champouirau, chapurriau, chapurriat, chapurreau, la franja del meu cul, parlem chapurriau, escriure en chapurriau, ortografía chapurriau, gramática chapurriau, lo chapurriau de Aguaviva o Aiguaiva, origen del chapurriau, dicsionari chapurriau, yo parlo chapurriau; chapurriau de Beseit, Matarranya, Matarraña, Litera, Llitera, Mezquín, Mesquí, Caspe, Casp, Aragó, aragonés, Frederic Mistral, Loís Alibèrt, Ribagorça, Ribagorsa, Ribagorza, astí parlem chapurriau, occitan, ocsitá, òc, och, hoc
jueves, 22 de enero de 2026
Pulvina - Repugnancia
sábado, 27 de julio de 2024
2. 13. Pedro Saputo se separe dels estudians passán abans per la aldea de les novissies.
Capítul XIII.
Pedro Saputo se separe dels estudians passán abans per la aldea de les novissies.
Difíssil ere vóreles y mantindre lo incógnit; pero la compañía que portáe li ficáe freno, y va determiná passá pel poble pera sabé si habíen eixit del convén, y torná a vóreles sol y desplay. Lo que es conéixel elles ere impossible, perque ademés de está mes prim y mol moreno pel sol, mes alt y del tot diferén per an elles, portáe bigot y un traje mes distinguit, y se habíe esquilat com un escolástic.
A les deu del matí del segón día van arribá al poble; y mentres amorsaben y minjáen a la primera casa que van trobá uberta y aon se van fé prepará l'amorsá (paganlo), se presente un home a suplicáls que anigueren a casa seua. Eixecats los mantels van trobá la casa y van vore que ere son pare de la Juanita, estáen esperanlos ella, sa mare y una cuñada. Encara no habíen acabat de saludá y ya estáe allí la Paulina en un atra sagala veína y los pares que les acompañaben. Al momén se va tratá de ball y lo van dixá aplassat pera mes tart. Se van repartí entre sing cases, y ell va preferí la de Paulina per no sé tan sospechosa com Juanita. Pero ¡oh lo que va patí!, ¡lo que se va tindre que esforsá pera aguantás!, pera no di: ¡yo soc, tendríssima Paulina! Va passá lo día, va passá lo ball, va passá la velada, y va passá la nit, y va sé home de valor; no se va dixá coneixe. Hassaña mes gran que la de cremá les naves de Cortés, que la de passá Julio César lo Rubicón, Aníbal los Pirineus y los Alpes, Alejandro los Estrets del Parrissal y después los montes de Cilicia. En tot, al anassen va entregá a Paulina un billet tancat pera Juanita a dins de un sobre (pera que aquélla no lo obriguere abans), aon los díe a les dos: ¡Traidores! ¡Ya no me coneixéu! ¡No m'hau conegut!
Va corre a portál, y cuan lo van obrí, se van quedá mudes y com un estaquirot pel seu contingut. Perque les paraules eren de Geminita; pero, ¿quí la trobará entre ixos estudians? Loques se tornáen cavilán quí podríe sé lo que així les parláe, lo que així se queixabe de elles. Perque ell, aposta, habíe empleat mols latins en sons pares y en lo mossen del poble, y va tocá lo violín y la vihuela. Ademés Geminita ere mol blanca y los sing estudians eren ¡tan negres com un teó!
- Vaya, vaya, va di Juanita; tú no coneixes cap estudián ni yo tampoc; si algo teníe que dimos, que se haguere explicat.
Y u van dixá aixina pera no perdre l'entenimén.
Ya haurá guipat lo lectó que en la trassa que les va doná Pedro Saputo sen van eissí del convén. Y encara que no van di que no tornaríen, y son pare de Juanita pensabe que sa filla teníe una vocassió mol forta al claustre, elles sen enríen, y díen entre sí y a soles cuan s' ajuntaben: primé mortes que monges.
Los estudians van continuá lo seu viache; y al vore la direcsió que lo segón día preníe la marcha van vore la intensió de Pedro Saputo, perque ere lo que solíe guiá sempre. En efecte, los portáe a la serra y al mateix puesto de la floresta aon lo van trobá dormín; y una vegada allí van fé un alt, van traure les güeñes, formache, llenguañissa com la de Graus y butifarres que portáen de la radera aldea aon van tocá y les van aná aligerán. Satisfeta la gana los va di Pedro Saputo: "Amics, compañs y siñós meus: an este puesto me vau pendre a la vostra compañía, y an éste me dixéu, o mes be tos dixo yo, pos de aquí no puc passá. Mol tos dec; lo vostre trate y la vida que ham portat ha sigut pera mí una escola que me ha amostrat mes que pugueren les de tots los filóssofos de Grecia.
Si un atre añ an este mateix puesto, y lo mateix día y hora passareu per aquí, pot sé que tos estiga aguardán, o vinga a trobatos; y si ni lo un ni l’atre passare, sirá siñal que no me ha sigut possible vindre. No tos dono mes señes de la meua persona; y de les vostres ting les que me fan falta, perque sou honrats y generosos, que són les que yo solgo preferí dels homens. Aneuton de aquí ya y arranquéu a caminá, que la vostra jornada no done pera mes entretenimens. Adiós, compañs, adéu; lo cor me sen va en vatres.»
Y dit aixó los va abrassá, y se van emossioná tots, contestanli después un de ells:
"Qui vullgue que sigues, amic y compañ, pera natros has sigut verdaderamén l'ángel conductó guián les nostres passes y dirigín la nostra ignoransia. Y si escola pot esta dis, vosté hau sigut lo maestre y la llum de ella. Tornarem, si Deu vol, l’añ que ve, mos obligue la vostra molta discressió y la vostra amistat y trate.»
Y se van torná a abrassá, se van separá y se van doná les espales en molta pena, com fan los de Fondespala, caminán ells al michdía serra amún, y ell al nort serra aball.
Tendra y llagrimosa va sé la despedida, perque se volíen de verdat, fen de tots sing la amistat un sol cor y una sola alma. Per lo demés, les gallines y pollastres que se van minjá, los cuixots y conserves que los van regalá, les diablures y carnussades que van fé, les donselles que van alegrá, les casades que van desenfadá, les viudes que van consolá, y los abatuts a qui van humillá, no tenen número; ni vida mes ligera, alegre, plena de goch y descuidada la va passá ningú en tots los siglos y edats del món.
Barrabassades y maleses no ne van fé cap. Los van acusá al cap de algún tems que se habíen emportat disfrassada de home a una donsella de Sieso, filla de un escribén mol ric, de solá antic, que va morí com un san perque escoltáe missa tots los díes y guardáe dijú los divendres y dissaptes, se confessáe y combregáe tots los primés domenches de mes y va casá y dotá en diferentes vegades a sis donselles pobres. Hasta que va enviudá una de elles y va escomensá a enríuressen de la santidat del escribén; y después un atra que fée lo mateix. Díe la primera: "Y, ¿qué li fot a ningú?, yo vull di; bon home vach tindre, y en lo meu me quedo.» Y la segona: "mal conten del hivern de aquell añ; no dic yo mes que: ¡hala amún!, que vach tratá en bons, y dossens escuts ninguna va dixá de agarráls a no sé que fore boba.» Pero a la filla no la van pugué sonsacá. Ella, portada per la seua imaginassió, als dos díes que van passá per allí va fé la picardía de vestís de home, péndreli dinés a son pare, y aná a trobáls a pedra Pertusa, aon los va di que volíe anassen y corre món en ells. Va caminá en ells vuit díes y entonses Pedro Saputo la va podé convense, la va restituí y acompañá hasta lo seu poble. Y va di a son pare pera que veiguere lo mol honor y consiensia de ells que ni un maravedí la habíen dixat gastá de les perres que portáe. En tot cas conveníe casala contra antes milló; y que de aquell antojo de tornás estudián y corre tan libres aventures, com ere una chiquillada, a tots importabe callá, y no fé soroll. Lo escribén apretán los puñs y mirán al sel, va bramá per dolgut, y s'anáe a abalansá sobre sa filla pera apalissala, esbatussala o matala; pero lo va calmá y assossegá Pedro Saputo en la seua elocuensia, y reconsilianlo del tot en sa filla, va torná a buscá als seus compañs. Después se va casá la sagala, y ben casada, perque es gran capa una bona dote, y se amolden les persones a la auló de les riqueses.
Los estudians sen van aná sense sabé quí ere Pedro Saputo, discurrín y pareixenlos per la seua educassió, desinterés y noblesa, que deuríe sé fill de algún gran caballé, y que per alguna travessura sen hauríe anat de casa de sons pares, y li anabe milló aquella vida solta y alegre, que la apretada y formal del orden en lo que se hauríe criat. Tamé van dudá sempre si ere aragonés, castellá o navarro, inclinanse per aixó radé sol perque se dixáe cridá navarro; pero per l'acento podíe sé de consevol provinsia de España, perque un día lo teníe de una manera y l'atre de un atra, fen de lo seu parlá y trasses lo que volíe.
Original en castellá:
Capítulo XIII.
Pedro Saputo se separa de los estudiantes pasando antes por la aldea de las novicias.
Difícil era verlas y mantener el incógnito; pero la compañía que llevaba le ponía freno, y determinó pasar el lugar para saber si habían salido del convento, y volver a verlas solo y espacio. Lo que es conocerle ellas era imposible, porque demás de estar más delgado y muy tostado del sol, más alto y al todo diferente para ellas, traía los bigotes y un traje más distinguido, y se había cortado el pelo entera y legítimamente a lo escolástico.
A las diez de la mañana del segundo día llegaron al lugar; y mientras almorzaban y comían en la primera casa que encontraron abierta adonde se hicieron preparar el almuerzo (pagándolo), se presenta un hombre bien portado a suplicarles viniesen a su casa. Levantados los manteles dieron con él y se encontró con que era el padre de Juanita, y a ella que por su madre y con una cuñada los recibía. Aún casi no habían acabado de saludar ya estaba allí Paulina con otra muchacha vecina y los padres que las acompañaban. Al momento se trató de baile y le dejaron aplazado para más tarde. Repartiéronse en cinco casas, y él prefirió la de Paulina por no ser tan sospechosa como Juanita. Pero ¡oh lo que padeció!, ¡lo que se hubo de esforzar para contenerse!, para no decir: ¡yo soy, tiernísima Paulina! Pasó empero el día, pasó el baile, pasó la velada, y pasó en fin, la noche, y fue hombre de valor; no se dio por conocido. Hazaña mayor que la de quemar las naves de Cortés, que la de pasar Julio César el Rubicón, Aníbal el Pirineo y los Alpes, Alejandro el Estrecho y después los montes de Cilicia. Con todo, al irse entregó a Paulina un billete cerrado para Juanita en el sobre (a fin de que aquélla no lo abriese tan pronto), en que les decía hablando con las dos: ¡Traidoras! ¡Ya no me conocéis! ¡No me habéis conocido!
Corrió a llevárselo, y cuando le abrieron, quedaron mudas y estáticas de su contenido. Porque las palabras eran de Geminita; pero, ¿quién le encontrará en aquellos estudiantes? Locas se volvían discurriendo quién podría ser el que así les hablaba, el que así se quejaba de ellas. Porque él, de propósito, había usado muchos latines con sus padres y con el cura del pueblo, y tocó el violín y la vihuela. Además Geminita era blanco y hermosísimo, y los cinco estudiantes eran ¡tan negros! - Vaya, vaya, dijo al fin Juanita; tú no conoces ningún estudiante ni yo tampoco; si algo tenía que decirnos, que se hubiese explicado. Y lo dejaron así por no perder el juicio.
Ya habrá inferido el lector que con la traza que les dio Pedro Saputo se salieron del convento. Y aunque no dijeron que no volverían, y el padre de Juanita pensaba que su hija tenía una vocación furiosa al claustro, ellas se reían, y decían entre sí y a solas cuando se juntaban: primero muertas que monjas.
Los estudiantes continuaron su viaje; y al ver la dirección que el segundo día tomaba la marcha conocieron la intención de Pedro Saputo, porque era el que solía guiar siempre. Con efecto, los llevaba a la sierra y al mismo sitio y floresta donde le encontraron durmiendo; y llegados allí hicieron alto, sacaron la provisión que traían de la última aldea que tocaron y la fueron aligerando. Satisfecho el apetito les dijo Pedro Saputo: «Amigos, compañeros y señores míos: en este sitio me tomasteis en vuestra compañía, y en éste me dejáis, o más bien os dejo yo, pues de aquí no puedo pasar. Mucho os debo; vuestro trato y la vida que hemos llevado ha sido para mí una escuela que me ha enseñado más que pudieran las de todos los filósofos de Grecia. Si otro año en este mismo sitio, y el mismo día y hora os quisiéredes hallar, puede ser que os esté aguardando, o venga a encontraros; y si ni lo uno ni lo otro sucediera, será señal que no me ha sido posible venir. No os doy más señas de mi persona; y de las vuestras tengo las que me bastan, porque sois honrados y generosos, que son las que yo suelo tomar de los hombres. Alzad de aquí ya y echad a andar, que vuestra jornada no da lugar a más entretenimientos. Adiós, compañeros; el corazón se me va con vosotros.» Y dicho esto los abrazó, y se enternecieron todos, contestándole después uno de ellos: «Quien quiera que seáis, amigo y compañero, para nosotros habéis sido verdaderamente el ángel conductor guiando nuestros pasos y dirigiendo nuestra ignorancia. Y si escuela puede ésta llamarse, vos habéis sido el maestro y la luz de ella. Volveremos, sí, Dios mediante, el año que viene, obligándonos vuestra mucha discreción y vuestra apacibilísima amistad y trato.» Y se tornaron a abrazar, se separaron y dieron por fin la espalda esforzadamente, caminando ellos al mediodía sierra arriba, y él al norte sierra abajo.
