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viernes, 5 de junio de 2026

Método tijera o cizalla para la creación de nombres propios en el dialecto occitano catalán.

Método tijera o cizalla para la creación de nombres propios en el dialecto occitano catalán.

Método tijera para creación de nombres propios en dialecto occitano catalán

1. El "Método Tijera" (Cortar por la O y listos)

Al quitarles la O final, muchos nombres se quedan con una terminación tan abrupta que parece que se les ha cortado la respiración a mitad de frase.

sissalla, sissalles, cizalla, cizallas

 

 

 

 

 

 

 

 

2. La evolución con solera (ejemplos: Armengol, Cugat").

Frente a la tijera moderna, están esos nombres que cambiaron en la Edad Media de forma orgánica, transformándose en palabras con personalidad propia, donde no solo se cae la "O", sino que mutan las consonantes por el habla popular de la época.

Hermenegildo - Armengol (como muchos condes de Urgel, Urgell).

Gervasio - Gervasi (tijera) frente al histórico Gelmar o Gervais (según la zona).

Raimundo - / Ramón (aquí la evolución simplificó el diptongo con fuerza). Raimón; Raimond; Junto con Ranimiro, Ramiro. Ramoncho, Ramonchu, Moncho.

Moncho, piedra, pedra, eixecacoduls

Esteban - Esteve (aquí hay mutación de la b a la v, no solo corte); Estienne, Étienne; Stephanus, Stephan, Steve Urkel no era del Urgel, etc.

San Esteban, protomártir, el primer mártir, Sant Esteve, Stephanus

Lorenzo - Llorenç (la L inicial se palataliza y la z se convierte en esa ç tan característica).

Baudilio - Boi (¡este es el rey del cambio! De Baudilio a Sant Boi o Boy (Sanboy) va un abismo que ni la mejor tijera).

Baudilio, restaurante, Valderrobres, Fabiana Arévalo

De Medardo pasamos a Sant Medir, una evolución fonética de las de antes).

Cucufato o Cucufate (Cucuphati) - Cugat (otro cambio drástico de la raíz latina medieval, nada de cortar solo la última letra).

//

Alejandro Alejandr

Alonso Alons / Alfonso; Amfos; Alfons;

Alvaro o Álvaro - Alvar o Álvar (al bar)

Ambrocio Ambroci

Ambrosio Ambrosi

Anacleto Anaclet

Anastasio Anastasi

Anselmo Anselm

Antonio Antoni (Toni)

Apolonio Apoloni

Arévalo, Aréval

Arnaldo Arnald (Arnaut, Arnaud, Arnau)

Otegi, EH, Bildu, Barcelona

Arturo Artur

Artur Quintana Font, barretina, boina de gairó


Atilano Atilan

Atilio Atili

Augusto August

Augustino Augustin

Aurelio Aureli

Basilio Basili

Benito Benit (Benet; Benezeg; Benoît) (Benedicto, Benedictus, etc.)

Bernardo Bernard (Bernatz, Bernat)

Bonifacio Bonifaci

Calixto Calixt

Camilo Camil (sin embargo, el aragonés catalanista Ignacio Sorolla Vidal no le llama Camil.)

Cándido Cándid

Casimiro Casimir

Cecilio Cecili

Celestino Celestin

Celso Cels

Cesáreo Cesáre

Ciro Cir

Ciriaco Ciriac

Cirilo Ciril

Claudio Claudi

Clodoveo Clodove (Clovis)

Cornelio Corneli

Crisanto Crisant

Cristiano Cristian


Dacio Daci

Dámaso Dámas

Damián Damiá

Danilo Danil

Darío Darí

Demetrio Demetri

Desiderio Desideri

Desideri Lombarte parlabe chapurriau

Diego Dieg (Didac; Didacus)

Diodoro Diodor

Dionisio Dionisi

Domingo Doming

Donato Donat

Doroteo Dorote

Duilio Duili


Edmundo Edmund

Eduardo Eduard

Egidio Egidi

Eladio Eladi

Eleuterio Eleuteri

Eligio Eligi

Eliseo Elise

Emilio Emili

Enzo Enz

Epifanio Epifani

Erasmo Erasm

Ernesto Ernest

Esmeregildo Esmeregild

Eufemio Eufemi

Eugenio Eugeni

Eulogio Eulogi

Eusebio Eusebi

Eustaquio Eustaqui

Eutiquio Eutiqui

Evaristo Evarist


Fabio Fabi

Fabiano Fabian

Fabricio Fabrici

Fausto Faust

Federico Federic

Felicio Felici (Félix; Feliu)

Feliciano Felician

Fernando Fernand (Ferran; Ferrand; Ferdinando, Ferdinandus)

Fidencio Fidenci

Filiberto Filibert

Filomeno Filomen

Flavio Flavi

Florencio Florenci

Florentino Florentin

Fortunato Fortunat (y Jacinto, Jacint)

Francisco Francisc (Francesc; Cesc; Cisco; Franciscus)

Fulgencio Fulgenci


Gelasio Gelasi

Gerardo Gerard

Germano German (Germán; Germain)

Gerónimo Gerónim
Jerónimo Jerónim

Gervasio Gervasi

Giraldo Girald (Giralt; Geralt; Gerald)

Godefredo Godefred

Gonzalo Gonzal

Gregorio Gregori

Gualterio Gualteri

Guido Guid

Guillermo Guillerm

Gundemaro Gundemar

Gustavo Gustav

Heberto Hebert

Heliodoro Heliodor

Heraclio Heracli

Heriberto Heribert

Hermenegildo Hermenegild (Armengol)

Herminio Hermini

Higinio Higini

Hilario Hilari

Hipólito Hipólit (Pólit de la Ascuma; San Pólit de Areñs de Lledó)

Homero Homer

Honorio Honori

Horacio Horaci

Humberto Humbert

Ignacio Ignaci (Nacho, como Sorolla Vidal.)

Natxo Sorolla, rog, roch, roig, Peñarroya de Tastavins

Ildefonso Ildefons

Inocencio Inocenci

Ireneo Irene

Isauro Isaur

Isidoro Isidor

Isidro Isidr


Jacinto Jacint

Jacobo Jacob

Josefo Josef

Julio Juli

Justo Just

Ladislao Ladisla

Laureano Laurean

Lázaro Lázar

Leandro Leandr

Leocadio Leocadi

Leonardo Leonard

Leoncio Leonci

Leopoldo Leopold

Liberato Liberat

Liborio Libori

Lino Lin

Livio Livi

Lorenzo Lorenz

Lucio Luci

Luciano Lucian

Ludovico Ludovic (Louis, Luis, Lluís, y muchas variantes como Hludovico)

Lluis Companys, Fossar, Pedrera, mausoleo


Macario Macari

Macedonio Macedoni

Magno Magn

Mamerto Mamert

Manolo Manol (Manel, de Manuel)

Marco Marc

Marcelo Marcel

Marcelino Marcelin

Marciano Marcian

Mario Mari

Mariano Marian

Martino Martin (Martín, Martí)

