y entenimén. Pedro entonses mol confiat va pendre la mida, va aná fen tot lo que va vore fé al mestre; y cuan va tindre siñalades les pesses a la roba, y endressades y corregides, va di al mestre: 

- Miréu si me ha iluminat avui bona llum; ¿qué diéu de eixes rayes? 

- Dic, va contestá lo mestre, lo que vosté vullguéu y cumplix a la meua confusió Per la memoria de mon pare a qui sol vach coneixe ya mort, que eixes pesses están marcades com si les haguere dibuixat lo mateix mestre Lorda Azufre de Huesca. Venga, tira les estisores y vorem. Va tirá Pedro la estisora, va tallá les pesses amostranles al mestre y a la padrina tal com les anáe retallán, y acabada la operassió va di: ara veigam lo que es cusí. 

- No fill meu, va contestá lo mestre; ara vorem lo que es jalá; que la siñora Salvadora se ha olvidat del nostre amorsá en la contemplassió de la teua habilidat.

- Teniu raó, mestre Gafo, va di ella; y en la chiqueta y la criada va traure lo amorsá per als dos mestres y tamé van fé un mosset lo home y la chiqueta.

Acabat de amorsá, y después de enríuressen y selebrá la nova grassia del chiquet Pedro, se van assentá a cusí. Va demaná un dedal lo aprendís de mestre, y com no sabíe tindre lo dit doblegat, va passá un filet per lo dedal, y embutit al dit, va fé que li lligaren lo fil per damún. Va pessigá la agulla en una hebra y sense fé pun o nugo, anáe cusín un retall perdut y passán mol depressa la agulla; y no va fé datra cosa hasta michdía. ¡Cuán sen va enriure sa padrina! ¡Cóm sen enríe y divertíe la chiqueta! Perque en tan afán y traball no resultáe costura, pespún, bordat ni cusit.

Va arribá la hora y van minjá de mol bona gana. Eixecats de la taula, va pendre Pedro lo capotillo de la chiqueta, y va cusí primé lo cos, después, les mánegues, que sol eren miches y ubertes; después les va ajuntá de hilván pera probáu. Lay va ficá a la chiqueta, y li caíe tan be, que se van admirá lo mestre y la padrina, arribán an este tems la mare de Pedro que veníe a vore cóm son fill entráe al ofissi. La chiqueta no se va volé ya traure lo capotillo hasta que vinguere son pare; y lo que faltabe, que eren les juntes del forro, la esclavina y los vivos, u va fé lo mestre en son demá, perque Pedro no va volé continuá lo ofissi dién que no ere digne de homens cabals, sino propi de geputs, coixos, enanos y monfloritos. Sol a casa seua y per an ell y sa mare va tallá y va cusí alguna vegada los vestits.

Un atre día va volé adependre de pelaire, y va aná a casa de un mestre, y va adependre a cardá y a pentiná, y abans y primé de tot a abatollá y prepará la llana. Per la nit li va portá a sa mare per mostra un vestit mol untat y un copo de estambre pentinat y acabat per nell de una dotsena que aquella tarde habíe fet. Y del ofissi va di que ere una mica despressiat, pero sano y alegre.

Lo dilluns va aná al taller de un fusté, y per la nit li va portá un marc de finestra a modo de bastidó en un enserat mol pulit y fet tot de la seua má. Pero va di a sa mare que aquell ofissi requeríe vuit díes de estudis y un mes de práctica; y que veiguere quin atre o quina dotsena de ells volíe que adeprenguere y quin preferiríe. Sa mare estáe contenta, pero no sabíe qué contestali: 

- Yo no sé, fill meu, lo que vull y lo que no vull: lo que me pareix es que sol vull lo que tú voldrás; y lo que tú faigues, tot, fill meu, tot u dono per bo, perque ya vech que te guíe una sabiduría mes alta y una llum que no arribo a entendre. Y va di ell: 

- Ya veéu, mare, cóm en poques hores hay adeprés consevol ofissi que me hay proposat. Perque hau de sabé que eixes arts y atres moltes, segons lo que yo ting observat, les sabem tots los homens naturalmén, y sol fa falta vóreles y inventá los instrumens propis si no són coneguts, y después amoldá les mans an ells, be que la perfecsió sigue cosa de la práctica y de mes tems. Pero ahí, a casa del carnissé vach vore uns papés en uns dibuixos de portes, finestrons, taules, aladres, masades, rius, bosques y montañes y me han agradat mol y voldría adependre lo art del dibuix. Si podeu aneu un día a Huesca y compreume los instrumens que fan falta, que me pareix són un llapis, dos compasos, y lo que tos diguen a la tenda, que no sirá molta cosa. Y va aná sa mare a Huesca, y li va portá tots aquells instrumens; y ell passáe después lo tems dibuixán lo que li fée goch, y va omplí lo seu cuarto de dibuixos. Después de un tems va fé lo retrato de sa mare, después lo de sa padrina, al llapis los dos; y eren tan pareguts, que tots al vorels díen: esta es la pupila, la Salvadora de Olbena.

Original en castellá:

Capítulo VI.

De cómo Pedro Saputo aprendía todos los oficios en un rato.

Iguales en lo esencial y desiguales en lo accidental hizo a los hombres la naturaleza. Y aunque es cierto que en esa desigualdad se contienen las causas del orden primitivo general de la sociedad, y aun de la condición de los individuos por sí en particular, pero lo que es la autorización no procede de esas causas sino de las que hacen al padre digno de respeto para el hijo, al anciano para el joven, y al magistrado para el ciudadano; siendo todo lo demás usurpación, presunción, orgullo, soberbia. Ninguna autoridad representaba el hidalgo para reprender a la Pupila; y la caridad, si por la caridad lo hubiera hecho, habla y obra de otra manera. Sobre todo para denostar, para ultrajar, para insultar y afrentar al pobre, al desgraciado, al infeliz, ninguna ley da derecho; y es el orgullo tan grave ofensa del cielo, que rara vez deja de castigarlo, haciéndonos ver tarde o temprano humillado al soberbio, así como exaltado al humilde. Entre tanto ya castigó como pudo el niño Pedro la insolencia con que el hidalgo baldonó a su madre, y aún se reservaba mayor venganza como daban a entender sus palabras.

Llegó en tanto a casa de su madrina, pues el encuentro de la plaza no le distrajo de su propósito y cabalmente la encontró ocupada en prevenir unas telas o paños y echar cuentas para unos vestidos que habían de hacerse, debiendo tener el sastre al otro día. Al oír esto Pedro Saputo se alegró y dijo: - Muy bien, señora madrina, muy bien me viene; porque con esta ocasión comenzaré mañana a aprender el oficio de sastre. Madrugaré y vendré antes que el maestro para ver todas sus operaciones. Pareció bien a la madrina, porque nada de su ahijado le podía parecer mal, pero extrañó que quisiera aprender aquel oficio habiendo ella concebido cosas más altas. Calló, empero, temiendo la respuesta de Pedro, que tan fácilmente confundía a todos.