Tierna y lagrimosa fue la despedida, porque realmente se querían, haciendo de todos cinco la amistad un solo corazón y una sola alma. Por lo demás, las gallinas y pollos que se comieron, los jamones y conservas con que los regalaron, las diabluras que hicieron, las doncellas que alegraron, las casadas que desenfadaron, las viudas que consolaron, y los bobos a quienes ejecutaron, no tienen número; ni vida más ligera, alegre, gozosa y descuidada la pasó nadie en todos los siglos y edades del mundo.
Travesuras mayor no hicieron ninguna. Achacáronles no obstante de ahí a algún tiempo que se habían llevado disfrazada de hombre una doncella de Sieso, hija de un escribano muy rico, de solar antiguo, que murió en opinión de santo porque oía misa todos los días y ayunaba los viernes y sábados, se confesaba y comulgaba todos los primeros domingos de mes y casó y dotó en diferentes veces seis doncellas pobres. Hasta que enviudó una de ellas y comenzó a reírse de la santidad del escribano; y luego otra, y hacía lo mismo. Diciendo la primera: «Y, ¿qué se le dará a nadie?, yo lo quiero decir; buen marido me tuve, y con lo mío me quedo.» Y la segunda: «mal cuentan del invierno de aquel año; no digo yo sino bien: ¡anda arriba!, que traté con buenos, y doscientos escudos ninguna dejó de tomallos si no fue boba.» Pero la hija no fue sonsacada por los estudiantes, sino que ella de su propio motivo y llevada de su imaginación, a los dos días que pasaron por allí hizo la desenvoltura de vestirse de hombre, tomar dinero a su padre, y los ir a encontrar a Piedra Pertusa, en donde les declaró que quería irse y correr con ellos. Anduvo en efecto, y corrió ocho días; al cabo de los cuales Pedro Saputo, que más particularmente le debía aquella locura, la pudo persuadir, y la restituyó y acompañó a su pueblo. Y dijo a su padre que viese en esta acción y en que ni un maravedí le habían permitido gastar del dinero que traía, el mucho honor y conciencia de ellos; que en todo caso convenía casalla cuanto antes; y que de aquel antojo de tornarse estudiante y correr tan libres aventuras, puesto que fuese una niñería, a todos importaba callar, y no dalle cuerpo ni hacer ruido. El escribano apretando los puños y mirando al cielo, rugió de dolor, y se iba a lanzar sobre su hija para matarla; pero le templó y sosegó Pedro Saputo con su mucha elocuencia, y reconciliándole del todo con la hija, volvió a buscar a sus compañeros. Luego casó la muchacha, y bien, a pesar de aquella liviandad. Que es gran capa un buen dote, y dan de sí y de las personas muy bueno y largo olor las riquezas.
Los estudiantes se fueron sin saber quién era Pedro Saputo, discurriendo y pareciéndoles por su crianza, por su desinterés y su nobleza, que debería ser hijo de algún gran caballero, y que por alguna travesura se habría ido de casa de sus padres, y le acomodaba más aquella vida suelta y alegre, que la sujeta y formal del orden en que se criara. También dudaron siempre si era aragonés, castellano o navarro, inclinándose a esto último sólo porque se lo dejaba llamar; bien que pudiendo por el acento ser de cualquiera provincia de España, que un día le tenía de una y otro de otra, haciendo de su habla y trazas lo que quería.
viernes, 26 de julio de 2024
2. 7. Se descubrix a les monges.
Capítul VII.
Se descubrix a les monges.
Al cap de poc mes de dos mesos li va pareixe que lo bigot se li anáe espessín, y va di a les seues dos enamorades novissies, que ere ya tems de pensá en lo que teníen que fé. Perque si ella (ell) se quedabe home com portáe trassa de séu per lo que li quedáe de vida, allí no podíe está; y si les mares u sabíen, ñauríe una gran tronada de escándol y aspavens.
- Pos si tú ten vas, li van contestá, mos morirem les dos de pena.
- Calléu, va di ell, que ya ne cavilaré yo alguna pera que ton aniguéu tamé vatres dos y mos veigam les tres fora de esta presó, y mos amem y busquem y tratem en libertat y gust.
¿Qué, no voléu torná a les vostres cases y al estat libre que teníeu?
- Sí, sí, van di les dos mol contentes; ¿pero cóm u farem?
- Ya u ting pensat, va di ell, y tos u comunicaré al seu tems.
Ara entenéu que yo no puc dixá de manifestá a la mare priora lo que me passe, y figureutos ya lo que resultará; no pot dixá de sé la meua eixida del convén. Pero abans quedará mol ben ordenat lo que toque a vatres. Sentíen elles aixó y los saltáe lo cor de jubileu perque se habíen ubert los seus ulls y veíen que aquell estat no los conveníe.
En molta vergoña y en temó va aná ell a la cámara de la mare priora y li va di (demananli abans perdó y suplicanli que no la maltratare), que segons habíe advertit, fée alguns díes que se estáe tornán un home; y que ya u ere casi del tot.
La priora, al sentí tal charrada, va arrencá a riure, la va mirá a la cara, y después de un rato va di:
- Tú, Geminita, no estás be del cap. ¿Qué te passe, pobreta?, ¿qué es aixó?, ¿T'añores de la teua terra?, ¿Tens la semaneta y aixó te gire lo juissi? No te preocupos; cridaré a sor Mercedes, que es íntima amiga meua, y te vol tamé mol, y vorem lo que se ha de fé en tú. Ara vesten al coro y resa nou Padrenuestros o Parenostres y nou Salves al san del día, San Estés, al nostre beato patriarca y a la Virgen de la teua devossió; y a les set tornarás y ya vorem. En aixó lo va agarrá de la má en bondat y li va besá al fron. Va cridá a sor Mercedes, li va di lo que ñabíe, y sen va enriure tamé mol y u va tindre per imaginassió, y van quedá en que tornare al cap de un hora.
Va aná, per supost, al coro Pedro Saputo y va resá lo que li va maná la priora, no pera que los sans que invocabe li tornaren lo entenimén que no habíe perdut, sino pera que, pos ya que eixiríe de aquella seguridat y asilo, de aquella oscurina y retiro, lo libraren dels alguasils de Huesca. Y va arribá la hora entre tan y se va presentá a la cámara de la priora aon lo aguardaben les dos amigues.
- Me pareix, siñores y mares meues, va di, que la orassió del coro me ha acabat de convertí en home, no sol perque ya u soc perfecte en cos, sino perque me séntigo en unes forses extraordinaries, y un gran dessich de blandí espases y arcabusos, y de montá y bufáls deball de la coa als caballs; y hasta la cara me s'ha mudat. Y dién aixó brassejabe y apretabe los puñs, y ficáe lo semblán fort y marcat. Y pera proba, va di, miréu y perdonéu, y va agarrá a sor Mercedes y la va fé voltá com a una nina, y después a la priora, encara que ere mes grossota, y se van admirá les bones monges, y van pensá que efectivamen ere ya un home o u acabaríe de sé mol depressa. La escena va sé divertida, la rissa gran, y después la admirassió y lo pasmo de aquelles dos beneídes dones, sense podé creure del tot lo que veíen, ni tampoc dixá de creureu. En conclusió van acordá no di res a la comunidat y doná vuit díes de tems a Geminita pera que se reconeguere milló y puguere afirmá y ratificá lo que acababe de declará. La forseguera de que va fé alarde, y hasta lo semblán que ara sels figuráe mes reforsat y que tirabe a señes de home, cuan hasta aquell día les habíe paregut dona. Tamé sels representabe mes alt de estatura, y lo seu cos mes dret y musculós. Y van está parlán dos hores bones, acabanse lo consell en la ressolusió (mentres ell estáe ya jugán en les seues novissies) de repudiá tota proba que ofenguere lo pudor o repugnare a Geminita; encara que sén totes dones (va di la priora) no tindríe que sé tan gran l'empach.
Va proposá tamé la priora consultá al pare confessó; y a sor Mercedes, que ere mes avisada, no li va pareixe be per moltes raons y atres tans motius que va exposá, resumín que per la seua part no se teníe que consultá a ningú, ni se atropellaríe a la sagala, ni volíe tindre escrupols; y se va conformá la priora.
En ixos vuit díes van tindre les dos monges mols coloquis, y sempre quedaben en lo mateix, amaganse empero la una a l'atra, que les dos miráen a Geminita en uns atres ulls dels que la habíen mirat hasta entonses, y que la volíen tamé mes y en un atre gust.
No va tindre ell a les seues volgudes novissies mol tems en suspense, si passats los vuit díes se veíe obligat a eixí del convén, les va previndre y va di:
- Ya veéu, amigues meues, que este estat y esta vida no tos convé; engañades vau vindre, o ignorans mes be y sense sabé lo que tos feieu. Y com me diéu que tos moriríeu les dos en pocs díes si aquí tos quedáreu, vach a donatos la trassa que hau de inventá y seguí pera eixí de aquí y torná a les vostres cases. La una fará vore que está dolenta y l'atra mol trista. La mare priora haurá de escriure als pares de la dolenta; vindrán, los demanaréu que tos traguen uns díes, y ya no tornaréu. La manera de fé aixó...
- No ña per qué cansás, va di Juanita; ya t'ham entés; yo soc la dolenta y Paulina la triste. Als dos mesos que tú ten haigues anat, ya faltará poc pera la nostra professió, se fa lo embeleco, y te prometixgo que ixirá be, vullgue o no vullgue. ¿Yo quedám aquí? Primé me tiraré de la finestra mes alta.
- Y yo, va contestá Paulina, me agarraré a les teues faldes y caurem juntes.
- Pera fé vore que estás dolenta, continuabe Pedro Saputo...
- ¡Qué pesadet! Lo va interrompre o interrumpí Juanita. Hay dit y repetixgo que está calat. En dixá de vóret me ficaré dolenta tan de veres, que pot sé que después me costo mich añ recuperám; y si vull un añ. Pero, ¿mos dones paraula de vindre a vóremos?
- Sí, va contestá Pedro Saputo; y vatres, ¿me la donéu a mí de vóldrem sempre com ara?
- Sí, y mes encara, li van di les dos. Y van quedá en aixó.
Passats los vuit díes se va torná a presentá a les mares, y va confirmá y ratificá lo que habíe dit, assegurán que sense remey ere home, y home del tot, y sol home; que ya no li chauchaben los ofissis de dona, y ya li fée nosa lo vestit y personalidat de dona, que en consecuensia veíe que no podíe está mes al convén; que u sentíe mol, pero que ya veíen que Deu als seus inexcrutables y inapelables juissis habíe disposat un atra cosa.
¡Oh, quí u habíe de di! Se van ficá tendres aquelles dos sensibilíssimes y apressiabilíssimes siñores. Y ell que u va guipá, va continuá dién:
- Yo hasta ara hay mereixcut de la bondat de algunes mares, de vostra mersé espessialmén, algunes mostres de cariño que potsé ya no me atreviré a torná com abans; y es un atra proba mes de la meua sansera transformassió, pos la vech y u séntigo per la amistat de unes persones de qui tan favor y potsé amor hay mereixcut.
An aixó elles sense tartí, sense di ni mu, miráen com un mussol de Fórnols, y los pareixíe que Geminita parláe mes doctamen, com si desde que ere home tinguere lo sabé y la autoridat. La priora, per fin, li va di:
- Pos be, cuan vullgues, cuan te paregue determinarás la teua eixida del convén; natres no te traurem; a la teua prudensia y voluntat u dixem.
- Yo, los va contestá, no men aniría may; no, siñores; que moltes llágrimes vech que haurá de costám.
- Tamé a natros, va di la priora; y desde ara te demanem que mos donos noves teues, te passo lo que te passo. Y mentres estigues al convén sigues prudén y no digues res a ningú; sobre tot a les novissies.
Acordat aixó y mosseganse Pedro Saputo los labios sobre lo que ñabíe a l'atra part, los va demaná que li fassilitaren roba, la que fore, pera fes un vestit de home. Vindrás demá, li van di, y la tindrás preparada. En efecte van acudí an algunes túniques y mantellets de san, perque no teníen datra cosa a má, y com a gorra una tuniqueta de vellut blavós tirán a violeta de un chiquet Jesús Nazareno, adornada en galons de or; y en tres díes se va fé tot lo traje.