Mateo Mate

Mauro Maur

Mauricio Maurici

Máximo Máxim

Maximiano Maximian

Maximiliano Maximilian

Maximino Maximin

Modesto Modest

Narciso Narcis

Nazario Nazari

Nemesio Nemesi

Nicasio Nicasi

Nicodemo Nicodem

Nilo Nil

Nino Nin

Norberto Norbert


Octavio Octavi

Octavio Serret, Valderrobres


Olegario Olegari / Olaguer

Olimpio Olimpi

Oliverio Oliveri

Onésimo Onésim

Orencio Orenci

Orfelio Orfeli

Orlando Orland

Oswaldo Oswald

Oto Ot (de Moncada)

Otilio Otili

Ovidio Ovidi

Pablo Pabl

Pancracio Pancraci

Paolo Paol

Patricio Patrici

Paulino Paulin

Pedro Pedr (Pere, Pedrito, Perico, Peret,  de Petrus)

Pelayo Pelay

Perfecto Perfect

Petronio Petroni

Pío Pí

Plácido Plácid

Plutarco Plutarc

Policarpo Policarp

Pompeyo Pompey

Pompeyo Fabra, gramática de la lengua catalana; llengua valenciana

Ponciano Poncian

Porfirio Porfiri

Primitivo Primitiv

Procopio Procopi

Prudencio Prudenci

Quinto Quint

Quirino Quirin

Rafaello Rafaell

Raimundo Raimund
Ramiro Ramir
Raymundo Raymund

Regino Regin

Régulo Régul (la Régula)

Remigio Remigi

Renato Renat

Reynaldo Reynald

Ricardo Ricard

Roberto Robert

Rocco Rocc

Rodrigo Rodrig

Rogelio Rogeli

Rolando Roland

Romualdo Romuald

Rómulo Rómul (y Remo, Rem)

Rosendo Rosend

Rufino Rufin

Ruperto Rupert

Rústico Rústic

Sabino Sabin

Sacramento Sacrament

Sancho Sanch

Santiago Santiag

Santino Santin

Saturnino Saturnin (Sadurní)

Saulo Saul (: Saúl)

Segismundo Segismund

Segundo Segund

Sergio Sergi

Severo Sever

Severiano Severian

Severino Severin

Silverio Silveri

Silvio Silvi

Simplicio Simplici

Sinesio Sinesi

Sinforiano Sinforian

Sixto Sixt

Sotero Soter

Tadeo Tade

Tarsicio Tarsici

Teodolfo Teodolf

Teodoro Teodor

Teodosio Teodosi

Teófilo Teófil

Teótimo Teótim

Terencio Terenci (Moix)

Tiberio Tiberi

Tiburcio Tiburci

Timoteo Timote

Tito Tit

Toribio Toribi


Ubaldo Ubald

Urbano Urban

Valerio Valeri

Valeriano Valerian

Vasco Vasc

Venceslao Vencesla

Victorio Victori

Victoriano Victorian (San Victorián)

Victorino Victorin

Virgilio Virgili

JM Virgili i Ortiga, morts, carretera, Espanya, C14, autovía, catanazi

Vito Vit

Wenceslao Wencesla

Wilfredo o Wifredo Wilfred o Wifred (Guifre, lo pelut, piloso, pilós)

Yago Yag (= Jaume, Jaime, Jayme, Iavmes; Santiago, Thiago, etc.)

Zeno Zen

Zofio Zofi

Zósimo Zósim

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CARTA CXVII.

Historia del monasterio de Alaón, o de la O. con el catálogo de sus Abades, y algunas curiosidades del mismo.
 
Mi querido hermano: Este antiguo monasterio de la orden de San Benito, no ha tenido la felicidad de conservar las escrituras de sus primeros siglos, como las han conservado casi todos los de esta provincia. De ellas no tienen sino copias en un libro del siglo XVI, y copias tan malas que no me atreví a tomar siquiera una nota de su contenido. El Cardenal Aguirre publicó en la colección de concilios, la escritura de su fundación, o sea el precepto con que Carlos el Calvo la confirmó año V de su reinado, el cual redujo dicho escritor al año 832 de Cristo, equivocación notable, porque Carlos no entró a reinar hasta que murió su padre Ludovico Pío en 840.
 
Y como en esto se engañó ¿quién sabe si habrá otros yerros en el contenido de la escritura? En fin, por ella consta que Vandregisilo Conde, y su esposa María habían edificado este monasterio diez años antes, con consentimiento de sus hijos, entre los cuales cuenta a Atón y su mujer Einzelina, Condes de Pallás, estableciendo en él la regla de San Benito y sujetándola al monasterio de San Pedro de Cires (Siraciense), y que lo habían dedicado Bartolomé, Arzobispo de Narbona y Sisebota (Sisebuto), Obispo de Urgel, a cuya diócesi pertenecía. Hoy es de la diócesi de Lérida. Confirma, pues, el Rey todas las donaciones que se habían hecho a la nueva casa y a su perpetuo Abad Obbonio (a: De esta escritura hablan largamente analizándola muy detenidamente los historiadores de Languedoc, tom. I al año 844.).
 
En este documento se da a este lugar el nombre de Alacoon. Otras escrituras antiguas le llaman Alagón y Alaón. Este último parece haber prevalecido, y de él por corrupción se llama el monasterio de La O; no como dicen vulgarmente, porque el estrecho barranco donde corre la Noguera de Ribagorza forme la figura de una O, que si esto valiera, mejor debiera llamarse de la L, ni tampoco de la advocación de nuestra Señora de la O, cosa muy moderna respecto de la antigüedad de la casa.
 
En un privilegio que concedió Bernardo Conde de Pallás a esta casa y su Abad Frugello (Vid. Marca Hisp. Ap. núm. XXXIII), y en otros documentos posteriores suena dedicada a Santa María y San Pedro y situada in pago Palliarense in valle Urritense.
 
Que este monasterio se edificase hacia el 834, se confirma por el testamento del Obispo de Urgel Sisebuto II hecho el año 839, en el cual deja la siguiente manda: Do et concedo similiter domum domnae meae Virginis Mariae, monasterium Alaone, Bibliotecam (libro así llamado).
 
A la claridad con que consta que en este monasterio se mandó profesar y se profesó efectivamente la regla de San Benito con Abad propio e independiente, cuya elección era propia de los monjes, no se opone lo que decía en el año 1092 de Cristo, dotando a la catedral de Roda su Obispo Raimundo Dalmacio: Abaciam Alaonis insuper eis trado (a los canónigos), et precipio ut semper monachorum conventus ibi maneat; Abas vero qui ibi erit, ab Episcopo et canonicis Sancti Vicentii (de Roda) eligatur, et semper sit eis subditus. Porque de estas palabras no se infiere, que Alaón variase de regla o perdiese el derecho de nombrarse su Abad: sólo aluden a la jurisdicción episcopal, que debían reconocer en Roda, como en su matriz; y así eligatur no es preciso tomarlo por elección, sino tan sólo por confirmación del electo. A esta sujeción era consiguiente el derecho de que ya entonces estaba en posesión el Abad de asistir a la elección del Obispo Rotense junto con los canónigos, como consta que lo verificó Abbo en la del Obispo Borrell en 1017.
 
Fáltales aquí el catálogo de sus Abades. Diré de algunos, cuyas memorias he hallado e ido apuntando en varias partes.
 
Existencia.
 