Al día siguiente fue a casa de la madrina mucho antes que el maestro sastre, y así que se presentó éste y se puso al oficio, miró con mucha atención cómo tomaba la medida a la madre, cómo tendiendo el paño en una mesa aplicando la medida y haciendo puntos y rayas blancas y dejando señalado el cuerpo, las mangas y demás piezas; cómo luego echó la tijera y las cortó una a una. Tomó enseguida la medida al marido, y fue haciendo lo mismo parte por parte. Y cuando fue a tomar a una niña que tenía nueve años, dijo Pedro: - Dejad, señor maestro, que a ésta le quiero yo cortar el vestido por mi mano. - Sí, hijo mío, dijo la madrina. Pero el maestro espantado decía: - ¿Habéis perdido el juicio, señora? ¿Queréis quedaros sin prenda y el paño? - No quiero eso, respondió ella; pero si mi ahijado Pedro yerra el corte y me pierde el paño, ya está pagado. - Es verdad, respondió el marido, que también quería ver la prueba. - Y después, continuó la mujer, tengo otra pieza en el arca, y en Huesca media docena de tiendas a mi disposición y a la de mis dineros. Conque hijo mío, toma la medida a tu hermanita y córtale el vestido a tu buen juicio y entendimiento. Pedro entonces muy confiado tomó la medida, fue haciéndolo todo lo que vio hacer al maestro; y cuando tuvo señaladas las piezas en el paño, y enderezadas y corregidas, dijo al maestro: - Mirad cuerpo de mí si me ha despuntado hoy buena luz; ¿qué decís de esas rayas? - Digo, respondió el maestro, lo que vos queráis y cumple a mi confusión. Por el siglo de mi padre a quien sólo conocí de muerto, que esas piezas están señaladas como si las hubiese rayado el mismo maestro Lorda Azufre de Huesca. Ea, echa la tijera y veamos. Echó Pedro la tijera, cortó las piezas mostrándolas al maestro y a la madrina como las iba cortando, y concluida la operación dijo: ahora veamos lo que es coser. - No hijo mío, respondió el maestro; agora veamos lo que es yantar; que en verdad que la señora Salvadora se ha olvidado del nuestro desayuno con la contemplación de tu habilidad. - Tenéis razón, maestro Gafo, dijo ella; y fuese y con la niña y la criada sacó el desayuno para los dos maestros a quienes acompañaron el marido y la niña.

Almorzado que hubieron, y reído y celebrado la nueva gracia del niño Pedro, se sentaron a coser. Pidió un dedal el aprendiz maestro, y como no supiese tener el dedo doblado, pasó un hilo por el dedal, y metido en el dedo, hizo que le atasen el hilo por encima. Tomó la aguja con una hebra y sin hacer punto o nudo, iba cosiendo un retal perdido y pasando muy aprisa la aguja; y no hizo otra cosa hasta el mediodía. ¡Cuánto se rió su madrina! ¡Cómo se reía y divertía la niña! Porque con tanto afán y trabajo nunca resultaba costura, pespunte ni cosido alguno.

Llegó la hora y comieron de muy buena gana. Levantados de la mesa, tomó Pedro el capotillo de la niña, y cosió primero el cuerpo, después, las mangas, que sólo eran medias y abiertas; luego las unió de hilván para probarlo. Púsoselo la niña, y le caía tan bien, que se admiraron el maestro y la madrina, llegando a este tiempo la madre de Pedro que venía a ver segunda vez cómo su hijo entraba en el oficio. La niña no se quiso ya quitar el capotillo hasta que viniese su padre; y lo que faltaba, que eran las junturas del forro, la esclavina y los vivos, hízolo el maestro otro día, porque Pedro no quiso continuar el oficio diciendo que no era digno de hombres cabales, sino propio de jorobados, cojos, enanos y hermafroditas. Con todo, en su casa y para él y su madre cortó y cosió alguna vez los vestidos.

Otro día quiso aprender de pelaire, y fue a casa de un maestro, y luego en un punto aprendió a cardar y a peinar, y antes y primero que todo a varear y preparar la lana. Por la noche llevó a su madre por muestra el vestido muy untado y un hermoso copo de estambre peinado y concluido por él de una docena que aquella tarde había hecho. Y del oficio dijo que era un poco despreciado, pero sano y alegre.

El lunes fue al taller de un carpintero, y por la noche llevó un marco de ventana a modo de bastidor para un encerado muy pulido y hecho todo de su mano. Pero dijo a su madre que aquel oficio requería ocho días de estudios y un mes de práctica; y que mirase qué otro o qué docena de ellos quería que aprendiese y cuál preferiría. Su madre rebosaba satisfacción por todas sus coyunturas, y no sabiendo qué responder le dijo: - Yo no sé, hijo mío, lo que quiero y lo que no quiero: lo que me parece es que sólo quiero lo que tú querrás; y lo que tú hagas, todo, hijo mío, todo lo doy por bien, porque ya veo que te guía otra sabiduría más alta y otra luz que no alcanzo. Y dijo él continuando: - Ya veis, madre mía, cómo en pocas horas he aprendido cualquier oficio a que me he puesto. Porque habéis de saber que esas artes y otras muchas, según lo que yo tengo observado, las sabemos todos los hombres naturalmente, y sólo falta verlas e inventar los instrumentos propios si no son conocidos, y luego adestrar las manos a ellos, bien que la perfección sea cosa de la práctica y de más tiempo. Mas ahí, en casa del carnicero he visto unos papeles con unos dibujos de puertas, ventanas, mesas, arados, edificios, ríos, bosques y montañas y me han gustado mucho y quisiera aprender el arte del dibujo. Por vida vuestra que vayáis un día a Huesca y compradme los instrumentos necesarios, que me parece son un lapicero, dos compases, y los que os digan en la tienda, que ahora no serán muchos. Y fue su madre a Huesca, y le trajo todos aquellos instrumentos; y él pasaba después el tiempo dibujando lo que se le antojaba, y llenó su cuarto de dibujos que luego y prestísimo fueron de muy cumplido primor y arte. De ahí a algún tiempo hizo el retrato de su madre, después el de su madrina, al lápiz los dos; y eran tan parecidos, que todos al verlos decían: ésta es la Pupila, ésta Salvadora de Olbena.

Llibre primé. Capítul I. Naiximén de Pedro Saputo. (+ Índice)

Llibre primé. Capítul I. Naiximén de Pedro Saputo.

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¡Beneít sigue Deu, que al final lo gran Pedro Saputo ha trobat qui aplegare los seus fets, los ordenare convenienmén, y separán lo fals de lo verdadé eixecare a la historia acresolada y pura de la seua vida la digna estatua que debíem al seu talento y a les seues virtuts

¿Qué me donará lo món per este servissi, per este deute comú que pago, tocanme a mí en ves de a consevol atre veí? Pero ¡a cascala lo interés! No vull datra recompensa que sabé, com u sé desde ara, que este llibre se lligirá en gust per agüelos y joves, per sabuts y per ignorans, a les siudats y a les aldees. 

¡Oh, cuans bons ratos a les velades de hivern passarán en ell escofanse al foc o al brasé! Pos no vull mes recompensa, com dic; aixó, y aixó sol es lo que me hay proposat. Y pos u dono per conseguit, res mes me se oferix advertí, ni previndre als meus lectós y lectores.