Res va di a les novissies, la nit que lo va tindre acabat, sel va ficá y ajuntanles a la cámara de Paulina sels va presentá vestit de home y en una pluma mol pincha a la gorra que se va acomodá de una de pavo real que teníe la priora. Cuan elles lo van vore, van pensá que se tornáen loques de amor, y en micha hora no van acabá de mirál, ni en una, ni en dos, ni en tota la nit, de fé extrems y regalás en ell y regalali lo cor y l'alma.
En son demá va proposá y li va pareixe be a la priora, que per la nit, después de sená, se vestiríe a la seua cámara pera que lo veigueren ella y sor Mercedes. Se van reuní, y ell va demaná que lo pentinaren com a un home y caballé, y u van fé elles de boníssima gana.
Va entrá a la alcoba, se va vestí, se va ajustá la gorra una miqueta inclinada cap a un costat, y en una grassia y bizarría capás de marejá a una santa pintada, ix cap a fora de les cortines mirán afablemen y sonrién a les monges, que al vórel van creure que ere una visió del sel. Tan galán estáe, tanta ere la seua hermosura, tal lo seu donaire y gallardía. Miranles en una tendresa que derretiríe la neu, y enterbolits los ulls de llágrimes va corre cap a la priora en los brassos uberts, y después cap a sor Mercedes, y elles lo van ressibí en lo mes gran apressio que van pugué perque ni la una ni l'atra sabíen lo que les passáe; y sol les pareixíe que Geminita no ere Geminita sino l'ángel del amor, ni elles sor Fulana y sor Zutana, sino dos dones a qui un foc interió que may habíen sentit les estáe desfén lo cor y turbáe la raó y los sentits.
En son demá lo va cridá sor Mercedes a la seua cámara, y tancán la porta va di:
- Desde lo primé día que mos vas parlá de lo que dius que te estáe passán, hay estat pensán cóm podíe sé; y en fin, Geminita, me dono a entendre, y crec que estic covensuda, y no me fará ningú creure un atra cosa, que tan home eres cuan vas vindre al convén, com ara, perque ixa transformassió siríe un milagre mol gran, y tan de rissa com gran, y no u habíe de fé Deu aixina per passatems y joc. Pero sigue lo que vullgue, no te obligaré a que me descubrixques lo misteri de la teua persona y de la teua vinguda an esta casa, perque misteri es y no menut per mes que u dissimulos. Ni tú eres tan ignorán com fas vore, ni tan sensill com aparentes, ni te dius Geminita, sol vech en tú un gran secreto que farás be de no revelá a ningú perque així estarás mes segú. Així com yo res hay dit de esta sospecha a la mare superiora, perque es algo aprensiva y podríe rompre per aon no vinguere al cas. La teua mirada continguda y serena me diu que es verdat tot lo que estic dién. Pero te has cansat de viure en natres y vols anáten; o has satisfet ya la teua curiosidat y gust. Vesten en hora bona, encara que per mí te juro que no ten aniríes; y si me fore possible tamé te seguiría. Perque vach vindre mol engañada, y engañada me vach ficá este hábit, y mes que engañada vach professá y abrassá un estat que si no me fa tan infelís com a les atres, perque no ting la imprudensia de fotre cosses contra lo fisó, y me conformo en lo dit del vulgo y de la ressignassió animosa, que diuen al fet, pit; en tot confesso que me fa viure sense vida. Cap abán empero, no sé cóm me anirá, perque la teua presensia y bellíssima figura no se borrará de la memoria fassilmen; no, jove apressiable. ¡Y ten vas! ¡Ten vas ara que t'ham conegut!,
¡y sense sabé quí eres!, ¡sense sabé quí es lo que a una edat tan de chiquet tanta discressió ha tingut vivín entre natres, tal desenvoltura, tan amor y encán ha escampat an esta casa...! Dissimula y no extraños estes llágrimes... ¡te vull, jove amable!
Sí, ¡ay! te vull... sol te demano... que parlos... y... que me consolos...! Y dién aixó y plorán se va aviá als seus brassos.
A l'atre día la priora, encara que en algún rodeo y menos franquesa, li va di lo mateix, y tamé va dixá corre una llágrima y se li van escapá alguns suspiros; tots mes templadamén ya pel seu carácter, ya per la seua edat, pos teníe coranta y sing añs, cuan sor Mercedes ne teníe sol trenta y un, y encara que de espíritu eixecat ere mes delicada y amán.
No sabíen está sense ell aquells díes que indefinidamen se quedáe al convén; y ell per gratitut y per afecte, perque ere impossible dixá de correspondre a tans favors, les contemplabe lo mes sensiblemen que podíe.
Original en castellá:
Capítulo VII.
Descúbrese a las monjas.
Al cabo de poco más de dos meses le pareció que el bozo del labio se le iba espesando a más andar, y dijo a sus dos enamoradas novicias, que era ya tiempo de pensar en lo que debían de hacer. Porque si ella (él) se quedaba hombre como llevaba trazas de serlo toda su vida, allí no podía estar; y si las madres lo sabían, habría gran tempestad de escándalo y aspavientos. - Pues si tú te vas, le respondieron, nos moriremos las dos de pena. - Callad, dijo él, que ya daré yo traza para que os vayáis también vosotras y nos veamos las tres fuera de esta prisión, y nos amemos y busquemos y tratemos a nuestra libertad y gusto. ¿Qué, no queréis volver a vuestras casas y al estado libre que teníades? - Sí, sí, dijeron las dos muy contentas; ¿pero cómo haremos? - Ya yo lo tengo pensado, dijo él, y os lo comunicaré a su tiempo. Agora entended que yo no puedo menos de manifestar a la madre priora lo que me pasa, y figuraos ya lo que resultará; no puede dejar de ser mi salida del convento. Pero antes quedará muy bien ordenado lo que toca a vosotras. Oían ellas esto y les saltaba el corazón de júbilo porque se habían abierto sus ojos y veían que aquel estado no les convenía.
Con mucho rubor al parecer y con algún miedo realmente fue él a la celda de la madre priora y le dijo (pidiéndole antes perdón y suplicándole no la maltratase), que según había advertido, hacía algunos días que se tornaba hombre; y que lo era ya casi entera y cumplidamente. La priora al oír tal disparate, que disparate y grande era para ella, se echó a reír, le miró a la cara, y después de un rato dijo: - Tú, Geminita, estás de la cabeza. ¿Qué te sucede, pobrecilla?, ¿qué es esto?, ¿tienes cariños de tu tierra?, ¿o estás en tu mala semana y eso te turba el juicio? No te aflijas; llamaré a sor Mercedes, que es mi íntima amiga, y te quiere también mucho, y veremos lo que se ha de hacer contigo. Agora vete al coro y reza nueve Padrenuestros y nueve Salves al santo del día, a nuestro beato patriarca y a la Virgen de tu devoción; y a las siete volverás y veremos. Con esto le tomó de la mano con bondad y le besó en la frente. Llamó a sor Mercedes, díjole lo que había, y se rió también mucho y lo tuvo por imaginación, quedando por último, en volver a la hora citada.
Fue, por supuesto, al coro Pedro Saputo y rezó lo que le mandó la priora, no para que los santos que invocaba le volviesen el juicio que no había perdido, sino para que, pues iba a salir de aquella seguridad y asilo, de aquella oscuridad y retiro, le librasen de los alguaciles de Huesca. Y llegó la hora entre tanto y se presentó en la celda de la priora donde le aguardaban las dos amigas. - Paréceme, señoras y madres mías, les dijo, que la oración de coro me ha acabado de convertir en hombre, no sólo porque lo soy ya perfecto en mi cuerpo, sino porque me siento unas fuerzas extraordinarias, y un gran deseo de manejar espadas y arcabuces, y de montar y correr caballos; y hasta el rostro se me ha mudado. Y diciendo esto braceaba y apretaba los puños, y ponía el semblante fuerte y levantado. Y aun para prueba, dijo, mirad y perdonad (y tomó a sor Mercedes y la jugó como a una muñeca, y luego a la priora, aunque más gruesa); y se admiraron las buenas monjas, y creyeron que efectivamente era ya hombre o lo iba a acabar de ser muy aprisa. La escena fue divertida, la risa grande, y después la admiración y el pasmo de aquellas dos benditas mujeres, sin poder resolverse del todo a creer lo que veían, ni tampoco dejar de creerlo. En conclusión acordaron no decir nada a la comunidad y dar ocho días de tiempo a Geminita para que se reconociese mejor y pudiera afirmar y ratificar lo que acababa de declararles. Inclinábalas mucho el esfuerzo de que hizo alarde, y aun el semblante que de golpe se les figuró más robusto y que tiraba a señas de hombre, cuando hasta aquel día les había parecido mujer. También se les representaba más alto de estatura, y su cuerpo más derecho y liso. Y estuvieron hablando bien dos horas, terminándose el consejo con la resolución (mientras él estaba ya jugando con sus novicias) de desechar toda prueba que ofendiese el pudor o repugnase a Geminita; aunque siendo todas mujeres (dijo la priora) no debería ser tanto el empacho.
Propuso asimismo la priora consultar al padre confesor; y a sor Mercedes, que era más avisada y cuerda, no le pareció bien por muchas razones y otros tantos motivos que expuso largamente, resumiéndose en que por su parte ni se consultaría a nadie, ni se atropellaría a la muchacha, ni quería tener escrúpulos; y se conformó la priora.
En aquellos ocho días tuvieron las dos monjas muchos coloquios, y siempre quedaban en lo mismo, ocultándose empero la una a la otra, a pesar de su intimidad, que las dos miraban a Geminita con otros ojos que la habían mirado hasta entonces, y que la querían también más y con otro gusto.
No tuvo él a sus carísimas novicias mucho tiempo suspensas, sino que por si pasados los ocho días se veía obligado a salir del convento, les previno y dijo: - Ya veis, queridas mías, que este estado y esta vida no os conviene; engañadas vinisteis, o ignorantes más bien y sin saber lo que os hacíais. Y pues me decís que os moriríades las dos en pocos días si aquí os quedásedes, voy a daros la traza, que habéis de inventar y seguir para saliros y volver a vuestras casas. La una se fingirá enferma y la otra muy triste. La madre priora habrá de escribir a los padres de la enferma; vendrán, le pediréis que os saquen unos días, y ya no volvéis. El modo como habéis de hacer esto... - No hay para qué cansarse, dijo denodada Juanita; ya te hemos entendido; yo soy la enferma y Paulina la triste. A los dos meses que tú hayas ido, que ya faltará poco para nuestra profesión, se hace el embeleco, y te prometo que saldrá bien, quiera que no quiera. ¿Yo quedarme aquí? Primero me tiraré de la ventana más alta. - Y yo, respondió Paulina, me asiré de tus faldas y caeremos juntas. - Para fingirte enferma, continuaba Pedro Saputo... - ¡Que das en ser porfiado!, le interrumpió Juanita. He dicho y repito que está calado. Con dejar de verte y derrengarme un poco de ánimo enfermaré yo tan de veras, que puede ser que después me cueste medio año de convalecer; y si quiero un año. Pero, ¿nos das palabra de venir a vernos? - Sí, respondió Pedro Saputo; y vosotras, ¿me la dais a mí de quererme siempre como agora? - Sí, y más aún, le dijeron las dos. Y quedaron en esto.
Pasados los ocho días se volvió a presentar a las madres, y confirmó y ratificó lo que les había dicho, asegurándoles que sin remedio era hombre, y hombre del todo, y sólo hombre; que le repugnaban los oficios de mujer, y se afrentaba ya del traje y persona de mujer, que en su consecuencia conocía que no podía estar más en el convento; que lo sentía mucho, pero que ya veían que Dios en sus inexcrutables e inapelables juicios había dispuesto otra cosa. ¡Oh, quién lo dijera!, se enternecieron aquellas dos sensibilísimas y apreciabilísimas señoras. Y él que lo advirtió, continuó diciendo: - Yo hasta ahora he merecido de la bondad de algunas madres, de vuesas mercedes especialmente, algunas muestras de cariño que quizá ya no me atreveré a devolver como antes; y es otra prueba más de mi entera transformación, pues la veo y siento en la amistad de unas personas a quien tanto favor y quizá amor he merecido. A esto nada contestaban ellas, miraban solamente, y les parecía que Geminita hablaba más doctamente, y como si desde que era hombre tuviera infuso el saber y la autoridad. La priora, por fin, le dijo: - Pues bien, cuando quieras, cuando te parezca determinarás tu salida del convento; en la inteligencia que nosotras no te echaremos; a tu prudencia y voluntad lo dejamos. - Yo, les contestó, no me iría nunca; no, señoras; que muchas lágrimas veo habrá de costarme. - También a nosotras, dijo la priora; y desde agora te pedimos nos des nuevas de ti, sucédate lo que te suceda. Y mientras estés en el convento sé prudente y no digas nada a nadie; sobre todo a las novicias.