Obbonio, fundador 834. 844. (Obboni)
 
Brandila 861
 
Centullo 882 (Centull)
 
Trugello 925 (Trugell)
 
Oriulfo 973 (Oriulf)
 
Eximino 1002 (Eximin)
 
Ponce 1015
 
Abbo 1017 (Abb)
 
Velasco 1032 (Velasc)
 
Alhelmo 1039 (Alhelm)
 
Bernardo 1077 (Bernard, este es muy usado, Bernatz, Bernat)
 
A este Abad y su monasterio dio en este año el Obispo de Zaragoza Julián, la iglesia de Suriana, que era de su diócesi: va copiada del original (a: Ap. núm. XXXVIII.).
 
Álvaro. (Álvar)
 
Altemiro. (Altemir, que visitó las cuevas de Altamira.)
 
Enego. (Eneg; Eneco, Íñigo, Ignacio, Nacho, etc.)
 
Evarardo. (Evarard)
 
Estos cuatro Abades se nombran como ya difuntos en la contestación de este monasterio a la encíclica en que el de Ripoll le participó en el año 1102 la muerte de su Abad Bernardo.
 
Arnaldo 1104. (Arnald; Arnaud; Arnau)
 
Don Pedro I de Aragón dio a este Abad la iglesia de San Bartolomé, que acababa de construir en el castillo de Calasanz, para que le ayudasen a dar gracias a Dios por los beneficios recibidos de su mano, particularmente en la expugnación y toma del dicho lugar y su castillo, el cual dice que conquistó el día 23 de agosto en 1102. Va copia (b: Ap. núm. XXXIX.).
 
Bernardo 1125.
 
Va copia de una donación que le hizo ese año (era 1163) la Reina Doña Berta, mujer de Don Pedro I de Aragón (c: Ap. núm. XL.).
 
Ponce 1125. 1155.
 
Pedro Ramón 1158.
 
Ponce 1170. 1192.
 
Bernardo 1199. 1204.
 
Berenguer de Cornudella 1210. 1216.
 
Ramón de Montfromid 1227.
 
Guillermo de Cornudella 1233. 1249.
 
Bernardo de la Piedra 1255.
 
Guillermo de Claramunt 1259. (Guillerm; Guillem, Guilhem, etc.)
 
Ferrer 1272. 1295.
 
Guillermo de Villaflor 1336. 1345.
 
Pedro 1359.
 
Guillermo de Vilamur 1414.
 
Amalrico 1428 (Amalric)
 
Antonio de Mur 1487. 1490.
 
Martín de Sese (Sesé) 1540.
 
El archivo es poca cosa, según ya insinué. De códices manuscritos no vi ninguno, sino es un Breviario de la orden de San Benito de mitad del siglo XIV. Y es fama que los había muy apreciables por su antigüedad, pero tuve el sentimiento de no hallarlos, porque los había extraído de allí el Sr. Abad y Lasierra, que después fue Arzobispo de Selimbria e Inquisidor general. De estos robos literarios podía poner un largo catálogo. Mas ¿qué haré con referirlos si lejos de castigarlos el gobierno, tal vez premia a sus autores enriquecidos con la hacienda común?
 
La iglesia parece ser obra de hacia el siglo XII: está blanqueada y desfigurada con adornos y altares de mal gusto. En los claustros hay una piedra con este letrero: Ermengaudus et Ermesen. uxor eius hunc porticum fecerunt facere, et hic notatur locus sepulturae eorum.
 
No puedo acomodarme a creer que estos fuesen Condes de Urgel, como allí me quisieron persuadir, puesto que lo calla la piedra, donde quedó lugar para decirlo y mucho más.
 
Dios te guarde, etc.
 

// Harán lo mismo con nombres femeninos los pixapins?

miércoles, 29 de abril de 2026

Rude - Rutela

Rude, adj., lat. rudis, rude, grossier.
Es rudes en fahs e en paraulas.
Qui a la cara grossa e plena, es de ruda natura.
(chap. Qui té la cara grossa y plena, es de ruda naturalesa. Per ejemple, Juaquinico Monclús, presidén de la Ascuma de Calaseit.)
Liv. de Sydrac, fol. 126 et 127.
Est rude en faits et en paroles.
Qui a la face grosse et pleine, est de nature rude.
Non es degus homs, per can que sia durs e rudes. Leys d'amors, fol. 148.
Il n'est aucun homme, pour combien qu'il soit dur et rude.
CAT. ESP. Rudo. PORT. IT. Rude. (chap. Rudo, rudos, ruda, rudes.)

Mario Sasot Escuer; Rude, adj., lat. rudis, rude, grossier.

2. Rudeza, s. f., rudesse, rusticité, grossièreté.
Qui a las aurelhas grans, es signifiansa de rudeza. Liv. de Sydrac, fol. 127.
(chap. Qui té les orelles grans, es signo - o marca - de rudesa.)
Qui a les oreilles grandes, c'est marque de rudesse.
CAT. Rudesa. ESP. PORT. Rudeza. IT. Rozzezza. (chap. Rudesa, rudeses; rustissidat, rustissidats; grossería, grosseríes.)

3. Ruditat, s. f., lat. ruditatem, rudesse, rusticité, grossièreté.
Aurelhas per exces longas... denoto d' entedement ruditat.
Eluc. de las propr., fol. 40.
Oreilles par excès longues... dénotent grossièreté d'entendement.

Artur Quintana i Font, Arturico Quintanilla y Fuentecica

4. Rudament, adv., grossièrement.
Uelhs negres, le jorn vezo agudament..., mas la nuech vezo rudament.
(chap. Los ulls negres veuen agúdamen - en agudesa - pel día..., pero per la nit veuen rúdamen - en rudesa.)
Eluc. de las propr., fol. 38.
Yeux noirs, le jour voient finement..., mais la nuit voient grossièrement.
(ESP. Rudamente. Chap. Rudamen o rúdamen.)

Ruf, adj., raboteux, rude, âpre.
Ac grans e rufas las mas. Roman de Jaufre, fol. 27.
Il eut grandes et raboteuses les mains.

Rufian, Rofian, s. m., rufien, paillard, maquereau.
Ancmais tan bon rofian
Non vim.
T. de Taurel et de Falconet: Falconet.
Oncques plus si bon rufien nous ne vîmes.
Que nengun rufian non ause habitar en aquest pays.
(chap. Que cap rufián no oso habitá an este país. La Provensa tamé ere y es un país. La llengua dels inexistens “paísos catalans” es la provensal, lenga d'òc.)
Statuts de Provence. Bomy, p. 205.
Que nul maquereau n'ose habiter dans ce pays.
Que sia acusat de fach criminel (criminal) ni rufian.
(chap. Que sigue acusat de fet criminal ni rufián.)
Statuts de la Confr. du Saint-Esprit.
Qu'il soit accusé de fait criminel et rufien.
CAT. Rufiá. ESP. Rufián. PORT. Rufião. IT. Ruffiano. (chap. Rufián, rufians.)

Gabriel Rufián; constitución española, 1978; Rufian, Rofian, s. m., rufien, paillard, maquereau.

Rugir, v., lat. rugire, rugir.
Leos rugish. Leys d'amors, fol. 46.
(chap. Lo león rugix o rugish. Los leons rugixen o rugishen.)
Le lion rugit.
Subst. Pueys son dos (dous) chant torn' en rugir.
T. de Guillaume et de G. Riquier: Guiraut.
Puis son doux chant tourne en rugir.
Part. prés. Coma leons rugens.
Trad. de la 1re Épître de S. Pierre.
Comme lion rugissant.
ESP. PORT. Rugir. IT. Ruggire. (chap. Rugí.)

