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jueves, 26 de mayo de 2022

CARTA XIII. De la fiesta del milagro de S. Cristóbal.

CARTA XIII. 

De la fiesta del milagro de S. Cristóbal

De la fiesta del milagro de S. Cristóbal.

Mi querido hermano: Una de las cosas notables que ofrecen los breviarios de esta iglesia es la fiesta del milagro de S. Cristóbal en el día 10 de Julio. Las lecciones del impreso en 1533 refieren la historia de este modo. 

Ejus festum Valentia X Julii celebratur, propter miraculosam ejusdem ecclesiae dedicationem. Cùm enim ecclesia, quae nunc est monialium sancti Christophori, tunc synagoga esset judaeorum, et judaei, ut fertur, ter (aquí falta algo) Christophori voce divinitùs moniti Christi fidem accipere renuissent; contigit ut dominicae nocte IX Julii anno MCCCXCl puerorum tumultu à populo interemptis judaeorum multis, reliqui ad sedem confugientes baptismum expostularint. Quare posteram die, quae Julii X fuit, ab episcopo, et omni clero, magno applausu populi, sinagoga in ecclesiam dicata fuit S. Christophori: cujus lampadarum lumine divinitùs accenso, oleo succrescente, eoque perunctis multis infirmis et sanatis, baptizati fuerunt judaeorum ad septem millia. 

En este hecho convienen cuantos han escrito del monasterio de religiosas agustinas de S. Cristóbal, que viven en dicha sinagoga desde el año 1409, trasladadas desde el segundo convento que fundaron en Alcira el año 1394: pues las establecidas por el rey don Jayme el I el año 1273 fueron transportadas cuarenta y tres años después a Xátiva al monasterio de Monsant, con el título de santa María Magdalena, como dije en mi primera carta. He visto y copiado la relación que hicieron los jurados de Valencia en el libro manual de consejos núm XIX. fol. 242, escrita el día 10 inmediato a la supuesta matanza de los judíos; y algunas cartas fechas en los días siguientes, donde dichos jurados hablan como testigos (a: Algunos de estos documentos se publicarán en el apéndice bajo el número VI.).

De estos documentos tan auténticos resulta: lo 1.° que (1) no se oyeron las supuestas voces de S. Cristóbal, de las cuales, como de un hecho tan señalado, hubieran hecho mención los jurados, así como refieren la aparición del santo mártir a un judío solo, y la visión del crucifijo a otro. 

2.° Que no fueron siete mil los muertos de los judíos, sino unos ciento, y que a esta matanza no dieron ocasión las voces de S. Cristóbal, ni menos el motín de los niños; sino el haber irritado los judíos a los cristianos con la muerte de uno de ellos.

3.° Que los judíos que había en esta ciudad, a excepción de muy pocos, corrieron ansiosos al bautismo con su rabino, y el noble Samuel Abravalla, que se llamó después Alfonso Ferrández de Vilanova (persona, entre ellos, de quien hasta ahora no he hallado más noticia); y que siguieron su ejemplo los de Xátiva, Alcira, Gandía, Liria, Cullera, Orihuela, Murviedro y Castellón de la Plana.

4.° Que con la prisa y multitud de los que se bautizaron faltó el crisma en la catedral y en las iglesias parroquiales de esta ciudad el día 13 de Julio de dicho año a la hora de comer; y que después por la tarde hallaron llenas las crismeras, aun las antiguas y deterioradas, que estaban sin uso había más de tres años.

5.° Que (2) de esta milagrosa renovación se hizo averiguación judicial por el oficial eclesiástico, y se formalizaron instrumentos públicos, deponiendo los jurados como testigos oculares. Sucedieron además nuevos milagros en confirmación del primero, que como el juez eclesiástico para examinar si era verdadero crisma el que se halló en la parroquia de santa Catalina, le vaciase en una vasija nueva, al volverle a la crismera, le halló tan multiplicado, que no pudo caber en ella. En la de san Andrés, burlándose un clérigo extranjero de la credulidad de los que tenían por crisma milagroso aquel licor, tal vez puesto con fraude, en el momento se vio seca y vacía la crismera, la cual volvió repentinamente a llenarse como antes, luego que el clérigo postrado pidió perdón de su ligereza. Iguales prodigios se vieron en Murviedro y Castellón de la Plana.

6.° Que las lámparas nuevas de la iglesia de S. Cristóbal se encendieron por sí mismas, sin que nadie llegase (sens ma humanál), aumentándose su aceite sin disminución, con el cual, ungidos los enfermos, experimentaban milagrosas curaciones

7.° Que dicha iglesia pudo intitularse de S. Cristóbal, porque un judío al principio del motín (3) vio en lo alto de la sinagoga un hombre muy corpulento y robusto (4) con un niño en los hombros, a semejanza de como pintan a S. Cristóbal (veu sobre la sumitat de la sinagoga un hom fort, gran e soberch, ab una creatura en lo coll, á semblans que hom pinta à sent Cristófol). Por lo demás, dicen, no podemos hallar quien le dio este título ni por qué causa (no podem trobar qui fó entitulador, ne perque). Y cierto no hablaran así, si hubiera dicho S. Cristóbal repetidas veces: judíos, salid de mi casa. Con esto se ve lo que hay de verdadero y de incierto en las lecciones de dicho breviario de 1533, y en Escolano y otros historiadores de este suceso, cuya variedad en la relación de sus circunstancias, y la falta de documentos, dio ocasión a los editores de las actas de los santos a que pusiesen en duda la verdad de esta historia: majorem pro historiam hujus apparitionis firmitatem desiderari, ut credi possit tamquam vera (act. ss. 25 Jul. comm. praev. in vit. S. Cristoph. § IV. n. 37).

Tampoco parece muy averiguado que la consagración de la iglesia se hiciese el día 10 de Julio de dicho año por el obispo; porque don Jayme de Aragón, que lo era entonces, estaba en la corte del papa desde el año 1388, en la cual permanecía aún en 2 de Septiembre de 1391, como se ve por la carta que los jurados le escribieron ese día, haciéndole relación de lo ocurrido, y suplicándole que volviese luego a su iglesia por el peligro en que estaban sus ovejas, o si esto no podía, procurase a lo menos que fuesen socorridas con la presencia de un correspondiente pastor (fer, le dicen, que de qualque convinent pastor sien prestament provehides); con las cuales palabras no parece poderse componer, como algunos quieren, que por ese tiempo se hallase en esta Diócesis don fr. Jayme de Formentera, del orden de S. Agustín, obispo Christopolitano, y auxiliar de esta Diócesis.

Como quiera, es difícil señalar por que tiempo empezó a celebrarse en esta iglesia la fiesta de aquel milagro. En casi todos sus misales, así MSS., como impresos, se halla al día 10 de Julio la fiesta de S. Cristóbal con misa y oraciones comunes, que nada indican de tal historia, de la cual verosímilmente hubieran compuesto parte a lo menos de los responsorios, alleluia, ofertorio y comunión, como se ve practicado en la de S. Lázaro, S. Onofre y otros con menos motivo. En el breviario MS. el año 1464, que se conserva en este archivo y en la parroquia de los santos Juanes, hay seis lecciones propias y breves al estiló de aquel tiempo, en las cuales se cuenta la vida y martirio de S. Cristóbal; pero se omite el milagro de la sinagoga, cuya primera mención es del breviario de 1533, cuando pasados 142 años, por no haberse tenido presentes los documentos donde se refiere el hecho con exactitud, pudo haber en él mezcla de algunas circunstancias inciertas, y silencio de otras ciertas y muy substanciales, cual es el aumento del aceite de las lámparas, de que hablan los jurados como testigos.

Quisiera oír tu dictamen sobre estos puntos, y sobre lo que tiempos pasados hablamos de las actas de S. Cristóbal, que han dado motivo a mutuas contestaciones de varios católicos y a impugnaciones de algunos contra los herejes, que con falta de piedad y de crítica (5), pretenden negar la existencia de este santo mártir; del cual acaso volveré a hablar otro día, si me resuelvo a decir de algunas reliquias de esta ciudad. Bueno sería poder sacar alguna copia de las más insignes: y esto espero para decidirme del todo. Valencia 30 de Enero de 1803. 

NOTAS Y OBSERVACIONES. 

(1) Que no se oyeron las supuestas voces. Mientras que no se presenten otros documentos, parece que deben tenerse por inciertas las voces de S. Cristóbal a los judíos, repetidas, como dicen, hasta tercera vez, por guardar acerca de ellas uniforme silencio, no sólo los jurados que cuentan hasta las más menudas circunstancias del suceso, sino aun los mismos judíos convertidos, que no hubieran callado este milagro para gloria de Dios, así como publicaron otros con que se acreditaba el poder de la gracia, y justificaban ellos su prudencia en haber recibido el bautismo. En las palabras también que se ponen en boca del santo mártir hallo la expresión de que llevó en sus hombros a Cristo, cosa puesta en duda con harta razón por los editores de sus actas, como veremos luego. Escolano dio a estas voces de S. Cristóbal mayor extensión; sus palabras son estas: "estando algunos rabinos (pone rabines) y sacerdotes dentro de ella (la sinagoga) sintieron súbitamente una espantosa voz, que salía de debajo las gradas que agora son del altar mayor y les dijo: judíos, dejaos ya de ofender a Dios en seguir vuestros caminos errados, pues hasta las oraciones que aquí estáis ofreciéndole, se convierten en culpas contra vosotros, y en ruina de vuestras almas y vidas. Yo soy Cristóbal, uno de los siervos de Jesucristo, gran Rey de la gloria, que le llevé en mis hombros: convertíos a él, y doleos de vuestro obstinado error. Recibid el bautismo y desocupadme esta casa, que el Señor ordena que se dedique a mi nombre, y de su parte os amonesto que si ponéis en duda mis palabras descargará sobre todos un nublado de persecuciones, y yo derribaré vuestra sinagoga sobre vosotros. (Escolano hist. de Val. lib. V. cap. 10).

(2) De esta milagrosa renovación se hizo averiguación judicial. Entiendo que esta multiplicación (de que hay innumerables ejemplos en la Escritura e historia eclesiástica) pudo hacerse, como de otros casos semejantes juzga santo Tomás, no criando Dios nueva materia, sino convirtiendo una materia en otra, a la manera que dice san Agustín haber alimentado Cristo con cinco panes a cinco mil hombres, del modo que con pocos granos produce muchas mieses, lo cual hace no criando nueva materia, sino disponiendo el jugo de la tierra y las demás substancias que concurren a la formación del grano para que pueda servir de alimento. Y así extraña Benedicto XIV que en la Rota se hubiese tenido por de santo Tomás, y por más probable la sentencia que exige nueva creación de materia para las multiplicaciones milagrosas. (Bened. XIV. de beatif. et beator. canoniz. lib. IV. p. I. cap. 12). 

En la prueba de este milagro hallo las condiciones prudentes que ahora exige la silla apostólica, para no aventurar su juicio en materia tan delicada. 

1.° Consta que existía determinada cantidad de crisma dentro de cada ampolla: 2.° que llegó a consumirse todo este crisma en las ceremonias del bautismo solemne de los muchos conversos: 3.° que se multiplicó lo bastante para volver a llenar las ampollas luego que se vaciaron: 

4.° no aparece sospecha de fraude en este hecho, así por ser muchas las crismeras que se hallaron llenas, como por haber sucedido esta multiplicación en distintas partes y a la misma hora, y a vista de las personas principales de la ciudad, eclesiásticos y seglares: 

5.° añádese el fin de esta maravilla, que fue santo, ordenado a completar la obra de tan milagrosa conversión.

Siendo cierto este milagro, entiendo que es verdadero crisma el que se halló en las redomas, y que pudo servir para las ceremonias bautismales, como el consagrado por el obispo. Si no fuera este verdadero crisma, en vano hubiera obrado Dios esta maravilla, dirigida a que no faltase el crisma para los fines porque lo establece la Iglesia. A Dios le es fácil suplir milagrosamente por sí mismo con su bendición todo lo que necesita una materia para servir a los ministerios eclesiásticos.