Acordado esto y mordiéndose Pedro Saputo los labios sobre lo que había en otra parte, les pidió que le facilitasen ropa, cualquiera que fuese, para hacerse un vestido de hombre. Vendrás mañana, le dijeron, y la tendrás prevenida. Con efecto acudieron a algunas túnicas y mantitos de santo, porque no tenían otra cosa a mano, y para gorra una tuniquilla de terciopelo morado de un niño Jesús Nazareno, guarnecida con galones de oro; y en tres días se hizo todo el traje. Nada dijo a las novicias, sino que la noche que lo tuvo concluido, se lo puso y reuniéndolas de antemano en la celda de Paulina se les presentó vestido de hombre y con una airosa pluma en la gorra que se acomodó de una de pavo real que tenía la priora. Cuando ellas le vieron, pensaron volverse locas de amor, y en media hora no acabaron de mirarle, ni en una, ni dos, ni en toda la noche, de hacer extremos y regalarse con él y regalarle el corazón y el alma.
Al día siguiente propuso y pareció bien a la priora, que por la noche, después de cenar, se vestiría en su celda para que le viesen ella y sor Mercedes. Reuniéronse con efecto, y él para causarle mayor las rogó que le peinasen y tocasen a lo hombre y caballero, que lo hicieron ellas de bonísima gana. Entróse en la alcoba, vistióse, púsose la gorra un poquito inclinada a un lado, y con una gracia y bizarría capaz de marear a una santa pintada, sale y se para fuera de las cortinas mirando afable y risueño a las monjas, las cuales al verle creyeron que era una visión del cielo. Tan galano estaba, tanta era su hermosura, tal su aire y gallardía. Mirádolas que hubo un poco, y sonriéndose con una ternura que derritiera la nieve, y preñándosele los ojos de lágrimas corrió a la priora con los brazos abiertos, y luego a sor Mercedes, y ellas le recibieron con el mayor regalo que pudieron porque ni la una ni la otra sabían lo que les pasaba; y sólo les parecía que ni Geminita era Geminita, sino el ángel del amor, ni ellas sor Fulana y sor Zutana, sino otras dos mujeres a quienes un fuego súbito interior que jamás sintieran les estaba deshaciendo el corazón y turbaba la razón y los sentidos.
Al día siguiente le llamó sor Mercedes a su celda, y cerrando la puerta dijo: - Desde el primer día que nos hablaste de lo que dices te sucedía, he estado pensando cómo podía ser; y al fin, Geminita, me doy a entender, y creo que estoy persuadida, y no me hará nadie creer otra cosa, que tan hombre eras cuando viniste al convento, como agora, porque esa transformación sería un milagro muy grande, y tan jocoso como grande, y no le había de hacer Dios así por pasatiempo y juego. Pero sea lo que quiera, no te estrecharé a que me descubras el misterio de tu persona y de tu venida a esta casa, porque misterio es y no pequeño por más que lo disimules. Ni tú eres tan ignorante como te finges, ni tan sencillo como aparentas, ni te llamas Geminita, ni veo en ti sino un profundo secreto que harás bien de no revelar a nadie porque así estarás más seguro. Así como yo nada he dicho de esta sospecha a la madre superiora, porque es algo aprensiva y podría romper por donde no vendría al caso. Tu mirada, en medio de tu advertido continente y serenidad, me dice que es verdad todo lo que estoy diciendo. Pero te has cansado de vivir con nosotras y quieres irte; o has satisfecho ya tu curiosidad y tu gusto. Vete en hora buena, aunque por mí te juro que no te irías; y si me fuese posible también te seguiría. Porque vine muy engañada, y engañada vestí este hábito, y más que engañada profesé y abracé un estado que si no me hace tan infeliz como a otras, porque no tengo la imprudencia de dar coces contra el aguijón, y me conformo con el dicho del vulgo y de la resignación animosa, que dicen a lo hecho, pecho; con todo confieso que me hace vivir sin vida. En adelante empero, no sé cómo me irá, porque tu presencia y bellísima figura no se borrará de la memoria fácilmente; no, joven apreciable. ¡Y te vas! ¡Te vas ahora que te hemos conocido!, ¡y sin saber quién eres!, ¡sin saber quién es el que en una edad tan de niño tanta discreción ha tenido viviendo entre nosotras, tal desenvoltura ha ejecutado, tanto amor y encanto ha esparcido en esta casa...! Disimula y no extrañes estas lágrimas... ¡te quiero, joven amable! Sí, ¡ay! te quiero... sólo te pido... que hables por fin... y... que me consueles...! Y diciendo esto y llorando se echó en sus brazos.
Otro día la priora, aunque con algún rodeo y menos franqueza, le vino a decir lo mismo, y también dejó correr una lágrima y se le escaparon algunos suspiros; todos más templadamente ya por su carácter, ya por su edad, pues contaba cuarenta y cinco años, cuando sor Mercedes tenía sólo treinta y uno, y aunque de espíritu levantado era más delicada y amante.
No sabían estar sin él aquellos días que indefinidamente permanecía en el convento; y él por gratitud y por afecto, porque era imposible dejar de corresponder a tantos favores, las contemplaba lo más sensiblemente que podía.
jueves, 7 de diciembre de 2023
La caiguda dels gigans, Ken Follet (un trosset)
La caiguda dels gigans o jagans. Chapurriau no es chapurrear com Ke te follon no es Ken Follet. Este llibre es part de una trilogía: The Century, lo siglo. Si Kenneth Martin Follet me done la autorisassió de traduí la trilogía The Century al chapurriau, potsé continuará...
II Ethel Williams se sentíe rebossán de alegría. Podíe enfrentás a consevol situassió, solussioná tots los problemes. Cuan se miráe al espill, veíe que li brilláe la pell y li sentelleáen los ulls. Lo domenge, después de la missa, son pare habíe fet algún comentari al respecte, en lo seu sarcasmo habitual. ¿Te vech mol contenta, es que t' has topetat en un sac de dinés? Assobín se sorpreníe corrén, y no caminán, pels llargs passillos de Ty Gwyn, y tots los díes omplíe fulles y mes fulles del cuadern en listes de la compra, calendaris de treball, cuadrans del servissi, horaris, calculs, número de fundes de cuixins, jarrons, servilletes, veles, culleres, tenedós, gaviñets, etc… Aquella ere la seua gran oportunidat. Encara que fore jove, estáe fen de ama de les claus per a una visita del rey en persona. La siñora Jevons no milloráe y no se eixecáe del llit, així que sobre Ethel recaíe tota la responsabilidat de amaní la mansió per a doná lo ressibimén que mereixíen rey y reina. Sempre habíe estat segura de que ere capás de fe les coses milló que dingú y destacá, sempre y cuan li donaren la oportunidat, pero a la rígida jerarquía del servissi doméstic, ñabíen escasses oportunidats de demostrá que ere milló que los demés. Ara teníe que aprofitá la ocassió al máxim. Después de alló podríe sé que li assignaren a la siñora Jevons una faena en menos responsabilidat y que an ella la nombraren ama de les claus, en lo doble de jornal que cobráe ara, en un dormitori per an ella sola y la seua propia sala de está prop de les dependensies del servissi. Pero encara no habíe arribat eixe momén. Ere evidén que lo comte estáe satisfet en ella, perque al final no habíe cridat a l' ama de claus de Londres, lo que Ethel interpretáe com un cumplit. Encara ñabíe tems de cometre algún descuido, un error fatal que podíe féu malbé tot: un plat del sopá brut, un desaigüe taponat, un ratolí mort a la bañera… Y entonses lo comte sí que se enfadaríe. Lo matí del dissapte en que arribáen los reys, Ethel se va encarregá personalmén de supervisá totes y cada una de les cámares de invitats, per a assegurás de que les enchumeneres estáen enseses y que les banues estaben prou toves. A cada cuarto ñabíe al menos un jarrón en flos, portades aquell matí del invernadero. A cada escritori ñabíe papé de cartes en lo escut de Ty Gwyn, y habíen proveít toalles, sabó, aigua per al asseo personal. Al anterió comte no li agradáe la fontanería moderna, y Fitz encara no habíe manat que instalaren aigua corrén a les habitassions. Sol ñabíen tres vaters a una casa en sen dormitoris, féen falta bassins. Tamé habíen colocat flos seques aromátiques a totes elles, fetes per la siñora Jevons segons la seua propia ressepta, per a eliminá la pudó, les aulós roínes, pudós. Se esperáe que arribare la comitiva real per a l' hora del té. Lo comte acudiríe a ressibils a la estassió de tren de Aberowen, aon segú que s' hauríe aclaperat una gran patolea de gen, que esperaríe podé entrevore als soberanos, encara que no estáe prevista cap aparissió pública allí. Fitz los portaríe a casa en lo seu Rolls-Royce, un automóvil gran y tancat. Lo ajuda de cámara del rey, sir Alan Tite, y lo demés séquito aniríen detrás, en lo bagache, en uns carros tirats per caballs. Dabán de la casa, un batalló de los Fussilés Galesos ya estáe formán als dos costats del camí de entrada per a actuá com guardia de honor. La parella real apareixeríe públicamen dabán dels subdits lo dilluns pel matí. Planejáen fe un passeo per les aldees dels voltans, en un coche de caballs descubert y parás al ajuntamén de Aberowen per a reunís en lo alcalde y consejals antes de aná cap a la estassió. Los demés invitats arribaríen a michdía. Los primés en arribá van sé los tíos de Fitz, lo duc y la duquesa de Sussex. Lo duc ere cusí germá del rey, y l' habíen invitat per a que se trobare a un ambién mes cómodo y familiá. A la duquesa li agradáe la política, a la seua casa de Londres selebráe una tertulia o charradeta aon anáen los miembros del gabinet del ministeri. La duquesa li va di a Ethel que lo rey estáe obsessionat en los rellonges, que no li agradáe gens vore que a una casa marcaren hores diferentes. Ñabíen mes de un sentená per tota la casa. Ethel va demaná lo rellonge de la siñora Jevons y va aná per tota la casa ajustán l' hora. Cuan va entrá al minjadó menut se va trobá en lo conde. Ell estáe de peu al finestral, estáe com enchisat. Ella se va pará a mirál un momén. Ere l' home mes guapo que habíe vist a la seua vida. La seua cara com la cals, iluminada per la tenue llum d' hivern, pareixíe está feta de mármol de Carrara o de alabastro. Teníe les barres o mandíbules cuadrades y lo nas griego. Teníe lo pel negre, los ulls verts, una combinassió poc frecuén. No portáe barba ni mostacho, tampoc patilles o pulseres. Una cara tan maja com aquella, ¿per a qué tapala en pel? Ell la va sorprendre miranlo. Va di: Acabo de sabé que al rey li agrade tindre una sistella en taronjes a la habitassió y no trobo una taronja en tota la condenada casa! Ethel va arrugá lo fron. Cap tendero de Aberowen tindríe taronjes, pos los cliéns no su podíen permetre o permití. Passaríe lo mateix a tots los pobles de les valls de Gales del Sur. Si puguera fe aná lo teléfono cridaría an alguna fruitería de Cardiff, podríe sé que tingueren taronjes an este tems del añ. ¿Pero cóm mos u farem per a que mo les envíon hasta aquí? Los demanaré que ficon una sistella al tren. En una mica de sort les taronjes arribarán al mateix tems que lo rey. Aixó es, va di Fitz, açó farem. La va mirá directamén, ¡eres assombrosa!, va cridá, no estic segú de habé conegut may a cap sagala com tú. Ethel li va aguantá la mirada. Les dos semanes anteriós, ell s' habíe dirigit an ella en un to massa familiar, en serta intimidat, y aixó la habíe fet sentí rara, li habíe provocat una espessie de incómoda euforia, com si algo perillosamén emossionán estiguere a pun de passá. Ere com aquell momén dels cuentos de fades aon lo príncipe entre al castell encantat. Unes rodes a fora van chirriá y van chafá l' enchís. Se va sentí una veu familiá. ¡Peel, cuán me alegro de vóret! Fitz va mirá per la finestra y va fe momos. ¡Oh, no, es man germana! Benvinguda a casa, lady Maud, va contestá Peel, no la esperabem. Al comte se li va olvidá invitám, pero hay vingut de totes formes. Ethel se va aguantá una sonrissa. Fitz adoráe a san germaneta, pero li ressultáe difíssil tratá en ella. Les seues opinions polítiques eren mol liberals, ere sufragista, militán activa del movimén que intentabe conseguí que les dones pugueren votá. A Ethel, Maud li pareixíe maravillosa, just la classe de dona independén que an ella li agradaríe sé. Fitz va eixí del minjadó y Ethel lo va seguí al salón, una estansia