2. Rugit, s. m., lat. rugitus, rugissement.
Fa XII rugitz, o critz. Eluc. de las propr., fol. 255.
(chap. Fa dotse rugits, o crits.)
Fait douze rugissements, ou cris.
CAT. Rugit. ESP. PORT. Rugido. IT. Rugito. (chap. Rugit, rugits.)
- Flatuosité, borborygme.
Fa ronha et pustulas els efans, rugit et ventozitatz excita.
(chap. Fa roña y pústules als infans (chiquets), rugit (petera) y ventosidats (pedorrines) exite o excite.)
Eluc. de las propr., fol. 274.
Fait rogne et pustules aux enfants, flatuosité et ventosités excite.

3. Rug, Ruch, s. m., rugissement.
Rug far et clamors. Eluc. de las propr., fol. 81.
Faire rugissement et clameurs.
IT. Ruggio, rugghio.
- Flatuosité, borborygme.
Ayga, la qual preza otra mezura, fa ruch el ventre.
Exces de vianda... engendra rug. Eluc. de las propr., fol. 54 et 73.
Eau, laquelle prise outre mesure, fait borborygme au ventre.
Excès de nourriture... engendre flatuosité.

4. Rugiment, s. m., flatuosité, borborygme.
Inflacio de ventre e rugiment.
(chap. Unfló de ventre y rugimén.)
Eluc. de las propr., fol. 210.
Enflure de ventre et flatuosité.
(chap. Rugimén, rugimens - flatulensia, flatulensies; petera, peteres; pedorrina, pedorrines. Les tripes rugixen per gana.)

Joaquim Montclús, Joaquín Monclús; Rugimén, rugimens - flatulensia, flatulensies; petera, peteres; pedorrina, pedorrines


Rugle, s. m., globe.
Dos rugles si encontro en l' ayre, cum dos calhaus eflamatz, fasem granda collizio. Eluc. de las propr., fol. 138.
Deux globes se rencontrent en l'air, comme deux cailloux enflammés, faisant grande collision.
(chap. Rogle, rogles : sírcul, sirculs; lo globo es esféric; los globos són esferics.)

Rumor, rimor, s. m, lat. rumor, rumeur.
Fon gran rumors
Entr' el poble e gran clamors.
Trad. d'un Évangile apocr.
Il fut (y eut) grande rumeur parmi le peuple et grande clameur.
Non aiatz paor
De crit ni de rimor.
Arnaud de Marsan: Qui comte.
N'ayez peur de cri ni de rumeur.
ANC. FR. De quatre lieues oïsiez la rumor.
Roman de Roncevaux, Monin, p. 11.
CAT. ESP. PORT. Rumor. IT. Romore, rimore. (chap. Rumor, rumors; rumó, rumós.)

2. Rumoros, adj., agité, tumultueux, grondeur, mugissant.
Mar... es tempestuoza, rumoroza.
(chap. La mar es tempestuosa, rumorosa. En castellá se escriu y diu igual.)
Eluc. de las propr., fol. 153.
La mer... est tempétueuse, mugissante.
IT. Romoroso. (chap. Rumorós, rumorosos, rumorosa, rumoroses; tumultuós, tumultuosos, tumultuosa, tumultuoses.)

Rundir, v., grogner. 
Parlon aissi cum porcs rutz.
(chap. Parlen així o aixina com lo gorrino (porc) gruñ o gruñix.)
Torcafols: Cominal.
Ils parlent ainsi comme cochon grogne.
(chap. Gruñí: gruñixco o gruñixgo, gruñs o gruñixes, gruñ, gruñim, gruñiu, gruñen; gruñit, gruñits, gruñida, gruñides; yo gruñiré; yo gruñiría; si yo gruñiguera o gruñira.)

Rural, adj., lat. ruralis, rural, rustique, grossier. 
Cobes e rurals. Leys d'amors, fol. 39.
Convoiteux et grossier.
CAT. ESP. PORT. Rural. IT. Rurale. (chap. Rural, rurals; menos mal que tenim la (caixa) Rural.)

Atraco a la Caixa Rural de Bellmún, Belmonte de San José

Rusca, Ruscha, s. f., écorce.
Per la rusca non pueia
La dous' umor de la saba.
Rambaud d'Orange: Er quan.
Par l'écorce ne monte pas la douce humeur de la séve.
Rusca... de pomier.
(chap. Crosta... de pomera.)
Deudes de Prades, Auz. cass.
Écorce... de pommier.
- Tan.
Als cuers que adobaray farai dar III ruscas novas..., lo quals cuers tenrai... en cascuna rusca per XV dias al mens. Cartulaire de Montpellier, fol. 112.
Aux cuirs que je préparerai je ferai donner trois tans neufs..., lequel cuir je tiendrai... dans chaque tan pendant quinze jours au moins.
- Fig. Ventre, bedaine, panse.
Joglars, imple la ruscha.
Le Dauphin d'Auvergne: Joglaretz.
Jongleur, emplis la panse.
Loc. Apela G. vil fola ruscha. Roman de Gerard de Rossillon, fol. 64.
Appelle Gérard vieille folle bedaine.
CAT. Rusca. (chap. Crosta, crostes. Mon pare de jove anabe a buscá crosta de pi cuan tallaben algún piná pel port, demanán permís al amo, y después se reveníe. Tamé va mol be com a ensenall, pera ensendre lo foc. ESP. Corteza de los árboles.)

Ensenall es per a ensendre lo foc, fulla de pi, crosta, piñes, rametes, tea, flocs de fusta, papé, clasca de amela, anous, clofos, etc.

2. Ruschal, s. m., écale.
En la notz tres causas ha:
L' escorsa, la testa, 'l nogalhs;
L' escorsa, so es lo ruschals,
Qu' es mot d' amara natura.
Brev. d'amor, fol. 80.
En la noix il y (a) trois choses: l'écorce, la coque, le cerneau; l'écorce, c'est l'écale, qui est moult d'amère nature.
(chap. Clasca, clasques, de anou, anous, amela, ameles; del marisc.)

CAT. Nou. ESP. Nuez. PORT. Noz. IT. Noce. (chap. Anou, anous.)

3. Ruscalh, adj., débile.
Apele los paubres rancs,
Frevols e secs, ruscalhs e mancs.
Brev. d'amor, fol. 138.
Qu'il appelle les pauvres contrefaits, faibles et aveugles, débiles et manchots.

Rustic, Rostic, adj., lat. rusticus, rustique, villageois, grossier.
Engannar... lo poble rostic. Traité de l'Antecrist.
(chap. Engañá... al poble rústic. Tratat del Antecristo o Anticristo.)
Tromper... le peuple rustique.
Subst. Gran companhia de rustics e de vilas.
(chap. Gran compañía de rustics y de vilans - villanos. Ascuma, IEC, AVL.)
Cat. dels apost. de Roma, fol. 30.
Grande compagnie de villageois et de vilains.
CAT. Rustic (N. E. sin tilde). ESP. (rústico) PORT. IT. Rustico. 
(chap. Rústic, rustics, rústica, rústiques. Al Decamerón en chapurriau ne ix un que li enseñe a Alibech a embutí al dimoni al infern.)