(3) Vio en lo alto de la sinagoga un hombre fuerte &c. Semejante a esta es la aparición de S. Cristóbal a la virgen Friderunda que cuenta Leibnitz (de scriptoribus brunsvicensibus t. 1. pág. 580), diciendo: praestantissimum egregiae formae miraeque longitudinis gloriosissimum Christi martyrem S. Christophorum... aspexit. Ni de aquí se infiere que realmente hubiese sido gigante S. Cristóbal, que de esto hablaremos después. Suele Dios acomodarse a las opiniones del pueblo en lo que no es contra la verdad, y no lo es que S. Cristóbal hubiese sido gigante en el espíritu, esto es, en la fortaleza y las demás virtudes, que es lo que quiso manifestar al que vio esta visión, caso que fuese cierta. No son nuevas estas figuras simbólicas en las apariciones. S. Gregorio M. cuenta que S. Benito vio subir al cielo a santa Escolástica en forma de paloma, y a S. Germán, obispo de Capua, en un globo de fuego, y dos de sus monjes le vieron a él en su muerte subir por un camino muy adornado e iluminado con lámparas. Pudiéramos añadir la aparición simbólica de Benedicto IX, que da por cierta Baronio con la autoridad de Humberto y de S. Pedro Damiano. (Baron. ad ann. 1054), y la de Inocencio III a santa Lutgarda, atestiguada por Spondano (ad ann. 1216): Pagi (vit. Innoc. III n. 110): Fleury (hist. eccl. lib. LXXVII), y 

otros críticos; pero no es de nuestro propósito entrar en estas contestaciones (V. acta ss. 16 Junii vita S. Lutgardis, et Jac. Sicommar. not. XXV vitae S. Bartholom. IV. abb. Cryptae ferratae ex vet. cod. edit.) 

Traigo esto para probar que en las apariciones caben símbolos, y que de ellas nada puede deducirse sobre la inteligencia literal de todas sus circunstancias. ¿Qué hubiera de verdad en la visión de Daniel, si entendiésemos materialmente la descripción que hace la santa Escritura de aquel varón que se le apareció vestido de lino, y ceñido con un cinturón de oro? Otro tanto digo de los ángeles que en figura humana aparecieron a Lot, a Abraham y a Tobías. 

(4) Con un niño en los hombros. Molano y Solerio tienen por fábula el diálogo que se cuenta en la leyenda de oro, entre S. Cristóbal y el ermitaño que le exhortó a que pasase los caminantes por un río, con cuya ocasión mereció llevar sobre sus hombros a Cristo en figura de un niño pasajero.

Añade Molano que esta es una representación simbólica ad significandum quod sicut homine, sic et re fuerit verus Christophorus, sive Christiferus: y Vidas dice: Christophoro, infixum quod eum usque in corde gerebas. 

- Pictores Christum dant tibi ferre humeris.

Otros creen que este paso no fue por río, sino por el mar, lo que es de todo punto inverosímil: y el obispo Vidas atribuye a esta opinión el haber supuesto en S. Cristóbal la estatura gigantesca.

Quem gestans quoniam multa es perpessus amara 

Te pedibus faciunt ire per alta maris, 

Id quia non poteras nisi vasti corporis usu, 

Dant membra immanis, quanta gigantis erant. 

(5) Pretenden negar la existencia de este santo mártir. Chamiero (epist. jesuit. p. 46), Stigelio (carm. de S. Christoph.), y Chytreo (in onom.) y otros sectarios tienen por fábula, no sólo cuanto se refiere de la vida y martirio de S. Cristóbal, sino también de la existencia del santo, dando por cierto que la ignorancia del pueblo y la desidia de los pastores ha dado lugar a que este, que ellos llaman sagrado emblema, se transforme en imagen de un santo mártir, distinguido con el nombre de S. Cristóbal (Christophorus), con que debió significarse en alguna pintura jeroglífica un valeroso y esforzado predicador, o un intrépido confesor de la fe. A cuya sentencia parece haber inclinado Juan Pierio en sus jeroglíficos (lib. XV, in fin.)

Esta duda de la existencia de S. Cristóbal es infundada y temeraria, constando por testimonios de muy remota antigüedad el culto de este santo mártir en la Iglesia de oriente y occidente. A pesar de esto, no podemos menos de confesar la gran variedad con que de su vida y martirio hablan los escritores antiguos y modernos. Los griegos, que hacen su fiesta a 9 de Mayo, dicen que fue bautizado por S. Babilas, el antioqueno, y que padeció en la persecución de Decio. Los antiguos martirologios geronimianos, Floro, Usuardo y Adón, y otros del siglo IX, ponen su fiesta a 25 de Julio en Lycia, otros en Sicilia, otros en Samón o Amón, Salmón o Salmos, que Adón y Usuardo dicen pertenecer a Lycia, y Tillemont llama ciudad desconocida, y por ventura es el famoso pueblo de Grecia, junto a la Calabria ulterior, que ahora llaman Creepacuore, o la isla de este nombre en el mar Egeo, vulgarmente llamada Samandrachi, o tal vez la otra isla de Samos enfrente de Efeso, en el mar Icario o de Nicaria, conocida con el título de Samos Junonia, por el culto que en ella se daba a Juno. Aun pone de peor condición esta controversia la credulidad de nuestro Bivar, que engañado por el supuesto cronicón de Máximo, y dando por cierto que el Samos de S. Cristóbal es lo mismo que Solima, dice, que del nombre de aquella ciudad se llamaron solimos sus moradores; cuyo sueño desvaneció Solerio con el testimonio de Homero y de Strabon (Estrabón) (act. ss. 25 Jul. diss. praev. laud. §. VII, núm. 78. 79). Mombricio, Pedro de Natalibus, Surio, Vicelio están muy discordes en los hechos de este santo mártir.

Tillemont, por unas actas MSS., que dice haber leído de nuestro santo, juzga que hay en ellas mezcla de fábulas. Bolando fue del mismo parecer. Solerio lo demuestra por el cotejo de grandes contradicciones que halló en los varios códices de ellas que pudo haber a la mano (diss. laud. §. 10. 11.), y Baronio añade que nada halló mejor sobre S. Cristóbal que lo que se lee en el oficio mozárabe. Pero esta corrupción de las actas de S. Cristóbal en nada perjudica a la verdad de su existencia. ¿Cuántas falsedades se han mezclado en las vidas, no diré de san Pantaleón, de S. Jorge, de santa Catarina, de santa Margarita, de santa Cristina y de otros santos de los primeros tiempos; sino aun de S. Isidoro y de sus santos hermanos, y aun de S. Vicente Ferrer? Serario dejó sólidamente establecida esta verdad. 

Belarmino, tratando este punto (de ss. beatitudine lib. I, cap. 20.) contra los herejes, dice: sanctorum quorundam historias apocryphas quidem et incertas esse, non tamen propterea sanctos ipsos numquam fuisse. 

La estatura gigantesca de S. Cristóbal nada tiene de inverosímil, si damos por cosa sentada, como lo es, la existencia de los gigantes antiguos, y aun de personas de extremada altura entre gentes de estatura regular. La estatura agigantada de Og, rey de Basan, puede colegirse de su cama, que tenía nueve codos de largo, como está escrito en el Deuteronomio. Solus quippe Og rex Basan resisterat, de stirpe gigantum. Monstratur lectus ejus ferreus qui est in Rabbath filiorum Ammon, novem cubitos habens longitudinis, et quatuor latitudinis, ad mensuram cubiti virilis manus (Deuter. III. II). San Agustín (de civ. Dei lib. XV. cap. 9) dice: antiquorum magnitudinis corporum, inventa plerumque ossa, quoniam diuturna sunt, etiam multò posterioribus saeculis produnt. 

(Aquí me viene a la memoria San Balandrán, y el gigante de la película vasca Handia, además del valle de Baztán : rey Og de Basan)

El mismo santo doctor (ib. cap. XXIII.) dice que en Roma poco antes de la invasión de los godos hubo una mujer corpore quodam modo giganteo... ad quam visendam mirabiles fierent mortalium conventus. 

Nicéforo (hist. eccl. lib. XXIV. cap. 37.) cuenta que en el imperio de Teodosio nació en la Siria un gigante que tenía de alto cinco codos y un palmo, y que se llamaba Antonio: y que en su tiempo vivió, y que también le vio, un hombre de semejante estatura. Y esto sin retroceder a Heródoto (lib. I), que del cadáver de Orestes dice que tenía siete codos: ni a Plinio (hist. nat. lib. VII. cap. 16), que asegura que en Creta se halló otro cadáver de 46 codos; y que en el imperio de Claudio se trajo de Arabia otros de más de cuatro brazas; ni a Julio Salino (polyhistor. c. V. et XIV), y Apolonio Tyaneo (ap. Philostrat. lib. V), que aseguran haberse hallado otros tales cadáveres en varios sepulcros.

Gerónimo Magio (diss. de gigantib.), dice: Melchior Guilandinus Borussus.... mihi narravit se, cùm anno à Christo nato 1559 in Africam captivus esset perductus, Juliae Caesareae calvariam gigantis mirae magnitudinis vidisse, quam hispani duo identidem captivi, dum aratro terram prosciderent, exarassent... Hujus autem calvariae ambitum spithamarum fuisse undecim idem retulit, seque ab hispanis illis, cum mox diligentius de re percunctaretur, audivisse eodem loco, quo calvaria illa reperta esset, reliqua etiam cadaveris ossa mirae, ut symmetriae ratio exposcebat, magnitudinis superfuisse. Y poco después. Venetiis in cruciferorum ecclesiam asservatur os femoris divi Christophori, licet parte ex altera comminutum, tantae magnitudinis, ut eorum quae de viri hujus proceritate legimus, fides visu adstrui possit. Y luego. Nostram etiam aetate Paulum III pont. max. ossa quaedam humana monstrosae magnitudinis habuisse, non obscurae fidei aulici mihi narrarunt. Pero aún esta estatura de S. Cristóbal y las demás 

circunstancias con que se le pinta, no había inconveniente en que las tuviésemos por simbólicas, para denotar la alteza y fortaleza de espíritu con que este santo varón llevó a Cristo en su cuerpo por entre las aguas de las tribulaciones y calamidades presentes, como lo notó Vidas en su himno.

A Jesucristo mismo es muy común en el lenguaje de los PP. y DD. llamarle gigante, tomando este nombre de la comparación simbólica de David, exultavit ut gigas, para significar la fortaleza de su omnipotencia en la protección y salvación de los suyos, en cuyo sentido le llama un himno antiguo suae gigas ecclesiae (ap. Clyctoveum elucid. p. I. in hymn. Fit porta), o para denotar la unión de las dos naturalezas en la persona del Verbo. Así le llama S. Ambrosio gigantem.... biformis geminaeque naturae, cuya autoridad alega el sínodo de Francfort, recordando a los obispos de España un himno de la natividad del Señor, en que aquel padre vuelve a llamar a Cristo: geminae gigas substantiae (V. Teophil. Rayn. de Christo lib. I. n. 13. seq.) De esta especie de símbolos, respecto de los santos, quedan aún mayores vestigios en la antigüedad eclesiástica, no ya en los escritos, sino en estatuas y pinturas: tal es, por ejemplo, la imagen del dragón hollado y alanceado, y arrojado al mar por Constantino y sus tropas, que dice haber visto por sus ojos Eusebio Cesariense (de vitam Constant. lib. III. cap. 3). Símbolo del triunfo que con su conversión consiguió él de satanás, llamado serpiente y basilisco y dragón en la divina Escritura. Tal es el otro cuadro dado por una persona desconocida a Senodo, subdiácono de la iglesia de Uzala, en que estaba pintado S. Esteban en ademán de llamar a la puerta de la ciudad con el ástil de la santa cruz, y de arrojar de ella y de oprimir debajo de sus pies un dragón de fuego, que el día anterior se había visto en el aire (Evod. episc. Uzal. de miraculis S. Stephani libro II. c. 4). 

Semejante a estas es la pintura de S. Jorge a caballo, alanceando a un dragón, y librando de sus garras a una humilde doncella; símbolo que no perjudicando en nada a la verdad de la existencia de este santo mártir, como dicen Serario (litan. lib. III. q. 20), y Teophilo Raynaudo (simbol. antonian. §. I.) contra Lutero, Melanton y otros herejes, denota su patrocinio respecto de alguna región que le implora, como juzga Baronio (martyr. 23 April.), o la defensa que presta la Iglesia contra el dragón infernal, que es la opinión de Villavicencio (de ratione stud. theol. c. VII).