A la vila de Almudévar, a tres legües de la famosa siudat de Huesca, a la carretera de Saragossa, va naixe Pedro Saputo de una huérfana donsella que vivíe sola perque se habíe quedat als quinse añs sense pare ni mare, y ere pobra, no teníe mes bens que una caseta a la carrera del forn de fora, y manteninse en lo ofissi de rentadora y lo de cuinera de totes les bodes y de les grans festes del lloc; a la seua juventut cantáe en molta grassia perque teníe una veu extremada y tocáe lo pandero com una gitana. En estes habilidats may li faltáe lo menesté, y algún regalo y bons passatems. Sempre anáe mol pincha y asseada; no envecháe res, ni a pobres ni a rics; tots la volíen be, y ella no volíe mal a ningú.

pera mes gran notissia de la persona direm que ere espabilada, redona de cara, no fea, pero tampoc guapa, primeta de cara tirán a grossa, desembossada de paraules; pit ple y ubert, discreta, honrada de casta, recatada, en bona fama al poble, y en tot mol afable. En estes virtuts entendre se pot que tindríe mols pretendens, y los va tindre, en efecte, no menos en linea recta que en la linea torsuda, y de tots los gustos y apariensies; pero no se donáe per entesa de la mala intensió de algúns, y agarrán les paraules sempre a la dreta, a tots responíe lo mateix y los despedíe sense ofendrels dién que no volíe casás ni tindre amors. Y aixó que la van marejá mossos mol fanfarrons y valens, y algúns en ajuar y pegujar, que la hagueren convertit en una hidalga. Cuan escomensáe a sé mosseta li va di una gitana en lo romeret a la boca que si se casáe ploraríe moltes llágrimes, fenli una professía en vers que diebe:

Si te cases tindrás home, 

llágrimes, pena y doló;

conserta sola lo teu amor

y lo fruit sirá gloriós.

No enteníe lo sentit general de la professía y poessía, pero va entendre mol be y se li va enclavá ben fondo com puncha al alma lo de llágrimes y penes, y ere prou pera que tinguere po: conque se va tapá los oíts a tota proposta de matrimoni per mes que passán lo tems va arribá a cumplí los vin añs de edat, que an aquell siglo casi ere afrenta está soltera.

Antes de que sen acataren al poble, ya teníe una pancha de sis mesos, y encara que teníe gran opinió de honesta no su hagueren cregut si ella no u diu; pero u díe y u afirmáe en tanta naturalidat que van tindre que creureu. Cuan va arribá lo tems va parí un chiquet mol fortot y majo, y preguntanli de quí ere, va di: Per ara meu y de Deu. Y de aquí no la van pugué traure. Una mica se van mosquejá lo justissia y tamé lo siñó retó perque no díe quí ere lo pare del chiquet; pero ella se va mantindre en lo dit y van habé de frená la curiosidat y se va mantindre lo secreto.

Cuan van batechá al chiquet, may un cas com aquell se habíe vist al poble y pareixíe un milagre (que los tems diuen que eren atres diferens dels que corren ara, encara que yo no u crec), dingú se oferíe a sé lo seu padrí; y lo justissia y lo síndic van ajuntá consell general del poble y van di: "honrats veíns de Almudévar: per la veu que ha corregut debéu sabé que la honesta filla pupila o pubilla de Antonio y Juana del forn de fora ha parit casualmén un chiquet, y no té qui lo porto a la pila. Femu a sorts si tos pareix, y dels tres noms que ixquen sen triará un per vots libres de tots.» 

- ¡Be, be!, va cridá lo gentío. Y van eixí dos homens y una dona; y passán a votassió, tots menos sis van votá que fore padrina la dona, y que los dos homens y lo síndic la acompañaren. Ere una donsella, y no va faltá qui remugare dién que les donselles no teníen que habés presentat per séu la mare del chiquet y no estáe be que la visitaren. Pero a qui aixó va di, que ere un ricacho en vanidat de hidalgo, lo van mirá mal de reúll y lo van aburrí tot aquell día. Va sé, pos, padrina la donsella, y lo va traure de pila mol contenta; y com ere de una casa acomodada va ñabé gran batech y alifara, que la van doná los acompañans y son pare de la mateixa padrina. 

Li van ficá de nom Pedro, y no se va parlá en mols díes de atra cosa al lloc. Cuan la mare va traure al chiquet al públic pareixíe una conda en la formalidat y satisfacsió que mostráe y als dijes y mantilla que li ficáe; y la gen la volíe encara mes que abans. La paráen tots pera mirá al chiquet, y sense sabé per qué se alegráen; y moltes dones, espessialmén les donselles, casi li teníen enveja.

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Índice (o Index):

Primé llibre:

espabil de Pedro Saputo cuan ere chiquet

com Pedro Saputo se va ficá mol fort

de com Pedro Saputo va aná a escola

de com Pedro Saputo va determiná adependre algún ofissi

com Pedro Saputo adepreníe ofissis en un rato

com Pedro Saputo va adependre música

Humanidat y caridat de Pedro Saputo

De cóm Pedro Saputo va pintá la capella de la Virgen de la Corona

Extraordinaria aplicassió de Pedro Saputo


Llibre segón:

De cóm Pedro Saputo va eixí a corre lo món

De lo que li va passá a Huesca

Aventures del camí de Barbastro

Aventures de Barbastro

De lo que va fé Pedro Saputo pera librás dels alguasils

Pedro Saputo al convén

Se descubrix a les monges

Ix del convén

De cóm Pedro Saputo se va fé estudián de la tuna

Pedro Saputo escomense la vida de estudián

Pedro Saputo se separe dels estudians passán abans per la aldea de les novissies

Pedro Saputo va a vore a les seues amigues

Sap Pedro Saputo de fray Toribio, lo del códul, y se quede al seu poble


Llibre tersé:

Pedro Saputo visite alguns pobles. Se trobe al torná en un gran empeño als del seu poble

De cóm Pedro Saputo li va traure lo monjío del cap a una sagala

De cóm Pedro Saputo va fé un atre viache mes llarg

De cóm Pedro Saputo se va fé dotó. Seguix lo seu viache

Arribe a Saragossa. Después al seu poble

De cóm Pedro Saputo va fé lo milagre de Alcolea

De cóm Pedro Saputo va doná cuenta del seu viache de la volta a España

Una carta anónima. Visita de un caballé

De aon ve lo dit: La justissia de Almudévar

De cóm Pedro Saputo va aná a Barbastro

La cova de Santolaria

Dels remeys contra lo mal de viuda que li va revelá a una Pedro Saputo

De la comisió de les tres figues

Pedro Saputo cride a sa mare a les festes del Pilá

Del pleite al sol

Llibre cuart:

Li propose sa mare a Pedro Saputo que se caso

De cóm Juanita va cridá a Pedro Saputo

Relassió del pare de Saputo

Arribe Paulina. Casamén dels pares

Ix Pedro Saputo al registre de novies. Sariñena – Almudévar

Testamén del tío Gil Amor

Seguix lo registre de les novies. Festa y ball a una aldea

De la fira de Graus

Seguix lo mateix registre. Morfina

Acabe lo registre de novies. Y es lo milló de tot

Elecsió de dona. Viache del pare y lo fill a Saragossa

No se sap res mes de Pedro Saputo. Sort de Morfina, dels pares y de Rosa y Eulalia

Del natural de Pedro Saputo

Máximes y sentensies de Pedro Saputo


Original en castellá:


Capítulo I.

Nacimiento de Pedro Saputo.