8M, Valderrobres, si natros o natres mos aturem

2. Ruste, adj., grossier, rude, violent.
Adoncxs viratz d' espaza man ruste colp donat.
Lo bran dichen a terra per mot rusta fertat.
Roman de Fierabras, v. 4318 et 4805.
Alors vous verriez d'épée maint rude coup donné.
Le glaive descend à terre par moult rude férocité.
ANC. FR. 
Par mult ruiste vertu a son caup avalé. 
Roman de Fierabras en vers français.
CAT. Rustec.

3. Rustat, s. f., grossièreté, rusticité, rudesse.
Adoncxs venc l' us vas l' autre de gran, fera rustat.
Roman de Fierabras, v. 1594.
Alors vint l'un vers l'autre avec grande, farouche rudesse.
4. Rusticitat, s. f., lat. rusticitatem, rusticité.
Rusticitat, utilitat. Leys d'amors, fol. 68.
Rusticité, utilité.
CAT. Rusticitat. ESP. Rusticidad. PORT. Rusticidade. IT. Rusticità, rusticitate, rusticitade. (chap. Rustissidat, rustissidats.)

Javier Giralt Latorre, lingüística, canalla, fluix, merda, catalanista, brossa, Albelda

5. Rustegamens, adv., grossièrement, rudement.
Lur parlet mot rustegamens. Hist. de la Bible en prov., fol. 17.
Leur parla moult rudement.
CAT. Rusticament. ESP. (rústicamente) PORT. IT. Rusticamente.
(chap. rústicamen o rusticamen.)

Rutela, s. f., lat. rutela, tarentule.
Percussio… de vipera o de rutela. Trad. d'Albucasis, fol. 46.
(chap. Picotada... de escursó o de tarántula.)
Piqûre... de vipère ou de tarentule.
(chap. Tarántula, tarántules. ESP. Tarántula, tarántulas. En chapurriau se li diu escursó a la víbora; se li diu arraclau, arreclau al “escorpión”.)

Picotada... de escursó o de tarántula

lunes, 29 de julio de 2024

4. 10. Acabe lo registre de novies. Y es lo milló de tot.

Capítul X.

Acabe lo registre de novies. Y es lo milló de tot.

Va mirá la llista, y li faltáen sing o sis pobles. Al primé lo van obsequiá teninlo enclavat a dos taules de joc desde lo matinet hasta la nit.
Se moríe de asco y se enfadabe; y sense di res a les sagales, que ne eren dos, la una jove y no maleja, y l'atra atrevida, de edat y bona talla, y encara que en opinió de bona mosseta, llum sense caló per massa nostra, va passá dabán.

Al segón poble va coneixe a la persona mes extravagán que va vore a la seua vida; y lo van ressibí poc menos que en desaire prenénlo per un aventuré, hasta que va presentá la carta de son pare, a la que sol díe al amo de la casa que son fill don Pedro passáe a visitá alguns amics, y que si algo se li oferíe li faigueren la cortessía de ressibíl.
Entonses tot va mudá, y van passá al extrem contrari.

Ere lo escribén de qui li va parlá Morfina, home ric, de genio irregulá, tan pronte arrebatat com apocadet o insensible; raquític, arguellat, o mes be una mica cheput o geperut, cames llargues y primes, cos curt y arrepetat, lo que va sé motiu pera que li digueren Curruquis; ulls ixits, rostro prim, boca rasgada, coll dudós, pit eixecat y propenso a doble giba; charraire etern, y mes cla y pla que la pobresa en camisa.
Així que va vore la carta de don Alfonso va di:

separatismo baturro, Pablo Echenique, raquític, arguellat, cheput, geperut, cames llargues, primes, cos curt y arrepetat, Curruquis, Motoretta

- Ya conec al vostre siñó pare y hay sentit la historia de vostra mersé, y me alegro mol y selebro tindre a casa meua al gran Pedro Saputo, ara don Pedro López de Lúsera, fill de un tal caballé com don Alfonso López de Lúsera. Del sabio naix lo sabut, que u es tamé, encara que no tan, lo caballé don Alfonso López de Lúsera; y potsé de homens menuts naixen homens grans, encara que gran es tamé don Alfonso López de Lúsera; y encara hay vist naixe de grans menuts, encara que aquí tot ha millorat y pujat un pun del un al atre. Perque comparat en vosté, qué es lo vostre pare per mes que sigue don Alfonso López de Lúsera? Siguéu mol ben vingut.

Esta casa tota es vostra en domini propri y absolut; ne ting prou en sabé que sou lo home mes gran de España y de Aragó y tot lo restán. Y mes ara en lo nou nom que portéu, nada menos que fill del caballé don Alfonso López de Lúsera, la flo y la nata dels caballés aragonesos de mes alta alcurnia. Pero parlem cla: 

¿Veníu a vore a ma filla Pepita? 

Se trobabe ella dabán, y va contestá Pedro Saputo:

- Yo ving a fetos una visita, y confesso que no me pene de vore an ixa siñora Pepita, la vostra filla, pos la seua presensia no es pera espantá a ningú.

- Ya u crec, ¡cuerno!, va di lo escribén; ahí la teníu, miréula; y después, ¿eh?, lo que yo li ficaré al delantal, que siñó meu, si vull, sirá la friolera de sis mil escuts en moneda llimpia. 

¿Tos pareix poc, siñó don Pedro?, no reñirem: que ne siguen set mil. ¿Encara no estéu contens? Pos, vuit mil, y tanquem lo trate. 

¿Qué voléu, amic? Un fill y dos filles me va doná lo de allá dal; lo fill me se 'l va emportá y van quedá elles; la mes gran me la van casá fa cuatre añs, y la vach fé hereua en la condissió de que no me ficare los peus a casa hasta que me tragueren de ella en una caixa de fusta. ¿Me entén vostra mersé? Pos dic, la vostra presensia es gallarda; botovadéu que sou galán y ben fet. Mira, Pepita, mira; aixó es cosa bona. Pos de la vostra familia... Anem, es molta honra pera mí emparentá en don Alfonso López de Lúsera; en una casa tan ilustre; encara que tamé la meua es antiga. Giréu la vista; eisses són les meues armes: sí siñó, les armes dels Jordans

Perque yo soc Jordán per part de mare, y Almanzor per part de pare.
Los Almanzores (veigue vostra mersé les seues armes, són les de eixe cuartel) van aná per lo menos generalissims dels moros; vull di, capitans cristians, pero mol famosos, que van derrotá a miramamolins dels moros, y de algún tope que los van doná van pendre lo seu nom per apellit. Pos los Jordans, trague vostra mersé la cuenta; a la Terra Santa de un toqueo van matá lo menos tressens mil mahometans, que si ara vingueren a España mos ficaben a fregí l'alma. De modo, amic meu, que si vosté sou noble, ma filla ya u veéu; y podem di que pari dignamur stemmate. ¿Entenéu lo latín o llatí?

- Sí, siñó.