Otro tanto debe decirse de la pintura del arcángel san Miguel pisando un dragón con espada desenvainada en la mano derecha, y un peso en la izquierda, cuyos símbolos, conformes a la verdad de la religión, explicó Teophilo Raynaudo (de Christo lib. V. sect. 4. c. 7. et symbol. anton. §. I. n. 4.), desvaneciendo los recelos de Molano (hist. imag. lib. III. c. 39), y la equivocación con que nuestro Blas Viegas (in Apocalyps. c. XII. comm. I. sect. XVIII. n. 7.) colige de esta pintura que S. Miguel ejerce el juicio particular. Tal es la pintura de un león en los cuadros de san Gerónimo, bien sea para denotar su amor a la soledad, como juzgan Molano (de imagin. lib. III. cap. 42) y Petreyo (ad cronic. carthusiens. Dorlandi lib. III. §. 5), o su generoso esfuerzo e intrepidez contra los luciferianos, pelagianos y otros herejes, como juzga Baronio (annal. ad an. 420). Otro tanto puede decirse del fuego y del puerco que suelen añadirse en los cuadros de S. Antonio abad, denotando el puerco sus victorias contra el demonio, atestiguadas por S. Atanasio; y el fuego su fervor en la práctica de las virtudes, o su experimentado patrocinio contra la enfermedad del fuego sacro, llamada después vulgarmente fuego de S. Antón, y más conocida con el nombre griego herpes, o contra la llama de la lujuria, como cree Gerson (p. IV. serm. de S. Anton. consid. 3), o contra los ardores del infierno, que es la sentencia de santo Tomás (in 4. dist. 45. que. 3. art. 2. ad 2); bien que aun esto lo entiende Raynaudo de la erupción cutánea de las herpes, a la cual en un himno de S. Antonio se la llama infernalis herpes, y contra cuyo estrago, que en algunos reinos de Europa fue horrible, especialmente en los siglos XI y XII, invocó la Iglesia la intercesión de este santo abad, diciéndole en una de sus oraciones: Deus, qui concedis obtentu beati Antonii morbidum ignem extingui, et membris aegris refrigeria praestari.

Por estas muestras se ve que estando autorizada por la Iglesia la práctica, no sólo de mostrar con expresiones simbólicas las virtudes de los santos, sino de adornar con símbolos y jeroglíficos sus mismas imágenes; no fuera extraño que hubiera seguido esta costumbre en las estatuas y cuadros de S. Cristóbal. A pesar de estas tan sólidas reflexiones intentó Serario probar que sin este recurso a los símbolos usados por la antigüedad eclesiástica, puede darse por cierta la estatura agigantada de S. Cristóbal, en lo cual apenas hay quien le siga. Imposible no es, ni aun inverosímil; pero no es cosa averiguada. Nuestro Interián de Ayala establece sólidamente esta exposición simbólica de la supuesta estatura de S. Cristóbal, y alega unos versos latinos de la catedral de Sevilla, escritos en el siglo XVI, por donde se ve que esta era opinión recibida en España (pict. christ. lib. VII. cap. 2). 

catedral de Sevilla


jueves, 25 de julio de 2024

1. 7. De com Pedro Saputo va adependre la música.

Capítul VII.

De com Pedro Saputo va adependre la música.

De com Pedro Saputo va adependre la música.

¡Aik!, dirá aquí algún lectó; brumín anem puján. Primé sastre, que es lo mes pla que ña a la artesanía, vinín a formá lo llas y comunicassió entre los ofissis masculins y los femenins, com lo formen entre lo regne animal y lo vegetal los zoófitos o animals - plantes. Después cardadó o pelaire, que es algo mes; después fusté, que es mol mes; y no contem en lo dibuix, que perteneix ya al orden superió de les arts, be que sense exclusió de sexo com estes atres, lo anem ara a adorná en lo de la música, art baixat del sel y amor del cor humano. ¿Aón anirem a pará? ¡aixó me se pregunte! ¿Y pera qué hauríe ressibit lo nostre chiquet filóssofo tantes y tals dotes del creadó, y lo don soberano y raríssim de sabé empleales? Pos aquí vorás lo que ell fa y yo vach escribín en no menos admirassió que tú, lectó o lectora, sigues qui sigues.
Va adependre lo dibuix, com has vist; ara adependrá música; y encara vorás atres maravilles. Per algo lo van nombrá Saputo. Si haguere sigut com yo o com tú, y perdona la meua franquesa, res de aixó se escriuríe, perque res haguere passat. Anem a la historia.

Ñabíe a Almudévar un eclesiástic, organista de la parroquia, cridat per mote Vivangüés, y lo seu nom verdadé ni se sap ni lo nessessitem; este mossen se emportáe algunes vegades al chiquet Pedro a casa seua pera donali alguna golosina. Ere un home que en cuan a músic tocáe mijanamen be lo órgano, lo clave y lo salterio; y en cuan a gramátic auloráe una miqueta lo latín del breviari; pero lo que es de la missa habíe preguntat tantes vegades lo que significáe lo canon y demés latins, que fora dels introitos, les orassions, les epístoles, y los evangelios ñabíe poques coses que no entenguere, y encara aixina a vegades se barruntáe lo seu sentit. Per lo demés teníe bon cor, ere tan candorós com un chiquet, y se creíe lo mes hábil del capítul, que ere numerós, exeptuán al siñó mossen, que diuen ere llissensiat per Huesca, y a qui per aixó respetabe ell com mes sabut. A tots los demés los passáe per deball de la cama. Y ña qui diu que si errabe lo tiro ere de poc tros.

Lo cridáen en lo apodo que hay dit, perque cuan se fotíe entre esquena y pit algún gotet de bon vi, que ere en frecuensia, entre les llágrimes que li apuntaben de la fortó del vi y la veu mich cobrada del bon trago, díe respirán: ¡viva Angüés!, y acababe de respirá. Li van preguntá al prinsipi, y después de moltes vegades per gust qué significabe alló; y contabe esta grassiosa, disparatada y original historia: "Es sabut, siñós, que entre los pobles de Angüés, Casbas, y Ybieca ne van ñabé antigamén uns atres dos que se díen Bascués, y Foces, y los seus habitans eren los mes grans afissionats a la mamera del món, y los seus termes la milló viña de Aragó, y potsé de España si me apetix diu. Estos dos pobles van morí: vull di, que sigue per guerra, per epidemia, o per un atra caussa, se van quedá sense habitans, habén mort hasta los sacristans y los mossens Foces va morí uns díes abans y Bascués va aguantá uns díes mes. Pero cuan los dos pobles van vore que s´acabáen sense remey, van fé testamén y van dixá lo seu bon gust als pobles de Angüés, Casbas y Ponzano, dos terseres parts al primé y una repartida entre los atres dos. Aixina que lo poble de Angüés té mes saque ell sol en materia de vins, que Casbas y Ponzano juns. Per aixó yo cuan me bec un gotet de bon vi, si la tassa es gran y lo vi bo, que lo trascolo sempre de una atacada, penso en aquell poble y dic ¡viva Angüés! Que es com si diguera: viva lo gust de Angüés, que es lo que ara trobo yo an este gotet que acabo de trascolam. O de atre modo: botovadéu, que este vi es tan bo com lo milló que proben los hereus de Bascués y Foces. pera abreviá u dic tot an ixa exclamassió tan significativa. Y si no diguera aixó, me pareixeríe que lo vi per bo que fore no me faríe profit.» Y preguntán als que escoltáen, ¿qué tos pareix, siñós?, brotabe delissia del cor y se esponjáe de gloria.

Este home, pos, tan sensill y tan beneít, se va emportá un día a casa seua al chiquet Pedro Saputo pera donali unes avellanetes que li habíen portat: y com lo chiquet va vore ubert lo clave li va rogá que tocare algo. Pot sé que no fore clave, sino un atre instrumén de tecles: poc importe. Li va vindre en gana, y va tocá una pessa tan alegre y espolejadora que Pedro no podíe tartí (estás quieto), meneján tot lo cos y dién: ¡va, va! Va pará lo músic, y va preguntá qué ere alló, y li va contestá lo capellá: 

- Aixó es una cosa nova; fa poc tems que la han ficat en solfa los compositós; y es tan fecunda a caprichos, que sense eixissen del tema pot un tocá tres díes seguits y tot sirá sempre lo mateix pero tot diferén. Es un ball al que li diuen lo Gitano.

- Sol per sabé aixó, va di Pedro, adependría de solfa de bona gana. 

- ¡Ay, chiquet, chiquet!, va contestá lo capellá; no saps lo que dius. ¡Adependre la solfa!

- ¿Pos qué, va rechistá lo chiquet, tan difíssil es? 

- Mol, mol, moltíssim y mes que moltíssim, li va contestá lo mossen en los ulls tancats: ¿vols que te u diga? Mira: una vegada los dimonis estáen de tertulia al palau de Lucifer, tot lo edifissi es de flames de sofre, dispután sobre la solfa y la gramática y defenén uns que ere mes difíssil la una y los atres que l´atra, u van volé probá dos diablets joves mol presumidets, y van eixí al món, ficanse, lo un a infantillo a casa de un mestre de capella, y l’atre a estudián a una escola de gramática. Van passá tres mesos, y lo músic va preguntá al gramátic de qué anáe, y va contestá que de fum y tiniebles; pos yo, va di l’atre, ni fum vech perque no vech res. Allí me fan una manopla que als nugos dels dits té escrits los noms de la solfa, que pareixen agarrats de alguns de natres; y puján y baixán y corrén les juntes dels dits; y después en la mateixa obra a un papé que no diu res, me van ya jorobán y rematán la passiensia. Perque a cada marro de la veu cau una bufetada, y plora si vols plorá y plorán o rién canta lo día sansé perque eixe es lo teu ofissi. 

- Yo, va di lo gramátic, si no fore per la rechifla que mos faríen los compañs de allá baix, ya haguera enviat a cascala lo estudi y al foc en los llibres y les seues musses y mussos, que així los enteng com tú eres lo fill de Deu mes vullgut. Pero continuém algún tems mes si te pareix, perque tan pronte seríe mengua dixáu. En efecte, van seguí durán sis mesos mes, al cap dels cuals se van torná a ajuntá; y lo músic va di que encara que los compañs lo soflamaren eternamén, estáe determinat a abandoná la empresa y torná al infern. 

- ¿Sí?, va contestá lo gramátic; pos no ten anirás sol, que tamé vull acompañat; y aixina van quedá la solfa y la gramática pera patimén dels fills dels homens. Y sense mes deliberassió van tancá los ulls al sol, van fotre un percut y se van aviá de cap als inferns. Conque mira tú, fill meu, Pedro, si te empeñes en adependre solfa, cuan los diables sen dimonis no ne van pugué eixí.

Pedro Saputo sentíe al capellá contá un cas tan estupendo; li va preguntá al clérigo si ell habíe adeprés la solfa. Va contestá que sí: 

- ¿No veus que soc organista? Dotse añs entre infante y capillero vach está a la catedral de Huesca, y sempre estudián solfa. 

- Pero al fin y a la postre vostra mersé la va adependre, y en menos añs, perque diu que va sé capillero y entonses ya la sabíe. 

- Sí, va contestá mossen Fallata. 

- ¿Y la gramática?, va preguntá lo chiquet. 

- Tamé, va contestá lo bon home, sabén que mentíe: ¿no veus que soc mossen

- Pos en eixe cas, va di lo chiquet Pedro, vostra mersé té mes ingenio y es mes sabut que dos diables juns. Sen va enriure lo capellá, no sense ficás una mica colorat de vergoña, perque li va pareixe que ñabíe algo de ironía o malissia a la charrada del chiquet. Éste va volé vore la manopla o má de la solfa, y va vore que los noms que ñabíe als nugos (va sé menesté que los u enseñare lo músic) ere:

A - la - mi - re, B - fa - b - mi, C - sol - fa - ut, D - La - sol - re, Y - la - mi, F - fa - ut, G - sol - re - Ut. 