imponén decorada en estil gótic que tan los agradáe als victorians com son pare de Fitz: revestimens de fusta fosca, papé de paret pintat, cadires de fusta de roble treballades com si foren tronos medievals. Maud ya estáe entrán per la porta. Fitz, cariño, ¿cóm estás? Maud ere alta com son germá, y los dos se assemellaben mol, pero les facsions sinselades que féen que lo comte pareguere la estatua de un Deu no resultáen tan afavoridores per a una dona, per lo que Maud ere mes ben atractiva, en ves de verdaderamén guapa. Al contrari de la fama de anticuades de les feministes, la jove vestíe a la última moda, en una falda llarga de tubo, botins abotonats, un abrigo de coló blau marí en sinturó ample y puñs de botons, y un sombrero en una ploma enclavada a dabán com si fore una bandera de regimén. La acompañabe tía Herm. Tía Hermia ere l' atra tía de Fitz. A diferensia de san germana, que s' habíe casat en un duc ric, Herm s' habíe casat en un baró despilfarradó que va morí jove; partín del no res, va alcansá les cotes mes altes de la miseria. Deu añs abans, cuan van morí los pares de Fitz y Maud en un interval de pocs mesos, tía Herm sen va aná a viure en ells per a cuidá de Maud, que teníe tretse añs, y ara encara fée de siñora de compañía de la jove, sense tindre sobre ella cap autoridat. ¿Qué fas aquí? Va preguntá Fitz. Ya te vach di que no li faríe cap grassia, va rossegá la tía Herm. No podía faltá a la visita del rey, haguere sigut una falta de respecte. No vull que li parlos al rey de los drets de les dones. Ethel no creíe que lo comte tinguere raons per a preocupás. Encara que fore radical en les seues idees polítiques, sabíe com coquetejá en los homens mes poderosos, y podíe embutís a la burchaca inclús als amics mes conservadós de Fitz. Hola Williams, ¿cóm estás? Benvinguda, siñoreta, ¿vol ocupá la suite Gardenia? Sí, grássies, me encantes les vistes. ¿Voldrá amorsá mentres li preparo la habitassió? Sí, per favor, me mórigo de gana. Avui lo estem servín al estil club, siñora, pos los invitats están arribán a diferentes tongades. Aquell día l' amorsá ere mes be modesto, sopa india en espessies, fiambre y peix fumat, trucha rellena o farsida, chulles de cordé, surtit de postres y formaches. Van aná al minjadó prinsipal. Los cusins Von Ulrich ya estáen amorsán. Walter von Ulrich, lo mes jove, ere un home ben plantat y encantadó, y pareixíe entussiasmat de está a Ty Gwyn, mentres que Robert ere mes quisquillós. Habíe adressat lo cuadro del castell de Cardiff de la paret, habíe demanat mes cuixins y habíe descubert que lo seu tinté estáe sec, un descuido que va fe que Ethel se preguntare quins atres detalls habíe passat per alt. Los dos se van eixecá cuan van entrá les dames. Maud va aná directamén cap a Walter y va cridá, estás exactamén igual que cuan teníes devuit añs! ¿T' en enrecordes de mí? Pos claro, pero hay de di que tú sí que has cambiat desde que teníes tretse… Se van doná la ma y después Maud li va doná dos bessitos a les galtes, com si foren parens. Estaba loca per tú an eixa edat, va confessá en sinseridat. Tú a mí tamé me teníes robat lo cor. ¡Pero si sempre te comportáes com si tinguera la peste! Tenía que dissimulá los meus sentimens dabán de Fitz, que te protegíe com un mastín dels Pirineus. Tía Herm va tussí, indicán aixina que desaprováe la esceneta. Tía, te presento a Herr Walter von Ulrich, un antic compañ d' escola de Fitz que veníe aquí de vacassions. Ara traballe al cos diplomátic de la embaixada alemana a Londres. Los presento a mon cusí, lo Graf Robert von Ulrich (Ethel sabíe que Graf ere comte), es agregat militar de la embaixada austríaca. En realidat, eren cusins segons, li habíe explicat Peel a Ethel, confidensialmén. Los yayos dels dos eren germans, lo mes menut o cagarniu se va casá en una rica hereua alemana y va abandoná Viena per a aná a viure a Berlín, per naixó Walter ere alemán y Robert de austríaco. A Peel li agradáe dixá estes coses mol clares. Tots se van assentá. Ethel va escorre la cadira de tía Herm. ¿Vol una mica de sopa de espessies, lady Hermia? Sí, per favó, Williams. Ethel li va fe una siñal a un lacayo y éste va aná a buscá la sopa, que estáe a un ressipién espessial per a que no se arrefredare. Walter va di: men enrecordo de lo mol que te agradáe la música, Maud, just estáem parlán del ballet russo, ¿qué opines de Diaguilev? No ñabíen mols homens que li preguntaren a una dona qué opináe, aixó li agradabe a Maud. Mentres Ethel baixáe los escalons per a manáls a dos donselles que faigueren les habitassions, va pensá: este alemán es un encán.
III.
La sala escultórica de la casa ere una antessala del minjadó, y los invitats solíen reunís allí antes de sopá o sená. Fitz no ere un gran interessat pel arte, aquelles pesses les habíe reunit son yayo, pero les escultures oferíen un tema per a charrá mentres se fée hora de sopá. Fitz parláe en sa tía la duquesa y anáe mirán al voltán als homens vestits de rigurosa etiqueta y a les dones en vestits escotats y tiares. Lo protocolo exigíe que tots los invitats estigueren presens a la sala antes de que lo rey y la reina aparegueren. ¿Pero, aón estáe Maud? ¿Auncás estáe cavilánne alguna? No, allí estáe, en un traje de seda púrpura y los diamans de sa mare, parlán en Walter von Ulrich. Fitz y Maud sempre habíen estat mol units. Lo pare habíe sigut un héroe distán, y sa mare la infelís seguidora del seu home. A la mort dels pares, los dos germans s' habíen unit encara mes, compartín lo doló. Entonses Fitz teníe devuit añs y habíe intentat protegí a san germaneta de aquell món implacable y cruel. Ella li habíe mostrat adorassió absoluta. En lo pas dels añs, al arribá a la edat adulta, Maud se habíe convertit en una jove independén, capás de pensá per nella mateixa, mentres que ell continuáe creén que, com a cap de familia, encara teníe alguna autoridat sobre ella. L' afecte habíe demostrat sé mes fort que les diferensies, de momén. En aquells instans, Maud dirigíe la mirada de Walter cap a un cupido de bronse. Ella enteníe d' art. Fitz va resá per a que san germana se passare parlán tota la velada charrán sobre art y no enterbolire lo sopá en algún discurs sobre los drets de les dones. Jorge V odiáe als liberals, ere un secret a veus. Per regla general, los monarques solíen sé conservadós, pero los acontessimens ressens habíen assentuat la manía del rey. Habíe pujat al trono en plena crissis política y s' habíe vist obligat per lo primé ministre liberal H .H. Asquith, en lo apoyo de la opinió pública, a retallá lo poder de la Cámara dels Lores. La ferida de aquella humillassió encara estáe uberta. Fitz, com par conservadó, habíe luchat en totes les forses contra la reforma, pero si Maud ne soltáe alguna eixa nit, lo rey no lo perdonaríe may. Walter ere un diplomátic de rango mes baix, pero son pare ere un dels millós amics del Kaiser. Robert tamé teníe bons contactes, ere amic del archiduc Francisco Fernando, hereu al trono del imperi austrohúngaro. Un atre dels invitats que se movíe en sirculs selectes ere lo jove nortamericá, de gran estatura, que estáe parlán en la duquesa. Se díe Gus Dewar, y son pare, un senadó ere consellé personal del pressidén de Estats Units, Woodrow Wilson. Fitz va pensá que habíe fet be de reuní aquell grupo de jovens, la élite dirigén del futur. Gus Dewar ere un jove simpátic pero una mica rarot. Sempre belcáe la esquena, com si vullguere sé mes baixet y no destacá tan. No pareixíe mol segú de sí mateix, pero ere cortés en tot lo món. Lo poble de EEUU está mes preocupat per los problemes de la nassió que per la política exterió, li díe a la duquesa, pero lo pressidén Wilson es liberal, y com tal, es mes probable que simpatiso en democrassies com la de Fransa y Gran Bretaña que en les monarquíes autoritaries de Austria y Alemania. En aquell momén, se van obrí les dos fulles de la porta, se va fe lo silensio a la habitassió, lo rey y la reina entráen a la sala. La prinsesa Bea va fe una reverensia, Fitz va incliná lo cap y tots los demés van seguí l' ejemple. A continuassió van passá uns minuts de incómodo silensio, pos no se podíe parlá hasta que la parella real haguere dit algo. Al final, lo rey se va dirigí a Bea: Ya me vach alojá an esta casa fa vin añs, ¿u sabíe? Los demés se van relajá. Lo rey ere un home elegán, va pensá Fitz mentres los cuatre parláen. Portáe la barba y lo bigot mol cuidats. Escomensáe a tindre canes al pel, pero encara ne teníe prou per a pentinássel en una raya tan recta com una regla. Lo traje de etiqueta li sentáe com un guán. A diferensia de son pare, Eduardo VII, no ere un gourmet. Se relajáe en afissions que requeríen pressisió, colecsioná sellos y apegáls meticulosamén al álbum, un passatems que provocáe les burles dels irrespetuosos intelectuals de Londres
(alguns dels cuals eren: sir Arthur Quintane Fountain, Thommas Wood from Membrillus, Joachim Closedmount, Raymond Moore from Beautifulmount, Héctor Littlemoore, Charles Ray Badet, Marcel Rockcliff Bringuey, Emmanuel River, Louis Rage-Dell, Sylvia Fromisle, Francis Tafallet, Margaret Tafallet from Oakvalley, Joseph Johan Fields from Crete, Reivaj Tlarig Thetour, Louis Companies, Charles Mountpodium, George Littlepodium, Charles Theres, Francis Youllbe, Joseph Michael Grace Schumacher, Dai Lives from Backfountain, Ignatius Moves from Redrock, Ignatius Rosmarin, Desire from Lombardy, etc…)
La reina inspiráe mes temó, teníe lo pel risat y de coló sendrós, y un rictus severo als labios. Teníe bon mamellam (com les dones de casa pechúa), realsat per l' escote del vestit, segons la moda de rigueur. Ere filla de un príncipe alemán. Habíe estat comprometuda en lo germá gran de George, Albert, pero este va morí de neumonía just abans del enllás. Cuan Jorge se va convertí en l' hereu al trono, tamé se va quedá en la prometuda de son germá, una costum que alguns van considerá una mica medieval. Bea estáe a la seua salsa. Anáe vestida de manera espectaculá, de seda rosa, los seus tirabussons rubios pareixíen esturrufats, com si acabare de interrumpí o interrompre un beset ilíssit. Conversáe en lo rey, li contáe com Pere lo Gran teníe la armada russa, y lo monarca assentíe en gesto de interés. Peel se va assomá per la porta del minjadó, va captá la atensió de Fitz y li va fe una siñal mol elocuén. Fitz se va dirigí a la reina: ¿Voldríen passá a sopá, Majestats? Ella li va oferí lo bras. Detrás d' ells, lo rey va agarrá lo bras de Bea y los demés comensals se van aparellá conforme al protocolo. Van entrá al minjadó en professó. Qué maja la taula, va di la reina. Grássies, majestat, va contestá Fitz, y va suspirá aliviat. Bea habíe fet mol bona faena: ñabíen tres arañes penjades a poca altura damún de la allargada taula, y la llum se reflejáe a les copes de cristal. Tota la cubertería ere d' or, igual que los salés y pebreres, y hasta les caixetes de mistos per als fumadós. Lo mantel blang estáe cubert de roses de invernaderos, y per a doná un toc espectaculá, baixáen fulles de falaguera desde les arañes hasta les pirámides de raím sobre les bandejes dorades. Tots se van assentá, lo bisbe va beneí la taula y Fitz se va tranquilisá. Les reunions que escomensáen be casi sempre corríen sense insidens, lo vi y lo minjá féen que los assistens trobaren menos defectes. Lo menú escomensáe en los hors d' œuvres russos, recordán la terra natal de Bea, blinis en caviar de esturió y nata, torrades en salmó fumat, galletes salades en seitó en vinagre, tot regat en lo champañ Perrier-Jouët de 1892, tan delissiós com Peel habíe dit. Fitz no apartáe la mirada del mayordomo, y éste no dixáe de mirá al rey. En cuan sa majestat soltáe los cuberts, Peel retiráe lo plat, y eixa ere la siñal per a que los lacayos retiraren los atres. Si algú no s' habíe acabat lo plat teníe que dixál en siñal de deferensia al rey. A continuassió van serví la sopa, un pot-au-feu acompañada de un delissiós Jerez de Sanlúcar de Barrameda. Lo peix ere mare de llus, regat en un madú Meursault Charmes que sabíe a gloria. Per als medallons de cordé galés, Fitz habíe triat lo Château Lafite de 1875, pos