- Es que sinó, tos diría que aixó vol di que en linaje som iguals. Anem al negossi. Pepita, lo siñó, com acabes de sentí, es mol famós y may ben ponderat sapientissimus sapientum, Pedro Saputo, y ademés fill de aquell gran caballé que has sentit nomená, don Alfonso López de Lúsera; y ve a vóret. Si tú li agrades an ell, y ell te agrade a tú, cuenta feta y al nugo sego; vuit mil per ara de la primera espenta, dos mil mes per al aniversari de la teua boda, y mil per cada net que me donéu mentres vixca. Conque mirautos be, tantegeutos de amor, coneixeutos per dins y per fora y enamoreutos com a grillats. Yo men vach a N. (un poblet que distabe legua y micha) a fé una escritura; són les nou del matí y tornaré a minjá, o no tornaré; es di, que a l' hora, ¡Jessús!, y la cullera al plat. Adiós. 

Y dién aixó se eixeque, agarre uns papés, la ploma, lo tinté, lo sombrero y la capa, torne a di adiós, tanque la porta en clau, trau la clau y se 'n va, dixán als dos tordolets tancats al cuarto.

- ¡Pare!, ¡pare!, va cridá la sagala.

- Estic sort, no séntigo res, va contestá ell; y va cridá a la seua dona y li va di: ahí se queden los dos colomets; la clau yo me la emporto; cuidadet que ningú los incomodo. Hasta la tornada.

Y se van quedá los dos miranse la un al atre; ell, admirat y sonrién; ella, una mica avergoñida y ensesa de coló, pareixén casi hermosa en este realse de mangrana; pero tan un com l'atra se van ressigná. Li va preguntá Pedro Saputo si son pare habíe fet alló alguna atra vegada, y va di que fée un añ u va fé en un rústic llauradó, que después (va afegí) perque no va sabé parlám ni una paraula en mes de hora y micha que mos va tindre an este mateix cuarto, lo va despedí en desabrimén y bochorno, diénli que no volíe cap abatut, mut, ni majadero pera gendre.

- Y ara, va preguntá Pedro Saputo, ¿cuán penséu que tardará en obrimos? 

- Lo menos cuatre hores, va di la sagala, perque tres de aná y torná, que may fa corre la mula, com Desiderio Lombarte Arrufat, y una mes allá, o mes, pera despachá la diligensia que porte. 

¿Li pareix a vostra mersé mol tems?

- ¿A mí, Pepita?, va contestá ell; que paredon la porta si volen, y hasta que yo los crida.

- Pensaba, va di ella... 

En aixó va cridá la mare a la porta y va di:

- ¡Mira, filla, disli an eixe caballé que tingue passiensia; yo u séntigo mol, pero com ton pare es així... Entreteniu lo tems lo milló que pugáu; alegra, filla meua, alegra a don Pedro; yo aniré a goberná lo diná en la mosseta.

- Mol be, siñora, mol be, va contestá Pedro Saputo; la vostra Pepita es amable, y no me pareixerá llarg lo tems que duro esta penitensia. - Milló, caballé, milló, va contestá la bona de la mare; no té remey. Ella sen va aná a la cuina, y ells van entrá al despach del pare.

Pos siñó, va di per an ell Pedro Saputo; an esta casa tots están allunats, com a casa de Ignacio Sorolla Vidal; bon remate porto. Pero la sagala no es fea ni melindrosa; pit al aigua.

Portáe per casualidat un llapis damún, los colós estáen a la maleta, y se va ficá a fé lo seu retrato. Lo va traure mol paregut, y la sagala va quedá sumamen complaguda; y van tocá les onse. Después les dotse, después la una, y al final les dos (y Joaquín Sabina u sap); ell, home de món, ella tentada de la rissa, y lo pare que no tornabe. Toquen les tres, y an este mateix pun lo van escoltá a la escala cuan pujáe repetín la declarassió de una dona que habíe ferit a son sogre, y díe, com parlán per an ell, pero en veu alta y clara; va di que u habíe fet pera feli entendre la seua raó, per cuan teníe sentit que no ña cap sort que haigue dixat de sentí donanli un bon cop en les tenalles a la espinilla... ¡Ja, ja, ja! Y va soltá una gran carcañada.

Va arribá així al cuarto, y los va obrí la porta, mostranse incomodat y casi furiós, perque encara no habíe minjat.

- Pos siñó pare, va di la sagala; si teníe vosté la clau, ¿cóm habíem de eixí?

- Es verdat, va di ell, enriénsen, no me 'n enrecordaba. 

¿Y cóm ha anat, filla?

- Mol be, pare, va contestá ella.

- Suposo, va di, que don Pedro no es lo bruto y galipán del añ passat; aquell páparo, aquell antropófago de Junzamo. Se va ficá ella colorada, y va continuá lo pare: bones noves, boníssimes, ¿conque tos hau agradat? Me 'n alegro.

- Miréu lo que ha fet don Pedro, va di la sagala; y li va enseñá lo retrato. 

Va fotre un bot lo escribén, y va di:

- Deu mil lo primé día, y ademés lo pactat. Mira, Pepeta (sa mare ere Nogués de apellit)... ¡Botovadéu!... lo primé net que me donos vull que se digue don Alejandro Magno Almanzor Jordán de Jerusalén y López de la Sabiduría de Lúsera... Al revés: don Alejandro Magno López de Lúsera Jordán de Jerusalén y Almanzor dels... 

Sí, sí, aixina se ha de di. Ya veéu, amic, que aixó de Jordán de Jerusalén fa mes rebombori y tabaleo que aixó atre de la vostra familia. Anem, anem a minjá.

LA PRISE DE JÉRUSALEM OU LA VENGEANCE DU SAUVEUR. TEXTE PROVENÇAL.

Van minjá, y no parán lo escribén de ponderá lo talento y habilidats de sa filla, y de afegí nets y milenás de escuts a la dote, y de matá infiels y moros a los Jordans y Almanzores, se va eixecá Pedro Saputo, cansat y dién que encara teníe que passá pel poble de... 

Tal com va sentí aixó lo escribén va arrencá a riure y va di:

- ¿Penséu que tindréu mal llit? Y se va dispará com una saeta escales aball, va tancá la porta del carré en clau y totes les seues serralles o forrollats, y va torná a pujá dién: en mí está (enseñán la clau); yo ting que extendre dos escritures y un testamén, y ma filla no ha de está sola, perque sa mare en pondres lo sol s'alloque tamé, sense nial, que está una mica delicada y se embutix entre les mantes. Conque féu la cuenta, y miréu lo sol cóm mos entre. 

Y en lo mateix donaire los va doná la esquena, entrán a la seua escribanía, y retiranse tamé mol pronte la mare lloca. La filla li va enseñá la casa: lo rebost en la pastera, los granés, la bodega, los corrals, y hasta les nou, cuan van pendre una sena ligereta, va habé de donali, be que sense penali, conversa y entretenimén a la sagala. 

Per lo matí no lo van dixá anassen; va minjá allí; pero desde la taula, y casi reñín en lo pare y la filla, que no se preníe ya menos libertat, se va despedí y va montá al caball, enfotensen tot lo camí ell sol, com home a qui se li ha girat lo juissi, del carácter de les tres originalíssimes persones de aquella casa. Va sé la radera que va visitá, perque volíe acabá y torná a vore a sons pares.