- Be teníe raó, que pareixen noms de dimonis, va di Pedro, perque de alguns de ells a Belcebub no ña molta distansia. Pero, ¿pera qué se adeprén aixó a la má? ¿Ha de escriures la solfa a la má o cantá miranla? An estes preguntes no va sabé respondre lo del ingenio y agudesa de dos diables, y se va acabá la plática per falta de paraules, o de suc an elles, que es lo mateix; y lo chiquet Pedro, que no podíe tindre la atensió distreta un momén, li va di adiós y va agarrá la escala.

Al eixí al carré va sentí lo violín a dal. Se va pará; lo capellá se divertíe en lo diapassón per tots los seus puns (be que aixó vol di diapassón), ya per terseres, quintes; ya al tono mes alt, ya al mes baix: va ferí lo oít de Pedro; escolte, persibix, sen y admitix aquella ley y verdat primordial de la música, aquella verdat general, aquella proposta elemental de puns o sonidos; y torne a pujá y rogue al capellá que li enseño alló al instrumén.

- No, va di lo músic; al violín no pot sé ni a datre instrumén; primé u has de adependre en la boca y a la solfa, y pera naixó s´ha de fe aná la má o manopla.

- No, siñó, va replicá lo chiquet; ya no vull adependreu en la boca, sino en lo violín, perque així u adependré de una vegada. Sobre tot, lo que es la manopla, ni vórela. aixó es lo que yo vull y no atra cosa; y no men vach de la vostra casa hasta que no me la haigáu amostrat, encara que me costo una semana. Lo capellá sen enríe y li fée compassió vore lo error del sagal que sense la má y alguns mesos y hasta añs de solfeo volíe escomensá a tocá instrumens; impossible tan gran per an ell com que dixare de sé verdat lo que habíe lligit aquell día al evangelio de la missa, siguere lo que siguere, ya que no u habíe entés. Pero se les teníe en un atre mes fort; va apretá tan lo chiquet, que va tindre que enseñali a ficá los dits a les cordes y feriles en lo arco, fen gruñí lo diapassón durán un hora. Va torná per la tarde y va está hasta la nit fotenli al diapassón y a les terseres y quintes. Y lo mateix va fé dos díes seguits; y preguntán al capellá lo que li pareixíe essensial y habén entés lo que va creure que ere prou per entonses se va emportá lo instrumén a casa.

Tancáe les finestres del seu cuarto pera que no ixquere lo eco; y passada una semana en que cada día empleabe de sis a set hores ensayán en lo instrumén, dibuixán algún rato pera descansá, va aná a casa del organista y va tocá per llissó bastán be y mol afinat, tot lo que lo vulgo solíe cantá an aquell tems. Y va di lo clérigo admirat:

- Sense duda, Perico, dins de tú portes de familiá algún demoni mes templat que los dos que van eixí a estudiá la solfa y la gramática y les van aburrí.

- Dieume, va di Pedro Saputo, qué signifiquen ixos puns en cogues y creus que teniu an ixos cuaderns y a lo que diéu solfa y música. La hi va explicá lo home. Ell va pendre apuns per escrit de lo mes importán, va demaná que en lo violín li donare una llissó práctica, y entés lo que ere se va emportá un cuadern de primeres lecsions y va passá uns atres vuit díes estudián y fotenli al instrumén. Va demaná noves explicassions, va passá hasta vintissing o trenta díes ensayán en gran aplicassió y cuidado, y después va pendre dos mesos lo violín prometín tornál y entregál al mestre. Y va cumplí la seua paraula, dién lo bo del capellá al vórel tocá:

- Me desengaño; cuatre añs si no van sé sing me va costá a mí aixó y coste a tots; no vorem mes que milagres: se van ficá a tocá los dos una sonata, lo un en lo violín y l’atre en lo clave o lo que fore, y no ñabíe mes que sentí.

Va continuá Pedro estudián mes y mes la solfa y lo seu instrumén, y al cap de alguns mesos li va di lo organista: 

- Eres, Pedro, lo milló arco de la terra, perque lo tens mol fi, alt, sonoro, valén, expresiu y firme. Pots aná a tocá a la mateixa capella de Toledo.

Lo capellá, ademés, tocae, encara que poc y mal, la vihuela y la flauta, y va volé Pedro que li enseñare tamé estos instrumens. 

- Fill, li va contestá; lo que es enseñat no me atrevixco, perque ne sé mol poc. Pero mira, la prima de la vihuela solta o al aire es mi mayor a la clave de G - sol - re - ut; busca los demés puns, armoníes y postures y los tonos, que ya u trobarás; y lo pun mes baix de la flauta es re per la mateixa clave. Y encara que veus que sol té sis foradets y lo que tape la clau que es re sostenido, pero donán sert espíritu al alé o bufera per als aguts y graves, y tapán éste o aquell, o dos o mes, a un tems, se fan dos octaves, y hasta dos y micha lo que ne sap. Ves en Deu y fesme vore un atre milagre.

Sen va aná lo sagal en los instrumens; y als quinse díes van avisá al mossen, al justissia, a la padrina, y a la seua chiqueta mes gran y algunes atres persones del poble (may al hidalgo de la cantonada), y los dos musics van doná un consert que los va pareixe an aquella gen la capella del Vaticano, o per lo menos la de la Catedral de Huesca, que ere la que tots habíen sentit. Lo mossen, ple de goch, va rogá al organista que li dixare los instrumens al chiquet Pedro hasta que ell faiguere portá los millós que se trobaren. En efecte, va escriure a Barcelona (Barchinona, Barcino antigamén) y Saragossa, y ne van vindre dos de cada clase, mol bons. pera entrenáls va ñabé un atra reunió mes numerosa a casa de la padrina, aon se va doná un atre consert; y ella, que ere espléndida y volíe entrañablemén a son fillol, se va lluí mol agassaján als convidats en un gran refresco. Van tocá después entre atres coses lo canari, ball que entonses se usabe mol; y lo gitano, que escomensáe a fes aná; estos balls, de variedat en variedat y de nom a nom, han vingut a sé y dis al nostre tems, lo primé la jota y lo segundo o segón, lo fandango.

Passada la velada y al despedís, pera sorprendrels en mes efecte, va traure la padrina ficats a una taula dos bustos minuts y blangs representán les dos mateixes persones dels retratos que va fé primé en la llapissera; y va di: 

- Aixó ha fet lo meu fillol Pedro. Eren mol pareguts, viuríen, parlaríen, si hagueren tingut ulls y colós. Tot va sé pasmos, tot enhorabones a la mare de Pedro, que no fée mes que plorá, y la padrina lo mateix y lo mossen y atres persones. ¿En qué parará este chiquet?, díen. Y plens de assombro sen van aná beneín a Deu y dessichán viure pera vore al home que aquelles mostres anunsiaben y prometíen. Y sert que tantes habilidats juntes en un chiquet de tretse añs, y de aquell modo adepreses, be mereixíen aquella admirassió y aquells extrems; sobre tot a qui pensare que ere fill de una pupila infelís, y naixcut sol y sense protecsió a la llum del món.

Los retratos o bustos eren de alchés, y ell los habíe donat un simple bañet de cals en aigua de cola perque encara no sabíe fé lo que diuen estuco.

jueves, 20 de enero de 2022

Biblioteca valenciana. Escritores del siglo XVII. Parte 2.

BIBLIOTECA VALENCIANA.

FREY D. JAIME SALVADOR.

1678.

Nació en la villa de Cervera de este reino, por los años de 1620; fue hijo de Miguel Salvador, familiar del santo oficio, y de Esperanza Cardona, consortes: familias de las más antiguas y distinguidas de la citada villa; y manifestando mucho talento y grande afición al estudio, le enviaron sus padres a la villa de S. Mateo, para que aprendiera la gramática bajo la enseñanza de mosen Francisco Gavaldá, sujeto muy celebrado, y de quien hacen honorífica mención Rodríguez y Ximeno, en sus Bibliotecas. Pasó a Valencia a estudiar filosofía, y a Huesca la jurisprudencia, que concluyó después en esta universidad de Valencia: consiguió mucho crédito por su aplicación y adelantamiento en dichas ciencias, y movido del digno ejemplo que le dio su tío el Ilmo. Sr. Fr. D. Felipe Marimón, obispo de Ampurias, y electo arzobispo de Sacer, pretendió y logró que se le vistiese el hábito de fraile de nuestra señora de Montesa en 10 de mayo de 1643: profesó en el año siguiente; y en el de 1647 se le dio el curato de la parroquial de la villa de Albocácer, en cuyo destino acreditó su grande religión y celo, asistiendo a los enfermos de la peste que se introdujo en este Reino, y socorriendo sus necesidades, no sólo con las rentas del curato, sino también con las suyas propias: por lo cual se le eligió cura de la encomienda de Silla en 1651; mas no llegó a tomar posesión, porque instruido de su mérito el Sr. D. Felipe IV, le nombró en el mismo año por capellán de honor suyo, haciéndole merced en el siguiente de 200 libras de pensión sobre el arcedianato mayor de Valencia; y en el de 1653, de 150 libras de casa y aposento para sí y sus sucesores, sobre la receta de Mallorca. Hasta entonces el hospital de nuestra señora de Monserrate, de la Corona de Aragón, había tenido por administrador a un simple clérigo; pareció al Consejo que fuese mayor su representación para su mejor gobierno, y así en consulta de 7 de mayo de 1657, expuso: Que S. M. tenía Capellanes de Honor por la orden de Montesa, que siempre se atendía que lo fuesen los más adelantados, y que sería bien que en adelante se eligiese a uno de los mismos por administrador de dicho hospital. Vino bien S. M. en ello, y nombró a D. Jaime que entró en la administración en 23 de noviembre siguiente (Samper, colectoría de misas de dicha iglesia de Monserrate vindicada, impresa en 1694, número 18.) Y en 1661 le concedió el priorato de S. Jorge de Alfama. No considerándose sitio oportuno para la curación de los enfermos el barrio de Lavapiés, donde estaba el referido hospital, acordó S. M. que se fabricase en la calle de Atocha, casi enfrente del de Antón Martín; y en 21 de marzo de 1658, se puso la primera (primer) piedra del nuevo hospital, con asistencia del consejo de Aragón, ejecutándolo su regente, después cardenal, D. Pascual de Aragón, acompañándole con capas los tres Capellanes de honor, D. Mateo Fraso, D. José Valls y el susodicho (Samper, ibid. núm. 22). Fue mucho lo que trabajó en la citada obra, muchas las dificultades que tuvo que vencer, y disgustos que se le ocasionaron. Mereció por su gran ciencia y recomendables circunstancias, un alto concepto a los señores patriarcas, al Excmo. Sr.  Vice-Canciller del Consejo de Aragón, D. Cristóbal Crespí de Valldaura; a los regentes del Consejo de Aragón, y a los literatos; y así Samper, en su Montesa ilustrada, parte 4.°, número 284, le aclama por excelente jurisperito, celoso de la religión, y digno de mejores puestos. Y lo reconoció el consejo; pues habiendo muerto en 21 de julio de 1678 el Ilmo. Sr. D. José Verge, obispo de Orihuela, se le consultó para este obispado (consta por los papeles que he visto); pero habiéndose interesado eficazmente el arzobispo y virrey D. Juan Tomás de Rocabertí, por el P. M. Fr. Marcelo Marona, religioso de su orden, como lo dice el canónigo Prats, en su sermón de honras, se dio a este aquella mitra; y aunque por renuncia del mismo hubiera podido obtenerla, lo impidió su muerte acaecida en 20 de septiembre del mismo año, habiendo tenido la satisfacción de ver concluida la obra del hospital, bendecir él mismo su iglesia con licencia del Sr. patriarca en 20 de abril, y decir la primera misa en 1 de mayo del citado año, con asistencia del consejo de Aragón. Escribió: 

1. Historia de la fundación, traslación, y cosas notables del real hospital de nuestra señora de Monserrat, de la Corona de Aragón, lo que ejecutó por encargo del Excmo. Sr. Vice-canciller D. Cristóbal Crespí de Valldaura, cuya historia estaba escrita con mucho juicio y crítica; sirvió para que corrigiese Samper algunas equivocaciones en su Montesa ilustrada; tenía él mismo el autógrafo, y en lugar de conservarlo en el Archivo, lo presentó al Rey con dicha obra de Colectoría de misas (véanse los números 7, 13, 55 y 56 de ella).