¡Bendito sea Dios, que al fin el gran Pedro Saputo ha encontrado quien recogiese sus hechos, los ordenase convenientemente, y separando lo falso de lo verdadero levantase con la historia acrisolada y pura de su vida la digna estatua que debíamos a su talento y a sus virtudes! ¿Qué me dará el mundo por este servicio, por esta deuda común que pago, no tocándome a mí más que a cualquier otro vecino? Pero ¡maldito sea el interés!, no quiero otra recompensa que saber, como lo sé desde ahora, que este libro se leerá con gusto por viejos y jóvenes, por sabios y por ignorantes, en las ciudades y en las aldeas. ¡Oh, cuántos buenos ratos en las veladas de invierno pasarán con él calentándose a la lumbre o al brasero! Pues no quiero más recompensa, como digo; esto, y esto sólo es lo que me he propuesto. Y pues lo doy por conseguido, nada más se me ofrece advertir, ni prevenir a mis lectores.

En la villa de Almudévar, tres leguas de la famosa ciudad de Huesca, en la carretera de Zaragoza, nació Pedro Saputo de una virgen o doncella que vivía sola porque había quedado de quince años sin padre ni madre, y era pobre, no teniendo más bienes que una casita en la calle del Horno de afuera, y manteniéndose con el oficio de lavandera y el de cocinera de todas las bodas y de las grandes fiestas del lugar; en su juventud cantaba con mucha gracia porque tenía una voz extremada y tocaba el pandero como una gitana. Con estas habilidades nunca le faltaba lo necesario, y algún regalo y buen pasatiempo. Iba muy aseada; no envidiaba nada a pobres ni a ricos; todos la querían bien, y ella no quería mal a nadie.

Para mayor noticia de la persona diremos que era lista, redonda de cara, no fea, aunque tampoco bonita, delgada caminando a gruesa, desembozada de palabras; pecho franco y abierto, discreta lo que le bastaba, honrada de casta, recatada con buena fama en el pueblo, y al todo muy afable. Con cuyas prendas y virtudes entender se deja que tendría muchos pretendientes, y los tuvo, en efecto, no menos en línea recta que en la línea torcida, y de todos sabores y apariencias; pero no se daba por entendida de la mala intención de algunos, y tomando las palabras siempre a la derecha, a todos respondía lo mismo y los despedía sin ofenderlos diciendo que no quería casarse ni tener amores. Y eso que la recuestaron mozos muy engreídos y valientes, y algunos con ajuar y pegujar, que lo hubiera pasado como una hidalga. Y era que cuando comenzaba a ser moza le dijo una gitana que si se casaba lloraría muchas lágrimas, haciéndole una profecía en verso que decía:


Si casas habrás esposo,

Lágrimas pena y dolor;

Concierta sola tu amor

y el fruto será glorioso.


No alcanzaba el sentido de la profecía sino así por mayor, pero entendió muy bien y se le hincó hondamente como púa en el alma lo de lágrimas y penas, y era bastante para que temiese: conque cerró los oídos a toda proposición de matrimonio por más que andando el tiempo llegó a cumplir los veinte años de edad, que en aquel siglo casi era afrenta, puesto que después y en el nuestro no sea más que recelos de soledad y pensamientos de poco sueño.

Empero cuando menos se cataban en el lugar amaneció de seis meses, que por su gran opinión de honesta lo vieran y no lo creyeran si ella no lo dijese; pero lo decía y lo afirmaba con tanta naturalidad y llaneza que con esto y lo que veían hubieron de creerlo. Cuando llegó el tiempo dio a luz un niño muy robusto y hermoso, y preguntándole de quién era, dijo: Por ahora mío y de Dios, cuyos somos todos. Y de aquí no la pudieron sacar. Un poco se amostazó el justicia y también el señor cura porque no decía quién era el padre del niño; pero ella se mantuvo en lo dicho y hubieron de tascar el freno de su curiosidad burlada en este secreto.

Cuando llegaron a bautizar el niño, porque nunca un caso como aquel se había visto en el lugar y parecía milagro (que los tiempos dicen que eran otros que los que corren ahora, aunque yo no lo creo), ninguno se ofrecía a ser su padrino; y el justicia y el síndico ayuntaron concejo general del pueblo y dijeron: «Honrados vecinos de Almudévar: por la voz que ha corrido debéis saber que la honesta hija pupila de Antonio y Juana del Horno de afuera ha parido casualmente un niño, y no tiene quién lo saque de pila. Echemos suertes si os parece, y de los tres nombres primeros que salgan se elegirá uno a votos libres de todos.» - ¡Bien, bien!, gritó la multitud. Y echaron suertes, y salieron dos hombres y una mujer; y pasando a votación, todos menos seis votaron porque fuese madrina la mujer, y que los dos hombres y el síndico la acompañasen. Era una doncella, y no faltó quien murmuró de la suerte diciendo que las doncellas no debían haberse puesto en cántaro por serlo la madre del niño y no estar bien que la visitasen. Pero al que esto dijo, que era un ricacho con vanidad de hidalgo, le miraron de mal de ojo y aun le aborrecieron todo aquel día. Fue, pues, madrina la doncella, y lo sacó de pila con mucho contento; y como era de una casa acomodada hubo gran bateo, que lo dieron los acompañantes y el padre de la misma madrina. Pusiéronle por nombre Pedro, y no se habló en muchos días de otra cosa en el lugar. Cuando la madre sacó al niño públicamente parecía una conda en la formalidad y satisfacción que mostraba y en los dijes y mantillas que le ponía; y las gentes la querían aún más que de denantes. Parábanla todos a mirar al niño, y sin saber por qué se alegraban; y aun muchas mujeres, especialmente doncellas, casi le tenían envidia.

viernes, 24 de agosto de 2018

Pedro Saputo en chapurriau


Tos adelanto lo primé capítul del llibre de Braulio Foz, de Fórnols, Matarraña, Teruel, Aragó, España. Vida de Pedro Saputo natural de Almudévar. En chapurriau.

Aquí está tot lo texto per a traduí al valensiá, mallorquí, catalá de Pompeyo, o consevol atre idioma:

https://chapurriau.blogspot.com/2018/11/pedro-saputo-en-chapurriau.html


Vida de Pedro Saputo natural de Almudévar. En chapurriau.


VIDA DE PEDRO SAPUTO

En castellá aquí :
y milló aquí, en formato pdf, doc, epub, etc

Al original en castellá voreu lo estil narratiu, está escrit al 1844, per lo que pot resultá pesat. Si no hau lligit antes en chapurriau, escomenseu per estos atres llibres :

Llibre primé
Capítul I
Naiximén de Pedro Saputo.

Pedro Saputo, Almudévar, ermita, virgen de la Corona
Almudévar, ermita, virgen de la Corona

¡Beneít sigue Deu, que al final lo gran Pedro Saputo ha trobat qui aplegare los seus fets, los ordenare convenienmén, y separán lo fals de lo verdadé eixecare a la história
acrisolada y pura de la seua vida la digna estátua que debíem al seu talento y a les séues virtuts!