lo de 1870 encara no estáe a pun per a beure. Va seguí corrén lo vi negre en lo parfait de feche d' oca (foie) que anáe después y en lo radé plat de carn, milfulles farsit de codorniu en raím. Ningú se minjáe tot alló, los homens agarráen lo que los apetíe y les dones picotejáen una mica. Mols plats tornáen a la cuina sense tocá. Va ñabé amanida, un postre, aperitius salats, fruita y petits fours. La prinsesa Bea va alsá una sella de forma discreta en direcsió a la reina y ella va assentí casi sense notáu ningú. Se van eixecá les dos, les demés les van imitá y van abandoná la sala. Los homens se van torná a sentá, los lacayos van portá caixes de puros y Peel va ficá un decantadó de Oporto Ferreira de 1847 a la dreta del rey. Fitz va pegá una chupada a un Cohiba, les coses habíen anat be. Lo rey ere poc afissionat a la vida sossial, sol se sentíe cómodo en los antics compañs de la Marina, pero aquella nit habíe estat mol a gust. Tot habíe anat com la seda. Hasta les taronjes habíen arribat a tems. Fitz habíe parlat antes en Alan Tite, ajuda de cámara del rey, un ofissial retirat que encara portáe patilles anticuades. Al día siguién, tots los homens sentats a la taula podríen parlá un' hora en lo rey, tots ells teníen informassió privilegiada dels seus respectius goberns. Fitz se va dirigí a Walter von Ulrich, se va aclarí la gola y li va di: Walter, tú y yo som amics desde fa quinse añs, vam aná juns a Eton, li va parlá a Robert, y conec a ton cusí desde que los tres vam compartí apartamén a Viena cuan erem estudians, Robert va sonriure y assentí. A Fitz li caíen be los dos. Robert ere un tradissionalista, com Fitz, Walter, que ere mol inteligén, no ere tan conservadó com ells. Ara ñan rumós de una possible guerra entre los nostres paísos. ¿Creéu que cap la possibilidat de que estallo? Walter va contestá: Si parlá de la guerra pot fe que esta peto, entonses sí, no tindrem mes remey que enfrentamos, perque tot lo món se está preparán per si passe. ¿Existís alguna raó de pes? Yo no u crec. Gus Dewar va eixecá la ma. A Fitz li agradáe Dewar encara que fore bastán liberal. Se suposáe que los nortamericans se comportáen en massa desparpajo, pero aquell teníe bons modos y ere una mica tímit. Tamé estáe mol ben informat. En aquell momén va di: Gran Bretaña y Alemania tenen moltes raons per a enfrentás. Walter se va gira cap an ell, - ¿com per ejemple? Gus va traure lo fum del puro, - la rivalidat naval. Walter va assentí. Lo meu Kaiser no creu que ñague cap ley divina per la que l' armada alemana tingue que sé mes menuda que la británica. Fitz va mirá al rey, que volíe a la Royal Navy per damún de tot, y podíe sentís ofés. Per un atra part, lo Kaiser Wilhelm o Guillem ere son cusí. Son pare de Jorge y la mare de Wilhelm eren germans, los dos fills de la reina Victoria. Aixó ha sigut motiu de fricsions al passat, pero fa dos añs que estem de acuerdo, de manera extraofissial, sobre la mida de les nostres flotes. ¿Y qué ña sobre la rivalidat económica? Va preguntá Dewar. Es verdat que Alemania se está fen cada día mes próspera y potsé que pronte alcanso a Gran Bretaña y EEUU en cuan a nivells d' economía productiva, pero ¿per qué hauríe de suposá aixó un problema? Alemania es un dels prinsipals cliéns de GB. Cuan mes dinés tingam per a gastá, mes comprarem. Dewar hi va torná. Se rumorege que los alemans volen mes colonies. Han ñagut guerres per les colonies (com a consevol lavabo de cada casa), sobre tot al seu país de origen, sin embargo avui en día podem solussioná estos conflictes sense acudí a les armes. Fa tres añs, Inglaterra, Alemania y Fransa van reñí per culpa de Marruecos, pero la disputa se va ressoldre sense cap guerra. Fa poc, Alemania y GB han arribat a un acord respecte al assunto del tren de Bagdad. Si seguim fen les coses aixina, no entrarem en cap guerra. ¿Me perdonaríe fe aná lo término militarisme alemán? Va preguntá Dewar. Fitz va sentí un escalofrío, alló ere passás de la raya. Walter se va ficá roch, pero va contestá en calma. Li agraíxco la franquesa. L' imperi alemán está dominat pels prussians, que son com los inglesos al Regne Unit de Sa Majestat. Fitz se ficáe ñirviós. Los prussians tenen una forta tradissió militar pero no van a la guerra sense motiu. Entonses, Alemania no es agressiva, va di Dewar en un tonet… Ni mol menos, los asseguro que Alemania es la única, subrayo única, potensia d' Europa continental que no es agressiva. Per la taula se va sentí un murmull de sorpresa, y Fitz va vore que lo rey arquejáe les selles. ¿Ah, per qué u diu? Los modos de Walter, y lo seu to amigable, traíen ferro a les provocadores paraules. Primé, examinem lo cas de Austria. Mon cusí vienés Robert, aquí presén, no negará que al imperi austrohúngaro li agradaríe ampliá les fronteres al surest. Y no sense raó, va di Robert, aquella part del món a la que los britanics diuen los Balcans, ha format part del domini otomano durán siglos, pero lo imperi otomano s' ha desmoronat, y ara als Balcans reine la inestabilidat. L' emperadó austríaco considere lo seu deber sagrat mantindre l' orden y la religió cristiana an eixa regió. Es sert, pero tamé Russia vol territori als Balcans. Fitz va creure que teníe que defendre al gobern russo, per está casat en Bea, prinsesa russa. Ells tamé tenen bones raons, la mitat del comers exterió passe pel mar negre y arribe al Mediterráneo pels estrets. Russia no pot dixá que datra potensia domino los estrets anexionánse territori als Balcans orientals. Siríe com ficá una maroma al coll de la economía russa. Exacte, va di Walter, en cuan al extrem ocsidental d' Europa, Fransa vol arrebatá a Alemania la Alsacia y la Lorena. En aquell momén, lo únic invitat fransés, Jean Pierre Charlois, va estallá indignat: ¡Robades a Fransa fa corantatrés añs! No entraré en discussions sobre este pun, va di Walter, dixému en que los territoris de Alsacia y Lorena se van anexioná al imperi alemán al 1871, después de la derrota de Fransa a la guerra franco-prussiana. Robat o no, monsieur le compte, convindrá en mí en que Fransa vol recuperá estos territoris. Naturalmén. Lo fransés se va acomodá a la cadira y va beure de la copa de Oporto. Hasta a Italia li agradaríe péndreli a Austria los territoris de Trentino… ¡Aon la mayoría de la poblassió parle italiá! Va exclamá lo signor Falli… ademés de bona part de la costa dálmata… ¡Que está plena de leons de Venecia, iglesies católiques y columnes romanes! … y lo Tirol, una provinsia en una llarga historia de autogobern, aon la mayoría parle alemán. Pura nessessidat estratégica. Per supost. Fitz sen va doná cuenta de lo inteligén que habíe sigut Walter. Sén provocadó sense dixá de sé cortés, habíe punchat als representans de cada nassió per a que confirmaren, en un llenguache mes o menos bélic, les seues ambissions territorials. Walter encara díe, ¿pero quíns territoris nous esta reclamán Alemania? Cap. Lo únic país de Europa, apart de Alemania, que pot di lo mateix, es GB. Gus Dewar va di, suposo que tens raó. Walter va di, entonses, vell amic meu, Fitz, ¿per qué hauríem de aná a la guerra? IV. Lo dilluns pel matí, antes de amorsá, lady Maud va maná cridá a Ethel. Williams estáe massa ocupada. Ere pronte pero ya fée rato que treballáen a bon ritmo. Ñabíe que llimpiá les enchumeneres, torná a ensendre los focs, omplí los caixons del carbó, ordená y ventilá los salons prinsipals com lo minjadó, la sala de está, la biblioteca, lo salón de fumadós, etc. Ethel esperáe que no li manare algo massa complicat. Cuan Ethel va entrá a treballá a Ty Gwyn, los amos li pareixíen com ixits de un cuento, irreals, o com alguna tribu de la Biblia, los hitites potsé, y li féen temó. Patíe per cometre alguna errada y perdre la faena, pero tamé sentíe una gran curiosidat per vore an aquelles criatures mes de prop. Un día, una de les criades que ajudabe a la cuina li va di que pujare a la sala del billar y portare lo tántalo. Estáe massa ñirviosa per a preguntá qué ere alló, aixina que va aná a la sala y va buscá per tot arreu, esperán que fore algo evidén, com una bandeja de plats bruts, pero no va vore res que puguere está a la cuina. Ya escomensáen a saltásseli les llágrimes cuan Maud va entrá a la habitassió. Maud ere entonses una sagala espigada de quinse añs, una dona vestida en roba de chica, malcarada y rebelde. Hasta mes tart no li va doná sentit a la seua vida, canalisán tota la rabia y descontén en una crusada personal. Als quinse añs ya teníe eixa compassió inmediata que la fée sensible a les injustissies y a la opressió. Li va preguntá a Ethel qué li passáe. Lo tántalo va resultá sé un ressipién d' argén en decantadós de coñac y güisky. Ere engañós, teníe un mecanisme per a tancás y així evitá que los sirviens pugueren beure de amagatontes. Aquella siríe la primera de les moltes atensions que tindríe en ella, y en lo tems, Ethel se va encariñá en aquella sagala algo mes gran que ella; sentíe per nella adorassió. Ethel va pujá a la habitassió de Maud, va tocá en los nuguets a la porta y va entrá. La suite Gardenia estáe decorada en papé pintat, flos en un disseñ mol particulá, pero passat de moda después del cambi de siglo. Desde 'l balcó miradó se veíe la part mes maja del vergé de Fitz, lo passeo de l' ala de ponén, una senda llarga que atravessáe les flos y anáe cap a un pabelló d' estiu. Maud se estáe calsán les botes. Hay de ixí a doná un passeo y me tens que fe de carabina. Ajúdam en lo sombrero y cóntam qué se cou. ¿En quí anáe a doná un passeo, aón estáe la tía Herm, la carabina habitual, per qué se estáe ficán un sombrero tan elegán sol per a doná una volta pel chardí? ¿Podríe sé que tot alló tinguere algo que vore en algún home? Mentres colocáe les agulles de cap, Ethel va di: Este matí s' ha armat un bon rebombori a baix. Morrison no sen ha anat a dormí hasta les cuatre del matí, es un dels lacayos, lo alt en mostachet rubio. Sé quí es Morrison y sé en quí ha passat la nit. Ethel li va preguntá, ¿y no mu dirás? Es que te escandalissarás. Pos encara en mes raó. Va está en Robert von Ulrich, ¿qué te pareix? Recollons, may u haguera dit, sabía que Morrison no estáe mol interessat en les dones, pero no pensaba que fore un d' eixos, ya me entens. Pos Robert sí que es un d' eixos, lo vach enchampá peganli miradetes a Morrison durán lo sopá. Y dabán del rey, ademés, ¿cóm saps lo de Robert? Walter mu va di. ¡Pero quína classe de caballé li conte aixó a una dama! Desde luego, la gen u conte tot, ¿quíns chismes corren per Londres? Lo siñó Lloyd George está a la boca de tot deu. David Lloyd George ere lo canciller del Exchequer, y estáe a cárrec de les finanses del país. De origen galés, ere un brillán oradó de esquerres. Son pare de Ethel díe que haguere tingut que afiliás al partit laborista. Durán la huelga minera de 1912, habíe parlat hasta de nassionalisá les mines. ¿Y qué diuen d' ell? Que té una querida. ¡No pot sé! ¡Pero si es baptista! Maud sen va enriure. ¿Y siríe menos escandalós si fore anglicá? ¡Sí! No va di per supost p' els pels, ¿y quí es ella? Frances Stevenson. Ere la institutrís de la filla, pero es una dona mol lista, té un títul en llengües clássiques, y ara es la seua secretaria personal. Aixó es terrible. Ell la cride “cachapeta”. Ethel casi se va ficá roija. No sabíe qué di dabán d' alló. Maud se va eixecá y Ethel la va ajudá a ficás l' abrigo. ¿Y la seua dona, Margaret? Viu aquí, a Gales, en los cuatre fills. Ne teníen sing, pero un se 'ls va morí. Pobre dona. Maud estáe preparada. Walter von Ulrich les esperáe al vestíbul, vestit en un abrigo llarg y oscur, abotonat hasta dal, al mes pur estil alemán. Teníe un bigot curt y los seus ulls eren de coló avellana. Ere la classe de home que podíe fe una reverensia, pegá taconada y después guiñát un ull, va pensá Ethel. Així que ere per naixó que lady Hermia no estáe de carabina… Williams va vindre a la casa a treballá cuan yo era una sagala, y som amigues desde allabonses. A Ethel li agradáe Maud, pero di que eren amigues ere aná massa llun. Eren ama y criada. Walter se va dirigí a la donsella en educassió: Encantat de