2. Constituciones para el gobierno de dicho Hospital, que trabajó de orden del Consejo; y aunque Samper las intitula apuntamientos por no estar aprobadas aún por dicho Tribunal; pero hallando que su contenido era conforme a lo que dictaba el derecho, enseñaban los autores, y se observaba en este y en otros Hospitales Reales, se vale de las referidas constituciones, y copia algunos de sus artículos, así en papel que escribió con motivo de la competencia movia en 1683, por D. Bernardo Pujol (Pujól), secretario contador del hospital, núm. 9, como también en dicha obra de Colectoría de misas, número 126 y 127.

3. Discurso sobre competir la jurisdicción eclesiástica del real hospital de Monserrat al Sr. Patriarca, y no al Ordinario, como pretendían algunos que habían acudido con esta solicitud al Consejo de Aragón, lo presentó él mismo, el cual conformándose con su dictamen, acordó en 27 de abril el decreto siguiente: Corra esto que toca a la jurisdicción del Hospital de Aragón como hasta aquí (que era ejercerla el Sr. patriarca); y si entre el Sr. Patriarca y el Ordinario se moviere algún pleito, seguirán su justicia. Samper tenía este discurso escrito de mano del autor, y lo presentó al Rey con dicha obra. Colectoría de misas. (Ibid. núm. 55, y nota T, y nota C.)

ILMO. D. FR. JUAN BAUTISTA SORRIBAS.

1678.

Ximeno, tomo 2, pág. páginas 83 y 365.

Carmelita. Se añade que fue hijo de la parroquial de S. Miguel de Valencia, bautizado en su pila en junio de 1631. Tomó el hábito en el convento de su patria en 29 de abril de 1645. Profesó en 17 de junio 1647, en manos del M. Fr. Anastasio Vives de Rocamora, prior (después obispo de Segorbe, siendo provincial el Ilmo. Olginat de Médicis, después obispo de Orihuela). Habiendo pasado a Madrid por negocios importantes, fue nombrado predicador del rey Carlos II en 1 de junio de 1666. Después el mismo monarca le eligió para obispo de Ampurias en la isla de Cerdeña a 27 septiembre de 1674, y en 1 de abril del mismo año le consagró en el convento de Onda el Ilmo. Vives de Rocamora, con asistencia del recién electo obispo de Segorbe D. José Sanchiz, y de D. José Barberá, obispo Maronense. En el mismo año, día 2 de octubre, tomó posesión de su dignidad por medio de un procurador. Habiendo llegado a su iglesia en 10 enero de 1675, empezó a visitarla, no obstante el rigor del invierno, corriendo toda su diócesis hasta 4 de mayo, en que concluyó. Murió (según el libro de difuntos del convento del Carmen) en 11 diciembre 1678.

De la obra que trae Ximeno, núm. 1: Perfecto cura de almas, hizo de ella un compendio D. Fr. Antonio Agustín, monje jerónimo y obispo de Albarracín, del que habla Nicolás Antonio, tomo 2, diciendo que se imprimió en Gerona año 1665.

La obra del núm. 2: Sermones &c. dice Villiers, biblioteca carmelitana, que estaba para publicarse un segundo tomo de esta obra.


D. RODRIGO ARTÉS Y MUÑOZ.   

1680.

Caballero valenciano, hijo legítimo de las musas: “tan conocido por su nobleza, por su ingenio, por sus prendas y erudiciones, como lo acreditan las experiencias de sus aciertos en certámenes y academias.” Así se explicó el P. Fr. José Carbó en el vexamen de las obras poéticas que se trabajaron en las fiestas por el declarado culto inmemorial de San Juan de Mata y San Félix de Valois, a la pág. 535 del libro en que las historió el P. José Rodríguez, impreso en Valencia, año 1669, en el cual desde dicha página se lee el vexamen en verso que pronunció sobre el mérito de las obras el citado D. Rodrigo como juez de aquel certamen.

A la verdad, no hay una colección impresa de sus poesías; pero son tantas en número, que corren esparcidas en varios libros que manifiestan en evidencia el gran numen poético de nuestro Artés; daremos noticia de las que hemos visto en varios libros.

Al principio de la obra de Murs y Valls de D. José Llop, hay un soneto; igualmente hay versos del mismo en las páginas 32 y 51 de la real academia celebrada en Valencia en 6 de noviembre 1668, al cumplir siete años la majestad de Carlos II, impresa en dicha ciudad el año 1669, en 4.° También en la página 30 de otra academia celebrada en ella, que se tituló: Sol de academias, impreso en 1658, en 4.°, en la cual se lee (pág. 55) como el referido Artés era el tercero y último de sus hermanos; del mismo hay un soneto al fin del sermón de honras del venerable Arbuixec, predicado por el arcediano Ballester en 1671, en 4.° En el libro de fiestas celebradas en Valencia el año 1667, a la traslación de nuestra señora de los desamparados a su nueva capilla, historiadas por D. Francisco de la Torre, se lee desde la página 168 una discretísima introducción de dicho D. Rodrigo Artés, del cual dijo Latorre (pág. 157) que: “Arte es no solo, sino ingenio, cuanto respira su clara vena...” En el libro luces de la aurora, impreso en Valencia año 1665, se hallan versos de Artés en las páginas 394, 95; y en la pág. 397 comienza el vexamen que dio con ingeniosa erudición a las obras poéticas que por aquella función se compusieron, que fue en aplauso del decreto de Alejandro VII, expedido en 2 de julio de 1664, en honor de la Concepción de nuestra señora; y a la pág. 536 del mismo libro, comienza una descripción, que en verso trabajó el dicho D. Rodrigo, de la comedia que se representó con esta ocasión, y se halla inserta en el referido libro, en el cual a fojas 583, comienzan otras varias poesías del mismo, compuestas a diferentes asuntos. También en el libro intitulado: Varias y hermosas flores del Parnaso, que publicó Juan Bautista Aguilar, y se imprimió en Valencia por Francisco Mestre, año 1680, en 4.°; y en una colección de varios poetas de aquel tiempo, hay en la página 7 unas endechas a Cristo nuestro redentor en el calvario; otras a Jesús Niño abrazado con el árbol de la cruz, en la pág. 17; un romance a la imagen del Cristo del Salvador de Valencia, pág. 44.


D. LORENZO MATEU Y SANZ.

1680.

De quien hace honorífica memoria, Salazar, Casa de Silva, tomo 2, lib. II, pág. 675.

Se añade que compuso también: 1. Sumario de los señores Reyes de Aragón, manuscrito. Lo cita Ortí en la vida de Aranda, al folio VIII.

2. Práctica civil.

Consta haber compuesto esta obra por una deliberación de la ciudad de Valencia de 10 de diciembre 1676, por la que resulta que se estaba imprimiendo en León de Francia, y también habérsele mandado librar trescientas libras para ayuda a los gastos de su impresión; en lo que no hizo la ciudad más que cumplir su antigua y plausible costumbre de auxiliar bizarramente, y a cualquier persona que trabajaba alguna obra, para alentar con este fomento y aliciente a los estudios, de cuya frecuente práctica observada, hemos citado en esta Biblioteca muchísimos ejemplares, sin tener libertad para omitir, aunque brevemente, algunos otros.

En deliberación de 1 de febrero 1539, se mandaron librar cincuenta libras a cumplimiento de cien, que por otra de 19 de noviembre de 1537, se habían mandado dar a Pedro Antón Beuter para ayuda de costa de la impresión de su obra Chronica de les antiguetats ó Conquesta de la Ciutat de Valencia (es la edición lemosina de 1538). Por otra de 22 de diciembre 1574, se dieron a Martín de Viciana, notario, veinte y cinco libras, para subvención de las costas de la obra que había estampado en alabanza de la lengua valenciana: es un cuaderno en 4.° que no llega a tres pliegos, y después se reimprimió en 8.° 

Por otra deliberación de 5 marzo de 1575, consta, como prestando su consentimiento los catorce prohombres del Quitamiento, se le entregaron por la ciudad cien libras al P. M. Justiniano Antist, dominico, para ayuda de costa de la impresión de la vida de S. Vicente Ferrer, y habiéndola después adicionado, se le mandaron dar otras cien por deliberación de 9 de mayo de 1581, aunque no tuvo efecto este pago, ni la impresión, por haberse perdido el original, como dice Ximeno, tomo 1, pág. 212.

En el año 1620 hubo otra deliberación, por la que a D. Gerónimo de León, para subvención de los gastos de la impresión del tomo 1.° y 2.° de sus Decisiones, se le dieron mil libras, y después cuando imprimió el tomo 3.° otras mil. A D. Lorenzo Mateu y Sanz, además de lo ya antes insinuado, se le libraron otras trescientas libras para la obra de Regimine Regni Valentiae, según la deliberación ya al principio citada. Cuyas considerables asignaciones se libraban de cualquier clase que fuesen las obras: como la del grabado y láminas de anatomía, para lo que aún antes de efectuarse, le asignaron 800 libras a Crisóstomo Martínez; por otra de Cirugía a Miguel de Leriza; por otra geográfica al P. Tosca, cuyas deliberaciones y cantidades respectivamente asignadas pudiera individuar, y mediante ellas le quedaba al autor franca la obra, y a su beneficio el producto de su venta, siendo la ciudad un mecenas continuo, que fomentando las letras sacaba Virgilios, como lo cantó Marcial:

Sint Moecenates, non deerunt, Flacce Marones.

Virgiliumque tibi ad tua rura dabunt.


D. ANTONIO JUAN DE CENTELLES.

1681.

Primer marqués de Centelles, natural de la ciudad de Valencia, parroquia de S. Martín, del que habla Ximeno, tomo 2, pág. 365. Añádense a sus obras:

1. Tratado histórico de las dignidades, oficios y cargos en las casas de Ioan y de Centelles. Nápoles, sin año, en folio.

La inscripción que trae Ximeno copiada de Topio, biblioteca napolitana, está equivocada, y trasladada por mí fielmente, es la siguiente:

D. ANTONIO IOANNI DE CENTELLAS

MARCHIONI

VALENTIAE, NOBILISSIMIS PARENTIBUS, ORTO

SED E REGNO NEAPOLITANO

ORIGINEM HABENTI.

EQUITI ORDINIS CALATRAVAE

REGIAM CANCELLARIAM REGENTI,

REGIAE CAMERAE LOCUMTENENTI,

AD REGIUM IN APULIA PATRIMONIUM

REGENDUM, AC REFICIENDUM

ELECTO.

SINGULARI DOCTRINA, VITAE INTEGRITATE, MAGNANIMITATE,

MODESTIA, LITERATORUM FAUTORI; & OPTIMIS MORIBUS

EXIMIO.

IN MEDIOLANI STATU MAGNO CANCELLARIO,

TANDEM MADRITI REGIO CONSILIARIO,

FISCIQ; PATRONO IN SUPREMO ITALIAE SENATU,

REGIORUMQUE DIPLOMATUM ADSERVATORI PRAECLARISSIMO.

NICOLAUS TOPPIUS I. C.

EJUS PERPETUO HEROI

ELOGIUM HOC UTINAM PERPETUUM

DEVOTO ANIMO POSUIT.

ANNO REPARATAE SALUTIS M.DC.LXXVIII.

IDIBUS IULIJ.


V. FR. ANTONIO MARIGÓ.

1682.

Religioso mercenario, hijo de la ciudad de Valencia, bautizado en la parroquia de Santa Catalina mártir, a 23 de febrero de 1607. Fue maestro en su religión, y después de otros muy merecidos honores, murió a 27 de diciembre de 1682. Cuya ejemplar vida escribió el P. Nolasco Risón, como lo expresa Ximeno, tomo 2, pág. 134.

Estando nuestro venerable conventual en Valencia, acabó de escribir en 18 de abril de 1678 la obra siguiente: 1. Tratado de la presencia de Dios nuestro señor para que los viadores creyentes vivan en continua fee, y memoria de su divina majestad siempre les hace y mira. Manuscrito, cuyo original vi en poder de Fr. Lorenzo Quiles, mercenario, y archivero que fue del convento del Puig.