¿Qué me donará lo món per este servissi, per este deute comú que pago, tocánme a mí
en ves de a consevol atre veí? Pero ¡a cascala lo interés! No vull datra recompensa que sabé, com u sé desde ara, que este llibre se lligirá en gust per agüelos y joves, per sabuts y per ignoráns, a les siudats y a les aldees.
¡Oh, cuáns bons ratos a les velades de hivern passarán en ell escofanse al foc o al brasé! Pos no vull mes recompensa, com dic; aixó, y aixó sol es lo que me hay proposat. Y pos u dono per conseguit, res mes me se oferix advertí, ni previndre als meus lectós y lectores.

A la vila de Almudévar, a tres legües de la famosa siudat de Huesca, a la carretera de Saragossa, va náisse Pedro Saputo de una huérfana donsella que vivíe sola perque se habíe quedat als quinse añs sense pare ni mare, y ere pobra, no teníe mes bens que una caseta a la carrera del forn de fora, y manteninse en lo ofissi de rentadora y lo de cuinera de totes les bodes y de les grans festes del lloc; a la seua juventut cantae en molta grássia perque teníe una veu extremada y tocae lo pandero com una gitana. En estes habilidats may li faltae lo menesté, y algún regalo y bons passatems. Sempre anáe mol pincha y asseada; no envechae res, ni a pobres ni a rics; tots la volíen be, y ella no volíe mal a ningú.
Per a mes gran notíssia de la persona dirém que ere espabilada, redona de cara, no fea, pero tampoc guapa, primeta de cara tirán a grossa, desembossada de paraules; pit ple y ubert, discreta, honrada de casta, recatada, en bona fama al poble, y en tot mol afable. En estes virtuts entendre se pot que tindríe mols pretendéns, y los va tindre, en efecte, no menos en línea recta que en la línea torsuda, y de tots los gustos y apariénsies; pero no se donae per entesa de la mala intensió de algúns, y agarrán les paraules sempre a la dreta, a tots responíe lo mateix y los despedíe sense oféndrels dién que no volíe casás ni tindre amors. Y aissó que la van marejá mossos mol fanfarróns y valéns, y algúns en ajuar y pegujar, que la hagueren convertit en una hidalga. Cuan escomensae a sé mosseta li va di una gitana en lo romeret a la boca que si se casae ploraríe moltes llágrimes, fenli una professía en vers que diebe:
Si te cases tindrás home,
llágrimes, pena y doló;
conserta sola lo teu amor
y lo fruit sirá gloriós.
No enteníe lo sentit general de la professía y poesía, pero va entendre mol be y se li va enclavá ben fondo com puncha al alma lo de llágrimes y penes, y ere prou per a que tinguere po: conque se va tapá los oíts a tota proposta de matrimoni per mes que passán lo tems va arribá a cumplí los vin añs de edat, que an aquell siglo casi ere afrenta está soltera.
Antes de que sen acataren al poble, ya teníe una pancha de sis mesos, y encara que teníe gran opinió de honesta no su hagueren cregut si ella no u diu; pero u díe y u afirmae en tanta naturalidat que van tindre que créureu. Cuan va arribá lo tems va parí un chiquet mol fortot y majo, y preguntánli de quí ere, va di: Per ara meu y de Deu. Y de aquí no la van pugué traure. Una mica se van mosquejá lo justíssia y tamé lo siñó retó perque no díe quí ere lo pare del chiquet; pero ella se va mantindre en lo dit y van habé de frená la curiosidat y se va mantindre lo secreto.
Cuan van batechá al chiquet, may un cas com aquell se habíe vist al poble y pareixíe un milagre (que los tems diuen que eren atres diferéns de los que corren ara, encara que yo no u crec), dingú se oferíe a sé lo seu padrí; y lo justíssia y lo síndic van ajuntá consell general del poble y van di: «honrats veíns de Almudévar: per la veu que ha corregut debeu sabé que la honesta filla pupila de Antonio y Juana del forn de fora ha parit casualmén un chiquet, y no té qui lo porto a la pila. Fému a sorts si tos pareix, y de los tres noms que ixquen sen triará un per vots libres de tots.»

- ¡Be, be!, va cridá lo gentío. Y van eixí dos hómens y una dona; y passán a votassió, tots menos sis van votá que fore padrina la dona, y que los dos homes y lo síndic la acompañaren. Ere una donsella, y no va faltá qui remugare dién que les donselles no teníen que habés
presentát per séu la mare del chiquet y no estae be que la visitaren. Pero a qui aixó va di, que ere un ricacho en vanidat de hidalgo, lo van mirá mal de reúll y lo van aburrí tot aquell día. Va sé, pos, padrina la donsella, y lo va traure de pila mol contenta; y com ere de una casa acomodada va ñabé gran batech y alifara, que la van doná los acompañáns y son pare de la mateixa padrina.
Li van ficá de nom Pedro, y no se va parlá en mols díes de atra cosa al lloc. Cuan la mare va traure al chiquet al públic pareixíe una conda en la formalidat y satisfacsió que mostrae y als dijes y mantilla que li ficae; y la gen la volíe encara mes que abáns. La paráen tots per a mirá al chiquet, y sense sabé per qué se alegraen; y moltes dones, espessialmén les donselles, casi li teníen enveja.

jueves, 25 de julio de 2024

1. 3. De cóm Pedro Saputo se va ficá mol fort.

Capítul III.

De cóm Pedro Saputo se va ficá mol fort.

Eixecacóduls, haciendo escuela, Moncho, pedrolo, piedra, roca

A los nou añs se anáe ya arrimán, y encara no parláe de aná a la mostra. Sa mare u sentíe, pero calláe, encomanán a Deu la sort del seu fill y la seua. Les seues diversions eren corre mol, jugá a la pilota y saltá y caminá per bardes y parets, ere tan ligero y sereno, que en la mes gran fassilidat se empináe als tellats mes alts y eixíe y se ficáe dret a un caballó, y miráe al carré y no se ni anáe lo cap. Una vegada, ajudat de atres sagalets, va atravessá un tauló prim desde un tellat al atre y va passá per nell moltes vegades, y balláe al mich y corríe a la coj, coj, y fée atres mil moneríes. Tamé solíe aná en los llauradós als cams, y tot lo día estáe preguntán de les faenes, y terres, plantes y estassions. Ere mol charraire. Aixó, així com atres moltes coses, se u va traure del ventre de sa mare, igual que una careta majíssima, ulls amorosos, mirada expresiva y profunda, y un aire grassiós y noble, tots teníen ficats los ulls an ell, y ell robáe lo cor a tots, pareixíe un encantamén. Un día va arribá en gran pena a casa perque un mosset del seu tems li habíe guañat a reñí, y li va di a sa mare que li diguere per qué li habíe vensut si no ere mes alt y teníen la mateixa edat. Sa pobre mare no sabíe qué contestali; al final se li va ocurrí dili que aixó consistíe en que com l’atre pesolaga ere llauradó y fée aná les forses, se habíe endurit y encara que ere tan chiquet com ell, ere mes fort. Va quedá satisfet de esta raó; y aquell mateix día va aná a casa sa padrina, y li va rogá a son padrí (que no ere mes que lo home de sa padrina, que fée tems que se habíe casat) que li portare en lo carro sing o sis pedres mol grosses, tan grans com un arca; y lo padrí, que lo volíe com si fore fill, li va doná lo gust y va portá en dos tongades set roques, unes mes grosses, y atres menos, y una mol gran, y se les va fé entrá al corral de casa seua, lo quels va costá no pocs esforsos a micha dotsena de guañapans.