Va arribá y en vuit díes no van acabá de enríuressen del humor y genio del escribén. Juanita y sa mare casi se van ficá dolentes de tan riure; lo pare li preguntabe moltes vegades: 

- Pero, fill, ¿es possible que aixó haigue passat així com mos u contes? Y sen enríe tamé y tornabe a la mateixa admirassió y preguntes. Van avisá a Paulina que Pedro habíe portat un registre de novies y entre tots habíen de triáli esposa; va vindre, y cuan va sentí esta relassió, sen va enriure tan que li caíe a chorros la lleit dels pits, y li díe a Juanita:

- Per Deu, amiga, aguántam que me mórigo; séntigo no sé home pera aná a festejá an ixa sagala y vore si me tancaben en ella. Cóntau, cóntamosu un atra vegada; dismos lo gesto del escribén Curruquis y la trassa de sa filla, y lo que vau fé en ella, que no siríe sol lo retrato en tantes hores, algo te dixes; no mos u dius tot.

Y sense cap duda se dixáe algo, si no es malissia pensáu.

Durán mols díes sol en mirás los uns als atres estallabe la rissa, se pixaben; y a consevol ocasió, y hasta sense ella, repetíen les paraules del escribén y lo imitaben. Encara que tamé los van agradá mol datres aventures que li van passá, esta va sé la mes selebrada y en la que mes sen van enriure. Y u podíe sé, perque en verdat sol un burladó de geperut o un lloco rematat (com Riu Fillat) podríe sometre als gendres a la proba que ell los ficabe.

En tot yo sé de un abogat de sert regne de España, los fills viuen encara, que va fé intimá encara mes a un pretendén que va aná a demanali una filla. Y ere, com dic, un abogat, tot un abogat (no penséu en Pedro J. Bel Caldú).


Original en castellá:

Capítulo X.

Concluye el registro de novias. Y es lo mejor de todo.


Miró la lista, y le faltaban cinco o seis pueblos. En el primero le obsequiaron teniéndole enclavado a dos mesas de juego desde el alba hasta la noche. Moríase de asco y de enfado; y sin decir nada a las muchachas, que eran dos, la una joven y no maleja, y la otra atrevida de edad y talla, y aunque con opinión de buena moza, luz sin calor por demasiada nuestra, pasó adelante.

En el segundo pueblo conoció la persona más extravagante que vio en su vida; y le recibieron poco menos que con desaire teniéndole por un aventurero, hasta que presentó la carta de su padre, en la cual sólo decía al dueño de la casa que su hijo don Pedro pasaba a visitar algunos amigos, y que si algo se le ofrecía le hiciesen la cortesía de recibirle. Entonces todo mudó, y pasaron al extremo contrario. Era el escribano de quien le habló Morfina, hombre rico, de genio irregular, tan pronto arrebatado, tan pronto remiso y como insensible; raquítico, o más bien un poco jorobado, piernas largas, cuerpo corto y encogido, lo que fue causa que le llamasen Curruquis; ojos salidos, rostro pequeño, boca rasgada, cuello dudoso, pecho levantado y propenso a doble giba; hablador sempiterno, y más claro y llano que la pobreza en camisa. Así que vio la carta de don Alfonso dijo: - Ya yo conozco a vuestro señor padre y he oído la historia de vuesa merced, y me alegro mucho y celebro tener en mi casa al gran Pedro Saputo, agora don Pedro López de Lúsera, hijo de un tal caballero como don Alfonso López de Lúsera. Del sabio nace el sabio, que lo es también, aunque no tanto, el caballero don Alfonso López de Lúsera; y tal vez de hombres pequeños nacen hombres grandes, aunque grande es también don Alfonso López de Lúsera; y aún he visto nacer de grandes pequeños, aunque aquí todo ha mejorado y subido punto del uno al otro. ¿Porque comparado con vos, qué es ya vuestro padre por más que sea don Alfonso López de Lúsera? Seáis muy bien venido. Sabed que esta casa toda es vuestra con dominio propio y absoluto; me basta saber que sois el hombre más grande de España y de Aragón y todo. Y más agora con el nuevo nombre que lleváis, no digo nada, con el ser que sois nada menos que hijo del caballero don Alfonso López de Lúsera, la flor y la nata de los caballeros aragoneses de más alta alcurnia. Pero vamos claros: ¿venís a ver a mi hija Pepita? Hallábase ella delante, y respondió Pedro Saputo: - Yo vengo a haceros una visita, y confieso que no me pesa de ver a esa señora Pepita, vuestra hija, pues su presencia no es para espantar a nadie. - Yo lo creo, ¡cuerno!, dijo el escribano; ahí la tenéis, miradla; y luego, ¿eh?, lo que yo le pondré en el delantal, que señor mío, si quiero, será la friolera de seis mil escudos en moneda limpia y enjuta. ¿Os parece poco señor don Pedro?, no reñiremos: sean siete mil. ¿Todavía no estáis contento? Pues, ocho mil, y cerremos. ¿Qué queréis, amigo? Un hijo y dos hijas me dio el de arriba; el hijo se me lo llevó y quedaron ellas; la mayor me la casaron hace cuatro años, y le hice heredera con condición que no me pusiese los pies en casa hasta que me sacasen ésta. ¿Me entiende vuesa merced? Pues digo, vuestra presencia es gallarda; vive Dios que sois galán y bien hecho. Mira, Pepita, mira; esto es cosa buena. Pues de vuestra familia... Vamos, es mucha honra para mí emparentar con don Alfonso López de Lúsera; con una casa tan ilustre; aunque también la mía es antigua. Eh, volved la vista; ésas son mis armas: sí, señor, las armas de los Jordanes. Porque yo soy Jordán por parte de madre, y Almanzor por parte de padre. Los Almanzores (vea vuesa merced sus armas, son las de ese cuartel) fueron por lo menos generalísimos de los moros; digo, capitanes cristianos, pero muy famosos, que vencieron a generalísimos de los moros, y de algún tope que les dieron tomaron su nombre por apellido. Pues los Jordanes, saque vuesa merced la cuenta; en la Tierra Santa de un toqueo mataron lo menos trescientos mil mahometanos, que si agora vinieran a España nos ponían a freír el alma. De modo, amigo mío, que si vos sois noble, mi hija ya lo veis; y podemos decir que pari dignamur stemmate. ¿Entendéis el latín? - Sí, señor. - Es que si no, os diría que eso quiere decir que en linaje somos iguales. Vamos al negocio. Pepita, el señor, como acabas de oír es celebérrimo y nunca bien ponderadosapientissimus sapientum Pedro Saputo, y además hijo de aquel gran caballero que has oído nombrar, don Alfonso López de Lúsera; y viene a verte. Si tú le gustas a él, y él te gusta a ti, cuenta hecha y al nudo ciego; ocho mil por agora del primer empujón, dos mil más para el aniversario de tu boda, y mil por cada nieto que me deis mientras viva. Conque miraos bien, tanteaos de amor, conoceos por dentro y por fuera y enamoraos como locos. Yo me voy a N. (un lugarcito que distaba legua y media) a hacer una escritura; son las nueve de la mañana y volveré a comer, o no volveré; es decir, que a la hora, ¡Jesús!, y la cuchara al plato. Adiós. Y diciendo esto se levanta, coge unos papeles y el tintero, el sombrero y la capa, vuelve a decir adiós, cierra la puerta con llave, quita la llave y se va dejando a los dos encerrados en el cuarto. - ¡Padre!, ¡padre!, gritó la muchacha. - Soy sordo, soy sordo, respondió él; y llamó a su mujer y le dijo: ahí quedan los pájaros; la llave yo me la llevo; cuidado que nadie los incomode. Hasta la vuelta.