FR. JOSÉ FAVORES.

1682.

Religioso dominico, natural de Valencia, de quien Ximeno, tomo 2, pág. 92, dice que publicó en Roma: Epitome singularium gestorum Sancti Ludovici Bertran, en dicha capital, por Angelo Tinas, en el año 1671, en 16; y que después vuelto de su viaje reimprimió en castellano este Epítome, dedicándole a la ciudad de Valencia. La traducción, pues, tiene este título: 1. Sumario de la vida del segundo apóstol Valenciano, el glorioso P. S. Luis Bertrán canonizado solemnemente por nuestro santísimo Papa Clemente X, a 12 de abril este año 1671. En Valencia, por Gerónimo Vilagrasa, año 1617, en 4.° 


D. FRANCISCO LA GUARDIA Y BELLVÍS.

1686.

Generoso del reino de Valencia, cuyo título consta por el libro: Sacro Monte Parnaso, que aunque anónimo, sabemos fue su autor el P. Vicente Claudio, de la compañía de Jesús. Fue un poeta de más que mediano numen, haciendo mucho papel en el referido libro, pues tiene una cuartilla glosada en cuatro décimas en la pág. 3; endechas reales al sueño, pág. 27; un romance, página 65; un soneto, pág. 187. Y como esta obra se imprimió en Valencia en 1686, colocamos en él a nuestro poeta.


FRANCISCO RAMÓN GONZÁLEZ.

1686.

Valenciano; poeta desconocido, licenciado y capellán, como se firma en la dedicatoria del libro antes insinuado: Sacro Monte Parnaso; en este, pues, tiene muchas poesías, la mayor parte en lemosín, como son: décimas en las páginas 56, 80, 104, 117, y 140; quintillas también en valenciano, pág. 89; redondillas, pág. 110; un romance lemosín, página 157; otro en castellano, en la 164; octavas lemosinas, pág. 174; endechas reales en castellano, página 202, y un romance endecasílabo en la pág. 219. Todas ellas podían formar un volumen, por lo que es acreedor este poeta hagamos honorífica mención de él, colocándolo en esta Biblioteca.


JUAN CENTELLAS.

1686.

Valenciano, aunque ignoramos el lugar de su nacimiento. Publicó: 1. Documentos espirituales de la esposa de la cruz: que dedicó a D. Francisco Lloris de la Torreta, canónigo de Valencia, con fecha en la misma ciudad a 30 de mayo de 1686. Valencia, por Pablo Fernández y Lorenzo Mercer, año 1686, en 16.


D. ISIDORO MATEU Y SANZ.

1687.

Sin duda hermano de don Lorenzo Mateu y Sanz, del que habla Ximeno, tomo 2, pág. 85.

Fue muy inclinado a la poesía, como se ve en los versos que se hallan de él a la pág. 166 del libro: luces de la aurora, de D. Francisco de la Torre, y a las páginas 211, y 239 del libro de fiestas a nuestra señora de los desamparados, por el mismo Latorre; también en los folios 42 y 100 de la real academia que celebró Valencia en 6 de noviembre de 1668 con motivo de cumplir 7 años el rey Carlos II, impresa por Gerónimo Vilagrasa, año 1669, en 4.° Además hay una erudita aprobación al libro intitulado: varios romances escritos a los sucesos de la liga sagrada desde el sitio de Viena, hasta la restauración de Buda, y otras plazas conseguidas en tres años, en que se celebran doce héroes insignes de estos tiempos, por el hermano Antonio Fajardo de Acevedo, ermitaño de la ermita de S. Antonio de la villa de Carcagente (Carcaixent), impreso en Valencia por Jaime Bordázar, en el año 1687, en 12.° después de cuya aprobación hay cuatro décimas del dicho Mateu, una en castellano, otra en valenciano, otra en latín, y otra en italiano.


D. MARCO ANTONIO ORTÍ Y MOLES.

1687.

Natural de Valencia, de quien trata Ximeno, tomo 2, pág. 103. Se añade que hay poesías suyas en la pág. 18 del libro: Academia celebrada en Valencia en 5 de febrero de 1685, impreso en esta ciudad por Vicente Cabrera, en 4.° Al principio del libro: Fiestas por la canonización de Santo Tomás de Villanueva, historiadas por su padre D. Marco Antonio Ortí, hay unas redondillas; y un soneto al fin del sermón de exequias del V. Arbuixec, predicado por el arcediano Ballester; finalmente, hay versos del mismo en el Parnaso de S. Francisco Xavier, pág. 224, expresando ser obra póstuma, y es así, porque se imprimió dicho libro en 1687.


V. FR. DOMINGO ALEGRE.

1687.

De quien trata Ximeno, tomo 2, pág. 102. Se añade a sus obras: 1. Quaresma sobre las 42 mansiones de los hijos de Israel en el desierto, aplicado a cada mansión por su orden uno de los Evangelios de las Dominicas y Ferias que en ella ocurren. Manuscrito. Esta cuaresma contiene 45 sermones, escritos todos de su mano, y llenas sus márgenes de adiciones doctas y curiosas. Síguese inmediatamente después de la tabla: 2. Varios sermones que en el progreso de la Cuaresma suelen predicarse; escritos también de su mano, en 61 folios. Luego después se sigue:

3. Quaresma sobre las 42 generaciones del primer capítulo de San Mateo aplicado a cada Patriarca uno de los Evangelios de los Domingos y Ferias que en ella ocurren.

Están también de su letra escritos en 286 folios. Síguese:

4. Sermones para misiones y pláticas vespertinas. Consta de 41 folios.

5. Commentarius in Tractat. Sphaera Johannis de Sacro Boscho. Manuscrito de su letra, en 8.° Después de este Comentario que expresa ya Ximeno, se siguen:

6. Quaesita varia Astronomica, manuscrito. Sigue:

7. De modo theorico directionum de tempore effectus et successionis et alia ejusmodi. Manuscrito. El elogio de las actas que copia Ximeno, no es del capítulo celebrado en Barcelona, sino en Valencia, a 15 de abril de 1690.


FR. CIRILO DE ALICANTE. (Cirilo Pascual Ibarra)

1688.

Religioso capuchino. Ilustrando el artículo de este autor, que trae Ximeno, tomo 2, pág.  96, diremos que fue hijo de D. Francisco Pascual y doña Ana Ibarra: nació en 1618. De edad de 16 años vistió el hábito de capuchino en Valencia, día 21 de septiembre de 1634; donde permaneció hasta su muerte acaecida en el convento de dicha ciudad en 26 de febrero de 1688. Era un orador célebre, dotado de una gracia particular para el púlpito, que le acarreó el honor de ser nombrado predicador de S. M.

En las fiestas que se hicieron en la villa de Onteniente, por el Breve de Alejandro VII, predicó el primer sermón, según consta de la relación que de ellas escribió el Dr. D. José Navarro, por estas palabras: “Llegado el tiempo del sermón (día 13 de septiembre de 1662) subió a predicar el primero el M. R. P. Fr. Cirilo de Alicante, guardián de PP. Capuchinos de Valencia:::: cuya erudición y eminentes letras, aún el clarín sonoro de la fama no es capaz para publicarlas y aplaudirlas::::” Continúa elogiándole, y después también en la introducción a la Justa poética que hizo la nobilísima villa de Onteniente a la Purísima Concepción de María Santísima.


D. ONOFRE VICENTE DE IXAR, PORTUGAL, MOMPALAU Y ESCRIVÁ.

1688.

Natural de la ciudad de Valencia. Segundo conde de la Alcudia y Gestalgar, barón de Xalón y Gata, de quien habla Ximeno, tomo 2, pág. 104. Añádese.

1. Genealogía de las casas de Escrivá, Monsoriu, Mompalau y Ferrer. Manuscrito que cita Franckenau, bibliot. heráldica, pág. 323, y en la siguiente 24 dice que escribió también: 2. Historia universal de España, formada con elegancia, noticias selectas y pureza de estilo. Manuscrito.

Hay poesías suyas, glosando una cuartilla en la pág. 210; y pág. 307 del libro de luces de la aurora, de D. Francisco Latorre; y en la vida de S. Pedro Pascual, titulada: La cándida flor del Turia, al principio hay un soneto de nuestro autor.


VICENTE IZQUIERDO.

1689.

Sacerdote, natural de la ciudad de Valencia, del que trata Ximeno, tomo 2, pág. 109. Se añade la obra siguiente: 1. Antigüedad de la Metropolitana iglesia, catálogo de sus obispos y arzobispos, y excelentes grandezas de que está adornada. Manuscrito en 4.° que original he tenido en mi poder.


FR. SEBASTIÁN DIONISIO COLERA. (Cólera)

1690.

Carmelita, natural del lugar de Manises, cerca de Valencia, de quien habla Ximeno, tomo 2, pág. 89, colocándolo en el año 1681. Se añade que nació en 7 octubre de 1651. Fue instruidísimo en las matemáticas, teniendo muchas disputas con su contemporáneo el P. Tosca, a quien proponía grandes dificultades. Hizo una lucida oposición en esta universidad a la cátedra de matemáticas, y no habiéndola logrado, marchó a Salamanca, donde la obtuvo en aquella universidad, y regentándola, murió por los años de 1690.

Consta así de un manuscrito que dejó en el Carmen de Valencia el maestro Fr. José Despuig. Además de las obras que cita Ximeno, escribió:

1. Tractatus theologicus et dogmaticus Agiographicus de theologia Scripturistica seu Agiographica id est de verbo scripto, sive de Sacra Scriptura, manuscrito en 4.° Obra que aunque en estilo menos culto, no deja de contener cosas dignas y excelentes. Se conservaba este manuscrito en el convento de Valencia.

2. Manuscritos varios y de varias materias; comenzóle (como él mismo dice) en 1 de enero de 1678, residiendo en el convento de Játiva, en un tomo en folio que comprende 309 fojas.

3. Suma Astrónomo-lógica, propónese lo mejor y más selecto de toda la Astronomía y Astrología, así especulativa como práctica, recogido de los mejores y más graves autores, así antiguos como modernos, que de esta materia han escrito; y especialmente ajustado a la racional y física astrología gálica del célebre Juan Bautista Morino, restaurador de la astrología. Comenzóse a 13 de junio del año 1690. Autor el P. Fr. Sebastián Dionisio Cólera de Avinent, carmelita valenciano. Ofrécela a los ingenios españoles. Trasladóla de su original Emmanuel Llorens su amantísimo discípulo. Manuscrito en 4.° Está dividido en dos partes, la primera trata de la astronomía, y la segunda de la astrología. La he tenido en mi poder.

FR. CRISTÓBAL BAS.

1691.

Religioso mercenario. A más de lo que nos dice Ximeno en su tomo 2, pág. 109, tratando de este autor, puede conocerse su excelente ingenio y esmero en la poesía, por la obra del núm. 2: Afectos de un corazón contrito, que es un acto de contrición en cuartillas continuadas, que forman un coloquio místico, dirigido al santo Cristo de la capilla de S. Juan de Letrán, en su convento de la merced de Valencia. En otras muchas poesías que compuso, como son: una glosa en cuatro décimas que se leen a la pág. 205 del libro intitulado: luces de la aurora, que refiere las fiestas con que el convento de S. Francisco celebró en Valencia el decreto de la concepción, impreso en 1665, en 4.° Del mismo hay una cuartilla glosada, con décimas, en el parnaso de S. Francisco Xavier, impreso en Valencia, año 1687, en 4.°, página 12; y en la 240, una poesía que comprende tres, y notada cada una con su número distinto: si se lee comenzando de la primera columna, resulta romance heroico; comenzando a leerse de la segunda columna, es romance regular de ocho sílabas; y si de la tercera, queda en clase de endechas. Escribió también: 1. Guerra contra guerra. Madrid año 1683, en 4.° ; son nos certámenes. Se publicó anónimo.


FR. DAMIÁN ESTEVE.

1692.

Religioso mercenario, hijo del convento y villa del Puig. La obra que cita Ximeno, tomo 2, pág. 114, al núm. 1, intitulada. 1. Demostración legal y política. Se imprimió, aunque variado algo el título, el año 1677, en folio.