roquerols, Cristian Laborda Lombarte, Valderrobres

Desde aquell día estáe seguit regirán les pedres en una palanca y les minudes en los brassos, volcanles, cambianles de puesto, fen grans esforsos, y suán y jurán com si estiguere condenat an aquell traball del infern. Tamé va fé afilá dos destrals velles que estáen per allí, y com descans del ejercicio dels barroculs agarráe una estral y fée esclops y bades a uns trongs de carrasca que se va fé portá. No contén en aixó va demaná una massa y chafáe y machacáe la roca mes gran. Al cap de tres o cuatre mesos, pera probá les seues forses, va cridá al sagal de marres y li va di que habíen de reñí un atra vegada; lo zagal no volíe, pero ell lo va amenassá que lo arrastraríe com un gat mort, y lo va obligá y van reñí en gran passió y bravura. Va guañá Pedro Saputo, pero en tanta ventaja, que después se probáe a reñí en atres mes granets y tamé los guañáe fassilmen. Y va di a sa mare: ya hay vist, siñora mare, que me va di la verdat cuan la riña de Geronimillo, pos en lo tombá de les roques y lo ejercicio de la destral y la massa, y alguna vegada que me fico a cavá en los llauradós, me hay ficat tan fort que guaño a tots los sagals del meu tems y hasta algúns atres mol mes grans. Bon secreto me va enseñá. Yo li prometixgo que no me guañará datre a luchá ni a pegá puñades, y hasta hay de derrocá y cossejá, encara que sigue a un chagán que se atrevixque a enfrentás en mí. Y així va sé, perque entrenán mol les forses, y en la bona y perfecta complexió y salut del seu cos, va alcansá mol grans bríos, y va sé tan forsut, que después, tan per diversió com per probás agarráe dos o tres homens y jugáe en ells com si foren tochets de fe calseta.

Original en castellá:

Capítulo III.

De cómo Pedro Saputo adquirió grandes fuerzas.

A los nueve años se iba ya acercando, y aún no hablaba de ir a la escuela. Su madre lo sentía, pero callaba, encomendando a Dios la suerte de su hijo y la suya.

Sus diversiones eran correr mucho, jugar a la pelota y saltar y andar por bardas y paredes, siendo tan ligero y sereno, que con la mayor facilidad se subía a los tejados más altos y salía y se ponía derecho en el alero, y miraba a la calle y no se le desvanecía la cabeza. Una vez, ayudado de otros rapaces, atravesó un madero delgado de un tejado a otro y pasó por él muchas veces, y bailaba en medio y corría a la coj, coj, y hacía otras mil monerías. También se solía ir con los labradores a los campos, y todo el día estaba preguntando de las labores, y tierras, plantas y estaciones. Como era muy hablado, que esto así como otras muchas cosas de él se lo sacó del vientre de su madre, igualmente un rostro hermosísimo, ojos amorosos, mirada expresiva y profunda, y un aire gracioso y noble, todos tenían puestos los ojos en él, y él robado el corazón a todos, que parecía encantamiento.

Un día fue con gran sentimiento a casa porque un muchacho de su tiempo le había ganado a reñir, y le dijo a su madre que le dijese por qué le había ganado no siendo más alto y teniendo la misma edad. Su pobre madre no sabía qué responderle; al fin le ocurrió decirle que eso consistía en que como el otro muchacho era labrador y ejercitaba las fuerzas, se había endurecido y aunque tan rapaz como él, era más fuerte. Quedó satisfecho de esta razón; y aquel mismo día fue a su madrina, y rogó a su padrino (que no lo era sino marido de su madrina, la cual había tiempo que casara) que le trajese con el carro cinco o seis piedras muy gruesas, tamañas como una arca; y el padrino, que lo quería como si fuese hijo, le dio gusto y trajo en dos veces siete peñas, unas más gruesas, y otras menos, y una muy grande, y se las hizo entrar en el corral de su casa, que costó no pocos trabajos a media docena de ganapanes.

Desde este día estaba continuamente revolviendo las piedras con una palanca y las pequeñas con los brazos, volcándolas, mudándolas de sitio, haciendo grandes esfuerzos, y sudando y jurando como si estuviese condenado a aquel trabajo del infierno. También hizo dar filo a dos destrales viejas que andaban por allí, y como descanso del ejercicio de las peñas tomaba una destral y hacía muescas y degüellos en unos troncos de encina que se hizo traer igualmente. No contento con esto pidió maza y rompía y majaba la peña más grande.

Al cabo de tres o cuatro meses, para probar sus fuerzas, llamó al muchacho de marras y le dijo que habían de reñir otra vez; el muchacho no quería, pero él le amenazó que lo arrastraría como un gato muerto, y le obligó y riñeron con grande ardor y bravura. Venció Pedro Saputo, mas con tanta ventaja, que después se probara a reñir con otros mayores y también los vencía fácilmente. Y dijo a su madre: ya he visto, señora madre, que me dijiste verdad cuando la riña de Geronimillo, pues con el volcar de las peñas y el ejercicio de la destral y la maza, y alguna vez que me pongo a cavar con los labradores, me he hecho tan fuerte que gano a todos los chicos de mi tiempo y aun a otros mucho mayores. Buen secreto me enseñaste. Yo os prometo que no me venza otro a luchar ni me gane a dar puños de mancar hombros y brazos, y me he de derrocar y acocear, aunque sea un gigante, al que se atreva a tomarse conmigo. Y así fue, porque ejercitando mucho las fuerzas, y con la buena y perfecta complexión y sanidad de su cuerpo, alcanzó muy grandes bríos, y fue tan esforzado, que después, si por diversión y prueba cogía dos o tres hombres, jugaba con ellos como si fuesen palillos de randa.

1. 7. De com Pedro Saputo va adependre la música.

Capítul VII.

De com Pedro Saputo va adependre la música.

De com Pedro Saputo va adependre la música.

¡Aik!, dirá aquí algún lectó; brumín anem puján. Primé sastre, que es lo mes pla que ña a la artesanía, vinín a formá lo llas y comunicassió entre los ofissis masculins y los femenins, com lo formen entre lo regne animal y lo vegetal los zoófitos o animals - plantes. Después cardadó o pelaire, que es algo mes; después fusté, que es mol mes; y no contem en lo dibuix, que perteneix ya al orden superió de les arts, be que sense exclusió de sexo com estes atres, lo anem ara a adorná en lo de la música, art baixat del sel y amor del cor humano. ¿Aón anirem a pará? ¡aixó me se pregunte! ¿Y pera qué hauríe ressibit lo nostre chiquet filóssofo tantes y tals dotes del creadó, y lo don soberano y raríssim de sabé empleales? Pos aquí vorás lo que ell fa y yo vach escribín en no menos admirassió que tú, lectó o lectora, sigues qui sigues.
Va adependre lo dibuix, com has vist; ara adependrá música; y encara vorás atres maravilles. Per algo lo van nombrá Saputo. Si haguere sigut com yo o com tú, y perdona la meua franquesa, res de aixó se escriuríe, perque res haguere passat. Anem a la historia.