conéixela, Williams, ¿cóm está vosté? Grássies, siñó, aniré a buscá l' abrigo. Va corre escales aball. Lo sert ere que no teníe ganes de ixí a passejá durán la estansia del rey a la casa, preferíe está prop y supervisá lo traball de les criades, pero no podíe negás. A la cuina, la donsella de la prinsesa Bea, Nina, estáe preparán té (chai) a la manera russa per a la siñora. Ethel li va di a una donsella: Herr Walter ya s' ha eixecat, ya pots llimpiá la habitassió Gris. En cuan apareixíen los invitats, les mosses criades teníen que aná als dormitoris, fe los llits, llimpiá, buidá los bassins, cambiá l' aigua de les palanganes per a l' asseo. Va vore a Peel contán plats. ¿Ña movimén a dal? Denou, vin, va di. Lo siñó Dewar ha cridat per a demaná aigua calenta per a afeitás y lo signor Falli ha demanat café expresso. Lady Maud vol que ixca en ella. ¡Recollona!, va cridá Peel disgustat. Te nessessitem a la casa. Ethel ya u sabíe. ¿Y qué vol que faiga, siñó Peel? ¿Que li diga que sen vaigue a cagá? Va contestá en sarcasmo. No sigues tan sanguanga, sagala, torna lo antes possible. Cuan va torná a dal, lo goz que teníe lo comte (no s' ha de di lo gos del comte, ni lo burro de Tonet), Gelert, estáe dabán de la porta prinsipal, gruñín exitat perque lo traíen a passejá. Van eixí y van crusá los jardins del ala este en direcsió al bosque. Walter li va di a Ethel: Suposo que lady Maud ya t' habrá instruít per a que te declaros sufragista. En realidat va sé al contrari, va di Maud, Ethel va sé la primera persona que me va parlá de les idees liberals. Tot mu va enseñá mon pare. Ethel sabíe que no volíen parlá en ella. La etiqueta no los permitíe está sols, ixí acompañats de la donsella ere lo mes paregut a estáu. Ethel va cridá a Gelert y se va adelantá per a jugá en lo gos y aixina donáls intimidat. Va girá una mica lo cap y va vore de reúll que féen manetes. Maud no ere de les que perdíen lo tems, va pensá Ethel. Per lo que habíe dit lo día anterió, no habíe vist a Walter desde faie diau añs, y entonses no habíe ñagut cap idili, sol una atracsió inconfessable. Algo habíe passat la nit abans. Igual se habíen quedat charrán hasta la matinada. Maud coquetejáe en tots los homens, aixina los sonsacáe informassió, pero saltáe a la vista de Quico lo tortosí que alló ere algo mes serio. Walter va entoná una cansó. Maud lo va seguí y después van pará y se van ficá a riure. A Maud li encantáe la música, y tocáe mol be lo piano, a diferensia de Fitz, que no teníe oít pero orelles ne teníe dos, y ben burchades. Pareixíe que Walter teníe la mateixa afissió y fassilidat per a la solfa que ella (com la Margharida Celma Tafalla y son germá Xesc). Teníe una agradable veu de barítono que faríe chalá a tota la iglesia de Bethesda, se va di Ethel. Se va ficá a pensá en la faena, com fan los bons catalans. No habíe vist cap sabata llustrosa a la porta de les habitassions, tindríe que enchampá als llimpiabotes y díls que arrearen. Se va preguntá quin' hora siríe. Si aquell passeo se allargáe mes tindríe que insistí per a que tornaren a la mansió. Va mirá cap atrás, y no los va vore. ¿S' habíen parat, habíen agarrat un atre camí? Se va queda cota un o dos minuts, pero no podíe estás allí esperán en los brassos crusats tot lo matí, aixina que va torná sobre les seues passes pel bosque. Los va vore al cap de un momén. Estáen abrassats, besanse apassionadamén. Walter teníe les mans al cul de Maud, y la estáe apretán contra nell (y no portáe cap panolla de panís a la burchaca). Los dos se besáen en la boca uberta, y va sentí que Maud se arruentáe y gemegáe. Los va está aguaitán, preguntánse si algún día un home la besaríe y magrejaríe an ella d' aquella manera. Llewellyn lo Taques la habíe besat a la playa durán una excursió de la iglesia, pero no habíe sigut en la boca uberta ni se habíen apretat la un al atre, y no habíe gemegat gens. Dai lo Chulles, lo fill del carnissé, li habíe futut ma per deball de la falda al sine Palace Gatet de Cardiff, y va di: ¡ah qué carneta qué carneta!, y ella lay habíe apartat de una manotada en pocs segons. Li habíe agradat mol Llewellyn Davies, fill de un mestre, que li habíe parlat del gobern liberal y li habíe dit que les seues mamelletes eren com muixonets ressién naixcuts al niu, calentets y finets, pero va marchá a estudiá a la universidat y may li habíe escrit. En ells habíe sentit curiosidat, y lo dessich de explorá y aná mes allá, pero no habíe sentit passió de verdat. Teníe envejeta de Maud. En aquell momén, Maud va obrí los ulls, va vore a Ethel y se va separá de golpe de Walter. Gelert va comensá a udolá y camináe fen rogles en la coa entre les potes. ¿Qué se deuríe aulorá l' animalet? Al cap d' uns segons, Ethel va notá un tremoló de terra, com si estare passán un tren, pero les víes estáen a un kilómetro y mich de allí. Maud va arronsá lo fron y va obrí la boca per a di algo, pero entonses se va sentí un estampit com un tro. ¿Se pot sabé qué ha sigut aixó, va preguntá Maud? Ethel u sabíe. Va cridá y va arrencá a corre. V. Guillermet Williams y Tomaset Griffiths habíen parat per a descansá. Estáen al yassimén carbó de cuatre peus, una veta de esta mida, que estáe a sissens metros de profundidat o fondaria, no tan aball com lo nivell prinsipal. Teníe sing secsions, cada una portáe lo nom de un hipódromo. Estáen a Ascot, bastán prop del tiro Píramo, lo que pujáe. Los dos eren mossos, ajudans dels mineros mes experimentats. Lo minero fée aná lo chapo-pic, mandril, un pic de pala recta, y lo ajudán omplíe la vagoneta. Habíen escomensat a les sis del matí, com sempre, y entonses, después de un parell de hores, féen un alto per a descansá, assentats a la terra humida en la esquena apoyada a la paret, dixán que la briseta del sistema de ventilassió los refrescare la pell, mentres bebíen té dols y tibio de les botelles. Los dos habíen naixcut lo mateix día de 1898, los faltáen sis mesos per a cumplí devuit añs. La vergoñosa diferensia de dessarrollo físsic de Guillermet als tretse añs habíe desaparegut; los dos eren de espales amples y brassos musculosos, se afeitáen una vegada a la semana, encara que no u nessessitáen. A la mina només portáen pantalons curts y botes, y teníen lo cos mascarat de negre, una mescla de suó y carbonilla. Daball la fluixeta llum del cresol, los dos pareixíen estatues de ébano de un deu pagano. Sol les gorres malmetíen esta comparassió. La faena ere pesada, pero ya estáen acostumats. No se queixáen del mal de esquena o de les juntes, articulassions, com féen los mineros mes grans. Transpiráen energía pels cuatre costats (amún, aball, abán, detrás), y los díes libres tamé féen deport, per ejemple rugby, o boxejáen a puñ pelat detrás del pub Two Crowns (dos corones). Guillermet no olvidáe lo primé día y s' habíe jurat no maltratá als novatos. Aquell matí li habíe advertit al menut Bert Morgan: Que no te extraño si los homens te fan alguna mala passada, igual te dixen a fosques durán un hora o alguna cosa pareguda. Als cabets de suro sol se 'ls ocurrixen mesquindats (sobre tot als mes mesquins del Mesquí, José Miguel Gracia Zapater, Tomás Bosque, Ramón Mur, y lo catalá adoptat a La Codoñera: Arturico Quintanilla y Fuentecica.) Los mineros mes grans de la gabia lo van fulminá en la mirada, pero ell los va ignorá, sabíe que teníe raó, y ells tamé. Aquell día sa mare s' habíe enfadat mes que ell per la novatada del primé día. Disme, li va di al pare, en los brassos com una engerra, (com “Tropio” de Beseit), ¿cóm se servix a la voluntat de Deu torturán als chiquets? Tú no u entens, eres una dona, li habíe contestat, una resposta poc propia d' ell. Guillermet pensáe que lo món en general, y la mina de Aberowen en particulá, siríen millós si tots los homens portaren una vida temorosa de Deu. Son pare de Tomaset ere ateo y discípul de Karl Marx, creíe que lo sistema capitalista no tardaríe en destruís an ell mateix, en algo de ajuda de una classe obrera revolussionaria. Los dos sagals discutíen acaloradamén, pero seguíen sen mol amics (com Franco y Companys).
No es normal que tú treballos en domenge, va di Tomaset. Y ere verdat, a la mina se estáen fen turnos extraordinaris per a pugué fe frente a la demanda de carbó, pero per respecte a la religió la compañía Celtic Minerals habíe fet optatius los turnos dominicals. Crec que lo siñó vol que tinga una bissicleta. Tomaset sen va enfotre, pero Guillermet no anáe de broma. La iglesia de Bethesda habíe ubert un templo germá a una aldea a setse km, y Guillermet ere un dels miembros voluntaris per a impulsá lo nou templo. Si tinguere una bissi, podríe aná tamé de nit entre semana y ajudá a organisá classes de La Biblia o assamblees de orassió. Habíe discutit aquell plan en los consellés del templo, un d' ells Henry Sureanne Heavenhand, y tots habíen acordat que lo siñó aprobaríe treballá en domenge unes semanes. Guillermet li estáe a pun d' explicá alló al seu amic cuan la terra va tremolá, se va sentí un percut ensordidó, com si fore lo día del juissi final, y un airegaz, ventolina, un ven huracanat li va arrencá la botella de té de les mans. Va sé com si se li parare lo cor. Sen va enrecordá de que estáe a sens de metros daball terra, en millons de tonelades de roca y capes de minerals damún del cap, aguantades per uns puntalets de fusta. ¿Se pot sabé qué collons ha sigut aixó? Va preguntá Tomaset en veu tremolosa. Guillermet se va eixecá de un bot, tremolán de po, va alsá lo cresol y va mirá cap als dos costats de la galería. No va vore cap flama, ni desprendimens o solsits de terra, y tampoc mes pols del habitual. Cuan van pará los tremolons, no se sentíe cap soroll. Habíe sigut una explossió. Ere la pessadilla o lo malsón de consevol minero, la temó mes gran. Un sol desprendimén de una roca podíe liberá grisú, hasta un minero picán podíe fe que lo gas ixquere del seu amagatall. Si dingú veíe les siñals de advertensia o si la consentrassió aumentáe massa rápit, lo gas inflamable podíe pendre hasta en una purna de los cascos de un poni ferrat, lo timbre eléctric de una gabia, o per culpa de algún minero borinot que dessidiguere ensendre una pipa, en contra de les normes de seguridat. ¿Pero aón ha passat aixó? Va preguntá Tomaset. Deu sé a baix, al nivell prinsipal, per naixó mon ham salvat. No ñabíe rastre dels dos mineros en los que estáen treballán, habíen anat a descansá a les secsions de Goodwood. Ara teníen que pendre dessisions ells mateixos. Se van vestí, se van lligá los cresols als sintos y van corre cap al pou Píramo, lo que pujáe. Lo embarcadó a cárrec de la gabia ere Dai Chulles. ¡La gabia no puje! Estic cridánla sense pará! La temó de aquell home ere contagiosa, y Guillermet va tindre que fe un gran esfors per a controlá lo pánic. ¿Qué passe en lo teléfono? Va di Guillermet. Lo operari se comunicáe en lo seu compañ de superfissie en un timbre eléctric, pero fée poc que ñabíen teléfonos als dos nivells, conectats als despach del capatás, Maldwyn Morgan. No conteste, va di Dai. Tornaré a intentáu. Lo teléfono estáe acoplat a la paret, a la vora de la gabia. Guillermet va despenjá y va acsioná la manivela. ¡Venga, va! Va contestá una veu ñirviosa. Ere Arthur Llewellyn, secretari del capatás. Taques, soc Guillermet Williams, ¿aón está lo siñó Morgan? No está aquí. ¿Qué ha sigut este estruendo? Una explossió a la mina, atontat, ¿aón está lo jefe? Sen ha anat a Merthyr. Pero ¿per qué ha anat?