En la librería del convento del Puig se conserva otro tomo en folio de: 2. Cartas latinas.

Son diez muy largas, en especial la nona, que es: Ad Illustrissimum D. Iohanem Caramuel Episcopum. De carmine, et de Simbolo Astronomico Pithagoraeo et Bedae. Del que ya el P. Fr. Francisco Martínez hace mención en la Historia de Nuestra Señora del Puig, lib. 1, cap. 1, pág. 8.


D. JOSÉ RAMÍREZ.

1692.

Presbítero, de la congregación de S. Felipe Neri, natural de Valencia, de quien Ximeno habla, tomo 2, pág. 3. Se añade que la obra del núm. 1, que de este autor trae nuestro bibliógrafo, intitulada: Via lactea, se reimprimió en Milán, esto es, Mediolani ex Tipographia Iosephi Ambrosi, Maietae 1680, en 8.°, edición anterior a la que cita Ximeno. Fue nuestro autor aficionado a la poesía, como se ve a las páginas 455, 459 y 461 del libro de fiestas a San Juan de Mata y S. Félix de Valois, del P. Rodríguez, en donde hay tres jeroglíficos de los cuales el primero llevó el tercer premio. Otras varias obras suyas de esta clase se hallan al fin del sermón de honras del V. Dr. Gaspar Blas Arbuixech, predicado por el arcediano Ballester en 1671. Sin duda era nuestro autor aficionadísimo a este ramo de poesías; pues en las honras funerales de la Reina María Luisa de Borbón, solemnizadas en esta ciudad en 1689, compuso nuestro Ramírez sesenta jeroglíficos según la obra que de ellos escribió D. José Ortí, pág. 157.


D. VICENTE TEXEDOR DE BELVÍS Y NONCADA.

1693.

Natural de S. Felipe, antes Xátiva, caballero del hábito de Montesa, señor de Montartal, capitán de caballos en el reino de Valencia, y Maesse de campo de infantería española. Era muy aficionado a la poesía, y por ello fue secretario en una academia que se celebró en su patria, respondiendo en prosa y rematando en verso a los asuntos encomendados a los poetas, y que estos proponían en prosa, concluyéndoles con una copla ya de consonantes o de asonantes; cuya academia publicó con este título: 1. Académico pensil de las musas. Dispuesto y compuesto en el breve espacio de 9 días; plantado en casa del Sr. D. Miguel Figuerola y Castro caballero de nuestra señora de Montesa; y meritísimo gobernador de la ciudad de Játiva. Valencia, por Francisco Ciprés, año 1669, en 4.° 

Hállanse versos de nuestro Texedor en los folios 239, 266 y 264 de las fiestas de la virgen de los desamparados, y en las de S. Juan de Mata, páginas 427, 502 y 528. Y amás en el de las que se hicieron en Almansa a la canonización de S. Pascual Bailón, escritas por el Dr. D. Pedro Luis Cortés, en la pág. 137 hay una glosa a una cuartilla; un soneto pág. 155, y décimas, pág. 166. Con otras que corren en diferentes certámenes y academias, tanto en su patria, como fuera de ella. Y como las referidas fiestas de Almansa se hicieron en 1692, por ello lo colocamos en este año.


FR. GASPAR NAVARRO.

1694.

Religioso carmelita, natural de Valencia, del que habla Ximeno, tomo 2, pág. 119. Se ha de añadir que de la obra del núm. 3, intitulada: Narratio Evangelica Mathaei, de la que imprimió no más un tomo, dejó el segundo concluido, y dispuesto para la estampa; pero le sobrevino la muerte, y se desapareció, como también los medios que había tomado para su publicación.

Núm. 4. Otros tratados de teología escolástica, los que son: 1. De esse Dei piusque atributis. Le concluyó día 12 de junio 1655. 2. De Scientia Dei. Día 22 de junio de 1654. 3. De voluntate Dei. Día 20 junio de 1657. 4. De sacro Triados mysterio. Lo acabó en 17 de junio 1658. 5. De sensibus sacrae scripturae. Lo acabó en 9 junio de 1666, y antes: Index Sacrorum Bibliorum voces abstrusiores referens, et exponens.


GABRIEL VERDÚ.

1694.

Natural de la villa de Catí, diócesis de Tortosa. Presbítero, doctor teólogo, beneficiado en la metropolitana de Valencia, y en ella penitenciario de su cabildo; de donde pasó a ser cura de la parroquial de la villa de Julilla, (Chulilla) arzobispado de Valencia. Escribió:

1. Descripción de Catí. Manuscrito.

2. Vida política, y muerte del Excmo. Sr. D. Fr. Isidoro Aliga arzobispo de Valencia. Manuscrito.


CRISÓSTOMO MARTÍNEZ.

1694.

Natural de Valencia, pintor de profesión, bastante diestro en su facultad, y tan laborioso, que sin embargo de estar falto de salud y accidentado del mal de gota en manos y pies, emprendió por los años 1680 unas tablas de anatomía, para cuya perfección pasó a Francia, y después a Flandes, donde delineó y grabó:

1. Veinte tablas de anatomía, inventadas, delineadas y grabadas por él todas, en pliegos de marca mayor y algunos de dos.

En cada una presenta a lo natural las partes del cuerpo humano, con propiedad y hermosura, añadiendo de letra suya al pie o al dorso de cada lámina la correspondiente explicación en español. En una de ellas, que es de dos pliegos, y contiene tres figuras humanas de estatura proporcional, hay un círculo, y dentro de él, un esqueleto de menor tamaño, y con letras de buril está firmado el autor de esta manera: Chrisostomus Martinez Hispanus, invenit delineavit, sculpsit. Cum privilegio Regit. La voz Hispanus está añadida en la impresión. 

Paran dichas tablas en poder de la ciudad de Valencia, a quien las envió desde Flandes, suplicando al mismo tiempo algún socorro para su continuación.

La ciudad, en vista de los informes y aprobación de peritos, médicos y cirujanos, deliberó se le diesen ochocientas libras para auxiliar de algún modo los gastos que inevitablemente cuestan a sus autores tales obras; pero habiéndole sobrevenido la muerte, acaecida por los años de 1694, no pudo concluir la suya, la cual aunque imperfecta, y comprensiva de solas veinte láminas, se conserva en la referida ciudad de Valencia. En un retrato suyo que poseo, grabado seguramente por él, con trofeos de su arte, tiene esculpido al pie: 

CHRISOSTOMVS MARTINES VALENTIANVS

Anagramma

ISTIC INTER SVMMOS IN ARTE SVA VOLANS

Epigramma

Quod praedocta, manu, tua Musa Poesis adumbrat 

Hoc Pictura Loquens Carmine nostra refert

Vtraque Pingentem digna te hac Laude Coronat

ISTE SVA SVMMOS INTER IN ARTE VOLAT

Hieronymus Lopes Ecclesiastes Burdigalensis Regius

Sacra Facultatis academia Burdiga.

Professor.     

Habla de nuestro Crisóstomo Rodríguez, bibliot. Valent. pág. 103.


D. FR. MARCELO MARONA.

1694.

Religioso dominico, natural de la ciudad de Valencia, de quien habla Ximeno, tomo 2, pág. 117. Se añade que además de las obras que trae de nuestro autor, compuso también: 1. Gramática en tercetos castellanos, de que hace ya mención Ximeno, pág. 117, col. 2.

2. Letanías latinas a la Virgen del Rosario, a S. Vicente Ferrer, S. Luis Bertrán, y Santo Tomás de Aquino en esdrújulos. Se han impreso, y se cantan en predicadores.

3. Rithmus in laudem S. Th. Aquin. imitando la secuencia del Corpus, que empieza así: Lauda Ecclesia Saluatorem, qui tibi quintum Doctorem, Sanctum Thomam contulit.

4. Officium de SS. Vincentio Ferrario, et Ludovico Bertrando Confesor Ord. Praed. Se imprimieron en Valencia por Gerónimo Vilagrasa, año 1673. Lo compuso para rezarle Feria II non impedita; y por eso tiene doce lecciones para otros tantos meses del año. En cada una de ellas pone primero una virtud de S. Vicente, y después dice cómo la imitó S. Luis.

5. Officium propium S. Ludovici Bertrandi Confes. Ordin. Pradic. Existe manuscrito en el archivo.

6. Oratio in solemnitate Generalium Comitiorum habita coram Rmo. Generali, et Diffinitoribus Valentiae 1647. Se conserva original en el tomo segundo de papeles varios, en 4.°, en Santo Domingo.

Las dedicatorias en la colección de las obras de Granada, impresas en Madrid por Juan García Infanzón, tres tomos en folio, son de nuestro autor, aunque van en nombre de Gabriel de León.


D. JOSÉ PÉREZ DE MONTORO.

1694.

Natural de Játiva, del que trata Ximeno, tomo 2, pág. 116. Se añade que todas las obras líricas y poéticas de este autor, se imprimieron con este título:

1. Obras póstumas, líricas, humanas de D. José Pérez de Montoro, secretario de S. M. Recogidas y dadas a la estampa por D. Juan de Moya. Madrid, en la oficina de Antonio Marín, año 1736, dos tomos en 4.°


D. PEDRO LUIS CORTÉS.

1696.

Presbítero, valenciano, nació en la villa de Ibi, reino y arzobispado de Valencia; estudió en esta universidad, en la que se graduó de maestro en artes y doctor en sagrada teología: fue en ella catedrático de filosofía, y siendo sacerdote obtuvo el curato de la santa iglesia de Orihuela, de donde se trasladó al de la parroquial de San Pedro de la villa de Novelda: por medio de permuta pasó a serlo a la de S. Salvador de la real villa de Ibi, su patria, donde permaneció hasta su muerte, acaecida el último día de octubre de 1696. Cultivó con mucha facilidad y gracia las musas, y publicó:

1. Demostraciones festivas con que la noble, antigua y siempre leal villa de Almansa celebró la canonización de su especial patrono y abogado S. Pascual Bailón, de los descalzos de S. Francisco, en su convento de Santiago, adonde vivió y obró muchos milagros. Escribiólas el Dr. Pedro Luis Cortés. Y las saca a luz D. José López de Huesca, regidor de dicha villa. Madrid, imprenta real, por Mateo de Llanos, año 1693, en 4.° 

2. Métrica oración panegírica que en variedad de metros, elogia la vida de S. Pascual Bailón. Es una poesía muy larga que corre al principio del antes referido libro.

Fue fiscal de la justa y vexamen de las poesías que se presentaron en estas fiestas. Y en ellas hay de nuestro Cortés las siguientes: canción y octavas, en la 138; una glosa con cuatro décimas, página 152, un romance en la 157; y pág. 167, otras décimas; y el vexamen, pág. 171.

Consta que era natural de Ibi, porque en la pág. 103, dice: “la devoción que toda mi vida tengo al santo, y ser uno de los milagros aprobados por la sacra congregación de ritos, para la gloria de su canonización, la fuente de la villa de Ibi, mi patria...”

En la pág. 206 hay un romance al milagro que S. Pascual Bailón hizo en la real villa de Ibi, con Domingo Pérez (que hoy vive, dice), y fue que al invocar su nombre dio un golpe con un azadón entre unas peñas, y salió una fuente que no ha faltado jamás: es uno de los aprobados para su canonización. Este romance es composición también de nuestro Cortés. 


FRANCISCO LLORENS.

1696.

Natural de la ciudad de Valencia, ciudadano, jurado en cap (o primero) de la dicha ciudad en el año 1656. Fue enviado con una embajada en representación del ayuntamiento a Felipe III, y con este motivo compuso lo siguiente: 1. Informe a la Magestad del Rey nuestro Señor D. Felipe el grande, III de la Corona de Aragón, que propuso Francisco Llorens en justificación de haber resuelto su embajada la ciudad y consejo general, y de las otras deliberaciones que fueron medio para su ejecución. Valencia, sin año ni nota de impresor, en folio.

Este escrito versa sobre desavenencias entre el virrey y justicia criminal, mandándole aquel que cuando fuese a verle entrase sin vara, lo que motivó a la ciudad a hacer el informe antecedente a favor del justicia criminal.