Ñabíe a Almudévar un eclesiástic, organista de la parroquia, cridat per mote Vivangüés, y lo seu nom verdadé ni se sap ni lo nessessitem; este mossen se emportáe algunes vegades al chiquet Pedro a casa seua pera donali alguna golosina. Ere un home que en cuan a músic tocáe mijanamen be lo órgano, lo clave y lo salterio; y en cuan a gramátic auloráe una miqueta lo latín del breviari; pero lo que es de la missa habíe preguntat tantes vegades lo que significáe lo canon y demés latins, que fora dels introitos, les orassions, les epístoles, y los evangelios ñabíe poques coses que no entenguere, y encara aixina a vegades se barruntáe lo seu sentit. Per lo demés teníe bon cor, ere tan candorós com un chiquet, y se creíe lo mes hábil del capítul, que ere numerós, exeptuán al siñó mossen, que diuen ere llissensiat per Huesca, y a qui per aixó respetabe ell com mes sabut. A tots los demés los passáe per deball de la cama. Y ña qui diu que si errabe lo tiro ere de poc tros.

Lo cridáen en lo apodo que hay dit, perque cuan se fotíe entre esquena y pit algún gotet de bon vi, que ere en frecuensia, entre les llágrimes que li apuntaben de la fortó del vi y la veu mich cobrada del bon trago, díe respirán: ¡viva Angüés!, y acababe de respirá. Li van preguntá al prinsipi, y después de moltes vegades per gust qué significabe alló; y contabe esta grassiosa, disparatada y original historia: "Es sabut, siñós, que entre los pobles de Angüés, Casbas, y Ybieca ne van ñabé antigamén uns atres dos que se díen Bascués, y Foces, y los seus habitans eren los mes grans afissionats a la mamera del món, y los seus termes la milló viña de Aragó, y potsé de España si me apetix diu. Estos dos pobles van morí: vull di, que sigue per guerra, per epidemia, o per un atra caussa, se van quedá sense habitans, habén mort hasta los sacristans y los mossens Foces va morí uns díes abans y Bascués va aguantá uns díes mes. Pero cuan los dos pobles van vore que s´acabáen sense remey, van fé testamén y van dixá lo seu bon gust als pobles de Angüés, Casbas y Ponzano, dos terseres parts al primé y una repartida entre los atres dos. Aixina que lo poble de Angüés té mes saque ell sol en materia de vins, que Casbas y Ponzano juns. Per aixó yo cuan me bec un gotet de bon vi, si la tassa es gran y lo vi bo, que lo trascolo sempre de una atacada, penso en aquell poble y dic ¡viva Angüés! Que es com si diguera: viva lo gust de Angüés, que es lo que ara trobo yo an este gotet que acabo de trascolam. O de atre modo: botovadéu, que este vi es tan bo com lo milló que proben los hereus de Bascués y Foces. pera abreviá u dic tot an ixa exclamassió tan significativa. Y si no diguera aixó, me pareixeríe que lo vi per bo que fore no me faríe profit.» Y preguntán als que escoltáen, ¿qué tos pareix, siñós?, brotabe delissia del cor y se esponjáe de gloria.

Este home, pos, tan sensill y tan beneít, se va emportá un día a casa seua al chiquet Pedro Saputo pera donali unes avellanetes que li habíen portat: y com lo chiquet va vore ubert lo clave li va rogá que tocare algo. Pot sé que no fore clave, sino un atre instrumén de tecles: poc importe. Li va vindre en gana, y va tocá una pessa tan alegre y espolejadora que Pedro no podíe tartí (estás quieto), meneján tot lo cos y dién: ¡va, va! Va pará lo músic, y va preguntá qué ere alló, y li va contestá lo capellá: 

- Aixó es una cosa nova; fa poc tems que la han ficat en solfa los compositós; y es tan fecunda a caprichos, que sense eixissen del tema pot un tocá tres díes seguits y tot sirá sempre lo mateix pero tot diferén. Es un ball al que li diuen lo Gitano.

- Sol per sabé aixó, va di Pedro, adependría de solfa de bona gana. 

- ¡Ay, chiquet, chiquet!, va contestá lo capellá; no saps lo que dius. ¡Adependre la solfa!

- ¿Pos qué, va rechistá lo chiquet, tan difíssil es? 

- Mol, mol, moltíssim y mes que moltíssim, li va contestá lo mossen en los ulls tancats: ¿vols que te u diga? Mira: una vegada los dimonis estáen de tertulia al palau de Lucifer, tot lo edifissi es de flames de sofre, dispután sobre la solfa y la gramática y defenén uns que ere mes difíssil la una y los atres que l´atra, u van volé probá dos diablets joves mol presumidets, y van eixí al món, ficanse, lo un a infantillo a casa de un mestre de capella, y l’atre a estudián a una escola de gramática. Van passá tres mesos, y lo músic va preguntá al gramátic de qué anáe, y va contestá que de fum y tiniebles; pos yo, va di l’atre, ni fum vech perque no vech res. Allí me fan una manopla que als nugos dels dits té escrits los noms de la solfa, que pareixen agarrats de alguns de natres; y puján y baixán y corrén les juntes dels dits; y después en la mateixa obra a un papé que no diu res, me van ya jorobán y rematán la passiensia. Perque a cada marro de la veu cau una bufetada, y plora si vols plorá y plorán o rién canta lo día sansé perque eixe es lo teu ofissi. 

- Yo, va di lo gramátic, si no fore per la rechifla que mos faríen los compañs de allá baix, ya haguera enviat a cascala lo estudi y al foc en los llibres y les seues musses y mussos, que així los enteng com tú eres lo fill de Deu mes vullgut. Pero continuém algún tems mes si te pareix, perque tan pronte seríe mengua dixáu. En efecte, van seguí durán sis mesos mes, al cap dels cuals se van torná a ajuntá; y lo músic va di que encara que los compañs lo soflamaren eternamén, estáe determinat a abandoná la empresa y torná al infern. 

- ¿Sí?, va contestá lo gramátic; pos no ten anirás sol, que tamé vull acompañat; y aixina van quedá la solfa y la gramática pera patimén dels fills dels homens. Y sense mes deliberassió van tancá los ulls al sol, van fotre un percut y se van aviá de cap als inferns. Conque mira tú, fill meu, Pedro, si te empeñes en adependre solfa, cuan los diables sen dimonis no ne van pugué eixí.

Pedro Saputo sentíe al capellá contá un cas tan estupendo; li va preguntá al clérigo si ell habíe adeprés la solfa. Va contestá que sí: 

- ¿No veus que soc organista? Dotse añs entre infante y capillero vach está a la catedral de Huesca, y sempre estudián solfa. 

- Pero al fin y a la postre vostra mersé la va adependre, y en menos añs, perque diu que va sé capillero y entonses ya la sabíe. 

- Sí, va contestá mossen Fallata. 

- ¿Y la gramática?, va preguntá lo chiquet. 

- Tamé, va contestá lo bon home, sabén que mentíe: ¿no veus que soc mossen

- Pos en eixe cas, va di lo chiquet Pedro, vostra mersé té mes ingenio y es mes sabut que dos diables juns. Sen va enriure lo capellá, no sense ficás una mica colorat de vergoña, perque li va pareixe que ñabíe algo de ironía o malissia a la charrada del chiquet. Éste va volé vore la manopla o má de la solfa, y va vore que los noms que ñabíe als nugos (va sé menesté que los u enseñare lo músic) ere:

A - la - mi - re, B - fa - b - mi, C - sol - fa - ut, D - La - sol - re, Y - la - mi, F - fa - ut, G - sol - re - Ut. 