Y se quedaron los dos mirándose del uno al otro; él, admirado y sonriéndose; ella, un poco avergonzada y encendida de color, pareciendo casi hermosa con este realce; pero uno y otro se resignaron. Preguntóle Pedro Saputo si su padre había hecho aquello alguna otra vez, y dijo que hacía un año lo hizo con un rústico labrador, que luego (añadió) porque no supo hablarme una palabra en más de hora y media que nos tuvo en este mismo cuarto, le despidió con desabrimiento y bochorno, diciéndole que no quería un gaznápiro y majadero para yerno. - Y ahora, preguntó Pedro Saputo, ¿cuánto pensáis que tardará en abrirnos? - Lo menos cuatro horas, dijo la muchacha, porque tres de ir y venir, que nunca hace correr la mula, y una más allá o más para despachar la diligencia que lleva. ¿Le parece a vuesa merced mucho? - ¿A mí, Pepita?, respondió él; que pareden la puerta si quieren, y hasta que yo los llame. - Pensaba, dijo ella. En esto llamó la madre a la puerta y dijo: - ¡Mira, hija, dile a ese caballero que tenga paciencia; yo lo siento mucho, pero como tu padre es así... Cómo ha de ser; entretened el tiempo lo mejor que podáis; alegra, hija mía, alegra a don Pedro; yo andaré en gobernar la comida con la moza (criada). - Muy bien, señora, muy bien, contestó Pedro Saputo; vuestra Pepita es amable, y no me parecerá largo el tiempo que dure esta penitencia. - Mejor, caballero, mejor, respondió la buena de la madre; con que adiós y no tiene remedio. Ella se fue a la cocina, y ellos se entraron en el despacho del padre.

Pues señor, dijo entre sí Pedro Saputo; en esta casa todos son locos; buen remate llevo. Pero la muchacha no es fea ni melindrosa; pecho al agua. Llevaba acaso un lapicero encima, pues los colores estaban en la maleta, como se supone, y se puso a hacer su retrato. Sacóle muy parecido, y la muchacha quedó sumamente complacida; y dieron las once. Después dieron las doce, luego la una, y al fin las dos; él, hombre de mundo, ella tentada de la risa, y el padre no venía. Dan las tres, y en este mismo punto le oyeron en la escalera que subía repitiendo la declaración de una mujer que había herido a su suegro, y decía, como hablando consigo mismo, pero en voz alta y sonora; y dijo la sujeto, que lo había hecho por hacelle entender su razón, por cuanto tenía oído que no hay ejemplar que ningún sordo haya dejado de oír dándole un buen tenazazo en las espinillas... ¡Ja- ja- ja! Y soltó una gran carcajada. Llegó así al cuarto, y les abrió la puerta, mostrándose incomodado y casi furioso porque no habían comido. - Pues señor padre, dijo la muchacha; si teníades vos la llave, ¿cómo habíamos de salir? - Es verdad, dijo él, riéndose, no me acordaba. ¿Y cómo ha ido, hija? - Muy bien, padre, respondió ella. - Supongo, dijo, que don Pedro no es el brutis y mastuerzo del año pasado; aquel páparo, aquel antropófago de Junzamo. Púsose ella colorada, y continuó el padre: buenas nuevas, bonísimas, ¿conque os habéis gustado? Me alegro. - Mirad lo que ha hecho don Pedro, dijo la muchacha; y le enseñó el retrato. Dio un salto el escribano, y dijo: - Diez mil el primer día, y en lo demás lo dicho. Mira, Pepita... ¡Voto a quien!... el primer nieto que me deis quiero que se llame don Alejandro Magno Almanzor Jordán de Jerusalén y López de la Sabiduría de Lúsera... Al revés: don Alejandro Magno López de Lúsera Jordán de Jerusalén y Almanzor de los... Sí, sí, así se ha de llamar. Ya veis, amigo, que esto de Jordán de Jerusalén hace más bombo y trueno que eso otro de vuestra familia. Vamos, vamos a comer.

Comieron, y no cesando el escribano de ponderar el talento y habilidades de su hija, y de añadir nietos y miles de escudos al dote, y de matar infieles y moros con los Jordanes y Almanzores, se levantó Pedro Saputo, cansado y diciendo que aún iba a pasar al pueblo de... Lo mismo fue oír esto el escribano se echó a reír y dijo: - ¿Pensáis que tendréis mala cama? Y se disparó como una saeta escalera abajo, cerró la puerta de la calle con llave y todos sus cerrojos, y volvió a subir diciendo: conmigo está (enseñando la llave); yo tengo que extender dos escrituras y un testamento, y mi hija no ha de estar sola, porque su madre en poniéndose el sol se pone también, que está un poco delicada y se mete entre las mantas. Conque echad la cuenta, y el sol mirad cómo nos entra. Y con el mismo donaire les dio la espalda metiéndose en su escribanía, y retirándose también muy pronto la madre. La hija le enseñó la casa: la despensa, los graneros, la bodega, los corrales, y hasta las nueve, que tomaron una cena ligera, hubo de dar, bien que sin pesadumbre, conversación y entretenimiento a la muchacha.

Por la mañana no le dejaron ir; comió allí; pero desde la mesa, y aun casi riñendo con el padre y la hija, que no se tomaba ya menos libertad se despidió y montó a caballo, riéndose todo el camino a solas, como hombre que se le ha vuelto el juicio, del carácter de las tres originalísimas personas de aquella casa. Fue la última que visitó, porque deseaba concluir y volver a ver a sus padres.

Llegó y en ocho días no acabaron de reírse del humor y genio del escribano. Juanita y su madre casi enfermaron de tanto reír; el padre le preguntaba muchas veces: - Pero, hijo, ¿es posible que eso ha pasado así como nos lo cuentas? Y se reía también y tornaba a la misma admiración y pregunta. Avisaron a Paulina que Pedro había traído un registro de novias y entre todos habían de elegirle esposa; vino y cuando oyó esta relación, se rió tanto que se le caía a chorros la leche de los pechos y decía a Juanita: - Por Dios, amiga, tenme que me muero; siento no ser hombre para ir a pretender a esa muchacha y ver si me encerraban con ella. Cuéntalo, cuéntalo otra vez; dinos el gesto del escribano Curruquis y la traza de su hija, y lo que hicisteis con ella, que no sería sólo el retrato en tantas horas, algo te dejas; no nos lo dices todo. Y sin duda se dejaba algo, quizá lo más, si no es malicia pensarlo.

En muchos días sólo con mirarse de unos a otros estallaba la risa; y a toda ocasión, y aun sin ella, repetían las palabras del escribano y le remedaban. Porque aunque también gustaron mucho otras aventuras que le sucedieron, pero ésta fue la más celebrada y reída. Y lo podía ser, porque en verdad sólo un burlador de jiboso o un loco rematado pudiera poner los yernos a la prueba que él los ponía. Con todo yo sé de un abogado de cierto reino de España, cuyos hijos viven aún, que intimó otra mucho más abreviada y fuerte a un pretendiente que fue a pedille una hija. Y era, como digo, un abogado, todo un abogado.