Francisco Llorens tuvo tanto crédito en la ciudad, que sirvió muchísimas veces el empleo de jurado, y otros, como fueron en los años 1652, 53, 56, 64, 72, 74, 75, 76, 80, 83, 91, 93, 94 y 1696, por lo que le colocamos en este año.


VICENTE CARBONELL.

1696.

Natural de la villa de Alcoy, del que habla Ximeno, tomo 2, pág. 71, al año 1672. Se añade que trabajó: 1. Representación histórico-genealógica que dio a S. M. Impresa en 1696, en folio. En ella recuerda y refiere su alcurnia y ascendencia por grados, desde el capitán Poncio Carbonell, que vino a la conquista del reino de Valencia, hasta el mismo D. Vicente Carbonell. He visto un ejemplar. Hay otro manuscrito, acaso el original que se guarda registrado en el archivo de la bailía general y real patrimonio, armario número 15 de papeles en folio, que contiene varios manuscritos auténticos, reales cédulas, privilegios y ejemplares de memoriales.

Siendo impresa dicha Representación en 1696, colocamos en él a nuestro escritor.


V. RUFINA ROS DE JESÚS.

1697.

Natural de la ciudad de Orihuela, donde nació, y fue bautizada martes 5 de febrero de 1658 en la parroquia de santa Justa y Rufina: fueron sus padres Ginés Ros y Vicenta Martínez. Tomó el hábito de la tercera orden de S. Francisco, martes 25 de marzo de 1681. Era sobrina del V. hermano Gerónimo Tomás de Casanova y Sanchiz, que murió en Granada, y cuya vida escribió D. José Vicente Ortí y Mayor, como dice Ximeno, tomo 2 de escritores valencianos, folio 316, columna 1: allí mismo consta escribió dicho Ortí también la de nuestra Rufina. Ambas vidas existían originales manuscritas en el archivo del real monasterio de S. Miguel de los Reyes, cajón de papeles de la casa real de Nápoles &c. Murió en jueves 1 de agosto de 1697, a los 39 años de su edad; fue enterrada en la iglesia del convento de S. Gregorio de religiosos franciscos descalzos, y llevado su cadáver en hombros de sacerdotes, celebrándole exequias en la parroquial de Santa Justa y Rufina miércoles 21 de agosto del referido año: dijo la oración fúnebre su director el P. Fr. Pedro Domingo, religioso francisco descalzo en la provincia de S. Juan Bautista, y se reimprimió dicho año en Orihuela por Jaime Mesnier. En 4.° De orden de su director escribió 1. Su vida, manuscrita.

Compuso unas poesías para expresar su afecto en la noche de Navidad, como más extensamente consta de su vida ya insinuada por D. Vicente Ortí.


FR. JOSÉ PARDO DE LA CASTA.

1698.

Religioso carmelita, natural de Valencia. A lo que dice Ximeno, tomo 2, pág. 127, al núm. 3, hablando de este autor, añadimos que cultivó las musas, como se manifiesta en las poesías que insertó en la página 35 de la academia que se celebró en Valencia, titulada: Sol de academias. También hay un romance en la pág. 394 del libro compuesto por el P. Rodríguez de fiestas a S. Juan de Mata y S. Félix de Valois. Y en el libro intitulado: luces de la aurora, que son de fiestas a la purísima concepción, historiadas por D. Francisco de la Torre, las hay también en las páginas 208, 296 y 315.


FR. JUAN BAUTISTA FORT.

1698.

Religioso dominico, natural de la ciudad de Valencia, e hijo de hábito del convento de predicadores de dicha ciudad. Fue discípulo del célebre maestro Lerma, de dicho orden, y un varón observantísimo, teólogo muy docto, predicador y poeta. Tuvo muchos oyentes en sus sermones, siendo tal su fama, que predicó diez cuaresmas, esto es, desde el año 1689, hasta el de 1698 inclusive, en el lugar de Belloch.

Escribió: 1. Sermones, tres tomos en 4.° Manuscritos que se guardaban en el convento de predicadores.

2. Sermón de los santos patriarcas S. Juan de Mata y S. Félix de Valois, fundadores de la orden de la santísima trinidad. Valencia por Benito Macé, año 1669, en 4.°

3. El prodigio de Belloch. Auto sacramental de la milagrosa imagen de la virgen del adyutorio, la cual está en el término de la villa de Belloch: manuscrito que dice el canónigo de Tortosa Jaime Mateu, en la historia del referido pueblo, pág. 6, tenía en su poder, y se había representado en dicho lugar en 14 de agosto de 1690.

             

FR. JOSÉ DOMINGO PONTÍ. 

1698.

Religioso dominico, natural de la ciudad de Valencia, de quien habla Ximeno, tomo 2, pág. 132. Fue muy instruido en la lengua latina, como lo manifiesta la carta que en el año 1659, siendo secretario del obispo de Vique D. Francisco Crespí de Valdaura, escribió en nombre de este, a su santidad, suplicando la canonización de S. Toribio, arzobispo, de Lima. También era excelente poeta latino, como lo prueban los 18 dísticos que hizo a la fiesta de la traslación de los santos mártires Luciano y Marciano, celebrada en Vique, día 24 de agosto 1664; y se llevó el premio del certamen poético. Están dichos versos en la pág. 503 de sus manuscritos, y en la 479 se halla: “Síguese un elogio en oración panegírica, que se recitó en el convento de Sta. Catalina mártir de la orden de predicadores al ángel Sto. Tomás de Aquino, en su día del año 1657, la cual dispuso en hexámetros, y la tomó de memoria un licenciado artista, que para imprimirla se añadió.”

Síguense después muchas poesías castellanas en el volumen de sus memorias, y aunque no se expresa que sea autor el maestro Pontí, es muy natural que fueran suyas. En este mismo volumen de sus obras, que es el número con el tomo 14 de papeles varios en folio, y se conserva en el convento de predicadores de Valencia.

Se hallan otras obras manuscritas de nuestro autor, a saber: 1. Las moscas de S. Narcís de Gerona.

2. Noticias curiosas.

3. Noticias necesarias assi á los que leen como á los que escriven Historias, Computos, y Chronologias, que son primeros principios para este fin.

4. Historia verdadera de los Santos Mártires Abdón y Senén Reyes de Persia martirizados en Roma y traídos à Arlés del Rosellón.

5. Noticias mathematicas, diferente de la obra del núm. 2 citada por Ximeno.

5. De la aplicación de las Misas.

7. Camino llano para religiosos y religiosas.

8. Tratado de oración para principiantes y novicios, que concluye con estas palabas: “Este breve raudálico le ofrece para que refresque el Novicio principiante con obsecuente voluntad el M. Fr. José Pontí, calificador del Sto. Oficio en Predicadores de Valencia.” Y luego añade. “Mas prosigamos algo de santos ejercicios...” Y seguidamente pone este título: Qué empleos se podrán hacer después de la oración mental.

D. JOSÉ SALA.

1699.

Natural de la villa de Elche, reino de Valencia, canónigo, maestre escuela en la colegial de Alicante y su catedrático de escritura, calificador del santo oficio en los Reinos de Valencia y Murcia, y examinador sinodal en el obispado de Orihuela. Publicó:

1. Sermón panegírico a S. Juan Bautista en las fiestas que se celebraron en la ciudad de Alicante en hacimiento de gracias por la feliz elección de Gran Maestre de Malta en el eminentísimo señor D. Ramón de Perellós y Rocafull. Orihuela por Jaime Mesnier, año 1699, en 4.° Lo publica Juan Bautista Carciniani, cónsul de la nación maltesa, con una breve relación de lo actuado en dichas fiestas.

En una carta de un anónimo, que precede a la dedicatoria que hace el dicho Carciniani al mismo D. Ramón de Perellós, se dice que nuestro Sala tenía compuestas:

2. Muchas obras de Cuaresmas, varios panegíricos, resoluciones y otros escritos.

Y más abajo se explica de esta suerte: “Oh! quiera Dios que así mismo salgan a luz todos sus escritos, y noticiosos desvelos escolásticos y morales, para que sea por ellos el autor conocido, como por espejo de las edades presentes y venideras, no encerrándose su esclarecido nombre en sola su Ilicitana patria.”


MATÍAS RAMÍREZ.

1699.

De quien habla Rodríguez, Bibliot. Valentina, folio 330, col. 2, y le omite Ximeno. Fue natural de la villa de S. Mateo. Doctor en medicina, y maestro de letras humanas en la ciudad de Alcañiz, en Aragón. Escribió: 1. Gramática de Príncipes. Impreso en Zaragoza. “Así me lo han ministrado (dice Rodríguez) de S. Matheo”, y no sabiendo el año en que se imprimió su gramática, lo colocamos a fines del siglo XVII.


D. FREY HIPÓLITO DE SAMPER Y GORDEJUELA.

1700.

Del orden de Montesa, natural de Valencia, del que habla Ximeno, tomo 2, pág. 135. Fue persona de tantas prendas, que mereció los mayores honores de varios autores, entre ellos D. José Pellicer de Ossau y Tovar, en su Sincello de las iglesias, en la prefacion y dedicatoria. Además de las muchas obras que cita Ximeno, escribió también: 1. Breve relación de la milagrosa imagen de nuestra señora de los desamparados de la ciudad de Valencia y de la copia que goza esta Corte (de Madrid) en la iglesia del real hospital de los Reinos de la Corona de Aragón.

Corre al principio del sermón que predicó el P. Fr. José de Madrid a 9 de febrero 1686, publicado por el mismo Samper en dicho año, con el título siguiente: Gratulación sacra en la primera solemnidad que dedicó a la santa imagen de nuestra señora de los desamparados, nuevamente erigida y colocada en el real hospital de nuestra señora de Monserrate de esta Corte &c.


FR. JOSÉ CARBÓ.

Natural de Valencia, religioso trinitario calzado (del que habla Rodríguez, Bibliot. Valent. folio 483). Fue hijo de hábito del convento de su patria, maestro en teología, y ministro. Logró tener un gran numen para la poesía, como se ve en el certamen celebrado en Valencia el año 1668 a S. Juan de Mata y S. Félix de Valois, comprendido en el libro de fiestas a dichos santos, del P. Rodríguez; pues en él escribió el vexámen que está a las páginas 503 y siguientes, y también hay poesías suyas en las páginas 426, 438, 466, 476 y 483. Son de Carbó los primeros versos de todos los asuntos que para el certamen se propusieron, como lo declara el autor del libro, pág. 425. También tiene versos en el Parnaso de S. Francisco Xavier, pág. 266; y en las páginas 78, 98 y 99 de la academia celebrada en el palacio real de Valencia, al cumpleaños de Carlos II; y en otra academia que se celebró en esta ciudad, impresa por Vicente Cabrera, año 1685, a las páginas 19 y 20. En el libro: Funesto jeroglífico, que es de exequias a Felipe IV, celebradas en Valencia, año 1666, hay poesías en la página 115, y también al principio. Las hay en el libro de fiestas a nuestra señora de los desamparados, en las páginas 218, 231, 255, 259 y 282. En el libro: luces de la aurora, pág. 245, y en lemosín 332, hay versos de Carbó. Y como el padre Rodríguez, hablando de este religioso no dice haber muerto en 1700, le colocamos en este año.


FR. AGUSTÍN ÁVILA.

1700.

Religioso franciscano de la provincia de Valencia, natural de Concentaina. Pasó a Guatemala (Goatemala), donde vivió 40 años sirviendo de ejemplar por sus virtudes monásticas. En el mismo día de su fallecimiento, como dice Beristain (1: en su biblioteca, pág. 125), que fue a fines del siglo XVII, se predicó en la iglesia de su convento el Elogio fúnebre, en que después de ponderar el orador su humildad profunda, su penitencia asombrosa, su celo apostólico, sus éxtasis frecuentes, y otros prodigios singulares de santidad, añadió sin escándalo y aun sin admiración del auditorio, que desde la fundación del orden seráfico apenas se encontraría un hijo de San Francisco que hubiese observado con más perfección que el P. Ávila la regla de su santo patriarca. Escribió y se conserva en la biblioteca del convento principal de Guatemala: 1. Libro de la explicación de la doctrina cristiana en lengua Kiche.                     

Continúa en los anónimos.