- Be teníe raó, que pareixen noms de dimonis, va di Pedro, perque de alguns de ells a Belcebub no ña molta distansia. Pero, ¿pera qué se adeprén aixó a la má? ¿Ha de escriures la solfa a la má o cantá miranla? An estes preguntes no va sabé respondre lo del ingenio y agudesa de dos diables, y se va acabá la plática per falta de paraules, o de suc an elles, que es lo mateix; y lo chiquet Pedro, que no podíe tindre la atensió distreta un momén, li va di adiós y va agarrá la escala.

Al eixí al carré va sentí lo violín a dal. Se va pará; lo capellá se divertíe en lo diapassón per tots los seus puns (be que aixó vol di diapassón), ya per terseres, quintes; ya al tono mes alt, ya al mes baix: va ferí lo oít de Pedro; escolte, persibix, sen y admitix aquella ley y verdat primordial de la música, aquella verdat general, aquella proposta elemental de puns o sonidos; y torne a pujá y rogue al capellá que li enseño alló al instrumén.

- No, va di lo músic; al violín no pot sé ni a datre instrumén; primé u has de adependre en la boca y a la solfa, y pera naixó s´ha de fe aná la má o manopla.

- No, siñó, va replicá lo chiquet; ya no vull adependreu en la boca, sino en lo violín, perque així u adependré de una vegada. Sobre tot, lo que es la manopla, ni vórela. aixó es lo que yo vull y no atra cosa; y no men vach de la vostra casa hasta que no me la haigáu amostrat, encara que me costo una semana. Lo capellá sen enríe y li fée compassió vore lo error del sagal que sense la má y alguns mesos y hasta añs de solfeo volíe escomensá a tocá instrumens; impossible tan gran per an ell com que dixare de sé verdat lo que habíe lligit aquell día al evangelio de la missa, siguere lo que siguere, ya que no u habíe entés. Pero se les teníe en un atre mes fort; va apretá tan lo chiquet, que va tindre que enseñali a ficá los dits a les cordes y feriles en lo arco, fen gruñí lo diapassón durán un hora. Va torná per la tarde y va está hasta la nit fotenli al diapassón y a les terseres y quintes. Y lo mateix va fé dos díes seguits; y preguntán al capellá lo que li pareixíe essensial y habén entés lo que va creure que ere prou per entonses se va emportá lo instrumén a casa.

Tancáe les finestres del seu cuarto pera que no ixquere lo eco; y passada una semana en que cada día empleabe de sis a set hores ensayán en lo instrumén, dibuixán algún rato pera descansá, va aná a casa del organista y va tocá per llissó bastán be y mol afinat, tot lo que lo vulgo solíe cantá an aquell tems. Y va di lo clérigo admirat:

- Sense duda, Perico, dins de tú portes de familiá algún demoni mes templat que los dos que van eixí a estudiá la solfa y la gramática y les van aburrí.

- Dieume, va di Pedro Saputo, qué signifiquen ixos puns en cogues y creus que teniu an ixos cuaderns y a lo que diéu solfa y música. La hi va explicá lo home. Ell va pendre apuns per escrit de lo mes importán, va demaná que en lo violín li donare una llissó práctica, y entés lo que ere se va emportá un cuadern de primeres lecsions y va passá uns atres vuit díes estudián y fotenli al instrumén. Va demaná noves explicassions, va passá hasta vintissing o trenta díes ensayán en gran aplicassió y cuidado, y después va pendre dos mesos lo violín prometín tornál y entregál al mestre. Y va cumplí la seua paraula, dién lo bo del capellá al vórel tocá:

- Me desengaño; cuatre añs si no van sé sing me va costá a mí aixó y coste a tots; no vorem mes que milagres: se van ficá a tocá los dos una sonata, lo un en lo violín y l’atre en lo clave o lo que fore, y no ñabíe mes que sentí.

Va continuá Pedro estudián mes y mes la solfa y lo seu instrumén, y al cap de alguns mesos li va di lo organista: 

- Eres, Pedro, lo milló arco de la terra, perque lo tens mol fi, alt, sonoro, valén, expresiu y firme. Pots aná a tocá a la mateixa capella de Toledo.

Lo capellá, ademés, tocae, encara que poc y mal, la vihuela y la flauta, y va volé Pedro que li enseñare tamé estos instrumens. 

- Fill, li va contestá; lo que es enseñat no me atrevixco, perque ne sé mol poc. Pero mira, la prima de la vihuela solta o al aire es mi mayor a la clave de G - sol - re - ut; busca los demés puns, armoníes y postures y los tonos, que ya u trobarás; y lo pun mes baix de la flauta es re per la mateixa clave. Y encara que veus que sol té sis foradets y lo que tape la clau que es re sostenido, pero donán sert espíritu al alé o bufera per als aguts y graves, y tapán éste o aquell, o dos o mes, a un tems, se fan dos octaves, y hasta dos y micha lo que ne sap. Ves en Deu y fesme vore un atre milagre.

Sen va aná lo sagal en los instrumens; y als quinse díes van avisá al mossen, al justissia, a la padrina, y a la seua chiqueta mes gran y algunes atres persones del poble (may al hidalgo de la cantonada), y los dos musics van doná un consert que los va pareixe an aquella gen la capella del Vaticano, o per lo menos la de la Catedral de Huesca, que ere la que tots habíen sentit. Lo mossen, ple de goch, va rogá al organista que li dixare los instrumens al chiquet Pedro hasta que ell faiguere portá los millós que se trobaren. En efecte, va escriure a Barcelona (Barchinona, Barcino antigamén) y Saragossa, y ne van vindre dos de cada clase, mol bons. pera entrenáls va ñabé un atra reunió mes numerosa a casa de la padrina, aon se va doná un atre consert; y ella, que ere espléndida y volíe entrañablemén a son fillol, se va lluí mol agassaján als convidats en un gran refresco. Van tocá después entre atres coses lo canari, ball que entonses se usabe mol; y lo gitano, que escomensáe a fes aná; estos balls, de variedat en variedat y de nom a nom, han vingut a sé y dis al nostre tems, lo primé la jota y lo segundo o segón, lo fandango.

Passada la velada y al despedís, pera sorprendrels en mes efecte, va traure la padrina ficats a una taula dos bustos minuts y blangs representán les dos mateixes persones dels retratos que va fé primé en la llapissera; y va di: 

- Aixó ha fet lo meu fillol Pedro. Eren mol pareguts, viuríen, parlaríen, si hagueren tingut ulls y colós. Tot va sé pasmos, tot enhorabones a la mare de Pedro, que no fée mes que plorá, y la padrina lo mateix y lo mossen y atres persones. ¿En qué parará este chiquet?, díen. Y plens de assombro sen van aná beneín a Deu y dessichán viure pera vore al home que aquelles mostres anunsiaben y prometíen. Y sert que tantes habilidats juntes en un chiquet de tretse añs, y de aquell modo adepreses, be mereixíen aquella admirassió y aquells extrems; sobre tot a qui pensare que ere fill de una pupila infelís, y naixcut sol y sense protecsió a la llum del món.

Los retratos o bustos eren de alchés, y ell los habíe donat un simple bañet de cals en aigua de cola perque encara no sabíe fé lo que diuen estuco.