… bueno no importe, olvídau, te diré lo que tens que fe, ¿me escoltes? Sí. Ara la veu sonáe mes forta. Apunta. Lo primé, envía an algú a la iglesia metodista y que li diguen a Dai lo plorón que aplego a la seua cuadrilla de rescate. Después crida al hospital, que envíon una ambulansia a la bocamina. Que tots los homens vaiguen al cobertís de llimpiesa per a traure mangueres per al foc. La carbonilla estará seguramen en flames. Crida a la comissaría y dili a Geraint que ha ñagut una explossió. Ell cridará a Cardiff. ¿Me has entés? Sí. Guillermet va penjá l' aparato, no estáe segú de que les seues instrucsions se cumpligueren, pero parlá en Taques li habíe anat be per a serenás y pugué pensá en claridat. Ñaurá ferits al nivell prinsipal, ham de baixá allí, li va di a Dai Chulles. No podem, la gabia no está aquí. Ña una escala a la paret del pou, ¿no? ¡Pero si són dossens metros! Bueno, es que si fora un cobardica no m' hauría fet minero, ¿no creus? parláe en valentía, pero estáe assustat. La escala del pou no se fée aná casi may, per lo que podíe está en mol mal estat. Una rellissada o un escaló mich trencat podíe fe que caiguere al buit y se matare. Dai va obrí la reixa en un soroll metálic rovellat. Lo pou estáe revestit de tubot y fée auló a moho per la humitat. La escala de ferro estáe agarrada de una manera que inspiráe poca confiansa. Guillermet su va pensá un momén, pero fes atrás no entráe als seus plans, així que va respirá fondo, va resá en silensio, se va llimpiá la suó de les mans als pantalons y va escomensá a baixá. Lo ferro teníe un tacto aspre, y rugós, y lo rovell se soltáe y se li quedáe apegat a les mans. An alguns puns, les fixassions estáen soltes, y la escala balláe. Lo cresol fée prou llum per a iluminá un o dos escalons, pero no lo fondo del pou, pero no sabíe si lamentáu o agraíu. La baixada li va doná tems per a pensá, va repassá totes les maneres en les que podíe morí un minero. La mort per explossió ere un final misericordiós y rápit per als mes afortunats. Lo metano, al cremás, produíe un CO2 asfixián al que díen mofeta. Mols d' ells se quedáen atrapats y apretats pels solsimens de roques, y a vegades se dessangráen antes de que acudigueren los equips de rescat. Alguns se moríen de set, encara que ñagueren compañs a pocs metros, tratán desesperadamén de obrí un túnel entre la enruna. Tomaset baixáe just damún d' ell, seguínlo cap al abismo, pero no se veíen. ¿Estás per ahí, Tomaset? Sí. Sentíl li va dona anims, va baixá una mica mes depressa, recuperán la confiansa y seguridat en ell mateix. No va tardá en vore llum y escoltá unes veus; tamé auloráe fum. Va sentí uns sorolls que féen po, crits y cops, eren los relinchos dels ponis acollonits y lo sarabastall veníe dels caixons de fusta aon estáen tancats. Ell estáe igual que los pobres animalets. Una vegada al nivell prinsipal, va aná a ginollons per los tubots, va obrí la reixa desde dins y va saltá a la terra enfangada. La poca llum subterránea estáe amortida per lo fum, pero veíe los tunels prinsipals. Lo embarcadó de baix ere Patrick O' Connor, un home d' edat mijana que habíe perdut una cama un solsimén. Ere católic practicán y lo cridáen Pat lo Papa. Lo va mirá sense creure lo que veíen los seus ulls, com San Tomás. ¡Mecagondéu, Guillermet de Jessús! ¿Pero d' aon ixes? Del filó dels cuatre peus, ham sentit la explossió. Tomaset va apareixe y va preguntá: ¿Qué ha passat, Pat? Crec que ha petat al pou Tisbe, al atre extrem d' este nivell. Lo ajudán del capatás y los demés han anat a vore qué ha passat. Parláe tranquil, pero se veíe la seua dessesperasió a la mirada. Guillermet va agarrá lo teléfono y va girá la manivela. Al cap de un momén va sentí la veu de son pare. Williams al aparato, ¿quí es? Papa, soc yo, Guillermet. Grássies a deu totpoderós, ¿estás be? ¡Cóntam lo que saps! Tomaset y yo estáem al filó dels cuatre peus, ham baixat per Píramo hasta lo nivell prinsipal, creém que lo pet ha sigut a Tisbe, y ña una mica de fum, no mol, pero la gabia no funsione. Lo mecanisme del cabrestán s' haurá malmetut per la onda expansiva que pujáe, estem tratán de reparál, en poc rato estará arreglat. Procura ajuntá a tots los homens que pugues prop de la gabia per a que pugam pujáls cuan arreo. Lo pou Tisbe está colapsat, que no vaigue dingú cap allí, podríen quedá voltats pel foc. Ñan aparatos de oxígeno a la porta de la ofissina dels ajudans. Guillermet ya u sabíe, ere una innovassió, u reclamáe lo sindicat y ere obligatori per la ley de mines de carbó de 1911. L' aire no está contaminat ara mateix. Potsé no aon estás tú, pero mes a dins podríe está pijó. Tens raó. Guillermet va penjá. Los va repetí a Tomaset y Pat lo que habíe dit son pare. Pat va siñalá una filera de armaris nous. La clau deu está a la ofissina. Guillermet va corre cap a la ofissina pero no va vore cap clau, va suposá que algú la portáe penjada al sinto. Als armaris de llanda ficáe: aparato respiradó. ¿Ña alguna pota de cabra o palanca, Pat? Lo operari teníe una caixa de ferramentes y li va doná un destornilladó gros y fort. Guillermet va pugué obrí lo primé armari. ¡Estáe forro! Se va quedá en la boca uberta. ¡Mos han engañat! Va di Pat. Gorrinos capitalistes, va rossegá Tomaset. Guillermet va obrí un atre armari y tamé estáe forro. Los va reventá tots, enfadat, dessichán denunsiá la falta d' escrupols de Celtic Minerals y Perceval Jones. Ya mos les arreglarem sense ells, va di Tomaset, que estáe impassién per ficás mans a l' obra. Guillermet tratáe de dessidí quines eren les millós opsions. Va mirá cap a la vagoneta d' extinsió de insendis, una mala copia que la compañía habíe trobat per a sustituí un camión de bomberos en condissions. La vagoneta estáe plena d' aigua y teníe una bomba de ma. No ere inútil del tot, Guillermet la habíe vist funsioná cuan ñabíe una sentella, una mica de grisú que se cremáe un momén, y tots se tiráen an terra. Estes sentelles a vegades botáen foc al pols de carbó de les parets, que se teníen que arruixá en aigua. Mos emportarem la vagoneta, li va proposá a Tomaset. Ya estáe als raíls, y la van espentá per a féla abansá. A Guillermet se li va passá pel cap engancháli un poni dabán, pero su va repensá perque los animalets estáen mol abalotats (com los animalots de la Ascuma). Pat lo Papa va di: lo meu fill, Miquelet, está a la secsió Marygold, pero no puc aná a buscál, me ting que quedá aquí. Estáe desesperat, pero obligat, en cas d' emergensia lo embarcadó no podíe abandoná lo seu puesto al pou. Faré tot lo que puga per trobál, va di Guillermet. Grássies, sagal. Les vagonetes no portáen frenos, se 'ls atravessáe una cuña de fusta de melis als radios de les rodes. Les vagonetes soltes, fora de control, habíen causat moltes morts, ñafres y ferides als mineros. Ya portáen mich kilómetro cuan van notá que pujáe la temperatura y lo fum se espessáe. No van tardá a sentí veus. Van seguí les veus per un ramal de una galería. Ere un filó en plena explotassió, als dos costats estáen les portes, los puestos de treball, que a vegades eren sol uns forigons. Cuan lo soroll se va fe mes fort, van dixá lo vagó y van mirá cap abán. Lo túnel estáe ple de foc y les flames llepáen en furia les parets. Ñabíe un grapat de homens al atre costat del foc, pareixíen les almes dels condenats al infern. Un d' ells portáe una manta a la ma y fotíe cops a unes fustes probán de apagáles. Uns homens cridáen pero ningú ateníe los crits. Llun ñabíe un tren de vagonetes. Lo fum fée auló, mes be pudina, a carn cremada, sucarrada, Guillermet sen va doná cuenta, y al féu casi va vomitá; eixa corrompina veníe del poni que estiráe les vagonetes. Guillermet va parlá en un dels homens: ¿Qué passe? Ñan compañs atrapats a les portes, pero no podem arribá an ells. Lo home que habíe contestat ere Rhys Price, en raó allí ningú s' arremangáe. Ham portat la vagoneta de insendis. Un atre minero se va girá, ere John Jones lo botigué, un home mol templat. ¡Bon treball! Acabem en este infern a manguerades. Guillermet va estendre la manguera mentres Tomaset conectáe la bomba. Va dirigí lo chorro al techo del túnel, per a que l' aigua rellissare per les parets. Lo sistema de ventilassió estáe espentán les flames y lo fum cap an ell. En cuan se puguere, diríe als operaris que cambiaren lo sentit dels ventiladós. Segons la normativa, los aparatos reversibles eren ya obligatoris a consevol explotassió minera, un atre dels requissits de la ley de 1911. Lo foc va escomensá a afluixá y Guillermet va pugué abansá lentamén. Al cap de un rato, la porta que estabe mes prop del foc va quedá despejada y dos mineros van ixí volán, respirán aire relativamén llimpio del túnel, eren los germans Ponti, Giuseppe y Giovanni, coneguts com Joey y Johnny (a la mina de Prat de Compte siríen Josep y Joan). Alguns homens van arreá cap a dins la porta y van traure lo cos de Dai Ponis, lo encarregat dels caballs, no se veíe si estáe mort o sol habíe perdut lo coneiximén. Ña que portál a Píramo, no a Tisbe. ¿Quí eres tú per a aná manán, Guillermet de Jessús? Va preguntá Price. Guillermet no li va fe cas y se va dirigí a Jones. Hay parlat per teléfono en los de dal. Tisbe ha quedat mol afectat per lo foc, pero la gabia de Píramo pronte funsionará. M' han dit que los diga a tots que vaiguen cap a allí y esperon. Ok, los u diré als atres. Guillermet y Tomaset van seguí combatín lo foc, apagán flames de les portes y liberán mineros. Alguns sanguejáen, datres estáen cremats, atres estáen nafrats per les roques que van caure. Los que podíen caminá arrossegáen als morts y arrastráen als ferits graves, ere una lúgubre professó. L' aigua se va acabá massa pronte. Espentarem la vagoneta y la reomplirem en aigua del fondo del pou. Van aná depressa cap al pou. La gabia encara no anáe. Ñabíen uns dotse mineros esperán. Alguns cridáen, atres estáen massa cotos. Tomaset omplíe lo vagó en aigua fangosa, Guillermet va torná a cridá a dal. Lo cabrestán tornará a funsioná en sing minuts. ¿Cóm van les coses per ahí baix? Ham tret alguns malferits y morts de les portes. Envía vagonetes plenes de aigua en cuan pugues. S' hauríe de invertí lo sentit de la ventilassió. No se pot fe, Perceval Jones los va contá als inspectós una historia penosa y li van doná un atre añ de plasso per a modificá la estructura. ¿Y si fiques en marcha los aspersós, pots féu? Sí, aixó sí, per qué no me s' ha ocurrit antes? estáe parlán al mateix tems en un atra persona a dal. Guillermet va penjá, va ajudá a Tomaset en la bomba de ma, tardáe tan en omplís com en buidás. Los aspersós anáen, pero lo chorret de aigua que plovíe de la tubería ere massa fluixet per a apagá lo foc. Al menos empapáe algo. John Jones estáe dirigín als homens. Vatres dos tornéu y portéu un atra vagoneta en aigua. En aquell momén una figura corríe cap a Guillermet, atravessán la cortina de flames, en la roba cremánse. ¡Deu san! La figura va caure an terra. Apúntam en la manguera, Jones, y va arrencá a corre en direcsió al túnel. Un chorro de aigua li pegáe a la esquena. La calina ere insoportable, li fée mal la cara y se li cremáe la roba. Va agarrá al home d' enterra per daball dels brassos y lo va estirá marcha atrás. No li veíe la cara, pero ere un sagalot de la seua edat. Jones seguíe apuntán a Guillermet, ameránlo, pero la part de dabán estáe seca com la mojama, y ya ensumabe la seua propia auló a sucarrat (com los de Monroch, al Matarraña). Va cridá de doló, pero va conseguí aguantá al sagal inconsién. Se va girá cap a Jones y va dixá que lo arremullare sanseret, l' aigua que li corríe per la cara ere una bendissió, perque, encara que li fée mal, lo doló ere soportable. Jones va bañá al home d' enterra. Guillermet li va doná la volta y va vore qu' ere Miquelet O' Connor, fill de Pat lo Papa, que li habíe dit a Guillermet que probare de trobál. Jessús misericordiós, apiádat de Pat. Se va acachá y va agarrá a Miquelet. Lo seu cos penjáe sense forses, sense cap siñal de vida, com a un cuadro de Pedro de Campaña. Lo portaré al pou. Tomaset va acompañá a Guillermet, que estáe algo marejat pero encara podíe carregás a Miquelet. A la galería prinsipal van trobá a un equip de rescate en un poni que estiráe un trenet de vagonetes plenes d' aigua. Deuríen vindre de la superfissie, aixó volíe di que la gabia ya anáe, y se estáe rescatán a la gen. De la gabia estáen ixín mes equips de rescate vestits en roba de protecsió y mes vagonetes en aigua. Cuan Pat va aviá la gabia cap a dal, se va arrimá an ell en Miquelet als brassos. Pat lo va mirá en ulls de terror, negán en lo cap, com si aquell gesto puguere impedí lo inevitable. U séntigo mol, Pat. Pat no volíe mirá aquell cos. No, eixe no es lo meu Miquelet. Lo vach traure del foc, pero ya ere massa tart. Y entonses se va derrumbá y va plorá.
(Potsé que continúo)








